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Published by sanfu40, 2020-01-20 21:02:27

Formación de líderes. Desarrollo integral de la persona

DESARROLLO Y FORMACIÓN DE LA VOLUNTAD 149

Para conseguirlo, tienes que traducir la visión-misión en valores o ba- Es más fácil luchar por
ses filosóficas. Ella te tiene que iluminar a la hora de establecer la estructura, unos principios que vivir
el organigrama y las formas de organización interna en tu institución. de acuerdo con ellos.
(Alfred Adler)
También debe dirigir las estrategias y planes que indiquen el qué, quién,
cómo, cuándo, dónde, cuánto para alcanzarla. La tienes que desglosar
en normas, reglamentos, políticas, instructivos, o manuales de sistemas y
procedimientos, con todas las reglas explícitas e implícitas. A su luz debes
establecer las condiciones de trabajo (infraestructura, ambiente, lugar, mo- Comencé muy alto
biliario, horario, prestaciones...) y me he labrado
Esta tarea es titánica y lleva tiempo. Pero hay una forma estratégica mi decadencia.
de abreviarla: poniendo el ejemplo. Todo proceso cultural y de cambio cul- (Orson Welles)
tural tiene que iniciar con los líderes. Y si la cabeza no cambia, no cambia
nada. Las organizaciones son la sombra de sus líderes o jefes.
¿Sabes qué mensajes estás enviando con tu conducta a tu institución
y a tus subordinados? La sombra sigue al líder. Practica lo que procla-
mas. Esto es integridad. Si tú no vives tu visión, tus subordinados tam- No hay cosa fácil
que no se vuelva difícil
poco la van a vivir. No tiene caso tratar de alentar a otros a comprome- hecha con desgana.
terse si tú demuestras otra actitud. A lo sumo, sólo conseguirás una (Terencio)
postura de asentimiento superficial y de futuro resentimiento.
Hazlo guiando y haciendo observaciones. Moldear una cultura exige un
ambiente rico en observaciones. La mejor forma de guiar es hacerlo dia-
riamente y en el momento. Solicita observaciones a tus empleados. Utili-
za cuestionarios anónimos. Una existencia que
carece de sentido,
se desgrana
¿Por qué los ideales y los propósitos mueren prematuramente? continuamente
en la desgana.
Porque la gente se desalienta ante la aparente dificultad por alcanzarlos.
En efecto, muchos se descorazonan, sienten incertidumbre o hasta se
vuelven cínicos cuando se enfrentan al esfuerzo diario. Se les acaba el en-
tusiasmo y el compromiso. Otros se desgastan con las exigencias de la
vida cotidiana y pierden de vista la visión. Por ver el árbol, pierden de Si quieres navegar
sin ningún riesgo de
vista el bosque. Más aún, al aumentar la claridad sobre su visión, sienten naufragar, entonces
más dramáticamente la lucha entre el ideal y la realidad actual. no te compres un barco:
En el líder también pueden darse estos peligros. Por tanto, cuando te ¡cómprate una isla!
llegue el desaliento o tengas dificultades para combatir uno tras otro los (Marcel Pagnol)
problemas cotidianos, piensa en tu visión. Ella te levantará el ánimo y te
ayudará a pensar creativamente, a salir de los esquemas hechos y de las
limitaciones muchas veces autoimpuestas. Ella te servirá para reencon-
trar tu órbita y acertar mejor en las soluciones. La visión siempre ayuda No esperes a que
a ver un horizonte más claro que el que a uno le dejan ver las pre- y las tu barco llegue:
ocupaciones cotidianas. nada hasta donde está.

150 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

La mayor parte Una persona con visión tiene futuro. Una persona sin ella, corre
de nuestra felicidad peligro. Encuentra la tuya y cambiarás el mundo. Por lo menos tu mun-
o miseria depende do, que no es poco.
de nuestras decisiones
y no de nuestras En el proceso de la voluntad, el primer paso para su activación es el de
circunstancias. la formulación de la visión-ideal; el segundo, el de la motivación. Sigue
(Martha Washington) a continuación el de la elección-libertad. Es una consecuencia lógica.
Es la visión quien determina nuestras decisiones y elecciones.




1. ¿Cuál es tu ideal, tu visión, tu misión personal en tu vida? ¿Cuál es tu sueño? ¿Tienes un por qué y para
qué vivir?
2. ¿Cuáles son tus metas a 5, 10, 20, 50 años? ¿Tienes proyecto de largo plazo?
3. ¿Qué huella quieres dejar en la historia? ¿Dejarás el mundo un poco mejor de lo que lo encontraste? ¿Cómo
y por qué quieres que te recuerden? ¿Cuál será el epitafio de tu tumba?
4. ¿Cuál es la visión y misión de tu institución? ¿La conocen todos? ¿La comparten y comulgan todos?
5. ¿Qué valores, costumbres, hábitos, condiciones de trabajo no son congruentes con la visión de la empresa?
6. ¿De qué forma se está comunicando y contagiando en este momento la visión, la misión en tu empresa,
área o departamento? ¿A quién le corresponde hacerlo?
7. ¿Podrías ser más ejemplo y testimonio en sustentar y promover la visión de tu institución? ¿Están conec-
tados todos los que te rodean con esta visión?
8. ¿Tus objetivos son altos, ambiciosos, sublimes? ¿Cuáles son?
9. ¿Eres de corazón ancho como el mar a la hora de fijarte metas y ayudar a los demás?



d) Elección, decisión


La persona es el único ser de la especie animal que tiene el poder de es-
Vale más actuar coger y decidir. En otras palabras, ante los estímulos que les llegan, los
exponiéndose a animales ya tienen el programa preinstalado que les dice qué es lo que
arrepentirse de ello
que arrepentirse de tienen que hacer, cómo y cuándo, sin margen de maniobra. El ser hu-
no haber hecho nada. mano, por el contrario, tiene la libertad interior de elegir o de no elegir.
(Giovanni Boccaccio) Es una consecuencia del hecho de ser inteligente, de tener autocon-
ciencia y voluntad independiente, libre de cualquier influencia. En el
fondo, la capacidad de elección se apoya en el poder de ser inteligente y
libre, de existir así, de poder tomar iniciativas y de darse cuenta de todo
este proceso, asumiendo los efectos y consecuencias.
Esta facultad sólo la tiene la persona, es verdad, pero aun teniéndola,
La mejor forma de estar mientras ella no la ejerza; es decir, mientras no decida, no escoja, no quiera, está
seguros y a salvo, todo por hacer. La capacidad de querer, de elegir, de decidir, afecta a la
libres de todo riesgo y
preocupación, es yacer entraña más profunda del ser humano. En la decisión que tome, va to-
en una caja a dos do el valor de su propia vida. La persona lo sabe, y por eso muchas veces
metros bajo tierra. duda al escoger y decidir. Pero un buen líder no actúa así. Frente a la pre-

DESARROLLO Y FORMACIÓN DE LA VOLUNTAD 151

cipitación para elegir o ante el miedo paralizante para elegir, el líder es una Los que no hacen nada,
persona que sabe que puede elegir, que quiere decidir, que tiene que escoger. no se equivocan nunca.
Como personas, nuestras opciones son muchas, pero eso no significa (Théodore de Banville)
que sean ilimitadas, sin dolor o que podamos controlar todas sus con-
secuencias. En la vida nos salen al paso varias opciones (fútbol, cine,
televisión, sueño, trabajo, vivir aquí o allá, casarse con esta persona o con la otra,
estudiar esto o lo otro; trabajar o no...), y muchas veces hemos de quedarnos
sólo con una, por lo menos al mismo tiempo. Todo no se puede realizar
a la vez. Tras reflexionar hemos de elegir, optar por una. Esto implica ser
decidido, decidir bien y desarrollar técnicas para tomar decisiones rá-
pidas, oportunas y acertadas, sobre todo en las situaciones complejas y La inteligencia anula
dramáticas de la vida. ¡A la luz de la visión! el destino. Mientras un
Sin el desarrollo y el ejercicio de esta capacidad de querer, elegir, decidir, hombre piensa es libre.
la persona es incapaz de alcanzar sus metas, o de elegir metas que no la (Ralph W. Emerson)
esclavicen. Por el contrario, su desarrollo la hace más libre.
Decidir es hacer una elección irreversible y arriesgada entre varias solu-
ciones posibles. La combinación de esta elección y de esta irreversibilidad
provoca un riesgo. Esto significa que toda decisión va acompañada siem-
pre de incertidumbre. Pero, paradójicamente, arriesgarse es eliminar al
máximo los riesgos. El líder es una persona que no teme correr riesgos;
no tiene miedo de fracasar. Sólo el que sabe
Cuando uno decide y se arriesga es consciente de que puede acertar o es libre, y más libre
equivocarse. Cuando lo hace por primera vez se obsesiona más por los el que más sabe... Sólo
la cultura da libertad...
errores que por los aciertos y, en consecuencia, visualiza más los riesgos No proclaméis la
que los posibles triunfos. Con el paso del tiempo aprende que no hay libertad de volar;
conquista sin riesgo de fracaso, y que la única forma de saberlo es en- sino dad alas;
frentar ambas posibilidades buscando sólo el éxito, e intentarlo tantas no la de pensar,
cuantas veces sean necesarias hasta llegar a él. sino dad pensamiento.
La libertad que hay
Para eliminar al máximo los riesgos, debemos tomar nuestras deci- que dar al pueblo
siones más importantes en armonía con la vida emotiva, intelectual, es la cultura. (Miguel
volitiva y ética, religiosa y trascendente. Es decir, con una visión totali- de Unamuno)
zante de la persona.


e) Libertad

La facultad de elegir nos lleva directamente a hablar de la libertad. Ella
es la condición sine qua non de la elección y de la decisión.
La libertad es algo complejo, un misterio. Es difícil definir su conteni- Los hombres
do y establecer sus límites. Su núcleo es inaccesible. Ser persona y no no pueden ser
querer ser libre es una contradicción; es querer volver al mundo de los si no son libres.
animales. La libertad de elegir nuestra respuesta es un privilegio exclusi- (Salvador Espriú)
vo del ser humano. Es el único ser sobre la tierra que lo puede hacer.

152 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

En el mundo irracional, los seres siguen ciegamente las leyes de la
naturaleza y los instintos y, a través de esa obediencia, alcanzan su desti-
no, finalidad y realización. En el animal, los estímulos, las situaciones y
sus propias capacidades biológicas determinan unívocamente la res-
puesta perfectamente adecuada a los estímulos.
A primera vista, parece que se encuentran mucho mejor programados
que el hombre en la consecución de sus objetivos. Su programación re-
La libertad es
como la vida: sulta tan perfecta y adecuada que, para actuar “bien”, sólo tienen que
sólo la merece quien dejarse llevar ciegamente por el dinamismo interno de sus propias ten-
sabe conquistarla dencias. Aquí radica la perfección, la programación y el equilibrio que
todos los días. tantas veces admiramos en los mecanismos complejos de los minerales,
(Goethe)
de las plantas y, sobre todo, de los animales.
Pero al mismo tiempo, esto indica el nivel infrarracional en el que se
encuentran, pues no existe en ellos ningún espacio para la libertad res-
ponsable. Por eso el animal es a-responsable y a-moral, incapaz de una vida
ética. No puede dar ni darse respuesta de sus actos porque no se da com-
pleta cuenta de ellos ni tiene margen de maniobra.
La persona, por el contrario, es el animal que nace en el estado de ma-
yor fragilidad e indigencia. Física y psicológicamente se encuentra sin de-
fensa frente a los agentes externos, en una situación de dependencia ra-
dical de los adultos. ¿Por qué? Porque carece de los programas que la
¡Oh, Dios mío, soy libre! orienten hacia las tareas específicas de su subsistencia, y la impulsen hacia
¡Líbrame de la libertad! un modo específico de ser o de defenderse. Los conseguirá, sí, pero con
(Paul Claudel)
el paso del tiempo, de mucho tiempo, y de la maduración de su inteligen-
cia y libertad. A partir de ese momento, comenzará a darse cuenta de que
se encuentra arrojada o “instalada” en un entorno que él mismo ha de
transformar y adaptar a sus necesidades y deseos, con su inteligencia y
libertad. Se percatará de que para subsistir biológicamente, necesita
“hacerse cargo” de su situación, de sus estímulos, y enfrentarse a las co-
sas, a sí mismo y a la realidad para seguir viviendo. Este crecimiento y
desarrollo lo debe conseguir a través del aprendizaje y formación, de la
elección y la libertad.
Al carecer de instintos rígidos, y en virtud de su inteligencia (tiene un
cerebro más complejo), la persona no está necesariamente abocada a
¡Libertad, libertad! dar una respuesta automática, uniforme y unívoca. Puede escoger, o
¡Cuántos crímenes se puede simplemente no escoger. El hombre está “libre de necesidad ins-
cometen en tu nombre! tintiva”. Puede elegir y preferir. Y del rumbo que tome debe dar una
(Madame de Roland) respuesta. Sólo si la persona es libre, es también moralmente responsa-
ble de sus actos.
El obrar libre pertenece a la estructura de la existencia humana, y no
podemos negarlo sin negar simultáneamente a la misma persona. En

DESARROLLO Y FORMACIÓN DE LA VOLUNTAD 153

otras palabras, “estamos condenados a ser libres”, según Sartre. “El hombre es
libre a la fuerza”, en palabras de Ortega y Gasset.
La libertad es el pleno dominio de mi voluntad sobre mi acto de
elección. Supone la reflexión del bien objetivamente descubierto y la
elección adecuada de los medios. Ellos no pueden
La libertad debe diferenciarse de las libertades: sociológica, psicológica, quitarnos nuestro
moral. Hoy se mezclan y confuden con frecuencia. autorrespeto
si nosotros
a) Libertad sociológica. Sigue el sentido etimológico y originario de li- no se lo damos.
bertad. Se refiere a lo contrario de la esclavitud (“liber” era, en Roma, el (Mahatma Ghandi)
que no era esclavo).
Hoy, por libertad sociológica se entiende la autonomía o independencia
de que goza un individuo frente a la sociedad. Es la de las libertades polí-
ticas y civiles (sociológicas, políticas, económicas, ideológicas, de expre-
sión, asociación, de libre circulación...). Es verdad, la libertad no puede
concebirse al margen de la relación con las otras personas, pues el ser
del hombre en el mundo es intrínsecamente un ser social e interpersonal.
Pero esta dimensión no agota toda la libertad.
Las libertades socio-culturales, políticas y civiles también son muy impor- La libertad es un lujo
tantes: permiten a la persona ejercitar su propia libertad. Crean un que no todos
conjunto de condiciones de libertad, un espacio donde es posible ejercer- pueden permitirse.
la. De este modo, liberarse significa, entre otras cosas, crear los medios (Otto Von Bismarck)
materiales, la ciencia, educación, trabajo, respeto, leyes justas... que
permitan a la persona vivir en libertad.
Pero, ¡cuidado! la libertad sociológica no es toda la libertad y, por tanto,
un fin en sí mismo; no es el valor social supremo. Por el hecho de vivir con
los demás en el mundo, el líder debe tener acotada su libertad sociológi-
ca (“el respeto al derecho ajeno es la paz”, en palabras de Benito Juárez) y estar
comprometido con la realización de los valores comunitarios: justicia, paz,
acceso a los bienes de la cultura... que a veces supondrán también la limitación
de la propia libertad.
b) Libertad psicológica. Es la capacidad que tiene un individuo “dueño de
sí mismo” de no sentirse obligado a actuar a instancias de la motivación No, el libre albedrío no
es algo suplementario;
más fuerte, sea interna o externa. forma parte de la propia
Víctor Frankl, psiquiatra de tradición freudiana, estuvo encerrado en esencia de la
los campos de concentración de la Alemania nazi por el solo hecho de conciencia. Un ser
ser judío. Ahí sufrió la muerte de sus padres, de un hermano y de su mujer consciente sin libre
en las cámaras de gas. Con excepción de una hermana, perdió a toda su albedrío no es más que
familia. Él mismo fue torturado y humillado, y encargado de retirar los un absurdo metafísico.
(Raymond Smullian)
cuerpos de sus compañeros muertos, temiendo ser el siguiente en ser
llevado a la cámara de gas.
Un día, desnudo y solo en una barraca, empezó a tomar conciencia de
lo que después llamó “la libertad última”, ésa que sus verdugos y carcele-

154 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

Podrán golpearme, ros nazis no podían quitarle. Ellos podían controlar todo su ambiente
romperme los huesos, externo, su realidad, pero en su interior “él podía decidir de qué modo
matarme, tendrán podía afectarle todo aquello”. Tenía la libertad interior, el poder para cam-
mi cadáver, pero
no mi obediencia. biar su respuesta ante esa realidad.
(Mahatma Gandhi) El ser humano, el líder, puede ser controlado fuera, externamente,
pero nunca completamente en su interior. Los controles externos fallan
por completo al intentar dominar el interior. Dominar la libertad inter-
na del hombre mediante controles externos es imposible. Siempre que-
da un resquicio de libertad: ésta es la psicológica.
Me cierran con mil c) Libertad moral. Es la capacidad de la persona de decidirse a actuar de
candados, pero olvidan acuerdo con la razón, con el bien, sin dejarse dominar por los impulsos
que soy la llave. y las inclinaciones pasionales o, por el contrario, por la superstición, ig-
(José Narosky) norancia, miedo, mentira, intereses, amenazas, coacción...
Tanto la libertad psicológica como la moral pueden reducirse simple-
mente a la libertad de la voluntad, o libre albedrío, o libertad de elección o libertad
de decisión. A esta capacidad de autodeterminación en el obrar también
se le llama “espontaneidad” de la voluntad.
La distinción entre estas tres dimensiones de la libertad (sociológica,
psicológica y moral) permite vislumbrar lo superficial que resulta reducir el
El hombre debe problema de la libertad personal a una simple alternativa: ¿soy libre o
escoger entre ser rico no lo soy? No en todas las personas se realiza la libertad de la misma
en cosas o en la forma, ni todos maduran su libertad por igual.
libertad de usarlas. La persona, el líder, es libre, libre para elegir entre esto y lo otro (libertad
(Iván Illich)
de elección), y libre también para no elegir nada (libre arbitrio). Es capaz de
elegir entre hacer y no hacer, entre escoger esto y aquello o simplemente
no escoger.
Esta libertad indica que la persona, aunque siga ligada y sometida al
mundo, no está totalmente “determinada” por las fuerzas deterministas
de la naturaleza o de ese mundo, ni completamente sometida a la tiranía
La libertad no hace de un estado, de la sociedad o de los demás. Es ella quien determina esen-
felices a los hombres, cial y concretamente su obrar.
los hace, sencillamente, La libertad como poder de dominio sobre el propio obrar es el motor
hombres. (Manuel Azaña) básico de la liberación. Ser libre es ir liberándose poco a poco de aquellas
trabas que no permiten tener un control o dominio sobre mí mismo.
Ser libre es poder determinar mi propia existencia, sin la presión ex-
terna o interna, para conseguir ser plenamente yo mismo, bajo la guía de
mis opciones personales meditadas. Entendida así la libertad, se con-
vierte en el motor fundamental de la liberación interior personal.
La vida consiste, En este sentido, la libertad es el estado de la persona en el que, tanto
no en tener buenas
cartas, sino en jugar si obra bien como si obra mal, decide tras una reflexión, con conoci-
bien las que uno tiene. miento de causa; sabe lo que quiere y por qué lo quiere, y no obra más
(Josh Billings) que en conformidad con las razones que él mismo aprueba.

