Enseñando
valores a través
de fábulas
Autores: Estudiantes de 9no grado
Profesora: Dina González Fonseca
Managua, mayo 2021
Fábulas
El curioso caso de la hormiga y el conejo . . . . . 5
La Hiena y el León . . . . . . . . . . . . . . . . 7
La Ardilla Solitaria . . . . . . . . . . . . . . . . 9
El jardín del conejo . . . . . . . . . . . . . . . 11
El mono soberbio . . . . . . . . . . . . . . . . 13
Un viaje largo . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15
El león, rey de la selva . . . . . . . . . . . . . . 17
El león solitario . . . . . . . . . . . . . . . . . 19
El camello y la tortuga en el desierto . . . . . . . 21
El loro estudioso . . . . . . . . . . . . . . . . 23
El tigre que se volvió altruista . . . . . . . . . . 25
Los peces y el cerdo . . . . . . . . . . . . . . . 27
Nico y los leones . . . . . . . . . . . . . . . . 29
La hormiga voladora . . . . . . . . . . . . . . 31
El carpintero y el cuervo en la tormenta . . . . . 33
Los polluelos y la zorra . . . . . . . . . . . . . 35
El zorro y la oveja . . . . . . . . . . . . . . . . 37
La hormiga egoísta . . . . . . . . . . . . . . . 39
El respeto lo demuestra todo . . . . . . . . . . 41
El rey debajo de la sombra . . . . . . . . . . . . 43
La manzana de la verdad . . . . . . . . . . . . 45
Un verdadero amigo . . . . . . . . . . . . . . . 48
La leoparda negra . . . . . . . . . . . . . . . . 50
El humilde zorro rojo y el conejo arrogante . . . 52
El conflicto entre los fuertes leones y las pobres
tortugas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 54
La aventura de la tortuga y el perezoso . . . . . 56
Lo incorrecto y lo correcto . . . . . . . . . . . . 59
Tortuga agradecida y la ardilla . . . . . . . . . 60
El karma que le tocó al mapache . . . . . . . . . 62
El macho y su padre . . . . . . . . . . . . . . . 64
La importancia de la paciencia . . . . . . . . . . 65
Estimado lector,
Los estudiantes de 9no grado del Colegio Americano
Nicaragüense, después de reflexionar sobre los aportes
brindados por el Neoclasicismo a la sociedad de la época
y analizando también las fábulas de Samaniego, de
Iriarte, de Lafontaine y del mismo Esopo, escribieron
sus propias fábulas con la finalidad de enseñar a los
niños del mundo ciertos valores que están siendo
olvidados. Sabiendo que enseñar deleitando es una
característica en esta época y que las fábulas son
apropiadas para alcanzar este propósito, decidieron
escribirlas para que los niños y la juventud actual pueda
reflexionar también sobre cómo podemos rescatar estos
los valores.
Dejamos en sus manos un compendio de fábulas cada
una con un contenido único y con una enseñanza
elemental para la vida en sociedad. Creemos que si eres
maestro podrás aprovecharlas para sensibilizar a tus
estudiantes en la práctica de valores y si eres estudiante
podrás analizar profundamente cada una y aplicar la
moraleja a tu propia vida.
El proceso de trabajo que hemos seguido es el siguiente:
a) comentario guiado con los valores: cómo se
manifiesta la falta de este en nuestra sociedad y qué
podemos hacer, b) Cada estudiante seleccionó un valor,
c) escribir la fábula siguiendo el proceso de redacción
y aplicando las características de este género y del
Neoclasicismo, d) redactar la moraleja en un pareado,
técnica usada por don Juan Manuel en la Edad Media, en
su libro El Conde Lucanor, e) ilustrar, revisar y editar la
fábula.
Sin más preámbulos te dejamos estas fábulas y
esperamos que las disfrutes.
a El curioso caso de la
hormiga y el conejo
Mayte Cruz
a
s
En un bosque se encontraban muchos amigos: la hormiga, el
conejo, las señoras tortugas, y más. Un día la hormiga y el
conejo debían visitar a uno de sus amigos más viejos, el búho,
quien se había enfermado,
pero para esto debían cruzar
al otro lado del río. Entonces
la hormiga le dijo al conejo:
— Pidamos ayuda a las
tortugas, porque será muy
difícil cruzar el río.
—¡No amiga! Las tortugas son
demasiado lentas. Pasaremos
años sin llegar a nuestro destino. Yo no me subo a una tortuga—
replicó el conejo. La hormiga trató de convencer a su amigo, pero
n este se impacientó y empezó a correr hacia su destino, dejando
atrás a la hormiga. Mientras corría se burlaba de ella y decía:
—¡Qué ridículo! A la hormiga le llevará muchísimo
tiempo llegar y yo voy a estar ahí en un dos por
tres. No tengo tanta paciencia para esperar.
5
El conejo siguió corriendo, estaba determinado a llegar. Corría,
sin poner atención a lo que estaba en frente de él. Entonces, llegó
al río y pensó que podría saltar de piedra en piedra y cruzar, pero
estaba tan cansado de correr que sus patas temblaron, no pudo
alcanzar la siguiente piedra y cayó al agua. Entonces gritó:
—¡Ay! Ayuda por favor, me ahogo.
Pero no había nadie cerca. Él trataba de alcanzar las ramas,
pero le era difícil, sentía que se ahogaba. Pasó un poco de
tiempo y en eso vio a la hormiga y su tortuga llegar, ellas
cruzaron el río sin problema, ya que la tortuga nadaba muy
fácilmente. Al ver a su amigo, la hormiga preguntó:
—Amigo Conejo, ¿Qué te pasó?
—Me impacienté y salí
corriendo sin la tortuga, y
después no pude alcanzar la
roca y pues, aquí estoy— dijo
el conejo, temblando de frío
Luego, la hormiga dijo
en un tono sabio:
—Mira lo que sucede cuando nos ponemos impacientes.
Tú te caíste al río, amigo, pero a otros les ha pasado peor.
Debemos ser cuidadosos y ver el camino que tomamos, al
final tuviste que esperar y ahora llegaremos juntos donde
nuestro amigo el búho. ¿Sirvió de algo tu impaciencia?
Moraleja:
Cuando eres una persona impaciente
Puedes enfrentar cosas hirientes.
6
La Hiena y el León
Renzo Coen
En un bosque lejano vivían un león y una hiena que eran muy amigos.
Un día de otoño la hiena vio la casa de unos ratones, que habían
almacenado comida para el invierno. No le importó el trabajo de
los ratones, encontró la comida
y se la comió. El león que pasaba
por el mismo lugar vio que los
ratones estaban llorando.
— Qué ha pasado - preguntó el león.
