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Published by e.balenciaga, 2023-03-12 00:19:07

Esculpiendo palabras en la arena

Esculpiendo palabras en la arena

251 251 Ayudamos a hacer que lo implícito vea la luz haciéndolo explicito y que lo explicito se pueda sentir y se haga implícito. Resulta ideal cerrar contando algún recuerdo agradable o placentero donde hayan experimentado vinculo y satisfacción conjunta recientemente. Alguna vivencia que resulte fácil de recordar, en la que el niño pueda conectar fácilmente con la experiencia placentera y que los padres o cuidadores puedan intensificarla y regularla. Podemos finalizar la sesión propiciando juegos donde se puedan implantar los aprendizajes o se pueda facilitar la conexión y el vínculo. La narrativa es un viaje a lo largo de la línea de vida, donde se mira con amor al protagonista de esa hazaña vital que ha sido capaz de sobrevivir, para lo cual ha tenido que manejar diferentes estados emocionales opuestos y contradictorios entre sí que recobran validez y significado en la globalidad de la historia. El espacio terapéutico en el que está siendo narrado el relato y la nueva relación que se ha ido forjando constituyen el contenedor emocional, el útero en el cual todos los estados son aceptados, validados y mentalizados tanto por los padres o tutores, como por la terapeuta. Esta última ayuda a consolidar la identidad de la niña que abarca e integra todos los estados y capítulos de su vida sin exclusión de ningún afecto. Seguir a la niña, no solo es seguir y adaptarse a lo que expresa, sino que se sigue y se baila dentro de su tono, de la intensidad que puede manejar. Como hemos dicho, a lo largo de todo el proceso de la narrativa se aplica estimulación bilateral, la estimulación bilateral facilita un estado más parasimpático, el cual ayuda a mantenerse conectado con el relato y al mismo tiempo favorece la asociación de canales de memorias y de integración de la información. Buscamos crear una danza interactiva, mediante el juego, donde la terapeuta danza con todo el sistema familiar, es decir con los padres y la niña, entre unos y otros se miran, se comunican, se perciben y se amoldan al ritmo de la niña. Donde


252 252 la oxitocina vincular está presente y no hay niña, no hay padres, no hay terapeuta, sino una diada ampliada que resuena en esa comunicación impregnada no solo de palabras sino también de percepción, sentimiento y recogimiento. Vivirse recogida, vista, mirada y sentida permite que la niña pueda llevar la atención a esas otras experiencias gratas, amorosas y permite que la percepción del cariño del amor recobre significado. Explicitita el “soy querida”, “estoy segura”, etc. Lo que muchas veces ha oído, pero que no podía llegar a sentir y percibir comienza a hacerse implícito, puede percibirlo y puede sentirlo. Es capaz de abrirse a experiencias afectivas y de conexión emocional a las que antes era incapaz de acceder. Con demasiada frecuencia las representaciones previas y la falta de integración impiden que se aprenda de las experiencias positivas que se están viviendo en el presente. Una vez que los padres de Paula y la misma Paula estaban preparados para acercarnos a los primeros procesamientos con la narrativa dentro de EMDR, se elaboró entre los padres y la terapeuta el siguiente cuento, que en las primeras versiones era contado y representado por la terapeuta. Teníamos una mamá y dos gatitos, que sentían mucho miedo, un cachorro gato y una cachorrita. No les gustaba separarse. La mamá gata pasaba tanto frío que se calentaba bebiendo y el papá gato también. Cuando el papá gato bebía y bebía, se transformaba en un gato montés aún más salvaje, no sabemos muy bien lo que ocurría, solo lo que la linda gatita nos mostraba con sus dibujos. Solo sabemos que eso no le gustaba a la gatita y que eso no tenía que haber sucedido nunca. Quizás le tocaba en sitios que no debía tocar como la vulva, o quizás algo pasaba en la vulva, quizás el gato montés se rozaba y frotaba sobre la gatita y a la gatita no le gustaba.


