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Poker online - los secretos del - Raul Mestre;Luis Valera

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Published by dandres.898, 2019-07-23 12:01:53

Poker online - los secretos del - Raul Mestre;Luis Valera

Poker online - los secretos del - Raul Mestre;Luis Valera

en 6.000-12.000 y 1.000 de ante, Mestre efectuó una
subida estándar en posición media y obtuvo como
respuesta una resubida a 100.000 puntos de Fredrik
Nygard, situado en la ciega pequeña. Mestre resubió de
nuevo a 311.000 y Nygard se tiró a la piscina e igualó con
un par de nueves rojos [9+ y 9r]; por encima de At-7t
[A+-74] de Mestre. Elflop 9p-Jc-3c [8^_-Jr-3r] no ayudó a
Raúl. Cuando ya se levantaba para irse, un AYle devolvió
la alegría en el turra; pero el river, implacable, trajo la Qr y
el color para Nygard. Finalmente Mestre acabó en octava
posición y se llevó 71.800 euros por su excelente
actuación.

Aunque es dificil conformarse con una 12a y una 8A
posición cuando se está tan cerca de los grandes premios,
ésta es sin duda una gran noticia para el poker español,
que demuestra gozar de una excelente salud. Esperamos
que la afluencia de jugadores españoles a eventos de este
calibre siga creciendo a buen ritmo y que pronto podamos
acostumbrarnos a ver a los nuestros en las primeras
posiciones de los grandes torneos que se disputan a lo
largo y ancho del planeta.

Iván Martí no se equivocaba. Desde luego el poker

español (y el valenciano en particular) ya nos ha
acostumbrado a ver a nuestros jugadores en las primeras
posiciones de los grandes torneos. Nada más empezar el año
siguiente, en enero, en el PCA Bahamas de 2009, que llegaba
a su quinta edición, otros dos jugadores de la escuela
valenciana (me gusta este término de Carles Rodríguez)
entraban en premios: Alejandro Sánchez, Alex4Ever, en el
puesto número 35 con 35.900 dólares; y Simón Muñoz en el
121 con 15.000. Pero sólo era el aperitivo. Dos meses
después, el 7 de marzo de 2009, Álvaro Aspas, Darkored,
ganaba el UPO (Unibet Poker Open) de Budapest, otro
torneo internacional puntuable no perteneciente al EPT,
llevándose el primer premio y la bonita cantidad de 135.000
eu ro s .

Así daba la noticia nuestro ya conocido Larles Rodríguez
(que trabaja en la actualidad en el Departamento de
Comunicación de Unibet) al día siguiente en Unibet Poker:
«Al final el jugador valenciano proveniente de la escuela de
Raúl Mestre ha vencido en el cara a cara final. Los detalles
de la victoria los comentaremos más adelante detenidamente.
Ahora no tenemos tiempo. Sólo para celebrar este triunfo de
nuestro jugador. Álvaro ha hecho un torneo excelente desde
el primer día con una concentración extrema digna de todo

un campeón y profesional del poker. Éste ha sido sin duda el
primero de muchos éxitos que esperemos que coseche.
Ahora nos vamos a celebrarlo, pues la emoción y la alegría
que nos ha supuesto a todos no os la podéis imaginar. Así
que, un saludo a todos».

No pretendo hacer un catálogo de logros del Equipo
Unibet, por lo que dejaré fuera sus resultados en los
Campeonatos Españoles de Poker (los CEP de Madrid,
Perelada, Badajoz, Valladolid, San Sebastián, etc.) y reseñaré
tan sólo que ocho de los jugadores patrocinados por Unibet
han entrado en premios los últimos dos años al menos en
once ocasiones. En el mismo momento en que redactaba
estas líneas, el Equipo Unibet (Equipo A) estaba afilando
sus armas para disputar el UPO de Budapest 2010, en donde
pensaba desembarcar con una flota de combate formada por
viejas y nuevas naves de superficie: Raúl «Sir_Donald»
Mestre; Jose Luis, Poche, Valero; Luis, Deilor, Sevilla;
Álvaro, Darkored, Aspas; y Jonathan, «Jonyctt»,
Concepción. Decidí acompañarles para ver cómo entraban
en combate, para ver si les daba suerte.

Lo importante es que para Juan Barrachina, por ejemplo,
Unibet puede considerarse como la tercera gran sala online

de poker en España, por detrás de PokerStars y Full Tilt
Poker, a bastante distancia de Everest Poker, cuyos
patrocinados no han ganado ni un solo torneo relevante, y
muy por delante de otros portales virtuales relacionados con
el Texas Hold'em. Y más importante todavía: que su apuesta
por Raúl Mestre, por Simón Muñoz y su grupo de amigos
del Equipo A, y su proyecto de enseñar a jugar
«científicamente» al poker y romper una lanza contra los
prejuicios reinantes en nuestra sociedad en torno a este
juego, ha generado una auténtica escuela valenciana de
jugadores que ha acreditado su calidad en muchos de los
torneos internacionales de estos últimos dos años.

Y más importante todavía, no tengan ninguna duda al
respecto, son reflexiones como las que hace Raúl: «Hay que
decir que me enorgu llezco de poder contar todo esto. Mi
grupo de amigos del barrio, con los que pasaba las tardes
cuando tenía 14 años, estaban ganando premios increíbles
en torneos internacionales gracias a que les había enseñado
a jugar al poker. Debo confesar que he llorado más de una
vez recordando algunos de los mejores momentos. Sólo por
esto sé que nunca me arrepentiré de haberme decidido a
jugar al poker de forma profesional».

Raúl no lo dice pensando en que los premios hayan sido
muy interesantes, sino porque las experiencias vividas han
sido irrepetibles para todos ellos: «He viajado por el mundo
con mis amigos, jugando torneos con profesionales
conocidos y viendo un mundo que antes de conocer el
Texas Hold'em me parecía de película. Ylo he logrado gracias
a Unibet. Veleros por el caribe, viajes a ciudades preciosas
como Praga, Viena o Londres, a centros de lujo como
Montecarlo o Las Vegas, y también eventos nacionales, nos
han traído muchas experiencias de todo tipo. No puedo
contártelas todas, porque probablemente te aburrirías
escuchando historias de viajes. Solo te diré que podré
entretener a mis nietos durante unos cuantos años con lo
que he vivido durante estos viajes».

Sin embargo, hay una pequeña historia que me ha
contado y que no puedo dejar de transmitir a los lectores.
Una historia que puede parecer insignificante, íntima, casi
irrelevante, pero que a mí me parece muy reveladora: «No
hace muchos meses jugué las series mundiales en Las Vegas
junto con José Luis Valero, Poche, el amigo de mi grupo que
trabajaba en las Fuerzas Armadas antes de dedicarse al
poker. Y una noche, en la terraza del hotel desde la que
contemplábamos las innumerables luces de Las Vegas antes

de irnos a dormir, me contó algo que me hizo darme cuenta
de que las cosas no podían irnos mejor. En realidad, casi
estaba pensando en voz alta cuando me dijo que su única
pesadilla cuando se iba a dormir era despertarse y tener que
volver a trabajar como si todo lo que habíamos vivido
hubiera sido un sueño. Realmente el Texas Hold'em ha
cambiado nuestra vida de una forma que no me habría
atrevido a soñar ni en la más descabellada de mis fantasías
hace sólo unos años. No ha sido todo fácil, y hemos
trabajado muchísimo para conseguirlo, pero hemos tenido
una oportunidad que nunca habríamos conseguido
siguiendo el camino "normal" de sacar una carrera y buscar
un trabajo».