DESARROLLO Y FORMACIÓN DE LA VOLUNTAD 155

Esta libertad le permite trabajar en la realización de su existencia
personal y social, liberándolo de las alienaciones en que está metido, del
determinismo en su propio obrar.
Libertad significa, pues, madurez, mayoría de edad, desprendimiento
de tutelas, liberación de los principales focos de alienación (supersti- La libertad no es
ción, miedo, pasiones, vicios, sujeción social, ignorancia, política, some- una fruta al alcance
de todas las manos.
timiento económico y jurídico...) (Francisco Ayala)
Positivamente se considera libre al líder que se posee a sí mismo y
determina por sí mismo las líneas de su propia existencia, bajo el único
peso de sus opciones personales meditadas.
Libertad es autoposesión realizada y completa de sí mismo. Es verdad
que nunca es una posesión definitiva y acabada, pues hay que conquistar-
la de forma permanente. No es una conquista de un día y para siempre.
Es una tarea de toda una vida. La libertad no es más
La persona, el líder verdaderamente libre sabe lo que piensa; tiene con- que una oportunidad
vicciones sólidas; sabe lo que quiere, permanece fiel a sí mismo. Emplea de ser mejores.
todas sus fuerzas en realizar su proyecto personal. No cambia de la no- (Albert Camus)
che a la mañana y no se diluye en las opiniones de la masa. No se deja llevar
por las cambiantes corrientes de opinión, ni se deja seducir fácilmente
por el prestigio, el éxito o la fama. Es verdaderamente independiente y
autónomo. Obra por sí mismo, en posesión de sí mismo.

Limitaciones de la libertad


La persona, el líder, es libre, pero no absolutamente independiente. Pue- Parecemos tan libres
de escoger entre esto y aquello o simplemente no escoger, pero los resul- y ¡estamos tan
tados de sus acciones no dependen de él, y esos resultados se darán por encadenados!
la ley de la causa y el efecto, lo quiera o no, le guste o no. (Robert Browning)
Somos libres para elegir nuestras acciones, pero no lo somos para ele-
gir las consecuencias de esas acciones. Están fuera de nuestro control. La
elección está gobernada por nuestra libertad; las consecuencias, por las
leyes naturales. Podemos elegir tirarnos o no de un avión a 10 km de altu-
ra y a 850 km por hora, pero no podemos elegir qué sucederá con nosotros
después. Podemos elegir tragar raticida o no, pero no podemos escoger
los efectos definitivos que se darán en nuestra vida. Todo me está permitido,
Podemos escoger entre ser honestos o deshonestos, pero no las conse- pero no todo me
cuencias... Podemos vivir nuestra vida de acuerdo con ciertos princi- conviene. (San Pablo,
pios o en oposición a ellos. Si vivimos de acuerdo, las consecuencias serán 1ª Cor. 6, 12)
positivas. Si vivimos en desacuerdo, negativas. Éstas no las podemos
elegir. Somos libres para elegir, pero no lo somos para elegir los efectos:
al elegir también asumimos las consecuencias, porque somos conscien-

156 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

tes de ellas. Y de esos efectos, de esas consecuencias también somos res-
ponsables: tenemos que dar y darnos respuesta.
La disciplina sin libertad En un ser libre, como lo es el auténtico líder, se da una asombrosa capa-
es tiranía; la libertad cidad de elegir, aunque sabe que no es absoluta. Si escoge esto, no puede
sin disciplina es caos. elegir lo otro al mismo tiempo. La libertad incluye el poder elegir, pero
(Cullen Hightower)
no incluye el poder de elegir todo absolutamente. Su límite también reside
en que no siempre se pueden elegir simultáneamente dos o más cosas.
Además de estas dos limitaciones a la libertad —no existe la libertad
absoluta y no podemos elegir los efectos de nuestras acciones—, existen
otras que conviene recordar: la coacción externa (la imposición o los límites
de otros), la ignorancia (límite de uno), el materialismo y el sentimentalismo.
La coacción externa dificulta la libertad porque los otros no le dejan
espacio para su ejercicio y porque uno no decide y espera a que los otros
tomen la iniciativa. Pero no la elimina por completo. Recuerda que el ser
Engarza en oro las alas humano puede ser controlado desde fuera, pero nunca completamente.
del pájaro y nunca Los controles externos fallan por completo en el interior de una per-
más volará al cielo. sona. Dominar la libertad mediante controles externos es imposible.
(Rabindranath Tagore)
Siempre queda un resquicio para ella.
La ignorancia es uno de los peores enemigos de la libertad. Porque está
dentro de uno mismo. Cuanto mayor sea el conocimiento, más fácil y con
más seguridad se ejercerá la libertad. Por el contrario, cuanta mayor sea la
ignorancia, más fuerte se paraliza desde dentro. El conocimiento es lo
que más puede facilitar el ejercicio de la libertad. El goce y disfrute de la
libertad depende en gran medida y muy inmediatamente de la educación.
¿Quieres ejercer cada vez más tu libertad, alcanzar cada vez mejor lo
La única libertad que quieres? Tienes que querer necesariamente incrementar tu grado de
es la sabiduría. conocimiento y formación. ¿Quieres tener colaboradores cada día más
(Séneca)
libres? Enriquece su educación.
Hay que educar la libertad para que no sea impedida, obstaculizada o
limitada por factores biológicos (sueño, enfermedad, cansancio...), o por otros
innatos o adquiridos (taras hereditarias, condiciones ambientales, hábitos, instin-
tos, vicios o costumbres sociales...).
Hay que educar la libertad para no malbaratarla consumiéndola esté-
rilmente en caprichos o perdiéndola en disputas sobre su ejercicio.
Cuando nuestra decisión y nuestra respuesta está definida por los sen-
timientos, circunstancias, convicciones de los demás, por el ambiente...,
estamos dándoles poder a esas cosas para que nos controlen. No so-
En un pueblo corrupto
la libertad no mos nosotros, desde nuestra libertad interior, los que decidimos. Esta-
puede perdurar. mos siendo reactivos, (basamos la vida en torno a lo de fuera) y no proactivos
(Edmund Burke) (basamos la vida en las propias decisiones).
El materialismo es la incapacidad de motivarse y moverse por otros ob-
jetivos que no sean los materiales. Representa el suicidio de la libertad,

DESARROLLO Y FORMACIÓN DE LA VOLUNTAD 157

al negarse a escoger otros objetivos que no sean los inmanentes. Se opo-
ne al más profundo de los objetivos internos del hombre: el crecimien-
to de la propia capacidad de querer. Conduce a un terreno en donde la
libertad es imposible, pues sólo se opta por lo empírico. Siempre tengo la
El sentimentalismo: se opone al objetivo interno de la libertad, que es el libertad de elegir mi
crecimiento del conocimiento práctico. A través del sentimentalismo, el respuesta. Siempre
sujeto va matando su propia capacidad de conocer, va eliminando las tengo la libertad de
fuerzas para elegir acciones con cualquier criterio distinto del mayor o elegir cómo permitiré
que me afecten
menor atractivo inmediato. Lleva a actuar por apariencias inmediatas las cosas.
antes que por realidades. Se mueve sólo por metas e ideales en función (Víctor Frankl)
de cómo las siente, y no de lo que valen o son.
La calidad de un líder depende en parte del ejercicio de su libertad.
Ella es el sustento de la dignidad humana y el camino para conquistar el
propio ser, el propio proyecto existencial. Hay muchas personas que la
ejercen bien y otras mal. Otras ni siquiera la ejercitan. Por esta razón, al
ser libres, cada uno se proyecta de forma diversa a lo largo de su vida y No nací para compartir
de su trayectoria vital. el odio, sino el amor.
(Sófocles)
f) Amor volitivo y desinteresado


Se dan muchas definiciones de amor, que van desde las filosóficas y
científicas hasta las eróticas, románticas, semánticas, etimológicas...
Según se es,
así se ama.
Clases de amor
(José Ortega y Gasset)
Desde Aristóteles siempre se han distinguido tres niveles de amor:
• El amor erótico, que surge con la atracción sexual. Su centro de interés
es el cuerpo del otro. La facultad que interviene es el instinto. Y el fin, gozar
del otro o con el otro. Estamos prevalentemente en la dimensión físico-
biológica y algo en la psíquico-emocional. Esta sociedad nos da
facilidades para hacer
• El amor de amistad, que se basa en el enamoramiento. Su centro de el amor, pero no
interés es la imagen del otro. La facultad que interviene es el sentimiento. para enamorarnos.
Y su fin es querer al otro. Aún no nos hemos soltado de la dimensión (Antonio Gala)
emocional.
• El amor desinteresado, cuyo centro de interés es el otro, tal y como es.
Interviene todo el ser humano, pero en especial la inteligencia y la voluntad.
Su fin es querer y darse, entregarse al otro. Hemos saltado ya a la dimensión
intelectivo-volitiva.
El amor físico, el erótico y el sentimental son posesivos, egoístas; Ama y haz
quieren para sí todo lo que aman. En cambio, el verdadero amor, el desin- lo que quieras.
(San Agustín
teresado, es generoso y magnánimo. de Hipona)

158 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

¿Qué es el amor si se Puesto que estamos hablando de la voluntad, nos vamos a referir al
le quitan las espinas? amor volitivo, que es “la decisión de amar”. En otras palabras, es un acto
(Massimo Taparelli, de voluntad que supera la atracción física (amor erótico) y el sentimiento
marqués de Azeglio)
(amor de amistad). Busca el bien del ser amado, muchas veces en contra de
los propios instintos, emociones, sensaciones y hasta de la inteligencia.
Por eso se le llama amor desinteresado.
Es también una consecuencia del hecho de ser libre. Tan sólo un ser
libre puede amar. Tan sólo un ser libre puede decidir amar. En efecto, eres ca-
paz de conocer el bien y amarlo, de amar a los demás con amor de-
Es más noble sinteresado, de entregar todo, incluso la vida, por un ser querido o por un
entregarse por completo desconocido. El amor volitivo, pues, representa la culminación de la
a un individuo que libertad: se es libre en la medida en que se es capaz de amar desinte-
trabajar con diligencia
por la salvación de resadamente.
las masas. (Dag Amar a alguien o ser amado por alguien significa amar o ser amado
Hammarskjold) por una persona en lo que tiene de persona, no porque sea alta o baja,
inteligente o estúpida, valiente o cobarde, simpática o antipática, virtuo-
sa o viciosa. El amor desinteresado se da y se recibe no porque cause
placer o dolor, gusto o disgusto, comodidad o incomodidad... Se da o
se recibe porque se es persona, y no por cómo se mueve, actúa y siente.
El amor no se satisface con acciones, ni con percepciones. Al amor no
le importa lo que el otro haga o deje de hacer.
El amor es la única La persona humana es capaz de amar así; de amar a los demás con
respuesta satisfactoria amor desinteresado, de entregar todo, incluso la vida, por un ser queri-
al problema de la
existencia del hombre. do o por un desconocido.
(Erick Fromm) Cuando en un líder hay verdadero amor, amor desinteresado, surgen
espontáneamente los movimientos más nobles, las mejores acciones y
los sentimientos más atractivos. Da lo mejor de sí mismo a sus segui-
dores, buscando su bien, sin importar su respuesta. A quien ama autén-
ticamente, le basta con amar al otro.
Erick Fromm señala que el único sentido de la vida humana es la vi-
vencia del amor (volitivo, desinteresado). Y según Víctor Frankl, el amor
El amor vive del se realiza en la entrega desinteresada a los demás. El líder que acierta a
detalle y procede
microscópicamente. vivir la experiencia del amor desinteresado, lleva su vida a la plenitud.
(José Ortega y Gasset) El líder auténtico ama así a sus seguidores, con amor desinteresado e
ilimitado. Lo hace por la persona, por lo que ella es. Va a contracorriente
de la moda, porque hoy la mayoría de la gente no ama por lo que somos,
sino por lo que hacemos o puede esperar de nosotros: por interés. El lí-
der lo hace por lo que la gente es. Y no puede amar hoy y no amar maña-
na, como si el verdadero amor estuviera sujeto a las fluctuaciones de los
sentimientos o emociones de cada día.
Debemos aprender
a dar hasta que duela. Debes aprender a dar, y a dar desinteresadamente lo mejor de ti a tus
(Teresa de Calcuta) seguidores, y a autoexigirte tu mejor esfuerzo en función de ellos.

DESARROLLO Y FORMACIÓN DE LA VOLUNTAD 159

Pero debes aprender también a recibir amor con humildad, sobre to- El procedimiento más
do cuando el recibirlo te compromete. Saber recibir implica humildad, seguro para hacernos
saber que puedes ser enriquecido por alguien que posee menos que tú. más agradable la vida
es hacerla agradable
Esto te engrandece. Por el contrario, la soberbia te lleva a no querer recibir a los demás.
y hasta despreciar lo que te ofrece alguien que está más necesitado que tú. (Albert Guinon)

El egoísmo


Lo contrario del amor volitivo es el egoísmo: mirar sólo por mí mismo y
por mis cosas e intereses. El egoísmo humano no puede curarse con do- El alma puede ser
sis, incluso masivas, de ciencia y reflexión. Por mucho que ésta avance lo pequeña o grande:
tendremos ahí mientras quede un hombre sobre la Tierra. Nada hay que tiene la medida
pueda obligar a un ser humano a dar lo mejor de sí mismo si él no lo quie- de su amor.
(S. Scheuer)
re. Se le puede obligar a hacer algo en el plano material, pero es imposi-
ble hacerle amar o tratar con afecto a alguien sólo por coacción.
El egoísmo calculador y frío es el camino más rápido hacia la des-
humanización. Termina en odio. Así lo vemos en los líderes nefastos de El infierno...
es no amar más.
la historia y en los “aprovechados” y manipuladores de la actualidad. Su (Georges Bernanos)
antídoto, por contra, es el amor desinteresado, la decisión de amar. Pe-
ro desafortunadamente, los seres humanos no amamos con la misma
intensidad con que odiamos.




1. ¿Cómo experimentas tu libertad en tu existir cotidiano? ¿Te sientes totalmente libre porque “haces siem-
pre lo que quieres, al querer todo lo que haces”?
2. ¿Actúas por encima de tus condicionamientos, determinismos y lastres del pasado?
3. ¿Te sientes dueño de tu propia realización, proyecto, destino, o culpas a los demás, a las circunstancias
de tu fracaso?
4. ¿Tienes voluntad, fuerza de carácter, energía interior?
5. ¿Qué es para ti el amor: un sentimiento, la decisión de amar, un compromiso, otra cosa...?
6. ¿Cómo experimentas a diario el amor: como amor erótico, de amistad o desinteresado?




g) Creación y formación de buenos hábitos Todo se aprende,
hasta la virtud.
(Joseph Joubert)
Los hábitos son inclinaciones constantes, con frecuencia inconscien-
tes, para realizar algún acto. Se adquieren mediante la repetición frecuen-
te. En otras palabras, son la costumbre que resulta de la repetición. El hábito puede llegar
Cualquier acción que repitamos se puede convertir en hábito. Por eso a ser o el mejor de los
nuestra vida está compuesta por miles de hábitos: comer, dormir, leer, sirvientes o el peor
correr, enfadarse, felicitar... Si son positivos y provechosos, se llaman de los amos.
virtudes. Cuando son entorpecedores y negativos, vicios. (Nathaniel Emmons)

160 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

Cualquier esfuerzo Todos —los buenos y los malos—, tienen una gran fuerza de grave-
resulta más ligero dad al inicio. Su despegue exige un sacrificio y esfuerzo tremendo, como
con el hábito. pasa con los cohetes espaciales: en los primeros momentos del despegue
(Tito Livio)
se gasta más energía que en todo el resto del viaje orbital. Por eso algunos
hábitos son o bien un verdadero lastre, un imposible de superar, o bien

Si tomas por medio a la una catapulta que facilita cualquier esfuerzo posterior. En síntesis, re-
virtud, y te precias de sultan una poderosa fuerza usados con efectividad (virtudes), o una atrac-
hacer hechos virtuosos, ción gravitacional imposible de remontar si son negativos (vicios).
no hay para qué tener Las virtudes son hábitos estables que se generan por la repetición de
envidia a los que los actos positivos. Se aprenden a través de la práctica, del ejercicio. Ayudan
tienen príncipes y
señores; porque la a decidir correctamente, y con mayor facilidad. Surgen espontáneas a
sangre se hereda y partir del ideal, visión, misión... Para crear una virtud hay que conocer
la virtud se adquiere. qué se tiene que hacer y por qué o para qué. Es necesario ver lo que se tiene
(Miguel de Cervantes) que hacer y querer hacerlo, además de tener la capacidad para hacerlo.
El líder necesita muchas virtudes humanas: tenacidad, autocontrol, for-
taleza, disciplina, orden, reciedumbre, audacia, responsabilidad... Re-
La costumbre con la quiere también romper con muchos malos hábitos que no funcionan: im-
costumbre se vence. puntualidad, descontrol emocional, pereza, violación de las normas,
(Tomás de Kempis)
soberbia, inconstancia, agresividad, desorden, precipitación, descuido
de la limpieza e higiene personal...
Los malos hábitos son fáciles de iniciar, pero muy difíciles de elimi-
Siembra un nar, y los buenos no se pueden instalar sin un esfuerzo considerable.
pensamiento (ideal): Incorporar nuevos hábitos exige mucha decisión y cierta incomodidad
cosecha una acción. al inicio, cambios en la “rutina”. Es algo semejante a tener que “domar”
Siembra una acción: zapatos nuevos. Por eso es mucho más recomendable crear un buen
cosecha un hábito. hábito que erradicar uno malo. ¡Cuánto cuesta esto! Es más fácil cambiar
Siembra un hábito:
cosecha un carácter. de religión que cambiar de hábitos negativos.
Siembra un carácter: De todas formas, aun los vicios más profundamente arraigados se
cosecha un destino. pueden remodelar y reformar. Es un privilegio de la persona el poder
(Proverbio chino) “resetearse” si lo quiere. En cualquier momento de la vida puede iniciar
cambios siempre que lo desee. Para “reinstalarlos” con algo más de faci-
lidad, ten en cuenta estos pasos:
La costumbre dulcifica • Sé consciente de tus propios hábitos. Haz una descripción. Pregún-
hasta las cosas más
aterradoras. tate las razones de tus acciones. Pero no las prejuzgues ni te formes jui-
(Esopo) cios de valor. No dañes tu autoestima. No te compares con otras personas.
Recuerda que todos reaccionamos a la defensiva; que solemos proteger
nuestra autoestima por medio de mecanismos de defensa como la ne-
gación, la racionalización, la pasividad o la agresión.
Todos reclaman la • Descríbete con detalle la conducta que deseas cambiar. Hazlo a
verdad, pero pocos
se ocupan de ella. la luz de tu visión y misión. Decide acciones específicas para que el cam-
(George Berkeley) bio sea efectivo. Rígelas según tus valores.

