The words you are searching are inside this book. To get more targeted content, please make full-text search by clicking here.

ACTAS DEL PRIMER SIMPOSIO DEL PATRIMONIO CULTURAL DEL LOA CALAMA, 3 AL 5 DE OCTUBRE DE 1986

Discover the best professional documents and content resources in AnyFlip Document Base.
Search

ARQUEOLOGÍA, HISTORIA Y ETNOGRAFÍA DE EL LOA

ACTAS DEL PRIMER SIMPOSIO DEL PATRIMONIO CULTURAL DEL LOA CALAMA, 3 AL 5 DE OCTUBRE DE 1986

SIMPOSIO PATRIMONIO CULTURAL DE EL LOACALAMA, 3 AL 5 DE OCTUBRE DE 1986ARQUEOLOGÍA, HISTORIA Y ETNOGRAFÍA DE EL LOAGEORGE SERRACINO, BENJAMÍN BALLESTER YJONATHAN SERRACINO (EDITORES)MUSEO DE HISTORIA NATURAL Y CULTURALDEL DESIERTO DE ATACAMA. CALAMA. CHILE“Corporación de Cultura y Turismo de Calama”Publicación Ocasional Nº 11


ARQUEOLOGÍA, HISTORIA Y ETNOGRAFÍA DE EL LOAACTAS DEL PRIMER SIMPOSIO PATRIMONIO CULTURAL DE EL LOACALAMA, 3 AL 5 DE OCTUBRE DE 1986Originalmente organizado y editado por George SerracinoCompilado, transcrito y reeditado por Jonathan Serracino y Benjamín BallesterPatrocinado y financiado por el Museo de Historia Natural y Cultural del Desierto de Atacama de la Corporación de Cultura y Turismo de la Ilustre Municipalidad de Calama


ARQUEOLOGÍA, HISTORIA Y ETNOGRAFÍA DE EL LOA. ACTAS DEL PRIMER SIMPOSIO PATRIMONIO CULTURAL DE EL LOAG. Serracino, B. Ballester y J. Serracino Ediciones Museo de Historia Natural y Cultural del Desierto de AtacamaAvenida Bernado O´higgins s/n. Interior Parque El LoaCalama, Chilewww.muhncal.cl“Corporación de Cultura y Turismo de Calama” Publicación Ocasional N° 11Primera Edición Enero 2026ISBN 978-956-425-477-7 Propiedad Intelectual 2026-A-1490Impreso por Andros Impresores Diseño y diagramaciónConsuelo Cifuentes EscobarImagen de la portadaDibujo iconografía cestería Topater-1, Original R. MavrakisImagen de la contraportadaDibujo pinturas de Taira, original R. Mavrakis, digitalizado por Matías GarcíaCon las debidas licencias. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercialCompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-NC-SA). Todos los derechos reservados. Bajo las sanciones establecidad en las leyes, queda rigurosamente prohibida, sin autorización escrita de los titulares del copyright, la reproducciñon total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos los repografía y el tratamiento informático, asi como la distibución de ejemplares mediante alquiler o préstamos públicos.


ÍNDICEPalabras del director 7Osvaldo RojasPrólogo a esta edición 9Benjamín BallesterPresentación a esta edición: un acto de rescate 15Jonathan Serracino Agradecimientos a la presente edición 27ACTAS DEL PRIMER SIMPOSIO PATRIMONIO CULTURAL DE EL LOAIntroducción de las actas 31Dedicado a la Doctora Grete Mostny Glaser 33Ilustre Municipalidad de CalamaCorporación Cultural y de Turismo A Grete Mostny Glaser, con admiración profunda 35Horacio Larrain Discurso inaugural: identidad cultural 39George Serracino Descripción del simposio 43ARQUEOLOGÍAArqueología de la provincia de El Loa y en especial 49de la región de San Pedro de Atacama (II región de Chile) Mario Orellana Retrospectiva de la arqueología en la provincia de El Loa 57George Serracino Patrimonio, arqueología y arqueólogos 63 en San Pedro de AtacamaAgustín Llagostera


Patrimonio cultural: las colecciones del Museo 71Arqueológico R.P. Gustavo Le Paige de San Pedro de AtacamaAlejandro BustosInvestigación arqueológica en 77la región de El Loa MedioCarlos Thomas, Antonia Benavente y Claudio MassoneAlgunas consideraciones sobre el cementerio 85prehispánico Los Abuelos de Caspana y un intento de cronologíaLeandro BravoArqueología de la subregión del río salado: 14 años de investigación 95Luis Cornejo Los pukaras de El Loa. Trascendencia y valor monumental 103Eduardo MuñozUn survey arqueológico, etnográfico y 113botánico en el Alto Loa: proyecto de investigaciónJosé BerenguerEstructuras líticas y algunas evidencias relacionadas 119Claudio CastellónConclusiones de la mesa 127HISTORIAPerfil histórico de Calama: 1924-1934 131María Teresa AhumadaLa provincia de atacama según don Pedro Ignacio Ortiz 137de Escobar y AbetHoracio Larrain Notas sobre el estado actual de las investigaciones 143etnohistóricas en la provincia del Loa, II región, ChileBente BittmannConclusiones de la mesa 153


ETNOGRAFÍASituación educacional de las comunidades atacameñas 157 Roberto LenhertConsideraciones para la planificación del desarrollo de las comunidades 163del interior de El LoaCristian SkewesEstudio de las artesanías tradicionales o 167arte popular en las comunidades aldeanas en torno al Salar de Atacama: problemas y perspectivasHoracio LarrainProblemas en torno a los recursos hídricos en la vega de Turi 175Carlos AldunateDanza ritual de los cuartos 179Emilio MendozaConclusiones de la mesa 191ANEXOSPrensa escrita de la época sobre el seminario 195Documentos manuscritos relativos al simposio 221Correspondencias entre el editor y los autores 253


PALABRAS DEL DIRECTOR-7-Palabras del directorOsvaldo RojasDirector Museo de Historia Natural de Calama, Chile.En el inicio de los tiempos del hombre en Calama, los primeros habitantes del territorio llegan y se sedentarizan en la gran ciénaga de Calama. Son aquellos que vagaban detrás de la caza y recolección, en los albores de su gran conquista, ahí en los altos de Topater, oteando el horizonte que gozaba de su propia maravilla. Protegidos de la violencia del clima en las quebradas de El Loa; zonas como Yalquincha, Chunchuri y Opache son los ambientes propicios para el desarrollo de la vida del hombre. Sus conquistas y progresos son llevados a geografías infinitas a través de los caminos que surcan y quedan grabados por siempre en la faz de Pachamama. Son mudos testigos de un pasado, que se sumerge en los múltiples recovecos del tiempo.Hoy se recupera esa epopeya a través del trabajo de las múltiples personas que nos ayudan a entender este glorioso pasado que nos habla desde las entrañas de la tierra. Es por iniciativa de los profesionales señores Benjamín Ballester Riesco y Jonathan Serracino Matus de la Parra, quienes rescatan y nos entregan a los hombres de hoy, los resultados del 1er Simposio Patrimonio Cultural de el Loa - 1986. Un conjunto de trabajos de los grandes visionarios de la prehistoria atacameña, quienes nos legaron este significativo aporte, al desarrollo del hombre en este rincón de los Andes. Debemos igualmente agradecer el permanente apoyo a estas iniciativas de la Ilustre Municipalidad de Calama que organizó y dio vida - a través de una incipiente Corporación de Cultura y Turismo - a este magno encuentro en el año 1986. Igualmente a la compañía Mainstream, quienes nos apoyan en la impresión de tantos valiosos estudios desarrollados en la zona. Los cuales tienen como único norte ayudarnos a entender los procesos de la vida en este amado desierto, que al final del camino, entendemos es nuestra propia historia.Calama, Enero 2026


PRÓLOGO-9-Prólogo a esta ediciónBenjamín BallesterUniversidad de Tarapacá, Arica, Chile.Innumerables proyectos de escritura científica quedan en el tintero. Las circunstancias adversas, la falta de tiempo o el desgaste del mismo proceso de investigación, son algunos de los principales motivos detrás del eclipse de estas valiosas iniciativas del saber. Dificultades que crecen cuando se trata de empresas ambiciosas que requieren de esfuerzos importantes en términos de recursos, colaboración humana y apoyo institucional. Lamentablemente, esto trae consigo no solo el hecho de que las obras físicas no vean la luz pública, sino además que los resultados y las ideas que contienen deambulen en una suerte de limbo del conocimiento, desde ya pensados y producidos, pero inevitablemente relegados a la ignorancia y el olvido para el resto de las personas, almacenados únicamente en la memoria de quienes las formularon, siempre y cuando los recuerdos resistan. Esto mantiene a esas ideas en una suerte de catalepsia, dado que el conocimiento científico solo adquiere valor social al hacerse público, al salir de sus productores y retroalimentar de alguna manera el escenario en el que se gestó.Paradojalmente, esta situación desfavorable a la publicación convierte al tintero en una verdadera mina de oro. En efecto, los desechos escriturales del pasado pueden transformarse en diamantes en bruto en el presente. Un tintero que no es pura metáfora, dado que gran parte de los proyectos escriturales sobreviven de manera parcial o completa plasmados sobre algún tipo de soporte material, como pueden ser apuntes, informes y fichas manuscritas o tipografiadas en tinta sobre algún papel o en formato digital, incluso expresados con la ayuda de esquemas y dibujos, además de grabaciones de audio y video en época más reciente (Lenoir 1998). Materiales cuya naturaleza es resultado de los medios y técnicas de producción escritural empleados por cada persona durante la creación del conocimiento científico en determinado contexto histórico, y cuya perdurabilidad hasta el día de hoy depende del paso del tiempo, del orden -y el desorden-, de las condiciones de preservación y del interés de conservación, sin desmerecer la suerte y la contingencia, entre otros factores. Restos y residuos que pueden ser vistos a su vez como materias primas, con las cuales es posible formar archivos y, desde ellos, volver a dar vida a esos proyectos inconclusos de escritura, ahora coproducidos y de autorías diluidas a escala generacional al mezclar tintas pretéritas con caligrafías actuales. Desde esta perspectiva, el trabajo de archivo de la actividad científica deviene un acto de rescate y salvataje de un conocimiento inédito, pero de igual manera de la cadena de producción de aquello que también llegó a ser publicado, cuestión que rara vez queda inscrito en las propias palabras que contienen. Incluso, puede ser un gesto de creación novedoso, que inventa a través del ensamblaje de cosas preexistentes. Claramente, la formación de todo archivo está mediada por la selección e involucra gestos simultáneos de colecta y de descarte, de observación y desconsideración, de recortes y modificación de carácter subjetivo. Tal como en la arqueología, no todo puede ser rescatado ni estudiado con la misma intensidad. De ahí los proyectos políticos y los intereses que gobiernan cualquier intento archivístico -también el arqueológico-, pues son un espejo de las búsquedas e inquietudes del presente para con esas cosas abandonadas en el pasado (Derrida 1995). Por esta razón el archivo no es pasivo ni neutro, sino más bien una herramienta para concatenar programas de sentido sobre cosas que ya ocurrieron, pero con un objetivo final encauzado en el presente y, sobre todo, en el futuro.