— Una hiena se
comió toda la comida que habíamos guardado.
El león fue en busca de la hiena y la encontró en su
casa. Luego la llevó a la casa de los ratones.
— Lo siento, no lo volveré a hacer. — dijo la hiena en tono frustrado.
Unos días después, la hiena hizo lo mismo, pero esta vez les
dijo a los ratones que no se lo dijeran a nadie o se los comería a
todos. Una vez más, el león encontró a los ratones llorando.
—¿Qué ha pasado? — preguntó el león.
7
Los ratones no dijeron nada y él fue a buscar a
la hiena. Una vez de vuelta, la hiena comenzó a
justificarse rápidamente inventando algo:
— No te preocupes por ellos, son ratones, yo, la hiena
digna e importante soy más merecedora que ellos.
El león, en tono
tranquilo, le preguntó
— Siempre eres tan
deshonesto con todo
el mundo que no te
importa si una situación
es injusta. Traicionas a
todos los que te rodean
y solamente haces las cosas por tu propio interés. Tratas a
todos con arrogancia y todos tienen una mala impresión de ti.
Hizo una pausa y luego preguntó
— ¿Acaso no tienes dignidad?
Moraleja:
Si no tienes dignidad
Siempre te encontrarás en una pérdida
8
La Ardilla Solitaria
Marcelo Fariñas
Una ardilla muy solitaria vivía en el árbol de un gran bosque. Un día,
vino un pájaro carpintero que quiso vivir en el mismo árbol con ella.
— ¡Hola, Ardilla! Me gustaría estar en este árbol si no te molesta—
— ¡No, aléjate es mi árbol!—
respondió la ardilla.
El pájaro carpintero pensó que
era ridículo el pensamiento de la
ardilla y empezó hacer un hueco en
el árbol para vivir en él. En cuanto
la ardilla lo vio, ella comenzó
a lanzar sus bellotas y nueces
hacia el pájaro, una de ellas le
pegó y lo hirió, el pájaro como pudo se fue volando.
—¡Ya no vuelvas!— dijo la ardilla.
Al día siguiente, llegó un Ocelote,
— Hola, Ardilla, no te quiero hacer daño, solo quería estar
unos días en tu árbol porque necesito protección.
9
—¡No! Este es mi árbol y solo yo puedo
estar aquí!— respondió la ardilla
Cuando vio que el ocelote ya estaba cerca, empezó a
tirar nueces hacia él, después de muchas, el Ocelote
se fue corriendo, herido igual que el pájaro.
Después de estos dos
incidentes, ya todo el
bosque sabía que la ardilla
no compartiría ese gran
árbol con nadie, entonces
nadie la volvió a molestar.
Pasaron unos meses y estaba
comenzando el invierno,
todos los animales estaban
entrando a sus hogares
para protegerse del frío.
La ardilla empezó a preparar su hueco en el árbol y cuando
entró, se dio cuenta de algo malo, había tirado tantas
nueces hacia los invasores, que se había quedado sin
comida para el invierno. Entonces se dio cuenta que su
falta de generosidad le había causado penas mayores.
Moraleja:
Si no tienes generosidad te verás
con una gran penalidad
10
El jardín del conejo
Meizi Zou
El conejo tenía un jardín muy hermoso, donde habían
muchas flores que atraían mariposas y vegetales. El gato
estaba estaba a cargo del jardín y como recompensa podía
comer de los vegetales y jugar con las flores y mariposas.
Un día el conejo decidió
ir a visitar a su amigo el
oso y dejó como siempre
a cargo al gato. Después
de una semana, el conejo
regresó a su casa y encontró
su jardín con las flores
pisoteadas y los vegetales marchitos. Se impresionó de cómo en
una semana el jardín había quedado tan destruido. Al ver la cara
triste y decepcionada del conejo, el gato trató de consolarlo y le dijo:
— Ay tranquilo amigo, volverán a crecer cuando caiga la lluvia.
— Mira cómo están mis flores y vegetales. Hiciste lo que quisiste
para complacer a tu estómago y tu felicidad y no lo cuidas como
se debe. Estoy seguro que van a quedarse ya muertas por tus
pisoteadas antes de que la lluvia llegue — Dijo el conejo enojado.
—Lo siento conejo, me entretengo mucho jugando con las
mariposas todos los días y luego ya estoy cansado y hambriento.
Y después de comer y de un descanso pienso de que tal vez
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mañana va llegar la lluvia, entonces no es necesario
regarlos en ese momento — dijo el gato avergonzado.
—Entiendo que quieres comer y jugar, pero por tu
descuido y falta de amor hacia mi jardín, ahora se necesita
mucho más cuidado para volver a ver las mariposas
alrededor de mis flores y aún más tiempo para que el
huerto vuelva a tener frutos sabrosos — dijo el conejo.
— Sí, ya entiendo.
Puedo adquirir siempre
lo que yo quiero, pero
debo realizar acciones
que garantice que ellos
vuelvan a crecer y dar fruto
para que en un futuro tú y yo podamos seguir
disfrutándolo, a partir de ahora empezaré a cuidar de
la naturaleza que me da de comer — dijo el gato.
Así, el conejo y el gato empezaron a trabajar en el jardín y
después de unos días, el jardín quedó aún más bonito que antes.
Moraleja:
Si cada día cuidas de la naturaleza
Cada día tendrás más riqueza.
12
El mono soberbio
Manuel González
En una selva espesa vivía una manada de monos dentro de la cual
estaba el líder que regía con odio y soberbia, era conocido por
maltratar a todos y decirles groserías. Un día que se encontraba muy
adentro de la selva, mientras buscaba dulces frutas con las cuales
merendar, encontró a un león viejo pero sabio que le dijo de repente:
—Señor mono he visto cómo tratas a
todos los monos y me preguntaba
¿Qué pasaría si dentro de toda
la prosperidad de regir de esa
manera todos tus planes cambian
y los monos se te rebelaran?
Inmediatamente el mono le dijo con mucha seguridad: —No eres
digno de juzgar mi forma de mandar, no eres nadie para hacerlo.
El león nuevamente habló: —Con mucha sinceridad te aconsejo
que pienses sobre lo que te dije porque tal vez debas cambiar tu
forma de dirigir. Usa las capacidades otorgadas para el bien no para
el mal ya que si no es así, tu suerte se convertirá en infortunio.
—Es claro ya, que tus fuerzas se han ido, viejo león y más
bien deberías preocuparte por tu muerte cercana.
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Después de esto el mono se alejó y se fue de regreso a su manada. Los
encontró a todos con caras muy disgustadas y hartas del maltrato.
Un mono joven le dijo: —Hemos decidido que ya no serás nuestro
rey. Vete ahora o no respondemos. Ya no vives más con nosotros.
