formar familias ejemplares, en las cuales cada miembro tendrá el concepto justo del cual debe
tener, o sea ni estima baja, ni alta, sino que cada uno se comporta a la altura o nivel de acuerdo a
los valores aprendidos. (Romanos 12:3; 2 Samuel 9:6-8; Juan 8:36; Lucas 15:17-20; Isaías 54:1-17)
Amor conyugal: La biblia enseña acerca del matrimonio dandole el valor merecido para
tener elementos suficientes y poderosos para construir relaciones saludables, hogares firmes e hijos
bien educados. El fundamento de la pareja es la palabra de Dios, estableciéndoles que ya no son
dos sino una sola carne (Génesis 1:26-28 y 2:23; Marcos 10:8); entrelazándose física, emocional,
intelectual y espiritualmente unidos por el amor. (Proverbios 18:22)
Cuando Adán dijo: “esto es ahora huesos de mis huesos y carne de mi carne; esta será llamada
varona, porque del varón fue tomada“; estaba componiendo la primer canción de amor, la primer
poesía en el mundo, porque al fin había hallado un ser que pueda complementarle, que le quite la
soledad. Ella era bellísima, perfecta y adecuada para el, lo único que necesitaba para ser feliz.
El matrimonio: Es una relación de pacto permanente, establecida entre un hombre y una
mujer para cumplir el mandato de Dios (Génesis 2:24). Donde cada uno por amor mutuo, deja a su
familia para comenzar su propia familia, consagrándose para servir a Dios. Esto es lo que está en
el corazón de Dios. (Gálatas 6:4; Marcos 10:8; Hechos 13:4)
El matrimonio es una bendición de Dios para proporcionar felicidad a la familia, pero si llegaren
a tener conflictos durante el matrimonio, se debe primero solucionar situaciones que afectan su
salud espiritual causadas por sucesos del pasado. Estos sucesos deben ser tratados y sanados para
que no afecten la actual vida conyugal de la pareja y así evitar que esto también afecte a los hijos.
El mejor remedio para esto es el perdón, el cual borra todo rechazo, ira, culpa, rencor,
maltrato físico o verbal, que causaron heridas en el alma, síntomas que se deben confesar y
renunciar para que el poder de Dios limpie del corazón toda raíz de amargura que causó el
conflicto; nada que el amor de Dios no pueda solucionar. (Colosenses 3:13; Proverbios 18:14; Efesios
4:31-32; Isaías 54:4-6; 2 Corintios 5:17)
EL LÍDER Y LA FAMILIA
El apóstol Pablo da la mejor recomendación para que un líder cristiano pueda servir a Dios con
toda su familia, porque eso es lo que Dios quiere, familias consagradas a Él con el propósito de
rescatar los hogares con su testimonio, para así salvar a toda la comunidad. (Salmos 127:1)
El hogar cristiano debe estar dirigido por un hombre temeroso de Dios, irreprensible o sea alguién
que no tenga cuentas que rendir, marido de una sola mujer, sobrio para que mantenga el equilibrio
como líder del hogar, prudente para hablar y comportarse, decoroso en gustos y ambiente
excelente, apto para enseñar con amor y paciencia; que no sea pendenciero ni dado al vino, que no
sea codicioso de ganancias deshonestas ni se deje tentar por la avaricia al dinero.
Que sea amable y servicial, manso y apacible, y sobre todo que no sea un neófito o sea alguién que
no sea nuevo en conocimiento de las escrituras para que pueda dar un buen testimonio en palabras
y hechos tanto en su hogar como en el ministerio (1 Timoteo 3:1-7). El líder debe permitir que Dios
edifique su casa mediante su comunión con el Espíritu Santo y las enseñanzas de la palabra de
Dios, para que pueda valorar a su esposa y educar a sus hijos. Todo esfuerzo que se haga por
restaurar la familia sin tener en cuenta las enseñanzas de Dios son inútiles.
101
Lo único que garantiza el éxito y la felicidad familiar es el temor a Dios. El Señor Jesús comenzó
su ministerio dedicándose a restaurar las familias a las cuales trajo: alegría, salud, visión, dignidad,
luz, amor y vida (Isaías 61:4). Y el Señor nos comisionó a continuar esta obra por la fe que
depositamos en Él. (Hechos 26:18)
CONCLUSIÓN: Así como Abraham conoció a Dios como el “Shadai”, así también Dios nos
asegura conocerlo en nuestras vidas, como el Dios Todopoderoso para que tengamos una vida
abundante, familias con determinación fija, hogares en orden y prioridades, miembros familiares
libres y seguros de sí mismos, útiles a la comunidad, fieles a Dios y a sus seres queridos.
