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Published by sanfu40, 2020-01-20 21:02:27

Formación de líderes. Desarrollo integral de la persona

DESARROLLO Y FORMACIÓN ÉTICO-MORAL 199

cias sociales para los demás. Y si estas consecuencias se consideran como Lo malo de una carrera
“buenas” por la opinión pública o los medios de comunicación (los ideales de ratas es que, aunque
de determinados terrorismos, nacionalismos o del gobierno en turno, por ejemplo), una gane la carrera,
sigue siendo una rata.
hasta se “santifican” hechos en sí mismos perversos (actos terroristas, sabo-
tajes, manifestaciones salvajes o secuestros). Y al revés, si las consecuencias
son “malas” sentimental o emotivamente, se rechazan acciones buenas
en sí mismas (aplicar la justicia a un culpable pero con atractivo político).
No hay que olvidar que un fin bueno aumenta la bondad moral del
querer y del obrar buenos (trabajar con responsabilidad para salvar a la patria
y ayudar a mi familia). Pero si la acción es mala (robar, defraudar, desfalcar al La razón de estado
no se ha de oponer
fisco) y el fin es bueno (ayudar a los pobres, sufragar la campaña política de mi al estado de la razón.
compadre, irme a Las Vegas), no se quita el carácter negativo de ese hecho, (Carlos V)
pues el fin no justifica ni santifica los medios. Considerando la totalidad del
obrar moral, un fin bueno, una intención buena puede subjetivamente
atenuar la culpabilidad moral de la acción, pero nunca eliminarla o
cambiar la calidad del hecho. Un ejemplo: matar siempre será un hecho malo,
aunque se haga en caso de defensa personal, o para salvar la tranquilidad psicológica
o el prestigio social de la madre. Esta circunstancia, este fin puede atenuar la
gravedad, pero no convertir en bueno esa acción mala. Cada uno de nosotros
Y, al revés, un fin muy malo cambia la acción de por sí objetivamen- es alternativamente,
te buena en una mala. Cuando el fin es malo, éste envenena el acto bue- de alguna manera,
no (trabajar mucho y muy bien por vanagloria o para “tronar” al otro). un criminal o un santo.
No sobrevalores los fines, las circunstancias, creyendo que sólo ellos (George Bernanos)
dan la calidad moral a los actos. Si la moralidad de una acción resultara
de sus fines y circunstancias, no habría acciones absolutamente malas en
sí mismas, y el fin y las circunstancias justificarían y santificarían los me-
dios. En este supuesto la moralidad dependería de los resultados, de las
consecuencias, y no del obrar y de la acción misma.
En resumen, lo que hace que una acción sea buena éticamente no
depende de cuáles sean sus consecuencias personales y sociales, sino de ¡Qué dulce es haber
la calidad moral del hecho, de las circunstancias y de la intención o fin. Y lo que vivido bien cuando se
hace que una conducta sea virtuosa tampoco depende de sus conse- está a punto de morir!
cuencias para los demás o para sí mismo, sino el que sea fruto del ejercicio (Denis Diderot)
de las virtudes, que hagan crecer lo virtuoso de la persona.

Resultados del juicio de conciencia. Veredicto provisorio y final

Tras juzgar sus actos en la inteligencia, a la luz de la ley ética más univer-
sal —haz el bien y evita el mal—, de la obligación o del deber moral, la Los remordimientos
conciencia emite un veredicto acusatorio o aprobatorio: “Has hecho bien son el pasado
o has obrado mal”. Has optado por el valor o el antivalor. Te has enrique- que continúa.
cido como persona o te has denigrado. (Emilio Baumann)

200 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

El remordimiento De este juicio surge en la persona o un sentimiento de culpa, un re-
es el huevo fatal mordimiento, pena subjetiva por el hecho de haber obrado mal, o la satis-
que pone el placer. facción y plenitud de haber cumplido el bien. Ésta es la sanción: el premio
(William Cowper)
o castigo que supone la observancia o transgresión de la ley ética.
Pero surgirá, además, el juicio moral del “jurado” social, la aprobación
o reprobación de la sociedad a la que, en caso de que mi acción tenga conse-
cuencias sociales, seguirá también una sanción o una pena civil.
Si consideramos que el origen de la ley ética está en el ser de la perso-
Los dolores de la na, el primer premio será la realización del propio ser, del propio pro-
conciencia son cosas yecto existencial, y el primer castigo, la devaluación o pérdida de este
peligrosas. Extirpemos
la conciencia: proyecto y realización.
no habrá más dolor. Si incendio un bosque y lo dejo calcinado, el resultado objetivo en el
(Eugueni Evtuchenko) mundo será que se sustituyeron miles de árboles por cenizas, pero el
resultado subjetivo en mí es que soy un incendiario y un ecocida. Y si mato
a un hombre, el resultado de mi acción en el mundo es la sustitución de
un ser humano por un cadáver, pero el resultado en mí es que soy un
homicida desde ese momento. ¿Y qué es mejor: ser un ecocida, un ase-
sino o una buena persona?
Toda el agua de los ríos
no bastaría para lavar las La vida humana consiste en una “tarea”, en un “quehacer”, según Ortega
manos ensangrentadas y Gasset. Somos, pero no estamos hechos. También en este campo, la
de un homicida. persona se tiene que hacer. «Una persona “des-moralizada, des-etizada”, es
(Esquilo) simplemente un ser humano que no está en posesión de sí mismo, que está fuera de su
radical autenticidad y, por ello, no vive su vida, y no crea, ni fecunda ni hincha su
destino» (José Ortega y Gasset).




1. ¿Tu conciencia es un fiscal honesto, un tribunal limpio, un juez instruido e imparcial, en donde se hace el
juicio moral sobre tus actos humanos a la luz de la ley moral universal: Haz el bien y evita el mal? ¿También
sobre tus actos más íntimos y mínimos?
2. ¿Emite siempre el veredicto justo, condenatorio o absolutorio sobre tu conducta moral, con sus circuns-
tancias y fines, y siempre a la luz de la ley moral, de los deberes morales, a la luz de los valores?
3. ¿Cuál consideras que es su origen: la opinión anticipada de los demás, el conjunto de creencias y sen-
timientos de la sociedad, el honor, la reputación...?
4. ¿Tienes educada tu conciencia para que te emita su juicio con sus tres momentos o fases:
a) Antes de la acción, con su advertencia sobre el valor del acto, sobre el bien que eliges o rechazas?
b) Durante la acción, testimoniando que obras bien o mal, que eliges el valor o lo rechazas?
c) Después de la acción, certificando que has obrado bien o mal, optado por el valor o el antivalor?
5. A la hora de juzgar un hecho moral, ¿juzgas todo lo que es materia de este juicio; es decir, todas las fuentes
de la moralidad?
a) ¿El objeto o fin inmanente de la acción junto con sus efectos y consecuencias?
b) ¿Las circunstancias de la acción?
c) ¿Tu fin, tu intención en la acción?

DESARROLLO Y FORMACIÓN ÉTICO-MORAL 201




6. ¿Las circunstancias de un hecho moral lo agravan, atenúan o resultan indiferentes?
7. ¿El fin, la intención de la acción moral la agravan, atenúan o resultan indiferentes?
8. ¿Sobrevaloras los fines, las consecuencias, las circunstancias, creyendo que sólo ellos dan la cualidad
moral a tus actos?
9. ¿Consideras que la moralidad de tus acciones resulta de sus fines y circunstancias y, por tanto, que el fin
y las circunstancias justifican y santifican los medios?
10. ¿Tu conciencia te da siempre este veredicto: “Has hecho el bien, has optado por el valor”?
11. ¿Cómo reaccionas ante el sentimiento de culpa, el remordimiento o pena subjetiva por el hecho de haber
obrado mal? ¿Te irritas contigo mismo o decides aspirar siempre al bien?
12. ¿Qué te preocupa más: la aprobación o reprobación de la sociedad o la aprobación o reprobación de tu
conciencia?
13. ¿Consideras que el primer premio por la búsqueda del bien y de los valores es la realización de tu propio
ser, del propio proyecto existencial, y que el primer castigo es la devaluación o pérdida de este proyecto?




Juicios de casos concretos

Si en la vida todo se redujera a una opción claramente bipolar: negro o
blanco, bueno o malo..., las cosas serían muy fáciles y los escrúpulos y
dudas de conciencia no existirían. Se disminuirían también los casos de
inmoralidad. Pero, la realidad no es bipolar; tiene muchos matices de gris
entre el blanco y el negro. Y por eso surgen las dudas, las discrepancias
y las confusiones. Dicho de otro modo, a nivel de ética general, casi nadie El más grande fruto
de la justicia es la
tiene dudas y tampoco hay discusión. Los problemas y conflictos vienen serenidad del alma.
a la hora de decidir en los casos concretos; a la hora de ser y hacer moral. (Epicuro)
Unos ejemplos concretos: “Yo, doctor, ¿puedo operar a una madre embara-
zada de seis meses, con dos hijos ya, para salvarle la vida, pero sacrificando al bebé que
lleva en gestación? ¿Ayudo a un amigo escondiéndolo de la justicia, pero sabiendo que
con ello encubro a un delincuente asesino o ladrón? ¿Doy una comisión indebida a la
autoridad para ganarme un contrato enjundioso y con ello mantener la nómina de mis
empleados y evitar despidos? ¿Pago impuestos o pago la nómina de mis empleados?
¿Asesinamos al tirano ensoberbecido, al secuestrador cruel, al narcotraficante sin
escrúpulos o al terrorista fanático y así libramos a la sociedad de sus atropellos y
atrocidades?”
En resumen, ¿qué hacer cuando un líder se encuentra en la aparente Siempre hay que
disyuntiva de elegir entre acciones que satisfagan, por un lado, la eficacia elegir el menor
económica, política, psicológica, social y, por otro, los principios éticos? entre dos males.
Antes de dar los criterios de actuación en estos casos, tenemos que (Tomás de Kempis)
poner dos premisas:
• Primera: los conflictos éticos son accidentales. La ética general-
mente camina por fronteras bien definidas. Es verdad que en ciertas si-

202 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

tuaciones, la realización de determinados actos puede aparecer espe-
cialmente difícil sin el recurso a conductas éticas por lo menos cuestio-
nables o sólo ligeramente éticas (por ejemplo: “si no se dan comisiones a los
encargados de compras, no se puede vender nada; y si no se las doy yo, se las dará un
competidor mío... y me quedaré fuera del mercado”). Pero estos casos no son
El tiempo todo “el pan nuestro de cada día” en la vida de los líderes.
lo descubre. • Segunda: la ética no es una metodología productora de reglas o
(Tertuliano) recetas aplicables a casos concretos, porque sabe que los casos concretos
van a variar dependiendo de las intenciones de la persona y de las circuns-
tancias del hecho. Sabe, además, que la acumulación de reglas y obligacio-
nes para garantizar una conducta acaba produciendo fariseos, legaloi-
des que, más que propiciar la vida ética, la termina asfixiando con su ca-
suística y normatividad. Por esto mismo no daremos recetas o solucio-
nes específicas, sino criterios.
En los casos antes mencionados, estamos ante lo que se llama una ac-
ción con doble efecto: uno bueno y otro malo. Para que una acción buena (salvar
a una embarazada con una operación; ayudar a un amigo; evitar despidos y mante-
ner la nómina; librar a la sociedad de atropellos y atrocidades) que produce un
efecto malo (sacrificar la vida del bebé en gestación, encubrir a un delincuente asesi-
Es más fácil legalizar no y ladrón; dar una comisión indebida; asesinar al tirano y al terrorista) siga siendo
que legitimar éticamente buena, se necesita cumplir con los siguientes requisitos:
ciertas acciones.
(Chamfort) a) La acción debe ser en sí misma buena (salvar a la madre, ayudar al amigo,
mantener la nómina, librar a la sociedad de atrocidades) o al menos indiferente. Si la
acción es mala en sí misma (matar, robar, evadir impuestos, torturar...), aunque
produzca un efecto bueno, es inmoral e ilícita, pues el fin bueno no justifica
los medios malos.
Por tanto, ante cualquier dilema, te debes preguntar qué acciones no
pueden ser éticamente aceptables bajo ningún concepto —sean cuales
fueren las consecuencias que se sufran al dejar de realizarlas—, y cuáles
están justificadas o se pueden considerar aceptables en esas circunstan-
cias concretas, aun reconociendo que en otras circunstancias distintas
podrían ser inaceptables.
b) La voluntad debe buscar directamente sólo el efecto bueno (salvar a la madre,
Lo que es malo
en moral, es ayudar al amigo, mantener la nómina, librar a la sociedad de atrocidades). No debe
malo en política. buscar directa e intencionalmente el efecto malo (sacrificar la vida del bebé en
(Jean-Jacques gestación, encubrir a un delincuente asesino y ladrón; dar una comisión indebida; eva-
Rousseau) dir impuestos; asesinar al tirano y al terrorista). Este efecto vendría sólo indi-
recta, colateralmente, y por esta causa sólo se toleraría, pero no se buscaría
intencional y explícitamente.
No hay que buscar obtener el efecto bueno (salvar a la madre, ayudar al
amigo, mantener la nómina, librar a la sociedad de atrocidades) a través del malo
(sacrificar la vida del bebé en gestación, encubrir a un delincuente asesino y ladrón;

DESARROLLO Y FORMACIÓN ÉTICO-MORAL 203

dar una comisión indebida; asesinar al tirano y al terrorista o secuestrador), sino
a lo sumo éste sólo podría brotar paralela e indirectamente del bueno.
Aquí no se trata de una valoración social, de un estigma social si no
aciertas; se trata de algo más intrínseco y determinante: será tu concien-
cia la que te reclame de por vida si te equivocas, y será tu realización
humana la que pague la factura con su devaluación.
Precisamente por su trascendencia, los conflictos éticos que se pre-
sentan en la vida real se han de resolver, no con superficialidad y lige-
reza, sino con profundo análisis, gran prudencia y apego a los valores No hago el bien
éticos, buscando siempre hacer el bien y evitar el mal. La mejor receta es que quiero,
ser personas virtuosas, apegadas siempre al bien. Con esto, tienes más de sino el mal que odio,
la mitad del camino andado. eso es lo que hago.
El mejor consejo, pues, no es desarrollar formalmente una ética para (San Pablo, Rom. 7, 19)
los conflictos, un recetario para casos conflictivos, o una antología de
casos comunes, sino personas éticamente virtuosas.
Cuanta mayor sea la calidad ética de una persona, de un líder, menor
será la propensión a interpretar las circunstancias diarias como fuente de
disyuntivas y conflictos éticos. En esta situación le será muy fácil en-
contrar la solución apegada al bien.
El líder virtuosamente ético puede encontrarse con situaciones difí-
ciles, incómodas y en un entorno críticamente adverso, pero es capaz de
sacrificar las salidas fáciles no-éticas, consciente del tremendo costo que
significaría después para él y para cualquier organización la caída en la
tentación inmoral.
A la inversa: una persona inmoral, que sólo busque la satisfacción de Se puede engañar a
sus intereses, caprichos y gustos inmediatos, estará acosada casi cons- todo el mundo por un
tantemente por “conflictos éticos”. Su incapacidad de encontrar salidas tiempo y a algunos
éticas airosas puede estar causada por su egoísmo material de corto siempre, pero no
a todos siempre.
alcance o por su falta de capacidad personal.
(Abraham Lincoln)
¿Y qué ocurre cuando el jurado o el juez (la conciencia) es
incompetente, por ignorancia, pereza, duda o está en un error?

Estas situaciones son otras variantes de los matices de grises que se dan
en la vida real. Ya lo decíamos antes: no todo en la vida ética está sujeto
al conflicto y a la duda, aunque en ocasiones... las dudas podrán ser
difíciles, desagradables, y hasta irresolubles algunas veces.
Tenemos tres casos particulares:
a) Conciencia ignorante. Con frecuencia, la ignorancia desemboca en la
inmoralidad: “Actué así porque no sabía que era malo...” La persona tiene el
deber de informarse; siente la obligación interna de conocer la verdad
y el bien antes de actuar, porque si no, es la conciencia la que reclama y

204 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

exige, independientemente de que la sociedad la juzgue o no. Puede
existir una ignorancia:
• Vencible, que es voluntaria, bien porque no busca la verdad o por-
que se deja cegar por las pasiones y prefiere no conocer o ignorar los de-
La única tiranía que rechos de los bebés, las obligaciones del trabajo, las leyes de tráfico... Esta ignorancia
acepto en esta vida es culpable. Aquí la persona percibe su ignorancia, al tiempo que su deber
es la de mi pequeña de superarla, pero omite hacer algo para resolver este estado. Una igno-
y serena voz interior. rancia vencible y culpable obliga, no excusa. La conciencia no se lo per-
(Mahatma Gandhi)
dona a uno: “Debiste haberte informado, tenías la obligación de saber...” Así
sucede con los juicios penales y civiles: el hecho de no conocer yo las leyes
de tráfico de un país por el que estoy viajando no me exime de la res-
ponsabilidad y obligación de cumplirlas. Y si me sorprenden quebran-
tándolas, me sancionarán y castigarán, porque tengo la obligación de en-
terarme y conocerlas.
• Invencible, involuntaria. Es la propia de los niños, retrasados menta-
les, locos. Disculpa, no obliga, porque no depende de la libertad de uno
el poderla remediar.
b) Conciencia dudosa: es la que oscila entre el sí y el no a la hora de actuar
Aquel hombre que (opero o no por tercera vez a un anciano, con 50% de posibilidades de éxito; pago
pierde la honra por impuestos o pago la nómina de mis empleados; hago una transfusión sanguínea a mi
el negocio, pierde hijo o sigo mis creencias religiosas que me la prohíben), porque la persona no ve
el negocio y la honra.
(Francisco de Quevedo) claro lo que hay que hacer aquí y ahora.
La solución más recomendable es la de aceptar la propuesta más se-
gura, basándonos en un examen muy cuidadoso y profundo del caso y
de sus circunstancias, así como en la autoridad y consejo de personas
prudentes y sensatas.
En resumen, ante una conciencia ignorante o dudosa, no es éticamen-
te lícito obrar cuando la duda afecta a la realización del acto. Se acep-
taría la posibilidad de un error moral. Pero basta la certeza moral, no
absoluta ni metafísica, sobre la honestidad de la acción.

c) Conciencia errónea. La conciencia invenciblemente errónea —no
El hombre yerra tanto hay manera aquí y ahora de salir del error— obliga. Es decir, la voluntad
como lucha. y su acción resultan malas desde el momento en que se deja llevar hacia
(Johann Wolfgang
von Goethe) un objetivo malo o percibido como malo. Por confesión religiosa o por
cultura y educación, yo pienso que no es malo practicar la “guerra santa”
contra quienes son “infieles”; es decir, tienen creencias diferentes de las
mías. O, al contrario, pienso que es malo aplicar una transfusión sanguí-
nea a un accidentado con peligro de desangramiento. Aunque objeti-
vamente esté equivocado, debo seguir mi conciencia, porque si no, ésta
me reclamará y remorderá. Claro, estas confusiones se resolverían con
educación y formación. Pero el hecho real es que en este momento no lo

DESARROLLO Y FORMACIÓN ÉTICO-MORAL 205

estoy. Otra cosa es que la sociedad, con su gobierno y autoridades sola-
pen o aprueben ese error y lo permitan. Tendrán que intervenir para sub-
sanar subsidiariamente lo que la persona individual no puede, no sabe o no
quiere hacer.
Estas situaciones particulares y excepcionales nos deben conducir, Las acciones humanas
no a discusiones y disquisiciones inútiles, sino a fomentar por todos los no engañan nunca
medios la educación de la conciencia. Una persona bien afianzada en el a los dioses.
bien, no tendrá estos escrúpulos. No verá una contradicción fundamen- (Publio Ovidio Nasón)
tal entre los valores más sublimes de la vida y las convicciones religiosas,
políticas, sociales o económicas. Se pueden armonizar.
Los ejemplos y las experiencias concretas de la historia demuestran que
las personas bien aprovisionadas en la ética están mejor dotados para
afrontar las vicisitudes del entorno y las adversidades de las circunstan-
cias, que quienes no lo están.




