II
Estas imágenes proceden de un viejo telefilme
que nadie mirará jamás.
Hay un vehículo parqueado.
es un Chevrolet modelo 85.
Vendo seguros —dice un burócrata— desde el auto viejo.
Busca en los ojos de Johanna
-así se llamó la muchacha perdida-
un argumento para desmentir
que el mundo sea un niño loco
que hunde su mano en una tina roja
para luego perderla en una escena irrealista.
En los ojos de Johanna, el burócrata encuentra
un fósforo encendido,
un video gore dentro de un pájaro de cuarzo.
Para agregar, luego,
el paisaje necesario al extraño conjunto.
III
Tomo la estrella- dice el burócrata.
¿Me servirá tu estrella, Johanna de los muertos?-
piensa, mientras arranca su auto
a la velocidad de la luz.
El sol es un punto —como un hueso alargado—
acariciando flores
y flores que no son de la mente.
(Bendita seas, Señora de las cosas:
Janis Joplin ora sobre el corazón de la niñita monstruo).
51
El burócrata parquea su automóvil.
Entra a un restaurante y,
mientras mira los postres del menú,
medita:
soy lo invisible
o tengo, al menos, tu huella invisible.
Y se sienta en una mesa
que bien podría existir sin él.
52
Almacenes, Almacenes
I
Feliz y tan feliz: eres un vendedor de supermercado.
Tus ojos vendibles son el pequeño anuncio de la nada.
Tu sueño es el sueño de latas, botellas, pero latas.
Eres una serie de latas colocadas en serie. Una serie.
Una serie de latas colocadas en serie. Una charla
de supermercado sobre latas colocadas en serie. Una serie.
Esa charla impresa en cada etiqueta colocada en serie.
Una luz. No, un foco. No, una luz. Un sueño
De series para ti, señor dependiente de tienda.
Ojos vendidos. Anuncio en las avenidas con vallas gira-
torias.
En la fotografía: una sensual modelo de afiches.
Una serie. Las puertas giratorias, brillantes. Al salir,
billetes, como estrellas, sobre las avenidas de los ojos.
II
Número uno:
La realidad es una serie de personas:
Latas, latas, latas, latas, latas, latas, latas,
como personas.
53
Número dos:
La realidad es una serie de fotos digitales
donde la gente brilla con sonrisa perfecta,
retocada en un ordenador por alguien con sueño
Número tres:
La realidad es un árbol feo, pero a la venta
en ciertos países donde aún
hay bosques de latón.
III
Para cerrar mi cabeza debo decir que soy un local abierto
Una pequeña franquicia de Creeley & Company.
Además, presiento no estar en contra —ni a favor—
de la suerte económica del mundo.
Además, presiento que sobre mi cabeza hay una ventana
que deja pasar una lucesita
—útil para hacer negocios con las estrellas menores.
Todos salvarán mi negocio.
Por eso, alquilo mi pájaro de cuarzo
A los cobradores que caminan de terno, arriba y abajo,
por las escaleras, arriba y abajo, por las escaleras;
a los cobradores que sueñan un círculo
donde brincar; mientras se borra la ceniza de mi ojo iz-
quierdo,
mientras los poetas pasan por mi negocio llevándose todo,
inclusive el paquete de
“NO VOLVERÁS A ESTA INOCENCIA”
tomándole una fotografía al poeta Robert Creeley,
mientras saca la lengua y dice: echo.
54
Dollboy filmado por Giorgio de Chirico
I
No moverse de aquí: no demasiado:
hay demasiado cielo.
Un globo trepa por la atmósfera.
Alguien cierra los ojos.
Cielo es inmóvil. Cielo es palabra inmóvil sobre el ojo.
El niño mueve su brazo.
Decir tarde (yo digo tarde)
es una cosa. La tarde es una cosa, pero un lienzo,
pero un filme azul, incógnito.
Tarde es una palabra, un espacio y un pájaro.