-10-ARQUEOLOGÍA, HISTORIA Y ETNOGRAFÍA DE EL LOAPoner consciente y premeditadamente en evidencia que algo ocurrió cuando pocas personas o prácticamente nadie estuvo al corriente de aquello, puede tener una fuerte significación política, especialmente si la historiografía formal no supo de esos acontecimientos o no tuvo siquiera la intención de considerarlos como relevantes, pasándolos por alto y redactando la historia con escasos fragmentos de un puzle inconcluso. Transcurrido el tiempo y ya escrita la Historia, volver hacia el pasado para dar testimonio de esos hechos olvidados mediante el ejercicio archivístico implica, por un lado, cuestionar esos discursos formalizados y, por el otro, dar vigencia a nuevas agencias y sucesos en los relatos posibles de transcribir. En pocas palabras, es una forma de inventar otras memorias, o más bien de recomponer la memoria con otros insumos y materiales que de momento perduran únicamente como residuos pegados en el interior del tintero. Es aquí en donde toma sentido formular una arqueología del saber (Foucault 2002), en este caso, como un estudio de los restos materiales de la producción del conocimiento, precisamente para comprender ese proceso de producción del conocimiento, sea de aquel que logró ser finalmente publicado como del que por distintas razones permaneció relegado al tintero. Y en tanto proceso, refiere simultáneamente a sus materias primas como a las agencias y técnicas involucradas, pues no existe uno sin los otros y viceversa. Un ejercicio reflexivo que no es antojadizo o trivial, sino un pilar fundamental en el seno mismo de toda disciplina científica, pues, como bien señala Hayden White (2019: 137), “una de las formas en que un campo académico hace balance de sí mismo es considerando su historia”. Un balance que depende, necesariamente, de la mayor y mejor evidencia posible sobre lo ocurrido, especialmente de aquello que quedó consciente o inconscientemente, circunstancial o deliberadamente, privado a la memoria disciplinar. Las páginas que siguen constituyen un insumo para un balance necesario, en el marco de una historia escrita por pocas manos y, lo que es más preocupante, emparentadas y concertadas entre sí en aras de un beneficio común. * * *Los días viernes 3, sábado 4 y domingo 5 de octubre del año 1986 se desarrolló en la ciudad de Calama, al norte de Chile, el primer simposio dedicado al patrimonio cultural de la provincia de El Loa. La actividad, pionera en su tipo para la región, fue organizada por la Corporación de Cultura y Turismo de Calama y patrocinada por la Ilustre Municipalidad de dicha ciudad, todo gracias a las gestiones del investigador de origen maltés George Serracino Calamatta (1914-2021), en ese entonces presidente ejecutivo de la corporación. El evento contó con la participación de connotados investigadores e investigadoras provenientes de todo Chile dedicados a trabajar temas de estudio en áreas como la arqueología, la etnografía y la historia de la provincia de El Loa. Serracino había llegado hace pocos años a Calama (1981) tras su paso previo por San Pedro de Atacama (1973-1982), donde trabajó junto a Gustavo Le Paige en el pequeño museo local al alero de la antigua Universidad del Norte sede Antofagasta (Orellana y Orellana 2021). En este último lugar, además de realizar variadas investigaciones arqueológicas, ocupó el cargo de Editor de la revista Estudios Atacameños desde su fundación (1973), por lo que a su arribo a Calama ya contaba con una considerable experiencia científica en temas relativos al desierto de Atacama. En 1981 se crea la Corporación Cultural y de Turismo de Calama en la que Serracino oficia primero como arqueólogo y años más tarde como su director. Un espacio que vino a suplir el alicaído y ya casi en extinción Museo de Arqueología y Etnología Calama, dependiente de la Universidad de


PRÓLOGO-11-Chile y ubicado en las dependencias de la Biblioteca Municipal de la ciudad, inaugurado el 22 de septiembre de 1961 por el etnólogo suizo Jean-Christian Spahni y que, años más tarde, dirigiría Lautaro Núñez (Mostny 1961). Entre los asistentes del simposio hubo renombradas figuras. En el área de la arqueología destacan, por ejemplo, Grete Mostny (Museo Nacional de Historia Natural), Mario Orellana (Universidad de Chile), George Serracino (Corporación Cultural y de Turismo de Calama), Claudio Castellón (Coordinador de Extensión Cultural y Relaciones Públicas de la Municipalidad de María Elena), Agustín Llagostera (Instituto de Investigaciones Arqueológicas R. P. Gustavo Le Paige de San Pedro de Atacama), Carlos Aldunate (Museo Chileno de Arte Precolombino), Carlos Thomas (Universidad de Chile), Patricio López Cortés (Instituto de Investigaciones Arqueológicas R. P. Gustavo Le Paige de San Pedro de Atacama), Héctor Garcés (Instituto de Investigaciones Arqueológicas R. P. Gustavo Le Paige de San Pedro de Atacama), Leandro Bravo (Instituto de Investigaciones Arqueológicas R. P. Gustavo Le Paige de San Pedro de Atacama), Luis Cornejo (Museo Chileno de Arte Precolombino). Del campo de la antropología participaron Roberto Lehnert (Universidad de Antofagasta), Raimundo Santoalla (Organización de Naciones Unidas), Cristian Skewes (Dirección de Obras Municipales de San Antonio), Horacio Larrain (Universidad de Antofagasta), Alejandro Bustos (Instituto de Investigaciones Arqueológicas R. P. Gustavo Le Paige de San Pedro de Atacama), Emilio Mendoza (Folclorista de Caspana) y Juan Villablanca. Finalmente, en la sección de historia estuvieron María Teresa Ahumada (Universidad del Norte sede Antofagasta), Bente Bittmann (Universidad del Norte sede Antofagasta), Jorge Stavros (Liceo de Hombres de Antofagasta A-15), José Luis Martínez (Universidad de Chile), Juan Panadés (Universidad de Antofagasta) y Hugo Henríquez. El evento se tomó la prensa de aquella época al ser único en su tipo en la ciudad y la región (ver Anexo), abierto a todo público y al que asistieron profesores, estudiantes, dirigentes, miembros de comunidades indígenas e investigadores, entre muchas otras personas. Las notas de los periódicos demuestran el interés local del evento, entendido por la comunidad de Calama como una instancia de valorización de la cultura e historial regional, además de una oportunidad para proyectar futuros programas dirigidos a mejorar las condiciones del patrimonio material e inmaterial de la provincia de El Loa. Tal fue el interés, que todos los periódicos de la zona de Calama y Chuquicamata dieron tribuna al evento, no solo uno, sino todos los días del simposio, algunos de ellos incluso días antes de su inicio. Una situación que contrasta con la historia canónica hasta ahora contada de la Arqueología, la Antropología y la Historia de esta región, donde prácticamente no se menciona este simposio y menos aún se valora su rol en la producción del conocimiento cultural sobre el desierto de Atacama. En efecto, los relatos académicos y periodísticos siguen rumbos contrapuestos en este sentido, lo que invita a reflexionar acerca de las causas y motivaciones de estas diferentes lecturas y narraciones de la historia. Sin embargo, y para ser serios en esta afirmación, todavía faltan nuevas indagaciones de este tipo y se requieren mayores insumos para realizar un análisis fino de la escena política del saber en aquella época y de la microfísica del poder del campo científico del norte de Chile (Bourdieu 1999; Foucault 2019), sobre todo de las redes de quienes asistieron y estuvieron ausentes en el simposio, así como de la posición respecto de estas redes de los posteriores biógrafos de cada una de estas disciplinas. Es así que el presente libro, inédito desde hace casi 40 años, pretende ser una materia prima para esas necesarias indagaciones y reflexiones, y no entregar aquí un juicio apresurado y definitivo acerca de estas cuestiones. Su intención es precisamente facilitar nuevos materiales para alimentar el debate sobre la historia de la investigación antropológica, arqueológica e histórica en el desierto de Atacama, enfocado en el caso particular de la provincia de El Loa. Documentos


-12-ARQUEOLOGÍA, HISTORIA Y ETNOGRAFÍA DE EL LOAdesconocidos que, junto a otros ya disponibles y por desempolvar desde acervos particulares e institucionales, ayudarán a dilucidar cómo se configuró la escena de las investigaciones en estas áreas del saber en el norte de Chile, especialmente de los agentes que estuvieron involucrados y las redes en las que participaban durante aquellos años. No menos importante, colaborarán en el reconocimiento de cuáles de estas agencias son las que han quedado y cuáles no en las memorias disciplinares o, si se quiere, en las Historias canónicas de cada una de estas áreas del conocimiento científico. Un especial reconocimiento a la Fundación George Serracino Calamatta, a la familia del fallecido investigador, a su hijo Jonathan Serracino Matus de la Parra y a la Corporación Cultural y de Turismo de Calama por el esfuerzo y los recursos vertidos en esta obra, pues estoy seguro que cumplirá con su objetivo principal, el de motivar y potenciar las investigaciones científicas en la Provincia de El Loa. Me parece sumamente significativo que esta iniciativa surja, justamente, desde dicha corporación y desde esta familia, pues fueron los responsables de la realización del simposio hace casi cuarenta años atrás. Un círculo que se cierra ahora gracias a nuevas generaciones y que espero que, como todo ciclo, vuelva a abrirse para dar cabida a otras fuerzas y energías en aras de lo que nos convoca: la cultura y el patrimonio del desierto de Atacama.ReferenciasBourdieu, P. 1999. Intelectuales, política y poder. Eudeba, Buenos Aires. Derrida, J. 1995. Archive Fever: A Freudian Impression. Diacritics 25(2): 9-63.Foucault, M. 2002. La arqueología del saber. Siglo XXI Editores, Buenos Aires. Foucault, M. 2019. Microfísica del poder. Siglo XXI Editores, Buenos Aires.Lenoir, T. 1998. Inscribing Science. Scientific Texts and the Materiality of Communication. Stanford University Press, Stanford. Mostny, G. 1961. El museo de Arqueología y Etnología de Calama. Noticiario Mensual del Museo Nacional de Historia Natural 62: 4. Orellana, F. y M. Orellana 2021. In Memoriam George Serracino Calamatta (1941-2021). Estudios Atacameños 67: e5196.White, H. 2019. Trópicos del discurso. Ensayos sobre crítica cultural. Prometeo Libros, Buenos Aires.