1. ¿Ya has aprendido a discernir una acción con doble efecto: uno bueno y otro malo? ¿Qué se necesita para
que una acción buena que produce un efecto malo sea buena?
2. ¿Tu conciencia es incompetente, por ignorancia, pereza, duda o está en el error?
3. ¿Te exiges el deber de informarte, de conocer la verdad y el bien antes de actuar?
4. ¿Tu ignorancia es vencible, porque es voluntaria, porque no busca la verdad o porque se deja cegar por
las pasiones y, por tanto, es culpable?
5. ¿Qué haces cuando tienes una conciencia dudosa, que oscila entre el sí y el no, sin decidirse a juzgar si
está bien o está mal; cuando no ves claro lo que hay que hacer aquí y ahora?




Condicionamientos que puede tener la conciencia

En un día completamente nítido y transparente, los aviones no necesi-
tan las luces del aeropuerto y los radares para aterrizar. Lo ven claro. Pe- Los astros inclinan,
ro en un día brumoso, nublado o contaminado, necesitan luces y hasta pero no obligan.
el auxilio de los radares y de todos los instrumentos de navegación para (Máxima escolástica)
tomar tierra. Con la conciencia pasa lo mismo.
La persona es un ser espiritual que vive en el cuerpo y en el mundo.
¿Cuánto y cómo influye su “mundanidad” y su “corporeidad” en la concien-
cia, en el juicio ético y moral? Mucho y de muchas maneras. Es necesario
conocer los condicionamientos humanos en medio de los cuales el
hombre debe decidir y escoger.
Estas interferencias no nublan por completo la inteligencia ni anulan Lo malo nunca
totalmente la libertad; sólo la condicionan en algunos casos y en otros la lo es de repente.
dificultan. En otras palabras, las condiciones materiales en que el hombre (Alonso de Ercilla)
se encuentra limitan de hecho el ejercicio de la libertad, pero no lo anulan.

206 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

Conviene conocer tales condicionamientos para desarrollar mejor la
dimensión ético-moral de la persona, y formar mejor así su conciencia.
En muchos casos
hacemos por vanidad Enumeraremos algunos, sin afán de agotarlos todos:
o por miedo lo que no • Salud y enfermedad. La salud facilita y propicia la moralidad. Hay
haríamos por deber. más entusiasmo y energía para vivirla. En la enfermedad, por el contra-
(Concepción Arenal) rio, disminuyen las fuerzas, todo se ve con más pesimismo y hasta se
abandona uno más fácilmente a la depresión, flojera, melancolía, sen-
sualidad o agresividad.
• Constitución físico-psíquica: viscerotónica o redonda, somatotónica o
cuadrada, cerebrotónica o triangular. A los obesos les resulta más fácil
La mujer que no fue caer en la glotonería y en la sensualidad, pero tienen más aptitud natu-
querida por su padre ral para la amistad, generosidad y perdón. Por el contrario, los cerebro-
de pequeña, tiende
a buscar malos tónicos son responsables y formales, pero son más propensos a la sober-
muchachos, y bia, al rencor y a la vanidad. Por su parte, los somatotónicos resultan
cuando crece, busca a firmes en sus compromisos pero son muy ambiciosos de poder, domi-
hombres que la traten nantes y agresivos. Como ves, todos tienen sus pros y contras.
de forma similar. • Sexo o género: hombre, mujer. El hombre es, por constitución más
(Carol Lieberman)
enérgico; por tanto, más propenso al enojo, al orgullo y a la agresividad.
¿Se le deben perdonar y exculpar sus arrebatos de cólera por esta causa?
No. Tiene que formarse. La mujer, por el contrario, es más proclive a la
emotividad y al sentimentalismo. ¿Puede justificar así sus cambios de
ánimo, sus desórdenes y depresiones irresponsables? Tampoco. Ha de
Los grilletes de oro
son mucho peores enriquecerse y mejorarse.
que los de hierro. • Los hábitos o costumbres son las tendencias o inclinaciones a obrar
(Mahatma Gandhi) de una determinada manera. Ya hablamos de ellos en el capítulo de la
voluntad. Facilitan o hacen muy cuesta arriba la vida ética.
• La herencia: constitución físico-química, temperamento, grado de
inteligencia, enfermedad congénita pueden entorpecer o facilitar el com-
portamiento moral.
¡No tengas cuidado, • Las pasiones (amor, odio, enojo, ira, placer, miedo, fuga...); los
Richards, ya has sentimientos y emociones; los instintos (de conservación, alimentación, re-
aprendido la lección. producción, dominio, agresividad...) dificultan mucho la razón y la vo-
Tu inocencia ya está luntad y, en consecuencia, también la vida ética. Cada vez existen más
perdida! La próxima
traición te costará pruebas de que las posturas éticas fundamentales en la vida surgen de las
menos, pues se actitudes emocionales o pasionales. Los que carecen de autodominio y
aprende a traicionar control en sus impulsos, sentimientos y emociones padecen muchas de-
lo mismo que se ficiencias morales.
aprende a amar. • Las sensaciones y las percepciones: quienes tienen poca sensibilidad en
Todo se aprende. sus sensaciones y percepciones, tienen dificultad para cultivar el al-
(Oliver Cromwell a
Richard, secretario de truismo, la empatía y la capacidad de interpretar las emociones de los
Tomás Moro, después demás. Y si no se percibe la necesidad o la desesperación del otro, no
de haberlo traicionado) existe preocupación.

DESARROLLO Y FORMACIÓN ÉTICO-MORAL 207

• Los apetitos, los afectos desordenados, la concupiscencia ciegan la inteligen- No existe pasión más
cia y debilitan la voluntad, haciendo muy cuestarriba la vida moral. poderosa que la
• Las adicciones. Uno puede ver el bien y aprobarlo, pero seguir en- pasión de la pereza.
cadenado a lo peor, porque las adicciones apresan la voluntad. (Samuel Beckett)
• Las enfermedades psíquicas como la psicosis, neurosis, caprichos y
manías debilitan mucho la vida ética. No digamos ya enfermedades gra-
ves e irreversibles como la paranoia, esquizofrenia, psicopatía... El éxito es la más
• El tiempo y el clima influyen sobre el cuerpo y éste sobre la concien- peligrosa de las drogas.
cia. Es más difícil ser diligente y laborioso en verano y con el calor que (William F. Graham)
en invierno y con el frío. Al revés, resulta más complejo ser altruista y
entusiasta en invierno que en primavera.
• El paisaje y la geografía: su configuración (valle, montañas) influyen
en la persona. Está confirmado: en la montaña hay más delitos de vio- El éxito ha hecho
lencia, agresividad y asesinato que en la playa. A la inversa, en los lito- fracasar a muchos
rales, prevalecen los delitos pasionales y sexuales. hombres. (C. Adams)
• El éxito. En ocasiones, el éxito y la fama son diosas de la maldad.
El éxito lo vuelve a uno arrogante y complaciente. No te dejes enredar en
sus trampas. La debilidad moral
• El respeto humano. Todos conocemos situaciones en que, por miedo es hija de una diosa
a la opinión ajena o a que los demás se burlen de nosotros o nos recha- de maldad, el “éxito”.
cen, renegamos de nuestras convicciones y valores personales. (William James)
• La familia. Por ser la primera escuela y la más influyente, tiene un
papel determinante en la formación positiva o negativa de la concien-
cia, así como en la formación de virtudes o de vicios. Sus patrones y sus A una colectividad se le
moldes a veces resultan imposibles de cambiar a lo largo de toda una vida. engaña siempre mejor
• La masa. La vida en la ciudad, la opinión pública determina en gran que a un hombre.
parte el conocimiento ético y la disposición interior del individuo hacia (Pío Baroja)
los valores morales. Después de la familia y de la escuela —a veces por
encima de ellas—, es el tercer factor que más repercute en la conciencia.
En ocasiones hasta es capaz de cambiar convicciones, pasiones, sentimien-
tos y cultura, para bien y para mal, sobre todo cuando no se conceptua- La gran masa del
liza y asume una postura libre ante ella. pueblo puede caer
más fácilmente víctima
• La educación académica y religiosa: al igual que pueden favorecer pue- de una gran mentira
den también perjudicar enormemente la práctica ética. La ignorancia es que de una pequeña.
causa de muchas inmoralidades. Y una religión vivida sin reflexión ni (Adolf Hitler)
interioridad personal puede conducir al más aberrante de los fanatis-
mos o a la más descarada de las hipocresías. Por el contrario, una religión
documentada y congruente, por lo general da un sentido de trascenden-
cia que impulsa con más fuerza la vida ética. Desgraciadamente,
la opinión pública
• La coacción. Cuanta mayor sea la coacción sobre una persona, más tiene más fuerza
difícil le resulta actuar libremente, ejercer la libertad. La miseria, la po- que la verdad.
breza extrema, la carencia de ciertas cosas materiales de primera necesi- (Estobeo)

208 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

dad, que son necesarias imprescindiblemente para la persona, impli-
can una fuerte coacción. En estas condiciones, a veces se actúa a la deses-
perada, cometiendo atroces inmoralidades.
• La ignorancia es una limitación de la libertad, en cuanto que impide
Hay que educar la
conciencia para no alcanzar los objetivos queridos al no saber cómo actuar para conseguir-
verse obligados a hacer los. Por el contrario, cuanto mayor es el conocimiento, más fácil y con
lo que otros quieren, más seguridad se consigue lo que se quiere. El goce y disfrute de la liber-
incluso contra mi tad depende en gran medida del conocimiento. En consecuencia, el co-
conciencia nocimiento en general, y el de la ética en particular, es lo que más facilita
(totalitarismo), o querer
lo que otros hacen el ejercicio de la libertad moral.
(conformismo). Todos estos y otros condicionamientos no eliminan la libertad, pues
Hay que educar la de lo contrario viviríamos en un determinismo carente de libertad, pero
conciencia para saber sí hay que reconocer que la condicionan en algunos casos, y en otros la
encontrar siempre el dificultan.
valor, el significado ¿Te explicas ahora por qué hay diferencias y hasta contradicciones en
de las cosas y de mis
actos, el “ir al corazón las aplicaciones concretas de la moral? ¿Te explicas ahora por qué a
de la vida”. algunas personas se les hace muy cuesta arriba lo que en otras resulta
algo congénito? Es cuestión de “visibilidad, de interferencias y condi-
cionamientos, de agudeza y sensibilidad visual y ética”.


Formación de la conciencia

La formación de la conciencia en la ética, en los valores, principios y
Tengo que trabajar
para mantener viva en juicios éticos no se hereda. Tampoco se produce por generación espon-
mi pecho esa pequeña tánea. No es cuestión sólo de enseñarla o comunicarla a la gente en la
chispa de fuego celeste, familia o en la escuela y ya. Menos todavía, de optar por un sistema coac-
que es la conciencia. tivo (de premios y castigos) para obligar a que la gente actúe bien por las
(George Washington)
buenas o por las malas.
El comportamiento ético, la formación ética de las personas no es
viable sin el conocimiento del bien y del mal, es verdad, pero sobre todo
sin el desarrollo de las virtudes morales en los individuos, sin una cultu-
ra de ética que lo permee todo.
¿Cómo esperar ética en la vida pública y en las organizaciones cuando
los jóvenes diplomados y graduados que se contratan han sido “forma-
dos” en la doble moral familiar o en la práctica de copiar en los exámenes
No hay que esgrimir la de la escuela o universidad, de “comprar” los temas de examen antes de
moral cuando se está que se propongan sobornando a los profesores... y se enorgullecen de ello
en la oposición, y la con arrogante cinismo? ¿Cómo vivir la ética en la empresa cuando todos
política cuando se
está en el poder. los días nos sobresaltamos con una escalada de escándalos contables y fi-
(José Luis López nancieros, de fraudes y corrupción que ni siquiera se sancionan, porque
Aranguren) son delitos de “cuello blanco”, no graves? ¿Cómo ser éticos en los asun-
tos públicos cuando la corrupción, el peculado, los desvíos del presu-

DESARROLLO Y FORMACIÓN ÉTICO-MORAL 209

puesto o los desfalcos al erario hasta se exhiben con descarada sinver- La ocasión de hacer
güencería, y lógicamente ni se persiguen ni se castigan? Por eso hoy el mal se encuentra
muchas personas tienen anestesiada, atrofiada su conciencia y hasta cien veces al día, y
la de hacer el bien,
alterada su escala de valores. una vez al año.
Esta situación hay que corregirla. Y no sólo por puritanismo moral o (François-Marie Arouet,
religioso, sino por conveniencia pragmática para la humanidad. En este Voltaire)
nuevo siglo y milenio o somos éticos o no seremos. A tal grado han lle-
gado las aberraciones y atrocidades inmorales, que está en juego la mis-
ma viabilidad de la convivencia humana y del sistema.
La formación de la conciencia, de la vida ética tiene lugar poco a poco,
a través de multitud de decisiones que se van tomando momento a mo-
mento. ¿Cómo?
a) Conociendo el bien y el mal, tanto a nivel genérico como particular median-
te el conocimiento de la ley ética universal —Haz el bien y evita el mal—, Quien es consciente de
de los valores éticos más elementales —justicia, verdad, respeto, honesti- lo recto, se ríe de las
mentiras de la fama.
dad...—, así como de los códigos, de los decálogos morales fundamen- (Publio Ovidio Nasón)
tales. Es importante aprenderlo pronto en la vida.
Uno no nace con el conjunto de códigos y preceptos éticos: es ne-
cesario aprenderlos. Somos, no estamos hechos. Los animales traen el
hardware y el software preinstalado. Las personas, no.
En un ambiente ideal, la persona debería aprender la ética, el cono-
cimiento del bien y del mal de los padres, en la escuela, en la cultura, en
la religión... Pero hoy esto no siempre sucede así.
Hoy poca gente habla de ética y moralidad. Mucho menos los medios
de comunicación. Pero para tener una persona, un país o empresa líder, Por la costumbre
se forma casi
hay que hablar y enseñar moralidad. No basta con que las instituciones otra naturaleza.
sean éticas: es necesario que se conviertan en “escuelas y universidades” (Marco Tulio Cicerón)
de ética y moralidad. Desafortunadamente las instituciones académi-
cas obligadas por responsabilidad no lo hacen. Y no hablemos ya de los
medios de comunicación.
La falta de formación de la conciencia, o la deformación de ésta nos
puede embotar la sensibilidad moral y sustituir la conciencia ética (¿qué es
lo bueno y lo malo?) por la conciencia social (¿me verán, me descubrirán...?). Por el
contrario, una conciencia ética cada vez más educada nos dará cada día
más seguridad, libertad, sabiduría, confianza ante la gente y poder per-
sonales, además de rentabilidad en los resultados.
b) La repetición de reflexiones y juicios internos de adhesión al bien hacen Es más fácil superar las
que uno se consolide y afiance más enérgicamente en el bien. La volun- malas costumbres hoy
tad se adhiere más al bien, se fortalece en él, se hace connatural con él. que mañana. (Confucio)
c) Por el contrario, el placer intencional, interno, de algo malo; la satisfacción
por el mal hecho, el deseo de hacer mal... o de vivir en el mal logran que
la conciencia se encallezca y se ancle con más profundidad en el mal.