DESARROLLO Y FORMACIÓN DE LA VOLUNTAD 161

• Razónate, a continuación, el porqué. La voluntad es ciega y sólo En el momento en que
sigue lo que le presenta la sensibilidad o la inteligencia, y cuando éstas lo uno se compromete,
hacen. La motivación es fundamental a la hora de extirpar vicios o re- la Providencia también
actúa. (Johann
instalar hábitos. Wolfang von Goethe)
• Y, luego, persiste. Normalmente se necesitan tres o cuatro sema-
nas para deshacerse de un mal hábito o para adquirir uno nuevo. Con-
cédete este tiempo. Establece una fecha de seguimiento y evalúate.
• Hazlo rápido. Cuanto más tiempo pase, más difícil será lograrlo, Decir es una cosa,
pues los comportamientos negativos tienden a fijarse. Y, al contrario, si hacer es otra. (Michel
una conducta deseable no se refuerza con rapidez, a la larga se desvanece. de Montaigne)
Los buenos hábitos son los que crean al auténtico líder. No los vamos
a enlistar todos. Sólo nos detendremos en los mejor cotizados.
No conozco mejor
h) Compromiso fábrica que el
compromiso y
Comprometerse es un ejercicio de la voluntad, un acto de libertad. Al- la imaginación.
go gusta, se quiere, se desea o se necesita y la persona se compromete (Albert Einstein)
consigo misma para hacerlo o lograrlo. El compromiso no funciona si se
acepta por coacción, o sólo por agradar a otro.
En este mundo, todos quieren mejorar, todos ansían que las cosas La palabra dicha no
cambien, muchos tienen envidiables proyectos... pero pocos son los que sabe volverse atrás.
de verdad se implican y los cambian o los hacen. El líder se compromete, (Horacio)
hace y, cuando critica o señala un problema, siempre acompaña sus de-
nuncias con una solución. Propone cambios, y él es quien los encabeza.
Se muestra inconforme, pero él es el primero en realizar las mejoras.
Hay vidas que no aportan nada a la humanidad: esperan simplemen- La audacia tiene genio,
te que las cosas sucedan o que otros las encabecen, y terminan esperando poder y magia.
¡Comience ahora!
toda la vida. Y hay otras que representan un retroceso y hasta una ca- (Johann Wolfang
tástrofe para la humanidad. Los grandes líderes, por el contrario, mejo- von Goethe).
ran este mundo, aunque sólo sea una gotita, porque se comprometen;
porque hacen en lugar de decir.
Sea cual sea tu visión, síguela de todo corazón. Sea cual sea tu ideal, La voluntad recia
vívelo con todo el alma: comprométete. y dura, cuando se
empeña, convierte las
i) Audacia, intrepidez, empuje, arrojo montañas en llanuras.
(José María Pemán)
Es la capacidad de ser valiente y de actuar con decisión. Poner en acción
una visión, ejecutar su planeación, cambiar hábitos y mentalidades re-
quiere mucha osadía, una gran intrepidez. Pero a lo más alto siempre se Jamás el esfuerzo
llega por lo más estrecho. El líder no retrocede ante lo difícil o a veces desayuda la fortuna.
imposible. Como tampoco lo hace frente al respeto humano y la ironía (Fernando de Rojas)

162 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

Nadie se hace hombre ajena. Su visión ambiciosa, su ideal sublime es lo que lo hace valiente,
sin haber triunfado intrépido, resuelto, artífice visionario de cambio.
en sus fracasos. Vivimos en un mundo de alto riesgo y de cambios vertiginosos. Co-
(Jean Rimaud)
mo líder tienes que tener el atrevimiento de arriesgarte, de correr ries-
gos audaces, siempre con análisis, prudencia y sentido común, así como
La adversidad la humildad para reconocer tus errores y aprender de ellos.
no puede con No puedes tener miedo a los grandes desafíos, a los retos fuertes.
el hombre valiente. Un gerente, un director funcional no corre riesgos, pero tampoco inno-
(Lucio Anneo Séneca)
va ni crea... No creo que éste sea tu horizonte. Tu ambición es ser líder.
Pero ser líder significa correr riesgos, y correr riesgos es muy difícil, por-
Atreveos: el progreso que implica dejar la comodidad de la seguridad y atreverse.
solamente se logra así. Quienes nunca intentan nada, quienes para nada se atreven, ésos nun-
(Víctor Hugo) ca fracasan pero tampoco tienen éxito. Sólo triunfan los que se atreven,
y aunque sea a fuerza de errar, logran lo que ansían. ¿Recuerdas los ca-
sos de Thomas Alva Edison, Werner von Braun, Terry Fox, Lance
Muchas veces
se conoce mejor Armstrong y Ronaldo?
a los valerosos en Ante las dificultades y los fracasos, sólo caben dos actitudes: vivir ba-
las cosas pequeñas jo su peso, arrastrarse, llorar, lamentarse... o tomarlos como un reto
que en las grandes. para superarlos y crecer con madurez. El líder los interpreta como los
(Baltasar Castiglione) chinos a la palabra “crisis”: oportunidad para navegar en aguas peligrosas.
Un valiente siempre siente que tiene poder para iniciar, actuar, hacer
algo y arriesgar. A los cobardes se les cierra el mundo: ya no hay nada
Encontraré el camino,
o me lo abriré yo mismo. que hacer. Por definición, el líder es valiente. Y la valentía lo lleva tam-
(Orison S. Marden) bién a actuar con iniciativa incluso cuando nadie “se mueve” o la mayo-
ría desertó. No es un quejumbroso “jeremías”; tampoco un crítico caca-
reador; es un ejecutor de lo que considera que puede y debe mejorarse.
Si cometen un error ¡Ojo! ser audaz, intrépido y valiente no es ser imprudente ni temera-
por encima de la línea
de flotación, el barco rio, inconsciente o irresponsable. Debes atreverte a correr riesgos, pero
no se hundirá. Pero sabiendo dónde está la “línea de flotación” para no hundir todo el pro-
si intentan algo que yecto. Ya sabes que los barcos llevan lo que se conoce como “línea de
esté bajo la línea flotación”, que es el límite al que puede llegar la carga para que el barco
de flotación, puede no se hunda. Debes ser prudente: saber cómo y cuándo hablar; cómo
afectarnos a todos. y cuándo aparecer o desaparecer del escenario; cómo y cuándo actuar
(Al Gore)
después de haber analizado bien el problema y calculado todas las con-
secuencias.
El alma triste en La audacia involucra a toda la persona: su parte intelectual, la voliti-
los gustos llora. va y la emocional. Ser audaz es atreverse a conseguir los ideales, con in-
(Mateo Alemán) teligencia y decisión, valorando los medios y calculando las consecuen-
cias, pero sin hacer caso de la cobardía o del miedo ante lo difícil o arduo.
El líder es un valiente por naturaleza, y su audacia le lleva a superarse
La fortuna ayuda a
los que se atreven. siempre; a mejorar a los demás. Diferénciate siendo el mejor, el mejor tú
(Virgilio) de todos los que puedes ser. Volarás muy alto y dejarás una gran huella.

DESARROLLO Y FORMACIÓN DE LA VOLUNTAD 163

j) Proactividad frente a reactividad Las clasificaciones
de los hombres
La audacia y la intrepidez nos llevan obligadamente a hablar de estos pueden ser numerosas;
sin embargo, hay una
dos términos: proactividad y reactividad. sencilla e importante
Proactividad —otra de las virtudes envidiables del líder— no significa entre todas: algunos
arrogancia, agresividad e insensibilidad, o sólo tomar la iniciativa, sino nacen diciendo sí;
ser responsable de la propia vida; vivir la vida en función de decisiones, otros, no. (Angelo Gatti)
principios, convicciones y valores descubiertos, reflexionados e inte-
riorizados por uno mismo, y no de condicionamientos o circunstancias
que llegan de fuera...
Reactividad, por su parte, significa reaccionar sólo ante los estímulos
que llegan del exterior, y de una forma pasiva, resignada y negativa. Los reactivos no ven
Las personas proactivas son capaces de subordinar los sentimientos a la rosa, pero observan
los valores; de proceder con iniciativa y previsión para que las cosas su- con atención las
cedan sin esperar a que lleguen; de tener habilidad para elegir la respues- espinas del tallo.
ta más adecuada en cada ocasión. (Luciano de Samosata)
Las personas reactivas, por el contrario, son títeres de lo de fuera:
“reaccionan” urgidas por el ambiente, los sentimientos, las fuerzas ex-
teriores, el determinismo, la suerte, la fatalidad, el destino o hasta por el
horóscopo, por el fatum latino o la moira griega, por los demás... El
resultado es que ellas mismas están permitiendo que las decisiones o
las carencias de los otros los controlen y dirijan su vida. Pero no lo ven: Las almas grandes
“¡los culpables son los demás!” El problema y la solución, según ellas, siempre están
están fuera. Están convencidas de que lo que está afuera tiene que cam- dispuestas a hacer una
biar antes de cambiar lo que traen dentro. Las proactivas tienen ellas mis- virtud de su desgracia.
mas el control de su vida. A las reactivas se la controlan los demás. (Honoré de Balzac)
A estas personas hay que hacerles ver que lo que les daña con su
permiso es mucho más y más grave que lo que les sucede fuera; que lo
que les hiere no es lo que les ocurre, sino su respuesta interior ante lo
que les acontece. Hay que ayudarles a ver que lo que tiene que cambiar
es de adentro hacia afuera: tienen que cambiar ellas. Nadie puede herirte
No es lo que los otros hacen o dejan de hacer ni sus propios errores sin tu consentimiento.
lo que más nos daña; es nuestra respuesta ante ellos. “No es la picadu- (Eleonor Roosevelt)
ra del alacrán lo que mata, sino el no extraer inmediatamente el veneno
por llorar o perseguir el alacrán para matarlo”.
El líder es proactivo. No le importa lo que los otros hagan o dejen de
hacer; digan o dejen de decir. Él toma la iniciativa para hacer que las
cosas sucedan, y punto. No espera a que ocurran. Las provoca y va tras
ellas. Se atreve a buscar lo que quiere y por eso exprime y obtiene lo me- El destino ayuda
a quien lo acepta
jor de la vida. y arrastra a quienes
La persona reactiva, por el contrario, espera que algo suceda o que lo resisten. (Lucio
alguien se haga cargo de las cosas o diga qué hay que hacer. Pero quie- Anneo Séneca)

164 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

No esperes a que tu nes esperan a que todo se les dé, corren el riesgo de morirse en ayunas,
barco llegue: nada ¡esperando!
hasta donde está. El proactivo se compromete primero consigo mismo y luego con los
(Proverbio chino)
demás, y mantiene esos compromisos hasta el final. El reactivo primero
se compromete con los demás y nunca o pocas veces se compromete
consigo mismo.
Los pesimistas no son El proactivo es solución, no problema. Es parte de la solución, no parte
sino espectadores. Son del problema. Toma la iniciativa para hacer siempre lo que es necesario
los optimistas los que hacer, y lo hace siendo congruente con su visión y sus principios. Tiene
transforman el mundo. el hábito; es decir, está acostumbrado a presentar una o varias solucio-
(François Guizot)
nes junto a cada problema. Es más, exige a sus colaboradores y subor-
dinados que le presenten una o dos recetas siempre que le vengan a
presentar una enfermedad.
El reactivo centra su tiempo y energía en sí mismo y su foco se sitúa en
los defectos de los otros. Piensa que así se absuelve de toda culpa. Por
La habilidad de
subordinar un instinto eso no asume su responsabilidad. Es muy difícil escuchar en él un “yo soy
a un valor es la esencia el responsable”. Es mucho más fácil culpar a los demás, a las circunstancias,
de la persona proactiva. al destino... que encarar la situación, cambiarse uno mismo y resolver la
La gente reactiva es situación... Siempre que se piensa que el problema o la causa está fuera,
impulsada este enfoque es el problema. De esta manera de pensar resultan senti-
por sentimientos,
circunstancias, mientos de agresividad y acusaciones, además de impotencia.
condiciones y el Para el reactivo, los errores del pasado son una fuente de obsesión y
medioambiente. preocupación, pues ya no puede revocar, anular ni controlar sus conse-
(Sephen R. Covey) cuencias; por eso se autocondena y autojustifica. Para el proactivo, los
errores del pasado están ahí, pero los reconoce, aprende de ellos y los
corrige en el futuro. Para él, el pasado pasó; ya sólo sirve para subirse
encima de él y mirar mejor hacia adelante. Ve los defectos de los demás,
con compasión, no con acusación... Es guía, no crítico.
Olvidemos lo que ya La preocupación del reactivo se centra en el “tener” (si tuviera, si hubie-
sucedió, pues puede ra...). La preocupación del proactivo se fija en el “ser” (más integro, integrado,
lamentarse, pero no integral...).
rehacerse. (Tito Livio)
Hasta en el lenguaje del reactivo y del proactivo se nota la diferencia de
enfoque. Mientras el reactivo dice: No puedo hacer nada, yo soy así, no lo
permitirán, no puedo, si me permiten..., el proactivo, por el contrario, afirma:
Veré otras alternativas, puedo optar por un enfoque distinto, controlaré mis senti-
Algunos hombres ven mientos, elegiré una respuesta adecuada, lo haré pase lo que pase, ya aprendí para la
las cosas como son y siguiente... Este lenguaje deriva de su esquema mental. Trasluce la per-
dicen: «¿Por qué?» sonalidad, y termina por convertirse en una profecía de autocumpli-
Yo sueño cosas que miento o en la pigmalionización de tu vida: “si no lo eres, es muy proba-
nunca fueron y digo:
«¿Por qué no?». ble que pronto lo seas”, para bien o para mal. Sé proactivo, no reactivo.
(Robert Kennedy) Te irá mejor. Ayudarás más.

DESARROLLO Y FORMACIÓN DE LA VOLUNTAD 165

k) Perseverancia, constancia y tenacidad indeclinables Jamás, jamás, jamás,
jamás desistas.
Perseverancia es un constante volver a empezar en la marcha diaria hacia (Winston Churchill)
la visión, el ideal, las metas y los objetivos. El tren o el coche no llega a
su destino con sólo dar una vuelta a sus ruedas. Necesita hacerlo miles,
millones de veces. Esto es la perseverancia: una lucha constante de todos Los que renuncian
los días. Constancia es luchar todos los días, cada día. Es “obra comen- y desertan son más
numerosos que los que
zada, obra terminada, aunque cueste la fama y la vida”. Una gota horada las fracasan. (Henry Ford)
piedras, decían los romanos. Es cuestión de tiempo. Y si el hueso es duro,
yo tengo tiempo, farfulla el perro.
¡Comienza! Ya has dedicado mucho tiempo a planear tu visión y tus
objetivos. ¡Ponte en marcha ya! Hasta el camino más largo empieza con Si caes siete veces,
levántate ocho.
el primer paso. ¡No demores ni un segundo más de tu existencia! Cual- (Proverbio chino)
quier largo viaje empieza con un pequeño paso, siempre que lo des en la
dirección correcta, lógicamente. Y mantén el impulso hasta el final. No
descanses. Si al principio parece que no tienes éxito, insiste y persiste. El cojo, a la larga,
Lo conseguirás al final. alcanzará al veloz.
Se requiere de mucha tenacidad para ser líder en el ambiente de hoy. (Plutarco)
La mayoría de la gente deserta. Se necesita mucha fortaleza para vencer
los problemas y dificultades diarias. Innumerables proyectos se quedan
a la mitad. Por eso la perseverancia de un tenaz hoy se aprecia más. Dijo el perro a su hueso:
Werner von Braun ha pasado a la historia por ser el científico alemán “Si tú estás duro,
nacionalizado estadounidense que puso el primer cohete en la luna. yo tengo tiempo”.
¿Sabes cuántos fracasos previos tuvo? 65,121 fallos. Si hubiera deserta- (Refrán popular)
do en el número 65,000 hoy no lo recordaríamos como un triunfador.
Algo parecido le pasó a Thomas Alva Edison con su bombilla: fundió
más de 5,000 filamentos antes de encender uno. De cada diez
Sé capaz de mantener los propósitos que te haces tú mismo, las pro- compañías que
mesas que te realizas a ti mismo hasta su consecución. Piensa en grande, empiezan, la mitad
aunque empieces chiquito. No te conformes con la mediocridad y no te desaparece en los
primeros cinco años;
des por vencido ante la adversidad. Cualquiera puede alcanzar realmen- sólo cuatro sobreviven
te lo que desea e imagina, a condición de que nunca desista. en el décimo, y sólo
Puedes tener fracasos, pero el fracaso endurece; revela lo mejor de tres llegan a los
uno mismo, siempre y cuando no se deserte. El éxito, el puro éxito, por quince años.
el contrario, lo vuelve a uno arrogante, soberbio y complaciente. La gen- (David Birch)
te mediocre generalmente no puede resistir el éxito: se engríe y enva-
nece. Se pierde.
No tengas miedo a fracasar. Fracasar no es vergonzoso: lo vergonzoso Un error es una lucha
es quedarse tirado y no hacer nada por levantarse. Los fracasos no tes- cuyos beneficios
plenos aún no se
timonian tu falta de valía o tu incapacidad. Son simplemente un traspié, han volcado a tu favor.
una prueba para superar la distancia entre tu visión y la realidad actual; (Ed Land, fundador
una oportunidad para aprender. de Polaroid)

166 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

Todos conocen el Todos los grandes líderes han tenido sus fracasos, así como sus mo-
camino; pocos son los mentos de cansancio, depresión o desaliento. Pero todos se han le-
que lo recorren. (Buda) vantado una y otra vez, sacando energías de su visión y renovando
sus ideales.
Si quieres lograr algo grande, tienes que estar preparado para come-
No escasea tanto la ter equivocaciones, y para aceptar incluso los errores de los demás. Li-
inteligencia, cuanto
la constancia. derar implica riesgos y errores. Lo único que importa es no permanecer
en ellos, sino levantarse con más brío y aprender de la experiencia.



1. ¿Tus hábitos se caracterizan por ser vicios o virtudes?
2. ¿Eres una persona comprometida, implicada, congruente o voluble e inconstante?
3. ¿Decides realizar las cosas después de pensarlas bien o procedes precipitadamente?
4. ¿Tu lema es: “obra comenzada, obra terminada, aunque te cueste la fama y la vida”, o eres inconstante y
veleta?
5. ¿Eres constante y persistente en todo, pero en especial en las cosas pequeñas, o las menosprecias?
6. ¿Terminas todo lo que comienzas, o dejas las cosas a la mitad, para tiempos mejores?
7. ¿Cambias con frecuencia de ideas, apreciaciones y decisiones... cuando te encandilan los demás?
8. ¿Te vencen la indecisión y la inconstancia?
9. ¿Qué es lo que corrientemente influye en las decisiones que tomas: la impresión, la apariencia, las pa-
siones, el deber, el objetivo?
10. ¿Envidias a los que triunfan, porque crees que su éxito se debe a la suerte y no a la constancia y tenacidad?
11. ¿Te disculpas a ti mismo, echando la culpa a la fuerza fatal de tu temperamento?
12. ¿Crees que eres realmente “así” para seguir siendo “así”? ¿Es racional esta postura o más bien cómoda
y cobarde?
13. ¿Cuál es tu lema en la vida: “vivir” o “sólo existir”? ¿Eres imprudente, acaso temerario?
14. ¿Te lanzas con decisión y valentía a la realización de las metas prefijadas o eres temeroso y pusilánime?
15. ¿Qué miedos te atan y paralizan? ¿Cuáles son tus cobardías?
16. ¿Eres imprudente y temerario en tus decisiones y actuares?
17. ¿Prefieres la comodidad del “yo soy así” a la valentía de una constante superación?




l) Disciplina interior y exterior

Para caminar derechos hacia el ideal propuesto y no despeñarnos por
La vida es milicia. abismos (ya sean de engreimiento frente al éxito o de desesperación, angustia y
(Lucio Anneo Séneca)
conductas antisociales frente al fracaso) necesitamos veredas, límites: esto
es, saber qué podemos hacer y qué no, qué es válido esperar de nosotros
mismos y de los demás, y qué no. Necesitamos conocerlos pero, sobre
todo, someternos a ellos.
La disciplina Sin límites y disciplina caemos en la peor de todas las tiranías, que es
es la parte más
importante del éxito. la del caos y la anarquía, o en el dolor de tener que aprender por las ma-
(Truman) las. Cuando a un hijo no se le ponen límites en la familia y en la escuela,