Tiene toda la razón. Me gusta cuando le veo estos atisbos
de emotividad que le alejan de esa imagen tan racional y tan
fría que a veces le gusta cultivar, aunque sea de forma
accidental. Además, si hay algo que hace que uno reconozca
que Raúl, Simón, Luis, Álvaro y todos los demás se merecen
estos éxitos, es la convicción de que no han tenido mucho
que ver con la suerte, sino con el esfuerzo.

En donde se cuenta cómo Raúl descubre la pasión
por transmitir lo que sabe y educar a otros, y se
habla de su novia, Wuyun, y del proyecto de
EducaPoker, hoy una realidad gracias a la cual se
puede aprender sobre poker en castellano.

e querido terminar este reportaje biográfico
sobre Raúl Mestre y sus amigos del Equipo Unibet, muy
circunscrito a su relación con el poker, con lo que resulta
evidente que va a constituir la siguiente fase de su aventura
profesional: de alguna manera, aunque sigan jugando al
poker y participando en torneos, y lo sigan haciendo con

éxito, todo apunta a que el rumbo que seguirá su trabajo a
partir de ahora (de hecho ya lo sigue) será sobre todo
enseñar a jugar. Por eso hay cierta justicia poética en que el
nombre de esta escuela valenciana de poker empiece a sonar
asociado al concepto, más deportivo y competitivo, de
Equipo Unibet. No sólo Raúl estaba ya comprometido con la
tarea de enseñar a jugar a sus amigos antes de que recibiera
ninguna propuesta de Unibet, sino que las personas con las
que se asoció para llevar adelante su idea de una escuela de
poker, como Simón Muñoz, Luis Sevilla y sus otros amigos,
por un lado, y la persona que le propuso el patrocinio de
Unibet para que formara un equipo de jugadores ganadores,
Juan Barrachina, por otro, siempre habían defendido la idea
de que el único modo de limpiar el nombre del poker en
España y potenciarlo pasaba por comprometerse a enseñar a
jugar bien a los jugadores potenciales. Recuerde el lector
aquellas reuniones del Club Griffins de las que hablamos
unos capítulos atrás y lo que defendían algunos impulsores
del poker muy conocidos al respecto: no tenían nada claro
que enseñar a jugar bien fuera una buena idea. Pues esa
tarea, sin embargo, se está convirtiendo en el eje central de
la actividad profesional de Raúl Mestre y sus amigos.

«Cuando empecé a trabajar para formar el Equipo Unibet -

me cuenta Raúl-, hace ya más de dos años y medio, tenía
diecisiete personas en el salón de mi casa y no aceptaba más
gente, simplemente porque gestionarlo todo me resultaba
imposible. Hoy son treinta y dos y, por suerte, ya no están
en el salón de mi casa: ya viste el local en donde hemos
instalado los ordenadores y las pantallas y en donde están
aprendiendo a jugar los nuevos -se refiere al local que visité
con Agustín al iniciar este libro y al que éste bautizó como
«Matrix»-. Cada uno de ellos paga 140 euros mensuales por
los gastos de mantenimiento, conexión, etc. Y si necesitan
que les prestemos dinero para empezar, se lo prestamos. Y
hoy día no soy yo sólo quien los atiende: están Luis Sevilla,
mi hermano y algunos de los que han llevado adelante
nuestro proyecto de EducaPoker».

No puedo resistirme a preguntarle con cierta maldad,
delante de su novia, qué pensaba ella de tener en el salón de
su casa a diecisiete personas con sus portátiles jugando al
poker y comentando sus jugadas hasta que todo ese jaleo se
trasladó a Matrix. Antes de reproducir su respuesta, tal vez
deba aclarar que estoy reunido con ambos, cenando en un
restaurante muy agradable, a petición mía, porque quería
conocerla mejor y charlar un poco con ella. Hasta ahora
apenas había tenido ocasión más que de saludarla cuando

iba a casa de Raúl para alguna de nuestras conversaciones.
Wuyun Li es una chica encantadora, de unos 23 años, que
estudia Administración y Dirección de Empresas, y que llegó
a Valencia con su familia desde la lejana China con apenas 3
años y se ha criado aquí. No tiene ni rastro de acento y su
vocabulario y observaciones podría confundirlos (de hecho
los confundo en un par de ocasiones) con los de mi propia
hija. Tengo en mis clases a varios alumnos en sus mismas
circunstancias. A mi pregunta malintencionada sonríe y
confiesa que cuando empezó a salir con Raúl ya había en su
casa mucha gente jugando e incluso viviendo. De hecho,
conoció a Raúl a través de uno de sus amigos cuando aquél
ya se había mudado desde la casa de sus padres a su propio
piso, al final del verano de 2005, por lo que se lo tomó como
algo natural.

«Fuimos una tarde una amiga mía y yo al piso de Raúl,
donde había mucha gente, y nos acoplamos, con toda la cara
-me cuenta riendo-. Era como ir a un piso de estudiantes para
montar una fiesta. Así nos hicimos amigos y hasta que no
pasó algún tiempo no nos enrollamos».

No puedo resistirme tampoco a preguntarle qué impresión
le dio cuando se enteró de que se ganaba la vida jugando al

poker. Se encoge de hombros: «No le presté mucha atención.
Los estudiantes nos ganamos el dinero para nuestras cosas
trabajando como camareros o dependientes en trabajos
mucho peor pagados, y eso parecía hacerlo muy bien».

La siguiente pregunta puede parecer impertinente, pero
estoy seguro de que Wuyun no me lo va a tener en cuenta.
Quiero saber si ella se interesó por el poker y si ha jugado
aprovechando el magisterio de su novio: «Sí, al principio
solamente un poco y luego me lo tomé más en serio. -Mira a
Raúl y sonríe antes de proseguir-. Raúl me enseñó, pero yo
me ponía muy furiosa cuando perdía jugando bien, así que
decidí dejarlo durante una temporada». Miro a Raúl. Me
cuesta imaginarme a Wuyun furiosa ante una mala racha,
pero éste me confirma con un gesto que sí, que se enfadaba
mucho.

«No tiene sentido seguir jugando al poker si no puedes
controlar la ira o te da mucha rabia perder cuando has
jugado bien -me confirma-. Ahora, hace unos meses ha
vuelto a jugar y ya se lo toma de otra forma, más
deportivamente, y juega muy bien. Pero sólo lo hace cuando
le apetece. No tiene sentido hacer algo para pasarlo mal».
«Para esto del poker hay que tener mucha resistencia

psicológica -confiesa Wuyun-. Yo he visto a Raúl trabajar
muchas horas. Dedicaba unas setenta a jugar a la semana,
sin contar el tiempo para analizar las jugadas y leer libros. Y
los que aprendían con él en casa, igual, se pasaban horas y
horas. A mí jugar tanto tiempo no me interesa, lo veo
aburrido, además de suponer mucho cansancio».