210 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

La evocación y disfrute del mal moral, el juicio intenso sobre el mal
envenena moralmente al hombre y lo pervierte más y más, llevándolo
inconscientemente al gusto por el mal. Esto explica por qué muchos
delincuentes disfrutan de las catástrofes o desgracias que les ocurren a
Se piensa y actúa
éticamente cuando, los demás; por qué se ensañan cada vez con más perversión en los delitos
además del propio, que cometen o en los vicios que sufren. De aquí la importancia de la hi-
se piensa y se busca giene mental, de controlar los pensamientos negativos y de dirigirlos
también el bien siempre hacia el bien y la virtud o hábito positivo.
de los demás.
d) Los actos externos refuerzan los internos, el pensamiento. Dicho de otro
modo, y de forma negativa: quien no vive como piensa, termina pensando como
vive. Al revés, quien se esfuerza por vivir como piensa, cada vez encon-
trará razones de más peso, auténticamente objetivas, para sostener su
comportamiento.
e) La formación de hábitos buenos, convicciones interiores que se trans-
Es más fácil crear forman en virtudes con plena libertad y lucidez facilita mucho la for-
un buen hábito que mación de la conciencia y la madurez ético-moral. Los hábitos influyen
erradicar un vicio.
en el modo de enfocar las cosas, de verlas, sentirlas...
Tal vez lo que hoy falte más no es la ética, sino una ascética de la ética,
una vivencia y ejercicio práctico de la ética.
El comportamiento ético de las organizaciones no es viable sin el
desarrollo ético de las personas; es decir, sin el desarrollo de las virtudes
morales de los individuos. Si una organización no facilita el desarrollo
de las virtudes morales entre su gente, sino que facilita su destrucción,
lo pagará muy caro con una existencia cada vez más mediocre y misera-
Yo, que tengo más ble, hasta llegar a su extinción en medio de escándalos.
conciencia, ¿tendré
menos libertad? Las virtudes morales no son otra cosa más que orgullosos hábitos,
(Calderón de la Barca) adquiridos a través de la repetición de actos y el correspondiente entre-
namiento, para facilitar la ejecución de acciones éticamente valiosas.
Es absurdo pedirle a un médico que opere bien si no tiene la formación
y la práctica de un buen cirujano. Igualmente absurdo es pedir a alguien
que se comporte siempre con ética y justicia si no se ha preocupado de
desarrollar él mismo esos hábitos.
La construcción o la destrucción de las virtudes éticas tiene lugar po-
co a poco, a través de multitud de decisiones que se toman día a día.
f) La formación de la afectividad. Hay una conexión directa entre la
El hombre-masa carece madurez afectiva y la vida ética o el cultivo de las virtudes morales. A
simplemente de moral, mayor madurez afectiva, mayor es el valor y acierto de las acciones li-
que es siempre, por bremente elegidas. Por el contrario, una voluntad rebelde, caprichosa,
esencia, sentimiento débil, es un gran obstáculo para la vida moral. Hay que fortalecer la
de sumisión a algo,
conciencia de servicio voluntad en el bien y en la exigencia con disciplina y motivación.
y obligación. g) La persona inteligente y libre no debe dejarse llevar por la masa, por la opinión
(José Ortega y Gasset) pública, sino usar su inteligencia y libertad para decidir siempre por ella

DESARROLLO Y FORMACIÓN ÉTICO-MORAL 211

misma, con independencia de juicio, madurez y responsabilidad. Lo cual
no significa oponerse a priori y sistemáticamente a ella.
Una práctica, por frecuente y popular que sea, no se justifica a sí mis-
ma como conforme a las leyes éticas, si objetivamente no lo es. La masa
y la opinión pública pueden proponer cosas que destruyan el propio ser No puedo y no quiero
del hombre. Así sucede con los atropellos que algunos cometen camu- cortar mi conciencia
para ponerme a
flados en medio de las manifestaciones de protesta. Así ocurrió también la moda de este año.
con la enajenación de las masas enardecidas por las locuras de un Hitler (Lillian Hellman)
o dictador de cualquier pelaje. Así pasó con la esclavitud o infanticidio.
El líder no se deja influir o manipular por la masa; más aún, la infil-
tra, le cambia la mentalidad, creando pequeñas comunidades activas (fa-
milia, asociaciones...) que se opongan a ella y promuevan valores éticos
así como la formación de la conciencia moral.
La familia, la escuela, la organización no deben ser sólo una forma
de sociedad para conseguir diversos objetivos. Han de ser también una
“escuela” para el desarrollo de los valores éticos y de las virtudes morales.
Toda organización debe ayudar al ser humano a desarrollar su calidad Un grano de buena
moral y ética. Y de esta calidad depende, en último término, la super- experiencia a los nueve
vivencia de dicha organización. años vale mucho más
que un curso de moral
h) El mejor periodo para la educación de la conciencia moral es la infancia y la a los veinte. (J. Nievo)
juventud por la mayor maleabilidad para crear hábitos buenos. Si quere-
mos tener una sociedad ética y reducir todos los escándalos y hechos de
inmoralidad, tenemos que desarrollar la ética desde la primera infancia.
Y esta responsabilidad corresponde principalmente a la familia. Pero
los niños no aprenderán ni les importará la ética si no ven el ejemplo de
integridad en sus padres; si no son amados, queridos y se les hace sentir
bien, especiales e importantes en su familia. Por eso, una familia fuerte y
unida es la mejor escuela ética. Nada puede reemplazarla. Mejor es construir
En cierto grado corresponde también, aunque de forma subsidiaria, aulas para el niño,
a la escuela, a la universidad, a la iglesia, a la nación y a la cultura en ge- que celdas y patíbulos
neral. Todas las instituciones deben cooperar. En este sentido, las em- para el hombre.
(Eliza Cook)
presas con sus líderes y responsables pueden contribuir privilegia-
damente. También éstas deben ser escuelas de ética y no sólo instru-
mentos para lograr resultados económicos a cualquier precio. Deben
enseñar valores profundos como la honestidad, justicia, verdad, respe-
to, lealtad e integridad... Deben hacer hincapié en virtudes como la hu-
mildad, la puntualidad, el orden, la confiabilidad y la disciplina. Estos
valores son fundamentales tanto para el funcionamiento de un orden
social como de una institución vigorosa. Es culpa mía,
Por el contrario, las organizaciones que permiten y toleran todo; mas culpa mía personal,
aún, aquellas cuyos líderes proyectan una mala sombra, están enviando si el mundo va mal.
este mensaje: “todo se vale, a nadie le importa; por tanto, haz de tu capa un sayo, (Fiodor Dostoievski)

212 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

Nada hiere más y arréglatelas como puedas”. Y esta mentalidad y cultura causan un gran da-
a las conciencias ño: están programando su fracaso. Una empresa sin valores está conde-
vergonzantes que nada a la quiebra. No debe tolerarse una institución sin valores éticos.
la proclamación
de la verdad. Además de hacer un gran daño a los demás, no tardará mucho tiempo en
(Camilo José Cela) ser un oprobio o una carga para la sociedad.
i) Honestidad, coherencia. Hay que tener en cuenta primero la concien-
cia y luego la reputación. Esta honestidad y congruencia son el origen
de la armonía interna y de la salud mental. Y cuando una persona vive en
paz consigo mismo, la siembra y cosecha a su alrededor. Por el contrario,
Una de las virtudes por
las cuales prefiero las quien vive ocultando algo en la trastienda, padece una guerra civil consi-
naciones protestantes go mismo, preludio de todas las guerras sucias hacia fuera.
a los de tradición j) Ten presente que en la educación de la conciencia influyen mucho la educa-
católica es por su ción, el ambiente, los medios de comunicación, la cultura, las pasiones, la
cuidado de la ética.
(Jorge Luis Borges) afectividad... los sentimientos y emociones que, a su vez están condicio-
nados por el organismo, así como por la memoria y la imaginación.
k) Vive siempre en la verdad y en el bien. En los casos conflictivos, pre-
gúntate siempre a la hora de la decisión: “¿Estoy haciendo el bien o el mal?”
¿Me estoy apegando al bien o al mal?” ¿También en el largo plazo?
El gran secreto de l) El gran secreto de la moral es el amor. La ley y la obligación moral sin
la moral es el amor. amor son un grillete. La acumulación de reglas y prescripciones acaba
(Percy B. Shelley)
produciendo “fariseos”. Tan sólo el amor consciente y libre a un ideal
ético da como resultado una auténtica vida ética. Sólo él es capaz de
producir el cumplimiento de hasta la última letra o tilde de la ley.
La ley concreta, el legalismo, si no se acomoda oportunamente a las
Ama y haz lo que exigencias que van apareciendo y a las culturas, se convierte en un impe-
quieras. (San Agustín dimento y en una traición para la libertad. Muchas veces, las resisten-
de Hipona)
cias conservadoras de la sociedad se empeñan en atrincherarse detrás de
las leyes existentes, para neutralizar los cambios y las inquietudes inno-
vadoras de la libertad.

El amor es la plenitud
de la ley. (San Pablo,
Rom. 13, 10) ¿Educación ética basada en principios y valores
o en obligaciones, leyes, normas y códigos éticos?


Generalmente se siente algo de confusión al hablar de principios, valo-
res, leyes, normas, obligaciones y códigos éticos y morales. ¿Son térmi-
nos sinónimos? ¿Tienen alguna diferencia?
Tan perjudicial es
desdeñar las reglas Hasta ahora los hemos usado intencionalmente de forma indistinta.
como ceñirse a ellas En realidad son distintas formas de hablar sobre lo mismo, sólo que desde
en exceso. ángulos diferentes. No debiera atribuírseles mayor importancia sino fue-
(Juan Luis Vives) ra por las secuelas pedagógicas y didácticas que suponen. Aclarémonos.

DESARROLLO Y FORMACIÓN ÉTICO-MORAL 213

La razón, hurgando en la naturaleza humana, descubre que estamos Mucha tiene que ser
hechos para el bien; que éste es el mejor conservante y realizador de la la legislación donde
persona. Por esto mismo juzga todas las acciones humanas de acuerdo es poca la justicia.
(Platón)
con este parámetro: ¿se acomodan al bien? ¿se alejan del mal?
Este hacer el bien y evitar el mal se convierte así para la persona en el
principio ético más original y primigenio. Es la fuente, el inicio de todo el
desglose posterior de otros principios a partir de él. Evidencia el ori-
gen de la ética de donde emanan los demás principios, como el de justicia, Afortunados los
hombres que no
solidaridad, respeto, verdad... Pero este enfoque nos deja fríos, en éxtasis tienen principios;
intelectual, porque es un punto de vista racional. pueden decir
Este primer principio ético vale, sirve, porque ayuda a alcanzar el fin de estupideces
la persona, su realización. Se convierte así en valor, en el primer valor. Es con solemnidad.
un punto de vista racional, sí, pero fundamentalmente volitivo: alude más (Remy de Gourmont)
a la voluntad, porque subraya el bien que significa para la persona. Los
valores motivan y llegan al corazón más que cualquier otra formulación.
Si este principio ético fundamental vale porque mejora a la persona y la
ayuda a realizarse, es obligado seguirlo ya que responde a la naturaleza En su lucha contra el
humana. Se convierte así en obligación, la primera, de la cual surgen todas individuo, la sociedad
las demás obligaciones éticas y morales. Éste es un punto de vista de la dispone de tres armas:
voluntad, pero con formulación coactiva, no tanto valorativa. No es ley, opinión pública y
conciencia. (William
muy recomendable desde el punto de vista didáctico: señala sólo lo que S. Maugham)
se debe hacer, y no todo lo que se podría hacer.
La obligación generalmente se formula de manera concisa y clara en un
enunciado escrito. Estamos ante lo que conocemos como ley: lo que se
tiene que hacer es una ley. Como la obligación, es un enfoque más voliti-
vo que racional, lo cual no está mal, pero reducido sólo a lo indispensa- Los estados más
ble. No presenta todo el potencial. Por eso se dice que todo lo que no corruptos son los que
está prohibido por la ley, está permitido. más leyes tienen.
La ley se atomiza o concreta en situaciones específicas recibiendo el (Tácito)
nombre de norma. Tiene las ventajas pedagógicas de la ley (indica con
claridad lo que se tiene o no que hacer), pero sólo llega hasta ahí. No pre-
senta el atractivo de todo un horizonte de bien.
El conjunto de leyes y normas se compilan en códigos, que son su reu-
nión sistemática y organizada de ellas. El código llega hasta donde llegan Donde no hay justicia,
tener razón es peligroso.
las leyes y las normas, con sus ventajas y desventajas. (Francisco de Quevedo)
Y cuando estos actos se repiten y crean una costumbre, tenemos los
hábitos. A los positivos se les llama virtudes; a los negativos, vicios.
¿En síntesis, ética basada en principios, valores y virtudes o en leyes,
obligaciones, normas y códigos éticos? La ética de los principios lo hace en La ley no da los mismos
el ser y en la naturaleza de la persona. La ética de la obligación lo hace en el derechos al pobre
imperativo categórico moral kantiano: haz el bien y evita el mal. que al rico. (Plauto)

214 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

La ley se hace para La ética de los valores, de los principios, de las virtudes es la más pedagó-
todos. Mas sólo gica, por motivadora. En efecto, son los motivos, no la coacción, el factor
al pobre le rige. decisivo de la conducta ética. Una persona que haya desarrollado la
(José Hernández)
facultad de dejarse guiar espontáneamente por motivos trascendentes,
habrá alcanzado la madurez ética y antropológica. Se moverá por moti-
vos trascendentes y, al hacerlo, mejorará la calidad de toda su persona.
Para promover y vivir la ética es necesario, desde luego, que existan
leyes y que se apliquen, pero, sobre todo, integridad y compromiso con
los principios y valores éticos. Las leyes no lo son todo. Cada persona de-
be construir su propia personalidad ética, basada en valores, principios
y virtudes.
Desafortunadamente, mientras la ética no se fundamente en los prin-
Es más fácil cambiar cipios, valores y virtudes, la ley será necesaria, aunque no sea suficiente. Pues-
las leyes que las to que la madurez de la mayoría de la gente tarda a veces en descubrir y
mentalidades y las
inercias. (Francisco aplicar los principios y valores éticos, y en determinados casos nunca llega a
Fernández Ordóñez) ello, por eso es necesaria la formulación de las leyes, normas, obligaciones y
códigos éticos. Si muchas personas son incapaces de llegar al nivel ético
más alto..., que por lo menos alcancen el mínimo, a través de este enfo-
que coactivo.
Pero la presentación ética más estimulante y atractiva es la basada en
principios y valores, la que activa la inteligencia con todo su poder de razo-
nar y mueve la voluntad, con su enorme potencial de motivar y elegir.

La virtud es la razón
perfeccionada. Ética y competitividad profesional
(Cicerón)
En el campo de los negocios es muy común que hoy se perciba una falsa
rivalidad entre ética y la consecución del fin en el campo profesional. En
consecuencia, es frecuente que el líder tienda a justificar sus decisiones
en términos de pura eficacia a la hora de dirigir una organización. Incluso,
se considera que el arquetipo y modelo de un buen directivo empresarial
es el que consigue grandes incrementos de eficacia y buenos dividendos
El ser humano a costa de lo que sea, saltándose o relegando con toda facilidad la ética.
no se comporta Se piensa que sólo así se puede ser competente profesionalmente.
racionalmente
a menos que posea La persecución momentánea de los máximos beneficios no garantiza
las virtudes morales: que las decisiones sean eficientes y consistentes en el largo plazo, pues
prudencia, justicia, generalmente la búsqueda incondicional del propio interés implica pa-
fortaleza y templanza. ralelamente la subordinación o desprecio de los demás. Al contrario, la
(Aristóteles) subordinación de lo económico a lo humano, de lo propio a lo de los
demás, sólo se dará como consecuencia de la calidad ética de los líderes,
y ésta sólo la conseguirán mediante el sacrificio que supone tomar las
decisiones correctas éticamente.

DESARROLLO Y FORMACIÓN ÉTICO-MORAL 215

Conviene que mires al largo plazo. Para ello, actúa con ética también
en el campo profesional. No le veas ninguna contradicción, porque no la
hay. Al contrario, las personas, los líderes, que no actúan de manera
correcta y ética pierden el sentido del éxito total y acaban perjudicando la
profesión y la moral, la confianza de los seguidores y de toda la socie- Si acaso doblares la
dad: “resultados hoy, pero quiebra segura o escándalos financieros mañana”. vara de la justicia, no
sea con el peso de la
dádiva, sino con el
Conclusión de la misericordia.
(Miguel de Cervantes)
El líder auténtico y positivo vive de acuerdo con un impecable sistema
de valores. Más aún, es modelo y mentor de esos valores. A su vez, las
instituciones líderes y los países con verdadero liderazgo tienen valores
éticos claros y los viven. Sólo las instituciones con verdadero compro-
miso ético en todos sus procesos sobreviven y crecen. Por tanto, no
podemos seguir dándonos el lujo de tener valores inmorales y antiéti-
cos en nuestras culturas.
El líder y la organización que no promueve la dimensión ético-moral
ya escribió su propio epitafio: Quise ser una empresa exitosa, pero me engulló la
corrupción. Sin ética, los jefes, en lugar de guías, se tendrán que convertir
en guardianes, detectives y espías. Y los empleados, en lugar de socios, en Los principios éticos
representantes hostiles y vengativos. La ética, pues, no es un lujo ni nos elevados producen
viene impuesta desde fuera. Es una necesidad intrínseca de la persona y métodos comerciales
de las organizaciones si no queremos que éstas se destruyan y aniquilen. eficaces.
No hay líderes ni empresas que subsistan sin valores, sin ética. Y para que (James Watt)
éstos se conviertan en cultura y estilo de vida, no basta con enseñarlos o
defenderlos. Hay que vivirlos. Los valores de una institución son una
copia fiel de la ética y de los valores de sus directivos.
Uno de los logros, con “efecto boomerang”, de los bribones y antiéticos
es habernos inoculado el desprecio por la ética, y haber promovido la
concepción de que la moral nos rebaja o maniata. Según ellos, en el mun-
do de los negocios, como en el de la política, “el que no transa, no avanza”.
Con esta concepción nos han petrificado, paralizado, cuando no salpi-
cado con sus fechorías. Y con una conciencia amordazada o en contuber- La tarea moral,
nio, resulta muy difícil vivir y apreciar las virtudes éticas y la vida moral. lo mismo la personal
Cada día se afirma más la necesidad de una vigencia efectiva de los que la colectiva, es,
valores éticos en el mundo empresarial. De su vivencia depende no sólo en realidad, una tarea
infinita, inacabable.
el que las empresas funcionen bien o no, sino también su misma super- (José Luis López
vivencia. La ética construye un clima de confianza que permite la Aranguren)
veracidad, el fiarse, la comunicación fiable, bases de los negocios a largo
plazo en los que todos ganan. La verdadera ética suma, no resta. Cuando
ésta se desprecia, se desmorona la confianza y a las empresas no les que-

216 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

Un líder puede da más desenlace que la quiebra. ¿Necesitas más pruebas testimoniales
cambiar los valores que las que llevamos presenciadas con los escándalos contables y finan-
rápidamente. cieros del 2002 en Estados Unidos y la crisis recesiva mundial del 2009?
Por ejemplo, si siente
que es aceptable ser Otra de las difamaciones de la ética es la que la reduce sólo al campo
un poco corrupto o económico y al sexual. Y no: es mucho más amplia que eso. A los pro-
deshonesto (el que blemas tradicionales de la honradez en los negocios, a la justicia en la
no tranza, no avanza), política y a la honestidad matrimonial, se han de añadir otros que tam-
el valor pasará por bién tienen implicación ética, como es la contaminación del medio am-
toda la empresa biente y del planeta; los marginados del desarrollo en nuestro país y en las
en aproximadamente
10 minutos. Pero si relaciones norte-sur; la seguridad de los productos y procedimientos
las personas de —catástrofes, efectos nocivos secundarios en las medicinas...—; los be-
la empresa saben que neficios indebidos mediante fraudes, corrupción, privilegios; los bene-
si hacen algo malo ficios espectaculares debidos a ofertas hostiles salvajes; los delitos de
no serán aceptadas cuello blanco y otros enriquecimientos rápidos sin trabajo ni legalidad;
en esa comunidad, la legitimidad de las desigualdades; los límites de la competencia mun-
tratarán de actuar
éticamente. De ahí dial implacable y de la liberalización bien o malintencionada...
que un fuerte liderazgo No reduzcamos la ética a robar o no robar, a defraudar o respetar al
y una fuerte cultura cliente; al ámbito meramente sexual o matrimonial. ¡Fuera las visiones
sean esenciales negativas, castrantes de la ética! ¡Fuera las manipulaciones interpretati-
para establecer la ética. vas y las visiones reductivas de la moral! Recuperemos la ética total.
(John D. Mascomber) “Porque el futuro y el presente de la humanidad dependerá de ella, o no seremos”.







