101 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador “Mi día libre... Aunque viene siendo lo mismo porque mi día libre lo dedico a mi hijo, a mi habitación, más que todo a mi hijo. Para mí, en realidad, tiempo es difícil que me dedique porque trabajo y el tiempo que tengo lo trato de dar a mi hijo porque pienso que es lo más importante porque soy su madre y padre. No quiero que se sienta solo, que no le presto atención.” (Dasmery Rodríguez, origen Venezuela, residente de Ica, 26 años) “Hay muchas familias donde la mujer, como no está el marido, son las que mantienen y, en muchas ocasiones, no te da para los hijos, entonces no te alcanza, no tienes para ti y por eso nos sentimos asfixiadas, estresadas, cansadas que ya no podemos más pero tenemos que seguir por los hijos.” (Fiorella Oliva, origen Ica, residente de Santiago, 34 años) El tiempo orientado para el autocuidado es visto como un privilegio que no pueden tener en un contexto como el que viven. El tiempo libre está orientado sobre todo al cuidado de las/ los otras/otros, no para sí misma. Esto también está relacionado con los sistemas de género que establecen, por ejemplo, formas de ejercer la maternidad y/o feminidad que sitúan a las mujeres como centro de cuidados, pero no necesariamente del propio, dándose una anulación de sus propias necesidades, deseos, goces, entre otros. Muchas veces la imposibilidad o no cumplimiento de estos patrones generan sentimientos de culpa con los que las mujeres también deben lidiar. Según lo observado, muchas no duermen un número prudente de horas al día, no permitiendo que se recuperen de todas las demandas de sus rutinas. Además, manifiestan tener pocos espacios de socialización o esparcimiento con amigas o pares y ahora menos, considerando los impactos de la pandemia. Por último, el acceso a servicios de atención psicológica es casi nulo. Solo una trabajadora afirmó que recientemente había recibido atención y que la empresa (AgroKasa) estaba brindando el servicio internamente. Precisó que este servicio se había dado considerando los impactos que estaba ocasionando la pandemia en las trabajadoras. La iniciativa fue resaltada como positiva. También indicó que aún el prejuicio entre sus compañeras es alto ya que se asocia a la locura. Además, indicó que no es usual que se encuentre este tipo de servicios en otras empresas. En general, se podría decir que ni en el ámbito privado ni público es accesible o fácil para las trabajadoras acceder a espacios de terapia o atención psicológica pero también que hay muchas barreras, prejuicios, que derribar en torno a abordar la salud mental. Lo que queda claro hasta aquí, es que más allá del ámbito de la salud física la dimensión de la salud mental de las trabajadoras también debe ser abordada como una prioridad, más aún con los agravantes de la pandemia, esta es trascendental para su bienestar. Los impactos de la activi-
102 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador dad agroexportadora se dan a diversas escalas y más allá de lo económico, lo visto en esta sección evidencia que los impactos también pasan por lo personal y estos deben ser visibilizados. 5.2 Impactos en las trabajadoras agrícolas familiares Antes de indagar en los impactos específicos en el ámbito territorial y laboral desde la perspectiva de las trabajadoras familiares es importante brindar algunas consideraciones previas de contexto que dan cuenta de las características de la producción agrícola familiar en Ica y sus vínculos con la actividad agroexportadora. Las trabajadoras agrícolas familiares no se encuentran supeditadas a los sistemas o estructuras internas de las empresas agroexportadoras, pero mantienen vínculos territoriales directos con ellas; por ende, perciben también los impactos que puedan generar. Asimismo, algunas de estas trabajadoras sí se han vinculado directamente a través de experiencias de trabajo temporal, lo que les permite contar con una mirada más próxima a las dinámicas de esta actividad65. Además, varias de ellas se vinculan con las empresas de manera indirecta cuando algún familiar cercano se inserta a trabajar en ellas, ya sea temporal o sostenidamente, influyendo en la organización del trabajo de cuidado y productivo en las parcelas familiares. Según se observó, el rango de edad de estas trabajadoras tiende a ser mayor que el de aquellas trabajando en la agroexportación, estas suelen ser adultas o adultas mayores. La mayoría de entrevistadas se ubicó entre los cincuenta y setenta años de edad; esto es importante de considerar, pues como se expuso anteriormente, supone situaciones y vulnerabilidades diferenciadas. Las mujeres adultas mayores en espacios rurales no solo están expuesta a la discriminación por género u origen sino también puede estar expuestas a la discriminación por razón de edad o contra personas mayores. Estas mujeres y sus familias se centran usualmente en los productos de panllevar (frejol, garbanzos, pallar, maíz, papas, zapallo, etc.), paltos, uvas orientadas a la producción vinícola o de pisco, frutales, espárragos, pecanos, entre otros. Su producción se orienta sobre todo a mercados locales y/o venta a intermediarios quienes trasladan los productos fuera del mercado local. Además, cabe precisar que todas las productoras entrevistadas realizan en sus parcelas riego por gravedad y no tienen acceso a riego tecnificado, el cual se dice podría ayudar a una mejor gestión en relación con el crecimiento de sus plantas y sembríos. El uso de esta tecnología se da principalmente al interior de los fundos agroexportadores, evidenciando otra diferencia importante entre las formas de producción. Un tema reiterativo en todas las entrevistas a productoras y productores familiares, y señalado con mucho énfasis, fue sus pocas capacidades de negociación frente a los intermediarios para establecer 65 No hay una dicotomía marcada de mujer asalariada y trabajadora familiar, sino que muchas de ellas adoptan diversas estrategias económicas dependiendo sus contextos familiares y externos.
103 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador precios justos para sus productos. Se indició que muchas veces les ofrecen precios por debajo de sus costos de producción. Si se consideran la tendencia actual de alza de precios de los insumos base, tales como fertilizantes, la ausencia de asistencia y tecnología, la carencia de capital, los problemas con la titularidad de sus terrenos, los impactos del cambio climático y las reconfiguraciones en los ecosistemas debido a la presencia de las empresas agroexportadoras, se puede evidenciar las situaciones de vulnerabilidad en la que se encuentran quienes se dedican a esta actividad; siendo las mujeres quienes más permanecen enfocadas en la producción durante el año. A continuación, se buscará indagar en las condiciones e impactos en sus territorios que en este caso influyen en sus dinámicas y situación de su trabajo y la base principal de su sustento. 5.2.1 Espacio territorial y laboral 5.2.1.1. Derechos sobre la tierra y propiedad Uno de los puntos claves identificados ha sido la situación de los derechos de las trabajadoras y sus familias sobre las tierras donde producen, siendo un tema clave para el desarrollo de su actividad y el futuro de sus familias. Si bien este punto depende del Estado, porque las empresas no tienen la responsabilidad de asegurar los derechos sobre el territorio, se consideró un tema necesario de exponer dado que las condiciones económicas y técnicas con las que cuentan los actores y las actoras en el territorio son bastante desiguales. Los procesos de titulación implican requerimientos de información técnica, pagos, en muchos casos asesoría legal, entre otros, los cuales las familias productoras usualmente no pueden costear. Esto genera que las familias no puedan realizar el saneamiento físico legal adecuado y tener sus derechos claros sobre sus terrenos. Por el contrario, actores privados (empresas e individuos) que cuentan con dichos recursos cuentan, por tanto, con mayores posibilidades de lograr la seguridad jurídica de sus terrenos. En este sentido, varias de las trabajadoras entrevistadas afirmaron no contar con títulos de propiedad para la totalidad de sus terrenos, encontrándose en procesos de regularización o ratificación que tienen años (por lo menos seis) en curso. Así, se coincide en que los procesos son largos, no cuentan con asesoría e implican una inversión considerable de recursos económicos, pero también de tiempo que les es escaso debido a la carga de trabajo productivo y reproductivo. Asimismo, han sido extendidas las percepciones de tratos diferenciados y la existencia de corrupción en la instancia responsable de los procesos de titulación. Las citas a continuación ayudan en evidenciar los casos y percepciones de las trabajadoras: “Tres hectáreas y media es mi terreno, pero en la copia literal sale menos, para hacer ratificación de área es cansado. Otro terreno que tengo de diez hectáreas, pero solo había un eriazo de una hectárea, casi todo se cultivaba, pero por ese eriazo de una hectárea que estaba casi al medio del terreno no quisieron titular.” (Leonor Ramos, origen Ica, residente de Santiago, 75 años)
104 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador “Nosotros en realidad tenemos diez hectáreas, hay siete hectáreas que no pueden titular porque hay un eriazo.” (Trabajadora agrícola familiar, origen Ica, residente de Yauca del Rosario, 59 años) “Para algunos les ponen muchos atajos, no les dan la facilidad y para otros… Las autoridades no apoyan a los que verdaderamente estamos ahí, luchándola desde hace años, y vienen otros y ya están ahí de la noche a la mañana (terrenos).” (Ana Hernández, origen Ica, residente de Ocucaje, 28 años) Aparte de los costos y excesivos tiempos de espera en los trámites de titulación o regularización que emprenden, algunas de las trabajadoras familiares indicaron experimentar discriminación de género por parte de los funcionarios responsables de los procesos de titulación. Las mujeres son las que usualmente deben monitorear los avances de los trámites debido a que los hombres (padres, esposos, hermanos) salen a trabajar temporalmente para asegurar ingresos económicos. Entonces, cuando estas se aproximan a las oficinas respectivas algunas trabajadoras indicaron que los funcionarios subestiman sus conocimientos y capacidades, no ponen atención a sus preguntas y/o requerimientos, las evaden, les hacen esperar más de la cuenta para ser atendidas e, incluso, les levantan la voz. Para ellas, esto no ocurriría si quienes hicieran los trámites o seguimiento fueran hombres, pues no se les trataría de esa manera porque podrían hacer uso de la fuerza. Los productores entrevistados coincidieron en realzar las demoras y respuestas vagas con respecto a sus trámites; sin embargo, en ningún caso indicaron experimentar gritos o tratos de ese tipo por parte de los funcionarios; ratificando la percepción de las trabajadoras. Estas se ven forzadas, según señalaron algunas, a alzar la voz y adoptar actitudes asociadas al comportamiento masculino para poder tener más posibilidades de ser atendidas. Las citas a continuación representan algunos de los puntos recogidos en las entrevistas: “A nosotras como mujeres… A veces no entendemos algunas cosas de leyes o no entendemos cosas que ellos ya lo saben. Una vez me pasó con el ingeniero que le dije: ‘Estos son los requisitos que usted nos ha pedido’ y agarró, miró y dijo (con voz de grito): ‘No, qué falta esto, el otro’ y yo le dije: ‘Ingeniero, tenga paciencia, yo no soy experta, no he estudiado su carrera de usted, explíqueme’, y me dice: ‘Señora, para qué se mete a ser agricultora’… La verdad una impotencia y como dice la señora… A veces hay que gritar para que nos escuchen.” (Trabajadora agrícola familiar, origen Ica, residente de Yauca del Rosario, 59 años) “Yo tengo que usar voz de macho para que me atiendan, porque hay demasiada discriminación a la mujer… Si uno va, usa voz suave, delicada, no nos atienden; hay mucha discriminación a la mujer en las mismas autoridades y una tiene que alzar la voz sino no; eso nos afecta. Por eso las agricultoras se aburren y dicen no reclamo nada.” (Carmen García, origen Ica, residente de Salas)
