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Published by ebookprofeno, 2024-05-02 02:20:38

Etimolomias. Felipe Zapico Alonso

101 Σ την χώρα των προνομίων και της ανοησίας η αγνοια ειναι θεσμός που σβήνει την ελπίδα πνίγει την κραυγή κομματιάζει την επιθυμία απαξιώνει το ενστικτο συγκρατώ την οργή μου και περιμένω να δω πόσο ισχυροί είναι οι σπόροι της βλακείας πόσο ανθεκτική είναι η ραχοκοκαλιά της σαπίλας δεν γίνεται να κλάψω βραζω για την αδικία, για την κοροΐδία, περιμένω να δω πόσα απ τα αδερφια θα ξυπνήσουν... Ελευθερία, παιδεία και ψωμί η χούντα ακομα ζει και βασιλεύει κι εσύ, αδερφέ μου, με τον ΑΣΕΠ σου. ‘En un país de privilegios y sandeces’, Στην χώρα των προνομίων και της ανοησίας (Stin jora ton pronomíon que tis anoisías), de Felipe Zapico Alonso. Poema no10 de su libro “Litro de versos”, Λίτρο στίχους (Litro estijús).Traducción de Yiannis Tzakós, Ο Γιαννης Τζακός (Gracias mil al tesalonicense Dimitris Athanasiadis por su ayuda en el último verso). La traducción y todo se lo debo a mi querido amigo Ramiro Psilicosis, que nos ha abandonado en el verano del 14. En un país de privilegios y sandeces / instaurando la ignorancia de continuo / marchita la esperanza / ahogado el grito, / aplastada el ansia, / abrazando mi dolor / y tú, hermano, opositas.


102 U m peixe na tua lingua e um traço de amoras em teus lábios a tarde cai atordoada à subjugação dos refletores o martelo bate na janela e esta queixa-se acentuadamente. Não escutarão os teus gritos hoje à noite Porque a minha paixão derivou para as certezas. Traducción al portugués de Leo Moreno Pons de este poema de Balances Parciales Un pez en tu lengua y un rastro de moras en tus labios la tarde cae atónita ante el avasallamiento de los reflectores el martillo golpea la ventana y ésta se queja agudamente. No escucharán tus gritos esta noche porque mi pasión ha derivado a las certezas. Et vaig fer enrogir insolent mirant-te des del meu cantó. Mentre les cames em tremolen amagades darrere de la barra, m’hagués agradat parlar-te dir-te que m’agradaves però el teu rubor m’encenia m’encantava. Traducción al catalán de Leo Moreno Pons de este poema de Balances Parciales Te ruboricé insolente mirándote desde mi esquina. Mientras mis piernas tiemblan ocultas tras la barra, me hubiera gustado hablarte decirte que me gustabas pero tu rubor me encendía me encantaba.


103 Extraño otoño con precios por las nubes y niebla en los establos. Extraño otoño con cigüeñas anidando acampado sin permiso impertérritas. Extraño otoño Extraño otoño con azahar en un naranjo cerca de mi casa junto a la catedral. Extraño otoño de desahucios y suicidios; de amor a pesar de todo. Extraño otoño de algaradas y protestas de apoyo mutuo total; de versos extraños versos que no hablan de golondrinas que incitan ya a estallar. Felipe Zapico, sumido en la niebla con la granada en la mano. Memoria. Esto de la huelga de los camioneros me recuerda, y yo qué sé por qué, a la que le hicieron a Salvador Allende preparando la situación para el golpe de estado de Pinochet. El desabastecimiento, tal vez sea algo que llevamos impreso en los genes recientes, de la guerra civil y el racionamiento de la posguerra, acaparar por si acaso. Hoy en España hay millones de litros de combustible en los depósitos de nuestros coches, por si acaso. Los supermercados venden como nunca, para pertrechar nuestras despensas, por si acaso. Los medios de comunicación, como es habitual en ellos, siembran la alarma, el temor, y todos a comprar, por si acaso. Mientras leemos las cifras de quienes mueren por hambre evitable, por no tener acceso a agua potable, y en un segundo lo olvidamos, por si acaso.


