La Luciérnaga Colima, Col. Septiembre 2019 Fotografía: Gilberto Moreno Larios
2 Í N D I C E: Página EDITORIAL 4 AYER NORMAL DE MAESTROS, HOY ISENCO. FORJADORA DE GOBERNADORES EN EL ESTADO 5 Por: Julio Alberto León Pérez CINCO POEMAS 9 Por: José Rafael Cuauhtémoc Acoltzin Vidal 1.-60 años de la ACPE. 2.-A la lectura dinámica. 3.-Aniversario de la ACPE, 2010. 4.-Palabras olvidadas. 5.-A las mujeres de la ACPE. BENJAMÍN VELASCO BRISEÑO: PERIODISTA, DECLAMADOR, POETA Y CRONISTA TAURINO 12 Por: Carlos Valdez Ramírez MI BARRIO: LOS SAPOS 17 Por: Lourdes Carrillo Bernal TRES CANTOS FILIALES 24 Por: Benjamín Velasco Briseño 1.-Elegía a la infantil incógnita de tus sueños. 2.- Etérea imagen. 3.-Grito de libertad. MI BARRIO: EL PARQUE HIDALGO 27 Por: Mirtea Elizabeth Acuña Cepeda LA MALINCHE. RE-PENSAR LA LITERATURA HISTÓRICA 35 Por: Teresa Valdés Betancourt TE CONTRATO COMO COMPAÑERA DE VIDA 39 Por: Isabel Valencia LAS HUERTAS DE MANGO 41 Por: Norma Gutiérrez Flores
3 ENTRE LA LITERATURA Y LA HISTORIA. COMENTARIOS A TRES OBRAS TEATRALES Y UNA DE FILOSOFÍA 44 Por: Víctor Gil Castañeda 1.-Comentarios a la obra teatral: Moctezuma II, de Sergio Magaña. 2.-Conquista y tortura en la obra teatral: Cuauhtémoc, de Salvador Novo. 3.-Comentarios a la obra teatral: La Malinche, de Celestino Gorostiza. 4.-Reflexión religiosa, profundidad espiritual y alta cultura en un libro del Dr. Miguel León Portilla. TRES POEMAS 75 Por: Jorge Cruz Flores Peña 1.-A las madres del mundo. 2.-Al borde del camino. 3.-Albatros. ESTANCIAS INFANTILES COLIMA 78 Por: Roberto Godínez Soto AYOTZINAPA 90 Por: Gilberto Moreno Larios CONSEJO DIRECTIVO DE LA ASOCIACIÓN COLIMENSE DE PERIODISTAS Y ESCRITORES, A.C 92 1.-Integrantes del Consejo Directivo de la ACPE, 2019-2021. 2.-Consejo Directivo de la ACPE en toma de protesta. 3.-Autoridades de Colima con integrantes del Consejo Directivo de la ACPE.
4 EDITORIAL. Una tradición, desde que se fundó la Asociación Colimense de Periodistas y Escritores A.C., ha sido la revista La Luciérnaga. Pensar en el pasado y admirar el presente, es observar el futuro. La Luciérnaga se ha convertido en parte de nuestra labor y narra el acontecer de todos los socios de la ACPE. El objetivo, plasmar con su lápiz; poemas, anécdotas, historias o aventuras, que cada uno redacta a diario. Estos aspectos reflejan su verdadera vocación de periodistas y escritores. Sobre todo al saber deslizar la pluma y pensar lo que se plasma. Participar en esta revista es parte de la vida de los socios de la ACPE, porque cada uno abarca diversos tópicos de la realidad que van; desde la cultura, la literatura, la comunicación, la docencia y el arte, por citar algunos. El Consejo Directivo 2019-2021 retoma la publicación, vía electrónica, de dicho órgano informativo, con la finalidad de proyectar a la sociedad colimense artículos de interés cultural. Igualmente, recordar que el objetivo primordial de la ACPE es difundir hacia la sociedad todo aspecto cultural y La Luciérnaga otorga dicha información. Sin más preámbulo, dejamos a los lectores un legado literario interesante. El cual los invitará a reflexionar en cada uno de los artículos plasmados por los compañeros socios, con la finalidad de que el lector se sumerja en temas aquí ilustrados, por lo que los invitamos a que compartan la revista no sólo entre los socios, sino en la sociedad, para contribuir de mejor forma a los postulados de nuestra asociación. Nos vemos. Hasta la próxima revista.
5 AYER NORMAL DE MAESTROS, HOY ISENCO. FORJADORA DE GOBERNADORES EN EL ESTADO. Por: Mtro. Julio Alberto León Pérez Como en todo inicio de Consejos Directivos es necesario renovarse en todos los aspectos. Por ello hoy iniciamos retomando La Luciérnaga, revista de tradición en la ACPE. Esperamos que esta renovación sea del agrado de los lectores. Con 179 años de existencia, la Centenaria y Benemérita Escuela Normal de Maestros Profesor Gregorio Torres Quintero, hoy ISENCO, ha sido pionera en el Estado de Colima en formar docentes. Institución que ha crecido y forjado sus cambios a la par del desarrollo de la innovación educativa. Durante este tiempo centenares de profesionistas han egresado de sus aulas para convertirse en ciudadanos emprendedores y generadores de cambios positivos para la entidad. Desde sus inicios en el año de 1840, el plantel se ha actualizado acorde a los procesos históricos educativos del país, de ahí que en la actualidad la Normal de Maestros marca una nueva etapa en el progreso educativo, ya que durante varias décadas ha enseñado esquemas que van transformando los requerimientos educativos actuales. Por el nacimiento de esta escuela, surge la Universidad Popular (1940) para atender a jóvenes deseosos de adquirir una profesión para la vida. Dentro de las generaciones que han salido de la Normal de Maestros, ha contado con alumnos destacados, que en el correr de los años han logrado llegar a ocupar la máxima silla en el Estado. Son cinco las semillas que sembró la Normal de Colima y germinaron en distinguidos gobernadores. Sus mejores frutos se los dieron a la tierra que los vio nacer. Ellos fueron; Manuel Gudiño Díaz, Pablo Silva García, Antonio Barbosa Heldt, Arturo Noriega Pizano y Gustavo Alberto Vázquez Montes. En primer término citaré al Maestro Manuel Gudiño Díaz. Ejerció la docencia por corto tiempo para posteriormente trasladarse a la Ciudad de México para cursar la carrera de Leyes, titulándose como Licenciado en Derecho en el año de 1926. Toma posesión como Gobernador del Estado el día 1 de noviembre de 1943, ante la XXIII Legislatura del Congreso Local.
6 En segundo término, menciono al Maestro Pablo Silva García, estudiante inquieto, respetuoso y con el entusiasmo de ejercer la profesión con dignidad. Desde sus orígenes se inclinó por tan noble labor educativa, porque veía en ella la oportunidad para ayudar a la sociedad colimense. La Normal de Colima fue esencial en la formación de Silva García, ya que le otorgó las bases suficientes para ejercer como un gobernador honesto, apasionado y trabajador. Ingresó a la Escuela Normal Mixta en 1916, culminando sus estudios el 2 de mayo de 1920, exactamente dos meses antes de cumplir 16 años de edad. Adolescente que al caminar por los pasillos de la Normal de Colima reflexionaba en la manera de cómo, a través de su profesión, podía trascender en la historia de nuestro Estado. Cabe destacar que en aquellos tiempos la Normal tenía su domicilio en donde hoy es el Monte de Piedad, por la calle Zaragoza No.75. También hay que recordar que otro edificio donde se instaló la Normal de Maestros, temporalmente, fue en el Sanatorio de la Trinidad por la calle Hidalgo No.74, sobre el año de 1914. Tanta fue su pasión por la docencia que participó como catedrático del Instituto Federal de Capacitación al Magisterio, así como Consejero de Educación en la Comisión del Papaloapan. Además, con toda la preparación que le otorgó la Normal de Maestros, realizó publicaciones correspondientes a los Programas de Educación Primaria para los estados de; Michoacán, Jalisco, Guanajuato y Veracruz. El orgullo más importante de Don Pablo fue el ser profesor de banquillo. Gracias a sus maestros normalistas que forjaron en él un carácter que le sirvió para que fuera un profesionista con espíritu de servir. El 12 de marzo de 1967, una noticia sorprendió gratamente a los colimenses y más al gremio magisterial: el PRI destapó al Profesor Pablo Silva García para ocupar la precandidatura a la gubernatura del Estado de Colima. Pablo Silva García rindió su protesta de Ley el 1 de noviembre de 1967, hasta 1973 como Gobernador Constitucional del Estado de Colima. Evento realizado en el Teatro Hidalgo, rindiendo su primer discurso oficial siendo gobernador normalista en uno de los balcones del Hotel Casino (actualmente Museo Regional de Historia).
7 El tercer gobernador emanado de la Normal de Maestros fue el Profesor Antonio Barbosa Heldt. Hombre modesto y sencillo. Ambas virtudes, herramientas valiosísimas de y para sus reflexiones. Supo perfectamente encontrar su senda, hallar sus convicciones filosóficas y una sabiduría sustentada en hacer el bien. Igualmente, en prodigarse al servicio de sus semejantes. Antonio Barbosa Heldt fue un ser humano valioso y capaz. Quienes le impartieron clases formaron en él los conocimientos necesarios para ejercer la profesión de maestro normalista con compromiso y entrega. Destaquemos que al egresar de la Normal de Maestros, Barbosa Heldt fue enviado a Baja California a ocupar plaza docente. El ameritado maestro fue uno de los pioneros en aquel Estado de la República Mexicana. Además de sembrar un liderazgo ejemplar. Aspectos que lo llevaron al cargo de Secretario General de la Sección Sindical de Mexicali, B.C. De su autoría surgieron magistrales libros; Cómo enseñar a leer y escribir, Hombres ilustres de México y lugares donde reposan sus restos. Ocupó el cargo de Oficial Mayor de la SEP. Tiempo después fue postulado por el PRI y resultó electo gobernador para el sexenio 1973-1979. Problemas de salud lo llevaron al suicidio, el 18 de septiembre de 1973, faltando 43 días para tomar posesión de su cargo. Antonio Barbosa Heldt fue un normalista distinguido. Un ciudadano que nació en 1908. Siendo alumno de la Normal de Maestros, ubicada en la Avenida 20 de Noviembre No.234, actualmente el Archivo Histórico de la Universidad de Colima, obtuvo los conocimientos académicos y humanos necesarios que lo hicieron madurar en la profesión docente. Carrera que con el correr de los años le dio los instrumentos necesarios para ser un hombre de simpatía y aprecio por los colimenses. Arturo Noriega Pizano fue el cuarto gobernador formado en esta centenaria institución. Arturo Noriega Pizano cursó su formación docente cuando la escuela estaba situada en la Avenida 20 de Noviembre No.234. Fue un estudiante con ideas firmes. Aspecto que siempre lo hizo salir adelante con la frente muy en alto. Muestra de su nobleza y su trabajo. Siendo alumno y a la obediencia a sus maestros, se ganó el respeto de quienes lo rodeaban como estudiante. La preparación normalista y el desempeño dentro del aula lo llevaron a tomar medidas hacia la vida política que él veía venir. Así fue como Arturo Noriega Pizano surgió electo gobernador el 1 de enero de 1974, comprendiendo su periodo al 31 de octubre de 1979. Antes ocupó
8 los cargos de; Director del Registro Público de la Propiedad, Juez, Magistrado, Procurador General de Justicia, Secretario General de Gobierno y Presidente Municipal. Siendo gobernador, emanado de la Normal de Maestros, ejecutó obras relevantes para Colima. Cambió las instalaciones de la Feria de Colima, a los terrenos de El Rodeo. Edificó el CERESO. Construyó; la carretera a La Estancia, el Parque Niños Héroes y La Casa de la Cultura, aunque ésta fue terminada por la Gobernadora Griselda Álvarez Ponce de León. Una reconocida maestra y poeta. Gustavo Alberto Vázquez Montes fue el quinto gobernador egresado de las filas normalista. Un hombre nacido el 16 de agosto de 1962 en el Municipio de Tecomán. Gustavo, como le gustaba que le llamaran desde sus días de estudiante, fue un líder. Compañero que siempre aconsejó a los demás. De sus maestros escuchó y aprendió con atención sus lecciones. Perteneció a la generación 1978-1982. Se destacó por ser un maestro ejemplar, dentro y fuera del aula. Al mismo tiempo, este carisma le permitió ascender rápido en su carrera política, pues tenía en mente objetivos claros: dirigir los destinos del Estado de una forma transparente y derecha para el beneficio de la sociedad. Quienes fueron sus maestros, en el edificio de Avenida de los Maestros y Aquiles Serdán, por cierto, inaugurado en septiembre de 1963, le impartieron las clases a un alumno emprendedor, que dentro de la institución realizó acciones en bien de sus camaradas y de la Normal. Gustavo perteneció al 4to. Año Grupo “A”, que contaba con 82 alumnos. Como estudiante, su forma de ser siempre se veía diferente y sus comentarios se escuchaban distintos. Sus opiniones continuamente proponían una idea. Vázquez Montes, en su transitar por la centenaria escuela, estructuró ideas para contar con una institución gestora y protagonista en todo proceso educativo. Gustavo fue político disciplinado. Recorrió todos los puestos políticos existentes, hasta llegar a la máxima silla en el Estado, un 31 de diciembre de 2003. Aquí quiero destacar un detalle significativo: tanta fue su pasión por el normalismo, que su primera actividad como gobernador, un 1º de enero de 2004, fue la colocación de la primera piedra del edificio que hoy alberga a la Normal de Colima, Campus Cuauhtémoc. Su gobierno llegó hasta el 24 de febrero del 2005, cuando la muerte lo sorprendió en un fatal accidente aéreo. ¡Hasta la próxima!