PRESENTACIÓN


PRESENTACIÓN-15-Presentación a esta edición: un acto de rescateJonathan Serracino Fundación George Serracino Calamatta, Santiago, Chile.Con motivo de la conmemoración de los 25 años del museo de la ciudad de Calama, en 1986, la Corporación Cultural y de Turismo de Calama desarrolló El Primer Simposio de Patrimonio Cultural de El Loa con el patrocinio de la municipalidad.Mediante una circular informativa única, el coordinador general del evento, Mauricio Mavrakis Morales invitaba a inscribirse en esta actividad gratuita en alguna de las tres categorías de participación certificada: titulares con ponencia aceptada, observadores (sin ponencia) o estudiante. Asimismo, el plazo establecido para la presentación de ponencias correspondía al 31 de julio de 1986 para el evento originalmente agendado para los días 12, 13 y 14 de septiembre y que en buena hora reagendaron para octubre. La invitación, que si bien tenía como principal motivo la convocatoria a la presentación de ponencias, descrito en base a un procedimiento de selección realizado bajo la evaluación del moderador de cada mesa redonda en conjunto con el comité organizador, también se abría a la presentación de proyectos en formato audio-visuales. Este tipo de formato multi-medial, buscaba complementar un programa de actividades de extensión que incluía la visita guiada a escuelas, museos y pueblos de la provincia de El Loa. Todo esto, como forma de visibilizar el quehacer de la Corporación y acompañar los contenidos de las mesas redondas propuestas del Simposio.En concreto, la circular informativa No. 1 describe cuatro mesas redondas sugeridas de la siguiente manera:Mesa Redonda No 1: “La arqueología de la Provincia El Loa”, esta mesa redonda pretende discutir los proyectos que se desarrollan en la actualidad en la Provincia de El Loa, desde el punto de vista teórico y práctico como una retrospectiva de proyectos que se han desarrollado en el pasado.Mesa Redonda No. 2: “La etnografía de la Provincia El Loa”, es necesario dar un mayor conocimiento a la comunidad de los estudios etnográficos de la comuna realizados en los últimos años y a situación de la minoría indígena actual, su folclor, religiosidad, etc. Mesa Redonda No. 3: “La historia de la Provincia El Loa”, la continuidad de la historia es un hecho de suma importancia en el estudio del desarrollo del hombre integral. Era mesa redonda reafirmará dicha identificación. En esta mesa se incluyen también trabajos sobre la arquitectura y la minería. Mesa Redonda No. 4: “La geología, flora y fauna de la Provincia El Loa”, esta mesa redonda es para dar a conocer todo lo relacionado con las investigaciones realizadas en los “últimos años sobre geología, flora y fauna”.


-16-ARQUEOLOGÍA, HISTORIA Y ETNOGRAFÍA DE EL LOAAsimismo, la misma circular justifica el formato de mesas dando a conocer las expectativas para con el Simposio: Es deseable que de la discusión, análisis y reflexión que acontezca en cada mesa redonda, surjan proposiciones y acuerdos que ayuden a coordinar las acciones a futuro en pro de la investigación científica de los diferentes hechos.Pasado el evento de octubre, entre noviembre y diciembre de 1986, para seguir la tradición disciplinar de publicación de actas, la mayoría de titulares con ponencias fueron enviando por correo sus trabajos mecanografiados, láminas de dibujos y esquemas, como también sus excusas a quien asume la labor de editor: George Serracino Calamatta. Quien, hasta su muerte en octubre de 2021, nunca publicó el libro. ¿Por qué no llegó a ser publicado? ¿Siguieron siendo inéditos los textos? ¿Tendrá sentido publicarlo tantos años después? ¿Existen otros registros de este evento? Estas y muchas otras interrogantes enmarcan este proyecto de libro que ve la luz gracias al apoyo de don Osvaldo Rojas, la Corporación Cultural y de Turismo de Calama y la paciente perseverancia de Benjamín Ballester. El título que hemos mantenido, Arqueología, Historia y Etnografía de El Loa , es una referencia explícita a las tres mesas redondas efectivamente realizadas. Son esos textos, sumados a las palabras del homenaje realizado a Grete Mostny Glaser, los que dan cuerpo al libro/proyecto/maqueta con firma de octubre de 1987 que encontré en la Colección de Archivo de George Serracino Calamatta, mi padre.Un ejercicio de rescateEn febrero de 2022, recibo un mensaje en LinkedIn del arqueólogo y escritor Benjamín Ballester consultando por mi padre. Ellos llevaban bastante tiempo intercambiando correos electrónicos y su nombre me resonaba pues la referencia a ese “joven arqueólogo de formación en Francia” había aparecido en nuestras conversaciones. Sin embargo, hasta esa fecha, nunca me había aproximado a la producción de conocimiento arqueológico en general, por lo que tampoco conocía en particular sus trabajos. En ese momento, no me tomé el tiempo de revisar someramente quién era. Qué hacía, nada. Confié plenamente en el hecho que mi padre seleccionó e integró su nombre junto al de nombres y apellidos que me han acompañado desde la cuna, los “viejos etnohistoriadores, arqueólogos y antropólogos”, las generaciones del 60, 70 y 80 que denominan en la conmemoración de los 30 años de la Sociedad Chilena de Arqueología. Benjamín me propone examinar el archivo personal de mi padre, revisar sus carpetas, buscar diapositivas, poder catalogar aquello que por motivos que ya no sabremos, seguían siendo (res)guardados. Junto con esta invitación me regala su libro En busca de la balsa perdida. Las redes y biografías del coleccionismo. Lo había publicado meses previos a nuestro encuentro como parte del Proyecto “La diáspora de Atacama. Red Global de Objetos precolombinos, coleccionistas y museos entre 1850 y 1950”.Extrañamente, al provenir de experiencias vitales y disciplinares distintas, pero quizás por el hecho de tener en común el nexo de mi padre, con Ballester compartimos interrogantes que nos inundan con la misma inusitada fuerza. Y que emergen en el ejercicio de revisar el archivo acumulado por mi padre. A saber: ¿Cómo opera la producción del conocimiento arqueológico? ¿Cuál es el nivel de imbricación entre el conocimiento arqueológico con el repertorio conceptual de las otras Ciencias Sociales? ¿Existe simetría metodológica en la fabricación de las “verdades disciplinarias” de la arqueología? ¿Con qué canales de difusión operaba la arqueología de 1986


PRESENTACIÓN-17-para poder relacionarse con el mundo social “inexperto”? ¿Por qué, aparentemente, la arqueología privilegia un vínculo disciplinar con la historia? ¿Cuáles son los repertorios de justificación con que la comunidad de arqueólogas y arqueólogos valida el conocimiento que producen? Y otras propias de lo que, con mayor cercanía disciplinaria de mi parte, se conoce como Sociología de la Ciencia o Estudios sobre Ciencia y Tecnología. Cierta y lamentablemente, a la fecha no hemos tenido el espacio para responder conjuntamente a estas interrogantes. Que, por cierto, tampoco encontraban respuestas en los estantes de la colección de clásicos libros de Arqueología, Historia y Etnografía. Al menos no en el sentido con que la Sociología (probablemente por situarse más cercana a la filosofía) responde a estas cuestiones. Sin embargo, Benjamín desde nuestro primer encuentro ya por marzo o abril de 2022, me ha ido entregando pistas con sus propios trabajos y el incipiente acercamiento que he tenido a “nuevos textos y nuevas generaciones”. Es ahí, casi al final del libro obsequiado, apropósito del carácter único de la balsa de piedra, dónde Benjamín interroga:¿Dónde queda el ensayo, la práctica, los intentos fallidos, el progreso técnico, el aprendizaje y las reproducciones? ¿Dónde se replica el conocimiento, el estilo y el saber hacer? ¿Será acaso que no existieron objetos análogos o es solo que el registro arqueológico, por su naturaleza e historia, no nos permite verlo? (Ballester 2021: 106).Y proporciona una respuesta:Los objetos no poseen solo tres dimensiones, sino tantas como busquemos. Se puede abusar de ellos desmenuzándolos una y otra vez, arista por arista, recoveco a recoveco, para interpelar todas y cada una de las perspectivas posibles. Su materia logra volverse tan densa y espesa como queramos (Ballester 2021: 108).Contenido en ese texto que Benjamín entrega como obsequio en nuestro primer encuentro, mediante la materialidad de su producción investigativa, convergemos en intereses que contienen y superan, trascienden y dan sentido público frente a algo que venía haciendo privadamente en cada visita a la casa dónde se encuentran las carpetas, libros, registros, fichas y demás objetos que fue acumulando mi padre. La invitación que acepto de Benjamín responde y supera la cuestión de qué hacer con todo esto. Y, a su vez, se condice con decisiones epistemológicas que por diversos motivos los profesionales de las ciencias sociales vamos integrando y excluyendo. En definitiva, encuentro en la obra de Ballester similitudes con pequeñas certezas conceptuales de mi propia práctica sociológica, por ejemplo, cuando en 2011 a propósito del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos escribí y aún sostengo:Aunque la materialidad social de los objetos evidencia la necesidad de marcos simbólicos, historias de vida y portavoces humanos que los contextualicen (Pels, Hetherington, & Vandenberghe, 2002), también poseen cierto grado de autonomía y agencia. Esto se manifiesta en la capacidad de identificar sus atributos materiales más allá de su dimensión social, considerando que su inscripción social y construcción simbólica les permite adquirir un rol particular dentro de una narrativa (Harré, 2002, p. 23) (Serracino 2013: 7).


-18-ARQUEOLOGÍA, HISTORIA Y ETNOGRAFÍA DE EL LOAEl interés de Benjamín por integrar a mi padre en su trabajo me permite dar nombre, sentido y espacio a lo que para mí es difícil: poder dimensionar exactamente qué es esto que constituye algo así como el Archivo de George Serracino. Pienso que con su apoyo se dibuja un encuadre frente a lo que podría denominar como una experiencia de arqueología de la arqueología que de una u otra manera nos vinculan actualmente.Aceptada la invitación, en ese ejercicio de rescate del archivo comprometido con Benjamín, retomo lo que venía haciendo hace un tiempo con el apoyo de mi madre, y en el que hasta hoy siguen apareciendo cosas “nuevas”. En ese ejercicio, una carpeta se distingue de las otras, no solo en su materialidad plástica que contrasta y resalta entre la mayoría de cartón. También es una carpeta contenedora de otras carpetas. La carpeta principal se presenta con una hoja con el formato de maqueta de un libro, en mecanografia dice “Simposio Patrimonio Cultural de El Loa” y manuscrito de puño y letra: “Arqueología, Historia y Etnografía de El Loa, Editado por George Serracino Calamatta”. Figura 1: fotografía a una selección de carpetas del Archivo de George Serracino.Me encuentro frente a la experiencia en versión análoga de ir haciendo “doble click”. Me imagino cuánta similitud deben vivir quienes se enfrentan a hallazgos arqueológicos. Estaban allí, en un espacio tan familiar como invisible: una maqueta mecanografiada de un libro de principio a fin (prólogo, índice, introducción, capítulos); manuscritos de puño y letra de los bosquejos de la maqueta; registros de la gestión; papelería, folletos y otros relacionados con lo que se entregó a los asistentes en el evento; cartas de autores; las láminas de dibujos y gráficos. Pienso que todo ese proceso debe salir del estante privado que, tras su muerte ¿me pertenece?


