The words you are searching are inside this book. To get more targeted content, please make full-text search by clicking here.

El libro que tiene en sus manos es una compilación de cuentos, leyendas y relatos históricos populares, recuperados a partir de entrevistas individuales que remiten a la tradición oral, si la entendemos como “El arte de composición de la lengua cuyo fin o función es la de transmitir conocimientos históricos, culturales y valores ancestrales que se actualizan desde una temporalidad cíclica que le otorga su sentido más profundo".

Discover the best professional documents and content resources in AnyFlip Document Base.
Search
Published by guruainur, 2017-05-04 12:50:04

Los Espacios de la memoria

El libro que tiene en sus manos es una compilación de cuentos, leyendas y relatos históricos populares, recuperados a partir de entrevistas individuales que remiten a la tradición oral, si la entendemos como “El arte de composición de la lengua cuyo fin o función es la de transmitir conocimientos históricos, culturales y valores ancestrales que se actualizan desde una temporalidad cíclica que le otorga su sentido más profundo".

Keywords: Leyendas,Relatos,Ciénega de Chapala,Estudios Multiculturales,Observatorio Cultural,Universidad de la Ciénega del Estado de Michoacán de Ocampo,Espacios de la memoria

—¡Hijos de su chingada madre todos los de este pueblo, todos se van
a morir cabrones, hijos de la chingada!

—Vamos rezándole María, en nombre de Jesús, María y José que
este espanto se vaya.

Y que ahí se quedaron hasta que amaneció y corrieron pal molino
con don José.

Fue tanta gente que se asustaba en la noche, que el Padre del pueblo
bendijo toda la plaza y de allí en adelante no se volvió a aparecer nada.

47

48

Narraciones
de la Cristiada

Archivo Histórico de la Biblioteca Cervantina del Instituto Tecnológico de Estudios
Superiores de Monterrey. Geografía del territorio del lago de Chapala [manuscrito] / por
Francisco González Rubalcaba y Cano. Guadalajara, 29 de mayo de 1882. Colección Pedro

Robredo. (En adelante AHBCITESM. Colección Pedro Robredo)

La tiznada

Alicia Arteaga Valdovinos (La Palma, Mich.)

Por ahi nos contó mi suegra, que cuando vinieron los cristeros,
todo esto se puso muy feo. A todas las muchachas las escondían
porque si encontraban a una, los cristeros se la llevaban. Un
día que avisaron que los cristeros venían cerca, una familia
tenía una muchacha bien bonita, los papás no sabían dónde esconderla
y pensaban y pensaban, pero no se les ocurría nada. Hasta que la mamá
levantó una olla de barro y se tiznó las manos, y le dijo al marido:

—Vamos a pintarla con el tizne.
Pero a la muchacha no le gustaba ensuciarse porque era muy vani-
dosa.
—Pos vamos pintándola, dijo el marido.
Dejaron en puros cueros a la muchacha y empezaron a pintarla toda
con el tizne. Ya que la llenaron toda, la mandaron a un rincón de la cerca
de piedra para que no la encontraran. Cuando llegaron los cristeros bus-
caron en toda la casa alguna muchacha para llevársela a su campamento,

50

ya cuando se iban a retirar, uno de los cristeros vio en una esquina una
sonrisa muy blanca y unas caniquillas saltarinas, también de color blan-
co, cuando se arrimó donde había visto las cosas se dio cuenta que era
una mujer pintada con tizne. La muchacha se había reído debido a que
no la habían encontrado y la sonrisa fue la que la delató.

El soldado cristero le grita a su comandante:
—Mi comandante acá tenemos una tiznada, iri, ¡Venga!
El comandante se acercó aquel carbón y le dio tanto miedo que dijo:
—Nooombre, esta no es mujer, para mí que ha de ser un mendigo
tecolote caído, hay larguen esa bruja.
Las gavillas de cristeros se fueron y la muchacha se logró salvar
gracias al tizne.

51

El soldado y el Señor del Perdón

María Luisa Padilla (Cojumatlán, Mich.)

En una ocasión por la época cristera, la iglesia era usada por
los soldados que andaban como Pedro por su casa. Para ese
entonces la nave principal de la iglesia de aquí del pueblo de
Cojumatlán se utilizaba como caballerizas. Todo el día los
soldados se la pasaban rondando por toda la iglesia, un día uno de ellos
se subió al altar para hacerle burla del Señor del Perdón, le puso su ca-
chucha y le puso sus cananas10, este les grito a todos los demás soldados:

—¡Miren!, ya hasta el Señor del Perdón es de los nuestros y ja ja ja,
todos se comenzaron a reír y a burlar.

En eso estaba cuando de un derrepente se viene el soldado y jummm-
mmmmm que se cae de cabeza de arriba del Altar. Se dice que el coman-
dante mandó limpiar la sangre del soldado, pero cada que la limpiaban
volvía a parecer en castigo a la tropa por burlarse del Señor del Perdón.

10 Es un cinturón dispuesto para llevar cartuchos o balas para recargar un arma de fuego.
52

El cristero colgado

María del Carmen González Ceja (Sahuayo de Morelos, Mich.)

Cuando yo estaba de muchacha, yo me iba por un caminito así
todo oscurito a la casa de María mi hermana. La luna en esos días
iluminaba como el medio día, esa vez mi amiga Trina me hacía
compañía. De un momento a otro le comenté a mi amiga:

—¿Sabes que, ya me voy a ir con María mi hermana?
Trina me dijo:
—Ándale pues, vete. ¿Te encamino?
Yo le dije que no, que solamente me pasaba el arroyo y ya me iba. En
ese entonces había una puerta grandota de golpe ahí en la hacienda de
la Chicharra, la abrí, me salí y seguí caminando. Por el sendero estaba
una rama de un camichín enorme que se encontraba también cerca de
la hacienda, y ahí al ir pasando por medio de la veredita, me salpicó con
los pies un colgado en la cara. Del susto que me sacó el espanto llegué
allá con María mi hermana, yo creo de dos patadas de lo asustada que
estaba, y en cuanto me dio la luz ahí que me desmayo y me empezaron
a poner alcohol, todos me preguntaban:
—Qué traes, qué traes.
Ya cuando volví del susto, que les digo:
—¡Ay Diosito! Ahí donde está el camichín, está un colgado y me sal-
picó la cara, todavía traigo la cara helada, todavía traigo la cara helada.
Me dice María:
—Ese colgado tenemos mucho viéndolo.
Mis primos que se levantaban muy temprano a ordeñar las vacas,
me dijeron:

53

—¡Ay tía! Ese colgado nos ha sacado unos sustos, a nosotros también
nos ha pataleado, ya ahorita no le tenemos miedo, seguimos ordeñando
las vacas y le decimos:

—Espérate ahorita si quieres que te descolguemos, sólo deja que
terminemos de ordeñar.

