Amplitud modulada
Amplitud modulada
Antología personal
Juan José Rodinás
Amplitud modulada. Antología personal
© 2021 Juan José Rodinás
© 2021 La Caracola Editores
Diseño y revisión de texto: La Caracola Editores
Diseño de la portada: Juan Fernando Villacís / Estudio 9
La Caracola Editores
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Quito, Ecuador
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Biografía para Freddy Mercury
dentro de un cuadro
de Caspar David Friedrich
(¿Por qué no existe un punto del
espacio-tiempo donde el espacio
es tiempo y viceversa?)
1. Un micrófono girando
en un teatro de Manchester contiene
un aguijón de niebla
que baja hasta el surco exterior
de un acetato viejo:
los discos de mi adolescencia
sobre el cuadro de un pintor romántico,
las tiendas de los años ochenta,
sobre la piedra, tu pie, la mansedumbre:
desde el silencio
viene el rock
de la isla demente.
2. Y podrás caminar,
sobre una avenida llamada Rapsodia Bohemia,
sobre el mar sin esquinas,
tu mirada,
7
tu voz en Knebworth Park,
el último concierto,
sobre el mar de las estrellas,
Londres,
un cabaret flotante,
la lluvia de invierno, las ruedas moscovitas,
una red de pescar una estrella medusa,
una galaxia sobre el agua del Támesis,
cabaret de la lógica tu voz de ángel melancólico,
giran las amapolas de agua sobre una bota de cuero
estás en un lienzo imposible,
(en el lienzo amarillo usas tirantes y bigote),
fiel a tu propia vida,
fiel a tu propia vida paradoja, cantas
“nothing really matters” ante el flujo del Mercy
y el cielo deja caer los frutos del no árbol
sobre el viajero de espaldas, el no rostro,
sólo el paisaje pesa lo inhumano
entre acantilados de discos partidos y ciruelas.
3. Los ojos de Mercury son Chevrolets descapotables.
Los ojos de Mercury recuerdan
la luz de un cometa disuelto en una copa de martini.
En este pueblo hay 2 tipos llamados Farrokh Bulsara,
pero ninguno se llama Freddie Mercury.
Freddie no dijo, pero pudo decir:
“sólo amo lo que sabe bailar”.
8
4. Vestida con peluca rosa, va tu voz, Freddie,
al interior de un auditorio con olor a hachís, va tu voz de azúcar
y cerveza,
—el concierto en Hyde Park,77,pequeña tienda del verano—
pólvora de amapolas desde una escopeta
o un colisionador de hadrones
(que dispara)
contra un mural de hielo.
Llevas un arlequín de malla (negro, blanco),
inspirado en un traje de Nijinsky.
Sin embargo, un bastón italiano,
te guió en el ascenso al cielo de los músicos.
(Mi realidad, Orfeo Mercury,
es el infierno lluvioso de una calle quiteña).
Por eso, peldaño por peldaño,
entre cardos y espinos de Glastonbury,
los chicos que juegan con motos y chaquetas de cuero,
—un par van al gimnasio—
bailan esta noche contigo: escuchan, bailan
la estrella del ser que va a morir.
Los signos de tu vida
son caballos de fuerza que ruedan y devoran la noche de la ópera.
Junto a un Studebaker de los años cincuenta,
(que no manejas nunca)
te encuentras solo, Freddie.
Vas por la montaña (tus zapatos dividen varios nidos de niebla),
caminas entre la multitud,
como un mesías de la música sobre las aguas ligeras del aplauso,
entre los fans, la fiesta y el cielo interrogado.
9
El último canto de la vida es la vida al interior del canto-
más que pensar, sientes,
una aguja de morfina como un mar que reposa
debajo de la sangre: haces
muy frágil tu último segundo:
(el resplandor del hueso
y el silencio de unos casetes abandonados).
10
Biografía de un hombre: circa 1979
(¿Por qué el trovador no corta su
cabellera con más frecuencia?)
1. El poeta de cabello lacio aprendió a leer y escribir
sobre las alas de las aves muertas.
2. El poeta de cabello lacio aprendió la densidad atómica
de un caballito de plata.
3. El poeta de cabello lacio recoge una medusa
la divide y arroja su cabeza en el hielo.
4.El poeta de cabello lacio enseña lógica de canciones ilógicas:
por ejemplo, que un hombre llora mientras ríe,
mirando los capullos de las pequeñas jardineras.
5. El poeta de cabello lacio se sueña como un grano de polen
que se mueve en cámara lentísima entre álamos y rascacielos.
6. El poeta de cabello lacio fotografía las hermosas calles
por las que pasaría el hijo que jamás tendrá.
7. El poeta de cabello lacio afila su cuchillo
en una estrella de lija que ha pegado en el techo.
