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Published by ivandmomo, 2021-08-14 19:26:07

Huánuco y Huamalíes entre los borbones y la naciente república del Perú

LIBRO 2021 Espinoza Claudio, César Huánuco y Huamalíes

148

CUADRO 2. RELACIÓN DE PUEBLOS EN LA PROVINCIA DE HUAMALÍES, S. XIX.

Centro Sur Norte
Llata Pachas Huacrachuco
Singa Baños Huacaybamba
Chavín Jesús
Arancay

Esta unidad sociodemográfica concentra un total de 34 pueblos, 5 aldeas, 15 caseríos, y 3 centros
minerales (Chonta, Huallanca y Queropalca). Después de 1850, se organizarán otros distritos
como: Aguamiro, Huallanca, Monzón y Chupán.149

El reordenamiento de las demarcaciones territoriales y el reagrupamiento de los núcleos
sociodemográficos se imponen desde el Estado, acompañado con la creación y funcionamiento
de escuelas de primeras letras en las capitales provinciales y en los pueblos altoandinos. En este
tiempo, los cabildos de indios son reemplazados por los municipios locales, organizándose a su
vez en los municipios distritales. La legalización del funcionamiento de estas y otras instituciones
republicanas ocurre con la promulgación del Código Civil y de Procedimientos en 1856 por
Ramón Castilla. Las élites en Lima y Huánuco sienten mucha preocupación para lograr afirmar
la vida interna de estos pueblos, y, para este efecto, el 2 de abril de 1861 se ordena el
nombramiento de los agentes municipales en los anexos y pueblos altoandinos. La promulgación
de una densa legislación republicana servirá de columna estructural para el reordenamiento de
este espacio territorial de Huamalíes, y, en particular, del distrito de Llata hasta mediados del
siglo XX. La estructura urbana de este microespacio andino estará conformada por las siguientes
unidades administrativas:

CUADRO 3. RELACIÓN DE UNIDADES POBLACIONALES EN HUAMALÍES, S. XIX.

Tipología urbana Unidades poblacionales
Ciudad:
Pueblos: Llata y El Cercado.
Caseríos: Libertad, Palanca.
Pampas del Carmen, Porvenir, San Cristóbal, Pampas del
Centros Poblados: Progreso, Cochapata, Huancabamba, Canchabamba, Sauri,
San Miguel de Querosh.
Chuyas, Irma Grande, Yanamachay, Huayu, Hualgoy, Colla
Grande, Florida, Juturp, Shongomarca, Jircacancha, Surria.150

149 Vara Cadillo (1920).
150 Varallanos (1959: 534).

149

En mayo de 1867 la villa de Llata es despojada de su categoría de capital de la provincia de
Huamalíes, departamento de Junín. Los propietarios mineros-ganaderos de Huallanca habían
ganado esta vez el favor del gobierno central.

Lorenzo Ravina, alcalde, recuerda que esta villa consiguió alcanzar esta posición hegemónica de
capital en uno de los valles del naciente río Marañón sobre la base de dos elementos claves:

a) El autodesarrollo de su base socioeconómica y,

b) el apoyo político-militar de criollos e indígenas a la Independencia nacional (1820-24).

Los nuevos gobernantes de la República reconocieron esta singular apuesta política de los grupos
criollos-indígenas y sellaron un nuevo pacto político otorgándoles el título de villa y la categoría
de capital provincial. En consecuencia, en este naciente núcleo urbano se asientan y empiezan a
funcionar las principales oficinas burocráticas del gobierno nacional para administrar e integrar
la provincia de Huamalíes a la nación peruana.

Don Isaac Suero, diputado y juez, recopila datos e informes geográficos, para que su proyecto
fuera aprobado y el gobierno expidiera la ley del 19 de diciembre de 1862, confirmando y
sancionando la categoría de villa y de capital provincial de Huamalíes.

En los expedientes revisados no se hace referencia al castillismo, tampoco a la participación de
estos pueblos en la guerra contra España, ni la guerra civil entre los grupos simpatizantes de San
Román, Pezet, Diez Canseco, Echenique, Vivanco, Balta y Mariano Ignacio Prado. Este último,
procedente de la región de Huánuco, fue apoyado por José Gálvez, Manuel Pardo y los liberales,
para asumir el mando del gobierno y posteriormente ser desplazado por Diez Canseco y José Balta
en 1868.151

Las pugnas entre los caudillos militares y civiles movilizarán a los pueblos y al campesinado
indígena de Huánuco y Huamalíes. No conocemos todavía los pormenores y los elementos que
tomó en cuenta Prado para ordenar el traslado de la capital provincial de Llata hacia el pueblo de
Aguamiro en el mes de abril de 1866. Podría haber considerado como factor político el desafecto
de los vecinos de Llata hacia las ideas liberales y el caudillismo de Mariano Ignacio Prado; y
como factor económico, la protección de los caminos hacia sus haciendas y las entradas a los
cocales vecinos del valle de Monzón y Alto Huallaga.