Pero pues que le íbamos a descolgar si no era nada.
Así pasó en la hacienda de la Chicharra y pues ahora ya no está ni
la hacienda, menos el camichín, todo está en ruinas, ya no sabemos si
siguió apareciendo.

54

Las tres monjitas

María Lupián Díaz (La Palma, Mich.)

Cuando la tercera revolución11, en La Palma había tres monji-
tas que ayudaban mucho a la gente del pueblo. Las monjitas
eran muy buenas, entonces cuando llegaron los cristeros
comenzaron a llevarse a las mujeres y las que no querían les
cortaban los pechos y los colgaban en los palos de las brechas y veredas.
Las monjitas cuando se enteraron, buscaron cómo esconderse, entonces
uno de los pescadores les dijo:

—Métanse al agua y échense unos lirios en la cabeza, pónganse detrás
de una canoa, agarren mucho aire para que aguanten abajo del agua y
no las encuentren.

Las monjitas desesperadas hicieron lo que les dijo este señor y pues
se metieron y estuvieron allí hasta que los cristeros se fueron.

En esa época debías ser muy lista por que sino ya nunca más volvías
a ver a tu familia.

11 Se le llamó a la tercera revolución al conflicto armado denominado la Guerra Cristera,
muchas otras personas la llaman la última revolución.

55

La huerfanita

Elvira Barajas Campos (La Palma, Mich.)

Cuando me juntaba con mis amigas de niña jugábamos a la
canción de la huerfanita. Mi padre nos contó que esa canción
mucha gente se la cantaba a los niños que habían quedado
huérfanos con la última revolución. Después que falleció mi
padre me la cantaron en la calle y mi hermana ya nunca me volvió a
dejar jugar este juego.

Pobrecita huerfanita
Sin su padre y sin su madre

La echaremos a la calle
A llorar su desventura
Desventura, desventura
Cuando yo tenía a mis padres
Cuando yo tenía a mis padres
Me daban carnita asada
Ora que ya no los tengo
Me dan carne engusanada12

12 Es un juego infantil donde los niños forman un círculo tomados de la mano. Una de las niñas
se queda en el centro para ser la huerfanita y otro a fuera para ser el viejo. Luego la ronda
gira y los jugadores cantan la canción. Muchos de los huérfanos que dejó la época cristera
fueron adoptados por familiares cercanos o lejanos, sin embargo, muchas de estas nuevas
familias adoptivas le daban al infante huérfano malos tratos y una vida complicada y difícil,
la gran mayoría pasaba a realizar trabajos de sirviente.

56

Narraciones
de Martín Toscano

El atraco a la conducta
de la hacienda de Jiquilpan

Francisco García Ávalos (Sahuayo de Morelos, Mich.)

Se cuenta la leyenda de que en tiempos de Martín Toscano hubo
un asalto a una conducta13 llena de dinero. Según se menciona
en papeles viejos se transportaban cerca de once mil pesos de
plata de la época, en aquella ocasión, la conducta que iba rum-
bo a Jiquilpan corrió con suerte logrando burlar a sus perseguidores.
Dentro de la ruta de estos antiguos caminos se mencionan parajes tales
como Las Cebollitas y Los Tres Hoyos donde se dice que la gavilla14 de
Toscano ocultó el producto de varios asaltos.

13 Las conductas eran unos Carros que llevaban la moneda que se transportaba de una parte a
otra, y especialmente la que se llevaba a la corte.

14 La gavilla es un conjunto de varias personas
58

Martín Toscano

Filiberto Chía Rodríguez y Alicia Valencia (La Palma, Mich.)

Mi hermano fue de lento aprendizaje, por más que lo tuvie-
ron en la escuela nunca aprendió, ya después mi mamá
lo mandaba a llevarle la comida a mi papá a la Ciénega.
Y él decía que una vez había visto a Toscano, él iba ca-
minando por el sendero de los Espinos cuando escuchó un caballo tras
de él, quiso voltear y el señor le dijo:

—No voltees, no voltees y sigue caminando. Pero él de re ojo vio un
caballo de color negro y entonces el jinete le dijo:

—Mi nombre es Martín Toscano, si quieres dejar de trabajar y que
tus papás nunca vuelvan a ser pobres sígueme, yo te voy a dar para que
nunca vuelvan a trabajar.

Y como mi mamá siempre le dijo a mi hermano que él nunca siguiera
a nadie, que se fuera derecho, él siguió caminando y el señor del caballo
le dijo:

—Pero no vayas a voltear.
Él volteó y vio el puro esqueleto del caballo y del jinete, de aquel susto
quedó desmayado, hasta que él sólo volvió a la realidad, y lo regañaron
por llegar tarde con la comida.
Y eso fue lo que mi hermano me contó.

59

Relaciones y leyendas sobre
los entierros de Martín Toscano

en los cerros de La Palma.

Fráncisco García Ávalos y Ernesto Méndez Ruiz
(Sahuayo de Morelos y Jacona, Mich.)

Muchas de las gentes mayores de la población cuentan la
leyenda de la barranca del Chivo, en la segunda plaza del
cerro, en La Palma. Aseguran haber visto en las noches
más oscuras cómo se ilumina cierta parte del cerro,
debido al dinero enterrado. Las relaciones15 de Toscano respecto a este
paraje dicen:

…Se cerró; escarbando cerca de un mes y luego se comenzó a tapar
y quedó de tres estados16 de piedras y cal, con sangre de mula17 y palos
y otros tres estados de piedra y tierra y en medio de los seis estados se
enterraron treinta hombres de los que se les reconoció ventaja…

Otro lugar que se cree está ubicado en las cercanías de La Palma es
la Cueva de la Arenita, donde se cuenta lo siguiente sobre el tesoro:

15 Una relación es un informe que generalmente se hace por escrito, y se presenta ante una
autoridad.

16 Un estado es una medida longitudinal tomada de la estatura regular del hombre, que se
usaba para apreciar alturas o profundidades, y solía calcularse en siete pies.

