Dialogo Entre Masones
Artículos Masonicos Seleccionados
Año 7 - N° 74
Febrero 2020
L
Dialogo Entre Masones
Artículos Masonicos Seleccionados
Año 7 - N° 74
Director General
Herbert Oré Belsuzarri
Directores
Mario López Rico
Vicente Alcoseri
Julio Villarreal III
Artículos Publicados
- En la Guerra Cristera, resultamos los masones
ser los Chivos Expiatorios ..............................3
- La masonería y la revolución francesa: hacia
una nueva orientación historiográfica..........17
- La masonería operativa no murió en Francia.
Sobrevivió en otro formato.........................52
- La ubicación de las columnas del templo,
sus palabras y otras consideraciones aclarato-
rias........................................................58
- La iniciación masónica en los dibujos anima-
dos........................................................66
- Los hijos de la viuda.................................101
La revista agradece la difusión de los artículos
publicados, mencionando la fuente y la auto-
ría.
Valle de Lima Febrero 2020
2
En la Guerra Cristera, resultamos los masones ser los
Chivos Expiatorios
Vicente Alcoseri
3
Se enfatiza fue un levantamiento católico mexicano contra lo
que ellos consideraban era la tiranía judeo-masónica, pero de
lo que se culpa a los masones nada es verdad.
Se apunta que en México al igual que en la Rusia socialista
soviética, los sacerdotes fueron asesinados en la Guerra Criste-
ra por masones mexicanos en la década de 1920, pero, la pre-
gunta se centra ¿Fue verdad todo esto? Muchos pudieran apun-
tar incluso equivocadamente a que esto obedecería a un plan
illuminati masónico perpetrado ya desde 1776, pero esto no es
verdad. Los masones resultamos ser los preferidos chivos ex-
piatorios de esta trama fanática religiosa.
¿Es el asesinato de sacerdotes y la destrucción de las Iglesia Cristianas
un plan judeo-Masónico–Illuminati que se efectuó a principios del siglo
XIX tanto en México como en Rusia, pasando posteriormente por China,
Vietnam y la Camboya? Claro que la Masonería nada tiene que ver en
esto, como tampoco los masones tenemos que ver con el Genocidio
Armenio.
Qué de verdad y de mentira hay en que en la década de 1920,
cientos de sacerdotes fueron torturados y asesinados en Méxi-
co cuando el presidente Mexicano y masón, Plutarco Elías Ca-
lles, ordenó supuestamente la represión de la Iglesia Católica.
Como lo explica la película “For Greater Glory o Cristiada en
español”, una film lanzado en 2012, donde pretende decir, do-
cumenta la revuelta de Cristeros, donde los cristianos tomaron
las armas contra el gobierno satánico masónico de México y lo
comprometieron a una guerra fratricida. La rebelión de 1926 a
1929 mató a 57,000 soldados del gobierno y 30,000 “insurgen-
tes” de Cristeros, así como a civiles. Miles de inocentes muertos
mexicanos resultado del Capricho de la Santa Iglesia Católica.
Seguro has oído hablar de esta rebelión en México, una gue-
rra que se pudo haber evitado pero que el Clero se obstinó
en efectuar este terrible conflicto. Algo que los no masones y
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masones no debemos olvidar nunca, es que masones que de-
fienden la libertad y la idea de la tolerancia hacia las demás
religiones en esta etapa, ya que en el pasado la Iglesia católi-
ca pretendió siempre monopolizar a la espiritualidad, la Iglesia
católica no quiere que sepas sobre el trasfondo de esta guerra,
donde la Iglesia católica se oponía a perder sus privilegios, y
pretendía que la constitución Mexicana se modificara a su favor
y les concediera más poder, y fue la misma Iglesia con en un ca-
pricho ordenó cerrar las Iglesias en México, culpando de esto al
Gobierno Mexicano, un Gobierno Liberal y de ideales masóni-
cos, el cierre de Iglesias fue ordenado desde el mismo Vaticano,
pero se culpó a la Masonería y al Gobierno mexicano de esta
medida, esto enardeció los ánimos del pueblo ignorante y fana-
tizado . Hoy en el mes de Octubre de 2019 es difícil encontrar
un artículo o un video en internet o un libro que mencione algo
sustantivo, certero y real sobre la Guerra Cristera y la Maso-
nería, son ya casi 100 años de culpar a los masones mexicanos
de algo que jamás tramamos, lo único que se propuso desde la
época del Francmasón Benito Juárez fue la sana separación de
la Iglesia del Estado ,cosa que no les pareció justo a los jerarcas
de la Iglesia Católica, pues perdían su poder terrenal, no les in-
teresaba obviamente el poder espiritual que con esto ganarían.
Hoy refrescamos la Memoria colectiva de lo que realmente
sucedió , pues los pueblos que no conocen la verdadera histo-
ria están condenados a repetirla, las nuevas generaciones han
perdido la idea, de esta lucha de separar al Estado de la Iglesia,
pero no sólo de la Iglesia Católica, sino separar toda idea de
Religión de las cosas del Estado, algo que también se ha per-
dido de vista ... Hoy en Octubre de 2019 en México no hay más
libertad de prensa, y un gran volumen de historias deformadas
pululan en libros, en la internet, en revistas en videos de YouTu-
be y en la mente colectiva de los mexicanos: las heridas de la
Guerra Cristera no han cerrado aún y no parecen sanar pronto,
y salen testimonios de masones perseguidos , por todo el mun-
do , ya en España durante el Franquismo, o en México durante
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la Guerra Cristera, culpándonos a los masones de los peores
males imaginables. Hay literalmente miles de testimonios de
masones saliendo a la luz que revelan una historia inspiradora
que ha estado oculta por la Iglesia Católica durante décadas en
una oscura sombra de miedo y negación, seguro en los archivos
secretos el Vaticano esta la verdad, una verdad que exculpa a
los Masones Mexicanos de las atrocidades con las que se nos
señala, todo está documentado ahí.
Los masones del presente se enfrentan a la persecución de
los socialistas en el gobierno venezolano y cubano, todo con el
apoyo explícito del Vaticano encabezado por el Socialista Papa
Francisco. Pueden los masones del presente servirse en este
comunicado que define la verdadera naturaleza oculta de la ti-
ranía católico socialista que esclaviza hoy a la humanidad.
La Iglesia Católica con su Teología de la Liberación, utiliza al
socialismo latinoamericano, para seguir dominando al pueblo
de esta región, hay lamentablemente muchos hermanos maso-
nes que sirven de tontos útiles,para llevar ideas socialistas hacia
el interior de los recintos sagrados de los Templos Masónicos.
En 1924, el Masón Plutarco Elías Calles se convirtió en presi-
dente de México. Era descendiente de judíos españoles, y ma-
són de grado 33º,“la Iglesia y la ignorancia eran la únicas causas
de todas las desgracias de México”, pero para él un conflicto
armado no era la solución, sino combatir al fanatismo religioso
y la ignorancia, no con armas sino con educación. El fanatismo
religioso debía desaparecer, pero no la espiritualidad, Elías Ca-
lles eran un espiritista y masón asiduo. Muchos fanáticos católi-
cos sostienen que el Presidente Calles era una herramienta de
los banqueros Illuminati, los maestros de la economía mexicana
en 1914: entre ellos los illuminatis Rockefeller interesado en el
(caucho), Goblentz (textiles), Guggenheim (minas).
Para encender los ánimos entre la población católica mexi-
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cana la Iglesia Católica decidió de manera unilateral cerrar las
Iglesias Católicas , culpando de esta medida al Presidente de
México en aquel momento que era el Masón Plutarco-Elías-Ca-
lles-así la Iglesia lanzó una ofensiva que esperaban que fuera
definitiva: “Debe haber una revolución psicológica ahora” pen-
saron los Jerarcas de la Iglesia . “Debemos penetrar las mentes
de los niños, jóvenes y adultos, porque sus mentes y cuerpos
deben pertenecer a la Iglesia católica”.
Las escuelas católicas fueron cerradas también por la Iglesia,
las congregaciones cerradas, el catolicismo fue prohibido por el
mismo Vaticano en México , todo para culpar al Gobierno Mexi-
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cano, numerosas iglesias auto confiscadas y mandadas profa-
nar por la misma iglesia (convertidas en establos o cantinas) o
destruidas, pero todo fue ordenado por los jefes de la misma
iglesia católica, ellos pretendían una Constitución Mexicana a
su conveniencia, una Constitución como la fue antes del Franc-
masón Benito Juárez, que les derogó sus privilegios, la Iglesia
estaba desesperada , ya no podía seguir saqueando a México.
Entre tanto la asistencia a la escuela pública se hizo obligatoria,
se enseñó oficialmente el liberalismo juarista y se prohibieron
las insignias religiosas (medallas, crucifijos, estatuas y graba-
dos), en escuelas públicas. ¡El fanatismo católico fue realmente
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prohibido en la instrucción escolar en México! El uso de expre-
siones religiosas en las Escuelas Mexicanas, estaban sujetas a
una sanción.
Finalmente, los sacerdotes católicos antes impunes ante la Ley
podrían ser “Sancionados o encarcelados”: en algunos estados
(de México) exigieron a sacerdotes que jurarán no hacer pro-
selitismo en calles, lugares públicos o escuelas, El Gobierno
Mexicano ¡trató de que si querían los sacerdotes casarse lo hi-
cieran el libertad y continuar con sus deberes religiosos, mu-
chos sacerdotes vieron bien esta medida pero el Mons. Carva-
na, el nuncio apostólico, protestó; pero el 12 de mayo de 1926
se autoexilió. En todo el país, masones fueron asesinados, por
órdenes de la misma iglesia. Mons. Curley, el arzobispo de Bal-
timore, expresó su irracional indignación: “Calles persigue a la
iglesia porque sabe que tiene la aprobación del mismo Vaticano
en Roma. Nuestro gobierno Norteamericano masónico apoya y
ha armado a Elías Calles. Nuestra amistad lo ha alentado en su
abominable esfuerzo: a destruir la idea de Dios en las mentes”.