Siento curiosidad por saber cómo ve ella a Raúl en su
faceta de profesor, si tiene paciencia con sus amigos, si sabe
explicar las cosas con claridad: «Más que disfrutar
explicando, le ves disfrutando cuando ayuda a los demás.
Desde que lo conozco, siempre está ayudando a su grupo de
amigos. Tiene paciencia para explicar, pero utiliza
expresiones un poco originales para corregir los errores. De
repente puedes oír cosas como: "Estás quemando billetes
con lanzallamas", y te quedas un poco cortada».

Me sabe mal descender al cotilleo más infame, pero tener
a Wuyun delante dispuesta a contarme cosas de Raúl -que
está asistiendo a nuestra conversación muy cómodo- es una
ocasión que no puedo desperdiciar, así que le pregunto
cómo cree que está gestionando el hecho de haber ganado
mucho dinero al poker. Si es manirroto o agarrado. Sonríe
antes de contestarme una vez más: «La primera vez que me

invitó a cenar fue en un burger», y se ríe, como si hubiera
dicho alguna maldad. Raúl protesta diciendo que no había
nada más abierto a aquellas horas de la noche. «En general -
continúa Wuyun- es muy espartano y poco dado a los
caprichos, aunque alguna vez se permite algún lujo. Eso es
porque cuando viajaba para jugar al Magic siempre tenía que
hacerlo de forma muy precaria e intentando ahorrar. Ahora
que puede viajar con holgura le basta con hacerlo como una
persona normal, no necesita viajar en primera clase ni ir a
hoteles de lujo, salvo que tenga que ir a un torneo y se
celebre allí».

Me sorprende la cantidad de gente tan diferente a la que
Raúl ha intentado enseñar a jugar al poker. Opino que hay
personas que por su modo de ser temperamental o por sus
cualidades intelectuales, sin que por ello sean menos
inteligentes que otras, pues la inteligencia sabemos que es
factorial, nunca serán capaces de jugar bien. Les confieso a
ambos que yo creo ser una de ellas, y que me pasaría algo
parecido a lo que le sucedía a ella. «Hay gente con mayor y
menor capacidad intelectual -concede Raúl-, pero una vez
que entienden cómo funciona el poker, todos son capaces
de ganar dinero. La ventaja de entender las matemáticas y
los conceptos teóricos del poker es que puedes enseñarlos

con facilidad, y que no hace falta tener ningún don, más allá
de una inteligencia normal, para poder aplicar estos
conceptos básicos una vez entendidos». No puedo
discutirlo, no hay más que recordar el incidente de varios de
los jugadores de su escuela tomados por programas
informáticos en algunas salas virtuales. Chicos que habían
aprendido la lección.

«La diferencia entre ser un buen jugador o no está en la
capacidad de controlar las emociones -prosigue- y no dejar
que éstas o una mala racha estropeen tu sentido común y tu
lógica de juego. Y lo mejor que puede hacer cualquiera
cuando se encuentra mal, sea por enfado, desmoralización,
cansancio o ansiedad, es levantarse y dejar de jugar. Si no,
es como...». «Quemar billetes con lanzallamas», le
interrumpimos al unísono Wuyun y yo.

La pregunta que surge en este momento es sencilla: ¿y
ahora? «Como jugador de poker estoy parcialmente retirado.
Juego menos de la tercera parte de manos que hacía en mis
meses duros, cuando empezaba. Sin embargo, en este
momento mis padres (al menos, mi madre al ciento por ciento
y mi padre al cincuenta por ciento) ya han aceptado que me
dedico a una actividad solvente y que no voy a vender la

casa a sus espaldas para financiarme. Mi vida ahora es
bastante más fácil, y no tengo la presión de mis primeros
años. Después de haber empezado a enseñar a las diecisiete
personas de mi casa con que se llegó a encontrar Wuyun
cuando se vino a vivir conmigo, he recibido muchas
peticiones de gente para convertirse en estudiantes. Para
poder satisfacer a todo el mundo y para dedicarme a algo
que me gustaba me planteé en serio crear una escuela de
poker. Para ello me asocié con Simón Muñoz, administrador
de www.poker-red.com, que sigue siendo la comunidad líder
en habla hispana en la red, y con otros jugadores
profesionales con un enfoque del juego basado en los
razonamientos matemáticos y el sentido común».

Una tarde me llevó a ver el local donde están las oficinas
de su escuela de poker virtual, no lejos de su casa, en la
Avenida de las Universidades. Un espacioso bajo comercial
al que estaban dando los últimos toques de pintura y
decoración. El local iba a estar dedicado en exclusiva a las
actividades de EducaPoker, porque no piensa trasladar a la
gente de Matrix allí para nada, me aclara cuando le hago una
pregunta en ese sentido. EducaPoker no tiene nada que ver
con Matrix y, aunque respondan a la misma vocación de
enseñar, son dos cosas distintas. «Lo que tú llamas Matrix -

me explica- es otra cosa. En EducaPoker nos proponemos
enseñar a través de la red, ofreciendo una serie de recursos
didácticos de forma escalada o progresiva, según el propio
usuario vaya profundizando en sus conocimientos de poker.
El que entra en EducaPoker no tiene por qué plantearse jugar
a nivel profesional. Puede tratarse de alguien como tú -dice
señalándome con un ligero gesto-. Un profesional de
cualquier otro sector que no tiene nada que ver con el poker
y que le apetece jugar en la red como hobby sin tener que
perder dinero por ello. En Matrix hay treinta y dos personas
que en teoría "ya" han aprendido, y lo que pretenden es
ganarse la vida jugando al poker. Hay unos gastos de
funcionamiento, como ya te he contado, y dos personas a su
disposición para dudas o consultas, que solemos ser Luis
Sevilla, mi hermano o yo. Antes ofrecíamos hasta banca para
que jugaran a cambio de un 10 por ciento de las ganancias.
Hoy es diferente y hacemos un escalado según las horas
que juegan, sin que dependa directamente de lo que se gana.
La gente que juega allí y le echa horas y destaca, puede
acabar integrándose en el Equipo Unibet o al menos probar
suerte si está preparada y es su deseo».

Mi pregunta es irremediable: «¿Entonces, Matrix es
vuestra cantera?», le suelto. «No exactamente -me contesta-.

Sabemos que a largo plazo no todos ellos van a ser capaces
siquiera de ganarse la vida con esto. E incluso el aprendizaje
no es igual cuando estábamos ocho jugando en el piso, que
cuando llegamos a ser diecisiete, o como ahora, que son
treinta y dos y hemos cortado porque es imposible atender
ni a uno sólo más. La interacción entre nosotros era mucho
más intensa antes, se hablaba más de cada partida, se vivía
más el poker, se le echaban más horas... Muchos de los
actuales jugadores aún no se han enterado de lo crudo que
puede ser el poker. Tú ya lo has podido ver por lo que te
hemos contado varios de nosotros».

