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1 CODEHICA Afectaciones especificas a mujeres

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Published by codehica1, 2023-04-17 12:16:41

1 CODEHICA Afectaciones especificas a mujeres

1 CODEHICA Afectaciones especificas a mujeres

Keywords: AGRROEXPORTACION,ICA,MUJERES

51 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador saliendo, aunque no se gane más, pero generando mayor estabilidad en el aporte. La cita a continuación ayuda a tener una visión clara de los impactos que se perciben desde la mirada de una trabajadora adulta. “Ellos de momento no lo sienten, ¿no? Pero la pegada es cuando eres adulto mayor. Por ejemplo, mucho se dio a las famosas services… ¿Qué pasó tantísimos años? Les gustaba porque le pagaban un poco más, pero ¿qué pasó ahora cuando hubo la pandemia, cuando hubo para sacar la plata del AFP? Muchos sacaron para curarse, ¿no? Porque muchos caímos enfermos, ¿no? No tenían AFP, no tenían nada. No había ni trabajo al principio. ¿Cómo crees que ellos quedaron?… Mal… Se dieron cuenta que siquiera hubieran trabajado en una empresa, hubiera tenido algo guardado, aunque sea poquito de poquito. Tu plata está guardada, ¿no? Los que no, todo se lo comieron en ese momento y para la enfermedad no hubo. Mucha gente muerta en Ica.” (Paulina Velásquez, origen Apurímac, residente de Santiago, 49 años) “Más que todo a los jóvenes para tener plata en mano para el diario... Yo me arrepiento trabajando de los dieciocho a los treintaitrés; qué obtuve, nada. Me dieron una liquidación de 300 soles, yo digo tantos años de mi juventud trabajando y ¿qué hice? ¿Por qué no estudié? No me preparé. En cambio, ahora me voy por los tres años y lo que no he tenido en esa empresa lo tengo acá. Será porque una ha madurado, tienes otro pensamiento” (Kiara Ramírez, origen Ica, residente de Subtanjalla, 36 años) 5.1.1.3 Remuneraciones La percepción general es que las remuneraciones no van acorde a las labores que realizan y/o a los esfuerzos desplegados por las trabajadoras, ya sea en campo o en las fábricas empaquetadoras. Todas las entrevistadas han criticado la forma cómo se establecen sus objetivos diarios de trabajo o tareas, como usualmente les llaman, para lograr el pago de sus jornales y el establecimiento de pagos adicionales. También hay la percepción generalizada de que esta situación se ha venido incrementando con el tiempo, llegando a ser una situación extrema para muchas trabajadoras. Incluso, como ya se mencionó en secciones anteriores, este tema fue parte de las demandas principales de las movilizaciones a fines del 2020. Sin embargo, según lo indicado, la situación no parece haber mejorado tras las movilizaciones. La mayor carga y demanda física pueden quedar claras a través de los siguientes extractos: “Hay empresas ya muy abusivas, que si por ejemplo la tarea es hacer cien plantas, como tú rindes más, luego te dan de tarea ciento cincuenta plantas y no es pues. Si el metraje ya está dado, todos los años lo mismo debería ser. ¿Por qué puede variar? Ya, diez plantas más ponle, pero no le vas a poner ciento cincuenta, o sea la mitad que hacíamos, no puede ser pues.” (Paulina Velásquez, origen Apurímac, residente de Santiago, 49 años)


52 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador “La tarea la han aumentado mucho después del paro que hubo. Antes nos daban para contar racimos, sesenta plantas ahora nos dan cien plantas, nos dicen que tenemos que hacer más avance (tarea) por el bono Beta que nos han subido y en todos los fundos casi es igual.” (Trabajadora asalariada, origen Yauca del Rosario, residente de Los Aquijes, 28 años) “Llega la campaña de poda y dicen: ‘llegas a tanto y es tu jornal y tanto, va a ser tu destajo’, pero lo que la trabajadora hizo de destajo el año pasado, este año se lo pusieron como tarea. Sobre eso le dan. Entonces trabajas más, pero ganas menos.” (Trabajador asalariado, origen Ica, residente de Pueblo Nuevo, 64 años) Entonces, hay una mayor carga laboral, mayor agotamiento físico, pero se da el mismo pago por el jornal, reduciéndose las posibilidades de generar ingresos extras, que son claves para las economías de las trabajadoras. Esta situación afecta a las trabajadoras y los trabajadores; sin embargo, se debe recordar que los tipos de trabajo en los que se insertan son distintos y las brechas salariales persistentes. Por ende, quienes tienden a ser las más afectadas son las mujeres trabajadoras. Por otro lado, hay también un impacto no monetario relacionado al aumento de las tareas que afecta a las mujeres de manera directa, sobre todo a quienes son madres. El incremento de las tareas implica también una reducción de la flexibilidad de horarios que hace atractiva a la actividad para muchas mujeres. Al contar con mayor tarea para llegar al jornal base, se reducen sus oportunidades de ‘ganar’, según indicaron, algunas horas, las cuales son claves para poder gestionar sus tiempos y así buscar conciliar el trabajo remunerado con el trabajo de cuidados. En las entrevistas se identificó que en muchos casos las mujeres preferían el trabajo por jornal y no por destajo48, pues se aseguraban un ingreso fijo en menos número de horas. En las citas que se verán a continuación queda claro la constante relación y tensión entre el espacio laboral y el familiar: “Cuando es por avance (tarea), tantos metros es o tantas parras de uva o tantas jabas es para que hagas tu jornal. Si tu cosechaste tus jabas de cítrico, lo puedes hacer a las 9 a. m. Tú hiciste tus cuarenta jabas y, si deseas irte, te vas o sino sigues trabajando, haciendo tus horas extras. Más jabas, te pagan un poquito más, entonces esa es la diferencia que hay. El mismo trabajador o trabajadora da el todo por el todo para salir rápido o para poder implementar un sol más para su hogar.” (Renee Sairitupac, origen Huancavelica, residente de Ica, 60 años) 48 Es el basado en el rendimiento que la persona que trabaja determina. Por ejemplo, se acuerda que cada racimo cosechado cuesta 20 céntimos, el pago se dará en relación con lo que saques. Pago por cada unidad de producción realizada.


53 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador “Yo hace dos semanas decidí trabajar en Riachuelo, que queda a unas cuadras de mi casa, por lo que te dan la facilidad de cuando tú terminas tu tarea que te dan, puedes salir a las 10 a. m. Te dan una tarea de ciento veinte plantas que tú tienes que terminarla, de eso depende el jornal básico y eso te da la posibilidad que salgas bien temprano.” (Mayumi Bautista, origen Ica, residente de La Tinguiña, 22 años) “Yo quisiera para mi familia, para mis hijos, que se mejoren los pagos en los fundos, pero también que las tareas que nos dan sean como para poder cumplirlas y hacerlas porque nos dan demasiada tarea.” (Trabajadora asalariada, origen Yauca del Rosario, residente de Los Aquijes, 28 años) “El ingeniero es el que fija las tareas al trabajador, si hoy le dio una tarea es para que la haga en ocho horas, pero a veces ese trabajador se esfuerza por la necesidad porque deja hijos menores de edad encargados, tiene que ir a cocinar, verlos. Se esfuerza para sacar su tarea antes de la hora. Pero ¿qué hace ese ingeniero? Le marca la hora, si ella entró 6 y salió a las 12 p. m… te están faltando dos horas. Al otro día le aumenta más tarea, eso ya no es tarea porque la tarea se da para que este trabajador gane al menos una hora, para que al menos descanse por el esfuerzo que hace.” (Trabajador asalariado, origen Ica, residente de Tate, 56 años) “Le estás dando al 100 % pero la tarea es muy elevada. Un ejemplo, cuando fuimos a la cosecha de aceituna tenías que hacer tus treinta jabas para que tengas la tarea y poder salir, pero no llenaba… no llegabas, llegabas veinticinco y si llegabas a las treinta a la 1.30 p. m. y eso no era una tarea. Nosotros tenemos entendido que una tarea es cumple y te vas y te vas más temprano, salir más temprano. Entonces al no llegar era demasiado, das tu 100 % y no cumples.” (Trabajadora de agroexportación, origen Ica, residente de La Tinguiña, 22 años) La falta de parámetros justos y transparentes, como se sugirió, que sirvan para determinar tareas diarias que respondan al contexto ambiental, condiciones materiales; y, sobre todo, a la salud e integridad física y mental de quienes trabajan, es un tema vital. Actualmente, las tareas en la mayoría de las empresas implican condiciones altamente demandantes que pueden comprometer la salud de las trabajadoras, quienes además no cuentan con muchos recursos de negociación en tanto deben asegurar el sustento familiar. Además, en el caso de las mujeres, la recarga de tarea se suma a la recarga del trabajo de cuidados, invisibilizado por el sistema, extendiendo sus jornadas y aumentando sus esfuerzos por conciliar el espacio doméstico y público; preocupación que en la mayoría de los casos no experimentan los hombres. Asimismo, también se debe considerar el impacto de este tema en las mujeres más adultas o adultas mayores, pues donde prima una lógica por la rapidez y el esfuerzo físico es aún más


54 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador difícil que puedan insertarse laboralmente; viendo más reducidas sus posibilidades de sustento. Esto fue indicado por un par de trabajadoras adultas mayores, quienes percibían que cada vez es menos probable que estas mujeres se sumen a este sector. Por ende, como se puede observar las implicancias de la definición de los parámetros y condiciones, muchas veces tácitas, tiene repercusiones en el ámbito económico, pero también impactan de manera particular en los cuerpos y bienestar de las trabajadoras. 5.1.1.4 Seguridad y salud en el trabajo En lo que respecta a la situación de la SST, las entrevistas evidencian escenarios bastante diversos para las trabajadoras. A modo de ejercicio de categorización general, según lo informado por las trabajadoras, se pueden observar al menos tres escenarios o grupos. Por un lado, un grupo de empresas, aún bastante reducido para el universo total, que buscan regirse por la normativa laboral, cuentan con estándares y sistemas internos, certificaciones, auditorías; y, se articulan con mercados donde las exigencias de sostenibilidad son altas. El segundo grupo, también compuesto por empresas formales; es decir, cuentan con personería jurídica, registro de contribuyente, entre otros, que se articulan también con mercados internacionales y generan ingresos considerables pero que, pese a su formalidad aparente, no cumplen con los marcos normativos y derechos laborales. Se debe precisar que muchas veces a estas empresas se les denomina como ‘informales’, pero en realidad no lo son porque son empresas reconocidas formalmente. Por último, se encuentran fundos o espacios de producción familiar que se pueden articular con algunas empresas agroexportadoras, ya sea a través de intermediarios, por alquiler o venta de productos; estas muchas veces sí tienden a encontrarse en la informalidad y no siguen los marcos normativos laborales. Algunos actores sugieren que en ciertos casos existen vínculos entre empresas formales e informales, los cuales muchas veces no son visibilizados; por ello, la importancia de una mirada hacia las cadenas de suministro. No obstante, en este estudio no se ha podido explorar dichos vínculos. Este trabajo se ha centrado en mujeres trabajadoras de los dos primeros grupos, pero tener una mirada general permite entender la variedad de escenarios a los que están expuestas. Además, esta categorización permite observar, una vez más, cómo la formalidad no implica siempre asegurar el ejercicio efectivo de los derechos de las trabajadoras. A continuación, se explorarán las percepciones de estas mujeres en relación con algunos puntos claves que componen el tema de la SST, tales como la situación de herramientas de trabajo, equipos de protección personal (EPP), prevención de exposición solar, hidratación y situación de servicios higiénicos. Además, esta categorización permite observar, una vez más, cómo la formalidad no implica siempre asegurar el ejercicio efectivo de los derechos de las trabajadoras49. 49 Algunos de estos puntos aparecen en la Guía de Seguridad y Salud en el Trabajo para el sector agrario. (MTPE, 2021). Ver: Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (2021), “Guía de seguridad y salud en el trabajo para el sector agrario”, en: https://cdn.www.gob.pe/uploads/ document/file/1963912/guia_de_SST_para_el_sector_agrario.pdf, consultado el 19 de diciembre de 2022.


55 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador Herramientas de trabajo El acceso a herramientas tiende a estar asegurado sobre todo en el primer grupo de empresas, siendo esto reconocido por varias de las entrevistadas. Sin embargo, aquellas que se insertan en el segundo grupo, y no han tenido otras experiencias, consideran que es usual que las trabajadoras deban llevar sus herramientas de trabajo, pues las empresas no las proveerán ni se harán responsables por ellas. Entonces, se asume que deben cubrir los costos adicionales y traslado, afectando sus ya reducidos ingresos, pero también sumando carga física a sus ya intensas labores. Las siguientes citas reflejan lo explicado: “En otros fundos no es así, te tratan mal, te critican de tus trabajos, tal vez algunas cosas fallas, no te pagan como debe de ser y también con las herramientas tienes que ir… Acá hay mejor trato.” (Trabajadora, origen Apurímac, residente de Pachacútec, 36 años) “En todos los fundos es, no es en algunos porque yo he ido a varios fundos. Para ralear tienes que llevar tu tijera, si no llevas no te dejan entrar. Ahí te están diciendo tienes tijera de ralear sino no puedes trabajar, ninguna empresa te brinda herramientas.” (Trabajadora asalariada, origen Yauca del Rosario, residente de Los Aquijes, 28 años) Ahora bien, más allá de que el acceso a las herramientas esté asegurado, se debe evaluar su pertinencia y condiciones para sumar al desempeño y trabajo seguro de las trabajadoras. Por ejemplo, en relación con la pertinencia, un punto reiterativo en los testimonios de las trabajadoras centradas en la producción de uva ha sido la referencia a los caballetes. Se ha indicado que, si bien estos son proporcionados por las empresas, el material, peso, altura, no considera la diversidad física y grados de fuerza de las mujeres. Esto acaba generando problemas de salud y también accidentes menores. Si bien el mercado ofrece muchas veces soluciones únicas; por ejemplo, un modelo de herramienta prioritario en el mercado local, el escuchar las experiencias de las trabajadoras sobre este caso, evidencia la necesidad de evaluar, repensar procesos de selección y compra e, incluso, de diseño bajo un enfoque de género. Por otra parte, las herramientas pueden ser entregadas, pero tienen una vida útil que aporta al desempeño de las trabajadoras; y, en ese sentido, la evaluación y provisión de reemplazos también es un punto clave que debe ser considerado. En este sentido, es una obligación de la empresa y no de la trabajadora. No obstante, la premura de las trabajadoras por ‘ganar’ tiempo, como se mencionó anteriormente, las lleva a asumir nuevamente estos costos adicionales. Los siguientes extractos clarifican estos puntos: “Es demasiado pesado (caballete) y ellos (empresas) no ven que hay personas de distintas contexturas. El caballete debe estar en distintos niveles. Una adecuada a su tamaño busca, pero no lo hacen, en serie lo hacen, al mismo nivel, andas doblada o estirada como sea.” (Susan Quintanilla, origen Ayacucho, residente de Parcona, 37 años)


56 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador “Las plantas son altas y te hacen subir a un caballete alto y quieren que saquen todo, pero hay veces señoras se han caído. A ellos más les importa su fruta, como dicen, que la saquen, que su vida de la gente.” (Trabajadora asalariada, origen Yauca del Rosario, residente de Los Aquijes, 28 años) “Por ejemplo, estamos empapelando la granada y les daban las engrapadoras nuevas, pero luego cuando le decía al ingeniero esto ya no funciona, no sirve, él decía, dáselos, ellos tienen que avanzar. Yo le decía: ‘¿cómo van a avanzar?’. ‘Tú dales, ese no es tu problema’. Ellos tienen que buscar la forma, tú le das una tarea. Entonces, ¿por qué optan? Por comprar desde su bolsillo y así poder hacer más rápido su tarea.” (Fiorella Oliva, origen Ica, residente de Santiago, 34 años) En este sentido, las trabajadoras entrevistadas no siempre cuentan con las herramientas necesarias para realizar sus trabajos en óptimas condiciones e, incluso, pueden ver perjudicado su bienestar y salarios por la compra de herramientas. Equipos de protección personal Un tema importante es la protección de las trabajadoras frente a los riesgos surgidos por su actividad laboral. Por ello, el otorgamiento de Equipos de Protección Personal (EPP) es clave. Algunas de las trabajadoras adultas, quienes cuentan con más de una década trabajando en el sector y se ubican en el primer grupo de empresas, destacan que ha habido cambios significativos y positivos en este tema. Actualmente, en esos casos, sí se proveen estos equipos a comparación de hace una década. Además, para ellas esto se relaciona a la creación de sindicatos de trabajadoras y trabajadores, pero también podría responder a los propios cambios organizacionales y a las presiones de los mercados externos. No obstante, más allá de la realidad de las empresas mencionadas, la mayoría de las trabajadoras aún no accede a este tipo de implementos y desarrolla sus actividades de manera insegura, exponiendo su integridad física. Por otro lado, las entrevistas evidenciaron nuevamente lo central de considerar la pertinencia de los equipos que se proveen y también las condiciones o estado en los que se otorgan. Así, se identifica, una vez más, la necesidad de considerar las experiencias de las usuarias al buscar soluciones orientadas a resguardar su salud, pero también el monitoreo constante y efectivo que estos temas ameritan tanto de la empresa como de las personas miembro de los comités de SST. Los comentarios mostrados a continuación ayudan a evidenciar estos dos puntos: “Desde hace unos años ya nos dan la gorra con tapa nuca y depende de la labor nos dan lentes, depende en qué estamos. Ahora ya lo dejan en los comedores los bloqueadores, pero depende la piel también ese bloqueador… A veces no nos cae bien, nos levanta roncha.” (Trabajadora, origen Apurímac, residente de Pachacútec, 36 años)