Juntos somos más fuerte que tú. Hasta aquí aguantamos tu soberbia.
El mono quiso una vez más
hacer uso de la fuerza, pero no lo
dejaron. No pasó mucho tiempo
antes de que todos los monos se
abalanzaran contra él diciendo —
Fuera de aquí, ya es suficiente.
El mono salió saltando de árbol en árbol y por el apuro se cayó de
uno, golpes y rasguños tenía por todo el cuerpo, con costo podía
moverse. Se había fracturado muchos huesos, sin embargo siguió
arrastrándose hasta encontrar un racimo de bananos, los cuales
a pesar del dolor logró disfrutar con mucho placer. A lo lejos pudo
ver que se acercaba la sombra de algo que le parecía muy familiar
y lo único que se le ocurrió preguntar fue: —¿Quién eres tú? En ese
momento se dio cuenta que era el león que antes lo había aconsejado.
El león finalmente respondió diciendo: —Te dije lo que iba
pasar pero no hiciste caso. Ahora mírate malherido por todas
partes por los de tu propia especie. Ve, pide una disculpa, eso
demostraría que verdaderamente quieres cambiar. Mientras
esto decía, pensaba en que si no se iba se lo comería.
Entonces el mono, fue de regreso donde estaba su manada y de lejos
les dijo: —Perdónenme compañeros por mi mal comportamiento,
desde ahora en adelante seré bueno y mandaré con amabilidad
y humildad. El mono joven que había tomado el poder le dijo
que podía regresar a la manada pero ya no seria el lider
Moraleja:
Rige con humildad y verás
el bien que te vendrá
14
Un viaje largo
Jadilah Fernández
Durante el año 1980, vivía un búho con su pequeña familia,
en un bosque de esos que solo existen en Nicaragua.
En ese mismo bosque, habían liebres, hormigas y abejas.
Todos los animales comenzaron a escuchar ruidos peculiares
desde una larga distancia y comenzaron a preocuparse.
—Presiento que vienen cazadores
en busca de nosotros, nos tenemos
que ir de aquí — Dijo la liebre.
— Tienes razón, tenemos
que marcharnos antes de
perder nuestras vidas —- Respondió el sabio búho.
Los animales atravesaron Puerto Cabezas, luego cruzaron
por la Laguna de Perlas y terminaron en Bluefields.
— Ay Nicaragua, con tus lagos tan azules y con tus
tierras de volcanes, me encantas. — Dijo la abeja.
Continuaron hacia el sur y después de un largo viaje llegaron a Costa
Rica. Aunque era una tierra con una de las mejores flora y fauna
de Centroamérica, ellos no se sentían igual que en la suya, pero
tenían que adaptarse. Unos de los animales del lugar les preguntó:
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— ¿De dónde son ustedes?
— Somos de Nicaragua, llegamos anoche — Respondieron ellos.
— ¿Cómo se siente venir de un país tan feo? Costa Rica es mucho
mejor, además, Nicaragua es muy pobre, probablemente no
tenían ni qué comer ustedes — Dijo la iguana burlándose.
— Es verdad que Costa Rica es muy
bello, pero nuestro país también
lo es. Nosotros lo amamos porque
es la tierra que nos vio nacer y
orgullosamente la representamos,
tal vez ahora las condiciones no sean
las mejores para estar allá, pero
eso no significa que no valoremos
su belleza — dijo el búho.
—Además les recuerdo que en Costa Rica
también hay altos niveles de pobreza.
— Tienes razón dijeron los otros animales. Lo
sentimos. Son bienvenidos a nuestra tierra.
Moraleja:
La patria nunca se olvida
Aunque otro camino una persona siga
16
El león, rey de la selva
Ana Sophia Castillo
Había un león solitario, aunque dominaba toda la selva,
él sentía que no tenía amigos y que todos estaban a sus
pies por miedo y efectivamente así era. Todos le obedecían,
pero nadie se acercaba para ofrecerle su amistad. Un día, la
liebre solicitó una reunión para analizar la situación y expresar
sus sentimientos pero temía mucho la reacción de los otros.
Antes, decidió contarle a su confidente, la tortuga.
—Les diré a los animales de
la selva que nos acerquemos a
nuestro líder — dijo la liebre
— Esta bien pero, ¿no crees que
deberías de mencionar el porqué
quieres esto?— dijo la tortuga antes
de que fuera interrumpida por las
risas detrás de los arbustos de un grupo de leopardos y tigres:
— Nunca nos acercaremos al león, él podría matarnos. Tú
nunca vas a poder convencernos de eso. Además, si nos
hacemos amigos de él, puede convertirse lentamente en un
enemigo más rápido. Prefiero escucharlo y dejarlo estar.
La liebre se fue decepcionada, porque nadie entendió sus
motivos para ayudar al León a sentirse parte de la comunidad.
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Pero decidió intentarlo ella. Cuando llegó a la casa del león ,
le preguntó sin miedo: —Hola , mira no te quería molestar
pero vine porque quería hablarte de tu posición como líder.
—¿Y por qué quisieras hablarme
de eso?— cuestionó el león.
—Mucha gente te teme y
creo que deberías estar con
nosotros más a menudo para
que conozcas a los que vivimos
aquí. Deberíamos llegar a conocerte
igual, yo sé que eso es difícil pero no pierdes nada con intentar.
—A nadie le ha importado cómo me siento, todos esperan
a alguien que los proteja y me eligieron por mis atributos
obvios y no por mis valores. Tu querida liebre me estás
demostrando que podrías ser buen líder, la jungla necesita
a alguien que demuestre que todos somos valiosos.
—Bueno ahora considerame tu amiga , no vine para quitarte tu
posición solo para que crezcas y para que no seguir estando solo.
—Gracias por ponerte en mis zapatos, con tu ayuda
mejoraré, ya no quiero sentirme solo.
Los otros animales que antes se habían burlado,
escucharon la conversación entre la liebre y el león y
se acercaron también para darle apoyo a su líder.
Moraleja:
Quien acepta los consejos
Deja de estar lejos.
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El león solitario
Andrés Wienke
En una sábana vivía un león grande y fuerte. Él estaba
buscando una pareja porque es lo que hacen los leones a su
edad.. Mientras se paseaba encontró lo que a él le pareció una
hermosa leona y comenzó a acercarse pero se detuvo porque la
consideró muy hermosa para él. Un rato después pasó otro león
y se la llevó. Entonces, el león se fue
triste a la laguna para hablar con su
amigo el pez. El pez le preguntó:
— ¿Pero por qué te ves triste? El león le
contó lo sucedido: — Desde hace mucho
busco una pareja y hoy creí haberla
encontrado, pero llegó otro león mejor
que yo y se la llevó. El pez le preguntó:
— ¿Pero por qué te ha rechazado?