Da la sensación de que Raúl pone más ilusión en
EducaPoker que en su escuela pionera de poker. O al menos
como proyecto empresarial lo tiene mucho más claro: «Ese
proyecto de escuela virtual, un año y pico después, es ya
una realidad en la red y se llama www.Edu caPoker.com. Nace
como una escuela de poker en la que lo que pretendemos es
que cualquier persona pueda aprender a jugar al poker
online partiendo desde las reglas más básicas y pudiendo
llegar hasta los niveles de los mejores profesionales del
mundo. Nuestro modelo de negocio es simple. No cobramos
absolutamente nada al usuario, sólo le pedimos que una vez
decida empezar a jugar se registre en EducaPoker y desde

nuestra página web se inscriba en el casino virtual que
prefiera, siguiendo las pautas que le indicamos y aplicando
nuestras orientaciones para evitarle riesgos y problemas y
jugar de un modo seguro. Las salas online donde se juega se
llevan parte de las ganancias de los usuarios en forma de
comisiones que recaudan de los botes ganados, y de esto
nos pagan a nosotros. Nosotros, a cambio, enseñamos a los
jugadores a ganar, de modo que tienen una buena razón para
seguir jugando y aprendiendo más. Así la situación es
beneficiosa para todo el mundo excepto, probablemente,
para los jugadores que no se molesten en aprender a jugar y
se lancen a hacerlo sin tutelaje».

Le comento que mi experiencia personal en los grandes
portales de los casinos online, desde mis rudimentarios
conocimientos del poker que no incluían la existencia de
algo llamado Texas Hold'em, no pasaba de jugar con dinero
ficticio, y que andaba perdido ante la jerga al uso que, o bien
era en inglés, o en un horrible spanglish que me resultaba
casi más extraño todavía. «Ahora esta alternativa está
abierta para cualquiera que hable castellano, y eso
constituye una ventaja que, por ejemplo, nosotros no
tuvimos -observa Raúl-. Yo tuve que estudiarlo todo en
inglés, y creo sinceramente que el poker bien explicado en

castellano puede ser una buena alternativa o complemento
para mucha gente. Insisto en que a muchos puede no
importarles perder unos dólares para jugar unas manos y
distraerse un rato de las cargas cotidianas, igual que cuando
vas al cine o a un concierto. Pero si te lo pasas bien y en
lugar de perder ganas un poco de dinero, ¿mucho mejor,
no?». «Amén», casi se me escapa.

En la segunda parte de este libro, que he sugerido titular
«Las reglas del juego: los secretos de una estrategia
ganadora», y que doy casi por acabado si no fuera porque
dentro de unos días va a librarse un torneo en Budapest (el
Unibet Open 2010) y he decidido acompañarles a ver qué
pasa -y seguro que tendré algo que añadir-, los lectores
podrán encontrar consejos estratégicos básicos sobre cómo
empezar a jugar al Texas Hold'em ganando algo de dinero,
según dice Raúl. Son consejos muy elementales, afirma, y
están pensados para alguien que no sepa las reglas. No voy
a ocultarles el hecho de que tras leerlos, no me parecen muy
elementales. Sin embargo, tienen la belleza de lo que es claro
y conciso, y están escritos en un castellano bastante
decente (aunque siempre mejorable en el uso de
anglicismos), a diferencia de algunos clásicos accesibles en
un castellano macarrónico en la red, como el Harrington,' el

libro de los Pelayos,8 o el más reciente de David Sklansky,9
muy didáctico, pues es capaz de enseñar desde cero a
cualquier persona interesada en comprender las
complejidades de un juego en apariencia muy sencillo.

«Si alguien quiere profundizar más -me sugiere Raúl que
advierta-, diles que les recomiendo que entren en
www.EducaPoker.com. Un equipo de profesionales, entre los
que me incluyo, estará allí para ayudarles en lo que
necesiten». Apuesten a que es cierto.

En donde se cuentan algunas reflexiones del autor y
de Raúl y sus amigos sobre el libro que nos traemos
entre manos, y se habla del atraco sucedido en el
EPT de Berlín, y algunas otras curiosidades del
poker

n el último torneo en que participaba el
Equipo A mientras aún escribía estas líneas, el Unibet Open
de Budapest, celebrado del 4 al 7 de marzo de 2010 (alguien
había optado por quitar la «P» de poker al evento, pues en
2009 se llamaba UPO, de Unibet Poker Open), y al que había
decidido acompañarles en calidad de escritor que se empapa
del ambiente de los torneos, no consiguieron resultados.

Ninguno del equipo pudo entrar en premios esa vez. No les
traje suerte. Aunque maldita la suerte que necesitan si
tenemos en cuenta cuál es la filosofía del grupo. En realidad,
entrar en las mesas finales de los torneos ya es una hazaña
difícil. Y conseguir premios en un torneo en vivo lo es más
todavía. Si los diez jugadores que han pasado hasta la fecha
por el Equipo Unibet han jugado una media de diez torneos
por jugador, unos cien torneos en total, y han conseguido
ganar en cinco ocasiones (contando los CEP españoles), y
entrar en premios una docena de veces, los resultados
pueden considerarse más que satisfactorios. Si, como dice
Paul Keagan, la calidad de los ejércitos se conoce en la de
rrota, la profesionalidad de los jugadores del Equipo Unibet
se advierte mejor en el ambiente frío y analítico que sigue a
un torneo en el que nada ha llevado a la excitación o la
euforia. Comentan las jugadas en que se han equivocado o
la suerte les ha jugado una mala pasada, analizan los errores
y los aciertos, valoran a los jugadores que han quedado en
las mesas, calibran la habilidad de los croupiers...

Por supuesto, Raúl Mestre, Luis Sevilla, Álvaro Aspas y
yo aprovechamos también la ocasión para conversar largo y
tendido sobre su experiencia con el poker y del libro que
estoy escribiendo acerca de todos ellos. Álex, Poche y

Jonathan (un chico canario que vive en Valencia y que era
nuevo en el equipo) conversan conmigo de forma más
episódica. Contestan a mis preguntas con amabilidad, me
aclaran las dudas, pero juraría que no les acaba de gustar lo
que me traigo entre manos y sólo me toleran porque vengo
avalado por su maestro.

El Unibet Open de Budapest es un torneo que suele
contar con unos 500 jugadores. El de 2010 tuvo unos 460
participantes, un coste de unos 1.500 euros de inscripción
por jugador y un primer premio de 150.000 euros, en un
marco muy agradable: el Hotel-Casino Sofitel Las Vegas. Este
hotel luce una arquitectura interior impresionante (por fuera
no deja de ser un cubo, como los edificios circundantes):
una gigantesca caja hueca a la que se abren unas quinientas
habitaciones, coronada por una techumbre de cristal que
tamiza la luz, recorrida por tres pequeños tubos de plástico
transparente que suben y bajan constantemente. La
decoración quiere recordar una biblioteca vanguardista, una
especie de templo de la lectura en el que, en realidad, nada
invita a la lectura. El torneo se celebra en un amplio sótano
que comunica con el casino anejo al hotel, y está muy bien
organizado: sala de prensa con vistas al gran salón donde se
disputan las partidas, croupiers correctos y hábiles, buena

iluminación, mobiliario de casino inmaculado, servicio de bar
(carísimo) decente, buena seguridad. Todo bien, salvo por
un par de detalles que me parecen extraños, pero que los
jugadores me dicen que son habituales: las mesas están un
poco apretadas para mi gusto (apenas hay espacio entre
ellas para que los periodistas e informadores sigamos las
partidas) y el horario en que se disputan las manos de poker
se prolonga durante doce horas, entre las dos de la tarde y
las dos de la madrugada, con descansos de quince minutos
cada dos horas y una media hora para comer y otra para
cenar. Un horario agotador desde el jueves hasta el
domingo.

