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Micología Médica Ilustrada, 3ra Edición - Roberto Arenas-FREELIBROS.ORG

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Published by Marvin's Underground Latino USA, 2018-08-24 11:14:34

Micología Médica Ilustrada, 3ra Edición - Roberto Arenas-FREELIBROS.ORG

Micología Médica Ilustrada, 3ra Edición - Roberto Arenas-FREELIBROS.ORG

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Micología

médica ilustrada

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Micología

médica ilustrada

TERCERA EDICIÓN

Roberto Arenas Guzmán

Profesor de Dermatología y Micología
Secretaría de Salud

Universidad Nacional Autónoma de México

MÉXICO • BOGOTÁ • BUENOS AIRES • CARACAS • GUATEMALA
LISBOA • MADRID • NUEVA YORK • SAN JUAN • SANTIAGO • SAO PAULO

AUCKLAND • LONDRES • MILÁN • MONTREAL • NUEVA DELHI
SAN FRANCISCO • SIDNEY • SINGAPUR • ST. LOUIS • TORONTO

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Director editorial: Dr. Marco Antonio Tovar Sosa
Editor sponsor: Camilo Heras Martínez
Supervisor de edición: Ansberto Horacio Contreras Colín
Composición y formación: Arturo Rocha Hernández
Supervisora de producción: Ángela Salas Cañada
Diseño de portada: Blacktype

NOTA
La medicina es una ciencia en constante desarrollo. Conforme surjan nuevos conocimientos, se
requerirán cambios de la terapéutica. El (los) autor(es) y los editores se han esforzado para que los
cuadros de dosiicación medicamentosa sean precisos y acordes con lo establecido en la fecha de
publicación. Sin embargo, ante los posibles errores humanos y cambios en la medicina, ni los editores
ni cualquier otra persona que haya participado en la preparación de la obra garantizan que la infor-
mación contenida en ella sea precisa o completa, tampoco son responsables de errores u omisiones,
ni de los resultados que con dicha información se obtengan. Convendría recurrir a otras fuentes de
datos, por ejemplo, y de manera particular, habrá que consultar la hoja informativa que se adjunta con
cada medicamento, para tener certeza de que la información de esta obra es precisa y no se han intro-
ducido cambios en la dosis recomendada o en las contraindicaciones para su administración. Esto
es de particular importancia con respecto a fármacos nuevos o de uso no frecuente. También deberá
consultarse a los laboratorios para recabar información sobre los valores normales.

MICOLOGÍA MÉDICA ILUSTRADA
Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra,
por cualquier medio, sin autorización escrita del editor.

DERECHOS RESERVADOS © 2008, respecto a la tercera edición en español por,
McGRAW-HILL INTERAMERICANA EDITORES, S.A. de C.V.

A subsidiary of the McGraw-Hill Companies, Inc.
Prolongación Paseo de la Reforma 1015, Torre A, Piso 17
Col. Desarrollo Santa Fe
Delegación Álvaro Obregón
C. P. 01376, México, D. F.
Miembro de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, Reg. núm. 736

ISBN-13: 978-970-10-6567-9
ISBN-10: 970-10-6567-0

1234567890 09765432108
Impreso en México Printed in Mexico

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Contenido

Prefacio de la tercera edición, ix Auxonograma y zimograma, 48 52
Prefacio de la segunda edición, xi Estudio de las necesidades
Prólogo de la primera edición, xiii
vitamínicas, 49
Sección I Síntesis de ureasa, 50
ASPECTOS GENERALES Inoculación experimental, 50
Reacciones inmunológicas, 51
1. Historia de la micología médica, 1 Pruebas de sensibilidad a fármacos,
Aislamiento del hongo, 53
2. Generalidades, 9 Identiicación de los hongos, 54
Introducción, 9 Preservación y conservación de
Actinomicetos, 9
Hongos, 11 cultivos, 54
Micosis, 15 Otros tipos de microscopia, 55
Biología molecular en micología
3. Hongos, 17
Características fundamentales, 17 médica, 55
Talo, 18 Riesgo biológico, 59
Estructura, 20 Medidas de seguridad, 59
Necesidades isiológicas, 22
Reproducción, 23 Sección II
MICOSIS SUPERFICIALES
4. Taxonomía y clasiicación, 34
Clasiicación general de los hongos, 35 6. Dermatoitosis, 61
Controversias taxonómicas, 37 Datos de laboratorio, 88

5. Diagnóstico de laboratorio, 40 7. Pitiriasis versicolor, 95
Requisitos para un laboratorio de
micología, 40 8. Piedras, 106
Técnicas y métodos, 40 Cuadro clínico, 108
Estudio con luz de Wood, 40 Estudio micológico, 109
Recolección de muestras, 40 Infecciones por Blastoschizomyces
Cultivo, 47 capitatus, 111

9. Tiña negra, 113

v

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vi Contenido Sección VI
ENFERMEDADES POR
10. Oculomicosis, 118 ACTINOMICETOS Y BACTERIAS
11. Otomicosis, 123
24. Actinomicosis, 278
Sección III
MICOSIS SUBCUTÁNEAS 25. Nocardiosis, 286

12. Micetoma, 127 26. Botriomicosis, 292
13. Esporotricosis, 149
14. Cromoblastomicosis, 161 27. Eritrasma, 296
15. Lobomicosis, 174
28. Tricomicosis axilar, 300
Sección IV
MICOSIS SISTÉMICAS 29. Queratólisis punteada, 303
Dermatoilosis, estreptotricosis
16. Coccidioidomicosis, 179 o eccema epidérmico, 308
17. Histoplasmosis, 190
18. Paracoccidioidomicosis, 200 Sección VII
19. Blastomicosis, 209 MICOSIS RARAS

Sección V 30. Rinosporidiosis, 310
MICOSIS POR OPORTUNISTAS
31. Hialohifomicosis
20. Candidosis, 218 y feohifomicosis, 315
Infecciones por Rhodotorula, 237
Hialohifomicosis, 315
21. Criptococosis, 239 Infecciones por Rhodotorula,
22. Zigomicosis, 247 Geotrichum, Trichosporon y
basidiomicetos, 316
Mucormicosis, 247 Basidiomicosis, 318
Entomoftoromicosis, 257 Adiaspiromicosis, 318
23. Aspergilosis, 265 Pseudallescheriasis, 320
Peniciliosis, 321
Infecciones por Fusarium, 323
Infecciones por Pythium
insidiosum, 326

Feohifomicosis, 327
Infecciones por Scytalidium, 331
Algunos hongos contaminantes en el

laboratorio, 333

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Contenido vii

32. Prototecosis y neumocistosis, 338 Antibióticos poliénicos, 363
Prototecosis, 338 Griseofulvina, 367
Neumocistosis, 340 Imidazoles (azoles), 368
Alilaminas, 377
Sección VIII Ciclopiroxolamina, 378
CULTIVOS, TINCIONES, Amorolina, 379
ANTIMICÓTICOS Butenaina, 379
Nuevos antimicóticos, 379
33. Medios de cultivo, 343 Antimicótico idóneo, 383
Clásicos, 343
Otros medios de cultivo, 344 Apéndices

34. Tinciones, reactivos, colorantes y A. Guía de productos comerciales
fórmulas diversas, 351 antimicóticos y contra
Técnicas de tinción, 351 actinomicetos, 385
Reactivos y colorantes, 354
Fórmulas diversas, 356 B. Glosario, 393
Medios de protección contra los
ácaros, 356 Índice, 401
Pegamentos para sellar laminillas, 357

35. Antimicóticos, 358
Interacciones, 359
Antimicóticos clásicos, 359

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Prefacio de la tercera edición

En esta nueva edición en 2008 se presenta lo nición, datos epidemiológicos, etiopatogenia,
esencial y práctico de la micología actual. Se cuadro clínico, estudio micológico, datos histo-
inicia con los datos históricos más sobresalientes patológicos, datos de laboratorio y de biología
y se dan generalidades de los actinomicetos, los molecular, diagnóstico diferencial, tratamiento y
hongos y las micosis. pronóstico.

Se analizan las características fundamen- El gran apoyo iconográico hace de la obra
tales de los hongos, su estructura, isiología un libro sumamente útil para quien se inicia en el
y reproducción; se simpliican al máximo los estudio de los hongos, el estudiante de medicina,
datos básicos y fundamentales de la micología y de biología o química, así como para el médico
se presentan esquemas de la morfología micros- general o de otra especialidad.
cópica y las formas de reproducción.
Se ilustra la obra con dibujos de línea de los
Se abordan las micosis supericiales, sub- hongos o de sus formas de reproducción, algorit-
cutáneas y sistémicas, también las causadas por mos y mapas de distribución de las micosis.
hongos oportunistas y las llamadas seudomico-
sis producidas por actinomicetos y bacterias, así Hay una bibliografía básica, así como refe-
como medicamentos antimicóticos, medios de rencias recientes a cada tema. La síntesis de los
cultivo, técnicas de tinción, reactivos, coloran- textos, las iguras en color y los cuadros, hacen
tes, y al inal se presenta un glosario. de este libro una obra obligatoria para el intere-
sado en aprender la micología médica de manera
La información en cada capítulo ha sido sencilla y rápida.
cuidadosamente sistematizada: sinonimia, dei-

ix

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Prefacio de la segunda edición

El diagnóstico clínico de las micosis se ha con- En la presente edición se trató nuevamen-
siderado sencillo, tanto para el médico general te de compactar lo esencial y lo práctico de la
como para el especialista; sin embargo, en la micología actual. Se presentan los datos históri-
actualidad en pacientes inmunocomprometidos cos más sobresalientes y se dan generalidades de
la presencia de síntomas respiratorios o manifes- los actinomicetos, los hongos y las micosis. Se
taciones en la piel tan variadas como descama- describen las características fundamentales de
ción, nódulos o lesiones ulceradas pueden ser la los hongos, su estructura, isiología y reproduc-
expresión de una micosis localizada o sistémica. ción; se simpliican al máximo los datos básicos
En pacientes con leucemia en Europa se han y fundamentales de la micología y se incluyen
observado defunciones por micosis en 12 a 46% esquemas de la morfología microscópica y las
(Eur J Clin Microbiol Infect Dis 1988;153:624- formas de reproducción.
8). Por eso se deben utilizar en la clínica diaria las
técnicas del laboratorio de micología, pero de una Se abordan las micosis supericiales, subcu-
manera racional y práctica, pues muchas veces táneas y sistémicas, así como las causadas por
un simple examen directo, por ejemplo ante sos- hongos oportunistas y las llamadas seudomico-
pecha de onicomicosis, da resultados benéicos sis provocadas por actinomicetos y bacterias, así
a largo plazo, tanto para el manejo del paciente como los medicamentos antimicóticos, medios
como para evitarle un gasto innecesario. de cultivo, técnicas de tinción, reactivos, colo-
rantes y al inal se presenta un glosario.
Las micosis supericiales en ocasiones pasan
inadvertidas durante mucho tiempo, debido a su La información en cada capítulo ha sido
escasa sintomatología o pocas manifestaciones cuidadosamente sistematizada: sinonimia, dei-
clínicas, como las infecciones subclínicas de nición, datos epidemiológicos, etiopatogenia,
tinea capitis o una tiña de los pies; por otra par- cuadro clínico, estudio micológico, datos histo-
te las micosis pueden ser diseminadas o graves patológicos, datos de laboratorio y de biología
e incluso llevar a la muerte del paciente, espe- molecular, diagnóstico diferencial, tratamiento
cialmente en SIDA: P. jirovecii 32%, candido- y pronóstico; todos los capítulos cuentan con
sis 31.1%, criptococosis 29%, e histoplasmosis bibliografía disponible y actualizada.
9.6% (Rev Iberoamer Micol 1998;15:633-5).
Dentro de cada capítulo se incluyen fotogra-
Los hongos pueden ser mohos o levadu- fías en blanco y negro, dibujos de línea, así como
ras, pero muchos se comportan como dimorfos, cuadros, diagramas y algoritmos. Las láminas
especialmente si ocasionan micosis sistémicas. en color comprenden todas las micosis descri-
La forma saprofítica se reproduce en los cultivos tas; cuando es necesario se muestran diferentes
y eso nos permite la clasiicación precisa de la aspectos clínicos de la misma enfermedad. Tam-
especie, y de esta manera conocer el grado de bién en color se ilustran los cultivos y estudios
patogenicidad del agente causal. Sin embargo microscópicos de los hongos. El gran apoyo
casi siempre se identiican en los tejidos en sus iconográico hace de la obra un libro sumamen-
formas parasitarias, ya sea en el examen directo te útil para quien se inicia en el estudio de los
o en los estudios histológicos, lo que general- hongos, el estudiante de medicina, de biología
mente es deinitivo para establecer el diagnósti- o de química, así como para el médico general o
co y un adecuado tratamiento. de otra especialidad. El lenguaje es sencillo y la
información se complementa con esquemas y