17 La sangre de mula era un preparado de tierra, baba de nopal, cal, piedras y sangre de mula,
que se utilizaba para rellenar y camuflar agujeros en la ceja de algún cerro para cubrir objetos
de valor.

60

…Que tiene ocho varas18 de larga y ancha, en la puerta están quince
hombres de los mismos compañeros, y de espanto se puso unos grandes
extremos y nosotros mismos que regamos la puerta con muchas botellas
de vino jerez…

Subiendo al cerro de la Jarrilla por la barranca de las iglesias se cuenta
lo siguiente:

…Encontrando una mesa corta escarbarán y encontrarán una gran
cantidad de dinero de tres varas de hondo, y el mismo espanto los ha de
poner en el punto donde está el dinero por que ha de ser muy grande…
Luego nos bajamos para el mezquite torcido, al lado donde el sol se entra
contando tres varas de pie están siete cargas19, y encima un sacerdote y
una imagen de su devoción…

Más adelante y cerca de Cojumatlán se habla del Cerro de la Caja.
…En este punto son muchos y extraordinarios los espantos que de
noche se oyen, hay un pozo pequeño hecho, separado de ahí y bajando al
puerto chico donde hay un promontorio de mala cantera donde también
asustan y que su aspecto revela tener depósito, también estando en esta
cantera se comienza a subir a la punta del cerro de La Caja donde está
la Piedra Parada…

18 Una vara es una medida de longitud que se usaba en distintas regiones de España con valores
diferentes, que oscilaban entre 768 y 912 mm.

19 Una carga equivale a un peso de 60 - 70 kilogramos.

61

Fragmento de pergamino perteneciente a 1790 que hace mención de algunos asaltos perpetuados por
Martín Toscano y su gavilla a las conductas del rey por las regiones La Palma y Cojumatlán.
62

El tesoro de la isla
del Cerro Loco

Francisco Mendoza del Toro (La Palma, Mich.)

Se dice que un ermitaño vivía en un cerrito cercano a La Palma,
en un lugar llamado el Cerro Loco. Esta persona conocía a la per-
fección el paraje y rara vez lo abandonaba, pero cuando lo hacía
acudía a la población más cerca para comprar algunos víveres.
La gente se sorprendía mucho pues siempre les pagaba con monedas
de plata, por lo que muchos comenzaron a rumorar que él cuidaba un
tesoro en aquél lugar. Los más viejos contaban la historia de cuando el
lago era mucho más grande y el Cerro Loco una isla, que el nivel del
agua llegaba muy alto y que en una ocasión una canoa que llevaba un
cargamento de monedas se hundió al chocar con el cerro. También se
cuenta que a cierta hora del día es posible ver una calavera dibujarse en
el frente del cerro. Sus ojos son las cuevas de los acantilados y representa
el encanto que hay en ese lugar.

63

La leyenda de la plata
del rey en Pajacuarán

Francisco García Ávalos (Sahuayo de Morelos, Mich.)

Se dice que en los años de 1790 ocurrió un importante asalto en la
población de Pajacuarán. Los más viejos cuentan que sus abuelos
les contaron historias sobre el origen de la tradición de la Plata
del Rey, la cual se celebra cada año en el mes de agosto y consiste
en un grupo de jinetes que arriba de sus caballos deben quitar los sacos
que simbolizan las cargas de plata, a unas mulas que se sueltan en el llano.

En el pasado existió la gavilla de Martín Toscano, quien junto con
otros capitanes se dedicaban a robarle a los españoles los tesoros que
querían llevarse a España. Pero el robo que hicieron en Pajacuarán fue
de gran importancia, pues parte del tesoro era para “Pepe Botella”, José I
Bonaparte (también conocido por muchos como Pepe Botella) fue rey de
España desde 1808 hasta 1813, sin embargo el pueblo no aplaudió su lle-
gada por ser extranjero y hermano del emperador Napoleón Bonaparte.
Se cuenta que los capitanes de Toscano pelearon contra los soldados
más entrenados del ejército Español, los cuales eran conocidos como

64

“Dragones” y eran los que tenían a cargo proteger el valioso cargamento.
Toscano y sus hombres estuvieron acechándolos por la ladera del cerro,
hasta que en determinado momento en un paraje conocido como “El
Agua Caliente” se dio el agarre. Cuentan que murieron muchos hombres
de ambos bandos, hasta que por fin Toscano y sus hombres obtuvieron
la victoria, dejando enterrado en este sitio el valioso cargamento. Un
anciano de la localidad cuenta que en los años 80s cuando comenzaron
a hacer obras para la construcción de un complejo deportivo en Paja-
cuarán encontraron el tesoro, el cual se tuvo que llevar en camionetadas
debido a la gran cantidad de monedas. Hay quien dice incluso que la
iglesia que está cerca del Agua Caliente la construyeron con parte de
ese dinero.

65

Toscano y el leñador

Filiberto Chía Rodríguez y Alicia Valencia (La Palma, Mich.)

Este era un señor muy pobre, muy pobre, que se levantaba en
las madrugadas y se iba al cerro para llevar un trozo de leña a
su casa. Ese día el señor se arrimó a cortar unos huisaches, y
en ese tiempo estaba prohibido cortar los huisaches porque los
querían para que las vacas se pasaran por debajo de ellos para correrse
las moscas. Entonces cortó primero un huisache, hizo un tercio de
leña verde y ya que salió el sol se dedicó a juntar leña seca, y él andaba
con pendiente de que lo fuera a agarrar el dueño del terreno por andar
cortando huisaches.

Entonces cuando ya tenía dos tercios, uno de seca y uno de verde,
escuchó los cascos, los cascos de un caballo, él cerró los ojos y dijo:

—Ahí viene el dueño y va a ver las leñas verdes, ¡me va matar!
Ps se quedó agachado esperando que lo fuera a matar y se quedó
mirando de re ojo y vio cómo le brillaban las abotonaduras y él decía:
—Si es él, si es él y viene vestido de charro.
Entonces que le dice el supuesto dueño:
—Qué pasó amigo, ¿Qué anda haciendo?

66

—Ando juntando un puño de leña, para llevarle a la mujer y me eche
las tortillas.