Y debilitar la fe de los corazones de millones de mexicanos”.
Calles fue galardonado con una medalla al mérito de la cabeza
del rito escocés de México por sus acciones contra los católicos.
El 28 de mayo de 1926, Calles recibió la Medalla al Mérito
Masónico de manos del Gran Comendador del Rito Escocés en
México. El 12 de julio del mismo año de 1926, la siguiente de-
claración apareció en la prensa:“La masonería internacional ve
con beneplácito de todo lo que está sucediendo en México y
se está preparándose para movilizar a todas sus fuerzas para la
implementación completa y metódica del programa acordado
para pacificar a México”…
Si la masonería es o no anticlerical es objeto de mucho debate,
pero algo contundente es que el discurso masónico va en contra
los fanatismos, axiomas científicos, contra de posturas dogmáti-
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cas de todo tipo, y el clero se basa en el fanatismo y dogmas no
sobre la razón. La Iglesia católica ha sido durante mucho tiempo
abiertamente crítica de la Masonería por considerar que la ma-
sonería cuestiona todo, y al Clero no le gusta ser cuestionado, y
algunos teólogos a menudo han acusado a la fraternidad masó-
nica de anticlericalismo, pero los masones cuestionamos tanto
a la política, a la religión a la ciencia y a cuanto se nos ponga
enfrente, pero esto no nos hace anticientíficos, anti-políticos, an-
ti-modas, es más los masones cuestionamos en muchas ocasio-
nes hasta la misma Masonería y esto no nos hace Anti masones o
Anti Masónicos, ni Anti Masonería. La Iglesia Católica prohíbe a
sus miembros unirse a cualquier sociedad masónica bajo pena
de Excomunión. Los masones es verdad por lo general tenemos
una visión diametralmente opuesta no solamente al Catolicis-
mo, sino Contra el Capitalismo, contra el socialismo, contra la iz-
quierda, contra la Ciencia etc. indicando que no hay nada en la
Masonería que sea de cualquier forma contraria al catolicismo
o cualquier otra fe religiosa o académica, simplemente cuestio-
namos todo, dudamos de todo.
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Ya sea que la masonería sea anticlerical a menudo depende de
cómo se defina anticlericalismo y de que rama de la masonería
se está hablando, ya que seguro habrá masones clérigos en el
Vaticano, aportando cimientos y reforzando las columnas para
sostener al Clericalismo Católico, y habrá ritos masónicos total-
mente anticlericales como el Rito Nacional Mexicano.
La película de Hollywood que habla de la Guerra Cristera en
México “FOR GREATER GLORY o Cristiada” –fue película fuera de
contexto histórico, extraña y verdaderamente pro-católica tiene una pro-
ducción excelente sin duda. Fue un éxito en México, pero tuvo una recep-
ción mínima en el Mundo y en los Estados Unidos debido al control judío
-masónico de la industria cinematográfica. Muy cacareada y alabada en
México por la derecha Panista católica encabezada en aquel entonces por
Felipe Calderón presidente de México en aquel entonces, pero criticada
y condenada en su momento por nosotros la Ultra Derecha Masónica,
mientras que para la “Izquierda Masónica” paso desapercibida,
ya que creo ni capacidad de critica ni análisis tienen.
Pero para entender el contexto de la Guerra cristera en Mé-
xico, vayamos más atrás, esta guerra no se creó por generación
espontánea; antes ya “La Revolución Mexicana” fue vista por la
Iglesia Católica como inspiración masónica y anticlerical, y el
cardenal William Henry O’Connell en 1914 alego que hubo una
conspiración masónica para difundir el ateísmo y la anarquía.
La postura anticlerical del gobierno mexicano después de la
Revolución Mexicana coincidió con una sucesión de presidentes
que eran “Masones y anticlericales radicales” incluso el expre-
sidente Vicente Fox en su momento declaró: “a partir de 1917,
México fue dirigido por masones anticatólicos que trataron de
evocar el espíritu anticlerical del popular presidente masón in-
dígena Benito Juárez de la década de 1880. Pero los dictadores
militares de la década de 1920 eran mucho más salvajes que el
mismo francmasón Juárez”.
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El presidente francmasón Plutarco Elías Calles, en su ideal ma-
sónico, trató de cumplir estrictamente las disposiciones de se-
cularización de la constitución y promulgó legislaciones adicio-
nales anticatólicas conocidas como la Ley Calles, que disponía
una serie de disposiciones anticlericales, como por ejemplo,
limitaba el número de presbíteros y los obligaba a solicitar una
licencia expedida por el congreso para poder ejercer, incluso
se llegaba a multar a los sacerdotes por usar vestimenta cleri-
cal fuera de sus recintos. Muchos católicos se rebelaron contra
esta situación que pretendía limitar o suprimir la participación
de las iglesias en general en la vida pública, lo cual generó el
conflicto que se conoció como la Guerra cristera. El francmasón
Calles fue siempre apoyado por masones del rito escocés de
México por sus acciones contra el clero político que atentaba
contra la disposición de separar la Iglesia del Estado, en última
instancia el Clero pretendía con la Guerra Cristera, devolver a
la Iglesia sus privilegios, era como un desesperado intento de
hacerse del poder, muchos hoy 19 de octubre de 2019, vemos
que el Clero aun intenta hacerlo.Y es que antes del Francmasón
Benito Juárez la Iglesia Católica era literalmente la Dueña de
México, no sé si la Iglesia sería dueña de España u otros países
Latinoamericanos y Europeos, eso no lo tengo claro, pero en lo
que he estudiado de Historia de México si, nadie podía casar-
se en México sin el consentimiento de la Santa Iglesia, ni tener
bienes, eran dueños del registro civil, y de inmensas riquezas
mexicanas. Hoy el francmasón Plutarco Elías Calles ex presi-
dente de México es visto como un político de derecha e incluso
como de extrema Derecha, luego el francmasón de izquierda
Lázaro Cárdenas del Rio luego presidente de México en un ges-
to anti-masónico, lo exilio, en una palabra lo traicionó.
Ya en el presente siglo XXI cuando la iglesia católica preten-
día dar instrucción religiosa en las escuelas miles de masones
mexicanos nos unimos alzando la voz , masones tanto de izquier-
da, de centro, anarquistas y de derechas, cuando la discusión
de una petición de la Iglesia para levantar la prohibición en la
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constitución mexicana contra las escuelas católicas y periódi-
cos, declaramos al unísono :“La jerarquía católica quiere dictar-
nos un mandato político y es un error muy grave, ya que nuestra
sociedad ya no está en la era del catolicismo todo poderoso y
de los sacerdotes todo poderosos ya no son virreyes de la Nue-
va España”, y que señalamos que “Hay una tendencia nefasta en
la Iglesia de inmiscuirse en los asuntos sociales y políticos de
México, pero los sacerdotes deben regresar a sus Iglesias”. Esto
es la guerra cristera aún no termina.
En enero de 1927, el catolicismo mexicano aumentó el número
de sus soldados: de 20,000 a 30,000 para fin de año y 50,000 en
1929; pocas armas (algunos rifles y carabinas, pero principal-
mente hachas, machetes, pero luego las armas de fuego aumen-
taron en número); pocos caballos pero todas las personas que
apoyaron ofrecieron su dinero y bienes necesarios.
Hoy en pleno 2019 vemos grupos de activistas de inconformes
católicos cada día con más y más con más miembros, que al
menos en los videos de YouTube y en sus reuniones gritar “Viva
Cristo Rey” tanto en sus videos y supongo en sus reuniones , el
“Viva Cristo Rey” era el grito de Guerra de los Cristeros, y siem-
pre a sus líderes activistas hacer señalamientos contra nosotros
los masones, señalándonos de cosas tan absurdas, como que
nosotros estamos detrás de la intención de hacer de México un
país socialista, comunista etc. Yo hable con Gilberto Lozano lí-
der del Congreso Nacional Ciudadano, conversé con él aquí en
Monterrey, y le hice ver que al menos yo no quería nada con el
socialismo o comunismo y así otros miles de mesones tampoco
eran de izquierda, no me creyó, pero al menos se lo hice saber.
Los movimientos cristeros en México fueron financiados por
facciones católicas en los Estados Unidos (carros blindados li-
geros, artillería arrastrada por tractores, aviones de combate...).
Los primeros enfrentamientos fueron masacres sangrientas. Un
oficial de Calles escribió:“Se parecen más a los peregrinos que
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a los soldados. ¡Esta no es una campaña militar, es más una par-
tida de caza! “ .
Pero cuando una peregrinación católica recoge armas a su
paso, ¡se convierte en una cruzada! Los Cristeros pudieron equi-
par a sus oponentes, aprovechando su cobardía o su corrupción.
Los “Federales” eran más como saqueadores, adormecidos con
tequila y olla en lugar de soldados dignos de ese nombre. El
15 de marzo de 1927 fueron derrotados en San Julián; en Puerto
Obristo, dejaron 600 muertos. En noviembre, el agregado mili-
tar estadounidense en México comenzó a preocuparse por el
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éxito de los “fanáticos religiosos”, de los cuales el 40% de las
tropas ahora estaban equipadas con excelentes Mausers recu-
perados del enemigo. ¿Cómo fue posible esto? se preguntaban
los estadounidenses.