Jesucristo canceló toda maldición y argumento contra la familia. (Efesios 3:20; Génesis 17:1; Mateo
6:33 y 25:20-21; Juan 10:10)
Aplicación y Tarea
Leer los siguientes pasajes bíblicos de referencia: Génesis 1:27-28; 2:15-25; 27:27-29; Lucas
14:27-30; Gálatas 6:7-9; Tito 2:7; 2 Samuel 9:6-8; Isaías 54:1-17; Mateo 7:24-27; 12:37; 21:28-
31; Proverbios 5:18-18; 15:1-7,23; 2 Corintios 5:17; 13:5; 1 Corintios 2:9; Deuteronomio 28:1-
14; Colosenses 3:13; Efesios 3:20; 6:1-3; 4:31-32; 1 Timoteo 3:8-13; Salmos 127:1
Examine cómo está su propia familia haciendo una evaluación del estado actual y posibles
soluciones de acuerdo a este estudio. Analice cómo estrechar lazos de amor con cada uno de los
miembros de su casa, y dé gracias a Dios por las bendiciones obtenidas. Elabore un cuadro de roles
específicos de su familia e identifique las actitudes y ore por ello. Medite en las heridas que tiene
que vencer como acto de fe de que Dios le sane espiritualmente.
Examine cómo está la comunicación con los miembros de su casa. En el caso de matrimonio,
considere si están juntos resolviendo algún problema y tomen la resolución de consagrar sus vidas
al servicio de Dios. Orar con toda la familia. Practique el perdón. Dispongase a ganar para Cristo
a los miembros de su familia que aún no son cristianos.
Cuestionario de apoyo: 1) ¿Cómo estableció Dios la primer familia, según Génesis 2:18-24?
2) ¿Cuál es la bendición de Dios para la familia? 3) ¿Cuales son las características de la mujer
virtuosa? Proverbios 31 4) ¿Cómo deben los hijos honrar a sus padres? 5) ¿Qué es la auto
estima? 6) ¿Cómo debe ser el corazón de un padre? 7) ¿Cuál fue la actitud del hijo, según
Lucas 15:11-32? 8) ¿Cuáles son los elementos de la comunicación? 9) ¿Qué es el matrimonio?
10) ¿Qué piensa Dios de la sexualidad, según Marcos 10:8? 11) ¿Cuál es la bendición triple
de Dios según 3 Juan 2 y Proverbios 10:22? 12) Describa las bendiciones según Deuteronomio
28:1-14? 13) Según 1 Timoteo 3:1-7 ¿Cuales son los requisitos de un líder familiar?
14) ¿Cómo permitir que Dios edifique la familia según Salmos 127? 15) Según Juan 10:10
¿Cómo se puede recibir la vida abundante? 16) Según Malaquías 4:6 ¿Por qué puede haber
maldición en una familia?
102
LA GRAN COMISIÓN
El propósito básico del discipulado evangelístico es la actividad más importante de los siervos de
Dios: “delegar o comisionar” a otros para trabajar en la obra de la gran comisión, lo cual se realiza
mediante la “imposición de manos” a los discípulos, quienes una vez instruidos en la doctrina de
Jesucristo, servirán de evangelistas por todo el mundo llevando las buenas nuevas del Reino.
(Mateo 28:19-20)
El discípulo es delegado por alguna autoridad del ministerio para ser portador del
evangelio, así como lo hicieron el Señor Jesús, los apóstoles y también el apóstol Pablo (Hebreos
6:1-2). La meta de estudio de este fundamento es para demostrar que el líder cristiano está en la
necesidad de delegar a los discípulos que se han esforzado en servir en la obra para que el
ministerio funcione exitosamente, ya que la obra es mucha y los obreros son pocos (Mateo 9:37). Si
un Pastor no discipula y delega, no está cumpliendo su función completamente.
¿QUÉ ES LA GRAN COMISION? La biblia declara lo que se conoce como la Gran Comisión:
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y
del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he
aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. (Mateo 28:19-20)
Jesús dio este mandamiento a los apóstoles, poco antes de que ascendiera a los Cielos, y describe
esencialmente lo que Jesús espera que los apóstoles y aquellos que los siguieran, hagan en Su
ausencia. Es interesante que en el original griego, el único mandamiento específico sea: “id” y
“haced discípulos”. La Gran Comisión nos ordena hacer discípulos a nuestro paso por el mundo,
pero mientras nos ocupamos de nuestras diarias actividades ¿cómo vamos a hacer discípulos?
bautizándolos y enseñándoles todo lo que Jesús ordenó.
“Id,” y “haced discípulos” son los mandatos de la Gran Comisión; “bautizándolos” y
“enseñándoles” son los medios por los cuales cumplimos con el aspecto de “hacer discípulos” de
la Gran Comisión. Muchos entienden Hechos 1:8 como parte también de la Gran Comisión, “Pero
recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en
Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”. La Gran Comisión es
habilitada por el poder del Espíritu Santo. Nosotros debemos ser los testigos de Cristo, cumpliendo
la Gran comisión en nuestras ciudades (Jerusalén), en nuestros estados y países (Judea y Samaria),
y en cualquier otro lugar donde Dios nos envíe (hasta lo último de la tierra).
IMPOSICIÓN DE MANOS. Es una doctrina fundamental de la fe cristiana que consiste en un
acto mediante el cual una persona con autoridad espiritual, coloca las manos sobre otra para
impartirle bendición, con oración y palabra profética. Es obvio que a quien se le impone manos,
debe ser una persona adecuada y en condiciones espirituales para que pueda ministrar a otros.