El león le respondió: — Es que no me lo dijo directamente
pero yo ya sabía que no era suficiente para ella.
Una vez más el pez le comentó: — pero si no le has
hablado como sabes que no eres suficiente.
El león muy desanimado le dijo: — Es que yo sé que no soy
suficiente para nadie. El pez entonces le aconsejó: — Mira
mañana cuando vayas a buscar a tu pareja no te quedes
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sin hacer nada, acercate a ella e intenta de hablarle, mírate
eres muy fuerte, tu melena es muy brillante y tienes un
gran corazón. No te des por vencido antes de hablar.
Con eso se fue el león a su cueva y esperó hasta que volviera a salir
el sol. Cuando el sol se había levantado el león salió y comenzó su
caminata por el lugar. Después de haber caminado por un tiempo
se encontró con otra hermosa leona . Comenzó a acercarse pero se
detuvo un poco antes de que la leona lo pudiera ver., pero pensaba
para sí: —no soy suficiente para ella, es demasiado hermosa
para mí. Al instante recordó lo que le había dicho su amigo y se
acercó a ella. Cuando estaba al frente pausó y respiró profundo
y le dijo: —Hola te había visto de lejos y pienso que tienes una
hermosa melena—. La leona lo miró y dijo — Yo también
te estaba viendo de lejos. El león y la leona pasaron hablando por
mucho tiempo y luego se fueron juntos como dos grandes amigos.
Moraleja:
Tienes que confiar en ti mismo,
solo así saldrás del abismo.
20
El camello y la tortuga
en el desierto
Antonella Velásquez
Una tarde en el desierto, el camello se moría del calor mientras
iba camino a la ciudad. Durante el viaje hizo una parada en una
estación y encontró una botella con agua, inmediatamente pensó
que serviría para resolver su sed. Se la tomó casi toda cuando vio una
tortuga que llevaba caminando varias horas. Ella le dijo: — Querido
camello ayúdame que estoy que me muero de la sed. Sea usted
generoso y deme solamente un trago de su agua, es lo único que le
pido. El camello se rió y le dijo: — ¡ HA! Solo hay suficiente agua
para mí y es mi agua. ¿ Por qué se lo daría usted? Al menos que me dé
algo mejor a cambio y viéndola, no creo que tenga algo que ofrecer.
La tortuga se fue cabizbaja.
Después de muchas horas
caminando, justo cuando el camello
iba a tomar el último sorbo de su
agua, una familia de canguros se
pasó llevando su botella, dejando
ir las pocas y necesarias gotas que
le quedaban. El camello estaba desesperado, buscó donde comprar
y no vio ningún lugar de agua cerca. El sol estaba tan caliente que
el camello sentía que su piel se iba a derretir. Caminó medio día
pensando en darse por vencido a cada paso que daba. Después de
mucho andar, con su lengua muy seca, encontró una tienda. Se
acercó, buscando una botella con agua como un maniático, hasta
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que el cajero escorpión le dijo: —Perdóneme ya no hay agua, la
última botella se la ha llevado el sujeto que acaba de salir. El camello
salió corriendo y gritando:
—¡EY!, pare por favor no se
lleve la última botella! Corrió
hacia el sujeto y no vio a
nadie más que a la misma
tortuga que había conocido
hacía poco. Se tragó su saliva
y se animó a preguntarle:
—Tortuga bella y honorable,
¿será que me puede dar agua?. La tortuga le contestó: —Pues
vea cómo han girado las situaciones. Claro, hay suficiente para
los dos. El camello se quedó con la boca abierta sin entender
por qué razón la tortuga lo ayudaría sin ganar nada, cuando
él había sido tan malo con ella. Así que solo le dijo:
— Gracias, usted vale mucho. Los dos compartieron el
agua y caminaron juntos hasta llegar a la ciudad.
Moraleja:
No hay nada más valioso…...que el
corazón de alguien generoso
22
El loro estudioso
Felipe José Alegría Arana
Érase una vez en el Amazonas un loro llamado Lucas.
Era un Loro amable, responsable, y sobre todo muy
disciplinado. Un día en el colegio mientras Lucas se encontraba
en su clase, la profesora les dijo: —Hoy iniciaremos el
examen final de la clase, tienen 30 minutos para estudiar.
Lucas estaba muy nervioso, ya que él no
era muy inteligente pero lo compensaba
con su determinación y disciplina. En
ese instante se le ocurrió pedirle ayuda
a Pedro, su compañero chimpancé ya
que él parecía saberlo todo. —Pedro
quieres estudiar conmigo— dijo el loro
Lucas. A lo que Pedro contestó — ¿Para
qué voy a estudiar contigo, si tú no eres
igual de inteligente que yo?. Como ya
quedaban solo 10 minutos, Lucas decidió
seguir estudiando como si no hubiese
un mañana, a diferencia de Pedro, que estaba relajado sentado en
su asiento viendo películas y comiendo palomitas de maíz. Cuando
por fin llegó el examen. Lucas se sentía más aliviado porque por fin
pudo entenderle gracias a que todo le pareció fácil y recordó que todo
eso lo había completado en sus tareas, solo se trataba de repasar. En
cambio Pedro se quedó en shock y dijo: —¡Qué es esto! no entiendo
nada, jamás había visto algo así!— Y decidió pedirle ayuda a Lucas
el cual le respondió: — Ahora no puedo ayudarte, tal vez la próxima
vez podamos estudiar juntos . La profesora pasó recogiendo los
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exámenes de cada uno y cuatro
días después ella entregó las
notas. Al final Lucas sacó un 100
por su esfuerzo y determinación
en aprender, mientras que
Pedro aplazó el examen con
un 50. Entonces pensó: — La
disciplina……. le gana a la
inteligencia de muchas maneras.
Moraleja:
Con determinación y disciplina
Nunca estarás en la ruina.
24
El tigre que se
volvió altruista
Rodrigo Hammond
Había un tigre que siempre ayudaba a todos los que lo necesitaban
y bueno también a todos los que le dieran algún tipo de
recompensa por su ayuda. Cuando él ya tenía conocimiento de que
un animal no le daría una recompensa, entonces no se molestaba en
moverse para ayudar. Saber que recibiría algo por sus actos, era una
inspiración para el joven tigre. Un
día estaba caminando cuando vio
a un viejo tigre pidiendo ayuda
porque se había lastimado la pata.