253 253 Sea lo que fuera, fue terrible, muy doloroso, y la gatita no lo entendía. Era como un sueño muy feo, que no entendía y que no quería que sucediera. El gato papá cada vez era más gato montés y menos un gato cariñoso. Unos vecinos avisaron de que algo terrible pasaba en aquella madriguera, en aquella casa y de que los gatitos estaban muy muy asustados. Llegaron unos policías gatos y se llevaron a los cachorritos. Nunca más volvieron a ver a sus papás. El gato montés no volvería nunca más, pero asaltaba y se presentaba en sus sueños y la gatita estaba siempre como asustada y ausente. Pasaron los meses en una gran madriguera con más gatitos a los que sus papás tampoco habían sabido cuidar y proteger y al cabo del tiempo fueron adoptados ella, la linda gatita y su hermano. Ya había dicho adiós a tantas cosas, a su mamá, al bosque, a papá gato, y gato montés y ahora a la gran madriguera, a sus amigos gatitos. Una pareja de gatos angora los adoptó y hoy viven en una bonita gatera, en un jardín precioso. Tienen leche fresquita para beber, pescado sabroso y pueden correr y saltar por el jardín sin peligro. Mamá gata, la peina, la baña, y la ve triste, en sus ojos es como si continuara en el sueño, en la pesadilla con el gato montés. Mamá y papá de angora solo quieren y desean que pueda despertar de esa pesadilla, y pueda sentir que ahora está a salvo y rodeada de amor.


254 254 Recomiendo comenzar con una narrativa sencilla, corta que recoge las ideas generales, observando el lenguaje corporal de la niña. Una narrativa, antes que nada, adaptada a la edad, a esa doble edad del presente y del pasado. Que sea manejable en cuanto a la intensidad del afecto y del estado emocional que se evoca y adaptada a un lenguaje comprensible. Si vamos observando conexión y regulación, es decir no aparece un auto balanceo, o movimientos descontrolados, si los padres se mantienen conectados con el relato y con sus hijos, y no precisan escaparse, mirando hacia otro punto de la sala, o prestando atención al bolso, o sus ropas, entonces podemos ir proporcionando información progresiva. En caso contrario, lo primero que tenemos que hacer es atender esos estados, sintonizar con ellos, regularlos, mentalizarlos, bien mediante imágenes, ilustraciones o bien mediante palabras. De acuerdo con la decisión clínica que proceda en cada momento, tendremos que decidir si seguimos o si desviamos la atención hacia el juego y continuamos con dinámicas e instalación de recursos en la fase 2, para ir ganando en estabilización y conexión. Incluso aunque continuemos con la narrativa tendremos que seguir proveyendo de dinámicas en la fase 2 que ayuden a crear estados intermedios mediante el juego, el arte o las palabras, de esta forma la niña puede empezar a desarrollar redes, puente entre los estados, que le permiten pasar de un estado perturbador a otro estado discreto de mayor calma, como diría Putman. La intervención terapéutica en trauma preverbal y desarrollo traumático requiere de un equilibrio constante entre dinámicas de estabilización y procesamiento. Puede que surja, por parte de la niña, un aparente desinterés o que se mantenga en el estado de desconexión. En esos casos es recomendable abreviar la narrativa e intentar llevar al juego la resolución positiva de la historia. Y a través del juego propiciar la modulación y la conexión corporal. La modulación