(Salmos 119:73; Job 10:8-9; Hechos 19:6; 6:6; Marcos 3:13-19; Mateo 10)
En la antigüedad Dios usó sus manos para desatar poder creativo, por lo cual se practicaba
esta doctrina para transmitir vida, herencia, bendición, autoridad, liberación o hacer milagros
103
(Génesis 48: 11-24; Números 27:18-23; 2 Reyes 13:15-17). En los tiempos del nuevo testamento, Jesús
practicó la imposición de manos con la autoridad del Padre, desatando la unción derramada sobre
Él por el Espíritu Santo (Mateo 11:2-5 y 16:17-18; Lucas 4:18). El apóstol Pablo también realizó su
ministerio con señales, prodigios, milagros y comisionó a sus discípulos en sus campañas
evangelizadoras por todo el mundo imponiéndoles sus manos. (Hechos 8:18; 13:1-4 y 14:3; Romanos
1:11; 1 Timoteo 4:14)
REQUISITOS PARA SER COMISIONADO. El trabajo del pastor es hacer discípulos para
que el ministerio crezca (Efesios 4:12), y para esto debe buscar personas que deseen servir en la obra.
Cada cristiano esta supuesto a ser un evangelista, pero la verdad es que un discípulo se hace, no
nace, por lo cual se debe buscar hombres fieles e idóneos para la obra y que permanezcan en la
palabra instruida. (2 Timoteo 2:1-26; Juan 8:31)
El misionero evangelista debe ser una persona capaz de soportar con paciencia el desprecio
y el rechazo, pasando a veces por situaciones de peligro, sabiendo que de todas ellas lo librará el
Señor, todo por amor a la obra. El apóstol Pablo decía: “Pues si anuncio el evangelio, no tengo
por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!
Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la
comisión me ha sido encomendada”. (1 Corintios 9:16-20)
Gracias a hombres así, que existieron durante la iglesia primitiva, es que hoy en pleno
siglo 21, el evangelio está más expandido que nunca por todo el mundo, por lo tanto, debemos
continuar como verdaderos soldados, atletas o labradores, con mayor empeño en la obra
evangelística, con esfuerzo, sacrificio y sobre todo llenos del Espíritu Santo, trabajando sin
descansar hasta que Cristo vuelva. Tal como lo dijo el Señor Jesús: “el que quiere venir en pos de
mí, niéguese a sí mismo, cargue su cruz y sígame”. (Mateo 16:24 y 11:29-30)
BENEFICIOS DE SER COMISIONADO PARA LA OBRA EVANGELÍSTICA. Aparte de
ser un gran privilegio el tan solo hecho de servir en la obra de la gran comisión, y también tener la
oportunidad de manifestar los dones y talentos obtenidos mediante el Espíritu Santo en la
ministración de la palabra de Dios, el mayor beneficio es el ser testigo de las maravillas y prodigios
que el Señor Jesús puede hacer a través de uno como instrumento de Dios.
También se lleva en el corazón la satisfacción de ser portador del maravillo mensaje del
evangelio a donde sea que nos lleva el Señor, pero siempre dandole la gloria y honra al Espíritu
Santo, dependiendo y acordándose de lo que Él nos dijo: “separados de mí, nada podréis hacer”
(Juan 15:1-7). Por último, el Señor es justo y misericordioso y nos premia con Su benevolencia
concediéndonos todos los anhelos de nuestro corazón. (Salmos 2:11 y 37:3-5; Mateo 6:31-34)
COLABORADORES CON JESUCRISTO. El apóstol Pablo afirma que los que servimos en
la obra como comisionados para llevar las buenas nuevas de salvación, somos ministros del nuevo
pacto de Dios con el hombre; que trabajamos como embajadores en el ministerio de la
reconciliación de Dios con la humanidad a través de Jesucristo, por lo tanto somos colabores de
Dios al servicio de Su Reino. (2 Corintios 3:2-6 y 5:18-20; 1 Corintios 3:9-10)
104
PRIORIDADES DE LA GRAN COMISIÓN. En realidad la única prioridad principal es que la
palabra de Dios corra y se extienda por todo el mundo, anunciando las buenas nuevas de salvación
a las gentes que aún no conocen de Dios. Difundir esta bendita palabra que bendice, da vida,
fortalece, liberta, imparte sabiduría, consuela, dirige y crea amigos.
Los comisionados de llevar esta palabra deben dar de gratis a los que la reciben, y enseñar que
deben: amarla, valorarla, estudiarla, confiarla, obedecerla, meditarla y declararla, porque de ello
depende la felicidad, el amor y la vida del creyente. (Salmos 119)
En la biblia hay buenos ejemplos de grandes evangelistas como Pedro, Silas, Pablo y
Timoteo, quienes trabajaban en lo secular para obtener su sustento mientras predicaban, que
incluso Pablo dijo: "el que no trabaja que tampoco coma", refiriéndose a que una cosa es ejercer
la gran comisión y otra cosa es trabajar para su diario vivir para no ser gravoso a nadie: “ocupense
en sus negocios y trabajen con sus manos, para que no tengan necesidad de nada” (1 Tesalonicenses
4:11; 2 Tesalonicenses 3:6-15); y no como algunos que pretenden vivir del evangelio a costilla de los
creyentes de la congregación (2 Pedro 2:14); a menos que hayan sido oficialmente asignados por
algún concilio ministerial a trabajar en la obra a tiempo completo donde dicho concilio respalda
su salario: “todo obrero es digno de su salario”. (1 Timoteo 5:18)
Conclusión:
- La Misión = Ir y Hacer Discípulos
- ¿Cómo? = Bautizando y Enseñando
- ¿Con qué? = Con Poder del Espíritu Santo y la Palabra
- ¿Para qué? = para ser Testigos de Cristo
Nota: Para más detalles sobre este fundamento ver en el capítulo dos: El Poder de la Visión.