PRESENTACIÓN-19-Figura 2: contenido de la carpeta plástica celeste del Archivo.Ya en 2024, volvemos a reunirnos con Benjamín para identificar qué cosas han ido apareciendo. Le cuento de esta carpeta y su contenido, convenimos que trabajaremos primero en el Simposio. Decidimos que debe ser publicado y ser el puntapié inicial de algo más grande. Finalmente, en cierto modo, este libro es también un primer paso para la puesta en valor del Archivo personal de George Serracino Calamatta. Han pasado varios años desde nuestro primer acercamiento, Benjamín continúa produciendo investigaciones y publicaciones, articula el apoyo de Osvaldo Rojas y la Corporación para la publicación de este libro. En paralelo publica Redes del Coleccionismo. El rol de coleccionistas, museos y objetos precolombinos en el montaje del presente, donde a diferencia del texto de la balsa del 2021, referencia autores y textos que me son familiares como Latour, Baudillard, Bourdieu, entre otros. ¡No son arqueólogos!, son franceses. Nuevamente, a esos nombres y apellidos se sumaron otros nombres, otros apellidos. La carpeta principal contenía más de 15 textos inéditos, motivo suficiente para llevar adelante este ejercicio de rescate1. En el prólogo de este libro Benjamín nos invita a ponderar el valor que en 1986 y para hoy tienen estos textos. Ballester tiene claro que es necesario hacer propio el sentido de análisis de las redes y condiciones sociopolíticas al momento de enfrentarse a los archivos. En su trabajo, del que este libro también es parte, presenta, difunde y analiza muy en línea con la Teoría del Actor-red para dar cuenta cómo el conocimiento no se genera de forma aislada por individuos geniales, sino a través de redes heterogéneas de actores humanos y no humanos (Callon 1986; Latour 1987).1 El uso de la palabra rescate llega a ser literal en cuanto semanas después de iniciar el proceso de transcripción y digitalización de la carpeta con carpetas, el lugar que almacenaba los textos se inundó.


-20-ARQUEOLOGÍA, HISTORIA Y ETNOGRAFÍA DE EL LOAMientras mi tarea consistió principalmente en digitalizar y transcribir las actas, consolidar las referencias y contactar a sus autores. Al igual que yo, autores y familiares revisaron los textos. En particular Horacio Larrain, Claudio Castellón y Carlos Aldunate enviaron observaciones que incluimos en esta publicación. De esas lecturas y relecturas rememoro aspectos de mi infancia, por ejemplo, en los textos sobre lugares y prácticas de Caspana que detalla Leandro Bravo sobre el cementerio de los abuelos y en la descripción que hace Mendoza del baile de los cuartos. Ambos textos abren nuevas preguntas, que se convierten en certezas para perseverar en la publicación: ¿Qué criterios dan validez a estos trabajos? ¿Por qué no me es posible encontrar hoy otras fuentes que relacionen a Caspana con estos autores?Asimismo, por mi propia experiencia y en la búsqueda de confrontar las fuentes, toman especial relevancia el resumen que hace mi padre de sus proyectos realizados y proyecciones en la fecha. Serracino Calamatta escribe y describe sus motivaciones profundas (espirituales dirá) para dar sentido a su paso por la provincia de El Loa. En 1986, con 15 años de presencia en el campo, sus palabras parecen ser otra cosa. Al título de su texto, lo cambiaría por “retrospectiva de la arqueología [que he hecho] en la Provincia de El Loa”. Es que en sus intervenciones nos presenta sus propias interrogantes y sobre todo sus certezas sobre si ¿Puede la arqueología y sus métodos -en sus propias palabras- dar identidad cultural? Y respecto a sus propuestas ¿Existía en 1986 una arqueología popular? Al visitar las declaraciones y la presentación pública del Simposio en la prensa, el ejercicio nos permite, entonces, interrogar quiénes asistieron. ¿Por qué en la invitación no se explicita el homenaje a la doctora Mostny siendo lo más relevado en la prensa? Y a nivel conceptual, ¿cómo Arqueología, Historia y Etnografía sirven de excusa para, en el fondo, hablar de identidad?Por su parte, Benjamín Ballester hizo un trabajo de archivo con la prensa local que permite situar el evento. Dicho ejercicio, que también presentamos en este libro, sitúa el interés público manifiesto del Simposio. Si bien estas páginas albergan a la mayoría de las presentaciones del evento, nuestra intención también ha sido publicar aquello que puede dar cuenta del doble proceso. Puesto que para explicar cabalmente el significado de este libro es necesario ponerlo dentro de su contexto-social, teórico, institucional, político y con ello, quizás, vislumbrar el por qué queda literalmente en una carpeta. Por un lado, con la publicación de los documentos y registros buscamos hacer público el hallazgo como objeto particular en sí mismo. Por otro, dar cuenta de nuestro propio proceso de interrogantes en el ejercicio de traducción. Es decir, poder visibilizar cómo a partir del simposio identificamos a los diversos actores y qué posibilidades tenemos hoy para reconocer las estrategias con las que se cristaliza una pretensión de validez respecto de sus propias prácticas pasadas y futuras. Siguiendo a Callon (1986), debiésemos poder observar si es posible rastrear ejercicios de problematización, interesamiento, inscripción y/o desplazamiento.Al respecto, una tarea pendiente fue concretar la idea de invitar a quiénes participaron del evento a registrar sus recuerdos sobre la actividad. Y otro de mayor aliento, convocar a un 2do. Simposio. Como se aprecia tanto en las conclusiones de las mesas, como en el tipo de actividades que albergaron el Simposio, los anexos que presentamos nos orientan a pensar que la iniciativa buscó ser más que una conmemoración de los 25 años del Museo de Calama. Un desplazamiento en el sentido que pareciera buscar ser un hito para la construcción de un programa de acción futura que situara la Corporación Cultural y de Turismo como un nodo de desarrollo para el ejercicio


PRESENTACIÓN-21-de estas disciplinas, en tanto no es solo la arqueología, sino también la etnografía y la historia, por cierto, pero sobre todo de vinculación interdisciplinaria hacia lo que podríamos denominar hoy el sentido y rol público de las ciencias y, en particular, la arqueología. Son sin duda interrogantes que debemos seguir examinando. De momento, esta selección que no es nuestra, por cierto, también nos habla de los círculos de cercanía y referencia de quiénes se presentan al público como científicos y expertos en el área (problematización e inscripción). Sin dudas, tanto las expectativas de proyectos por hacer que quedan registrados, como la forma de presentación de lo realizado a la fecha del Simposio nos aportan nuevos acontecimientos en la Historia. (Re)estructurando la redEste proyecto/maqueta de libro (la carpeta) en una de sus aristas puede buscar dejar registro del desarrollo de esta instancia para responder a la tradición de encuentros de este tipo. Siguiendo la siguiente línea:En efecto, los investigadores saben que a los congresos se presentan ponencias escritas que van a ser publicadas en Actas, lo que le da máximo rigor e interés donde aún no hay tradición en la enseñanza sistemática de la arqueología (Niemeyer y Núñez 1995: 5).En ese sentido, llama la atención que la prensa local utilice reiterada e indistintamente una atribución al encuentro como “científico”, “de científicos” y “expertos” para referir al Simposio. Encuentro de “expertos” con el “público”. Es decir, el Simposio integra y excluye, articula una red. El investigador y estudioso en esta oportunidad podrá estar en contacto directo con el público que, además de interrogar a los expositores, podrá exponer sus propios juicios (La Estrella del Loa, 3 de octubre de 1986: 10).Que los propios autores refieran insistentemente en el carácter sistemático de sus acciones. La referencia, también permanente al método de estratificación para referir a que lo que hicieron fue más allá que recolectar objetos de superficie. En fin, repertorios de justificación que –supongo– actualmente no dan más que una línea en algún estudio. Por otro lado, asumiendo que el comité organizador seleccionó a los exponentes, visibiliza una red de actores involucrados en el Simposio cuyo nodo institucional difícilmente puede ser el Museo de Calama o la Corporación Cultural de Turismo de Calama. Quién los convoca no necesariamente los vincula institucionalmente. Existen experiencias comunes, proyectos compartidos que hacen que unos y no otros participen del evento pese a que se declare que el principio de selección fuera convocar a los investigadores abocados al estudio de la zona. Los participantes de este simposio deberán ser situados en el contexto particular de la realización del mismo. Sin dudas las formas con que accedemos al conocimiento, sujetas por cierto a la hegemonía academicista, suelen ser variadas y “sui generis”. Esta publicación puede dar luces de esas tensiones también2. En ese sentido, presento a continuación un pequeño ejercicio sobre los repertorios de justificación/validez que le permiten a los organizadores hablar de “científicos” y “expertos”. 2 Las prácticas formales y rituales de la dictadura también quedan registradas y son visibles para quien la quiera ver hoy: se entona el himno nacional en los actos, la figura del Alcalde aparece protagónica en un evento “científico”.


-22-ARQUEOLOGÍA, HISTORIA Y ETNOGRAFÍA DE EL LOANo es menester de esta presentación integrar el marco interpretativo con el que “el revisionismo histórico de la arqueología y la antropología viene generando bastante interés en el ámbito académico internacional” (Pavez 2015: 15-16) o con el cuál se han establecido los criterios para analizar y describir la historia de la arqueología en Atacama. Sin embargo, al dar cuenta de las propias fuentes de estos textos, podemos quedarnos con una idea con lo que Foucault sintetiza como la “arqueología del saber”:Analizar positividades [...] es mostrar de acuerdo con qué reglas una práctica discursiva puede formar grupos de objetos, conjuntos de enunciaciones, juegos de conceptos series de elecciones teóricas [...] a partir de lo cual forman lo previo de lo que se revelará y funcionará como un conocimiento o una ilusión, una verdad admitida o un error denunciado, un saber definitivo o un obstáculo superado (Foucault 2020[1970]: 310).Así, este ejercicio comienza con interrogar las referencias que hacen los propios textos o, en otras palabras, ¿Qué acervo disciplinar está presente en este Simposio? Salvo excepciones de excentricidad o acceso privilegiado de recursos bibliográficos, mayoritariamente los textos que refieren a sus fuentes nos presentan un repertorio común. Quizás porque están concentrados en la exposición de su propio quehacer, la mayoría de ellos refiere al reconocimiento de los trabajos presentados contemporáneamente (1980-1986). Con todo, la selección de referencias concentra una estructura similar: la presentación del Primer Autor en el tiempo (1900-1940), los principales exponentes (1950-1970) y, casi en todos los casos, a sus propios trabajos (1980-1986). Según esto, es posible dar crédito a que los exponentes están “al día” respecto a lo que se estaba haciendo. Y el simposio es un espacio para visibilizar sus propios trabajos y los de sus contemporáneos. Pero ¿quiénes son sus referentes? Para ello hemos seleccionado aquellos autores que tienen cinco o más menciones. En la tabla 1 sobre la frecuencia de autores referidos se refleja que las personas más citadas en el corpus analizado son Mario Orellana y Lautaro Núñez, ambos con 10 referencias cada uno, seguidos por Carlos Thomas, con ocho menciones. Otros autores destacados incluyen Ricardo Latcham y José Berenguer, con siete referencias cada cual, además de George Serracino y Gustavo Le Paige, quienes acumulan seis citas cada uno. Asimismo, se observa una representación notable de Carlos Aldunate, Victoria Castro y Grete Mostny, en cada caso con cinco referencias. En conjunto, los autores con menos de cinco citas totalizan 36 referencias, lo que sugiere cierta diversidad de fuentes consultadas. El total general alcanza las 105 referencias, evidenciando un equilibrio entre contribuciones individuales destacadas y un amplio espectro de referencias menos recurrentes. El análisis de las referencias, particularmente la frecuencia con que autores como Ricardo Latcham, Grete Mostny y Gustavo Le Paige son citados, da cuenta de la construcción de un acervo común que servía de base para los investigadores del Simposio. Este repertorio, concentrado entre autores locales y algunos internacionales con acceso privilegiado, refuerza la idea de que la arqueología chilena de la época dependía de figuras clave para articularse y validarse. Sin embargo, también permite identificar los límites de esas redes: al concentrarse en unos pocos nombres, se corre el riesgo de reproducir un discurso hegemónico que invisibiliza otras perspectivas o enfoques. Este ejercicio de rescate, entonces, no solo recupera los textos del Simposio, sino que también abre la posibilidad de cuestionar estos repertorios y expandir los límites de lo que entendemos por conocimiento arqueológico.