xi

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xii Prefacio de la segunda edición

dibujos así como con referencias cruzadas en las Por otra parte se desarrollan otras áreas
fotografías clínicas y los estudios micológicos. como los estudios serológicos de anticuerpos o
la determinación de antígenos, y las nuevas téc-
La micología ha tomado algunas facetas dife- nicas de biología molecular que permiten hacer
rentes en los últimos años, primero por el incre- el diagnóstico ilogenético de la enfermedad
mento en el número de enfermos con micosis, que pero también conocer la epidemiología de las
es paralelo al aumento de estados de inmunode- micosis. Por ejemplo, Candida puede presentar
presión, como son los trasplantes de órganos (10 cambios fenotípicos que tienen una implicación
a 30%) o el SIDA (Transplantation 1983;36:259- en el aumento de su patogenicidad o en su resis-
67), y luego con la aparición de nuevos patógenos tencia a los antifúngicos.
oportunistas como Scytalidium sp., Trichosporon
sp., Fusarium sp., Bipolaris sp. y Penicillium Por desgracia el armamentario terapéutico
marneffei. Se podría decir que poca atención se es limitado y de costo elevado, lo que obliga
ha dado a las micosis de países tropicales como la a utilizar racionalmente los antimicóticos y a
esporotricosis y cromoblastomicosis y que pocas precisar la naturaleza del diagnóstico, siempre
modiicaciones existen; sin embargo, hay muchos con la mente abierta a los nuevos desarrollos de
cambios en terminología o taxonomía aplicables moléculas antifúngicas más efectivas y menos
a sus agentes causales. Esto también se observa tóxicas.
en micosis muy conocidas y fáciles de diagnos-
ticar como pitiriasis versicolor, ahora se conocen Roberto Arenas
siete especies de Malassezia y la denominación
de Pityrosporum pertenece al pasado.

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Prólogo de la primera edición

Durante los últimos decenios la micología médi- La formación de micólogos médicos profe-
ca ha mostrado avances considerables en todo el sionales conlleva enseñanza muy especializada,
mundo. Este auge se explica por los progresos en la cual se utilizan obras que van del tratado de
de la biología tras la Segunda Guerra Mundial. micología fundamental a la monografía, pasan-
También ha contribuido la aparición de enfer- do por los manuales de biología y los libros de
medades por hongos llamados “oportunistas” información médica. Sin embargo, es importante
debido a la gran difusión de tratamientos con que el número más grande posible de médicos,
antibióticos de amplio espectro y con medica- veterinarios y biólogos tenga acceso a esta cien-
mentos nuevos como los corticosteroides o los cia para que sean capaces de ponerla en prácti-
antimicóticos. ca con la frecuencia que se necesita. De estos
conocimientos depende a menudo un diagnósti-
Asimismo, el empleo de técnicas médicas co correcto y un tratamiento eicaz, de ahí que
novedosas en el medio hospitalario ha favoreci- sea muy útil proporcionar a estos profesionales
do el surgimiento de micosis caliicadas como libros concisos y claros y al mismo tiempo lo
yatrógenas o intranosocomiales. En el transcur- más completos posible. Tales obras también
so de los últimos años la aparición del SIDA y pueden utilizarse para la enseñanza universita-
su rápida diseminación han contribuido a multi- ria. Es cierto que existe este tipo de libros, pero
plicar, debido a la inmunodeiciencia, el número están disponibles sobre todo en inglés. La obra
de estas temibles micosis. A las micosis clási- que hoy nos presenta el doctor Roberto Arenas
cas, bien estudiadas en los decenios de 1950 y es de la categoría que acabamos de deinir y se
1960 se han agregado estas micosis oportunistas, ofrece a los lectores de lengua castellana, com-
cuyos hongos causales pueden ser muy variados. plementada además con excelentes ilustraciones
Entre estos últimos algunos ya eran patógenos clínicas y micológicas.
conocidos como Candida, Mucor y Aspergillus;
en cambio, otros, que se consideraban inofen- Con base en su formación y su trayectoria
sivos, han revelado actividad patógena a veces profesional, Roberto Arenas es el indicado para
extraordinaria en las condiciones particulares escribir este libro. Es discípulo de la gran escue-
del oportunismo. De hecho, bajo ciertas circuns- la mexicana de dermatología, uno de los faros de
tancias todo hongo capaz de desarrollarse a la la prestigiada escuela latinoamericana. Además
temperatura del cuerpo humano podría originar de la excelente formación en micología médi-
micosis más o menos graves. Por ende, el cono- ca que ha recibido en el Centro Dermatológico
cimiento del especialista en micología médica Pascua, en el laboratorio del doctor Pedro Lava-
no debe limitarse a algunas decenas de hongos lle, Roberto Arenas ha querido confrontar sus
clasiicados en 1950 como patógenos para el conocimientos con las fuentes europeas, donde
ser humano, sino extenderse a gran cantidad de la tradición en micología médica está más orien-
géneros y especies fúngicas, de morfología y tada a los hongos que a la medicina. Para esto
isiología muy variadas. El campo de estudio se siguió en París el Curso Superior de Micología
hace inmenso y obliga al médico o al biólogo a Médica del Instituto Pasteur en 1980 y efectuó
adquirir conocimientos completos sobre micolo- una estancia de investigación de un año en mi
gía general. laboratorio. Durante su permanencia en Francia

xiii

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xiv Prólogo de la primera edición

aprendió a conocer mejor el conjunto de hongos níica obra: Dermatología. Atlas, diagnóstico y
patógenos y de técnicas modernas de diagnóstico tratamiento, publicada en 1987.
micológico; por otro lado, su estadía favoreció
el intercambio de sus experiencias adquiridas en Dr. François Mariat
México. Recibimos con el más grande interés el Professeur à l’Institut Pasteur, Hon.
libro de micología que presenta Roberto Arenas. Miembro Honorario de la Academia Nacional
Deseamos que tenga el mismo éxito que su mag-
de Medicina de México

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Prefacio de la primera edición

La presente obra es un libro que trata de com- estudio de los hongos, el estudiante de medicina,
pactar lo esencial y lo práctico de la micología biología, química, así como el médico general
actual. En los capítulos introductorios se presen- o de otra especialidad. El lenguaje es sencillo y
tan de manera resumida los datos históricos más la información se complementa con esquemas
sobresalientes y se dan generalidades de los acti- y dibujos así como con referencias cruzadas en
nomicetos, los hongos y las micosis. las fotografías clínicas y los estudios micológi-
cos. Todo ello permite una mejor comprensión
Dado que la identiicación del hongo es de este árido campo de la medicina.
trascendental en el diagnóstico micológico, se
ha puesto particular interés en las característi- Dentro de cada capítulo se aprovecha la guía
cas fundamentales de los hongos, su estructura, que ofrecen las fotografías en blanco y negro, los
isiología y reproducción; se lleva de la mano al dibujos de línea, así como los cuadros, diagra-
lector al simpliicar al máximo los datos básicos mas y algoritmos. En el apartado correspondien-
y fundamentales de la micología y se presentan te, el lector encontrará las láminas en color.
esquemas de la morfología microscópica y las
formas de reproducción. La mayor parte de las fotografías clínicas que
ilustran este libro fueron tomadas personalmente
Se describen las micosis supericiales, sub- por el autor, entre los muchos pacientes que acu-
cutáneas y sistémicas, así como las causadas den a diario al Laboratorio de Micología del Cen-
por hongos oportunistas y las seudomicosis por tro Dermatológico Pascua y más recientemente
actinomicetos y bacterias. La parte inal se ha al Departamento de Dermatología y Micología
reservado para antimicóticos, medios de cultivo, del Hospital General “Dr. Manuel Gea Gonzá-
técnicas de tinción, así como reactivos, coloran- lez”; otras corresponden a enfermos estudiados
tes y fórmulas diversas que se usan en la prácti- conjuntamente con mis compañeros y algunas
ca; por último se presenta un glosario. son una aportación tanto de jóvenes como de
reconocidos dermatólogos mexicanos a quienes
La información en cada capítulo ha sido agradezco ininitamente su participación, muy en
cuidadosamente sistematizada: sinonimia, dei- especial al profesor Fernando Latapí (qepd), mi
nición, datos epidemiológicos, etiopatogenia, maestro tutelar, con quien trabajé estrechamente
cuadro clínico, estudio micológico, datos histo- durante 15 años y con quien siempre me unieran
patológicos, datos de laboratorio, diagnóstico fuertes lazos académicos y sentimentales y de
diferencial, tratamiento y pronóstico: todos los quien también heredara un gran acervo iconográ-
capítulos cuentan con bibliografía seleccionada ico; siempre lo recordaré con afecto.
y actualizada.
Algunas micosis, sobre todo las menos fre-
Las láminas en color comprenden todas las cuentes en nuestro medio, son ilustradas con
micosis descritas; cuando es necesario se mues- material intercambiado con el doctor William
tran diferentes aspectos clínicos de la misma Marriott (qepd), el entrañable amigo de los der-
enfermedad. También en color se ilustran los matólogos mexicanos; algunas fueron propor-
cultivos y estudios microscópicos de los hongos. cionadas por Roderick Hay, joven y brillante
El gran apoyo iconográico hace de la obra un micólogo inglés de trayectoria internacional.
libro sumamente útil para quien se inicia en el

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xvi Prefacio de la primera edición

En el aspecto fotomicrográico de los hongos Asimismo fueron muy valiosas las enseñan-
recibí la invaluable ayuda de Monique Coutans- zas de los otros miembros de su equipo: Segre-
son, y en el histopatológico, durante años he reci- tain, Drouhet, Dupont, Ravisse y De Bièvre;
bido el apoyo y las enseñanzas de Josefa Novales también es de muy grato recuerdo mi estrecha
y más recientemente de Gisela Navarrete, Susana relación con Guy Badillet, uno de los mejores
Ortega y Elisa Vega. expertos europeos en dermatóitos.