57 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador “No lo usan, es la verdad (bloqueador). Yo me echo en mi casa. Es que a veces no está en el lugar donde debe estar, el adecuado. A veces tienes que ir hasta el fondo… Si caminas por acá, pero está por allá… Tiene que ser un lugar donde van a pasar, ahí debe estar el bloqueador.” (Renee Sairitupac, origen Huancavelica, residente de Ica, 60 años) “No se usan porque ahora último nos han dado un gorro que es muy plastificado y hace sudar. Yo prefiero mi gorro, llevo mi sombrero de telita y ya voy tranquila. Yo quiero algo que a mí me haga bien no que me haga mal, un gorro es plastificado me va a hacer sudar a mí, no pues no.” (Paulina Velásquez, origen Apurímac, residente de Santiago, 49 años) “Me pasó una alergia que tuve en mis manos, pero eso me pasó por trabajar con unos guantes que me había dado que estaban usados y estaban sudados. De tanto trabajar me salió una alergia, eso fue lo único feo que me afectó.” (Dasmery Rodríguez, origen Venezuela, residente de Ica, 26 años) Entonces, se puede proveer formalmente bloqueador, gorros o guantes u otros, pero muchas veces estos no son usados o, incluso, su estado puede generar situaciones adversas a las trabajadoras como lo indica el último testimonio. Esto también evidencia la importancia de las acciones de sensibilización y capacitación, tanto de las empresas como de los sindicatos cuando es el caso, y el reto de la SST aún en el ámbito agrícola. En algunos casos se identificó que sí se dan charlas de SST, pero no siempre son constantes y muchas veces los flujos de personas contratadas durante las campañas excede las capacidades del sistema de seguridad establecido en las empresas. Un tema importante de resaltar, aún más en un contexto de cambio climático como el que atravesamos, es el de la exposición a la radiación solar y el uso (o no uso) de bloqueador por parte de las trabajadoras. Esta exposición es diferenciada según el tipo de trabajo (el cual es definido en la mayoría de los casos por consideraciones de género), cultivo y momento del ciclo productivo. Por ejemplo, en los campos de espárrago, durante la cosecha, la exposición a la radiación es sumamente alta y la mano de obra principal tiende a ser mayoritariamente femenina; por ende, la probabilidad de impactos en la salud de las mujeres es mayor. Por ejemplo, estas pueden experimentar, como se verá más adelante, impactos en la piel, dolores de cabeza, irritación en los ojos, problemas en los riñones, entre otros. Por ello, esto puede implicar la necesidad de énfasis o monitoreo diferenciado según este tipo de riesgo, el cual muchas veces es subestimado. Por último, un punto importante de mencionar es que se identificó que algunas trabajadoras perciben que los EPP son provistos más como un formalismo, para cumplir con procesos de auditorías y deslindar responsabilidades ante algún accidente, antes que por el interés de pro-


58 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador mover una verdadera cultura organizacional de prevención y salud al interior de las empresas. Por eso, se sugiere que se da tanto peso a la firma de formularios o declaraciones aun cuando las trabajadoras no comprendan muchas veces lo que están firmando. Algunas citas al respecto: “La empresa te daba EPP y te hacía firmar cosa que si pasaba un accidente… ‘Comité, al trabajador se le dio los EPP mira la firma’… Había personas de seguridad, pero eran elegidos de la empresa indica.” (Kiara Ramírez, origen Ica, residente de Subtanjalla, 36 años) “Tú vas a podar te doy tus lentes, fírmame. Entonces sí tuvo el accidente, lo primero que hacen es preguntar quién es, dame el nombre completo, buscan, ¿no? Y ahí dicen, yo le di, responsabilidad del trabajador. A veces por avanzar y porque no ven, de repente ellos se quitan el EPP, pero eso es lo que ellos comparan, si les diste o no y si no recae sobre nosotros. Y ahí es ¿por qué no le diste?, ¿por qué no viste la manera? Si no había habla para que compre, eso son los problemas que hay…” (Fiorella Oliva, origen Ica, residente de Santiago, 34 años) Hidratación Según la Guía de Seguridad y Salud en el Trabajo para el sector agrario (MTPE, 2021), las empresas deben garantizar el suministro de agua para consumo durante las jornadas laborales, cumpliendo con requisitos de calidad50. En este sentido, la situación más precaria ocurre en la informalidad o en fundos pequeños donde el acceso es prácticamente nulo. En el primer y segundo grupo de empresas, los testimonios evidenciaron que hasta hace unos años la provisión de agua también era deficiente; sin embargo, la situación ha ido cambiando. Las entrevistas también sugieren que se repite la brecha entre acceso y calidad o pertinencia. Cabe precisar que, si bien las situaciones óptimas se dan en el primer grupo de empresas identificadas, esto no asegura que en ellas no se registren situaciones irregulares que atenten contra la dignidad y derechos de las trabajadoras. En el análisis de la información se visibilizan reiteradas referencias a la calidad del agua que se les proporciona y que deben consumir debido a la necesidad de hidratación. Las menciones giran en torno al sabor, olor, temperatura o presencia de sedimentos, siendo un tema que les genera preocupación. A continuación, se puede leer las opiniones de varias trabajadoras en relación con este tema clave: “Fui a un fundo por la Expansión el año pasado. No tenía ni comedor ni baño, no te daban ni agua, son fundos pequeños… Sí, sí hay diferencias.” (Kiara Ramírez, origen Ica, residente de Subtanjalla, 36 años) 50 Estos están establecidos en el Reglamento de la Calidad del Agua para Consumo Humano (aprobado por el Decreto Supremo N.° 031- 2010-SA).


59 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador “En muchos fundos ni te brindaban agua, pocos eran los fundos que he visto tenías agua. En algunos fundos el agua era medio salada, no bebible, pero por la sed igual tomabas.” (Katherin Guerra, origen Huancayo, residente de Barrio Chino, 28 años) “Una vez llegó el agua con olor a ajo. Entonces como me conocen, me dicen que el agua está feo. Yo agarré y olí ese olor. Llamo a la enfermera y justo se presenta en campo. Yo le digo tengo un problema con el agua, tiene otro sabor, me gustaría que usted la tome. La olió, ‘¿Y si me hace daño?’, dijo. Entonces le dije a la enfermera que se tome el agua, le dieron un vasito y tomó y dijo que teníamos razón.” (Trabajadora asalariada, origen Ayacucho, residente de La Tinguiña, 60 años) “Nos ponen en un balde con su cañito y bajo sombra y lo dejan ahí pero cuando yo empecé a trabajar en el Fundo Luzmila, que queda fuera de Ica, su agua venía con concho con tierra, como que no era un agua normal para que un trabajador de ahí tome.” (Mayumi Bautista, origen Ica, residente de La Tinguiña, 22 años) La hidratación de las trabajadoras en un contexto de alta exposición a factores ambientales críticos, altas temperaturas, radiación, sequedad y humedad, viento, entre otros, resulta ser un tema crítico. Por ende, las condiciones del agua, las cuales influyen directamente en que las trabajadoras la ingieran y así preserven su salud, es un tema de salud vital. Estos testimonios evidencian el monitoreo que se requiere para pasar de un enfoque de cumplimiento procedimental a un enfoque de derechos. Por otra parte, la correcta hidratación de las trabajadoras tiene una correspondencia directa con otro tema que no pasa por el acceso ni calidad del agua, sino con el acceso y operación adecuada de los servicios higiénicos en los fundos o empresas. Se ha corroborado que las mujeres constantemente optan usar como estrategia el no ingerir agua para no tener que hacer uso de los servicios higiénicos cuando estos se encuentran en mal estado. Por ejemplo: “Fui a cosechar arándano hace poco, no me gustó el baño lo que dicen, prefiero no ir. Horrible es en Fundo Beta... Una se aguanta. Hay muchas mujeres que se enferman, no toman agua, cuando no tomas agua tú misma estás malogrando tu cuerpo… Allá veo que la gente no toma agua para no querer ir al baño. Yo llevo mi agüita, pero no te dejan llevar al campo. En el campo hay agua, la que está en el balde y en las últimas dos semanas ya empecé a tomar agua, pero esa agua es (silencio y expresión de disgusto)…” (Trabajadora asalariada, origen Ayacucho, residente de Santiago, 47 años) Esta cita ilustra de manera pertinente las conexiones entre hidratación, servicios higiénicos y salud. Por otro lado, los testimonios sugieren también una cuestión de género que se debe mencionar. Esta se refiere a la idea de que los hombres tienen la libertad de poder orinar donde ellos crean pertinente, en caso los servicios higiénicos no sean los adecuados. Además, se sugirió en las


60 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador entrevistas que ellos tienen la posibilidad de evitar situaciones incómodas o que no exponen su salud como ellas, pues no retienen sus ganas de ir al baño. Por el contrario, las mujeres no cuentan con esa libertad siendo la única solución aguantar y controlar su deseo o necesidad de hidratación. Por ende, esta cuestión de género, sumada a las condiciones actuales de los servicios higiénicos en muchos fundos, genera una alta incidencia de casos de infecciones urinarias en las mujeres. Servicios higiénicos El tema de los servicios higiénicos ha sido un punto reiterativo tanto en los grupos focales como en las entrevistas; no obstante, este fue mencionado más veces y con más detalle por las trabajadoras que por los trabajadores. Además, como se vio en secciones anteriores, ha sido un punto en la agenda en las últimas movilizaciones y parte de las demandas de las lideresas sindicales y sociales. Las preocupaciones principales tienen que ver con el acceso, acondicionamiento apropiado (material, acceso a agua, ventilación, papel y jabón), mantenimiento y limpieza y la ubicación (o distancia) de los servicios higiénicos. La alta movilidad de las trabajadoras genera que tengan experiencias diversas y a través de ellas se pueda identificar las diferencias entre fundos o empresas. Se puede afirmar que actualmente el acceso a servicios higiénicos para la mayoría de trabajadoras y trabajadores es bastante deficiente. Solo un pequeño grupo de empresas cuenta con baños con estándares y sistemas de limpieza efectivos. No obstante, como se verá más adelante, en estas empresas también se pueden registrar situaciones adversas. En fundos informales, pero también en algunas empresas formalmente constituidas, las trabajadoras manifiestan la existencia de baños con acondicionamientos precarios e inseguros que atenta contra su dignidad y derechos. Además, indican que en otros casos se habilitan baños portátiles, pero no existe un sistema de limpieza continuo que asegure condiciones adecuadas, lo que acaba afectando su salud. A continuación, algunos de los testimonios acerca de estos puntos: “Eso continúa, en varios casos no están cumpliendo, al menos deben tener un baño digno donde ocuparse, hacer sus necesidades. En otros fundos que he ido, les hacen un hoyo y en ese hoyo, como es arena, le ponen costales alrededor para que la persona no se caiga o le cruzan unos palos y ponen como un plástico o manta, siempre ha habido eso.” (Renee Sairitupac, origen Huancavelica, residente de Ica, 60 años) “El baño de Luzmila… El comedor está acá, el baño acá, no puedes ni comer por el olor, bastante mosca. Destapas tu táper y quieres comer y la mosca está en tu cuchara, tu presa, tu arroz… Así no se puede con el baño de Luzmila… Ya a ese fundo no me voy así me paguen 5 soles el destajo.” (Edith Yap, origen Ucayali, residente de Ica, 32 años)


61 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador “En diferentes fundos ponen un baño portátil, pero el baño está almacenado lo que es el orine y fermenta y sale olor, pero hay baños que sí tienen palancas o baldes o pozos ciegos… El Fundo Luzmila ese es pésimo su baño.” (Mayumi Bautista, origen Ica, residente de La Tinguiña, 22 años) “Nosotros tenemos un encargado que nos limpia el baño, un personal que es para palto, otro que es para espárrago y uva… O sea, hay uno que limpia, da vuelta en cambio en otros fundos no hay eso.” (Paulina Velásquez, origen Apurímac, residente de Santiago, 49 años) Es importante indicar que la mención a una empresa específica en las entrevistas se dio aplicando técnicas diferentes y en espacios distintos; es decir, se mencionó por entrevistadas que no se encontraban en el mismo espacio ni conectadas entre sí. Esta empresa ya ha sido multada en el año 2021 (por el monto S/ 30 mil aproximadamente) por la Sunafil (Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral), debido a vulnerar una serie de derechos laborales51. Asimismo, recientemente en esa empresa se registraron episodios de amedrentamiento a trabajadoras y trabajadores con el uso de armas de fuego. Esta es una situación realmente alarmante para la integridad de quienes ahí trabajan y que evidencia la persistencia de vulneración de derechos fundamentales, evidenciando que la multa como mecanismo correctivo no fue suficiente. Un tema identificado por algunos representantes de empresas agroexportadoras es que se han venido registrando problemas con los servicios higiénicos durante las épocas de campaña, cuando el flujo de personal crece exponencialmente. Se indicó que este es un tema que se ha identificado recientemente y que se está buscando enmendar. La estacionalidad y el crecimiento de flujos de personal por periodos son factores característicos de cómo se ha venido desarrollando la actividad. Por ello, la demora en la identificación de este problema evidencia falencias en los procesos internos y en la ausencia de un enfoque desde la debida diligencia orientados a identificar, prevenir y mitigar impactos negativos potenciales. Otro punto que surgió en las entrevistas fue el relacionado a las distancias que tenían que recorrer las trabajadoras para acceder a los servicios higiénicos. Las respuestas evidenciaron el desgaste físico extra que les puede suponer la caminata hacia los baños, expuestas al sol, si estos no se ubican de manera estratégica. Igualmente, las entrevistas evidencian la lógica instaurada del ‘ganar tiempo’, de lograr más avance, para poder llegar a las metas o para sacar extras aún así se comprometa su salud. Esto sin duda responde a la necesidad de las trabajadoras de generar más ingresos, solventar sus necesidades familiares y a un sistema que premia antes que nada la rapidez. En las citas se puede observar este punto: 51 Morales, A. (2022). “Ica: Fundo Luzmila recibió multa de más de 30 mil soles por vulnerar derechos laborales”, Wayka.pe, 21 de enero del 2022, en: https://wayka.pe/ica-fundo-luzmila-recibio-multa-de-mas-de-30-mil-soles-por-vulnerar-derechos-laborales/ consultado el 19 de diciembre de 2022. Ver: https://www.youtube.com/watch?v=zDReKyZ2xlM


62 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador “En esos lugares donde he ido, en la mayoría sus servicios higiénicos están lejísimos y a veces por querer ganar o querer salir más temprano, te aguantas y genera malestar. Yo muchas veces me he enfermado de infecciones por querer aguantar y en otras porque los servicios estaban sucios y a veces ingresar y verlo así, en esa suciedad yo no me atrevo a sentarme, prefiero aguantarme y no ir al baño.” (Katherin Guerra, origen Huancayo, residente de Barrio Chino, 28 años) “Sí hay, solo que muy lejos para donde laboramos siempre tenemos que ir distancia larga no es cerca. Por no perder tiempo tenemos que aguantar hasta la salida, a las 6 entras hasta las 12 o 1 aguantas, recién ahí vas al baño; por eso muchos sufrimos de infección urinaria.” Se debe resaltar que para ciertos actores empresariales el acceso a servicios higiénicos en condiciones oportunas también es un tema importante. Sin embargo, se identificaron críticas sobre las distancias y número de baños que demandan las trabajadoras y los trabajadores, alegando que no se basan en criterios técnicos y oportunos. Asimismo, demandan una normativa más clara con parámetros y condiciones que les brinde seguridad para la implementación. Entonces, si bien hay coincidencia por los estándares mínimos de habilitación, hay tensiones con relación a definir el número o distancia apropiada. Queda claro hasta aquí que el tema del acceso oportuno y el uso efectivo de los servicios higiénicos es un tema central, que requiere atención, pues se relaciona con posibles afectaciones a la salud y afecta la dignidad de las trabajadoras. Asimismo, se requiere una mirada que identifique los impactos diferenciados en la salud de trabajadoras y trabajadores. 5.1.1.5 Salud menstrual y reproductiva El acceso a servicios higiénicos apropiados, con suministro de agua e implementos de limpieza, tiene una importancia distinta y específica para las mujeres relacionada al manejo de la higiene y salud menstrual52. Al no contar con las condiciones adecuadas, las trabajadoras no pueden gestionar sus periodos menstruales de manera digna, exponiéndose a una serie de situaciones que pueden atentar contra su salud física y autoestima. Varias trabajadoras han narrado las terribles condiciones a las que se exponen en muchos casos y también las estrategias que emplean para gestionar sus periodos en contextos inseguros, trayendo impactos directos en sus cuerpos, como por ejemplo: irritaciones, escaldaduras, alergias, etc. Las citas abajo muestran estas situaciones de manera clara: “¿Qué ibas a hacer? Nada más cambiarte de toalla y ponerte, ni siquiera te podías lavar, nada. No había ni agua, ni siquiera un poco o tacho de agua… Para ellos era baño y era para salir de apuro.” (Renee Sairitupac, origen Huancavelica, residente de Ica, 60 años) 52 Para mayor detalle: https://www.unfpa.org/es/menstruaci%C3 %B3n-preguntas-frecuentes


63 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador “Eso también me ha pasado, si de por sí es incómodo porque tienes que estar cambiándote, tener más higiene, estando en el trabajo es más incómodo, es el calor, no poder ir a cambiarte, tener que estar con esa misma toalla, horas, lo que aguante y en ocasiones me ha pasado que me he escaldado por estar con esa humedad muchas horas.” (Katherin Guerra, origen Huancayo, residente de Barrio Chino, 28 años) Estos testimonios evidencian las duras situaciones que muchas mujeres deben enfrentar en el contexto agroexportador. No obstante, sus experiencias en relación con la menstruación abarcan también otros puntos importantes. Por ejemplo, el acceso oportuno a insumos básicos para la gestión menstrual, tales como toallas higiénicas, tampones u otros. Varias trabajadoras indicaron, en diversos momentos del proceso de recojo de información, que en muchos fundos no se cuenta con acceso asegurado y/o pertinente de estos insumos, generando efectos negativos en las mujeres. De esta forma indican que los tópicos o botiquines no siempre cuentan con estos insumos, no son gratuitos (así se necesiten para situaciones excepcionales) o la ubicación no es estratégica para facilitar y asegurar su acceso. A continuación, algunas opiniones que son esclarecedoras sobre lo que enfrentan cotidianamente muchas trabajadoras: “Antes te prestaban, te venía algo, le pedías que te dé a la señorita de primeros auxilios. Te daba, pero te anotaba y al otro día tenías que devolverle, pero ahora ya no tienen para darte.” (Fiorella Oliva, origen Ica, residente de Santiago, 34 años) “No tienen. Yo tengo un caso, yo trabajo con una amiga y justo estábamos trabajando y me dice: ‘Me ha venido mi menstruación’. Entonces le digo: ‘Ponte tu chompa’, porque se le había manchado fuerte. ‘Yo te voy a buscar’ le digo, ¿no? Fui a preguntar a las supervisoras y todas me decían que no tengo que se me ha terminado; entonces no hubo quien nos pueda ayudar. Mi amiga estuvo toda la mañana manchada hasta la hora de salida del trabajo.” (Mayumi Bautista, origen Ica, residente de La Tinguiña, 22 años) “Unas llevan su toalla por si acaso y otras no. Por ejemplo, una compañera me pregunta si tengo serena (toalla), ‘No he traído’ le dije, ‘Me ha venido’, me dice... ¿Ahora? ‘Anda al tópico, ahí te van a dar’. Pero es que el proceso de nosotros para entrar es dejar tu ropa en un cuarto, ponerte tu bata, pasar al otro cuarto ponerte tu ropa, tus botas y ya cuando ingresas, te has desinfectado todo y otra vez para salir tienes que hacer igual… Entonces, sí está en el tópico, tienes que salir, es mucho. Sería bueno se tengan donde se cambian, donde está la ropa, eso se puede conversar.” (Renee Sairitupac, origen Huancavelica, residente de Ica, 60 años) Se puede observar lo difícil que se hace el acceso a estos insumos claves para muchas trabajadoras agrícolas. Además, si se considera el contexto, es decir, que trabajan en fundos que se en-