PRESENTACIÓN-23-Gráfico 1: distribución de referencias de los textos por año de publicación.Tabla 1: frecuencia de Autores referidos.3 Considerando que la mayoría de los citados vivos para la fecha estuvieron presentes en el evento, ¿Cuánto se cumple el objetivo del Simposio de que los propios investigadores del área den cuenta de sus trabajos? ¿Qué implicancias tienen las ausencias? Por último, termino este ejercicio, respecto a los canales de difusión del conocimiento y sus formas, mayoritariamente los textos referencian a las revistas, siendo Estudios Atacameños la con mayor número de referencias. El idioma preferido es el propio español (Gráfico 2; Tablas 2 y 3).Este ejercicio básico nos dibuja algunas ideas del simposio que, a 40 años, por evidentes, podrían contribuir. La primera de estas corresponde a que esta red de “investigadores” se reconoce 3 El total de 105 corresponde a la suma de todas las menciones únicas en las referencias revisadas.Autor FrecuenciaOrellana, M. 10Núñez, L. 10Thomas, C. 8Latcham, R. 7Berenguer, J. 7Serracino, G. 6Le Paige, G. 6Aldunate, C. 5Castro, V. 5Mostny, G. 5Otros autores (menos de 5 referencias cada uno) 36Total de autores referidos 105


-24-ARQUEOLOGÍA, HISTORIA Y ETNOGRAFÍA DE EL LOAmutuamente a partir de los textos como pares válidos. Integrando a otros contemporáneos que desconocemos los motivos de sus ausencias. ¿No fueron invitados o no pudieron ir? Sin poder contar con esa información, pareciera cierto que la valoración “científica” del conocimiento establece un standard moral/ético de integrar sus aportes en cuanto estado del arte. Invisibilizar los acontecimientos, su propia existencia, por difíciles o inaccesibles que estos recursos nos parezcan, refrenda la misma intención cientificista de algunos. Ahí radica la necesidad profunda de este rescate y publicación.Tabla 2: idioma de las publicaciones.Gráfico 2: canales de distribución del conocimiento.Idioma FrecuenciaEspañol 88Inglés 7Francés 2Total de publicaciones 97


PRESENTACIÓN-25-Tabla 3: frecuencia por publicación.Las tablas y gráficos no solo ilustran las dinámicas del Simposio, sino que insuman elementos para comprender la estructura de validación científica que operaba en la época. A partir de estos datos, podemos iniciar un mapa de cómo las redes de conocimiento se construyen desde un acervo común de referencias, y cómo estos textos, ahora rescatados, aportan tanto al entendimiento de las prácticas pasadas como a la proyección de nuevos caminos en la investigación arqueológica. Este análisis, complementado con las interrogantes abiertas por el archivo de George Serracino Calamatta, nos invita a reflexionar sobre la importancia de devolver estos hallazgos al dominio público4.ReferenciasBallester, B. 2021. En busca de la balsa perdida. Las redes y biografías del coleccionismo. Pampa Negra Ediciones, Antofagasta. Ballester, B. 2024. Redes del coleccionismo y montajes del presente. En Redes del coleccionismo. El rol de los coleccionistas, museos y objetos precolombinos en el montaje del presente, editado por B. Ballester, pp. 17-35. Ediciones de la Subdirección del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, Santiago. Callon, M. 1986. Some Elements of a Sociology of Translation: Domestication of the Scallops and the Fishermen of St Brieuc Bay. En Power, Action and Belief: A New Sociology of Knowledge?, editado por J. Law, pp. 196-233. Routledge, Londres. Foucault. M. 2002[1970]. La arqueología del saber. Siglo XXI Editores, Buenos Aires. Latour, B. 1987. Science in Action: How to Follow Scientists and Engineers Through Society. Harvard University Press, Cambridge.Niemeyer, H. y L. Núñez 1995. La generación de los 60’s. Boletín de la Sociedad Chilena de Arqueología NE: 5-12. Pavez, J. 2015. Laboratorios etnográficos. Los archivos de la antropología en Chile (1880-1980). Ediciones Universidad Alberto Hurtado, Santiago. Pels, D., K., Hetherington, y F. Vandenberghe 2002. The Status of the Object. Theory, Culture & Society 19(5-6), 1-21.Serracino, J. 2011. Los juegos de la memoria y la estabilización de una controversia social: El caso del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. Tesis para optar al título de sociólogo, Universidad Alberto Hurtado, Santiago.4 Agradezco la revisión y comentarios que realizaron a este texto Benjamín Ballester Riesco, Itací Correa Girrulat, Juan Miguel Chávez Albarrán y Felipe Mallea Toledo.Revista FrecuenciaEstudios Atacameños 26%Actas del congreso nacionales e internacionales 20%Boletín del Museo Nacional de Historia Natural 17%Chungará, Revista de Antropología Chilena 15%Revista Chilena de Antropología 13%Anales de la Universidad del Norte 9%


PRESENTACIÓN-27-Agradecimientos a la presente ediciónA la Corporación de Cultura y Turismo de Calama, a la Ilustre Municipalidad de Calama, a don Osvaldo Rojas Mondaca quien permitió desde el primer contacto la publicación de este libro.Parte de esta investigación y de la producción del libro se realizó en el marco del proyecto ANIDFONDECYT regular 1250389. A Consuelo Cifuentes Escobar por su apoyo, amor y dedicación en la diagramación y diseño de este libro. A los titulares con ponencia que aceptaron recuperar y publicar estos textos, sus textos, para revivir el proyecto del libro a casi 40 años. Especialmente a Horacio Larrain Barros, Agustín Llagostera, Alejandro Bustos, Antonia Benavente, Claudio Massone, Luis Cornejo Bustamante, José Berenguer, Claudio Castellón, Cristian Skewes y Carlos Aldunate. A los familiares de quienes ya fallecieron y accedieron generosamente a la publicación de los textos en su memoria: Ana Isabel Matus de la Parra, Mario Orellana Torres, Rodrigo Orellana Torres, Fernando Orellana Torres y Patricia Mujica Silva. A la memoria de: George Serracino Calamatta, Mario Orellana R., Leandro Bravo, Roberto Lenhert, Emilio Mendoza, Carlos Thomas W. y Bente Bittmann.


ACTAS DEL PRIMERSIMPOSIO PATRIMONIO CULTURAL DE EL LOA


ACTAS DEL PRIMER SIMPOSIO PATRIMONIO CULTURAL DE EL LOA-31-Introducción de las actasGeorge Serracino Editor de las Actas y Director de la Corporación de Turismo y Cultura de Calama, Calama, Chile.Cada día el hombre se da cuenta de lo necesario que es planificar el futuro. Dentro de la planificación, el elemento base es la identidad del hombre con su medio ambiente. En este aspecto, muchas veces no se conoce a sí mismo y mucho menos su medio.Con estas aspiraciones en mente y considerando que la Provincia El Loa, siendo la riqueza más grande de Chile en su patrimonio cultural, es la menos conocida por sus mismos habitantes, el municipio decidió que es de suma importancia reunir a los investigadores de la zona, los cuales trabajan independientemente del otro, en un Simposio para dar a conocer la identidad cultural de la Provincia.Estas actas reúnen 18 trabajos sobre la zona que, con excepción de José Berenguer y Bente Bittmann, han sido presentados para la discusión de sesiones.La Comisión decidió incluir [los textos de Berenguer y Bittman] en las actas porque ambos autores han estado ausentes del país por asistir al Congreso Mundial de Arqueología en Inglaterra. Varios otros trabajos han sido presentados en las sesiones; sin embargo, sus autores no lo enviaron para su respectiva publicación.Los trabajos acá presentados dan una idea completa del trabajo que se está realizando en la Provincia El Loa. Su fruto será un simposio de evaluación de lo que tenemos que hacer en el futuro.Agradezco a Raúl Mavrakis, Sergio Gómez y Ángel Bravo por prestar su colaboración para editar estas actas.Calama, 28 de octubre de 1987.


ACTAS DEL PRIMER SIMPOSIO PATRIMONIO CULTURAL DE EL LOA-33-Dedicado a la Doctora Grete Mostny GlaserIlustre Municipalidad de CalamaCorporación Cultural y de Turismo, Calama, Chile.Grete Mostny, austriaca de nacimiento, realizó su formación secundaria en el Mädchen Realgymnasium, la cual finalizó en 1933. Continuó sus estudios superiores en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Viena, de la cual egresó de la carrera de Egiptología, Africanística e Prehistoria en el año 1931. Con posterioridad, se radicó en Bélgica y en 1938 obtiene el Doctorado en Filosofía e Historia Oriental con mención en el Antiguo Oriente en la Universidad Libre de Bruselas. Realizó ayudantías en el Departamento de Egiptología del Museo de Historia del Arte de Viena; en la Sección de Egiptología en el Museo del Castello Sforzesco de Milán; y más tarde participa en cursos de perfeccionamiento en el Museo del Hombre de París.En 1939 se traslada a Chile, su segunda patria, nacionalizándose en 1946. Desde 1943 a 1964 se desempeñó como Jefe de Sección de Antropología del Museo Nacional de Historia Natural y desde este último año hasta 1980 como Conservador del mismo museo. En 1949 asiste al II Congreso Interamericano Indigenista (Cuzco) donde recibe el nombramiento de Doctor Honoris Causa de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Cuzco. Fue profesora de Antropología Cultural, Prehistoria Americana y Prehistoria Chilena en la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Chile (1950-1972); Fundadora y Directora del Noticiero Mensual del Museo Nacional de Historia Natural (1956); Miembro del Consejo de Monumentos Nacionales desde 1964; Directora del Centro Nacional de Museología desde 1968; en 1967 dio acogida e impulsó la creación de las “Juventudes Científicas”, las que dieron su fruto en 1970 con la I Feria Científica Juvenil; en 1977 es profesora de Arte Primitivo en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile y de Arte Prehistórico en el Instituto de Providencia.La Dra. Mostny también ha desempeñado cargos a nivel internacional como: desde 1954 es Miembro del Consejo Permanente de los Congresos Internacionales de las Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas con sede en Bélgica; en 1966 es Presidente del Comité Nacional de Museos afiliados al Consejo Internacional de Museos ICOM; durante 1968 se desempeña como Coordinadora de la Subárea Andina de la Asociación Latinoamericana de Museos ALAM y Secretaria del Comité Internacional para la formación de personal para Museos; desde 1971 es miembro del Consejo Ejecutivo de ICOM; miembro del Comité de Antropología del Instituto Panamericano de Geografía e Historia IPGH; miembro de la Asociación de Museos de Gran Bretaña.Por otro lado, ha participado en numerosos congresos y asambleas tanto nacionales como internacionales y ha realizado otras tantas investigaciones arqueológicas y etnográficas a lo largo de nuestro país, dentro de las cuales se cuentan las realizadas en los lugares de Chiu-Chiu, Peine, Toconce, Río Loa Superior, etc.El resultado de toda su investigación los ha vertido en más de un centenar de publicaciones, entre ellas el único estudio etnográfico sistemático realizado en la Cuenca del Salar de Atacama titulado “Peine, un pueblo atacameño” (1954); “Ciudades atacameñas” (1948), donde escribe dando a conocer las fortificaciones atacameñas; “Una tumba en Chiu-Chiu” (1952), donde analiza las asociaciones en el contexto funerario; “Los antiguos atacameños” (1945); “Apuntes sobre el cunza” (1954); “Una máscara atacameña” (1957); “Máscaras, tubos y tabletas para rapé y cabezas trofeos entre los atacameños” (1958); “Una colección de Toconce” (1959): “Informe preliminar a la Expedición Arqueológica al Río Loa Superior (1960); “Ideas religiosas de los atacameños” (1961); “El Museo de Arqueología de Calama” (1961); “Ideas mágico-religiosas de los atacamas” (1969).