104 Conociendo gente que se hace apreciar. Atravesando la ciclogénesis explosiva por tierras del Campoo, y mientras el coche era zarandeado inmisericordemente, reflexionaba sobre los conocimientos hechos en el infortunio (como decía mi querida Ana de Andrés). El día antes en Santander conocí a José Alberto González Celis, un fan de Deicidas y más concretamente del tema Camionero de fortuna (En la A-66). La charla fue muy agradable, con cervezas de por medio y muchas informaciones. Cuando le hablé de mis hazañas como submarinista y mi empleo como valvulista la cosa subió de tono. Él que entre otras muchas cosas es marino, me contó que el valvulista es un puesto de trabajo en los barcos y que los filipinos lo llaman Manifold Man, por lo que mi blog tiene desde ese día este subtítulo. Mientras todo esto sucedía, a cientos de kilómetros de allí, la tormenta de marras me arrancaba dos persianas de la casa de Badajoz, menos mal que Pepe acudió al rescate, tras una oportuna llamada de Pilar. Ahora estoy en capilla para la presentación en Córdoba y me acaba de llamar Héctor Escobar para decirme que no puede venir y que me tendré que hacer un autopanegírico. Bueno, espero conocer en persona a Carmen y a Valentín y tal vez a Jesús. Así que espero que la postpresentación sea larga y placentera. Volviendo veloz y presuroso de la Bahía de las Libélulas, rumiando y dando bocadas, y alguna dentellada al caer la tarde, un cartel me informó de la inminencia de un desvío, acceso, salida a La Carlota. Y ahora empieza el sueño. Tomé la salida del kilómetro 432 y me sumergí en La Carlota, que ha estrenado un paseo que parece marítimo en el medio de la campiña. Y pregunté por aquí y por allá por La Carloteña, y me mandaron a la de los Asados, los Transportes, los Botijos y los Espartos. Pero de la de Isla Verde ya nadie recuerda nada, o tal vez aquel hombre al que se le vidrió la mirada quiso decir algo, pero la colilla entre sus labios se lo impidió. Esa tarde quise ser reportero, y no supe cómo, no supe qué, no supe y no encontré. Buscando a La Carloteña.


105 Déjate melena, déjatela ya Déjate melena, déjatela ya si conmigo tú quieres venir a bailar. Déjate melena, déjatela ya. Siempre a ti yo quise llevarte a bailar, cuando voy a mirarte todos me miran mal. No soy el tipo de chico que le gusta a mamá con mi negro pelo color de alquitrán. Ahora con tu melena, todo me da igual. Guachahachachachacha Guachechechechecheche Guachichichichichichichichi Guachochochochochocho Guachuchuchuchuchuchu Si te piso un pie al empezar a bailar es que a mí el agarrao no me acaba de entrar. Tus amigos se ríen pero a mí me da igual al sonar un buen rock tú te vas a enterar casi sin darte cuenta yo te haré volar. Déjate melena, déjatela ya Déjate melena, déjatela ya si conmigo tú quieres venir a bailar. Déjate melena, déjatela ya. Deicidas. Landrú Se Divierte. Pajares-Zapico. 1987. Déjate melena.


106 Carreteras nacionales. Así pues un 6 de septiembre de 2009 doy comienzo a mi ruta por las carreteras nacionales, sin orden y sin concierto, sin horarios y sin rutas, y sobre todo sin parar, o parando lo mínimo. Me interesa la carretera, los puentes, ríos, puertos, ventas, ramales, campos, montañas, paisajes, sobre todo paisajes; lo que se ve mientras conduces, mecido por la música o la voz de algún o alguna cantamañanas. La inauguración será la N-502, que parte desde Ávila y termina en Espiel (Córdoba). Partiendo de la circunvalación de Ávila nos dirigimos hacia una salida a tanta vía rápida y rotondal, así vemos que estamos circulando por la N-110, que no se parece en nada a la que nosotros buscamos, pero al cabo de unos kilómetros vemos que un gran letrero nos indica que estamos en la N-110 hacia Plasencia y el N-502 hacia Talavera de la Reina. Así, a la altura del kilómetro seis y algo deberemos girar a la izquierda y ya aparece el primer punto kilométrico de nuestra ruta, el 7. A ambos lados de la carretera se extienden campos cultivados, y al fondo se alza Gredos, hoy con grandes masas de nubes estacionadas en sus cumbres, aunque el s ol lo inunda todo, todo y todo. Enseguida cruzamos el primer río, el Adaja, quedando a nuestra derecha, en desuso, un bonito puente de arco ojival, de sillares y demás. En estos primeros pueblos se observa la construcción con piedra en sillares igualados y teja como cubierta, por el nombre el pueblo que más me llama la atención es el de La Hija de Dios, desde donde la carretera comienza una rápida y vertiginosa ascensión, que inmediatamente nos sitúa sobre la meseta, que se extiende hasta el infinito. Y casi sin darnos cuenta estamos a 1.564 metros de altitud, en el Puerto de Mega. Ahora circulamos por una planicie, donde vamos a encontrar La Cueva del Maragato y dos ventas que parecen muy curiosas, la del Obispo y la de Rasquilla; poco después aparece un desvío a la derecha hacia el Parador de Gredos, pero no toca. En breve llegamos al Puerto del Pico, que está un poco más bajo, a 1.352 metros de altitud (sobre el nivel del mar en Alicante). Y