1. ¿Tienes educada tu conciencia ética para no verte obligado a hacer lo que otros quieren, incluso contra
ellos (totalitarismo), o querer lo que otros hacen (conformismo)?
2. ¿Tienes educada la conciencia para saber encontrar siempre el valor o antivalor de las cosas, la tras-
cendencia de tus actos y de tus omisiones, para “ir al corazón de la vida”?
3. ¿Excusa, disculpa una conciencia ignorante, errónea o dudosa?
4. ¿Cómo te afectan los condicionamientos de tu corporeidad en la vida moral? ¿Anulan tu libertad y
conciencia, la sofocan o sólo la dificultan?
5. ¿Tienes una doble moral: una que aparentas y no practicas, y otra que practicas pero que no predicas?
6. ¿En qué cifras tu vida ética: en principios, valores y virtudes o en normas, leyes y obligaciones éticas y
morales?
7. ¿En qué te basas más para educar y promover la ética en tu institución: en principios, valores y virtudes o
en normas, leyes y obligaciones éticas y morales?

8 Sentido humano y trascendente



del trabajo


















¿Cuántas horas pasas al día en tu trabajo? ¿A la semana? ¿Y al mes? ¿Y al La condición esencial
año? Y si le sumas el tiempo del viaje... para ir y volver del trabajo. Es- para la felicidad del ser
tadísticamente, entre el 70 y el 80% de la vida consciente de una persona humano es el trabajo.
que trabaja se desenvuelve alrededor del trabajo. El tiempo sobrante se (León Tolstoi)
amolda y condiciona a este eje. Este porcentaje generalmente se in-
crementa en la vida de un líder.
¿Y cuántos años has consagrado a tu preparación profesional? Para
desempeñar profesionalmente el trabajo, habrás dedicado cuando menos El hombre que trabaja
entre 20 y 25 años de preparación. Y si no quieres aburguesarte, nece- jamás es desgraciado
sitarás de una permanente actualización. Así, al llegar a la jubilación, por completo.
habrás pasado medio siglo consagrándote a tu trabajo. (François-Xavier
de Maistre)
Muchas veces uno encuentra a la pareja con la que después comparte
la vida en el mismo trabajo o durante la preparación académica para él.
Lo mismo ocurre con las amistades: casi siempre se originan o se refuer-
zan en torno al trabajo. Las relaciones familiares, después, se establecen
en función del horario laboral, del propio y del de ellos. Y si haces de- Encuentra la felicidad
porte; si tienes tus diversiones favoritas; si practicas actos de culto o me- en tu trabajo o
dios de cultivo espiritual; si descansas, lo haces de acuerdo con los hora- nunca serás feliz.
(Cristóbal Colón)
rios de trabajo. Pocos son los que organizan su horario completamente a
su antojo. Incluso los que son sus propios patrones se tienen que acoplar
muchas veces a los reclamos y citas de los demás.
¿Y por qué trabajas? ¿Qué es el trabajo? ¿Para qué sirve? ¿Qué sentido
tiene cuando le estás dedicando más de tres cuartas partes de tu vida: el Nunca está más
70-80% de tu vida consciente? Vale la pena que te plantees y respondas entonado el ánimo
bien estas preguntas, pues el sentido de toda tu vida y la felicidad y rea- del hombre que
cuando ha encontrado
lización que alcances en ella en buena parte depende del sentido que le un trabajo adecuado.
des y de la felicidad y realización que logres en tu trabajo. (Karl W. von Humboldt)

218 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

El trabajo es el Definición de trabajo
único capital no
sujeto a quiebras. El diccionario de la Real Academia recoge las definiciones más comu-
(Jean de la Fontaine)
nes de trabajo que por ahí se oyen: Ocupación retribuida. Obra, cosa producida
por una persona. Esfuerzo humano aplicado a la producción de riqueza. Lo opuesto
a capital. Dificultad, impedimento. Penalidad, molestia, tormento. Estrechez, miseria
y pobreza o necesidad con que se pasa la vida...
Todas son válidas según los distintos puntos de vista, pero hay unas
Mucha gente sólo trata
de vivir con el menor que son más dignificantes y estimuladoras que otras. ¿Cuál es la tuya? Es
esfuerzo posible. una lástima que para muchas personas, trabajo sólo sea sinónimo de pena-
(Marcel Prevost) lidad, molestia y tormento. O castigo y necesidad. Y para otras, a lo sumo sólo sig-
nifique ocupación retribuida o medio para lograr la subsistencia.
Precisamente por eso, muchos gastan el 80% de su vida lúcida con
la convicción de que trabajar es tan terrible, que hasta pagan por hacerlo; o hacen
como que trabajan, porque hacen como que les pagan. Algunos más espabilados
Sólo en medio de intentan ganar el pan con el sudor de los de enfrente, en vez de con su propio sudor.
la actividad desearás
vivir cien años. Otros, por el contrario, viven para trabajar, en vez de trabajar para vivir, tal
(Proverbio japonés) vez con la esperanza de vivir como blanco al trabajar como negro. Los hay
también que piensan que como el trabajo es salud, ¡pues que trabajen los en-
fermos, porque ellos están bien sanos! ¿Son suficientes estas concepciones del
trabajo como para justificar el que le dediquemos la mayor parte de
nuestra vida más lúcida y productiva?
No creas que esto es una exageración. Si haces una encuesta entre
En nuestro tiempo,
un hombre puede tus colaboradores más cercanos sobre cuáles son las primeras cinco moti-
pertenecer a la vaciones por las que trabajan, te sorprenderás de que haya cierta coinci-
sociedad culta y dencia con esta rápida radiografía.
no tener la menor
idea acerca del
destino humano.
(Simon Weil) Sentido humano del trabajo

El trabajo acompaña inevitablemente la vida de la persona. Es una rea-
lidad que se le impone de forma inexorable y a la que todos estamos
sometidos. ¡Hasta los mendigos y pordioseros!
Con él va aparejado el esfuerzo, la fatiga, el cansancio, las manifes-
Cualquier clase de taciones de dolor y de lucha..., todo ello fruto de la finitud y limitación
trabajo y profesión de la persona, y que muchas veces se aumenta debido al desorden de la
tienen una finalidad y vida físico-biológica, psíquico-emocional, intelectual, volitiva y hasta
un sentido, aunque ético-moral y religiosa. En efecto, por las pasiones, complejos, conduc-
a veces resulte difícil tas aprendidas, ignorancia, falta de hábitos o determinados vicios, inmo-
descubrirlos, sobre todo
cuando el trabajo ralidad... a veces exige más esfuerzo y ofrece obstáculos y sufrimientos
se siente explotado. más allá de los ordinarios.

SENTIDO HUMANO Y TRASCENDENTE DEL TRABAJO 219

Por estas razones, puedes encontrar factores que te van a producir más El trabajo es el alimento
insatisfacción y sacrificio que los comunes, como la falta de reconoci- de las almas nobles.
miento o el sentir que lo que haces no es trascendente; el horario y las (Séneca)
distancias; la mala organización o las condiciones de trabajo; las difíci-
les relaciones interpersonales con los compañeros y jefes; la carencia de
oportunidades de desarrollo o las preferencias, o hasta el mismo sueldo,
ingreso y prestaciones.
¿Qué sentido tiene todo esto? ¿Para qué? ¿Sólo por necesidad o para
ganar dinero y tener ingresos? ¿Acaso por obligación y presión fami-
liar? ¿Tal vez para tener un mejor nivel de vida y obtener el reconoci-
miento social?
El líder es una persona que trabaja, tal vez mucho más que los demás.
Pero lo hace con un sentido profundo, lúcido y trascendente. En él El trabajo es el gran
encuentra la razón para sobrellevar con altura el trabajo y sus sinsabo- remedio de todas
las enfermedades y
res. Aquí radica el misterio de su energía y de su galvanización sobre los miserias que siempre
demás. asediaron al hombre.
Comienza por interpretar el trabajo de forma diferente a como lo (Thomas Carlyle)
hacen los otros. Para él no es castigo, sino ocasión de desarrollo de la
propia personalidad. Con el trabajo hace cosas, sí, pero sobre todo se
hace a sí mismo. Piensa que en él se hace más persona: ejercita y desarro-
lla toda su persona (fuerza corporal, sentimientos, memoria, imaginación, inteli-
gencia, voluntad, ética, virtudes y hábitos, dimensión religiosa y trascendente...).
Se desarrolla además profesionalmente, adquiere experiencia.
No lo ve, pues, como una ocasión para aprovecharse y vivir a costa de
los demás, sino como un vínculo de unión y colaboración con ellos:
trabaja con y junto a otros hombres. En él comparte con sus compañeros Creo muchísimo en
sus realizaciones y fracasos, sus alegrías y éxitos así como sus proble- la suerte y descubro
mas y dificultades. Ahí puede también fortalecer su solidaridad con ellos. que cuanto más trabajo,
No es sólo una fuente de recursos para sostenerse a sí mismo y a la más suerte tengo.
propia familia, sino que también resulta un medio para contribuir a la (Stephen Leacock)
mejora de la sociedad y al progreso de toda la humanidad.
Con él, no sólo produce cosas y riqueza, sino que humaniza la tierra,
la cultura, la ciencia, el arte, la convivencia humana, las estructuras la-
borales y políticas... Mediante él, se convierte en un ser productivo. En
resumen, a la vez que lo enaltece, también sublima las cosas y las rea-
lidades terrenas.
Para el líder, el trabajo no es, por tanto, un hecho accesorio, una El placer que
actividad suplementaria, y mucho menos una maldición del cielo, un acompaña al trabajo
pone el olvido
castigo o una pena. Tampoco es sólo una necesidad biológica de sub- a la fatiga.
sistencia para satisfacer las necesidades vitales, sino una ocasión de de- (Horacio)
sarrollo y realización de su ser.

220 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

En consecuencia, siente el deber de hacerlo bien. No lo rehúye ni se
El tedio es conforma con trabajar mediocremente, sin interés y sólo por cumplir.
una enfermedad Tampoco puede tolerar actitudes de ausentismo, desinterés, derroche
cuyo remedio del tiempo y de recursos.
está en el trabajo. No se conforma con que marchen las cosas, sean eficaces, producti-
(Duque de Levis)
vas y eficientes, sino que busca que los frutos del trabajo y de la institu-
ción en que trabaja redunden en beneficio de todos y sirvan para la per-
fección de quienes trabajan a su lado y colaboran con él, sean dadores
de empleo o empleados.
Y por encima de todos los factores de insatisfacción —subjetivos y ob-
jetivos— con los que se pueda encontrar, se fija en las causas de satis-

Hay una correlación facción, como pueden ser la actividad desempeñada; el contacto con la
entre el concepto gente; sentir que el trabajo es trascendente y que con él contribuye al
que las personas desarrollo de su país y de la sociedad; las oportunidades de desarrollo
tienen de sí mismas, y crecimiento; el prestigio de la institución; los compañeros, amigos y
entre cómo se visten, superiores; conocer gente nueva, etcétera.
cómo actúan y la
calidad de su trabajo.
(H. Ross Perot) Trabajo y persona


¿Cómo son tus empleados y colaboradores? ¿Cómo los concibes: como
personas o meras máquinas? Recuerda que “como los ves, los tratas, y como los
tratas, frecuentemente en eso los conviertes o... perviertes”.
Ahí tienes la teoría de la Escuela de administración científica (1911), pro-
puesta por Frederick W. Taylor y seguida todavía hoy por muchos líderes
empresariales. Considera a los trabajadores como “fuerza de trabajo” y
El fundamento para simples instrumentos que deben adaptarse a la empresa. La consecuen-
determinar el valor del cia es que hay que convertir a cada trabajador en una pequeña máquina
trabajo humano no es,
en primer lugar, el tipo de eficiencia, en un robot no pensante, y estudiarle sus “tiempos y movi-
de trabajo que se mientos” para encontrarle la “forma óptima” de hacer las cosas y repe-
realiza, sino el hecho tirlas en serie. Además de deshumanizar el trabajo y al trabajador, esta
de que quien lo teoría lo que produce es gente sin inventiva, apática, desmotivada, me-
ejecuta es una diocre y desleal con su institución.
persona.
Tienes, por el contrario, la Escuela de las relaciones humanas, de Elton
Mayo. Según esta concepción antropológica, el trabajador no es una
máquina, sino una persona con sus necesidades, actitudes, sentimientos y as-
piraciones, factores que también hay que considerar en el trabajo. Y cuan-
to más los atiendas y consideres, más fácilmente integrarás eficientes
Amo a la humanidad; equipos de trabajo, establecerás buenas relaciones humanas y crearás un
es a la gente a la que
no puedo aguantar. clima de compromiso y dedicación.
(Charles M. Schulz) En síntesis, si piensas que al trabajador no le gusta trabajar, que es
un flojo y perezoso... tu función como líder consistirá en ordenar todo,
exigir que se ejecuten las directrices y controlar y fiscalizar de forma mi-

SENTIDO HUMANO Y TRASCENDENTE DEL TRABAJO 221

nuciosa la conducta de todos. Estás “rebajando” a la gente y proyectan- Es el trabajo para el
do la “profecía anticipada”. hombre, y no el hombre
A la inversa, si consideras que al trabajador sí le gusta trabajar y asu- para el trabajo.
mir responsabilidades y, después de entrenarlo y formarlo, le das li- (Juan Pablo II)
bertad de movimiento, le dejas planear y decidir, lo más seguro es que
tengas gente responsable, trabajadora, hábil, leal, con convicción y com-
promiso con la empresa.
Los empleados suelen ser la sombra alargada de sus jefes. ¿Qué Ningún trabajo es
vergonzoso; sólo el ocio
empleados tienes? Con el fin de verte reflejado en un espejo, analiza a la es una vergüenza.
gente que tienes y saca tus propias conclusiones. ¿Necesitas seleccio- (Hesíodo)
nar más, motivar, entrenar, formar, delegar más? Cada jefe tiene a los
colaboradores que se merece, bien porque él los escoge, motiva y los
forma, bien porque los abandona y deforma.
No se puede comprender bien el recto sentido del trabajo si no se tie- ¡Trabaja! Si no lo
ne un correcto concepto de “persona”. En cuanto ser dotado de inteli- necesitas como
gencia y libertad, con una dimensión religiosa, histórica y trascendente, alimento, lo precisas
la persona tiene la primacía sobre las cosas y, por tanto, también sobre como medicina.
el trabajo, el capital y la empresa. (William Penn)
Si esto es así, y así debe ser, hay que crear por todos los medios posi-
bles una economía que esté al servicio de la persona, que dé trabajo, y que
no explote o esclavice en el trabajo. Hay que vencer los intereses egoís- En cuatro cosas gasta
tas y colectivos de determinados grupos, y las manifestaciones indivi- la vida el ocioso:
duales de egoísmo. en dormir sin tiempo;
Y puesto que la persona es quien realiza los distintos trabajos, todos en comer sin razón;
en solicitar descansos
tienen una dignidad, basada en la dignidad de la persona humana, que es y en murmurar de todos.
quien los realiza. Lejos, pues, el clasismo o el racismo sostenido hacia (Vicente Espinel)
ciertos tipos de trabajo o profesiones, así como en algunas áreas o de-
partamentos de muchas organizaciones.



1. ¿Por qué trabajas? ¿Para qué trabajas? ¿Qué sentido tiene para ti el cansancio, el esfuerzo, la fatiga y a
veces el dolor que va vinculado al trabajo?
2. ¿Son suficientes tus motivos para justificar el que le dediques el 70-80% de tu vida lúcida y consciente?
3. ¿Qué es el trabajo para ti? ¿Cómo lo ves? ¿Qué concepto tienes de él?
4. ¿Lo afrontas como un castigo, algo que no puedes evadir, una actividad suplementaria, un hecho acceso-
rio, una ocasión para satisfacer las necesidades biológicas de subsistencia, o como una ocasión de de-
sarrollo y realización de tu vida?
5. Tu actual trabajo, ¿te enaltece o te enajena y humilla?
6. ¿Te conformas con trabajar mediocremente, sin interés y sólo por cumplir, o sientes el deber interior de
hacerlo bien?
7. ¿Asumes actitudes de ausentismo, desinterés, irresponsabilidad, derroche del tiempo y de recursos?
¿Las toleras en los demás?

222 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

En no teniendo yo Trabajo y desempleo
qué hacer, estoy mala.
(Santa Teresa de Jesús) Hablar de empleo nos lleva a la contraparte: al desempleo. Ya ha queda-
do claro que el trabajo es un bien de la persona y para la persona. Cons-
tituye la ocasión de desarrollar y perfeccionar su personalidad. Es fuen-
te de recursos para sostenerse a sí mismo y a la familia. Representa un
medio para humanizar las cosas, además de ser causa de vínculo y unión
Cuando el fracaso se
mide por el desempleo, con las demás personas. Por todas estas razones, el trabajo es un derecho,
es lógico que el triunfo un servicio, sí, pero también es un deber para el hombre, para su familia
se anuncie por y para la sociedad en la que vive.
el despilfarro. La falta de trabajo, por tanto, el desempleo va contra el derecho al
(Juan Cueto) trabajo, contra esta necesidad primaria de la persona de realizarse a sí
misma y a su familia.
Todos conocemos en carne propia o en la de un ser cercano las con-
secuencias de un desempleo prolongado, endémico o institucional: se
atrofian las capacidades de desarrollo personal; predomina la falta de
En la sociedad actual, iniciativa, la frustración, y hasta la irresponsabilidad. Como consecuen-
estar en paro es como
estar enfermo, síntoma cia, surge la inseguridad personal y la desconfianza en sí mismo y en la
de alguna oscura falta: sociedad; se pierde el entusiasmo por la vida y hasta el amor por el bien.
impotencia, debilidad, Es común que surjan o se agraven las crisis familiares, las situaciones per-
mala suerte, ineficacia. sonales desesperadas. En este clima, es fácil caer en la droga u otras adic-
Si no puedo comprar, ciones, en el alcohol o hasta en la misma delincuencia y criminalidad.
no existo. (Cristina ¿Has estado en esta coyuntura? ¿Qué consecuencias has experimentado?
Peri Rossi)
A esta luz, los estados, las empresas, toda la sociedad no pueden tole-
rar el desempleo. Al contrario, tienen que tener como máxima prioridad
tanto económica como política la creación de nuevos puestos de trabajo.
Tal vez tengamos que revisar el orden económico en su conjunto para
organizar y distribuir correcta y racionalmente el trabajo, no sólo a ni-
El trabajo aleja tres
grandes males: vel nacional, sino también internacionalmente y aplicar más el principio
el aburrimiento, el vicio, de solidaridad de todos los hombres de trabajo. ¡Una gran tarea para
la penuria. (Voltaire) los líderes nacionales e internacionales!