—Tú eres muy pobre, ¿verdad?
—¿Usted qué cree? Si no fuera pobre usted cree que andaría parán-
dome de madrugada para venir a juntar un trozo de leña para llevarle a
mi esposa y me eche unas tortillas. Discúlpeme que haya mochado ese
huisache, es que quería terminar pronto para irme a trabajar, porque
después que termino aquí me voy a trabajar al campo.
—¿Ves esa vereda?
—Sí.
—Vete pos por ahí.
El leñador pensó:
—Me va matar, para qué me lleva por ahí, me va a matar.
Y ahí va, quería voltear, pero el señor del caballo le decía:
—No voltees a verme. Y él seguía pensando:
—No, no, hasta por la espalda me va matar.
—Síguele, para delante.
Ya como a medio tramo, estaba un arroyito, iban subiendo y estaba
una piedra grande y redonda y abajo hay una barranca, y ya cuando
llegaron a esa parte, le dijo:
—Párate ahí.
—Mmm, me va a matar en lo más alto de la barranca y acá ¿quién me
va a hallar? Eso era lo que pensaba.
—Asómate para abajo, ahí en esa dirección en la que estas parado,
en la dirección de tus ojos, hay un hoyo.
Él quiso voltear a verlo y le dice:
—No voltees, ahí hay un hoyo, y en ese hoyo vas a bajar tú, vas a
meter un dedo y le vas a jalar, ahí hay dos botes de oro y son tuyos, te los
voy a regalar, te voy a sacar de la pobreza en la que vives, ahí en donde
están esos dos palos hay doce cargas de dinero, son tuyas. Y ahí arriba,
donde termina la barranca, hay dos piedras grandotas y ahí hay sesenta
cargas de dinero, son tuyas, te voy a quitar de pobre. Nomas lo que vas
a tener que hacer, es conseguir mulas para que te las lleves.

67

El señor volteó y que va viendo unos destellos que con el sol hasta
encandilaba.

—Ahora sí, quieres saber quién soy —le preguntó al señor.
—Pos si me quiere decir.
—¡Soy Toscano!
Y que le va viendo los molcajetes de la cara, puro esqueleto de Tosca-
no, pos ahí que da el carambazo20 el señor. Mientras su mujer en la casa
esperándolo; las diez, las once, la una y nada… no aparecía. Entonces
ella comenzó a ver quién la ayudaba a buscar a su esposo porque tenía
pendiente. Ya que se junto la cuadrilla21, ahí van a buscarlo, unos para
un lado y otros pal otro. Y los que le dieron para arriba oyeron rebuznar
al burro, y la señora dijo: oigan ese es el burro de mi esposo. Y sí, era su
burro, ahí amarrado. Empezaron a gritarle, hasta que uno de la cuadrilla
se le ocurrió voltear para bajo y ahí lo vio caminando, todo mareado y
descolorido del susto. Ya que juntan sus cargas de leña, y que lo suben
al burro, y ahí vienen a su casa. Pero él no duró mucho, él se murió,
murió del susto por ver a Toscano.
Mucha gente ha ido a buscar el tesoro y todos meten el dedeo al
hoyo, pero nadie saca nada, porque el dinero es para quien Toscano se
lo da y no para cualquiera.

20 Palabra utilizada en la jerga popular para hacer referencia a una caída, desmayo o golpe.
21 Grupo de trabajadores.

68

Deidades del agua

El Chan del agua

Exiquio Santiago Cruz (Mezcala, Jal.)

Cuando mi padre comenzó a enseñarnos a pescar, nos contó que
la laguna era vigilada y cuidada por un dios conocido como “El
Chan22 del agua”.
El Chan del agua es el encargado de cuidar y preservar la vida de los
animales que habitan en las aguas de este lago. Muchos pescadores que
han logrado ver la forma de “El Chan”, lo describen como una persona
anciana, de pelo verdoso como el color de las algas y tiene ropas viejas,
sus ojos grises y toda su piel está llena de mucosidad como la que des-
prenden los pescados, por eso el Chan puede tomar forma de cualquier
animal; el Chan ha sido visto caminando sobre el agua y aparece cada
que la laguna se encuentra en sequía. Para darle gracias al Chan del agua
por sus bendiciones, siempre antes de realizar la pesca, se lanza fruta al
agua en muestra de ofrenda.

22 Los pueblos ribereños en sus creencias tradicionales mencionan que el Chan del agua es una
deidad que vive en el fondo del lago de Chapala, la cual es capaz de tomar distintas formas
y su principal función en cuidar la vida en el lago. Se dice que esta deidad aparece cuando el
lago se encuentra pasando tiempos de crisis.

70

La muerte del Chan del agua

Carlos Silva Salas (Cojumatlán, Mich.)

Para el rumbo de Tuxcueca, Jalisco, por la década de los sesenta
llegó hasta todos los oidos de los ribereños de que un grupo de
pescadores habían capturado al Chan del agua y le habían dado
muerte a remasos. Los pescadores describieron a el Chan del
agua como un animal de unos trescientos cincuenta kilos, muy grande,
de color gris, con una cola plana y demasiado feo. Muchos de nosotros
quedamos muy preocupados por la muerte del Chan del agua por que ya
no habría quien se hiciera cargo de cuidar la laguna. Después supimos
que no era el Chan del agua al que habían asesinado sino un manatí23.

23 El día 6 de junio de 1964 a las 24 hrs. Fueron liberados en el Lago de Chapala, cinco
ejemplares de manatíes. Son conocidos también como vacas marinas. Son apacibles
herbívoros que pasan la mayor parte de su tiempo buscando e ingiriendo las plantas
ribereñas del lecho marino de aguas poco profundas. Los manatíes viven en aguas tanto
dulces como saladas, cerca de las costas de América y África. Su único depredador es el
hombre. Estos mamíferos se destinaron a combatir la plaga del lirio que había en el lago. El
anuncio de este acto se le notificó al entonces Gobernador del Estado el profesor Juan Gil
Preciado, el cual posteriormente le hizo la mención de la noticia al entonces Subsecretario
de Recursos Hidráulicos L. Hugo B. Margáin y al almirante Antonio Vázquez del Mercado
quien fungía como Director General de Pesca. Los manatíes fueron clasificados como
“Trinchechus manatus”, todos los ejemplares llegaron en buenas condiciones de vida y
fueron transportados por la Fuerza Aérea Mexicana al mando del coronel P. A. Miguel
Mendoza Altamirano, desde el poblado de Emiliano Zapata, Tabasco. Sin embargo a los
siete u ocho días de la liberación de los manatíes fue encontrado uno sin vida en estado de
descomposición cerca del poblado de Chapala, se dictaminó, que el animal murió por los
golpes que sufrió en el traslado desde Tabasco.

71

Las “cacas” del Chan del agua

Exiquio Santiago Cruz (Mezcala, Jal.)