11
4. El poeta de cabello lacio engrasa las máquinas para
deshacer pájaros
y descubrir, al desarmarlos, que eran niños espías
expertos en cantar lo que su corazón sentía.
12
Antibalada donde todos
seguimos la voluntad de los trenes
(¿Qué pensaría el autor de estos versos si
un vagón todavía estuviera
suspendido del cielo?)
¿Qué dice mi boleto? Manchester, Leeds, Las nubes.
En el tren que me lleva,un petirrojo llamado “hebra de niebla”
me pregunta si estoy triste.
Luego picotea mi maleta y se duerme.
No pudo escuchar mi respuesta.
Un tren me lleva de una ciudad obrera a una ciudad negocio.
Allí construyen un largo rascacielos.
Muchas torres y grúas:
como brazos gigantes de la edad tecnológica.
Reviso un libro sobre la soledad al norte de Inglaterra:
un libro extraño donde los cactos y las tiendas
son un viaje al pasado del campo (cuando un vaso
se tardaba siglos para llegar al suelo y destruirse).
La vida suele ir hacia atrás, vestida en traje rojo,
aunque a veces pude ir también hacia delante.
¿Hago un viaje entre York y Hull?
Un cuervo roba objetos del basurero.
13
En el cementerio,
el fantasma de Larkin dobla una hoja de papel
para que puedas cortarte las mejillas.
(Sus ojos recogieron toda la experiencia del mundo,
pero él vivía en una biblioteca. Escribió poco.
Su corazón era una libra esterlina).
Entonces, un árbol le habla a un poeta extranjero
(quizás solo a un hombre extranjero,
porque los árboles son santos y no distinguen eso)
y le explica cómo vuelan los gansos en otoño.
Sin embargo, lo importante se llama este momento:
la gota que cae sobre la aguja y la divide.
La lluvia sube al cielo y baja por el corazón de un hombre.
Lo sé, todo está oscuro.
(Colocas tu zapato en el pedal de una bicicleta).
Si hubiese sabido que la soledad era esto,
habría deseado que los trenes siguieran
y que este libro no tuviera mi nombre y mi fotografía
en cada una de sus páginas.
14
Antibalada sobre una fotografía en Man-
chester Victoria,
febrero de 2017
(¿Para qué sirve tenerlo todo si no es para perder-
lo definitivamente?)
Hoy me parece que no hay infinito,
pero la noche abre mis ojos en los ojos de los niños.
Un monje anciano toma notas de mi vida
en una libreta de hojas amarillas:
a) Solo tenemos lo que podría destruirnos;
b) Yo soy mi llanto. Yo soy mi peso.
Yo escribo para destruir mi lenguaje.
Un sol se precipita sobre el mantel de origami
que cubre una mesa invisible:
yo lo llamo casa sin luz del mundo.
Una laptop abierta cuida palabras que morirán mañana;
c) Un sueño es un animal triste bajo un gesto de nieve.
No quiero regresar al país que me comprendería:
soy inhumano.
La noche es una máquina que revela fotografías
sobre una placa transparente.
Humillo a lo que cree en mí para que nada me pertenezca.
15
Banksy en Miyasaki
(¿Desde cuándo mi vida es un anime
con números y letras?)
mi “kokoro” en Miyasaki
1. El Castillo Ambulante es mi corazón
Una niña de lentes lleva un globo azul.
Lo ata a un clavo que sobresale de una silla
y,
sobre los muros de un castillo mecánico,
ella escribe:
“todos me abandonaron, pero este vacío es mi casa”.
Aquí
sólo es posible una lata de aerosol
que dibuja centenares de niños volando por el cielo.
Sin embargo,
el virus de la antirrealidad destruye este barrio pequeño.
Bristol es un globo de cristal escarlata:
las ventanas vuelan como navajas a los cielos.
Una granja industrial es mi rostro en la nieve.
16
Una niña de lentes es la libélula que aprieto entre mis dedos
y sus cápsulas para dormir son universos en mis ojos.
Un parque es un viejo subibaja donde mis pies evitaban la muerte.
Crecí. A veces lejos de mí (de lejos)
en la contracción
(en la oscuridad me contraía).
Pero también respiraba,
entre llanto y estrella,
entre grumo y galaxia,
yo respiraba mi construcción,
mi devoración:
abrí los objetos en ríos
y las puertas en puertas.
Lejos de mí,
entre llanto y estrella, yo me oía,
entre grumo y galaxia,
también
me susurraba.
2. El Viaje de Chihiro (Watanabe)
Una estrella pregunta si la observas,
pero nunca responde.
¿Eres un niño abandonado que pinta en los muros del
mundo las haikus de la noche?
¿Eres un globo rojo liberado en el cielo?
Aquí se borra. Aquí mi globo rojo está borrado.