La Batalla de San Julián fue un conflicto armado que tuvo lugar
el 15 de marzo de 1927 en el pueblo de San Julián (Jalisco), fue
la primera batalla de gran importancia entre los cristeros y el
gobierno federal, fue importante ya que un ejército entrenado y
experimentado como lo era el federal fue derrotado por un gru-
po de hombres mal organizados, casi sin armas ni experiencia
militar, esto que hizo al General Plutarco Elías Calles, el enton-
ces presidente de México, darse cuenta de que había subesti-
mado al recién formado movimiento Cristero.
Tal vez usted que me lee piense que las cosas de Cristeros en
México, son cosas ya superadas, que son del pasado, pero no, el
fanatismo religioso aún está presente entre los mexicanos, y no
solamente en las capas de marginados, sino también en la clase
media y baja.
Ya lo vemos en Turquía que con Erdoğan ahora presidente mu-
sulmán ortodoxo de Turquía, que ha sabido evocar el fanatismo
religioso en su pueblo, esto nos hace ver que todo la influencia
liberal antirreligiosa masónica ejercida desde los tiempos el
Francmasón Ataturk Kemal, no llegaron a calar en la medula del
pueblo, la masonería política turca nunca logró desenraizar al
fanatismo religioso en Turquía, lo mismo pasa ahora en México,
un pueblo cada día más inconforme con sus gobiernos ya sean
de centro, de derecha o de izquierda como ahora, inconforme
también con los movimientos gay, inconformes cada vez más
con los malas o mejor dicho pésimas decisiones de Andrés Ma-
nuel López Obrador, un pueblo inconforme con las leyes pro
aborto etc., solamente falta un líder carismático religioso que
salte a la palestra y … volvamos a vivir otra Guerra Cristera o de
otra secta o religión no necesariamente católica.
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La masonería y la revolución francesa: hacia una
nueva orientación historiográfica
Eric Saunier
17
Resumen
Las relaciones entre la masonería y la historia de la Revolución
Francesa estuvieron marcadas hasta hace poco por las conse-
cuencias de un enfoque exclusivamente político y caracteriza-
do por su dimensión apasionada. De Barruel a Cochin, este es-
tado de cosas resultó en la priorización de un enfoque unilateral
basado en el postulado de las influencias masónicas ejercidas
sobre la Revolución. De allí se sigue la imposibilidad recurrente
de percibir que la historia de esta forma de sociabilidad, ubi-
cada en un marco global que reintegra en su lugar correcto lo
religioso, lo social y lo cultural, puede aportar elementos escla-
recedores al conocimiento del período revolucionario debido a
la calidad de las fuentes que ofrece al investigador y a la gran
población que movilizó esta forma de sociabilidad. Por estas ra-
zones, Este artículo propone, más que una revisión de la inves-
tigación, explicar los orígenes de la extensión de este camino
historiográfico original que, al final, construye una represen-
tación idealizada de una forma de sociabilidad que incluye la
iniciación específica y la variedad de corrientes ideológicas, y
las prácticas que lo atraviesan, a menudo se ignoran. Sobre esta
base, la reciente reapropiación de esta realidad masónica en el
contexto de un enfoque que invierte la pregunta planteada por
la historiografía que ha dominado durante mucho tiempo, en úl-
tima instancia permite que la historia del período revoluciona-
rio prevea tener un prisma de elección, para el estudio de la re-
estructuración social que tiene lugar durante este período, para
explicar los orígenes de la extensión de este viaje historiográfico
original que, al final, construye una representación idealizada
de una forma de sociabilidad cuya especificidad iniciática y la
variedad de corrientes y prácticas ideológicas que la atraviesan,
se ignoran con mayor frecuencia. Sobre esta base, la reciente
reapropiación de esta realidad masónica en el contexto de un
enfoque que invierte la pregunta planteada por la historiografía
que ha dominado durante mucho tiempo, en última instancia
permite que la historia del período revolucionario prevea tener
18
un prisma de elección, para el estudio de la reestructuración
social que tiene lugar durante este período.
1“En esta revolución francesa, todo, hasta sus crímenes más
atroces, todo fue planeado, meditado, combinado, resuelto, de-
cidido; todo fue el efecto de la más profunda villanía, ya que
todo fue provocado por hombres que solo tenían el hilo de las
conspiraciones tramadas en sociedades secretas, y que sabían
cómo elegir y acelerar los momentos propicios para las conspi-
raciones ” 1 . La afirmación del jesuita Barruel, el “padre” de la
tesis que transforma la Revolución Francesa en una trama ma-
sónica, resume brevemente una teoría que es una de las partes
más importantes de la historiografía blanca, uno de los funda-
mentos más duradero en el que se basa la anti-masonería y, no-
lens volens, uno de los brotes de la relación mantenida entre la
historia revolucionaria y “el objeto masónico”. Más que los so-
portes de la tesis en sí, es la duración de esta última lo que sor-
prende. Pasado en parte al rango de objeto historiográfico des-
pués de la Segunda Guerra Mundial, un Barruelismo casi intacto
resurge incluso aquí y allá... y no siempre del lado donde uno lo
espera. En septiembre de 1988, se puede leer en Humanismo, la
revisión de la externalización del Gran Oriente de Francia, que
“el Padre Grégoire, con Condorcet, Sieyès, Pétion y Marat, par-
ticipó en el trabajo de la logia Le Comité secret des Amis Réu-
nis” 2. El hecho de que una nota editorial traiga una precisión
sobre una estructura perfectamente fantasmática hace que la
cosa sea bastante picante y atestigua la dificultad del “duelo”.
2 Entendemos, sin embargo, que las famosas Memorias para
servir a la historia del jacobinismo pueden haber tenido éxito
en Francia durante la Restauración. Aquellos nostálgicos del
Antiguo Régimen, que reflexionan sobre las causas del estallido
de la Revolución, naturalmente se inclinan por preferir al
providencialismo de Joseph de Maistre, la responsabilidad me-
nos anónima de los masones acostumbrados a despertar una
curiosidad preocupada durante más de medio siglo. Desde esta
19
perspectiva, recordaremos la publicación, ya en 1742, incluso
cuando la sociabilidad masónica fue solo en sus primeros éxi-
tos, del trabajo del padre Pérau, Le secret des francs-masons. El
latitudinarisme original de la masonería de las Constituciones
de Anderson de 1723 (el artículo 1 de las Obligaciones de una
masonería se satisface al excluir “el estúpido ateo y la libertad
irreligiosa”) y la práctica de ‘una’ libertad en secreto ‘emanci-
pada del poder real, cuyas logias eran portadoras transforma-
ron efectivamente a los hermanos en chivos expiatorios ideales.
3 De hecho, es la supervivencia de la idea de la trama o de
la influencia masónica en la Revolución lo que a priori parece
menos explicable. La obvia falta de evidencia, la amalgamación
y los hechos inventados utilizados por Barruel también fue-
ron señalados por sus contemporáneos. Joseph de Maistre 3 ,
quien estaba bien informado sobre una realidad masónica más
compleja que la sugerida por los jesuitas, hizo así, en sus Soi-
rées de Saint-Pétersbourg , la brillante demostración de que
no estaba exclusivamente impregnada del racionalismo de la
Ilustración se supone que lleva la revolución. Una empresa vana,
sin embargo, la del teórico contrarrevolucionario.
4 Es cierto que la idea original de la trama se beneficiaría
rápidamente del contexto de la instalación de la República en
la que la adhesión común de los clérigos y los republicanos se
unieron en torno a la creencia de que iba a imponerse. Se recor-
dará que las principales razones de esta comunión se deben a
la conjunción de dos factores que actúan en la ósmosis. El pri-
mero está vinculado, paradójicamente, a los efectos causados
en la percepción de la mampostería por los cambios que en-
contró durante la Revolución Francesa. Secularizado, subverti-
do por la entrada de la política desde el Directorio, durante el
cual este lugar de sociabilidad sirvió de apoyo para perpetuar
las nuevas prácticas políticas inventadas dentro de una “clubo-
manía” revolucionaria que se rompió en su camino debido al
cierre de las sociedades populares. En el año III, XIX XX siglo
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en torno a grupos que apoyan la liberal Francia 4 a continuación
la República (comerciantes, abogados, médicos...), es con una
mirada distorsionada por “su propia representación de la obra
de fábrica” que los hombres de la XIX e s. Juzgado Francmaso-
nería de la décimo octava e s. El segundo factor es la participa-
ción activa y la verdadera lucha de albañilería para la fundación
de la III e República. Los anti-albañiles de hecho usan la conspi-
ración para traer la prueba de una “subversión continua”, mien-
tras que los masones y los “hermanos sin delantal” se sienten
halagados por el papel honorario a bajo costo otorgado a sus
antepasados.
5 Alrededor de tres fechas, Barruélisme gana el juego. 1847-
1848: Louis Blanc, en su Historia de la Revolución Francesa, acep-
ta plenamente el mito y funda el de los orígenes masónicos del
lema Libertad, Igualdad, Fraternidad. Asegura decisivamente
el “paso de la trama del lado de los republicanos”. 1864-1865:
cuando los masones del Gran Oriente entrar abiertamente la
batalla por la República 5 y donde É Iglesia, a través del pro-
grama , se niega la modernidad, el Gran Oriente de Francia,
por la pluma del historiador oficial Achille Jouaust (entonces es
miembro del Consejo de la Orden), formaliza la tesis 6. Luego
se convirtió en la vulgar en 1867 cuando Monseigneur de Sé-
gur 7 publicó Les Francs-Maçons , un pequeño folleto que in-
corpora completamente los mecanismos de la construcción
de Barruel, ¡que vendió 120,000 copias en cinco años! De este
modo, las “dos partes” podrán comunicarse alrededor de la tra-
ma durante el Centenario de la Revolución, Léo Taxil difundió
fácilmente la increíble fábula del Diablo presente en el recua-
dro 8 entre 1892 y 1897, luego el anti-masonicismo de Vichy,
considerando la albañilería como un elemento constitutivo de
Anti-France, desarrolla sus tesis sobre la base aún viva del au-
téntico Barruellism 9.