-34-ARQUEOLOGÍA, HISTORIA Y ETNOGRAFÍA DE EL LOALa Ilustre Municipalidad de Calama y la Corporación Cultural y de Turismo se honran al hacer un Homenaje a la distinguida Dra. Grete Mostny, reconociendo una vez más la labor por ésta desempeñada y en ocasión de este el I Simposio “Patrimonio Cultural de El Loa”.


ACTAS DEL PRIMER SIMPOSIO PATRIMONIO CULTURAL DE EL LOA-35-A Grete Mostny Glaser, con admiración profundaHoracio Larrain Universidad de Antofagasta, Antofagasta, Chile.Chile la vio llegar en 1939 cuando nuestra arqueología aún estaba en pañales. Si bien brillantes pioneros como Max Uhle, Ricardo Latcham, Suveliano Oyarzún, Augusto Capdeville, y otros más habían ya hecho señalada obra en la presentación de algunos hitos fundamentales en la arqueología nacional y particularmente en nuestra zona atacameña, Grete se dedicó con pasión y entusiasmo a profundizar y ampliar el campo de estudio. A través del Museo de Historia Natural de Santiago, que la cobijó durante casi toda su fructífera labor antropológica y arqueológica, Grete nos fue entregando más de 100 trabajos científicos en su mayoría de tipo arqueológico, enriqueciendo con ellos considerablemente nuestro conocimiento de la Primera y Segunda Región. Su sólida formación humanística y científica general y su doctorado en Bélgica en Filología e Historia Oriental le otorgaron la seriedad y metodología profunda para enfrentar el examen de nuestras antiguas culturas. Y la egiptóloga en ciernes se convierte, por un increíble azar político, geográfico y cultural, en la gran experta en cultura atacameña, maestra y ejemplo de las actuales generaciones de arqueólogos chilenos.Si bien publicó valiosas contribuciones sobre la zona de Arica, La Serena y la zona central chilena e incursionó con gran vitalidad en la Antropología y etnografía de los grupos fueguinos, su pasión máxima fueron estos pueblos desérticos, sus oasis, sus hombres y paisajes de esta Segunda Región.Reseñemos algunas de sus obras cumbres, con el tenor de enfatizar, con cierta parcialidad, aquellos trabajos en los que marcó nuevos rumbos y senderos a la investigación nacional.En 1948 publica su extenso artículo “Ciudades Atacameñas”, fruto de una infatigable labor de terreno y cartografía de las principales ruinas de los antiguos pueblos del área. Tal esfuerzo, hasta hoy, no ha sido superado.En 1954 presenta uno de sus mayores y más profundos trabajos: “Peine, un pueblo atacameño”, a la vez antropología, etnografía, lingüística y biografía del pueblo más meridional del Salar de Atacama. La investigación data de 1949. Grete frisaba apenas en los 34 años. Aquí supo utilizar sagazmente su predilección por la lingüística, rescatando nuevos antecedentes para el estudio de la lengua atacameña o kunza. Grete me confiaba hace pocas horas: “Cuando llegué a Peine, visité una familia donde había un niño enfermo. Me habían pedido que lo llevara a Calama. Ahí oí conversar en una lengua extraña que no era el castellano. Me confesaron, tras alguna vacilación, que era un ‘dialecto’ y que lo llamaban ‘kunza’”. Su contribución al estudio de una lengua ya por entonces casi del todo extinguida fue crucial.Pero “Peine, un pueblo atacameño” fue también un extraordinario trabajo etnográfico y análisis profundo de costumbres, descripción detalladísima y acuciosa de todos los aspectos de la vida diaria: ajuar doméstico, vestimenta, vivienda, asentamientos, sistemas agrícolas y ganaderos, fiestas y ritual religioso de los habitantes atacameños de la zona. Nada escapó a su ojo avizor, ni siquiera la flora o fauna, la toponimia o la composición química de sus aguadas o pozos. Grete comprende, siguiendo la tradición de las mejores etnografías extranjeras, que una comunidad solo puede ser entendida en su integridad. Antes de la aplicación de la “teoría de los sistemas”, Grete ha comprendido que el pueblo o comunidad es un “todo”, un “sistema” que


-36-ARQUEOLOGÍA, HISTORIA Y ETNOGRAFÍA DE EL LOAexige el análisis integral de todos sus componentes. Cuando por entonces apenas hablábamos de ecología el trabajo cumbre de Grete ostenta ya un vigoroso sello ecológico. Su análisis no ha sido superado ni lo será por mucho tiempo. Más aún, me atrevería audazmente a afirmar que esta obra magna es la única etnografía realmente completa escrita hasta hoy en Chile. Me confiaba la autora hace algunos instantes aquí en Calama: “Ojalá se hiciera después de transcurridos casi 40 años un nuevo estudio de Peine para detectar sus cambios, su transculturación”.Tarea ímproba que habría que emprender un día sin duda, tras las huellas frescas de Grete y con su misma tenacidad.Sorprende recorrer las apretadas páginas de su estudio. Parece increíble que tal obra haya sido hecha por solo tres personas (un geógrafo, un antropólogo físico y una antropóloga: la propia Grete) en el espacio de solo tres semanas de arduo trabajo en terreno. ¡Ejemplo y lección para nosotros, sus seguidores, que podemos llegar hoy a las comunidades con tanta facilidad, rapidez y comodidad!El influjo e impacto inca en la zona central del país, muy poco estudiado hasta entonces, recibió un inusitado impulso con la publicación de dos trabajos claves: “Un cementerio incásico en Chile Central (La Reina, Santiago)” en 1947, y “La momia del Cerro El Plomo” (1957), que reseña el descubrimiento de un sacrificio humano de un niño lupaca a las divinidades de las aguas y de los montes. Trabajos ambos que arrojaron nueva luz sobre el poblamiento de colonos y colonias incaicas hasta la zona del río Maipo.Junto al Dr. Alejandro Lipschutz, viaja al extremo sur (Punta Arenas e Isla Navarino) a estudiar aspectos de la biología y antropología cultural de los últimos descendientes de los onas y de los yámanas o yaganes.La historia y cultura de los grupos étnicos en vías de extinción han sido también una obsesión de Grete.Su amplio conocimiento de la Arqueología Chilena le permitió escribir en apretada síntesis su obra de divulgación: “Prehistoria de Chile”, que ha conocido innumerables ediciones y que ha sido el vademécum obligado de la arqueología de los grupos indígenas chilenos para todo el estudiantado nacional. Sin esta obra de Grete habría carecido el joven chileno del trabajo básico que le abría el acceso al conocimiento científico de nuestras raíces prehispánicas.Variados otros aspectos de la antigua cultura atacameña han quedado en evidencia en los estudios de Grete: sus ideas religiosas, su arte rupestre singular y bellísimo, su artesanía, su vestimenta y adornos. Aspectos que otros investigadores en esta misma oportunidad han seguido profundizando.Yo me atrevería audazmente a sintetizar el legado de Grete Mostny en los siguientes aspectos:a) Es absolutamente necesario hacer las investigaciones sobre las culturas y los pueblos en el terreno mismo, no desde el solo gabinete.b) Es preciso aplicar la más avanzada metodología de estudio que sea posible adquirir. No hay que ir a “ensayar” con las comunidades indígenas.


ACTAS DEL PRIMER SIMPOSIO PATRIMONIO CULTURAL DE EL LOA-37-c) Es preciso trabajar en equipo. Una comunidad es todo un sistema que debe ser enfocado en su globalidad.d) Si es siempre necesario comenzar con numerosos análisis de detalle, se ha de procurar, sin embargo, llegar a síntesis generales con el objeto de hacer avanzar la ciencia antropológica.e) Es indispensable perseguir temáticas relacionadas entre sí en zonas próximas a fin de llegar a conclusiones válidas; hay que evitar a toda costa la dispersión tanto temática como geográfica.f) Hacer ciencia antropológica es la suma de tesón, observación, método, análisis sistemático y control repetido. La ciencia no se hace en conversaciones de pasillos ni en las charlas, ni siquiera en los Congresos. Se realiza en el estudio prolongado y silencioso, tesonero e incansable.g) Para hacer ciencia hay que tener avidez por aumentar el conocimiento para el provecho de toda nación, no solo para el solaz intelectual de unos pocos “iniciados” o entendidos.La figura de Grete se agiganta hoy junto al recuerdo de un Max Uhle, Ricardo Latcham o Gustavo Le Paige, antecesores heroicos del conocimiento de la cultura atacameña: la del pasado y la del presente.Estamos profundamente convencidos de que el conocimiento vivido, profundo y sistemático del pasado de nuestra Región es y será siempre el único modo de entender las reacciones y vivencias del poblador autóctono de nuestros pueblos actuales. No hay acción social o cultural de cualquier tipo que sea que pueda darse el lujo de ignorar la historia y el desarrollo evolutivo de la vida de los pueblos.Grete, quien supo darnos el estudio arqueológico y el etnográfico actual de los habitantes del ecúmene atacameño, nos ha dado la gran lección. Ojalá sigamos decididamente sus huellas. Verla hoy aquí, erguida y pálida pero ansiosa y soñadora junto a nosotros para dar juntos cima al primer “Simposio sobre el Patrimonio Cultural de El Loa” es para nosotros, médicos, arquitectos, antropólogos, historiadores y arqueólogos interesados en esta comarca, ocasión de estímulo y tremendo desafío.Y para el pueblo y autoridades de Calama, es ella el símbolo viviente de un renacimiento y revalorización de los grandes valores culturales del pasado.Calama, 4 de octubre de 1986.