255 255 se produce cuando nos regulamos a nosotros mismos, cuando damos reconocimiento verbal sobre el estado de la niña, y nos orientamos junto a la niña hacia una actividad más calmada. Al conectarnos con el estado emocional de la niña y ofrecerle modulación, estamos realizando la labor de contener y atender el estado que ha emergido. Esta contención y atención son necesarias para alcanzar un desarrollo saludable e integrado. Es conveniente permitir espacios entre las sesiones de narrativa, dar tiempo para que se vaya produciendo la elaboración, para que ellos mismos busquen o pregunten o asimilen, ya sea desde el silencio, o mediante preguntas impetuosas o bien intencionadas, información que abre nuevas perspectivas sobre el suceso y sobre ellas mismas. En la intervención con niños que han tenido un desarrollo traumático, entre las sesiones de narrativa de EMDR, es conveniente, además de observar el impacto del relato en el cuerpo, potenciar y seguir instalando conductas de apego mediante el juego sensoriomotor somático placentero. El juego y el juego diádico con los cuidadores se convierten en una herramienta esencial. Necesitan muchas experiencias de corregulación para poder manejar el malestar que viven de forma continua en su día a día. Tanto en las sesiones de narrativa, como entre sesiones, debemos tener presente el lenguaje corporal, este es el lenguaje que se transmite y le llega a la bebé y a la niña pequeña, se vive con el cuerpo y pasa a través del cuerpo. El cuerpo, el lenguaje corporal nos informa de la evolución. Queremos insistir en la importancia que tiene durante la terapia que conectemos con ese lenguaje, que enseñemos a los padres a prestar atención a la forma de comunicarse con el cuerpo, al igual que lo haríamos con una bebé que carece de lenguaje. Mediante el lenguaje no son capaces todavía de articular lo que les sucede. Después de cada sesión de narrativa se les puede proponer que realicen un dibujo, lo primero que les surja relacionado con la


256 256 historia contada. Con frecuencia en sus dibujos representan a los protagonistas de la historia, reflejan la identificación con el personaje, el inicio de organización y de acercamiento a su propio malestar. Después, o antes a veces, continuamos con juegos que propician la relación, la conexión, un baile entre el terapeuta, la familia y el niño, donde se cubre lo no vivido y se restructura el trauma y la historia. Paula a partir de la segunda sesión de narrativa con el cuento, comenzó a decir que ella era igual que la gatita, se identificaba con la protagonista. Las sesiones posteriores con Paula fueron narradas por los padres siendo ella la protagonista de la historia. Tanto la atención de los padres como la del terapeuta recaía en Paula, en su tono, en su respuesta. Esto implica entrar en un espacio de diada o de tríada donde somos el niño, el cuidador y el terapeuta constituyendo una unidad global que respeta el ritmo de lo que se va dando y se va modulando entre ellos, lo cual nos lleva a dejar a un lado las ideas y las teorías, y permitirnos fluir en ese estado co-compatido y coconstruido e ir adaptando la intervención a cada caso, donde los manuales dejan de ser la guía, y seguimos al menor. El abordaje del trauma del abandono y del apego hay que realizarlo desde la perspectiva del desarrollo y del vínculo. La intervención sobre el trauma tiene que mantener la visión sobre lo que no ha ocurrido en la relación y la coherencia de los acontecimientos vitales. La narrativa en EMDR ni es el inicio ni el fin de la intervención terapéutica. La intervención terapéutica de la narrativa EMDR queda englobada en un plan terapéutico mucho más amplio, cuyo objetivo último es el procesamiento del trauma y la transformación del estilo de apego. Paula continuó con la terapia conquistando y cubriendo etapas no alcanzadas.