DESARROLLO Y FORMACIÓN DE LA VOLUNTAD 167

la vida se encargará dramáticamente de marcárselos: con los barrotes de Deja tu afición a las
una cárcel o con las tablas de un ataúd. Los niños que han tenido todo y primeras piedras, y
a los que caprichosamente se les ha tolerado todo de chicos pueden llegar pon la última en uno
solo de tus proyectos.
a creer que tienen derecho a cualquier cosa, y la vida es muy cruel al de- (José Ma. Escrivá
mostrarles lo contrario. de Balaguer)
¿Qué se entiende por disciplina? El conjunto de leyes, instruccio-
nes, horarios y disposiciones impuestos por uno mismo, por la profe-
sión o la institución a la que se pertenece. Implica el cumplimiento y Un hombre de buena
observancia de estas leyes, ordenamientos, disposiciones y horarios no ley, que aunque
por coacción o imposición, sino por autoconvencimiento. no conoce al Rey,
“Disciplinarse” es “ser discípulo” de una filosofía, valores, meta o conoce su obligación.
ideal supremo. “Disciplinarse” es cumplir, someterse a las leyes, ordena- (Guillén de Castro)
mientos y disposiciones que emanan de ese ideal. Es ser administrador
efectivo de sí mismo.
La disciplina más rica proviene del interior. Es la manifestación de
una voluntad fuerte y libre. Nada tiene que ver con la disciplina ciega, ab- El hombre que no es
surda, impuesta desde fuera como la “militar”. castigado no aprende.
Para el líder es fundamental educarse en la disciplina, en los límites. (Arthur Schopenhauer)
Y una vez conocidos e impuestos, los tiene que respetar y hacer el míni-
mo de excepciones. No temas la disciplina. Teme, sí, la anarquía y el de-
sorden. Éstos sí conducen a los mayores males personales y sociales.
Fuera, pues, el lema ranchero de “El rey”, y su estrofa de que “con dinero No hay virtud sin orden.
o sin dinero, hago siempre lo que quiero, y mi palabra es la ley”. Porque no siempre (Ramón Llull)
se puede o se debe hacer lo que uno quiere. El secreto de la vida en co-
munidad es el respeto al prójimo, la convivencia armoniosa, y para eso
necesitamos límites. Y el camino para lograr en la propia vida lo que se
pretende radica en la autodisciplina.
Tu libertad acaba cuando empieza la del de enfrente. El respeto al dere- Muchas veces se conoce
cho ajeno es la paz, decía Benito Juárez. Ten normas y disciplina por tu a los valerosos más en
propio bien y el de los demás. Enseña a conducirse así a todos tus co- las cosas pequeñas
laboradores y subordinados. que en las grandes.
(Baltasar de Castiglione)
La mayor parte de las personas dicen que lo que principalmente les
falta es disciplina, autodisciplina. Pensándolo con más profundidad, el
problema es que no están convencidos y entusiasmados del todo con su
visión e ideal. Por eso no se exigen lo que se necesita para alcanzarla.
Difícilmente serás disciplinado si te falta motivación, si no estás con-
vencido y entusiasmado por el ideal que alimenta esta motivación. Te Excelente cosa es tener
costará todavía mucho más si desconoces las normas, horarios, dis- la fuerza de un gigante;
posiciones y ordenamientos impuestos o autoimpuestos. Y te será muy pero usar de ella como
un gigante es propio
doloroso ser disciplinado si ya arraigaste hábitos de desorden, anarquía de un enano.
y malos hábitos. (William Shakespeare)

168 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

¿Virtud sin orden? Para disciplinarte sin martirio, ten presentes estos medios: quiere el
¡Rara virtud! ideal, tu ideal, la visión, la misión, el destino al que te has propuesto lle-
(José María Escrivá gar; cuenta con un horario, un plan temporal, y una agenda de trabajo
de Balaguer)
aunque sea inicial y primitiva; conoce las leyes, ordenamientos, horarios y
disposiciones; sométete, sujétate, acostúmbrate y habitúate a cumplirlos;
hazlo con constancia y perseverancia.
¿Respetas las leyes de tráfico? ¿Respetas las normas de puntualidad:

Es más fácil resistir en la entrega de trabajos, en las citas...? ¿Cómo puede un subordinado
al primer deseo que a estar motivado y ser congruente cuando observa que su líder infringe las
todos los que le siguen. normas que él mismo ha puesto? ¿Cómo puede estar motivado cuando
(Benjamín Franklin) ve todos los días que sus compañeros no cumplen con las reglas y no se
les dice nada?¿Cómo puede estar permanentemente comprometido si
un compañero está rindiendo una cuarta parte de la capacidad y goza
del mismo sueldo y prestaciones?
El líder no puede exigir, de repente, que sus subordinados respeten
¿Cuál es el mejor las normas e imponer una disciplina draconiana si antes ha sido toleran-
gobierno? El que nos te, mal ejemplo y poco explícito al exigir.
enseña a gobernarnos
a nosotros mismos. Tienes que disciplinarte y exigir la disciplina. Para hacerlo bien: co-
(Johann W. Goethe) munica claramente las reglas y detalla las sanciones que se aplicarán si se
quebrantan. Ejecútalas inmediatamente cuando procedan. Deben ser
consecuentes con la gravedad del comportamiento inadecuado. Avisa al
subordinado antes de aplicarle la sanción (para darle tiempo de corregir
la conducta inadecuada). Las sanciones deben imponerse con imparcia-
lidad (a todos por igual). El objetivo principal no es castigar, sino corregir.
Que es más alta victoria Y no anuncies medidas disciplinarias que no estás dispuesto a aplicar.
vencer la propia pasión. Disciplina poniendo el ejemplo y comunicando la disciplina. Y ya des-
(Juan Ruiz de Alarcón)
pués sanciona. A todos nos cuesta tener que sancionar, pero cuando se
omite esta obligación, después hay que recurrir a acciones disciplinarias
mucho más duras. Y muchos lo hacen de forma inadecuada e injusta, con
medidas generalizadas, con las que pagan justos por pecadores. No es
justo que otros miembros del equipo carguen con las consecuencias de un
La única persona sobre mal rendimiento o el mal hábito de trabajo de uno o de unos pocos.
la que realmente No hay nada que mine tanto la moral de los seguidores como el ver a
tenemos control es un líder indisciplinado y desordenado, anárquico y caprichoso; a un líder
sobre nosotros mismos.
que no sabe mantener la disciplina en los demás, que deja pasar conduc-
tas inadecuadas y que al final tiene que tomar soluciones drásticas y co-
rrectivas para todos de forma injusta.

m) Control y dominio de sí mismo

El gobierno de sí mismo
es el más difícil. ¿Sabes domar un caballo, pero no sabes domarte a ti mismo? ¿Eres un
(Lucio Anneo Séneca) excelente piloto de aviones, de coches, pero un increíble mal piloto en

DESARROLLO Y FORMACIÓN DE LA VOLUNTAD 169

tu vida privada? ¿Cuándo fue la última vez que te dominaste? ¿En qué? Vencerse a sí mismo
¿Dónde y en qué deberías controlarte más? Empieza por aprender a go- es tan grande hazaña
bernarte a ti mismo. que sólo el que es
grande puede
Lamentablemente el término “dominio” sugiere dominación sobre atreverse a ejecutarla.
los otros o sobre las cosas. Muy pocos lo entienden como control sobre (Pedro Calderón
uno mismo. Estamos acostumbrados a concentrarnos en el dominio de de la Barca)
las cosas, pero no en el dominio de nuestro yo. El líder tiene que apren-
der a autogobernarse con inteligencia. De lo contrario fracasará por su
descontrol.
Cuando el control sobre la vida emocional de un líder está deteriora-
do, de nada sirve una inteligencia sobresaliente y alta. Hasta le puede
resultar totalmente contraproducente. Las personas más brillantes pue-
den descarrilarse por las pasiones más desenfrenadas y a causa de los A veces, cuando
instintos más incontrolables. La experiencia lo demuestra: Nerón, Calí- considero las tremendas
gula, Herodes, Hitler, Stalin, Pol Pot... y otros muchos de su estilo. consecuencias de las
El peor enemigo del hombre es su propio hombre. Por eso, la máxi- pequeñas cosas,
ma conquista a la que debe aspirar un ser humano es a la conquista de sí me siento tentado
mismo: de sus tendencias, gustos, impulsos, instintos, caprichos, vicios, a pensar que no hay
cosas pequeñas.
defectos, inclinaciones, talentos... para dirigirlos hacia el fin, el ideal, la
meta, la misión, el objetivo, la visión. Quien tiene control y dominio de
sí mismo permanece fiel a sus principios y convicciones, a pesar de las
“sirenas de Ulises” y de los sacrificios que le exija la realización de su
misión.
El líder tiene que aprender a dominar sus temores y a manejar sus
emociones. Tiene que saber dominar su cuerpo y sus impulsos; dominar
el dinero y sus efectos; controlar el tiempo para sacar el mayor prove-
cho a cada minuto de su vida. Esto significa templanza, equilibrio. El que sabe vencerse
Para liderar a otros, primero tienes que dominar tu propio dolor, tu en la victoria es dos
propio placer, tus condicionamientos y complejos; los deseos de una veces vencedor.
venganza espontánea y los sentimientos de incertidumbre. Si tú puedes (Publio Siro)
dirigirte a ti mismo, seguro que puedes dirigir a los demás.
El control, el autodominio y la autodisciplina son los cimientos de
todo. Si uno no se conoce, no se controla, no tiene dominio de sí mismo,
es muy difícil que aprenda a controlarse frente a los demás y que ellos lo
respeten. El verdadero autorrespeto proviene del dominio de sí mismo.
Aprende a decir “NO”: a ti mismo, a tus gustos y caprichos; a tus
instintos y tendencias incontrolados; en las cosas pequeñas y en las gran- Aquel que supera y
des; ante lo prohibido o inconveniente, aunque atractivo; frente a los manda a los demás,
compañeros y amistades que perjudican. Privarse de algo es doloroso al es poderoso; pero
aquel que se supera
principio, pero la gratificación posterior se siente mucho mejor a la lar- y manda a sí mismo,
ga y te da más control sobre ti mismo. es fuerte. (Lao-Tsé)

170 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

Acostúmbrate a decir La gente con un alto nivel de dominio personal es capaz de alcanzar
que no. (José María coherentemente los resultados que más le importan. Esta disciplina in-
Escrivá de Balaguer) terior es la que nos permite alcanzar concretamente nuestra visión
personal, concentrar las energías. Muy pocos adultos desarrollan rigu-
rosamente su dominio personal. La persona que se domina y se vence a
Aquel que ha de sí misma está llena de sabiduría interior. Por el contrario, la incapacidad
gobernar a los demás,
primero deberá ser para controlarse debilita la fe de los seguidores en el líder, y la capaci-
maestro de sí mismo. dad para aportar.
(Philip Massinger) El dominio personal no es algo que se alcanza y ya. Es un proceso
que dura toda la vida. La recompensa es el viaje, no el destino.
Recuerda: sin sacrificio, renuncia y abnegación no se consigue nada
en esta tierra. “No hay nada gratis”.



1. ¿Qué capacidad tienes de renuncia y abnegación de ti mismo?
2. ¿Te hundes ante el fracaso, la crítica y la incomprensión de los demás?
3. ¿Te dominas a ti mismo en medio de sentimientos encrespados o estados de ánimo deprimidos?
4. ¿Te precias de domar un caballo, pero no sabes dominarte y domarte a ti mismo?
5. ¿Podrías decir que dominas y controlas todas tus pasiones e instintos o ellas te dominan a ti?
6. ¿Sabes decirte NO a ti mismo ante los gustos y caprichos que te distraen de tu trabajo o no te ayudan a
conseguir tus objetivos?
7. ¿Sabes decir NO a pesar de la opinión y juicio de los demás, cuando tienes que decir NO?
8. ¿Sabes decir NO a tus instintos cuando te acucian ciegamente?
9. ¿Sabes decir NO a las tentaciones que te quieren envolver en sus garras?
10. ¿Sabes dominarte en las cosas grandes, en las situaciones graves e importantes, porque antes has
aprendido a hacerlo en las pequeñas e insignificantes?
11. ¿Cuándo fue la última vez que te controlaste y dominaste? ¿En qué?
12. ¿Dónde y en qué deberías dominarte para mejorarte?
13. ¿Te falta equilibrio interior, emocional?
14. ¿Tienes canalizadas todas tus tendencias, energías, gustos, caprichos, inclinaciones... hacia tus obje-
tivos?
15. ¿Estás convencido de que en tu camino va a haber caídas y fracasos, pero que debes seguir adelante, con
un esfuerzo renovado? ¿O quieres y pretendes llegar a tu meta en tren de lujo, sin esfuerzo ni dificultades?
16. ¿Te fijas demasiado en las dificultades y buscas la forma de eludirlas?



n) Profesionalismo o perfección y calidad en lo que se hace

Se tarda menos Cuanto más altos son los niveles de calidad personal en el líder, menos
en hacer una cosa bien defectos hay en su trabajo y menos son los problemas y reclamaciones.
que en explicar
por qué se hizo mal. La calidad la produce la persona. ¿Qué se le ocurrirá hacer a un chatarre-
(Henry W. Longfellow) ro con un riel que se encuentra en la calle? ¡Venderlo a precio de chatarra!
¿Y a un herrero? Pues cancelería y herrería para puertas y ventanas. ¿Y a
un joyero? Lo más seguro que pernos y engranajes para finos relojes de

DESARROLLO Y FORMACIÓN DE LA VOLUNTAD 171

alta precisión. ¿Y a un artista? Auténticas y perdurables esculturas como Nadie que esté
las de Salvador Dalí, Fernando Botero o Sebastián. Es una ley que la ri- entusiasmado con
queza interior se proyecta sobre el exterior. Es decir, que la calidad de lo su trabajo puede
temer nada de la vida.
hecho está inseparablemente unida a la calidad de quien lo hace. Vale la (Samuel Goldwyn)
pena ser una “buena” persona. Vale la pena el que las empresas y sus líde-
res se preocupen por forjar “buenas” personas, pues, “con mejores personas,
mejores instituciones, y con mejores instituciones, mejores productos o servicios”.
El líder, al ser una excelente persona, hace las cosas bien, a la prime- No hay virtud más
ra. Hace todo lo mejor que puede porque quiere ser el mejor en todo lo eminente que el hacer
que emprende. Practica la calidad total a la primera y la filosofía de “cero sencillamente lo que
defectos” en todo su hacer, porque esa misma es su filosofía en su ser. tenemos que hacer.
(José María Pemán)
Para él no existe eso de “ahí se va”. Lo demuestra con su puntualidad y
su formalidad, entre otras manifestaciones, porque sabe que quienes
dependen de él (subordinados, clientes, público, proveedores...) esperan
que el trabajo se haga bien y a tiempo. Despacito y buena letra:
Va por la vida con la convicción de “ser y hacer la diferencia”. La su- que el hacer las cosas
peración y la mejora continua es un valor muy suyo, humilde y muy bien importa más
humano. Los soberbios ya no cambian ni se superan. Piensan que han que el hacerlas.
alcanzado la perfección, y así se cierran cualquier posibilidad de mejo- (Antonio Machado)
ra. Seguirán siendo unos mediocres.


ñ) Responsabilidad
El hombre no es criatura
El ciclo completo de la voluntad culmina con la satisfacción tras haber de circunstancias.
conseguido el bien propuesto —ideal, visión, objetivo— o la frustración y Las circunstancias son
malestar por no haberlo logrado, por la razón que sea. Y de todo este criaturas del hombre.
proceso, la persona puede dar y darse respuesta: es responsable. (Benjamín Disraelí)


Importancia de la responsabilidad

Si mañana tuvieras que salir precipitadamente de viaje durante un mes, El hombre no es víctima
¿a quién encargarías tu casa, a quién dejarías tus hijos, a quién encomen- de las circunstancias.
darías pagar el teléfono, el agua, la luz, el gas, las tarjetas...? ¿A un familiar Él crea su propia
por el mero hecho de serlo? ¿Al más amigo por la amistad que les une? ¿O circunstancia.
(Teilhard de Chardin)
a una persona conocida y reconocida por su formalidad, puntualidad y
cumplimiento? ¿Por qué? Seguramente que te irías más tranquilo y con
mayores garantías dejando todo en manos de una persona responsable.
La responsabilidad es el principal factor que determina el éxito o fra-
caso de alguien. Cuando la hay, la persona crece constantemente, pre- Nadie puede sentirse
guntándose “qué más puede hacer” para obtener mejores resultados. a la vez responsable
y desesperado.
Cuando no la hay, el individuo se estanca en el pasado, culpando a las cir- (Antoine de
cunstancias y fosilizando cada vez más la cultura de víctima. Saint-Exupery)

172 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

Un día le preguntaron ¿Qué es la responsabilidad?
a Dios cuál es la
diferencia entre Es una habilidad para responder, para elegir la repuesta. Es también dar
“suerte” y “destino”. cuenta de nuestros actos y de sus consecuencias. Surge como conse-
Y Dios respondió:
“La suerte es la vida cuencia del hecho de ser conscientes y libres, del poder darnos cuenta
que yo te doy todos de lo que hacemos y de la posibilidad de elegir.
los días. El destino, El ser humano es libre, es verdad, pero también y, precisamente por ello,
lo que tú hagas responsable. La libertad y la responsabilidad son dos caras obligadas de
con esa suerte”. una misma moneda: se completan. Por ser libre puedes no hacer las cosas
que debes, pero precisamente por serlo, puedes usar esa libertad respon-
sablemente y hacerlas. La responsabilidad obliga a la libertad a hacer lo
que tiene que hacer, a hacer siempre el bien y evitar el mal.
Responsabilidad significa, en primer lugar, dar razón de nuestra vida,
Los hombres juntan y después de la de los demás o de las tareas que hacemos. Implica cono-
todos los errores cer y cumplir las propias obligaciones; ser fiel a los principios y coheren-
de su vida y crean te con ellos; vivir siempre en la honestidad, honradez y lealtad; distin-
un monstruo al guirse por la formalidad, puntualidad y calidad; realizar a la perfección
que llaman destino.
(John O. Hobbes) todo lo que se hace. En fin, toda nuestra conducta y actividades deben
ser congruentes con nuestros valores más profundos y estar en armonía
con los principios correctos.
Esto supone comprometerse a empezar cada día manteniendo firmes
esos valores y principios, también ante los desafíos y problemas y en me-
dio de los errores y fracasos.
Se nos ha enseñado Es difícil afrontar la responsabilidad de las faltas y fracasos, así como
que debemos culpar
a nuestros padres, también la de los triunfos y méritos. Nos duele hacerlo. A veces ni siquie-
a nuestros hermanos, ra sabemos cómo. El líder sí lo hace: en ambos casos asume con madu-
a la escuela, a los rez su responsabilidad. Por eso cautiva y dirige.
maestros, al sistema, Generalmente tendemos a culpar a un factor o a una persona externa
al gobierno... Podemos cuando cometemos errores y fallos o cuando las cosas salen mal. En la
culpar a quien sea, mayoría de los casos es un resabio cultural. En efecto, se nos ha enseña-
pero nunca a nosotros
mismos. Nunca do en casa, en la escuela, en el ambiente a culpar siempre a los demás, a
es nuestra culpa. pensar —con error— que todos nuestros problemas tienen un origen
(Katherine Hepburn) externo: el entorno, la competencia, la situación política, económica y
social nacional o internacional... Es el síndrome del “enemigo externo”.
Hasta hay jefes de gobierno que lo tienen como mandamiento: “En-
cuentra siempre un enemigo externo a quien culpar”. Lo conocen y aplican muy
bien los dictadores y regímenes con problemas internos de credibili-
dad. Resulta un pasatiempo muy atractivo en las culturas egoístas, cerra-
El que es bueno das al mundo y con complejo de inferioridad. El sofisma de que siempre
para poner excusas,
rara vez es bueno hay un “enemigo externo” impide ver la incompetencia de las propias deci-
para otra cosa. siones y estrategias. Esta búsqueda de chivos expiatorios ajenos es un
(Benjamín Franklin) callejón sin salida. Generalmente, la raíz de los problemas no está en ene-