6 Sin embargo, esto debería haber sido superado por los re-
sultados de los enfoques de campo que la clasificación operada
21
por Alain Le Bihan a mediados de la década de 1960 permitiría
multiplicar 10 . Desde André Bouton 11 hasta la constelación de
monografías locales en un oriente o una logia que regularmente
traen su parte de la luz a las realidades del período,los resultados
de cuarenta años de investigación han demostrado claramente
“la explosión del comportamiento político” de los hermanos
durante el período revolucionario y destacó una evolución insti-
tucional caótica marcada por un lento declive estructural desde
1791, luego una decadencia real entre el Terror (la difícil super-
vivencia de la mampostería parisina dentro del Amigos Center ,
un taller único que logró operar mediante la recopilación de
los escombros de casas de campo destruidos gradualmente,
constituye una señal fuerte) y el golpe de É tat de 18 Fructidor
debe tener luego reducir la conspiración de los masones a la
categoría de mito historiografico.
7 Esto fue sin tener en cuenta los efectos causados p or el re-
surgimiento y la profundización de las avenidas abiertas por
Augustin Cochin (quien tuvo más suerte que los primeros en-
foques positivistas que, aunque contemporáneos con los suyos,
fueron rápidamente olvidados, aunque habían aun de los años
anteriores a la guerra para desacreditar el barruelismo 12) por
François Furet y sus seguidores. Cochin, investigando la prepa-
ración de la Revolución, en Borgoña y luego en Bretaña, a partir
de elecciones metodológicas innovadoras inspiradas en la so-
ciología emergente de Durkheim aplicada a la historia de las
redes, renovaría con éxito la tesis de las influencias masónicas
en la Revolución, reemplazando la idea de una acción volun-
taria de los hombres con la idea de subversión vinculada a la
estructura de la logia. Casi ignorado en Francia hasta la década
de 1970, los caminos de Cochinia, junto con los sugeridos por
Tocqueville, se convertirían en los pilares de las posiciones de-
fendidas por François Furet 13. A partir de su reflexión sobre “la
utilidad de la Revolución” y el postulado de una posible fusión
de las élites nobiliarias y burguesas antes de 89, la democrati-
zación de la institución masónica desde el nacimiento del Gran
22
Oriente de Francia entre 1771 y 1774 y La apertura de los talle-
res masónicos a los representantes de las tres órdenes en torno
al principio de igualdad colocó de hecho esta “nueva visión” de
la mampostería, pronto profundizada por Ran Halévi 14 y Keith
Baker 15 , en una posición propiamente estratégica.
8 En este contexto, el taller masónico se convirtió en la “má-
quina de hacer opiniones” que socava los fundamentos del ab-
solutismo, e incluso, en la versión propuesta por Ran Halévi, el
embrión de la sociabilidad jacobina debido a las prácticas de
purificación. Eso sería detectable en las divisiones y las crisis
que marcan la vida de las casas de campo a finales del XVI-
II ° siglo. Finalmente, bajo nuevos trapos, se amplificó la idea de
que la masonería debería desempeñar un papel impulsor en la
implementación del proceso revolucionario.
9 El análisis crítico de sus apoyos revela, sin embargo, que el
barruismo y el cochinismo, aunque se basan en la calidad real
de la información para el primero y en ejes metodológicos y
conceptuales innovadores para el segundo, han servido prin-
cipalmente para dar forma a una visión idealizada y parcial de
la albañilería, cuyos efectos son haber privado a la comunidad
de historiadores, al hacer la pregunta de la interacción de ma-
nera unilateral, de las contribuciones científicas vinculadas al
estudio de un prisma por el cual el Sin embargo, las formas de
transformación revolucionaria pueden analizarse en profundi-
dad debido a la riqueza de las fuentes. De esta observación se
desprende el descubrimiento de un proyecto real que queda en
gran medida para invertir.
De Barruel a Cochin: realidades y mitos
10 Si excluimos las expectativas más controvertidas, muchos
elementos de la tesis de Barruel deben considerarse seriamente
en retrospectiva. La “acusación” plantea preguntas reales sobre
el papel potencial desempeñado por la sociabilidad masónica
23
en el estallido de la Revolución. En ausencia de una iniciación
reclamada pero que nunca fue probada, reconocemos además
de una calidad real de información. Su correspondencia con
Starck 16 y el hecho de que el jesuita tuviera conocimiento de
los documentos publicados por el Tribunal de Baviera que de-
nuncian la acción de la Secta son elementos importantes debido
al carácter estratégico desempeñado por la declaración contra
los Illuminés, acusados, por su práctica de ‘’ un reclutamiento
24
inicial entre los albañiles que llevan los tres grados simbólicos
de albañilería (aprendiz, oficial, maestro) cuyo curso constitu-
ye el viaje del albañil lambda, infiltrarse en toda la Orden. De
hecho, es a partir de esta idea que Barruel construye su tesis
en la que dos ideas principales merecen ser retenidas. El pri-
mero es el poder otorgado a la albañilería para “federar estruc-
turalmente a los enemigos políticos y religiosos del reino”. A
nivel político, el jesuita denuncia la capacidad de la albañilería,
25
en el momento en que se desarrolla la Ilustración radical, para
capturar, a través del pueblo iluminado de Baviera, cuyo fun-
cionamiento constituiría el arquetipo de una albañilería de los
altos grados de los cuales la única razón ser sería, no ofrecer
a los iniciados la continuación del viaje de iniciación, sino un
medio simple de manipular la base, a los que él llama, en la
tercera parte de las Memorias, los precursores de los jacobinos
y los babouvitas. Para esto, destaca en particular el papel que
tendrían los Amigos Reunidos, un prestigioso taller nacido de
esta academia masónica de conocimiento y ocultismo que son
los Filaletos y que Barruel desafía directamente. Su evolución
sería ejemplar, según los jesuitas, de la penetración por mam-
postería del aparato estatal en beneficio de los enemigos de la
monarquía. Desde una perspectiva religiosa, Barruel, basada en
la evolución de la famosa Logia de las Nueve Hermanas.y dan-
do en particular la parte hermosa a la captura in extremis del
Hermano Voltaire por este, ve en la evolución de la sensibilidad
religiosa de los hermanos la prueba de la capacidad de las lo-
gias para reunir la fiesta de la impiedad... luego para operar el
vínculo entre este último y los “políticos”. Despotricas simples.
11 Los recientes logros de investigación han demostrado la
creciente sensibilidad de la masonería al radicalismo de la
Ilustración. Simplemente citaremos como prueba, en ausencia
de iniciación, la conversión intelectual de Condorcet que de-
bería haber recibido las Nueve Hermanas 17 con motivo de la
funeraria de Voltaire. En el aspecto político, los trabajos de Her-
mann Schüttler 18 han resaltado el relativo éxito encontrado
por los Illuminati en su intento de subversión. El viaje de Bode
y Von den Busche, los dos emisarios delegados por los Illumina-
ten a París (1787), con motivo del segundo Convent des Philalè-
thes 19 y les permitió reclutar, a través de la fundación de una
pequeña casa de campo “Filadelfia” algunos albañiles france-
ses máxima categoría integrados en el dispositivo para el Esta-
do y que pertenecen a la amigos reunidos, prosélito hábil Bode
administrada que incluye victoria sobre los banqueros Savalet-
26
te Langes y Tassin de CORREO espiga e incluso para establecer
las bases de una versión francesa de los Illuminati conocido
como el “Filadelfia”.
12 La segunda idea de Barruel consiste, para dar credibilidad
a la hipótesis de la conspiración, de prestar una mano armada
a los albañiles. La presencia al frente de la Orden del Duque de
Orleans, Gran Maestro del Gran Oriente desde el 8 de marzo
de 1773, alentó, es cierto, creerlo. Influenciado por la entonces
reciente tesis de la conspiración orleanista 20, Barruel percibió
la Revolución como una empresa resultante de lo que Galard
de Montjoie llamó “la unión entre los diseños del duque de Or-
leans y las presuntas intenciones de los masones”. Si la idea
se ha desvanecido ya poco que se sabe que el futuro ÉNo fue
el rey perezoso durante mucho tiempo presentado en la mam-
postería, sino que llevó a cabo una verdadera actividad política,
bien servida por su secretario Choderlos de Laclos, y que esto
tuvo lugar en el momento en que las logias parisinas eran pre-
cisamente más afectado por el radicalismo político. Por lo tanto,
hay pruebas de que los aspectos originales del Barruellismo
merecen reflexión y, en esta perspectiva, los postulados de Au-
gustin Cochin intervienen como elementos que consolidan la
acusación.
13 Ciertamente, la intención es diferente. Para Cochin, que es-
taba muy atento a las contribuciones del trabajo de Ostrogorski
en el campo de la sociología política, 21 y luego a sus correcto-
res de pruebas para demostrar que la logia masónica es una de
las formas más probables de sociabilidad, para llevar la cultura
política que surgió del rousseauismo. Su doble capacidad de
fabricar en trajes, verdades socializadas llenar el vacío deja-
do por la pérdida de los principios tradicionales causados por
la crisis en É tat absolutista y formar un director de la unidad
reclamando la gente directo a diferentes personas míticas real
sería Fuerte evidencia. Sin embargo, desde las líneas de pensa-
miento propuestas por Ernst Mannheim 22 y renovado por Jur-
27
gen Habermas 23, una serie de obras sobre el nacimiento del
espacio público en el mundo contemporáneo han demostrado
de manera convincente el importante lugar ocupado por la so-
ciabilidad masónica. Fundada sobre la privatización de las rela-
ciones sociales, extendiendo sus prácticas mutaciones urbanas
comenzado xvi º - XVII XXsiglos, está efectivamente integrado
en la era de la esfera deliberativa que caracteriza el siglo de la
filosofía. Desde este punto de vista, la revolución democrática
de los años 1771-1774 que dio origen al Gran Oriente en torno
a los principios de representatividad electiva y la rotación de
los mandatos completa una evolución que, en teoría, pervierte
las relaciones mantenidas entre los rey y sus súbditos. Si a esto
le sumamos la transgresión de la barrera de órdenes ofrecida
por la visión general de un lugar de sociabilidad en el que aris-
tócratas y plebeyos se codean en pie de igualdad, la idea de
influencia masónica podría legitimarse... si sin embargo, esta no
era una representación idealizada y parcial de la mampostería.