9 CINCO POEMAS. Por: José Rafael Cuauhtémoc Acoltzin Vidal. 1.-60 AÑOS DE LA ACPE. (En el sexagésimo aniversario de la ACPE y en un desayuno ofrecido por el Presidente Municipal de Colima, Profesor Federico Rangel Lozano). Periodistas y escritores estamos reunidos hoy por el motivo que voy a explicar a los señores. El sesenta aniversario venimos a celebrar de forma muy especial como no se mira diario. Con el Señor Presidente que amable nos ha invitado, teniendo todos presente que se une al homenaje y es igual homenajeado pues es socio de la ACPE. 2.-A LA LECTURA DINÁMICA. (Escrita sobre las rodillas. En la reunión de festejo del XLI aniversario de la ACPE y dicha ante el Secretario de Educación del Gobierno del Estado de Colima, Profesor Guillermo Rangel Lozano). Todos somos escritores y que alguien nos lea queremos. Pero el problema que vemos es que escasean los lectores. La lectura dinámica viene como buena solución. Tal vez alguna lección en la escuela nos conviene.
10 3.-ANIVERSARIO DE LA ACPE, 2010. ACPE de mis inquietudes te vengo a felicitar. Por eso quiero alabar todititas tus virtudes. Reúnes a intelectuales en arena de debates, mas siempre seremos cuates, pues nos vemos como iguales. Con una actitud muy devota hoy no nos mostramos codos y aunque no paguemos cuota venimos de todos modos, ya que el interés se nota de felicitarnos todos. 4.-PALABRAS OLVIDADAS. La gramática yace sin trabajo, el diccionario igual solloza y llora; que lo consulten por favor implora, al escribir lo tienen boca abajo. Los locutores suelen ignorarlo, cambian palabras y significados: ¡Lo que pasa resulta deleznable! se escucha decir por el micrófono, engañando vilmente al auditorio; en verdad, esa falla es… ¡detestable!
11 5.-A LAS MUJERES DE LA ACPE. (En la reunión conmemorativa del Día Internacional de la Mujer. El 6 de marzo de 2013, en la ACPE, algunas mujeres se quejaron de la desigualdad entre los “géneros”. Ahí mencionaron que extrañaban que yo no les hubiera llevado un poema. Por lo tanto, helo aquí). La mujer que hoy reclama sus derechos mira las cosas mal, y se equivoca. Ya que con sus razones me provoca y me obliga a recordar los hechos. Toda igualdad la Ley ha concedido a los distintos géneros que existen que hasta del mismo modo ahora se visten y así su matrimonio han contraído. En la ACPE las féminas son libres de hacer y decir lo que ellas quieran. No se pueden quejar de alguna afrenta. Ni nos pueden decir de que son pobres. La verdad es que aquí de todo pueden y así tenemos: Reina y Presidenta.
12 BENJAMÍN VELASCO BRISEÑO: PERIODISTA, DECLAMADOR, POETA Y CRONISTA TAURINO. Por: Carlos Valdez Ramírez A muy corta edad, cuando cursaba sus estudios primarios en la Escuela Miguel Hidalgo, Benjamín Velasco Briceño declamó por primera vez en público. Aquel incipiente debut del infante, que con el tiempo se convertiría en uno de los mejores declamadores del Estado, fue con el poema Amor Filial, de Amado Nervo. Benjamín Velasco relata que su maestra, Aurelia Razón Márquez, hizo entre los pequeños del salón de clases un concurso para la lectura del poema citado y él fue quien mejor lo interpretó. Posteriormente, en un festival escolar del Día de la Madre, la maestra le encargó lo declamara. El día del festival, la interpretación fue un éxito porque el infante, entre el llanto y lleno de sentimiento que cautivó a los presentes, logró declamar el poema, pero las lágrimas no eran provocadas por el poema, sino porque su maestra se encontraba, amenazante, tras uno de los pilares con una regla en la mano. Fue tal el éxito de su interpretación, que el pequeño Benjamín se convirtió en el declamador oficial de la escuela y nació su interés por las letras, el cual fue remarcado por las clases en secundaria del Profesor Rubén Hurtado Báez, de quien abrevó las técnicas de métrica, arte y medida de los versos de la poesía. Adolescente, aprendió a escribir poemas con el Profesor Enrique Pacheco Aguilar. Refiere que coleccionaba poemas de un suplemento periodístico y en cierta ocasión le comentó a Vicente Venegas Rincón, que era su tío político, cómo podría publicar sus poemas y lo recomendó con el Profesor Gregorio Macedo López, quien le abrió espacio en Ecos de la Costa. Al proseguir con sus estudios, sin dejar de lado el interés por la poesía, concluyó el bachillerato. Como carrera eligió periodismo, para lo cual se trasladó a la Ciudad de México a la Escuela Carlos Septién, en virtud de que en Colima esa carrera no
13 existía. Su estancia en esa escuela fue efímera, cursando sólo un semestre porque sus ingresos no eran suficientes para pagar sus estudios, hospedaje y alimentación. Recuerda que cuando cursaba su carrera de periodismo en la Ciudad de México, coincidió con el autor de este reportaje en un evento con el entonces Presidente de la República, Luis Echeverría Álvarez, y ahí, ante la apremiante situación financiera, recibió la invitación para integrarse al periódico El Noticiero como reportero de policiacas. Su regreso a Colima, en 1978, también marcaría su ingreso a la Secretaría de Salud, donde laboró por 34 años. Ahora está jubilado. Ese regreso también le significó a Benjamín Velasco la oportunidad de cursar la carrera de Sociología en la Universidad de Colima, donde egresó y recibió el Premio Peña Colorada por el mejor aprovechamiento escolar. Posterior a su licenciatura, recibió la oportunidad de impartir clases en bachillerato, con 10 horas semana/mes. Actividad docente que combinaba con su plaza en la Secretaría de Salud. En 1991, becado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, cursó la Maestría en Ciencias de la Salud Pública en la Escuela de Graduados de la ciudad de Guadalajara, Jalisco, con el apoyo del entonces Gobernador Elías Zamora Verduzco. Al culminar sus estudios de posgrado, ingresó como docente a la Facultad de Medicina de la Universidad de Colima, donde impartió las asignaturas de; Salud Pública, Empatía y Profesión, así como Comunicación. Todas ellas aplicadas a la medicina. Dichas asignaturas las coordinó con el trabajo de los alumnos de esa institución en el Centro de Salud Gustavo Vázquez Montes, ubicado en el Mirador de la Cumbre. Sus actividades docentes abarcan 30 años. La vida de Benjamín Velasco también se ha combinado con el periodismo y las letras. Hace 39 años ingresó a la Asociación Colimense de Periodistas y Escritores (ACPE). Organización que agrupa a; periodistas, intelectuales y escritores de la época, significándose por su juventud entre personalidades consolidadas en; el mundo cultural, periodístico y literario de Colima. Por su destacada participación en la ACPE, Benjamín Velasco fue galardonado con una presea al mérito. Aparatosa cornada lo retiró de los ruedos.
14 La afición de Benjamín Velasco por la tauromaquia es algo que lo ha acompañado desde su juventud. Lidió novilladas y vacadas formales en varias plazas de la república. Es, además, un profundo estudioso de la fiesta brava y por su afición, combinada con el periodismo, lo ha plantado en el escenario de la prensa taurina como uno de sus mejores exponentes en la crónica del “arte de Cúchares”. Por su prosapia en el tema, es el periodista taurino titular del diario El Noticiero de Colima. Rememora que su primer contacto con el toreo fue en La Petatera de Villa de Álvarez, cuando era un adolescente. Solía acompañar a las corridas a una tía abuela que residía en Villa de Álvarez y al no tener ésta hijos, Benjamín Velasco gozaba de todas las atenciones. Le impresionaban; el traje de luces, el paseíllo y el valor de los toreros que se enfrentaban a bravísimos toros criollos que eran bajados del cerro para los festejos. Decidió ser torero y en 1973 inició con sus entrenamientos. La primera vez que vistió un traje de luces fue en Tuxpan, Jalisco. Con el tiempo comprendió lo difícil que sería esa carrera, porque era muy complicado que algún empresario lo llevara a plazas de primera o de segunda, para enfrentar astados de lidia. No cejó en su empeño y así recorrió algunas plazas hasta que llegó a la que sería su última corrida en la plaza de Coalcomán, Michoacán, donde compartió el cartel con Sebastián Aguilar El Colima y David Munguía, promovidos por el empresario Arturo Carvajal. Ahí, el toro lo empitonó en la ingle y la trayectoria del cuerno siguió para salir por el glúteo. Al caer su cabeza pegó en el suelo y perdió el conocimiento por unos instantes. Cuando recobró la conciencia vio a los toreros y al empresario que entretenían al toro para que no lo embistiera nuevamente. Benjamín Velasco reconoce que ese capítulo fue el que marcó su retiro de los ruedos. Si bien la cornada fue aparatosa y grave, no fue de fatales consecuencias, porque el cuerno no lesionó la arteria femoral, de lo contrario otra hubiera sido su suerte. “Ese día salimos a las 6 de la mañana del Jardín Núñez, donde estaba la cooperativa de los camiones a Coalcomán. Llegamos a las 5 de la tarde. Fueron 13 horas de camino y entonces me pregunté: ¿si la cornada hubiera sido grave, qué
15 hubiera pasado? A esa distancia ¿a dónde me podrían haber llevado para recibir atención médica?”, relató. Después de 3 novilladas y 7 vacadas se retiró para continuar con sus estudios de Sociología en la Universidad de Colima. No hay razones para criticar la tauromaquia. Al pedirle su opinión con base a su experiencia de cronista taurino, ex torero y estudioso de la fiesta brava, respecto al segmento de la población que no está de acuerdo o que rechaza las corridas de toros, argumentando crueldad, Benjamín Velasco señaló: “que éste rechazo se debe principalmente por el desconocimiento que la tauromaquia encierra”. El fenómeno de la tauromaquia es muy complejo porque no se puede explicar en una sola línea. Se debe comprender el contexto que encierra este fenómeno porque es multicausal, en virtud de que para su correcta implementación y desarrollo concurren varios factores. En todas las plazas, por reglamento, el toro debe ser muerto. Esto se explica para evitar que pueda ser lidiado en otra plaza y ya no estaría entero o limpio como se dice en el argot de los toreros. El tema taurino también ha sido sujeto de obras literarias como; novelas, crónicas, cuentos, poemas y obras teatrales. También ha sido tema de; escultores, pintores, cineastas y compositores. Hay un amplio sector de artistas de varias disciplinas que son aficionados, por lo que no se puede negar el aspecto artístico del toreo. Sociológicamente también puede ser explicado en razón de la economía y las clases sociales, porque hay un grupo que presta su fuerza de trabajo (proletariado) y hay un grupo que ocupa de esa fuerza para generar empleo, como pueden ser los empresarios y ganaderos (burguesía). Cuando el toro manifiesta la plenitud de; su raza, trapío y nobleza, la gente pide el indulto. Su premio es volver a la ganadería para seguir procreando y conservando la especie.