Los jugadores empiezan la eliminatoria en dos tandas de
unos 230 contendientes. La primera se libra el jueves, la
segunda el viernes. En ambas tandas deben quedar
reducidos a poco más de una cincuentena. El sábado, el
centenar de jugadores que ha sobrevivido a la primera fase
tiene que volver a enfrentarse en otra jornada maratoniana
para quedar reducidos a una cifra que no baje de diez y no
supere los veinte. La mesa final se disputa el domingo.

Aquel sábado, acabada la competición para los
componentes del Equipo Unibet -sólo resiste hasta la noche

un español: un joven de Madrid, Gonzalo, que quedaría
eliminado a última hora-, se convirtió en una jornada de
descanso que nos permitía dar un paseo turístico por la
hermosa Budapest y abrir un pequeño foro de reflexión
acerca de lo que estábamos haciendo. Todos nosotros,
porque al escribir su historia yo también me había implicado
en su análisis. Entonces a Raúl no se le ocurrió otra cosa
que confesarme que aunque lo que llevaba leído del libro,
salvo pequeños errores, reflejaba bien su experiencia, le
parecía demasiado blanco, demasiado elogioso para él y sus
amigos. Lo tomé como una crítica y comenzamos una
discusión bastante curiosa. La reproduzco casi literalmente:

-No habéis matado a nadie -le digo-. Os habéis limitado a
jugar al poker, a aprender bien sus reglas y a ganar dinero
trabajando muchas horas duramente sin engañar a nadie.
Tampoco es como para avergonzarse.

-Sí -admite-. Pero ha sido más duro de lo que parece.

-Vivir algo siempre es más duro de lo que parece cuando
lo cuentas.

Le confieso que siempre he tenido la impresión de que
han trabajado muchas horas, muchas más horas de las que

ellos mismos piensan cuando se consideran tan afortunados
por el camino que han elegido, aunque hayan obtenido unos
beneficios crematísticos mucho más altos de los que otros
jóvenes de su edad puedan conseguir. Nos ponemos a
contabilizar las horas que han dedicado al poker con ayuda
de Alvaro. Es cierto que hemos hablado más de manos
jugadas (millones en el caso de Raúl) y de horarios extraños
que de horas de trabajo. Aceptan la cifra de unas 70 horas
semanales en los periodos más duros de aprendizaje y juego
en las mesas virtuales (el mismo cálculo que hizo Wuyun). Si
añadimos el trabajo dedicado actualmente a jugar, a analizar
las jugadas y luego a enseñar a otros, más las tareas de la
página de EducaPoker, muchas semanas han superado esa
cifra de 70 horas semanales, reduciendo el tiempo dedicado
al juego online a no menos de 30 horas.

-Pues con más razón se convierte en una historia blanca -
concluyo-. La palabra esfuerzo y trabajo la habéis
pronunciado vosotros muchas veces, no me la he inventado
yo, para describir vuestra aventura.

-Porque queríamos romper el tópico de la suerte asociada
a la idea del poker, junto a esa imagen de vicio, alcohol y
delincuencia -indica Raúl-. De cualquier forma, veo la

historia contada de forma demasiado positiva,
excesivamente elogiosa.

-Claro -me justifico-, porque además hay que tener
audacia [juro que dije audacia] para con poco más de veinte
añitos dejar tu carrera y probar suerte en un juego con muy
mala fama, estudiando a fondo y con infinita paciencia todas
sus estrategias y recovecos. ¿Eso es meritorio, no?

No parece muy convencido. Hay algo que no le gusta...
Alvaro está presenciando nuestra discusión y se lo está
pasando pipa.

-Sin embargo -suelta la bomba-, yo creo que una persona
inteligente, si pensara las cosas con frialdad, no elegiría este
camino salvo que estuviese muy bien informado y conociese
muy a fondo las dificultades que le esperan.

Me quedo asombrado. Está hablando como lo haría yo (o
su padre) antes de conocer su historia y dejándome llevar
por los prejuicios habi tuales sobre el juego. Puede que
incluso teniendo en cuenta sus éxitos yo no recomendara a
mis propios alumnos seguir un camino como el suyo. He
comprendido que para jugar bien al poker no es preciso
tener ningún don especial más allá de las suficientes sangre

fría y racionalidad. También creo haberme convencido de
algo en lo que coinciden todos los que han llegado a ser
buenos jugadores de poker. David Sklansky lo expone
inmejorablemente: «... los jugadores expertos no lo fían todo
a la suerte. Están en guerra con la suerte. Despliegan sus
habilidades para reducir al máximo el factor suerte. Calculan
para sacar el máximo partido y dejan los golpes de suerte a
sus adversarios más débiles. Gracias a esos cálculos, suelen
ganar más veces de las que pierden. A la larga, todo el
mundo tiene la misma proporción de cartas buenas y malas,
de manos ganadoras o perdedoras. Los jugadores
principiantes de poker lo fían todo a una buena mano o a un
golpe de suerte. Los jugadores expertos, sin embargo,
despliegan sus habilidades para minimizar las pérdidas
cuando tienen una mala mano y maximizar las ganancias
cuando tienen buena Estas palabras de Sklansky no podrían
resumir mejor todo lo que Raúl Mestre me ha estado
enseñando durante estas últimas semanas. ¿Entonces qué
ha querido decir con su última afirmación? Si su éxito en el
poker ha estado en relación directa con la calidad de su
trabajo y de su esfuerzo, ¿por qué una persona inteligente
no habría de elegir ese camino sin tan exigentes salvedades?
Miro a Alvaro a ver qué piensa.

-Si no ganas el suficiente dinero y tienes cabeza como
para cambiar de actividad a tiempo -reflexiona-, yo estoy de
acuerdo con Raúl. Este ritmo no se puede aguantar muchos
años si no estás bien mentalizado y sabes a lo que te
en fren tas .

-Ya. Os pasa como a los deportistas de élite -me burlo-. Os
desgastáis muy deprisa y tenéis que retiraros muy pronto.
¿Es por eso que dices que una persona inteligente no
elegiría este camino?

-En parte -concede Raúl-. Yo no puedo jugar ya las horas
que jugaba hace sólo dos años. Ni tampoco estar en
dieciséis mesas online simultáneas durante varias horas
seguidas. Y en los torneos ya me has visto... Me aburro
mortalmente.

En eso no me ha mentido. Cuando llegué al lujoso Hotel-
Casino Las Vegas, con una espectacular vista del Puente de
las Cadenas sobre el Danubio, que me cautivó al subir a mi
habitación, la primera imagen que tuve de Raúl disputando el
torneo en las oblongas mesas verdes fue la de un autista:
cascos en los oídos, gafas oscuras de sol levantadas sobre
la frente, leyendo un libro electrónico -me confesó luego que

era una novela policíaca- y casi totalmente ajeno a lo que
sucedía, a ritmo desesperadamente lento para él, en la mesa
de poker, cuyo trajín vigilaba de vez en cuando. Si entraba
en la mano, se bajaba las gafas de sol y observaba las
apuestas de los jugadores que continuaban en el juego. Le
vi examinar con cuidado la pila de fichas de sus oponentes
antes de decidir subir o retirarse. Si arrojaba sus cartas, se
levantaba las gafas y volvía a enfrascarse en su libro.