257 257 La narrativa, queda engarzada en los principios básicos del apego, donde el diálogo sensible y la comunicación coherente dentro de la resonancia emocional facilitan estados de enraizamiento dentro del nuevo núcleo familiar o de las nuevas relaciones. Cuando intervenimos con trauma de abandono o apego temprano, tener en cuenta esta visión es más importante que la narrativa. La narrativa se basa en los principios básicos de apego, no podía ser de otra forma, ya que el apego es sobre todo una forma de comunicación. Esos principios básicos del apego los englobamos en la narración coherente. El adulto colabora en la construcción de la realidad del niño, y simultáneamente le propicia los instrumentos necesarios para captar el mundo interior y el mundo exterior en el que todos vivimos. Sitúa los sucesos en el tiempo adecuadamente, todos ellos tienen un inicio y un fin. Reflexiona y saca conclusiones sobre las experiencias físicas, emocionales y las creencias asociadas. Regula en la interacción y la comunicación tanto las experiencias positivas, ampliándolas sin llegar a la sobreexcitación, como modulando y calmando las negativas. De esta forma se organizan y toleran los estados, sin importar cuales son. Buscamos lograr ralentizar el tiempo, como ocurre en la interacción relacional, donde participan activamente el bebé y la mamá, mediada por las hormonas oxitocina y serotonina trabajando conjuntamente. Ese estado hormonal propicia una distorsión donde el tiempo parece no existir, ambos están en resonancia y mediante esa corregulación se va ampliando la capacidad de tolerar el malestar. El objetivo último, por nuestra parte, como terapeutas debería estar en lograr ese estado. Esa danza relacional es la que propicia que en algunos instantes podamos tocar las experiencias traumáticas poco a poco y procesarlas en trocitos minúsculos sin que resulten re-traumatizantes, dirigiendo la atención por micro espacios de tiempo sobre estados concretos, o contando cuentitos


258 258 personalizados cortitos que nos permitan una micro conexión con los afectos negativos del trauma. LA NARRATIVA DENTRO DE LA ESTABILIZACION. Cuando ha habido rupturas de apego, vínculos diferentes, cambios de viviendas, hogares de acogida, lo normal es que el niño se pierda en su historia, como le ocurría a Alex, que con cinco años había residido en más de 7 residencias diferentes y había convivido con 4 familias. En este caso comenzamos jugando con las viñetas de su ciclo vital. A Alex le costaba situarse temporal y espacialmente, se le había llamado con diferentes nombres según donde había residido, su identidad era una nebulosa inconsistente y sobre todo tenía miedo de perder a su última familia de acogida. La incertidumbre había sido su constante en su corta existencia. No sabía lo que ere la permanencia de vínculo, esa era su gran pérdida. El inicio de la terapia tenía como objetivo cubrir diferentes lagunas madurativas y sobre todo que pudiera ir elaborando la sensación de identidad a lo largo de su ciclo vital. Se contaba con una madre acogedora creativa que participó activamente en la actividad propuesta: la elaboración de tarjetas proporcionales al espacio de tiempo que había vivido en cada residencia, con imágenes o fotos de momentos agradables de cada estancia. Además, se troquelo un muñequito que representaba a Alex, era una fotografía suya en miniatura, con su nombre. Se jugó a colocar, recolocar, ordenar a modo de puzle la secuencia de las viñetas vitales de Alex. La figura troquelada se paseaba por todas ellas, constituyéndose en protagonista de cada capítulo. Se realizaron con dos juegos de estas cartulinas, una para que pudiera jugar con ella en su casa y otra en la consulta. La narrativa, en este caso, formaba parte de la fase 2 de la psicoeducación aportada sobre su historia. El juego permitió que Alex se fuera corporizando y no estuviera tan pendiente de


259 259 como se le llamaba. Al mismo tiempo que se sentía cada vez más identificado con su nombre. Las viñetas de la historia se transformaron en juego, puzle y el entramado de memorias se pudo ir ordenando. Todo esto fue realizado dentro de la fase 2 de estabilización de EMDR, aquí no usamos la estimulación bilateral. Cuando se han vivido muchas rupturas de espacio y vinculo este tipo de actividades facilitan el procesamiento posterior que realicemos con el relato traumático. A los padres se les enseño que las dificultades de Alex eran el resultado de una respuesta defensiva y protectora ante los sucesos que generaron el trauma. Una vez que los padres y el niño se dan cuenta de que las conductas mediadas por situaciones pasadas de abuso o negligencia no son debidas a su culpa o elección, tanto los padres, cuidadores, como los niños tienen menos probabilidades de culpabilizarse y reprocharse mutuamente. Este nuevo entendimiento puede fomentar nuevos aprendizajes y circuitos neuronales. Para ello, va a ser imprescindible la repetición de conductas, conexiones y juegos tanto dentro de la terapia como entre sesiones, en casa. Estas conductas repetitivas de cuidado, afecto, juego y diversión se llevan a la terapia y en ella se ayuda a los padres y al niño a percibir los cambios, las sensaciones agradables. Esta toma de conciencia de la sensación positiva en cada uno de ellos es fundamental; en uno, la satisfacción de ser cuidado; en los otros, la satisfacción de cuidar o de observar la satisfacción del menor; o incluso, observar la satisfacción paterna. Todos se convierten en espejo uno del otro. Esa danza de espejamiento emocional del vínculo se instala con estimulación bilateral a modo de juego. Las zonas del cerebro organizadas neuronalmente en la vida temprana no van a cambiar en la infancia más tardía, si no hay suficientes repeticiones. Este es un concepto particularmente