Me inicié en el estudio de las dermatomico- Para la preparación del manuscrito he teni-
sis con el profesor Pedro Lavalle con quien sigo do la fortuna de recibir el consejo editorial siem-
conservando gran amistad. Realicé mis estudios pre atinado del doctor Bernardo Rivera Muñoz,
formales en micología médica bajo la supervi- a quien agradezco además su apoyo, entusiasmo
sión del profesor François Mariat, a quien debo y entrega. A todos muchas gracias.
principalmente la orientación actual en mi vida
profesional. Roberto Arenas

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Agradecimientos

Se agradece la aportación fotográica de:

Alexandro Bonifaz. Figs. 6-30, 10-2 y 16-8.
Carlos Bonnet. Fig. 31-27.
Alba Barbón. Fig. 16-4.
Rosa Ma. Calderón. Fig. 12-14.
Lucía Castañeda. Fig. 15-4.
Guadalupe Chávez. Fig. 12-13.
Roberto Cortés. Fig. 22-4.
Judith Domínguez. Figs. 13-8 y 13-15.
Luciano Domínguez. Figs. 1-11 y 24-2.
Roberto Estrada. Figs. 7-3 y 7-9.
Ernesto Guillén. Fig. 22-3.
Roderick Hay. Figs. 8-5, 8-8, 25-3, 26-4, 31-7, 31-21 y 31-23.
Roberto Herrera. Figs. 12-27, 24-5 y 29-5.
Guadalupe Ibarra. Fig. 20-22.
Rafael Isa Isa. Fig. 31-27.
Ricardo Jiménez. Fig. 29-2.
Fermín Jurado. Fig. 14-9.
Marcia Karam. Fig. 25-1.
Fernando Latapí (qepd). Figs. 12-3, 12-10, 12-22, 12-35, 17-3, 17-4 y 25-2.
José Llerena Gamboa. Fig. 31-22.
François Mariat. Fig. 22-11.
William Marriott (qepd). Figs. 1-7, 19-2, 19-3, 19-5, 19-7A, 21-1, 30-3 y 30-4.
Nassira Martínez de Larios. Fig. 23-3B.
David Moncada. Fig. 28-3.
Lourdes Morales. Figs. 12-10, 19-7, 27-1.
Gisela Navarrete. Fig. 12-14.
Josefa Novales. Figs. 6-32B y 26-3.
Rocío Orozco. Figs. 20-14, 21-2, 21-8B y 23-2.
Susana Ortega. Fig. 5-2.
Francisco de Ovando. Figs. 7-6 y 7-7.
Elvia Pérez. Fig. 13-16.
Pierre Ravisse. Fig. 22-11.
Julio Rodríguez Vindas. Figs. 15-3 y 17-6, 31-18.
Ramón Ruiz Maldonado. Figs. 22-12, 22-13 y 22-14.
Rosalinda Sánchez Laparade. Fig. 13-5.
Patricia Súchil. Figs. 12-37 y 14-3.
Jesús Valdés. Fig. 6-21.

xvii

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xviii Agradecimientos
Rataporn Ungpakorn. Fig. 31-8.
Patricia Valdés. Fig. 5-1.
Antonio Zúniga. Fig. 31-22.
Silvio Alençar Marques. Fig. 13-1.

Se agradece la supervisión en la sección de biología molecular: Enrique Salas Téllez. Cap. 5.

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Dedicatoria

Al Hospital General “Dr. Manuel Gea González”.
A la Facultad de Medicina de León, Universidad de Guanajuato.
A la Universidad Nacional Autónoma de México.

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Sección I

Aspectos generales

1

Historia
de la micología médica

Los hongos, o las enfermedades que producen, Fressenius utilizó por primera vez el término
“aspergilosis” para una de las primeras micosis
se conocen desde la más remota antigüedad; los reconocidas en seres humanos o animales, aunque
griegos y los romanos describieron algunas de desde 1815, Mayer y Emmert ya habían descrito
las manifestaciones clínicas de las dermatoito- una infección en los pulmones de un cuervo.
sis, como el querión y la mentagra.
En 1837, Robert Remak (ig. 1-2), judío
La micología es la rama de la microbiología de origen alemán, arrogante y difícil, descubrió
que se desarrolló primero. Con el descubrimien- que la tiña fávica era causada por un hongo al
to del microscopio (Antonj van Leeuwenhoek cual dio el nombre de Achorion schoenleinii en
[1632-1723]) en el siglo xvii, se inició el estudio honor a su maestro alemán Schönlein. No se le
cientíico de los hongos microscópicos junto con otorgó el crédito correspondiente, pues hizo sus
el de otros microorganismos. En 1729, Pier H. publicaciones en 1845, en lo que se considera el
Micheli publicó investigaciones sobre hongos en primer tratado de micología. En 1839, Schönlein
su obra Nova plantarum; a él se debe el término estudió el hongo del favus, aunque se señala que
Aspergillus. El conocimiento de la relación entre él había sospechado su existencia desde 1827.
hongo y enfermedad precedió a la loreciente
época bacteriológica desarrollada por Robert Por estas circunstancias, persisten las con-
Koch y Louis Pasteur. troversias acerca de quién es el fundador de la
micología dermatológica.
La historia de la micología médica comenzó
en 1835 con Agostino Bassi, de origen italiano y En 1839, Bernhard Rudolph Conrad von
alumno de Lazzaro Spallanzani, el fundador de la Lagenbeck descubrió una levadura en el algo-
biología moderna. Descubrió que la muscardina doncillo, y en 1845 señaló la actinomicosis en
del gusano de seda era producida por un hongo seres humanos.
(Beauveria bassiana) (ig. 1-1). En 1838, el botá-
nico y entomólogo Victor Audouin conirmó estas En 1840, el famoso dermatólogo Alphée
observaciones y las publicó en francés. En 1850, Cazenave observó una epidemia de tiña de la
cabeza y propuso el nombre de “Herpes tonsu-

1

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2 Sección I Aspectos generales

Fig. 1-1. Agostino Bassi (1793-1856), iniciador de la Fig. 1-2. Robert Remak (1815-1865), cofundador de la
micología dermatológica.
micología médica.

rans capillitii”, quizá por la presencia concomi- logo mediocre, pero un observador preciso en
tante de lesiones anulares de “Herpes circinatus” el microscopio; como prueba de ello, están los
(Jean Louis Marc Alibert). dibujos que se conservan en los archivos de para-
sitología de la Faculté de Médecine, de París.
En 1841, David Gruby, un judío joven y
pobre, de Budapest, quien terminó sus estu- En 1846, Carl Ferdinand Eichstedt encontró
dios de medicina en Viena, aisló el hongo del en las escamas de pitiriasis versicolor un hongo
favus y reprodujo la enfermedad antes que Koch que luego Robin llamó Microsporum furfur y, en
formulara sus postulados; también describió la 1898, Baillon lo clasiicó en el género Malas-
tiña microspórica y cultivó Microsporum audo- sezia. En 1874, Louis Charles Malassez iden-
uinii; lo denominó así por el tamaño pequeño tiicó el “champignon de la pelade”; en 1884,
de las esporas y en honor a Audouin. Publicó Bizzozzero lo encontró en Pityriasis simplex y
sus descubrimientos en su libro Memoire sur Sabouraud le llamó Pityrosporum.
une végétation qui constitue la vraie teigne. Sus
trabajos encontraron la resistencia natural del En 1853, Charles Robin publicó el libro
auge bacteriológico suscitado por Pasteur, pero Histoire naturelle des végétaux parasites, donde
fueron apoyados por el eminente dermatólogo
Ernest Bazin en 1860. En 1842, Gruby (ig. Fig. 1-3. David Gruby (1810-1898), quien aisló los
1-3) presentó el verdadero hongo del algodon- hongos del favus y del algodoncillo (muguet).
cillo (muguet) ante la Academie de Sciences,
de París; instaló un consultorio con gran éxito
social al dedicarse a la medicina y a la magia;
entre su clientela se contaba a Chopin, Liszt,
George Sand y los Dumas. Nunca fue aceptado
verdaderamente por los franceses y fue repudia-
do por los húngaros.

Se ignoraron los trabajos de Remak y Gruby,
seguramente por el antisemitismo médico de la
época; el último fue rehabilitado posteriormente
por Sabouraud, quien lo consideró un dermató-

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Historia de la micología médica 3

compiló los trabajos sobre dermatoitosis y su Fig. 1-5. Raymond Sabouraud (1864-1938), padre de
tratamiento tópico, así como la depilación en la la micología moderna.
tiña de la cabeza; a él se debe la clasiicación de
Oidium albicans (ig. 1-4). dencia micológica, al tiempo que brillaban los
trabajos de Pasteur.
En 1855, Kurchenmeister describió el pri-
mer caso de mucormicosis, aunque este término A inales del siglo xix y principios del xx,
fue acuñado hasta 1885 por Paltauf. En la segun- se hicieron grandes descubrimientos, no tanto en
da mitad del siglo xix, la microscopia aplicada a Europa sino en diferentes partes del mundo.
la clínica indujo a los cientíicos de este periodo
a buscar hongos en cualquier trastorno dermato- En 1860, Vandick Carter, en la India, describió
lógico. También era la moda mostrar en reunio- y acuñó el término “micetoma”; fue un gran médi-
nes académicas lesiones micóticas causadas por co que luchó porque se aceptara a mujeres en las
autoinoculación de material infectado median- escuelas de medicina (ig. 1-6). En 1874, McQues-
te una técnica ideada por Remak, quien fue el tin, médico estadounidense, estudió los primeros
primero en someterse a este experimento con T. micetomas de América en Hermosillo, Sonora,
schoenleinii; en 1862, Heinrich Koebner se ino- México. En 1876, Bollinger, en Europa, reconoció
culó favus y pitiriasis versicolor. la actinomicosis como enfermedad parasitaria. En
1877, Harz encontró Actinomyces en la mandíbula
Uno de los micólogos más eminentes del de un buey y llamó Actinomyces bovis al grano.
siglo xix fue el sabio francés Raymond Jacques
Adrien Sabouraud; nació en Nantes en 1864, y
fue músico y escultor. En 1889, terminó sus estu-
dios de medicina en París y luego se especializó
en dermatología con Emile Vidal y Ernest Bes-
nier. En 1890, inició el estudio sistemático de las
dermatoitosis y en 1910 publicó la enciclope-
dia Maladies du cuir chevelu; el tercer volumen,
“Les teignes” fue el primer manual de micología
dermatológica, considerado hoy como un clási-
co de la medicina y un modelo de la observación
cientíica (ig. 1-5).

En esa época y en la posterior, proliferaron
los sinónimos de los hongos; aumentaron de esta
manera las especies, a tal grado que la nomen-
clatura se hizo muy difícil y sobrevino la deca-

Fig. 1-4. Charles Robin, clasiicó a Oidium albicans. Fig. 1-6. Vandick Carter acuñó el término micetoma.

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4 Sección I Aspectos generales

En 1883, Domenico Majocchi describió el Fig. 1-8. Profesor Gougerot, quien estudió la esporo-
granuloma tricofítico y se dedicó a su estudio tricosis en Francia a principios del siglo XX.
durante 40 años. En 1889, Trevisan, en honor
a Nocard, creó el género Nocardia y, en 1890, De Monbreun cultivó el hongo, demostró su
Eppinger describió la nocardiosis en seres huma- naturaleza dimorfa y reprodujo la enfermedad
nos. En 1892, Alejandro Posadas, estudiante de de modo experimental.
medicina, alumno del patólogo Robert Wernicke,
describió en Argentina el primer caso de cocci- En 1908, Lutz, en Brasil, informó el pri-
dioidomicosis con motivo de su tesis recepcional mer caso de paracoccidioidomicosis; a partir de
(ig. 1-7). 1909, Adolfo Splendore, médico italiano, inició
el estudio del hongo y lo clasiicó como leva-
En 1894, Busse, y en 1895, Buschke, des- dura. En 1928, Almeida fue quien delimitó en
cribieron la criptococosis, y en 1894, Caspar deinitiva esta enfermedad y su agente causal.
Gilchrist, en la zona de Chicago, hizo lo mismo Esta micosis es exclusiva de Latinoamérica y
con la blastomicosis norteamericana. En 1896, son los brasileños y el grupo de Ángela Restre-
Wright señaló al hongo negro Madurella myce- po, en Colombia, quienes más han contribuido al
tomii como agente causal de micetoma. conocimiento de esta enfermedad.