Aplicación y Tarea
Leer los siguientes pasajes bíblicos de referencia: 2 Timoteo 1:6-7; 1 Timoteo 5:21-22; Exodo
15:6-7, 12-13; Mateo 11:2-5; Hechos 9:10-12; Proverbios 28:3
Examine los propósitos que son alcanzados mediante la imposición de manos y dispongase a ser
usado como canal de bendición. Estudie acerca de la imposición de manos para poder ministrar
liberación.
Cuestionario de apoyo: 1) ¿Qué es comisionar en el ministerio evangelístico? 2) ¿A quiénes se
debe comisionar? 3) ¿Quién tiene autoridad para comisionar? 4) ¿Qué es la Gran Comisión?
5) ¿Cuál es el mandato y el método de la Gran Comisión? 6) ¿Cuáles son los beneficios de ser
Comisionado? 7) ¿Cuál es la prioridad de la Gran Comisión? 8) ¿Qué dijo el apóstol Pablo en 1
Corintios 9:16-20?
105
LA CONQUISTA
La labor del cristiano es conquistar el mundo con el mensaje del evangelio de nuestro Señor
Jesucristo, respaldado por su testimonio, instruido por la palabra de Dios, apoyado por el Espíritu
Santo y las señales que siguen a los que creen (Marcos 16:15-17). Aunque el mismo Jesucristo advirtió
que no sería fácil, y que sufrirían aflicciones por causa Suya, pero que confiáran en Él, porque la
victoria ya está ganada. (Romanos 8:37-39)
Al querer alcanzar la victoria, siempre habrán barreras que el enemigo colocará para
debilitar la fe, las cuales el evangelista debe enfrentar con valor, que respaldados por el poder de
Dios, no importa las tormentas que se presenten, estos problemas se convertirán en elementos
claves para fortalecer su carácter y lograr cumplir con la obra encomendada. (Mateo 8:23-27)
La meta de estudio de este fundamento es exhortar a la iglesia cristiana a que rompa con el tabú
de que las organizaciones religiosas del mundo dicen que tienen la exclusividad de Dios; porque
solamente los cristianos tenemos la única alternativa para la salvación de la humanidad,
manifestando en este mundo en tinieblas el Reino de Dios, conquistando las naciones para Cristo.
HISTORIA. La antigua tierra de Canaan la cual es considerada como “la cuna de las
civilizaciones” o “la cuna de las grandes religiones”, ha sido un territorio causante de conflictos
territoriales durante muchos siglos. Dios llamó a Abraham de su tierra Hur de los Caldeos (hoy
Irak) para llevarlo a la “Tierra Prometida” (La Palestina) donde formaría un pueblo para Sí, unos
dos mil años antes de Cristo. (Génesis 12:1-3; Jeremías 30:32)
Cuando el pueblo israelita se hubo formado en territorio Egipcio, Dios llamó a Moisés para
guiar a Su pueblo a la tierra que prometió a Abraham. Alrededor del año 1400 antes de Cristo el
general Josué guió al pueblo hebreo a establecer el plan de conquista del territorio Palestino, el
cual estaba habitado por los Jebuseos, Amorreos, Filisteos, Moabitas, y Edomitas. (Josué 24:11)
Los hebreos luego de varias décadas mediante incursiones militares finalmente expulsaron a los
cananitas, dividiendo el territorio entre las doce tribus Israelitas. Años después inauguran el Reino
de Israel con Saúl como rey, luego su sucesor David estableció la capital en Jerusalén, en la cual
el gran monarca Salomón años más tarde erigió el Templo de Jerusalén, lugar donde debía reposar
el Arca de la Alianza de Jehová. (1 Crónicas 15:2)
Los israelitas lograron con éxito alcanzar su esplendor y fundar una sociedad que vivía
según los preceptos de Jehová Dios, tal y como El Señor lo había mandado. Hoy de la misma
manera Jehová Dios quiere que Su Pueblo (La Iglesia) conquiste el mundo con el mensaje de
Salvación de nuestro Señor Jesucristo, pero no con armas sino con el poder del Espíritu Santo.
OBSTÁCULOS FRENTE A LA CONQUISTA. Grandes hombres de Dios se formaron en el
fuego de la prueba de dificultades; he aquí 3 de los más grandes obstáculos que se presentan:
-ENFRENTAR EL MUNDO. Jehová mandó a los israelitas a conquistar la Tierra Prometida con
espada, pero a la Iglesia mandó a conquistar el mundo con Su Espíritu. Jesús oró por sus discípulos,
pidiendo a Dios que los guardara del mal que se encuentra en el mundo. (Juan 17:15-16)
106
22:1-2; 2 Timoteo 1:7; Mateo 5:48)
En el caso de que la causa de los problemas sea por pecado, el líder debe interceder en oración,
para que Dios le revele el problema, con la responsabilidad de obedecer la voz de Dios para lograr
la solución del asunto. Es posible también que el líder deba consultar con otros líderes para obtener
otras opciones que lleven a un mejor resultado. (Josué 7:6-20)
6- ESCOGER LÍDERES El trabajo en equipo es imprescindible, especialmente dentro de
la iglesia, porque facilita un crecimiento continuo y sólido, y permite diversidad de funciones en
un mismo cuerpo todas dirigidas al logro de un objetivo común, la visión. Por esta razón el líder
deberá observar entre los integrantes del grupo, a los hermanos que manifiesten aptitudes para el
liderazgo. (2 Timoteo 2:2; 1 Corintios 12:11-12)
El trabajo en equipo requiere que el esfuerzo sea compartido, garantiza la continuidad de la obra,
el trabajo no se detiene, la motivación persevera porque se animan unos a otros, la multiplicación
es rápida, y se valoran los dones y talentos de cada persona. Jesucristo implantó en sus discípulos
su carácter y les dio autoridad espiritual para que realizaran el trabajo evangelístico en las naciones.