Mi regreso a todas las infancias
donde crecer es llorar bajo los cactos del desierto.
17
Si el correcaminos muere en la mente del coyote,
el coyote ya no tiene camino.
La vida: un galpón lleno de niños acostados
luego de un bombardeo.
Mi rostro es mi casa sin padre.
Yo estoy allí, hostil, pero ligeramente quieto.
Tras la cinta que rodeaba los ojos destrozados
está la mano borrando un círculo de nieve
donde alguien abandonó una cebolla negra.
Dentro de mí, he perdido la vida. He perdido lo único
que no tenía.
Un globo rojo es la noche que muere: esa flor inhumana.
3. La princesa Mononoke
¿Estás listo para seguir el camino que predijeron las piedras?
No olvides que la cicatriz crece si la ira crece.
Un jabalí es un ser triste: de él sólo conocerás su odio y su dolor.
De mí, en cambio, sólo conocerás el dolor.
Un cóndor
en el sueño
de una niña
con su globo rojo.
Un simio
quiere destruir simios
para obtener
su fuerza.
18
No preguntes si son dioses antiguos del bosque del dios ciervo.
No sé cómo llegué hacia mis manos.
No sé cómo me derribaban.
Un copo de nieve
sobre los detalles que no se indican en tus mapas:
yo me vendo los ojos,
dentro de mí hay una piedra envenenada,
yo defiendo mis pérdidas.
19
Poema de amor de un Banksy
ligeramente solitario
Alguna vez dormí en la mano de una mujer pequeña.
Ella me dijo: “todo se trata de cambiar de canción”.
Ella me dijo: “todo se trata de girar el sentido del univer-
so, amor mío”.
Entonces, puse “November Rain” de Gun’s and Roses en
el IPOD
y dormí en la mano de la chica de ojos de mapache y le
conté una broma.
(Su corazón era un pulpo negro en una pecera de aguardiente).
Me dijo: “Has llorado, Juan, en los ríos que crecen
y corren, crecen, desde tu corazón hacia tu corazón sin
manos”.
O quizás dijo: “Eres tonto porque vas a creer todas las
mentiras que te diré yo”.
Era otro tiempo, pero en verdad, crecían noches y galaxias
en los senos
de una muchacha diminuta. ¿Por y para qué te amé tanto?
20
No sé resolver esto:
el fuego crece
para no decir
“quién me amó
no me amó en realidad”.
Así me preguntaba,
“piénsalo
una muchacha no me amó
y no sé decirlo”.
Una muchacha dijo
“No sé darle la vuelta a los paisajes
donde los fuegos artificiales comunican
el vacío de todas las cosas de la tierra:
La ignorancia que necesito para creer en alguien”.
(El lenguaje solo señala
que se vacían las jarras
y que, sin embargo, puedo beber de ellas).
Nada comunica,
pero volveré
al sueño de las estrellas,
(que eran pesadillas):
estrellas que sueñan
el sueño del sueño que volvía,
era
y
volvía
otra vez a explicar el vacío
donde la gente caminaba sola:
mi mente volvía, mariposa de alambre,
a posarse
en las ruinas
de las cosas
pobres,
21
de las cosas
inexplicables.
22
Antibalada de un hombre que
mira el River Aire
En mi país, las mujeres de helio se elevan por el cielo.
En ocasiones se llaman Dinah o muchacha que extrae
pastillas de los árboles que le crecen en el carrusel del pecho
y los obsequia a la gente que no sabe soñar en globos amarillos.
En mi país, el universo cabe en la mano de un mendigo
que explica su pobreza con la casa que no hay en su mano.
Un carnaval de partículas se mueve sobre su palma.
La gente cruza la calle y deja unas monedas en un cesto.
Aquí, el río Aire no crece para que alguien lo mire
sino porque el tiempo persigue sus detalles en mandalas de nieve,
un dictado de pétalos de agua suspendidos del tiempo.
Aquí, es necesario el orden, la simetría, el equilibrio.
Todavía no dibuja el invierno,pero pueden mirarse varias huellas,
en futuros antiguos, sobre la piel del agua.
Son 8 de la noche y miro las estrellas de incógnita
en un país de amaneceres negros y casas victorianas.
Un pozo y la luz sobre una cancha donde juegan fútbol.
El mastodonte del movimiento eterno
es una ambulancia que se lleva a un inglés a mejor vida.
23
Al menos así parece ahora que lo sacan del hospital
con un amor secreto y silencioso.
Esto no es un espectáculo.Si te quedara algo de humano dirías:
esa luz del gorrión que come un tiesto de semillas.
¿Cuántas cosas horribles suceden sin que el gorrión se entere?
(Imitaciones de realidad- diría el naturalista ebrio).