260 260 importante que deben comprender y apreciar los padres adoptivos o acogedores y los cuidadores. Por ejemplo, si ha faltado el cuidado y el aseo neonatal, se propiciará compañía en el aseo, cepillar el cabello; si ha faltado el alimento adecuado se proveerá de comida junto a la conexión emocional. Las experiencias faltantes de cuidado tempranas tendrán que ser repetidas y repetidas una y otra vez en estos niños. Es muy importante que haya padres adoptivos o de acogida animados en el proceso terapéutico. Sin experiencias positivas de cuidados, las conexiones metacognitivas, de redes neuronales entre distintos estados saludables no se desarrollan. El niño no puede lograr un sentido integrado del yo y se queda encasquillado en estados relacionados con el trauma y desconectados entre sí. Algunos de esos estados no llegan a percibir que están ante nuevos cuidadores más competentes y afectivos. En su desarrollo no se ha alcanzado la capacidad de enlazar diferentes estados, porque han faltado las interacciones positivas con el mundo, con los demás. Son esas interacciones positivas las que construyen esos lazos, esos puentes entre estados, como, por ejemplo, cuando el cuidador reconoce el estado negativo del niño y después, junto al niño, ambos se trasladan hacia un estado positivo. Si esto no se ha dado, habrá que proveerlo, antes de intentar procesar la historia mediante la narrativa EMDR. BAILE ENTRE IMPLÍCITO Y EXPLÍCITO. Cuando niños como Alex comienzan a sentir estabilidad en su nueva familia, debemos centrarnos en ayudar al niño a darse cuenta de los cambios entre el pasado y el presente, ayudarle a notar el cambio físico-corporal y emocional, a percibir el cuidado y la atención. Debemos ayudarles tanto a los padres como al niño a darse cuenta de los cambios cuando el menor entra en estados negativos. Se les puede entrenar a los padres a mirar, a descubrir y a preguntar, en ese momento, qué está necesitando su hijo; para que sean ellos los que toman conciencia de la


261 261 diferencia entre los estados del menor y así facilitan que el menor también tome conciencia del estado presente y de las diferencias que puede haber. Si se involucra al niño activamente en el darse cuenta, estos cambios percibidos como diferentes y estos hechos conscientes, sirven de enlaces, ayudan a crear puentes, pasarelas entre estados. Las experiencias positivas sentidas constituirán el cierre de la narrativa EMDR. Cuando las hacen conscientes, les permite prever un futuro mejor que el pasado, y que el pasado ha quedado atrás, permiten acomodar la nueva información. Si no llegan a darse cuenta del cambio, y desatienden las nuevas experiencias relacionales y estas se asimilan a las percepciones antiguas, la narrativa no es suficiente, se queda en una historieta más. Se seguirá proyectando el mismo tipo de apego aprendido previamente dentro de su familia o institución de origen. Si los padres son capaces de ofrecer experiencias de apego seguro, conexión, modulación y una experiencia más positiva del día a día, al niño, a pesar de la desconfianza y de sus representaciones fragmentadas y cambiantes, éste podrá ser capaz de interiorizar un nuevo tipo de apego, de cubrir y reparar las experiencias anteriores, llegando a integrar la historia del trauma, proceso en el cual, la narrativa EMDR supondrá un gran aporte. El binomio experiencias nuevas vinculares, en las que atiende lo ignorado y construcción de narrativas dentro del marco EMDR predisponer a que sea posible la acomodación de la nueva información experiencial y que esta no se asimile dentro de los MOI antiguos y estos no sean reforzados. Para lograrlo, la mayoría de los padres necesitan un apoyo considerable, así como una comprensión de cómo afecta el trauma al desarrollo y como el trauma propicia la desintegración. Entender por qué ocurre lo que ocurre, cómo se presenta y cómo pueden fortalecer la integración del niño, como padres es fundamental. Así podremos contar con su colaboración y se