105 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador “Para que nos hagan caso las autoridades o las juntas de usuarios tenemos que ponernos fuerte, para que nos dé la razón, si no te pones fuerte no te hacen caso, te discriminan te dicen vayan no más.” (Olga Campos, origen Ica, residente de Salas, 53 años) Estas situaciones evidencian la discriminación hacia las mujeres que aún persiste en instancias que deberían asegurar tratos igualitarios y el ejercicio de sus derechos. Muestra cómo las mujeres no solo están expuestas a no contar con títulos que aseguren su tenencia, sino que además en los procesos de búsqueda de reconocimiento pueden experimentar vulneraciones específicas por su condición de género, viéndose afectada su integridad. Por otro lado, se puede ver afectada su disposición de tiempo para las tareas productivas y reproductivas, debido a la inversión diferenciada que deben emplear para que las autoridades las atiendan y consideren. 5.2.1.2. Presión por el territorio De acuerdo con las trabajadoras familiares, la agroexportación ha venido impactando de manera directa generando presiones sin precedentes en sus territorios. Por un lado, esta presión se ejerce a través de las empresas agroexportadoras, quienes buscan aumentar su acceso y control a tierras agrícolas y eriazas para aumentar su producción. Cabe precisar que el control se puede dar también a través de alquileres o convenios con pequeñas productoras o productores; es decir, no solo implica lograr la propiedad de los terrenos. En general, las trabajadoras familiares identifican que las empresas cuentan con los recursos económicos, técnicos y de negociación para poder lograr dicho control productivo en el valle. Por el contrario, manifiestan que las familias o asociaciones de pequeños productores y productoras no cuentan con esas posibilidades y, como se explicó anteriormente, las condiciones vinculadas a los costos y factores que impactan en su producción les debilitan cada vez más. Por otro lado, se identifica la presión que ejercen las empresas inmobiliarias. La agroexportación ha generado migraciones internas, personas que se han trasladado a la región en búsqueda de trabajo, como ya se ha explicado en capítulos anteriores. Las trabajadoras coinciden que el crecimiento poblacional en los últimos años en la región y, en especial en la provincia de Ica, ha sido notorio. Algunas indicaron que los distritos no cuentan con la infraestructura para responder a la demanda de vivienda en estos nuevos contextos. Estas empresas han identificado la necesidad de vivienda como una oportunidad y actualmente vienen comprando y buscando terrenos, sobre todo en zonas periféricas a la ciudad para desarrollar proyectos de gran escala. Para las trabajadoras entrevistadas, las empresas inmobiliarias cuentan también con recursos económicos considerables, ya que son grupos empresariales reconocidos, y vienen logrando acceder a grandes extensiones de terreno en la provincia. Muchos de estos terrenos son agrícolas o con aptitud agrícola y pertenecen a estas familias productoras. En este sentido, se resaltó con
106 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador preocupación los cambios de zonificación y usos de suelos que se están aprobando en todo el valle por las municipalidades (distritales y provincial). De esta manera, zonas calificadas como agrícolas dedicadas a la producción primaria y calificadas como no urbanizables están pasando a ser catalogadas como de otros usos o urbanizables. De esta manera, viéndose reducida la protección a los terrenos agrícolas de la pequeña agricultura. Muchas familias productoras, según las trabajadoras, están optando por vender sus terrenos debido a que las ofertas económicas se ven como una salida a contextos muy precarios y cada vez más complejos. De este modo, se recogieron testimonios que indicaban que varios de sus colindantes ya estaban vendiendo sus terrenos. Por ejemplo, una entrevistada indicó que en el distrito de Salas una empresa estaba ofreciendo aproximadamente US$ 500 mil por cuatro hectáreas de terreno (US$ 125 por el m2 ), que puede ser considerado por algunas personas como una cantidad bastante alta. Sin embargo, indicaba que no lo era tanto si se consideraba el número de miembros en las familias, la pérdida total de una fuente generadora de ingresos así sea bajos, los altos costos para comprar otras tierras o la imposibilidad de encontrar otro trabajo considerando las edades de la mayoría de las productoras. Además, se debe considerar la brecha laboral que existe entre hombres y mujeres. En las familias son las mujeres quienes más permanecen vinculadas al trabajo agrícola y quienes menos experiencia laboral fuera de las parcelas tienen, por lo que cuentan con menos posibilidades de insertarse en otros trabajos; por ende, la venta de terrenos puede repercutir de manera distinta. Sin embargo, este tipo de impactos diferenciados no necesariamente son considerados al interior de las familias y se tiende a asumir que los beneficios se dan por igual al conjunto. Más allá del lado económico, la venta de las parcelas o terrenos suponen cambios de modos de vida, romper vínculos con el territorio y/o reducir sus fuentes de alimento. Estos cambios se dan, en muchos casos, por la carencia de opciones de trabajo e ingresos, por la marcada desigualdad en el campo iqueño; es decir, son decisiones que se ven condicionadas por la necesidad y no ejercidas en libertad. En estos contextos, es posible que las trabajadoras opten por insertarse en empresas agroexportadoras o en actividades informales vinculadas al comercio o prestación de servicios. Entonces, las presiones ejercidas en el territorio impactan en las trayectorias de las mujeres y las pueden situar en contextos de mayor vulnerabilidad a la larga, ya que pierden acceso y control a un activo que brinda no solo sustento económico sino muchas bases las bases de su dieta y contribuyen a la seguridad alimentaria de la región y país. 5. 2.1.3 Impactos ambientales La salud de los ecosistemas y las condiciones climáticas son claves para la producción agrícola. En ese sentido, las entrevistas a las productoras y productores familiares evidenciaron preocupaciones centradas sobre todo en la disposición y acceso al recurso hídrico. Un tema que, como se evidenció en capítulos anteriores, ha venido siendo foco de tensiones y conflictos en el valle
107 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador y que se ha ido recrudeciendo a lo largo del tiempo. Las entrevistas mostraron coincidencias en relación con otros impactos ambientales asociados a la presencia de las empresas. Por ejemplo, los impactos percibidos en la calidad o salud de los suelos agrícolas, los cambios en la presencia y resistencia de plagas y, también, en ciertos casos, la desaparición de controladores biológicos, claves para los balances de los ecosistemas. A continuación, se explicarán estos puntos con más detalle a partir de los testimonios de las trabajadoras. Disponibilidad y acceso al recurso hídrico Con relación al recurso hídrico, se hizo mención sobre todo a la disponibilidad y acceso al agua subterránea del valle. En general, las trabajadoras familiares hicieron referencia a la sobreexplotación y disminución del acuífero de Ica, relacionándolo con el incremento de empresas agroexportadoras y, por ende, con su demanda y consumo hídrico. Varias productoras hicieron hincapié en que, además de haber menos disponibilidad de agua subterránea, cada vez tienen menos posibilidades de poder acceder a ella. Todas las productoras entrevistadas indicaron la dificultad de acceder a pozos, o a aquellos que estén operativos, en sus zonas de producción. Se resaltó reiteradas veces que, a diferencia de las empresas, las familias productoras no tenían las capacidades, sobre todo económicas, para acceder a ellos. Los pozos existentes se encuentran mayormente en terrenos privados, que al ser comprados por las empresas han reconfigurado las dinámicas locales de abastecimiento hídrico, como se verá en algunos de los testimonios más abajo. Además, se mencionó que las empresas cuentan con recursos para darles mantenimiento, aumentar su profundidad e, incluso, realizar nuevos (ilegales) pese a las prohibiciones existentes66. Por el contrario, las familias productoras muchas veces solo acaban teniendo acceso a pozos secos y tampoco se les aprueban permisos para la habilitación de nuevos debido a la situación de veda. A continuación, algunas citas que evidencian esta problemática: “Cuando eran las patronas, te vendían agua a todo alrededor del fundo porque decían mientras tenga humedad alrededor, mis pozos no se van a secar. Llegaron los agroexportadores y cero agua, entonces la napa se va bajando…” (Trabajador asalariado, origen Ica, residente de Pueblo Nuevo, 64 años) “No hay pozos; los pozos que había, las empresas los han comprado y nos veden, antes nos vendían una persona que tenía el pozo, ahora no.” (Olga Campos, origen Ica, residente de Salas, 53 años) “Ha llegado una agroexportadora, tiene cuatro pozos, de noche lo prenden. Nosotros solicitamos un pozo como agricultores para poder regar y ANA nos dijo que está prohibido terminan66 La Autoridad Nacional del Agua (ANA) ha declarado hace años la condición de veda de los acuíferos de Ica, Villacurí y Lanchas; por ende, existe una prohibición de perforación de nuevos pozos, cualquier acción orientada a aumentar la extracción de agua subterránea u otorgar nuevos permisos para ejecución de obras o derechos de uso.
108 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador temente y no se podía hacer. Ahora también el pozo que tenemos para tomar agua potable se está secando y cada vez hay menos agua.” (Trabajadora agrícola familiar, origen Ica, residente de Yauca del Rosario, 59 años) “Para cultivo riegan una sola vez al año cuando viene la venida, no riegan con pozo, los únicos que han hecho pozos son las agroexportadoras.” (Ana Hernández, origen Ica, residente de Ocucaje, 28 años) La fuente hídrica principal para las productoras familiares no es el agua subterránea sino el agua superficial. Esta se puede dividir en dos tipos: la no regulada, o también conocida por las productoras como ‘aguas de avenida’, que es aquella que proviene del río Ica durante los meses de verano (enero a abril); y, la segunda, la regulada que proviene del sistema Choclococha67, que se distribuye usualmente entre los meses de septiembre y diciembre. A diferencia del agua subterránea, no se puede acceder durante todo el año. El sistema de riego comprende a varios y diversos actores quienes comparten la necesidad por el recurso hídrico. Este sistema, como ya han indicado diversos investigadores e investigadoras (Oré M., 2005; Cancino, 2012; Damonte & Oré, 2016), es un entramado de aspectos físicos, institucionales y sociales que, con el incremento de empresas agroexportadoras e intereses en el valle, se ha hecho aún más complejo. Según algunos testimonios esta forma de abastecimiento trae diversos impases y no asegura a las productoras y sus familias un abastecimiento adecuado. Incluso se hizo mención de casos específicos donde han estado expuestas a presuntas irregularidades en la distribución del recurso hídrico y a no recibir lo que les correspondía, afectando el desarrollo de sus cultivos. En general, según lo recogido, las productoras acceden a aguas superficiales entre una o dos veces al año, condicionado al pago que realicen. El tema de las tarifas ha sido señalado como crucial, pues consideran que estas, en muchos casos, no responden a la realidad de las familias de la provincia, los precios que el mercado brinda por sus productos e, incluso, a la calidad de agua que reciben a cambio. Las citas presentadas abajo muestran los puntos mencionados y evidencian algunas de las tensiones relacionadas al agua superficial: “Yo he organizado a los agricultores porque no nos hacen caso. Yo pertenezco a una asociación, soy la presidenta en Guadalupe, hay mucho abuso e ignorancia. Le hablo del recurso hídrico, apenas llegaba el agua de Choclococha, y la ley es bien clara, primero es para los agricultores luego para los grandes, pero por el dinero ¿qué hacían?, primero desviaban el agua para los grandes y para los chiquititos no le daban. Hay un sector preocupante donde solo riegan una sola vez con agua de Choclococha, o con agua nueva, con eso sobreviven.” (Carmen García, origen Ica, residente de Salas) 67 Sistema de irrigación que se basa en el trasvase de agua de las partes altas, cuyas aguas fluyen desde la vertiente oriental de los Andes, hasta la parte occidental (valle de Ica).