En 1898, Benjamin Schenck, casi al término En 1911, Pedroso describió en Sao Paulo la
de sus estudios de medicina en Rochester, Esta- cromomicosis (cromoblastomicosis) y, en 1915,
dos Unidos, deinió la esporotricosis y su micro- Lane y Mediar llevaron a cabo la primera publi-
organismo causal. En 1900, Guillermo Seeber, cación en Boston.
también estudiante de medicina en Argentina,
describió la rinosporidiosis. En 1911, Cicero comunicó los cuatro prime-
ros casos de micetoma en México. El mejor cono-
En 1903, De Beurman y Gougerot, en Fran- cimiento clínico de este padecimiento se debe a
cia, efectuaron los estudios más importantes Latapí (ig. 1-9), quien, además, inició el trata-
sobre esporotricosis y, en 1912, publicaron Les miento del actinomicetoma con sulfonas en 1947.
sporotrichoses, monografía clásica basada en
el estudio de cerca de 200 casos (ig. 1-8). Es En 1916, Bruno Bloch, en Suiza, realizó
curioso que siendo los franceses quienes más los primeros estudios sobre inmunología de las
contribuyeron al conocimiento de esta micosis, micosis. Ese mismo año, Chalmers y Archivald
no la observen en la actualidad y la consideren precisaron las diferencias etiológicas de actino-
enfermedad de importación. micetos y eumicetos en el micetoma.

En 1905, Samuel Taylor Darling, durante En 1920, Hopkins y Rhoda Benham, de la
los primeros trabajos en el Canal de Panamá, Columbia University, iniciaron el estudio cien-
describió la histoplasmosis y, en 1934, William tíico de la micología médica. A Benham se le
considera la fundadora de la micología médica
Fig. 1-7. Cabeza de Domingo Escurra, primer paciente moderna (ig. 1-10). En 1923, Berkhout dio in a
con coccidioidomicosis, estudiado por Alejandro Posa-
das en Argentina.

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Historia de la micología médica 5

Fig. 1-11. Doctor Antonio González Ochoa (1910-
1984), iniciador de la investigación micológica en
México.

Fig. 1-9. Doctor Fernando Latapí (1902-1989), funda- En 1958, Gentles, en Inglaterra, descubrió
dor de la Escuela Mexicana de Dermatología. el uso de griseofulvina en dermatoitosis e inició
un gran cambio en la terapéutica antimicótica.
muchos errores taxonómicos en las levaduras al
crear el género Candida. Las bases de la nomenclatura actual fueron
establecidas por Langeron (1930) tomando en
En 1931, Jorge Lobo, en Recife, Brasil, cuenta los modos de reproducción de los hon-
describió la enfermedad que hoy lleva su nom- gos; además, luchó por el uso del latín en el
bre. En 1937 Dickson y Gifford estimularon el lenguaje micológico. Sus ideas fueron segui-
interés por la epidemiología y la ecología de los das por los estadounidenses, de tal manera que
hongos al encontrar modalidades benignas y Norman Conant (ig. 1-12) y, sobre todo, Ches-
ocultas de coccidioidomicosis. ter Emmons (1934) (ig. 1-13) reordenaron la
nomenclatura, con lo cual disminuyeron las
En 1947, González Ochoa (ig. 1-11) y Soto confusiones. A pesar del gran desarrollo de la
Figueroa, en México, aislaron un polisacárido de micología y del descubrimiento de tantas enfer-
Sporothrix y contribuyeron mucho al diagnósti- medades, los microorganismos causales no fue-
co y el estudio inmunológico de esta micosis. En ron separados de las plantas sino hasta 1969, año
1950, González Ochoa describió el primer caso en que Whittaker los colocó en el reino Fungae.
de paracoccidioidomicosis en México y demos-
tró que el agente causal penetra por inhalación.

Fig. 1-10. Rhoda Benham, fundadora de la micología Fig. 1-12. Norman Conant, contribuyó a las bases de

médica moderna. la nomenclatura.

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6 Sección I Aspectos generales

Fig. 1-15. Carlos Da Silva Lacaz y Anthar Padilha-
Gonçalvez.

Fig. 1-13. Chester Emmons, una tradición en mico- medades por hongos conocidos, así como las
logía. contribuciones a la epidemiología.

En los últimos años han hecho aportacio- La micología en México ha seguido una
nes importantes: Ajello, Albornoz (ig. 1-14), evolución semejante a la observada en otros paí-
Borelli, Badillet, Chandler, Da Silva Lacaz (ig. ses latinoamericanos, es decir, las enfermedades
1-15), De Biévre, Delacrétaz, Difonzo, Drouhet, por hongos se han estudiado por vez primera en
Dupont, Elewski, Greer, Gordon, Götz, Grigo- el campo de la dermatología.
riu, Hay, Kaplan, Lodder, Mariat, Mayorga (ig.
1-16), McGinnis (ig. 1-17), Negroni (ig. 1-18), En 1905, González Urueña presentó su tra-
Panconesi, Rebell, Restrepo (ig. 1-19), Rippon bajo “Necesidad de fundar en México un dis-
(ig. 1-20), San Blas, Segretain, Taplin, Van- pensario escuela para niños tiñosos”; más tarde
breuseghem, Waksman y Zapater (ig. 1-16), por se fundó la escuela “Doctor Balmis”. En 1909,
mencionar algunos. Cicero habló sobre la técnica para tratar tiñas con
rayos X; poco después, en tiempos de la Primera
A partir de 1940 entró en gran auge el estu- Guerra Mundial, se abandonó esta técnica por
dio de antimicóticos y en los últimos decenios las diicultades para conseguir las refacciones
se han logrado grandes avances en inmunología, del aparato. En 1917, el mismo autor, basándose
sobre todo en diagnóstico, pero aún despierta en lo dicho por Sabouraud, inició los estudios
gran interés el descubrimiento de nuevos hongos para precisar la dosis del acetato de talio en la
productores de enfermedad o de nuevas enfer- depilación transitoria para tiñas de la cabeza.
González Herrejón encontró la dosis óptima
de 7 mg/kg de peso corporal en el Servicio de
Dermatología del Hospital General de México;

Fig. 1-14. María Albornoz, de Venezuela. Fig. 1-16. Ricardo Zapater, de Argentina, Rubén Ma-
yorga, de Guatemala y Pedro Lavalle, de México.

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Historia de la micología médica 7

Fig. 1-17. Michael McGinnis, estudioso de dematiá-
ceos.

Fig. 1-19. Ángela Restrepo, de Colombia.

los datos aparecieron en su tesis recepcional en En México son incontables los estudios
1919. En 1944, Latapí presentó estadísticas de en el campo de la micología dermatológica; en
1 159 niños depilados con esta técnica; en 1956, 1964, Latapí y Ortiz publicaron muchos datos al
Aceves emitió un informe sobre 1 200 casos, y respecto en su Historia de la dermatología en
Barba Rubio y Pérez Suárez, otro sobre 500. México. También se conocen datos de enferme-
Posteriormente volvieron a utilizarse los rayos dades por hongos o de la aplicación terapéutica
X y, en 1957, Saúl reunió 600 casos. de estos últimos por el Códice de Martín de la
Cruz, manuscrito azteca de 1552 conocido como
Los decenios de 1930 a 1960 constituyen “Libellus de medicinabulus indorum herbis”
la época más fecunda de la micología clínica en y que fue traducido al latín por Juan Badiano y
México; Latapí y Lavalle, con la colaboración devuelto por el Vaticano al país en 1990; ese mis-
de Novales y Ortiz, señalaron las características mo año Macotela Ruiz publicó algunos hechos
propias de muchas micosis cutáneas, tanto en el bibliográicos sobre la historia de la micología
Servicio de Dermatología del Hospital General de médica en México.
México como en el Centro Dermatológico Pascua;
González Ochoa inició de manera formal la inves- Óscar Velasco Castrejón y Jorge Tay Zava-
tigación en el Laboratorio de Micología del Insti- la son autores de Introducción a la Micología
tuto de Salubridad y Enfermedades Tropicales. Médica, el primer libro que se escribió en Méxi-
co sobre micología en 1978. En 1990, apareció
A partir de 1960, François Mariat (ig. 1-21)
inició una época sobresaliente de intercambio
cientíico entre México y el Instituto Pasteur de
París; colaboró en más de 30 publicaciones con
investigadores mexicanos y formó a 13 micólo-
gos de dicho país.

Fig. 1-18. Ricardo Negroni, de Argentina, micólogo Fig. 1-20. John W. Rippon, parte de la micología mo-

contemporáneo. derna.

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8 Sección I Aspectos generales

Fig. 1-21. Doctor François Mariat, maestro de la mayo- Fig. 1-23. Rubén López Martínez, profesor de micolo-

ría de los micólogos mexicanos. gía, UNAM.

Micología médica básica de Alexandro Bonifaz Bibliografía
(ig. 1-22) y, en 1995, Micología médica.
Bonifaz A. Micología. En: Méndez-Cervantes F (ed). Fran-
Procedimientos para el Diagnóstico de cisco Méndez Oteo y nuestros autores en la medici-
Laboratorio de Rubén López Martínez (igs. na mexicana del siglo XX. México: Méndez editores,
1-22 y 1-23), Luis Javier Méndez Tovar, Fran- 2001:389-92.
cisca Hernández y Rocío Castañón. Muchos
autores han contribuido al fortalecimiento de la Grigoriu D, Delacrétaz J, Borelli D. Medical Mycology.
micología médica en México entre los que pode- Basel-Switzerland. París. Payot-Laussanne, 1987:19-45.
mos destacar a: Contreras, González-Mendoza,
Mayorga, Orozco, Padilla (ig. 1-22), Salinas- Guzmán G. El uso de los hongos en Mesoamérica. Ciencia y
Carmona, Saúl, Súchil, Taylor, Toriello y Welsh Desarrollo. CONACYT 1984;59:17-27.
(ig. 1-22).
Latapí F, Ortiz Y. Historia de la dermatología en México.
Fig. 1-22. Primer grupo del Consenso Nacional de Libro Conmemorativo del primer centenario de la Aca-
Micosis; se encuentra Oliverio Welsh, Rubén López, demia Nacional de Medicina, II;1964:565-92.
Alexandro Bonifaz, Ma. Carmen Padilla.
Macotela-Ruiz E. Historia de la micología médica en Méxi-
co. México: Instituto Syntex 1990.

Panconesi E, Difonzo EM. Dagli animacula alla natura fungi-
na della porrigo lupinosa, al corpuscoli della tigna favosa:
stork di antíca micologica. In: editoriale. Micologia Der-
matologica 1988;2(2):93-103.

Panconesi E, Difonzo EM. Dalla Teigne tondante alíe Tri-
chophyties humaines: 50 anni di importanti scoperte
in micologia dermatologica. Micologia Dermatologica
1989;3(2):79-85.

Rippon JW. Medical Mycology. The pathogenic fungi and
the pathogenic Actinomycetes. 3rd ed. Philadelphia.
Saunders, 1988:1-9.

Segretain G, Drouhet E, Mariat E. Diagnostic de Laboratoire
en Mycologie Médicale. París: Maloinc, 1979;7-46,127-
38.