107 se abre a sus pies un valle precioso, el del Tietar. Cruzamos en varias ocasiones la calzada romana, que se puede usar completa en esta zona. La carretera desciende serpenteando y rodeada de vegetación, en algunos lugares quemada, negra, medio muerta, pero los castaños cuajados de castañas a punto de caer al suelo son magníficos. Este primer pueblo se llama Cuevas del Valle, y tiene también innumerables higueras, en estos días cargadas de higos. El caserío es bonito y parece que algunos corredores de madera son tradicionales y están respetados. Pero en esta bajada lo que más me sorprende son los olivos, miles de olivos en Ávila, toma ya. La verdad es que esta bajada al valle es preciosa, además con otra clase de arboleda, sobre todo pinos. Aparece de pronto y sin aviso a la derecha de la carretera, La Cañada Leonesa Occidental, bueno aparece un cartel anunciador, después me enteraré de que llevamos muchos kilómetros juntos. Junto al cartel, se ve la cañada, con sus metros libres hasta las cercas, pero enseguida desaparece engullida por las explotaciones agrícolas que encajonan la carretera y eliminan la cañada. En una de estas explotaciones veo dos tractores con sus remolques hasta arriba de sandías, pero no vi las plantas por ninguna parte. Ya estamos cruzando la N-5, que ahora se llama A-5 o Autovía del Suroeste. Llegamos a Talavera de la Reina por andurriales, Many hours a year I am a quiet type. Am a quiet type but with sense I store and appreciate I feel and I keep on. Want to pay my debt and therefore I yell here for everybody to break so much silence. Traducido gentilmente por Leo Moreno Pons. Poema de El ladrón de Peras. Muchas horas al año soy un tipo callado. Soy un tipo callado pero con sentido almaceno y agradezco siento y perpetúo. Quiero saldar mi deuda y por eso grito aquí para todos para romper tanto silencio.


108 creo que perdido, y atravesamos la ciudad en paralelo un buen trecho al Tajo, que se embalsa majestuoso. Dejamos atrás Talavera y comenzamos el tramo en peor estado de toda la ruta, con curvas cerradas en algunas ocasiones de 40 kms. En primavera debe de ser precioso con los millones de jaras, pero ahora están muertas, inertes junto a la carretera. En Alcaudete de la Jara, destaca un pequeño y antiguo complejo industrial, abandonado, con su chimenea de ladrillo en perfecto estado. Vamos a comenzar a cruzar ríos, todos sin gota de agua, pedregales encauzados, Gévalo, Tramujoso, Frío y Huso. De pronto en curvas y más curvas, tapado por pinos, aparece un embalse, el del Cíjara, y casi de inmediato su presa, por la que pasamos, dejando a un lado el paredón de hormigón. Poco más allá tenemos otro embalse, sobre el que cruzamos un puente, el embalse de García de Sola. Pero todavía nos quedará un río de piedras, el Agudo, antes de llegar al agua que corre por el río camino de Herrera del Duque, dejando a un lado el indicador a Valdecaballeros, donde se quiso poner una central nuclear y se paralizó. Al poco compartimos unos kilómetros con la N-430, en dirección a Valencia, hasta que nos desviamos a la derecha, al indicarnos Almadén; estos serán los kilómetros más desangelados e inhóspitos, abrasadores y sin cobertura en el móvil durante mucho trecho. En Almadén, circulamos a través de la Avenida de la Libertad, y a nuestros costados queda su pasado minero, tan antiguo como queramos remontarnos en el tiempo, el espacio, el mercurio. A los pocos kilómetros entramos en Andalucía y la carretera vuelve a ser más ancha, con mejor firme, mejor trazado. Los ríos que vamos a cruzar serán el Guadarramillas y el Guadalbarbo, ambos con algo de agua incluso en esta época de gran estiaje. Cruzamos Alcaracejos, un cruce a caminos, y enfilamos hacia el final de la ruta, con la vista en Espiel, donde finalizan los 386 kilómetros de trazado de esta carretera nacional, que no surgió más que de la unión de diversas carreteras comarcales sí ha leído usted bien, allá por 1984, imagínese como serían entonces estas comarcales y se ha establecido como una comunicación entre Castilla y León con Andalucía, atravesando Extremadura y Castilla-La Mancha.