Un mito construido sobre una representa-
ción de la masonería
14 De hecho, si las sucesivas tesis a favor de la influencia de
los masones en la Revolución hacen preguntas reales, las res-
puestas que dan no pueden ganar apoyo, ya que es cierto que
estas teorías se basan en un enfoque parcial de La masonería
se fundó en el mejor de los casos en la ocultación, en el peor
en la negación de la vocación iniciática de esta forma de so-
ciabilidad. Además, se basa en la idea de la existencia de una
identidad colectiva conferida inmediatamente por afiliación,
contrario a la esencia misma del enfoque masónico. La natura-
leza individual y progresiva es, de hecho, una de las principa-
les características del proceso de construcción de la identidad
de la masonería, mientras que Barruel, Cochin y sus seguidores
estaban de hecho poco atentos a “la envoltura interior”. “Que
funda la mampostería, considerando secundario lo que está
en el corazón de la construcción del proceso de identidad. La
28
progresividad, que impone el establecimiento de un curso lar-
go marcado por el paso de calificaciones como una condición
para acceder al estado de albañil completo, lleva a conside-
rar con desconcierto un enfoque de préstamo a la albañilería
del Antiguo Régimen, una de las características esenciales de
las cuales es la naturaleza efímera del número de pasajes en
la caja, el poder de dar forma ipso facto una sólida identidad
de masones. De hecho, presenta la molesta característica de
colocar al mismo nivel al asiduo albañil que siguió el progreso
general de un albañil consumado y el que, como Voltaire, era
una simple estrella fugaz.
15 En cuanto a la cuestión de la dimensión individual del enfo-
que iniciático, se ignora adecuadamente, mientras que tiende a
invalidar la idea de la fabricación de una ideología común que
las tesis sucesivas promueven. La variedad de interpretaciones
de las verdades ofrecidas al iniciado por el enfoque simbólico,
la multiplicidad de ritos que caracterizan la mampostería de la
Ilustración y, quizás aún más, la práctica de un lenguaje original
que sigue siendo sobre todo un metalenguaje abierto a Todos
los escapes individuales, esto sigue siendo un factor clave para
permitir una comprensión global de un enfoque que es ape-
nas compatible con las presuposiciones en las que se basa la
tesis de la conspiración. Desde este punto de vista, los cismas
y divisiones que marcan la vida de las logias al final de la Era
de la Iluminación, Cuando se pone en perspectiva un estudio
cuidadoso que toma en cuenta los problemas de poder y las
ambiciones sociales que subyacen en ellos, ilustran más las ten-
siones vinculadas a la variedad de interpretaciones de la alba-
ñilería por parte de los iniciados que la voluntad de anticipar
técnicas de purificación Al final, una de las características más
notables que surgen de las concepciones de los seguidores de
la influencia de la masonería en la Revolución es, por lo tanto,
su deseo recurrente de percibir la masonería en su conjunto,
cuando constituye tanto un Una forma muy flexible de sociabi-
lidad con tendencias centrífugas y, sociológicamente hablando,
29
un caleidoscopio de los componentes de élite del Antiguo Ré-
gimen, ilustran más las tensiones vinculadas a la variedad de
interpretaciones de albañilería por parte de iniciados que la
voluntad de anticipar técnicas de purificación. Al final,una de las
características más notables que surgen de las concepciones de
los seguidores de la influencia de la masonería en la Revolución
es, por lo tanto, su deseo recurrente de percibir la masonería en
su conjunto, cuando constituye tanto un Una forma muy flexible
de sociabilidad con tendencias centrífugas y, sociológicamente
hablando, un caleidoscopio de los componentes de élite del
Antiguo Régimen.
16 La forma en que Barruel ve los altos rangos y cómo Co-
chin los ignora es sintomático de este estado mental. Según
Barruel, los altos grados deben entenderse desde una pers-
pectiva exclusiva, la de la ideología que conlleva la contesta-
ción. El Obispo de Ségur solo se hará cargo del negocio reem-
plazando a los Iluminados por los carbonarios y proponiendo un
análisis más audaz de la subversión religiosa llevada a cabo por
la mampostería de los altos rangos. Sin embargo, además del
hecho de que, en lo ideológico, la irreligión de estos puede ser
fácilmente refutada por las experiencias de los hermanos (clé-
rigos eran numerosos, la XVIII esiglo, para apreciarlos), la lec-
tura ideológica tiene la debilidad de ocultar la parte que debe
darse a las prácticas sociales. La atracción de la nobleza por los
altos rangos o el deseo de reproducir el comportamiento aris-
tocrático de la élite del tercero y en los nobles recientes mos-
trados por Guy Chaussinand-Nogaret a partir del ejemplo de la
gente de las finanzas 24 , son suficientes para demostrar que
El éxito de esta mampostería para unos pocos felices se debe
tanto a las motivaciones sociales como al factor ideológico, que
hasta ahora ha sido ampliamente valorado por los análisis que
consideran a la mampostería como “la institución social más
fuerte del mundo”. La moral XVIII ° siglo “ 25 .
17 En el área de lo exclusivo, Cochin y sus seguidores no ha-
30
rán nada diferente. Por lo tanto, el enfoque propuesto por Ran
Halévi 26 de la ideología masónica a partir de las titulaciones
de logias y prácticas discursivas transmite una visión unilateral
de una orden considerada como portadora de un proyecto
racionalista y secularizador ... mientras que la correspondencia
de Las logias muestran claramente, a través de la polisemia de
las palabras, que la libertad de interpretación de los objetos
propuestos para la reflexión y la vista de los albañiles construye
identidades variadas. Los valores cardinales, tales como CO-
RREO Galite o la noción de contrato, y están sujetas a radical-
mente diferentes traducciones de acuerdo a los componentes
sociológicos, talleres religiosas y culturales 27. El estudio que
realizamos a partir de más de 200 textos masónicos, escritos
principalmente por los hablantes de las logias cuando fueron
instalados o por hermanos simples durante conflictos o divisio-
nes entre albañiles. Desde el mismo este, ¡demuestre además
que es imposible abordar de manera monolítica lo que se es-
conde detrás del término de igualdad para un albañil! En los
elegantes talleres, las definiciones que se le dan lo reducen a
la capacidad de reunir a los más distinguidos, mientras que los
miembros de los talleres democráticos lo consideran, por su
parte, de una manera muy política como un medio para romper
las barreras sociales existentes 28. El ÉGalite bien puede ser
para los hermanos, así como una noción puramente abstracta
de un concepto cercano a los E derechos Galite de constituyen-
tes.
18 El contrato, a menudo evocado por las logias provincia-
les que a menudo tienen problemas para comenzar con el Gran
Oriente, es objeto de interpretaciones igualmente variadas. Los
albañiles también pueden considerarlo como un contrato feu-
dal que requiere el taller y la obediencia en torno a la lealtad
y la protección, mientras que otros lo ven como un vínculo cu-
yos fundamentos son los de la filosofía política por Rousseau. El
abandono del proyecto original de viaje sociológico inicialmente
deseado por Cochin en favor de un enfoque idealista a menu-
31
do nos ha impedido percibir la variedad de prácticas que res-
ponden a esta flexibilidad ideológica. XVIII ª siglo prefigura la
ruptura que sale a la luz a principios de la Revolución. Además,
no podemos reducir esto a la simple diversidad de opciones
políticas mostradas por todas las monografías regionales,
explicadas fácilmente debido al amplio colapso social de los
iniciados. De hecho, más que esta observación, la implosión,
dentro de órdenes, como la que afecta a una nobleza iniciada,
apenas está más inclinada que la profana aristocracia a adoptar
posiciones liberales, y los divorcios que ocurrieron dentro de
las fuerzas del tercero. Sin embargo, aparentemente unidos por
intereses comunes, son una cosa importante que confirman un
poco más de los resultados de una investigación en curso 29
en tierra bretona, ¡oh, tan emblemático! invalidar totalmente la
idea presentada por Cochin de un aparato de dirección hecho
por las logias.
De las influencias masónicas a la recom-
posición revolucionaria: un sitio medio
abierto
19 Basándose en una representación de la masonería, la tesis
de la conspiración tuvo, sin embargo, numerosas consecuencias,
la principal de las cuales fue haber causado un retraso históri-
co y metodológico evidente. Caracteriza nuestro conocimiento
de la historia de la mampostería en general, pero más parti-
cularmente el del período revolucionario. La consecuencia más
espectacular del peso de estas sucesivas teorías es indudable-
mente haber evitado, al valorar la idea de una función motora,
concebir la masonería como un observatorio de las mutaciones
culturales vinculadas al paso de la Revolución. De hecho, nos
encontramos hoy ante una historia fragmentada, difícil de leer,
que está alimentando la actual crisis de identidad que afecta a
una “masonería liberal” 30 ansioso por seguir involucrándose
en la ciudad mientras se preserva una identidad iniciática que
la sociedad civil considera más a menudo incompatible con el
32
objetivo anterior. En este contexto general, la masonería france-
sa se debilita particularmente no solo por la difusión ideológica
de la cual es el objeto entre el apego al cosmopolitismo origi-
nal al que se refieren los valores masónicos universales, y un
camino histórico en el que su afirmación externa debe mucho, a
través del prisma de la lucha por la República dirigida desde el
Segundo Imperio, a la promoción del patriotismo 31, pero tam-
bién porque se ve privado de una visión global de su historia,
un factor que, sin embargo, es esencial para poder responder
al desafío de la modernidad. Mientras que la contextualización
histórica masónica debido a la Ilustración se dio en la segunda
mitad del XIX y hoy es concebible. No es lo mismo para el lar-
go período revolucionario de 1789 a la Segunda República. Sin
embargo, debido a su extraordinario poder de atracción sobre
las élites, grandes o pequeñas, y la formidable permeabilidad a
las influencias externas que permiten la ausencia del propósito
declarado y la libertad ofrecida a los iniciados, medimos cuánto
más allá la inconveniencia de albañiles ansiosos de entender la
construcción de su identidad, es una falta perjudicial para en-
tender la recomposición cultural y social que la compañía fran-
cesa es el objeto entre la XVIII ª monarquías del siglo inquilinos.