El “Chan” del agua dejaba muchas cosas en la superficie del
lago, una de ellas era un liquido muy baboso de color negro,
lo veíamos regado por muchos lados por donde tendíamos las
redes de pesca; le pregunté a mi padre qué me dijera que eran
todas esas manchas negras y babosas que había por toda la laguna, él
me comentó:

—Mira mijo, todas esas manchas que tu vez de color negro es la caca
que deja el Chan del agua.

—Entonces él no hace como nosotros.
—No, no hace igual a uno.
—Con razón se ve tan raro.
Desde entonces que salíamos a pescar, si mirábamos muchas cacas24
del “Chan”, decíamos:
—Mira, el Chan trae diarrea.

24 Lo que se describe como excremento del Chan del agua es en realidad manchas de chapopote,
o petróleo crudo que emergen del subsuelo del lago.

72

El siguiente mapa muestra el lugar donde se apreciaban las zonas con mayor
afloramiento de chapopote, donde se hacen mención a ellas como vertientes de asfalto.

Mapa topográfico. Laguna de Chapala y sus alrededores. Sin lugar. Sin fecha. Sin autor.
Escala de 20 leguas mexicanas a 5,000 varas legua. Ubicación: MMOB, CA. Jalisco. V 01.

No. de control 380. Fotógrafo: AC.
73

El Chan contra
la Virgen de Zapopan

Felipe Aguilar Pulido (Palo Alto, Mich.)

En 1952 la laguna de Chapala estaba teniendo un periodo de
sequía muy grave, tanto así que se podía caminar desde la isla
del Presidio hasta Chapala, de Cojumatlán hasta Ocotlán. Toda
la gente estaba muy preocupada por el problema, pero un día,
un pescador que se encontraba con otros amigos pescando con unas
tarrayas25 se le apareció un señor de barba muy larga y cabello verdoso,
con unas ropas muy viejas y descalzo, lo más sorprendente es que venía
caminando por encima del agua. El pescador se quedó muy sorprendido
al verlo, el señor se paró enfrente de él y le comentó que deberían ir sa-
liendo de estas tierras por que el agua iba a comenzar a subir rápidamente
y pudiera pasar que quedaran atrapados y se ahogaran él y sus amigos.
El anciano siguió su camino y el pescador rápidamente fue a buscar a
sus compañeros para decirles lo que había visto. Se les acercó y les contó
todo, varios de ellos se rieron de él, pero el compañero más grande les
dijo que posiblemente pudo haber sido el Chan del agua, quien vino
para darles un aviso, los demás comprendieron el asunto y decidieron
irse rápidamente del lugar; a los pocos minutos el cielo se comenzó a
obscurecer y la lluvia procedió a soltarse. El lago empezó a llenarse de
agua y todos los compañeros creyeron que realmente el Chan del agua
les había avisado, pero poco después se enteraron que ese mismo día
que vieron al Chan del agua hubo una peregrinación en Chapala donde
trajeron a la Virgen de Zapopan para que la lluvia llegara. Fue así que la

25 Red redonda para pescar.

74

lluvia comenzó azotar los pueblos y toda la población creyó que había
sido la Virgen que les trajo el agua, pero sólo unos pocos de la comunidad
de Mezcala supieron que el Chan del agua había salvado el lago otra vez.

75

El enojo de la vieja Machis

Carlos Silva Salas y Jesús Ayar Mendoza
(Cojumatlán y Petatán, Mich.)

Si en el lago de Chapala quieres pescar, los vientos tienes que
respetar. Navegando dentro del lago de Chapala cada viento que
sopla de cada dirección posee un nombre y dependiendo de su
dirección son las advertencias que uno debe de respetar. Si el
viento viene del norte se le conoce como Tapatío, si proviene del Sur
se le da el mismo nombre, Sur, si sopla al noreste Poncitleco; al viento
que viene del sudeste Guaracheño; si es del occidente Abajeño; noroeste
Potrereño y por último si viene un aire del sudoeste Colimote.

Pero si no te quieres escamar el mexicano y Sur debes evitar porque
la vieja Machis te puede despachar.

Cuentan que la vieja Machis26 es una mujer pez que cuida la laguna
y que cuando los vientos el mexicano y el sur están alborotados, es por
que la vieja Machis se está enojando.

26 Mejor conocida como Michicihualli que significa en náhuatl “michin” (pez) y “cihualli”
(doncella). La doncella pez, es una femenina, simbolizaba la esencia o espíritu de la laguna,
era conocida como mediadora del buen temporal y era a quien se le atribuían los vientos,
pues se creía que ella soplaba los vientos de los cuatro puntos cardinales; por tal motivo,
estaba ligada a la pesca y a la agricultura, pues daba a los pescadores y campesinos la pauta
para conocer los rumbos de los vientos y los buenos temporales para el cultivo del maíz.

76

La búsqueda
de la vieja Machis

María Luisa Padilla Zarate (Mismaloya, Jal.)

Se cuenta que por las noches en los pueblos de Tizapán, Coju-
matlán y La Palma en todos los zalates27 que están a las orillas
de la laguna, se aparece la vieja Machis, una mujer con una larga
cabellera oscura como el carbón, de piel pálida, sus manos largas
y flacas llenas de escamas al igual que sus piernas. Unos dicen que tiene
cara de pescado, otros que de una princesa. Se cuenta que ella frecuenta
esos árboles por que se platica que fue en uno de ellos donde dejó a sus
dos hijos jugando, pero jamás los volvió a ver.

La vieja Machis viaja por toda la laguna llorando desconsolada, bus-
cando a sus hijos; cuando ella ve algún niño jugando cerca de un zalate,
sale de la laguna y se los lleva al fondo del lago donde se ahogan para
luego salir a la orilla a dejarlos nuevamente al darse cuenta que no son
sus hijos. Por las noches aún se pueden escuchar en la laguna algunos
gritos desgarradores por la pérdida de sus hijitos.

27 Son árboles que viven cientos de años, aprovechando al máximo los recursos que la zona
les ofrece y la mayoría del tiempo las crecientes raíces llegan a romper las piedras que los
sostienen, para ir más adentro de la misma y aferrarse a su sitio.