109 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador “Choclococha, hay opción para comprar, pero es 60 soles, pero serán cinco pulgadas, no es rentable y el agua es salobre, mucho levanta el salitre.” (Leonor Ramos, origen Ica, residente de Santiago, 75 años) Más allá de las tensiones centradas en el acceso a aguas superficiales, se identificó un caso preocupante, el de las productoras del distrito de Yauca del Rosario, un espacio tradicionalmente agrícola. Las productoras manifestaron no poder acceder a ninguna fuente de agua para sus cultivos de manera sostenible. Usualmente su abastecimiento se ha dado producto de las lluvias y huaicos; sin embargo, indican que, en los últimos años, y en especial desde el 2017, las precipitaciones no han sido suficientes; por ende, los terrenos no han sido regados. Entonces su producción se ha visto interrumpida, sus dinámicas familiares modificadas y su situación de vulnerabilidad recrudecida puesto que han perdido su principal fuente de alimento y de ingresos económicos. Los testimonios a continuación muestran lo difícil de la situación que estas trabajadoras vienen viviendo: “Felicito que si quiera tienen agua del río, de la Achirana. En Yauca regamos todo el tiempo con huaico. Si hay lluvias, viene huaico, y nosotros somos bendecidos con el agua. La última vez que se regó fue 2017, que vino bastante agua, el año fue bonito porque todo el mundo regamos porque íbamos a tener, aunque sea dos años de cosecha. Las tierras son benditas, reposadas, pero desde el 2017 no hemos regado, no hay agua hasta el día de hoy. Solo somos sobrevivientes los que estamos en Yauca.” (Trabajadora agrícola familiar, origen Ica, residente de Yauca del Rosario, 59 años) “Desde el 2007 estamos acá (Los Aquijes), yo soy de Yauca. Allá no hay agua por eso nos hemos venido para acá, o sea no hay trabajo, no hay agua, antes vivíamos allá. Tenemos terreno, pero no hay agua, no puedes sembrar nada, no hay ni para comer como dicen. Por eso hemos venidos acá… Mi mamá así y nosotros jóvenes hemos trabajado.” (Trabajadora asalariada, origen Yauca del Rosario, residente de Los Aquijes, 28 años) Según una de las entrevistadas, el acceso al recurso hídrico no es así de dramático para todos y todas. En el distrito se registra la presencia de una empresa que tendría acceso a diversos pozos y, por ello, acceso ininterrumpido al recurso hídrico. Este caso, y las experiencias de las productoras mencionadas previamente, permite esbozar las profundas desigualdades en el acceso al agua y la sostenibilidad de la producción agrícola dependiendo de la escala (pequeña/familiar u orientada a la agroexportación). Si bien para que se den este tipo de escenarios confluyen una serie de responsabilidades y las acciones o inacciones de múltiples actores; es decir, no depende únicamente de las empresas agroexportadoras, desde una lógica de CER se espera que las empresas identifiquen, eviten y/o aborden posibles impactos negativos en los territorios donde se asientan. En la lógica de
110 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador una CER se esperaría que las empresas contribuyan en mejorar los espacios locales, no que acrecienten las desigualdades. En ese sentido, al ser el tema hídrico tan sensible y urgente, se esperaría que las empresas agroexportadoras no solo aseguren procesos internos de eficiencia hídrica, sino que, identificando su peso en el sistema hídrico local, actúen bajo un enfoque de debida diligencia y busquen ser actores que contribuyan a reducir las asimetrías en contextos tan sensibles como el iqueño. Aunque el tema hídrico en la provincia es sumamente complejo, ya que hay múltiples factores por considerar y este estudio no tiene como foco abordar dicha complejidad, la información recogida sí permite identificar que las productoras familiares vienen enfrentando escenarios cada vez más críticos y competitivos por acceder al agua. Esto no es nuevo, es decir, múltiples estudios, como se ha visto en el capítulo I, han venido evidenciando el estrés hídrico que atraviesa la provincia y las desigualdades existentes. Sin embargo, la información recogida actualiza lo que se viene experimentando en los espacios locales de la provincia, donde es evidente que la presión sobre el territorio y/o competencia por el agua sigue aumentando, así como el cambio climático recrudeciéndose. Las entrevistas a las productoras han permitido identificar que, si bien se piensan los impactos de la escasez hídrica en las familias o en las unidades productivas, las mujeres experimentan efectos específicos y particulares. La mayoría afirmó ser quienes conducen las chacras y/o quienes más tiempo al año pasan cuidándolas dentro de sus familias. Esto se debe a varias y muy diversas razones; por ejemplo, siguiendo estereotipos y roles de género, en muchas familias se opta porque las mujeres permanezcan en los espacios locales mientras que los hombres salgan en búsqueda de trabajos asalariados temporales. También responde a que debido a su edad (hay que recordar que el perfil principal son mujeres adultas o en la tercera edad), sus experiencias y requerimientos del sistema laboral no cuentan con muchas posibilidades de insertarse en trabajos fuera de sus chacras. Asimismo, porque conforman actualmente hogares monoparentales (solteras, separadas o viudas) con hijos o hijas mayores quienes se trasladan a otros espacios para estudiar o trabajar, optando por quedarse en sus chacras para asegurar otra fuente de ingreso para la economía familiar, mantener sus activos, entre otros. Entonces, por múltiples motivos, las productoras acaban siendo quienes están más pendientes de la distribución y abastecimiento de agua, quienes emplean más tiempo en realizar pagos, trámites y gestiones relacionados a ella, así como en asistir a las reuniones de las juntas de usuarios; lo que implica tiempo de resta a otras actividades que podrían ser claves para su desarrollo personal. Además, son quienes experimentan de manera más cotidiana y cercana la angustia de la potencial afectación en sus cultivos y quienes tienen mayores posibilidades de ver afectada su autonomía económica, por ejemplo. Cabe precisar que algunas productoras y productores indicaron que las responsabilidades y tareas en torno al tema hídrico eran compartidas por igual.
111 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador No obstante, cuando se indagó sobre el tiempo destinado al año, las diferencias se hicieron más evidentes y también los impactos concretos. Por ende, hay que ver esas diferencias y pensar en los escenarios de mayor vulnerabilidad. Por ejemplo, la afectación que puede traer la falta de agua para sostener a la producción agrícola de una mujer adulta mayor, sin pareja o escasa red familiar, con dependientes o personas enfermas en el hogar, escasa red familiar y carente de otros activos para sostener su vida y necesidades mínimas. Salud del suelo Otro de los impactos ambientales identificados por las productoras fue el deterioro de la salud de los suelos agrícolas. En diversos distritos de la provincia se afirmó que se vienen dando cambios en los suelos que están perjudicando el desarrollo de las plantas y, por eso, afectando las características de sus productos finales. Por ejemplo, se mencionó la pérdida de humedad, relacionándolo con la demanda de agua por parte de las empresas y la continua sobreexplotación de los acuíferos. Asimismo, se indicó que actualmente la profundidad necesaria para encontrar filtraciones de agua es mucho mayor. Por ejemplo, en el distrito de Ocucaje, se resaltó que se tiene que excavar aproximadamente dos metros para identificar filtraciones, cuando hace un par de décadas apenas medio metro. Esto significa que las raíces de los cultivos no acceden o almacenan agua de la misma manera. También se llamó la atención sobre el incremento de la salinidad en los suelos, que aunque se pueda deber a múltiples factores, como la composición en sí del suelo, el manejo incorrecto de drenaje, la calidad de agua de riego, el mal manejo o aplicación de abonos o fertilizantes en sus mismas chacras, entre otros, esta se asoció principalmente a la excesiva aplicación de fertilizantes químicos por parte de las empresas agroexportadoras, los cuales acaban impactando en todo el territorio. En algunos casos se llamó la atención sobre el incremento de la compactación del suelo, reduciendo su vital porosidad para la captación y almacenamiento de agua y la dificultad que experimentan para trabajarlos. Todos estos puntos evidencian no solo los impactos que se pueden estar generando en la producción debido al deterioro de la salud de los suelos, sino da luces sobre el incremento, real o potencial, de la inversión de tiempo y trabajo que las productoras familiares tienen que hacer para enfrentar o mejorar dichas condiciones. Por ejemplo, algunas productoras identificaron que para mejorar los suelos están aplicando más abonos naturales caseros, principalmente excrementos de sus animales. Entonces, enfrentar esta situación les genera esfuerzo y trabajo adicionales que, como se vio en el punto anterior, deben gestionar muchas veces solas. Presencia de plagas y enfermedades La mayoría de las productoras familiares entrevistadas hicieron mención del incremento de plagas y enfermedades en sus cultivos. Se resaltó el aumento significativo de gorgojos, moscas
112 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador blancas, ‘chanchitos’, hongos, entre otros, los cuales vienen afectando a sus sembríos. Si bien estas plagas o enfermedades han sido siempre riesgos esperables en sus procesos de producción, se indicó que no eran tan frecuentes como lo que se viene experimentando actualmente. Igualmente se debe indicar que, aunque este incremento puede deberse también a otros factores, como los cambios en la temperatura y otras condiciones ligadas al cambio climático, es importante considerar estas percepciones, que reflejan saberes locales relacionados a los balances en los ecosistemas y territorios. Según las productoras, estos escenarios están asociados no solo al incremento o introducción de nuevos sembríos alrededor de sus parcelas sino, sobre todo, al uso intensivo y recurrente que las empresas agroexportadoras hacen de pesticidas o plaguicidas. Para la mayoría de las productoras, esto les asegura un manejo efectivo de estas situaciones, el cual es posible debido a que cuentan con los recursos económicos y logísticos. Sin embargo, estas soluciones estarían generando que las plagas se trasladen a los sembríos contiguos; es decir, a sus parcelas, dándose una especie de efecto rebote, pero no contando con las mismas capacidades para hacerles frente. De acuerdo con los testimonios de varias productoras, en el pasado se podía hacer frente a las plagas y enfermedades con curaciones naturales o caseras, pero ahora no es posible ya que estas son más resistentes. Muchas productoras indicaron que se están viendo en la necesidad de usar pesticidas para que no se comprometa su producción y principal fuente de ingresos. En las citas que siguen se puede observar las preocupaciones y experiencias de las productoras en relación con estos temas: “Otro problema grande es que los cultivos son sacados sanos en las agroexportadoras porque ellos curan, fumigan día y noche, no tienen cantidad de plagas. Las plagas migran a los pequeños agricultores, salen de los fundos a los de los pequeños. A nosotros no sale, no da.” (Leonor Ramos, origen Ica, residente de Santiago, 75 años) “¿Qué es lo que ha pasado al llegar estas empresas agroexportadoras? Antes uno sembraba en su chacra el maíz, los pallares, ¿no? En este tiempo tenías el panllevar… No sé si has ido para allá, todo está seco porque ya no puedes sembrar. Tú lo siembras y ya no crece nada, viene la mosca blanca que hay en los fundos. Ellos aplican (insecticidas) porque tienen plata, ¿no? ¿Tú vas a poder aplicar un pedacito de terrenito para sembrar tu chacrita? ¿Cuánto va a costar y no va a dar nada? No crece, se pone amarillo y se muere. Por eso hace que las cosas, como los pallares, estén caros, no da, no hay como antes. Antes este tiempo comíamos choclo cualquier cantidad, ahora no puedo comer choclo, ese es el tema.” (Paulina Velásquez, origen Apurímac, residente de Santiago, 49 años)
113 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador “Mi campo está afectado por el chanchito blanco, todos mis vecinos tienen también afectados sus viñedos. ¿Qué hemos optado por hacer? Limpiar los campos, las parras y hemos optado por aplicar insecticidas, no nos queda otra, porque el chanchito mata la parra.” (Mirtha Álvarez, origen y residente de Ica, 65 años) Los testimonios evidencian que las productoras están enfrentando contextos más adversos para producir. Por un lado, estos les generan mayor inversión económica, siendo importante considerar, tal como lo indicaron varias productoras, el alza sostenida de los precios de los pesticidas y fertilizantes en los últimos años; y, por el contrario, la baja de los precios ofrecidos por los intermediarios por sus productos. En muchos casos sus márgenes de ganancia se han venido reduciendo drásticamente e, incluso, en otros casos no logran ni recuperar su inversión inicial en la campaña agrícola. Más allá del tema económico, el aumento de plagas les implica más dedicación; es decir, más tiempo y trabajo. Las productoras están destinando más horas a la semana para enfrentar u organizar el control de las enfermedades o mejoramiento de nutrición de las plantas para poder hacerles frente. Estas mujeres están viéndose más recargadas de trabajo para sostener sus ingresos mínimos y, en muchos casos, para asegurar una de sus fuentes principales de alimento. Tal como se indicó anteriormente, el perfil predominante de las trabajadoras agrícolas familiares es el de mujeres por encima de los cincuenta años de edad, por lo que la recarga de trabajo puede tener un impacto distinto en sus cuerpos y bienestar. Además, se identificaron otros impactos asociados a estas plagas o enfermedades; por ejemplo, para algunas trabajadoras estas están llevando a que se cambie de cultivos tradicionales y de panllevar a otros como la pecana o palto; pudiendo generar a la larga problemas de abastecimiento en los mercados locales. Otras identificaron los problemas ambientales que se pueden estar generando por el uso indiscriminado de pesticidas; por ejemplo, la contaminación de fuentes de agua y suelos, la reducción o eliminación de especies que funcionan como controladores biológicos o reducción de biodiversidad en general. Esto es importante porque se sugiere que el uso de pesticidas dentro de las empresas debería ser monitoreado o analizado viendo sus impactos de manera más amplia en los territorios. Por último, con relación a los impactos ambientales percibidos por las trabajadoras, se identificó que comparten la apreciación de que las instancias estatales no están monitoreando de manera efectiva estos temas en sus territorios. Se percibe que no se viene dando apoyo o soporte técnico sustancial desde instancias públicas claves, como lo son el Senasa, la DRA o el ALA, para la producción agrícola familiar; por ejemplo, sobre el manejo de plagas se indicó que no se brinda información oportuna en campo o no hay soporte significativo para mejorar sus prácticas agrícolas.