Por otro lado, los argumentos sustentados por el alcalde Ravina se limitarán a la comparación de
los volúmenes poblacionales en ambas ciudades: Llata concentra 3 mil habitantes mientras
Aguamiro solo suma 300 vecinos, concluyendo con estos datos que ambas localidades no eran

151 Aljovín de Losada y López (2005).

150

comparables, por lo que el volumen poblacional no explicaría significativamente el traslado de la
capital provincial.

A todo esto, se suma el reclamo contra la política del fraccionamiento territorial sucesivo que se
había practicado en este espacio andino: cuatro de sus mejores distritos habían pasado ya a
conformar una nueva provincia (Dos de Mayo). En los memoriales consultados, no se menciona
casi nada sobre la participación de las autoridades y la población en las pugnas políticas, ni los
enfrentamientos armados, ni la posición asumida por sus líderes en la guerra civil, donde Mariano
Ignacio Prado se enfrentaba con Diez Canseco, Pezet y otros caudillos, que buscaban utilizarlo
políticamente para asentarse en el sillón presidencial de Lima.

Es probable que, durante el gobierno de Ramón Castilla, en la villa de Llata se nucleará y
fortaleciera una nueva elite social criolla que apostará por la continuidad de los antiguos lazos de
la dominación colonial y la conservación de los monopolios comerciales y agroganaderos
regionales. Esta posición política no fue muy lejana en el tiempo frente al caso de Huallanca. El
caudillaje de Prado, a nivel regional y nacional, provocaría una nueva alianza política en la que
los pueblos étnicos y enemigos de los sectores sociales criollos asentados en la villa de Llata
encontrarían la oportunidad -a través de sus representantes y una nueva alianza política- para
inclinar la balanza presupuestal hacia la provincia de Dos de Mayo (creado en 5 de noviembre de
1870), agudizando las tensiones intra e interregionales entre sectores antiguos y nuevos que
buscaban no ser excluidos del Estado nacional en formación.

La decisión gubernamental de Prado provocará la movilización de un grupo de autoridades y
notables, del pueblo de Llata hacia la ciudad de Lima, con la finalidad de presentar un conjunto
de memoriales y presionar a los miembros de la Comisión de Demarcación Territorial y a los
diputados del Congreso para recuperar lo perdido en la dimensión burocrático-administrativa: la
centralidad y categoría de capital política en la provincia de Huamalíes.

El tiempo político es muy veloz, ya que en Lima se instala una Asamblea Constituyente. Esta
vez los memoriales presentados no serán revisados ni discutidos en esta instancia de gobierno
pues las sesiones serían paralizadas al caer el gobierno de Manuel Ignacio Prado. Al conocerse
este obstáculo, entre julio y agosto de 1867, llegarán nuevos memoriales firmados esta vez por
las autoridades y los vecinos de la municipalidad provincial de Dos de Mayo.

En efecto, el alcalde don Dionisio Cevallos empieza su informe calificando de inexacta la
versión presentada por los representantes municipales de Llata; por el contrario, utilizando una
variedad de argucias verbales, agiganta la realidad de Aguamiro y ridiculiza lo existente en
Llata. Veamos un listado de los elementos presentados para cada una de las ciudades:

151

AGUAMIRO

a) Es una villa que ha logrado un mayor contacto y ha establecido fuertes relaciones recíprocas
con las provincias de Huánuco, Pasco, Cajatambo, Huari y otras provincias del departamento de
Ancash;

b) Es un pueblo céntrico en toda la provincia. Esta tendencia quedaría reforzada cuando tres
distritos (Pinra, Huacaybamba y Huacrachuco) pasarían a forma parte de la provincia de Huari.
De esta forma y en dirección de sur a norte se encuentran concentrados 25 pueblos, casi todos
cercanos a Aguamiro:

Ripán Sillapata Jacas Chico Marías Jesús
Pachas Huallanca Chacabamba Baños Jivia
Quivilla Caguas Chupán Queropalca Huanrin
Shungui Chavinillo Patai-rondos Rondos Chuyas
Yanas Obas Chuquis Cosma Caramarca

c) Sostiene que Llata es una población de condición inferior en número e industria y que a la
fecha solo concentra en sus alrededores a los siguientes pueblos:

Puños Quiprán Punchao
Miraflores Cascanga Viscas
Chavín Andas Chuquibamba
Jacas Grande Arancai
Tantamayo Singa

d) Por lo tanto, con el propósito de convencer a las autoridades, realiza una comparación de las
condiciones favorables y desfavorables entre Llata y Aguamiro:

LLATA

- Que el territorio de Llata contiene dilatadas extensiones territoriales que separan a los pueblos;
que es un pueblo situado en un espacio cerrado, pequeño y de clima insano; su geografía de
quebradas y montes, antes que integrar, aleja entre sí a los pueblos circundantes.

- Que es un pueblo aislado en su lado occidental y está rodeado por montes y quebradas;

- Que su medio ambiente es insalubre, de clima nuboso y deforme posición;

- Que los vecinos están secundados en su reclamo por un «renegado de la provincia», y que éste
les impone sus intereses privados, y no los de la nación. Que el diputado por Llata (Helguero) es
un mendigo ignorante, enemigo del adelanto común;

152

- Que Llata vive de su orgullo de haber sido capital, y también del sueño de convertirse en un
pueblo hegemónico y superior, además, de ser el único capaz de lograr mejoras en el futuro;

AGUAMIRO

- Es un pueblo que, por el contrario, tiende a la centralización y que en sus alrededores están
asentados numerosas poblaciones en permanente contacto;

- Que goza este pueblo de terrenos planos y extensos, con temperamentos y ambientes benignos;

- Que agradece al gobierno de Manuel Ignacio Prado por haberle otorgado la categoría de capital
de provincia al pueblo de Aguamiro;

- Que esta decisión fue la respuesta política del gobierno no solo para el beneficio de un individuo
sino de toda una colectividad social;

- Que, en 1867, Aguamiro es un pueblo superior a Llata en la agricultura, el comercio, la población
y la industria. Que asociado a los pueblos del sur controla un extenso espacio con variados
temperamentos climáticos, abundantes riquezas minerales, ganadería, comercio en gran escala,
baños termales, y que ha establecido estrechas relaciones con las poblaciones de las montañas de
Monzón.

Este resumen contrasta ambos pueblos asentados en los afluentes del río Marañón, comparando
negativamente características mediante relaciones de oposición y/o carencia, desde la geografía,
la política y la especialización productiva. De esta forma, si Aguamiro practica la integración y
la centralización, por el contrario, Llata carece de esta estrategia de ocupación y especialización
territorial. En buena cuenta:

- Los habitantes de Aguamiro disponen de complejas posesiones y suman 25 pueblos que rodean
a su capital, generando abundante riqueza;

- Por el contrario, los pueblos que rodean a Llata son muy pocos y pequeños, generalmente
poblados por indígenas incultos.

El alcalde Ceballos concluye tendenciosamente que Aguamiro en el año 1867 es «infinitamente
superior a Llata», y que si se le despojara de la categoría política de capital de la provincia de
Huamalíes sería sólo un acto político de «funestas consecuencias». ¿Cuáles? No se precisan, pero
se intuye que desataría una conmoción social que el gobierno nacional no podrá apagar en el corto
plazo.152 [29] Nuevamente, la teoría del miedo y de la violencia anterior a las ideas y utopías
liberales de comienzos del s. XIX reflota en el imaginario de los funcionarios regionales.

152 La violencia social y el bandolerismo en estos pueblos andinos han sido retratados por José Varallanos, Enrique
López Albújar y la Comisión de la Verdad y Reconciliación en el siglo XX.

153

Sin embargo, en medio de la controversia entre opiniones y visiones geográficas, encontramos el
informe realizado por el subprefecto de Huamalíes, don Ignacio Causo, quien reafirma los
argumentos del alcalde de Aguamiro al sostener que es un pueblo céntrico, de clima noble y de
progreso permanente.