(Juan 20:21-22)
¿Cómo escoger líderes? El líder de una congregación no debe pensar que puede hacer el trabajo
solo. Cada persona es un líder, y la clave del éxito del desarrollo de la visión es el considerar que
cada cristiano es un líder en potencia, para lo cual se debe saber orientarlos a encontrar su
propósito, y en términos generales se debe actuar de la misma manera que actuó Jesús con sus
discípulos. (Mateo 10:1; 16:17-18; Lucas 6:12-16; 1 Pedro 2:5)
a) Ganarlos en oración. Jesucristo oraba mucho por ellos y luego los buscaba.
b) Seleccionar personas fieles y maduras. Para poderles confiar la visión.
c) Escoger personas dispuestas a servir. Cualidad motivada por el amor a Dios.
d) Seleccionar personas moldeables. Personas con carácter flexible y obediente.
e) Escoger personas con templanza en la prueba. Victoriosos en las adversidades.
(Marcos 1:16:20; Juan 1:35-42; Mateo 20:28; Jeremías 18:6; Job 10:9; Lucas 22:28)
La visión tiene el éxito garantizado por la oportunidad que ella misma brinda al trabajo en equipo,
porque contradice las limitaciones del sistema tradicional en el cual todas las funciones y
responsabilidades están centradas en una sola persona. Jesucristo nos dio el mejor ejemplo de
liderazgo y trabajo en equipo.
¿Cómo mantener buena relación con el liderazgo? El éxito que tuvo Jesús radicó en la disposición
que tuvo para mantenerse en comunión con el Padre a través de la oración, y también el contacto
de amistad y compañerismo incondicional con sus discípulos.
En el cumplimiento de una misión, la unidad en el liderazgo es muy importante; los pensamientos,
los sentimientos y compromiso es la característica que refleja la solidez de un equipo. Jesús dijo:
“separados de mi, nada podrán hacer” (Juan 15:5). Estar en unidad y en un mismo sentir, es el
reflejo de madurez espiritual en una congregación. (Filipenses 3:15-16)
1- Forjar a los mejores. A los discíplulos se les debe tratar valorándolos como personas y
atendiendo a sus necesidades, para que se sientan cómodamente útiles para poder servir libremente.
2- Enseñar a crecer. El crecimiento debe ser integral: en gracia, conocimiento y autoridad
espiritual a través de la enseñanza y el entrenamiento. (Filipenses 3:8)
126
3- Formar líderes ejemplares. Los potenciales líderes llegan a la iglesia como “un diamante
en bruto”, y el líder tiene el compromiso y el desafío de moldearlos y pulirlos para que sean
instrumento útil en las manos de Dios (1Corintios 9:19). El líder debe estar siempre listo y dispuesto
a servir a sus discípulos; quien no esté dispuesto a servir, no pude ser servido (ayudado).
4- Guiar al éxito. El líder debe dar dirección a sus discíplulos para que tomen conciencia
de que el éxito no está destinado para unos cuantos, sino que hay que luchar para alcanzarlo. El
éxito consiste en enseñar a ganar a otros a través de un trabajo de cooperación, pero evitando los
celos y competencias ya que el crecimiento lo da Dios. (1 Corintios 3:6)
5- Enseñar disciplinas espirituales. La mayor dimensión de crecimiento se da en el plano
espiritual, las mismas que producen libertad; el ayuno por ejemplo. (Mateo 11:30)
6- Crear un ambiente agradable. El ambiente debe estar cargado de motivación suficiente
para que otros se involucren en el liderazgo, deben contar con recursos y estrategias que faciliten
sus proyecciones personales y ministeriales. (Hechos 5:14)
7- Promover al desafío con grandes metas. La visión misma no admite límites de
conformismo, el líder debe relacionarse con sus discípulos a través de grandes desafíos y metas
ambiciosas que permitan aprovechar el gran potencial de cada persona. (Hechos 5:16)
Un gran liderazgo no se caracteriza por el dominio de la visión; no hay liderazgo sin visión, como
tampoco hay visión sin liderazgo (2 Corintios 11:5-6). Un alto nivel de liderazgo es el que puede
reproducirse en otros, porque la visión tiene la unción de multiplicación definida por sí misma.