114 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador Actualmente, las productoras tienen que enfrentar contextos con estrés hídrico, problemas con la salud de los suelos, incremento de plagas y enfermedades, alza de precios de insumos y jornales, baja de precios de sus productos, escasa asistencia técnica, escasas fuentes de préstamo o financiamiento oportuno y, además, están expuestas al cambio climático. Sin duda son contextos donde el riesgo de producción e inversión ha aumentado significativamente; por ello, muchas trabajadoras y sus familias están optando por reducir sus hectáreas de siembra, otras optando por ya no producir debido al temor de aumentar sus deudas o, incluso, considerar el alquiler o venta de sus tierras. De esta manera, las productoras están viéndose cada vez más expuestas a quedarse sin sustento e, incluso, a ser despojadas de su activo principal, la tierra, pero también a ser despojadas de sus modos de vida. 5.2.2 Espacio familiar Las trabajadoras agrícolas familiares no se ciñen a horarios y/o dinámicas establecidas por las empresas agroexportadoras a diferencia de las trabajadoras asalariadas. Esto podría sugerir, en primera instancia, que cuentan con menor carga de trabajo y/o mayor disposición de tiempo para ellas y sus espacios o relaciones familiares. Sin embargo, la sección anterior evidencia que las condiciones actuales de producción les están suponiendo mayor demanda de tiempo, que sumado a las cargas del trabajo de cuidados que desempeñan en sus hogares, se traducen en jornadas laborales bastantes extenuantes. A continuación, se brindará información sobre el trabajo de cuidados que realizan las trabajadoras y se evidenciará cómo este se está viendo también impactado por las condiciones ambientales y las presiones en los territorios relacionadas con la agroexportación. 5.2.2.1 Economía del cuidado Las trabajadoras agrícolas familiares cumplen un rol central en el trabajo de cuidados que desempeñan en sus hogares. En las entrevistas realizadas quedó claro, una vez más, que este trabajo es mayoritariamente femenino y que aún las formas de distribución son sumamente desiguales, las cuales siguen siendo basadas en estereotipos y prejuicios de género bastante marcados. En lo que respecta a las tareas de cuidado centradas en las tareas domésticas, uno de los puntos más resaltantes en las entrevistas fue el del abastecimiento de agua para las tareas de limpieza y cuidado de los miembros de la familia. La mayoría de las trabajadoras afirmó que son ellas las responsables de asegurar y gestionar este recurso en sus hogares. Como se observó en la sección anterior, el estrés hídrico en la provincia, debido a la sobreexplotación del recurso, el cambio climático y el crecimiento poblacional y acelerados procesos de urbanización viene impactando en la demanda y acceso al agua en las viviendas o localidades. Por ejemplo, se identificó casos extremos, sectores en los distritos de Ocucaje o Yauca del Rosario, donde las trabajadoras indicaron que solo acceden al servicio de agua por una hora u hora y media una vez a la semana. Asimismo, se identificaron sectores en el distrito de Santiago
115 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador donde solo se accede al servicio dos veces por semana por el lapso de una hora. Este acceso tan limitado afecta múltiples aspectos, como el aseo y autocuidado, la limpieza del hogar, la preparación de alimentos o el mantenimiento de animales menores que es muchas veces una fuente de ingresos. Un punto importante para considerar es que el servicio de agua no es regular; es decir, no se provee/recibe agua siempre a la misma hora o día; varias trabajadoras afirmaron que experimentan cotidianamente cambios de último minuto. Entonces, al ser ellas las responsables principales, organizan sus rutinas y desplazamientos en relación con la llegada del servicio pues deben estar atentas para la recolección y almacenamiento del agua en la vivienda. Por ende, los cambios en horarios o días no solo retrasan contar con el recurso en el hogar y todo lo que eso conlleva, sino que tienen impactos directos en la planificación, manejo de tiempo y hasta afectan la libertad de movimiento de estas mujeres. Si bien se identificó que en algunos casos las trabajadoras se apoyan en otros miembros de la familia o incluyen en sus estrategias a sus vecinas o vecinos para responder a estos problemas de abastecimiento, ellas son principalmente las responsables de gestionar u organizar, lo que implica una demanda de tiempo adicional con respecto a miembros masculinos del hogar. Muchas veces no se consideran esos pequeños impactos diferenciados según género, pero son importantes porque implican responsabilidades y cargas mentales diferenciadas que acaban afectando los cuerpos y el bienestar de las trabajadoras familiares. Asimismo, se debe considerar que se identificaron casos donde trabajadoras adultas mayores permanecen solas en el espacio rural, careciendo de redes familiares de soporte inmediato, haciendo que su carga sea aún mayor. Por otra parte, la falta de acceso cotidiano y regular al servicio de agua en los hogares, genera en muchos casos la demanda de comprarla. Varias trabajadoras indicaron que en sus localidades optan por comprar litros o ‘tancadas’ de agua, a las municipalidades o a terceros. Por ejemplo, en Ocucaje se indicó que se paga S/ 30 por 5 litros de agua aproximadamente y en Yauca del Rosario S/ 300 por llenar un tanque de vivienda. De esta manera, las trabajadoras y sus familias no solo ven afectadas las condiciones mínimas para la sostenibilidad de la vida sino también sus ya precarias economías. La cita a continuación se consideró pertinente al evidenciar cómo, en aquellos extremos, se están viendo vulnerados múltiples derechos de estas mujeres y sus familias: “Tenemos un pozo que es para la vivienda porque del puquial no nos mandan, de ese pozo solo nos dan una hora a la semana, una hora. Como le hemos dicho al alcalde: ‘Usted que no vive acá, no sabe’. Una hora teniendo ancianos, niños, animales, nosotros queremos bañarnos, viene uno de la chacra y quiere bañarse, cambiarse... Tenemos que comprar tancadas de agua, 300 soles nos compramos una tancada, yo tengo mis recibos, esto es un abuso.” (Trabajadora agrícola familiar, origen Ica, residente de Yauca del Rosario, 59 años)
116 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador La situación hídrica de la provincia, tal como se ha visto en estudios anteriores, es sumamente crítica y las desigualdades en torno al acceso al agua parecen ser cada vez más profundas. Muchas trabajadoras familiares compararon las duras situaciones que atraviesan en torno al acceso al agua en sus viviendas con el acceso continuo que se tiene en las empresas agroexportadoras para su producción. Aunque las fuentes, calidad de agua y sistemas requeridos son distintos y, además, estas desigualdades no dependen únicamente de las empresas agroexportadoras, pues hay múltiples actores públicos relacionados, bajo una lógica de CER las empresas deberían contar con análisis más detallados y considerar los potenciales efectos no deseados en sus zonas de influencia. Así pueden convertirse también en actores activos que contribuyan a reducir las desigualdades existentes en torno al recurso hídrico. Otras tareas claves del cuidado que asumen mayoritariamente las trabajadoras agrícolas familiares son la obtención, gestión y preparación de alimentos. En varias entrevistas se manifestó que los cambios que se vienen dando en la producción orientada al consumo local (reducción o cese en la siembra, variación en los productos, entre otros) vienen impactando en la composición de las dietas y en las economías de las trabajadoras. Estos cambios están relacionados con las presiones sobre los territorios y con las condiciones ambientales antes mencionadas. Por ejemplo, en varios distritos las trabajadoras afirmaron ya no contar con el mismo acceso a ciertos alimentos básicos, ya sea por su producción o el mercado. Se hizo mención a algunas legumbres y, en especial, al consumo, calidad y precio del pallar, y a algunas frutas. Con relación a estas últimas, se identificó que en algunos casos no es que no se estén produciendo en los ámbitos locales; sin embargo, se producen sobre todo al interior de los fundos y la producción es orientada para la exportación. Algunas trabajadoras enfatizaron la desconexión que perciben entre las empresas y las poblaciones usando justamente como ejemplo el acceso a ciertos productos para consumo. Según indicaron algunas entrevistadas, las empresas cuentan con mermas en sus procesos de producción, pues los productos que exportan deben tener ciertas características de forma, tamaño, etc. Entonces, aquellos productos que no cumplen con dichos estándares estarían siendo desechados o, mejor dicho, enterrados, antes de ser orientados al mercado local o ser donados. A continuación, algunas citas que ejemplifican lo identificado: “En las empresas, los frutos que no están tan buenos no te lo regalan, prefieren hacer huecos y botarlas; así es…” (Trabajadora agrícola familiar, origen y residencia de Ocucaje, 28 años) “Como asociación siempre hemos tocado puertas de fundos; cuántas veces. Por ejemplo, para Navidad, un apoyo, a veces les hemos solicitado hasta frutas porque nosotros hemos verificado, hemos visto con mucha pena que ellos sacaron su cosecha de mandarina, la mandarina a veces
117 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador esta rajadita, ¿no? Y eso, ¿cómo no le dan al pueblo que no hemos regado? ¿Qué les cuesta, aunque sea decir acá afuera está si no quieren que entremos? O que vaya un representante y se le regala, le regalen a su pueblo. ¿Sabes lo que hacen? Hacen un inmenso hueco y lo entierran. Tantos niños, gente que lo necesitamos, no nos dan. ¿Dónde está la sensibilidad?” (Trabajadora agrícola familiar, origen Ica, residente de Yauca del Rosario, 59 años) Si bien estos casos no han sido mencionados por la mayoría de las trabajadoras entrevistadas es un punto que merecería mayor análisis, puesto que el descarte de alimentos en un contexto de estrés hídrico, cambio climático, marcadas desigualdades y alta vulnerabilidad económica de las trabajadoras agrícolas familiares contradeciría discursos y compromisos empresariales por la sostenibilidad y responsabilidad social con los actores locales. Otra labor vital en el ámbito familiar es el trabajo de cuidado centrado en las personas dependientes (hijos, hijas, personas adultas mayores, enfermas, entre otros). Al igual que en el caso de las trabajadoras asalariadas, son estas mujeres quienes proveen principalmente no solo las condiciones materiales sino también afectivas para sostenerlas y contribuir a su desarrollo. En el caso de las trabajadoras agrícolas familiares se perciben ciertas diferencias con el rol que cumplen actualmente. La mayoría de las entrevistadas son mujeres que ya tienen hijos o hijas mayores, incluso muchas son ya abuelas; por ende, si bien aún contribuyen a las labores de cuidado de sus nietos o nietas, sus cargas ya no son tan intensas como cuando sus hijos o hijas eran menores. La carga de trabajo de cuidados para el caso de estas mujeres se ha visto en este ámbito disminuida, mostrando la relación directa con los ciclos de la vida. 5.2.1.2 Participación-representación familiar La mayoría de las trabajadoras entrevistadas manifestó participar u ocupar cargos en asociaciones de productores/as, organizaciones comunales o vinculadas a la gestión del agua tanto para fines agrícolas como para consumo humano. Algunas mujeres ocupan cargos en las directivas de las Juntas Administradoras de Servicio y Saneamiento (JASS) en sus localidades, otras son parte de las directivas o tienen una participación activa en las organizaciones de usuarios/as de agua con fines agrarios en sus distintos niveles (comités, comisiones o juntas) o ejercen cargos en asociaciones de producción agropecuaria. Es importante indicar que la participación en estos espacios no responde usualmente a una lógica individual, sino que se hace en representación de la familia en tanto se beneficia el hogar o parcela en su conjunto. Las entrevistas evidenciaron que actualmente las mujeres vienen ocupando cargos directivos en diversas organizaciones, algo poco probable hace veinte años. Sin embargo, también se manifestó que la participación femenina no es tan extendida en las directivas en la provincia. Por el contrario, se sugirió hay una mayor participación como miembros o usuarias; siendo también resaltado por varios varones. Esto puede ser visto como un indicador de la mejora
