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Published by snullbug20, 2018-07-30 19:54:34

Anatema - Neal Stephenson

La palabra «órgano» en inglés se refiere a un fragmento


identificable de carne, y por tanto la idea del órgano de

Gödel podría sorprender a algunos lectores, que

supondrían que Gödel imaginaba una zona concreta del


cerebro (viene a la mente la tristemente famosa glándula

pineal de Descartes) que, al contrario que el resto del

cerebro, poseyese el otro tipo de relación con el Mundo


Matemático Platónico y sería por tanto capaz de recibir los

datos del segundo tipo. Hay que tener en cuenta que el

inglés no era la lengua materna de Gödel y que hasta


principios de los años sesenta manifestó reservas sobre su

fluidez (véase por ejemplo la nota de Gregory H. Moore


en 1947 y 1964 a las obras completas de Gödel).

Sospechando que se trataba de un problema de

traducción, consulté a Verena Huber‐Dyson, hablante


nativa de alemán y dedicada a la lógica que se cruzó con

Gödel en Princeton (aunque no habló con él de este tema


en concreto), y confirmó mis sospechas de que en alemán

la palabra órgano puede referirse a una facultad o

capacidad. Por tanto, la lectura correcta de (2c) es


probablemente que el cerebro, como un todo, y no una

parte específica del mismo, posee la facultad o la

capacidad en cuestión.


Gödel no parece haber suministrado información

detallada sobre cómo podría operar ese órgano, y por

tanto, para un metafísico que quiera seguir la ruta que


inició, el camino parece terminar en un callejón sin salida.



1501

Los puntos (2a) y (2b) aparecen en el artículo de 1964


«What is Cantorʹs Continuum Problem?», que es una

versión ampliada y revisada del artículo de 1947 con el

mismo título, y por tanto es seguro deducir que Gödel ya


pensaba en esas cuestiones a mediados de los años

cuarenta y que las tema en mente a finales de los años

cincuenta y principios de los sesenta. Hao Wang afirma


que en el periodo 1953‐1959 Gödel invirtió mucho

esfuerzo en su artículo sobre Carnap «en el que intenta

demostrar que la matemática no es la sintaxis de un


lenguaje y argumenta a favor de alguna forma de

platonismo» y que en 1959 inició sus estudios de la obra


de Edmund Husserl (1859‐1938), que le ocupó hasta el

final de su vida. La importancia de Husserl para el

programa metafísico de Gödel la resume Hao Wang de la


siguiente forma: «Para realizar su programa [para

encontrar una teoría exacta de la metafísica, estructurada


según la monadología de Leibniz —NS] Gödel debía tener

en cuenta la crítica kantiana a Leibniz. Vio en el método

de Husserl una forma prometedora de enfrentarse a las


objeciones de Kant.» Véase también Un mundo sin tiempo,

de Palle Yourgrau, para obtener una explicación mucho

mejor que la que yo puedo ofrecer aquí.


Husserl es famoso por ser difícil de leer (sus libros son el

material de lectura más difícil al que me haya enfrentado

en toda mi vida), pero penetrar en sus obras puede


volverse algo más apetecible si uno las concibe como una



1502

especie de historia de detectives, siendo la meta descubrir


qué vio Gödel en esas páginas que creyó que le ayudaría a

resolver el problema metafísico que se había planteado.

Por suerte, la amplitud de esta búsqueda puede reducirse


prestando atención a la sección 5.3 (la página 164 de mi

edición) de A Logical Journey, de Hao Wang, en que cita a

Gödel diciendo que las obras más importantes de Husserl


eran Ideas relativas a fenomenología pura y filosofía

fenomenológica (978‐84‐375‐0255‐7) y Meditaciones

cartesianas (978‐84‐309‐4366‐1).


Incluso con esa reducción, intentar resumir en este

contexto semejantes obras es una inutilidad. Es digno de


mención, sin embargo, que en la quinta y última

meditación cartesiana, Husserl se ponga de pronto a

hablar de mónadas e invoque a Leibniz. Exactamente


cómo llega ahí y lo que pretende decir no se puede

comprender sin adentrarse en el pensamiento de Husserl.


Pero la Navaja de Occam sugiere que se trata de la pista

más prometedora en la historia de detectives mencionada

más arriba.


Husserl terminó sus Meditaciones cartesianas allá por 1933,

y Gödel publicó su último trabajo en 1974, cuatro años

antes de su muerte. Uno podría preguntarse qué habrá


estado pasando en ese campo en los últimos treinta años.