Tampoco tú te enteras.Aunque aprecias el milagro de la física.
El otoño en Yorkshire dispone la mente en un papel periódico.
I don’t know how to say this- le digo al vendedor,
señalando un paquete de espinacas.
El Río Aire está a dos cuadras.
Yo camino hacia el puente donde los niños tiran
pequeñas latas hacia la carretera.
24
Antibalada escrita por un nerd
en Yorkshire
¿Hay lugar para mí en el bus que va de Londres
hacia la realidad? Pase usted, amigo.
Estoy solo: en mi mente, un hombre juega
con un balero mientras espera en su silla.
Los pasaportes a la realidad llevan el sello de las lágrimas.
Luego, quizás de una enfermedad crónica.
Hay un manto blanco donde nacen ríos
y encuentras un hombre solo que repite “no estoy solo”.
Esto es suficiente si crecen tallos de manzanilla negra
sobre un aluvión de langostas de papel naranja.
Una vaca vieja sueña un campo color malva
mientras respira el aroma del sol debajo de los tréboles.
¿Está ocurriendo algo? ¿Esto es algo?
Un hombre se aproxima y dice: “esto que sueñas
es recorrido por avispas de luz débil
(te pido que recuerdes que este escenario es irreal)”.
Una rosa blanca para el amigo sincero- dice un cartel en Bradford.
José Martí, pregonero, los castillos crecen acá por todas partes.
25
Castillos que se inclinan ante un rey secreto.
Indicios extrañísimos del tiempo contra el tiempo.
Hay una tienda con productos de limpieza
donde un vendedor aburrido se ha puesto a calcular
cuantas gotas contiene una botella de detergente líquido.
Hay una camioneta vieja y un almacén abandonado
donde un rótulo dice Charity for England.
Realismo socialista para la joyería del rey Arturo.
Aquí, el cuerpo es un hospital del que no entras ni sales.
¿Has visto varios cuervos bajo las nubes?
Sus ojos abren campos donde la estrella duerme,
donde la luz gotea sobre un barril vacío.
Una vaca vieja sueña un pasto color malva
mientras respira el sol debajo de los tréboles.
Mejor no pensar para ver. Creer para ver:
creer para sentir —dicen los carteles de tu corazón
dentro de tu mente y sus calles con hayas y globos colorados.
Esto es algo que la mente no tenía en sus planes.
Salgo de mi habitación y mi cuerpo camina
junto a un camión de mudanza. Le dejo acompañarme.
Una estrella invisible abre un campo en mis ojos,
mientras su luz gotea —persistente— sobre un barril vacío.
26
Teorema de la bolsa de compras
La vida es esa lotería donde todos pierden.
Un hipódromo en tu cerebro-
y le apuestas siempre al caballo incorrecto.
La vida llama por teléfono y le contestas en un país remoto.
No respiras sino en esta línea invisible que va de un eu-
calipto a otro.
Y no entiendo qué significa eso.
Los niños comen sin hablar, ni sentir.
Hay una casa dentro de la casa.
Hay una casa dentro de la mente.
Un corazón dentro de la nevera está sangrando.
Y eso debería decirnos algo de los hombres que lloran
mientras hacen ejercicio.
Una figura transparente cuyos recuerdos son latas como sueños
que, ni siquiera como broma cósmica, estaban por cumplirse.
27
Esto deberías tatuártelo:
“un niño que se corta los dedos por fabricar cometas
aprende igual a volarlas sin los dedos”.
La mente cuida al que cuida la mente:
arrulla al loco que se encierra.
Soy un niño feliz solo mientras el hombre adulto que seré
me cubra los ojos con una venda roja.
¿Te recuerda esto a una película italiana?
Entonces quizás eres de mi época,
y veías cine italiano pasado por el ojo de Hollywood,
imaginando que las vendas tenían amaneceres dorados
(o gafas de realidad virtual).
Entonces quizás eres de mi época.
O quizás no: ya me veo a la distancia.
Hay trenes. Hay teléfonos, trenes.
Una tijera sirve para cortarse el pelo pero también podría
servir para que la persona correcta
decapite una flor en el camino a casa.
Una flor amarilla, pero negra y quizás un juguete imposible.
La casa retrocede.
Yo soy una persona que solo puede comunicarse con los demás
alejándose de ellos.
Hay colmenas de luz en el camino que lleva del camino
al camino.Y no hay casa, pero hay colmenas de luz y un jardín
donde ves bolsas de basura y un magnolio que parece
el rostro de un niño que cae por la pendiente y sangra.
28
¿No será que estoy muerto y que esto es un monólogo
desde una urna cineraria sueño?
Quizás en algún lado me espera mi silencio, se propaga,
se presenta en flores, girasol, amarillísimas.