109 res años y Tres años y algunos días que no te veo, que no te veo tres años y algunos días de amor sincero y verdadero tres años y algunos días que yo te quiero, que yo te quiero. tres años y algunos días de amor sincero y verdadero. Tú sabes que hice cosas para quererte y no perderte y mira cómo la historia se fue al garete, se fue al garete. Tres años y algunos días que no te veo que no te veo. Tres años y algunos días de amor sincero y verdadero. Tres años y algunos días que no te veo, que no te veo. Tres años y algunos días de amor sincero y verdadero. Tres años y algunos días que yo te quiero, que yo te quiero. Tres años y algunos días de amor sincero y verdadero. algunos días Ya cuentan por los caminos la historia en verso, y no lo creo En las tabernas cantan la historia y una trompeta toca a degüello amada mía con tu recuerdo sin ti me muero, sin ti me muero. Tres años y algunos días que no te veo que no te veo. Tres años y algunos días de amor sincero y verdadero. Tres años y algunos días que no te veo, que no te veo. Tres años y algunos días de amor sincero y verdadero. Tres años y algunos días que yo te quiero, que yo te quiero. Tres años y algunos días de amor sincero y verdadero. Tres años y algunos días que yo te quiero, que yo te quiero.


110 Una A sola y circunvalada indica rebeldía libertad solidaridad incluso amor. Pero si se repite va invirtiendo su significado y AA son unas pilas ni grandes ni pequeñas y el acrónimo de algunas aerolíneas. Lo peor llega cuando se tripite, y se convierte en algo siniestro la AAA en Argentina mataba zurdos la AAA en España mataba a los distintos pero todavía no había conocido el auténtico terror la AAA financiera, bancaria que mata indiscriminadamente a países enteros. AAA El ladrón de peras, 2013 y Excolma Salvaxe. 2014 Subirá el IVA mientras paseo por Ferrol Mentira tras mentira... ¿eso no es traición? ¿no merecen la pena de asco? ¿nos merecemos esto? Creo que si. Hoy interesa más que un entrenador de fútbol se vaya a seguir haciéndose millonario en lugar de esto. Asco de quienes nos mandan y asco de la mayoría de quienes me rodean rodean rodean rodean rodean s rodean ubirá el IVA mientras paseo por Ferrol El ladrón de peras, 2013 y Excolma Salvaxe. 2014


111 N 403. Toledo-Adanero. Recorrida el 29 de marzo de 2009. nos lleva a arrostrar esta empresa, sin pizca de espíritu caballeresco ni de otro tipo, tal vez sólo con el afán de pasar el rato y vivir para contarlo (en este caso sí que no vale el lema de mi camiseta de la otra noche de Beber para contarlo). Comienza el relato: Adanero, pueblo ciudad o sitio es de donde partimos en pos de esta carretera nacional En las matemáticas siempre nos indicaron que el orden de factores no altera el producto. En los recorridos por las carreteras podría decirse que es igual, aunque no es lo mismo. Los puntos kilométricos crecen o decrecen según el sentido de nuestro camino. Las subidas o bajadas cambian y aunque la dirección siempre es la misma, la impuesta… en ocasiones tomamos el sentido que queremos, que nos toca, al que nos obligan o vaya usted a saber. Realizado el introito vamos allá con la procelosa descripción de nuestro discurrir por la carretera nacional 403. N-403 que une o lleva o manda de Toledo a Adanero pero también de Adanero a Toledo y ese será el sentido del sinsentido que 403. Al poco de comenzar pasamos sobre la línea de ferrocarril de Ávila-Medina del Campo. El cereal apenas levanta una cuarta, nada que ver con el que hace una semana en la Nacional 630 casi llegaba al medio metro. Al fondo, Gredos se encasqueta una nutrida fila de nubes, blancas y perezosas. Una enorme torre con cigüeñas adosadas preside Pajares de Adaja, en el kilómetro 170. Un camión de recogida de leche, creo que de oveja, para hacer queso duro, picante, puro. Un pinar escorado a la derecha entre los campos de cereal que se pierden fortaleza, una gasolinera de BP y un pueblo que no sabemos cómo se llama, un cementerio con sus tres grandes cipreses. A la derecha Vega de Santa María y a la izquierda Velayos. Tres cruceros de piedra a la entrada de Velayos y un camino con árboles a ambos lados, ¡qué pocos quedan¡ Una carretera une las dos poblaciones atravesando esta nacional que la parte. Chopos desplumados, en grupitos de diez en diez, de seis en seis, de cien en cien (bueno de cien en cien no hay, aunque queda bonito)... pero chopos desplumados, delgados, camino de hasta más allá del final de la vista, más pinares, más pinares. Blasco Sancho queda retirado de la carretera aunque se pasa junto al cementerio y un enjambre de antenas de telefonía y de televisión. Y campos de cereal que quieren crecer, quieren surgir pero están realmente pequeños. Un caserío deshilvanado, una iglesia-torre-