Dado que mi objetivo ha sido escribir una novela

interesante, y no realizar una investigación filosófica seria,


no puedo decir que haya realizado una búsqueda rigurosa



1503

y sistemática de la literatura. Pero los trabajos de Edward


N. Zalta, de la Universidad de Stanford, y de varios de sus

colaboradores que se mencionan más abajo son un tesoro

en lo que se refiere a investigación seria y documentada


que trata muchos de los temas mencionados antes.

Filósofos en activo, Zalta y sus colaboradores son capaces

de mejorar y avanzar ideas que yo sólo puedo leer como


«artefactos» históricos. Los artículos escritos por Zalta,

solo o en colaboración, tratan específicamente de Platón,

la teoría de conceptos de Leibniz, la fenomenología de


Husserl y la explicación de Gödel para el Platonismo

Matemático. Por tanto, cuando Steven Horst me dio a


conocer a Zalta, confieso que experimenté un momento de

cierta angustia ante el abismo. Se trata de una obra

inmensa, y en lugar de intentar resumirla, voy a destacar


dos puntos.

Metafísica computacional. Zalta cree firmemente en


formalizar la filosofía, es decir, en traducir las

afirmaciones filosóficas en prosa a expresiones escritas

empleando los símbolos de la lógica formal. Una vez


hecho eso, resulta posible comparar distintas ideas

filosóficas de la misma forma que un físico puede

comparar dos teorías diferentes escribiéndolas en forma


de ecuaciones para luego emplear las reglas de la

matemática y determinar si se contradicen o se reducen a

lo mismo. Vale igual para la matemática y la lógica formal


decir que las reglas son pocas y simples, pero que



1504

aplicarlas al tipo de ecuaciones y afirmaciones que surgen


de la práctica puede llegar a ser asombrosamente

complicado… en algunos casos, demasiado complicado

para que los humanos puedan hacerlo sin cometer errores.


Zalta ha estado usando código de ordenador —un

«sistema automático de razonamiento» llamado

PROVER9— para resolver ese problema. Lo que recuerda


el plan de Leibniz para su characteristica universalis y,

efectivamente, Zalta y su coautor, Branden Fitelson, citan

a Leibniz en el párrafo inicial de su artículo de 2007 «Steps


Toward a Computational Metaphysics». Más tarde, en ese

mismo artículo, aluden a un trabajo actual, que consiste en


emplear el sistema para demostrar teoremas del artículo

de Zalta de 2000 llamado «A (Leibnizian) Theory of

Concepts», en el que reduce afirmaciones de la metafísica


de Leibniz a una serie de teoremas expresados en lógica

formal. En otros artículos, Zalta y sus colaboradores,


Francis Jeffry Pelletier y Bernard Linsky, se enfrentan a la

obra de Platón, Husserl, Gödel y David Lewis, del que

hablaré más adelante. Por tanto, esto responde a la


pregunta anterior sobre lo que ha estado pasando en los

últimos treinta años. Como nota adicional, la metafísica

computacional ofrece también la idea de parte de la


música a la que se alude en Anatema. Específicamente, los

fras que viven en los árboles y visten taparrabos, que

aparecen durante el auto de Prohijar en Tredegarh,


ejecutan —aunque muy lentamente— una computación



1505

en la línea de lo que hace PROVER9. Intentan resolver un


problema complejo de metafísica y les está llevando

mucho tiempo porque no tienen acceso a ordenadores.

David Lewis y la pluralidad de los mundos. Zalta ha


realizado muchos trabajos filosóficos que le ponen en

contacto con la obra del filósofo David Lewis. Zalta y

Linksy tratan la ontología de Lewis en su artículo de 1991


«Is Lewis a Meinongian?». Creo que es correcto decir que

se toman a Lewis en serio pero no están de acuerdo con él.

Lewis escribió un libro llamado On the Plurality of Worlds


que podría sonar a los lectores de Anatema, ya que fra

Erasmas asiste al Mensal del mismo nombre. En él, Lewis


expone una metafísica llamada realismo modal que (para

resumirla muy toscamente) afirma que los mundos

posibles existen realmente y que son tan reales como el


mundo en el que vivimos. La importancia del realismo

modal para Anatema es evidente. Como he dicho antes,


David Deutsch menciona la obra de Lewis cuando escribe

sobre la interpretación de muchos mundos de la mecánica

cuántica.