El niño mueve su brazo:
un globo sube por la atmósfera.
El niño&niña es una palabra inmóvil
sobre la plaza del ojo
donde mi visión del mundo
es una línea levemente inclinada.
El niño abre párpados como mirlo
antes de emprender la noche.
El niño cierra párpados, abre párpados.
El niño es una palabra llena de cosas.
Globo azul —como palabra azul— asciende
por la atmósfera hueca
55
hacia la lente vertical del ojo.
El niño —con vestido rojo— y su mano
es inmóvil entre carruseles inmóviles,
es inmóvil entre personas inmóviles.
II
Hay objetos de plástico:
mundos abandonados sobre un fondo de nubes.
Un automóvil es el júbilo en el piso,
rodeado por soldados de goma.
Una lámpara dibuja un juguete que espera.
En este dormitorio de pájaros antiguos:
sin pensamiento.
Realidad sí. Realidad con llantas.
Alguien sueña un volante encendido.
Alguien piensa con su mano: velocidad
Para poner la cabeza en el suelo
y que se acelere la vida.
Movimiento es filmación feliz
si la mano mueve el juguete sobre la calle imaginaria.
Movimiento es carrito entre los muros
rasgando el teorema que señala:
aquí está la muerte,
aquí está el largo esquema de la muerte.
Automóvil pausado
y la noche con grullas de papel
que evitábamos tocar para no despertarnos
en nuestro propio sueño.
III
Un niño baila en la noche del mundo
(¿para qué baila?) En la montaña,
56
el niño obtiene capulíes,
casa de dos pisos,
habitación, lápiz sobre el papel,
rasgando, frotando estrellas.
¿Cómo decirlo?
Un campo de estrellas es un dibujo
donde sepultamos, mamá,
a todos los soldados de goma muertos.
Un campo de estrellas es un cielo
donde los muertos son imposibles
(o cargan el peso de dibujar
a los pájaros ciegos).
Entonces, un campo de estrellas
es un tapiz con árboles caídos
junto a un tren inmóvil
en el que todos los pasajeros
dibujan un niño que los mira.
¿Qué niño? Estrellas de plástico
regadas en la cobija
para que el niño pueda despertar.
La estación inicia el día
sobre su propia imagen perdida.
¿Cómo decir niño
sin decir ojo de niño perdido?
Un cielo donde los pájaros son puntos
sobre el ojo. Sobre las preguntas,
la silla de mamá para mirar el mundo
y largos trenes
por donde toda visión ha de pasar,
al extinguirse,
al volverse lo que ya no tenemos,
ahora.
57
Canción de autor
En la Iglesia Evangélica de la Eternidad, 2008
I
En el viento de los eucaliptos, el agonizante no morirá
lejos de mis ojos sin mirada. Extintos. La calle de los lar-
gos delirios me conduce a la iglesia de la tierra sin mundo.
Allí el pastor bendice sillas de comedor, perdices pardas
(las negras son diabólicas). Pongo –para él- un desierto.
Un desierto en forma de mirada: polvo y rostro de niños
perdidos bajo las máquinas de coser. Agónicas. Agónicas.
II
Observo que el pastor nunca tocó este encefalograma con
la esquina de la estrella capturada por los pilotos jubilados.
Tampoco el alma subió a las máquinas de coser sin des-
preciar mi risa. Esconderse en el armario donde el señor
no pudo encontrarte. Te doblaste. Con mis dedos, huraña
soldadesca, impedí su entrada a un cielo de tres paredes y
esquina lateral de sombra y otra esquina y otra y otra. Mi
cuerpo fue la desnudez repantigada, impasible.
58
III
Antes que nada, mi cuerpo es un cajón de nervios, un
sistema nervioso de cajones. El pastor coloca su pastilla
bajo mi lengua (Zoloft, Neuril, Lyrica): el reino de los
cielos está cerca en mí. No quiero morir, pero quiero. La
muchacha con ojos de ciervo pule los huesos de mis vér-
tebras. Me arrodillo junto a su zapato y anudo sus cordo-
nes. El rostro de María Magdalena tintinea en su zapato
reluciente.