Aplicación y Tarea
Leer los siguientes pasajes bíblicos de referencia: 1 Corintios 9:24; Josué 1:10-18; Juan 6:63;
Nehemías 3:1-32; Isaías 58:13-14; Proverbios 29:25; Mateo 8:23-27; Romanos 5:4; Juan 1:35-42;
1 Corintios 3:6; 9:19; Hechos 5:14-16; 12:11-12; Filipenses 3:8-16
Examine y considere que usted entra en una nueva dimensión de su vida, la dimensión del éxito,
porque ésta ha sido diseñada para usted. Identifique qué obstáculo está impidiendo su trancisión y
busque una estrategia para superarlo. Examine las áreas en las que debe asumir una actitud correcta
para ser un triunfador. Propóngase a ser un buen motivador a los suyos, guiado siempre por un
espíritu de fe. Analice las situaciones que debe enfrentar y compárelas con las posibilidades de
lograr el éxito en ellas. Si hasta ahora no forma parte de algún grupo de éxito, esmérese en lograr
ser parte de alguno. Examine en qué nivel de relación se encuentra con sus seguidores.
Cuestionario de apoyo: 1) ¿A qué conduce una estrategia? 2) ¿Cómo se puede llegar a ser una
persona de éxito? 3) Según Juan 6:63 ¿qué hace el Espíritu Santo en la vida de las personas?
4) ¿Frente a qué situaciones debe el líder mantener la motivación y actitud correcta? 5) ¿Cuáles
son las estrategias de un líder para cumplir la visión? 6) ¿Cómo escoger líderes? 7) ¿Cómo
mantener buenas relaciones con el liderazgo? 8) ¿Cómo debe ser la actitud del Líder cristiano?
(Josué 1:9) 9) ¿Cómo debe actuar el Líder frente al negativismo? 10) ¿Qué es una Estrategia?
127
MINISTERIO DE INTERCESIÓN
El líder de una iglesia cristiana tiene el gran desafío de formar a toda la gente que el Señor trae a
la congregación a través del trabajo de la evangelización, al cual Dios mismo le da una palabra
que viene a ser el rhema del ministerio. Con esta palabra le es necesario al líder, establecer
estrategias para hacer el trabajo tan rápidamente como la gente está llegando, para poder mantener
el fruto del trabajo de la cosecha de almas, y uno de los métodos más eficaces es la Intercesión.
Cada uno de los que ayudan en el ministerio son personas que se identifican con la visión llevados
por la motivación común de alcanzar a toda la comunidad para Cristo.
Ganar almas requiere no solamente de amor por ellas, sino también de una preparación
espiritual; la iglesia debe darle al Espíritu Santo el lugar que le corresponde con la certeza de que
pronto el mundo sería evangelizado totalmente. La meta de este estudio es que el líder cristiano
sepa aprovechar los dones y talentos que los integrantes de su grupo de líderes poseen, para
establecer cobertura y protección a los hermanos de la congregación mediante el proceso continuo
de la oración de intercesión por los grupos familiares. (Efesios 6:18)
IMPORTANCIA DE LA INTERCESIÓN. La biblia narra la historia de Ana, quien fuera una
mujer que aflijida por su circunstancia intercedió insistentemente por un hijo, lo cual provocó el
mover de la mano de Dios a su favor, concediéndole un hijo el cual luego sería el profeta Samuel
(1 Samuel 1:9-18). Todas las experiencias intercesoras de hombres y mujeres de la antiguedad que
intervinieron por diferentes situaciones, son ejemplo para que el líder cristiano las aplique para
avanzar en la conquista.
¿Qué es intercesión? Intercesión es una oración especial presentando súplicas o peticiones
a Dios siempre en favor de otros. Una cosa es orar devocionalmente y otra cosa es intercesión.
El significado original de esta palabra se deriva del vocablo griego “enteuxis” que significa
“oración con tiempo y lugar previamente planificados, con el propósito de aproximarse al Rey”;
por lo tanto se puede deducir que intercesión es mediar entre dos partes, guerrear espiritualmente
por otros, o “buscar auxilio por otro”.
En un ministerio cristiano ésta acción es motivada por la solidaridad y afecto entre los hermanos,
que los impulsa a buscar el bien de los demás con la convicción de que Dios puede bendecir a la
persona necesitada por la cual se está intercediendo. Jehová le dijo al profeta Jeremías: “Clama a
Mí, y Yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”. (Jeremías 33:3)
Jesucristo dio un ejemplo de como se puede formar un grupo de intercesores; primero se
los escoge, luego se elabora una lista de las necesidades más importantes, poniendo como prioridad
librarlos del mal, y rogar por la santificación y la unidad para que las personas lleguen a estar al
mismo nivel ministerial. (Lucas 6:12-13; Juan 17:9-24)
La oración intercesora es muy importante porque fortalece el ministerio; los cinco sentidos del
intercesor deben estar desinteresadamente al servicio del Cuerpo de Cristo, cuando esto sucede
Dios también se vuelve y restaura su pacto con su pueblo. El líder debe enseñar a su equipo de
128
líderes a orar por los demás, relacionándose de manera íntima para interceder por las necesidades
de los hermanos. La oración de Cornelio fue tan eficaz que la biblia dice que Dios mandó un ángel
para que le hablara. (Hechos 10:1-5)
Es fundamental que el equipo de intercesores tenga desafíos de cambiar el ambiente de una nube
de gloria a través de la oración y el ayuno. Esto dará no solamente crecimiento del ministerio sino
también personas robustas en la fe (Lucas 5:4-11; Mateo 9:37-38; Salmos 2:8). La oración intercesora
derriba argumentos y toda altivéz; y ata todo pensamiento contrario a la visión, porque la ofensiva
de esta oración está compuesta de armas espirituales poderosas en Dios que son: la Palabra y la
Sangre de Jesucristo. (2 Corintios 10:4-5; Apocalípsis 12:11)
EL PODER DE LA INTERCESIÓN. Otra definición de intercesión es: “tomar el lugar de otra
persona, para suplicar o defender su caso motivado solamente por la misericordia y el amor”.