Vale la pena señalar que llegué a las obras de Deutsch y

Zalta siguiendo vías completamente diferentes. Mi interés

por la física me llevó al primero. Mi interés por la tradición


de Platón‐Leibniz‐Husserl‐Gödel, al segundo. Cuando los

dos acabaron hablando del mismo filósofo, David Lewis,

tuve la sensación —aunque posiblemente no fuese más







1506

que autoengaño— de que un círculo se había cerrado


mágicamente.

Pero quedan más círculos. En su artículo de 1995,

«Naturalized Platonism vs. Platonized Naturalism», Zalta


y Linsky exponen la teoría del «Platonismo Sistemático»

en oposición al «Platonismo Desordenado», siendo este

último un término para referirse al platonismo


matemático defendido por muchos matemáticos. Éste no

es el lugar para explicar el Platonismo Sistemático, pero

creo que es razonable decir que posee ciertas resonancias


del realismo modal de Lewis al postular una plenitud de

objetos matemáticos abstractos, en oposición al modelo


disperso (de ahí lo de «desordenado») que tienden a

asumir los otros platónicos matemáticos.

El cosmólogo del MIT Max Tegmark, trabajando a partir


de un conjunto completamente diferente de premisas, ha

estado diciendo algunas cosas que encajan muy bien con


la obra de Zalta y Linsky. Aunque la mayor parte de la

obra de Tegmark se relaciona con el campo de la

cosmología, ha escrito varios artículos que con justicia


podrían llamarse metafísicos. El más importante y reciente

es «The Mathematical Universe», en el que postula que el

mundo físico es una estructura matemática abstracta. En


la sección sobre lo que él denomina multiverso de Nivel

IV, también invoca a David Lewis y describe una hipótesis

asombrosamente similar al Platonismo Sistemático de


Zalta.



1507

Otras fuentes de inspiración e ideas


La línea electrodinámica empleada por nuestros héroes

para propulsarse en el espacio es una invención legítima,


propuesta por el doctor Robert Forward y actualmente en

desarrollo por parte del doctor Rob Hoyt y sus colegas de

Tethers Unlimited. Estoy en deuda con Hoyt por un


intercambio de correos en los que me explicó lo que podía

y no podía hacerse con ese dispositivo. Sin embargo,

cualquier error técnico en las páginas de la novela debe


atribuirse a una combinación de licencias artísticas e

incapacidad para comprender y no debe achacarse a Hoyt

o Forward.


Jaron Lanier y yo mantuvimos varias conversaciones

que, de una forma u otra, ayudaron a mejorar Anatema.


De la misma forma, debo dar las gracias a varios amigos

a los que siento la tentación de llamar «los sospechosos

habituales», ya que se ha convertido en una especie de


tradición que lean mis manuscritos y me hagan valiosos

comentarios: Jeremy Bornstein, Steven Horst, Alvy Ray


Smith y Jaime Taaffe.

Jeremy Bornstein también se ha dedicado a establecer

reglas gramaticales y vocabulario para el orto. Steve


Wiggins inventó un alfabeto cuneiforme en el que

escribirlo, y David Stutz lo ha empleado en el proyecto

musical de Anatema.





1508

The Theory Group de Microsoft Research, inaugurado


por Nathan Myhrvol en 1997 y dirigido, hasta hace poco,

por Jennifer Chayes y Christian Borgs, ha traído a muchos

matemáticos hasta Seattle, algunos para tener un empleo


permanente y otros para visitas que van de unas horas

hasta varios años. No tengo ninguna relación formal con

esa organización y no tuvo ninguna influencia definitiva


en el desarrollo de Anatema, y sin embargo hay una

relación intangible que es lo suficientemente importante

como para que merezca comentarse. De la misma forma


que el pan sube mejor cuando está caliente, la simple

presencia de tantos matemáticos de talento ha cambiado


mi entorno social de tal forma que me resulta más fácil

concebir y escribir un libro como Anatema.

Sería fácil entender Anatema como un ataque consistente


y estridente contra la religión. Yo propongo una

interpretación más ambigua. El libro está escrito por


completo desde el punto de vista de un avoto, que por lo

habitual no tiene muy buena opinión de las personas

religiosas, sobre todo porque las que tienden a llamar su


atención son precisamente las que provocan reacciones

más intensas de miedo o desprecio: los fraudes evidentes,

los payasos y charlatanes tan habituales en Arbre como en


la Tierra. En las páginas de la novela he intentado dar a

entender la existencia de otras personas religiosas que

pasan muy desapercibidas debido a la dignidad


comparativa de sus creencias y prácticas. Lo que también



1509

pretende reflejar la situación en la Tierra. Si hubiese


pretendido que Anatema fuese un texto antirreligioso, no

se lo habría dedicado a mis padres, que llevan toda la vida

asistiendo a una iglesia protestante en una pequeña


ciudad universitaria cuyos feligreses creen todos ellos

básicamente en la evolución y a quienes jamás se les

ocurriría interpretar literalmente las Escrituras.