DESARROLLO Y FORMACIÓN DE LA VOLUNTAD 173

migos externos perversos y malignos que nos acechan para destruir- Reconoce tu propia
nos o no dejarnos ser, sino en nosotros mismos. responsabilidad. Deja
Echar infantilmente la culpa a los demás se plasma después en el de culpar a los demás.
complejo de víctima: manifestación suprema de irresponsabilidad. El fraca- Deja ya de ser víctima.
so tiene mil excusas; el éxito no requiere explicación. Este complejo
abunda en individuos, familias, empresas y culturas: se sienten “víctimas”
del entorno, de la globalización, de los extranjeros, de las circunstancias
geográficas y climatológicas, y hasta de los acontecimientos prehistóri- Tenemos necesidad
cos. Viven aprisionados por el determinismo psíquico, que no real. Y en de echar a otros la
vez de hacer y tomar el toro por los cuernos, se pasan la vida culpando, pro- culpa de nuestros
testando, poniendo excusas, renegando, alimentando el resentimiento. daños y desventuras.
(Luigi Pirandello)
Los inmaduros en su responsabilidad tienen una fuerte convicción
de que la vida no es justa cuando no les va como ellos quieren. Y reaccio-
nan ante las “injusticias” de la vida enfadándose y culpando a los demás.
Sienten que las circunstancias y los acontecimientos están fuera de su
control. No se dan cuenta de que con esta forma de pensar están negan- Ten el valor de cargar
do hasta cierto punto la posibilidad misma de la libertad. con la responsabilidad
Otra manifestación de irresponsabilidad es la de las personas que se de tus éxitos y fracasos,
quejan sistemáticamente de todo. Parece que disfrutan representando el sin «cargarlos» a los
papel de víctimas. Tienen una mentalidad negativa y no son capaces ni demás o a causas
ajenas a ti.
siquiera de disfrutar lo positivo que tienen ante sí. Ésta es la actitud pro-
pia de los perdedores, de los fracasados y resentidos, porque socava el
éxito, la eficiencia y los buenos resultados.
Quienes tienen complejo de víctimas se sienten culpables, ponen
reparos, todo lo critican, urden turbios enredos, se disculpan constante- Lo importante no es
mente, no tienen alegría, se lamentan, murmuran, gruñen y maldicen lo que nos hace el
siempre; son cínicos, ignoran y disimulan a los demás; son egocéntricos, destino, sino lo que
se sienten viejos no en años sino en espíritu, no confían en nadie, ridi- nosotros hacemos de él.
culizan a los demás, viven y se sienten solos; son displicentes, esnobis- (Florence Nightingale)
tas, egoístas y orgullosos; se presentan como perdedores.
Y como todas las dimensiones de la persona están interrelacionadas,
hasta lo físico y biológico se resiente: tienen molestias estomacales, do-
lores de cabeza, hipertensión, infartos de miocardio, problemas de peso, El perezoso
se desquician ante el tráfico, siempre cuentan con escapatorias, no man- considera suerte el
éxito del trabajador.
tienen las promesas, se aprovechan de la generosidad de otros, tienen (Proverbio inglés)
miedo al futuro, censuran y castigan; a todo encuentran peros e incon-
venientes, tienen prejuicios, son intolerantes, mienten a menudo, son
indecisos, insatisfechos y exigentes, esclavizan y dominan a los demás
para hacerse pasar como pseudoganadores; son envidiosos e irritables, En general, la gente
pocas veces llevan hasta el fin una tarea... suele llamar destino
Echar la culpa a los demás, esperar la solución de ellos o de algún mi- a sus propias tonterías.
lagro es infantilismo que sólo acaba en mediocridad y fracaso. Es ver- (Arthur Schopenhauer)

174 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

Si pretendiera asumir dad que resulta mucho más fácil y cómodo echar la culpa de los pro-
hasta el infinito las pios fracasos y de los malos sentimientos a los otros, a los demás, pero no
consecuencias de es nada eficaz.
mis actos, no podría
querer nada. No caigas en la tentación de hacerte la víctima ni el mártir. Con ello
(Simone de Beauvoir) te conviertes en tu peor enemigo: el mártir se recuerda constantemente
a sí mismo lo difícil que es vivir. Y para los que viven a su alrededor, es
una queja ambulante, que se subestima hasta la saciedad y que no quiere
ver las cosas bellas de la vida. ¡Renuncia al martirio! Tampoco te hagas la
víctima: si piensas que eres víctima de las circunstancias, del destino, no
harás absolutamente nada por cambiar, por crear nuevas circunstancias.
Muchas personas ¡Aplica una revolución copernicana en tu manera de pensar! Recuer-
esperan a que algo da que te puedes “resetear”, que no estás hecho del todo. El poder de
suceda o a que alguien cambiar las cosas y de cambiarte radica en ti mismo y no en circunstan-
cuide de ellas. Pero las
personas que consiguen cias externas o extrañas. No existe determinismo ni destino fatal. El po-
buenos trabajos son der está en tus manos.
las personas proactivas. Antes de buscar culpables ante un fracaso o un error, asume tú mismo
Aquellos que son la la responsabilidad. Tampoco te apropies de los aciertos de tus subordi-
solución al problema, en nados, satisfaciendo la vanidad de atribuirte los éxitos de tu área o de-
lugar de ser el problema. partamento, olvidándote de tu equipo. Y piensa sólo en qué puedes hacer
Los que toman la
iniciativa de hacer lo que tú y cómo resolver. Desgasta tu energía en idear cómo sacar provecho de
sea necesario, utilizando lo que te sucede, sea bueno o malo. Sé una más de las personas respon-
los principios concretos sables que prefieren encender una luz, en lugar de renegar de la oscuri-
para realizar el trabajo. dad. Es cuestión de actitud, mentalidad, enfoque, responsabilidad. Ésta
(Stephen R. Covey) es la receta secreta de los triunfadores y con éxito.
Los responsables, los líderes formados tienen alegría y amigos, ríen,
dan y reciben amor, participan, reconocen y alaban, pueden adaptarse y
cambiar, son francos y sinceros, no se irritan con facilidad, tienen con-
fianza en sí mismos y en los demás, son realistas, merecen confianza, cul-
tivan las sanas relaciones interpersonales, se animan a sí mismos y a los
El arte de vencer demás, aceptan a los otros como son, tienen buen humor, son atentos,
se aprende en pueden decir sí y no, no son rencorosos ni se embrollan, planifican el
las derrotas. futuro, no se emborrachan ni se hacen adictos, expresan sus verdaderos
(Simón Bolívar)
sentimientos, son trabajadores y atentos, no explotan a los demás, com-
prenden, se ponen metas y saben dónde están, aceptan la responsabili-
dad en sí mismos.
No basta con ser responsable (cumplir con las tareas identificadas o
acordadas), sino que es necesario asumir maduramente la responsabili-
dad (buscar las maneras de mejorar la eficiencia del sistema completo,
Las circunstancias mejorar las formas como realizo las tareas). La responsabilidad madura
no forman los hombres,
los muestran. responde a esta pregunta: “¿Qué más puedo hacer para obtener el resultado
(Hugues-Felicité deseado?” Terminar mi tarea es ser responsable; trabajar juntos para ter-
Robert de Lamennais) minar todas las tareas es actuar con responsabilidad madura.

DESARROLLO Y FORMACIÓN DE LA VOLUNTAD 175

Aunque los niveles más altos de responsabilidad siempre producen Los golpes de la
mejores resultados, no es humanamente posible actuar al nivel más alto adversidad son
en todo momento, todos los días. Somos seres limitados, finitos. Pero muy amargos,
pero nunca estériles.
la actitud de responsabilidad busca aprender de todo lo que sucede (in- (Joseph E. Renan)
cluso de lo malo). No se queda tirado lamentándose.
¿Cómo puedes convertirte en una persona con mayor responsabi-
lidad y promover la de los que te rodean? Con la práctica. Sé responsable.
No eches infantilmente la culpa a los demás. Cumple con lo que te com-
prometes. Asume las consecuencias de tus decisiones. Haz las cosas tú
mismo. No esperes a que los demás hagan por ti lo que tú has de llevar
a cabo personalmente.
Pon el ejemplo de responsabilidad: es difícil crear una cultura sin un Una persona exitosa
ejemplo. Las acciones dicen más que las palabras. ¿Qué tipo de ejemplo es aquella que decidió
tener éxito... y trabajó.
estás proyectando? Tu “testimonio” ha de ser de responsabilidad, y no Una persona fracasada
de víctima, mártir o impotencia. Reconoce tus errores y fallas, y no cul- es la que decidió tener
pes a otros ni pongas excusas. éxito... y sólo deseó.
Si asumes una actitud, una mentalidad de responsabilidad, serás un (William Arthur Ward)
líder efectivo y natural. Si, por el contrario, te lamentas, criticas y culpas
a otros, la baja responsabilidad se extenderá a todos tus seguidores:
aprenderán a criticar.
Ayuda a los demás a adquirir esta virtud. Será la corona de tu carrera
si lo logras. Valórales la importancia de la responsabilidad. Ayúdales a
ver cuáles son las consecuencias de sus conductas. No permitas que se
perpetúe una cultura de víctimas. Escucha y reconoce los obstáculos y Tendremos el destino
dificultades que te presenten, pero exígeles soluciones y resultados. Así les que hayamos merecido.
estás enseñando “qué más podemos hacer para obtener los resultados”. Ofrece (Albert Einstein)
guía y observaciones de forma estimulante, confortadora.
Sé modelo de responsabilidad, faculta a los demás, guía y propor-
ciona observaciones, y la responsabilidad se convertirá en la norma
de toda tu institución.



Conclusión La buena voluntad
suple a la facultad.
Un líder sin voluntad es una persona temperamental, impulsiva, preci- (Gabriel Meurier)
pitada; regida por sentimientos, emociones, humor, pasiones...; sensual,
buscadora del placer, confort, comodidad; miedosa, tímida, cohibida;
sin ideal, meta ni objetivos. Será un veleta; indisciplinado, sin programa-
ción, desordenado; sujeto al respeto humano, a la opinión de los demás;
dominado por vicios y malos hábitos. No encarnes tú este modelo. Es ya un gran progreso
¿Quieres forjar tu voluntad? ¿Quieres ser más responsable? Define el deseo de progresar.
con claridad meridiana tu ideal, alimenta tu motivación, elige con liber- (Charles Rollin)

176 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

tad y autonomía personal, sin coacciones ni intimidaciones ajenas, y man-
tén el impulso durante todo el camino, repitiendo sin cansancio una y
Voluntad firme no es mil veces los actos que sean necesarios. Así funciona la persona integral.
lo mismo que voluntad Hazlo con esfuerzo, dominio de ti mismo, perseverancia (abstente,
enérgica y mucho persevera, actúa: “abstine, sustine, age”, que decían los romanos). Da valor a lo
menos que voluntad
impetuosa. pequeño. Cuida el ambiente en el que vives (familiar, social, televisión,
(Baltasar Gracián) revistas, internet, amistades...). Cultiva el orden y la administración del
tiempo. Forja tu carácter. Educa y controla tu imaginación. Distíngue-
te siempre por tu puntualidad exacta y por tu formalidad... Recuerda, el
valor de una persona es su voluntad.



1. ¿Conoces perfectamente tus obligaciones para no tener excusas para no cumplirlas?
2. ¿Cómo ves ordinariamente tus responsabilidades: como un fardo fastidioso o como un medio que llevas
con satisfacción y entusiasmo?
3. ¿Cumples con exactitud y a conciencia todas tus obligaciones diarias? ¿Haces todo lo que debes con
perfección?
4. ¿Eres honesto, honrado, noble, leal contigo mismo, con tu familia, con tus amigos, con tus subordinados
y superiores en el trabajo?
5. ¿Necesitas que te vigilen, inspeccionen, supervisen para hacer lo que debes hacer, las tareas diarias?
6. ¿Te caracterizas por la fidelidad y coherencia con tus principios, con la palabra dada?
7. ¿Eres formal y cumplido con tus citas, visitas y compromisos en general? ¿Eres puntual en todos tus
compromisos?
8. ¿Tu trabajo se caracteriza por estar bien hecho, con calidad, perfección y exactitud?
9. ¿Tienes tus propias leyes, ordenamientos, horarios e instrucciones que dirigen tu vida hacia el ideal que
te has propuesto?
10. ¿Te esfuerzas por seguirlos y cumplirlos con perseverancia?
11. ¿Conoces los ordenamientos y disposiciones de tu empresa o institución? ¿Te sometes a ellos?
12. ¿Tienes programadas tus actividades? ¿Te sujetas a este programa?
13. ¿Eres reactivo o proactivo, con mentalidad de problema o con actitud de solución?
14. ¿Eres responsable o irresponsable? ¿Asumes las consecuencias de tus actos y decisiones o te escabulles
y aturdes con excusas y sofismas infantiles?
15. ¿Reflexionas siempre sobre las consecuencias personales, familiares, profesionales y sociales de tus
decisiones y actos, o eres un irreflexivo?
16. ¿Asumes honradamente las consecuencias de tus actos o echas infantilmente la culpa a los demás, a las
circunstancias, a tu carácter?
17. ¿Cuánto tiempo dedicas a quejarte, a ser víctima, y cuánto a resolver? ¿Qué actitud adoptas tú, tu institución
frente a los problemas y dificultades? ¿La de víctima o la de responsabilidad madura?
18. ¿En qué áreas, departamentos, direcciones... se nota más esta cultura de víctima? ¿Cómo y qué haces para
cambiar esta cultura y mentalidad?

7 Desarrollo y



formación ético-moral

















Importancia de la ética para un líder


El líder tiene que ser un modelo ético. Pero no sólo: debe crear además Los líderes necesitan
una atmósfera de conducta ética en todos sus seguidores e institución. comportarse como
Más aún, tal como hoy está el mundo, debe ser una “universidad” doc- desean que sus
trinal y viviente de ética. seguidores
se comporten.
Si el fundamento de tu vida como líder no es la ética y la integridad, (Shelley A. Kirkpatrik)
no tardarás mucho en que se desmorone tu liderazgo. Vivirás en la inesta-
bilidad y en el fracaso. Revisa la historia: en cuanto un dirigente o jefe de
Estado ha mostrado la incongruencia de su trastienda, desaparecieron
sus seguidores. La falta de valores éticos convierte al directivo en un sim-
ple oportunista y al ejecutivo en un mero manipulador de hombres. Y la ¿De qué te vale ser
gente lo detecta y lo rechaza. más fuerte, si no
El único modo como los seguidores creen en su líder, en su visión, sabes ser mejor?
(Federico Balart)
y lo siguen, es si es ético y honesto, si dice la verdad y si su vida desplie-
ga una integridad impecable.
La relación entre un líder y su gente se basa fundamentalmente en la
confianza. Pero ésta es una virtud, una actitud que es imposible adoptar
ante personas que no poseen un mínimo de ética y de calidad moral. Es
verdad que la capacidad de confiar en el otro se asienta sobre una cierta Para ser un líder
efectivo, uno tiene que
empatía, pero en último lugar depende de la vida ética y moral de uno. tener los más elevados
La gente ha puesto su fe y su confianza en ti. A cambio, debes devolver- estándares éticos.
le, no sólo empatía, sino una integridad impecable. Uno tiene que ser un
Para que el liderazgo sea sano y exitoso, se ha de fundamentar en la modelo y debe crear
ética y en la integridad. La gente sólo puede creer en un líder y en su mi- una atmósfera de
conducta ética en
sión cuando es ético y honesto. La ética y la honestidad, pues, deben ser toda la organización.
tu manera normal de relación diaria y de interacción cotidiana. (Robert Crandall)

178 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

“Corruptio optimi Tus colaboradores y seguidores sólo crecerán y se sentirán a gusto
pessima”: contigo si pueden creer en ti, en tus palabras, hechos y en tu organi-
la corrupción zación misma, porque están regidos por la integridad. No tienen cabi-
de lo mejor es
lo peor de lo peor. da, pues, la deshonestidad, la desconfianza, la “política” y los acuerdos
(San Gregorio Magno) ocultos o bajo la mesa.
Es necesario que tu vida, tus relaciones y la comunicación en toda tu
organización sean confiables, abiertas y honestas. Eres responsable de
la ética que dirige y gobierna tu conducta, es verdad, pero en cuanto lí-
der, también de la gente que forma tu organización.
Lo mismo que pasa con las personas líderes, sucede también con las
instituciones que tienen una misión de liderazgo. Si bien es cierto que
los objetivos inmediatos de una empresa son económicos —la rentabi-
lidad, pues de lo contrario no sería empresa, sino filantropía—, la capa-
cidad misma de lograrlos en forma continua depende del desarrollo de
la ética en las personas que la integran. Ahí tienes los efectos de la des-
honestidad y de los escándalos contables en renombradas compañías
transnacionales que manipularon sus estados de cuenta ante la Bolsa de
Sé justo antes de ser Valores: desmoronamiento de las acciones por pérdida de confianza de
generoso. Sé humano los inversores, y hasta la quiebra.
antes de ser justo.
(Fernán Caballero) La supervivencia de una organización depende de que cumpla dos
condiciones en su actuar: la de no ser incongruente, y la de no ser ineficiente. Con
eficiencia y congruencia, la organización incrementa su eficacia. Estas dos
condiciones son intrínsecamente necesarias para su propio desarrollo
y autoconservación. Pero tal vez la primera, el valor ético, influya mu-
cho más decisivamente en la generación y evolución de su prestigio eco-
nómico y social.
De la vivencia práctica de los auténticos valores éticos depende no
sólo que las empresas funcionen bien, sino también su supervivencia.
Dirigir una organización sin prestar atención al plano ético es suicida.
Ya se escribió su epitafio: Quise ser una gran empresa, pero me engulló la corrup-
ción, el fraude, la injusticia o el cohecho.
A largo plazo, la maximización de los resultados económicos está
condicionada por decisiones influidas por diversos motivos extraeco-
nómicos. Y de estos motivos, los más importantes son los éticos. La ética
y la transparencia sí son negocio. Sale muy cara la corrupción, las prác-
Tendremos que ticas desleales, la ilegalidad, la fuga de capitales, los fraudes, la falta de
arrepentirnos en esta transparencia y de una cultura ética. Éstos son factores que afectan muy
generación, no tanto directamente los aspectos competitivos de un país, como las tasas de
de las malas acciones, crecimiento per cápita, el nivel de ingresos y la captación de inversión
de la gente perversa,
sino del pasmoso silencio extranjera. La falta de transparencia y de ética es como un nuevo im-
de la gente buena. puesto que ahuyenta los capitales y la inversión. A largo plazo, pues, los
(Martín Luther King) beneficios económicos de una empresa dependen más directamente

DESARROLLO Y FORMACIÓN ÉTICO-MORAL 179

de la calidad ética de sus integrantes y de sus prácticas que del entorno y
políticas económicas.
Ya lo indicamos: hoy, el líder y las instituciones líderes deben ser “uni-
versidades” de ética. Esto exige no sólo una conducta intachable, un
proceder impecable, sino una opinión ética correcta sobre los distintos
acontecimientos de la vida diaria y una promoción de los valores éticos.
Eres líder de opinión: tus opiniones y juicios éticos también forman.
Para poder transmitirlos, antes hay que aprenderlos y vivirlos, con pro-
fundidad y sistema. Éste es el cometido de este capítulo: motivarte a ser
impecablemente ético, y enseñarte a hacer juicios éticos apegados siem-
pre al bien, consciente de su trascendencia.



¿Debo decir siempre la verdad o puedo mentir en determinadas ocasiones? ¿Debo ser justo y
honesto, aunque con ello perjudique a mis amigos, o ha de prevalecer la amistad sobre la justicia
y la honradez? ¿Está bien o está mal querer que un enfermo que sufre mucho muera? ¿Debo tener
hijos sin estar casado? ¿Tengo que guardar fidelidad a la mujer-hombre con el que “firmé un con-
trato de exclusividad”? ¿Está mal o está bien mantener la palabra dada, incluso escrita en un pagaré
o contrato? ¿Se da hoy crédito a la palabra? ¿Tiene valor la palabra? ¿Se respeta? ¿En la vida está
permitido todo? ¿Y de dónde surge este permiso o prohibición? ¿Es importante la ética y la moral?
Con mucha frecuencia se escucha decir que “los negocios son los negocios; que no hay sen-
timientos ni escrúpulos en la política y en los negocios; que el que no transa, no avanza; que sólo
el mojigato tiene conciencia; que la ética es para la vida privada y la rentabilidad para la pública;
que a los negocios les basta las leyes del mercado, la competencia y las restricciones legales...” ¿Es
verdad que ética y negocios, que ética y política, que ética y ciencia pertenecen a mundos diferentes,
que son contradictorios e irreconocibles? ¿Es verdad que quien es ético se arriesga a verse pronto
eliminado por el contrincante o por la competencia?
¿Qué vale más en la vida: lo económico o lo ético, el afecto o la convicción, el dinero o la vida,
lo intelectual o la fe, la moda o la moral? ¿Por qué? ¿Para qué?
(Francisco Sánchez Fuentes, 27 de agosto de 1993)



Justificación de la ética y de la moral.
¿Por qué somos éticos?