La novedad que presenta este informe es que contiene una versión sobre la memoria histórica y
la participación política de estos pueblos en la construcción de la República; en efecto, respecto
a este asunto sostiene que:

- Durante el gobierno de Santa Cruz y la Confederación, el Congreso de Huancayo le otorgó el
título de «fidelísimo pueblo de Aguamiro», en reconocimiento al apoyo permanente con hombres
y víveres proporcionados por las haciendas y pueblos indio-mestizos;

- Que, durante la guerra contra España, en Aguamiro se estacionó el batallón Bogotá en 1824, y
que los habitantes de los pueblos circunvecinos apoyaron con sus recursos a las milicias de
Bolívar.153

En suma, tenemos a dos grupos sociales emergentes, con distintas visiones e imaginarios de
geografía política, que luchan por conseguir la hegemonía y el control de un amplio espacio
territorial habitado por minorías criollas y densas poblaciones indígenas. En la defensa planteada
por cada uno de sus representantes políticos, se argumentan bondades económicas que ofrece la
geografía, la centralidad de sus villas urbanas, las capitales políticas, y la memoria histórica. Para
este último caso, se recuerda los servicios prestados por las milicias campesinas y rurales a las
diferentes facciones de poder que asumieron el mando nacional.

Una primera lectura de lo presentado nos permite postular la hipótesis de que se reorganizaron las
alianzas entre los gobiernos militares con estas élites provinciales, los cuales pugnan por la
hegemonía al interior de Huamalíes; la orientación política castillista será entonces desplazada
por la fuerza política de los liberales autoritarios conducidos por Mariano Ignacio Prado, un
criollo descendiente de grandes familias latifundistas en el Alto Huallaga, vecina a las poblaciones
asentadas en las nacientes del río Marañón.154

La minería de la plata en Pasco, la colonización de la cabecera del Alto Huallaga, y la construcción
de ferrocarriles, caminos, y puertos que unirán el Pacífico con el Atlántico, serán consideradas
como sueños de pensadores y políticos liberales de mediados del s. XIX. Desde el Estado y el
Congreso se buscará primero desburocratizar la administración del extenso departamento de Junín
y crear el departamento fluvial de Huánuco en la década de 1870 durante el auge del guano. En
este complejo proceso de construcción constitucional mediante nuevos contratos sociales,

153 Macera (2000, Tomo VII, Expedientes 317, 327, 330, 334, 346 y 364).
154 Macera (2000, Tomo VI, Expediente 262).

154

destacará un liderazgo regional carismático e influyente en la vida política de los Andes del
Marañón hasta las primeras décadas del s. XX. Se trata del clan familiar de los Durand, que
todavía no ha sido estudiado en profundidad por la historiografía regional y nacional.155

¿Cuáles fueron los discursos empleados hacia mediados del s. XIX para la construcción cultural
del territorio, la naturaleza y la población peruana? ¿El conocimiento geográfico fue una
herramienta fundamental para el gobierno, la dominación y la consolidación del poder
republicano en Huánuco entre 1820 y 1860?

Nación y región están articuladas en el proceso histórico de construcción de la República.
Diversos autores describen y examinan los territorios y la naturaleza en la sierra central,
difundiendo investigaciones que serán procesadas y legitimados/rechazadas en los debates de las
comisiones de trabajo del Parlamento peruano. En particular, destacan las visiones construidas
por las élites regionales, pues están interesadas en crear y fundamentar las representaciones de un
territorio, demarcar sus fronteras y precisar las capitales o núcleos centrales, además de difundir
un conjunto de ideas y concepciones sobre la población para lograr la hegemonía entre una
población múltiétnica y pluricultural, que en el caso de Huamalíes moviliza sus grupos
poblacionales temporalmente entre la zona quechua serrana y la zona yunga amazónica, la cual
luego tomará en el s. XX el nombre de la cabecera del Alto Huallaga (Monzón-Tingo María). En
el proceso de construcción del nacionalismo la valoración del territorio y la naturaleza fue
creciente, pues se construyeron una variedad de discursos geográficos acerca del territorio, la
región, la población y la nación. En el proceso de afianzamiento de las nuevas demarcaciones
territoriales se construyen nuevas visiones, por parte de las élites microrregionales y provincianas,
con el propósito de posicionarse hegemónicamente en el espacio territorial. De esta forma se
producirán muchos textos y expedientes que representarán las visiones del s. XIX sobre la
geografía, la población, la naturaleza, la historia de las haciendas y comunidades indígenas.156

En el caso de Huamalíes, el conocimiento geográfico fue central y fundamental para resolver las
pugnas entre las clases letradas en su proyecto de construir un patrón de dominación y gobernar
una masa poblacional multiétnica en una República sin ciudadanos del siglo XIX. Estas élites
recompuestas en la primera mitad del siglo XIX recuperan la información producida en el
gobierno de los Borbones, un régimen político que impuso un conjunto de reformas
administrativas, resultante de los recorridos de sus funcionarios por los valles, cordilleras y
bosques de Huamalíes para construir un nuevo ordenamiento social bajo los principios del