16 La fiesta brava y la tauromaquia también están ligadas a la historia. En la poesía medieval se escribía que el Cid Campeador había lanceado toros de Huelva o de Sevilla en los festejos de la boda de la infanta hija del Rey Fernando Séptimo. Otro dato histórico es la vestimenta de los toreros que es similar a la vestimenta de la figura humana que aparece en la sota de la baraja española o de estilo principesco y de ahí se retoma el vestido del torero. Aunque aquí en México tenemos la creencia de que el torero se viste de dama, con; luces y colores pastel, brillos escarchados y lentejuela, taleguilla enjutada al cuerpo, zapatillas negras con moño y medias, generalmente color rosa. Creemos pues, que se enfrenta a la fiera brava, empitonada y pesada, para hacer toda clase de suertes con la muleta y la inteligencia. El uso de la espada es porque en aquella época era el arma más común y no se usaban las armas de fuego. Hay pases que son inmortalizados en pinturas o fotografías y no se puede negar que sea arte. Para concluir dijo: “No puede una persona criticar sin ética algo que no conoce. Para poder criticar y señalar tendrían que meterse en todo este proceso con apasionada entrega y conocer más de la tauromaquia”.
17 MI BARRIO: LOS SAPOS. Por: Lourdes Carrillo Bernal Se dice que la ciudad de Puebla se fundó por la necesidad de un descanso de los viajeros y comerciantes que, del Puerto de Veracruz, a donde llegan las mercaderías, les eran transportadas a la Ciudad de México, en una travesía agotadora. El lugar empezó a poblarse y por ello lo llamaron La Nueva Puebla. Según los historiadores, la necesidad de una ruta comercial más corta entre la Ciudad de México y Veracruz, así como el creciente número de españoles marginados del sistema de encomiendas, hizo que se plantearan la creación de una ciudad alejada de los asentamientos indígenas. Que fuera dedicada al descanso y comercios españoles. En 1530 Don Sebastián Ramírez de Fuenteleal, Presidente de la Segunda Real Audiencia de México, comisionó a Fray Toribio de Benavente Motolinía para que buscara un sitio adecuado para la nueva ciudad, que albergara a dichos españoles y a los que en el futuro fueran llegando a la Nueva España. Este lugar lo encontró en el llamado ahora Valle de Puebla. En su fundación se mezclan; la leyenda, los hechos verídicos y los hechos no comprobables, como aquello de que los ángeles, en sueños, le señalaron al primer obispo de Tlaxcala, Julián Garcés, el lugar donde había de fundar la nueva población. Es por ello que el escudo concedido por el Emperador Carlos V a la ciudad, consiste en una iglesia de cinco torres sostenida por dos ángeles. Al fin fue fundada el 16 de abril de 1531 con el nombre de Puebla de los Ángeles. Aunque posteriormente fue elevada al rango de ciudad, se le siguió llamando Puebla hasta la actualidad. Pero merced a la heroica defensa realizada por el General Ignacio Zaragoza y los ejércitos de Oriente contra el ejército francés, el 5 de mayo de 1862, el Presidente Benito Juárez la nombró H. (heroica) Puebla de Zaragoza. Actualmente causa asombro el magnífico trazo de las calles de la ciudad, que las leyendas adjudican a los ángeles, pero fue gracias a que, para evitar el crecimiento anárquico, los españoles, junto con Fray Toribio de Benavente, realizaron el trazo de sus calles buscando la armonía y funcionalidad y que aún permanecen como un verdadero ejemplo del orden y la belleza. Sus casas son de arquitectura civil y colonial que abarca épocas desde el Renacimiento hasta el Barroco Neoclásico. En su centro histórico encontramos; arquitectura colonial española, francesa y barroca cuya hermosura ganó para ser considerada Patrimonio de la Humanidad por la
18 UNESCO. Aumenta su belleza la vista de la cumbre nevada de los dos volcanes; Popocatépletl e Iztaccihuatl, También La Malinche y en días claros hasta el Pico de Orizaba. Es notorio el aporte de distintas culturas a la belleza y tradiciones de Puebla. Durante el gobierno de Porfirio Díaz fue promovida la inmigración europea, llegando a Puebla numerosos inmigrantes, principalmente de; España, Italia, Alemania, Francia y Líbano. Los españoles son, sin duda, la comunidad europea más grande. Pasando la segunda mitad del Siglo XX, la ciudad de Puebla fue testigo de las profundas transformaciones sociales que acompañaron a México en el año 1968. El Municipio de Puebla es el cuarto más poblado del país. La capital tiene una superficie de 206.6 kilómetros cuadrados. Cuenta con más de millón y medio de habitantes y destaca como una ciudad industrial y comercial, en donde sobresale la industria textil y automotriz. La belleza de; su arquitectura, la gastronomía, el comercio, su cerámica (talavera) y numerosas fiestas religiosas y cívicas, son un gran atractivo turístico. Sin faltar los lugares históricos que en Puebla son numerosos, como; los Cerros de Loreto y Guadalupe, la Casa de los Hermanos Serdán, la hermosa Biblioteca Palafoxiana, numerosas iglesias y conventos. Un lugar muy especial es la Catedral Santo Domingo con la Capilla del Rosario revestida de oro. Hasta conventos como el de Santa Clara. Los centros educativos y universidades destacan por su prestigio y aportes a la educación, a la cultura y al progreso, como; la Benemérita Universidad de Puebla (BUAP), la Universidad de las Américas, la Escuela Normal del Estado, el Centro Escolar Niños Héroes de Chapultepec (CENHCH) y muchos más. Mi barrio. Como otras grandes ciudades de México, también Puebla se distribuyó en típicos y muy poblados barrios. Algunos llevan el nombre de la iglesia a la que rodean, porque en el corazón de Puebla abundan casi en cada manzana. Así tenemos; el Barrio del Carmen, Barrio de San Francisco, Barrio de la Luz (Nuestra señora de la Luz), etcétera. Sin embargo, hay también barrios que la gente conoció por una situación especial o una actividad. Así tenemos; Barrio del Artista, Barrio El Alto, Barrio de Analco y el Barrio de los Sapos. Hasta la primera mitad del Siglo XX, la Angelópolis o Ciudad de los Ángeles, estaba cortada en dos: Puebla de arriba y Puebla de abajo, tomando como
19 referencia el Río San Francisco que fue entubado en 1967 y ahora es el muy transitado Boulevard 5 de mayo. Esta ocasión me referiré al Barrio de los Sapos, en donde viví hasta mis 15 años, en pleno corazón de la Angelópolis y que hoy es visita obligada para los coleccionistas y turismo en general. El Barrio de los Sapos o Callejón de los Sapos, es un gran barrio poblano. Partiré mi relato desde el punto del porqué de su nombre. Se dice que en tiempos coloniales las aguas del Río San Francisco se desbordaban con frecuencia, inundando el callejón de la 6 Sur, entre la 5 y 7 Oriente. La gente dio utilidad a la crecida del río e instaló allí algunos molinos. Sin embargo, el agua estancada y las actividades que en ella se realizaban atrajeron a una gran cantidad de sapos. Hecho que dio origen al nombre actual de ese espacio. Aquí se construyó en 1849 una plaza de toros conocida como La Casa o Huerta de Chapitel. Durante el ataque que sufrió Puebla en octubre y noviembre de 1856, por el movimiento conservador, encabezado por Miramón y Orihuela contra el gobierno de Comonfort, los liberales se apoderaron de la plaza de toros San Jerónimo (a dos cuadras está el templo y convento) y trataron de quemarla. En 1867 se decidió demolerla. El Barrio de los Sapos cuenta aún con; antiguas casonas virreinales, con balcones y fachadas de una arquitectura típica de esa época. Hoy muchas fueron transformadas en viviendas de; departamentos, negocios, bazares, bares, en donde los anticuarios poblanos ofrecen diversas antigüedades, además de disfrutar de la gastronomía poblana y bares con música en vivo. Se inunda de turistas los sábados y domingos que es cuando se instala ahí un tianguis para los coleccionistas de arte vintage y diversas antigüedades. Hoy es un paseo tradicional cuando se visita la capital poblana. En la casa virreinal marcada con el número 203 de la calle 5 Oriente, viví con mis padres en una época en que este barrio estaba lejos de lucir como ahora, allá por 1960, mientras estudiaba la primaria en la prestigiada Escuela José María Lafragua. Sobre la 2 Sur entre 5 y 7 Oriente, es decir, a la vuelta de mi casa, en cuya manzana
20 también estaba el primer edificio de Puebla: el Edificio María. Así como a espaldas colindaba con el Templo de San Jerónimo y su convento. Esa era mi manzana. Enfrente estaba una gasolinera y la Antigua Armería del Dean. Además de negocios de tiendas de; abarrotes, zapaterías, restaurantes y más casas coloniales divididas en departamentos. Tenían unos techos altísimos, con gruesas vigas de madera y en medio un diminuto foquito que apenas iluminaba un cuarto y con pisos de ladrillo pintado que reclamaba constante lavado, a mano y de rodillas. Desde mi hermoso balcón de hierro forjado, podía observar el paso de la gente y el movimiento constante de estudiantes que asistían al Edificio Carolino de la Universidad de Puebla, a sólo una cuadra de mi domicilio. Hermoso edificio ubicado junto al Templo de la Compañía de Jesús. Y enfrente estaba el Hotel Colonial que sufría continuos desperfectos por la efervescencia estudiantil de esos años, que nos mantenían con sobresalto y nos obligaban a estar recluidos en nuestra casa por días, bajo el acecho de militares y policías. Eran continuas las manifestaciones estudiantiles de esa época. Luego eran sitiados en su edificio, causando alarma y descontento de todos al ver a estudiantes corriendo ensangrentados. Las respuestas eran tan virulentas que casi quemaban el edificio del periódico El Sol de Puebla, propiedad del General José García Valseca. Hasta que derrocaron al Gobernador Antonio Nava Castillo y hasta el arzobispo salió de Puebla. Muy angustiosa esa época temiendo por la integridad de mis hermanos y parientes, entonces estudiantes. Por la azotea de nuestra casa brincaban los líderes estudiantiles de entonces (los hermanos Santillana Regalado que vivían a dos puertas de mi casa), para escapar de la vigilancia militar y policías apostados en la acera de enfrente. Era común que soltaran alguna descarga de sus armas esperando cazar a estos jóvenes amigos de mis hermanos. Esto fue mucho antes del Movimiento Estudiantil de 1968. En esa época los tendejones que se ubicaban en la calle de abajo de mi casa, en el Barrio de los Sapos eran; tiendas, verdulerías, carnicerías y dos enormes pulquerías, cuyo albo producto desde temprana hora lo surtían viejos carretones con barriles cubiertos con una delgada tela y escanciaban el pulque en las vasijas de cristal de la pulquería. El olor dulzón penetraba el ambiente. Los frecuentes parroquianos desde temprano alborotaban con sus gritos y seguido se tropezaba la gente con algún borrachito tirado en la banqueta. Ya enfrente de lo que hoy es hermosa plazuela, se ubicaba el tradicional negocio de licor La Pasita, con mostrador todo de azulejos y las botellas del obscuro líquido dulzón, pero muy
21 fuerte, en los anaqueles. Colgando en las paredes había letreros en verso sobre este licor, decían: “Pasita bebiste, ¿por qué no me trajiste?”. En el callejón había; carpinterías, herrerías, zapaterías, pero no como las de ahora, sino con “zapatero remendón”, talabarterías, molino y otras actividades productivas, se diría hoy, pero que entonces apenas sí daba a esta gente medio para vivir y seguir en ese lugar. Las vendimias de antojitos se colocaban en los quicios de las casas con un sencillo anafre, comal, banco y mesa, ofreciendo delicias que ahora no se igualan en sabor cuando las comemos en los restaurantes. Molotes, pelonas, chalupas, chileatole, garnachas y pambazos. Cada tendejón desprendía aroma de pan caliente. Había; cocoles de anís, colorados con su granadina encima, pambazos. Las enormes vasijas de vidrio con olorosos chiles chipotle en vinagre, chiles jalapeños en vinagre. Chorizos y manteca. Todo eso es lo que recordamos y añoramos quienes habitamos en esos lugares hace más de medio siglo. La calle 5 Oriente y el barrio ya no son lo mismo. Moderno y muy iluminado. Es un gran atractivo para el turismo, también. En donde estaba la gasolinera está ahora un jardín-rinconada. Mi antigua casa hoy se transformó en hotel. Al humilde jardín del barrio le nació una fuente con un sapo de cantera. Numerosos; cafés, bares, restaurantes, bazares, ofrecen sus productos entre coloridas sombrillas y cómodos muebles. Por la noche tiene una iluminación estupenda y el ambiente es fabuloso. Nosotros, los de ayer, también hemos cambiado. Ahora, los que quedamos, somos abuelitas o abuelitos que platicamos a los nietos nuestras aventuras en esas calles bajo una iluminación muy tenue, que hasta miedo daba andar por ahí. Y por ser Puebla, lugar de leyendas, también al Barrio de los Sapos se le atribuyen al menos dos: El perro negro y La sierpe (Bestia). Leyendas y relatos de mi barrio. Las leyendas sobre las criaturas que cambian de forma y ahuyentan personas, ha existido desde el inicio de los tiempos. Ya sea para modificar el modo de actuar de alguien o como escarmiento, o como simple travesura de un alma en pena. Estos seres sobrenaturales han logrado permanecer vigentes debido a las personas que
22 aseguran haber atestiguado uno de estos fenómenos. Y en Puebla, con su ambiente y arquitectura, además de que las casonas de varios siglos guardan sonidos, sombras, y claro, leyendas, son una fuente de inspiración y de gran imaginación. En la casa de la 3 Oriente número 201, una calle debajo de Catedral, exacto una calle de por medio a mi domicilio (5 Oriente 203) fue, en la época de La Colonia, allá por 1600, la casa de Don Pedro de Carvajal, poderoso y muy rico español que casó con una mexicana de la cual enviudó y quedó con 2 hijos, un niño de 6 años y Teodora, una bella joven de 16 años que era pretendida por media ciudad, tanto por sus atributos como por la enorme fortuna del padre. Éste desairaba a todos los pretendientes, pero la bella Teodora se enamoró de un soldado, dando gran disgusto al padre que prohibió su relación. Por ese entonces creció el rumor y terror de la gente sobre un enorme animal, bestia entre coyote y serpiente enorme que inmovilizaba a sus víctimas para luego devorarlas. Un día que salió Don Pedro de su casa, esta bestia entró al cuarto del pequeño y lo devoró, por lo que horrorizado y casi en la locura, Don Pedro prometió a su hija y sus bienes a quien le llevara la cabeza de este demoníaco animal. Muchos sucumbieron en el intento, pero el soldado logró matar al terrible animal y le llevó la cabeza a Don Pedro, que feliz le entregó la mano de su hija Teodora y hasta el Virrey que conoció la hazaña, otorgó al soldado título de noble. Así la casa se conoce como la Casa de la Bestia, pero desde hace décadas la ocupa el periódico El Sol de Puebla. Esta leyenda popular, un anónimo la convirtió en poesía y me gusta declamarla desde niña. En mi primaria, la prestigiada Escuela José María Lafragua, ubicada a la vuelta de mi casa, gané un concurso con ella. El perro negro. La leyenda de El perro negro data de los primeros meses de 1935. Allá en las calles del corazón de la ciudad, el jardín principal y todo el primer cuadro, las familias paseaban vestidas lujosamente para exaltar su jerarquía. Las señoritas buscando el futuro amor de sus vidas y los jóvenes utilizando todos sus trucos para conquistar a la dueña de su corazón. De entre ellos destacaba José Luis “N”, un muchacho entregado a la vida fácil, a las fiestas y a las cosas banales. Como si se dedicara en hacer enojar a sus padres, día tras día, pasaba sin ayudar en las tareas de la casa.