118 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador de la participación femenina en espacios organizacionales o de decisión sobre la gestión de recursos, pero habría que ver con mayor detalle el contexto en el que se asegura esa participación, la forma en la que se participa, el reconocimiento formal de los derechos, entre otros. Por ejemplo, puede ocurrir que las mujeres participan en las juntas de usuarios no porque se está promoviendo mayor igualdad en dichos espacios sino porque los hombres de la familia no se encuentran en el espacio rural; sino se optaría porque ellos sean quienes representen a las familias. La participación o el ejercicio de los cargos antes mencionados les implica deban cumplir con múltiples obligaciones y responsabilidades, como asistir a reuniones y/o asambleas, realizar tareas de monitoreo o supervisión, acciones de sostenimiento organizacional, mantenimiento de infraestructura, trámites que implican desplazamientos, entre otros. El ejercicio de estos cargos les supone una demanda extra de tiempo y una mayor recarga en sus agendas. Asimismo, se debe considerar que los cargos que ejercen son de carácter voluntario; es decir, no son remunerados y que asumirlos implica menor disponibilidad de tiempo para la generación de ingresos. Hasta aquí puede verse cómo la mayoría de las productoras tienen un triple rol; primero, como cuidadoras en sus espacios familiares; segundo, como trabajadoras en sus espacios productivos; y, tercero, como dirigentas o lideresas en sus espacios comunales, debiendo gestionar una multiplicidad de responsabilidades y demandas en contextos de alta vulnerabilidad y desigualdades. 5.2.3 Espacio personal: bienestar de las trabajadoras Al igual que en el caso de las trabajadoras asalariadas se expondrá en esta sección información centrada en la salud física y mental de las productoras. La información recopilada permite reflexionar en cómo los cuerpos de las mujeres vienen siendo impactados por las condiciones ambientales, económicas y sociales, en especial, por la discriminación y violencia de género. Con relación a la salud física, las experiencias de las trabajadoras familiares evidencian cómo las cargas centradas en la producción agropecuaria y las del trabajo de cuidado en el hogar pueden generar ciertas dolencias específicas. El trabajo en las parcelas implica actividades que demandan una alta exigencia física; por ejemplo, levantar o transportar objetos pesados, permanecer en posiciones específicas durante periodos largos de tiempo (agachadas), posiciones y movimientos repetitivos que recargan músculos específicos, entre otros. Algunas de las entrevistadas indicaron dedicar también parte de su tiempo al cuidado de animales menores, ya sea para consumo familiar o venta local, por lo que se intensifican sus actividades físicas. Estas actividades se ven impactadas por los factores ambientales y territoriales mencionados anteriormente, generando contextos aún más demandantes para las productoras; por ejemplo, la
119 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador exposición a altas temperaturas y/o a la radiación solar. Se identificó que a diferencia de lo que ocurre con las trabajadoras asalariadas, estas mujeres cuentan con la posibilidad de readecuar sus horarios o rutinas para reducir su exposición al sol o altas temperaturas. Algunas productoras enfatizaron que vienen optando por empezar sus rutinas más temprano o tener pausas más extensas para no exponerse a los efectos de las altas temperaturas y radiación. Sin duda, los efectos del cambio climático vienen siendo percibidos en la cotidianidad de estas mujeres y comprometiendo sus actividades. Todas las entrevistadas coincidieron en señalar que su trabajo productivo conlleva una alta demanda física e, incluso, algunas hicieron hincapié en que actualmente era un trabajo aún más sacrificado. Según evidenciaron los testimonios, es importante recordar que son las mujeres quienes más tiempo destinan a lo largo del año al cuidado de las parcelas familiares y a la ejecución de este tipo de tareas. En varios casos, las productoras indicaron tener la necesidad de contratar personal por jornal para apoyarlas con las tareas más duras o pesadas, las cuales ya no podían realizar. Es necesario recordar que el promedio de edad de las entrevistadas en este caso era más alto que el de las productoras asalariadas; por ende, sus aptitudes físicas distintas. La contratación de personal de apoyo sin duda alivia las cargas físicas a las que están expuestas las trabajadoras, pero no es accesible continuamente debido a la escasez de recursos económicos. El trabajo de cuidados en contextos rurales como los que habitan las productoras, caracterizados por un limitado acceso a servicios básicos y muchas veces condiciones materiales precarias, y la desigualdad de tareas ejercidas por mujeres y hombres, acaban generándoles aún mayor demanda física. La suma de todas las actividades descritas evidencia las rutinas extenuantes de estas mujeres, relacionadas a su condición de género y a lo que viene ocurriendo en sus territorios. Los testimonios evidenciaron situaciones de agotamiento extremo y se recogió reiteradas referencias a dolencias musculares (zona lumbar), enfermedades en los riñones, problemas en la columna, con las articulaciones o dolores de cabeza, principalmente. Las productoras, al igual que en el caso anterior, manifestaron aliviar sus dolencias principalmente con la automedicación, a través de lo recetado y proporcionado en las farmacias locales, postergando la atención en los sistemas de salud público o privado, pues les demanda inversiones de tiempo y dinero que son cruciales para ellas. De este modo, las productoras asumen intensas cargas de trabajo, productivo y reproductivo, que pueden tender a comprometer su salud y no tener mecanismos adecuados para hacerle frente, aumentando así su vulnerabilidad. En lo que respecta a la salud mental se pudo constatar que las productoras se ven expuestas a situaciones de estrés y angustia, pero no responden a las mismas razones que las de las trabajadoras asalariadas. Tal y como se indicó, las productoras, en la mayoría de los casos, ya no ejercen labores de cuidado o crianza de manera tan intensa y, por tal motivo, no experimentan
120 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador situaciones de estrés relacionadas a esas responsabilidades o apegos. Sin embargo, sí se identificó que los cambios en las dinámicas territoriales, ambientales, climáticas y los impactos que se vienen generando en sus espacios de producción, les vienen generando situaciones de angustia o estrés ya que se están viendo comprometidas sus fuentes de protección y sustento. Sin duda, estas situaciones vienen afectando a los productores y productoras agropecuarios en general, pero las mujeres están expuestas a ver los impactos y riesgos más cotidianamente, pudiendo verse incrementado sus cuadros de tensión. Además, se percibió en las entrevistas una sensación de desprotección y escasez de mecanismos y herramientas para reducir los impactos que se vienen generando en sus espacios productivos y, por ello, en sus activos familiares. Las productoras familiares entrevistadas no cuentan con jornadas laborales tan rígidas a diferencia de las trabajadoras asalariadas, por lo que pueden darse ciertas pausas en sus jornadas diarias de trabajo en las parcelas. Sin embargo, según las respuestas, estas no son muchas debido a las múltiples cargas que asumen en sus espacios familiares, productivos y comunales. Estas cargas les demandan una gestión minuciosa del tiempo, careciendo de tiempo libre. Se identificó que las productoras tienen pocos espacios orientados al descanso, esparcimiento con pares o autocuidado en general. Varias trabajadoras indicaron que carecen de tiempo para ese tipo de actividades; es decir, el tiempo para ellas mismas es casi nulo. Asimismo, se percibió que muchas también reproducen estereotipos de género, los cuales refuerzan su rol de cuidadoras y de atención a las necesidades de otras y otros antes que las propias. Es importante indicar que las productoras enfatizaron en los impactos que la pandemia trajo en sus rutinas y dinámicas de socialización. La mayoría, al ser adultas mayores y por ser consideradas como población de alto riesgo, redujeron sus contactos con otras personas. Además, al experimentar la enfermedad o muertes de familiares o personas cercanas, reforzaron su aislamiento, generando impactos en su bienestar emocional. Por otra parte, se señalaron otros efectos de la pandemia y aislamiento que impactaron en el bienestar de muchas mujeres: el incremento de la violencia doméstica (física y psicológica). No obstante, ninguna identificó el tema como algo propio o cercano, sino como una preocupación por lo ocurrido en el ámbito local. Estos comentarios muestran los dramáticos impactos diferenciados según el género que la pandemia ha traído. La salud mental sigue siendo un tema poco priorizado por las productoras, y es que, como se ha visto hasta aquí, estas se encuentran desbordadas de tareas y actividades y deben enfrentar contextos adversos cotidianamente; entre ellos, la discriminación de género. Asimismo, se tiene poca información sobre la importancia de la salud mental, persisten aún muchos prejuicios en relación con ella y existe un escaso acceso a servicios psicológicos públicos. En esta sección se ha podido constatar cómo las productoras familiares experimentan condiciones de trabajo (productivo y reproductivo) bastantes duras. Su trabajo se ve acrecentado por
121 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador las presiones en sus territorios y los cambios ambientales que están relacionados al desarrollo de la actividad agroexportadora en el valle. También se ve incrementado por la discriminación de género, por los estereotipos reproducidos sobre lo que implica ser mujeres. De esta manera, su salud física y mental se están viendo comprometidas, siendo necesarios mecanismos que evidencien la realidad particular de las trabajadoras familiares, así como abordar los problemas particulares que les afectan
122 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador Las conclusiones se dividirán en tres partes: la primera, centrada en aquellas relacionadas a la realidad de las mujeres trabajadoras agrícolas en general (asalariadas y familiares) en el contexto agroexportador de la provincia; la segunda, estará enfocada en las experiencias particulares de las trabajadoras asalariadas; y, la tercera, en las trabajadoras agrícolas familiares. Generales 1. La agroexportación es una actividad económica importante para la región y para la provincia de Ica. Su crecimiento constante, influenciado por una serie de incentivos provistos desde el Estado y la creciente demanda internacional de productos agrícolas, la ha venido consolidando como una de las principales actividades generadoras de divisas y fuente de empleo, directo e indirecto, contribuyendo a las economías de miles de familias iqueñas y no iqueñas. También, la agroexportación ha venido contribuyendo al incremento de la tasa de empleo formal femenino. Sin embargo, es importante resaltar que el tipo de empleo generado ha sido sobre todo de carácter temporal y la calidad de este cuestionada. Además, el mayor número de mujeres se inserta en las posiciones de menor calificación e ingresos. Según los testimonios, este tipo de trabajo es elegido por las mujeres debido a la precariedad del mercado laboral y a la escasez de oportunidades para ellas, tanto en Ica como en las diferentes regiones del país. 2. La contribución de esta actividad al incremento de empleo formal femenino, resaltado por diversos actores privados y públicos, tiende a invisibilizar la significativa persistencia de brechas entre mujeres y hombres con relación al derecho a un trabajo digno. Las mujeres iqueñas siguen insertándose sobre todo en el ámbito informal, principalmente en ramas como las de servicios y comercio, y siguen siendo quienes mayoritariamente se encuentran en una situación de subempleo o ‘inactividad’ laboral (categoría INEI) debido a la discriminación de género. Es evidente que el trabajo de cuidados sigue condicionando y limitando las oportunidades de las mujeres para insertarse en el mercado laboral en igualdad de condiciones. Según los testimonios, pese a todos los marcos formales, la mayoría de las mujeres siguen viendo reducidas sus oportunidades laborales y económicas por su condición de género; por ejemplo, cuando consideran salir embarazadas, cuando gestan, durante la lactancia e, incluso, cuando menstrúan. 3. La agroexportación ha transformado la provincia más allá del ámbito económico, esta ha generado reconfiguraciones territoriales, ambientales y sociales; las cuales han venido impactando en la vida cotidiana de la ciudadanía. En este sentido, todas las trabajadoras (asalariadas y familiares) han coincidido en resaltar las presiones y tensiones que experimentan en sus espacios de vivienda como en sus espacios productivos o familiares. Dichas presiones se relacionan Conclusiones
123 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador con el interés de las empresas agroexportadoras por la expansión de sus propiedades o por el control de cultivos en el valle (alquileres), los procesos de migración generados por la demanda de mano de obra o los intereses de empresas constructoras por desarrollar proyectos que respondan a la demanda percibida. La provincia se ve cruzada por una multiplicidad de intereses que tienden a entrar en tensión con los intereses o preocupaciones de las trabajadoras y sus familias. Esta situación se agrava por la desigualdad de recursos con los que cuentan los distintos actores y actoras, la débil institucionalidad política y la ausencia de una regulación efectiva que priorice una gestión territorial sostenible de la provincia. 4. En relación con los impactos ambientales vinculados a la actividad, las trabajadoras coincidieron en señalar que es el estrés hídrico y la situación de emergencia que atraviesa la provincia como uno de los principales problemas que deben enfrentar. Los problemas de disponibilidad, acceso y regularidad en el servicio de agua (causados por la sobreexplotación, el cambio climático, las condiciones de infraestructura/gestión y/o las desigualdades de recursos para su obtención) han venido generando impactos negativos, ya sea en los espacios domésticos y/o productivos de la población de la provincia. No obstante, la información evidencia impactos diferenciados significativos según el género. La situación hídrica en la provincia forja un impacto directo en las rutinas, trabajo, economías y bienestar de las trabajadoras, en tanto son ellas las responsables principales de su abastecimiento para el hogar, el trabajo de cuidado y/o quienes más tienden a permanecer a lo largo del año en el cuidado y gestión de las parcelas familiares. Además, estos impactos se ven recrudecidos en el caso de mujeres solteras, migrantes o mayores, quienes carecen muchas veces de apoyo logístico y/o económico para hacer frente a esta situación. 5. El cambio climático (variación de temperaturas, mayor recurrencia de eventos extremos, incremento de radiación e incremento de enfermedades) viene afectando directamente las condiciones de producción y trabajo agrícola en la provincia. Sin embargo, hay una vulnerabilidad diferenciada en tanto al acceso a información, tecnología y recursos con los que cuentan para hacerle frente quienes se orientan a la agricultura familiar y a la agroexportación. Pese a esta diferencia, se pudo constatar que la mayoría de las trabajadoras sigue sumamente expuesta en la práctica a los impactos del cambio climático. Se identificaron posibles impactos en la salud física de las trabajadoras que podrían relacionarse con este proceso. Por otro lado, el cambio climático como proceso, sus efectos y, sobre todo, la urgencia de medidas para adaptación al mismo, no fueron temas identificados como prioritarios en los discursos de las trabajadoras. Sin duda es preocupante considerando la alta vulnerabilidad del Perú y la situación de emergencia ambiental a nivel mundial. 6. Se ha constatado que ha habido ciertos cambios en las políticas e institucionalidad de un sector de empresas agroexportadoras y sus gremios en los últimos años. Estas modificaciones han estado orientadas a promover discursos y acciones voluntarias que evidencien una CER donde el respeto