155 Basadre (1981).
156 Macera (1977) y Mc Evoy (1994).

155

mercantilismo, el trabajo asalariado y el reordenamiento de los espacios entre haciendas, pueblos
y comunidades indígenas.157

Durante este periodo se iniciaron las exploraciones y la recopilación de información censal en la
ceja de montaña, destacando los datos registrados por Juan Bezares para la zona de Monzón y
Tingo María. Asimismo, se elaboraron mapas y textos, registrando caminos, puentes, tambos, y
poblaciones distribuidas en una variedad compleja de microclimas.158

La geografía fue una herramienta de gobierno, administrada desde el Congreso de la República,
con el propósito de imponer conceptos de territorio y población, para reducir y controlar las
localidades habitadas en el Alto Marañón, las cuales en los años 1777 y 1812 se habían movilizado
contra la élite criolla-española asentada en la ciudad de León de Huánuco. Como podemos
observar, esta fue la arista pragmática de un tipo de geografía política servil al Estado colonial
español y al Estado republicano durante el s. XIX.159

Para el caso de Huamalíes, en síntesis, registramos que los discursos geográficos planteados por
las élites provinciales constituyen una de las principales herramientas para imaginar, representar,
y ordenar esta región, así como la república del Perú.

Las élites ilustradas recurren al Parlamento y éste designará una serie de comisiones de trabajo
integradas por profesionales y diputados-senadores que gozan de autoridad y neutralidad
científica, con un saber totalizador, cuyos informes servirán para legitimar y naturalizar sus
visiones del territorio en distintos lugares, y proseguir sus expedientes judiciales durante casi todo
el s. XIX.

Los conflictos territoriales en la sierra del Alto Marañón serán constantes entre los s. XVI y XIX.
Un poderoso núcleo de hacendados ganaderos especializó estos territorios en la crianza del
ganado lanar y de carne para abastecer la demanda de Lima y los pequeños centros mineros
alrededor de Pasco-Yauricocha-Huallanca, principales centros productores de plata que
impusieron bajo su lógica económica un nuevo reordenamiento de las fronteras territoriales entre
hacendados, comunidades indígenas, y pueblos mestizos agrupados en la República de Indios.

Entre los s. XVII y XVIII, en medio de esta larga lucha histórica, sobresalieron los pueblos
indígenas, quienes buscaron legalizar y legitimar sus posesiones territoriales mediante las visitas
o composiciones de tierras, así como la compraventa de pastizales y espacios con recursos
forestales e hídricos. De esta forma, el concepto de territorio será clave para los procesos de
organización social y el fortalecimiento de las identidades étnico-culturales, en vista de que la

157 Thurner (2006: 58-93). Véase: Serulnikov (2006) y Contreras (2004).
158 Robles Gonzáles (1970).
159 Macera (1964, Tomo XXVIII. pp. 133-252).

156

posesión de la tierra reforzará los vínculos de dominio, poder, pertenencia y propiedad comunal
entre un grupo colectivista y los hatun runas agrupados en pueblos y parcialidades.

Por lo tanto, estamos frente a un proceso de fijación -en el lenguaje y la memoria de los pueblos-
del concepto de territorio, que asocia elementos importantes como la tierra, los pastizales, el agua,
los recursos forestales, los lugares sagrados y los cementerios, los cuales permitirán una intensa
interacción y organización social/material en el tiempo para el control microclimático y simbólico
en las nacientes del río Marañón.160

4.5. Región, Estado y Nación en la sierra de Huánuco, siglo XIX.

Los expedientes acerca del conflicto entre los grupos de poder de Huallanca y Llata contienen
registros del lenguaje e información política que reflejan el profundo sentimiento nacionalista de
la república peruana luego de las guerras y batallas contra España.161 El liberalismo europeo
difundió en la sierra peruana los conceptos de Estado, nación, patria, libertad, justicia e igualdad.
Desde mucho antes, incluso desde Huánuco, se propagandiza este lenguaje político que exalta la
patria y la necesidad de construir una nueva nación autónoma, un nuevo territorio donde los
pueblos se autogobiernen y logren el ansiado progreso. Este nacionalismo andino provocará la
movilización geográfica de sus poblaciones alrededor de algunas ciudades como Huánuco y Cerro
de Pasco, incorporando a grandes contingentes armados que tratarán de que sus territorios se
conserven y que las fronteras permanezcan inmóviles en muchos casos. Pero, como sabemos, una
vez movilizadas las fuerzas sociales contra el poder español, los liderazgos indígenas y los
pueblos buscarán conquistar sus propias reivindicaciones, rompiendo así los frentes o alianzas
políticas que les habían impuesto temporalmente los criollos.