23 Entrada la tarde salía a las calles a entregarse a la bebida y al vicio, regresando siempre a su hogar a altas horas de la noche e incluso de la madrugada. Su madre, Doña Guadalupe, le pedía que recapacitara ya que, según se decía, una criatura con aspecto demoníaco merodeaba a todos aquellos noctámbulos que regresaban a sus casas y nunca más se volvía a saber de ellos. José Luis, creyendo que era un cuento para asustarlo, echó en saco roto las advertencias, y seguía llegando hasta que el cuerpo ya no podía más, pero una noche cambió. Pasaba la media noche cuando, al caminar por la zona de Los Sapos vio a lo lejos a un tierno cachorro que parecía perdido. Conmovido por la imagen, el incauto se acercó a él, cuando de repente y al estar a distancia muy corta del animal, éste se transformó en una bestia con enormes colmillos y ojos rojos como brazas de fuego que, al momento se lanzó sobre él, arrancándole la vida en su feroz ataque. A la mañana siguiente, los vecinos narraron con terror los gritos desgarradores que el joven había hecho en su agonía. La historia del ataque corrió como pólvora en la ciudad y era de lo más común ver las grandes calles desiertas apenas se ponía el sol en el horizonte. A tal grado llegó el miedo que los sacerdotes tuvieron que salir a bendecir las calles. Sin embargo, la historia de esta bestia seguía en la memoria colectiva, aunque no se tienen registros oficiales de estos hechos, salvo un texto titulado El perro negro. Relato hecho por José Marlon Andrade Montalvo. Muchas hermosas vivencias acuden a mi mente ahora, medio siglo después. Añorando esos años, las convivencias con nuestras amistades y conocidos que hoy no sabemos en dónde están. Al asomarnos a las antiguas casas reconocemos los enormes patios en donde hace medio siglo celebrábamos cada día las posadas, a la antigua, con; rezos, piñatas y colación, pambazos rellenos y ponche de frutas, gritos y cohetes. Aún me parece vernos reunidos en torno al radio para escuchar las novelas, hasta el box, o el informe presidencial. Luego frente a la televisión y muy callados, sentados en el suelo, disfrutando programas inocentes. Esas casas antiguas de mi barrio conservan sus bellas fachadas. Se han remodelado en su interior, pero guardan estas vivencias y las de otras tantas personas que por ahí dejaron sus sombras y rumores desde siglos atrás. Mi humilde Barrio de los Sapos luce hoy esplendoroso. Quién lo iba a decir.
24 TRES CANTOS FILIALES. Por: Benjamín Velasco Briseño 1.-ELEGÍA A LA INFANTIL INCÓGNITA DE TUS SUEÑOS. (A Rosy). Me gusta verte cuando duermes… alejada de las bajas pasiones, de la maldad sin nombre y de la guerra sin causa, en tu inocente pequeñez como una ninfa sin tiempo. ¿En qué universos de luz te sumerges cuando sonríes a ojos cerrados y giras de orilla a orilla en tu infantil lecho, buscando romper fronteras y barrotes que te guardan? Me gusta verte cuando duermes… te contemplo alargando el silencio, respetando tus sueños de paraísos y ángeles, en tu diáfano letargo sin asombro y en la impavidez que no se rompe, ni en la venida de un mañana cercano y sin remedio. (Colima, Col. mayo 07 de 1986). 2.-ETÉREA IMAGEN. (A Ceci). El extraño matiz de tu sonrisa y tus miradas me emociona y desconcierta. Queriendo descifrarlo, pasan minutos en ciclónica andanada hasta que se desmorona el silencio y me envuelvo con la frescura del amanecer en la paz de mi obligado encierro.
25 No puedo contener mi angustia ante el reto de tu encrucijada… te comparo con la flor silvestre, libre mujercita que se nutre con la llovizna de la tarde. “Dientecillo de León” pequeño y frágil, pero de una seriedad indescifrable que se conjuga con el candor y el color de tu rostro eternamente iluminado. De noche en noche… cuando el manto de estrellas se extiende en lo alto y en distintos momentos del día… tu presencia fantasmal me abraza con su fulgor en infantil reclamo y parece que gritas un “no me olvides” entrecortado para mirarme una vez más, expresiva y silente y al unísono marcharte entre las brumas de mis sueños. (Guadalajara, Jal. abril 26 de 1991). 3.-GRITO DE LIBERTAD. (A Fany). Llegaste al mundo… Nuestro mundo… Tu mundo… Sin ocupar de nadie. En la casa de la vida-muerte vapores de cal viva carcomían la herida de muros y pilastras pero nadie entendía tus reclamos. Luego, un grito de libertad sacudió el comodino letargo de los hombres y las mujeres de blanco, en tanto, un río de lava calcinaba tus encarnadas ataduras y cauterizaba las profundas heridas en el vientre de tu madre. Ya estás aquí…entre vientos que llegan desde el mar al caer la tarde, en el jardín de tu heredad que se enjoya de Malvas y Girasoles de ensueño en este bosque de vibrantes colores donde la Pasionaria perfuma el nacimiento del crepúsculo donde la noche llora flores de Jabín que estallan como perlas buriladas por los rayos platinados de la luna.
26 Me estremece y atemoriza tu altivez… Aún en la diáfana algarabía de tus inocentes juegos. ¿Hacia dónde vuelan las inquietas avecillas de tus miradas cuando llega la tarde? Te he visto escudriñar el ocaso en silencio besando la flor que cortaste una mañana en tu pequeño jardín sonriente. ¿Por qué en esos momentos tus ojos claros toman el regio color de los trigales? Tu señorío se quedó fijo en la imagen que reflejó el espejo al pie de la montaña, silente e impávido te miro lanzar un reto al infinito vendaval que te amenaza ¿Qué ríos turbulentos habrás de remontar para fortificar tu alma? ¿Qué tesoros ocultos llevas en tu angelical memoria? ¿Qué sendero guardará la huella de tus sutiles pasos? Cubierta por el manto del nuevo día una musa de luz canta pidiendo que no lloren por su ausencia y tú hilvanando sonidos de quebranto fundes tu voz en la llamarada de una cadente melodía inesperada. ¿Por qué de pronto calló tu doliente ruiseñor aprisionado? No me dejes morir en el agudo silencio de mi claustro… Cántame una vez más, cuando esté cerrando mis ojos para siempre y permite que me lleve la suave musicalidad de tus trinos, como único equipaje de mi próximo viaje sin retorno. (Colima, Col. 14 de abril de 1977).
27 MI BARRIO: EL PARQUE HIDALGO. Por: Mirtea Elizabeth Acuña Cepeda Retrocediendo en el tiempo, casi setenta años, hasta llegar a la memoria infantil, constato que para la pequeñuela de mediados del siglo XX, los límites de mi barrio estaban muy claros. Se ubicaban en torno al Parque Hidalgo. Lo cual, no obstaba para que se ensancharan al Norte, llegando al Templo del Perpetuo Socorro. Al Norte, para ir a misa y convivir en las fiestas patronales el 27 de junio y frente al templo, cerrando esa línea fronteriza, estaba el Campo 2: una tienda bien surtida propiedad de la familia Guedea. Al Sur la Estación del Ferrocarril, más atrás de las vías en terrenos de la Quinta El Tivoli, eran territorio prohibido. Al Poniente las huertas que se extendían hasta casi limitar con el Mercado Constitución y al Oriente con el Arroyo del Manrique, aunque vadeándolo nos aventurábamos en una huerta de ciruelas de la familia Álvarez o a la ordeña de Silva, para beber un jarro de leche recién ordeñada. Luego las infantiles correrías se extenderían hasta donde se levantaba la estatua del Rey Colimán, atestiguando que había un buen parecido con el Gobernador, General Jesús González Lugo. Parque Hidalgo. Al Parque Hidalgo se llegaba por sólo tres calles; Revolución, Benito Juárez y Belisario Domínguez. La Revolución concluía en el Paseo del Progreso, nombre con reminiscencias ilustradas que fue inaugurado el 5 de mayo de 1912, y dividía al parque por la mitad, interrumpido por dos pequeñas glorietas. Hasta mediado el siglo, en una se erguía la figura del Cura Hidalgo. Aún está ahí, y en la otra estaba la escultura de La Libertad, actualmente en lo que se denomina Panteón de los Gringos. El Paseo del Progreso terminaba en la avenida Colón, donde se ubica la Estación del Ferrocarril, de arquitectura de finales del siglo XIX, inaugurada por el Presidente Porfirio Díaz en 1908. En aquella planicie de los Llanos de Santa Juana, antaño ocurrieron importantes enfrentamientos bélicos, al ser un punto estratégico, ahí estaba una garita donde se cobraban los impuestos a los productos que arribaban desde Manzanillo: unos para quedarse en la ciudad de Colima, otros para seguir hacia Guadalajara. Casi al finalizar el siglo XIX y principios del XX, se denominó Paseo de las Parejas. No se refería a personas, pues el nombre venía de la celebración de carreras parejeras de caballos. En las primeras décadas del siglo pasado, se efectuaban torneos de tenis entre deportistas de Colima y Guadalajara, con la entrega del trofeo correspondiente.