112 Pozanco con otro crucero de piedra, mientras entramos en Santo Domingo de las Posadas y somos saludados por un enorme anuncio que dice “Caja de Ávila nuestro interés las personas”. Aquí se mezclan distintos tipos de construcciones unas usan adobe, otras granito, se mezcla la reja y la teja. Primera señal de peligro que vienen los ciervos, aunque curiosamente lo único que nos ataca es un helicóptero militar en vuelo rasante. Cruzamos un arroyo sin nombre, o al menos no ha merecido la atención de los señores de las carreteras. Un arroyo rodeado de chopos desnudos. de concentración de accidentes, somos los últimos de una larga cola de vehículos agolpados por la obra, los accidentes se concentran en el kilómetro 153. Y otro arroyo innominado. Junto a un soto termina el tramo de concentración de accidentes y parece que por ahora hemos tenido suerte. El paisaje comienza a variar ligeramente; a pesar de que el cultivo predominante continúa siendo el cereal, el terreno se ondula. La llanura que nos ha precedido comienza a ocultarse sutilmente entre las lomas y algunos pueblos se Aparece en este momento la obra nuestra de cada día, señales amarillas junto al suelo, un hombre con un mono amarillo agitando una bandera roja arriba y abajo, bandera roja arriba y abajo, bandera roja arriba y abajo. Otro arroyo sin nombre, otra chopera. La obra consiste en este momento en poner zahorra a ambos lados de la calzada. Es el instante de entrar en nuestro primer kilómetro enseñorean en su pequeña altura, siempre a la sombra de las iglesias, sus campanarios ahora bajo la protección de las concentraciones de antenas de telefonía móvil. Otro soto que dibuja el curso de otro arroyo, también sin nombre, al menos en el puente sobre el que lo cruzamos. Luces de emergencia, luces de divergencia. Salimos y tenemos una gasolinera a la izquierda de nuestras pantallas, una gasolinera de estas de marca desconocida (independientes las llaman). A la izquierda se ve una instalación de RENFE, parece algo para cargar vagones de reparación y cosas de esas. El paisaje ya ha cambiado, encontramos dehesa, encinas y más encinas, separadas de Un antiguo puente con pretiles de granito, iremos adentrándonos en las construcciones de granito de manera prodigiosa. Llegamos al pueblo que veíamos a lo lejos, y que tiene sus cositas y sus abalorios, muros de piedra de granito; se trata de Mingorria. Desde aquí se puede ir a San Esteban de los Patos y Tolbaños. Justo aquí comienzan a aflorar en los campos y en las elevaciones los grandes berrocales, las grandes rocas graníticas erosionadas por siglos y siglos de lluvia, viento, frío, hielo, craquelación; el producto de todo ello son muchas piedras en el campo, rocas junto a la carretera y muros, muros que separan las hijuelas, muros que separan el predio, la herencia de sus mayores.