El joven tigre vio que el viejo no
tenía nada con qué recompensarlo,
entonces decidió no ayudarlo y
siguió su camino sin volver a ver
atrás. —Espera!, —dijo el tigre
herido. — ¡No tienes nada que
dar anciano! busca a otro que te
ayude — dijo el joven tigre. El anciano suspiró y le dijo: — Nunca
deberías esperar una recompensa material por ser bueno, si en
verdad te gusta ayudar, deberías hacerlo sin esperar nada a cambio.
Los días pasaron y el joven tigre se olvidó del viejo herido, pero
uno de esos días, el joven tigre fue atacado por otros animales más
fuertes y quedó mal herido, entonces se quejaba y decía: — AYUDA,
AYUDA, AYUDA. El tigre viejo que pasaba por allí, saltó hacia los
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atacantes y estos salieron corriendo. Después que el joven tigre
recuperó la conciencia, vio que el que lo había salvado era el tigre
viejo al que no quiso ayudar. —Por-... ¿Por qué me ayudaste?—
preguntó el joven. El viejo tigre le dijo, — Yo no guardo rencor,
tampoco espero una recompensa por mis actos. Yo disfruto ayudar
sin esperar nada a cambio. Después ambos tuvieron una gran charla
y el joven tigre aprendió tanto que se volvió alguien muy querido
dentro de su comunidad y fue casi considerado un héroe local.
Moraleja:
Ayudar sin egoísmo
Es practicar altruismo
26
Los peces y el cerdo
Gonzalo Pertz
Un cerdo acostumbrado a la cochinada, caminaba junto
al río y mientras comía, tiraba sus desperdicios al
agua. Un pez que nadaba por allí, lo vio y le dijo: —Buenas
tardes, podría dejar de tirar basura en mi hogar.
El cerdo lo miró, le dio un
mordisco a su manzana y la
tiró al río, el pez miró qué lo
ignoraron y le volvió a decir:
—Oyee, para de tirar la basura
aquí, esta es mi casa y la casa
de otros peces, no la ensucies
porque dañan al medio ambiente.
El cerdo nuevamente lo miró y le dijo:—Oye tú, deja de molestar.
El pez se cansó de lo que le decía el cerdo y finalmente le dijo:—
vas a ver, te voy a enseñar a respetar al medio ambiente.
El pez se fue nadando a buscar al resto de sus amigos para darle
una lección al cerdo. Cuando el pez llegó donde uno de sus
amigos vio que estaba atrapado dentro de una bolsa de papitas,
lo sacó y les dijo al resto:—hay un cerdo tirando basura en el
río, vamos a darle una lección para que no lo vuelva a hacer.
27
Los peces le preguntaron:—¿Cómo lo vamos a hacer? El pez les
dice: —Vamos a comular la basura que tiró y se la pondremos junto
al camino por donde pasa. Así además de limpiar aprovechamos para
darle la lección. Todos los peces estuvieron de acuerdo. Recogieron
la basura y esperaron a que pasara
por el lugar. Cuando lo vieron,
pusieron a su paso gran parte de
la basura que él había tirado. El
cerdo al ver la cantidad de basura
que había, salió se echó a correr
para no enfrentar a los peces, pero
se paró en en una lata que él mismo
había tirado y se cortó en la pata.
Entonces entendió que el daño que él hacía a la naturaleza se le estaba
revirtiendo. Ahora cada vez que pasa por el río, saluda a los peces y
guarda su basura hasta encontrar el lugar indicado para depositarla.
Moraleja:
El medio ambiente es nuestro hogar
y lo tenemos que cuidar.
28
Nico y los leones
Ana Margarita Horvilleur
Un conjunto de Leones de todas las edades: niños, adultos y viejos,
vivían alegremente en su entorno natural. Cada año, elegían a
un león que todos que se hiciera cargo de dirigir al grupo al momento
de cazar, proteger el territorio y cuidar a los hijos recién nacidos.
Cuando llegaba el año nuevo, los
líderes de cada grupo volvían a
cambiar, el puesto, que era elegido
por el rey, después de supervisar las
pruebas a las que eran sometidos.
Se acercaba el año nuevo y
todos los menores estaban
entrenando, pidiéndole ayuda a sus padres y maestros.
Entre los candidatos estaba Nico, un león tranquilo, tímido e
inteligente. Los otros Leones se burlaban de él porque su rugido
no era ruidoso y no intimidaba. Todos le decían: — nunca
podrás ser líder del grupo y mucho menos llegar a ser rey.
A Nico le dolía que le dijeran estas cosas, pero los ignoraba; porque
muy muy dentro de él, sabía que podía conquistar el bosque.
Cuando llegó la última práctica, ya todos los leones habían
pasado, solo faltaba Nico, como siempre todos se burlaban
de él y al escucharlos, se creyó todo lo que decían, se
29
tropezó y se estrelló con la rama de un árbol. Las risas se
intensificaban y Nico se regresó triste a su hogar.
El día de los exámenes se
sentía muy mal, hasta le
pasó por la cabeza darse por
vencido, pero recordó una
frase que le dijo su abuelo
antes de fallecer. —Nunca
dejes que nadie te derribe,
los leones que hacen eso
nunca sabrán lo que se siente
tener un fuego ardiente
dentro ellos diciéndoles lo
capaces que son. Nico alcanza
las estrellas y ruge hasta
el final, hazme orgulloso.
Inmediatamente Nico se sintió seguro de sí mismo, se paró,
rugió como nunca lo había rugido y ganó los exámenes.
Moraleja:
no importan las opiniones del exterior,
si no las que tu creas en tu interior.
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La hormiga voladora
Natalia López
Todos los días al amanecer, una mariposa volaba hacia el mismo
pantano y se quedaba quieta en la rama de un árbol, observando
para tener mejor vista de todo su alrededor. Después de pasar días
viendo el mismo pantano,
se dio cuenta que la hormiga
todas las mañanas iba a
trabajar para conseguir
comida. La mariposa empezó
a pensar en lo difícil que debía
ser para una hormiga caminar
con pasos tan cortos y no poder
volar hacia donde quisiera
para conseguir su comida. Aun
así, la mariposa admiraba la determinación y disciplina que tenía
la hormiga para levantarse todos los días a trabajar y nunca faltar
en llevar comida a su hogar. Un día algo inesperado sucedió en el
pantano, la mariposa vio a una rana desconocida que saltaba cerca del
camino donde pasaba la hormiga. Por suerte, la rana no la vio, pero
la mariposa sabía que si la rana la encontraba se la comería. Por eso,
ella decidió contarle al saltamontes que estaba cerca de ella y le dijo:
—Señor Saltamontes tienes que ayudar a la hormiga que camina
cerca del pantano y decirle que tenga cuidado con la rana nueva
porque el otro día casi la encontró y se la pudo comer. Dile que tome
el camino a lado derecho para que no se encuentre con la rana.