20 En su estudio clásico de la sociabilidad primera XIXº siglo
Agulhon 32 Sin embargo, había sugerido pistas insuficiente-
mente prospectadas. Considerando que, debido a su plastici-
dad, la albañilería como una de las fuentes de la sociabilidad de
los círculos que permitieron el desarrollo de la práctica política
tal como la concibieron los republicanos, el historiador propu-
so una visión de la valoración de la albañilería, para costos de
la parcela, la “función de receptáculo”. Y toda la historia de la
masonería desde la década de 1780 demuestra claramente que
el proselitismo de los Iluminados en el que insistió Barruel, o
la conversión intelectual de un Condorcet fueron simplemente
los precursores del poder transformador ejercido por el Revo-
lución en esta estructura de sociabilidad.
33
21 Sin embargo, podemos comprender la medida de los cam-
bios revolucionarios en tres niveles 33. El primero se refiere a
la vocación primaria deseada por las logias: el gesto filantrópi-
co. Este último, que fue secularizado desde la década de 1780
en París 34 pero todavía fuertemente anclada a la provincia de
Cristiano framing (comunas pertenecientes a casas de campo
y fraternidades testigo 35), ve su naturaleza transformada por
el paso de la cultura revolucionaria. Durante la reconstrucción
consular, estos son nuevos iniciados, sazonados masivamente
en una concepción utilitarista de la filantropía debido a su par-
34
ticipación masiva en el establecimiento de oficinas de caridad
o comités provisionales, que llegan a una mampostería en gran
medida apretada. Mundos de comercio y talentos. Comprome-
tidos en la vida secular en trabajos decididamente innovadores,
como comités de vacunación o cajas de ahorros, utilizan la ex-
periencia adquirida durante la Revolución para establecer las
prácticas que encontrarán la identidad masónica de la Monar-
quía, de julio ED iglesia.
22 Aún más, la Revolución provocó un cambio en el comporta-
35
miento religioso. La construcción de los Consistorios Protestan-
tes como verdaderos socios de las logias en el establecimiento
de obras o la deserción de los clérigos de los talleres son las
manifestaciones más visibles del desprendimiento progresivo
de iniciados del cordón católico y la aparición de nuevas sen-
sibilidades. Entre estos, observamos en particular el éxito al-
canzado por la teofilantropía con los albañiles iniciados entre
el Directorio y el Primer Imperio y el progreso de la neutrali-
zación religiosa de la esfera masónica. Durante las recepciones
neófitas, ya no dudamos en presentar las concepciones religio-
sas diferentes de las iniciadas. La cosa era apenas imaginable
antes de 1789.
23 Finalmente, el período sacó a la luz una nueva relación con
la política que explica la participación recurrente de las logias
en el debate político a partir de esta fecha. La actividad de los
raros talleres que sobreviven bajo el Terror, lejos de mostrar los
méritos de la continuidad evolutiva entre las logias masónicas y
las nuevas sociedades políticas en las que Cochin creía, ilustra
la forma en que las logias fueron penetradas por la cultura revo-
lucionaria. Desde Toulouse 36 y París 37, donde observamos,
a través de discursos y reglamentos, los profundos cambios en
las prácticas en las logias revolucionarias en Le Havre, donde
los radicales llegan a fundar una logia de “parajacobina” cuya
titulación 38. Muestra la entrada en vigor de la cultura republi-
cana, nos enfrentamos a una nueva situación en la que el lodge
es invertido definitivamente por el político. A pesar de un con-
texto difícil, tan pronto como el poder de un poder autoritario
se afloja (1810-1815) o se vuelve insoportable para los albañiles
adquiridos con el liberalismo político (1820-1830), la politiza-
ción de las logias es un fenómeno recurrente que se completa,
bajo el segundo imperio.
24 De está tabla emerge así valorada, partiendo de la trama
pero a su costa, la permeabilidad obvia de la mampostería que
permitió a la Revolución actuar como un agente transformador
36
muy efectivo. Sin duda, esto es una paradoja si nos atenemos a
los cánones propuestos durante mucho tiempo por la apasiona-
da historiografía de la conspiración de los masones, cuyo de-
bilitamiento nos permite comenzar a revisar hoy una cuestión
que, aunque a menudo se debate, sigue siendo al final , poco
conocido, aunque es bastante fácil de entender y, sobre todo,
realmente esclarecedor... si uno está dispuesto, sin embargo,
a considerar la reversibilidad del enfoque generalmente
adoptado como una actitud intelectualmente relevante.
Bibliografía
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Los usuarios de instituciones suscritas a uno de los programas gra-
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discurso preliminar.
2 Humanisme, n ° 181-182, septiembre de 1988, p. 102.
3 Se recordará que Joseph de Maistre, a diferencia de muchos actores
del período revolucionario a menudo citado entre los iniciados, tuvo
un largo viaje masónico, marcado por un profundo compromiso con
todas las preguntas que afectaron a la Orden de las Luces Radicales al
romanticismo Iniciado a la edad de 21 años en una logia de Chambéry
( Saint-Jean des Trois Mortiers ) de la que rápidamente se convirtió en
orador, dejó el Gran Oriente en 1778 y se unió a La Parfaite Sincerite ,
una logia de mampostería criptocatólico y místico dependiente del
Directorio escocés de Lyon que dirige Willermoz y que está adscrito
a la Orden alemana de estricta observancia. Por este medio y debi-
do a su autoridad en el medio místico masónico, es él quien escri-
be La memoria del duque de Brunswick en 1782, siendo este último
el gran maestro de la estricta observancia. Después de un período
difícil desde 1791 (el rey de Piamonte cerró las logias sospechosas
de agitación) hasta 1803 (fecha en que ganó Cerdeña y se convirtió
en embajador en Rusia), regresó a la mampostería mística. De hecho,
estacionado en San Petersburgo, interviene en la disputa entre
“albañiles místicos” y “albañiles racionalistas”, herederos de los Illu-
minaten, apoyando a los primeros. Durante este periodo publicó Las
noches de San Petersburgo, un verdadero ciclo completo de la Ilus-
tración inspirada por el ejemplo que vivió en la Junta Ejecutiva del
Rito ED Rectificado escocés. Al mismo tiempo, asistió a la logia del
38
embajador sueco Stedingk. Para un enfoque más global del viaje y las
concepciones de De Maistre, cf. Jean R ebotton,“Génesis de las ideas
sociales y políticas de Joseph de Maistre. ED educación, la religión y
la masonería “, tesis doctoral de É tat preparado bajo la dirección del
profesor Boissel, Montpellier III, en 1983.
4 Sobre este tema, cf. Jean-Jacques Goblot, La joven Francia liberal. The
Globe y su grupo literario (1824-1830), París, Plon, 1995.
5 André Combes Historia de la Masonería en el XIX ° siglo, París,
Mónaco, Ed. du Rocher, 1998-1999, 2 volúmenes, volumen 1.
6 Achille Jouaust, Historia del Gran Oriente de Francia, París, 1865.
Sobre el papel y el trabajo de este personaje, cf. El artículo “Jouaust”,
en: Enciclopedia de la Francmasonería (bajo la dirección de CO-
RREO Saunier ric), p. 455-456.
7 Cfr. El artículo “Antimaçonnisme” en: Enciclopedia de la masone-
ría (bajo la dirección de Eric Saunier), p. 36-38.
8 “Masón desarmado” (Taxil se inició en 1881 en el Templo de los
amigos del honor francés antes de regresar temporalmente a la
religión católica en 1885), Taxil construyó con éxito la famosa misti-
ficación (que desarrolló en tres de sus obras) que el demonio y sus
compinches aparecen en la caja. El engaño continúa hasta que Taxil
lo revela el lunes de Pascua de 1897. Sobre este tema, cf. El artícu-
lo “Taxil”, en: Enciclopedia de la Francmasonería (bajo la dirección
de CORREO Saunier ric), París, El Pochothèque, p. 848-850.
9 En este sentido, cf . DominiqueRossignol, Vichy y los masones. La
liquidación de las sociedades secretas, París, Lattès, 1981, 332 p.
10 Habiendo comenzado en 1952 un estudio de las logias de París en
el XVIII ° siglo, Alain Le Bihan, estudiando todos los registros de casas
de campo (Biblio. Nat. De Francia, Gabinete de manuscritos occiden-
tales, fondos masónicos, serie FM2) y la serie de archivos ‘adminis-
tración central (FM1), estableció desde mediados de los años sesen-
ta los “índices y directorios” esenciales para iniciar una explotación
científica de los fondos de archivo. Ver Alain L E B ihan, París masones
del Gran Oriente de Francia (final XVIII ° siglo ), Comité de Historia
Económica y Social de la Revolución Francesa,memorias y documentos
Nº 19, París, 1966, p 490 ;Logias y Capítulos de la Gran Logia y el Gran
Oriente de Francia (la segunda mitad del XVIII ° siglo), Comisión para
la historia económica y social de la Revolución Francesa, memorias
y documentos Nº 20, París, 1967 XXXIV-456 p. , 2ª edición, 1990, 456
p. ; Masones y talleres parisinos de la Gran Logia de Francia en xvi-
ii º siglo (1760-1795), Comisión para la Historia Económica y Social
39
de las memorias y documentos Revolución Francesa N ° 18, París,
Biblioteca Nacional, 1973 509 p.