IV
Mantel vacío son las estrellas domésticas sobre la mesa
del bar donde mi rostro es cada peleador lampiño que
me cuenta su error sin esquinas. Mi nombre escrito con
todas los límites, con cada error fundido en acero. Afuera,
un hombre cuelga sus pancartas de la Biblia: No entres a
esta cabeza perdonada de sus pecados. Sólo estos huesos
tienen una extraña solidez para el llanto.
V
En su iglesia vestida con cielos de polietileno, el pastor
sueña perros: animales que sufran en los ángulos. El ago-
nizante canta lejos del mundo, llorando en un muro de
agua. Sueña fuelles y autómatas: las máquinas aman me-
jor que la luz, diría. El cromosoma del dolor no tiene ori-
gen, pero no creas que el cielo es sólo deformidad oscura.
Las aves serán profecía de otra cosa. Una vez más. Otra
cosa. Siempre.
59
Pequeño ultravioleta dice
Septiembre 1 2008 12:00-14:16
I
Una bola de goma observa acompañado de otra bola de
goma, acompañantes, parpadeantes. Callejones mentales
que son callejones reales en mi cerebro de islas y cobijas
manchadas. La pantalla es un imago tumoral de repro-
ducción geométrica. Este proyector de fiat lux en tech-
nicolor con su tentáculo de pulpo cordial lame mis ojos.
Versión de la naturaleza contra las retinas. Mi médula es
ligera ante la radiación soñada en la adición de las imáge-
nes del mundo. Hamburguesa de McDonald’s. Hambur-
guesa de McDonald’s. En mi boca grasa de luz escurre.
En brillante, un hipermercado del mundo. No hay mente.
II
Ojo abierto en el cristal encendido
borrar
cosas pintadas (¿Pascal?)
polvo de mariposa eso es la vida —y este día—
sueño —quiero dormir perra de realidad—
pastillas: dormir: out
60
Axones
Canción de despedida, de llegada.
I
En el cuerpo, los nervios pesan como arterias de plomo.
Con las pastillas, el cerebro se ablanda como un río bené-
volo. Las neuronas son libélulas negras que sobrevuelan
un estuario mental. Por la mañana, el médico me dice:
“tiene una enfermedad en la cabeza como un otoño inha-
bitable”. Yo también lo sospecho.
II
En mi habitación, trago astros en comprimido, pastillas que
resplandecían en mi mesa.Todo para evitar el picoteo del go-
rrión, pájaro de la enfermedad, bajo mi nuca. Mi cerebro se
equilibra un instante.Junto a la jarra de leche,los pomelos hú-
medos están sobre la mesa, como un cristal antes del acabóse.
III
Este día sueño con destruirme. Volarme con un pájaro la
sien del cielo para que mi cerebro se haga espuma en el
61
mar. Este día sueño con destruirme. Sumergir mi pecho
en la hoja del baniano y desaparecer.
IV
Tengo un clavo en la mente: una herramienta de luz man-
chada o sucia. Por ella, el ruido de los automóviles es mi
fonética del mundo: carros en una larga fila de carros en
una larga fila de carros atascados. Mi oído se convierte
en un atributo del dolor que viaja –como tren japonés- a
la velocidad de la luz desde mi cuerpo, contra mi cuerpo.
V
No hay estación del cuerpo, pero el dolor la crea. Llueve
mielina en los nervios (aguacero plateado). Tengo sacu-
dones en mi esternón y en la piel de los brazos. Tal esta-
ción –diríase parecida al otoño- deja caer hojas de radón
desde las ramas de la columna vertebral, desde la encina
que el anatomista llama árbol de médulas.