113 la carretera por perfectos muros de piedra y en este momento entramos en el segundo tramo de concentración de accidentes, también de un kilómetro de longitud. Una vez más superamos con éxito el desafío, ahora la carretera se ondula, se pega al terreno, sube y baja, las curvas se suceden y las encinas se ciernen sobre la carretera, sobre el muro Medina del Campo. Cuando ya nos indica que Ávila ya la tenemos a 700 metros y aparece una gran rotonda distribuidora del tráfico que nos indica Ávila todo recto y Toledo, Salamanca y Plasencia por la A-51 a la derecha. Seguimos recto ya que es el recorrido de la N-403. Hacemos dos rotondas en subvirage lateral amiotrófico, pasamos propietario. Ahora aparece a la izquierda una vía de ferrocarril, con sus catenarias y cada vez más vacía, toda vez que el AVE ahora pasa por Segovia, aunque están de obras, decenas de traviesas (pero de hormigón) se reparten al lado de la vía a la espera de ser colocadas. Veo gente haciendo deporte, corriendo, imagino que vendrán desde Ávila, con su ropa técnica ajustada, anti todo. Desde aquí se ve cómo se van deshilvanando las últimas nieves en las cumbres, cada vez más cercanas. Esperemos poder llegar bastante arriba y disfrutar de esa nieve ya con la primavera rampante. Volvemos a pasar sobre la línea férrea Ávila- delante del cementerio con portada de granito, muros de granito, mausoleos de granito sobre los que sobresale una linterna, rodeada de cipreses, muchos cipreses, en todo su esplendor y belleza. Al frente aparece la muralla, esa muralla milenaria que parece atrapar a Ávila y no dejarla salir de sí misma. Giramos a la derecha y nos aparece un moderno edificio, auditorio, museo o algo así, recubierto de piedra en movimiento, otro edificio que se mueve con decenas de aristas, lo que habrán sufrido los albañiles para colocarlas. de chimenea industrial de ladrillo macizo. Y ahora aparece la ruta del colesterol, repleta de grupos de personas aceleradas. Una rotonda divide el tráfico para la N-110 y la N-403, y volvemos a ver Gredos con un copete de nubes que se abraza a las cimas. Seguimos con la dirección Toledo mientras volvemos a cruzar el Adaja que si antes estaba encajonado ahora se desparrama por toda la vega, inundando juntos brezos, jaramos, marjales, y ahora estamos junto a una especie de plaza de toros, donde están los camiones del Circo Seguimos rodeando la muralla, el río Adaja aparece a nuestra derecha y lo cruzamos -como todos los ríos este año viene pletórico- el Molino de la Losa adorna la ribera allá abajo. Nos confundimos y en una pequeña rotonda damos la vuelta, o no, pues no damos la vuelta. Seguimos a este lado del río. Nos sorprende, en una ciudad tan ultradecimonónica, ver un resto


114 Americano; el edificio debe de ser de estos ambivalente o trifásico, que lo mismo sirve para una cosa que para la contraria. La salida de Ávila es un continuo rotondear de rotondas que se abrazan unas con otras rodeadas de construcciones de edificios horrorosos, unas de otras, y más detrás de las otras y más rotondas que dan acceso a más edificios feos. Al final unos chalets adosados presuntuosos, con piedra pintada, al final unas casitas más bajas y sencillas que son lo único que se libra estéticamente. Subimos por doble carril, 100 limitación de velocidad. La roca aflora cada vez más rotunda y allá vamos, cuando el camino se empina de verdad. Las cumbres más elevadas quedan a nuestra derecha con las laderas con sus pueblecitos que tachonan de blanco el paisaje, aquí y allá desperdigados. Y más arriba los jirones de nieve. Acaba de aparecer un rótulo de Camino de Santiago, ya saben ustedes que dicho camino pasa absolutamente por todos los puntos de la geografía hispana. Dejamos la última o la penúltima rotonda de todo este grandísimo polígono constructivo; ya tenemos las cuestas y curvas que nos van a llevar a La Paramera. El Monasterio de Sonsoles se dispara ante la vista y acercándonos se nos aparece la Residencia Canina Nuestra Señora de Sonsoles; seguramente Nuestra Señora de Sonsoles estará muy contenta con la residencia canina. Una venta, un gran redil, una casa importante en piedra granítica tallada, aparece a la izquierda. Al tiempo que nuevas señales nos indican que los ciervos pueden abalanzarse sobre nosotros. El viento sopla inmisericorde en estos momentos, nos zarandea mientras un sol tímido no puede abrirse paso entre las nubes, este año tenemos agua. Un vallado metálico a mi derecha y las inconfundibles señales de coto de caza me ponen de mala leche, al tiempo que entramos en un nuevo tramo de concentración de accidentes, en este caso de 3 kilómetros, al tiempo que pasamos La Paramera con sus 1.352 metros de altitud, aunque la verdad no tan compactas que ni un avión podría cruzarlas. Pasamos ahora por una gran trinchera practicada en la roca y se nos avisa de peligro de desprendimientos, en el año en que más desprendimientos he visto en mi vida, me alarma, me pone en alerta y le pongo el casco al coche por si los pedruscos. A la izquierda aparece una inmensa nube nodriza, seguramente repleta de cientos de ovnis dispuestos a transitar raudos el cielo terrestre. Anuncio de fuente, pero no se ven ni colas ni aglomeraciones de personal para llenar sus garrafas. Lo que sí se ve es el campo encharcado, lleno de agua un abrevadero con su chorrito...