Precisamente porque soy consciente y libre, inteligente y con voluntad, por- Somos seres
que me doy cuenta y decido, por eso soy responsable. Justamente por pensantes, y no
eso, yo y también mis actos están sujetos a un juicio moral interno, a un podemos excluir
proceso judicial ante mí mismo y ante los demás; son éticos. Es decir, al intelecto de participar
tengo que dar cuenta de ellos ante mí mismo, ante los demás. No puedo en ninguna de
eludir el ser ético. nuestras funciones.
(William James)
¿Qué significa esto? Que mis acciones son juzgadas en mi concien-
cia a la luz de mi ser o no ser como persona, a la luz de hacerme creador

180 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

y forjador de mi destino. Y no sólo: está en juego la misma realización de
mi proyecto existencial como ser humano.
De esta conciencia o juicio ético brota la obligación que todos sen-
timos internamente de hacer el bien y evitar el mal. Al reflexionar sobre mis
actos, me doy cuenta de ellos y de la obligación —que se me presenta
como un imperativo—, para obrar de una forma en lugar de otra. Resul-
ta como un instinto moral, que me obliga a obrar el bien para realizarme
como persona en una existencia auténtica, a pesar de lo que me pueda
plantear la opinión pública, la educación, la sociedad y hasta mi propia
historia personal.
Todo el interés La persona es un ser ético, constitutivamente moral, y todos los actos
de mi razón está en los que intervienen su inteligencia y su voluntad son actos morales.
comprendido en
estas tres preguntas: Es una necesidad, no un lujo o suplemento, exigida por la propia natu-
¿qué puedo yo saber? raleza, por las propias estructuras.
¿qué debo yo saber? Este hecho tiene lugar precisamente con el momento de la apari-
¿qué me es ción de la persona como ser racional, histórico y social. Por tanto, todos
permitido esperar? los seres humanos dotados de razón (esté o no en ejercicio) son suscep-
(Emmanuel Kant)
tibles de moralidad. Este dato se puede comprobar en todas las socie-
dades, por primitivas que sean. Todas juzgan las conductas a la luz del bien
y del mal. Todas promueven y se sienten impelidas a realizar el bien.
No tienen, pues, sentido las expresiones de “a-moralidad” o “in-mora-
lidad”. La libertad y la inteligencia son los requisitos básicos de la acción
moral humana. Y éstos los tienen todas las personas normales. Sólo
los animales o las personas completamente “idiotas” pueden ser a-morales
o in-morales. Ellos no pueden obrar moralmente porque no son cons-
cientes y tampoco libres.


Materia de la ética y de la moral
Las matemáticas tienen como materia de estudio los números y sus ope-
raciones; la astronomía, las estrellas; la geología, la tierra, y así sucede
con el resto de las otras ciencias. ¿Cuál es el objeto de estudio, la materia
de análisis de la ética y de la moral, ciencias hasta cierto punto como
las demás? El acto humano, la acción humana.
Gran parte de la bondad Algunos pensadores distinguen entre:
consiste en querer • Actos de la persona o acciones que ella realiza de modo necesario,
ser bueno. porque son propias e inherentes a su naturaleza: respirar, comer, dormir.., y
(Lucio Anneo Séneca)
• Actos humanos, que son los realizados por la persona cuando pone
en acción su libertad y su voluntad, siendo consciente de la bondad o
maldad que hace.
Es verdad que no todos mis actos son materia de la ética o están suje-
tos a este juicio interior, sino solamente los humanos. Es decir, los reali-

DESARROLLO Y FORMACIÓN ÉTICO-MORAL 181

zados por la persona con pleno ejercicio de su inteligencia y libertad.
Pero también es cierto que un mismo hecho, indiferente de por sí des-
de el punto de vista ético, se puede convertir en moral si se realiza con
plena conciencia y libertad. Un ejemplo: dormir es un hecho de la
persona, indiferente desde el punto de vista moral. Generalmente no se Ciencia sin conciencia
hace una disyuntiva consciente y libre para irse a la cama todas las no- no es más que
ches. Pero decidir dormir cuando sé que me toca guardia en el puesto de ruina del alma.
trabajo que yo asumí, ése sí es un acto humano, porque se está hacien- (François Rabelais)
do con plena conciencia y libertad. En síntesis, todos y cada uno de los
actos humanos de la persona son susceptibles de un precio ético en cuan-
to que nos afectan a nosotros mismos y afectan a otras personas.
Por supuesto que hay muchas acciones de las personas (pasear, sil-
bar, jugar...) que tienen poca importancia desde el punto de vista ético,
mientras que otras son de la mayor (matar, mentir, robar...). ¿Por qué?
Porque ponen en entredicho su calidad ética.
En realidad, la persona, considerada sólo como persona, no es ni
buena ni mala moralmente, sino un ser abierto a ambos modos de ser.
Lo bueno o lo malo moral lo es únicamente por su ser inteligente y li- Si el hombre fracasa
bre. El acto moral es el acto libre por excelencia, la elección consciente en en conciliar la justicia
la que la persona se compromete verdaderamente. y la libertad,
El acto humano, hecho a conciencia y con libertad es el objeto de estu- fracasa en todo.
dio de la ética. Si la ciencia y la filosofía responden a la pregunta por qué, (Albert Camus)
buscando el valor de la verdad; si la tecnología responde al cómo, buscan-
do el valor de la utilidad, la ética responde al para qué, buscando el deber
ser, el valor moral.
Cualquier ciencia estudia aspectos parciales y periféricos de la reali-
dad o del ser humano. La diferencia específica de la ética es que afecta a
la entraña misma de la persona. Busca que la persona se mejore a sí mis-
ma y, de paso, a los demás.
No es, pues, un lujo ni nos viene impuesta desde fuera. Es una nece-
sidad intrínseca de la persona y de las organizaciones si se quiere que
éstas no se resquebrajen. En consecuencia, la ética debe preceder e ilu-
minar a las demás ciencias, a la política, a la economía, y hasta a la misma La moral es
ley o constitución de un país. Debe inspirarlas y regirlas a todas. Debe una ciencia frívola
proveerles el mínimo de valores, normas y actitudes básicas de conducta si no se la considera
para su desenvolvimiento. Por eso existe una ética de los negocios, de la conjuntamente con la
medicina, de la investigación... Y por eso no deben estar por un lado las política y la legislación.
decisiones de carácter ético y por otro las simplemente políticas, eco- (Claude Adrien
Helvétius)
nómicas, científicas o empresariales.
Para entender mejor esta distinción entre ciencias y ética, cotejaremos
el valor ético con otros valores. En efecto, toda acción tiene para la propia
persona que la realiza y para las personas afectadas cinco valores:

182 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

• Psicológico. Aprendizaje interno y experiencia que el sujeto consigue
al hacer las cosas.
• Económico. Es el valor de lo que hace la persona para que ella misma
Hay una ciencia más
importante para la u otra pueda satisfacer sus necesidades externas. La economía es el análisis
sociedad que los de las acciones humanas orientadas al logro de mejoras en los modos de
conocimientos físicos satisfacer las necesidades de los seres humanos. Se ha de subordinar a la
y matemáticos: es la sociología y a la ética, de lo contrario será autodestructiva y destructora.
ciencia que constituye • Sociológico. Es el valor de mi acción para los demás. Hoy, en muchos
la sociedad, la que le casos, el criterio último por el que una acción o decisión se considera éti-
sirve de base: la moral. ca o no, está determinado por la “aceptación social” de las consecuen-
(Claude-Henri de cias de esa acción e, incluso, por la utilidad o rentabilidad económica.
Rouvroy, Conde
de Saint-Simon) Cuando así se piensa, cuando sólo nos fijamos en el valor social (el valor
para los demás) o en el valor económico (la utilidad para resolver las necesidades
biológicas) de las acciones, y omitimos el valor ético (el valor para el propio
decisor), entonces es lógico que prescindamos de la ética y sólo nos que-
demos en una sociología normativa, sin fundamentación ética.
• Espiritual-teológico. Es la perfección espiritual que la persona logra
en las relaciones más íntimas con la divinidad.
• Ético. Es el cambio interior que se produce en la persona —mejor
Es necesario que haya
uno o varios principios y o peor— dependiendo de la naturaleza moral del hecho, de la intención
aun, en caso de existir que tenía al realizarlo y de las circunstancias concurrentes. Responde a
uno sólo, que éste sea la pregunta: ¿qué es lo correcto y lo incorrecto? para que, tanto el hecho como
inmóvil e inmutable. yo, seamos buenos o malos.
(Aristóteles) Hoy se habla mucho de valores éticos, pero muchas veces no se
entienden en sentido estrictamente ético. Se habla de otra cosa: de valo-
res sociológicos, económicos y sicológicos. ¡Cuidado con confundir va-
lor ético con valor sociológico, psicológico, teológico o económico!
¡Cuidado también con mezclar principios éticos con decálogos reli-
giosos o códigos jurídicos! Éstos son otra cosa. Con ellos estamos en otro
nivel. Los principios éticos no son, pues, sustitutos de la Torá, los Evange-
lios, Corán, Discursos y enseñanzas de Buda... Como tampoco lo son del Código
de Hammurabi, del Habeas Corpus inglés o de la constitución política de
Después de tantos años cualquier país.
estudiando la ética, he ¿Desde cuándo no se enseña la ética y la moral como un tratado más
llegado a la conclusión en la escuela y en la universidad, con todo su rigor y estructura profun-
de que toda ella se da? No le demos vueltas: lo que no se siembra, no se cosecha. Cuando en
resume en tres virtudes: un país se deja de enseñar ética, las consecuencias están a la vista.
coraje para vivir,
generosidad para
convivir, y prudencia
para sobrevivir. ¿Es igual hablar de acto moral que de acto ético?
(Fernando Savater) Diferencia entre ética y moral

Ético deriva de eticós en griego, término que pasó como ethicus al latín.
Es el juicio perteneciente o relativo a las obligaciones generales del hom-

DESARROLLO Y FORMACIÓN ÉTICO-MORAL 183

bre. La ética estudia el obrar de la persona, sus costumbres y hábitos, la
acción específicamente humana y libre a la luz de lo que debe o no hacer,
pero de forma teórica y especulativa. Lo hace a la luz de los primeros prin-
cipios y normas orientadoras del comportamiento humano que tienen Si la suma total de los
carácter de obligatoriedad e imperatividad. En resumen, aborda cues- actos del mundo fuera
tiones generales y reflexiones teóricas. Por eso es atemporal y universal: negativa, éste se
válida en todas las culturas, geografías y épocas. habría extinguido
hace mucho tiempo.
Moral viene de mos-ris en latín: costumbre. La moral es el juicio sobre (Mhatma Gandhi)
la bondad o malicia de un acto concreto. Se vuelca sobre los aspectos con-
cretos y prácticos del comportamiento humano. Por eso es histórica y
concreta: se ejercita en cada hecho, situación y circunstancia concreta.
Por eso, las respuestas morales dadas en un caso concreto no siempre
sirven en otros.
Para aclarar algo más la diferencia, piensa en esta comparación, con
su parecido pero también con sus distancias: la aritmética estudia los núme-
ros y las distintas operaciones que se pueden realizar con ellos, pero de
forma abstracta y teórica. Cuando esta ciencia se aplica a la construc-
ción se llama arquitectura; cuando se ejercita en todo tipo de máquinas, in-
geniería; si se usa en los impuestos, contabilidad fiscal; en caso de concretarse
en la organización y dirección económica, economía o administración, y así
sucesivamente. Algo parecido pasa con la ética y la moral. Aquella, la éti- Lo peor que hacen
ca, es el marco general, el estudio de los temas tratados de manera teóri- los malos es obligarnos
ca y abstracta. Ésta, la aplicación a la vida real, en cada caso particular. a dudar de los buenos.
Generalmente no hay duda ni confusión en la ética, porque resulta (Jacinto Benavente)
evidente. Sí aparecen, por el contrario, en las situaciones concretas, en los
detalles, que son la materia de la moral. Por eso, generalmente la gente
no tiene problemas éticos: todo el mundo está de acuerdo en los princi-
pios. En cambio sí tiene discrepancias y dudas morales. Por eso se dice
que esta persona es in-moral, a-moral o moral, pero no anti-ética o a-ética.
Está clara, pues, la diferencia: mientras la ética te da el marco teórico
general, la moral se encarga de juzgar los hechos concretos en las si-
tuaciones específicas. Pero también está clara la complementariedad:
¿se puede hacer moral sin ética, sin sus principios y marco teórico? ¿Sir-
ve de algo la ética sin aplicarla en la moral? Ambas se necesitan y ambas
se completan.



Fin de la ética y de la moral


¿Por qué ser ético? ¿Para qué ser ético? ¿Qué sentido tiene? ¿Por qué y para Moral es lo que
nos permite ser fieles
qué ser honesto en los negocios, cuando parece que el chantaje, la a nosotros mismos.
truhanería, el desfalco rentan más que la honestidad? ¿Por qué ser ético (Jeanne Moreau)
cuando el crimen parece que ya ni se denuncia y menos se persigue;
cuando la traición a los amigos y socios es rentable; cuando los culpa-

184 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

bles “importantes” no están en la cárcel ni pagan las multas y a los tram-
posos modernos hasta se les condecora?
La verdad es que todos Así como cada ciencia tiene su objetivo, la ética también tiene el su-
los hombres son a la yo: orientar a la persona, su libre actuar en cuanto persona hacia el bien,
vez pecadores y santos, hacia el valor, hacia su perfección, para que llegue a ser todo lo que está lla-
cuando no criminales mada a ser.
o mártires. (Guillermo Recuerda que “somos, no estamos hechos”. Y cada uno es responsa-
Apollinaire)
ble de su realización. A veces no sabemos bien a bien en qué consiste y
cómo conseguirla; otras no nos damos tiempo para descubrirla. La ética
te ayuda en este camino. ¿Cómo? Funcionando como el “instructivo” o
manual de operación de un aparato nuevo. ¿Por qué tenerlo presente y
respetarlo? Porque él te describe cómo usarlo, cuidarlo y sacarle el me-
jor provecho. ¡Es por tu propio bien!
En la persona existe intrínsecamente una especie de “instructivo” que
la impulsa y orienta sobre lo que tiene que hacer “hic et nunc” (aquí y ahora)
para desarrollar y hacer crecer su ser; para ser mejor persona, alcanzar
La moral es la su fin, y de este modo ser feliz. Este algo la inclina a hacer el bien, a ser
higiene del alma. justa y honesta, a considerar a los seres humanos como fines en sí mismos
(Lingree) y no como medios para sus propios fines, a querer ser mejor de lo que
es. ¡También por su propio bien!
En una palabra, las exigencias éticas tienen un sentido: procurar el
desarrollo del ser de la persona a través de los valores éticos y morales;
perfeccionar al hombre en lo más profundo de su ser, perfeccionando
su capacidad de autogobierno y el uso de su libertad.
La ética y la moral son nuestros maestros para la autorrealización.
Los valores éticos (bondad, comprensión, justicia, integridad...), contribuyen,
por una parte al automejoramiento personal, y, por otra, al bienestar
general de los demás. En la medida en que seamos más éticos, com-
La ética no es otra cosa
que la reverencia prenderemos y actuaremos con base en la justicia, el respeto y el bien
por la vida. común; seremos más respetuosos y tolerantes con los demás.
(Albert Schweitzer) La vida ética y moral tiene como objetivo la construcción de la perso-
na; es decir, su liberación progresiva de condicionamientos como los
instintos, pasiones, reclamos externos o internos (libertad-de; libertad ne-
gativa), y la autorrealización en conformidad con el proyecto de la mi-
sión personal (libertad-para, libertad positiva).
¿Por qué ser honesto en los negocios y en la vida? Porque es más fácil
decir la verdad que inventar mentiras coherentes, y porque es más con-
fortable: se duerme mejor por la noche, puede uno mirarse fijamente
No se nace malvado. en el espejo, se camina sin bochornos con la frente en alto... Se puede
(Eugène Sué) perder económica o política y socialmente en el corto plazo, es verdad,
pero se gana en el mediano y largo, con relaciones duraderas con los su-
bordinados, seguidores, clientes y proveedores; con toda la sociedad.

DESARROLLO Y FORMACIÓN ÉTICO-MORAL 185

Tomar decisiones en función del valor ético (y no sólo del valor eco-
nómico, político, social o psicológico...) puede suponer un costo mayor
en el corto plazo que otra alternativa antiética, pero el líder es cons-
ciente de que ha elegido la mejor alternativa para él mismo y para los
demás en el mediano y largo plazo.
La experiencia y la razón dicen que, a la larga, los beneficiosos efectos
psicológicos y éticos de las decisiones tomadas, conducen a mejores re- Todo está perdido
sultados, también económicos. Siendo éticos, la organización y la vida cuando los malos
van mejor, aunque a veces pueda suponer un “costo de oportunidad”. sirven de ejemplo,
y los buenos, de mofa.
Por el contrario, violentando o rechazando la ética, la imagen del lí- (Demócrates)
der y de cualquier empresa, sus beneficios, se resienten más temprano
que tarde frente a los empleados, proveedores y clientes.
No se trata de ser ético sólo para que tú y tu organización vayan mejor
en el mediano y largo plazo. Reducir a esto la ética es hacer sociología y
empobrecerla. Se trata de ser ético porque es tu deber, estás hecho para
ello, está en juego tu realización o denigración como persona. Lo demás
son efectos colaterales, muy importantes también. La ética no se redu-
ce, por tanto, a no abusar de los demás, porque de hacerlo rendirán me-
nos y la propia imagen se resentirá ante el público y los seguidores.
En la medida en que las personas que actúan dentro de una institu-
ción vayan mejorándose a sí mismas y a las demás por medio de sus deci- Proponerse ser
siones éticas, la institución y los negocios que emprendan tendrán más bueno es serlo ya.
posibilidades de ser más rentables y eficaces en el largo plazo. De su vi- (Edme P. Beauchene)
vencia no sólo depende el que la empresa funcione bien, sino su propia
supervivencia. Sin ética, “pan para hoy y hambre segura mañana”.
La ética y la moral, surgidas de la naturaleza humana, son los maes-
tros que nos permiten ser fieles a nosotros mismos. No podemos
violarlas o menospreciarlas sin atentar contra nosotros mismos, contra
nuestra naturaleza y esencia humana, que es racional y libre, con un fin o
proyecto: ser creador y forjador de nuestro destino, realizar nuestro pro-
pio proyecto vital y existencial.