31
El saltamontes le contestó: —¿Y porque me tiene que
importar si se comen a esta hormiga tan pequeña? No
es mi responsabilidad hacerme cargo de cuidar a la
hormiga, no me afecta en nada si la hormiga muere.
La mariposa respondió
— Usted no tiene empatía,
si usted estuviera en el
caso de la hormiga, yo
le hubiera avisado que
había una rana para
salvarlo porque nadie
quiere morir. En ese
momento, fue cuando
la mariposa decidió
hacerse cargo de la situación. A la mañana siguiente, vio que la rana
se acercaba de nuevo, pero esta vez sí vio a la hormiga. Entonces
antes de que la rana la cazara, la mariposa voló y la recogió. La
llevó volando hasta llegar al árbol. La hormiga le dijo: —Gracias
por salvarme la vida, si no fuera por usted estuviera en el estómago
de la rana y sin poder darle comida a mi familia en el hormiguero.
Moraleja:
No veas desde tu posición, ponte en los
zapatos del otro y verás otra dirección.
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El carpintero y el
cuervo en la tormenta
Marielisa Castillo
Una mañana, el pájaro carpintero estaba desayunando,
cuando llegó su amigo, se paró en la ventana y le dijo:—
Me acaban de informar que viene una tormenta muy fuerte
que va a destrozar el bosque y muchas de nuestras casas.
Sabiendo esto, después de
desayunar el carpintero se puso a
trabajar. Mientras buscaba un árbol
fuerte y estable para construir su
casa, se encontró con el cuervo
que estaba tranquilamente
comiendo arándanos.
— ¿Ya te empezaste a
prepararte para la tormenta?—
Le preguntó el pájaro
carpintero al cuervo. El cuervo le respondió: — No, yo no me
preocupo porque puedo construir mi casa rápidamente.
El pájaro carpintero siguió su camino buscando materiales
para reforzar su casa y comida para pasar la tormenta.
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Unas horas después el cielo ya estaba mucho más oscuro, y
el viento se hacía más fuerte. La tormenta ya iba a llegar. Al
darse cuenta de esto, el cuervo rápidamente recogió unas
ramas que había botado el viento para reforzar su refugio.
Mientras tanto, el pájaro carpintero
ya había terminado de construir su
casa y estaba felizmente tomándose
una taza de chocolate caliente junto
a su chimenea. De pronto se oyó
un ruido muy fuerte y el carpintero
se despertó, era un árbol cercano
que se había caído. Cuando vio
la ventana ahí estaba el cuervo
todo remojado por la lluvia.
— Mi casa fue destruida por la lluvia y no tengo donde pasar
la noche. — dijo el cuervo. Mi casa fue hecha con prisa y no
fue suficientemente estable para sobrevivir la tormenta.
Entonces el pájaro carpintero acogió al cuervo
en su casa y pasaron la tormenta juntos.
Moraleja:
Las cosas hechas sin preparación,
Pueden ser una decepción
34
Los polluelos y la zorra
Nicole Reyes
En un árbol muy alto que parecía que tocaba las nubes, se
situaba un nido de pajaritos recién nacidos donde la Señora
Pájaro le estaba enseñando a sus polluelos a volar. Después
de muchos días de práctica, dos de ellos aún no lo lograban,
mientras que los otros pajaritos querían seguir volando.
Entonces la madre volteó y les dijo:
— Juanita y Juanito, no se
muevan del nido porque
hay una zorra colocada
justo debajo y si intentan
volar se los comerá.
Ellos respondieron:
— Sí mamá, no nos
moveremos del nido.
La mamá se fue con el resto de los polluelos a visitar a su abuelita.
Juanito trataba de persuadir a su hermana de seguir practicando, ya
que él quería volar como sus hermanos y no quería ser el único sin
poder hacerlo. Su hermana le respondió: — No, todo a su tiempo.
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Juanito no satisfecho con la respuesta le dijo: —
Bueno, si no me piensas acompañar, iré solo — .
Cuando intentó despegar movió sus alas de manera incorrecta
y cayó justo al alcance de la zorra. Su hermana comenzó a gritar
por ayuda, se dio cuenta de que nadie la podía escuchar y si
seguía gritando la zorra se iba a despertar y se comería a su
hermano. Entonces se concentró y recordó todo lo que su madre
le había dicho y despegó de manera perfecta, encontró a su
madre, que aún no estaba lejos y le dijo lo que pasaba. De prisa
regresaron al nido justo a tiempo para rescatar a Juanito.
Moraleja:
Si haces todo apresurado,
No vas a tener el mejor resultado
36
El zorro y la oveja
Diego Sacasa
Estaban dos amigas ovejas en un mercado en busca de hamacas.
Al llegar al local, el perro les dijo rápidamente: —Bienvenidos,
aquí tienen una prueba de mi producto,
siéntense, acuéstese, no importa, vea si
le gusta. Las dos ovejas se pusieron en
fila para probar las hamacas, y en lo que
una de las ovejas la estaba probando, un
zorro se le acercó a la otra, y le dijo: —
Oye tú,... sí tú, ven ven, yo tengo lo que
andas buscando. Sí, sí, hamacas, yo las
hago, mejor que el señor perro y hasta más
baratas. La oveja interesada se le acercó con
curiosidad: —A ver enséñame qué tienes, vamos a tu local a ver. A lo
que el zorro respondió: —Mi local queda allá
por el final, y para que no tengas que caminar
aquí mismo podemos hacer el negocio, pero
no te preocupes que yo soy de confianza. Si
aquí todos me conocen por el gran trabajo que
hago. Mira yo te la hago mejor y más barato,
él te dijo que te las daba a 1000, yo te las doy a 700. ¿Qué te parece?
El zorro al ver su cara dudosa le dijo: —Hasta te las
hago más rápido, la próxima semana te las tengo listas
y te las dejo a 650 solo porque me caíste bien.
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La oveja inocente le dio el dinero sin pensarlo y volvió con su
amigo, esperando que el zorro le hiciera el recibo. El perro les
preguntó: —¿Entonces les gustó? ¿Cuántas quieren cada una? La
oveja que habló con el zorro le dijo: —No, no, yo ya compré las
mías, solo mi amiga va a comprar.
—Mire usted, ¿y quien se las
vendió que logró convencerla más
rápido que yo?— dijo el perro.
A lo que la oveja
respondió: —
Un zorro se me acercó y me las dejó a
650. Pero debe haberse ido a hacerme
el recibo, porque ya no lo veo.
El perro molesto y preocupado le dijo: —¡Ese zorro
astuto! Siempre robando a los clientes y mintiéndoles,
diciendo que les va hacer sus hamacas, y al final nunca se
las hace, es un estafador. Lo siento señora oveja...