28 (A la izquierda, imagen del Parque Hidalgo. Se aprecia la Estatua de la Libertad: 1953-?). A fines del siglo XIX se pensaba en crear un jardín botánico en el Parque Hidalgo y hasta la fecha, se puede gozar de la vista de los hermosos árboles regionales que dan sombra al visitante, como jaimitos, cuyo fruto es delicado y suave al paladar. Así como almendros, una fruta que se usaba en curtiduría y que los viejos decían “hace estómago”. Había; mangos criollos, palmeras unicaules de varias especies, frondosos laureles de la India y parotas, de hermosa florescencia dorada. Más las primaveras y el rojo escarlata de los tabachines. Esa atractiva leguminosa que nos regalaba sus largas y duras vainas para servirnos de ellas como espadas, en incruentos duelos, y muchas especies más. Un tesoro arbóreo que servía de hábitat a la fauna local. En los años cincuenta, se formó un pequeño zoológico, de animales no muy exóticos, mientras las enormes iguanas gozaban de libertad y tomaban el sol entre la arboleda e incontables aves anidaban entre sus ramas. Agregando que atrás de la calle Domínguez, donde ahora corre la calle Jiménez y hace esquina con 20 de Noviembre, se ubicaba el vivero forestal del Estado de Colima, colindante al Arroyo Manrique, donde ahora es la Colonia del Periodista. Aquel mundo era todo verde y un tanto selvático, por todas partes huertas y más huertas, ¡fruta no nos faltaba! Para entonces, el tren, ya no era el monstruo que vieron algunos bisabuelos, nacidos en el siglo anterior, el XIX, quienes nos contaban en aquellas inmemorables veladas, que había gente que sufría de gran susto y hasta soponcio les daba, lo que parecía el mismísimo diablo, echando fuego por las fauces. ¡No! Hacia la década de 1950 aparecía como un medio óptimo de transporte entre ciudades y pueblos, que cabría denominar masivo, por facilitar el traslado de una multitud de viajeros, de todas las clases sociales, polizontes incluidos. Sin embargo, la tribu de chicuelos, varones en su mayoría, que vivieron en las colindancias de la Estación del Ferrocarril, al final del Parque Hidalgo, no pensaba en mercaderías ni comercialización, pero todavía, el tren despertaba la idea de lo desconocido y de las más viejas e inéditas emociones, multiplicidad de sensaciones que allegaban experiencias y les proporcionan una expresión del tiempo, del relativo (Barbour, 2000).
29 Debo hacer hincapié en que son recuerdos, que acudo a la memoria, pero que me apoyo en datos históricos y en la “imaginación sociológica”: una herramienta teórica que permite comprender un escenario histórico de forma más amplia. Y también, que el cambio está en la persona misma, bajo la influencia de las circunstancias y por tanto, para reconstruir lo que vivimos, sentimos y pensamos, que a la vez es útil poder visualizar lo que otro ser humano vive, siente y piensa. Se requiere de la intersubjetividad, que permite entender las situaciones y problemas en los términos de su contexto. Así como observar al mundo en términos estructurales, a visualizar la información y razonarla, a recapitular los hechos, de forma más o menos perspicaz, de lo que ocurre en el medio en que se vive, incluido lo que está ocurriendo dentro de nosotros mismos (Mills, 1961; Brewer, 2004; Simbürger, 2015). Imaginación sociológica es conocer lo de otros en nuestras circunstancias y es una forma de la conciencia de sí mismo. Retornando al barrio, en aquella zona, algo despoblada, la tribu de niños era el ama y señora del barrio. Predominaban los niños, de entre 7 y 12 años. Sólo dos niñas estaban en ese grupo etario, las otras eran muy pequeñas, casi bebés o señoritas. De las dos, una participaba en sus rudos juegos varoniles. Por las banquetas de los costados del parque organizaban carreras de patines, aquellos de cuatro ruedas. Cuesta arriba, era pesado, pero al descender se adquiría una velocidad “de miedo”, pero no importaba. El objetivo era ganar y presumir de los raspones, que eran signo de osadía y valor. Otros concursos peliagudos fueron; lograr que el tren aplanase bien una moneda; volar lo más alto, como palomas en el volantín; bajar por la resbaladilla que era un verdadero peligro por la oxidación que sufría; esforzarse en las paralelas o las argollas; cazar una gran iguana, que dejaban en libertad, una vez establecido el triunfo o ir de pesca al Arroyo Manrique. Hacia el centro del parque, en el estanque se daban cita unos cuantos patos, pero durante el estío estaba seco y se convertía en una excelente pista de patinaje, subiendo y bajando por sus inclinadas paredes. Los plumíferos emigraban a una pileta en torno a la escultura del Cura Hidalgo. Parque Hidalgo, avenida central. El estanque y la pileta fueron resultado de un proyecto (1885) para llevar agua para las máquinas ferrocarrileras. Por lo que se daba el aprovechamiento del agua del Arroyo Seco y del Río Chiquito, que muchos años atrás fueron embovedados
30 (Hernández, 1982, 2000). El Río Chiquito abastecía los Baños del Jordán, ubicados frente al Jardín Juárez o de La Concordia, que daba nombre a otro barrio. Ahí, un enorme tanque guardaba la reserva de agua, que en un tiempo se utilizó para el curtido de pieles. En La Estación, el Arroyo Seco cruza bajo el puente del ferrocarril, construido en el siglo XIX, y el acceso a la Quinta El Tívoli, en 1906 propiedad de Ramón Trejo, quien donó una parte de su finca para que se alineara la barda perimetral y pudiera abrirse el Paseo del Progreso. Hoy es la Colonia de El Tívoli y se accede a ella por una calle que pasa cerca de la playa del Arroyo Seco. Al Norte del parque brillaba la educación, representada por la Universidad Popular de Colima y la Escuela Basilio Vadillo con un parvulario, donde por las tardes prestaban el piano para que la señorita Carmelita Bazán impartiera clases de música a quien se interesara en ese arte. En esa escuela trabajaban las hermanas; Flores, Delia y Elsa, que al casarse dejaron el barrio y luego Colima. Contra esquina, estaba el edificio de la Junta Local de Caminos, dependiente de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, que tenía tres entradas, por la calle Domínguez No. 501, a la casa del representante de la Secretaría, y de vehículos y trabajadores por la 20 de Noviembre. Luego sería por la calle Jiménez, cuando los edificios se demolieron al ampliarse la Avenida 20 de Noviembre y se edificaron los actuales, donde se ubica la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Colima. Enfrente, por la 20 de Noviembre, estaba una báscula para pesaje de camiones de carga y pasando por un baldío que lentamente se extendía hacia el Norte y poco a poco se uniría con la calle Jiménez, que descendía al Sur, se encontraba la entrada a la Quinta Clemencia: una casona de fines del siglo XIX o principios del XX. Propiedad de Don Manuel Álvarez y Clemencia Gutiérrez. Donde vivían sus hijos; Ernesto y Jorge, con sus familias, que fueron dueños de dos cines en Colima; el Regio y el Luz. Descendiendo por la calle Domínguez, al otro lado de la Junta vivían Las Flores y caminando al Sur, está la casa de Los Macedo, de ilustres maestros, donde vivía la familia Pimentel Macedo. Seguían; Los Guedea, Los Schulte y cerrando la cuadra había una hermosa casa, hoy casi derruida, propiedad de Luisa Álvarez, esposa de Longino Meza. Su madre, también Luisa, vivía con ellos y cariñosamente les llamábamos Las Luisitas. En la siguiente cuadra vivió la familia
31 Rodríguez que no eran originarios de Colima y pronto regresaron a su tierra. Al lado, se encuentra la casa de Laureano Cervantes, hoy de su hija Elena, casada con Gabriel Ochoa. Son muchas las transformaciones que a través del tiempo ha vivido ese barrio, pero no tantos años como para olvidar su pasado, fincado en torno a la Estación del Ferrocarril. Aun cuando las edificaciones se han multiplicado y las huertas desaparecido, todavía se respira tranquilidad y se ven niños y adultos gozando del Parque Hidalgo. Sin embargo, la estación parece un edificio desierto. Alguno va para ver el paso de los trenes de carga, pues los de pasajeros han dejado de circular. Hubo un tiempo en que era un agasajo para los habitantes del barrio. Todos los días La Estación se llenaba de gente. Era parte de la diversión ver a los viajeros que partían o llegaban y amistades o familias que los esperaban o les decían adiós. A mitad del siglo XX, un espectáculo para el barrio eran las familias, que desde el pequeñín hasta el abuelo, a bordo de coches o a pie se encaminaban a La Estación del Tren, emperifolladas para recibir o despedir un familiar o un amigo. Todavía era el mejor transporte. La comunicación por carreteras entrañaba más tiempo y dificultades. Todavía en 1950 se hacían hasta doce horas entre Colima y Guadalajara. Había que bajar y subir barrancas. Cruzar algunos ríos y transitar por brechas, fuese por Ciudad Guzmán o por Jiquilpan. Recuerdo que al descender algunas barrancas, el vehículo se detenía y tocaba la bocina para solicitar paso. Si no escuchaba respuesta se lanzaba en subida o en bajada, según fuese. La advertencia era indispensable, pues si se topaban dos vehículos, la brecha era tan angosta que uno de los dos tenía que retroceder en reversa. En consecuencia, de todos los posibles avatares, las horas de camino superaban a las que se hacían por el tren que, además era mucho más seguro y con mayor comodidad. Algo de melancólico tiene pensar en el pulman, donde se dormía al arrullo del movimiento del tren, acompañado de su monótono y acompasado “chucu… chucu… chuco”. Así como la comida en el vagón-comedor o comprar taquitos tuxpeños u otras delicias al paso por las distintas estaciones, como los tacos de
32 iguana. Pedro Cervantes Vázquez me decía, riendo, medio en broma y medio en serio, que la escasez o abundancia se refleja hasta en los tacos, pues antes se les ponía carne de iguana y se vendían como de gallina. Después ya eran de esa ave, pero se anunciaban como “tacos iguana” para aumentar la venta, pues ya era un platillo exótico. Una reminiscencia del barrio, era el anuncio de los cambios de turno en La Estación, con el silbato del tren, cuya agudeza es característica. El de las 10 de la noche indicaba que toda la comunidad infantil debería estar en cama. En los alrededores, la vida se regía un tanto cuanto por el silbato del ferrocarril. Las horas corrían lentas. Es notable esto, cuando se es niña o niño. De una navidad a la otra transcurre una eternidad. Parece que nunca llegará la fecha de los regalos del Niño Dios. Luego, al paso del tiempo, los días se acumulan sobre los meses y estos sobre los años, de modo tal que parece que una navidad se asobrona sobre la siguiente. Sabiendo que el tiempo se mide a través de la percepción de lo que cambia (Barbour, 1999), ya adultos nos atrevemos a reflexionar, unos a partir del imaginario o la creencia, otros buscando las evidencias, y se acude a teorías y métodos, como los de la “imaginación sociológica”. Una herramienta de observación útil para lo que son recuerdos, memoria de un pasado, pero que se necesita operar con sumo cuidado, debido a la complejidad de los fenómenos sociales. Cierto es, por ejemplo, que muchos de los avances tecnológicos de los que se goza en la actualidad, eran inexistentes hace 70 años y en todo caso, los catalogaban en el rubro de la ciencia ficción. Comparar el ayer y el hoy se podría apreciar como una tontería mayúscula. Sin embargo, existen ciertos parámetros de utilidad. Por decir algo, la vida era más simple, más fácil y aparentemente menos complicada. Esto, pese a los movimientos bélicos, de la Revolución o la Cristiada. Por otra parte, a los amigos y amigas se les conocía personalmente. Hoy, algunas personas se alejan en la realidad y se acercan en el ciberespacio. Se hablan a través de pantallas, cuando antes la conversación era del tú a tú. Sin embargo, aceptémoslo, todo es cambio y adaptación al mismo, por lo que valdría la interrogante: ¿Quién rige sus horarios o percibe los sucesos habituales por el silbato del tren? Sucesos como los de la época
33 de cosechas, cuando se escuchaban en la madrugada. Oíamos el ronronear cansino de los motores de los pesados vehículos que acarreaban; el maíz, el arroz, el aceite de coco y otros productos agrícolas, para cargarlos en los vagones del tren. Sabíamos que llegaba el ferrocarril, porque hasta el suelo se cimbraba cuando iban muy cargados los vagones. Daba la sensación como si estuviera temblando. Se sentía como si fuese un pequeño sismo… ¡Mi barrio vibraba! La influencia de algo sensorial, real y tangible, como el silbato del tren, marcaba el transcurrir de la cotidianeidad. A las diez de la noche, anunciaba la retirada y después de haber corrido, brincado y gritado, se ignoraba lo que era el insomnio. Caían como fardos sobre la cama y de inmediato la infancia dormía como los mismos ángeles. De nuevo el silbato, a las siete de la mañana llamaba a las labores diarias. Con los ojos pegados por el sueño, se levantaban para correr al trabajo o a la escuela, tras un sustancioso desayuno. Imposible que la madre los enviara sin algo en el estómago. No había desayunos escolares ni nada parecido. En vigilia hasta las once: la hora del recreo. Las criaturas compraban un tente en pie o sacaban de la mochila y compartían; la torta o los tacos de queso, huevo, de frijoles o de ambos combinados. Aquel silbato, emitía un sonido que equivale a unos 100 decibeles. Sin embargo, no lograba interrumpir el sueño infantil cuando se escuchaba por la mañana. Seguían durmiendo como piedras, si los padres no los despertaban. Pero caía como cubo de agua helada sobre las enamoradas parejas. Imaginen por un momento el estridente toque de las 22:00 horas, que recordaba a la horda infantil que debía volver a casa. De no hacerlo, la madre saldría y diría, simplemente: “¡Entren!”. El tono y el gesto imponían tal respeto que ninguno se atrevía a rezongar. Debido al rango de decibeles, por la noche, el sonido se escuchaba hasta el centro de la ciudad. A lo largo y ancho del pequeño barrio, el silbato del tren sonaba intempestivo, mas no inesperado, porque no implicaba que se interrumpiese la paz o la tranquilidad, sino que era la programación de las horas; de levantarse, de comer, del retorno al hogar para recogerse en las habitaciones y dormir. Quizá, era todo un beneficio para el bienestar, desde la infancia hasta la senectud.