262 262 podrán desarrollar nuevos modelos de vínculo y llevarlos a la relación en el entorno familiar y terapéutico. Padres y terapeuta funcionan como el neo córtex auxiliar del niño, que modula, reconduce, infiere cuando cuentan la historia de narrativa a partir del álbum o de la viñeta. Sin olvidar que todo sucede dentro de una relación, donde el objetivo es mantenerse conectados con la angustia del niño, reconocerla y trasladarse terapeutas y padres junto al niño hacia un estado nuevo, de mayor calma y seguridad. Es en ese estado modulado donde se puede conectar con el final positivo que recoge las experiencias gratas del presente seguro y la satisfacción de las nuevas interacciones en la relación. Lo expandimos, lo amplificamos y lo implantamos al llevarlo al juego. Progresivamente, la historia del trauma se ira viendo como parte del pasado que ahora no se repite. Se busca llegar a poder ver la historia como una sucesión de recuerdos de vida y no como memorias que se reviven. En casos de este tipo, la narrativa EMDR es continuación y parte de la intervención, un fragmento del proceso terapéutico donde lo implícito y desconocido, una vez hecho explicito, se organiza, se ordena, se elabora, y reelabora y nos permite ir organizando recuerdos que posteriormente podrán ser procesados desde el protocolo de desarrollo. Los terapeutas a lo largo de la intervención servimos de modelo para una conexión entre estados internos al guiar el proceso tanto en la familia como en el niño. Con nuestro estar y nuestra mentalización propiciamos que se llegue a ese estado donde todos los presentes conjuntamente co-bailamos en la cripta del espacio terapéutico. Mediante esta danza penetramos en ese espacio de conexión oxitocínico, donde el tiempo se ralentiza y la experiencia se impregna de corporalidad, de conexión con el cuerpo. De esta forma se retienen, la sensación, la emoción y los movimiento no sentidos ni percibidos hasta entonces. Se contine


263 263 y atiende toda la acción. La experiencia explicita se corporiza haciéndose implícita, se siente, se atiende y se acomoda a la nueva realidad. Y se facilita en el menor la emergencia de la conciencia de sí mismo o una nueva conciencia de sí mismo. La calma se embriaga de la seguridad. Poder descansar en el roce de la piel que cubre mi bien estar


264 264 CERRAMOS ESTE CAPITULO Y CON ÉL, EL LIBRO, CON ESTA ÚLTIMA REFLEXIÓN. Darnos cuenta de nuestras sensaciones y emociones nos permite conocernos y nos ayuda a comprender nuestra historia. En definitiva, nos ayuda a entender aquello que hemos vivido y aquello que nos ha faltado y que se refleja en las creencias nucleares básicas de nosotros mismos y del mundo, independientemente de si somos capaces o no de expresarlas y verbalizarlas. Este primer paso de darse cuenta favorece, propicia, el poder encontrar nuevos sentidos y significados a nuestra historia. Sin darnos cuenta, no hay posibilidad de cambio. ¿Que sería lo siguiente? El escenario ideal es tener la posibilidad de ser mirados como nos miraría una figura de apego segura. Es decir, si somos adultos, aprender a mirarnos con ojos de aceptación y simpatía. Y, si somos padres o terapeutas, mirar desde esa simpatía empática a nuestros hijos o pacientes. Si esto, como padres, educadores, terapeutas, nos resulta muy difícil debemos buscar un modelo adecuado que nos inspire. Hasta aquí el camino y los puentes transitados juntos, solo queda que podáis acceder a las ilustraciones, a las tarjetas a modo de cartas que se han ido presentando. Tanto Zuzene como yo esperamos que sean barajadas de mil y una formas, que cada uno emprenda diferentes juegos de mano con la capacidad de que se vayan transformando y adaptando al compañero de juego que emprende el descubrimiento de su mundo implícito. Esperamos que se conviertan en las piezas