Después que al apóstol Pablo le fueron abiertos los ojos espirituales a la realidad divina, vio con
claridad los dos caminos que la humanidad tiene delante para escoger por cual seguir: el de
salvación o el de perdición. El apóstol notó que la mayoría de la gente escoge el camino
equivocado, y al comprender la misión que el Señor le había encomendado, se sintió que estaba
en deuda con la sociedad y que debía llevarles el mensaje de Jesucristo; cuando comenzó su
ministerio y vio el respaldo que el Espíritu Santo daba a su intervención, descubrió el poder que
tiene el ministerio de la intercesión por las personas.
El ministerio de la intercesión está respaldado por poder divino: “la palabra de Dios es
viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el
espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”.
(Hebreos 4:12). La oración intercesora consiste en: ayuno, estudio y meditación en las escrituras
confesando la palabra en la guerra espiritual. Ayuno es afligir el alma por medio de lo cual se
fortalece el espíritu, da dirección para estar bajo la mano de Dios; a través del ayuno se busca el
socorro divino, se preserva de la destrucción, y es un canal de avivamiento. (Mateo 18:4; Salmos 35:13;
2 Crónicas 20:2-4; Ester 4:15-17; Gálatas 5:16)
El líder debe aplicar estos principios en el ministerio de la intercesión, sabiendo que el
milagro que se realice según la voluntad de Dios: “no es con ejército, ni con fuerza, sino con el
Espíritu de Jehová de los ejércitos” (Zacarías 4:6). El líder debe permitirle al Espíritu Santo actuar
libremente para entrar en la dimensión de lo sobrenatural. Dios está buscando a hombres y mujeres
que se levanten en favor de otros como guerreros y peleen como leones por sus hogares, familias,
trabajos, iglesias, ministerios, pastores, barrios, ciudades, y naciones.
Dios le dio a la iglesia el poder de la intercesión para que a través de la guerra espiritual, trajera
del mundo invisible a lo visible la manifestación de los propósitos de Dios para la vida, el
ministerio, la sanidad física de un ser querido, la liberación de los hijos, la unidad en la iglesia, el
negocio de la familia o las finanzas, para que el Reino de Dios sea establecido en la ciudad.
Decretando en el nombre de Jesús que se active un espíritu de obediencia, sumisión y tenacidad
para expandir el Reino de los Cielos y cumplir el propósito de Dios sobre la vida de las
personas. Que se levanten de los escombros de la mediocridad y de la pasividad y que corran
como gacela con lo que Dios les ha dado. Que sean personas inusuales, que operen en todos los
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dones espirituales y caminen en lo sobrenatural de Dios para sus vidas.
Que las intercesiones irrumpan los aires y trastornen ciudades enteras por el peso de gloria que
está sobre ellos. Que se active el poder para conquistar los matrimonios, los hijos, y a los líderes
para el Reino de Dios. Que la gracia que estuvo con la Reina Ester cuando se presentó delante del
Rey Asuero, asimismo venga sobre los intercesores, y que Jehová Dios, les de lengua de sabios
para que sepan hablar como los sabios (Isaías 50:4), y que sus oídos espirituales se afinen para
escuchar con claridad la voz de Dios y así concretar Sus designios divinos sobre las vidas.
“Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de
mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé." (Ezequiel 22:30). Dios está
buscando, gente que esté dispuesta a ponerse en la brecha entre Dios y este mundo para interceder
ante ÉL para que sus propósitos sean manifiestos aquí en la tierra. Dios está buscando a hombres
y mujeres que quieran levantar un vallado y cobertura de oración para los hogares y las
familias. Así como en una ocasión los israelitas habían pecado contra Jehová, haciendo un ídolo,
y Moisés intercedió ante El Señor para que los perdonara (Exodo 32:30-32). Y en otra ocasión Jehová
castigó al pueblo por culpa de David, y este mismo intercedió ante El Señor por perdón. (1 Crónicas
21:15-16)
El corazón de Dios late por las almas, pues Él dio a Su Hijo unigénito para que toda la humanidad
fuese salva (Juan 3:16), por lo cual Él es el único intercesor o mediador entre Dios y los hombres
“Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5; Romanos 8:26-34). Pero el Señor quiere que nosotros los cristianos
intercedamos entre nosotros mismos al Padre en el nombre de Jesús. (Juan 14:13)
Dios quiere sanar, restaurar, liberar, restituir y traer un avivamiento sobre la tierra pero
para eso, Él necesita a personas que se pongan en la brecha por otras para que todos sus planes y
designios se manifiesten. Es por esto que Él nos dejó un arma espiritual poderosa para traer Su
voluntad acá en la tierra, y esa arma se llama: Intercesión.