Moraleja:
A veces la oferta más atractiva,
no es la más equitativa
38
La hormiga egoísta
Jan Perner
Había un grupo de hormigas que estaban buscando comida para
llevar a su colonia y poder invernar. Llevaban días sin poder
encontrar comida hasta que se les apareció Pepe el grillo. Que le dio
tres migajas de pan. El gran problema era que el pan no alcanzaba
para todas, una de ellas se quedó sin nada. Al ver lo sucedido, las
hormigas no le dieron importancia
excepto una, su nombre era
Fabián, que decidió compartir
la pequeña migaja con la triste
hormiga. —Oye hormiga no
te preocupes te puedes quedar
con la mitad del pan que tengo,
—dijo Fabian. La hormiga
sin decir una sola palabra le arrebató el pan bruscamente y
se lo comió.—¿Qué te pasa? te di un poco de mi pan y ni me
dices gracias.—Eres un tonto, no tengo por qué agradecerte,
desperdiciaste tu pan, de malas Fabián. El pobre Fabian que
había regalado su pan se sentía humillado tras lo sucedido.
—Solo intentaba ser bueno, ¿por qué el mundo me paga de
esta forma? — decía esto mientras sollozaba. Tras un buen
rato de estar caminando la hormiga egoísta encontró un
pedazo de pan el triple de grande que el anterior, este podía
durar para todo el invierno, con bastante sigilo sin que las
otras hormigas la hayan visto, lo escondió sin decir nada.
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—¿Que vamos hacer ahora? No tenemos suficiente comida
para el invierno, exclamaban con preocupación las hormigas,
sin embargo la hormiga egoísta se venía riendo en el camino,
porque eso no era ningún problema para ella. Llegando a la
colonia apareció el grillo Pepe. Quien le había puesto una
trampa a la hormiga egoísta para probar su humildad. Aquel
pedazo de pan tenía un veneno que causaba que el paladar
se durmiera y que no sintiera sabor en la comida.
—Hormigas les tengo un regalo, — dijo el grillo Pepe —como han
demostrado humildad, les
puse una canasta entera de
diferentes tipos de comida
para todo el invierno. Todo
esto se lo deben a Fabian, tras
su gran acto de humildad.
Todas las hormigas mostraron
admiración hacia Fabian y
entre todas lo nombraron rey de la colonia. Mientras todas las
hormigas gozaban de su deliciosa comida, la egoísta que tenía
dormida la lengua, nunca más volvió a disfrutar de un rico bocado.
Moraleja:
No es más noble el más poderoso,
sino el humilde y bondadoso
40
El respeto lo
demuestra todo
Emilio Farach
En una granja donde vivía un perro, un gato y una rata hicieron
un concurso que consistía en encontrar la mayor cantidad
de huevos. El premio de este concurso sería una cesta repleta de
comida. Al enterarse, los tres animales decidieron participar y
se prepararon. El tiempo pasó y llegó el día de la competencia.
— Les deseo suerte, que
gane el mejor — dijo el
perro al gato y a la rata.
— Te deseo lo mismo pero voy
a ganar yo — afirmó el gato.
— A mi no me
tienen que desear suerte, no me hace falta cuando
compito con ustedes — comentó la rata.
El gato se mostró enfurecido, pero cuando iba a
hablar fue interrumpido por el perro: — no le hagas
caso, no le enseñaron a respetar a los demás.
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Inició el concurso y la rata encontró el primer huevo, se sentía
confiado y pensaba que los iba encontrar todos. Rápidamente, el
gato encontró otro huevo y el perro igual. Transcurrió el tiempo y la
rata no volvió a encontrar otro huevo, mientras que el gato encontró
otros tres y el perro otros cinco. Terminó la disputa y el perro salió
ganador con seis huevos, el gato con cuatro y la rata solo con uno.
— Muero de risa, solo encontrastes un huevo
después de lo que dijiste — dijo el gato.
— Dejalo tranquilo, no te burles, nos pudo pasar a uno de
nosotros, además esto servirá de lección — afirmó el perro.
Le dieron la cesta al perro y lo primero que
hizo fue ofrecersela a la rata y al gato.
— No tengo palabras, me has demostrado
muchas cosas hoy. — comentó la rata.
De esta forma, los tres animales compartieron la comida.
Moraleja:
Se amable con cualquier sujeto,
para demostrar tu respeto.
42
El rey debajo de
la sombra
Rami Khatib
En una jungla lejos del pueblo, convivían una gran cantidad de
animales diversos, pero al final solo uno de ellos sería el rey.
En la competencia estaban los animales más fuertes y honrados
de la jungla como las jirafas y los
leones pero solo uno se ganaría
la corona. El día de la elección
había llegado y la tensión se
hacía mayor, especialmente para
una tortuga y un león, que eran
los principales candidatos
—Doña jirafa aquí están las frutas que usted quería,
espero que las disfrute— le dijo la tortuga.
—Mira, ¿Qué ganas con esto?—le preguntó el león.
—Honestamente nada, pero solo la sonrisa
vale la pena—afirmó la tortuga.
—Eres un perdedor, si no ganas nada ¿Por qué lo
haces?—le preguntó el león a su amigo.
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Molesto por el comentario la tortuga simplemente ignoró a su
amigo y se fue. Sin embargo, tal incidente no lo detuvo para
ayudar a cualquiera que lo necesitara, pues esa era su naturaleza
y nunca esperaba nada a cambio. Unas horas después estos
ex-amigos se encontraron una vez más en la elección.
—Miren quién está aquí ¡El
perdedor!—dijo el león.
—Hola, buena suerte en la
elección— le respondió la tortuga
en un tono más tranquilo.
—¿Suerte? El que la necesita eres tú, perdedor—
respondió el león, mientras reía.
Después de esos comentarios, los resultados estaban
listos, la jirafa iba a anunciar al nuevo rey de la jungla. El
león ya estaba caminando para retirar su corona pero se
detuvo cuando escuchó que había ganado la tortuga.
—Espera ¡Qué! ¿Cómo pasa esto? No, no, no, yo soy el rey, ese
perdedor no es nada, solo es una tortuga débil—exclamó el león.
La tortuga no sabía qué decir, pues no esperaba ganar,
pero sí tenía algunas palabras para el león.
—Mira, puede ser que yo sea débil o hasta un perdedor pero al
final el pueblo no me eligió con base a esas características sino por
mi servicio y buenas intenciones. Al final puedo ser un perdedor
pero la gente me mira como un ganador—concluyó la tortuga.
Moraleja:
Detrás de un perdedor con buena
intención, Se puede encontrar
44 a un ganador con redención.