He sido este cuerpo que, lejos de defenderse,
me ataca. Enfermedad de tantas personalidades
donde las células se comen todo proyecto y destino.
Y canta un tango sideral, mi sueño,
un tango infinitesimal en ángulos de luz chorreada
que lentamente caen en una botella transparente.
Pertenezco a varios universos, pero claramente no a éste.
Señorita realidad, le pido incluirme en su historia de límites
donde hay personas que me atacan a la hora precisa,
donde los árboles me atacan o me sobreprotegen
como a ese perro negro que cuenta las estrellas.
29
La vida como esa experiencia
chispeante y burbujeante que ves
en los anuncios de gaseosas
La publicidad te enseña: tu vida será grandiosa
(y cubre con decorados y luces a la gente
que se da un tiro en la cabeza en las habitaciones sucias).
La realidad te enseña:
mira el mendigo sollozar en el puente:
la imagen de belleza destruida.
Mira el puente otra vez: hay un río y un viejo vaporetto.
El agua escribe lo que no escribo.
Yo, en cambio, escribo esto para poder borrarme,
para debilitarme, para encontrarme paradojas absurdas
(como el tipo que pide una sopa de fideo
y luego exige que la traigan un desayuno completo)
para escoger las fracciones más útiles de mí y tirarlas al basurero.
No creas lo que digo: es el agua la que habla verdades.
Yo miento siempre.
La realidad ligeramente propulsada dice:
el hombre, un molino en el campo
junto a un zapato y un muñeco de nieve.
30
Esta es la esperanza: ese conejo muerto
en las manos de la niña huérfana
que no sabe llorar.
31
Infinito de Junio:
Un bosque crece en los límites del bosque
y anula el primer bosque. Así, llorarás,
con piedras en los ojos, con manos en las nubes
que recorren la noche. Así, lloraré,
cuando volvamos a vernos, en ese nunca
recubierto de flores. ¿Te imaginas,
lo que hubiese sido nuestra vida
si nuestra vida hubiese sido nuestra?
Algo ligeramente hermoso. Una casa vacía
donde un cerdo celeste recorre mis dibujos,
donde el paisaje siembra su paisaje
y la muerte no existe.
32
Rapsodia donde el amor incluye
una yihad islámica
Hoy recuerdas a esa muchacha irreal (el amor imposible,
impasible, un sauce de protones tomando té en Starbucks).
Y una carterita.
Un cráneo magnolia gira dentro de un corazón binario:
la flor rompe la teoría: una canasta de semillas rojas.
Este paisaje de pérgolas donde paseas bajo un globo aerostático
y recibes una descarga eléctrica sobre tus mundos derretidos.
(Humanos derretidos en una escena derretida).
En una almuerzo de sillas enfrentadas,
hay venganzas que son para reír en el restaurant de enfrente.
¿Amor? Que una mujer succione tu alma con sorbete:
eres un batido de pegamento y muerte.
Hola mundo: una cabeza se desagrega en átomos que hoy
se depositan en una taza humeante sobre la mesa de un café vacío.
Cielo incógnita: sé que me vas a destruir, amor mío.
Cráneo Johanna. Cráneo Silvana. Cráneo Pregunta.
33
Y una carterita.
Recordaba estas cosas. En un túnel bajo nuestra cobija,
varios combatientes armados y encapuchados transportaban
proyectiles y virus que arrasaban los tiempos y los cuerpos,
los corputiempos. Los humanos vestidos, desvestidos,
se mueven sobre la tierra y quizás, en el futuro,
se ensamblen sobre una cama tendida, destendida.
Franja de una piedra negra que ni siquiera tiene adiós.
Una imagen espiral —como ésta— es cruel o humorísti-
ca: jamás ambas.
Una bomba entre dos sillas enfrentadas de espaldas.
Alguien, hace seis meses colocó la bomba que sólo hoy estalla.
Hace mil años habríamos estado silenciosos:
exhaustos o caídos, calculando el espacio entre los pies y
los zapatos.
Un alto al fuego sobre el desierto de las fotografías.
Encapuchados con bolsas de plástico,los hijos que no tuvimos
se despiden con un beso de pistolas humeantes,
como si dentro de sus tumbas conceptuales y abstractas
alguna vez nos hubieran conocido. “Con las ideas y
las técnicas de guerra, el amor es una plantita líquida y sencilla
que no puedes sostener con las manos”.Sólo el frío le da forma.
Y el calor la desvanece.
34
El experimento de la habitación china
Si yo te diera las instrucciones para descifrarme,
¿me estarías descifrando?
Si colocase una máquina debajo de mi lengua
que supiera lo que quieres oír
—y lo dijera—
¿te habría dicho lo que quieres oír?
Mis poemas son animales que se rompen
en los ojos de un hombre triste.
Pero eso es algo que tú ya lo sabías.