ACTAS DEL PRIMER SIMPOSIO PATRIMONIO CULTURAL DE EL LOA-39-Discurso inaugural: identidad culturalGeorge Serracino Director de la Corporación de Turismo y Cultura de Calama, Calama, Chile.En varias reuniones de la administración de la Municipalidad de Calama presidida por su alcalde don Luis Pacasse Angulo, resultó siempre patente que el problema básico para el desarrollo de la comuna es la identidad cultural. En la reunión de México en 1982, los ministros de cultura de 120 países del mundo hacen hincapié en que el principal problema en todo quehacer cultural se radica en el conocimiento de su mismo terreno donde viven sus habitantes y en un plan de unificación de todas las culturas de origen de los habitantes en un lugar determinado . El antropólogo Hsu, chino radicado en EE.UU., insiste en que el trabajo de un antropólogo es verdadero en un lugar que no es su patria solamente es valedero cuando él es capaz de comprender su misma sociedad que le ha dado su origen.La historia de la Provincia El Loa es el primer indicador de la falta de identidad cultural en esta zona. La falta de conocimiento histórico de la zona por sus habitantes es la causa del poco desarrollo que tuvo la Provincia El Loa. La no identificación con esta tierra produce varios problemas de naturaleza económica cuando no deben existir.Junto con este problema existen conceptos de naturaleza del medio ambiente y de la centralidad de Santiago y Viña del Mar como ejes del país. A su vez, hay un desarrollo de problemas con una economía unilateral y falta de cultura que llegan a ser un círculo vicioso. La falta básica es de no ver al hombre en su totalidad y la poca potencialidad de la zona en la cual vivimos. Se habla hoy de descongestionar Santiago; sin embargo, sería mejor hablar de dar poder a las regiones y provincias. En la mentalidad del pueblo sigue siendo Santiago como el lugar en el cual se puede existir como hombre civilizado.Múltiples factores hacen que este pensamiento solamente con una planificación bien dirigida puede alcanzar que las provincias y regiones tengan un aspecto cultural que evite el traslado de las mejores personas intelectuales y, por lo consiguiente, las partes más económicas de un país.HistoriaLos españoles denominan esta parte del mundo como el gran despoblado. El hecho es por poco porcentaje de personas por kilómetro cuadrado que hay. Toda la población se concentra donde corren los riachuelos y lugares de altura para el pastoreo. Sin embargo, es bien significativo lo que dice Bibar (1558): San Pedro de Atacama posee un almacenamiento de comida por más de tres meses. Es decir, con toda la aridez de la zona hay lugares de producción con superávit. Desde allí que entramos en el problema complejo de la integración de los indígenas en lo cultural y lo económico bajo los españoles. Es bien sabido que a los españoles les interesaba primordialmente el oro y donde no hubo este les interesó poco. San Pedro de Atacama y San Francisco de Chiu Chiu, los dos poblados de la zona, producían alfalfa y pasto para los animales de carga, el único medio de transporte en esos tiempos. Por eso, estos dos lugares eran fundamentales al cruzar desde Santiago hasta Lima para el abastecimiento de los viajeros.Los españoles, por lo tanto, se preocupan solo de este aspecto y dejaron a los indígenas vivir su vida como en el pasado.


ACTAS DEL PRIMER SIMPOSIO PATRIMONIO CULTURAL DE EL LOA-40-El problema de desarrollo y de una nueva línea de pensamiento se inició apenas al comienzo de este siglo con el uso de las salitreras primero y después con el desarrollo del cobre en Chuquicamata. La explotación del cobre en especial causó el aislamiento de los pueblos indígenas y con los nuevos medios de comunicación: ferrocarriles y vehículos motorizados dejó algunos pueblos se convirtieron en verdaderos pueblos fantasma.El uso excesivo del agua necesario para la minería inclusive amenaza la vida de estos indígenas. La expansión minera exigía una población especialista y numerosa que ni en su ínfima parte podría dar la población indígena.El segundo punto que jugó una gran parte en el desarrollo de la zona es la guerra del pacífico. 30% de la población de Calama es nacida en pueblos que pertenecen a la nación boliviana. Su integración a la nación chilena es dudosa de parte de un porcentaje considerable: Un grupo vuelve a Bolivia para bautizar en una iglesia boliviana, aunque está inscrita en el registro civil de Calama. Otros se jubilan y vuelven a su país. Un buen grupo visita Bolivia para hacer la misa a sus antepasados en el lugar donde ellos han fallecido.Los especialistas que vienen a trabajar a Chuquicamata traen el anhelo base de comprar casa en Viña del Mar, Santiago, La Serena, y Antofagasta. Todo el mundo viene a sacar el sueldo para invertirlo en otras localidades. Nadie se identifica con la zona y esto impide todo tipo de desarrollo paralelo a la inversión de Chuqui en la nación.Otro fenómeno también surge desde otro nivel: gente que trabajó en el campo, vendedores de tiendas o empleadas domésticas quienes provienen desde Ovalle.En gran parte, el problema emerge por la falta de infraestructura existente en la zona. El primer punto que causa la emigración es la Universidad deseada para todos. Las Universidades cercanas, Antofagasta, Arica, e Iquique, no son de un nivel que proporcione carreras estables como medicina, legislatura e inclusive ramos especiales que en la zona sobresalen por su característica. El ramo de arqueología, turismo, y metalurgia o energía solar son tratados como secundarios. Aunque el mundo tiene una cierta preocupación para reclamar el desierto, han sido poco los esfuerzos para eliminar este problema. Simplemente no está trabajando en cultivar el desierto que parece poco romántico, sino se está aumentando el área desértica con el crecimiento de sacar el agua.Agregando a la falta de identidad el hecho que nadie reclama, protesta o insiste sobre alternativas para solucionar estos problemas graves que pueden llevar a la muerte y desaparición de toda una región como una zona imposible de habitar. El problema es muy trágico y la alarma todavía no se ha dado en ningún nivel; sea: eclesiástico, civil o público.Sin duda, la identidad cultural necesita una alarma educacional. Una sociedad que no ha pasado más que una generación es difícil que tenga apego a su terreno lo cual no es. Pero si los padres emigran, van allá también sus hijos. Por lo tanto, sobre los valores de la zona. Esto implica una reforma educacional en la cual se da más importancia sobre la zona. 90% de la población no conoce dónde viven y sus alrededores.Hay más personas que conocen Santiago o Antofagasta, 1.600 km y 233 km de distancia, que Chiu Chiu, 38 km distante de Calama o San Pedro de Atacama, 100 km de distancia.La gravedad del problema aumenta cuando vemos que el enfoque de los pocos estudios hechos sobre la zona está orientado en marcos teóricos que dejan lejos los ideales de la identidad cultural. Algunos son enfoques funcionalistas o estructuralistas.


-41-ARQUEOLOGÍA, HISTORIA Y ETNOGRAFÍA DE EL LOAEs obvio que una sociedad no funcionalista no tiene razón para existir. El estructuralismo nos encierra en un estudio de un objeto sin meta precisa. Es decir, no contamos con una antropología aplicada. En esto nos reducimos a una fase de conocimiento lo cual es muy importante, pero escapa de lo que es humano y esencial para la vida. Cuando nosotros comenzamos un plan organizado y sistemático de abrir museos, todo el mundo preguntó dónde está la seguridad de los objetos, quién va a manejar los museos. Quién va a visitar los museos como Caspana si el camino no es pavimentado, no hay dónde tomar una taza de café ni dónde alojar. La respuesta nuestra es bien sencilla: Nosotros no hacemos museos para los turistas o para guardar objetos. El motivo nuestro es elevar el valor espiritual de los mismos pueblos. El pasado es una llave para la continuidad de existencia de una comunidad para el futuro. Si no valoramos el pasado es justo pensar que en el futuro no van a valorizar el presente.La apertura de este simposio es fundamental para que los objetivos señalados arriba lleguen a la masa de gente y especialmente a los profesores de los colegios de la zona.ReferenciasBibar, G. 1966. Crónica y relación copiosa y verdadera de los Reynos de Chile por Gerónimo de Bibar, Natural de Burgos 1558. Fondo Histórico Bibliográfico José Toribio Medina, Santiago.


ACTAS DEL PRIMER SIMPOSIO PATRIMONIO CULTURAL DE EL LOA-43-Descripción del Simposio Patrimonio Cultura de El LoaFecha: 3, 4 y 5 de octubre de 1986.Lugar: Calama.Institución anfitriona: Ilustre Municipalidad de Calama.Institución responsable: Corporación Cultural y Turismo de Calama.Comisión organizadora:Presidente: don Luis Eduardo Pacasse Angulo, Alcalde y Presidente de la Corporación Cultural y Turismo de Calama.Secretario: don George Serracino Calamatta, Director Ejecutivo de la Corporación Cultural y Turismo de Calama.Tesorero: don Hernán Muñoz, Jefe Departamento de Control.Directores: don Jorge Rubio Hurtado, Jefe Departamento de Aseo y Ornato; don Enrique Díaz Villalobos, Director Ejecutivo de CONDES; don Luis Fajardo Hurtado, Director de Obras Municipales.Comisión ejecutiva:Presidente: don George Serracino Calamatta.Secretario y coordinador: don Raúl Navrakis Morales.Secretaria: señora Sybille Sánchez Vargas.Tesorera: señora Niza Tapia Amoretti.Pro-tesorera: señorita Guadalupe Graz Velásquez.Relacionador público: don Luis Garrido Ampuero.Colaboradores:Don Jaime Olivares, don Jonás Astudillo Gómez, don Sergio López, Eugenia Estay, Juan Luis Meneses, Benedicto Colina, Luis Garrido Ampuero, Teresa Pinasco, Gustavo Chiang Luz, Gloria Gravo.Departamento de Relaciones Públicas, Codelco División Chuquicamata.


-44-ARQUEOLOGÍA, HISTORIA Y ETNOGRAFÍA DE EL LOAInvitados especiales:Doctora Grete Mostny Glaser, Ketty Farandatos Politis, Gonzalo Pinto, Hans Schmauck Alarcón.Participantes en ponencias:Carlos Aldunate del Solar, Ma. Teresa Ahumada Manchot, Museo de Calama, Depto. Extraescolar, CONDES, Jefe Departamento de Dirección de Obras Municipales, I.C.Objetivos del simposio:1. Celebrar el Aniversario del Museo de Calama, cumpliendo 25 años desde su fundación el 21 de septiembre de 1961.2. Homenaje a la doctora Grete Mostny Glaser en reconocimiento de su extensa labor científica en la zona. La doctora Mostny se graduó de la Universidad de Viena en la Carrera de Egiptología, Africanística y Prehistoria, y posteriormente se doctoró en Filosofía e Historia Oriental con mención en el Antiguo Oriente en la Universidad de Bruselas, en el año 1938. Ella ha realizado numerosas investigaciones arqueológicas y etnográficas a lo largo de todo Chile, destacando sus trabajos en Chiu Chiu, Peine, Toconce, Río Loa Superior, entre otros. Los resultados de toda una vida de investigación han sido publicados en más de un centenar de publicaciones, como “Peine, un pueblo atacameño” (1954), el único estudio etnográfico sistemático realizado en la Cuenca del Salar de Atacama; “Ciudades Atacameñas” (1948); y “Una tumba en Chiu Chiu” (1952).Realización del simposio:Viernes 3 de octubre de 1986: las actividades comenzaron a las 09:00 horas con charlas en diferentes Liceos y Escuelas de la Comuna por los profesores Carlos Thomas, Carlos Aldunate, Mario Orellana, Raimundo Santolaya, Horacio Larrain y José Luis Martínez. A las 11:00 horas, en el Salón de Honor de la Ilustre Municipalidad de Calama, se realizó el acto de inauguración del I Simposio Patrimonio Cultural de El Loa con la presencia de autoridades. El discurso de bienvenida a los participantes lo realizó el Sr. alcalde de la Comuna, Don Luis Eduardo Pacasse Angulo, seguido por el discurso de inauguración del Sr. George Serracino Calamatta, Director Ejecutivo de la Corporación Cultural y Turismo y Presidente del Simposio, quien habló sobre la Identidad Cultural. A las 12:00 horas se visitó el Parque “El Loa”, donde los invitados pudieron recorrer las salas de exposiciones de arqueología y etnografía. A las 15:30 horas comenzaron dos mesas redondas en forma paralela: La Mesa Redonda N° 1 “La Arqueología de El Loa” en la Sala de Exposiciones, 1er. piso de la Corporación Cultural y Turismo de Calama, y la Mesa Redonda N° 2 “La Etnografía de El Loa” en la sala de lectura, 2do. piso de la misma institución. El profesor Mario Orellana Rodríguez fue el moderador de la Mesa N° 1, en la que se dictaron cuatro ponencias sobre proyectos arqueológicos y retrospectiva arqueológica de la provincia de El Loa. El Dr. Horacio Larrain Barros moderó la Mesa N° 2, donde también se dictaron cuatro ponencias sobre la situación educacional de las comunidades atacameñas, arquitectura etnográfica, artesanía y ecología de la zona, y fiestas en la Provincia de El Loa.Sábado 4 de octubre de 1986: el segundo día del Simposio continuó con las mesas redondas y se realizó la Mesa Redonda N° 3 “La Historia de El Loa” en la sala de lectura, 2do. piso de la Corporación Cultural y Turismo de Calama. Desde las 09:00 horas continuaron las discusiones