Torres-Rodríguez JM. El laboratorio de micología médica.
En: Torres-Rodríguez JM, Palacio-Hernanz A, Guarro-
Artigas J, Negroni-Briz R, Pereiro-Miguens M (ed).
Micología médica. Barcelona: Masson, 1993:11-22.

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2

Generalidades

INTRODUCCIÓN tales. Este orden incluye los siguientes géneros
aerobios: Corynebacterium, Mycobacterium,
Micología es el estudio de los hongos. La mico- Nocardia, Rhodococcus, Gordona, Tsukamure-
logía médica es una rama de la microbiología, lla, Actinomadura, Streptomyces, y Dermato-
interrelacionada con todas las especialidades de philus, también anaerobios como Actinomyces,
la medicina, y tiene por objeto estudiar las enfer- Arachnia y Rhotia. Por lo general, son heterótro-
medades producidas por hongos y los hongos fos y utilizan gran variedad de sustancias como
que las producen. fuentes de nitrógeno y carbono, crecen en gelosa
con pH neutro o ligeramente alcalino. Dan un
Los hongos se consideraron originalmente olor característico a las aguas y el suelo; tienen
como plantas inferiores en la categoría de las actividad en procesos de fertilización, producen
criptógamas y en la división (Phylum) Thallo- antibióticos (Streptomyces), se utilizan como
phitas. Desde 1969, Whittaker los colocó en el fuentes de vitaminas o desintegran diferentes
reino Fungae y agrupó a los seres vivos en cinco sustancias y alimentos.
reinos en la escala biológica: Monera, Protista,
Fungae, Plantae y Animalia. En el reino Mone- Los actinomicetos son poco patógenos, por
ra, se incluían las bacterias, los actinomicetos y lo que se consideran oportunistas y agrupan una
algunas algas verdes y azules; en el reino Protis- amplia gama de microorganismos que van des-
ta, los protozoarios y el resto de las algas; en el de los simples bacilos difteroides hasta varian-
Plantae, los vegetales superiores, y en el Anima- tes miceliales complejas. Tienen características
lia, los animales superiores. En 2002, Kendrick, de bacterias como su pequeño tamaño (menos de
aunando esto a otras técnicas, la inmunología y 1 micra) (igs. 2-2 y 2-3), núcleos procarióticos
la biología molecular, los clasiica hoy en día en con DNA distribuido libremente en la célula y
siete reinos: Archeabacteria, Eubacteria, Chro- no organizado en el núcleo, presencia de áci-
mista, Protozoa, Fungi, Plantae y Animalia (ig. do murámico en la pared celular, no contienen
2-1). Los dos primeros tienen células procarion- quitina ni celulosa y sintetizan lisina a partir de
tes y también se llaman dominios, los demás son ácido diaminopimélico; llegan a producir mice-
eucariontes. lio que se fragmenta perpendicularmente y frag-
mentación en elementos cocoides y bacilares.
ACTINOMICETOS Prácticamente todos son grampositivos y son
sensibles a antibióticos antibacterianos mas no a
Se han estudiado tradicionalmente en micolo- antifúngicos (caps. 24 y 25).
gía, pero en realidad constituyen un grupo hete-
rogéneo de bacterias que en algún momento de Los actinomicetos se parecen a los hongos
su ciclo de crecimiento desarrollan ilamentos por su crecimiento atípico (ig. 2-2), presencia
ramiicados que fragmentan en elementos cocoi- de ilamentos y ramiicaciones en tejidos o cul-
des y/o bacilares. tivos y producción de enfermedades crónicas.
Estos microorganismos producen ilamentos
Los actinomicetos patógenos se clasiican inos y delgados de 0.5 a 0.8 micras de diámetro
en procariontes de la división (Phylum): Schi- (microsifonados), con ramiicaciones dicotómi-
zomycota, clase: Eubacter y orden: Actinomice- cas; algunos pueden generar micelio aéreo (ig.

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10 Sección I Aspectos generales

Chromista Eucarionte
Plantae
Protozoa
Animalia
Eumycota

Eubacteria

Procariontes

Archaebacteria

Fig. 2-1. Los siete reinos actuales.

Filamentos fúngicos

2-2). En medios sólidos, dan lugar a masas de +1 μ
ilamentos y, en medios líquidos, tienden a for- Dematiáceo
mar racimos o lóbulos con ramiicaciones den-
dríticas; producen esporas aisladas o en cadenas; Mucedináceo –1 μ
pueden tener metabolismo oxidativo (aerobios)
y encontrarse en la naturaleza, o fermentativo Filamentos
(anaerobios) y hallarse como parte de la lora actinomicéticos
endógena en cavidades de seres humanos y otros
vertebrados (cuadro 2-1). Fig. 2-2. Talo o micelio de hongos y actinomicetos.
(Modiicada de Segretain G, Mariat F, Drouhet E. Diag
Algunos actinomicetos anaerobios tienen Lab Myc Méd. Paris: Maloine, 1979.)
interés médico, como Actinomyces, Biidobac-
terium, Propionibacterium (Arachnia) y Rhotia
(ig. 2-4), y entre los aerobios Nocardia, Actino-
madura, Streptomyces, Corynebacterium y Der-
matophilus (igs. 2-5 y 2-6).

Los trastornos que ocasionan comprenden:
micetoma, nocardiosis, dermatoitosis o estrep-
totricosis, neumonía alérgica por actinomicetos
termotolerantes, actinomicosis, eritrasma, quera-
tólisis plantar, tricomicosis axilar y eccema epi-
dérmico.

La clasiicación y la nomenclatura han cam-
biado mucho en los últimos años; hay controver-
sias en cuanto a la separación de algunos géneros
y especies; por ejemplo, el grupo Micropoly-
sporaceae se encuentra situado entre Nocardia y
Actinomyces; el grupo Frankiaceae, constituido
por simbiontes de raíces de leguminosas que ijan
nitrógeno atmosférico, presenta micelio frag-
mentado en bacteroides, pero no se ha cultivado

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Generalidades 11

Fig. 2-3. Filamentos actinomicéticos (–1 micra) y fúngicos (+1 micra).

in vitro. Para evitar confusiones, se ha tratado de o champiñones, con tamaño, forma y color de lo
aplicar una taxonomía numérica. más variado.

De interés médico y veterinario se conside- Los hongos tienen como característica co-
ran siete familias de aerobios y una de anaero- mún la ausencia de cloroila, por lo tanto, no
bios. Hay otras tres con 10 géneros que no se pueden realizar la fotosíntesis y deben nutrirse
mencionan aquí. En el cuadro 2-2 y las iguras a partir de materias orgánicas ya elaboradas;
2-4 a 2-6, se muestran las características genera- tienen la habilidad de descomponer organismos
les de las familias de importancia médica. muertos o sus productos (sapróitos o saprótro-
fos) y obtener el nutrimento de otros organismos
HONGOS vivos o huésped (parásitos). Cuando el parásito
ocasiona una enfermedad declarada en cualquier
Los hongos constituyen un complejo y fasci- individuo expuesto, se llama patógeno. Algunos
nante grupo de organismos, tan grande que se hongos se asocian a otro organismo para nutrir-
calculan más de 70 000 especies, pero se cree se mutuamente (simbiosis) como los líquenes,
que hay más de un millón y medio; viven en los la combinación de hongos y las algas, así como
medios más variados y sólo alrededor de 100 son las micorrizas, asociación de hongos y raíces de
necesariamente patógenos para mamíferos, pero plantas, que sirven para incrementar la absorción
también hay patógenos de vegetales, insectos de nutrimentos del suelo.
(entomógenos) o de otros hongos (microparási-
tos), y unos pocos cientos son hongos oportunis- Los hongos tienen características ecológicas
tas. En seres humanos, hay micosis como la tiña estratégicas que les permiten llenar sus reque-
de pies y las candidosis (candidiasis), que se con- rimientos nutricionales junto con su ambiente
sideran tan frecuentes como el resfriado común; físico, como temperatura, actividad acuosa y
se desconoce la incidencia verdadera pues estas aeroilia. Los hongos patógenos son especies
enfermedades no siempre se notiican. zootrópicas que requieren tejido vivo para el cre-
cimiento, al menos durante una parte de su ciclo;
Los hongos mejor conocidos por todos son en cambio, los hongos oportunistas son necro-
los macroscópicos, denominados también setas tróicos o saprotróicos, es decir, utilizan com-

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12 Sección I Aspectos generales

Cuadro 2-1. Familias de actinomicetos ACTINOMYCETACEAE

Familias

Aerobios Anaerobios

Micropolysporaceae Actinomycetaceae Actinomyces Propionibacterium
Micropolyspora Actinomyces (Arachnia)
Saccharopolyspora Rothia
Propionibacterium Rothia
Dermatophilaceae (Arachnia)
Dermatophilus Oerskovia
Biidobacterium
Frankiaceae
Frankia Oerskovia Bifidobacterium
Causerina
Alnus Fig. 2-4. Esquemas de la estructura microscópica de
Myrica las cinco familias de actinomicetos anaerobios. (Modii-
cado de Rippon JW. Medical Mycology. The pathogenic
Micobacteriaceae Fungi and the pathogenic Actinomycetes. 3rd ed. Phi-
Nocardia ladelphia: WB Saunders, 1988.)
Rhodococcus
Mycobacterium de manera indeseable en el biodeterioro; algunos
Gordona hongos se encuentran disponibles incluso para
Skermania programas de control biológico.
Tsukamurella
Por sí mismos, los hongos sirven como ali-
Corynebacteriaceae mento o se utilizan en la elaboración de otros:
Corynebacterium pan, vino, cerveza (Saccharomyces cerevisiae) y
Dietzia quesos, como el Roquefort y el Camembert (Peni-
cillium roquefortii, P. camembertii); se usan para
Thermomonosporaceae elaborar salsa de soja (Rhizopus oligosporum),
Nocardiopsis fermentar la mandioca o yuca (Corynebacterium
Thermomonospora y Geotrichum candidum) y producir tapioca; se
Saccharomonospora utilizan en procesos industriales, como la ela-
boración de ácido cítrico (Aspergillus niger);
Maduromycetaceae también sirven para obtener antibióticos, como
Actinomadura la penicilina (Penicillium notatum, P. chryso-
Microbispora genum), las cefalosporinas (Cephalosporium),
Microtetraspora la griseofulvina (Penicillium griseofulvum) y
el ácido fusídico (Fusidium, Mucor), así como
Streptomycetaceae hormonas y enzimas. Por sus usos en la indus-
Streptomyces tria, se ha perfeccionado mucho la ingeniería
Nocardioides genética, sobre todo en levaduras. Por otra parte,
pueden ser una seria amenaza para los cultivos;
ponentes orgánicos generados por vertebrados entre los itopatógenos, los parásitos fúngicos
o compuestos orgánicos de invertebrados. Los originan 70% de las enfermedades importan-
hongos necrotróicos pueden dividirse en quera- tes; pueden destruir maderas, pieles, telas, obras
tinofílicos (utilizan queratina), lipofílicos (usan de arte, lubricantes, cocinas, baños o alimentos
lípidos), osmofílicos (que viven en ambiente con que consume el ser humano o los animales. En
poca actividad acuosa), simbiontes endógenos
(Candida), y urofílicos y coprofílicos (Trichos-
poron y P. boydii).