Lo que tú no sabías jamás podré decírtelo.
35
Balada para un perdedor absoluto
en verso relativo
La madrugada es un niño rodando colina abajo
en mi cabeza que rueda colina abajo & cielo arriba abajo
donde se muele mi rostro de piedra sobre mi rostro de hueso.
De hecho, no sé si pienso esto que pienso: fracasé y soplé
y coloqué mi torso sobre una cancha de sangre
donde se acumulan los órganos del hombre que ya no pude ser,
que no sabría. Sobre el plumaje de un búho en el desierto,
las mujeres que no tuve, las que anhelé en la lluvia,
recorren un hospital psiquiátrico donde disparan
contra el laberinto vertical de mi cabeza rapada a los 16 años.
Esta muerte donde las islas de viento soplan
sobre los carrizos de agua de mi rostro quemado
es un pasaje directo hacia los huesos. Sin gracia, niño gris,
hombre concreto (la versión tangible de otros, esos sí,
triunfadores y etéreos, pero también hueco, vacío,
hambre de fondo, línea de arrastre de un símbolo inundado,
concreto máquina poema hombre poema cicatriz).
Y nuevamente herida. Nadie que me elija me elegirá.
36
Tengo el doble de años y una niña de niebla me esconde
bajo su mano (soy quien le venda su rostro,
quien la tortura sin que ella lo sepa para así comprenderla).
El cielo esplende como la cópula masiva de un enjambre
de abejorros azules + la velocidad de las células
amarradas sobre mis ojos: hay avisos de curva que no hay.
Hoy 6 de julio de 2012, mi alma es una cabeza rapada,
un desierto de neuronas sobre una isla de caballos
cosidos contra una nube de seda. Mamá, ya olvidé
cómo se escribía mi nombre. La escuelita de mi muerte
se abrasa con demasiados rostros desconocidos,
saludos cordiales, la desesperación de un animal
por convertirse en polvo.
37
Happiness: finale
¿Quién soy? Este aburrimiento paranoide escribe
como la casa de un hombre escribe que falló en construir
lo hermoso.
Una casa enroscada sobre un centro de alambre
donde una hormiga tiene pesadillas con transformarse en la mano
que la destruye & que ahora la destruye (y así la entiende).
Esto de soñar en destruirse, como una cometa
en un verano que las nubes árticas propagan,
es semejante al perro canceroso que sueña habitar un hos-
pital de flores
donde toda la hierba ejerce resistencia contra el cielo abierto.
Imagen a considerar para los que, fracasando
en todo con igual precisión,sabemos que el lápiz,al sacarle punta,
gira en los dos sentidos al mismo tiempo.
En la mesa, los hombres cavilan & piensan:
todo está bien, recicla, esto va a aguantar. Aguanta, recicla,
la apocalipsis de una taza de té sobre la mesa
revela nuestra posición como objeto en la escena.
Pongo mi noche en la cabeza y un sueño despierta en la aguja
que usan los niños para pincharse y sentir la ondulación
del mundo,
una estaca en la planicie & los cactos girando
lejos del lenguaje del dinero y la muerte,
como un computadora portátil encendida en el desierto.
38
Las reglas del mundo son que el tiempo pase
hasta que la muerte ocurra y podamos dialogar
con nuestros sueños que, en realidad, nunca fueron
ni realidad, ni asunto que valga la pena resumir con estilo.
Mejor no tener nada en el rostro,nada que nos haga reconocibles
ante la marcha del soldado nazi sobre las avenidas del páramo.
Sin embargo, no hay nada que tenga el color de los bata-
llones errantes
que ahora cierran la puerta y empiezan su verdadera vida.
El final es apenas el comienzo de lo que no existe.
39
País punto
I
País cero dimensiones: reino del místico que gira sobre
sí, pero no gira, su movimiento, una pregunta. Arden, son
la potencia de quemar: es un aquí de arder, el arriba y el
abajo (arder), el diálogo es “¿quién soy el que tú eres?”.
Persígueme en este paraje abandonado de paraje, en este
vacío de lugar contenido por nadie, en este desierto que
anochece sobre la punta de una aguja. Punta, punta del
punto: radio de acción de lo inmóvil. Campo gravitacio-
nal cero: cosa que anuda su cola con su centro y borra el
proceso: unido estoy a la palabra NO. Yo dudaba desde el
exterior de las cosas imposibles que soy también, llamán-
dome, desde un paisaje blanco. Paraíso sería titilar, como
estrella, para nadie nunca: uno más uno es menos uno:
uno jamás es uno.