77

78

Cuentos de vapores
y canoas

AHBCITESM. Colección Pedro Robredo.
Thomas Rogers describe El vapor “Chapala” “como un barco de popa, ruedas de fondo
plano, dos cubiertas, muy parecido aquellos que son comunes en los ríos poco profundos de
Occidente; los únicos barcos adaptados para el servicio del bajío-agua. Todo lo relacionado
con el vapor parece nuevo, pero una de las cosas no es nuevo en el “Chapala” es Juan Pérez,
el piloto, un veterano en el servicio. El vapor comenzó a funcionar en 1893 después de que
el vapor Libertad fue trasladado para su uso en el lago de Patzcuaro bautizándolo en aquellas
tierras como “Don Vasco”.

El vapor libertad

Abigail González Zapien (La Palma, Mich.)

Mucho antes que existieran las lanchas de gasolina, había
un vapor28 muy importante que se llamó «El Libertad».
Era un barco de dos pisos, donde tenía un espacio para
bailar, comer y beber, que medía como veinte metros de
largo y como cinco de ancho; tenia en la parte de atrás un par de ruedas
muy grandes las cuales giraban y hacían mover el vapor. Este vapor salía
de Ocotlán, en esa época, este pueblo era muy importante porque allí
llegaba el ferrocarril que venía de la capital y de Guadalajara, cargaban
y descargaban mercancía, que frutas, verduras, semillas, muchas cosas.
Era muy frecuentado por todos los ribereños del lago porque allí se iba
a mercar lo que se producía en la ribera. Se cuenta que venía mucha
gente de Guadalajara de paseo, para ir a dar la vuelta por la laguna en el
vapor Libertad. Un domingo hubo mucho turista y el vapor excedió el
peso permitido para poder navegar, pero si hay ganancias extras pos no
les importó subir más gente ya que al vapor solo le cabían cien gentes.

Pos comenzó el recorrido por las calmadas olas de laguna, al mismo
tiempo empezó la fiesta sobre el vapor, la música no se hizo esperar y la
banda comenzó a tocar, la gente bailaba y bebía, otros jugando cartas, los
niños disfrutando del paseo y los jóvenes empezando a ver sus futuros
prospectos de matrimonio. Todo era risas y diversión, al regresar rumbo
a Ocotlán ya casi para llegar al atracadero del pueblo, el vapor comenzó
a inclinarse sobre un costado, quizá por el exceso de peso que se tenía en
ese momento; la gente se asustó, otros se rieron, pero los más jóvenes,
quizá ya con las copas encima comenzaron a recargar peso en el otro

28 Buque que navega a impulso de una o más máquinas de vapor.

80

costado del vapor y este se comenzó a hundir. Todo pasó a convertirse
de risas a gritos de terror, el vapor se fue hundiendo junto con la gente,
las personas que se encontraban en el atracadero se percataron de lo
sucedido y tomaron sus canoas y se dirigieron a rescatar a la gente.

Poco a poco el vapor se fue al fondo del lago y junto a este, la vida
de niños, mujeres y hombres, ese día el lago se comió muchas almas.

Duncan Cámeron Macintyre, personaje de origen escocés, emigró a Australia y posteriormente
a los Estados Unidos donde se asentó en San Francisco, California. Después del estallido de
la guerra civil en aquel país volvió a emigrar, esta vez a México exactamente en la ciudad
de Guadalajara donde tenía una mansión llamada Clover Lawn y posteriormente abriría su
compañía de Vapores, y al frente del vapor Libertad se convertiría en una de las compañías
más prolíferas e importantes del comercio en el lago de Chapala. El itinerario del vapor era el
siguiente: ” salida los sábados a las 6: 00 a.m., de Chapala a La Barca, Ocotlán y Jamay; regreso
el lunes a la 6:00 p.m. Los miércoles el vapor haría la ruta a Tuxcueca, Tizapán y La Palma,
con regreso el jueves.29

29 Tony Burton. (2008). Did you know? Steamboats on Lake Chapala. 3 marzo 2016, de
Mexconnect Sitio web: http://www.mexconnect.com/articles/3012-did-you-know-
steamboats-on-lake-chapala

81

El vapor Tabasco

Rosa Sánchez González (La Palma, Mich.)

El señor Francisco Sánchez Ayala dueño de varios vapores, lla-
mó a Pancho, su hijo, para que fuera a recoger el correo para
La Palma, que en ese entonces llegaba a Chapala y además que
llevara a entregar unos jitomates y cebollas. Poco tiempo tenía
que estaba en el pueblo su hermano Chema quien apenas acababa de
llegar de Estados Unidos. Pancho invitó a Chema a llevar el cargamento,
este no se negó y se llevaron a otra persona para que les ayudara. Abor-
daron los tres el vapor bautizado como el Tabasco, un vapor ya viejo y
desgastado que ya se le veía sus últimas andadas.

Al ir por medio camino, el vapor se abrió a la mitad a media laguna.
Las horas pasaron y de los muchachos nada se sabía; comenzó a hacerse
más tarde y las personas del pueblo comenzaron a rumorar que se habían
escapado con el dinero del correo y que por el pueblo ya no los iban a
volver a ver. El señor Francisco le gritó a la gente:

—Mis hijos no son ningunos bandidos, horita mismo salgo a bus-
carlos.

El señor Francisco abordó otro vapor y salió con su hijo Pablo en
busca de los jóvenes, pero las noticias fueron muy trágicas al tender sus
redes por el camino, encontraron los cadáveres de los dos hermanos y
a los dos días rescataron el cuerpo del tercer acompañante.

El pueblo se consternó ante tal hecho y se arrepintieron de lo que
habían comentado antes, ese día no hubo nada que celebrar y la navidad
ya nunca llegó a estas familias.

82

Cuentos de fantasmas
y apariciones

El ahogado

Antonio López Contreras† (El Callejón, Mich.)

Aquí en la laguna se ha ahogado mucha gente. En la sequía de
1952, yo me encontraba sembrando en una tierra que me
había dado el gobierno, pero como tenía quince años no me
la quería dar uno de los encargados, pero por órdenes del
presidente me la dieron para que me casara.

Sembramos elotes en un pedazo nada más, por que parte de la tierra
estaba muy mojada, ¡se pusieron unos elototes! Y le dije a mi papá que
fuera a cortarlos.

Ese día que mi padre fue a cosechar, se topó con un muchacho en la
tierra, pero no le podía ver la cara, le estuvo preguntando cosas y él le
respondía. Total que el muchacho se desapareció, fue y les contó a mis
tíos y le dijeron que en la tierra donde él estaba sembrando un muchacho
de Puerto de León se había ahogado años atrás, y seguido se escuchaban
muchos lamentos del joven pidiendo ayuda.