34 En el Barrio del Parque Hidalgo, como en todos los barrios de la ciudad de Colima, la gente vivía todavía un poco amarrada al siglo XIX. A mediados del siglo XX se pensaba que la máxima innovación tecnológica era el cine. Que el tren era un símbolo de la modernidad, del progreso: un progreso bastante tranquilo si lo vemos a la distancia. Referencias bibliográficas: __Barbour, Julian. The End of Time. The Next Revolution in our Understanding of the Universe. Oxford University Press. N.Y., 1999 y 2000. __Brewer, John David. “Imagining The Sociological Imagination. The Biographical Context of a Sociological Classic”. En: British Journal of Sociology, 55:3, pp. 319– 333. Inglaterra, 2004. __Hernández Espinoza, Francisco. El Colima de Ayer. UdeC. 2000. Colima, México. 1982. __Mills Charles, Wright. La imaginación sociológica. FCE. México. 1961. __Simbürger, Elizabeth. “El género y la escritura selectiva de la teoría social; notas para la reescritura de lo social”, pp. 33-47. En: Cuadernos de Teoría Social. Año 1, No. 2. Universidad de Valparaíso, Chile. 2005.
35 LA MALINCHE: RE-PENSAR LA LITERATURA HISTÓRICA. Por: Teresa Valdés Betancourt (Maestra en Ciencias de la Comunicación) Al estudiar el maravilloso asunto de la comunicación humana, especialmente con el desarrollo articulado del lenguaje, lograremos enriquecer las apreciaciones científicas, que señalan la inimaginable fuerza que ha tenido el dominio de la palabra para alcanzar conceptos y modificar comportamientos. El lenguaje da vestimenta al pensamiento y a los hechos de la sociedad. Es en sí mismo, enriquecimiento del conocimiento o de actitudes y cada día se perfecciona, con el uso de medios digitales en tiempo real. A partir de esta premisa conceptual, abordar la presencia femenina en la historia obliga a investigadores, hombres y mujeres, a hurgar con más profundidad en el análisis de lo “oficialmente establecido” y aplicar nuevos lentes para comprender con otra valoración epistemológica; de tiempo, espacio, sexo, etnia, raza y género, aquellas palabras escritas por los conquistadores desde siglos pasados. Más que un reto es una necesidad social. Dejar atrás la herencia maldita del mestizaje como impureza o la discriminación por la omisión. ¿Qué impide o niega la posibilidad de ampliar definiciones y registrar novedosos vocablos para hacer visible y presente las acciones humanas femeninas en la historia casi siempre ignoradas? Quizás la institucionalización de esta especialidad de la historia provocada por el movimiento feminista internacional, propició el debate hacia las apreciaciones de género. Es decir, identificar la presencia masculina y femenina en los procesos sociales, históricos y otorgar el verdadero papel que corresponde, con diversas disciplinas historiográficas, la microhistoria, la historia de las vidas sin historias, sin olvidar la crónica de la historia local, estatal o nacional. No es posible re-escribir la historia, por tanto, invito a un análisis con nuevos puntos de vista, evitando los estereotipos que afectan también a los hombres con los riesgos que les impone la masculinidad tradicional, porque ya no son proveedores, ni propietarios de la vida, ni de acciones de otros u otras. Ellos también, son simples
36 mortales que luchan, viven y trabajan como víctimas del patriarcado opresor que les impide expresar sentimientos y amores. El lenguaje con transversalidad de género, abre senderos para detectar y aprovechar más, las evidencias arqueológicas que identifican desde la prehistoria, la presencia femenina hallada desde las Tablas del Código de Hammurabi en Mesopotamia en 1692 a. C. como conjunto de leyes escrito en piedra, donde se establecían los derechos de las mujeres, junto con otras representaciones de grupos humanos. La inmensa mayoría de la referencia sobre los acontecimientos históricos fue escritura de hombres ilustrados, con una apreciación que, en el mejor de los casos, ha ignorado la presencia de las mujeres, sus hechos y sus obras. La historia y la cultura fueron cambiando, pero su reproducción cultural y literaria continúa con un marcado sexismo en un lenguaje estancado, excluyente y limitado. Hoy, en el siglo XXI, con los avances tecnológicos y digitales resulta inadmisible. Todavía se mantiene como referente sobre aquella joven mexica, bella mujer; Malinali, Malintzin, o Malinche. Se la nombró, como cristiana; Marina, Doña Marina La Malinche, según la narración de 1519 del cronista de Indias Bernal Díaz del Castillo (1496-1584), conquistador español participante en la ocupación de; México, Guatemala y Honduras, quien contó en sus escritos, que desde esos siglos se consideran como absolutos, para asumir como verdad, la realidad individual y reconstruida por el narrador. Estos datos históricos son repetidos infinitamente como válidos. Vale decir que nunca la nombró por su nombre maya o náhuatl, aunque a veces le agregaba la definición funciones de intérprete o amante de Cortés: “Y luego la bautizaron, y se le puso por nombre Doña Marina a aquella india y señora que allí nos dieron… Y las otras mujeres no me acuerdo… más éstas fueron las primeras cristianas que hubo en la Nueva España, y (Hernán) Cortés las repartió a cada capitán la suya y a ésta Doña Marina, como era de buen parecer y entremetida y desenvuelta, dio a Alonso Hernández… era buen caballero y después que se fue
37 a Castilla, Doña Marina estuvo con Cortés y hubo en ella un hijo que se dijo Don Martín Cortés…. Y la casó con Xuan Xaramillo”. Su nombre fue Marina, mejor conocida como Malinche. Una de las veinte mujeres que le dieran a Cortés a cambio de paz y tranquilidad. Sobre ella se ha hablado mucho, pero la historia ha escrito poco. Para fundamentar más en este análisis coincido con algunos puntos de vista de la antropóloga Rosa María Zúñiga, en su texto Malinche, esa ausente siempre presente, Editorial Plaza y Valdés, S.A. de C.V. También autora de Las hijas de los conquistadores, Editada por el ICM, 2009. Cito: “La Malinche se ha convertido en un personaje con un signo primigenio, indeleble, cuya movilidad en la historia puede darse a condición de dejarla en el mismo lugar. Ella es un discurso referido, disponible porque su presencia es siempre ausente… El saber común se conserva en definiciones públicas. Su figura ha dado nombre al complejo social de apego a lo extraño con desdén de lo propio… No es digna de censura quien por amor y convicción fue ayuda a los que llegaron a develar una cultura para lanzar en ella una nueva forma de pensamiento y de vida”. La antropóloga mexicana, Rosa María Zúñiga, precisa aspectos especiales tenidos en cuenta de la definición del conquistador Bernal y que desde siempre conforman el mito-discurso incorporado a los estudios; históricos, literarios, poéticos, pictóricos, musicales y argumenta que Cortés, reconoció a su hijo Martín y por voluntad, amor, pago o consideración, otorgó a Doña Marina, importante dote para su matrimonio en 1524, de donde nació María, una hija que informó como causa de la muerte materna una epidemia de viruela en 1527. ¿Dónde están los análisis en textos escolares de todos los niveles, con aspectos acerca de La Malinche? Hago otra cita: “La Malinche, mujer esclava y sirviente que obtuvo un contrato laboral con las máximas jerarquías gobernante, heredera, dirigente, agente de cambio que toma decisiones que les permiten transitar de gobernante a esclava y viceversa, trabajadora, mensajera, intérprete, secretaria, asesora ejecutiva, se destaca por sus actos dentro de la estrategia militar, desempeña un rol vital de la conquista verbal efectuada sólo por ella…amante, madre, esposa y compañera”.
38 La discriminación a la mujer es un tema histórico-cultural que debe modificarse a partir de aportar información y conocimientos que demuestran su falsedad, o ponerlo en tela de juicio en aras de hallar otras oportunidades investigativas. En cuanto a La Malinche, caminos investigativos nos llevan hacia las causas que condujeron a esta mujer indígena que consideró alejarse de la violencia religiosa de los terribles sacrificios humanos aztecas, para permanecer al lado de los conquistadores, donde conocería la sangrienta experiencia de la ocupación extranjera. En consecuencia, debemos hallar palabras que sean incluyentes a partir de esta nueva visión que se descubre al re-pensar la historia de la humanidad, la misma que aprendimos en los tradicionales libros de texto, donde todavía continúan lamentablemente vigentes, en todos los niveles de la enseñanza que deben cambiar y actualizarse con otros puntos de vista. Bibliografía consultada: __Esquivel, Laura. Malinche, Editorial Suma de Letras. 2006. __Shep, Lenchek. "La Malinche", Harlot or Heroine. __Valdés, Teresa. Mujer…palabra divina, Editada por el ICM, México. 2009. __Zúñiga, Rosa María, Las hijas de los Conquistadores, Editada por el ICM, México. 2009 __Zúñiga, Rosa María. Malinche, esa ausente siempre presente, Editorial Plaza y Valdés, S.A. de C.V Sitios Web: __http://www.biografiasyvidas.com/biografia/d/diaz_bernal.htm __http://books.google.com.mx/books __http://leecolima.no-ip.org/2009/Index.php __http://www.prodiversitas.bioetica.org/malinche.htm
39 TE CONTRATO COMO COMPAÑERA DE VIDA. Por: Isabel Valencia. “¿Y eso, cómo es?”. Acompañarme a donde quiera que vaya, que estés conmigo, apoyarme y a cambio te cuido y apoyo lo que decidas hacer... Con voz pausada y con sus palabras cortas, pero con gran fuerza, éstas salían desde el fondo de su corazón. Su mirada era firme, sin afán de nada. El gallardo joven, con aspecto sereno le expresaba, esperaba la respuesta, mirando a los ojos que derretían a la joven doncella que no salía de su asombro ante tal declaración. Y ahí estaba el gallardo joven, limpio físicamente y de mirada sincera, con aspecto de gitano trotamundos moderno. Sincero, con algo de místico, grandes valores y visión ante la vida. Su serenidad era más inquietante. Ella no podía creer lo que escuchaba. Palabras mágicas, deseosas de ser, se escuchaban y cantaban ante sus incrédulos oídos. De niña vendía pan de naranja que hacía una vecina. “Tal vez por eso me gusta también la cocina”. La magia que se vive en ella es única; los olores, las mezclas, la transformación de los alimentos en algo hermoso y delicioso. Mi pago creo que era un pan, y me iba a vender sus panecillos por la circunferencia de; El Callejón del Cura, Fátima, La Almoloyan, San Francisco... cuando había fiesta en la Almoloya, juegos mecánicos, los algodones de azúcar, el circo... me gustaba la algarabía que se vivía en ella. Llegué a familiarizarme con alguna de esa gente y hasta me permitían subirme a los juegos, me permitían sin paga disfrutar un poco a mi niña... y algo así escuché y después sabía de jovencitas que se habían ido con los del circo... y desde entonces se me quedó grabado. Los guapos cirqueros, y gente de ese medio que despiertan la fantasía y los sueños de viajar y de vivir una gran aventura.