ACTAS DEL PRIMER SIMPOSIO PATRIMONIO CULTURAL DE EL LOA-45-con cinco ponencias en la mañana y tres en la tarde, abarcando temas de arqueología, pintura rupestre y estructuras líticas. En paralelo, desde las 09:00 horas, la Mesa Redonda N° 2 concluyó con tres ponencias adicionales sobre ecobiología de altura, problemas hidráulicos de Turi e influencias foráneas en los bailes religiosos. A las 11:15 horas comenzó la Mesa Redonda N° 3, cuyo moderador fue el Sr. Juan Panadez, y se presentaron tres ponencias: “La formación del actual pueblo de Toconce como modelo para escribir la historia de los pueblos del interior” por el profesor José Luis Martínez; “Calama, perfil histórico 1924-1934” por la profesora María Teresa Ahumada Manchot; y “La evolución de la minería en Chuquicamata” por el Sr. Hugo Henríquez Amaro.Domingo 5 de octubre de 1986: A las 08:30 horas se partió rumbo a Caspana con todos los participantes del Simposio, además de la Dra. Grete Mostny Glaser, invitada especial. Al mediodía se procedió a la inauguración oficial del Museo de Caspana con el discurso del conservador de Museos, Sr. Raúl Navrakis Morales, quien agradeció al municipio en la persona del Sr. Alcalde de la Comuna la entrega de este centro cultural. Luego el Sr. Alcalde, Don Luis Eduardo Pacasse Angulo, dio oficialmente comienzo a la vida útil del Museo. Seguidamente se procedió al corte de cinta entre el Sr. Alcalde Don Luis Eduardo Pacasse Angulo y la Dra. Grete Mostny, contando con el apoyo musical de la Banda Municipal y la actuación de los alumnos de la Escuela E-20 de Caspana. Posteriormente se visitó el Museo, con el antropólogo George Serracino C. como guía, y se visitó el pueblo viejo antes de almorzar en los comedores de la Escuela y luego retornar a Calama, donde cada visitante regresó a su lugar de origen, dando por terminado el I Simposio Patrimonio Cultural de El Loa.


ARQUEOLOGÍARelator: Mario Orellana


ARQUEOLOGÍA-49-Arqueología de la provincia de El Loa y en especial de la región de San Pedro de Atacama (II región de Chile)Mario Orellana Departamento de Estudios Humanísticos, Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas,Universidad de Chile, Santiago, Chile.Historia de la investigaciónEntre los más antiguos antecedentes de carácter científico deben citarse los trabajos de Max Uhle en 1912, 1913 y 1922. Además de sus excavaciones en Calama (cementerio de Chunchuri) están sus artículos sobre los atacameños donde se encuentran descritas las características más generales de este pueblo: “una de las tribus más interesantes de la región del Sur” (1922: 15). Después de recordar los estudios de J. J. von Tschudi, Alcides d’Orbigny, Roberto Schuller y Eric Boman, escribe que los atacameños forman con los changos antiguos y los uros de la altiplanicie “un grupo especial en oposición al tipo andino y a juzgar por sus rasgos más primitivos son evidentemente de origen más antiguo” (1922: 16). Definió el área atacameña especialmente alrededor del salar de Atacama, en la puna de Atacama y el norte del desierto de Atacama y la región chilena septentrional hasta Arica. Insistió también en las influencias atacameñas en el sur del Perú e incluso defendió la hipótesis de que algunos elementos atacameños explican el origen de ciertos rasgos estilísticos Tiwanaku.Independientemente de que algunas de sus hipótesis no sean actualmente seguidas, Uhle es recordado por la confección del primer cuadro cronológico-cultural prehispánico del norte de Chile. Esta cronología fue citada muchas veces por los mejores estudiosos que investigaban en el país (Latcham, Oyarzun, Guevara). Fue Ricardo Latcham quien siguió el modelo cronológico de Uhle entendiendo para la región “diaguita-chilena” y las provincias de Chile central hasta el Cachapoal. El estudio arqueológico más relevante de Ricardo Latcham (1938) para la región que estudiamos es “Arqueología de la región Atacameña”. Esta es sin duda la monografía científica más significativa que se escribió sobre los atacameños hasta los trabajos del padre Le Paige en la década de 1960. Entre las muchas descripciones y observaciones que hace el arqueólogo anglochileno, llama la atención el hecho -como lo escribimos hace algunos años- “que Latcham haya previsto con bastante lucidez la antigüedad de la cultura agro-alfarera de San Pedro de Atacama y sus alrededores” (Orellana 1982:155). Escribió Latcham (1938: 368): por lo que se puede deducir sobre una base arcaica que parece remontarse hasta hace más de dos mil años y que debe haber sido bastante primitiva, se estructuró una cultura que poco a poco iba asimilando elementos extraños derivados de otras culturas con que al paso de los siglos se pusieron en contacto.Para Latcham, el pueblo atacameño constituye una entidad étnica muy mezclada. Entre los elementos extranjeros postula “un elemento de la floresta amazónica”, hipótesis que será retomada por diferentes estudiosos en la década de 1970. Igualmente en el presente se ha confirmado la gran antigüedad de la cultura aldeana de San Pedro de Atacama que hunde sus raíces culturales en el primer milenio antes de Cristo.Grete Mostny, discípula de Ricardo Latcham y que llega a Chile en 1939, cumple también un papel importante cuando investiga las “ciudades atacameñas” antiguas y excava en Chiu-Chiu (1948 y 1952).


-50-ARQUEOLOGÍA, HISTORIA Y ETNOGRAFÍA DE EL LOAA mediados de la década de 1950, el padre Gustavo Le Paige inicia los estudios continuados e intensivos de San Pedro de Atacama y sus regiones aledañas. Desde 1958 comienza a publicar sus hallazgos arqueológicos, dando a conocer una gran cantidad de materiales pre-cerámicos caracterizados especialmente por los artefactos líticos que se encontraban en la superficie de los yacimientos estudiados. También excavó un gran número de cementerios pertenecientes a la cultura aldeana de San Pedro de Atacama (o “atacameña”). En gran parte de sus interpretaciones, como lo veremos más adelante, Le Paige continuó las hipótesis de Uhle y de Latcham (gran expansión de la cultura atacameña, gran antigüedad y fundamento parcial de la civilización de Tiwanaku).También en la década de 1960 otros investigadores publican sus trabajos sobre algunos materiales que en parte complementan los trabajos de Le Paige, modificando sus cronologías y discutiendo varios de sus presupuestos teóricos. En verdad, el primer conjunto de estudios referidos a la arqueología regional y a las relaciones con culturas transandinas se efectuó en el Congreso de Arqueología de 1963 efectuado en el Museo Arqueológico de San Pedro de Atacama (trabajos de Le Paige, Orellana, Montané, González, Menghin, Ibarra, Munizaga, Kaltwasser, Núñez y Niemeyer; 1963, Anales de la Universidad del Norte N°2, Antofagasta).Igualmente, a mediados de la década de 1960 se inician los trabajos interdisciplinarios del “Proyecto Arqueológico Río Salado”, que se diversificará en la década de 1970 e incluso originará otros proyectos en la década de 1980 (1965; Revista de Antropología, año III, Vol. III, número único; págs. 81-117; también véanse Informes de Orellana y colaboradores 1968, 1969, 1970, 1971). Con este proyecto se formó un grupo de estudiantes de la especialidad de arqueología de la Universidad de Chile que en el presente destacan a lo largo de nuestro país.Las publicaciones iniciadas en 1974 en la revista Estudios Atacameños dieron a conocer hasta 1978 los trabajos efectuados en San Pedro de Atacama y sus alrededores (artículos de Le Paige, Serracino, Núñez, Tarragó, etc.). Mientras los trabajos de Serracino y Núñez se referían a los yacimientos arcaicos de la región, la arqueóloga argentina Tarragó publicaba sobre la alfarería de San Pedro de Atacama.A fines de la década de 1970 se organizaron dos equipos de investigadores, todos de la U. de Chile de Santiago: los pertenecientes al Proyecto Toconce (Aldunate, Castro, Berenguer) y los que trabajaban en el sector de Chiu-Chiu (Thomas, Benavente).En San Pedro de Atacama, después de la muerte de Gustavo Le Paige (1980), la U. del Norte se interesó en modernizar el Museo Arqueológico, el que fue nominado con el nombre del arqueólogo jesuita. Bajo la dirección de Agustín Llagostera, se hicieron también excavaciones de rescate y de continuación con la colaboración de María Antonieta Costa y Leandro Bravo.En 1983 se recordaron los 20 años del Congreso de Arqueología de 1963. En este Simposio, que reunió prácticamente a todos los estudiosos que investigan en el norte de Chile, se dieron a conocer algunos trabajos de campo y de colecciones de Museo. Así, por ejemplo, se informó sobre las excavaciones de Tulor (Llagostera, Barón, Bravo); sobre los trabajos de Toconce y Chiu-Chiu; sobre la influencia de Tiwanaku en San Pedro de Atacama, etc.También en la década de 1980, gracias a una política de colaboración que investigadores de otras universidades y museos iniciaron; proyectos que continúan en el presente, para dar a conocer sistemáticamente conjuntos de restos culturales que habían sido rescatados o excavados por Le Paige, haciendo hincapié en los contextos arqueológicos y en el valor de la asociación cultural. Han aparecido informes y artículos sobre algunas fechas de Termoluminiscencia para


Click to View FlipBook Version