Trabajo, empresarios y promotores de empleo

Es necesaria
la creatividad y No se puede hablar de empleo sin dadores de empleo. Los empresarios
la solidaridad y promotores de empleo, pues, que dan trabajo y sustento a muchos
internacional de trabajadores están prestando un servicio a la persona, a la familia y a la so-
todos los hombres ciedad. ¿Encarnan hoy los patrones y empresarios esta definición da-
del trabajo para da sobre ellos?
resolver el problema
del desempleo. En consecuencia, su labor es digna de reconocimiento. Sin ellos no hay
(Juan Pablo II) empleo. Lejos de seguir alimentando la estúpida e ineficaz guerra de cla-

SENTIDO HUMANO Y TRASCENDENTE DEL TRABAJO 223

ses propugnada por el marxismo y el comunismo, hay que alabar el di- Los ricos que no saben
namismo, creatividad, capacidad, riesgo, sacrificio, generosidad... em- usar sus riquezas
presarial para que sigan esforzándose por abrir nuevas posibilidades de son de una pobreza
incurable, porque es
empleo y dar un rostro más humano a la empresa y al trabajo. pobreza de espíritu.
Pero, así como el trabajo es para la persona y no al revés, hay que recordar (Jenofonte)
también que la empresa es para el hombre, y no el hombre para la empresa; que el
capital es para el hombre, y no el hombre para el capital. Sólo el hombre es per-
sona; la empresa, el trabajo y el capital son un conjunto de cosas. Entre
todos, la primacía la tiene la persona.
Por consiguiente, la jerarquía de valores y el sentido profundo del
trabajo exigen que la empresa y los recursos estén en función del traba-
jo, del hombre, y no el trabajo y el hombre en función del capital y de la empresa. ¿Queréis ser rico?
Hoy, en tu organización, ¿el capital, el trabajo, la empresa son para la per- Pues no te afanes
sona o al revés? ¿Y qué resultados están obteniendo? en aumentar tus
El empresario, el dador de empleo, la empresa, el capital tienen, pues, bienes, sino en
una responsabilidad social que es moral y ética: contribuir al perfeccio- disminuir tu codicia.
(Epicuro)
namiento de la persona, de toda persona y de toda la persona, sin ninguna
explotación, esclavitud o discriminación.
Para ello, deben crear las condiciones que hagan posible un trabajo en
el que, a la vez que desarrolla sus capacidades, la persona consiga también
una producción razonable y eficaz de bienes y servicios, junto con la ren-
tabilidad de la inversión. La esencia de una empresa es su rentabilidad,
es verdad, pero no a costa de todo. Ante las dificultades,
en los tiempos de crisis,
La empresa es una estructura de producción que debe ser rentable los empresarios no
— si no, no sería empresa—, pero no sólo, y no a cualquier precio. Se debe deben desalentarse,
transformar también en una comunidad de vida, en un lugar en donde vacilar o dudar.
se estimule y fomente el desarrollo personal y en donde la persona con- Mucho menos caer
viva y se relacione ricamente con sus compañeros. en la tentación de
Las relaciones de trabajo entre empresarios y trabajadores, entre ca- abandonar la empresa
para dedicarse
pital y factor humano son ante todo relaciones entre seres humanos. No a actividades
pueden medirse exclusivamente con el único criterio de la eficacia. No profesionales
tienen, pues, sentido las tensiones y los conflictos en el trabajo. Mucho egoístamente más
menos los antagonismos, la lucha de clases o la violencia para resolver tranquilas y menos
las dificultades entre empleados y dadores de empleo. comprometedoras.
Por justicia, no pueden
Desde hace más de un siglo, los trabajadores se han organizado en moralmente abandonar
sindicatos para defender sus intereses y sus derechos, frente a los abusos a su suerte a los
del capitalismo salvaje o de empresarios desalmados. Por definición y obreros, mucho
por origen, el sindicalismo no es malo; al contrario, busca defender los menos a los pobres,
derechos de los trabajadores. ¿Pero todos los sindicatos actuales encar- inmigrantes..., que
sólo tienen sus brazos
nan esta definición? ¿Y el tuyo? El verdadero líder sindical defiende a para mantenerse.
sus agremiados, pero sin exprimir irracional e irresponsablemente a la (Juan Pablo II)

224 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

gallina de los huevos de oro, porque a la postre se queda sin gallina, sin
huevos y sin el oro de los huevos, que es la empresa y el empleo.



1. ¿Cómo ves a tus colaboradores y trabajadores, incluidos aquellos que hacen tareas “vergonzosas y
humillantes”, o adviertes racismo y clasismo, dependiendo de determinados tipos de trabajo y profesión?
2. ¿Es el hombre para el trabajo o el trabajo para el hombre? ¿Vives tu vida en función de tu trabajo o tu tra-
bajo en función de tu vida?
3. ¿Qué piensas del desempleo? ¿Cómo ves a los desempleados?
4. ¿Qué puedes hacer tú para desterrar el desempleo crónico y endémico?
5. ¿Qué piensas de los empresarios que generan trabajos y dan empleos? ¿Eres tú uno de ellos?
6. ¿Te caracterizas por ser un emprendedor dinámico, creativo, arriesgado, sacrificado y generoso que se
esfuerza constantemente por abrir nuevos empleos y dar un rostro más humano al trabajo y a la empresa?
7. En la práctica, en tu institución, ¿quién es para quién: la persona para la empresa y el “capital”, o el “capital”
y la empresa para la persona?
8. ¿Tu sindicato defiende los intereses y los derechos de los trabajadores frente a los abusos del capitalismo
salvaje o de intereses económicos desalmados, o busca sólo su propio interés y el de sus dirigentes?




Trabajo, cansancio y descanso
Si una sociedad libre
no puede ayudar a El trabajo es un derecho, un privilegio, una oportunidad, pero por las
sus muchos pobres,
tampoco podrá salvar pasiones, complejos, instintos desorbitados; por inercias y conductas
a sus pocos ricos. aprendidas; por ignorancia o por malas decisiones; por la finitud y la
(John F. Kennedy) limitación humana... exige esfuerzo y cansa. En él, la persona prueba la
experiencia del cansancio, que es la falta de fuerzas, el agotamiento por
haberse fatigado. Es verdad que la persona se cansa por trabajar, pero no
sólo. Se cansa también de descansar, de hablar, de divertirse, de relacio-
Estamos rodeados narse con los demás...
de artilugios destinados Si la causa más frecuente de cansancio es el trabajo, el modo más fá-
a ahorrar trabajo y, cil de descansar es cesar en él. Por mucho que sea, por imperiosa que sea
sin embargo, disponemos
de escaso ocio auténtico. la necesidad, la persona tiene que descansar, reposar, reparar las fuerzas
(Laurence J. Peter) con la quietud. Por grande que sea la responsabilidad, también en el lí-
der debe haber alivio y tregua en el trabajo.
En el mundo profesional hoy muchos se olvidan de esta realidad. Al
contrario, se dedican frenéticamente a trabajar para vivir, comer o triun-
far, y así convierten su vida en robots. Pero luego terminan viviendo o co-
miendo sólo para poder seguir trabajando. Son personas frecuentemente exi-
Urge reconquistar tosas en lo profesional, pero adictas y esclavizadas por el trabajo, con un
la sabiduría, la medida
y la compostura del significado muy confuso de la vida y la profesión.
antiguo y sabio ocio, La mentalidad moderna nos orienta exclusivamente hacia los logros
del descanso. materiales y el activismo. Al ejecutivo moderno se le exigen resultados a

SENTIDO HUMANO Y TRASCENDENTE DEL TRABAJO 225

como dé lugar; a los directivos intoxicados por el trabajo y las reunio- Muchas veces
nes se les premia y honra. compramos el dinero
Entregado por completo a un trabajo agotador, el hombre moderno demasiado caro.
no sólo no descansa, sino que se cansa más rápido por el peso del traba- (William Thackeray)
jo y la responsabilidad, o por las condiciones de trabajo y la burocracia
neurotizante, y muchas veces incrementa este cansancio cuando se ve in-
vadido por el aburrimiento, las angustias, manías, y hasta las neurosis.
En medio de la gran maquinaria competitiva que es nuestra sociedad No podemos sucumbir
actual, el hombre moderno se siente obligado a obtener brillantes re- ante la vorágine de una
sultados, a mantener su prestigio a base de eficacia y de éxito. Y cuando actividad paroxística
éstos no llegan, se derrumba. Su sistema nervioso se desintegra. Su com- sin tregua, o en la
embriaguez obtenida
portamiento en el trabajo, y también en la casa, raya en la histeria, hipo- por medio de
condria, neurastenia, angustia o en la esquizofrenia. medicamentos
No terminan aquí los efectos negativos: surgen manifestaciones psi- y sedantes
cosomáticas como alteraciones circulatorias, insomnios, gastritis, do- que anestesian
lores y otras alteraciones en la salud que acentúan el cansancio. Es verdad la conciencia.
que nuestra sociedad avanzada ha logrado desarraigar muchas enfer- (Medal Boss)
medades pluriseculares, pero ha creado otras: el estrés, la angustia y el
sentimiento de culpabilidad, la vida sin sentido y el aburrimiento vacío, el
tedio, las neurosis de todo tipo...
En esta vorágine en la que muchos líderes actuales están inmersos, Trabajo deprisa
hay que recordar que no es sólo la cantidad de trabajo la que cansa, sino para vivir despacio.
también el sentido y el modo de realizarlo. El soportar nada más el tra- (Monserrat Caballé)
bajo; el trabajar sólo por motivaciones negativas o materiales; el realizar
un trabajo que en sí no interesa nada... hace que un trabajo, ya de por sí
fatigador, se haga más insoportable. Entonces el agotamiento es lógi- El trabajo sin prisa
co, y no hay descanso que lo haga soportable. La pereza, la apatía, la es el mayor descanso
impaciencia y el desaliento con frecuencia entran en coalición. No po- para el organismo.
cos cansancios y depresiones se deben al desánimo con que se realiza el (Gregorio Marañón)
propio trabajo.
Da un sentido trascendente a tu trabajo. Ayuda a los demás a descu-
brirlo. Sin él no se es capaz de dar significado a la vida. El trabajo por el
trabajo despoja al hombre de sus mejores cualidades y destruye su ale- En resumen, lo que
gría de vivir. Sin sentido, el trabajador moderno va de casa al trabajo, menos fatiga es el
del trabajo a comer, de comer al trabajo; y de éste, finalmente, de nuevo trabajo. (Madame
de Swetchine)
a casa, para repetir diariamente la misma rutina. Si el trabajo no se hace
con ilusión y amor se convierte en una esclavitud. Sin espíritu, los lo-
gros humanos decaen, se degeneran porque sólo son efímeros. Y esto es
fuente de cansancio e infelicidad. Sin sentido, el trabajo produce fatiga Entre negocio y
y dolor, porque carece de valor. negocio, mete
Como líder, recupera el sentido de la vida y del trabajo. Recuerda que algún ocio.
hay que trabajar, pero también dar espíritu al trabajo. Y éste sólo lo pue- (Refrán popular)

226 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

des encontrar en medio del descanso, no del agotamiento. No dejes que
El dinero es un te vivan la vida y te sorban las energías. Descansa. ¿Qué días lo haces?
buen sirviente, ¿Durante cuánto tiempo? ¿Cómo lo haces? ¿Realmente descansas? ¿Lo
pero un mal amo. permites e incentivas en tus subordinados? Descanso y trabajo deben
(Henry G. Bohn)
estar unidos. Es necesario para pensar. Más aún, para meditar y orar. Un
hombre que lo único que hace es trabajar se convierte en una inmensa
máquina, en un robot.
Descansa. Da sentido a tu trabajo. El cansancio en sí nada tiene de
deshonroso. No es un defecto. Hay un cansancio normal, humano, me-
ritorio, del que no hay por qué avergonzarse. Y hay uno que avergüenza
La laboriosidad es
una virtud, una cualidad y perturba el equilibrio psíquico y moral. En el fondo de este cansancio
espiritual, pero no es angustioso hay un problema de soberbia: el ser humano no quiere re-
la suprema virtud a la conocer que es un ser limitado, finito.
que haya que sacrificar Fíjate que la creciente automatización de los procesos productivos
todo: la familia, debería proporcionarnos mayor tiempo libre, mayor serenidad para
el cónyuge, los hijos,
la salud y hasta la vida. aprender nuevas cosas, para pensar más sensatamente, disfrutar de la
belleza de la naturaleza y del arte, poder interiorizarnos, relajar los
músculos, dar tregua al pensamiento y a la imaginación y al ritmo nor-
mal del corazón, descansar el alma... Y, sin embargo, hoy más que nun-
ca tenemos menos tiempo.
Date tu tiempo. Descansa y enseña a descansar. Ningún trabajo, por
La mejor prueba fastidioso que sea, se debe simplemente soportar. Para eso búscale un
de la calidad de sentido. Ninguno, por gratificante que sea, compensa perderse unas va-
una civilización es caciones, distanciarse y romper con la pareja o pasar un día festivo lejos
la calidad de su ocio. de la familia. Lo más importante en la vida no es ganar dinero, ni ascen-
(Orwin Edman) der en la escala social, ni recibir honores... Lo más importante es el tiem-
po que dedicamos a ser nosotros mismos, a mejorarnos, a cultivar la
familia y la amistad, a entregarnos y hacer felices a los demás...



Trabajo, crecimiento y autorrealización profesional


El trabajo constituye una dimensión fundamental de la existencia de la
persona sobre la tierra. Compruébalo: escribe sobre una línea recta —la
Vanidad de vanidades y línea del tiempo— las diez etapas o eventos más importantes de tu vida.
todo es vanidad. ¿Qué ¿Cuántos de ellos tienen que ver con trabajos: “cuando entré o salí de
gana el hombre de todo trabajar de determinado lugar...”? ¿Lo ves? Incide de tal forma en tu
el trabajo que lleva
a cabo bajo el sol? vida, que hasta señala los diversos parteaguas de tu biografía.
(Eclesiastés) Al trabajar, la persona realiza cosas, pero también se realiza. Se auto-
rrealiza en lo que realiza. Y en la medida en que sea persona más auto-
rrealizada, mejor hará y le saldrán las cosas que haga. Por eso los padres
buscan la mejor formación para sus hijos; por eso los países que sobre-

SENTIDO HUMANO Y TRASCENDENTE DEL TRABAJO 227

salen en tecnología y calidad son los que tienen mejor sistema de edu- El día nunca le parece
cación; por eso las empresas buscan la capacitación y entrenamiento largo al que trabaja.
permanente de sus empleados. Ésta es la principal ley de la calidad: la (Séneca)
perfección de lo hecho es una consecuencia de la perfección de quien lo hace, al tiempo
que perfecciona también a quien lo hace. Recuerda la historia del chatarrero,
herrero, joyero y artista.
Pero, ¿qué es la autorrealización? ¿Sabes qué es autorrealizarse? Si
no se tiene claro este concepto, se corre el riesgo de frustrar su finalidad
y de enajenar, de alienar al hombre en su trabajo. Para unos, la autorrea-
lización profesional consiste en adquirir prestigio personal y profesio-
nal, muchas veces sólo narcisista, y a costa de lo que sea. Para otros, lograr
los medios económicos que permitan, además de subsistir, gozar del El mayor logro de la
persona es crearse
confort consumista, o detentar el poder mediante un protagonismo a sí misma.
ególatra e insolidario. Se engañan todos los que creen que el puesto y el
prestigio, el poder político o económico alcanzados con un frenético
trabajo es lo que permite una fulgurante realización.
¿Qué es autorrealizarse en el trabajo y en la vida ? Poseer la plenitud
del ser persona. Busca ser verdadera y efectivamente persona; persona
perfecta, terminada, acabada, plenamente hecha. Sólo uno mismo lo
puede hacer. Únicamente tú, con tu libertad, serás quien te llevarás a
término. Únicamente tú, con tu inteligencia y libertad, serás quien de-
termine en qué consiste tu plenitud, quien marque el término al que La perfección de lo
debes llegar. Los demás podrán colaborar, pero tú eres el último res- hecho es inseparable
ponsable y protagonista. de la perfección
de quien lo hace.
Pero, ¿quién decide los parámetros para la autorrealización? Se nos
han dado con la naturaleza, con el ser del hombre. Mucha gente ve esta
verdad como una imposición, como un dogma extraño, y lo rechaza. Sin
embargo, nadie puede rechazarlo o fijarlo a su arbitrio, so pena de no
autorrealizarse.