11 André Bouton, Los masones de Le Mans y la revolución, Le Mans,
Monnayer, 1958; seguido de “Dispersión política de los masones de
Maine en la primavera de 1792”, Anales históricos de la Revolución
Francesa, julio-septiembre de 1969, p. 487-499.
12 ED millas Lesueur publicó en 1914 un estudio regional ( masonería
artesiano en el XVIII ° siglo ), que se considera uno de los primeros
enfoques que muestran la diversidad de los albañiles comportamiento
político iniciado en el antiguo régimen durante la revolución ... Al
mismo tiempo que Cochin explora las formas ( Las sociedades del
pensamiento y la democracia, París, 1921 y - sobre todo - Las socie-
dades del pensamiento y la Revolución en Bretaña - 1788-1789, París,
1925, 2 volúmenes) que conducirán a renovar el La tesis de Barruel.
13 François Furet, Pensando en la Revolución Francesa, París, Galli-
mard, 1978.
14 Ran Halevi, logias masónicas en los orígenes de la sociabilidad de-
mocrática, París, Armand Colin, 1984.
15 Keith Baker, Al tribunal de opinión. Ensayos sobre la imaginación
política en XVIII ª siglo, París, Payot, trans. 1992.
16 Johann August Starck (Schwerin, 1741, Darmstadt, 1816) es una fi-
gura importante en la rama templaria de la mampostería alemana,
muy opuesta a los Illuminati y al Aufklärer de Berlín.
17 En Condorcet y la masonería y la politización de la mamposte-
ría al final del antiguo régimen, vea los artículos “Condorcet” y “lu-
ces” en: Enciclopedia de la Francmasonería (bajo la dirección de CO-
RREO ric Saunier, París, La Pochothèque, p. 177-178; p. 515-519.
18 Para una actualización de la función de los Illuminati, ver Herman-
nSchüttler, “Die Intervención deutschen de Illuminatenordens auf
dem der Konvent Filaleteo en París en 1787,” Aufklärung und Geheim-
gesellschaften: Freimaurer, Illuminaten und Rosenkreuzer: Ideología -
Struktur und Wirkungen, Internacional Tagung de mayo de 22-23 1992.
Hrsg von Helmut Reinalter im Auftrag des Quatuor Coronati Loge
Bayreuth. Leopold-Franzens-Universität Innsbruck, pág. 71-84.
19 Sobre la importancia de este episodio, ver Charles Porset, Les
Philalèthes et les convents de Paris. Una política de la locura, París, H.
Champion, 1996, 776 páginas.
20 En 1796,poco antes de la publicación de las Memorias... aparecieron
dos libros (Charles-Louis Cadet-Gassicourt, Le tombeau de Jacques
Molay y Galard de Montjoie, Histoire de la conjuration de Louis-Philip-
40
pe d’Orléans) que afirmaban haber encontrado, con éxito, la tesis de
la trama orleanista.
21 Moisei Ostrogorski , Democracia y organización de partidos políti-
cos , 1903, París, Seuil, 1979.
22 Ernst Mannheim, Die Träger der öffentlichen Meinung. Studien zur
Soziologie der Öffentlichkeit, Brno, Praga, Leipzig,Viena, 1933.
23 Reinhart Koselleck argumenta en 1953 una tesis doctoral sobre la
conciencia individual de los problemas provocados por las guerras
religiosas en las que el desarrollo de las logias masónicas se conside-
ra crítico el fruto de É tat como resultado de esta crisis (ver Reinhart
Koselleck , el reino de la crítica , París, ED ediciones de Media noche,
trad. 1979).
24 de Guy Chaussinand-Nogaret, finanzas gente en XVIII ª siglo,p. 121-
146.
25 Reinhart Koselleck, El reino de la crítica, p. 66.
26 Ran Halevi, “Representaciones de la democracia masónico XVIII°
siglo,“ Historia de Revisión Moderno y Contemporáneo, 1984 Volumen
XXXI, p. 571-596.
27 En el análisis de la correspondencia de las cajas, ver nuestro
trabajo: Eric S AUNIER, Revolución y la sociabilidad en Normandía en
el cambio de las XVIII e y XIX e siglos: 6000 masones desde 1740 hasta
1830, Rouen, 1998, p. 277-291.
28 Ibíd., P. 277-293.
29 Los resultados parciales de este estudio en curso fueron presentados
por Daniel Kerjan en una ponencia presentada en el Instituto de CO-
RREO Estudios e Investigación masónico 17 de mayo de 2001:“A par-
tir de Cochin a Ferret, los masones y la Revolución Rennes: mito y
realidad”.
30 La galaxia masónica se divide geopolíticamente en dos grupos
culturalesdiferentes,amenudoantagónicos. Laalbañileríaanglosajona,
que defiende la creencia en un Gran Arquitecto del Universo y en
Su Voluntad Revelada y que rechaza cualquier compromiso político y
social de sus miembros, se organiza alrededor de la Gran Logia Unida
de Inglaterra y los ocho principios fundamentales que éste impuso
en 1929, mientras que la “masonería liberal”, que rechaza cualquier
afirmación dogmática y alienta “la implicación de sus miembros en
la ciudad”, es mayoritaria en los países de la Europa mediterránea,
especialmente en Francia, donde solo el Gran Oriente de Francia
reúne a más de 40 de los 100 a 120,000 miembros reclamados por las
diversas obediencias. 41
31 Sobre este tema, cf. André Combes Historia de la Masonería en
el XIX ° siglo, París, Mónaco, E d. du Rocher, 1998-1999, 2 volúmenes,
volumen 1.
32 Maurice Agulhon, El círculo en la Francia burguesa (1810-
1848). E estudiar la mutación de la sociabilidad París, 1977, 105 páginas.
33 E Saunier ric, Revolución y la sociabilidad en Normandía en el cam-
bio de las XVIII e y XIX e siglos: 6000 Freemasons 1740-1830, Rouen,
PURH 1999.
34 Catherine Duprat, Por el amor de la humanidad. La época de los
filántropos. La filantropía parisiense de la Ilustración a la Monarquía de
Julio, París, CTHS, volumen 1.
35 Sobre este tema, ver E ric Saunier “Ser colega y masón a finales
del XVIII th ejemplos del siglo de Le Havre y Pont-Audemer”, histo-
rias de la revolución Anales franceses, N ° 306, de octubre a diciembre
1996, p. 617-634.
36 Michel Taillefer, Masonería de Toulouse bajo el Antiguo Régimen
y la Revolución: 1741-1799 , París, ENSB, 1984, 324 páginas; Para un
acercamiento sintético a las transformaciones sufridas por las logias
aún activas durante la Revolución Francesa, cf. El artículo “Toulouse
- logias républicaines-” en: Enciclopedia de la Francmasonería (bajo
la dirección de CORREO Saunier ric), París, El Pochothèque, 2000,
p. 861-862.
37 Cfr. Enciclopedia de la masonería (bajo la dirección de ÉRIC Eric
Saunier), París, La Pochothèque, 2000, artículos: “ Amigos de la liber-
tad - les-” y “Centre des Amis - les -”, p. 25-26 y p. 130-131. Un ejemplo
muy concreto de las transformaciones regulatorias durante el Terror
lo proporciona el manuscrito guardado en la biblioteca municipal de
Rouen: “Reglamento de la Logia Respetable del Centro de Amigos”,
París, impresión bibliográfica, año II, 29 p., BMR, fonds Montbret, Br
20758.
38 El taller todavía activo de Trois H se titula originalmente Les Trois
Haches, una referencia inequívoca a la retórica republicana del “ha-
cha que rompe las cadenas”. Sobre la historia original de la lucha en
torno a esta titulación, cf. Eric Saunier,“Reacción política y lugares de
sociabilidad en el año III: el ejemplo de la mampostería de Le Havre”,
(bajo la dirección de Michel Vovelle), El punto de inflexión del año
III. Reacción y terror blanco en la Francia revolucionaria, París, CTHS,
mayo de 1997, pág. 411-425.
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Para citar este artículo
Referencia de papel
Eric Saunier, “La masonería y la revolución francesa: hacia una
nueva orientación historiográfica”, Cuadernos de historia. Críti-
ca de la revista d’histoire , 87 | 2002, 121-136.
Referencia electrónica
Eric Saunier, “La masonería y la revolución francesa: hacia una
nueva orientación historiográfica”, Cuadernos de historia. Críti-
ca de la Revue d’Histoire [en línea], 87 | 2002, publicado el 1 de
abril de 2005, consultado el 21 de enero de 2020. URL: http://
journals.openedition.org/chrhc/1672
Autor
Eric Saunier
Profesor de Historia Moderna en la Universidad de Le Havre.
Tomado de:
https://journals.openedition.org/chrhc/1672
Otro si digo:
Para los masones y los libre pensadores, posiblemente, el
cuestionar los diversos enfoques que hay sobre la Revolución
Francesa, en el afan de acercarce a la verdad, suele ser común,
pero para la iglesia católica, solo hay una verdad: “La Revolu-
ción Francesa persiguió a la iglesia”, y si los masones participa-
ron de ella, es incuestionable las razones de esta persecución.