64 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador cuentran en zonas rurales con acceso restringido, sin comercios cercanos, estas trabajadoras no cuentan con otras posibilidades para compensar situaciones de este tipo en el espacio laboral, como sí las trabajadoras urbanas. Por otro lado, estos testimonios sugieren que estos insumos no son considerados de primera necesidad por las estructuras organizacionales donde se insertan. Esto parece contradictorio considerando que hay una alta presencia de mano de obra femenina y es, efectivamente, un tema de salud central para ellas. También se debe resaltar que muchas mujeres no identificaron lo problemático de no tener acceso a insumos o contextos adecuados para la higiene y gestión menstrual; es decir, no lo identificaron como un tema que les afecte de manera diferenciada o como un problema vinculado a su derecho a la salud. Esto es importante porque sugiere el grado de conocimiento de las trabajadoras sobre este tema y la escasa articulación en sus agendas organizativas. Cabe precisar que algunas trabajadoras, en el proceso inter reflexivo de las entrevistas, identificaron que era un tema importante y que se podía hacer sugerencias para mejorar la situación de las mujeres. Por último, otro tema relacionado a la menstruación tiene que ver con los dolores o trastornos físicos asociados a ella, los cuales muchas veces se tienden a ocultar, subestimar o a no tratar para no afectar cómo evalúan su desempeño laboral o recibir críticas. Se identificaron comentarios con relación a tratar de normalizar el dolor menstrual y seguir con la rutina laboral usual, incluso con factores externos que pueden intensificar las sensaciones de los dolores o trastornos, como lo son las altas temperatura, humedad, sequedad, etc. Igualmente se mencionó por otras trabajadoras no contar con autorización o permisos de descanso al experimentar cólicos menstruales. Tampoco reciben ayuda para manejar los dolores; es decir, no acceden a medicamentos en los fundos para los dolores específicos del ciclo menstrual debido a que no se puede dar ninguna medicación internamente. Los puntos mencionados muestran que las trabajadoras de la agroexportación, sin importar el tipo de empresa o espacio, tienden a enfrentar escenarios laborales que no contemplan plenamente sus derechos a la salud y que experimentan una vulnerabilidad diferenciada en tanto ser personas menstruantes. Salud reproductiva Un tema importante que afecta directamente a las trabajadoras tiene que ver con las situaciones que experimentan cuando están embarazadas. En el pasado, según se indicó por algunas trabajadoras, muchas mujeres han experimentado violaciones a sus derechos cuando se les pedía pruebas de embarazo antes de ingresar a un trabajo o se les interrogaba sobre sus planes de embarazo para determinar su ingreso o no a un espacio laboral. Si bien ha habido cambios, pues ahora está prohibido por ley que los potenciales empleadores soliciten la realización de pruebas o información que atente contra la privacidad y derechos reproductivos de las trabajadoras, en la práctica aún se han identificado situaciones que las sitúan en desventaja frente


65 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador a los trabajadores. Por ejemplo, varias trabajadoras indicaron que aún es muy difícil que una mujer embarazada pueda insertarse en una empresa, pues es vista como un riesgo (por los accidentes que le pueden pasar dentro del espacio laboral) y/o un costo adicional (licencias, lactancia). Esto evidencia la discriminación por género que experimentan las mujeres en los espacios laborales y los miedos que deben enfrentar con relación a la pérdida de su empleo por su condición de gestantes. Ahora bien, se debe precisar que algunas trabajadoras indicaron que en aquellos casos donde las mujeres ya tenían un vínculo laboral previo, al menos en el caso de las empresas más formales, estas mantenían a las trabajadoras y buscaban su protección reduciendo su exposición a riesgos. Las citas a continuación muestran cómo las trabajadoras ven este tema: “Bueno, lo que hace la empresa es que si se entera que estás embarazada te despide, ¿no? Pero si tú estás trabajando ya tres meses te considera porque ya estás trabajando bien, pero si vienes embarazada te despide.” (Paulina Velásquez, origen Apurímac, residente de Santiago, 49 años) “Cuando estás embarazada y vas al fundo ya no te reciben ya, porque dicen que no hay labores para mujeres embarazadas por los químicos que aplican a las uvas o a cualquier fruto.” (Trabajadora asalariada, origen Yauca del Rosario, residente de Los Aquijes, 28 años) “Hay el temor que dentro del campo que les pase algo, ¿no? Cuando tú estas embarazada ya trabajando ahí te tratan de cuidar, pero si vienes de otro lado, no, no es su responsabilidad de ellos, les puede pasar algo, se les puede venir el bebe, es un problema, ellos evitan esos problemas, embarazadas no reciben.” (Fiorella Oliva, origen Ica, residente de Santiago, 34 años) Estas opiniones evidencian cómo, desde la experiencia de algunas trabajadoras, las mujeres gestantes siguen teniendo menos opciones para acceder al mercado laboral agroexportador y son más vulnerables a despidos o a no renovaciones de contratos. Esto ha generado que muchas veces las mujeres opten por esconder sus embarazos por temor a perder sus posibilidades de generación de ingresos. Entonces las trabajadoras no necesariamente cuentan con un contexto que promueva o respete sus derechos en relación con salud reproductiva. Por otra parte, según los testimonios, la situación tiende a ser menos dramática para las gestantes con vínculo laboral previo y donde existen organizaciones sindicales. Así se identificó que en dos casos los sindicatos habían logrado, a través de convenios colectivos, algunos beneficios para las gestantes, tales como tarros de leche y pañales durante periodos de gestación y lactancia. No obstante, esto aplica solo para un grupo reducido de trabajadoras considerando la rotación y contratos temporales de las mismas.


66 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador 5.1.1.6 Servicio de cuidado diurno infantil y lactarios Todas las trabajadoras coincidieron en que no existen servicios de cuidado diurno para menores al interior de sus espacios laborales. Ninguna indicó haber tenido alguna experiencia donde esto ocurra en sus historias laborales; solo una trabajadora mencionó saber de apoyos por parte de la empresa donde trabajaba a una cuna específica, pero no estaba segura de que estos se siguieran dando. En este sentido, las empresas agroexportadoras actualmente no cumplen ningún rol en la organización social del cuidado y parece ser un tema que consideran no es de su competencia. La ausencia de estos espacios de cuidado, sumados a los horarios establecidos por las empresas agroexportadoras, sitúan a las mujeres, responsables principales de la economía del cuidado, en posiciones de tensión y conflicto constante entre sus hogares y el trabajo remunerado. Esto genera que muchas veces las mujeres cuenten con menos posibilidades que los hombres en mantener sus trabajos mientras sus hijos o hijas se encuentren en los primeros meses o años de vida. Algunas trabajadoras hicieron referencia a la inexistencia de lactarios en la mayoría de las empresas. En general, pese a la normativa53, en la región solo se identificaban al 2019, alrededor de cien lactarios en el ámbito privado en toda la región54. Más allá de la existencia de lactarios, algunas trabajadoras indicaron que estos existen sobre todo para cumplir con los requerimientos de las auditorías o inspecciones, incluso se sugirió que en muchos casos acaban no siendo usados para su fin original sino como depósitos55. Asimismo, las respuestas sugirieron que estos espacios no son usados por las mujeres, lo que llama a pensar cómo están acondicionados y situados y cómo se informa este derecho de las mujeres. En algunos casos se indicó que las trabajadoras hacían pausas en sus trayectorias laborales hasta que sus hijos o hijas pasaran dichas etapas. Sin embargo, se torna necesario ahondar aún más en las estrategias adoptadas por las mujeres en esta etapa específica. Todas las trabajadoras identificaron el tema del cuidado como algo central; no obstante, no hubo muchas referencias directas a la responsabilidad de las empresas por ser parte de los sistemas de cuidado. Algunas dirigentas sindicales adultas sí reconocieron el rol que podrían tener las empresas en relación con el cuidado de las y los menores. Incluso mencionaron que la implementación de cunas o guarderías había sido parte de los puntos de sus agendas de trabajo en ciertos momentos, pero no habían tenido éxito en que se desarrollaran. Aunque fue mencionado el tema en las movilizaciones y discutido con diversos representantes del gobierno, el tema no fue mencionado en la nueva ley, tal como lo indica la cita a continuación: 53 Decreto Supremo que aprueba el Reglamento de la Ley N.° 29896, ley que establece la implementación de lactarios en las instituciones del sector público y del sector privado promoviendo la lactancia materna. 54 Informe anual de lactarios 2019, en: https://observatoriodelasfamilias.mimp.gob.pe/archivos/Lactario2019.pdf, consultado el 19 de diciembre de 2022. 55 El marco normativo establece sobre la implementación de lactarios, la ley especifica que todas las empresas que tienen en planilla veinte o más mujeres en edad fértil (15 a 49 años), están obligadas a implementar un lactario con condiciones mínimas de confort y servicios (lavabo, dispensador de agua potable y demás utensilios de aseo que permitan el lavado de manos, a fin de garantizar la higiene durante el proceso de extracción de la leche materna.


67 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador “Nosotros en nuestra negociación anteriormente en el 2010 hemos puesto en nuestro pliego que debe haber una guardería de niños de cero a tres años, que son los que necesitan. En verdad, hasta cinco años deberían de tener. Son los bebés que necesitan un apoyo. Los bebés no pueden desenvolverse solos, debe haber guardería de niños. También se estaba luchando para que salga en ley, pero no sacaron eso, y se luchó. ah.” (Renee Sairitupac, origen Huancavelica, residente de Ica, 60 años) Es evidente entonces que el tema del cuidado no es abordado en los espacios laborales aún y que es visto como un tema que depende de las trabajadoras y sus familias. Del mismo modo, la información sugiere un interés diferenciado en el tema entre las dirigentas y los dirigentes sindicales, en tanto el nivel de avance de las discusiones y las acciones para realizar el posicionamiento de este punto. En este sentido, se evidencia a toda escala, cómo el tema del cuidado sigue posicionándose no como un tema colectivo sino como un tema de resolución femenina; sigue evidenciándose la subvaloración de la economía del cuidado para la sostenibilidad de la vida. 5.1.1.7 Hostigamiento laboral El hostigamiento se define como toda conducta verbal o física producida dentro del espacio laboral que vulnere la dignidad de quien trabaja. Esta sección se centrará en aquellas de connotación no sexual, ya que estas se explicarán más detalladamente en la siguiente sección. Todas las entrevistadas señalaron o sugirieron que, en sus centros de labores, sin importar el grado de formalidad o tamaño, se registra una fuerte presión por lograr mayor ‘avance’ o productividad. Esto, en muchos casos, se transforma en faltas graves de palabra, humillaciones, gritos o situaciones que atentan contra su dignidad. Este tema no es nuevo en el contexto laboral de la agroexportación, como se vio en el capítulo I; sin embargo, la percepción es que ha ido en aumento. Si bien puede haber matices dependiendo el tipo de empresa, ya que hay mecanismos distintos de monitoreo, ha sido contundente que las trabajadoras perciban el hostigamiento como un tema generalizado que les afecta cotidianamente. Además, hubo coincidencia en que el hostigamiento se da por quienes les supervisan de manera directa y cotidiana. En la mayoría de los casos se hizo referencia a la figura del caporal o caporala; como ejemplo, las citas a continuación: “Bueno, primeramente, lo que son los caporales son abusivos, humillan a las personas. En esa parte siempre hemos pedido que se dé capacitación. Todos somos iguales y creo que no debemos faltar el respeto a nadie. Eso es lo que nosotros pedimos.” (Paulina Velásquez, origen Apurímac, residente de Santiago, 49 años) “También he tenido caporalas, que son bien hostigadoras, que se creen perfectas… Yo salí peleándome del Pedregal. Te equivocas o se te pasan las uvas pequeñas y ya están hostigando. Yo creo que a la señora por gritarme le pagan más, no lo sé.” (Trabajadora asalariada, origen Huancavelica, residente de Los Aquijes, 32 años)


68 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador “En algunos fundos hay supervisoras que te gritan, te hacen regresar por las puras. Están que te hostigan ¿no? No te dejan trabajar tranquilo y te hacen volver a cada rato. A veces avanzas las jabas, limpias, luego tienes que volver a revisarlo, porque está mal dicen. He visto en algunos fundos y gritan… Pero hay jefas que te explican y si haces bien el trabajo te dejan avanzar.” (Trabajadora asalariada, origen Yauca del Rosario, residente de Los Aquijes, 28 años) “Sí, te gritan te minimizan, tienes que hacerlo que si no lo haces… ‘Eres una incapaz, que si el resto puede por qué tu no’, pero no ven las condiciones o de repente algunos se desempeñan mejor en otras labores que en esa, ¿no? Y a mí que me ha tocado siempre digo háblame bonito, usted merece respeto y yo también… Cuando veía que gritaban a otra persona igualito, pero háblenos bonito. Acá la supervisora que había antes me gritaba y eso… Pero hábleme bien, yo entiendo le decía. Muchas personas se quejaron de que la señora trataba mal al personal y la retiraron, RR. HH. optó por retirar a la señora.” (Fiorella Oliva, origen Ica, residente de Santiago, 34 años) “Muchas situaciones de discriminación, hostigamiento, a veces acoso. La empresa no, en sí sino el personal de confianza que le da la empresa, ¿no? Cuanto quisiera que los mismos empresarios se den cuentan de a quién le están dando ese cargo, por qué y con qué finalidad. A veces están equivocados en escoger a las personas no adecuadas para dar el trato a las mujeres, los caporales, los encargados, como líder de los grupos.” (Renee Sairitupac, origen Huancavelica, residente de Ica, 60 años) Las citas muestran cómo las trabajadoras se pueden ver en situaciones de hostigamiento, pero también sugieren acciones concretas las cuales podrían mejorar sus contextos laborales. Por ejemplo, la existencia de mecanismos internos efectivos que alejen a quienes son responsables por estas vulneraciones de derechos, la realización de capacitaciones directas, sensibilización generalizada; es decir, también a los cargos altos, mayor conexión de cargos altos con lo que sucede en campo o mejorar los procesos de selección de puestos de liderazgo de los cuáles dependen la mayor parte de la fuerza laboral en campo o fábrica. Asimismo, se sugiere promover liderazgos distintos en puestos claves, como lo son los de los caporales/as, y podrían generar ambientes laborales más saludables para las trabajadoras. Asimismo, algunas trabajadoras mencionaron que la ausencia de sistemas de reconocimiento genera ambientes hostiles de mucha presión que podrían replantearse. Por otra parte, se ha identificado que el hostigamiento va acompañado, en muchos casos, del amedrentamiento por perder el trabajo. Así la referencia a que ‘te paren la mano’; es decir, a que te despidan abruptamente, fue también un patrón importante en las respuestas. Estas situaciones pueden generar sensaciones de angustia constante, pues hay temor por perder su fuente


69 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador principal de ingreso. Esta sensación puede ser más intensa dependiendo de las características de las mujeres. Por ejemplo, se sugirió que las pocas trabajadoras adultas mayores insertadas en este ámbito tienden a tener mayor temor por ser despedidas por su poca y lenta capacidad de recolocación. También se sugiere que es distinta la sensación de angustia de aquellas mujeres que vienen de otras zonas solo por campaña. Sin duda el tema económico es vital para estas trabajadoras considerando sus contextos precarios. Algunas manifestaron que son conscientes de que se exponen a escenarios hostiles, pero que en cierta manera son compensados por los salarios que reciben. No obstante, las trabajadoras tienen el derecho de desarrollarse en escenarios saludables y seguros, no siendo compensable por salarios más altos. Los extractos a continuación muestran este tema de manera clara: “Y entonces de casualidad, nadie lo hace a propósito, ¿no? Se te cae y ya… Te cuentan tres uvitas y fuera te botan a cualquier hora de la mañana, ahí no te respetan ni el contrato que has firmado, te botan nueve, diez de la mañana, y no es pues. Uno debe dar oportunidad, ¿no? Unos dos tres días para que se acostumbre uno a la labor, ¿no?” (Paulina Velásquez, origen Apurímac, residente de Santiago, 49 años) “Nos referimos que ellos quieren perfección en el trabajo, encuentran debilidades de los trabajadores y empiezan a marcar a las personas, no porque lo has sacado, ni un racimo en el suelo sino te sacamos, te paramos la mano.” (Susan Quintanilla, origen Ayacucho, residente de Parcona, 37 años) “Te sacan y ni te cuentan la plata ni te pagan ese día. Qué bueno sería que te paren la mano y pasen tu jornal, pero no es así y vete como puedas.” (Edith Yap, origen Ucayali, residente de Tierra Prometida, 32 años) “Lo más duro en un trabajo es el hostigamiento laboral. Yo he trabajado en Fundo Luzmila de selección y esa empresa paga muy bien. En campaña tú no sacas menos de mil para arriba según tu avance, semanal, es bien remunerado, son conscientes al poner precio, pero ahí está el caporal que te hace pagar derecho de piso porque te hostiga a más no poder. Lágrimas que me he tragado, dolor que te tienes que callar porque sabes que te estás ganando bien y en otro sitio no vas a sentirte contenta con lo que estás llevando. En esa empresa ese caporal me hostigó tanto que lloraba por dentro.” (Susan Quintanilla, origen Ayacucho, residente de Parcona, 37 años) Lo preocupante de las citas es que no solo clarifican cómo en muchos fundos se pueden dar situaciones de constante hostigamiento, sino que también se puede observar cómo las mujeres se exponen a una alta inestabilidad por el incumplimiento de contratos, acuerdos y/o pagos. Todo