265 265 que enlazan el mundo percibido desconocido con los símbolos y las palabras que les dotan de sentido. En este enlace encontréis las tarjetas por si deseáis descargarlas. Han sido creadas desde una perspectiva abierta, sin centrarse en objetos y situaciones externas, a las que se ha recurrido en escasas e inevitables ocasiones. El objetivo ha sido permitir que la imagen, la ilustración sea completada con sentido propio por todo aquel que se acerque e interese en ellas. Lo importante no es tanto su sentido y significado específico sino el significado y sentido que pueden ayudar a dar a una experiencia afectiva en particular en un momento concreto. Se mueven en el mundo implícito para convertirse en el eslabón que enlaza con el mundo explícito. Desde ahí, se apoyan en las sensaciones visuales propias de su medio. La luminosidad o la oscuridad de su interior, sus contornos, o sus límites facilitan su enlace con las palabras. Permiten que las percepciones tomen formas y que estas formas sean contorneadas y definidas por las palabras que las esclarecen y reconocen.


266 266 Es nuestro deseo que se creen múltiples usos diferentes y que enriquezcan y faciliten el descubrimiento emocional. Y que ese descubrimiento prospere y se organice aún más a través de las narrativas. Que se alcancen relatos que permitan dejar atrás el dolor, mirando con orgullo al protagonista que ha sobrevivido, que sigue viviendo, que continua protagonizando cada acto de su vida y por supuesto creciendo y aprendiendo a partir de toda experiencia.


267 267 Bibliografía La bibliografía que ha acompañado la redacción del texto es mucho más que un listado de referencias. Son mentores, organizadores de pensamientos y emociones que hacen posible que mi propia experiencia implícita en la interrelación terapéutica se organice, cobre sentido y orden; ayudándome así a hacerme más consciente de ella. La lista podría ser interminable, han sido seleccionadas los referentes que han estado más presentes en la elaboración de este texto. Artigas L, Jarero I (2014) The Butterfly Hug. In: M Luber (Ed.) Implementing EMDR Early Mental Health Interventions for Man-Made and Natural Disasters Springer: New York, USA, pp. 127-130. Bowlby, J,. (1997). El Vínculo Afectivo. España: Barcelona: Paidós. Bowlby, J., (2003). Vínculos Afectivo+s: Formación, Desarrollo y Pérdida. Madrid: Morata. Cyrulnik, B., ( 2012). Del gesto a la palabra la etología de la comunicación en los seres vivo. Barcelona: Gedisa editorial. Cortés, C., (2017). Mírame, siénteme: Estrategias para la reparación del apego en niños mediante EMDR. Bilbao: Desclée de Brouwer. Cortés, C., (2020). Cuéntame cuando sí anidé en una tripa y sí nací. Bilbao: Desclée de Brouwer. Cortes, C., Gizar, M. F.; (2021). Facilitating integrated mental, emotional, and physical states in children who have suffered early abandonment trauma. European Journal of Trauma & Dissociation. Volume 5, Issue 4. https://www. sciencedirect.com/science/journal/24687499 Ekman, P. (Ed.). (1973). Darwin and facial expression; a century of research in review. New York: Academic Press. Ekman, P., & Friesen, W. V. (1971). Constants across culture in the face and emotion. Journal of Personality and Social Psychology, 17, 124-129 Ekman, P., & Oster, H., (1979). Facial expressions of emotion. Annual Review of Psychology, 30, 527-554. Ekman, P., Sorenson, E. R., and Friesen, W. V., (1969). Pancultural elements in facial displays of emotion. Science, 164, 86-88