84

El sacerdote fantasma

José Luis Moreno Cárdenas (La Palma, Mich.)

Cuentan que en la década de los sesenta, cuando subió la laguna,
se estaba reventando el bordo por La Palma, y mucha gente
vio al señor cura echando piedras ahí pa’ bajo, donde se estaba
reventando el bordo. Entonces que venía un señor de Ocotlán
y vio al señor cura y cuando llegó al pueblo les dijo a las personas:

—¡Ay! Qué cura tan trabajador tienen, él allá echando piedras y us-
tedes aquí de huevones.

Y ahí van a ver y cual cura, pero ¿cuál cura?, era el puro espanto.

85

El Presidio

Rubén Toro Ávalos (Cojumatlán, Mich.)
y Roberto Medina Mendoza (Petatán, Mich.)

Era a mediados del siglo pasado. Había llegado la tarde, eran
como las cuatro o cinco, íbamos a quedarnos a dormir al Pre-
sidio, hicimos una lumbrada para comer puros bagres blancos
y preparar una salcita. A unos cien metros estaban los muros
de lo que era la cárcel que tiene nombre del Presidio, porque eran donde
se llevaban los reos que eran de peligro. Había la cárcel del estado de
Jalisco y la cárcel de Michoacán. La central del presidio era la de Jalisco
y a esa le llaman la punta de Michoacán.

Teníamos intenciones de quedarnos ahí a dormir. Para nuestra cama
traíamos los puntos; que eran donde pescábamos los charales, estos nos
servían para hacer unas bolsas y con la hojarasca30 de los árboles las
llenábamos y eso era el colchón para dormir a la orilla del lago.

Estábamos los dos solos. En eso empezamos a oír unos ruidos como
voces y gritos. Nunca habíamos estado ahí y cuando empezamos a oír
esas voces como lamentos, como voces cavernosas, como de ultratumba,
nos volteábamos a ver uno al otro, y volteábamos a ver a nuestro alre-
dedor y nada. Lo que miramos fueron dos plantas de nopales que se nos
figuraban como a los cascos de los soldados que sobresalían del muro y
de repente estaba picoteando la salsita y volteó a ver a Pelayo y le digo:

—Cuñado qué no traemos gasolina para irnos a dormir a Mezcala,
vámonos qué hacemos aquí.

Ahí largamos todo, los bagres y la salsa.
—¡Rápido, vámonos!

30 Conjunto de hojas secas caído de árboles y plantas y que cubre el suelo.

86

Ese día andábamos pescando porque nos dijeron que hay mucho
pescado sobre todo mucho charal, y por ello tomamos la decisión de
ir a ver si era cierto lo que nos decían. Efectivamente era cierto. La
intención de irnos a quedar a dormir allá toda la semana para no hacer
gastos de estar yendo y viniendo, ya que con el motor que traíamos nos
aventábamos como una hora de camino.

En la parte hacia donde nosotros estábamos, nos enteramos después
que acampamos en el panteón. Hicimos la lumbrada para los bagres en
pleno panteón de los presos que morían en el Presidio, ahí los sepul-
taban.

Ya al llegar a Mezcala nos encontramos con la primera persona que
nos vimos cuando íbamos a pescar al extremo del lago y ya nos dice:

—¿Qué pasa?
—Sabe qué, nos pensábamos dormir dentro de la isla pero, híjole
está muy horroroso ahí.
—No, es que nadie se queda a dormir ahí.
—¿Por qué? —Le pregunté.
—No pos nomás.
—¿Cómo que pos nomás?
Al principio no nos quería decir.
—A dónde se iban a quedar a dormir —comenta.
—En el extremo del lado sur de la isla esta una chayotera, hay un
salidero para las lancha y están unos sauces.
—Ah, pues si, es mi terreno ahí tengo una huerta de chayotes pero
ahí nadie se queda.
—No pues es que nosotros salimos con la intención de quedarnos a
dormir ahí.
—... Pues iban a dormir a medio panteón, jajaja.
Y le digo:
—No, pues decidimos venirnos, pero, lo bueno que nos tocó que no
lo encontramos a usted, aquí podemos sacar nuestra canoa.
—Si, aquí es mío, aquí nadie les va a decir nada no hay ningún pro-
blema, aquí estiren.

87

Ellos le llaman estiren, nosotros aquí en Petatán decimos sacar del
agua la lancha y ellos la nombran estirar. Ya la estiramos la amarramos
nuestra embarcación y pues le digo a mi cuñado vamos a ver qué cena-
mos porque traíamos un hambre de perro.

88

El fantasma del niño del vapor

Maricela Oliva Torres (La Palma, Mich.)

Cuentan mucho los de Puerto de León que en la época de los
cristeros, un puño de federales que entró para La Palma ve-
nía siguiendo un vapor. Arriba de este iban dos, un joven ya
grande y un niño, ellos habían ayudado a los cristeros a huir
de La Palma, los federales desde la orilla de la laguna les comenzaron
a disparar; los muchachos echados en el suelo del vapor se cubrían del
montón de plomo, pero el vapor se empezó a hundir de tanto agujero y
los dos jóvenes se ahogaron con todo y vapor cerca del Puerto de León.
Cuando uno va pasando por donde fue esa desgracia, dicen que entre los
tules se asoma el niño para pedir socorro; otros dicen que lo ven llorar
entre los lirios. El alma del niño sigue en pena buscando quien saque su
cuerpo y le de un decente descanso.

89

El niño y el campanario

Hilda Janet Gonzáles Magaña (Pajacuarán, Mich.)

Se cuenta en el pueblo de Pajacuarán que hace algunos años vivía
un niño muy devoto a la iglesia. Su trabajo consistía en hacer
sonar las campanas del templo cuando se celebraba misa, algu-
na fiesta o algún aviso en la comunidad. Sin embargo un día el
niño subió al campanario y tropezó, cayendo desde lo alto y perdiendo
la vida. La noticia consternó a todo el pueblo; toda la gente se reunió en
la capilla para realizar una oración por él, para que las puertas del cielo
se abrieran. Mucha gente de esta comunidad comenta que lo han visto
caminando en lo alto del campanario, otros mencionan que aún vigila
las campanas esperando que otro niño suba y tome su lugar.

90

La calavera brincona

Jesús Ayar Mendoza (Petatán, Mich.)