CARACTERÍSTICAS DE UN INTERCESOR. Un Intercesor debe ser un ministro compasivo
y misericordioso el cual haya sido probado (tentado) en todo y haya salido victorioso; debe ser
santo, valiente y esforzado (Hebreos 4:15); uno que esté a favor de los hermanos con sacrificios de
oración y ofrendas de alabanzas; que sea paciente, benigno y honrado; que sea una persona
constante y piadosa con la responsabilidad de saber que de su intervención depende la bendición
de aquellos por los cuales intercede. (Hebreos 5:3-10)
El Señor puede cambiar las circunstancias si alguien intercede por alguna causa justa; la oración
intercesora puede hacer el milagro, puede quitar la parálisis, detener los juicios, reconciliar a la
gente con Dios, apoyar a los que sirven en el ministerio, proteger de caer en las manos del enemigo
y causar bendición a las personas, y a toda una nación. (Marcos 2:2-3; Lucas 7:1-10; Génesis 18:17-33; 1
Reyes 18:30-40; 1 Samuel 7:8-10; 2 Crónicas 20:5-10; Daniel 9:15-18)
¿Por qué interceder? "Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién
irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí." (Isaías 6:8). La Palabra es clara
cuando dice que todas las cosas, incluyendo al ser humano, fue creado por medio de Él y para Él
(Colosenses 1:16). Dios creó al hombre para tener comunión íntima con Él; para reflejar Su naturaleza
divina (Génesis 1:27), y para cumplir sus planes y propósitos en la tierra (Jeremías 29:11; Salmos
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138:8). Dios hizo al hombre para que gobernara y tuviera dominio sobre todo lo que está en la
tierra. (Génesis 1:26)
Desde el principio, Dios estableció en Su Palabra, que el único con derecho legal para
gobernar, señorear y actuar aquí en la tierra es el hombre. Por eso, Dios está buscando a alguien
que este dispuesto en ponerse en la brecha por otros para traer la voluntad, los planes, y los
propósitos de Dios en la tierra. La Palabra establece que somos "colaboradores suyos," es decir,
que como hijos de Dios estamos supuestos a cooperar con Dios para que Sus propósitos y planes
sean hechos. (2 Corintios 6:1)
Jesús llevó a cabo la voluntad del Padre a través de la oración. El secreto del poder de Jesús acá
en la tierra estaba en su vida de oración. "Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro,
salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba." (Marcos 1:35). Qué mejor modelo a seguir que la
vida de Jesús; la efectividad de su ministerio fue por las horas que invertía en la Presencia de Dios
intercediendo y teniendo intimidad con el Padre. Por eso cuando salía después de estar con el Padre
Celestial era efectivo en todo lo que hacía: echaba fuera demonios, sanaba a los enfermos, liberaba
al que estaba oprimido, predicaba y enseñaba y multitudes venían a un arrepentimiento genuino.
El secreto está en tener comunión con Dios y en la intercesión. Cuando tenemos intimidad
con nuestro Creador, el Espíritu Santo afina nuestros oídos espirituales para que podamos escuchar
la voz de Dios y Él nos guía a cómo debemos de interceder en cada ocasión. La intercesión es un
arma espiritual poderosa que irrumpe los aires y hace que los planes y propósitos de Dios se
manifiesten en aquello por lo cual intercedemos.
Dios está buscando a hombres y a mujeres que vengan delante de Él y se pongan a favor de otros
para que los que no han sido alcanzados por la predicación del evangelio sean alcanzados; para
que las familias desintegradas sean restauradas, para que naciones den a luz gobernantes conforme
al corazón de Dios, y para que haya unidad en el Cuerpo de Cristo. (Lucas 6:12; 22:31-32; Juan 17:6-
19; Romanos 8:34; Hechos 7:25)
Conclusión: La oración intercesora de Cristo fue hecha en particular a favor de Sus
discípulos, aunque se aplica en todos los cristianos (Juan 17:6-26). En este punto, Él no estaba orando
por el mundo lleno de hostilidad e incredulidad, ésta oración se hizo por dos cosas: (a) la
preservación de los discípulos (“guárdalos”), y (b) su santificación (“santifícalos”). El mundo no
puede ser preservado en su rebelión o santificado en su incrédulidad. Jesús hizo esta petición
debido a que Dios es dueño de ellos por creación y elección. Las palabras de Jesús: “todo lo mío
es tuyo, y lo tuyo mío”, revelan su unidad, intimidad e igualdad con el Padre.
Podemos aprender de la oración intercesora, que una de sus características es que debe ser
enfocada en algo específico, con un propósito establecido. La porción final en éste texto de la
oración de Jesús se refiere a los creyentes que vendrían a él por la palabra de los apóstoles. En la
era de la iglesia, todos los cristianos han venido a Cristo directa o indirectamente a través del
testimonio de los apóstoles. Jesús sabía que su misión tendría éxito. Él moriría, resucitaría, enviaría
al Espíritu Santo, los apóstoles predicarían, la gente se convertiría y se formaría la iglesia.
Así como cada sumo sacerdote de Israel presentaba los nombres de las tribus ante la presencia de
Dios en el tabernáculo del templo (Exodo 28:9- 12, 21-29), así Jesús, el gran sumo sacerdote, llevaría
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