En efecto, para este tiempo, se luchaba no solo por la patria del Perú, sino también por la nación,
el pueblo, y la comunidad indígena que había sido obligada a judicializar sus reclamos y
peticiones, que en momentos coléricos y de estallido social trataba de imponer por la fuerza, por
las armas, con acciones sanguinarias, antiguas reivindicaciones, las cuales muchos investigadores
posteriormente quisieron agruparlas y bautizarlas como “utopía andina”.162 En suma, la historia
política de estos pueblos vincula con mucha facilidad la idea de nación indígena y la fuerza del
nacionalismo europeo, donde se articularon de forma paralela nociones de colectividad, soberanía

160 Santos (1978) y Castro (2002).
161 Robles (1970: 67-103).
162 Burga (2005) y Flores Galindo (2001).

157

política, patria republicana, funcionales al objetivo y posibilidad de conquistar el poder para
forjar una nueva sociedad política y fundar un nuevo tiempo histórico.163

La asociación entre las movilizaciones armadas de los pueblos criollos e indígenas en Huánuco y
Huamalíes es un tema pendiente por investigar para avanzar en la comprensión de la naturaleza
de los movimientos sociales de 1777 y 1812. Los pueblos y colectividades humanas pluriétnicas
no solo ocupan un espacio territorial, sino que en su interior se forjan fuertes lazos sociopolíticos
de identidad, de vinculación espacial a lugares que fueron definidos y orientados hacia una
especialización económica vinculada a los ciclos mercantiles y mineros.

En particular, los pueblos del Alto Marañón no solo se movilizan contra el poder español
(representado por un pequeño núcleo de hacendados-comerciantes-mineros asentados en Llata y
Huallanca), también se movilizan para la defensa de sus microterritorios, los cuales forman parte
de su patria regional, dividida en sayas y parcialidades. Estos lugares con historia, organizados en
pueblos y comunidades, hasta ese momento, estaban siendo defendidos por los líderes curacales
y los cabildos de indios, por lo que la movilización armada reforzó la dinámica del nacionalismo
andino, que en el fondo fue antiespañol y anticriollo limeño.

Si en Huánuco se detuvo la guerra contra España en 1812 por el accionar reivindicatorio de los
pueblos Panatahuas en oposición al poder criollo-español, en Huamalíes también se produjo un
movimiento similar debido a los graves conflictos internos que estallan entre las poblaciones de
dos sayas: Llata (Ichoc) y Pachas-Aguamiro (Allauca). Ambas movilizaciones armadas
concluyeron en una guerra de castas entre blancos e indios, y para el caso de Huamalíes también
involucró un conflicto entre campesinos indígenas asentados en las nacientes del río Marañón.164
El liberalismo europeo en el Perú impuso la idea de que lo nacional era la suma de los conceptos
de espacio social (voluntad popular) y territorio (soberanía), sobre los cuales la población
construye su identidad nacional con un fuerte arraigo en la tierra. A partir de estos elementos
claves surgirán varias tendencias nacionalistas, como la criolla, que entendió el cuerpo de nación,
de patria, como una posibilidad para construir una nueva república, una patria libre y fraterna,
etc.165

Durante el gobierno de los Borbones, las reformas político-administrativas movilizarán no solo a
los funcionarios de Estado sino también a los liderazgos indígenas y criollos para la realización
de las visitas, los censos, las composiciones de tierras y la resolución de múltiples conflictos por
tierras. En esta dirección, se desarrollará la actividad geográfica desde las comisiones de
ingenieros y funcionarios que van a demarcar, medir, definir, realizar informes y ofrecer una

163 Rodríguez García (2003), Maticorena (1974) y Brading (1991).
164 Molinari y Ríos (1990).
165 Véase interesantes reflexiones en: Flores Galindo (2005) y Brading (2006).