Temas variados

Cualquiera que esté interesado en «La Conjetura de Sante


Mandarast» puede leer Rare Earth: Why Complex Life is

Uncommon in the Universe, de Peter Ward y Donald

Brownlee.


El concepto conocido en Arbre como «Brazo de Gardan»

es el equivalente aproximado a la Navaja de Occam.









































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SOBRE EL AUTOR




Neal Stephenson, nacido la noche de Halloween de 1959,

empezó su carrera literaria con THE BIG U (1984), un thriller


con algunos elementos de ciencia ficción, y ZODIAC: THE ECO‐

THRILLER (1988) de contenidos explícitos en su título.

Su primera novela de gran éxito en la ciencia ficción fue


SNOWCRASH (1992) que, según parece, va a ser pronto llevada

al cine. Etiquetada como postciberpunk, narra las aventuras de

un repartidor de pizza en un futuro complejo y bien imaginado


en muchos de sus detalles.

Sólo tres años después, Stephenson alcanzó ya el mayor


reconocimiento de la ciencia ficción mundial con LA ERA DEL

DIAMANTE: MANUAL ILUSTRADO PARA JOVENCITAS (1995,

NOVA, número 101, que obtuvo los premios Hugo y Locus de


1996, siendo, además, finalista del premio Nebula. Se trata de la

compleja historia de un Shanghai del futuro cercano, escindido


en «phyles» o tribus (Nippon, Han y los neovictorianos de

Atlantis), donde, con voz casi dickensiana, se muestran los

futuros prodigios de la nanotecnología (ese maravilloso manual


interactivo para la formación de una joven) sin olvidar sus

posibles consecuencias en lo social.

También, en colaboración con su tío George F. Jewsbury,


Stephenson ha escrito otros dos thrillers: INTERFAZ (1994,

NOVA, número 203) y LA TELARAÑA (1996, NOVA, número

212) presentados primero con el pseudónimo «Stephen Bury» y,







1511

en la reedición de 2005, firmados por Neal Stephenson y J.


Frederick George (pseudónimo de George F. Jewsbury).

Su obra más reciente en solitario, convertida ya en un libro de

culto en el complejo mundo de los hackers y aficionados a la


informática, es una macronovela de más de mil páginas. A partir

de personajes y problemas reales en la Segunda Guerra Mundial

(Alan Turing, su calculadora universal y la máquina


criptográfica alemana Enigma,), la novela de Stephenson trata

de la criptografía, la matemática y los hackers. La novela obtuvo

el premio Locus de 2000 y, en Europa, se ha optado en diversos


países por publicarla en tres volúmenes. En España fueron:

CRIPTONOMICÓN I: EL CÓDIGO ENIGMA (NOVA, número


148), CRIPTONOMICÓN II: EL CÓDIGO PONTIFEX (NOVA,

número 151), CRIPTONOMICÓN III: EL CÓDIGO ARETUSA

(NOVA, número 154).


Para continuar CRIPTONOMICÓN, Stephenson ha optado

por escribir tres macrovolúmenes de más de mil páginas cada


uno que componen el llamado CICLO BARROCO. Sus títulos

son AZOGUE (2003), LA CONFUSIÓN (abril de 2004) y EL

SISTEMA DEL MUNDO (octubre de 2004). Describen, al principio,


el nacimiento de la ciencia moderna en la segunda mitad del siglo

XVII con la intervención estelar de diversos miembros de la

Royal Society británica creada por John Wilkins. Junto a los


antepasados de los protagonistas de CRIPTONOMICÓN,

intervienen directamente en la acción Newton, Leibniz, Hooke,

Boyle y otras figuras históricas.







1512

Para la edición española de AZOGUE, el volumen uno del


CICLO BARROCO, se ha optado por hacerlo en tres libros,

respondiendo a la estructura explícita del original y respetando

sus títulos internos: AZOGUE: LIBRO I: AZOGUE (NOVA,


número 164), AZOGUE: LIBRO II: EL REY DE LOS

VAGABUNDOS (NOVA, número 171) y AZOGUE: LIBRO III:

ODALISCA (NOVA, número 173).