La manzana de la verdad
Marimar Horvilleur
Había una granja, lejos de la ciudad, donde un lobo cultivaba
arbustos de manzanas. Sus empleados, el caballo, la rata y el
perro morían por probar una, antes de que se acabaran, sin embargo,
sabían que era prohibido agarrarlas. Cuando llegó el invierno las
manzanas comenzaron a desaparecer y solo quedaba una por comer.
– Esa manzana se ve tan rica,
¡necesito probarla!– dijo el caballo.
– ¡Nosotros también queremos!–
respondieron el perro y la rata.
El lobo les contestó: – Dejense de tonterías, nadie puede
comer esa manzana, es la última de la temporada.
Esta cayendo la noche, vuelvan a sus casas.
Los tres animales volvieron a sus hogares, tristes sin poder
parar de pensar en esa deliciosa manzana. El perro no pudo
resistirse, se levantó en la madrugada y se dirigió a la granja
a comerse la última manzana. Como salió tan temprano, sus
compañeros no lo vieron, pero desde lejos el lobo lo observaba.
A la mañana siguiente, fueron a la granja los tres animales
juntos y se encontraron con el lobo al lado del arbusto.
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–¿Qué pasa lobo?– preguntó la rata
–Fijense en el arbusto, la manzana desapareció– le contestó el lobo.
–¡No puede ser! ¿Quién habrá cometido este
crimen?– contestó el caballo.
El lobo se mantuvo en silencio, esperando a que el perro
alzara la voz, pero el perro se quedó callado todo el tiempo.
Pasó la tarde y ninguno de los animales había comido,
excepto el perro. Como la rata y el caballo se morían de
hambre, fueron a la casa del lobo a pedirle comida.
–Lobo, por favor, déjanos comer unas manzanas, ¡estamos
muy hambrientos! Ya casi comienza el invierno y no tenemos
nada de comer...– reclamaron los tres animales.
–Hasta que uno de ustedes decida ser honesto y decirme
quién se comió la última manzana, no les daré más
comida. – les respondió el lobo con mucha seriedad.
Los tres animales volvieron a sus casas afligidos y
hambrientos. Pasaron horas y de tanta hambre que tenían
el caballo y la rata, se devolvieron a la casa del lobo…
–Lobo, perdoname, fui yo el culpable...– lloró el caballo.
–No lo escuches, fui yo, yo me comí la
última manzana. – interrumpió la rata.
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El caballo y la rata comenzaron a pelear entre
sí, aunque ambos estaban mintiendo.
–¡Basta ya, dejen de pelear como si fueran niños! – les
gritó el lobo. Entre tantas voces discutiendo, no se dieron cuenta
que había llegado el perro. El lobo, la rata y el caballo seguían
peleando cuando de repente escucharon una voz detrás…
– Perdón lobo, fui yo. No debí de haber
comido esa manzana – dijo el perro
El caballo y la rata dejaron de discutir y volvieron a ver al perro
con mucho enojo, el lobo solo se mantuvo callado y entró a su
casa. Salió con tres canastas de manzanas: – Hoy ustedes me
demostraron que son son mentirosos y que por necesidad son
capaces de cualquier cosa, dos de ustedes mintieron para conseguir
alimento y el otro robó para hacer lo mismo, aunque me mostró
que es honesto y sincero al decirme la verdad – dijo el lobo.
Tomaron sus canastas y se fueron a casa. Ese día
aprendieron dos lecciones, la primera es que nunca
deben mentir porque les irá peor y la segunda es que la
honestidad siempre ganará en contra la mentira.
Moraleja:
Cuando digas toda la verdad,
conocerás los beneficios
de la honestidad.
47
Un verdadero amigo
Yuslly Lin Feng
En un día soleado, dos lobos, uno gris y uno blanco, vivían
en el bosque. Habían sido los mejores amigos desde
la niñez y su amistad siempre había sido fuerte. A medida
que pasaba el tiempo, empezaron a discutir por pequeñas
cosas hasta que un día, estalló la pelea más grande entre
ellos y como resultado, su amistad se vio afectada.
—Mejor no nos volvamos
a ver—dijo el lobo
gris. Y así fue cómo los
dos se marcharon en
diferentes direcciones.
Un día, el lobo gris estaba
caminando en un monte distraídamente y al pisar una roca, se
cayó en un hoyo. Él estaba indefenso y no podía subir. Al rato
vino un zorro y lo rescató. El lobo gris estuvo muy agradecido.
—Gracias, serás mi nuevo y mejor amigo—le afirmó.
—Ahora que soy tu amigo, tráeme golosinas —dijo el zorro
sonriente. Desde ese día, el lobo pasaba haciendo todos los
deberes que el zorro le pedía como recompensa por su rescate.
Días después los dos estaban pescando, una tormenta con fuerte
viento y lluvia los sorprendió, y el lobo fue arrojado al agua.
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—¡Auxilio! ¡Ayuda!—gritó el lobo. El zorro quien se situaba en el
borde, se asustó por la fuerte tormenta y huyó sin volver a ver atrás.
Triste, traicionado e indefenso se sintió el lobo, y pensó que su vida
había llegado a su fin. En ese instante, vino el lobo blanco, amarró
una cuerda de su cintura a
un árbol y se lanzó al río,
aún sabiendo el peligro,
para salvar a su amigo de
la niñez. El lobo blanco
logró rescatar al lobo gris
y juntos pudieron nadar
hasta el borde. Después
de todo lo ocurrido, el
lobo gris llorando le dijo:
—Después de todo lo que te he hecho, aún regresas cuando más te
necesito. Siempre serás mi mejor amigo y nadie podrá reemplazarte.
Moraleja:
Una verdadera amistad,
se basa en tener lealtad
49
La leoparda negra
Ashley Lin Feng
En una comunidad de leopardos que vivían en la
selva, había una muy diferente a los demás por su
pelaje negro, mientras que los demás lo tenían amarillo.
Por esta diferencia, se reían de ella y la aislaban.
—Qué rara eres — dijo uno de los leopardos.
Con el paso del tiempo, la
pobre leoparda negra se sintió
cada vez más insegura hasta el
punto de que decidió cambiar
de apariencia. Esa tarde, la
leoparda dejó su comunidad
para buscar maquillaje que
pudiera cambiar el color de
su pelaje. No mucho después
lo encontró y se maquilló
sin dudarlo. Cuando se terminó de empolvar, pasó de ser
una leoparda negra a una amarilla y se dijo emocionada:
— Odiaba cómo me veía porque era tan negra y tan diferente
a los otros, pero ¡ahora puedo ser como los demás!
Estaba oscureciendo cuando la leoparda se dirigió a su casa, sin
embargo, en su camino se encontró con dos cazadores. Cuando la
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