II
cielos contra los que yo vivo:
titilar esos cielos de la mente:
decir abandono es la imagen del sol regresando a su eje:
es decir la catástrofe
podría ser
pensar ser
40
Tachadura: hipersoneto posthumano
I
Barrio laberinto. Una lámpara sobre el cielo dibuja mi fren-
te con estrellas: campo húmedo para un viento rasgado por
las zarzas. Esquinas y tornillos blancos: un frasco transpa-
rente: dentro: una avispa de plutonio: dentro: una habita-
ción con trescientos niños colgando desde ganchos frente a
una puerta cribada por el sol de las tardes de octubre.
Un páramo se alumbra: la ciudad de las tres dimensiones es
una plataforma de okupas donde varios hombres separan
el rostro de un niño -bajo un puente de franela- hasta que
sus ojos empiezan a soñar en la resurrección de un buda de
plomo sobre el rojo desierto: una cascada de montañas so-
bre un grano de sésamo: es el amor trenzado en las pupilas.
Desde mí, los niños sueñan una nevada de piedras. Áto-
mos de bisonte y rascacielos de agua modelada en la te-
rraza de un mundo amarillento que tritura y pliega los
nervios de las grullas que coronan las cabezas humanas:
fiesta de papel metálico: la vibración de un alfiler de hielo
tras el cerebro de una res apacible.
Un paisaje frotado contra una máquina donde las garzas
nacidas de huevos vegetales son desolladas en una carre-
41
tera: mi desierto. Mi país de refrigeradoras y pantallas
donde una pelota es la cabeza de un hombre como eje
del mundo. Una paloma de pólvora escarcea el cerezo de
carne surgido en las noches apiladas sobre un hombre sin
rostro.
II
Nadie puede recordar al niño que encendía sus manos
y esculpía su cabeza sobre las nubes de trapo (tan lejos
de sus manos): empezaba a llover hacia atrás, secando
un racimo de calles sobre la frente del sol disuelto en las
galaxias del campo: es la copa deforme y un vaso de pa-
pel donde cada hombre triste abandonaba su diente más
negro.
Mis manos sobre esta férula molida en la línea del tiem-
po- dos pájaros quemados sobre el techo de una casa
construida por mis abuelos muertos: ya pura piedra de
moler bajo una rama de comino seco. Lo que puedo decir
es “alguien quiere matarse en un edificio de apartamen-
tos”, mientras la sangre sueña los pasillos donde una mu-
chacha corre hacia las aeropuertos del campo.
Será un mapa sobre la espalda: esta ciudad vacía. En las
lavadoras automáticas, alguien mira por su cristal redon-
do el desorden de nuestros cuerpos ciegos: levadura de
grasa, cromosoma de cuervo. Este día sucede cuando la
mano toca el vientre de un niño muerto y descubre un
paisaje de colinas doradas.
Será el semen navaja de mi padre: este odio hacia la ma-
teria relativa en cada plano de este mapa de circulaciones
que yo llamo Juan a través de una herida de hierba que no
puede erizarse —ni sangrar— sin destruirse.
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III
Te dije: soy un hombre sin número. O este erizo rojo gi-
rando dentro de una campana. Por eso construyo mi casa
en la estación nevada (¿de la muerte?) donde el cielo de
los hombres es el único cielo que no existe. O el cielo de
los hombres es la granja dentro de un cuerpo humano:
vacas o glóbulos en las arterias mugiendo para que el do-
lor —al fin— cese.
Esta galería de cisternas: chorros de ánimas: paraísos de
grasa y acueductos de sangre: pelotas o espíritus mar-
cando el agua digital que ondea sobre el estanque de mis
huesos.
Cromosomas sobre un cielo de calcio que trepa sobre un
río de aceite de automóvil que llamo mi planeta muerto.
Una esfera de hueso que se mueve a la velocidad de las
estrellas.
IV
Alguien es una pelota de hule chocando en el frontón
de mi lenguaje, abandonado. Alguien me usa y soy una
tijera para recortarme contra el cometa del cielo bajo un
bosque de cartón donde ha sido tachado lo visible: no
puedo imaginarme como esta torre de vísceras que habla,
plisa, sueña.
y tengo mi respuesta: éste es un planeta de sangre sobre el
ojo de un mirlo que agoniza. Varios copos de arena en el
procesador espiritual del cyborg que traduce el llanto de mi
mundo más allá de las líneas del dibujo de un ascensor vacío.
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Esta máquina de muerte maquinaria. Una máquina de
cielos: nubarrones compactos. Una galería de flores de
hueso sobre el corazón de la mujer histérica. Un núcleo
que se traga el mundo sobre un clavo de paja: útil para
hender el cerebro. La realidad se explica como un tanque
de sedimentos.
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Joy. segundo sueño.
¿final? septiembre 2011
Ella corre por el pasillo y no mira.
Ella huye del asesino serial, del poeta serial, huye.