Sin embargo y pese a no compartir necesariamente con la
idea expuesta, no se debe dejar de dar razón cuando la tienen y
exponer con firmeza cuando la verdad no les asiste.
Asi los catolicos dicen: A lo largo de la Historia ha habido
grandes revoluciones por odio a la fe para socavar los cimientos
de la cristiandad. Los cristianos han sido perseguidos con saña
y crueldad. Numerosos mártires dieron su vida por defender la
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religión católica.
Una de las más importantes sin duda fue la Revolución fran-
cesa y la Ilustración, así como los masones, intentaron desterrar
a Dios de la sociedad y entronizar a la diosa razón y al hombre
como la medida de todas las cosas. Justamente la antítesis de
la sociedad teocéntrica medieval, que fue la época de mayor
esplendor de la cristiandad.
La Revolución francesa, como todo en la vida pasó, pero el ve-
neno de sus ideas inmanentistas permanece hasta nuestros días
y se entremezcla con la ponzoña de otras grandes revoluciones
como la comunista o la de mayo de 68.
No hay ninguna revolución hecha por el pueblo, el pueblo
siempre es la excusa, pero ni la Revolución Francesa ni la Rusa
fueron cosa del pueblo sino de una élite ilustrada. Normalmente
cuando es el pueblo el que se revela, con hoces y cuchillos de
matanza, siempre pierde. Hay mucho más pueblo en las contra-
rrevoluciones que en las revoluciones, por eso las contrarrevo-
luciones nunca han tenido suerte.
Robespierre, Marat and Company eran tan pueblo como Lenín
y Bujarin. En el Ancien Régime, contrariamente a lo que se nos
dice, había una clase media ilustrada de médicos, abogados,
funcionarios, etc...que fueron los artífices de la revolución; lo
mismo que también la había en el Imperio Ruso. Luego nos han
contado que no, que lo que había era la aristocracia por allí y el
pueblo por allá, la lectura de las biografías de los revoluciona-
rios desmiente esa idea.
Ni Robespierre, ni Marat, ni Lenin, ni Bujarin fueron nobles y,
sin embargo tenían una educación y no siempre hecha con el
sudor de su frente sino pagada por alguien, lo que indica que
había mucha gente que no era noble pero tenía dinero y, por lo
tanto, existía una burguesía y fue esa burguesía la que tenía el
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potencial suficiente para concebir un ideal, un programa y una
logística. La Revolución Francesa fue el triunfo de esa burgue-
sía, la Rusa fue el triunfo del Comunismo manejado por antiguos
burgueses que querían ir más allá.
Pero el pueblo francés y el ruso dependieron de las ideas re-
volucionarios de los burgueses, como en Gran Bretaña tal cosa
no se dio-porque los burgueses británicos estaban en otras co-
sas- no hubo revolución.
Pero la situación del pueblo, entendiendo por tal a la clases
trabajadoras, fue la misma en los lugares donde hubo revolu-
ción y en los lugares donde no la hubo.
Si el origen de las revoluciones hubiese sido la pobreza éstas
tendrían que haberse generalizado en toda Europa porque las
condiciones de vida de los mineros galeses no eran mejores
que la de los franceses, los campesinos británicos vivían tan mal
como los campesinos franceses, etc...
Particularmente hábiles fueron los británicos que consiguie-
ron hacer un lujo de su nacionalidad de manera que, por lo visto,
los campesinos, cuyo alimento era el porridge y los nabos, de-
bían creer que los campesinos españoles comían todavía peor,
algo así como alfalfa, o tal vez que los pepinos y nabos ingleses
tenían algo especial.
En cuanto a la Iglesia, también se ve por qué fue un peligro
para todas las revoluciones y por qué en Inglaterra la iglesia no
representaba nada ya que iba de acuerdo con el estado. Basta-
ría haber echado a abajo al rey inglés para que la iglesia angli-
cana cayera, pero en los países católicos con decapitar al rey no
acababan con la iglesia.Y, curiosamente, a pesar del cesaropa-
pismo, tampoco fue suficiente en Rusia fusilar al Zar y a su fami-
lia para acabar con la Iglesia Ortodoxa. Quizás porque la Iglesia
Ortodoxa no fue un invento de los zares como la Anglicana sí fue
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un invento de los reyes.
De todas maneras la religión ha sido perseguida, falseada y
ninguneada por muchos que no fueron revolucionarios, preci-
samente, y por no serlo no se les ha hecho mucho caso. Enrique
VIII se inventó una religión por un capricho que cambió a todo
un país en pleno Renacimiento (y no era por ninguna herejía
en concreto), y ahora leo asombrado, puesto que yo no lo sabía,
que en 1782 José II de Austria firmó la expulsión de todas las
órdenes contemplativas de su país-el artículo viene en REL fir-
mado por un Habsburgo que sabrá la historia de su país-y a eso
achaca él que Austria no sea tan católica como Polonia:“En 1770
había en los reinos de José II (Austria, Hungría y Bohemia) 2163
monasterios donde vivían aproximadamente 45.000 monjes y
monjas de todas las órdenes imaginables”.
Así que hay que hacer una revisión a la historia de arriba a
abajo porque los monarcas, por una razón u otra, también pu-
sieron su granito de arena en la debacle general. En el caso
de los Habsburgo el pueblo no se sintió tan afectado porque
el monarca era un católico “josefista”, para el que toda orden
que no prestara un servicio determinado estaba de sobra. La
Ilustración se introdujo también en las cabezas coronadas y, en
este caso 7 años antes de la Revolución Francesa, por lo que
podemos entender que las mismas cortes de los reyes estaban
carcomidas por la Ilustración y la masonería mucho antes que
la revolución eclosionara. La idea precede a la expulsión o a la
guillotina. El pueblo no aparece por ningún lado y, cuando apa-
rece casi siempre está en el bando perdedor porque el pueblo
hasta la Gran Guerra fue siempre tradicional.
Desde luego había más pueblo, en el sentido honrado del tér-
mino, entre los vandeanos que entre los revolucionarios, más
entre los cristeros que entre los esbirros de Calles, más con los
carlistas que con los liberales y más entre los campesinos ucra-
nianos que entre los soviéticos. Empezaron por arriba y lo últi-
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mo a lo que han conseguido malear es, precisamente, al pueblo.
Por eso están empeñados ahora en la destrucción de la familia
que es la base de todo.
En Gran Bretaña la situación era la misma y tampoco esta-
ban contentos, en España pasaba lo mismo y en Alemania igual,
pero no hubo revoluciones. Una cosa es un levantamiento cam-
pesino-porque la mayor parte de los pobres lo eran-y otra una
revolución. Una revolución necesita una ideología detrás con
unos divulgadores de esa ideología que no sean pobres. El pue-
blo francés no era más pobre que los demás pueblos de Europa,
no pasaba más hambre, ni estaba más explotado.
En todos los países había objetivas situaciones de pobreza,
más o menos similares, pero solo en Francia se dio la Revolu-
ción porque allí surgieron los enciclopedistas, los ilustrados y
demás fauna. Los ilustrados británicos, que también los había,
eran eminentemente pragmáticos y el caos no les venía nada
bien. Hasta las logias masónicas eran distintas. Lo que hicieron
los británicos es inventar el capitalismo, no arengar al pueblo
para quitarse de en medio a la nobleza, ya vieron la manera de
evitar el asunto y, sin unos guías determinados para dar la vuel-
ta a la tortilla, no hay revolución que valga.
Asi dicen ellos que perseguidas las órdenes religiosas no que-
daba el clero secular, el clero de las parroquias y eso se hace
mediante la Constitución Civil del Clero, que convierte al clero
secular en funcionarios. De manera que ahora los obispos los
van a elegir las asambleas parroquiales sin que el Papa pueda
decidir nada. El Santo Padre declara como cismática esta Cons-
titución. El problema es que se obliga al clero a jurarla. Todos
los sacerdotes deben jurar y acatar esta constitución.
Sí, pero de todos los obispos que había en Francia sólo juran
esta constitución 7 obispos y de ellos sólo 4 tienen una diócesis
en propiedad.
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Las cosas en Francia se complican en 1792 porque tiene lugar
el asalto a las Tullerías y la proclamación del fin de la Monar-
quía y el principio de la República con Luis XVI en la prisión
del Temple. Del 2 al 5 se producen las matanzas de septiembre.
Masacran a la Guardia Suiza que custodia el Palacio y extermi-
nan a unas 1300 personas de las cárceles de París, donde había
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muchos sacerdotes que no habían querido jurar la Constitución.
Uno de los crímenes más conocidos fue el de una alta aristó-
crata, que estaba en la cárcel. Va a ser violada, descuartizada e
incluso tienen el mal gusto de cortarle la cabeza, llevarla a un
peluquero, clavarla en la pica y llevársela a María Antonieta de
la que era muy amiga.Todo esto bajo el lema de Libertad, Igual-
dad, Fraternidad.
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Otro de los puntos clave en el proceso de descristianización
de Francia es la introducción de la ley del divorcio y la laiciza-
ción del Estado. A partir de ahora tendrán que dejar de llevar
los registros de bautismo y de matrimonio. Los curas juramen-
tados sólo podrán dar la bendición después de que se casen en
el Ayuntamiento. Eso quiere decir que los sacerdotes juramen-
tados están obligados a bendecir gente que se haya divorciado
o incluso sacerdotes ya casados.
Es un ataque continuo a los principios.Ya no tenemos órdenes
religiosas, ya tenemos un clero cismático y condenado por el
Papa que depende del Estado. La sociedad civil tiene descris-
tianizada la familia por la ley del divorcio.
Así es. Esta región se levanta en armas durante siete años. No
es sólo una sublevación política, sino que luchan al grito de viva
el Rey y los buenos sacerdotes, es decir en defensa de los curas
que no han jurado la Constitución.
La represión contra esa zona que se levantó en defensa de la
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