40 Yo estaba muy chica y no hice mucho caso de eso, hasta ahora que vuelve a ocurrir y vuelvo a revivir la emoción de las jovencitas que ansían vivir lo desconocido. La caballerosidad de éste galante joven es inquietante y se necesita mucho poder para resistirse ante tal tentación. Me admira la forma que tienen algunos jóvenes de ver la vida en estos momentos; de honestidad, de compromiso, de verdadero compañerismo y lealtad, sin necesidad de títulos o papeles. El respeto y responsabilidad va más allá de ellos. Despedirse sin querer despedir. “Estoy hasta esta semana”, dijo el joven. ¡Ufff! ¡Qué difícil! El sólo pensar en romper con todo lo establecido, el qué dirán, y todos los compromisos y el trabajo, y, y, y... y de pronto no querer saber nada y cerrar los ojos y lanzarse a la aventura. Es muy tentadora la propuesta cuando coincide con los sueños guardados a realizar.
41 LAS HUERTAS DE MANGO. Relato de Norma Gutiérrez Flores Había anochecido. Por la calle llamada Independencia vivía mi abuela Juana, aunque la llamábamos por su apellido, Mamá Peña. La casa era de; adobe con techo de teja, vigas grandes y puertas de madera que crujían por el peso de las chapas de fierro. Ahí estábamos de visita cada temporada de mangos. Debajo del pabellón que cubría la cama donde dormíamos, brillaban los ojos desorbitados de mi hermano y míos. No queríamos escuchar nada. Mi abuelo decía que más pronto que tarde pasaría, que estuviéramos atentos: primero, escucharíamos una carreta, ruidosa porque iría vacía. Luego, oiríamos abrirse el zaguán, pero, ¿cómo?, nos preguntábamos, si le había puesto la tranca de fierro. Después oiríamos caer una a una las monedas de oro que venía a contar esa ánima sin paz, y finalmente se retiraría, llevándose a un niño o una niña que, por estar despierta, lo hubiera descubierto. Por eso, no escucharíamos más la carreta, porque sigilosamente se retiraría, llevándose a él o ella. Era una tortura estar ahí. La noche parecía eterna, aunque todo valía la pena, porque al día siguiente, en la madrugada, mi abuela nos llevaría a La Huerta de Las Ventanas, a juntar y vender toda variedad de mangos; corrientes, pera, güeros, manila, piña y bola. Igualmente; cocoyules, cocos, chicos, mamey, quiquinicuiles y hasta cerezas de café. Con voz firme, mi abuela echaba para abajo los augurios nocturnos de mi abuelo Salvador, Papá Chava. Siempre nos decía que no le hiciéramos caso, que si rezábamos todas las noches, ningún ánima en pena, ni el mismísimo Diablo podrían llevarnos en una carreta, ni en nada. Mientras mi abuelo se retiraba riendo, para ir a su catre a dormir. Sin embargo, aquella noche, todo estaba muy raro. Los abuelos se habían dormido más pronto que de costumbre, incluso sin escuchar las radionovelas nocturnas de; Kalimán y Chucho El Roto, ni rezar el Rosario. De la ventana de madera, pegada a la cama, empezó a filtrarse, a través de las ranuras, una luz cada vez más intensa,
42 primero era blanca, después se tornó naranja hasta ponerse roja. Mi hermano, Cando, me preguntó asustado: “¿Ya te dormiste?”. Yo estaba encandilada. __¡No! --le contesté, quería desaparecer de ahí. Entonces, sorpresivamente, Cando se deslizó hasta la ventana y por un pequeño orificio pegó el ojo, para luego caer de espalda sobre la cama. __¿Qué pasó? --dije con un hilito de voz que con penas salió. __¡Asómate! --dijo. __¡Noooo! Claro que no --intenté responder. Volvimos a escondernos en la cama, con la almohada tapando nuestros aterrados rostros. Él no quiso hablar sobre lo que vio, pero no fue necesario. De manera inmediata se empezó a escuchar un fuerte ruido. Eran como cadenas que iban arrastrando. Chirridos de fierros viejos. “¡Es la carreta!”, pensé. Después todo fue ocurriendo como dijo mi abuelo: el zaguán, las monedas y ¿ahora? En ese momento pensé que sería más justo que el ánima, demonio o lo que fuera, se llevara a mi hermano, porque finalmente él fue quien se asomó a ver por la ventana. Yo no. Además de que yo sí había rezado antes de dormir y él se había quedado en la mesa del corredor (donde nos daban de cenar), jugando a los vaqueros con las galletas de animalitos y ni siquiera El Angel de la Guarda, había dicho. Pero, ¿cómo podía yo ser tan mala con él? Me recriminé. ¿Cómo dejar que se lo llevaran al infierno? Y quedarme tan campante. Yo no quería que eso sucediera. Abracé a mi hermano y recordé con lágrimas en los ojos tantas aventuras, tantas desdichas y alegrías vividas. Apenas se había aliviado de sus pies quemados, resultado de una de nuestras últimas hazañas, ocurrida días atrás, en casa de mis padres, por la calle 16 de Septiembre. Cuando una mamá sale a la tienda o a hacer un mandado, el cerrón de la puerta es música para el oído de un niño. Es un llamado a la aventura, todo se transforma. Mi mamá Inés salió a la equina a comprar algo para la comida. Era media mañana.
43 Mi hermano y yo cerramos los ojos y al abrirlos ya estábamos en el Viejo Oeste, vestidos de apaches, con nuestros largos penachos de pluma, descalzos y vestimentas de piel seca de animal. Un vistazo de reojo a la realidad motivó la orden fatal del gran jefe indio Cando Sentado a su obediente hermana: “¡Trae el ánfora de gasolina y los cerillos de la estufa!”. Mi papá era mecánico automotriz y la única manera para sacar la grasa de su ropa era utilizando gasolina. Mi mamá se deshacía los nudillos de las manos, tallando hasta dejar impecable la ropa a su marido. El ritual estaba por empezar. Fue ofrecido en honor a los dioses. En realidad eran dos cilindros de gas junto a los que estábamos escenificando nuestra divertida aventura. Con gran decisión el Gran Jefe Indio diseñó un círculo con la gasolina, quedando él adentro. Era perfecto, como si lo hubiera hecho con un compás. “Ahora, el fuego”, dijo. Un solo cerillazo cambió la historia. Al grito de: “¡Cando se está quemando!”, todos los vecinos salieron en búsqueda de mi mámá, de mi papá, quienes no entendían nada de lo que estaba ocurriendo. Y ahora yo estaba ahí, queriendo salvar el pellejo. No, definitivamente, a él no se lo van a llevar, me dije entre sollozos. Así que le pedí que se quedara ahí, cubierto, sin hacer ruido, para que nadie lo viera y me puse al borde de la cama, para tratar de quitar el pabellón con el que nos cubrían de los moscos y alacranes. Iría a enfrentar a aquel ser infernal, que no me quitaría a mi hermano. Apenas saqué la cabeza de las telas blancas de fina red, cuando un fuerte golpe se escuchó en el zaguán. “¿Se habrá ido?”, me pregunté. Caminé descalza hasta el cuarto de mi Papá Chava que daba directo a la pieza donde se ubicaba el zaguán, pero al intentar cruzar, una firme mano detuvo mis pasos. Era mi abuelo. “¡Déjalo!, por hoy se han salvado”. Luego, me soltó, se volvió a la pared y se quedó dormido, dejando al descubierto unas tijeras debajo de la almohada. Al día siguiente cuando caminábamos con mi abuela y mi hermano por el callejón sin luz, rumbo a las huertas de mango, le pregunté a mi abuelo por qué dormía con unas tijeras debajo de la almohada, a lo que él contestó: “Son para espantar a los demonios que crea la mente, mi niña, mientras dormimos”. Ahora que paso por el parque regional de Colima, donde estaban las huertas de mango y destruyeron la casa de las ventanas, recuerdo a los demonios que destruyeron los sueños de quienes todavía éramos pequeñines.
44 ENTRE LA LITERATURA Y LA HISTORIA. COMENTARIOS A TRES OBRAS TEATRALES Y UNA DE FILOSOFÍA. Por: Víctor Gil Castañeda 1.-COMENTARIOS A LA OBRA TEATRAL: MOCTEZUMA II, DE SERGIO MAGAÑA. Datos técnicos de la obra. La obra se compone de tres actos y un prólogo. La acción sucede en la Ciudad de México (Tenochtitlán) el día 7 de noviembre de 1519, un día antes de la llegada de Hernán Cortés y sus hombres a la sede de las tierras aztecas, cuyo señor llamábase Moctezuma. El estreno de la obra fue en el mes de marzo de 1953, en la ciudad de Jalapa, Veracruz, con dirección de Dagoberto Guillaumin y participación del Grupo Taller del Nuevo Teatro. Su estructura dramática corresponde al género de la tragedia. Argumento de la obra. Prólogo. Moctezuma se encuentra abatido y triste por la fatal noticia de que han llegado invasores extranjeros por el Puerto de Veracruz. Acude a la Cueva de las Hechiceras, una especie de oráculo donde habla con los dioses a través del brujo mayor llamado Huémac. Les implora y les exige a los dioses una explicación sobre este funesto destino. El sacerdote que representa al Dios Quetzalcóatl le da un consejo, que es una especie de acertijo o mensaje críptico. Un coro de ancianas le advierten y lo regañan por lo que pueda pasar en contra de su pueblo. Moctezuma cree oír, a lo lejos, el rumor del mar por donde están llegando los conquistadores españoles. Es la muerte misma, dice el oráculo. Acto primero. Un grupo de esclavas y mujeres indígenas, en una especie de ritual, le están hablando a un monolito de piedra, que simboliza uno de sus tantos dioses. Entran; el pequeño Axayácatl y la joven Tecuixpo, hermanos e hijos de Moctezuma, los cuales discuten con una sirvienta que está regañando al primero por sus travesuras. El Rey Moctezuma y sus hijos discuten por los continuos conflictos entre los grupos militares indígenas. Mencionan la llegada de los españoles, el alboroto causado entre los pueblos y lo difícil que es mantener la paz en esos días. Un mensajero azteca llega con muchos obsequios para Moctezuma y le informa que sus militares acaban de ganar otra batalla contra un pueblo enemigo. El Rey Ixtixóchitl se queja, en el palacio de Moctezuma, de la timidez y la cobardía de su hermano Cacama, Príncipe de la Casa de Tezcoco. Aparece Cuauhtémoc como un joven militar de 22 años y discute con el Ministro Tlacaélel o Consejero de Moctezuma, acerca de las matanzas ocasionadas por los españoles en las costas mexicanas. Los confunden con dioses porque los españoles han vencido a todos los pueblos aliados y súbditos de Moctezuma. Además, están enterados que los acompaña La Malinche, a quienes ellos consideran una poderosa hechicera.