Los hongos tienen gran importancia para
conservar el equilibrio de la naturaleza, ya que
desintegran o reciclan casi todos los restos orgá-
nicos; intervienen en la producción del humus
del suelo, muy importante para su fertilidad; a
esto se denomina biodesintegración y es indis-
pensable en la biosfera, pero también participan

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MICROPOLYSPORACEAE Generalidades 13

Micropolyspora Saccharopolyspora se desarrollan sobre maíz, cacahuates (maní) y
otros sustratos utilizados como alimento para
DERMATOPHILACEAE seres humanos o animales; ésas son sustancias
muy activas que inutilizan los alimentos y pue-
Dermatophilus den originar hepatomas en animales de labora-
THERMOMONOSPORACEAE torio y se cree que producen cáncer de hígado
en seres humanos; y ergotoxinas (Claviceps
purpurea, que genera alcaloides similares al áci-
do lisérgico [LSD] o el cornezuelo del centeno
[ergotamina], que se ha utilizado en obstetricia).
También pueden ocurrir fenómenos alérgicos de
hipersensibilidad en personas normales o atópi-
cas, fundamentalmente asma y rinitis (Penici-
llium, Aspergillus).

MICROBACTERIACEAE

Rhodococcus

Nocardiopsis Thermomonospora

Fig. 2-5. Esquemas de la estructura microscópica de Nocardia Mycobacterium
actinomicetos aerobios (Micropolysporaceae, Derma-
tophilaceae y Thermomonosporaceae). (Modiicada de
Mariat F, Lechevalier H. Actinomycètes aérobies patho-
gènes. Bacteriologie médicale. I, 1977.)

la ganadería son sensibles de ocasionar grandes MADUROMYCETACEAE
pérdidas económicas por enfermedades digesti-
vas, abortos, dermatosis o micosis sistémicas. Actinomadura Microbispora

En seres humanos, la micopatología es STREPTOMYCETACEAE
variada. Al envenenamiento producido por la
ingestión de un hongo macromiceto (setas tóxi- Streptomyces Nocardiodes
cas) se llama micetismo, por ejemplo, en los
casos de los derivados de Amanita phalloides Fig. 2-6. Esquemas de la estructura microscópi-
(faloidismo), un hongo alucinógeno que suele ca de actinomicetos aerobios (Microbacteriaceae,
consumirse de modo accidental o en ritos reli- Maduromycetaceae y Streptomyectaceae). (Modiica-
giosos o culturales, y que puede causar desde do de Mariat F, Lechevalier H. Actinomycètes aérobies
micetismo gastrointestinal hasta alteraciones pathogènes. Bacteriologie Médicale. I, 1977).
cerebrales y la muerte; Amanita muscaria (mus-
cardínico), Lepiota helveola (parafoloidismo),
Psilocybe mexicana (neurotóxico o alucinóge-
no), y Helvella esculenta (hemofílico).

Se conocen como micotoxicosis las altera-
ciones producidas por la ingestión de alimentos
que contienen metabolitos o sustancias precur-
soras de toxinas de hongos, como las alatoxi-
nas (Aspergillus), las fusarinas (Fusarium) que

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Cuadro 2-2. Características de algunas famili
(véanse igs. 2-

Familia Constitucion de la pared Gram AAR Catalasa
Actinomycetaceae
Lisina, galactosa ácido + – +o– N
Microspolyspora- aspártico, no tiene ADP
ceae
www.FreeLibros.com Meso-ADP; no tiene ácido + – +A
micólico

Dermatophilaceae Meso-ADP, madurosa, ++ +N
fucosa, xilosa

Nocardiaceae Meso-ADP, ácidos nocar- + – Pr
diomicólicos, arabinosa, – m
Thermomonospo- galactosa + de
raceae Meso-ADP; sin madurosa + Pr
Maduromycetaceae
Meso-ADP Pr

Streptomycetaceae LL-ADP + Pr

ADP = ácido diaminopimélico; Meso-ADP = ácido mesodiaminopimélico; LL-ADP = ácido LL-d

ias de actinomicetos de interés médico 14 Sección I Aspectos generales
-3 a 2-5)

Micelio aéreo Consumo de O2 Características microscópicas
No hay
Anaerobios Filamentos, elementos cocoides, bacila-
microaeróilos res y difteroides

Abundante Aerobio Cadenas cortas de esporas basipétalas
que se producen por encima y debajo del
medio

No hay Aerobio Filamentos con tabiques murales; divi-
sión longitudinal y transversal, esporas
encapsuladas móviles

resente; se frag- Aerobio Micelio fragmentado o cocoide y difte-
menta en unida- roide
es artrosporadas

resente Aerobio Micelio fragmentado; esporas en pares,
cadenas cortas o en zig zag

resente Aerobio Micelio ramiicado; esporas en cadenas
cortas; fragmentación cocoide

resente Aerobio Micelio ramiicado casi nunca fragmenta-
do; esporas en cadenas; hifas espirales

diaminopimélico; + = positivo; – = negativo.

Generalidades 15

MICOSIS Cuadro 2-3. Órganos afectados en micosis
supericiales
Las infecciones causadas por hongos microscó-
picos se llaman micosis y toman su nombre de la Piel Bucofaringe
parte del organismo que invaden (onicomicosis) Ojos Oído externo
o del hongo que las causa (coccidioidomicosis). Senos Vagina
Los agentes de las micosis son alrededor de 100
y pueden ser de origen endógeno o exógeno. cia más importantes son: termotolerancia, cre-
cimiento sumergido, resistencia a fagocitosis,
Los hongos endógenos se encuentran en mimetismo molecular, excreción de enzimas,
mucosas o tegumentos de individuos sanos y, papel de metales (hierro [Fe], calcio [Ca]), y
sólo en estados especiales del huésped (inmuno- adhesión. También hay reacciones alérgicas por
supresión, diabetes, antibioticoterapia), se con- inhalación de las esporas y se ha estimado que
vierten en patógenos, por ejemplo, Candida. Los hasta 4 a 15% de enfermedades respiratorias
hongos exógenos viven fuera del ser humano o alérgicas, como el asma, es por hongos.
los animales; algunos son parásitos obligatorios
(dermatóitos) y otros son saprobios (Aspergi- Según su localización, las micosis se cla-
llus, Mucor) y excepcionalmente se convierten siican en cuatro grandes grupos: supericiales,
en patógenos. Éstos, junto con algunas levadu- subcutáneas, sistémicas y por oportunistas. Las
ras, constituyen el grupo de los oportunistas o micosis subcutáneas y sistémicas también son
patógenos facultativos. La mayoría de los hon- sensibles de agruparse en las micosis profundas.
gos exógenos penetra por vía aérea o cutánea.
Algunos son cosmopolitas y otros están delimi- En general, las micosis supericiales se gene-
tados a zonas endémicas (Histoplasma, Cocci- ran por contacto directo con el hongo o con una
dioides immitis). persona o animal infectado, afectan piel, anexos
y mucosas, por ejemplo, tiñas y candidosis (can-
Hay cierta ainidad de los hongos por los didiasis) (cuadro 2-3). Se considera dermatomi-
tejidos o los órganos, por ejemplo, los dermató- cosis cualquier infección cutánea fúngica, y no
itos por la queratina; Cryptococcus neoformans exclusivamente las dermatoitosis.
por tejido nervioso, e Histoplasma por sistema
reticuloendotelial. Por lo general, las micosis subcutáneas se
adquieren del ambiente y el hongo penetra por un
Las personas sanas tienen inmunidad natu- traumatismo, por ejemplo, en la esporotricosis, el
ral a las infecciones micóticas. Esta resistencia micetoma y la cromoblastomicosis (cuadro 2-4).
es inespecíica y depende de factores genéticos,
hormonales, nutricionales, así como de la edad y En las micosis sistémicas, las esporas del
el género; los cilios nasales, la piel y las mucosas hongo penetran por inhalación (coccidioidomi-
también son barreras mecánicas, así como las cosis, histoplasmosis, paracoccidioidomicosis,
secreciones, como el sebo y el sudor que tienen blastomicosis), después ocurre colonización y,
actividad fungicida. Los microorganismos que en la mayoría de personas de áreas endémicas,
penetran estas barreras desencadenan una res-
puesta inlamatoria y la fagocitosis. Los hongos Cuadro 2-4. Micosis subcutáneas
actúan como antígenos y estimulan la produc-
ción de anticuerpos, células T y citocinas; favo- Blastomicosis subcutánea
recen la permeabilidad capilar, y tienen efecto Cromoblastomicosis
citotóxico. Como no hay correlación entre anti- Esporotricosis
cuerpos y grado de protección, se cree que esta Entomoftoromicosis (basidiobolomicosis y
última depende de la inmunidad celular.
conidiobolomicosis)
Debido a la presencia de estos hongos, las Eumicetoma (de granos blancos y negros)
reacciones inmunitarias quizá contribuyan a la Hialohifomicosis subcutánea
patología de las infecciones en el sitio de la inva- Feohifomicosis (quiste micótico)
sión, como es la formación de granulomas o, a Lobomicosis
distancia, al causar reacciones como el eritema Rinosporidiosis
nudoso o la urticaria. Los factores de virulen- Otras: aspergilosis

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16 Sección I Aspectos generales

Cuadro 2-5. Micosis sistémicas minación a cualquier otro órgano o sistema, en
especial hígado y bazo (cuadro 2-5) o la reacti-
Blastomicosis vación endógena. La inoculación cutánea prima-
Paracoccidioidomicosis ria es excepcional, se presenta como una lesión
Coccidioidomicosis granulomatosa local acompañada de adenopatía.
Adiapiromicosis
Histoplasmosis Las micosis sistémicas pueden afectar piel o
Peniciliosis mucosas, y las supericiales, extenderse a órga-
Aspergilosis nos profundos. Se deben considerar solamente si
Criptococosis se altera más de un órgano profundo y sólido. En
Candidosis (candidiasis) general las micosis son de evolución subaguda
Geotricosis o crónica, pueden durar años o ser letales; como
Tricospornosis (infección diseminada) los hongos liberan pocas toxinas, no suele haber
Feohifomicosis y hialohifomicosis sistémica iebre ni modiicaciones sanguíneas. Se denomi-
Seudoallescheriasis na fungemia la demostración del hongo en el
torrente circulatorio. La sepsis fúngica implica
hay una infección pulmonar asintomática; en un persistencia o proliferación del hongo en san-
porcentaje pequeño se produce micosis pulmo- gre, una circunstancia difícil de demostrar en la
nar primaria (neumonía aguda) que se acompaña práctica. Sepsis fúngica se reiere a un estado
de síntomas generales (ig. 2-7). En ambos casos, del hongo o sus productos en sangre, y ocurre en
hay curación u ocurre evolución a una enferme- ausencia de cultivo positivo; describe una situa-
dad pulmonar crónica; es infrecuente la dise- ción clínica encontrada con frecuencia pero no
rigurosamente probada.
Inhalación
Las micosis por oportunistas son causadas
por hongos saprobios que se transforman en
patógenos en diferentes situaciones del huésped.

Colonización Bibliografía
Infección
Bonifaz A. Micología médica básica. México: Méndez-Cer-
AGUDA Neumonía Neumonía vantes, 2000:471-5
asintomática
Castillo-Daudí V, Castillo-Daudí M. Técnicas de diagnóstico
CRÓNICA Enfermedad Enfermedad en micología cutánea. Piel 1988;3:44-9.
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progresiva crónica Deacon JW. Introducción a la micología moderna. México:
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Serrano JA, Sandoval AH. Identiicación y diagnóstico de
actinomicetales patógenos.1ª ed. Mérida: Universidad de
los Andes, 2005.