Formas de autorrealización en el trabajo


Realízate, pues, a ti mismo en el trabajo; autorrealízate a través de una Es una gran ciencia
serie de encuentros: ser feliz, engendrar
alegría, ya que sin
a) Encuéntrate contigo mismo en el trabajo ella toda existencia
carece de sentido.
En él tienes la oportunidad de conocerte más, de aceptarte, estimarte y (Ramón Pérez
de Ayala)
mejorarte. Si no lo haces ahí, que te ocupa el 80% de tu vida conscien-
te, y libre ¿cuándo lo harás? Si no lo aprovechas para forjar tu carácter
y personalidad; si no ejercitas y enriqueces ahí tu vida intelectual y vo-

228 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

litiva; si no demuestras ahí tu sentido ético y trascendente, tu creativi-
dad e innovación, ¿en dónde lo vas a hacer?

b) Encuéntrate con las cosas en y del trabajo
No me gusta el trabajo,
a nadie le gusta;
pero me gusta que, Esto implica que te debes interesar realmente por la actividad que de-
en el trabajo, sarrollas, por lo que haces, sin buscar sólo tu propio prestigio o el efec-
tenga la ocasión to que produce en los demás, en especial en los superiores o jefes.
de descubrirme Por el trabajo del hombre las cosas se ennoblecen, al mismo tiempo
a mí mismo. que el hombre mismo aumenta su nobleza. Lo que está oculto en la
(Joseph Conrad)
creación se manifiesta a través del trabajo del hombre, y refleja la cali-
dad de quien lo hace. La perfección de lo hecho es inseparable de la
perfección de quien lo hace.
Si lo único que a una persona le interesa es su autorrealización ególa-
tra, bien poco le interesarán las cosas con las que se tropieza en el trabajo;
bien poco se interesará por la naturaleza de esas cosas: las ignorará, las
despreciará e incluso le molestarán.
La progresiva revolución técnica debería enriquecer el encuentro
del hombre con las cosas. Sin embargo, no siempre sucede así. Más aún,
El que no pueda
lo que quiere, que muchas veces se pierden de vista en medio de la tecnificación y buro-
quiera lo que puede. cratización.
(Leonardo da Vinci) Por el contrario, cuando la persona “se encuentra con las cosas” en su
trabajo suele experimentar alegría y hasta gusto por la actividad concre-
ta. Al revés, cuando no se encuentra con las cosas en su trabajo, no le
interesan las cosas ni el trabajo. En consecuencia ni las hace bien ni les
encuentra el gusto. Cuando el hombre desprecia las cosas en las que se
ocupa, el trabajo que realiza lo enajena, precisamente porque estas cosas
le resultan ajenas. No se siente realizado ni se autorrealiza.

c) Encuéntrate con las otras personas
con las que te relacionas en el trabajo


La vida de la persona constituye una unidad. Organizar la vida radical-
La primera fuente mente en compartimentos estancos es romper la unidad de la vida.
formativa y cultural para Cabe, sí, una distribución ordenada en el tiempo, pero no descosida.
una buena convivencia
es la familia. De ahí Por eso, el hombre que trabaja es y debe ser el mismo en el lugar de tra-
su importancia y bajo, en la familia, en el descanso, en la legítima diversión y distensión, en
papel decisivo en las relaciones sociales y amistosas... No puede haber verdadera realiza-
el troquelado y ción en el trabajo si la persona no actúa de la misma forma en cada uno
configuración de la de estos ambientes y horarios (trabajo, familia, sociedad, vida privada),
personalidad de cada aunque cada uno tenga su propio perfil. No se puede realizar si es can-
hombre y cada mujer.
dil de la calle y oscuridad en la casa.

SENTIDO HUMANO Y TRASCENDENTE DEL TRABAJO 229

¿Por qué? Porque el equilibrio o desequilibrio en uno de estos am-
bientes u horarios repercutirá positiva o negativamente en los otros. El
trabajo, pues, no puede servir de pretexto para alejarse de la familia,
colegas y subordinados, con la excusa del trabajo profesional, sino más
bien para incrementar la convivencia con los colaboradores, sí, pero tam-
bién con la propia familia.
Recuerda que compartir y convivir es tomar parte en la vida ajena y El comportamiento
en la escuela, en la
hacer partícipe de la propia a los demás. Implica tener un conocimiento universidad, en el
adecuado de sí mismo (cualidades, defectos, aptitudes y limitaciones, sin va- modo de afrontar las
nidades ni complejos); esforzarse por pulir y rectificar lo que en la propia per- responsabilidades
sonalidad dificulta o impide la relación cotidiana con los otros (esquemas rígidos, laborales y en las
intransigentes, herméticos, susceptibilidades, cambios de humor, recha- relaciones sociales
depende en gran parte
zo sistemático de las opiniones ajenas, no saber escuchar...); conocimiento de de cómo haya sido
la realidad en donde se desarrolla la convivencia, y de las personas con las que se la convivencia familiar.
convive o labora, y mutuo respeto y estima recíproca. Esto supone apreciar a
cada persona en lo que vale, escucharla, dialogar, disentir sin ofender
ni agredir.
La capacidad diaria de convivir en todos los ambientes es el termó-
metro que registra la altura, la profundidad, la categoría del hombre de
trabajo. El equilibrio psíquico y la paz interior en la vida profesional
dependen en buena parte de este saber convivir: con los de fuera y con
los de dentro. La naturaleza no
dispone de la cárcel
ni del exilio; no
d) Encuéntrate con la naturaleza en el trabajo conoce más que la
condena a muerte.
Para dominar la Tierra es imprescindible servirla. Este principio debe- (Henri Bergson)
ría inspirar a todos los industriales, científicos, gobiernos, investiga-
dores, técnicos, economistas, empresarios... Sin embargo, hoy, muchos
de ellos, inspirados en el lema positivista de Augusto Comte (Conocer
para saber, saber para predecir, predecir para poder...) corren encandilada-
mente detrás del invento, de la conquista técnica y científica, del progre-
so a toda costa, de los resultados económicos inmediatos, y se están ol-
vidando de cuidar y servir a la Tierra. Y luego nos sorprendemos de los El dominio de la tierra
cambios climáticos, de las catástrofes naturales, de las tragedias ecoló- es para acrecentar la
gicas, del calentamiento global... perfección del propio
hombre, para aumentar
Trabajar significa dominar la Tierra, pero no para esclavizarla y ago- el patrimonio cultural
tarla, sino para servirla. La Tierra es muy celosa de sí misma, y no se en- de todos, el bien
trega al hombre si, antes, el hombre no se entrega a ella. Respeta, pues, común. No es
la naturaleza a la hora en que trabajas; cuida el medioambiente: está en para corromperlo.
juego la salvaguarda de nuestro futuro común.

230 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA



La autorrealización neurótica en el trabajo es la que se basa en el egocentrismo desmesurado que
trabaja sólo:
• En lo que le gusta o juzga que es conveniente y apto para su personalidad.
• Porque es un mal necesario para poder sobrevivir.
• Para conseguir dinero, prosperidad y lujo.
• Para satisfacer su ambición de poder, su necesidad de prestigio ególatra, su sensualidad.
• Para erigirse un monumento a sí mismo.
Esta autorrealización ególatra llega a hacer infelices a sí mismo y a los demás en el entorno
familiar, laboral y social. Un neurótico autorrealizado, además de ser una persona moralmente muy
pobre, ordinariamente es un empleado nefasto.
Se puede llegar a ser exitoso, gozar de prestigio profesional reconocido, atesorar riquezas,
detentar poder y permitirse una vida deslumbrante de lujo. Pero si el costo de todo ello es una familia
desintegrada, ser abominado por sus colaboradores, subordinados o toda la sociedad, es una
conquista lamentable y enajenante.
Cuando se trabaja sólo por motivaciones empobrecedoras, el hombre se enajena a sí mismo,
desnaturalizándose, incumpliendo su misión y jugándose su último fin y razón de ser.
Resulta muy difícil dar una dimensión espiritual y trascendente al trabajo si ese trabajo es en sí
enajenante, si el hombre lo enfoca de modo enajenante, o si quien lo dirige profesionalmente ejerce
esta dirección laboral de modo que enajene al subordinado.

(Aquilino Polaino Lorente)




Sentido trascendente y espiritual del trabajo
El hombre es la criatura
que Dios hizo al término
de una semana de El líder es una persona que tiene una dimensión religiosa y trascenden-
trabajo, cuando te. Conviene que también en el ámbito profesional y laboral no pierdas
ya estaba cansado. de vista este horizonte. Para ello, ten en cuenta estas breves sugerencias
(Mark Twain) para ayudarte a levantar el vuelo y la mirada.
Para contemplar cine en tres o cuatro dimensiones, en la actualidad
necesitamos unos lentes especiales que nos entregan a la entrada. Nos
los podemos poner o negarnos a ello. Somos libres para hacerlo. Pero
El mundo ha sido
creado para con ellos veremos una realidad mucho más viva y colorida que nos está
ser recreado. negada sin ellos. Es el efecto de estos lentes, sí, pero también la conse-
(Georges Duhamel) cuencia de nuestra decisión de usarlos. Algo parecido pasa con la fe
religiosa: equivale a unos lentes especiales con los que veremos más de
lo que alcanzamos a contemplar con los normales. Somos libres para
ejercerla y practicarla, pero con ella percibiremos un significado que
nos está negado de otra forma.
Todos los que han
hecho historia han Las primeras páginas del Génesis (Gén. 2, 4-25) nos presentan la
soñado mientras creación como el “trabajo” de Dios, la “obra” de Dios, aunque la deja in-
trabajaban. (Guastini) tencionalmente incompleta: “No había hombre que la trabajara”. Y por ese

SENTIDO HUMANO Y TRASCENDENTE DEL TRABAJO 231

motivo, Dios crea y llama a la persona a trabajar, para que mediante ese El trabajo es camino
camino se asemeje a Él. para llegar a Dios y,
En nuestra civilización cristiana el trabajo, pues, responde al desig- como Dios es perfecto,
nio y voluntad de Dios, creador de la naturaleza y de la persona. Me- se le debe entregar
un trabajo bien hecho
diante él, el hombre no sólo labora, sino que co-labora, como ser libre, con en la medida de
el Creador. Es, pues, la actividad que permite al hombre co-crear cosas, las posibilidades
prolongar la creación, realizarse a sí mismo, a la par que ofrecer un humanas. (José María
servicio a sus compañeros. Es un bien de la persona y para la persona. Escrivá de Balaguer)
Posteriormente, con la revelación divina hecha en Cristo, el trabajo
adquiere otra función más, otro sentido más. Al someterse Él mismo al
duro esfuerzo del trabajo manual de carpintero, lo incorporó a su obra
de salvación y redención. La dificultad, el cansancio, el estrés, la depre-
sión, el aburrimiento, el agotamiento, el dolor que pueda implicar el
trabajo del hombre, después de Cristo y en Cristo, tienen un nuevo sen-
tido: lo que podría ser castigo por el pecado del hombre, se convierte
en medio de unión a la obra salvadora y redentora de Cristo. Él asumió
y redimió el trabajo. Dios llama al hombre
Cuando falta la dimensión espiritual y trascendente del trabajo éste a colaborar con el poder
se vuelve egoísta. ¿Qué me importa la empresa? ¿Qué me importa el creador de Dios.
sindicato? ¿Qué me importan los compañeros? ¿Qué me importan los El proyecto del Dios
subalternos? ¿Qué me importan los jefes? ¿Qué me importa la solida- para el hombre es
el de colaborar con Él.
ridad? ¿Qué me importa el bien común? Mediante el trabajo,
Cuando sólo se trabaja por el éxito, el dinero... el trabajo se torna el hombre prolonga
mercancía y se prostituye. Con ello se podrán hacer muchas cosas y la acción creadora de
transacciones, menos la más importante: la de ser y hacerse uno mismo. Dios, al mismo tiempo
Por el contrario, cuando se tiene un sentido espiritual y trascendente que perfecciona su ser
en el trabajo, éste se llena de entusiasmo y de significado. Se convierte y toda la creación.
(Juan Pablo II)
en forma de creación, de realización y servicio: a la naturaleza, a los de-
más, y a través de ellos, al Creador, que es el fin último del hombre.





1. ¿Descansas? ¿Cómo lo haces? ¿Respetas el descanso de tus subordinados?
2. ¿La calidad de lo que haces es perfecta, como proyección de tu propia calidad personal?
3 ¿En qué consiste tu autorrealización profesional: en lograr prestigio, dinero, poder, o en hacerte a ti mismo
persona íntegra, integrada e integral?
4. ¿Cuidas y respetas la naturaleza y el entorno a la hora de realizar tu trabajo? ¿Inculcas esta cultura en
tu gente?
5. ¿Cuál es el sentido espiritual y trascendente de tu trabajo? ¿Lo tienes?

232 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA



Cuando una persona conduce un estilo de vida desordenado, cuando su existencia carece de
significado y en sus ideas y actividades todo es impreciso, desordenado y sin coherencia, la vida
entera le resulta desapacible, y antes o después aparecerá una fatiga indecible.
Por el contrario, si la vida ha tomado una forma excesivamente rígida y cuadriculada, si todo lo
que conforma su vida ha perdido el espíritu porque todo se hace con rutina y sin amor, la vida se
volatiliza, se aburre, se llena de acedía, fatiga, desgana y melancolía.
Y todo se vuelve un círculo vicioso: el aburrimiento y la angustia provoca alteración de las
funciones psicomotoras; éstas a su vez provocan mayor angustia que a su vez genera mayores
trastornos funcionales. El resultado es el agotamiento existencial.

9 Desarrollo y



formación religiosa


















Una visión completa e íntegra de la persona no puede prescindir de la Yo he visto pasar a Dios
dimensión religiosa por dos razones: primera porque no se puede explicar por delante de mi
el pasado, la historia, el arte, la literatura, las costumbres o tradiciones y telescopio.
hasta la estructura social... de las civilizaciones presentes y pasadas si no (Isaac Newton)
se conoce el hecho religioso. Y segunda razón: porque va a ser muy difícil ser
tolerante y comprensivo ante las creencias de los demás si se ignora la
antropología de las religiones. A un líder positivo no se le puede tolerar Nos hiciste, Señor,
para ti y nuestro corazón
tamaña omisión. Antes de alimentar cualquier prejuicio, ten en cuenta está inquieto hasta
que “saber matemáticas” no te hace matemático, así como estudiar lengua que descanse en ti.
no te convierte automáticamente en literato, y mucho menos sin tu con- (San Agustín de Hipona)
sentimiento. Pues así pasa con la dimensión religiosa: conocerla no te
obliga necesariamente a ser o convertirte en religioso.
“Religión” en sentido etimológico es “vínculo, relación de dependen- Si Dios no existiera,
cia con algo, con alguien que nos trasciende y nos supera”, y que se reali- habría que inventarlo.
za a través de la conducta y valores de la vida diaria. “Religioso” en sentido (François-Marie
etimológico significa, pues, vinculado, encadenado, dependiente, atado... En este Arouet, Voltaire)
sentido, todos somos “religiosos”, pues todos “dependemos” de algo o
alguien que nos trasciende y nos domina, controla nuestra entrada en La ciencia sin religión
escena y decide nuestra salida, independientemente y por encima de es coja, y la religión
nuestra voluntad. sin ciencia es ciega.
¿Por qué tantas religiones, siempre y a lo largo de la historia, diferen- (Albert Einstein)
tes en las manifestaciones, sí, pero coincidentes en el núcleo fundamen-
tal: creencia en un ser trascendente? Porque el ser humano está vincula-
do, es dependiente de un Ser que lo conoce, lo ve, lo entiende y ama, o de una La religión debería
servir más para dar
realidad que lo persigue, castiga y complica la vida. ánimos a los buenos
Algo, Alguien —llámalo como quieras—, nos guía y nos protege, nos que para atemorizar
da el ser y nos marca el destino; nos comprende, nos conoce y nos ama, a los malos.
nos acompaña y nos salva, o nos espía y fustiga —dependiendo de la (Arturo Graf)

234 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

Dudar de todo o relación que llevemos con Él—. Más aún, Él decide por nosotros en las
creer en todo son dos cuestiones fundamentales, como son el comienzo de la vida y su térmi-
soluciones igual de no con la muerte.
inconvenientes: ambas
eliminan la necesidad A lo largo de la historia se le ha llamado destino, fatum, moira, divinidad,
de reflexionar. dios, ser supremo, naturaleza primera, padre... dependiendo de la religión de
(Jules, Henri Poincaré) que se trate. Da igual el nombre: la realidad es que estamos encadenados a
sus designios y voluntad.
Sobre este tema no diremos mucho. ¿Razón? Hasta ahora hemos
estado usando una tesitura puramente reflexiva y racional. Queremos
seguir así. Estamos frente a otra realidad y, por tanto, ante otro nivel: aquí
No debemos dejar no funciona del todo la reflexión lógica y el conocimiento empírico; se
de explorar. Y al final de necesita fe, amor y el recurso a la experiencia personal e intransferible.
nuestras exploraciones Sólo se van a proponer unas cuantas reflexiones con el fin de que no
llegaremos al lugar
del que partimos, y olvides o relegues esta dimensión del ser humano:
lo conoceremos Primera: la dimensión religiosa supone tener bien maduras e integra-
por primera vez. das las otras dimensiones de la persona. No se llega satisfactoriamente
(Thomas Stearns Eliot) a ella si se tiene amputada o desequilibrada alguna de ellas o se anda en
guerra civil con los demás. Supone un equilibrio y armonía consigo mis-
mo y con los demás.
Segunda: para llegar a la madurez religiosa hay que conocerse, amar-
se y ser uno mismo; hay que saber amar desinteresadamente al otro y a
Cuando uno pierde la totalidad de las personas, y ser humilde y capaz de adorar; esto es, de
la esperanza se centrarme en Otro que es mayor y mejor que yo, que me trasciende y
vuelve reaccionario. sobrepasa.
(Jorge Guillén)
Tercera: la dimensión religiosa-dependiente supone también la ex-
periencia de la propia finitud, física y moral, que se traduce en todo tipo
de limitaciones y en el pecado. Esta conciencia conduce a la necesidad
íntima de un redentor.