Presupuestos del acto ético y moral

Es esencial al acto moral que sea ejecutado siendo la persona plena- La ignorancia es la
mente consciente de lo que hace, que tenga la advertencia, que lo haga con madre de todos los
pleno consentimiento (que quiera hacerlo), con intención expresa de ha- crímenes. Un crimen
cerlo, y con una libertad lo suficientemente libre como para que pudiera es, ante todo, una
falta de raciocinio.
no hacerlo si no lo desea. (Honoré de Balzac)
En síntesis, son cuatro los requisitos básicos que se reclaman mutua-
mente para que una acción humana sea ética: la inteligencia, la advertencia,

186 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

el consentimiento y la libertad personal. Conocimiento de los valores y prin-
cipios, de las obligaciones y de las leyes; la advertencia de que se deben
Dios lucha con el aplicar aquí y ahora; el consentimiento para hacerlo, y la libertad para realizar-
diablo y el campo lo junto con la responsabilidad para dar cuenta de lo hecho ante mí mismo
de batalla es el y la sociedad. Sin estos presupuestos no hay ética.
corazón del hombre.
(Fiodor Dostoievski) Yo sé a priori que matar es malo, que me aleja de mi realización y
envenena mi ser. Si lo hago con pleno conocimiento y perfecto consen-
timiento, el veredicto de mi conciencia será claramente acusatorio y con-
denatorio. Pagaré las consecuencias con la devaluación de mi ser y el re-
mordimiento de conciencia. Pero si tengo que matar en caso de guerra o
de defensa personal por un asalto —porque de lo contrario me mata-
rían a mí—, entonces no tengo mucho margen para la libertad. En este
caso fallaría uno de los ingredientes para ser éticamente malo. El hecho
seguirá siendo malo, pero mi responsabilidad disminuye notoriamente.
La libertad es el otro requisito básico de la acción moral humana.
Hablar de moral es hablar necesariamente de la acción en libertad. Só-
lo si la persona es libre, es también moralmente responsable de sus actos.
Sólo se puede hablar, por tanto, de “acción moral” cuando el hombre tiene
experiencia de su propia capacidad de decidir el significado de su con-
Obra siempre de ducta, de su autorrealizarse, de su irse haciendo autónomamente a sí
tal modo que la mismo en la vida: cuando es libre.
Humanidad, sea en tu
persona o en la de otro,
se considere siempre
un fin, y nunca como ¿Sobre qué criterios o parámetros se hacen
un mero medio. los juicios éticos y morales?
(Emmanuel Kant)
En un juicio penal o mercantil, el juez juzga de acuerdo con la ley, con
la constitución, el código penal...; es decir, confronta una determina-
da conducta con lo estipulado en la legislación. Cuando yo juzgo mis ac-
tos y los de los demás, ¿sobre qué los juzgo? ¿con qué los confronto? ¿cuál
es la ley que se me aplica?
Ya hemos dicho que la persona es ética porque en su fuero interior se
somete a un juicio ella misma y sus acciones —que no puede evadir—.
Como en todo juicio, los hechos se juzgan de acuerdo con una ley o un
código, que sirve de marco de referencia, de espejo de comparación. ¿Cuál
Ninguna moral puede es esta ley en el campo de la ética? ¿Cuál el marco de referencia para con-
fundarse sobre la frontar las conductas humanas? En otras palabras, ¿cuál es la obligación
autoridad, ni siquiera
aunque la autoridad ética, moral, más universal de la persona? Haz el bien y evita el mal: esta sen-
fuera divina. cilla formulación resume la ética de forma rápida y simple. Este enuncia-
(Alfred Julius Ayer) do debe ser también la norma de conducta de cualquier liderazgo.
A lo largo de toda la historia de la humanidad, éste ha sido el impe-
rativo, el principio, el origen ético más universal y primario. De aquí

DESARROLLO Y FORMACIÓN ÉTICO-MORAL 187

han surgido todos los demás principios o valores: justicia, verdad, res-
peto, solidaridad, bien común, honestidad, verdad... De él ha nacido la
también conocida y extendida Regla de Oro: “Haz a los demás lo que quieras
para ti. No hagas a los demás lo que no quieras para ti”. De aquí emanan todos
los códigos morales, todos los decálogos, todas las demás leyes, normas
y obligaciones. Lógicamente, se supone que son una emanación de ellos.
La mayoría lo son. Y de aquí deberían emanar todos los ordenamien- El hombre no es
ni bueno ni malo;
tos jurídicos y civiles, incluida la misma constitución o carta magna de nace con instintos y
un país. No siempre ocurre así. aptitudes; la sociedad,
Las primeras leyes y declaraciones de la ética que conocemos — por- lejos de corromperlo
que se pusieron por escrito y así han podido llegar hasta nosotros (Có- como pretendía
digo de Hammurabi, Diez mandamientos, Edictos del emperador Ashoka...)—, Rousseau, lo mejora,
surgen de esta primera ley. Hasta cierto punto, se pueden interpretar co- lo hace mejor; pero
el interés desarrolla
mo intentos por dominar, someter y domesticar la vida emocional, los también sus malas
instintos y las pasiones a la luz de este principio. En otras palabras, son inclinaciones.
intentos por dirigir la conducta humana hacia lo mejor de la persona. (Honoré de Balzac)



¿De dónde surge la ética y la moral?


¿Y de dónde surge la obligación ética y moral de hacer el bien y evitar el mal?
¿Cuál es su origen y su fuente? ¿Acaso la opinión tradicional de los de-
más? ¿El conjunto de creencias y sentimientos comunes de los miembros No busquéis el bien
de una misma sociedad? ¿El honor, la reputación? ¿La educación? ¿El fuera de vosotros;
buscadlo dentro de
grupo? ¿La familia, la cultura, la escuela, la religión, la opinión pública...? vosotros mismos o
¿Los acuerdos multinacionales y multilaterales, el convencionalismo? nunca lo encontraréis.
Por el hecho de que una gran parte de los seres humanos siga una (Epicteto)
determinada línea de conducta no se puede afirmar que obre correcta-
mente, ni que ésa sea la conducta ética a seguir. No basta, pues, el conven-
cionalismo o el hecho de que todos lo hagan para fundamentar esta ley.
Siempre son útiles las analogías, con sus parecidos y diferencias. Aquí
va una más. ¿De dónde le surge a un coche de lujo —pon la marca que
prefieras— la obligación de circular por carreteras y calles lisas, sin ba-
ches ni topes y, por contra, la prohibición de arrastrar remolques de ¡Tremendo campo de
contenedores, de bombear agua en los pozos de riego del campo, de batalla, el hombre!
correr a campo traviesa por entre surcos y barrancas? ¿Acaso del capri- (Víctor Hugo)
cho del conductor o del consenso social? ¡No! La obligación o prohibi-
ción respectiva le viene de su diseño, de la estructura y forma de ser de su
chasis, motor, carrocería, ruedas, etc.; es decir, de su naturaleza. Y si el
dueño la violenta, podrá ganar más dinero remolcando tráilers; podrá ob-
tener más fama o prestigio popular ante las masas al bombear agua agrí-
cola o fungir como “todoterreno”, pero no durará mucho. Su estructu-

188 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

ra se deteriorará y en breve ya no servirá para el fin para el cual fue
diseñado. Al poco tiempo tampoco para estas operaciones ajenas.
Lo mismo ocurre con la persona: su naturaleza es la que le dicta lo que
puede o no puede hacer; lo que le conviene o no conviene. El ser de la
persona, su naturaleza, su esencia metafísica es lo que funda la ética. Sólo
del ser del hombre se infiere la ética. Sólo en el ser del hombre se funda
la moral. Sólo en su estructura radica el porqué el ser humano está obli-
gado a guardar consigo mismo, y con los demás (con la naturaleza y, en
El hombre es la su caso, con Dios) un comportamiento calificado de bueno o de justo.
única criatura que El ser de la persona determina su obrar. El “ordo essendi” (orden que se re-
puede rechazar ser fiere a la esencia y naturaleza de las cosas) determina el “ordo operandi” (orden que
lo que ella es. se refiere al actuar), en palabras de los filósofos. Por eso, toda norma, toda
(Albert Camus)
ley, valor u obligación ética que se le proponga al hombre, provenga de
sí mismo, de los demás, de la sociedad, de la tradición o de Dios, para ser
obligatoria, hay que “probarla” con el ser del hombre, y mostrar su con-
sonancia con su naturaleza.
Esto explica por qué toda ética presupone una antropología. Y re-
nunciar a pensar en una antropología, además de no comprender al hom-
bre, significa no fundamentar bien la ética y la moral. La única base en
la que se puede fundar sólidamente la ética y edificar después una ética
racional es partiendo de un adecuado concepto de naturaleza humana;
de una buena antropología.
Si no partimos de un mínimo concepto de lo que es la naturaleza hu-
mana, cualquier ética está viciada de raíz. Y si simplemente se parte de
Debemos mucho la persona entendida como “ser capaz de argumentación”, quedan ex-
a Maquiavelo y
a quienes nos han cluidos los niños, los tontos, los locos, los enfermos en coma, los débi-
mostrado lo que les mentales... Por otro lado, imaginando que un día una computadora
los hombres hacen, fuera “capaz de argumentación” y que pudiera tomar decisiones (por
y no lo que ejemplo, desconectarse o no, funcionar hoy o no), ¿también sería ya una
deberían hacer. persona sujeta a la ética?
(Francis Bacon)
La fuente, el origen de la ética no es la sociedad, la educación, la tra-
dición, la familia o la religión... Es el mismo diseño y estructura de la
persona. Todas aquellas pueden apoyar o entorpecer, iluminar u oscu-
recer, pero no son ellas las que la crean.
Es verdad que nuestra vida ética se ve también afectada —y a veces
mucho— por todos los convencionalismos, educación, tradiciones, nor-
mas o costumbres de la sociedad en la que vivimos. Pero esto no signi-
fica que éstos la funden. La discusión puede girar sobre qué aspectos de
la vida social o cultural lo son por naturaleza y cuáles otros lo son por
convencionalismo. Una vaca sagrada es vaca por naturaleza, y es sagrada por
convecionalismo. Un hijo está en relación natural de parentesco con su padre, y en una
relación convencional de parentesco con su suegra.

DESARROLLO Y FORMACIÓN ÉTICO-MORAL 189

Pero en último lugar, la obligación ética, el deber de proceder moral-
mente surge de la esencia de la persona; se cimenta en su naturaleza
inteligente y libre, y tiene un fin o proyecto: ser creador y forjador de su
destino, realizar su proyecto vital y existencial. ¿Cuál es, pues, el funda-
mento, el principio o raíz de los valores éticos y morales? La persona: su
base ontológica y metafísica, con su ser y actuar.
Digámoslo una vez más: el origen de la ética y de la moral está en el ser
de la persona. La ética arranca de la misma estructura bio-psíquica-
intelectual-volitiva de la persona. Responde a una exigencia básica e
inevitable de su condición de ser inteligente y libre. La naturaleza huma- Los hombres son
na es la que permite de raíz la inteligencia, el libre albedrío, su libertad y criaturas muy raras:
la mitad censura lo que
su acción libre. Gracias a ellas, el hombre puede comportarse en con- practica; la otra mitad
sonancia con su propio ser natural o, por el contrario, en disconformi- practica lo que censura;
dad con él. el resto siempre dice y
Tenemos la libertad para elegir y podemos apurar hasta el límite hace lo que debe.
nuestra “carrocería”. Somos libres para hacerlo. Pero no somos libres para (Benjamín Franklin)
elegir las consecuencias. Éstas se dan con determinismo, por ley natural
o “según la ley de la gravedad”, y aquí no hay margen de libertad. Por eso
mismo, por no saber calibrar bien los efectos, somos también muy idio-
tas, en el sentido etimológico de la palabra: cortos de mente. Recuerda la
suma de 2 + 2 + 2. Aritméticamente, ¿cuánto da? Seis, siempre y en todo
lugar. Con mi libertad, puedo concluir lo que me parezca, dependiendo
de las circunstancias: si se trata de cobrar o pagar. Soy libre y puedo tor-
cerlo. Sí, muy libre al hacerlo, pero muy “idiota” al sostenerlo.
Estamos diseñados para el bien, nuestra naturaleza espera que haga-
mos el bien. Y éste es un principio universal independientemente de
nuestro cumplimiento y lealtad a él. Abraham H. Maslow sostiene que el
hombre es innata y esencialmente bueno, y que la maldad de su conduc- Toda buena filosofía
ta es producto más bien de un mal ambiente externo que de una corrup- moral no es sino la
ción interna. ¿Y quién crea el mal ambiente? La libertad humana. sirvienta de la religión.
(Francis Bacon)


Ética y religión


¿Es necesario ser religioso para ser ético? No. El origen inmediato de la
ley ética está en el ser de la persona. Basta con escuchar con la razón a la
propia naturaleza humana para descubrir que somos éticos y que esta- La inmoralidad ha
mos obligados a elegir siempre el bien. hallado siempre en
Si a mi coche de lujo yo le pregunto que por qué no puede realizar la religión un apoyo
acciones ajenas a su diseño, me responderá que porque así está hecho, tan firme como
que ésa es su naturaleza. Si lo acorralo un poco y le inquiero con más in- la moralidad.
sistencia que por qué está hecho así, me remitirá a su creador y dise- (Sigmund Freud)

190 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

La religión es lo ñador. Él es el causante de lo que puede y no puede hacer y que lleva
más necesario de la estipulado en el manual de operación.
vida: es el futuro o Salvadas las distancias, algo análogo sucede con el ser de la perso-
pereceremos. Hay
un gran desequilibrio na: mediante su inteligencia, es capaz de darse cuenta de que su estructu-
entre nuestra técnica ra está hecha para el bien, y que le sienta pésimo el mal. Pero nada más.
y nuestra moral. No se la dio ni se la creó él mismo. Depende de Otro. En otras pala-
(Arnold N. Toynbee) bras, esta naturaleza humana, esta estructura obligada al bien es descubier-
ta e interpretada por la razón de la persona. En ella misma descubre tam-
bién el origen de la ética, con su ley universal, que dice que debe obrar
conforme con la verdad de su ser, con su estructura íntima, de acuerdo
Un poco de filosofía con su naturaleza. Pero la persona no la inventa ni la construye a capri-
inclina a la mente del cho. Sólo descubre esta realidad y la obligación natural de seguir el bien
hombre al ateísmo; y rechazar el mal. Así lo ve en las estructuras y tendencias típicas que
pero profundizar están impresas en su ser.
en la filosofía la
conduce a la religión. Por tanto, si la razón sólo descubre en la estructura y naturaleza de la
(Francis Bacon) persona la ley natural de hacer el bien y evitar el mal, pero no la inventa ni la
construye a capricho; si el ser del hombre es finito y limitado, esto signi-
fica que tiene que haber otro Ser que explique este ser, y una Inteligencia o
Razón que interprete totalmente este ser.
La sociedad necesita El origen de la ética, de la moral se puede poner en un primer acer-
valorar los valores camiento en el ser del hombre, en su naturaleza, pero puesto que éste no
espirituales, no para se explica completamente a sí mismo, entonces la explicación última
neutralizar lo material, habrá que buscarla en otro sitio: en el Ser, en la Inteligencia absoluta.
sino para hacerlo
plenamente productivo. Hay un Ser en el que la Verdad absoluta, el Ser absoluto, su Inteligencia
(Peter Drucker) y su Voluntad absolutas se identifican: Dios. Él basa, pues, el ser de la per-
sona humana, su valor, dignidad y, por tanto, la ley y la obligación ética
de obrar de acuerdo con el ser de la persona.
La ética atea, agnóstica o indiferente coloca su fundamento en el ser del
Es completamente hombre, en su dignidad, en sus derechos. Es un punto de encuentro,
necesario que nos pero no la explicación completa y última, porque, ¿quién explica al hom-
convenzamos de la bre y su particular naturaleza?
existencia de Dios,
pero no es tan Las ciencias empíricas (sociología, psicología, psicoanálisis, medicina, etolo-
necesario que gía...) son incapaces de determinar qué es lo que debe hacer el hombre,
la demostremos. de demostrar que el hombre no “está programado” en todo su obrar y
(Emmanuel Kant) que, por el contrario, sus acciones son libres y, en consecuencia, éticas.
Dan una gran contribución a la ética, es verdad, en cuanto que mues-
tran que la libertad está limitada por su finitud y por su ser “corporei-
Para las personas zada” o “psico-somática”. Pueden explicar también cómo cumplir las
creyentes, Dios está exigencias del ser ético y moral o cómo debe realizarse moralmente el
al principio; para los hombre. Pero no explican el fundamento último del ser moral. Éste sólo
científicos, al final de
todas sus reflexiones. se descubre a través de una reflexión sobre qué es lo ético y lo moral, y
(Max Planck) por qué el hombre debe ser moral y ético. Se necesita una justificación

DESARROLLO Y FORMACIÓN ÉTICO-MORAL 191

metafísica y un esclarecimiento ontológico último, y éste sólo lo da la
teodicea y la fe religiosa.



¿Ética inmutable, válida hoy y siempre,
o cambiante de acuerdo con los tiempos?


En tiempos de cambio constante y vertiginoso es fácil pensar que has-
ta la ley ética más universal —haz el bien y evita el mal—, junto con sus
especificaciones y concreciones, han cambiado y están en proceso de
cambio. Pero no, no han cambiado ni pueden cambiar.
¿Por qué? Traslada tu coche de lujo a la Antártida o al Polo Norte,
cámbialo de lugar, ¿podrá realizar ahí lo que le está prohibido aquí por La naturaleza nunca
quebranta sus
su estructura: remolcar contenedores, bombear agua, correr a campo propias leyes.
traviesa...? “¡Son otras culturas, libres de paradigmas mentales! ¿no?” (Leonardo Da Vinci)
Supón que lo congelas en una cámara de hidrógeno y lo conservas así
hasta el año 5000. Cuando lo descongelen en esa fecha, ¿podrá hacer
entonces lo que hoy le está vetado por su naturaleza? “¡Ya cambiaron
los tiempos! ¡Ya no está sujeto a los prejuicios de la época! ¿no?”
Por mucho que cambie de tiempo y de lugar, mientras el ser humano
no cambie cualitativamente su naturaleza y estructura; mientras siga sien-
do persona humana tal como hoy la conocemos, estará sujeta a la mis-
ma ley ética de hacer el bien y evitar el mal. Será para él una ley inmutable
y universal. No ha cambiado, y no cambiará porque deriva del ser y es-
tructura del ser del hombre.
La ética se asienta siempre sobre una antropología. Hay muchas teo-
rías sobre el origen y el ser de la persona (creacionismo simple, generación espon-
tánea, fixismo, evolucionismo, materialismo dialéctico...) y en consecuencia sobre
los valores éticos. No es nuestro objetivo analizarlas y discutirlas aquí. No hay una sola cultura
Pero aceptemos, para el objetivo que buscamos, la evolución histórica en el mundo en la que
sea permitido hacerlo
que propone la ciencia, tanto en sus fases oscuras, como en las conocidas. todo. Y desde hace
Desde el momento en que el hombre comenzó a ser persona y dejó de ser mucho tiempo se sabe
animal, por el proceso y causa que haya sido, desde ese momento su es- bien que el hombre
tructura y naturaleza le han obligado a comportarse de cierta manera, a no comienza con la
seguir determinados principios y normas éticas. libertad sino con el
Y mientras esta estructura no cambie, aunque lo hagan los tiempos, límite y la línea de
lo infranqueable.
los lugares y las culturas, esta obligación de ser ético no cambiará. Si los (Michel Foucault)
valores se asientan en la persona, en el ser del hombre, ¿podrán cambiar
y metamorfosearse mientras no cambie éste? ¿Podrán alterarse y trans-
mutarse sin perjudicar la esencia misma del hombre? Los valores huma-
nos fundamentales serán inmutables mientras inmutable sea la natura-
leza de la que emanan y se asientan: el ser de la persona.