El segundo volumen, LA CONFUSIÓN, mezcla intercalada

de dos relatos Bonanza y Juncto, aparece en España en dos

libros LA CONFUSIÓN: PRIMERA PARTE (NOVA, número


178) y LA CONFUSIÓN: SEGUNDA PARTE (NOVA, número

182).


El tercer y último volumen, EL SISTEMA DEL MUNDO, se

ofrece de nuevo en tres volúmenes respetando los títulos internos


del original: EL SISTEMA DEL MUNDO: LIBRO 1: EL ORO DE

SALOMÓN (NOVA, número 190), EL SISTEMA DEL

MUNDO: LIBRO 2: MONEDA (NOVA, número 191) y EL


SISTEMA DEL MUNDO: LIBRO 3: EL SISTEMA DEL MUNDO

(NOVA, número 193).

Su novela más reciente es ANATEMA (2008). Concebida, tal


vez, como una space opera «distinta» con retazos de diálogos

sobre matemáticas, física y filosofía. Stephenson imagina un

planeta alienígena con una curiosa organización cenobítica y el


primer contacto con una misteriosa nave de origen desconocido

en una novela irrepetible, que mezcla elementos de Dune, El

nombre de la rosa e incluso de la obra teatral Copenhagen de


Michael Frayn.



1513

1514

TEXTO DE CONTRAPORTADA




El planeta Arbre estuvo al borde del colapso hace miles

de años‐ Los nuevos intelectuales, los avotos, se reunieron


en monasterios para iniciar un nuevo tipo de vida

cenobítica sin elemento religioso alguno. El ritmo de

evolución y cambio de los avotos es lento, mientas el


planeta sufre todo tipo de transformaciones.

Ahora, casi cuatro mil años después de la Reconstitución

y la fundación del sistema cenobítico, el Poder Secular


parece ocultar que hay una nave alienígena orbitando el

planeta. Descubrirla, establecer contacto y comprender a


esos extraños seres procedentes de otro lugar es el gran

trabajo que espera al protagonista, fra Erasmas, discípulo

del heterodoxo Orolo.




Tras grandes éxitos indiscutibles como Criptonomicón, La


era del diamante, la brillante trilogía del Ciclo Barroco o

Snow Crash, Neal Stephenson vuelve a sorprendernos con

una excepcional e inesperada novela. Esta vez,


Stephenson ha creado un nuevo mundo mezclando

elementos de la mejor aventura futurística con retazos de

matemáticas, física y filosofía. Con elementos de Dune, El


nombre de la rosa o la serie Fundación de Isaac Asimov, y

llena de ricas ideas nacidas en el Congreso de Hackers de

1999, Anatema es una novela exigente, entretenida, amena


y adictiva, cuya única pega es que, después de leerla,



1515

durante un tiempo todo te parecerá poco en comparación


con ella.

Una novela imprescindible para entender el siglo XXI.






«Es como leer una versión de El nombre de la rosa de

Umberto Eco revisada por Roger Penrose o Douglas


Hofstadter.»

Gary K. Wolfe, Locus




«Stephenson construye con éxito una gran saga narrativa

usando elementos de las novelas de misterio, los thrillers,


la filosofía y un poquito de misticismo New Age.»

M.E. Collins, Sunday Chicago Times




«Stephenson ha sido comparado... con Charles Dickens,

Thomas Pynchon, Don DeLillo, William Gibson, Michael


Crichton e Isaac Asimov, lo que sugiere el amplio

espectro que cubre.»

Atlanta Journal‐Constitution




«[Stephenson] se preocupa tanto por contar buenas

historias como por cosechar y obtener brillantes ideas...


Quiere sorprender a las mentes mientras las mantiene

alimentadas y felices.»

The New York Times Book Review






1516

«Stephenson muestra un intelecto incansable... Y resulta


también divertido de manera sumamente consistente.»

The Daily Telegraph




«Anatema es un logro brillante y lúdico, donde la lógica,

las matemáticas, la filosofía y la física cuántica se

encuentran, una novela de ideas por excelencia, que


funde juegos de palabras y teoría matemática con una

absorvente aventura humana.»

The Times




«Te encontrarás envuelto en el ambiente de una buena


biblioteca, habitada por un elenco de personajes cuyas

palabras son iluminadoras. Fabuloso.»

Jonathan Wright, SFX Magazine











































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