La religión es la mejor Cuarta: para entender bien este nivel, se necesita ejercitar la fe reli-
filosofía de la historia. giosa. Como la fe humana, ésta no es un sentimiento, un hervor emocio-
(Jaime Balmes) nal, como muchas veces se interpreta, sino un “asentimiento de la inteligencia
ante lo que se me dice o propone, no por su evidencia intrínseca y lógica,
sino por la autoridad de quien me lo dice, que no puede engañarse ni en-
gañarme”. En realidad, así funciona nuestra fe humana: yo creo a mi
padre-madre, a mi pareja o amigo, no porque tenga evidencia de lo que
me está diciendo —a veces lo podré comprobar después; a veces no—,
Si la fe no fuera la sino porque me lo está diciendo él, que lógicamente no debe engañar-
primera de las virtudes, me ni engañarse.
sería siempre el mayor Quinta: para que la dimensión religiosa tenga sentido y se convierta
de los consuelos.
(Cecilia Böhl de Faber, en la búsqueda y en el encuentro correcto del Ser trascendente, se tiene
Fernán Caballero) que asentar en estos cuatro pilares:

DESARROLLO Y FORMACIÓN RELIGIOSA 235

a) Fe: en dogmas, credos, contenidos. Fe en el sentido que acabamos No busco entender
de definir, de asentimiento de la inteligencia, no de sentimiento o emo- para creer, sino que
ción. Esta fe hay que ilustrarla, instruirla con el estudio y la reflexión. creo para entender.
Pues creo esto,
El Creador de ambas —de la fe y de la reflexión inteligente—, no pue- porque si no creyere,
de haberlas hecho contradictorias, sino complementarias. Éstas son las no entendería.
tareas de la teología y de la teodicea, además del conocimiento de los ca- (San Anselmo
tecismos o libros sagrados. de Canterbury)
De hecho, las mentes más lúcidas, cuanto más escudriñan con su inte-
ligencia, más concluyen en una humildad religiosa. Por el contrario, tanto
la soberbia intelectual como la ignorancia y la superficialidad mental
concluyen que “no hay Dios”. La historia demuestra, sin embargo, que
cuando se niega a Dios, se niega y aniquila también al hombre. Por eso, La gente que no cree
en último análisis, la causa profunda de los fanatismos más atroces o de en nada, generalmente
los dogmatismos e intolerancias excluyentes —todo en nombre de la re- se cree todo.
ligión, muchas veces, o contra ella, como en el caso del comunismo— (Alexander Hamilton)
radica en la ignorancia mental y también religiosa.
b) Ascética. Esta fe en determinados credos y dogmas se tiene que
ejercitar y poner en práctica. Ascética en griego significa ejercicio físico,
“aeróbic”, práctica. Éste es el sentido de la ascética religiosa.
Cuando ésta falta, prevalece la incongruencia, la ausencia de inte-
riorización, de identificación y de resonancia. Y luego llegan las incon- Cuando los hombres ya
no creen en Dios, no es
gruencias: «Una cosa es lo que creo y otra lo que vivo. Una cosa lo que predico y otra que no crean en nada,
lo que hago». es que se lo creen todo.
c) Mística. La vivencia correcta de la dimensión religiosa conduce irre- (Gilbert K. Chesterton)
misiblemente a la mística, que es la búsqueda de la relación personal con
la divinidad en quien se cree. En el ser humano hay como un instinto de
querer “emparentar” o “amigar” con ella, de fundirse y perderse en ella.
Éste es el sentido profundo de la oración, de las liturgias y de los ritos
o sacramentos.
Cuando a éstos se les vacía de su sentido profundo, de la fe y de la Nuestra sociedad ha
ascética en las que se deben asentar, la persona se queda en la supersti- llegado a un momento
ción o superchería, en el ritualismo vano, folclore, o en la vida social y en que ya no adora al
becerro de oro, sino
tradicionalismo vacío. al oro del becerro.
d) Moral. No se será un creyente congruente si no se “norma” la con- (Antonio Gala)
ducta y el quehacer cotidiano a la luz de lo que se cree, de los credos y
dogmas. Es verdad que la ética no se asienta en primera instancia en la
religión, pero también es verdad que puede imprimirle un sentido de
trascendencia que la refuerza y motiva.
Cuando las creencias religiosas van por un camino y las prácticas co- La religión está
tidianas por otro, se cae en la inmoralidad, incoherencia e hipocresía. en el corazón,
A lo máximo, se llega al legalismo, rigorismo, normatividad exterior o fa- no en las rodillas.
riseísmo hipócrita. (Douglas Jerrold)

236 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

Cuando la religión queda vacía de doctrina, de tradición y de mística,
de disciplina y moral, de sacrificio y de dolor, todo lo que queda es un
agradable sentimiento.
Es fácil creer en una religión cuando se es humilde y congruente. Es
Dondequiera que Dios
erige una casa de muy difícil llegar ahí cuando se vive absorto por los resultados materia-
oración, el diablo les o se es presa del ateísmo soberbio y arrogante. Pero curiosamente, la
siempre construye una gente que dice no creer en nada, generalmente cree en todo. Y quienes
capilla al lado, y es fácil no creen en lo correcto, se arrodillan ante lo absurdo: suelen ser los que
de comprobar que la más consultan la baraja de la suerte o rigen su vida por el horóscopo y
última es la que tiene
la mayor feligresía. la bola de cristal.
(Daniel Defoe) Todas las grandes religiones del mundo, las verdaderas religiones, no
ideologías ni sectarismos, constituyen una de las tradiciones de sabidu-
ría más importantes de la humanidad. Con esto no queremos decir que
todas tengan el mismo valor o que recomendemos un eclecticismo reli-
gioso, sino que debemos aprender a valorarlas y a vivir con tolerancia,
además de con coherencia.
¡Cómo cambia la vida y los resultados de un líder que tiene sentido de
La verdadera religión
no consiste en practicar religiosidad y trascendencia! Por el contrario, ¡cómo se envenena y de-
rituales, baños y grada la vida de un dirigente cuando pierde de vista su sentido de cria-
peregrinaciones, tura y que debe entregar cuentas de su gestión!
sino en amar a todos...
No hay religión más
grande que el amor.
No hay conocimiento
más elevado que el
amor. No hay mayor Legalismo, rigorismo, MORAL: FE: Ignorancia, superficialidad.
tesoro que el amor, normatividad exterior. normar la en dogmas, Ateísmo. Intolerancia.
conducta a la
porque el amor es Inmoralidad, incoherencia, luz de los cre- contenidos, Dogmatismo, fanatismo.
credos
la verdad, es Dios... hipocresía, fariseísmo. dos y dogmas
(Suami Sivananda)
MÍSTICA: ASCÉTICA:--
relación con la ejercicio y
Superstición, folclore, vida divinidad con práctica de Falta de interiorización,
social, tradicionalismo vacío. la oración, los conte- de identificación y de
Ritualismo vano. resonancia. Incongruencia.
ritos... nidos





1. ¿Te sientes independiente, autor de tu propio origen, o “religioso” a Alguien que te supera y trasciende?
2. ¿Tienes la experiencia de tu propia finitud, que se traduce en la impotencia ante la enfermedad y en la
muerte; de tu propia fragilidad, que se expresa en el “pecado”; de la experiencia íntima de un Redentor?
3. ¿Cómo ves la religión? ¿Qué concepto tienes de ella? ¿Es el concepto verdadero?
4. ¿En qué cifras la religiosidad: en rezos, devociones, folclores, tradiciones, vida social, golpes de pecho...?
¿En mera religiosidad epidérmica y de envoltorio?

DESARROLLO Y FORMACIÓN RELIGIOSA 237



5. ¿Cómo experimentas tu yo religioso: como una relación con Alguien que te trasciende y supera, te ve y
conoce, te comprende y ama, te acompaña, perdona y salva? ¿O acaso como una relación mal avenida,
indiferente o en continuo conflicto?
6. ¿Eres capaz de arrodillarte y reconocer a Otro mayor que tú, que te trasciende y sobrepasa?
7. ¿Qué es para ti la fe religiosa: un sentimiento, un hervor, o un “asentimiento de la inteligencia ante lo que
se te dice, no por su evidencia intrínseca y lógica, sino por la autoridad de quien te lo dice, que no puede
engañarse ni engañarte”?
8. ¿Cómo la alimentas: con rezos, prácticas externas, olvido, indiferencia, o con la oración: “conversación
cordial y espontánea con Aquel que sabemos que nos ama” (Sta. Teresa de Jesús)?










Murió Dios, lo hemos matado


Pasa un siglo después de la bandera del humanismo y encontramos la revolución protestante (siglo
XVI). No negó a Dios. Ni siquiera negó a Jesús.. .. . Ni siquiera negó la Revolución de Jesús. Pero dijo:
“Cada hombre da su juicio particular sobre la Revelación de Dios”. El lugar del hombre es ya mayor.
El hombre quiere dar el juicio sobre la palabra que viene del cielo.
Pasa un siglo (siglo XVII) y nos encontramos con las grandes filosofías nacionalistas. Es el hombre
que forja en su razón la visión del universo. Habla de Dios. Piensa en la existencia de Dios. Pero un
Dios vago, un Dios lejano del mundo y de los hechos de la historia. El Dios de Spinoza, el Dios de
Leibnitz, el Dios del racionalismo, el Dios de la Enciclopedia, el Dios del Deísmo. Un Dios que ya
no sabe del mundo, porque el hombre guía su mundo.
Pasa otro siglo. Estamos en el XVIII. Y la mayor filosofía dijo: “Dios es una idea del hombre”. Mirad
cómo la revolución humanista abre su camino. Antes había dicho: “Existe Dios, no se puede negar.
Pero nos interesa el problema del hombre”. Poco a poco este hombre se hace mayor y reduce el lugar
de Dios. Antes se creía en un Dios inmenso, y al hombre se le consideraba tan pequeño. Ahora la
razón humana se cree cada vez mayor y empequeñece cada vez más el lugar de Dios. En el siglo
pasado la filosofía más importante grita: “Dios es un pensamiento del hombre”. Existe Dios como
una idea que tiene el hombre.
Pasan 50 años. Estamos en el fin del siglo XIX. La filosofía dice: No hay Dios. Es inútil hablar de
Dios, ni siquiera como una idea del hombre. ¿Por qué debemos hablar de esta idea si no tiene
realidad? No hay Dios. Y el hombre que me parece la conclusión de todo este camino, como Dante
me parece la conclusión de toda línea teísta, el hombre que me parece la conclusión de la revolución
humanista, se llama Nietzsche, que al fin del siglo pasado cantó estas palabras: “Murió Dios. Hemos
matado a Dios. Ahora podemos vivir nosotros, hombres, porque no hay ya Dios”. “Yo soy el

238 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA



Anticristo”, dijo Nietzsche. Y subía a las montañas, cuenta él, subía a las montañas de Suiza y
danzaba solo en las montañas, cantando: “Hemos subido al trono del viejo Dios. Dios murió; lo
hemos matado. Ahora nos queda la vida de la humanidad”.

(R. Lombardi, Discurso a los jóvenes)

10 Desarrollo y formación



histórico-trascendente


















El ser histórico Todo hombre es
una historia sagrada.
(Patrice de la Tour
Además de tener una dimensión físico-biológica, psíquico-emocional, Du Pin)
intelectivo-volitiva, ético-moral, social, laboral-profesional, la persona
tiene también una histórica.
Comenzaste a existir en el tiempo, a ser y hacer historia, y acabarás
con el tiempo. En el horizonte de tu vida, antes o después, aparecerá la
sombra de la muerte. Estás haciendo historia, además, en tu familia, en tu Somos lo que
vida social y en tu institución. Todo cuanto realizas forma parte de la hacemos día tras día.
historia y de tu propia historia. Puedes cambiarla o enriquecerla, convir- (Aristóteles)
tiéndote así en protagonista responsable o cómplice de esa historia. Y
aunque en apariencia te resulte indiferente, en el fondo bien sabes que te
gustaría saber que tu vida, tu paso por la historia ha tenido sentido, que
las cosas han sido diferentes “después de haber vivido tú”, al menos para
algunas personas.
Tu dimensión histórica es el resultado de lo que recibiste al comen- Hasta que no hayas
zar a existir —herencia genética, cultura de la época...— y de lo que has sido olvidado del todo,
no habrás terminado
forjado durante tu existencia. Está también estrechamente relaciona- con la Tierra. ¡Morir no
da con el influjo de todo lo que ha ido afectando al núcleo más profun- basta! (Henri Mondor)
do de tu yo (recuerdos, complejos, fracasos, éxitos, amores, realizaciones,
traumas, resentimientos, falta de perdón y hasta venganzas...). Todos
cargamos un pesado fardo de historia.
De aquí la importancia de la higiene mental y de la cicatrización de
los recuerdos, de las heridas emocionales, de los complejos, debilida-
des, rechazos, violencias y fracasos. De aquí la importancia del perdón Cada uno de nosotros
de ti mismo y del perdón a los demás. Los recuerdos traumáticos, los fra- encierra en sí
todos los siglos.
casos no asimilados se convierten en dinamita que estalla al menor es- (John Morley)

240 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

Deberíamos utilizar el tímulo. Y la mayoría de las veces lo hace en forma agresiva e incon-
pasado como trampolín trolable, con resultados mediocres o hasta funestos.
y no como sofá. Como líder tienes que aprender a curarte las cicatrices emocionales
(Harold MacMillan)
y personales más profundas: pueden condicionar de por vida tu his-
toria. Tienes que ser también un buen terapeuta y cirujano de las cicatri-
ces de tus seguidores: estás haciendo historia constructiva o destructiva
Hemos sido llamados
al concierto de este en tu vida.
mundo para tocar de la Madurar en la dimensión histórica significa integrar y encontrar sen-
mejor manera posible tido a lo ya vivido, a lo que traes dentro, a lo que ya pasó, a la acumula-
nuestro instrumento. ción de experiencias, a la herencia recibida, a todo lo que eres.
(Rabindranath Tagore)
La dimensión histórica está relacionada también con la capacidad
de adaptación a la época y acontecimientos históricos, así como a la cul-
tura que te ha tocado vivir. Es difícil saber por qué te tocó este tiempo y
Si no tuviéramos circunstancia concreta, pero siempre puedes vivirlos con plenitud.
nuestras propias faltas, De tu condición histórica se derivan muchas consecuencias. La pri-
no nos causaría tanto mera, es el hecho de ser limitado, finito, imperfecto. De ella surgen tam-
placer notar las
de los demás. bién tus errores y equivocaciones: “Errare humanum est”: equivocarse es de huma-
(François, duque nos, aunque te cueste mucho aceptarlo o no te lo permitan y comprendan
de la Rochefoucauld) la mayoría de tus seguidores. Por eso, también es humano y de sabios
cambiar de parecer. Seguramente buscas la perfección en todo, la res-
ponsabilidad absoluta, pero constatas limitaciones y debilidades (físi-
cas, psíquicas, intelectuales, de voluntad, morales, religiosas...). Las limita-
Somos, pero no ciones también tienen su origen ahí.
estamos hechos. Nadie
está terminado. Somos Ante todas estas deficiencias y contingencias derivadas de tu condi-
un proyecto que dura ción histórica deberías rezar con frecuencia la “Oración de la serenidad”:
toda la vida. Todavía Señor, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar; el valor
estamos por hacer. para cambiar las cosas que puedo cambiar, y la sabiduría para conocer la diferencia.
(Reinhold Niebuhr). El aceptar lo que no puedes cambiar te ahorra
energías, te da paz mental, provoca creatividad y te hace productivo en
otras áreas. Esto no significa tolerar y conformarte con una conducta o
No hay propiamente
historia, sólo biografía. resultados mediocres —“congelar tu historia”—, sino responsabilizar-
(Ralph W. Emerson) te más de ella, y a partir de la aceptación y de la humildad, volver al cami-
no correcto y hacer las cosas bien.



1. ¿Cómo te has forjado a lo largo de tus X años de historia, sobre la base de lo que recibiste al nacer?
2. ¿Cuántas “cicatrices” del paso de tu historia guardas por dentro y por fuera?
3. ¿Ya has aprendido a cicatrizar los recuerdos, las heridas emocionales, los complejos y debilidades, los
rechazos y violencias, los fracasos y derrotas, con el perdón de ti mismo y de los demás?
4. ¿Tienes la capacidad de adaptarte a la época, cultura, cambios y acontecimientos que te han tocado vivir?
5. ¿Qué epitafio se pondrá sobre tu tumba? ¿Acaso éste? “¿Qué dejó? ¿Cuánto dejó? ¡Lo dejó todo! No se
llevó nada”.

DESARROLLO Y FORMACIÓN HISTÓRICO-TRASCENDENTE 241

La segunda es tu responsabilidad histórica. “Somos, pero no esta- La vida es
mos hechos”. La vida humana es una tarea, un proyecto, que se va reali- sólo instantes.
zando en medio de diferentes circunstancias y que sólo termina con la ¡Unos instantes...!
(Benjamin Jornes)
muerte. Puedes convertirte en tu primer creador o en tu primer des-
tructor. Todo depende del proyecto que te hayas formulado. Puedes
convertirte también en un líder constructivo o destructivo de la historia. Sé que soy mortal
Tienes un tiempo para definirlo y realizarlo. Lo demás, lo que siga, ya será y que he nacido
la crónica, ya será la historia. para durar un día.
(Ptolomeo)
El líder que no tiene conciencia histórica difícilmente podrá llegar a
desarrollar un liderazgo trascendente. Quien la tiene, su vida rebasará su
mero existir y permanecerá por siempre a través de sus buenos hechos. Somos caminantes,

peregrinos en tránsito.
Eres histórico, pero también trascendente Debemos, pues,
sentirnos siempre
De tu condición histórica y finita se deriva la precariedad de la vida y el insatisfechos
con lo que somos
hecho de la muerte. Todos sabemos que nuestro destino final es la muer- si queremos llegar
te; que ésta nos muerde un poco a cada instante; que es como una enfer- a lo que aspiramos.
medad que nos debilita poco a poco. Por ejemplo, es dato conocido que (San Agustín
a partir de los 30 años aproximadamente se pierden cuatro mil neuro- de Hipona)
nas por hora; unas 96 mil por día más o menos, con lo que significa de pér-
dida de actividad mental. Y esto sin contar con la cantidad de cabellos o
células que se nos “desescaman” cada día. Quien nace mortal,
No es posible huir de la muerte. Primero nos arrebata a nuestros se- camina hacia la muerte.
res queridos, y finalmente acaba por engullirnos a nosotros mismos. (Calino)
Nadie puede establecer acuerdos y negociaciones con ella.
Sabemos también que la vida puede cambiarnos en un instante o
acabársenos. Todos lo sabemos intelectualmente, pero creemos que las Lo que pensamos
desgracias y las tragedias les pasan a los otros. Cuando somos jóvenes, de la muerte sólo tiene
hacemos planes y concebimos nuestro futuro como algo tan real, que importancia por lo que
pareciera que va a ocurrir. Pero no hay nada seguro. Una enfermedad la muerte nos hace
pensar de la vida.
grave o un accidente, un conductor ebrio o un terrorista, y miles de ame- (Charles de Gaulle)
nazas más, pueden truncar ese futuro en un abrir y cerrar de ojos. En
ocasiones, vivir una tragedia vuelve a poner las cosas en perspectiva.
Quien decidió cuándo comenzar, decidirá también cuándo acabar nues- Así vivimos,
tra historia. despidiéndonos
Es verdad que vas a morir, pero también que acaricias la idea de que continuamente.
no morirás para siempre. Sabes que eres una persona finita y que por eso (Reiner Maria Rilke)
mueres. Sin embargo, también sabes que el hombre escapa de la muerte
y la rehúye. Le tiene miedo, aunque se ría de ella, como en la cultura
mexicana. La rodea de un halo de misterio y de superstición. La lucha Si muero,
por agarrarse a la vida en los momentos de agonía, revela hasta qué pun- no moriré del todo.
to el hombre es reacio a aceptar el encuentro con la muerte. (Salvador Dalí)