VI
Como un fuselaje, entré a la cámara de resonancias. Es-
cuché un zumbido electrónico para obtener fotografías de
mis huesos, de la pasta cerebral. Allí la máquina descifró
mi sueño de oler cedrón mientras acariciaba un pájaro.
Como un diapasón, el cráneo contraído percutió sobre
mis días de luna elemental, profética. Imágenes de una
piedra de la locura iluminada por el espejeo del láser.
62
VII
Las placas tornasol decían: hay un quiste en tu cerebro.
Trepanaciones. Extracción de la piedra de la locura. Pien-
so en un tumor, como un cometa contraído en un puño.
VIII
Mi médico, el poeta, dice que los puentes son hermo-
sos, que no duelen. Él habla sobre puentes materiales: un
puente uniendo mis articulaciones enfermas con la orilla
(ahora detenida, luego suelta) de la tina. Goma de sangre.
Un verso es una línea, un hueso es un hueso. Separo lo
separable. Recojo mi cuerpo, oculto tras la bata de cirugía,
mientras miro las nubes, su blancura metódica, mi adiós.
63
Homenaje a Paul Muldoon
El ojo me invita a ungir árboles secos.
Tras el bosque,
hay rascacielos en el teatro del mundo.
La mirada es como la —déjame a mí— llama del día.
Así, junto a la carretera, yo veo un auto, un Volkswagen,
un rótulo, un “no sé su nombre”, un auto.
El ojo hace un dibujo para la mente.
Traduce a palabras.
La mirada es una lengua extranjera.
64
Las oraciones del trovador ciego querrían describir el punto de
contacto entre el fruto y la brisa de mayo. Como en la tradi-
ción alquímica, la manzana no es distinta al estanque donde
nada un rodaballo que refleja en sus escamas la labia de la
estrella, la charlatanería de los cometas. Además, observo que
la manzana tampoco es diferente a la piedra (inmune a los
relámpagos, a la risa de la doncella con fiebre), a la acequia
mansa donde el niño la arroja en este instante. Jacob Böh-
me explicaba, en un éxtasis místico, que la diferencia entre
la oración y la locura es un puente de abejas. Alrededor de la
manzana que todavía no he visto, las hormigas comen el ám-
bar que fluye del corazón de una muchacha, sueñan sus labios
encarnados en la pulpa de un membrillo de oro. La manzana
está, cómo no, en la cesta, invisible.
65
Junto al tapiz de agua se reúnen los helechos que tiemblan
según las estaciones reunidas bajo la ley del equilibrio. Fiesta
de una parroquia vegetal, carnaval de un mundo en bosque
delirante. Cuando los autos aparecieron entre los setos, este
dibujo empezó a difuminarse. Sin embargo, por ahora, las
escaleras que subo conducen a una ciudad de madera donde
se construyen las máquinas de vapor para encender la noche.
La noche, como un vaporetto sobre las colinas, se dirige a un
país de televisores y óxido. Pero, por hoy, el tiempo es una riel
que salta. Por hoy, el agua tiene el río que la lleva sobre los
sedimentos ocres, y la salamandra cultiva las horas sobre un
surco de barro y de pirita. El tejado de la casa donde dibujo
este sueño es muy distante de la tierra. Como una alcancía de
barro en la visión del altiplano: milagro en las artesas, can-
ción del ánima invisible.
66
Homagges
I. Coltrane & Monk
De oídas, Theolonius,
este silencio
abandonado a la visión
de un árbol,
al verano vertido de sus hojas.
II. Billie Holiday
Un fruto negro cuelga de la noche,
de una voz que lo sostiene
vivo.
III. Miles Davis in a Silent Way
Sobre el vuelo del mirlo fuga el mundo,
el silencio advertido
en la música, en el suave fraseo.
Si abres la ventana se oirán mutuamente
67
el gorjeo del mundo y un paisaje de jazz
como si todo fuera
el rostro del dolor.