-Hay mucha gente que se ha quedado en el camino -
insiste-. No ha resistido el desgaste psicológico que supone
una mala racha, o no ha tenido cabeza para ahorrar y lo ha
perdido todo. En nuestro grupo aún no ha sucedido, pero
conocemos a gente que ha acabado muy mal. Hay que
pensárselo dos veces antes de meterte en esto.

-Sí, eso es verdad -abunda Álvaro-. Hay muchos que
acaban mal. Esto es muy duro, más de lo que parece. Hay
que saber dejarlo a tiempo.

Los miro con interés. Son todavía jóvenes, pero ya son
dos hombres, no dos chicos. Saben de lo que están
hablando porque tienen experiencia. Debo superar mi
tentación de no tomarme en serio sus palabras acerca de las

facultades que, supuestamente, han perdido en apenas tres
o cuatro años, cinco a lo sumo. Tal vez tengan razón y no
puedan seguir jugando al ritmo al que estaban
aco s tu mb rad o s .

-Bueno -admito-. En realidad, vosotros ya lo estáis
haciendo, ¿no? Jugáis torneos y jugáis online todavía, pero
dedicáis cada vez más tiempo a vuestro proyecto de
EducaPoker y a enseñar a las 32 personas que tenéis en
Matrix [el nombre, siguiendo la espontánea expresión de
Agustín, que dan al local en donde enseñan a jugar a lo que
podríamos llamar la cantera del Equipo Unibet]. Eso significa
que os estáis retirando del trabajo de competición para
convertiros en preparadores. El camino natural de muchos
deportistas de élite.

En ese momento, llega Luis Sevilla acompañado por su
novia, Clara -que estudia Ingeniería Aeronáutica- y se
incorpora a la discusión. Está de acuerdo con Raúl y con
Álvaro sobre el fondo del asunto: que es más duro de lo que
parece aunque haya momentos estupendos, viajes de
película y se gane dinero. Aunque tampoco tanto, si se
piensa en el futuro.

-¿Qué empresa te va a coger fuera del mundo del poker
una vez lo dejes? -dice.

-Reconozco que vistas así las cosas... Pero habéis hecho
algo notable y merece la pena que se cuente. Hoy se habla
en la red de la escuela valenciana de poker. No es una mera
ocurrencia de Carles Rodríguez -les digo-. Yno de la escuela
madrileña o catalana, y eso que en Madrid y Barcelona hay
muy buenos jugadores. Sólo por eso ya merecería la pena
contar esta historia. Yno es una historia de perdedores, ¿qué
queréis que le haga?

-No digo que hayas exagerado al contar nuestra historia,
sino simplemente que lo has hecho desde un punto de vista
muy positivo -me matiza Raúl-. Esto tiene sus riesgos y sus
aspectos negativos, puede que estemos viviendo una
especie de sueño y nos vaya bien, no lo discuto, pero la
cuestión es: ¿qué pasará cuando nos caigamos de la nube?
Por eso pienso que una persona realmente inteligente tal vez
no elegiría esto.

Empiezo a entenderlo. Tener éxito está muy bien, ganar
dinero también está muy bien, pero ¿qué pasa cuándo ha
pasado el tiempo de lo uno y lo otro? ¿Qué les ocurre a los

niños prodigio cuando al crecer pierden su excepcionalidad?
¿Cómo viven los deportistas de élite la merma de sus
facultades que les convierte en deportistas simplemente
buenos? ¿Yel escritor cuyo último libro no puede alcanzar la
brillantez del anterior? ¿No representa un peligro esa
adaptación a una vida en la que las metas logradas una vez
ya no pueden volver a conquistarse de nuevo? El éxito es a
veces tan peligroso como el fracaso. Incluso más peligroso:
del fracaso sólo puede salirse caminando cuesta arriba, pero
del éxito siempre se sale cuesta abajo. Y cuesta bajo es muy
fácil caer y rodar hasta el fondo. Pero eso aún no les está
sucediendo a ellos, y para cuando les suceda creo que
habrán tomado medidas, porque tienen la clarividencia de
percibirlo.

El argumento hace mella en su pesimismo sólo durante
unos instantes, hasta que sale el tema de Matrix y empiezan
a comentar que los jóvenes a quienes entrenan en estos
momentos lo tienen mucho más fácil que ellos; que pagan
una cantidad por los gastos de local e Internet y lo tienen
todo para aprender a jugar, desde los profesores y el
material, hasta el dinero que necesitan para empezar; que no
valoran debidamente las horas que hay que trabajar; que no
se esfuerzan bastante; que no dedican tiempo suficiente a

analizar su trabajo... En suma, que se lo toman como un
juego y no en serio... ¡Dios mío, ninguno de ellos ha
cumplido todavía los 28 años y ya están hablando así!
Acabarán cabreándome.

La discusión quedó abortada por la noticia de aquel
sábado, que nos trajo el periodista del grupo, Larles
Rodríguez: en Berlín, Alemania, en otro torneo del EPT, se
había producido un espectacular golpe. «Un grupo
compuesto por cinco atracadores encapuchados y provistos
de armas de fuego asaltaron este sábado el Hotel Grand
Hyatt, situado en la Potsdamer Platz de Berlín, donde se
estaba celebrando el día tercero del European Poker Tour. El
grupo, perfectamente organizado, logró huir con un botín
que puede rondar los 700.000 euros». Así apareció la noticia
en www.noticiaspoker.es unos días más tarde. En ese
momento, el mismo día y casi a la misma hora, sólo
conocíamos dos datos: que eran unos cuatro o cinco
atracadores armados con fusiles de asalto y que se habían
llevado un montón de pasta.

-Eso nunca ocurriría en Las Vegas, en Estados Unidos -
comenta Raúl.

-Ni en ningún casino de Italia -apostilla Álvaro.

-¿Por qué? -inquiero.

-Porque están protegidos por la Mafia, si es que no son
de ella. Vaya, pienso, va a resultar que este libro va a tener al
fin y al cabo algo que ver con la novela negra. Tenemos un
atraco a un casino, y a lo salvaje, según puede verse en las
grabaciones del Grand Hyatt colgadas en YouTube. Y yo
mezclando en mi última novela a mis castizos atracadores de
ficción con sofisticados procedimientos de ataque
cibernético a los sistemas de seguridad de los casinos...

-¿Eso no es un estereotipo? -les digo por discutir,
volviendo al tema.

Raúl y Álvaro se encogen de hombros. Luis Sevilla no
expresa ninguna reacción, se limita a mirar a su novia, que
está presente en la habitación. Al parecer el tema de la
relación casinos-Mafia es artículo de fe para todos ellos.

-Y una realidad -afirma por fin Raúl-. Eso sólo puede
ocurrir en Europa porque aquí los casinos no están
protegidos, y también por el maldito vicio de entregar los
premios de poker en metálico, en billetes. Si se entregara en

un cheque no tendría sentido ir a atracar un torneo, pero
para la mentalidad de los casinos virtuales que organizan
estos eventos el dinero funciona como un gancho, y el
jugador de poker que gana un torneo, si no se va con el
dinero llenándole las manos, parece que no se va con dinero
de verdad.