70 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador esto evidencia la constante afectación a sus derechos y la inestabilidad a las que las están expuestas. Además, considerando que la mayoría cuenta con carga familiar, la pérdida de trabajo tiene implicancias que comprometen la posibilidad de sostener a sus familias. Varias trabajadoras han expresado el haber experimentado o presenciado actos discriminatorios por motivo de origen, religión o identidad de género. Con relación a la discriminación por origen, algunas trabajadoras indicaron que antes afectaba sobre todo a quienes venían de zonas andinas. Sin embargo, se sugiere que esto ha ido cambiando y que la discriminación ha disminuido. Esto se puede identificar para el caso de algunas empresas formales, pero no necesariamente ha disminuido para la mayoría de los espacios. Asimismo, se reconoció que actualmente las trabajadoras inmigrantes, en este caso venezolanas, están viéndose expuestas a una serie de estereotipos que las perjudican y a situaciones discriminatorias por su origen. Es importante considerar este tema porque su ingreso en el ámbito laboral agroexportador iqueño es relativamente reciente y no están mapeadas dentro de las empresas las vulnerabilidades específicas que pueden experimentar. Muchas de estas mujeres, según se sugirió, cuentan con limitados recursos económicos, redes, estatus migratorio inestable, entre otros; los cuales pueden acabar condicionando sus respuestas a situaciones de este tipo. No obstante, también se indicó que otras tienen más claros sus derechos que sus pares peruanas y tienden a poner límites de manera más directa. Los testimonios a continuación permiten observar estos temas: “Antes también acá pasaba porque eran otros caporales, te criticaban porque no querían que utilizaran falda, porque no entendían a quién hablaba quechua, de eso había, pero ahora como que ya no. Ahora los caporales y supervisores se capacitan, eso ya no hay, siempre discriminaban, pero ahora ya no porque a varios empezaron a sacar por discriminar.” (Trabajadora, origen Apurímac, residente de Pachacútec, 36 años) “Por ejemplo, una vez trabajando llegué a tener problemas con un supervisor por la forma cómo nos trataba. Ahí yo dije no me voy a dejar por el hecho de que soy venezolana, no me voy a dejar humillar, porque todos somos iguales y deberíamos ser tratados por igual. Me dirigí a RR. HH.” (Dasmery Rodríguez, origen Venezuela, residente de Ica, 26 años) “También hay hostigamiento; por ejemplo, a las hermanitas, por su religión usan una falda grande entonces para subir a un caballete no pueden. Entonces las tienen por acá y por allá, las molestan por sus vestimentas. Se burlan de las hermanitas. Se burlan también de los chamos, les dicen que son flojitos, ‘flojos de m les dicen’ a las venezolanas también.” (Paulina Velásquez, origen Apurímac, residente de Santiago, 49 años)


71 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador “Si sentí en ambos trabajos un poco de discriminación porque éramos venezolanos. Siempre estaban pendientes de que no íbamos a hacer nada. Acá catalogan a los venezolanos un poco diferente con el trabajo. No estamos acostumbrados a este tipo de trabajos de repente por eso, pero sí sentía un poco de discriminación a la hora de trabajar. Siempre estaban como que las chicas no han terminado, no hacen nada, se demoran.” (Dasmery Rodríguez, origen Venezuela, residente de Ica, 26 años) Finalmente, un punto necesario de abordar es la discriminación por identidad de género y/o orientación sexual. Estos temas no han sido abordados en los estudios sobre la situación de las trabajadoras de la agroexportación abordados en el capítulo I. Se ha tendido a invisibilizar los problemas específicos que afectan a las mujeres trans, por ejemplo. Si bien la información recogida no permite una caracterización detallada, sí brinda algunas ideas sobre las problemáticas que estas mujeres afrontan. Lo primero que se identifica es que la población de mujeres trans sí está presente en muchos fundos, pero las condiciones donde se desenvuelven las llevan a dejar los trabajos. Estas tienen que lidiar con que en los espacios laborales se les identifique con su nombre de nacimiento y no se respete su identidad. La mayoría no puede elegir ni en identificaciones internas cómo quieren ser llamadas y no se les considera para plantear modificaciones y asegurar espacios más inclusivos. Igualmente, estas trabajadoras se exponen al constante hostigamiento de quienes les supervisan, pues muchas veces no quieren aceptar su identidad y refuerzan prácticas que evidencian su desaprobación. También se mencionó que cuando distribuyen las tareas en la mayoría de los casos se tiende a asociarlas con estereotipos masculinos, ante todo. Además, en ciertos espacios deben lidiar con los prejuicios y acciones de compañeros y compañeras de trabajo, quienes no han trabajado con mujeres diversas y tampoco han recibido sensibilización sobre los derechos de la población LGTBIQ. A continuación, el testimonio de Kiara Ramírez aborda los diversos puntos: “Hace sentir mal a la persona, por eso que a veces las chicas como nosotras no quieren ir a los fundos porque tienen temor que las traten así. Al menos en Monsanto a sus supervisores los capacitaban, a mí me capacitaban, sobre trato al personal, trato con respeto; en cambio en otros lados no capacitan. Ven a una persona que es recia y la eligen.” “Allá más bien cuando me decían Kiara, el ingeniero decía ‘¿Quién es Kiara? Juan Jesús, por favor. ¿Cuál Kiara?’, así decía. En cambio, donde trabajo ahorita (HM Clause), los ingenieros van al campo y me dicen Kiara y cuando se incorporan ingenieros nuevos me dicen ‘Hola, Jesús, ¿cómo quieres que te llame? ¿Kiara o Jesús?’. Y yo veo la gran diferencia del fundo donde estaba al que estoy ahora y veo las agroexportadoras y sí, veo que las personas como yo son discriminadas.”


72 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador “Cuando entré, allí había gente que vive en la parte sur: Los Aquijes, Parcona, Tinguiña; en cambio en la empresa que trabajé años eran de Subtanjalla, Guadalupe, de acá. Entonces yo era como que ‘oh dios mío’, dicen que yo he sido la primera chica trans que trabajaba ahí. De repente ha habido gays hombrecitos, pero yo era la primera como se dice la atención.” “Otro día entregaba los EPP y gritaba ‘oye tus guantes’ y cuando me iba a entregar a mí... tus guantes y me los tiraba al aire y tenía que chaparlos. Yo me preguntaba se la ha agarrado contra mí, qué le he hecho, me sentía mal, pero me armaba de valor por qué yo voy a aguantar eso… A mí no me va a discriminar.” Estas citas muestran cómo las mujeres trans deben experimentar discriminación por género y orientación sexual cotidianamente y muchas veces en silencio. Igualmente, algunas de estas evidencian cómo los hombres buscan situarse en situaciones donde se refuerce su posición de poder y dominación que las lleve a renunciar. Además, las citas muestran su lucha cotidiana por el reconocimiento de sus derechos básicos, como el de la identidad, y también cómo las capacitaciones vinculadas al trato al personal no siempre implican un enfoque que reconozca la diversidad y los derechos de todos y todas. Ellas experimentan discriminación vertical pero también horizontal, y situaciones de violencia cotidiana que aún siguen siendo invisibilizadas en la mayoría de los espacios. Sin embargo, se identifican casos donde sí se vienen instaurando prácticas que buscan proteger sus derechos, empezando al menos por el reconocimiento de su nombre, las cuales deberían ser replicadas en más espacios para asegurar se respete la dignidad de todas las trabajadoras. Sin duda, es necesario ampliar la mirada sobre las diversidades y empezar a identificar sus problemáticas particulares; al menos este trabajo busca plantear algunas problemáticas iniciales. 5.1.1.8 Hostigamiento sexual La exposición a la violencia de género es alta, todas las mujeres entrevistadas han reconocido y manifestado que el hostigamiento o acoso sexual es cotidiano en los fundos o empresas, ya sea porque lo han experimentado o lo han presenciado. Aunque existe un marco normativo56, la mayoría de las mujeres del sector están expuestas a situaciones de este tipo. A diferencia de lo que ocurría hace años, sí se identificó por parte de las entrevistadas que se vienen implementando acciones dentro de algunas empresas formales, orientadas a asegurar espacios más seguros para las mujeres. Se ha mencionado casos de investigación y sanciones concretas, composición de comités, generación de mensajes y contenidos para la sensibilización, implementación de carteles con canales de denuncia, entre otros. Sin duda esto es un avance, pero la información proporcionada por las trabajadoras esboza escenarios de riesgo aún para ellas. 56 Ley de Prevención y Sanción del Hostigamiento Sexual N.º 27942 y reglamento.


73 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador Estas situaciones se generan sobre todo entre caporales o supervisores y trabajadoras a su cargo; es decir, usualmente hay una relación vertical y de poder. Generalmente se ofrece un supuesto beneficio por parte de quien hostiga, haciendo uso de su posición y cargo. Todo esto complejiza la situación de las mujeres para denunciar, pues esa relación de poder las condiciona. Igualmente se indicó que sobre todo son las trabajadoras jóvenes o adultas quienes más están expuestas a estas situaciones. En una sociedad patriarcal como la peruana, el hostigamiento es muchas veces normalizado y ocultado, primando la impunidad. Por ello, muchas mujeres optan por aceptar estas condiciones y callar por miedo a las represalias o a perder sus empleos. Incluso algunas trabajadoras indicaron que muchas veces la primera reacción tiende a ser el restar importancia o negar las acciones de los hostigadores. Esto también genera sensaciones de culpa por experimentar situaciones de ese tipo y optar por no confrontar la situación. A continuación, se expondrán varias citas, pues es necesario evidenciar claramente cómo este tipo de hostigamiento cruza las experiencias de las trabajadoras y los cambios identificados: “Ese tema pasa en todos los fundos. Yo he visto, en el fundo donde estoy, que había un supervisor que no había joven que escapara a sus ojos, a veces venía y ya se ponía al lado de ellas a hablarles. Para qué, siempre conversaba con las jóvenes, como mujer, como mamá. Porque tengo mis hijas… Yo les decía: ‘El fulano te está sireando, ¿no?’. ‘Sí señora’, me decían. No le hagas caso porque sí le haces caso ya fuiste dile que le vas a acusar con el ingeniero y solito se va.” (Trabajadora asalariada, origen Ayacucho, residente de La Tinguiña, 60 años) “Sí he visto y lo he experimentado. Cuando un caporal como que se me quería insinuar me decía cosas pasadas de tono y dándome a entender que si le hacía caso me podía poner una o dos jabitas más, cosa que para mí es algo muy repugnante, algo feo, pero también soy sincera en decir que no lo comuniqué, no lo denuncié, no lo reclamé, solo me callé y me sentí como acosada, me sentí algo rara, ¿no? Y ya no quería estar cerca de esa persona, lo evadía. En la primera como que no le tome importancia y al ver que iba siendo más, ¿no? Ya como que ya me causaba incomodidad. Sé de compañeras también que han pasado por lo mismo, incluso les han querido forcejear, ¿no? A veces creen que porque son varones o tienen un cargo mayor a nosotras se sienten con ese derecho o poder de tratarnos de esa manera… Silbidos, cosas así, ¿no?” (Katherin Guerra, origen Huancayo, residente de Barrio Chino, 28 años) “…Me dice que como él había hablado por mí tenía que salir con él, así me dijo… Yo soy solo… Yo he hablado por ti, tú sabes… Como todo hombre te manipula verbalmente. Yo me sentí mal de verdad porque decía y si tiro el trabajo, si le digo alguna grosería me van a botar. Para esto le dije a mi pareja de entonces y me dijo quéjate al ingeniero. Si te botan yo estoy trabajando. Fui al otro día y el señor me preguntó si salíamos o no, le dije que no, se me quiso achorar. Le dije que iba a hablar con el ingeniero, pero él me manipulaba por el celular. Me llamaba, me hostigaba hasta que fui y me quejé con el ingeniero y qué hizo, le llamó la atención y se fue


74 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador contra mí. Me dijo que era una indeseable, no sé cuánto. No sabía que existía Sunafil, no sabía que existía hasta el año pasado, no sabía dónde denunciar, me volví a quejar donde el ingeniero y le echaron, pero al fin de cuenta supo amenazarme. Me trato feo y me sentí muy mal. Ya aprendí a quién darle mi confianza.” (Trabajadora asalariada, origen Huancavelica, residente de Los Aquijes, 32 años) “Incluso el año pasado hubo un incidente de un caporal, supervisor que a todo el mundo acosan, y como yo todavía estaba en la junta directiva nos quejamos a la empresa de cómo podía pasar eso y la empresa tomó la actitud de investigar (se investigó siete días)… Y qué investigar si había pruebas, había un celular donde le compromete. Entonces la empresa dio la opción de retirarlo.” (Paulina Velásquez, origen Apurímac, residente de Santiago, 49 años) “Antes era más recurrente. Yo soy tal y si sales conmigo vas a tener… O era el ingeniero, el mayordomo o supervisor, etc. Antes como que no tomaban mucho eso en cuenta. Ah, ese ingeniero es así o ese supervisor es así, pero ahora la empresa se ha abocado al no al abuso sexual. Es un mensaje claro quien comete ese tipo de cosas, afuera, sin pensarlo, así sea el ingeniero sea quien sea, se comprueba y para afuera. No hay abuso.” (Fiorella Oliva, origen Ica, residente de Santiago, 34 años) Un punto que debe señalarse es que más allá de las acciones que se están adoptando en los espacios más formales para frenar el hostigamiento sexual, se detectó que las mujeres constantemente realizan una serie de estrategias cotidianas para reducir sus posibilidades de ser hostigadas. Por ejemplo, se identificaron algunas acciones, como amarrarse polos en la cintura cuando realizan tareas que impliquen agacharse o posiciones que expongan partes de sus cuerpos, ser menos expresivas o comunicativas, inventar que tienen pareja, usar ropa más holgada, entre otros. Este tipo de estrategias evidencian cómo las mujeres ven reducida su libertad y cómo muchas veces deben sumar, a sus ya saturadas rutinas, acciones de protección y reflexión constantes para evadir situaciones violentas. También se identificó que algunas trabajadoras adultas responsabilizan en parte a las mujeres que son acosadas por no aplicar estas estrategias. Así se menciona que muchas experimentan esas situaciones por dar mucha confianza o no poner límites, evidenciando también actitudes machistas desde las propias mujeres y que la sensibilización es pertinente tanto para hombres y mujeres de diversas edades. 5.1.1.9 Mecanismos internos y externos de monitoreo Mecanismos Internos Sobre la situación de mecanismos de monitoreo se debe mencionar, primero, la información recogida en relación con los marcos internos que enuncian principios y/o valores orientados a asegurar conductas y procesos para mantener espacios de trabajo seguro digno. En este sentido,


75 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador las trabajadoras identificaron empresas donde sí existen políticas internas o códigos de ética. No obstante, esto se ha identificado para el caso de empresas formales grandes y vinculadas con procesos de certificación. Se debe resaltar que ninguna entrevistada o entrevistado reconoció saber de alguna política centrada en promover la igualdad de género o los derechos humanos en donde trabajan o han trabajado. Esto evidencia la brecha existente entre lo que se comunica desde el nivel empresarial, visto en el capítulo IV, y lo que es percibido y apropiado en el espacio local por las trabajadoras y los trabajadores. Sobre los mecanismos internos de monitoreo se reconoció sobre todo la existencia de Comités de Seguridad y Salud en el Trabajo y, en mucho menor medida, la existencia de Comités de Intervención frente al Hostigamiento Sexual57. Se debe precisar que según el Decreto Supremo N.° 014-2019-MIMP, se aprobó el Reglamento de la Ley N.º 27942, Ley de Prevención y Sanción del Hostigamiento Sexual, el cual establece la obligación del establecimiento de estos comités en empresas con veinte (20) o más trabajadoras/es. Según el D. S., este tiene como fin no solo investigar y emitir recomendaciones de sanción en estos casos sino también desarrollar otras medidas adicionales para evitar potenciales nuevos casos. Entonces, si bien existe una norma orientada a abordar esta problemática, el problema no es la ausencia de marco normativo sino la poca prioridad que se le da al tema en sociedades tan desiguales, machistas y discriminadoras hacia las mujeres. Este tipo de normas no son tomadas en cuenta como sí lo podrían ser lo referido a los comités de SST. En las pocas empresas donde se identificaron estos comités de intervención frente al hostigamiento, se indicó que se encuentran instalados, pero no están operando plenamente; es decir, no están cumpliendo con investigar, proponer medidas que puedan prevenir futuros casos de hostigamiento (debida diligencia), sensibilizar, recomendar sanciones, entre otros. Sin embargo, en la mayoría de los casos, se sugirió que estos comités no están instalados o se desconoce aún de ellos. Por ende, pese a que existe un marco normativo, su aplicación y conocimiento por parte de quienes serían las beneficiadas, es bastante baja. Sí se identificó que quienes eran miembros de sindicatos tenían más información al respecto. De esta manera identificaban, por ejemplo, la obligatoriedad de las empresas de tener protocolos o la exigencia de una composición paritaria tanto para quienes participen por parte de las empresas como de las trabajadoras. Sobre los mecanismos de monitoreo interno identificados, las trabajadoras hicieron referencia reiteradas veces a las áreas de recursos humanos, como espacios donde presentar sus inquietudes, quejas y como responsables de supervisar diversos temas internos. Igualmente, se mencionó que algunas empresas han venido implementando buzones de quejas o sugerencias 57 Se debe recordar que en julio de 2019 se publicó el Reglamento de la Ley N.° 27942, donde se establece el establecimiento de estos comités.