115 lo ha parecido. En un kilómetro se nos reclama atención ya que tenemos curvas para acá y curvas para allá. Sin darnos tiempo a salir de una concentración de accidentes, nos vemos metidos en otra zona de avalancha de ciervos. Las cumbres están cubiertas por la nubes. Las laderas se cuadriculan con sus muros la vaca es mansa y tentetieso. Estas divagaciones nos cogen desprevenidos ante un nuevo tramo de concentración de accidentes. En la bajada de esta cordillera vemos un pantano, vemos retazos de la antigua carretera, algunas curvas han sido eliminadas. Vemos una senda o camino a nuestra izquierda, divisorios y sus acotaciones, y resultan unas laderas parceladas, divididas por rectángulos, más o menos imperfectos, en ocasiones hasta con lados curvos. Pasamos sobre un puente de granito de gran cilindrada, pero una vez más no se nos indica sobre lo que estamos pasando. Las cunetas están muy adecentadas y encauzadas, la carretera está muy bien, los guardarraíles tienen su zona de atención a motoristas, vamos para frenar el impacto de los motoristas. Ahora lo que se nos van a abalanzar son vacas, de los ciervos hemos pasado al aviso de peligro por vacas. Aunque hay que señalar que mientras la actitud del ciervo es realmente agresiva la de desconocemos a qué categoría, etnia o cultura corresponde. Entramos en El Barraco y no vemos ciclistas. Eso sí las luces festivas cruzan la calle-carretera; desconocemos si es por fiestas o por la Semana Santa. Enorme iglesia a nuestra derecha, una mole de granito. A la salida algunas casas viejas que podrían tener su encanto pero que están entre rotas y abandonadas, fanés y descangallás. Los árboles florecidos se mezclan con los perennes y es todo un espectáculo de la naturaleza. Con las grandes cimas detrás cubiertas con ridículos tramos de escuálidos metros donde se permite el adelantamiento, aunque se necesita un fórmula 1, o una moto de 1.000cc para poder hacerlo. Una gasolinera independiente, marca Juanjo -amarilla-, se presenta de pronto. Ya estamos en el pantano que veíamos desde arriba. Embalse del Burguillo, un sitio increíble, precioso: En el kilómetro 100, ya sólo nos restan ese centenar de kilómetros para llegar a Toledo. El pedregal se hace enorme y los frutales se multiplican y allá de nubes blancas, enormes, estáticas. Al salir de la población se nos vuelve a avisar de un peligro de vacas y sin darnos tiempo a precavernos, la señal de ciervos nos avisa, y con tanto aviso de ataques animales vamos con el corazón en un puño. Todo ello salpimentado con señales de prohibición de adelantar y líneas continuas, que se suceden


116 arriba se ven unas cuantas mimosas, que tiñen de amarillo el granito y el verde. Todo es muy bonito, seguramente sea también muy pijo. Lo que no sé es si estará la chica de la curva por aquí o no. Vamos abrazando el pantano, nos sale una desviación al Valle de Iruelas, que seguramente será una zona preciosa. Hay chalés, no barquitas de pantano, chalés de tomo y lomo. Pinos, abetos, Un robledal aparece a nuestra derecha, acotado por la propia carretera y un bosque de pinos más arriba, que lo cierra. Pinos de repoblación, que siempre lo hemos dicho como escupiéndolo, pero ahora que dejen todos los árboles en sus sitios, por favor. Un gran depósito elevado para almacenamiento de sal, o como le dicen ahora fundentes para ayudar a la viabilidad invernal. Se termina el robledal. Nos encontramos con una frutales, el agua oscura refulge, con las rocas saliendo del agua hasta la línea de flotación. Nos cruzamos con la segunda ambulancia del día, con su sirena, luces y abalorios. Ahora nos topamos con la desviación a Cebreros, el pueblo del chico este... Suárez, no sé si os acordáis de él. Él no. En este momento pasamos sobre un gran viaducto en curva sobre el río Alberche. Río importante, de cuando en el colegio aprendíamos (a base de repetir canturreando) todos los ríos de España y sus afluentes. Pues bien este creo recordar que es afluente del Tajo. Al salir de la contracurva vemos un poblachón que se llama El Tiemblo, “pero mira como tiemblo, ooooo”. Oda a la 12/13 Recuerdo cuando echaba agua destilada en los agujeros de las baterias. Recuerdo cuando con un destornillador una 12/13 un poco de coca-cola en los bornes y aquello estaba hecho. Hoy no hay quién encuentre nada de esto está todo oculto tiene que venir la asistencia con su desfibrilador de automóviles y después a comprar una batería nueva de rancío abolengo británico por supuesto y agradecido de estar en sábado y poder partir sólo con dos horas de retraso.