124 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador por los derechos humanos, la igualdad de género o el cuidado del ambiente son en teoría fundamentales. Estos cambios internos han surgido en contextos de demandas externas tales como el surgimiento de principios e instrumentos internacionales (Principios Rectores o los ODS), la adscripción y acciones del Estado (PNA) y/o las tendencias de los mercados de destino por un consumo más responsable y sostenible; es decir, parecen haber sido sobre todo el resultado de condicionantes externos antes que de procesos de reflexión corporativa interna. En este sentido, pese a ciertas iniciativas registradas, la mayor parte de las trabajadoras agrícolas no percibe que predomine una cultura de responsabilidad o debida diligencia, tanto interna como externamente, en la mayoría de las empresas agroexportadoras. Más bien se percibe, en la mayoría de los casos, como desconectadas de los territorios donde se sitúan y lejanas de quienes las sustentan (fuerza laboral) y rodean (colindantes). Las trabajadoras tampoco registran que existan políticas o planes orientados a la promoción de los derechos humanos y ambientales o que promuevan la igualdad de género. Existen brechas significativas entre lo que se percibe como avances a nivel institucional o formal dentro del empresariado y lo que ocurre en la práctica desde la visión de las trabajadoras. Esto podría evidenciar que el sector de empresas que apuesta por una CER aún no es significativo en términos globales en la provincia, o que las acciones que vienen siendo implementadas no están generando los impactos deseados. 7. Los testimonios de las trabajadoras agrícolas (mujeres cisgénero y transgénero) evidencian que estas sufren cotidianamente de los impactos de la desigualdad y discriminación de género. También demuestran que, a diferencia de sus pares masculinos, estas pueden experimentar diversos tipos de violencias (económica, psicológica, sexual o física) en los diferentes espacios donde se desarrollan: hogares, espacios laborales, comunidades u organizaciones, en el acceso a servicios públicos o justicia. Esta información no genera mayor sorpresa considerando que el Perú es un país caracterizado por una sociedad marcadamente patriarcal y machista. Sin embargo, la información ha evidenciado que la agroexportación puede conllevar indirectamente a contextos donde la vulnerabilidad o posibilidades de experimentar discriminación y violencia se vean aumentadas. Asimismo, siguiendo un enfoque interseccional, ha quedado claro que efectivamente son las mujeres indígenas (andinas y amazónicas), migrantes, transgénero y adultas mayores quienes se encuentran en escenarios de mayor vulnerabilidad dado que experimentan múltiples formas de discriminación y sistemas de opresión, no siendo esto considerado en su real magnitud por la mayoría de las empresas e instancias públicas en su planificación e intervención. 8. Todas las trabajadoras agrícolas entrevistadas afirmaron ser las responsables principales del trabajo de cuidados en sus hogares, siendo la participación de sus parejas u otros miembros masculinos del hogar sumamente baja. Los testimonios evidencian que la desigualdad en la distribución del tiempo orientado a este tipo de trabajo entre hombres y mujeres es marcada y alarmante. Esta desigualdad es normalizada por los estereotipos y discriminación de género que
125 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador siguen invisibilizando las responsabilidades múltiples en torno al cuidado. Se puede afirmar que la economía del cuidado se sostiene sobre todo en las mujeres, en las trabajadoras, pero también en sus redes femeninas (consanguíneas, políticas o amicales) y se constriñe al espacio privado. De este modo, las trabajadoras vienen experimentando dobles o hasta triples jornadas laborales entre el trabajo productivo, reproductivo y, durante la pandemia, el educativo. Asimismo, se identificó que la agroexportación, considerando sus lógicas de producción (horarios estrictos, sobre demanda en temporadas, tareas que implican cada vez más tiempo para ser cumplidas) e impactos territoriales y ambientales (transformación de las dinámicas espaciales y de propiedad, presión en el recurso hídrico, influencia potencial de contagio de plagas a parcelas), intensifica o sobrecarga las ya agobiantes rutinas de las trabajadoras. Esto sumado al deficiente acceso a servicios básicos y a la ausencia de sistemas de cuidados públicos y privados que sean accesibles, pertinentes y justos, acaban impactando drásticamente en los cuerpos, libertades y calidad de vida de las trabajadoras. Esta situación es aún más dura para aquellas trabajadoras con carga familiar que son migrantes o quienes no cuentan con redes permanentes en la provincia porque carecen de soportes que aligeren sus cargas de trabajo. La situación de las trabajadoras evidencia la necesidad de visibilizar el trabajo de cuidados para la sostenibilidad de la vida y la urgencia de la corresponsabilidad, de una democratización verdadera del cuidado para luchar contra la desigualdad de género que afecta a las mujeres. 9. La sobrecarga de trabajo productivo y reproductivo viene generando un impacto directo en la participación social y política de las trabajadoras agrícolas. Las entrevistas evidencian que estas tienen menos tiempo disponible y más desincentivos, en comparación de los hombres, para ejercer sus derechos de participación. Además, las trabajadoras con hijos o hijas en la primera infancia, con escasas redes de soporte y con ámbitos familiares donde prevalecen actitudes machistas, tienen aún menos probabilidades de ejercer estos derechos. La participación de las trabajadoras aún en muchos casos se da en respuesta a la ausencia de un miembro masculino en el hogar; respondiendo no a un desinterés social o político sino a la escasez de tiempo, cargas mentales y cansancio que experimentan. Si bien hay trabajadoras que han buscado sortear todos los obstáculos para ejercer sus derechos de participación activamente e, incluso, han logrado desarrollar liderazgos transformadores (implicándoles procesos extenuantes que son usualmente invisibilizados), aún es una minoría las que pueden lograrlo. Las organizaciones o asociaciones identificadas no cuentan con un enfoque de género, ni abordan el tema del cuidado; es decir, no disponen de acciones internas que busquen responder colectivamente al mismo para promover espacios con mayor igualdad. Por el contrario, la ausencia de las mujeres tiende a ser justificada y normalizada tanto por hombres como por mujeres. Así, permanecen desigualdades en la composición de las organizaciones y en sus directivas o cargos principales, siendo en la mayoría de los casos predominantemente masculinas. Por tanto, las preocupaciones o problemáticas específicas que afectan a las mujeres en los territorios tienden a estar ausentes o subrepresentadas en las agendas de estas organizaciones.
126 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador 10. El bienestar de las trabajadoras agrícolas entrevistadas se está viendo críticamente afectado. Las cargas laborales y mentales diferenciadas, así como la discriminación y violencias que experimentan en los espacios domésticos y públicos, vienen generando impactos directos en su salud física y mental. Las trabajadoras carecen de tiempo para el autocuidado, expresándose en el agotamiento físico extremo, dolencias, cansancio mental, estrés, angustia y/o potenciales cuadros depresivos que muchas manifestaron venir experimentando. La pandemia y el aislamiento vivido han empeorado la situación de la mayoría de las trabajadoras. Por ello, se evidencia la importancia de aproximaciones e intervenciones con un enfoque de género que aborden los impactos específicos en las mujeres de este proceso. 11. Pese a la prevalencia de estructuras patriarcales y a todas las adversidades que las trabajadoras agrícolas deben enfrentar, se percibió que las luchas y resistencias de estas mujeres se dan de diversos modos y constantes. Las trabajadoras no son sujetas pasivas sino activas y su agencia por hacer frente a la discriminación de género puede verse expresada en lo privado o público, siendo todas las formas igual de importantes. El esfuerzo de contribuir en la educación superior de sus hijas, el cuestionar los estereotipos de género a través de los valores inculcados a sus hijos o hijas menores o el desarrollo de liderazgos que busquen posicionar las problemáticas de sus territorios son todos ejemplos de esas agencias diversas y el interés por cambios que aseguren condiciones futuras más justas. Trabajadoras asalariadas 1. Las trabajadoras reconocen que la agroexportación contribuye a sus economías familiares y autonomía económica. Reconocen que los ingresos que les genera esta actividad se ven traducidos principalmente en mayores posibilidades para el sostén básico de sus familias, mejoras materiales en sus hogares o inversión en educación para sus hijos o hijas. Pese a este reconocimiento, las trabajadoras de manera generalizada perciben que no hay una correlación justa entre el crecimiento continuo de la actividad, los sueldos recibidos y las condiciones laborales a las que se ven expuestas en la mayoría de las empresas. Las mujeres optan por insertarse en la agroexportación en respuesta a escenarios extremos de pobreza, la poca cualificación necesaria, un mercado laboral reducido y/o como respuesta a shocks que trastocan sus ámbitos y economías familiares; es decir, la agroexportación no es necesariamente la primera opción laboral en las trayectorias de las trabajadoras, pero diversos factores las dirigen hacia esta actividad. 2. La ausencia de parámetros claros, justos y transparentes, tal y como establece la OIT, para el establecimiento de las tareas y pagos asociados es un punto resaltado como urgente por todas las trabajadoras. Esta ausencia ha venido generando escenarios hostiles, sobrecargas laborales y jornadas más largas, afectando la disponibilidad de un recurso central para las mujeres: el tiempo. La falta de estos parámetros, generando la demanda de mayor productividad en menor tiempo, ha venido reduciendo las posibilidades de inserción o permanencia de trabajadoras adultas
127 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador mayores, para quienes la situación laboral ya es sumamente complicada. En un contexto donde varios actores privados resaltan el compromiso por una CER; y, por lo tanto, con los procesos internos de debida diligencia, este punto se torna central para abordar. 3. Las empresas agroexportadoras en la provincia no son un grupo uniforme; por ende, las trabajadoras se ven expuestas a diferentes contextos laborales. La información evidencia que efectivamente no en todas las empresas se vulneran derechos humanos y/o laborales. Sin embargo, también sugiere que las empresas donde sí se vulneran derechos podría ser la mayoría. Esto pone en cuestión discursos totalizantes provenientes tanto de actores sociales como empresariales y evidencia la necesidad de contar con información que vaya más allá de los sentidos comunes reproducidos. La información sugiere que es en las empresas de mayor escala, articuladas a mercados externos, que cuentan con procesos estandarizados y certificaciones, pero, sobre todo, que cuentan con organizaciones sindicales, donde las trabajadoras tienen mayores posibilidades de contar con mejores condiciones laborales. Entonces, sabiendo la baja tasa sindical en la provincia, son muy pocos los escenarios donde las mujeres tienen mayores probabilidades de contar con espacios laborales seguros. Esto no supone que en este tipo de empresas no se puedan vulnerar derechos o que no se comentan faltas, pero se identifica que existen mejores condiciones y protección. También los testimonios evidenciaron otro grupo diverso y mayoritario de empresas formales; es decir, registradas y existentes frente a la ley, donde se vulneran derechos de diversas maneras y en distintos grados. No obstante, en la mayoría de los casos estas empresas continúan operando y exportando sin mayores consecuencias. Por último, existen fundos de menor escala, los cuales operan en la informalidad, pero de los cuales es necesaria más información. Es urgente identificar, a través de esta u otras tipologías más detalladas, que respondan a criterios de urgencia y pertinencia, las empresas donde las trabajadoras se encuentran más expuestas. 4. Las experiencias de las trabajadoras evidencian que se han venido registrando mejoras en los sistemas de SST en las empresas agroexportadoras de la provincia en los últimos años y, sobre todo, luego de las manifestaciones del 2020. Cumplir con la normatividad laboral no implica necesariamente contar con un verdadero enfoque de derechos humanos internalizado en las empresas. En muchos casos se desarrollan acciones mínimas orientadas a evitar consecuencias legales, económicas (multas) y, en especial, observaciones en sus procesos de certificación internacional. Entonces no responde a una preocupación por la pertinencia e impacto de esas acciones en la salud y bienestar de las trabajadoras y los trabajadores. Asimismo, ha sido evidente que los sistemas SST no se desarrolla bajo un verdadero enfoque de género que busque hacer explícitas las diferencias entre trabajadoras y trabajadores, identificando las necesidades, peligros y riesgos específicos para su integridad física y bienestar. 5. Dentro de las empresas agroexportadoras hay una invisibilización de las trabajadoras como sujetas menstruantes. Los sistemas internos no identifican la importancia de la salud menstrual y el