Eso me recordó algo que me había contado uno de ellos:

-¿No os volvisteis de un EPT en Dortmund con los forros
de vuestros chaquetones llenos de billetes? Había decidido
no contarlo para no levantar la liebre con el tema de la
declaración de divisas, porque se me había metido en la
cabeza que era cuando volvisteis de Bahamas, hasta que me
he dado cuenta de que al celebrarse el torneo dentro de la
Unión Europea no hay ningún problema con las aduanas.

-Fue un momento inolvidable -me confirman Raúl y Luis.

-Habíamos cenado en un MacDonald's -me cuenta Luis-,
porque era lo único que estaba abierto a las tantas de la
noche, y al subir a la habitación llenamos la colcha de la
cama de billetes. Diego Pérez los miraba hipnotizado.
Ninguno de nosotros había visto en su vida tantos billetes
juntos: 250.000 euros.

-Y no habría sido lo mismo si os hubieran dado un talón
bancario o una fría anotación electrónica en cuenta,
¿verdad? -les digo.

Piensan unos instantes antes de contestar.

-No -concede Raúl-. Pero habríamos pasado por los arcos
de seguridad del aeropuerto sin peligro de que nos diera un
infarto.

Se ríen. Eso es lo que tiene ser joven, que te ríes mucho,
incluso cuando pasas por el arco de seguridad de un
aeropuerto con el forro del abrigo cargado de billetes.

1 lector no debe inquietarse por el incierto
futuro de nuestros protagonistas del poker. Han pasado
unos nueve meses desde que escribí las líneas del capítulo
anterior y han sucedido diversos trajines editoriales que
merecerían algún tipo de crónica, algo del tipo «la
extraordinaria historia de un libro que es negocio seguro y
nadie parece decidirse a publicar». Sin embargo, en estos
mismos nueve meses sí ha habido personas que han sabido
aprovechar el tiempo y lo han hecho muy bien. Adivinen.

Sí, Raúl Mestre y sus amigos de la escuela valenciana de
poker. El propio Raúl ha intentado convencerme de que
cambie lo de «escuela valenciana» por «escuela española».
La razón es que www.EducaPoker. con ya ha abierto su
página en portugués, y están pensando si siguen con el
francés o el italiano, y lo de «escuela valenciana» tira bien

en España, pero fuera tira mejor, según él, el concepto de
«escuela española de poker». No puede negarse que tiene
razón. Como ven, no me ha convencido, pero por mí pueden
cambiarlo en la edición portuguesa o en la italiana.

El hecho de que no hayan perdido el tiempo puede
apreciarse en algunos pequeños detalles. Cuando en abril-
mayo de 2010 repasábamos nuestra discusión de Budapest y
sus inquietudes acerca de lo mal que se puede acabar si no
sabe uno prepararse bien y retirarse a tiempo, su recién
estrenado proyecto empresarial de escuela virtual de poker
recibía unas 5.000 visitas mensuales y conseguía que unos
1.000 jugadores se registraran en los casinos online desde
su página web. Este pasado mes de enero me pusieron al día
de las cifras que habían ido alcanzando a final de año: 50.000
jugadores registrados en www.EducaPoker.com, varios miles
de visitas diarias, varios miles de jugadores de poker que
juegan cada semana en todos los casinos virtuales
relacionados con ellos. No me han autorizado a reproducir ni
su cifra de negocio ni sus beneficios. Lo único que puedo
añadir es que son un maravilloso ejemplo de reconversión
de actividad, y han sabido seguir sus propios consejos,
como no podía ser de otra forma.

Ahora los que empiezan a ganar los torneos son sus
alumnos virtuales, que van siendo conocidos como
«edukitos». En octubre de 2010 pude conocer
personalmente a uno de ellos en el Unibet Open de Valencia"
(UPO disputado en el Casino de Valencia que terminó el día
11 de ese mes): José Ramón Díez, «Gazzano» por nombre de
guerra, representando a EducaPoker. Gazzano es uno de los
ganadores de la Promoción Primer Aniversario de la escuela
de poker online, y alcanzó la nada desdeñable tercera
posición en el torneo junto a un premio de 59.560 euros
después de haber comenzado el día de la mesa final segundo
en fichas.

Son detalles tranquilizadores ¿verdad? Sin embargo, no
voy a recaer en una menesterosa enumeración de éxitos, no
quiero pecar otra vez de ser demasiado positivo, sólo
abundar en la idea de que si hay una historia que merece ser
contada, es ésta.



ay varias cosas que conviene saber antes de
lanzarnos a leer sobre cómo jugar y qué tipo de decisiones
tomar en una mesa de juego. Existe una infinidad de libros
sobre cómo jugar y cómo ganar al poker, sobre todo en
inglés, pero también es cada vez más fácil encontrarlos
traducidos, mejor o peor, al castellano. Los hay en la red y en
las librerías. Tal es el caso, por ejemplo, del clásico libro de
Dan Harrington, del titulado Aprende a jugar al poker con
los Pelayos, o del recientemente publicado en español de
David Sklansky, Ganar al poker, editado por La Esfera de los
Libros. Todos prometen convertir al lector que siga sus
consejos en un campeón y en un ganador, y en todos ellos
la modalidad reina actual del poker, el Texas Hold'em, ocupa
un lugar especial.

Sin embargo, las cosas nunca son tan fáciles, y si hay

algo en verdad difícil es, siempre, saber empezar y dar los
primeros pasos en este mundo del poker, mucho más
complicado de lo que aparenta. Por eso hemos creado
nuestra página virtual, www.EducaPoker.com, y por eso me
he decidido a escribir este libro con el respaldo de todo el
equipo de profesionales que han hecho realidad que
www.EducaPoker.com sea hoy una referencia para todos los
jugadores y aficionados que se inician y juegan al poker en
España. Y todo gracias al prestigio adquirido, con el
respaldo de Unibet.com, por el Equipo Unibet, formado por
jóvenes jugadores profesionales, que he tenido el honor de
dirigir, y cuya histo ria ha relatado el escritor Luis Valera en la
primera parte de este libro en términos quizá
inmerecidamente elogiosos.

Nuestro objetivo no es convertir a nuestros lectores en
millonarios: eso es algo que no está en nuestra mano ni
probablemente en la de nadie, sino dar una enseñanza de
calidad y convertir el hobby de mucha gente en una afición
lucrativa en vez de en un gasto. Yno es un objetivo humilde,
sino importante. Para muchos jugadores aficionados al poker
éste es un entretenimiento por el que merece la pena gastar o
perder un poco de dinero. Nuestra idea es convencerles de
que puede seguir siendo muy placentero disfrutar de unas

manos de poker (con los amigos, en un casino físico u
online) sin necesidad de perder ese dinero e incluso
ganando algo. Este proceso no será necesariamente fácil,
pero estamos seguros de que con voluntad y ganas por
ambas partes podemos conseguirlo. Para ello hemos creado
algunas herramientas que ponemos a vuestra disposición en
www.EducaPoker.com y también en este libro. Esperamos
que ambos os resulten de utilidad, aunque sois vosotros
quienes tenéis que aprovecharlos.