76 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador anónimas, los cuales se abren usualmente cada dos semanas con representantes de las empresas y trabajadores (o sindicatos cuando es el caso). Algunas entrevistadas manifestaron que usualmente se escribe sobre la calidad de los almuerzos, herramientas, temas de seguridad, situaciones de hostigamiento (en menor medida), entre otros. Cabe precisar que en la información analizada en el capítulo I, este tipo de mecanismos no eran identificados por las trabajadoras; evidenciando posibles cambios, aunque todavía a pequeña escala considerando el universo total de empresas en la provincia. Además de los mecanismos o espacios vinculados a las empresas, se reconoció en algunos casos a los sindicatos como canales para monitorear o canalizar reclamos de las trabajadoras y los trabajadores y buscar mejoras concretas. Varias entrevistadas sindicalizadas resaltaron los avances logrados gracias a sus organizaciones y las negociaciones colectivas. Ellas identifican la mejora sustancial de las condiciones de trabajo en comparación con aquellos espacios donde no existen estas organizaciones. En efecto, la información sugiere una correlación entre mejores condiciones de seguridad y salud, más mecanismos de monitoreo frente a hostigamiento, beneficios para mujeres gestantes, entre otros, y la presencia de sindicatos. Los sindicatos identificados se encuentran en empresas formales grandes con estándares y certificaciones que también las condicionan a comparación de otras empresas o informales. El número de sindicatos en la provincia y región es muy reducido, tal y como se señaló anteriormente. Se identificaron seis: Chapi, Agrokasa, Monsanto, Sitclari (Sindicato de Trabajadores del Comité de Lucha de la Agroexportación de la Región Ica), Athos y Sintoca (Sindicato de Trabajadores y Obreros de Campo de la Agroexportación de Ica). Las personas entrevistadas que componen algunos de estos sindicatos indicaron que el bajo número de estas organizaciones se debe a factores como el tipo de contratación temporal, el desconocimiento de sus funciones, el miedo a represalias por parte de las empresas tales como despidos y diversas prácticas antisindicales, el poco reconocimiento o apoyo de las empresas, los prejuicios frente a las organizaciones sindicales, entre otros. A continuación, las citas dan una idea de los puntos mencionados: “Hay desconocimiento total sobre lo que es un sindicato, para qué sirve, cuáles son las funciones. Yo el año pasado no entendía, el único que conocía era de construcción civil, que es coimero, roban, esa idea tenía de sindicato, de obras, eso es lo que conocía.” (Susan Quintanilla, origen Ayacucho, residente de Parcona, 37 años) “¿Qué pasa cuando no hay sindicato? ¿Dónde vas a hablar? ¿Con quién vas a hablar? A la primera que haces, mañana no entras, pero con sindicato… ‘Ah, ya acá está’... Cansado de ese sindicato te dice, pero te hace caso pues… En cambio, cuando no hay sindicato dice ese reclama, a ese no lo recibas.” (Paulina Velásquez, origen Apurímac, residente de Santiago, 49 años)


77 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador “Hay cosas que nosotros como mujeres debemos hacernos respetar, elevar nuestra voz de protesta, ¿no? No dejarnos humillar y para esto las empresas agroexportadoras que no tienen sindicato deben tratar de formar y hacernos respetar nuestros derechos como persona. Tanto hombres como mujeres, pero ¿qué pasa? Hay compañeras que no pueden formalizar porque les da miedo y ese miedo es lo que deberíamos eliminar para empezar. Las jóvenes dicen: ‘No, me van a botar, dónde voy a trabajar’, trabaja donde hay trabajo, un trabajo digno y con respeto.” (Trabajadora asalariada, origen Ayacucho, residente de La Tinguiña, 60 años) En estas citas se resalta la importancia del sindicato como plataforma para hacerse escuchar y poder articular acciones que les aseguren el ejercicio de sus derechos. Sin embargo, es importante indicar que estos comentarios responden sobre todo a trabajadoras adultas (usualmente cerca de los cuarenta o más). Por el contrario, en la mayoría de los casos, en las trabajadoras más jóvenes no se identificó este reconocimiento o interés sindical, evidenciándose diferencias generacionales. Sin embargo, algunas jóvenes que ya son parte de espacios y/o dinámicas de capacitación junto con otras mujeres sindicalizadas, van desarrollando interés en formar parte de estas organizaciones. Participación político-organizativa de las trabajadoras La participación de las mujeres en los sindicatos es variada. Por ejemplo, en el caso de cargos directivos, se identificó un caso con una mesa directiva casi paritaria, otras con solo una o dos mujeres en la mesa y otro sin presencia femenina. Asimismo, se entrevistó a una actual secretaria general y a una ex secretaria; evidenciando que sí se registran liderazgos femeninos; sin embargo, son aún pocos los casos. En lo que respecta a la participación como miembros también se evidenció que, salvo un caso, la mayoría tiende a ser masculina. No obstante, se resaltó por parte de varios trabajadores el compromiso de las trabajadoras en las acciones conjuntas o de lucha. La poca participación de las mujeres en los cargos directivos se asoció en algunos casos al desconocimiento o menor acceso a información por parte de las trabajadoras a diferencia de los trabajadores. Se identificaron también que persisten estereotipos de género que justifican su ausencia en estos espacios. Se indicó en varias oportunidades que, dado que a las mujeres se les asigna los roles principales de cuidado, se complejiza su participación. Incluso se indica por parte de trabajadores que muchas veces sus parejas no lo autorizan o que se entiende que mujeres no participen tan activamente porque sus responsabilidades familiares son altas, como si ellos no tuvieran injerencia en ellas. Sin embargo, no parece haber mayor reflexión dentro de los sindicatos sobre cómo la organización podría contribuir a la igualdad de género y a reducir las brechas de participación internamente, la escasa participación es de cierto modo normalizada y las brechas justificadas. Incluso algunas mujeres indicaron que es un tema de organización personal/privado; por ende, no un tema colectivo/público de la organización. Sin embargo, como ya se mencionó, el trabajo de cuidados debería involucrar a distintos actores, públicos y privados, pues la reproducción de la vida es de importancia para la sociedad en general.


78 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador Varias trabajadoras indicaron que la participación en los sindicatos y, en especial, ejerciendo cargos, implica un alto uso de tiempo, el cual genera desbalances en sus responsabilidades familiares y en sus ya ajustadas e intensas rutinas. En cambio, este motivo no fue mencionado por ninguno de los trabajadores entrevistados para dejar de participar en espacios sindicales, más bien en sus casos se mencionó motivos de edad (jubilación) o temores a ser despedido; es decir, el trabajo de cuidados no fue identificado como una limitante. Esta realidad diferenciada, causada por las estructuras patriarcales, hace que su interés se vea mediado por muchos otros factores que solo el interés político. Sin duda, las características actuales de la economía del cuidado influyen directamente en sus decisiones. Las citas a continuación muestran estos temas: “Para ser dirigente de sindicato no solamente dedicas tiempo, bastante tiempo, ¿no? De repente el hombre puede disponer un poco más de ese tiempo porque en la casa es la mujer la que hace todo. En cambio, la mujer no se va a poder desprender de un tiempo prudencial más que el hombre, entonces por ahí hay problemas. Incluso la señorita que está con nosotros a veces no asiste y la entendemos, pues, ¿no? Porque ella es mujer tiene que hacer, ver su bebé y nosotros no podemos hacer nada.” (Trabajador asalariado, origen Ica, residente de San Juan Bautista, 48 años) “Es un gasto de tiempo (risas), no estaría sentada en mi casa así, es un caos, pero ya una se acostumbra a ese ritmo, ¿no? Te acostumbras, pero al que no lo ha hecho, no pues. He tenido cargo en la Federación en Fentagro, ¡uf!… Iba a Lima, venía, a veces a mis hijas las dejaba, son mujercitas… Es bastante responsabilidad y ya, pues, tranquila acabé y ya no quiero más, estoy descansando.” (Paulina Velásquez, origen Apurímac, residente de Santiago, 49 años) Como ya se ha visto en estudios previos, se evidencia que la participación de las trabajadoras en los sindicatos aún es reducida en comparación a la de los trabajadores. Aunque se han venido forjando liderazgos femeninos y hay cierta participación femenina, la carga familiar sigue influyendo directamente su presencia en estos espacios. Por lo observado, las mujeres sin pareja, adultas, con hijas/os ya en la niñez o adolescencia tendrán más posibilidades de participación. Entonces, el derecho a la participación no se ejerce plenamente por todas las trabajadoras. En suma, todo lo visto aquí evidencia cómo se acaban reproduciendo desigualdades de género existentes, pues las mujeres no logran concretar su derecho a la participación y así incorporar, en igualdad de oportunidades, sus intereses y particularidades en las agendas políticas de los sindicatos y otros espacios políticos. Mecanismos externos La gran mayoría de trabajadoras y trabajadores entrevistados identificaron directamente a la Sunafil como la instancia principal para monitorear lo que ocurre en las empresas y dónde


79 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador reportar abusos o faltas a sus derechos laborales. No obstante, muchas personas indicaron también que desconocían de las funciones de esta instancia estatal hasta el estallido social de fines del 2020; fue ahí donde empezaron a identificar su rol e importancia. Este desconocimiento se ha relacionado por algunas entrevistadas/os tanto al poco personal y capacidad operativa de la oficina como a la falta de información que proveen las empresas. Estos puntos fueron reconfirmados en conversaciones informales con una persona miembro de Sunafil58. Para que se tenga un mejor panorama, esta persona indicó que solo cuentan con un equipo de aproximadamente 18 personas, quienes no todas pueden salir a campo por ser personas de alto riesgo con relación a la COVID-19, solo tienen a disposición un vehículo para realizar operativos, comparten un dron con otra sede para realizar supervisiones, varios de las funcionarias/os tienen contratos de periodos cortos, trabajan sobre horas constantemente, entre otros. Todos estos puntos evidencian la debilidad de capacidades logísticas y operativas con las que Sunafil cuenta en la región pese a su importancia para el cumplimiento de los derechos de miles de trabajadoras y trabajadores agrícolas. Más allá de que las entrevistadas identificaran ahora el rol de Sunafil, se coincidió en que aún hay un alto desconocimiento por parte de las trabajadoras sobre las funciones concretas o los procedimientos para reportar alguna transgresión a sus derechos laborales. Algunas sugirieron que esta situación es más crítica para el caso de las trabajadoras temporales que vienen de diversas regiones por campañas o temporadas cortas. A continuación, algunas impresiones que muestran estos puntos: “Donde abrí los ojos, se podría decir, fue a raíz del paro. Muchas personas ni sabíamos que existía la Sunafil o que podías ir a recursos humanos, no sabíamos, ¿no? Nunca nos reunían y nos explicaban ustedes pueden hacer esto o ir a quejarse, nunca. No sé si se callaban o porque había falta de interés.” (Katherin Guerra, origen Huancayo, residente de Barrio Chino, 28 años) “Sunafil aquí en Ica no hacía caso, no iban a los fundos porque creo que tres no más. En el paro agrario en ese entonces dijo que iba a mandar más inspectores y sí, sí mandó, pero también nos hemos quejado, hubo varias denuncias.” (Paulina Velásquez, origen Apurímac, residente de Santiago, 49 años) Actualmente, Sunafil ha aumentado su número de funcionarias/os y capacidad operativa con relación al 2020. Igualmente, se han implementado denuncias virtuales y aplicativos para agilizar ciertos procesos59. Sin embargo, las críticas a esta instancia siguen presentes en los testimonios de las 58 Se debe recordar que se solicitó formalmente una entrevista, pero fue denegada. 59 La República (2020). “¿Cómo hacer una denuncia en Sunafil? Conoce el paso a paso aquí”, La República online, 14 de febrero del 2022, en: https://larepublica.pe/sociedad/2022/02/14/como-hacer-una-denuncia-en-sunafil-conoce-el-paso-a-paso-aqui-atmp/, consultado el 19 de diciembre de 2022.


80 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador trabajadoras y los trabajadores recogidos. La percepción general es que Sunafil no logra prevenir efectivamente que se vulneren los derechos laborales en la agroexportación. Se hace referencia a diversos puntos; por ejemplo, el no contar con las capacidades para visitar los diversos fundos, la recurrencia de las visitas, la pertinencia de sus visitas, los tiempos que toman los procesos que investigan, la percepción de filtración de información, la pertinencia de las multas como mecanismo efectivo para asegurar derechos, el poco conocimiento de aplicativos que ofrecen o los horarios de atención con los que cuentan60. Algunas de estas percepciones son evidentes en las siguientes citas: “Yo hasta ahorita, desde que dijeron que Sunafil va a venir a los fundos, ninguno ha llegado a los fundos donde hemos trabajado. Por eso digo que creo que conversan solo con recursos (humanos) o con los ingenieros porque nunca han llegado, no los he visto donde nosotras estamos.” (Trabajadora asalariada, origen Yauca del Rosario, residente de Los Aquijes, 28 años) “Mis compañeros y yo nos hemos presentado a Sunafil y es lo mismo. La Sunafil no llega y cuando llega todo está bonito, no hay observación porque les avisan.” (Fiorella Oliva, origen Ica, residente de Santiago, 34 años) “El trabajador, gran parte no tiene institución donde confiar una denuncia. Valgan verdades, la Sunafil es una organización que es bien limitada. Los trabajadores van a hacer su denuncia y creen que es por gusto, porque la Sunafil estos últimos años ha estado trabajando mal. Se lo digo por experiencia, hemos tenido varios casos donde alarga el tiempo para conversar con la empresa, y al trabajador no le va a dar la razón… Da mucho qué pensar.” (Trabajador asalariado, origen Ica, residente de Pueblo Nuevo, 64 años) “Sunafil va a inspeccionar, si encuentra una falta, ¿cuál es la sanción máxima?, una multa, pero ¿qué hace la empresa? Tiene poder adquisitivo, pago la multa y sigo haciendo lo mismo o, en el peor de los casos, la empresa no paga sino judicializa. Se pasan dos o tres años y siguen cometiendo la misma falta. La Sunafil no nos va a dar la solución sino más bien los sindicatos. Cuando hay sindicato de empresa no se cometen estas faltas. No digo que la empresa sea perfecta pero las faltas son mínimas. Por eso invocamos se formen sindicatos.” (Miguel Trujillo, origen Barranca, residente de Santiago, 42 años) “Es buena su visita, pero yo creo que debe ser muy continua su visita, que debe haber un representante todos los días porque solo cuando viene Sunafil se ponen las pilas… Mientras no vaya haces como quieres…” (Mayumi Bautista, origen Ica, residente de La Tinguiña, 22 años) 60 El horario es de lunes a viernes hasta las 5:30 p. m., cuando la mayoría trabaja hasta los sábados y regresa a casa alrededor de esa hora; es decir, el horario no responde a la realidad de las trabajadoras.


81 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador Respecto a la última cita, es fundamental rescatar que, si bien muchas veces se posiciona a la multa como el fin de una supervisión adecuada, esta cita evidencia que el monitoreo y supervisión constante de la normativa laboral es determinante para el cumplimiento de los derechos laborales de las trabajadoras61. Además, evidencia que las multas no son vías efectivas para asegurar en el corto plazo mejoras oportunas para la situación de las trabajadoras y los trabajadores. Con relación al Poder Judicial, en ninguna entrevista se identificó que las trabajadoras recurrieran a esta instancia. En esa línea, tampoco se identificó que las trabajadoras identificaran a la Defensoría del Pueblo como instancia efectiva de supervisión del cumplimiento de las obligaciones de las instancias estatales y defender sus derechos. Algunas personas entrevistadas identificaron básicamente en relación con su participación en las movilizaciones de diciembre. Sin duda, esto también se debe a sus precarias capacidades institucionales y operativas en la región. Por último, otro mecanismo externo, desde el lado empresarial, es una línea (número telefónico) implementada recientemente por la Cámara de Comercio de Ica. Según algunos representantes empresariales entrevistados esta línea busca ser un canal de conciliación, previa a la denuncia en Sunafil, pues muchos problemas surgen por temas de comunicación o malentendidos. Por ejemplo, se mencionaron algunos de los casos que se han venido abordando: desinformación o equivocación con la lectura de boletas, equivocaciones con pagos, situaciones de hostigamiento que desconocen los cargos medios o altos, entre otros. El procedimiento, según lo explicado, se basa en que la trabajadora o trabajadora llama a la línea telefónica, explica su caso, la Cámara recoge la información y entra en contacto con representantes de las empresas (usualmente rangos medios/altos, según se sugirió) para exponer el caso e indagar posibles soluciones rápidas; indicándose situaciones favorables en casi todos los casos para ambas partes. Esta iniciativa parece partir del supuesto que en efecto no se generan tensiones entre empresas agroexportadoras y quienes trabajan en ellas, y sugieren que el hecho de que no sean mecanismos internos da mayor confianza. Estos representantes indican que es un mecanismo que beneficia tanto a empresas como a las trabajadoras y los trabajadores. No obstante, el número de casos vistos es reducido, su operatividad para la escala de la provincia no parece estar clara; y, según la información recogida, es una iniciativa desconocida aún. Ninguna de las trabajadoras o los trabajadores entrevistados mencionó de este mecanismo o que se haya beneficiado del mismo. La información desarrollada en esta sección ha brindado una aproximación actualizada a los principales temas que determinan las experiencias laborales de las trabajadoras en el ámbito agroexportador iqueño. Estas experiencias se interrelacionan de manera directa con los espacios familiares/personales de las trabajadoras, no son espacios aislados. De esta manera, los 61 Es importante recordar que el Fundo Luzmila, donde se realizó el amedrentamiento con arma de fuego, ya tenía una multa activa por Sunafil (Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral desde el año pasado. Fuente: https://wayka.pe/ica-fundo-luzmila-recibio-multa-de-mas-de-30-mil-soles-por-vulnerar-derechos-laborales/, consultado el 19 de diciembre de 2022.