128 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador derecho de las trabajadoras a gestionarlas dignamente; es decir, a contar con servicios higiénicos apropiados, acceso a agua o a productos menstruales de manera oportuna, aún más considerando la ubicación aislada de los fundos. Igualmente, hay una tendencia general a desestimar o minimizar las dolencias menstruales siendo peligroso para la salud de las trabajadoras. Por otra parte, la mayoría de ellas tampoco identifica sus derechos en relación con una gestión menstrual digna y ven a la menstruación como un tema privado-personal, persistiendo muchos estigmas y tabúes alrededor de ella. Por ello, es vital la sensibilización sobre la importancia de estos derechos a todo nivel. 6. El ejercicio de los derechos reproductivos de las trabajadoras aún se ve limitado en el ámbito agroexportador. En muchas empresas se sigue situando a las mujeres embarazadas como un problema o costo que no se quiere asumir. Si bien ya no existen mecanismos que evidencien explícitamente discriminación, ya que está penado por ley, persisten formas soterradas de exclusión que son identificadas y conocidas por las trabajadoras. Por ello, muchas veces optan por esconder sus embarazos pese a los riesgos o posponer su deseo de tener hijos o hijas por temor a perder sus fuentes de ingresos. Por otra parte, la mayoría de las empresas no cuentan con espacios que sean propicios y accesibles para responder a las necesidades específicas de las trabajadoras en etapa de lactancia. Todo esto parece contradictorio en espacios laborales que demandan una alta participación femenina en edades reproductivas. 7. Las mujeres son marcadamente más vulnerables que los trabajadores a experimentar situaciones de hostigamiento laboral y/o sexual producto de la discriminación de género. Todas las trabajadoras entrevistadas conocen o han experimentado de cerca este tipo de casos dentro de las diferentes empresas. Se evidencia que factores como la edad, origen étnico o procedencia influyen en aumentar la vulnerabilidad de las trabajadoras frente a este tema. Así la situación tiende a ser más crítica para trabajadoras jóvenes y/o migrantes. Por otro lado, se corroboró que el hostigamiento es perpetrado sobre todo por personas que ocupan cargos superiores al de las trabajadoras; es decir, donde existe una evidente relación de poder. En este sentido, muchas trabajadoras optan por no reportar estas situaciones pese a existir, en ciertos casos, mecanismos que buscan hacerle frente (comités, protocolos o buzones secretos, por ejemplo). Esto ocurre por el temor de las trabajadoras a represalias o a perder sus trabajos. Tampoco se opta por denunciar debido a factores como el no querer verse expuestas o a la desconfianza en el sistema. Entonces, el hecho de que no se registren formalmente estas violencias no implica que no existan. Por el contrario, existen, se siguen reproduciendo y vienen afectando los derechos y bienestar de las trabajadoras. 8. La mayoría de las empresas son aún espacios violentos para la población LGTBIQ, pues tiende a ser invisibilizada y discriminada. En el caso indagado de las mujeres trans, estas son parte de la fuerza laboral de las empresas, pero no se les asegura derechos mínimos como al de la identidad, la no discriminación y a un trabajo digno. Hay mucha desinformación y prejuicios sobre ellas y en la mayoría de las empresas no se aborda como prioridad identificar las situaciones, causas y responsa-
129 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador bles de la discriminación de género que las afecta. Por ello, muchas de ellas optan por retirarse de los fundos, de trabajos que pareciera en primera instancia exponerlas a menos situaciones de violencias que el espacio urbano, viéndose una vez más reducidas sus oportunidades laborales y sus derechos. 9. Las dinámicas de la agroexportación impactan no solo en el bienestar de las trabajadoras sino en el de las y los menores. La mayoría de las madres trabajadoras han sugerido que no pueden desarrollar un acompañamiento, cercano y sostenido, a sus hijos o hijas debido a las condiciones de sus jornadas laborales productivas y su escasa disponibilidad de tiempo. En muchos casos otras mujeres cumplen con el trabajo de cuidados y acompañamiento. También se identifican casos donde la falta de redes de soporte y recursos genera que no haya acompañamiento alguno durante la niñez y/o adolescencia. Estas situaciones pueden estar generando una serie de efectos negativos que afectan el desarrollo psicoemocional de sus hijos o hijas. Se evidencia la necesidad de mayor recopilación de información que provenga no solo desde la mirada adulta sino desde la misma niñez y adolescencia para que haya una apropiada identificación y comprensión de los efectos reales de las condiciones laborales de sus madres en ellas y ellos. 10. La demanda de una fiscalización constante, efectiva y transparente, por parte del Estado a las empresas agroexportadoras ha sido identificada por la mayoría de las trabajadoras. Sunafil se ha consolidado en los últimos años, sobre todo post movilizaciones, como la principal instancia fiscalizadora para las trabajadoras. Pese al incremento de sus acciones, tanto de fiscalización como sensibilización, se percibe que no hay relación proporcional entre el universo de empresas a ser monitoreado y las capacidades efectivas existentes por parte de la instancia fiscalizadora. Las capacidades humanas y logísticas de los funcionarios y funcionarias de esta entidad son aún deficientes y, por tanto, no pueden realizar fiscalizaciones constantes (incluso tras multas aplicadas) que reduzcan las situaciones de impunidad frente a la vulneración de los derechos de las trabajadoras, siendo aprovechado por actores empresariales no comprometidos con una CER. Estas condiciones generan retrasos significativos en el desarrollo de los procesos de fiscalización, afectando la confianza de muchas trabajadoras en esta entidad y la percepción de desprotección e injustica. Por otro lado, pese al esfuerzo por desarrollar aplicativos o mecanismos en diversos formatos que les acerque a la ciudadanía, se identifica que muchas trabajadoras critican la pertinencia de los servicios de atención al público (presenciales), pues no responden a su realidad laboral (horarios y dinámicas). Así se evidencia lo importante de repensar los formatos y canales a través de los cuales se busca asegurar mayores posibilidades de denuncia a las trabajadoras, las sinergias necesarias con otros actores y actoras y los perfiles diferentes de las trabajadoras para lograr servicios efectivos e inclusivos. Trabajadoras familiares 1. La realidad de las trabajadoras familiares entrevistadas evidencian la persistencia por consolidar en el país un modelo de producción agraria; la agricultura a gran escala orientada a mer-
130 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador cados externos. De la agroexportación se resaltan de manera sistemática, por canales privados y públicos, sus múltiples beneficios; justificándose los diversos mecanismos o apoyos provistos desde el Estado para seguir contribuyendo a su desarrollo. Por otro lado, la producción agrícola familiar o a pequeña escala no cuenta con soportes efectivos (económicos, tecnológicos o de capacitación y conocimiento), que partan del reconocimiento de las desigualdades existentes, que visibilicen el rol vital de este tipo de producción para la seguridad alimentaria y economías familiares de miles de ciudadanas y ciudadanos en situación de alta vulnerabilidad. Asimismo, no se resalta su aporte específico a las mujeres rurales quienes experimentan múltiples formas de discriminación. 2. Las trabajadoras familiares vienen experimentando contextos sumamente críticos, nunca antes vistos, para el desarrollo de su actividad. El contexto ambiental y climático (estrés hídrico, aumento de plagas y enfermedades, variación de temperaturas, transformación de los ciclos de los cultivos, salud de los suelos), la desigualdad en la disponibilidad y acceso al recurso hídrico, el incremento de precios de los insumos y costos de producción, la falta de mano de obra, el escaso acceso a la tecnología y/o capacitación que mejore las capacidades de respuesta, la baja e inestabilidad de precios de los productos o la presión de actores externos por sus tierras, son algunos de los principales retos que deben afrontar. Estos retos evidencian que la actividad agrícola implica actualmente riesgos económicos bastantes altos y una inversión de tiempo, recursos tan significativos para las mujeres, que no siempre se ve compensada. La sostenibilidad de su actividad se está viendo comprometida y, en específico, se está viendo comprometido el sostén de muchas mujeres adultas mayores, perfil principal de este tipo de productoras, aumentando su situación de vulnerabilidad. Entonces, se puede afirmar, a grandes rasgos, que coexisten en el mismo espacio dos realidades productivas y sociales totalmente opuestas; por un lado, la agroexportación que se observa por las trabajadoras como en permanente crecimiento y afianzamiento y, por otro, la producción familiar en constante inestabilidad y expuesta a reiteradas pérdidas. 3. Las situaciones de alta inestabilidad que están experimentando las trabajadoras y sus familias, sumadas a las fuertes presiones por el territorio por parte de empresas y capitales externos, están resultando no solo en transacciones comerciales, cambios en los sistemas de tenencia o uso de la tierra, sino en cambios de modos de vida y reconfiguraciones de los vínculos y prácticas que tienen las mujeres con sus territorios. Asimismo, las decisiones de venta de sus tierras y los cambios en sus modos de vida, no se dan siempre en contextos de verdadera libertad, pues están constreñidas por las desigualdades económicas y sociales, así como de los contextos específicos que afectan a las familias rurales. Tampoco estas decisiones son pensadas por las familias desde un enfoque de género y las posibles repercusiones diferenciadas que originarían. Por último, se debe resaltar que estos cambios no solo se ven promovidos por la presión del mercado sino por la acción del Estado. Los cambios de zonificación y usos de suelos en la provincia están posi-
131 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador bilitando que diversas zonas puedan ser vendidas; no respondiendo necesariamente a criterios que aseguren la sostenibilidad del valle. 4. Muchas de las trabajadoras y sus familias no cuentan aún con seguridad jurídica sobre sus tierras. Se identificaron diversos casos que visibilizan los problemas de los procesos de titulación realizados anteriormente, así como la complejidad y demora de los procesos actuales. Los procesos de titulación o regularización implican voluntad política, recursos económicos, técnico-legales y una inversión de tiempo considerable. Todo esto, así como las potenciales formas de discriminación o maltrato a las que se pueden ver expuestas las trabajadoras al acceder a servicios públicos de este tipo acaban influyendo en que prolonguen estos procesos. Por otro lado, actores, particulares o empresas, que cuentan con todos los recursos antes mencionados parecieran tener mayores probabilidades de contar con títulos de propiedad y, por ende, con mayor seguridad y protección en menor tiempo. Entonces, el derecho a la propiedad en zonas rurales de la provincia se sugiere es mediado, en muchos casos, por condiciones económicas y materiales, afirmándose como otro motivo de desigualdad. 5. Las trabajadoras familiares entrevistadas no se oponen al desarrollo de la agroexportación en la provincia, pero sí demandan un desarrollo en condiciones menos desiguales, más justas y sostenibles. Estas reclaman la presencia de empresas que sigan efectivamente los postulados de una CER, que se articulen a los territorios, entablen relaciones de respeto, mayor comunicación y colaboración con quienes les rodean. Esto no supone promover lógicas asistencialistas, sino procesos colaborativos de identificación de potenciales sinergias que contribuyan a las localidades y evidencien los compromisos ambientales y sociales ya asumidos por algunas empresas.