La muchacha sube a la terraza y dice:
ves esa casa, juanjo, allá está el cielo
y allá también estamos muertos.
Yo no veo la casa y estoy muerto, pero
son palabras para elevar una casa y están muertas, pero
sólo dije que ella podía volar ese día sin morir.
Las campanas del amanecer crujen como papel quemado.
Todo el papel quemado no alcanza
para trazar un círculo sobre el amanecer.
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Cromo postsiquiatría páramo
y sintaxis penúltimo lugar
I
Entre bambúes,
el cielo ha de verse más alto.
Sobre el pincel, ha de verse la rama clara.
Pinté un tallo cautivo,
batido por un viento necesario a la luz.
El cielo es imperfecto.
Cada verso es un nudo
en el tallo del bambú.
Así comenzaba yo otro libro señor antidoctor: voz que grita-
ba en la noche rotatoria esfera no euclidiana cuando estaba
en la noche subía la presión té de hierbas amarillas y pétalos
(toma té/ tres sorbos/ tres veces) que no servía cabeza gritaba
en otra voz en otra vez la voz gritaba desconocida desconocía.
II
Esa voz, un fruto inmadurable: serás viejo y no serás lo
que deseas porque lo que deseas está más lejos que lo
muerto: un niño que ahora debería mirarme entre los
46
ojos ahora es células epiteliales en un albañal perdido en
dónde. De eso hablábamos hace tiempo, ¿no?
Entonces,
antitratamiento,
anticonsulta:
parvada de palabras
antisiquiátricas,
aunque sea sólo
criptoozoología
de la voz elevada
a la n potencia
de la irrealidad.
III
Histeria que da paisaje
y fondo.
Antidoctor,mirlo que hace nudos sobre los espacios en blan-
co. Mirlo terapista: lo más preciso estaba por venir y era yo
y era un túnel estrecho. Como un escudo tubular hacia el
vientre de la velocidad. Allí, mi hígado no puede ser tocado
ni por la mano del médico que hinca agujas sobre un cuerpo
que ya es un pliego donde trazar la frase no hay más tiempo.
IV
Atrás sí que hay tiempo:
para decir en el idioma hablante, estoy nadando en una
vida vulgar y corriente que se clona a sí misma todo el tiempo.
También.
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Empezabas diciendo: larga narrativa del pájaro desnudo.
Empezabas nombrando un mundo de árboles de fiera ca-
laña como hombres de traje.
V
Pero no era eso:
Era la eficacia de hablarte doctor a usted, a vos como me
hablo, como me habla la voz que me escucha atentamente
a veces, antes del desmoronamiento de la voz: Hacia den-
tro de NO hay ojo, pero. La inquieta luz (no me hables
ahora) y el silencio descorcha el mundo (la llave de reali-
dad está en hablar: háblame) y si esto no es límite (arde la
manzana sobre el miedo a volar) y si esto (la velocidad del
tren por abolir el tiempo) va pasando, sí lo que es pájaro,
va pasando como un ejercicio irrealista (va, digo) pasan-
do –llévame al mundo, si estás allí, pero si no– desciende
como clave, como llave, como el deseo de morir (muere en
tanta palabra) no sea otra respuesta (ora para arriba, ora
para abajo; medítame) sé, como sabes de mí, un estratega
de otro mundo, inquiere lo que no hay, pero inquiere (y
recítame el número dos, de dos en dos, pero lento).
VI
En ese huerto en prosa, planté un niño que crecería que
tendría niños que crecerían, pero no de esta manera des-
hecha. Como teoría del ojo, allí planté casa y comida para
el alzheimer futuro que duerme bajo mi cefalea). Allí, la
colocamos en forma de cápsula para concentrar varias
cartografías de cielos.
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Disponerse contra la desgracia, pero ¿dónde está la madre
ahora que progresivamente te divides?
Desde hoy cualquier cosa es un globo de mugre detonado
sobre la puerta de la casa antigua.
Hablante en círculos.
Lengua que sólo habla de pérdidas.
Pura pérdida que sólo habla para lenguas perdidas.
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Ilustración con muchacha dentro
I
Un sol como una pregunta.
Un fondo áureo en la tintura.
Un círculo amarillo con tentáculos.
Alguien dirá sol pensando
“punto amarillo sobre la carretera”.
Hacia la derecha, un altar de piedra.
Janis Joplin, en efigie de plástico,
es una virgen morena
sobre cuya cabeza vuelan moscas y tábanos.
Aullante. Una vez más
colocarle una vela Janis aullante.
Y orarle así por todos los muertos de la carretera.
Cruces. Calaveritas pizarnik.
Cruces. Lápidas.
Todavía un realismo filmado
en cámara verbal con 30 milímetros de luz.
Aquí llueven paisajes de granizo.
Paisajes de polvo en un valle de estrellas.
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