Tengo que dar otro consejo prioritario. Todos creemos ser
grandes jugadores de poker a poco que dominemos las
reglas básicas y hayamos ganado algunos dólares durante
un par de días, pero lo cierto es que el camino a recorrer
entre ser un jugador novato y un ganador regular es mucho
más largo de lo que parece. Muy poca gente está de verdad
capacitada para jugar en mesas grandes o para modificar
estrategias bien asentadas o conocidas con innovaciones
originales. Los contenidos más básicos de nuestra página,
www.EducaPoker.com, que están escalonados en diferentes
niveles, pueden parecer bastante poco flexibles, y muchos
de vosotros pensaréis que podríais hacer ajustes aquí o allá
para mejorar algunos aspectos de las estrategias que
pretendemos explicar. Lo mismo puede ocurrir con las

primeras páginas de este libro. Sin embargo, es algo que os
desaconsejamos con firmeza. En niveles más altos cada vez
tendréis más flexibilidad para tomar decisiones, pero las
estrategias básicas han sido probadas y estudiadas a fondo,
como habréis podido comprobar los que hayáis leído la
primera parte de este libro, por lo que pensamos que es una
gran idea que las sigáis al pie de la letra.

Para los que empezáis de cero queremos aconsejaros que
seáis pacientes. Los apartados de este libro (como los de
nuestra página web) están pensados para ser leídos en
orden. Es importante, por tanto, que entendáis bien los
conceptos que se explican y que los repaséis todas las
veces que haga falta.

El poker no es un juego sencillo pese a la aparente
facilidad de sus reglas, por lo que conviene no caer en la
habitual trampa de los jugadores inexpertos: sentirse
demasiado seguros, jugar alegremente y perder bastante
dinero. Ésta es la razón por la cual la estrategia de «Resto
Corto» (shortstack) que recomendamos es la forma más
simple de jugar y ganar dinero que existe. Incluso si llevas
algún tiempo jugando, pero hasta ahora sólo ha sido un
hobby, debes ser paciente. Quizá sea mejor idea que vuelvas

a empezar desde el principio tu aprendizaje, como si no
supieses nada. Hay muchos conocimientos que todos
necesitamos repasar para obtener una base sólida, así que
no pienses que estás perdiendo tu tiempo por leer algo que
ya crees saber.

Si eres un jugador con experiencia en jugar con un resto
de fichas completo (deepstack) y no quieres jugar con
menos fichas a pesar de nuestras recomendaciones, puedes
encontrar en www.EducaPoker.com una sección en la que
hablamos de esta estrategia. Aun así, insistiremos una vez
más: la estrategia con «resto corto» o shortstack es mucho
mejor para cualquier jugador no experto e incluso para
alguien con cierta experiencia; aprender a pensar como un
jugador de esta modalidad nos ayudará a enfrentarnos con
nuestros oponentes en las mesas.

Una prueba a contrario de la eficacia de nuestra estrategia
de resto corto es que, recientemente, en algunas salas online
(no en las más importantes) se ha incrementado la cantidad
mínima de dinero con la que se permite a los usuarios entrar
en las mesas de juego, que ha pasado de las 20 fichas (su
valor, como veremos más adelante, depende del nivel de las
mesas) hasta 35. Esto impide jugar empleando nuestra

estrategia short stack en algunas salas. Sin embargo, lejos
de abandonar, lo que hemos hecho ha sido preparar una
estrategia para el nuevo tamaño de nuestra pila de fichas, a
la que hemos bautizado como «EP-35» (EducaPoker 35),
debido al nuevo tamaño mínimo de 35 fichas para sentarse a
jugar.

La moraleja de la cuestión es simple. Da igual que las
condiciones concretas y las reglas de las salas cambien.
Mientras se estudie el poker de forma matemática y analítica,
lo cual es nuestro objetivo, siempre se podrá obtener
ventaja. No es cuestión de una estrategia concreta (en
www.EducaPoker.com puedes comprobar que se pueden
aprender a jugar múltiples estrategias), sino de tener claros
los fundamentos teóricos del poker y aplicarlos al entorno,
sea cual sea. Por eso hemos sido capaces de ganar durante
años y por eso estamos en condiciones de enseñar a jugar:
si el entorno cambia, la estrategia óptima cambiará a su vez,
y con las herramientas adecuadas es fácil desarrollarla. Éste
es nuestro propósito y el compromiso que contraemos con
el lector. No obstante, pese a las restricciones de algunas
salas online que exigen jugar en sus mesas con un número
más alto de fichas, actualmente la estrategia de resto corto
que presentamos en este libro sigue siendo la mejor opción

para aprender los fundamentos del poker e iniciarse en las
complejidades de este juego con mejores garantías. Y el
lector podrá ensayarla en las principales salas de juego
online, que son, además, las que recomendamos para
in iciars e.

Por último, en el caso de que algunos de vosotros seáis
ya jugadores de poker habituales o juguéis con bastante
frecuencia, o incluso si nos lee algún jugador ganador de
nivel medio o alto que se pregunte qué puede aprender
leyendo estas páginas, es obvio que si sois capaces de
ganar regularmente en un nivel alto no vais a necesitar leer
ni este libro, ni los artículos de los niveles iniciales de
nuestra página, ni tampoco jugar siguiendo nuestra
estrategia básica en mesas muy altas. Sin embargo, os
recomendamos que lo hagáis sólo para refrescar algunos
conceptos básicos. Siempre conviene repasarlos. Y quién
sabe, ¡tal vez queráis ayudarnos con alguna sugerencia! En
todo caso, muchas gracias por vuestro interés.

a creciente afición por jugar al poker está
vinculada al hecho de poder hacerlo con comodidad, sin
salir de casa y con nuestro propio ordenador con una simple
conexión a Internet. Por eso creemos muy conveniente
empezar por aclarar algunas cuestiones básicas sobre el
juego en la red antes de entrar en los arcanos del juego
mismo. Quien ya tenga experiencia en casinos online tal vez
pueda pasar al capítulo siguiente, pero tanto a todos los que
no tienen ni idea del juego como a quienes conocen lo
principal pero aún no tienen demasiado claros algunos
conceptos básicos les recomendamos su lectura. Para
agilizar la exposición utilizaremos la técnica de respuesta a
las «preguntas más frecuentes» relacionadas con este tema.

¿Qué es el poker y cuál variante es la más jugada?

El poker es un juego de naipes que engloba una amplia gama
de variantes. Es un juego de envite en el que gana quien
reúne la combinación ganadora según las reglas
establecidas. A pesar de que la mayoría de gente que no se
ha iniciado en el poker pueda pensar que la variante más
popular es la que se ve, por ejemplo, en las películas del
Oeste (poker cerrado o five card draw), lo cierto es que sin
duda la que ocupa el lugar más relevante en nuestros
tiempos y sobre la que va a versar principalmente esta guía
es el Texas Hold'em. Este nombre se le dio porque el primer
sitio en el que se ha registrado su uso fue en el estado de
Texas. La segunda parte de su denominación, «Hold'em»,
significa en inglés «agárralas», lo que hace referencia, tal
vez, al valor que hay que tener para no soltar las cartas y
llegar con ellas hasta el final. Para aprender las reglas y la
mecánica de juego basta una tarde. Convertirse en un
experto puede llevar años.

¿Qué cualidades hacen falta para jugar al poker?

En principio no es necesario tener unas habilidades
extraordinarias para llegar a ser un buen jugador. Basta con


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