68
Territorio para un cuadro de Soutine
I
¿Qué piensa el hombre
—sentado en el sillón—
cuyo rostro se alarga
y se diluye en el dibujo agreste
sobre un fondo tan rojo
como el color de lo real?
(Así medita el hombre
sobre el color tan real de lo real).
II
De nuestro pensamiento
lo ignoramos todo.
Del pensamiento de aquel hombre
—sentado en el sillón— sabemos
de otro mundo, quizás de una Lituania demasiado soñada,
que sólo, alejados del lienzo, es evidente.
69
III
Lituania:
Un lugar del mundo donde todo
es de nieve. Un lugar simple
para que alguien juegue.
70
Lugares del río imaginado
I
No debe precisar sus orillas,
sino difuminarlas.
Al dibujarse un río, debiera ser portátil
porque sólo la mente conserva su sonido
al chocar en las rocas:
espuma como baba de plata,
como reposo lleno de mirlos.
No debe fijar sino diseminar,
pero no el sentido sino los colibríes,
las murallas y, desde luego, el río.
II
Las palabras “The Negro Speaks about Rivers”
titulan un poema de Langston Hughes.
Yo escribiría algo así como:
“El Cobrizo habla de Ríos”.
71
III
O quizás debe ser como la nube
que atraviesa otra nube,
tan insensatamente, sin preguntas.
Y así encontrar la espuma de lo blanco
en las aguas que bajan,
granizo y lluvia, para el río.
Sobrevivida, al fin, será la transparencia.
72
Transformer Tranströmer
La historia todavía no mancha
al niño ebrio de bosque:
hoy su juguete es lo único que existe.
Afuera, el sol inaugura los árboles.
Sus manos colmadas de una luz sigilosa,
traída de un lugar hiperreal,
convierten al juguete en un ave que lleva
los racimos del tiempo.
El pájaro inventado remonta una colina
y sus alas avanzan sobre lagos helados,
sobre charcas que los astros reflejan.
Hay conejos y nieve sobre el suelo del bosque
y una brisa remece el plumaje del ave
que atraviesa este campo
como si fuese toda la tierra de la Tierra.
73
Índice
Biografía para Freddy Mercury dentro
de un cuadrode Caspar David Friedrich........................ 7
Biografía de un hombre: circa 1979............................. 11
Antibalada donde todos seguimos
la voluntad de los trenes............................................... 13
Antibalada sobre una fotografía
en Manchester Victoria, febrero de 2017..................... 15
Banksy en Miyasaki..................................................... 16
Poema de amor de un Bansky
ligeramente solitario.................................................... 20
Antibalada de un hombre
que mira el River Aire................................................. 23
Antibalada escrita por un nerd en Yorkshire................ 25
Teorema de la bolsa de compras.................................. 27
La vida como esa experiencia chispeante y
burbujeante que ves en los anuncios de gaseosas............... 30
Infinito de Junio.......................................................... 32
75
Rapsodia donde el amor incluye
una yihad islámica....................................................... 33
El experimento de la habitación china......................... 35
Balada para un perdedor absoluto
en verso relativo........................................................... 36
Happiness finale.......................................................... 38
País punto.................................................................... 40
Tachadura: hipersoneto posthumano........................... 41
Joy. segundo sueño. ¿final? septiembre 2011................ 45
Cromo postsiquiatría páramo
y sintaxis penúltimo lugar............................................ 46
Ilustración con muchacha dentro................................. 50
Almacenes, Almacenes................................................ 53
Dollboy filmado por Giorgio de Chirico..................... 55
Canción de autor......................................................... 58
Pequeño ultravioleta dice............................................. 60
Axones......................................................................... 61
Homenaje a Paul Muldoon......................................... 64
Homagges................................................................... 67
Territoria para un cuadro de Soutine........................... 69
Lugares del río imaginario........................................... 71
Transformer Tranströmer............................................ 73
76