192 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

Es verdad que ha habido cambios tanto en la forma de concebir la
vida como las normas y costumbres del hombre (esclavitud, guerra santa,
Verdad en una época, papel de la mujer, infanticidio...), pero no en su estructura racional. En conse-
error en otra. cuencia, los cambios en los valores se han dado en su interpretación, en
(Montesquieu) la aplicación y vivencia, pero no en su núcleo más profundo.
No tiene razón Nietzsche, por tanto, cuando sostiene que todos los
valores —incluidos los éticos—son pactos o convencionalismos huma-
nos, admitidos históricamente en un lugar determinado, con fecha de
nacimiento; un invento del hombre decadente que teme a su estatuto
ontológico finito. Según esta interpretación, cada época tiene sus valo-
res y todos son cambiantes y relativos, unos más positivos que otros. En
concreto, los valores judeo-cristianos son más bien negativos y falsos,
porque impiden que nazca el superhombre.
Tampoco tienen razón otras teorías que niegan que exista un único
principio ético con validez universal e intemporal, o que se pueda cono-
No debo actuar nunca cer mediante la razón. Veamos algunas de ellas:
de otro modo más
que cuando pueda El naturalismo ético de Platón, Aristóteles, Cicerón... admite que existen
convertir mi criterio valores universales, acciones morales o cosas que son en sí mismas bue-
en ley universal. nas o malas, pero no se pronuncian sobre su origen.
(Emmanuel Kant) El convencionalismo social de los sofistas, Epicuro, Marsilio de Padua,
Maquiavelo, Hobbes, Locke, Rouseau, Hayek, Kelsen, Bobbio, Apel,
Habermas, Buchanan, Rawls... sostiene que los valores éticos y su justi-
ficabilidad son relativos a las culturas y fruto de convenciones humanas
temporales.
El contractualismo, una forma de convencionalismo, afirma que el esta-
do político, la sociedad civil, las leyes civiles, el derecho y también las
normas éticas no están sustentadas o inscritas en la naturaleza humana,
sino que surgen a partir de un pacto, convención o contrato entre per-
sonas libres.
Aun en medio de gente
o de circunstancias que El voluntarismo de Guillermo de Occam propone que la norma objeti-
parecen ignorar los va y última de la ética es la Voluntad de Dios. Ella es la que establece lo
principios, podemos que es bueno o malo. Y Dios no se equivoca.
estar seguros de que El emotivismo moral de David Hume sostiene que el fundamento de la
los principios son más
grandes que la gente y ley moral no lo encontramos en la razón, sino en el sentimiento que las ac-
que las circunstancias, ciones y cualidades de las personas despiertan en nosotros. No obstante
y que miles de años no fundar bien la ética, Hume tiene el mérito de destacar la importan-
de historia los han visto cia de los sentimientos y emociones en la vida moral.
triunfar una y otra vez. El positivismo ético niega toda exigencia y todo bien moral que sean
(Stephen R. Covey)
independientes de la voluntad del hombre.
El cognitivismo o intelectualismo afirma que la condición necesaria y su-
ficiente para la conducta ética es el conocimiento.

DESARROLLO Y FORMACIÓN ÉTICO-MORAL 193

Ludwig Wittgenstein considera que la ética, al igual que la religión, es
algo de lo que no se puede hablar, y, por tanto, es mejor callarse.
N. Hartmann sostiene que los valores son creaciones humana, prejui-
cios heredados con el tiempo y transmitidos de generación en generación.
El intuicionismo de G. E. Moore y A. J. Ayer considera que hay verda- Educad a los hombres
des morales que conocemos por intuición, y que no hay otra forma de sin religión, y los
comprobar lo que es verdadero o falso éticamente, más que mediante convertiréis en
la intuición. diablos listos.
(Arthur Weslley,
Duque de Wellington)
¿Ética universal, válida para mí y para todos
los hombres o relativa a las culturas y geografías?


Ya quedó argumentado que el valor y principio ético más elemental
—haz el bien y evita el mal— no cambia con la época, pero ¿puede cambiar
con el lugar? ¿Es válido en todos los sitios? ¿Lo conoce todo el mundo?
Recorre la historia y la geografía: dime una religión, una raza, cual-
quier tribu que haya tenido como norma de conducta: “Haz el mal y
evita el bien”. ¿Habrá habido alguna?
La ética, el valor y obligación ética más primaria se basa en la natura-
leza humana, que es igual en todas las personas, siempre y en todo lugar.
Por eso mismo, este principio lo conoce todo el mundo, en todas las cultu-
ras y en todas las épocas. Por eso mismo obliga a todos, y todas las perso-
nas están sometidas a él. Aquí no vale aquello del rey Segismundo I
(1368-1437): Soy el rey de Roma, y por esto estoy por encima de la gramática, de la
ley y de los valores.
Esto no significa que todo ser humano posea por igual la capacidad
de conocer y aplicar por sí solo y sin esfuerzo todos los valores que se de-
rivan de él, y de hacerlo hasta sus últimos detalles en los casos concretos.
Se necesita reflexión y ascesis intelectual para superar la superficialidad
de la mente humana y sus prejuicios a la hora de su aplicación concreta. La honestidad
Y se necesita más convencimiento y voluntad para hacerlo a contraco- es incompatible
rriente de las propias pasiones e instintos. con amasar
una gran fortuna.
Objetivamente no se puede hablar, por tanto, de cambio y relativis- (Mahatma Gandhi)
mo en los principios y valores éticos. No son ellos los que cambian, los
que son relativos al tiempo y al espacio, sino que lo que comúnmente
cambia es la percepción, vivencia y valoración humana de estos valores.
Son las épocas y sus gentes las que cambian.
Hoy somos más sensibles que ayer a los derechos humanos, a los
derechos de la mujer, por ejemplo, y al valor de la vida o de la igualdad y
justicia frente a la usura e injusticia. Nos escandalizamos ante aberra-
ciones históricas como la esclavitud, el infanticidio o la inquisición re-

194 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

ligiosa. Posiblemente ocurra lo mismo con nuestra civilización dentro
de algunos años, cuando mirando hacia atrás, nuestros descendientes
conozcan los genocidios del siglo XX y vean nuestras refinadas o desca-
radas injusticias sociales y raciales, o cuando contemplen el desprecio a la
No debemos perder vida mostrado con el aborto y por todos los terrorismos e inquisicio-
la fe en la humanidad, nes, hoy no tan religiosas. Pero no son los valores éticos los que cambian,
que es como el océano: porque no ha cambiado la estructura de la persona. Los que valen hoy,
no se ensucia porque
algunas de sus gotas valieron ayer y valdrán mañana: siempre enriquecerán y harán el bien a la
estén sucias. persona. Somos las personas las que cambiamos en nuestra percepción y
(Mahatma Gandhi) valoración. Los cambios se han dado en la interpretación y aplicación
concreta de esos valores, pero no en su núcleo más profundo.



¿Crisis y cambio de valores hoy? ¿Qué puede y
qué no puede cambiar en los valores éticos?

Desde hace unas cuantas décadas hablamos mucho de crisis de valores,
de que los valores han cambiado, de que unos son anacrónicos, desfa-
sados, y otros “progres” y vanguardistas...
Es verdad que la sociedad cambia; que la cultura cambia; que la
empresa cambia; que las instituciones cambian y el hombre también,
aunque siga siendo el mismo. ¿Pero en verdad sufren una metamorfosis
también los valores? ¿Podrán realmente cambiar y quebrar? ¿Hay crisis
de valores o crisis en la vivencia e interpretación de los valores?
Paradójicamente, hoy se habla de valores más que nunca antes. Po-
demos decir que están de moda, que están de actualidad.
Sin embargo, cuando se habla tanto de ellos tal vez sea porque nos
faltan mucho. Han perdido notoriedad y actualidad diaria, pero no es
porque hayan dejado de tener importancia en sí mismos.
Por ejemplo: el valor de la justicia estuvo muy de actualidad en el siglo

Los hombres somos XX; ahora que se menciona menos no es que el valor de la justicia haya
muy aficionados a pasado de moda, sino que ya no está en la actualidad diaria como lo estaba;
buscar la verdad, pero su importancia sigue estando ahí. Por tanto no hay valores de moda
pero muy reacios sino valores que relucen más que otros o que nosotros mismos necesita-
a aceptarla. mos más en determinadas épocas. Cuando se habla de crisis de valores,
(Etienne Gilson)
¿qué se quiere decir? ¿no será acaso que se está cambiando en cuanto a la
manera de estimarlos y vivirlos?
Si los valores se asientan en la persona, en el ser de la persona, ¿podrán
cambiar y metamorfosearse aquéllos mientras no cambie ésta? ¿Podrán
alterarse y transmutarse sin perjudicar la esencia misma de la persona?
Los valores humanos fundamentales, entre ellos los éticos, serán inmu-
tables mientras sea inmutable el hombre, el ser de la persona, la natu-
raleza de la que emanan y en la que se asientan.

DESARROLLO Y FORMACIÓN ÉTICO-MORAL 195

En resumen, si la naturaleza humana (ser físico, psíquico, social, intelec-
tual, volitivo, ético-moral, religioso, histórico, trascendente) es inmutable y univer-
sal, los valores humanos, los auténticos valores humanos que de ella se
derivan —entre ellos los éticos— serán inmutables y universales, no cir-
cunstanciales o relativos a un lugar y a una época.
Otra cosa es la interpretación y vivencia que cada persona y cultura
haga de ellos. Éstas sí que pueden ser cambiantes, circunstanciales y
relativas a una región, época, cultura, etnia, educación, ideología...




1. ¿Eres un modelo de ética? ¿Consideras este tema como un puntal muy importantes de tu liderazgo?
2. ¿Conoces cómo se hace un juicio ético-moral?
3. ¿Ya sabes que es un acto moral? ¿Cuál es la diferencia entre ética y moral?
4. ¿Por qué ser ético? ¿Para qué ser ético cuando parece que a los deshonestos les va mejor?
5. ¿En dónde radica para ti el último fundamento de tus obligaciones éticas?
6. ¿Crees que la obligación moral, el valor ético es cambiante, mutable, sujeto a la votación de la mayoría?
7. ¿Consideras que hay que ser religioso para ser ético-moral?
8. ¿Hay auténtica crisis de valores, o crisis en la apreciación, valoración y vivencia de los valores?
9. ¿Eres de los que juzgan que la ética no debe juzgar la política, la economía y la vida pública?



La conciencia moral

¿Qué es la conciencia moral?

Cuando en nuestra vida presenciamos o protagonizamos un juicio pe-
nal, mercantil, familiar o civil, lo hacemos siempre en una sede, llamada
juzgado, tribunal o magistratura. Y ahí es donde concurren todos los in- ¡Conciencia nunca
tegrantes que participan en el juicio. dormida, / mudo y
Cuando juzgamos nuestras acciones o las de los demás desde el pun- pertinaz testigo, /
to de vista ético, lo hacemos también en una sede: en la inteligencia, que no dejas sin castigo /
mejor conocida como conciencia. ¿Qué es la conciencia? La inteligencia es- ningún crimen en la vida! /
La Ley calla, el mundo
pecializada en la valoración de los hechos humanos, ni más ni menos. olvida; / mas, ¿quién
Estamos hablando de conciencia moral, no de conciencia psicológica, sacude tu yugo? /
que es el saber sobre el propio saber. Al Sumo Hacedor le plugo
¿Cuáles son sus funciones? Hace de lugar, de sede y tribunal en donde / que, a solas con el
se realiza el juicio moral sobre los actos humanos a la luz de una ley que pecado / fueses tú para
ella misma tiene inscrita. Es decir, en ella se celebra el juicio, ella hace de el culpado / delator,
juez y verdugo.
juez, de fiscal y abogado defensor; ella presenta los testigos, los testimo- (Gaspar Núñez de Arce)
nios y las pruebas; ella emite el veredicto condenatorio o absolutorio a la
luz de la ley ética, de las obligaciones y deberes morales, a la luz de los
valores. Y lo hace sobre el hecho, sobre sus circunstancias y sus fines. Ella
misma es la que pone y paga la pena o castigo.

196 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA



Tribunal Acusado
Tribunal Acusado
Fiscal Abogado defensor Fiscal Abogado defensor
Testigos Testimonios Testigos Testimonios
Pruebas Expediente Pruebas Expediente
Juez Jurado Juez Jurado
Juicio Ley-código jurídico Juicio Ley-código jurídico
Hechos, acciones Consentimiento Hechos, acciones Consentimiento
Intención, fin Circunstancias Intención, fin Circunstancias
Sentencia Pena-castigo Sentencia Pena-castigo



Juicio humano Juicio de conciencia

A esta voz interior, la conciencia, nunca podemos dejar de escuchar-
La conciencia es la
luz de la inteligencia la, desatenderla y voltearle la mirada. Es nuestro mejor fiscal y juez, pero
para distinguir el también nuestro mejor maestro y guía, al igual que nuestro más impla-
bien y el mal. cable verdugo. No podemos extirparnos la conciencia, a menos que
(Confucio) nos extirpemos la inteligencia.

¿Cuál es su origen?


¿Quién es el causante de tener conciencia? ¿La opinión pública de una
sociedad? ¿El conjunto de creencias y sentimientos comunes de los
miembros de una misma comunidad? ¿El honor, la reputación, la fami-
La voz de la conciencia
es tan delicada que lia, la escuela, la religión, la...?
resulta fácil ahogarla, No. Su origen radica en que somos inteligentes y libres, en que nos
pero es también tan damos cuenta y estamos condenados irremediablemente a elegir. Por
clara que resulta eso no podemos eludir el hecho de juzgarnos. Los factores anteriores
imposible confundirla. nos pueden influir y condicionar la inteligencia y la libertad, pero nunca
(Madame de Staël)
anularlas.

Momentos, pasos o fases de la conciencia.
¿Cuáles son los tiempos o plazos de este juicio?

Los juicios penales y civiles tienen su fase de preparación, de averigua-
ción y desahogo de pruebas, de realización del juicio y de sentencia. Así
pasa también con el juicio de conciencia; tiene tres momentos o fases:
a) Antecedente: función de advertencia sobre el valor de la acción, so-
bre el bien o mal que se elige o rechaza.
El honor es la
conciencia externa, b) Concomitante: durante la acción, la conciencia testimonia que el
y la conciencia es el sujeto obra bien o mal, elige el valor o lo rechaza.
honor en el interior. c) Consecutiva: después de la acción, certifica que la persona ha obra-
(Arthur Schopenhauer) do bien o mal; ha optado por el valor o el antivalor.

DESARROLLO Y FORMACIÓN ÉTICO-MORAL 197

Materia del juicio, o fuentes de la moralidad. ¿Qué se juzga? Resulta ser el hombre
esa extraña criatura
Como en cualquier juicio penal o civil humano, cuatro son los ingre- que va por el mundo
llevando siempre dentro
dientes que se juzgan: un reo y un juez,
a) El hecho, la conducta, la acción y sus efectos y consecuencias. Es decir, si la los cuales ambos
acción, y también sus efectos posteriores, los resultados, son de por sí y son él mismo.
en sí mismos buenos o malos (ayudar a los ancianos, matar a traición, cometer (José Ortega y Gasset)
peculado, salvar a un accidentado, mentir, etc.). Es importante valorar la calidad
moral de lo que se hace o se evita: no es lo mismo robar dos manzanas, que
asesinar a una persona.
¡Cuidado! La calidad ética de las acciones depende fundamentalmen-
te de la calidad del hecho; no está determinada sólo por sus consecuencias,
como hoy se tiende a pensar: “una acción es mala si tiene efectos negativos; si no, Muchos temen
no”. La calidad ética depende en primer lugar de la calidad de la acción al deshonor;
misma. Lo que hace que una acción sea justa no es sólo que las conse- pocos a la conciencia.
cuencias sean justas, sino que la acción sea justa y la intención o mo- (Plinio el Joven)
tivación también sea justa. Y al revés.
b) La libertad con que se hace, de la que dispone el ser humano. Es verdad
que nunca gozará de una libertad absoluta y completa, pero sí de una
lo bastante suficiente o plena como para que su comportamiento sea pro-
piamente moral. Sólo esta libertad otorga plena validez o invalidez ética
a su acción.
• El consentimiento. No basta ser libre para hacer o evitar algo, sino
que se debe querer hacer o evitar ese algo para que esa acción pueda ser Veo lo mejor
imputada como buena o como mala. y lo apruebo,
• El conocimiento pleno de lo que se hace o evita. Si se dispone de plena pero sigo lo peor.
libertad, de pleno consentimiento, pero no se tiene un pleno conoci- (Publio Ovidio Nasón)
miento de lo que se está haciendo, la acción no puede ser imputada a la
persona como estricto y completo acto moral.
• El interior de la propia conciencia, que debe estar rectamente forma-
da, ser sincera y estar adecuadamente informada. Si no lo estuviera, si
fuera errónea pero no insincera, deformada pero no culpablemente, la
persona estaría obligada a seguirla.
• Los medios con los que se hace, pues el fin de una acción moral, aunque
sea buena, no se puede legitimar por un medio inmoral, por medios Si los hombres vieran y
injustos (calumniar o denigrar a una persona injustamente para que otro consiga su supieran de antemano
puesto de trabajo, por mucho que éste lo necesite; matar a la pareja actual para casar- el resultado de sus
se con la “querida”...). malas acciones no las
• La actitud o disposición interior con que se hace. La actitud es un cometerían, pero el “yo”
los ciega y siguen
término utilizado por la psicología, la sociología, la filosofía y la ética sujetos a sus
para designar la disposición anímica o la tendencia constante del hom- primeros deseos.
bre, sea afectiva, intelectiva o práctica, ante una situación concreta o ante (Buda)

198 FORMACIÓN DE LÍDERES. DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

No vivas como si la resolución de un problema. Es sinónimo de hábito o disposición, e
tuvieses mil años implica un impulso de la persona a actuar de forma permanente y no
por delante. El destino ocasional ante lo que se considera valioso y por lo que se opta libremente.
está a un paso;
hazte bueno mientras La actitud se diferencia de la acción por el hecho de que la actitud es
la vida y la fuerza la manera usual de comportarse de una persona, mientras que un acto
son todavía tuyas. aislado sólo es signo de una opción ocasional, pero no de un compor-
(Marco Aurelio) tamiento habitual de la persona, de su personalidad.
Sin embargo, si un determinado acto (matar a una persona) —aunque
sea aislado y no sea expresión de la actitud normal de la persona—, com-
promete radicalmente su vida, entonces puede cambiar o reconfigurar
por completo la actitud general de la misma (de respeto hacia los demás).
Aunque este acto no sea lo más frecuente en esa persona (no es su actitud
No se puede juzgar
a un hombre por sus moral), ya no podrá decirse que ella tenga una permanente actitud de
cualidades, sino por el respeto hacia los otros, pues este acto tan grave ha comprometido y
uso que hace de ellas. cambiado radicalmente su actitud hacia los demás.
(Jean F. Marmontel) Una persona puede matar a alguien accidentalmente. Pero si uno odia
a alguien, con plena libertad, conocimiento y pleno consentimiento, pese
a que no haga nada malo a alguien, su actitud interior es moralmente ma-
la. Cada hombre es hijo de sus obras, aunque también es padre de ellas.
c) Las circunstancias de la acción. Una acción de por sí buena, puede ser
mala en ciertas circunstancias (dar limosna a gente viciosa o para presumir). Y
Yo soy yo y mi una acción ya mala, puede agravar su calidad moral por unas circuns-
circunstancia, y tancias malas (mentir durante el secuestro de un avión; negar el único médico de la
si no la salvo a ella zona la asistencia médica a un indigente moribundo).
no me salvo yo.
(José Ortega y Gasset) d) El fin, la intención, la motivación por la que se hace, y la finalidad u objetivo
que se propone a la hora de realizar dicha acción (robar para ayudar a los ni-
ños de la calle; matar un feto para salvar a la madre; secuestrar un avión para protestar
contra las explosiones nucleares).
Si sólo se considera lo que esa persona ha hecho (aspecto objetivo), po-
dríamos pasar por alto que, muchas veces, las personas hacen cosas que
El fin no santifica no quieren hacer conscientemente. Por el contrario, si sólo se tiene en
ni justifica nunca cuenta la intención (aspecto subjetivo) o se absolutiza ésta, caeríamos en el
los medios. subjetivismo moral, donde una persona podría hacer lo que le viniera
en gana, siempre que tuviera buena intención. La intencionalidad y la
actitud interior también son esenciales en cualquier acción u omisión
del hombre.
En consecuencia, en el juicio moral hay que tener en cuenta lo obje-
tivo y lo subjetivo, el obrar interior y el exterior, lo que uno quiere hacer
¿El bien público requiere y lo que uno hace.
que se traicione,
que se mienta y Hoy se tiende, emotiva y sentimentalmente, a subrayar más la inten-
que se masacre? ción y las consecuencias de las acciones, que la calidad moral de la acción
(Michel de Montaigne) misma. En concreto, la atención se centra sobre todo en las consecuen-


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