82 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador horarios laborales condicionan las dinámicas familiares o la composición de sus familias, así como las decisiones que se tomen referente a dónde insertarse laboralmente. 5.1.2 Espacio familiar y territorial En esta sección se brindará información sobre los espacios familiares de las trabajadoras del ámbito agroexportador, los cuales se articulan directamente con el trabajo asalariado. De esta manera se indagará, en primer lugar, en algunas características generales de sus familias y viviendas; en segundo, en la economía del cuidado; y, en tercer lugar, sobre sus percepciones específicas en torno a los impactos positivos y negativos de esta actividad en sus vidas o trayectorias. 5.1.2.1 Características generales de las familias y viviendas Las familias de las trabajadoras son diversas y sus composiciones influyen también en los tipos de trabajo a los que ellas se orientan y en sus dinámicas de cuidado. Las trabajadoras entrevistadas componen familias monoparentales, biparentales, extendidas o reconstituidas62; habiendo una fuerte tendencia a las familias monoparentales donde ellas son las principales proveedoras de los ingresos para el sustento familiar. En caso de los demás tipos de familias, estas tienen ingresos diversos, pero la mayoría de ellos vinculados también al ámbito de la agroexportación (trabajo en vigilancia, transporte, venta de comida y otros servicios). Se identificaron casos donde la mayoría de los miembros de familias extendidas se vinculaban a la actividad, madres e hijas o parejas, trabajando de manera conjunta en los mismos fundos o empresas. No obstante, se debe considerar también que muchas trabajadoras y trabajadores se insertan y salen de la actividad en diversos momentos de sus trayectorias personales. Sin duda, las mujeres han venido insertándose en el mercado laboral de manera más clara en la última década, tal como se observó en los capítulos anteriores, y esto ha venido trayendo mayor autonomía económica a las mujeres, punto que ha sido rescatado en diversas formas a través de las entrevistas y grupos focales. Asimismo, según fue indicado por algunas trabajadoras, esto ha implicado cierta readecuación de las relaciones de poder dentro de las familias y en las relaciones con sus parejas, evidenciándose mayor libertad y menor dependencia de las decisiones de sus parejas. Esta mejora, así como el mayor acceso a educación, no ha supuesto necesariamente que muchas trabajadoras ejerzan plenamente su derecho a vidas libres de violencia en sus espacios familiares. Se pudo registrar en ciertos casos, y con bastante recelo debido a lo delicado del tema, testimonios que evidencian contextos de exposición a maltrato o violencia psicológica y física en los espacios familiares de muchas trabajadoras. Incluso, se indicó que uno de los sindicatos de 62 Compuestas por una pareja en la que uno o ambos miembros tienen hijos o hijas de una relación anterior.


83 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador empresa cuenta con asesoría legal orientada a dar soporte a las trabajadoras en este tema. Sin embargo, varias indicaron que las mujeres tienden a preferir no hacer público estos temas ya sea por temor, desconfianza, vergüenza o no exponer asuntos que consideran son de carácter privado. Incluso solo dos personas hablaron de sus experiencias personales y la mayoría se refirió a casos de otras mujeres que conocían de cerca. Las citas a continuación, por la temática se colocarán de manera anónima, abordan algunos de estos puntos: “Mira, sí hay, pero ¿sabes qué pasa? Que no acuden mucho por vergüenza, por el qué dirán. Yo lo experimenté, o sea me tocó eso y es mi problema, no tengo que hablar con nadie.” “Nosotras no nos sentimos seguras en denunciar y saber que eso va a pasar porque los feminicidios no cesan. Tú te das cuenta de que van y denuncian y siguen muriendo mujeres y te das cuenta de que ya denunció el hecho. Nosotras podemos estar muy empoderadas, pero de todas las compañeras que están en el sindicato de diez, cinco sufren maltrato.” Es importante considerar este tema, no porque sea un impacto directo de la actividad agroexportadora o esta las genere necesariamente, pero sí para evidenciar que las trabajadoras se exponen y experimentan, en diversos espacios, a situaciones de violencia que afectan sus derechos, cuerpos y vidas. Estas experiencias, sumadas a las cargas laborales, tienen también un impacto directo en su bienestar y salud mental, influyendo en sus trayectorias personales. Por otra parte, sobre las características de las viviendas de las trabajadoras entrevistadas, en su mayoría las comparten con otros miembros de la familia extendida, son de material noble y acceden a servicios en la vivienda. Se debe precisar que las mujeres jóvenes compartían viviendas con otros familiares o se encontraban en vivienda más precarias. También en lo que respecta al acceso a servicios, este es muchas veces deficiente. Por ejemplo, la gran mayoría de mujeres indicó tener problemas con el abastecimiento de agua en la vivienda, pues solo pueden acceder durante ciertos momentos del día o semana. Esto es vital de considerar porque impacta directamente en las tareas domésticas de las mujeres, debido a que son ellas las responsables del abastecimiento y gestión. Así se intensifican sus rutinas y, a veces, se incrementan sus ya ajustados presupuestos familiares, pues deben buscar asegurar este recurso mediante su compra. Esta situación se verá con más detalle cuando se aborde la realidad de las trabajadoras agrícolas familiares, quienes experimentan una situación aún más compleja en relación con sus derechos de acceso al agua para consumo humano. 5.1.2.2 Economía del cuidado Con relación al trabajo de cuidados, la información evidencia contundentemente que son aún las trabajadoras quienes asumen principalmente estas tareas. Ellas son las responsables principales de las tareas de limpieza, compra y preparación de alimentos, lavado de ropa, organiza-


84 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador ción, abastecimiento de agua, entre otros. Algunas trabajadoras identificaron discursivamente que las tareas domésticas deberían ser compartidas por igual e, incluso, se indicó que hay una tarea por educar a las parejas; es decir, hay una mirada crítica al respecto. Sin embargo, en la práctica, se siguen registrando marcadas diferencias entre las tareas que hombres y mujeres llevan a cabo en sus hogares. Sí se han notado algunas diferencias según grupos de edad. En algunos casos de parejas más jóvenes se da cierta distribución de tareas, aunque eso implique que muchas veces los hombres se vean enfrentados a estereotipos e, incluso, burlas. No obstante, el uso de tiempo en estas tareas sigue siendo desigual. Es importante considerar cómo operan los estereotipos de género en torno al trabajo de cuidados, pues, según lo recogido, pese a procesos de cambio que se puedan empezar a desarrollar al interior de los hogares, los hombres son juzgados socialmente por replantear los roles, la norma y, en última instancia, las relaciones de poder jerárquicas entre hombres y mujeres. En este sentido, los estereotipos de género también afectan la libertad de ciertos hombres que buscan ejercer sus responsabilidades de cuidado. En el caso de las familias monoparentales lideradas por las trabajadoras, la situación es aún más dramática porque la sobrecarga de tareas es significativamente mayor. Las siguientes citas ejemplifican lo que experimentan las trabajadoras sobre estas cargas: “Venimos de casa ya haciendo nuestras cosas, llegas al trabajo, vas haciendo tus cosas, y tienes que ir a la casa a volver a hacer tus cosas, ¿no? Lavar, cocinar la cena, todas esas cosas, hacer la tarea con tus hijos… ¿Dónde va ir tantos años en la misma situación? Madrugarte, hacer tus labores en la casa, ir a trabajar, regresar igual… A limpiar, lavar, cena, clase… ¿Tu cuerpo a dónde va?” (Renee Sairitupac, origen Huancavelica, residente de Ica, 60 años) “Llego, cocino para mi hijo y mis papás, le doy de comer a mi hijo, de ahí me pongo a descansar un rato y me pongo a hacer mis tareas de mis clases, estoy terminando quinto de secundaria… Ayudo con la tarea de mi hijo…” (Mayumi Bautista, origen Ica, residente de La Tinguiña, 22 años) “Al menos en packing nos sobrecargan, vives como zombi. Llega el domingo y tienes que ir a hacer las compras, limpieza, cocinas, ya se te fue el día y, como madre, no te has desarrollado; y esa ausencia yo creo que eso hace que haya demasiada juventud que no lo están aprovechando… No están estudiando, madres muy jóvenes.” (Susan Quintanilla, origen Ayacucho, residente de Parcona, 37 años)


85 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador “Al mercado él se va y yo me quedo en la casa lavando, o sea nos compartimos, eso es lo bueno que tenemos nosotros dos. Él se va y compra y la gente lo molesta que es pisado. No es pisado, sino que él tiene que hacer porque yo voy a quedarme a lavar porque los chicos no hacen como uno, si arreglan, lavan, pero no como tú y ahí estamos.” (Edith Yap, origen Ucayali, residente de Tierra Prometida, 32 años) Estos testimonios van evidenciando el peso de la sumatoria de jornadas de trabajo en las trayectorias y cuerpos de estas mujeres insertadas en la actividad agroexportadora. Estas cargas aumentan cuando se considera el rol de las mujeres en las actividades vinculadas al cuidado de los hijos, hijas y/u otras personas dependientes. Al igual que en el caso del cuidado del hogar, la información recogida evidencia que las trabajadoras son quienes asumen prioritariamente la responsabilidad y las tareas principales del cuidado de las personas dependientes. Todas las mujeres sugirieron que el uso del tiempo dedicado a estas actividades de cuidado es marcadamente desigual entre los hombres y mujeres. Además, varias resaltaron que debido a la COVID-19 y las medidas de distanciamiento social y cierre de las guarderías o escuelas, su carga de trabajo de cuidados se había incrementado significativamente, siguiendo la línea de lo que ha ocurrido en el país. Es importante indicar que ninguno de los hombres entrevistados resaltó sus roles en torno al cuidado y, más bien, en ciertos momentos reforzaron los estereotipos de género, asociándolo a una responsabilidad femenina. Asimismo, se identificaron miradas críticas a la forma de distribución de las responsabilidades del cuidado por parte de algunas trabajadoras, pero la tendencia era clara: asociarlo a un deber femenino. Cabe decir que sí se identificaron un par de casos donde se manifestó que los hombres asumen ciertas tareas junto con la pareja; básicamente en familias migrantes donde la red de soporte es más reducida. Sin embargo, las trabajadoras posicionan muchas veces estas acciones como una ayuda y no como una responsabilidad compartida, necesaria para la sostenibilidad de la vida. La intensidad del trabajo de cuidados dependerá de la etapa en el ciclo de crecimiento en la que se encuentren los hijos o hijas, así como el grado de limitaciones que tengan las otras personas dependientes en el hogar. La información ratificó que la carga para las trabajadoras es más intensa cuando son hijos e hijas pequeños porque la demanda de cuidado es mucho más alta. Incluso se identificó que en varios casos las mujeres optaron por alejarse del mercado laboral más allá de los permisos de maternidad, volviendo muchos años después. Se identificó por las entrevistadas que a medida que van creciendo sus hijos e hijas, más bien se van convirtiendo en un apoyo para ellas porque se les va delegando tareas domésticas y estas van sintiendo mayor libertad y menor angustia. Esto se torna más importante cuando son madres solteras. A continuación, las citas profundizan en estos puntos:


86 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador “Levantarse temprano para hacer el desayuno para dejar para los hijos, por lo menos a las 3 a. m. tienes que levantarte ya, y a las 4:30 a. m. ya estas saliendo porque a esa hora el carro sale y vuelves a las 3:30, 4 p. m. y estás llegando a la casa a cocinar, de nuevo para comer y para tus hijos.” (Trabajadora de agroexportación) “En otro aspecto podría ser el tema familiar que nos perjudica, aunque no debería ser así, ¿no? Que solo la mamá debe tener la labor de los hijos, pero se ve en la mayoría que somos nosotras las mujeres que tenemos que llegar y ver cómo están, bañarlos, cambiarlos, enseñarles la tarea; entonces en muchos fundos salen tarde y ya es poco la convivencia que tienen con sus hijos.” (Katherin Guerra, origen Huancayo, residente de Barrio Chino, 28 años) “Ahora ya han crecido, son jóvenes. Mi hija me ha ayudado a criar y educar prácticamente a mi hijo, ellos hacen compartidos las cosas.” (Susan Quintanilla, origen Ayacucho, residente de Parcona, 37 años” “Mi hijo mayor me apoya bastante, creo que él ya ha entendido que la situación que nosotros vivimos es algo difícil, pero él tiene dieciséis años, mi hija diez. Para qué han aprendido a puro teléfono a cocinar, para qué me cocina muy rico. Me apoyan comprendiendo la situación que no está su papá. Tengo un hijo más pequeño que nació con labio leporino, por eso me apoya.” (Trabajadora asalariada, origen Huancavelica, residente de Los Aquijes, 32 años) Estas citas evidencian la demanda de trabajo que implica el cuidado de los hijos e hijas para las trabajadoras y cómo se necesitan diversas estrategias, mecanismos o redes de soporte para llevar a cabo el cuidado. Un punto para resaltar es cómo el teléfono celular se ha venido posicionando como una herramienta clave para las madres trabajadoras para gestionar el cuidado y lidiar con la sensación de culpa por la ausencia del hogar. Por ejemplo, en la cita arriba se menciona el uso del teléfono para enseñar a cocinar, otra entrevistada mencionó usarlo para dejar audios con historias que tengan una moraleja para suplir aquellos espacios que no puede compartir con ellos, otras indicaron que es útil para realizar videollamadas con las personas cuidadoras de sus hijos/ hijas o si se encuentran en casa sin supervisión adulta poder monitorear se encuentren bien. Además, la necesidad del uso del teléfono sugiere que hay componentes de la economía del cuidado que son irremplazables por el mercado o actores públicos. Por ejemplo, el acompañamiento, escucha, presencia, enseñanzas, entre otros, que buscan ser de alguna manera compensadas a través del uso de esta tecnología. La utilidad e importancia para las mujeres trabajadoras y, sobre todo, para las madres solteras, se confronta con ciertos espacios laborales en el ámbito agroexportador donde el uso de celular,


87 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador según indican algunas entrevistadas, está prohibido. Incluso estos aparatos deben dejarse en zonas distintas a las de trabajo; es decir, no pueden acceder a ellos por muchas horas. También se precisó que esto ocurre sobre todo en las empacadoras; no obstante, se indicó que en campo se les prohíbe hablar por teléfono, usar audífonos y constantemente los caporales o caporalas están monitoreando el uso de estos implementos. Si bien el motivo de la prohibición de uso de teléfonos celulares podría responder a temas de seguridad, por ejemplo, en el caso de las plantas empaquetadoras, las trabajadoras en muchos casos no comprenden el porqué de esta, por lo que complejiza su gestión del trabajo de cuidado. Estas situaciones pueden ser disparadores de mayor estrés y angustia para las trabajadoras; sensaciones que no necesariamente experimentan los trabajadores en tanto no suelen ser los responsables del cuidado y no experimentan el no cumplir con los estereotipos de maternidad establecidos socialmente, el cual en muchos casos genera sensaciones de culpa constante. Es clave resaltar las cargas diferenciadas de las trabajadoras que son madres solteras, pues tienen que buscar mayor apoyo en su red extendida o diversas soluciones para armonizar el trabajo asalariado con el cuidado de sus hijos o hijas. Por ello, se debe ver en específico el caso de las trabajadoras que sean madres solteras migrantes o inmigrantes, quienes en la mayoría de los casos, carecen de redes cercanas o extendidas de soporte. Es importante de considerar de manera particular su situación porque la carga laboral que asumen tiende a ser mayor. Además, debe considerarse que la situación económica de las mujeres que llegan a trabajar en la agroexportación es bastante precaria, por lo que también se les complica acceder a sistemas de cuidado ofrecidos en el mercado. Se identificó que algunas optan por dejar a sus hijos o hijas solas en casa, sobre todo cuando están en la niñez o adolescencia. El caso de las inmigrantes venezolanas es aún más dramático, pues además muchas veces deben afrontar pagos vinculados a su estatus migratorio, reduciendo aún más sus presupuestos y su posibilidad de acceder a sistemas de cuidado pagados. Por ello, se indicó que algunas mujeres optan por traer a sus madres o alguna familiar que comparta el cuidado. Para conocer más de cerca las experiencias de estas mujeres, las citas a continuación son pertinentes: “Las que somos madres solteras no tenemos apoyo del esposo, él podría llegar más temprano y podría ver a los niños o ya haciéndoles almorzar, ¿no? Entonces un poco más complicado en ese tema. Hay más índices de madres solteras que padres solteros, como madres solteras tenemos más trabajo, tener que hacer de padre y madre.” (Katherin Guerra, origen Huancayo, residente de Barrio Chino, 28 años) “Yo no soy de acá. Lo primero era el temor de dejar a mis hijos solos, ya no eran tan pequeñitos, mi hijo tenía ocho y mi hija trece, ya eran adolescentes, pero el temor está en dejarlos solos. No sabes a qué riesgo estás exponiendo a tus hijos. Dejarlos tantas horas sin supervisión de un adulto. En caso de ser madre soltera, están expuestos a todos los peligros.” (Susan Quintanilla, origen Ayacucho, residente de Parcona, 37 años)


88 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador “No me di cuenta, me confié. Como retiré mi documento, en noviembre se vencía en ese mes y no fue así, se venció en la fecha que yo tramité. Con respecto a eso me han puesto una multa que no voy a poder pagar. Cuando me doy cuenta la multa era muy grande, esa multa es de... Comenzó en agosto y estamos diciembre. Según cada día que pasa son 40 soles diarios. En esa parte yo pienso que está mal porque acá 40 soles no te pagan en cualquier sitio, es como trabajar o le pagues a Migración un sueldo en pocas palabras. Eso es lo que te pagan 40 soles depende dónde.” (Dasmery Rodríguez, origen Venezuela, residente de Ica, 26 años) Estos comentarios muestran que efectivamente las trabajadoras que son madres solteras y trabajan en la agroexportación deben afrontar escenarios de alta carga, considerando las dinámicas particulares de esta actividad, las carencias expuestas arriba y el contexto de pandemia que se atraviesa actualmente. No obstante, sí hay vulnerabilidades diferenciadas dentro de este grupo de mujeres, las cuales son importantes considerar porque la ausencia de mecanismos o sistemas de cuidado las impactan también de maneras distintas. Asimismo, las citas expuestas hasta aquí van dando cuenta que más allá de los impactos en las propias madres trabajadoras los hay en el desarrollo de los hijos e hijas de estas mujeres, debido a la ausencia y teniendo que asumir responsabilidades prematuramente por el contexto económico o laboral de sus madres y/o padres. La mayoría de las trabajadoras que son madres tienden a sostenerse, como ya se comentó, en el apoyo de sus redes. Si bien en algunos casos ciertas tareas de cuidado pueden ser ejercidas por las parejas o algún miembro masculino de la red (hijo, padre, etc.), el cuidado es usualmente asumido por otras mujeres de su red familiar o extendida. De este modo, las madres trabajadoras de la agroexportación se sostienen con el apoyo de sus madres, hermanas, primas o suegras; y, según lo observado, en menor medida, vecinas o amigas. Estas mujeres asumen el cuidado y trabajan de manera gratuita, pero esto no es visibilizado sino más bien normalizado y dado por sentado. El impacto de la ausencia de mecanismos de cuidado en ámbitos laborales impacta en las cargas de la trabajadora, pero, principalmente, en las mujeres de su red, de quienes están alrededor de ellas. Las siguientes opiniones son ilustrativas al respecto: “Bueno, más antes, con mis hijas mayores no había cunas en esos tiempos, más bien ahora último sí hay, pero nunca he necesitado de eso… Quién lo puede cuidar mejor que mi familia.” (Paulina Velásquez, origen Apurímac, residente de Santiago, 49 años) “Si mi mamá no hubiera estado acá se hubiera hecho muy difícil trabajar con el niño porque en realidad es lo más difícil. Trabajar y tener que dejar a tu niño, no tener dónde dejarlo.” (Dasmery Rodríguez, origen Venezuela, residente de Ica, 26 años)