158

representación particular de un territorio marcado por el auge de la minería de plata en Cerro de
Pasco y Huallanca. Por lo tanto, la acumulación de conocimientos acerca del territorio y los
saberes culturales, creados y reproducidos por los pueblos para asentarse en estos espacios
territoriales cordilleranos, fue un ejercicio esencial para quienes dirigieron el Estado virreinal, así
como para el proceso de afirmación política de los pueblos indio-mestizos que viven el auge de
la minería regional articulada con la economía limeña y española. Esta profunda preocupación
por el territorio, la cultura, la política y la identidad queda evidenciada en la producción y difusión
de El Mercurio Peruano a finales del s. XVIII. Recordemos que la geografía política fue una
herramienta fundamental para el gobierno del Estado virreinal, sirvió para reordenar la
distribución poblacional en nuevas unidades administrativas y así reimponer la soberanía del rey
de España sobre territorios ocupados y administrados por pueblos, haciendas y comunidades
indígenas. Este singular conocimiento geográfico se cristalizará en un conjunto de dispositivos de
poder que manipularán y afinarán el gobierno de los Borbones para conformar unidades
administrativas multiecológicas y espacios territoriales funcionales a centros mineros como p. ej.
Cerro de Pasco. Huamalíes será definida como un bolsón importante de trabajadores asalariados
para la mita, la minería colonial, y transformada en el principal espacio territorial productor de
coca y madera.166

En el proceso de definición de las fronteras territoriales, los ingenieros y funcionarios del Estado
construirán diversos mapas, realizarán censos microlocales, con la finalidad de representar, desde
la perspectiva geográfica, a la población, los recursos, y la cultura del trabajo de las colectividades
criollas, mestizas e indígenas en los pueblos asentados en las nacientes del Marañón. Es decir, el
Estado valiéndose de un conocimiento geográfico que definía sus dominios, legitimaba la
administración de los territorios en función a un sector importante de la economía colonial: la
minería de plata en Pasco.167

Este tipo de geografía política imperial ofrecerá una visión global de los principales indicadores
de la economía, la sociedad, la política y la cultura. La idea del progreso que se expande en las
colonias también proclama una visión de desarrollo equilibrado, unidad regional, gobierno
descentralizado, pero bajo la hegemonía de Lima. Cosme Bueno identificará este fenómeno al
revisar numerosos informes de funcionarios estatales y visitadores, quienes eran testigos del
surgimiento de una región económica cuyo eje fundamental es la minería de la plata en Cerro de
Pasco y Yauricocha. La realidad de la región de la sierra central no se puede ocultar, en su interior
confluirán particularismos basados en una serie de diferenciaciones lingüísticas y culturales que
se remontan a tiempos anteriores a la llegada de los Incas a estos territorios durante el s. XVI.168

166 Vila y Kuethe (1999), Cebrián (2000) y O’Phelan (2001).
167 Espinoza Claudio (1981), Chocano (1982, 1983).
168 Fisher (1977), O’Phelan (1983) y Mazzeo (2002).

159

No conocemos todavía cómo se manejó y/o administró esta diversidad, acompañada de
particularismos lingüísticos, para la colonización y conquista de estos territorios densamente
poblados.

A pesar de estas grandes diferencias culturales, las ideas liberales europeas del s. XVIII lograron
movilizar y organizar una resistencia armada contra la dominación española, formándose
liderazgos y comunidades portadoras de un naciente nacionalismo andino instrumentalizado en
sus proyectos políticos por los criollos limeños y regionales. Después de 1812, Huánuco fue la
ciudad que posibilitó el avance del ejército de San Martín en la sierra central y la conquista de
Cerro de Pasco, para luego descender a la costa y rodear al ejército español asentado en Lima.
Esta movilización histórica de diversas fuerzas sociales bajo un ideario liberal europeo será
posteriormente convertida en un símbolo regionalista muy fuerte en la primera mitad del siglo
XIX, provocando algunas dificultades para que Huánuco se integre al nuevo Estado republicano
impulsado desde la ciudad de Lima a partir de 1821. La identidad cultural e histórica de este
movimiento social regional se refuerza con el triunfo de las ideas liberales y republicanas,
asociadas a una diversidad de particularismos culturales, lingüísticos (quechuas, yachas,
chupachos, panatahuas, huamalíes), religiosos y políticos. El proyecto y la ideología
uniformizadora de Habsburgos y Borbones será derrotada en el espacio regional de Huánuco-
Huamalíes. Así, las movilizaciones de 1812 representarán, como parte de un discurso articulado,
un movimiento unitario nacional antiespañol con fuerzas sociales diferenciadas, el cual
finalmente será roto en la acción armada con el liderazgo criollo reformista. A las reivindicaciones
por la tierra y las demandas políticas se sumarán las demandas étnicas de los pueblos de
Huamalíes y de los Panatahuas, provocando la paralización de la movilización social al quedar
descubierta la instrumentalización política y cultural de los pueblos indígenas al proyecto liberal
criollo.169