45 Los consejeros, sacerdotes y jefes militares del imperio azteca vuelven a preocuparse por los augurios funestos y las predicciones que han visto los demás brujos del reino. Por ese motivo sacrificarán en honor de Huitzilopochtli 30 hombres que fueron capturados en batallas anteriores, para aplacar la ira de los dioses y ganar sus favores. Aparece nuevamente Moctezuma y se indigna de cómo sus guerreros siguen hablando, casi con temor, de las destrucciones ocasionadas por los invasores españoles en la periferia de su territorio. Moctezuma se enfada con sus consejeros. Los sacerdotes temen por el presagio de un águila encontrada muerta en el palacio de Moctezuma, pues el ave tiene las patas de color azul. Hay otro presagio negativo, se aparece La Llorona por las calles de Tenochtitlán gritando su amargosa letanía: “¡Ay mis hijos, pobres de mis hijos!”. Las ancianas del coro vuelven a aparecer, le auguran un futuro incierto y terrible a Moctezuma. Desesperado y triste por las noticias, Moctezuma deja pasar a su esposa, la Princesa Teizalco, para que le brinde un poco de consuelo. Acto segundo. El Rey de Tacuba y Tecuixpo se quejan de la brevedad de la vida e interpretan unos poemas de Netzahualcóyotl. Cantan y bailan un poco. Aparece el joven militar Cuauhtémoc, los regaña por estar festejando en esa noche fatídica para el imperio y ante la guerra inminente que se avecina. Él se dice listo para salvar al pueblo, siempre y cuando lo ordene Moctezuma, aunque lo recrimina por su tibieza. Moctezuma no desea enfrentar a los españoles, pues cree que son los nuevos dioses. Hablan del regreso del Dios Quetzalcóatl. Moctezuma le dice a su Ministro y Consejero que ya no desea hacerse más mutilaciones, ni sangrados en su cuerpo, con las puntas de maguey, debido a que los dioses no lo están favoreciendo. Molesto consigo mismo y con sus demás jefes militares, por las pesarosas circunstancias de la invasión, Moctezuma golpea furioso a un esclavo, con un látigo, sin que se queje. Momentos después se vuelve a contentar porque recibe regalos y obsequios de un emisario de origen maya, pero Moctezuma cree que es un espía disfrazado de embajador. Este hombre de origen maya se llama Chan, es elocuente, sabio, pero sarcástico contra el destino de Moctezuma. Le dice que los mayas también temen la invasión de los españoles, pero no pueden hacer nada porque han vencido a todos los pueblos de la costa que se les han enfrentado. Los sacerdotes de Moctezuma le dan de regalo, al visitante maya, un mapa o un códice con pinturas excelentes que dejan ver la belleza de los palacios y principales fortificaciones de la gran Tenochtitlán. Moctezuma vuelve a hablar acerca de una nueva alianza con todos los pueblos de Mesoamérica, para enfrentar con fuerza a los españoles. De pronto entran discutiendo a su palacio; Ixtlixóchitl, Cacama y Cuitláhuac. Pelean verbalmente ante el azoro y la estupefacción del invitado maya. El embajador Chan comprende que los tres están pelando por la corona del reinado de Tezcoco. Moctezuma da a entender que son como niños peleando por un juguete nuevo, cuando la invasión está a la puerta de su reino. Lo que más ocupa son la unión y la
46 fuerza de todos sus vasallos. Moctezuma le llama “abuelo” al Ministro o Consejero. Momentos después Ixtixóchitl le pega en la cara a Cacama porque lo nombraron Rey de Tezcoco hace cuatro años. Dice Ixtixóchitl que ese reino era para él. Moctezuma no hace caso de sus berrinches, está enojado porque no cree que los españoles sean dioses. Le urge que todos los pueblos de sus alrededores se unan en su lucha contra los invasores. Acto tercero. Las ancianas del coro, que trabajan en los oráculos de los templos, están borrachas, tristes, pues se sienten desamparadas ante la inminente caída del imperio de Moctezuma. Lloran y beben licor por los funestos presagios en contra del pueblo mexicano. Los altos mandos militares se reúnen nuevamente en el palacio de Moctezuma para ver si se pueden poner de acuerdo en la forma de enfrentar a los invasores. Están presentes; el Señor de Coyoacán, el Señor de Xochimilco, Cuauhtémoc y el Señor de Culuacán. En vez de hacer una estrategia unificada, los jefes militares le reclaman a Cuauhtémoc y a Cuitláhuac que anden detrás de la bella hija de Moctezuma, en estos tiempos de guerra. Los reyes y señores del reino siguen discutiendo, sin ponerse a acuerdo, en cómo enfrentar a los conquistadores españoles. De pronto, un olor putrefacto, nauseabundo, invade todo el palacio de Moctezuma y se extiende por la ciudad de Tenochtitlán. El joven Cuauhtémoc sospecha que los demás jefes militares desean ver la caída de Moctezuma para asumir, alguno de ellos, el poder del reino. Les reclama su alta traición. Moctezuma les reclama airado, pues sabe por sus espías, que algunos reyes ya hicieron las paces en secreto con los invasores. No los atacarán cuando pasen por sus tierras. Vuelve a presentarse el olor putrefacto, nauseabundo, que invade el palacio de Moctezuma. Lo toman como otro mal augurio o funesto presagio. El Señor y Rey de Culuacán, con gran pesimismo, les dice que sus dioses los han abandonado. Moctezuma recibe un espejo como regalo, pero al mirarse en él, solamente ve la muerte. El Señor de Culuacán les muestra a los demás jefes militares un crucifijo que les quitaron a los españoles, en una batalla. Les explica que ese es el dios de los invasores, al que ellos mismos mataron, crucificándolo en una cruz y al que le clavaron espinas en su cabeza. Todos acuerdan ir inmediatamente a los templos de sus dioses, para hacerles sacrificios, y de esta forma conjurar, aletargar o minimizar la fuerza de la cruz y sus poderes divinos. No acaban de salir de su asombro, cuando un guerrero-espía les lleva como muestra otro mal presagio: una bella esclava que le regalaron a los españoles cuando habían recién llegado a la costa de Veracruz. La hermosa doncella está ahora cubierta de viruela, con granos pestilentes y el cuerpo deforme de tantas pústulas que le revientan en forma sanguinolenta. Moctezuma reconoce la voz de la bella mixteca moribunda, que él mismo obsequió a los españoles. Cree que ésta es una enfermedad que les envía el nuevo dios de los invasores. Cae abatido y se
47 quiere perforar el corazón con un cuchillo de obsidiana, pero sus aliados se lo impiden. Unos esclavos enanos, cómicos del palacio, bailan para Moctezuma con la intención de consolarlo, pero a él esta danza le parece macabra y tétrica. Sobre todo cuando llega uno de sus guerreros-espía y le informa, a través del Ministro, que fracasó la emboscada contra los españoles en la zona de Chalco. Asustado, el Ministro le indica que los invasores penetran rápidamente hacia Tenochtitlán. No teniendo otra alternativa, Moctezuma les pide un último favor: mantenerse unidos en el palacio, para que Hernán Cortés crea que forman una gran alianza militar y política. Sin embargo, la mayoría de sus jefes militares y aliados lo traicionan. Huyen, para recibir con regalos al conquistador cuando pase por sus tierras. Moctezuma no tiene otra opción, más que recibir con todos los honores a Hernán Cortés. En ese momento, el coro de ancianas que trabajan en los oráculos de los templos, emiten dolorosas plegarias, anunciando la funesta y fatal caída del emperador Moctezuma. Los jefes militares que todavía quedaban en el palacio, corren a recibir a Hernán Cortés, como su héroe y su nuevo dios. Moctezuma, doliéndose por esta traición, sufre en silencio, resignado, sin que nadie lo acompañe. Temas principales de la obra. Son 28 temas o ideas principales expuestas en esta obra teatral; 1.-Las fuentes históricas de la obra o documentos históricos en que se basó el autor. 2.-Los dioses y semidioses del mundo mesoamericano. 3.-Los presagios, augurios y advertencias contra los mexicas. 4.-La condición triste y pusilánime de Moctezuma. 5.-La religión católica y su participación en los hechos de guerra. 6.-El sacrificio entre los grupos indígenas. 7.-Las guerras y conflictos entre los mismos indígenas. 8.-La Malinche y su función como intérprete o traductora. 9.-Los rasgos físicos y morales de Hernán Cortés. 10.-El juego de pelota en Mesoamérica. 11.-La llorona y su lamento histórico. 12.-La poesía de Nezahualcóyotl. 13.-El amor, la pasión y el deseo de los hombres mexicas. 14.-La astronomía milenaria. 15.-El falso poder y las hipócritas alabanzas de los jefes militares. 16.-La grandeza y el esplendor de las construcciones indígenas. 17.-El mito del retorno del Dios Quetzalcóatl. 18.-Las adivinanzas y acertijos prehispánicos. 19.-El humor y la risa de las comunidades indígenas. 20.-La invasión y la conquista. 21.-La muerte en el mundo prehispánico. 22.-Las enfermedades traídas por los españoles. 23.-La brevedad de la vida y la existencia.
48 24.-Necesidad de unificar al pueblo mexicano. 25.-La traición entre los políticos indígenas. 26.-El ambiente sociocultural del autor de la obra. 27.-Las fiestas y jolgorios prehispánicos. 28.-Los brujos, hechiceros y sacerdotes indígenas. Portada de la obra: Moctezuma II, en Editores Mexicanos Unidos. Biografía de Sergio Magaña. José Sergio Alejandro Magaña Hidalgo, nombre completo del autor, según se indica en la Enciclopedia de la Literatura de México, nació en Tepalcatepec, Michoacán el 24 de septiembre de 1924 y murió en la Ciudad de México el 23 de agosto de 1990. Fue reconocido como; dramaturgo, crítico de teatro, columnista y narrador. Su adolescencia y juventud las vio pasar en los barrios bravos de la capital del país. Realizó estudios de Derecho en la UNAM. Allí mismo estudió Letras Inglesas en la Facultad de Filosofía y Letras. También estudió teatro. Participó en la creación y fundación del Grupo de Teatro Estudiantil Atenea, en el año de 1946, dentro de la misma facultad. Ahí participó en diversas actividades culturales con; Emilio Carballido, Luisa Josefina Hernández y Miguel Guardia. Recibió clases de Rodolfo Usigli y Seki Sano. Tuvo fuertes altercados con Usigli, quien lo corrió de su clase de Composición Dramática por faltarle el respeto. Fue profesor en la Escuela de Arte Dramático del INBA. Dirigió la Escuela de Bellas Artes en Oaxaca. Participó dentro del cuerpo diplomático de la Embajada de México, en Bogotá, como consejero cultural. Colaboró en las revistas; América y Mañana. Igualmente, en los suplementos de los periódicos; Excélsior y Ovaciones. Trabajó como argumentista para la historieta Watusi. Se le considera parte de la generación de medio siglo de la literatura mexicana. Entre los premios obtenidos podemos mencionar; Premio de las Fiestas de Primavera (1950), Premio de Periodismo otorgado por el diario El Nacional por su obra: El molino de aire (1953), Premio Manuel Eduardo de Gorostiza por su obra: Los motivos del lobo (1965), Premio de la Asociación de Periodistas Teatrales por su obra: Los enemigos (1989). Entre sus novelas aparece una, titulada; El molino del aire (1954/ficción). Entre sus cuentos podemos señalar; El ángel roto (1946), El padre nuestro (1947) y La mujer sentada. De sus ensayos se mencionan; Entre bastidores (1965) y República de poetas (1985). Entre sus obras de teatro y guiones para cine aparecen; La noche transfigurada. Una escena estudiantil (1947), El suplicante (pieza en un acto adaptada de su novela inédita/1950), Los signos del zodiaco (1951), El reloj y la cuna (monólogo
49 en un acto/1952), El viaje de Nocresida (teatro infantil en colaboración con Emilio Carballido/1953), Moctezuma II (1953), El pequeño caso de Jorge Lívido (1958), Meneando el bote (comedia/1954), Sed de amor (s.f.), El anillo de oro (teatro infantil/1960), La canción que nunca se acaba (1960), Rentas congeladas (comedia musical, con música de Magaña/1960), Juguetes espaciales (teatro infantil/1960), El gato con botas (argumento de Magaña basado en el cuento de Charles Perrault/1960), Caperucita y pulgarcito contra los monstruos (adaptación de Magaña y Roberto Rodríguez/1960), Medea (1965), Ensayando a Moliére (1966), El viento distante (argumento del episodio “Encuentro”, basado en un cuento del mismo autor. Adaptación de Magaña y Sergio Véjar/1966), Los motivos del lobo (1970), El mundo que tú heredas (auto sacramental/1970), Nacido para ganar. Western en un solo tiro (1971), El que vino a hacer la guerra o el niño de madera (pastorela/1972), La dama de las camelias (1972), Santísima (espectáculo musical en dos partes/1980), Pasarela (1983), Cortés y la Malinche (1985), Los argonautas (1985), La última Diana (1988), Los enemigos (basada en el Rabinal Achí/1989), Ana. La americana (obra en un acto/1995). Imagen No.1. Sergio Magaña en su juventud. Imagen No.2
50 Sergio Magaña en su etapa adulta. Cartel publicitario de un homenaje que le hicieron en el 2005, en la Casa de la Cultura del lugar donde nació. Imagen de la fachada del teatro que lleva su nombre en la Ciudad de México: “Teatro Sergio Magaña”. BIBLIOGRAFÍA: __CARBALLO, Emmanuel; LABASTIDA, Jaime; PITOL, Sergio y otros. (Consejo Rector Honorario). (s.f.). Enciclopedia de la Literatura Mexicana. Página electrónica. México: Fundación para las Letras Mexicanas, Secretaría de Cultura Federal, Enciclopedia de la Literatura Iberoamericana y Patronato de la Fundación para las