89 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador “Mis hijas son menores, tienen once, diez y ocho. Mi hija me cocina, pero no como una va a querer comer, pero al menos hace. Igual tengo que dejar desayuno, almuerzo. A veces me da miedo que se pueda quemar, tengo que levantarme temprano, ya cuando se me hace tarde ella me prepara su sopita.” (Trabajadora asalariada, origen Huancavelica, residente de Salas, 33 años) Hay trabajadoras que no logran acceder a las formas de soporte familiar o amical y deben buscar por otras opciones. Algunas mujeres, dependiendo la edad de sus hijos o hijas, optaban por acceder al programa Cuna Más63. Dado que el servicio de este programa empieza desde las 8:00 a. m. y las trabajadoras deben salir mucho antes a los fundos, estas debían ver de apoyarse en otras personas para que los trasladen. Además, se criticó que el horario de cierre (4:00 p. m.) no está alineado a la realidad de las madres trabajadoras, pues quienes trabajan a destajo o en las empacadoras no les es viable llegar a recogerlos a esa hora. Si bien este programa no está orientado al cuidado sino al desarrollo infantil; es decir, no tiene como fin brindar soporte a las familias o madres en el cuidado, en la práctica era visto así; y, por eso, la crítica a no incorporar un enfoque que entienda los contexto sociales y económicos de los lugares donde se localizan estos programas. La pandemia y las medidas para hacerle frente suprimieron estos programas por varios meses y, por ende, redujeron sus opciones para gestionar las formas de cuidado de sus hijos o hijas durante horarios laborales. Es importante señalar que a través de información secundaria se identificó alianzas de gobiernos locales con el programa Cuna Más. Se observaron casos donde municipalidades distritales han cedido en uso locales para la implementación de Centros Infantiles de Atención Integra l- CIAI; por ejemplo, la municipalidad de Salas Guadalupe64. Sin embargo, ninguna de las trabajadoras entrevistadas identificó a las municipalidades como actores centrales que brinden opciones o mecanismos que contribuyan en la gestión y organización del trabajo de cuidados. Además de las referencias a actores o programas públicos, se identificó que las madres trabajadoras de la agroexportación han venido accediendo a servicios de cuidado ofrecidos por el mercado. De esta manera, hay mujeres que han venido ofreciendo servicios de cuidado en sus casas, por un monto mensual y ceñidas en su mayoría a los horarios de las madres. También, algunas trabajadoras mencionaron servicios particulares donde cuidadoras iban por el día a sus viviendas hasta que regresaran del trabajo. Ambos servicios se adecuaban mejor a las dinámicas 63 Programa del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) que brinda atención diurna a niñas y niños menores de tres años en zonas en condiciones de pobreza y pobreza extrema. El programa está orientado al desarrollo infantil temprano, no orientado como apoyo al cuidado necesariamente. 64 Programa Nacional Cuna Más, “Unidad territorial Ica de Cuna Más cuenta con dos nuevos Centros Infantiles de Atención Integral”, en: https://www.gob.pe/institucion/cunamas/noticias/507265-unidad-territorial-ica-de-cuna-mas-cuenta-con-dos-nuevos-centros-infantiles-de-atencion-integral, consultado el 19 de diciembre de 2022.


90 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador de las madres que los públicos. La pandemia también afectó estos servicios, pero se menionó que en algunos casos se han ido reactivando. No obstante, ninguna de las entrevistadas afirmó que hiciera uso actualmente de estos servicios. A continuación, algunas citas que dan un panorama sobre estos temas vinculados a las opciones de cuidado: “Es preocupante dejar a ellos, ¿no? Si vamos a dejar con alguien tienes que pagar; por ejemplo, antes cuando me iba semanitas a trabajar, tenía que pagar por cada una 30 soles.” (Trabajadora asalariada, origen Huancavelica, residente de Salas, 33 años) “Son personas que cuidan niños y le pagas a la semana. Se paga 30, 35 soles por niño y dependiendo la cuidadora, algunas te piden que le lleves algunos requisitos. Por ejemplo, había una que te pedía un libro, algo para que se pueda distraer, un juguete aparte de su refrigerio, ¿no? Hay otras que cuidan menos niños, pero ellos te dan la facilidad que les dan desayuno, almuerzo, pero dejas a tu niño. La mayoría que trabaja en fundos deja a sus niños a las 4 a. m. y los está recogiendo a las 2 p. m., 3 p. m. y los que van más lejos a las 5 p. m.” (Katherin Guerra, origen Huancayo, residente de Barrio Chino, 28 años) “Yo con mis hijos los dejaba con una persona cuidadora, el desayuno lo hacía yo, los dejaba pequeños todavía. Me lo miraba a mi bebe pequeño, me hacía el almuerzo, ya yo llegaba y le hacía la cena.” (Trabajadora asalariada, origen Huancavelica, residente de Los Aquijes, 32 años) Por lo visto hasta aquí, muchas madres trabajadoras han tendido a buscar estos servicios pagados para suplir el trabajo de cuidado que ellas o sus familiares no podían realizar, lo que les ha supuesto gastos que afectan sus ya bajos ingresos. Al ser el cuidado tratado como un tema privado, todos los problemas que muchas mujeres deben enfrentar para insertarse al mercado laboral quedan invisibilizados y las brechas se siguen manteniendo. Una de las formas más sencillas de evidenciar todo el trabajo que asumen las trabajadoras, remunerado y no remunerado, es analizando sus rutinas diarias. La información recogida muestra que todas las trabajadoras empiezan sumamente temprano sus rutinas, debido a los horarios de entrada, sobre todo si trabajan en el campo, y acaban tarde por la noche. Estas inician sus días realizando tareas domésticas y/o de cuidado y cierran sus días de la misma manera. Sus rutinas evidencian un trabajo continuo que, según se sugiere en diversos momentos, parece no tener fin. Para ejemplificar, las citas a continuación: “3:30 a. m. me levanto, cocino para dejar el desayuno y de ahí me voy al fundo. Ahora regreso a las 2 para hacer almuerzo, luego lavo ropa, después me voy con mis chivas, chanchos… Para comer crío. A las 6 ya estoy en mi casa, me voy a traer pastos y a las 7 u 8, cuando puedo, me duermo.” (Trabajadora asalariada, origen Yauca del Rosario, residente de Los Aquijes, 28 años)


91 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador “Me levanto 3:10 a. m. a hacer mi desayuno, mi comida, mi quacker, para ir a trabajar. De acá estoy saliendo 4:15 a. m., salgo a la pista corriendo a comprar mi pan para más rato, corro y corro, y ya el carro me está esperando. 4:30 a. m. sale de Santiago, aquí no más, exactito, te deja, te quedaste por eso tienes que ir rápido para que el carro te alcance, así es. De ahí entro a trabajar, si estoy en jornal hasta las 2 p. m., a las 2 p. m. llego al comedor a almorzar, de ahí de almorzar ya nos venimos. A las 2:30 sale la movilidad y nos trae acá, 3 o 3:15 p. m. estamos llegando a Santiago. A esa hora ya vienes a tu casa, tienes que lavar tu ropa, atender a tus hijos, verlos…” (Paulina Velásquez, origen Apurímac, residente de Santiago, 49 años) “Mi día empezaba a las 5 a. m., levantar, preparar algo rápido para dejar a mi hija su desayuno, dejarla en el lugar que se iba a quedar con la persona que lo iba a cuidar. Salimos 5:30 dependiendo el fundo y estaba acá 2:30, 3 p. m., llegaba y lo primero que hacía era ir a recoger a mi hija, recogerla, hacerle de comer, luego enseñarle algunas cositas, lavar las cosas, ropa… A las 8:30 p. m. ya estar viendo querer descansar más o menos, pero descansaba plan 9:30, 10 p. m. A veces aprovechaba hacer las cosas en la noche para que la mañana sea más fácil, a veces dejaba pelada la alverjita, cortada la zanahoria para que sea más rápido y pueda descansar un poquito más… Y al día siguiente lo mismo.” (Katherin Guerra, origen Huancayo, residente de Barrio Chino, 28 años) Las mujeres adoptan estrategias para hacer menos tediosas sus rutinas. De esta manera, se identificó una mención reiterativa de elegir fundos que estén más cerca a sus hogares, especialmente por parte de aquellas trabajadoras con carga familiar. Aquí se sugiere una diferencia entre las trabajadoras; si bien se puede tener experiencias múltiples, aquellas trabajadoras con hijos o hijas en edades tempranas tenderán a preferir trabajar en fundos que se sitúen cerca de sus casas y que les signifique ahorrar tiempo en traslado. Por ende, algunas trabajadoras preferirán espacios laborales que les pueda representar mayor cercanía y mayor tiempo con sus familias. Asimismo, por lo observado, se buscará trabajos por jornal en campo, que les aseguré poder salir antes. En las citas se identifica esta importancia por la cercanía: “El hecho que yo me quedé ahí es porque queda cerca para mí, 2:30 p. m. a más tardar ya estoy aquí con mi hija, pero ya es como que me cansé, estoy buscando, pero son más lejos en otros lugares y mi hija tiene siete años.” (Fiorella Oliva, origen Ica, residente de Santiago, 34 años) “Al estar cerca me era un poco más fácil dejar a mi hija a las 5:40 a. m. y poder ir porque está cerquísima y ya pues volver también rápido. Ha habido fundos que es muy lejos y tenía que levantarme más temprano, preparar a mi hija, ir a dejarla, me tomaba más tiempo y al momento de regresar llegaba más tarde, entonces por eso decido establecerme más tiempo ahí.” (Katherin Guerra, origen Huancayo, residente de Barrio Chino)


92 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador “Me voy 5 a. m. y vuelvo a las 2 de la tarde; en cambio cuando me voy a la Pampa de Villacurí salgo a las 4 a. m. de acá y vuelvo 4 p. m., muy tarde. Una hora de ida y vuelta, dos horas que estoy en movilidad. Lo bueno es que vengo temprano para preparar almuerzo para mis hijos, o sea más tiempo tengo en mi casa para ver a mis hijos, hacer mis cosas en mi casa.” (Trabajadora asalariada, origen Yauca del Rosario, residente de Los Aquijes, 28 años) La importancia de la cercanía de los centros de labores y el tiempo con la familia son determinantes para un grupo de trabajadoras, pero esto trae consigo que las mujeres tengan un grupo de opciones de empresas o fundos más reducidos con los cuales elegir vincularse. La información recogida evidencia que, siendo trabajadoras con carga familiar, y aún más si son madres solteras, en algún momento de sus trayectorias laborales optarán por sacrificar condiciones laborales por cercanía y ahorro de tiempo. Esto sugiere que muchas mujeres no tienen necesariamente la libertad para elegir y ejercer su derecho a un trabajo digno, y esto está directamente relacionado a sus roles y responsabilidades centradas en el trabajo de cuidado. 5.1.2.3 Percepciones sobre impactos positivos y negativos de la agroexportación en sus hogares La información analizada sugiere que los principales impactos positivos identificados por las trabajadoras, de diversos perfiles (edad, origen y familias), están relacionados a tres temas principalmente: 1) a poder contar con ingresos para asegurar el alimento y cuidado básico de sus familias, 2) a mejorar sus viviendas y 3) a contribuir a la educación de sus hijas o hijos; este punto tuvo mucho énfasis. No obstante, la mayoría sugirió que sus ingresos son bajos y varias hicieron alusión a la idea de estar sobreviviendo. Igualmente, en los testimonios se identificó, como ya se mencionó, que no se percibe una relación justa entre el trabajo desplegado y lo obtenido, pero igual se sugiere que no tendrían otra fuente de empleo e ingreso y que la situación es mejor en comparación con otros escenarios (zonas andinas o amazónicas, dedicadas a la producción agrícola a pequeña escala). Las citas abajo son útiles para observar estos temas: “Lo positivo es que tenemos trabajo, ¿no? Aunque estemos poco pagados, pero tenemos trabajo, tenemos para llevarnos el pan a la boca; no podemos negar eso. Gracias a la inversión que hicieron en Ica hemos tenido cuántos migrantes que han venido del país para poder ganarse un sol para su familia. Nos han dado trabajo.” (Trabajadora de agroexportación) “Si yo vivo en una choza toda la vida no voy a vivir en una choza, yo quiero al menos progresar en eso. Ahora me siento bien, mi casa ya al menos la tengo mejor, ya no está con choza, me siento bien, pero a la vez preocupada.” (Trabajadora asalariada, origen Huancavelica, residente de Los Aquijes, 32 años)


93 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador “Bueno, qué queda, ¿no? Estamos vivas, sobreviviendo. Yo también gracias a Dios estoy educando a mis hijas, he educado; ellas son técnicas de enfermería y ahora están estudiando otra carrera, pero también se van a trabajar, cachuelear como dicen en las farmacias, algo más para la familia y eso… trabajando.” (Paulina Velásquez, origen Apurímac, residente de Santiago, 49 años) “Para sobrevivir señorita, para no estar andando como otros que cuando no trabajas no tienes de dónde sustentarte, de dónde comer. También para que estudien tus hijos, vestirlos a ellos… Nosotros mismos no teníamos techo, ya gracias a la empresa tenemos techito. Así para eso beneficia también, si no habría la empresa de dónde comeríamos, de dónde viviríamos, de eso no más vivimos. De eso sale para todo, si no trabajamos, no hay. Por eso dejamos los hijos abandonados porque si no trabajamos de dónde comen, de dónde se alimentan.” (Trabajadora, origen Apurímac, residente de Pachacútec, 36 años) Hubo consenso entre las trabajadoras en identificar como uno de los principales impactos negativos de sus trabajos en la agroexportación, el poco tiempo que les dejaba esta actividad para poder compartir con sus familias debido a las características propias de sus empleos (horarios, ubicación, tareas por cumplir, entre otros). Para aquellas trabajadoras que son madres, tener que alejarse de sus hijos o hijas y, en ciertos casos, tener que dejarlos solos, fue también identificado como uno de los mayores inconvenientes para ellas. El tema de los impactos en la salud física fue bastante mencionado; sin embargo, los impactos de la actividad en su bienestar emocional o en el autocuidado solo lo identificaron un par de trabajadoras. Esto puede ser visto como un indicador del grado de importancia que las trabajadoras le asignan a su ámbito más personal o privado considerando sus contextos. Los extractos de las entrevistas a continuación muestran por donde identifican estos impactos negativos: “El tema de los horarios, que llegas tarde y no disfrutas con la familia, ¿no?” (Katherin Guerra, origen Huancayo, residente de Barrio Chino, 28 años) “Para mí lo negativo es dejar a mis hijos y las enfermedades que nos encontramos, aunque como sea hacemos fuerza. Lo que sea, hasta trabajo como hombre tenemos que hacer, igualamos en labores y nos enfermamos porque es más la enfermedad de columna la que sufrimos más.” (Trabajadora, origen Apurímac, residente de Pachacútec, 36 años) “Lo malo es que, por trabajar, ganarse algo, el fundo, fundo y una se descuida en lo personal. Siento que estoy descuidada, piensas que lo tuyo es el fundo y te olvidas hasta de estudiar. Voy a estudiar… Yo quiero estudiar algo así como administración o RR. HH., ¿no? Podré estudiar, pero ¿ejercerlo? Yo no he visto a ninguna chica trans trabajando en algo así.” (Kiara Ramírez, origen Ica, residente de Subtanjalla, 36 años)


94 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador 5.1.2.4 Visiones sobre impactos de la agroexportación en sus territorios Las trabajadoras identificaron varios impactos en sus territorios, pero siete fueron reiterativos: 1. El crecimiento o expansión de sus barrios y distritos, debido al aumento de población y a la capacidad de provisión de servicios. La migración e interés por trabajar en el sector ha generado la reconfiguración del espacio y el aumento de la demanda de servicios para los cuales la mayoría de los barrios no están preparados en términos de infraestructura. Así se indicó que se vienen registrando problemas con los servicios de agua y desagüe, los cuales ya de por sí son deficientes en muchos casos. También se resaltó por algunas entrevistadas el caso de Barrio Chino en Pampas de Villacurí, como ejemplo del crecimiento desordenado y poca atención de las autoridades. 2. El crecimiento de población y demanda por vivienda ha generado también efectos como el incremento del precio de las viviendas, alquileres y costos de terrenos, haciendo difícil el acceso para ellas y sus familias. Varias de las personas entrevistadas mencionaron también la presión de los proyectos de vivienda en diversos puntos de la provincia, siendo un fenómeno de los últimos años. Por otro lado, durante las visitas a campo, se registró los problemas que se vienen generando con traficantes de tierras y estafas a trabajadoras y trabajadores del sector, viendo su derecho a una vivienda digna vulnerado. 3. Impactos en materia ambiental. El más mencionado fue el desarrollo de la actividad agroexportadora y la disposición del recurso hídrico. Se enfatizó en la sobreexplotación de los acuíferos y en las brechas que se identifican entre el acceso al recurso hídrico por parte de las empresas y en sus zonas de residencia. En este sentido, algunos representantes de las empresas indican que este tema responde sobre todo a la falta de inversión en infraestructura por parte de las autoridades competentes para asegurar el acceso y no está relacionado a la falta del recurso en sí; aunque sí reconocen que hay problemas de escasez. Igualmente, algunas trabajadoras indicaron que en sus distritos han experimentado el efecto de la aplicación de plaguicidas o agroquímicos en los fundos cercanos a sus hogares. Esto ha generado, según indican, impactos en la calidad de aire y consecuencias como olores intensos, irritación en los ojos o escozor en la piel. Asimismo, se indicó que estos episodios no han ido de la mano con un monitoreo o sanción de las autoridades distritales o regionales. También se indicó que la aplicación de estos insumos en los fundos ha venido generando efectos ‘rebote’ de ciertas plagas, afectando parcelas aledañas que pertenecen a trabajadoras o a sus familias. 4. En términos de impactos territoriales, varias trabajadoras indicaron que en los casos donde existían chacras familiares, muchas familias han dejado de producir. Según lo observado, el escaso tiempo para dedicarse a ellas al insertarse en las dinámicas de trabajo asalariado de la agroexportación, de paso que las rutinas de trabajo son intensas; los problemas de disposición