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272 272 Es Psicóloga especializada en infanto juvenil. Dirige el Centro de psicología de la Salud Vitaliza de Pamplona. Colabora como psicóloga externa con fundaciones de Servicios Sociales que trabajan con niños, adolescentes y familias con dificultades. Imparte formación a diferentes profesionales. Es entrenadora acreditada de terapia EMDR en niños y adolescentes, profesora externa invitada en el máster de Psicoterapia con EMDR de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y en el curso universitario de Avances en salud mental reproductiva y perinatal de la Universidad de Zaragoza. En su infancia estuvo rodeada de contadoras de historias que deleitaron su niñez, de ahí su vocación de ayudar a poner palabras y reescribir las historias de trauma emocional. Es autora de Mírame, siénteme (Desclée de Brouwer, 2017), ¿Cómo puedo salir de aquí? (Desclée de Brouwer, 2018), Cuéntame cuando sí anidé en una tripa y sí nací (Desclée de Brouwer, 2020), y el Invernadero Semillero (Desclée de Brouwer, 2022) Cristina Cortés Viniegra


273 273 Es educadora artística infantil. Codirige el Espacio Creativo Kaligramak, donde invierte todo su saber y empeño para favorecer el desarrollo de la inventiva, la imaginación y sobre todo, el disfrute de los niños y niñas en todo ese proceso. Licenciada en Bellas Artes, Animadora Sociocultural y exploradora de las posibilidades del arte como herramienta de intervención y transformación social. Cree fervientemente que las ilustraciones y el arte ayudan a organizar las emociones, a colorear y a armonizar las narrativas vitales sean las que sean. Zuzene Seminario


274 274 DISEÑO


275 275 O GUARDAS


276276 Esculpiendo palabras en la arena. De la imagen a la palabra. Combina la belleza, el arte, y el aprendizaje a través del dolor. Muchas veces la mejor forma de expresar y dar sentido al dolor es a través de las diferentes vías artísticas que despliega el ser humano para transcenderse y conocerse. Los recursos que se aportan van más allá de ser recursos para niños y adolescentes, son recursos para llegar al dolor, a la evitación del dolor, que nos encontramos en infancias rotas. Su contenido ayuda por igual a adultos, detrás de todo adulto hay un niño o niña que en algún momento se muestra y cuando es así, dentro de la psicoterapia lo ideal es acercarse a ese estado vulnerable que se muestra atendiendo su madurez, esa niñez que se ha permitido manifestarse. No es de extrañar que en adultos con historias de trauma tempranos se adapten las intervenciones como se hace con niños y adolescentes. Estos recursos y su comprensión sirven y aportan más allá del modelo de EMDR y se convierten en herramientas útiles en cualquier enfoque terapéutico. Considero que este libro puede ser un medio en sí mismo, desde el texto a las tarjetas ilustradas. Ambos, imágenes y palabras, ayudan a salvar lagunas, a acercar el mundo emocional a la superficie y a su compresión, por lo tanto, se convierten en un instrumento útil tanto para educadores y terapeutas como para las propias familias. Las ilustraciones llenan la obra de energía, del mismo modo que la emoción vitaliza el desarrollo. Las imágenes ilustradas se convierten en las esculturas creadas en la arena, son representaciones que asoman temerosas y se transforman en herramientas que nos permiten construir esos puentes para enlazar y conectar lo desconectado para domar lo desbordado de una forma intuitiva, sutil y distendida. Las tarjetas ilustradas son un tímido guiño a la complejidad humana que nos sirven de marco de partida. Intentan reflejar ese acto de toma de conciencia que permite dar forma, a modo de escultura con volumen tridimensional a aquello que va más allá del espacio físico. Ilustración contraportada


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