242 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

La muerte es el puerto La necesidad de trascender está intrínsecamente radicada en la natura-
de todos los males. leza humana. Deseamos, casi por instinto, “traspasar” nuestro espacio y
(Pedro Antonio nuestro tiempo. Y ésta es la razón más poderosa para vivir, e incluso la
de Alarcón)
causa superior por la cual morir. En el fondo, si aceptamos la muerte,
la aceptamos con el ansia de inmortalidad.
A la mente humana le repugna y desmoraliza esta expresión de Wi-
lliam Shakespeare: “De hora en hora madrugamos y luego, de hora en hora tam-
bién, nos pudrimos y nos pudrimos, y aquí se acaba el cuento”.
Hay una serie de pruebas racionales que postulan la inmortalidad, la
trascendencia. De todos modos, el hecho de que ésta no sea evidente, de
que no podamos imaginarla ni representarla antropomórficamente es
lógico, en cuanto que nada tiene que ver con una continuación de esta vida
¿No sabes que terrena y con esta existencia espacio-temporal. Pero tampoco se la puede
la fuente de todas negar o ridiculizar con descripciones de este mundo, pues es algo com-
las miserias, para
el hombre, no es plemente diferente. Cada quien es libre de afrontar frente a ella la pos-
la muerte, sino el tura que quiera.
miedo a la muerte? La persona es trascendente ya en este mundo. Perdura en el tiempo a
(Epicteto) través de sus obras y del recuerdo en los demás. Trasciende el espacio y
el tiempo a través de su pensamiento, memoria e imaginación. El pen-
samiento puede actuar con independencia y por encima de la realidad.
Si te pidiera que te remontes al periodo jurásico o te traslades a la estrella
Orión, en este mismo momento, con la velocidad de tu pensamiento, ya
estás allí. Te has salido de tus coordenadas de espacio y de tiempo. Las
has “trascendido”.
La experiencia moral, la vida ética, la lucha interior que todo hombre
experimenta en su conciencia entre el bien y el mal, no tendría sentido y
Arderé, pero eso será
un mejor incidente. seguramente no se daría si no hubiera la certeza latente de una supervi-
Continuaremos vencia tras la muerte. Si nuestra fe en la inmortalidad fuera nula, “comamos,
nuestra discusión bebamos, gocemos, pues mañana moriremos” —según el epitafio de Sardanápalo,
en la eternidad. parafraseado después por el poeta latino Horacio y por San Pablo—, pues
(Miguel Servet)
después de la muerte ya no hay ningún placer”.
Gabriel Marcel, filósofo francés, basa la prueba de la inmortalidad
humana en el valor absoluto del sacrificio y de la fidelidad al otro: “si todo
debiera concluir con la muerte y en la muerte, todo sería absurdo: el yo, el sacrificio,
el otro”.
Para el filósofo italiano Sciacca, la “inmortalidad no es objeto de esperanza,
sino de certeza y de saber, pues si todo acaba con la muerte, incluso la muerte misma,
la conciencia de la muerte, no tiene sentido. El hombre quiere morir porque es inmor-
No todo en mí morirá. tal, y la inmortalidad comienza con la muerte”.
(Virgilio) Por su parte, Miguel de Unamuno sostiene que “hay una especie de
resistencia en el alma que hace impensable la destrucción del yo”, que postula la
inmortalidad, aunque no la demuestre racionalmente. Tenemos un ape-

DESARROLLO Y FORMACIÓN HISTÓRICO-TRASCENDENTE 243

tito de eternidad, un hambre de inmortalidad, respecto al que la razón
dice que no debe quedar estéril y vacío. El más terrible de todos
Toca a la fe religiosa y a quien se abra a ella confirmar esta esperan- los sentimientos es el
sentimiento de tener
za. De hecho, cada religión ofrece un horizonte superior después de la la esperanza muerta.
vida espacio-temporal, y ésta es una de las principales razones por la cual (Federico García Lorca)
todas tienen tantos adeptos.
Esta esperanza se convierte en certeza cuando —en la religión
cristiana— se cree con San Pablo que Cristo “resucitó, y ascendió inmortal y
glorioso al cielo para prepararnos un lugar ante el Padre”.
Cuando un líder tiene presente su dimensión trascendente, respeta su
persona y respeta a las demás personas en su sagrada dignidad. Sabe que Yo soy la resurrección
y la vida: el que cree
tiene que dar cuentas de sus obras y de aquellos que le fueron confia- en mí, aunque haya
dos. Se conduce con integridad; aprovecha el tiempo, porque sabe que en muerto, vivirá.
cualquier momento se le acaba el plazo para merecer. Es mucho más fácil (San Juan , 11, 25)
conducirse como un líder íntegro, integrado e integral.




1. ¿Consideras que eres trascendente, que “no morirás para siempre”, que “no todo en ti morirá”, en palabras
del poeta latino Virgilio? ¿En qué basas esta certeza?
2. En lo más recóndito de tu intimidad, ¿acaso no alimentas un apetito de eternidad, un hambre de in-
mortalidad, una resistencia a morir para siempre?
3. ¿Cómo y por qué te justificas ante ti mismo el sacrificio, la fidelidad, el amor desinteresado, la lucha por los
valores? Si todo concluyera con la muerte y en la muerte, todo esto sería absurdo y sin sentido. ¿Acaso no
lo haces por una certeza latente de una supervivencia tras la muerte?
4. ¿Eres una persona que motiva, convence, manda y dirige a los demás porque tiene un yo integrado y
desarrollado en los diferentes estratos: biológico, psíquico-emocional, social, intelectivo-volitivo, ético-
moral, religioso, histórico y trascendente?
5. ¿Te falta integrar algunos de estos aspectos? ¿Cuál?
6. ¿Ya tienes un plan específico y concreto para lograrlo?

244 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA



El ansia del hombre por saber quién es en verdad y cuál es su destino final no se acalla nunca. Se
le podrá echar encima todo tipo de cenizas, enterrar bajo las más profundas tierras o sumergir en
fosas marinas oscuras, pero esta inquietud no muere. Después de años de vida disipada, tras mucho
tiempo de latencia silenciosa bajo ideologías o banderas inmanentes, la pregunta sobre la
verdadera identidad del hombre emerge siempre a flote. Se le puede incluso amordazar tras muros
de vergüenza con alambre espinado y fusiles de repetición; se le puede aniquilar en lágers, hornos
crematorios u hospitales psiquiátricos, y hasta probar en él como bicho de experimentación o animal
de consumo. Tras todo este tiempo de militancia errónea y fines inmanentes, el interrogante sobre
el origen y el destino del hombre erupciona como un volcán incontenible.
Si en este momento, la persona hace un remanso de soledad en su vida y ejerce lo que lo distingue
como especie, su inteligencia descubrirá que su esencia más íntima también es trascendente, que
su nostalgia aspira al más allá del tiempo y del espacio, que está nostálgico por la inmortalidad.
¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Para qué estoy aquí en este mundo que más
parece destinado a procurar dolores que felicidad? Estas preguntas inacallables se las hace el joven
que se abre a la vida, y a las cuales busca darles un sentido, y se las hace también el hombre maduro,
cuando constata que el tiempo corre demasiado deprisa y que sus realizaciones están muy por
debajo de lo que aspiró y no lo llenan.
El discernimiento de la propia identidad lleva consigo la armonía interior, al mismo tiempo que
la conciencia y seguridad de la dignidad personal. Pero se trata de la identidad total, no sólo de
la social y epidérmica. Ha habido estrellas, artistas, personajes encumbrados en el poder, lumbreras
científicas que fueron siempre conscientes del papel que representaban en la sociedad y, sin
embargo, nunca descifraron los interrogantes arcanos de su existencia. Esta oscuridad interior los
abocó frecuentemente a la frustración o a otras formas más drásticas de evasión.
El desconocimiento de uno mismo provoca impaciencia, irritación, inconformismo. Frecuente-
mente se traduce ante la vida como miedo al futuro e inseguridad, creando lazos de dependencia
de la familia, tutor o líder. En las relaciones con los demás, se manifiesta con expresiones de timidez
y acomplejamientos.
Quien no sabe quién es, vive en el miedo frente a todo y frente a todos. Para apuntalarse, se
inscribirá temporalmente en la civilización del “tener” (tener dinero, poder, relaciones sociales,
cosas, medios...) y postergará la suscripción al club de la civilización del “ser”. Digo “postergará”,
porque antes o después, pero ciertamente en algún momento concreto de su existencia, habrá de
responderse esos interrogantes. Se dice que “lo barato sale caro”, y en este contexto también se
acaba por pagar la factura, incluso con intereses.

(Francisco Sánchez Fuentes, 16 de abril de 1989)

11 Madurez y formación



integral del líder


















La madurez humana no se cifra sólo en estudios universitarios y maes-
trías tituladas, experiencias múltiples, conocimientos profundos, semi- Saber madurar es la
narios cursados, libros leídos, carrera profesional fulgurante..., sino en la obra maestra de la vida,
formación equilibra de las siete dimensiones de la persona (física, y una de las cosas
más difíciles en el
psíquico-emocional, social, intelectual, volitiva, ética, histórico-trascen- dificilísimo arte de
dente y espiritual) y en toda una filosofía de la vida que se caracteriza por la vida. (Henri F. Amiel)
armonizar el ser con el hacer, administrar, poder y el tener; los conocimien-
tos con las actitudes, competencias y conductas.



Madurez psíquica
El líder es una persona madura psíquica y emocionalmente porque sa-
be mantener el equilibrio emocional frente a los estímulos del ambiente,
y demuestra un dominio prudente y cotidiano sobre las emociones, Los hombres envejecen
reflejos, pasiones, afectividad, sentimientos, humor, instintos, imagi- pero no maduran.
(Alphonse Daudet)
nación, memoria, carácter, temperamento, inconsciente...
Tiene la capacidad de dominar sus impulsos y tensiones. Sabe superar
las propias frustraciones y sacar estímulos de los fracasos. Calibra jus-
tamente las fallas, sin falsas disculpas y sin llegar a exageraciones, neu-
rosis y complejos de culpabilidad. Es capaz de establecer relaciones
afectivas equilibradas y sanas con el otro sexo y de mantener un trato
social equilibrado con los demás, dominando el retraimiento, la des- El día en que te rías
confianza o la cautela exagerada. de ti mismo, ese día
Madurez emocional es la habilidad de controlar la ira y resolver las realmente habrás
madurado.
discrepancias, sin violencia o destrucción. Madurez psíquica es la capa- (Ethel Barrymore)
cidad de encarar disgustos y frustraciones, incomodidades y derrotas sin
quejas ni abatimiento.

246 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA



1. ¿Valoras la vida, la cuidas y defiendes en cualquier estado y situación, como el principal valor sobre el cual
se asientan los demás valores?
2. ¿Eres una persona madura psíquica y emocionalmente, con control sobre tus reflejos, impulsos, pasiones,
emociones, y complejos... con un carácter y una personalidad rica y equilibrada?




Madurez intelectual
Nadie llegó a sabio No consiste en el volumen grande o pequeño de conocimientos o cien-
por casualidad. cia que se puede poseer, sino en la madurez de juicio y en la capacidad
(Lucio Anneo Séneca) para juzgar con objetividad las personas y los acontecimientos. Hay per-
sonas muy brillantes en conceptos de matemáticas o de finanzas, pero
que se vuelven ciegos, insensibles y despreocupados ante los problemas
personales, sociales o familiares.
Dos hombres miran Consiste también en la capacidad de pensar, reflexionar, razonar,
a través de los mismos de ser objetivo, de descubrir la verdad frente a la mentira, de percibir la
barrotes: uno ve justicia frente a la injusticia, el bien frente al mal, lo correcto frente a
el fango, y el otro
las estrellas. lo incorrecto de nuestro comportamiento y del de los demás. Supone
(Fredrick Langbridge) tener establecida y ordenada una escala de valores. La madurez intelec-
tual tampoco puede separarse del desarrollo emocional, intelectual, mo-
ral y religioso.
Manifestación de esta madurez es tener criterios prácticos sobre la
Quien no quiere razonar vida y ser realista con un sentido exacto de las cosas. Saber discernir
es un fanático; quien lo bueno de lo malo; lo agradable de lo conveniente; el amor-mero sexo,
no sabe razonar es instintivo, del amor perfecto, capaz de entregarse y servir. La capacidad
un tonto; y quien no
se atreve a razonar de comprensión sobre las personas y de reflexión y observación para
es un esclavo. emitir juicios prácticos sobre las situaciones y acontecimientos. Poseer
(William Henry) una buena dosis de sentido común, de prudencia, sabiendo adaptarse a
la realidad, para llevar la teoría a la práctica.




1. ¿Tienes la madurez intelectual que supone el hacer juicios reflexivos, analíticos y veraces, a la hora de
juzgar con objetividad a las personas y los acontecimientos?
2. ¿Incrementas permanentemente tu creatividad, previsión y cultura con actualizaciones periódicas, abun-
dante estudio y lectura, para superar la ignorancia y la soberbia intelectual?




Madurez volitiva
Tres “eses” hacen
dichoso al hombre: Maduro se llama al líder que tiene un gran ideal y la fuerza de voluntad
santo, sano y sabio. suficiente para tomar decisiones con libertad y responsabilidad, sabien-
(Baltasar Gracián) do integrar los instintos y las ideas con las realidades. Una vez que ha

MADUREZ Y FORMACIÓN INTEGRAL DEL LÍDER 247

hecho una opción, vive en plenitud el estado de vida elegido, renuncian- Uno ve cosas y dice:
do a las opciones incompatibles con él. “¿Por qué?” Pero yo
El líder maduro cumple con los propios compromisos y obligacio- pienso en cosas que
nunca fueron y me digo:
nes, mereciendo que los demás depositen en él su confianza. Es conse- “¿Por qué no?”
cuente con su visión y valores. Sabe decidirse por sí mismo, luchando y (George Bernard Shaw)
superando el ambiente negativo y el qué dirán.
Lucha con tesón contra los obstáculos que se presenten en el camino
elegido. Acepta los resultados de sus acciones y tiene sentido de respon-
sabilidad. Sabe aceptar valientemente el sacrificio y el dominio de sí
mismo. La comodidad, la pereza, el conformismo, la cobardía, el más o La madurez volitiva total
menos, el “ahí se va”, son sus enemigos declarados. se logra al comprender
que tenemos opciones
Madurez volitiva significa hábitos, virtudes, paciencia. Es la volun- en donde elegir y
tad de posponer el placer inmediato en favor de un beneficio de largo sabemos elegir bien.
plazo: la conquista del propio ideal o visión. (Angela Barron
Madurez es perseverancia, es la habilidad de sacar adelante un pro- McBride)
yecto o una situación a pesar de la fuerte oposición y las caídas o retro-
cesos decepcionantes.




1. ¿Has adquirido la madurez volitiva suficiente para hacer un buen uso de tu libertad, siempre en función de
tu visión y misión en la vida, y asumir la responsabilidad de ella?
2. ¿Te comprometes con audacia y perseverancia, disciplina, dominio de ti mismo y mentalidad proactiva?
¿Eres capaz de ejercer la libertad y optar por el bien y el amor desinteresado?
3. ¿Respondes siempre de tus acciones, sentimientos y actitudes?
4. ¿Aceptas y asumes tu responsabilidad?




Madurez ética y moral
Madurez ética significa saber distinguir entre el bien y el mal, y saber
por qué y para qué conviene optar siempre por el primero. Significa te-
ner bien educada la conciencia para preferir los valores a los antivalores En el hombre no has
y descubrirlos en los casos concretos y difíciles. de ver la hermosura o
La integridad ética es una de las características más notables de la ma- gentileza: su hermosura
es la nobleza;
durez. Ser íntegro supone la integración de las convicciones, normas y su gentileza, el saber.
creencias con los valores y conductas. Implica vivir en la verdad, fideli- (Juan Ruiz de Alarcón)
dad, justicia y equidad, respeto, lealtad, fidelidad a los valores, rectitud
y sinceridad... En el líder, estos principios se convierten en valores prio-
ritarios que guían sus acciones y vida entera, en vez de hacerlo por el
prestigio, dinero, poder... Resulta imposible ser un buen líder sin nor-
mas, valores o principios éticos.

248 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA



1. ¿Sabes distinguir entre el bien y el mal moral en las estructuras sociales y económicas, y optar siempre por
el primero?
2. ¿Tienes bien educada la conciencia para preferir los valores a los antivalores, y descubrirlos en los casos
concretos y más difíciles?
3. ¿Vives siempre en la verdad, fidelidad, justicia, respeto e integridad?




Madurez social y profesional
Madurez social y profesional implica tener la capacidad de usar el po-
der y la autoridad para servir a los demás; buscar siempre el mayor bien
para todos mediante la formación y el empowerment para asegurarse de
Aquella teoría que no
encuentre aplicación que quienes le rodean también se conviertan en líderes.
práctica en la vida, Significa mantener relaciones armoniosas, exitosas y constructivas
es una acrobacia con los demás; propiciar una excelente comunicación; dejar de ser sólo
del pensamiento. dependiente e independiente, para ser interdependiente.
(Swami Vivekananda) No maduramos negando o reprimiendo nuestros sentimientos de de-
pendencia, sino aceptándolos, experimentándolos, para luego dejarlos
atrás, aprendiendo a escuchar y a respetar nuestras señales internas; apren-
diendo a pensar por nosotros mismos y a dejarnos guiar por nuestras
propias conclusiones, pero una vez escuchadas, reflexionadas y valora-
das las de los demás.
El líder comprende que establecer buenas relaciones con los demás
supone dar y recibir respeto. No espera recompensas ni consideración
Sólo avanzada ya mi
vida me di cuenta de alguna de los demás. Gusta de estar acompañado, pero también es capaz
cuán difícil es decir: de gozar de la soledad.
«no lo sé». Respeta a los demás y a sí mismo. Es tolerante, pero hace valer sus
(William S. Maugham) derechos. Es asertivo. Expresa sus sentimientos en forma constructiva,
pero es sensible a los sentimientos de los demás. Se alegra del logro y
con el éxito de los demás. Tiene sentido del humor consigo mismo y con
los que le rodean.
Madurez es humildad en las relaciones con los demás, ser suficiente-
mente grande para decir “me equivoqué” y pedir perdón cuando se come-
te un error, y cuando se está en lo correcto, no pregonarlo a los cuatro
vientos humillando a los demás.
El líder maduro se consagra a su misión hasta que la completa. Co-
El perdón es la venganza noce sus objetivos y trabaja por ellos de modo autónomo. Sabe planear
de los hombres buenos.
(Anónimo) con anticipación. Acepta responsabilidades, toma decisiones y acepta
los riesgos que implican. Es proactivo, no reactivo. No busca defectos
ni pone “peros” en todo por costumbre.
No se preocupa, sino que se ocupa cuando es necesario. Domina sus
impulsos, controla su carácter, reacciona serenamente ante lo imprevis-


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