95 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador hídrica, los costos de producción, entre otros, genera que se deje la producción familiar o de pan llevar. Esto se abordará con mayor detalle en el siguiente capítulo cuando se indague en la situación de las trabajadoras familiares de la provincia. 5. En relación con la articulación de las empresas con el bienestar de los territorios, en términos de contribución a la calidad de vida de sus poblaciones, se puede afirmar que todas las personas entrevistadas manifestaron que hay una desconexión fuerte entre las empresas y los territorios donde se sitúan. No se percibe que haya acciones trascendentes orientadas a contribuir con la mejora de infraestructura o con mejorar los indicadores sociales. Esto no significa que no estén ocurriendo acciones en el territorio, pero sí cabe la pregunta sobre su escala, impacto, pertinencia y conexión con las comunidades locales. Algunas trabajadoras indicaron que durante la pandemia algunas empresas sí dieron apoyo con la provisión de mascarillas, oxígeno, entre otros. Además, luego de la huelga, otras trabajadoras indicaron que algunas empresas han empezado a hacer esfuerzo por realizar algunas acciones puntuales vinculadas a la provisión de agua en contextos críticos, por ejemplo. 6. Un tema que fue evidente en muchas entrevistas fue la demanda de obras de infraestructura por parte de las empresas. Se mencionó por parte de algunas trabajadoras la necesidad de la mejora de centros de salud, escuelas, vías, entre otros. No obstante, estas son responsabilidades del Estado, pero evidencia que muchas de ellas creen que es más posible realizar estas acciones por el ámbito privado que por el público. Sobre este ámbito, fue evidente las constantes referencias a la corrupción, tanto a escala municipal como regional, que entorpecen procesos de mejora en los espacios locales. 7. Por último, otro impacto mencionado por algunas trabajadoras tiene que ver con los cambios en el acceso a zonas que eran cotidianas para ellas y ahora están restringidas por ser privadas. En este sentido, se mencionan espacios, con importancia simbólica, vinculados al ocio, esparcimiento o juego en los que ahora ya no pueden ingresar. La implementación de barreras que establecen el límite de la propiedad privada para proteger la producción o recursos reconfigura las dinámicas cotidianas y establece fronteras físicas y simbólicas. 5.1.3 Espacio personal: bienestar de las trabajadoras Esta sección buscará brindar información que evidencie las experiencias particulares de las trabajadoras, pero desde un enfoque más personal. Aquí se abordarán los impactos específicos que tienen los sistemas económicos y sociales, como el de género y patriarcal, en el bienestar (físico y mental) de las mujeres. Asimismo, la información plasmada aquí evidenciará, una vez más, la relación directa entre los espacios productivos y reproductivos y cómo las mujeres por sostener cargas múltiples vienen comprometiendo su salud y calidad de vida.


96 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador 5.1.3.1 Salud física Tal como se ha podido observar hasta aquí, las trabajadoras de la agroexportación están expuestas a condiciones de trabajo, asalariado y no asalariado, intensas que suponen una alta demanda física y pocos espacios de descanso; generando impactos directos en sus cuerpos, los cuales son constantes y acumulados. Si bien se tiende a ver los impactos del trabajo asalariado de manera aislada, lo cierto es que no existe esta división en la práctica en los cuerpos de las mujeres, pues hay una relación directa entre el espacio laboral y el familiar. En el caso del trabajo asalariado en las empresas y fundos, como ya se ha podido observar, las mujeres se exponen a condiciones climáticas difíciles (ya sea en campo o en las empaquetadoras), condiciones materiales precarias, a la falta de un enfoque de protección y capacitación, a canales de monitoreo débiles, entre otros, que en la mayoría de los casos trae mayor vulnerabilidad a impactos en la salud física. Si bien cada producto implica condiciones distintas y los puestos que ocupan las mujeres (campo o fábrica) son diversos, se pueden identificar en sus testimonios referencias a dolencias o problemas físicos constantes. Por ejemplo, se mencionan principalmente como problemas de salud física: afecciones en los riñones (infecciones urinarias), dolores de cabeza (exposición al sol), desvanecimientos (debido a las temperaturas), problemas musculares (por posiciones reiterativas) y en la columna (estar agachadas, cargar peso), gastritis (por los horarios de comida en muchos fundos), problemas bronquiales (por la humedad del invierno o en las empaquetadoras) o problemas en la piel y ojos (por exposición a agroquímicos). Igualmente se debe sumar la exposición y contagio al virus del COVID-19 debido al trabajo continuo durante la pandemia, el cual afectó la salud de muchas trabajadoras. Las citas muestran algunas de las referencias a estas afecciones: “Las principales enfermedades que nos atacan son el dolor de cabeza, la infección urinaria, infección a los riñones y a veces lo que se usa los productos químicos, nos afecta eso. Hay empresas que sí usan demasiado producto químico para la desinfección, ¿no? Eso ocasiona a veces nos dé dermatitis, hasta conjuntivitis, eso es por el mismo producto químico porque todo lo que aplican a las plantas, ya sea uva, palta, cualquier cultivo, incluso donde trabajo, como todo es planta para que no le dé enfermedad a la plantas tienen que aplicar producto químico.” (Renee Sairitupac, origen Huancavelica, residente de Ica, 60 años) “La gente se enferma en el espárrago porque paran en el calor, en el sol paran, pero nosotros paramos bajo las uvas. Ellas sufren de los riñones, dolor de cabeza así me han dicho algunas vecinas.” (Trabajadora asalariada, origen Ica, residente de la Tinguiña, 22 años) “Sí, dolor de cabeza mayormente, porque estás trabajando bajo el sol; te brindan gorras, pero igual”. (Trabajadora asalariada, origen Yauca del Rosario, residente de Los Aquijes, 28 años)


97 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador Más allá de la labor remunerada, las trabajadoras como parte de sus trabajos de cuidados deben realizar una serie de labores que implican una fuerte demanda física, sobre todo cuando no cuentan con las condiciones materiales que aligeren sus tareas. Por ejemplo, la referencia al deficiente acceso al agua en las viviendas implica el manejo constante de depósitos de agua y el peso asociado, el lavado de ropa de varios miembros de familia que implica gestionar peso, las condiciones climáticas para realizar esas tareas de lavado, el traslado de las compras y pesos, la limpieza y organización que implica posturas repetitivas, temperatura de agua en épocas frías (artritis), entre otros. Todo este trabajo y aportes invisibilizados implican una demanda física extra en las dinámicas diarias de las trabajadoras. Esto, sumado al trabajo físico en el espacio laboral productivo, genera situaciones de agotamiento extremo que impactan en la calidad de vida de las trabajadoras y sus familias. Tal y como se ha podido observar en las citas expuestas en secciones anteriores, las mujeres reconocen sentir ese cansancio, pero parecen ser pocas las posibilidades de reducirlo considerando sus contextos económicos, posibilidades laborales, responsabilidades familiares, redes y/o capacitación. Entonces, los cuerpos de las trabajadoras se ven impactados por las condiciones y desarrollo del trabajo asalariado y no asalariado, aunque siempre se enfatice únicamente en lo primero. Estas mujeres responden a las afecciones o problemas de salud de múltiples maneras; sin embargo, según lo informado, la principal respuesta tiende a ser la automedicación. Si bien, como se verá, esto responde a las condiciones generales del sistema de salud de los cuales son parte, la automedicación también se asoció por parte de un grupo trabajadoras a la falta de tiempo. Las rutinas tan intensas de trabajo y los horarios dificultan que quieran atenderse propiamente si no es hasta una situación más extrema. Varias trabajadoras identificaron que para cosas leves se cuenta con botiquines básicos, tópicos y la presencia de personal de enfermería en algunos fundos. Es interesante señalar que algunas entrevistadas mencionaron que la presencia de personal o mejoras en la implementación de tópicos se percibía como una respuesta a la paralización de diciembre y que sí identificaban se vienen dando cambios en algunos casos. No obstante, se siguen identificando críticas a la implementación de los tópicos, ya que son sumamente básicos y no hay apoyos realmente sustanciales cuando está comprometida la salud de las trabajadoras. Incluso se relataron un par de episodios de trabajadoras que afirmaron que, pese a sentirse mal y se identificara dentro de las empresas que debían asistir a un doctor, no fueron ayudadas a ser trasladadas, las dejaron en la puerta para que ellas vieran las forma de trasladarse. Según una de las trabajadoras que experimentó esto, la dejaron en la puerta porque es ahí donde la responsabilidad de la empresa acaba. Si bien se puede sugerir que estos son hechos aislados por su aparición en la muestra, este tipo de situaciones llama la atención sobre las posibles afectaciones a las que están expuestas estas trabajadoras y puntos a considerar en el marco de una verdadera CER con respeto a la dignidad de las trabajadoras.


98 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador Sobre la atención fuera de los fundos, las trabajadoras afirman contundentemente preferir dirigirse al ámbito privado para la atención en salud. En los servicios públicos indican que no son atendidas, incluso sugieren ser discriminadas por el pago diferenciado que las empresas agroexportadoras realizan, critican el tiempo de demora para acceder a una cita, la calidad de atención y medicinas que les proveen, entre otros. Asimismo, algunas personas indicaron haber experimentado el querer acceder a los servicios pero que no les fue posible debido a que las empresas donde laboraban no estaban al día con sus pagos. Pese a que no se indicó reiteradas veces, es una vulneración importante a los derechos laborales, que evidencia cómo el sistema permite se den este tipo de escenarios que al fin impactan directamente en el bienestar de quienes trabajan en los fundos. Además de todas las características del precario sistema de salud peruano, se suman las condiciones que ha generado la COVID-19. La emergencia sanitaria causada por la pandemia ha provocado el colapso de los ya frágiles servicios públicos de salud. De esta manera se ha reducido, aún más, sus capacidades de atención y se han detenido o aplazado los tiempos de generación de citas o atención para otras y otros pacientes. Las experiencias de las trabajadoras abajo pueden mostrar mejor estos puntos sobre su acceso al tratamiento de la salud física: “Ir al seguro es pérdida de tiempo. ¿Qué es lo que te dan? Un paracetamol, una a veces se gasta su plata y vas a otro lado donde te curen, porque una va al seguro y qué es lo que te dicen: ‘¿Tu boleta de pago?’. ¿Cuánto paga la empresa a Essalud? 6 %... Y no nos atienden como debería de ser y, por eso, fue nuestro reclamo mucho. En la huelga pedimos que la empresa pague ya lo que debe de ser, que es 9 % para tener un buen servicio como trabajadora y no que nos miren la cara. Nos dicen: ‘A ver tu boleta; ah, agroexportación’, ya saben ya. Te dan lo que sea y eso no es dable. Quizás tengan razón porque no aportamos, pero tampoco es culpa nuestra. Eso es lo que nuestro empleador paga y lo que el Estado les da el visto bueno que paguen.” (Paulina Velásquez, origen Apurímac, residente de Santiago, 49 años) “Más que nada tienes que ir particular, tienes que perder tu plata todo porque el seguro no te atiende. El seguro te dicen que tienes que esperar, tienes que sacar cita, ahora no es. Un calmante te dan, pastilla a veces te dan y de ahí esperar los adicionales, cinco días para que saques cita. Por eso hay veces no vas a esperar, hay veces te dicen de acá a un mes, de quince días, una semana, nunca te atienden.” (Trabajadora de agroexportación) “Ahora no hay atención en lo que es Essalud, todos los que se sienten mal se van a las clínicas o a las postas o, por último, nos automedicamos.” (Renee Sairitupac, origen Huancavelica, residente de Ica, 60 años)


99 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador Otra vez los testimonios evidencian costos que las trabajadoras deben de asumir por fallas generales del sistema; esto no se centra únicamente en lo privado (empresas) sino con lo que ocurre con el funcionamiento público. Lo cierto es que, para hacer frente a sus problemas de salud, los cuales muchas veces están relacionados a las características de sus trabajos; y, en la mayoría de casos, a una falta de cultura de prevención y seguridad, estas mujeres deben comprometer aún más sus presupuestos familiares. Por ello, muchas trabajadoras también optan por postergar sus atenciones y acceder a paliativos menos costosos. Más allá de este punto, las citas muestran cómo el bienestar físico de las mujeres se ve comprometido y sus derechos también. 5.1.3.2 Salud mental La salud mental es un tema poco explorado en la vida de las trabajadoras de la agroexportación, pese a todo lo que han experimentado y experimentan en sus trayectorias personales y familiares. La mayoría de las trabajadoras tampoco la reconocen como algo que deban atender o no le atribuyen igual de importancia como a la salud física. Según lo analizado, la salud mental de las trabajadoras se puede ver comprometida principalmente por la angustia vinculada a asegurar el sustento económico para sus familias, las experiencias de hostigamiento laboral y, en específico, sexual a las que pueden estar expuestas, lidiar con la carga mental de desarrollar jornadas dobles de trabajo o la reducción de tiempo o desconexión con el espacio familiar e hijos/hijas. Sin duda, los dos últimos puntos fueron los más mencionados por las trabajadoras que son madres cuando se les pidió expresen cuáles eran sus principales preocupaciones. La carga mental y estrés que experimentan fue evidente en la información recogida. Si bien estas mujeres tratan de implementar estrategias constantes para poder responder a las responsabilidades del trabajo asalariado y del cuidado, las referencias a la preocupación, tensión, sufrimiento que sienten por dejar a sus hijos e hijas por ir a trabajar es sumamente alta. Estas referencias evidencian la culpa asociada a no cumplir con los mandatos sociales con relación a su responsabilidad principal entorno al cuidado. Es importante indicar que estas sensaciones no fueron manifestadas por ninguno de los hombres entrevistados, evidenciando las diferentes consideraciones según género tanto para insertarse en el mercado laboral como para conciliar la vida laboral con la familiar. A continuación, las múltiples citas de las trabajadoras son claves para entender la magnitud de este tema y cómo puede afectar su salud mental: “Mi mente está más en mis hijas que en el trabajo, ¿no? Pero tengo que estar concentrada también en el trabajo. A mi prima la llamo, prima anda a ver cómo están, me llama, me dice que están bien y así.” (Edith Yap, origen Ucayali, residente de Tierra Prometida, 32 años) “Todo el tiempo es ese pensamiento de madre que tienes que estar ahí con ellos porque si lo dejas solo por un minuto cuántas cosas pueden pasar, es algo preocupante pero la necesidad te obliga a trabajar.” (Trabajadora asalariada, origen Huancavelica, residente de Los Aquijes, 32 años)


100 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador “Nosotras como mamás, vas a vivir pensando en tu hijo, qué ha pasado, qué puede estar pasando, si ha comido o no ha comido, si ha ido al colegio o no, entonces vives en tensión.” (Renee Sairitupac, origen Huancavelica, residente de Ica, 60 años) “A veces uno sale a trabajar y sigue pensando en ellos. Salía a las 3 a. m. dejándolos dormidos a mis tres hijitos. Luego regresaba tarde, cuando una trabaja con las criaturas, sufre más.” (Ex trabajadora asalariada, origen Ayacucho, residente de Santiago, 69 años) “Yo creo que la mayoría de las mamás desde que nace tu hijo, tu sueño ya no son las ocho horas. En mi caso yo siempre me despierto dos o tres veces para ver si está tapada, si está bien, de pequeñita más. Aunque tiene seis años siempre estoy pendiente si se ha destapado o está bien.” (Katherin Guerra, origen Huancayo, residente de Barrio Chino, 28 años) Sin duda, todo lo expresado, manifiesta sensaciones bastante abrumadoras con las que las mujeres constantemente deben lidiar. Se debe considerar que la pandemia tendió a intensificar esas sensaciones. Muchas trabajadoras, jefas de familia, manifestaron que debieron volver a trabajar luego de la paralización inicial, pues carecían de otros ingresos y debían mantener a sus familias. Esto supuso lidiar conjuntamente con el temor de contagiar a la familia. Por ello, varias implementaron espacios de aislamiento y desconexión con sus familiares, viéndose afectado aún más su bienestar emocional. Otro punto que fue mencionado por un par de entrevistadas, siendo un tema duro y aún muy reciente, fue el tener que lidiar con la pérdida de compañeras y compañeros de trabajo, familiares y amistades debido a la pandemia. Sin duda, escenarios sumamente duros, sin mecanismos cercanos y accesibles para que las trabajadoras puedan hacerles frente. En general, como se puede desprender por todo lo visto, las trabajadoras tienen poco tiempo libre para el descanso y espacios de ocio, actividades vinculadas al autocuidado. Además, este tiempo es aún más reducido para aquellas que son madres y carecen de redes sólidas para lidiar con el cuidado. La mayoría de las mujeres entrevistadas solo cuentan con un día de descanso a la semana y algunas, en las épocas de mayor demanda, optan por trabajar de corrido por algunas semanas para generar mayores ingresos. Aquellas que descansan un día, lo orientan al cuidado de la familia para buscar compensar la ausencia durante la semana. Por ello, muchas afirman no contar con tiempo para ellas, lo que también puede generar situaciones de estrés, como se verá a continuación: “Yo trabajo seis días a la semana y solo descanso los domingos para estar con él (hijo) todo el día. Tiempo para mí, no tengo; entre trabajo, estudiar, cuidar a mi hijo.” (Mayumi Bautista, origen Ica, residente de La Tinguiña, 22 años)


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