132 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador ACNUDH (2011). Principios rectores sobre las empresas y los derechos humanos. Puesta en práctica del marco de las Naciones Unidas para “proteger, respetar y remediar”. Naciones Unidas. En: https://www.ohchr.org/documents/publications/guidingprinciplesbusinesshr_sp.pdf Araujo, A. (2021). ¿Puede la concentración de la tierra ser fuente de desarrollo? Un análisis de las condiciones y bienestar de trabajadores agroindustriales de la provincia de Virú, Perú. International Land Coalition (ILC) y CEPES. En: https://cepes.org.pe/wp-content/ uploads/2021/02/2021-estudio-concentracion-tierras-desarrollo.pdf Arela, R.; Riesco, G.; & Chávez, G. (2020). Lo bueno y lo malo del empleo en Ica. Informe del Centro de Estudios en Economía y Empresa. Arequipa: Universidad Católica San Pablo. En: https://ucsp.edu.pe/wp-content/uploads/2020/12/lo-bueno-y-lo-malo-del-empleo-en-ica.pdf Arroyo, R. et al. (2005). Condiciones de trabajo y salud de las mujeres trabajadoras de la agroindustria del espárrago, región Ica. Lima: Instituto Salud y Trabajo (ISAT). En: http://www.redge.org.pe/sites/default/files/libro_agroexportadores.pdf Calisaya, M. & Flores, K. (2006). La agroexportación no tradicional en el país de las maravillas. La Libertad e Ica. Lima: Asociación Aurora Vivar. Cancino, I. (2012). La agroexportación y el acceso al agua para consumo humano en Ica. Lima: RedGe. En: https://www.redge.org.pe/sites/default/files/estudio_agroexportacion_acceso%20al%20agua_cancino_0.pdf Cariño, C. et al. (2017). “Pensar, sentir y hacer pedagogías feministas descoloniales. Diálogos y puntadas”, en: Pedagogías decoloniales. Prácticas insurgentes de resistir, (re)existir y (re) vivir, Tomo II.Walsh, Catherine (ed.). Quito: Ediciones Abya Yala, pp. 509-536. Carrasco, C. (2016). “Sostenibilidad de la vida y ceguera patriarcal. Una reflexión necesaria”, 1(1), pp. 34-57. En: doi:http://dx.doi.org/10.17979/arief.2016.1.1.1435. Carrasco, C. (2003). “La sostenibilidad de la vida humana: ¿un asunto de mujeres?”, Veraz Comunicação, p. 22. CIJ (2014). Los derechos sociales y regímenes especiales de promoción a la exportación: el Bibliografía
133 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador caso de la agricultura de exportación en el Perú. Estudio de caso en el Valle de Ica. En: https:// www.icj.org/wp-content/uploads/2014/11/Peru-Regimenes-especiales-exportacion-Publications-thematic-report-2014-SPA.pdf Codehica (2021). Informe Situación laboral Agroindustria en Provincia Ica 2021. Ica. Confiep (2019). Estudio sobre empresas y los derechos humanos en el Perú. Lima- Perú. En: https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/1562398/Estudio-Empresas-y-Derechos-Humanos-Confiep-Cecilia-Flores.pdf.pdf. Confiep (2019b). Guía para el sector empresarial peruano sobre empresas y derechos humanos. Lima: Confiep & Pacto Global. En: https://www.Confiep.org.pe/wp-content/uploads/2019/12/ Gui%CC%81a-para-el-sector-empresarial-peruano-sobre-empresas-y-derechos-humanos.pdf Córdova, L. et al. (2010). “¿Desarrollo rural para quiénes?”, Argumentos, N.° 2. En: http://argumentos-historico.iep.org.pe/articulos/desarrollo-rural-para-quienes/ Crenshaw, K. (2012). “Cartografiando los márgenes Interseccionalidad, políticas identitarias, y violencia contra las mujeres de color”, en: Intersecciones: Cuerpos y sexualidades en la encrucijada. 978-84-7290-603-7, pp. 87-122. Curiel, O. (2014). “Construyendo metodologías feministas desde el feminismo decolonial”, en: Otras formas de (re)conocer. Reflexiones, herramientas y aplicaciones desde la investigación feminista. UPV/EHU. España. En: https://publicaciones.hegoa.ehu.eus/uploads/pdfs/269/ Otras_formas_de_reconocer.pdf?1488539836. Damonte, G. & Oré, M.T. (2016). ¿Escasez de agua?: retos para la gestión de la cuenca del río Ica. Lima: PUCP. Damonte, G., Gonzales, I. & Lahud, J. (2016). “La construcción del poder hídrico: agroexportadores y escasez de agua subterránea en el valle de Ica y las pampas de Villacurí”, en: Anthropologica/Año XXXIV, N.° 37, pp. 87-114. En: doi:https://doi.org/10.18800/anthropologica.201602.004 Dávalos, M. (2020). “Migrantes y refugiados venezolanos en el Perú: el impacto de la crisis del COVID-19”. Banco Mundial. En: https://documents1.worldbank.org/curated/en/647431591197541136/ pdf/Migrantes-y-Refugiados-Venezolanos-en-El-Peru-El-Impacto-de-la-Crisis-del-Covid-19.pdf DIRESA - Ica (2022). Sala de Situación COVID-19. Ica 2021. SE 03-2022 (16 al 22 enero 2022, 19:00 hrs.). En: https://www.diresaica.gob.pe/images/diresaica/4_Oficinas/Epidemiolo-
134 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador gia/Sala_Situacional/SS_covid-19/2022/SE03_covid-19_diresaica_22-01-2022.pdf DRTPE - Ica (2019). “La mujer y el mercado laboral en la región de Ica”. En: https://cdn.www. gob.pe/uploads/document/file/509744/Estudio_N_1_-_2019.pdf DRTPE - Ica (2020). “El empleo en la Rama Extractiva. ICA 2018”. En: https://cdn.www.gob. pe/uploads/document/file/867153/Estudio_N_01_-_2020.pdf DRTPE - Ica (2021a). “Características de la mujer y el mercado laboral en la región Ica”, en: Boletín Socio Económico Laboral. DRTPE - Ica (2021b). Ficha de Seguimiento de la Actividad Económica de la Región de Ica. En: https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/2503499/Ica%20-%20Ficha%20de%20seguimiento%20N%C2 %B001.pdf Eckstein, D. et al. (2018). Global Climate Risk Index 2019 Who Suffers Most From Extreme Weather Events? Weather-related Loss Events in 2017 & 1998 to 2017. Eguren, L., Eguren, F. & Durand, F. (2018). ¿Liberalismo o mercantilismo? Concentración de la tierra y poder político en el Perú. CEPES- OXFAM. En: https://www.iis.unam.mx/wp-content/uploads/2020/10/Eguren_2018.pdf Esquivel, V. (2011). “La economía del Cuidado en América Latina: Poniendo los cuidados en el centro de la agenda”. PNUD, 2, p. 41. FEPROMU-ICA (2007). Estudio de aproximación la otra cara de la agroindustria en ica: los efectos en la salud de las trabajadoras. En: http://archivo.cta.org.ar/IMG/pdf/la_mujer_en_la_ agroindustria.pdf Ferm, N. (2008). “Non-Traditional Agricultural Export Industries: Conditions for Women Workers in Colombia & Peru”, en: Gender & Development, 16(1), pp. 13-26. Flores, K. (2011). “La agroexportación no tradicional en el país de las maravillas. Condiciones de trabajo y derechos laborales de las mujeres”, en: Mujer Rural: Cambios y Persistencias en América Latina. Lima: CEPES. Gamero, J. (2012). Derechos laborales y empleo en la agroexportación. Lima: Red Peruana por una Globalización con Equidad - RedGE. En: http://www.redge.org.pe/sites/default/files/ estudio_derechos%20laborales_Gamero.pdf
135 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador Gómez, R. (2008). “Agricultura comercial moderna en el Perú: El caso de la agricultura de exportación no tradicional (1995-2007)”. En: Damonte, G.; Fulcrand, B. & Gómez, R. (eds.), Perú: El problema agrario en debate: SEPIA XI (pp. 499-552). SEPIA. Grados, C. (2015). Ser madre en un contexto agroexportador: Prácticas, interacciones y tensiones cotidianas en dos centros poblados de Guadalupe - Ica. Versión corta para devolución. Documento no publicado. Grupo de Trabajo (2016). Orientación para los Planes de Acción Nacionales sobre las Empresas y los Derechos Humanos. En: https://www.ohchr.org/Documents/Issues/Business/UNWG_ NAPGuidance_SP.pdf Grupo de Trabajo (2018). Informe del Grupo de Trabajo sobre derechos humanos y empresas - Misión al Perú. Lima. En: https://acnudh.org/informe-del-grupo-de-trabajo-sobre-derechos-humanos-y-empresas-mision-al-peru/. Grupo de Trabajo (2019). Dimensiones de género de los Principios Rectores sobre Empresas y Derechos Humanos. A/HRC/41/43. Naciones Unidas. En: https://documents-dds-ny.un.org/ doc/UNDOC/GEN/G19/146/11/PDF/G1914611.pdf?OpenElement. Grupo de Trabajo sobre empresas y derechos humanos (2018). Debida diligencia de las empresas en materia de derechos humanos - prácticas emergentes, desafíos y perspectivas futuras. Resumen del informe del Grupo de Trabajo sobre empresas y derechos humanos a la Asamblea General. (A/73/163). Herrero, Y. (2012). “Perspectivas ecofeministas para la construcción de una economía compatible con una vida buena”, en: Sostenibilidad de la vida. Aportaciones desde la economía solidaria, feminista y ecológica. Bilbao: Reas Euskadi. En: https://www.economiasolidaria.org/ wp-content/uploads/2020/06/sostenibilidad_0.pdf.pdf IDEHPUCP (2021). Informe sobre género - derechos de las mujeres documento de diagnóstico y línea de Base del Plan Nacional de Acción sobre Empresas y Derechos Humanos (PNA), p. 108. En: https://observatorioderechoshumanos.minjus.gob.pe/plan-nacional-de-accion-sobre-empresas-y-derechos-humanos/ INEI (2018). Ica Resultados Definitivos. En: https://www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/ publicaciones_digitales/Est/Lib1545/11TOMO_01.pdf INEI (2019). Encuesta Nacional de Hogares sobre Condiciones de Vida y Pobreza, continua 2019.
136 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador INEI (2021). Perú: Brechas de Género 2020 Avances hacia la igualdad de mujeres y hombres. En: https://www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/publicaciones_digitales/Est/Lib1801/libro.pdf INEI & OIM (2017). Migraciones internas en el Perú a nivel departamental. Lima. En: https:// peru.iom.int/sites/g/files/tmzbdl951/files/Documentos/20-03-2017_Publicaci%C3 %B3n%20 Migracion%20Interna%20por%20Departamentos%202015_OIM.pdf Jaramillo, M. & Ñopo, H. (2020). Impactos de la epidemia del coronavirus en el trabajo de las mujeres en el Perú. MIMP- PNUD. En: http://www.mimp.gob.pe/files/Impactos-de-la-epidemia-del-coronavirus-en-el-trabajo-de-las-mujeres-en-el-Peru.pdf. Jubeto, Y. et al. (2012). Sostenibilidad de la vida aportaciones desde la economía solidaria, feminista y ecológica. Reas Euskadi. Bilbao. Legarreta, M. (2014). “Cuidados y sostenibilidad de la vida: Una reflexión a partir de las políticas de tiempo”, en: . doi:10.1387/pceic.12427. León, J. (2009). “Agroexportación, empleo y género en el Perú: un estudio de casos”, en: Economía y Sociedad, 73, pp. 68-75. Lugones, M. (2008). “Colonialidad y género”, en: Tabula Rasa, (9), pp. 73-101. MIMP (2017). Conceptos fundamentales para la transversalización del enfoque de género. En: https://www.mimp.gob.pe/files/direcciones/dcteg/Folleto-Conceptos-Fundamentales.pdf Marshall, A. (2014). Apropiarse del desierto. Agricultura globalizada y dinámicas socioambientales en la Costa peruana: El caso de los oasis de Virú e Ica-Villacuri. IFEA- IRD. MIMP (2019). Política Nacional de Igualdad de Género (DS No 008-2019-MIMP). Mincetur (2020). Reporte de Comercio Regional Anual 2020. Ica. En: https://cdn.www.gob.pe/ uploads/document/file/1676240/RCR_Ica_2020_act-270421.pdf.pdf Mincetur (2021). Reporte de Comercio Regional 2021, Primer Semestre. En: https://cdn.www. gob.pe/uploads/document/file/2182092/%20Reporte%20Comercio%20Regional%20-%20 RCR%20-%20Ica%202021 %20-%20I%20Semestre.pdf. MINJUSDH (2021). “Agricultura a gran escala Documento de diagnóstico y línea de base del
137 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador Plan Nacional de Acción sobre Empresas y Derechos Humanos (PNA)”. En: https://drive.google.com/drive/folders/1I9fsoUp6xAVt6Az7qDSYd2Ttt3xY_BYl Montalvo, Rosa (2021). La interseccionalidad, clave para desentrañar desigualdades. En: https:// learn.landcoalition.org/es/blogs/lainterseccionalidad-clave-para-desentranar-desigualdades/?fbclid=IwAR0A1FVn2LwPO9-5R-BSmZJ1QcxLOLjPs4YILUtfkkNAkumhMXUrqID04rc MTPE (2021). Guía de seguridad y salud en el trabajo para el sector agrario. En: file:///Users/ MARKETING-LP/Desktop/guia_de_SST_para_el_sector_agrario.pdf Muñoz, I. (2016). “Agroexportación y sobreexplotación del acuífero de Ica en Perú”, Anthropologica, Año XXXIV, 37, pp. 115-138. En: doi:https://doi.org/10.18800/anthropologica.201602.005 OCDE (2015). Estudio multidimensional del Perú. Volumen 1: Evaluación inicial. En: https:// www.oecd.org/dev/MDCR%20PERU%20Principales%20mensages_FINAL.pdf OCDE (2018). Guía de la OCDE de Debida Diligencia para una Conducta Empresarial Responsable. En: https://media.business-humanrights.org/media/documents/333cdf8d32af51b6c07d5f76b94720795d4be7fa.pdf OCDE París (2020). Estudios de la OCDE sobre Políticas Públicas de Conducta Empresarial. Perú. En: http://mneguidelines.oecd.org/Estudios-de-la-OCDE-sobre-politicas-publicas-de-conducta-empresarial-responsable-Peru.pdf Okawara, S. (2021). Dinámicas de poder y riesgos tóxicos: El caso de los obreros agrícolas de Monsanto - Ica. Oré, M. T. et al. (2013). “Water emergency in oasis of the Peruviancoast. The effects of the agro-export boom in the IcaValley”, en: Coloquio ‘Los oasis en la globalización: rompimientos y continuidades’, París, Francia, pp. 167-176. En: https://hal.archives-ouvertes.fr/hal-01024460 Oré, M. T. (2005). Agua: bien común y usos privados. Riego, Estado y conflictos en La Achirana del Inca. Lima: PUCP. Rodríguez, C. (2015). “Economía feminista y economía del cuidado. Aportes conceptuales para el estudio de la desigualdad”, Nueva Sociedad, 256, pp. 30-44. Ruiz Bravo, P. & Del Rosario, M. (2011). “La situación de las mujeres rurales en América La-
138 Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador tina”, en: Mujer Rural: Cambios y Persistencias en América Latina. Lima: CEPES. Segato, R. (2010). “Género y colonialidad: en busca de claves de lectura y de un vocabulario estratégico descolonial”, en: Quijano, Aníbal & Mejía N., Julio (eds.): La Cuestión Descolonial. Lima: Universidad Ricardo Palma - Cátedra América Latina y la Colonialidad del Poder. Toledo, B. (2011). “Dinámicas espaciales generadas a partir de las agroexportaciones: el boom de los espárragos en Ica”, en: Espacio y Desarrollo, 23, pp. 65-77. Torres, C. (2020). ¿Es el sector agroexportador de Ica sostenible? Un análisis econométrico de servicios ecosistémicos en el desierto de Ica. Lima: PUCP. Velazco, Jackeline & Velazco, Julia (2012). “Características del empleo agrícola en el Perú”, en: Garavito, C. & Muñoz, I. (ed.): Empleo y protección social. Lima: PUCP. Wåhlin, M. (2018). Hasta la última gota. Impactos del sector agroexportador sobre el agua y los derechos humanos en Ica, Perú: la responsabilidad de los compradores. 92. Swedwatch. Zegarra, E. (2018). La gestión del agua desde el punto de vista del nexo entre el agua, la energía y la alimentación en el Perú Estudio de caso del valle de Ica. Lima: CEPAL.
Afectaciones específicas a mujeres: Cuerpos-territorios y ambiente laboral en un contexto agroexportador 1