Un día andaba pescando con un sobrino mío y empezamos a
pescar como desde las siete de la mañana, fuimos a pescar
con una red que se llamaba mangueadora31, tiene como
unas doscientas brazadas de largo, entonces va uno con
una canoa, otro en la parte de atrás y así van pasando la red y subiendo
el pescado. Estuvimos vuelta y vuelta y vuelta y ni un pescado. Le digo
al sobrino:

—Sabes qué, vámonos de aquí, sabe que pasará con esto.
—Si quiere vamos a echarnos otra vuelta tío, sino nos vamos.
Cuando comenzamos a dar otra vuelta, que nos sale una calavera
arriba de la mangueadora, la alzábamos y brincaba para el agua, cuando
veníamos de vuelta la calavera hay venía otra vez. La trajimos como unas
cuatro o cinco vueltas, y ni un pescado seguía saliendo. Nos venimos
para el embarcadero y jamás volvimos a pescar allí.

31 Arte de pesca para la captura de peces, principalmente charal, en la zona litoral; que está
constituido por tres secciones de paño de red, una sección central o cuerpo de malla más
grande y dos secciones laterales o copos de malla más fina, montadas sobre una relinga de
flotación y otra de plomos. La red es operada por dos pescadores desde una embarcación,
y que colocados uno en proa y otro en popa van jalando las relingas de plomo y boyas
respectivamente, haciendo que la embarcación se desplace perpendicularmente a la red y
por debajo de ésta se van induciendo a los peces hasta llegar al copo en donde se recolecta el
producto.

91

92

Cuentos de tesoros
y encantamientos

AHBCITESM. Colección Pedro Robredo.

El pueblo encantado

Esteban Pichardo Bejar† (Palo Alto, Mich.)

Contaban por allí algunos pescadores de Mezcala que en una
de las sequías que ha tenido el lago de Chapala en uno de los
pueblitos que están en la ribera, la gente vio la oportunidad
de tomar las tierras y comenzaron a construir fincas. La gente
más grande les recomendó que no hicieran eso, por que la laguna tiene
sus ciclos y así como el agua se va, el agua regresa, la gente no hizo
mucho caso a los consejos de los viejos y comenzaron a construir un
nuevo pueblo con su templo. El pueblo se fundó, pero al paso de los
años las lluvias comenzaron a sentirse cada día y cada noche el agua
azotaba ese pueblo.

El agua comenzó a recuperar su nivel y el pueblo fue sepultado bajo
el agua, pero a consecuencia de desobedecer las órdenes que los ancia-
nos les habían dado, el pueblo quedó encantado. Muchos pescadores
cuentan que para semana Santa se pueden escuchar las campanas del
templo y que incluso puedes llegar a ver los techos de las antiguas casas
que quedaron sepultadas bajo el agua.

94

La puerta del infierno

Roberto Medina Mendoza (Petatán, Mich.)

Se platican muchas cosas, pero a veces no queremos platicar por-
que la gente dice que uno está echando mentiras y más cuando
son cosas relacionadas con espantos, tesoros, mitos o con ovnis
inclusive.
En las inmediaciones del estado de Jalisco y Michoacán existen dos
nacimientos de agua, le nombran los remolinos y salen unas manchas
de chapopote en crudo, personas que conocen dicen que es petróleo
crudo. Abarca alrededor de unos treinta y cinco metros de diámetro
del centro. Nosotros le nombramos chapopote y ahí duré yo nueve
años pescando. El olor es bastante desagradable como a huevo podrido,
huele a azufre. Cuando estás ahí y hay un viento fuerte no te entra el
aire. Las olas se desintegran al llegar. Parece que la ola toca un canal y
de ahí mismo se devuelve la hola y hay un silencio que te calma. Eso sí,
en este lugar siempre hay más pescado que en ninguna otra parte. Ahí
hemos pescado de todo: bagre, charal, en el tiempo que hubo mucho
blanco ahí se encontraba bastante pescado.

Era de noche, estábamos realizando la pesca y ese día no había nada
de pescado. Cuando no hay pesca se acuesta uno en el banco de la lancha,
en la parte trasera y el otro que anda en la parte del balcón se queda en
la punta de la lancha. En las noches de repente se miran que meteoritos
o estrellas fugaces que se deslizan del universo hacia abajo y se desin-
tegran. Estamos acostumbrados a verlas porque realizamos la pesca en
la noche no se nos hace algo… que digas raro. Pero, esa noche estaba
el lago en total calma, ninguna ola que moviera la lancha. Estábamos
Luis Toro, mi hijo dormido en la punta de la lancha y yo, recargado en

95

la parte del motor cuando de repente unas luces de unos colores como
violeta, naranja, pero de esas que te lastiman la vista iluminaron todo y
empezaron de un de repente las aves acuáticas a cantar y a gritar .

—¡A caray! —me digo, y de repente. Cae al lago, en cuestión de segun-
dos en el lago. En ese momento no te dan oportunidad de pensar, ¿qué
es, para identificarlo?. De repente, la lancha comienza a bambalearse,
las olas comienzan a mover la lancha. De donde se ve que cayeron las
luces estaba retirado de donde nosotros estábamos pescando.

Días siguientes viene una lancha del gobierno que vigila lo de la
pesca y nosotros creíamos que eran inspectores de pesca y como en
este tiempo de cuaresma hay veda32 de charal; del primero de marzo al
primero de mayo. Nos ponen veda y si nos agarran realizando la acti-
vidad nos decomisan la lancha, el motor y nos levantan una infracción.
Al ver nosotros la lancha nos salimos, pero, la vimos como sospechosa
y pensamos que eran los inspectores. Anduvieron ahí en un espacio de
una media hora a cuarenta y cinco minutos y dice Luis mi hijo:

—Déjeme ir a ver quiénes son o qué andan buscando, o qué están
haciendo. Mi hijo enciende el motor y se va, la otra embarcación estaba
como a unos doscientos o trescientos metros de la orilla. Se arrima con
ellos y les dice:

—¡Buenos días!
—¡Buenos días!
—Veo que andan inquietos, van y vienen qué es lo que andan bus-
cando.
—Tenemos información de que aquí hay unos nacimiento de agua
y que unos remolinos.
—O pues sí, pero como está silencio no los van a ver si no saben la
ubicación, yo los llevo vengan.
—¿Tú nos llevas?
—Sí.
Traían un especie de artefacto que parecía una bala; en la parte
frontal tenía un agujero y en la parte trasera una argolla donde estaba

32 Espacio de tiempo en que está prohibido cazar o pescar.

96


Click to View FlipBook Version