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3

Hongos

CARACTERÍSTICAS Cuadro 3-1. Características fundamentales
FUNDAMENTALES de los hongos

Las características fundamentales de los hongos Heterótrofos Absorben nutrimentos
(cuadro 3-1) son: Eucariontes Presentan talo
Pared de quitina o micelio
• Todos son heterótrofos (quimioorganótro-
fos) por lo que tienen que alimentarse de polímeros mediante enzimas extracelulares
materia orgánica preformada que utilizan llamadas despolimerasas.
como fuente de energía y de carbono. • La estructura fúngica consta de un complejo
llamado talo o micelio (ig. 3-1), que a su
• Son eucariontes, es decir, presentan un vez está constituido por múltiples ilamen-
núcleo diferenciado con membrana bien tos o hifas (hifomicetos o mohos) o, menos
organizada. a menudo, por estructuras unicelulares o
levaduras (blastomicetos); estas últimas se
• Tienen una pared celular formada por poli- reproducen por gemación (Saccharomyces
sacáridos, polipéptidos y quitina; esta pared
es rígida, por lo que no pueden fagocitar ali-
mentos sino que absorben nutrimentos sim-
ples y solubles que obtienen al desintegrar

Filamentos o hifas Levaduras
(hyphomycetes (blastomycetes)
o mohos)

Estructuras fúngicas Frecuentes Dimorfos

(20 a 25°C) (37°C)

Fisión binaria Célula redonda
y rizoides

Raras

Fig. 3-1. Estructura del talo o micelio de mohos y levaduras y en la parte inferior dos formas poco frecuentes.
(Modiicada de Deacon JW. Introducción a la micología médica. Noriega-Limusa: 1988.)

17

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18 Sección I Aspectos generales Esporangio con FASE DE LEVADURA:
esporangiosporas TALO DISOCIADO
FASE MICELIAL:
TALO FILAMENTOSO TALO
REPRODUCTOR
Esporas asexuadas
Blastosporas
Esporas sexuadas
(cigosporas)

Conidios No tabicadas
Tabicadas
TALO Seudomicelio
Hifas VEGETATIVO (seudohifa)

Fig. 3-2. Fase micelial y de levadura con talo reproductor y vegetativo.

cerevisiae) y casi nunca por isión binaria Los hongos que tienen una fase parasitaria
(Schizosacharomyces pombe); también son levaduriforme y una saprofítica micelial, y que
una excepción los Chytridiomycetes (citri- en respuesta a cambios ambientales pasan de
diomicetos), formados por células redondas esta fase a 20 a 25°C a la fase de levadura a 37°C
grandes con rizoides, y los mohos mucilagi- o viceversa, se llaman dimorfos (ig. 3-1). Algu-
nosos, que carecen de pared celular y pue- nos hongos producen levaduras y ilamentos, y
den alimentarse por fagocitosis (ig. 3-1).

TALO Fig. 3-3. Aspecto macroscópico de un moho y de una
levadura.
Está constituido por dos partes: a) talo vegeta-
tivo que asegura el desarrollo, la nutrición, la
ijación y la ediicación de la parte reproductora,
y b) talo reproductor, donde se forman los órga-
nos de reproducción. Puede estar representado
por hifas, levaduras o seudohifas (blastosporas
que no se separan) (ig. 3-2) (igs. 20-17 y 20-
19, cap. 20).

Si el talo está disociado, se producen colo-
nias de levaduras de crecimiento rápido, consis-
tencia cremosa y que se resiembran como las
bacterias en puntos o estrías (ig. 3-3). Si el talo
es ilamentoso, da lugar a colonias de mohos
de crecimiento centrífugo (igs. 3-4 y 3-5), con
ilamentos aéreos entremezclados, más o menos
largos, o agrupados de manera compacta, con
supericie glabra recubierta de vello ino (ig.
6-25, cap. 6); el crecimiento es lento salvo en los
hongos oportunistas (igs. 3-3 y 22-5, cap. 22).

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Hongos 19

Fig. 3-4. Crecimiento centrífugo de un hongo (Penici-
llium sp).

ambas formas pueden existir juntas y no necesa- Fig. 3-5. Esquema de la formación de la colonia. (Modi-
riamente determinadas por la temperatura. Estos icada de Cours superieur de mycologie médicale. Paris:
hongos son sensibles de considerarse polimor- Institut Pasteur, 1980.)
fos (Candida). Se conocen como hongos bifási-
cos aquéllos con una fase ilamentosa y otra no nos de ijación como rizoides y appressorium
necesariamente levaduriforme, como la esférula (ig. 22-6, cap. 22); hifas en espiral o tirabuzón
(Coccidioides immitis). (ig. 3-6); órganos nodulares formados por hifas
torcidas en forma de nudo; hifas en raqueta, con
Modiicaciones del talo un ensanchamiento en un extremo; candelabros
fávicos (hifas en cuerno o asta) que están dados
Los hongos presentan variaciones, en su forma por varias ramiicaciones al inal de una hifa
y constitución, importantes para diferenciarlos: (ig. 6-31, cap. 6); hifas pectinadas o en forma
dilataciones o vesículas; órganos de resistencia o de peine; hifas peridiales, que son ensanchadas
clamidosporas (igs. 20-17, 20-19, cap. 20); órga- y multiseptadas con terminación en espiral (ig.
3-6) y acumulación de muchas hifas (esclerocio

Clamidosporas Rizoides Hifas en espiral y
en tirabuzón
Vesículas Hifas en
raqueta Candelabros
Órganos fávicos
nodulares
Hifas pectinadas Hifas peridiales

Fig. 3-6. Modiicaciones microscópicas del talo. (Modiicada de Cours superieur de mycologie médicale. Paris:
Institut Pasteur, 1980.)

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20 Sección I Aspectos generales

Fig. 3-7. Madurilla mycetomatis, presencia de esclero- Fig. 3-8. Sporothrix schenckii, asociaciones en core-
cios (10×). mios.

o esclerote), cuyo objetivo es almacenar sustan- ESTRUCTURA
cias de reserva (ig. 3-7).
La hifa (ig. 3-15) es un tubo de longitud varia-
Otras agregaciones miceliales son los core- ble formado por una pared celular rígida, en el
mios (ig. 3-8) y sinemas (con órganos de fructi- que luye protoplasma. El diámetro varía de 1 a
icación y sin ellos, respectivamente) o estromas 30 micras; termina en punta, misma que consti-
redondeados fértiles y asexuados, como los pic- tuye la zona de extensión y representa la región
nidios (igs. 3-9 y 3-10), o sexuados como el de crecimiento.
apotecio (aspecto de copa), peritecio (igs. 3-11
y 3-12) y cleistotecio (ig. 3-13) (con ostiolo y Los hongos superiores muestran tabiques
sin él, respectivamente) (ig. 3-14). Hay la ten- transversales que se denominan “septos” y for-
dencia actual a llamar todas las agregaciones man el micelio tabicado (ig. 3-2); tienen poros
micelianas con el término ascomata. que permiten el paso del citoplasma y el núcleo,

AGREGACIONES MICELIALES Conidios
Filamentos

Conidióforos

Esclerocio Coremio
Esporas asexuadas

Picnidio

Fig. 3-9. Esquema de la estructura microscópica del esclerocio o esclerote el coremio y el picnidio. (Modiicada de
Cours superieur de mycologie médicale. Paris: Institut Pasteur, 1980.)

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Hongos 21

Fig. 3-10. Phoma sp., presencia de picnidios. Fig. 3-12. L. senegalensis, ascas y ascosporas (25×).

Fig. 3-11. L. senegalensis, presencia de peritecios (10×). Fig. 3-13. A. nidulans, presencia de cleistotecios (25×).

AGREGACIONES MICELIALES
Ascas con ascosporas

Ostiolo

Cleistotecio Apotecio Peritecio

Fig. 3-14. Esquema de la estructura microscópica del cleistotecio, el apotecio y el peritecio. (Modiicada de Cours
superieur de mycologie médicale. Paris: Institut Pasteur, 1980.)

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22 Sección I Aspectos generales

HIFA LEVADURA

Retículo Ribosoma Septo Retículo
endoplásmico Poro septal endoplásmico Mitocondria

Vesículas Núcleo Núcleo
Cuerpo
MICELIO Vacuolas Corpúsculo de Pared lipídico
TABICADO Woronin
Cicatriz Vacuola
Mitocondria Pared Cuerpo gemante
lipídico Aparato
de Golgi

Aparato Nucleolo
de Golgi

Tabique completo

MICELIO CENOCÍTICO

Hifa muerta

Fig. 3-15. Esquema ultraestructural de los hongos. (Modiicada de Cours superieur de mycologie médicale. Paris:
Institut Pasteur, 1980.)

de ahí que las hifas no consten de células sino de biar citoplasma y núcleos. Las ramiicaciones son
compartimientos (ig. 3-15). Los hongos inferio- sucesivas, lo cual da a la colonia una forma circu-
res que tienen un micelio continuo o cenocítico, lar que recuerda una tiña del cuerpo (ig. 3-5).
carecen de tabiques (aseptados) (ig. 3-2), o mues-
tran muy pocos y sólo se presentan para aislar las En los hongos mucedináceos, las hifas son
partes viejas o las reproductoras (ig. 3-15). incoloras o hialinas, y en los negros o dematiá-
ceos, de color oscuro por la presencia de pig-
Los núcleos tienen membrana doble y mentos de tipo melanina (ig. 2-1, cap. 2) (ig.
nucleolo; los organelos citoplásmicos incluyen 3-16). Estos pigmentos son complejos que con-
mitocondrias, retículo endoplásmico, vacuo- ieren tolerancia contra estrés ambiental y con-
las, ribosomas 80S (las bacterias tienen 70S) y tra oxidantes antimicrobianos que se producen
aparato de Golgi relacionado con la producción durante la defensa del huésped.
de vesículas secretoras, cuerpos lipídicos, inclu-
siones cristalinas (ergosterol) y microcuerpos; Las paredes fúngicas están formadas por
también puede haber hileras de microtúbulos y diferentes capas: polisacáridos, como glucanos
glucógeno. (polímeros de glucosa), mananos (polímeros de
manosa) y polímeros de glucosamina; proteínas
Cada tabique se encuentra relacionado con (algunas de las cuales son permeasas); lípidos (el
un corpúsculo de Woronin, que al parecer actúa ergosterol es un esterol esencial); componentes
como obturador de los poros para aislar los com- ibrilares, como la quitina, y casi nunca, celulosa.
partimientos cuando éstos envejecen o se dife-
rencian (ig. 3-15). Es posible que el citoplasma En el ápice de las hifas, hay vesículas que for-
y la pared se desintegren por autólisis y que se man un complejo interno de membrana y contie-
desarrolle una pared secundaria bastante gruesa; nen enzimas que sintetizan y desintegran la pared;
ello da lugar a células de resistencia o clamidos- también hay partículas denominadas quitosomas,
poras que sobreviven a situaciones adversas y cuya función no se conoce en deinitiva.
permanecen en estado de latencia (igs. 20-17
y 20-19, cap. 20). NECESIDADES FISIOLÓGICAS

Las hifas tienen habilidad para anastomosarse Los hongos deben encontrar en los medios de
en los puntos de contacto, principalmente en hon- cultivo lo necesario para su crecimiento y desa-
gos superiores, y de esta manera pueden intercam- rrollo: a) materias nitrogenadas como peptona;

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Hongos 23

utilización de azúcares y materias nitrogenadas
en anaerobiosis. Esto también puede usarse en
algunos hongos ilamentosos.