En efecto, terminada la guerra contra España, los pueblos que se organizan bajo el liderazgo de
la élite de Huánuco tratarán de imponer una tímida descentralización, un naciente proceso de
regionalización, organizando su personalidad jurídica basada en un tipo de discurso geográfico y
manejo administrativo desde el Estado limeño. El proyecto de construcción de una región, por
parte de una élite que se había enriquecido por el tráfico de la minería de la plata y el comercio
de materias primas locales, será bloqueado desde el tiempo de los Borbones a finales del s. XVIII.
Es a partir de este tiempo que se erige una enorme desconfianza política hacia la aparición de
poderes locales fuertes que reduzcan la fuerza de dominación del Estado central limeño. No es
casual que en el s. XIX sobresalga un fuerte regionalismo desde la ciudad de Huánuco y que una
pequeña elite social busque el reconocimiento y la conquista del derecho a expresarse

169 Un tema en debate que prosigue Lauro (2005, 2006).

160

políticamente para la construcción no solo de la sierra central, sino de la nación en su conjunto.
Me estoy refiriendo a los Durand-Prado, al Partido Liberal, a sus visiones y proyectos de construir
autogobiernos, y de asociarse políticamente a los ciudadanos interesados en conquistar mayores
niveles de bienestar material, desarrollo e identidad cultural nacional. El sueño de la construcción
de un ferrocarril que uniera Lima con Pasco-Huánuco y la Amazonía, fue parte de la movilización
que impusieron estos grupos sociales desde Huánuco, en un esfuerzo de consolidar un
regionalismo, una autonomía del Estado limeño, y, en sustancia, un proyecto descentralizador
frente al Estado y la clase social costeña que había apostado por construir el Estado-nación desde
Lima a partir de mediados del s. XIX gracias a la bonanza del guano, la caña de azúcar y,
posteriormente, el algodón.

Las descripciones y discursos geográficos articulados buscarían abarcar las realidades existentes
dentro de un ordenamiento social diverso, teniendo en cuenta la topografía, las razas, las formas
de gobierno, los modos de explotación productiva, el comportamiento de los habitantes, los
recursos naturales (tierras, agua, minerales), y las características ecológicas (especies, vegetación,
climas y ciclos ambientales). Los expedientes relacionados con Huamalíes contienen datos
dispersos, los cuales serán sistematizados por jueces, funcionarios civiles y parlamentarios,
produciendo un conjunto de textos geográficos del s. XIX, posteriormente publicados durante
estos últimos años por Pablo Macera y un equipo de historiadores de UNMSM y UNFV.

Estas representaciones, visiones y discursos geográficos se convertirán en referentes
fundamentales para imaginar y delimitar las regiones, el nuevo Estado-nación republicano, y el
territorio nacional oficial. En buena cuenta, postulamos la idea de que a partir del gobierno de los
Borbones en el Perú se empieza a construir un conjunto de representaciones sobre la naturaleza y
el territorio. En este esfuerzo de construcción de una geografía política participarán las elites
locales, los funcionarios de Estado, los empresarios mineros, los hacendados y las comunidades
indígenas, conjuntamente interesados en definir sus fronteras territoriales y de distribución de la
mano de obra productiva. El nacionalismo criollo atraviesa procesos de organización y utiliza un
lenguaje patriótico que exalta el territorio, valiéndose de sentimentalismos, para después
sistematizar la memoria histórica, natural y geográfica de sus posesiones, de esta forma consolida
una cultura e identidad particular. Para el caso de Huánuco, no sólo construyen memoria e
imaginación, también definen espacios regionales y nacionales, se organizan y desplazan como
parte de una movilización social regional de resistencia frente al poder imperial de España. En el
corto plazo, las fuerzas hispánicas tendrán que enfrentarse a otros tipos de regionalismos y
nacionalismos indígenas, los cuales confrontan los discursos homogeneizantes y uniformizadores
provenientes desde el s. XVI, que buscan transformar una sociedad andina pluriétnica con
principios de organización social colectivista. Finalmente, estamos frente a una variedad de
procesos históricos expresados políticamente mediante la instrumentalización de la geografía y la

161

historia desde el departamento de Lima durante el s. XIX. En dicho periodo de tiempo, se imponen
ideas, miradas históricas y geográficas desde la coerción y/o el consenso político, ejercidos por
los poderes regionales durante procesos de renovación y reafirmación política.170

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ANEXOS DOCUMENTALES














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