Fig. 3-16. Aureobasidium sp., hifas y clamidosporas REPRODUCCIÓN
oscuras (40×).
Para conservar su habilidad de adaptación, los
b) azúcares como glucosa o maltosa, que son hongos deben reproducirse fácilmente. Las hifas
indispensables; c) un soporte sólido, como la se desarrollan a partir de una espora por emisión
gelosa, que permite a los hongos ilamentosos de un tubo germinativo; la forma más simple
desarrollar micelio aéreo con órganos de fructi- ocurre por crecimiento apical de las hifas; no hay
icación, y d) un pH ácido, ya que es más conve- crecimiento intercalar, pero las células no termi-
niente (5 a 6.5). El medio glucosado o maltosado nales pueden emitir ramiicaciones (ig. 3-17).
de Sabouraud reúne estas características.
La reproducción se realiza por medio de espo-
Para obtener la esporulación sexuada o ras y puede ser sexuada (teleomorfa) o asexuada
asexuada es preferible utilizar medios naturales (anamorfa). Los hongos que presentan ambas
gelosados como patata-zanahoria o extracto de formas se llaman holomorfos. La reproducción
malta. sexuada o perfecta se produce por la unión de dos
núcleos, en tanto que la asexuada o imperfecta
Muchos hongos necesitan vitaminas; éstas (hongos mitospóricos), se da a partir de un mice-
se encuentran en las impurezas de la peptona lio aéreo o reproductor, sin fusión de los núcleos.
y del azúcar; en ocasiones, conviene utilizar Las esporas o elementos celulares que sirven a la
medios enriquecidos con vitaminas especíicas. dispersión se denominan propágulos.

La forma de levadura de los hongos ilamen- Por un fenómeno de pleomorismo, el hon-
tosos se obtiene en medios con sangre o huevo. go sufre una mutación irreversible, pierde sus
La temperatura ambiente de 20 a 30°C permite órganos de reproducción y se transforma en un
el desarrollo de casi todos los hongos, en espe- hongo velloso de micelio estéril (Mycellia steri-
cial los parásitos supericiales; para los parásitos llia) (ig. 2-1, cap. 2) (ig. 3-2).
de mucosas y órganos profundos conviene más
que sea de 30 a 37°C. Los hongos termóilos Reproducción sexuada
resisten hasta 55°C y muchos se conservan via-
bles a temperaturas de congelación (psicróilos). Consta de una serie de fenómenos como: pro-
La mayoría necesita oxígeno y humedad relativa ducción de órganos sexuados y gametos; fusión
para vivir.
Tubo germinativo
La fermentación de azúcares es una carac-
terística de importancia para diferenciar las Espora
levaduras; también es conveniente el método de
Septos

Ramificaciones
intercalares

Fig. 3-17. Esquema del crecimiento apical. (Modiica-
da de Cours superieur de mycologie médicale. Paris:
Institut Pasteur, 1980.)

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24 Sección I Aspectos generales

Apareamiento homotálico REPRODUCCIÓN SEXUADA Cigoto
Reproducción isogámica

Gametangios

Micelio cenocítico Cigospora

REPRODUCCIÓN ASEXUADA

Esporangiospora Esporangio
Columela

Mucorales Esporangióforo
Entomophthorales

Fig. 3-18. Esquema de la reproducción sexuada y asexuada en zigomicotina. (Modiicada de Deacon JW. Introduc-
ción a la micología médica. México: Noriega-Limusa, 1988.)

de protoplasma de éstos (plasmogamia) y fusión anteridiol y ácidos trispóricos. La sirenina, por
nuclear (cariogamia); meiosis en hongos haploides; ejemplo, se genera en los gametos femeninos y
aparición de factores genéticos, así como desarro- atrae los gametos masculinos por quimiotaxis; el
llo de cuerpos fructíferos y esporas sexuadas. anteridiol, también femenino, inicia el desarrollo
de anteridios y su absorción hace que las ramas
En ocasiones, la plasmogamia se acompaña de masculinas originen oogoniol, el cual estimula
formación de hifas protectoras alrededor del huevo la producción de oogonios.
y evoluciona de manera diferente según se trate de
hongos inferiores o superiores. En los superiores En ascomicotina, la reproducción sexua-
(ascomicetos o basidiomicetos), la fusión nuclear da ocurre por fusión entre hifas vegetativas, o
da lugar a células binucleadas o dicariones, y en una espora masculina (espermacio) y una hifa
los inferiores (zigomicetos) se observan heteroca- receptora femenina (tricogino) dependiente del
riones, o sea, núcleos genéticamente distintos.
UNIÓN REPRODUCCIÓN
El apareamiento puede ser del talo prove- HETEROTÁLICA HETEROGÁMICA
niente de una sola espora y se llama homotálico;
si los gametos son iguales, la reproducción es Oogonio Oosfera
isogámica, el elemento de la fusión se denomi-
na cigoto, y la espora, cigospora (ig. 3-18); ésta Oospora
es la reproducción sexuada en la zigomicotina
(igs. 22-1 y 22-2, cap. 22). Anteridio

La unión que ocurre entre talos diferentes de Fig. 3-19. Esquema de la reproducción sexuada en
una misma especie (oogonio y anteridio) se llama mastigomicotina (Oomycetes). (Modiicada de Deacon
heterotálica; la reproducción, heterogámica; el JW. Introducción a la micología médica. México: Norie-
resultado de la fusión, oosfera, y la espora, oos- ga-Limusa, 1988.)
pora (ig. 3-19). Es la reproducción sexuada en
la mastigomicotina. Cuando es imposible iden-
tiicar con precisión los gametos masculino y
femenino, se llaman positivo (+) y negativo (–),
que equivalen a donador y receptor, respectiva-
mente. En el proceso sexual se pueden producir
precursores y hormonas sexuales, como sirenina,

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Fusión nuclear Hongos 25
(núcleo diploide)
Alargamiento de asca madre
Asca madre Anafases I y II
División nuclear
Dicarión

Espermacio

Tricogino

Ascogonio Peritecio Ascas
Ascosporas

Cleistotecio

Fig. 3-20. Esquema de la reproducción sexuada en ascomicotina. (Modiicada de Deacon JW. Introducción a la
micología médica. México: Noriega-Limusa, 1988.)

ascogonio u órgano sexual femenino. La hifa hay meiosis y los núcleos resultantes haploides
ascógena contiene dos núcleos (dicarión), los emigran hacia las basidiosporas (ig. 3-21).
cuales se dividen, un par se va al ápex o vérti-
ce, las paredes se reacomodan y se forma la asca La parasexualidad es un sistema genéti-
madre; hay fusión nuclear y surge un núcleo co alterno que puede sustituir la reproducción
diploide. La asca madre se alarga y pasa por ana- sexuada en hongos imperfectos; se desconoce
fases I y II; entonces se delimitan las ascosporas, por qué siguen este proceso menos eicaz.
las cuales quedan inalmente contenidas en sacos
o astas que se encuentran dentro de estructuras Reproducción asexuada
ilamentosas redondeadas (peritecios y cleistote-
cios) (ig. 3-20) (igs. 3-11 a 3-13). La reproducción mitospórica (antes imperfecta)
es la mejor conocida y, por lo general, sirve para
En basidiomicotina, la reproducción se rea- identiicar al hongo; suele llevarse a cabo por
liza por fusión de dos hifas vegetativas monoca- medio de esporas generadas por una célula espe-
riotas (un núcleo), las paredes se disuelven y los cializada o conidiógena, las cuales son externas
núcleos se aparean (dicarión). Después se forma y se llaman conidios, y sólo en los zigomicotas
un cuerpo fructífero (una seta), donde se desa- son internas y se llaman endosporas o esporan-
rrollan los basidios; aquí los núcleos se fusionan, giosporas (ig. 3-22).

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26 Sección I Aspectos generales

BASIDIO

Dicarión Fusión nuclear

Meiosis

Hifas monocariotes

Láminas revestidas Núcleos haploides
de basidios

Basidiosporas

Fig. 3-21. Esquema de la reproducción sexuada en basidiomicotina. (Modiicada de Deacon JW. Introducción a la
micología médica. México: Noriega-Limusa, 1988.)

ESPORAS EXTERNAS (CONIDIOS) ESPORAS INTERNAS (ENDOSPORAS)
Conidio
Esporangio Esporangiosporas
Célula conidiógena Columela Collarete
Conidióforo
Acremonium Esporangiósforo

Macronidios Mucor

Conidióforo

Mesoconidios Microconidios
Fusarium

Fig. 3-22. Esquema de las esporas externas e internas y sus células productoras. (Modiicada de Cours superieur
de mycologie médicale. Paris: Institut Pasteur, 1980.)

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Hongos 27

CONIDIOGÉNESIS

Blástica Tálica

ENTEROBLÁSTICA HOLOBLÁSTICA HOLOTÁLICA TÁLICA-ÁRTRICA
cba HOLOÁRTICA

a bc SINCRONÓGENA ab c d
1
FIALÍDICA Collarete 1 ENTEROÁRTRICA
11
1 2
0 01 1 2 3 a bc

1 1 121 2 1 32 ab c d

abcde SARCÍNICA

ANELÍDICA Zona de anillo1
Cadena acropétala
1 Cadena basipétalaabcd e
12 BasipétalaSIMPODIAL
no catenulada
11 2 2 3 ab c d

31 SIMPODIAL

21 ENDÓGENA
22
ab c de 13
3

ab c ab c d

Fig. 3-23. Criterios de conidiogénesis y representación esquemática de mecanismos de formación de conidios.
(Modiicada de De Hoag GS, Guarro J. Atlas of clinical fungi. The Netherlands Spain: Centralbureau voor schimmel-
cultures/Universitat Rovira I Virgili, 1995.)

Endosporas células que dan lugar a los conidios se llaman
conidiógenas; a menudo, se observa una estruc-
Son esporas internas que caracterizan a los hon- tura diferenciada que sostiene una o más células
gos inferiores. Se dividen en esporas móviles o conidiógenas y se llama conidióforo.
zoosporas que no se observan en hongos patóge-
nos para seres humanos, y en esporas inmóviles Este aparato conidial de complejidad varia-
o esporangiosporas, contenidas en una vesícula o ble puede ser muy simple desde el punto de vis-
esporangio (ig. 22-8, cap. 22). Este último, a ta morfológico; por ejemplo, en Sporothrix los
su vez, se encuentra sostenido por un ilamento conidios se originan en hifas vegetativas (ig.
portador o esporangióforo, que tiene un tabique 3-24) o pueden ser portados por hifas especiales
de forma especial o columela. Dichas esporas se o conidióforos y constituyen un aparato conidial
liberan por rotura de la vesícula; los fragmentos completo que consta de conidio, célula coni-
de esta última que permanecen unidos a la colu- diógena y conidióforo (ig. 3-22). Los conidios
mela constituyen el collarete (ig. 3-22). pueden estar ligados a asociaciones micelianas,
como los coremios (igs. 3-8 y 3-9); los esporo-
Conidiogénesis doquios, conidios que se unen al micelio a través
de un estroma basilar, como en Fusarium (ig.
Por este mecanismo se producen los conidios, 3-25), o los acérvulos, conidios que se unen direc-
que son las formas de reproducción asexuada tamente sin necesidad de un estroma bacilar, por
características de los hifomicetos. Los criterios ejemplo Cylindrosporium (ig. 3-26).
de conidiogénesis más relevantes para la iden-
tiicación de los hongos de importancia médica, Hay dos modelos básicos de conidiogénesis
así como las ilustraciones de sus mecanismos (ig. 3-23): tálico y blástico. En este último, hay un
de formación se presentan en la igura 3-23. Las pequeño brote en la célula conidiógena que da lugar
al conidio. En el tálico, toda la célula conidiógena
se convierte en uno o más conidios (ig. 3-23).

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