117 viña pequeña, mocha. Entramos en una zona de pinares y se abre un gran valle, se ve un pueblo al fondo, las nubes se van deshilvanando y deshaciendo. Se suceden las urbanizaciones, setos y jardineros aprestando la cosa porque ya está la Semana Santa encima y vendrán desde Madrid las huestes. bastones extensibles y su mochila se cruza en mi camino y allá se pierde en el retrovisor, que lleves buen camino hasta Santiago, compañero. Sin llegar a entrar en San Martín de Valdeiglesias tomamos una circunvalación que va bordeando el pueblo con sus rotondas, adornadas con olivos, y sus desviaciones Cuando no hemos recorrido aún ni 100 kilómetros hay un hecho curioso, los chopos que estaban allá por Ávila estaban grises, casi muertos, comatosos, aquí empiezan a reverdecer sus puntas, las hojas verdi-amarillas. Mientras dejamos atrás la provincia de Ávila y finalmente la Comunidad de Castilla y León. Nos vamos acercando a la provincia (y Comunidad Autónoma) de Madrid, y a la población de San Martín de Valdeiglesias. Y ahora resulta más curiosa la señalización que nos indica que incluso aquí en Madrid, hay ciervos deseosos de saltar a la carretera y embestir a los automóviles. Todo esto son tierras de pastos, alguna viña diseminada y árboles. Un peregrino con sus como la que nos envía a Plasencia por la M-501. Otra a Brunete, Madrid, de pronto la civilización se derrocha en carreteras que se cruzan, puentes y desvíos. A la vez que vemos la desviación para Cadalso de los Vidrios, comenzamos a ver los maravillosos pinos piñoneros que nos acompañan con sus troncos impresionantes y su copa cual brecol gigante. Algunas mimosas salpican el verde de los pinos componiendo una mezcla de verdes y amarillos. Resumido en la hierba que crece tierna y vibrante, tan rica. Escalona del Alberche, con una magnífica muralla (con castillo- palacio mudejar). Olivos alineados, podados, en perfecta formación para pasar revista. Mimosas, encinas, setos, más setos y flores amarillas, no confundir con flores a maría. Flores amarillas. Aquí paramos a desayunar, que ya va siendo hora. Una leche manchada y media tostada con aceite. Seguimos por la carretera unos cuantos kilómetros y comenzamos a ver el Castillo de Maqueda en la distancia. Una nueva estación de servicio Sin darnos cuenta entramos en la provincia de Toledo, en la Comunidad Autónoma de CastillaLa Mancha. El pinar se va cerrando en espesura, las copas y las ramas cierran el bosque y nos ameniza este tramo con su belleza vegetal. De pronto sin darnos cuenta dejamos atrás Escalona, que después comprobaremos que se llama


118 naranja, Meroil. Y se me atraganta la vida... se me atraganta. Un castillo de exin castillos, tu castillo de exin castillos, mi amor, tu castillo rumbo al norte, rumbo al este, rumbo al noreste. El trigo según avanzamos hacia el sur está más compacto, más alto, y mis lágrimas también. En Maqueda pasamos bajo la N-IV, convertida hoy en A-4. A la derecha de esta N-403, tenemos las obras de una autovía, que será la que en un futuro sustituya a esta nacional. Una gasolinera FF, por aquí, más ya empiezan a reverdecer de una forma espectacular. Otro indicador dice Puerta oro de Toledo, imagino que una urbanización o algo así. Y árboles diseminados, hasta unas frondosidades allá a lo lejos. Villamiel de Toledo y Toledo y Bargas. Y aparece un peregrino... pero de vuelta, va en dirección a Toledo, con su concha y su bordón de madera. En este momento atravesamos el río Guadarrama lo cual nos coge por sorpresa y por eso quedamos impresionados. Gran vegetación de ribera que comienza a despuntar adelante una de Cepsa que quedará como un islote entre la nacional y la autovía. Y ya sólo nos restan 17 kilómetros para llegar a Toledo, fin de la ruta. Encontramos grandes barbechos. Las señales nos informan de que además de un señor con una pala, una vaca está dispuesta a arrojarse sobre nosotros, una salida de camiones, que estemos atentos, un despeñadero y los chopos por aquí con sus hojas, no vemos el agua. Una desviación nos quiere remitir a Madrid y diversos sitios, así que hacemos caso omiso y continuamos a Toledo. Una pequeña señal indica Toledo, pero tampoco hacemos caso, ya que lo nuestro es seguir siempre recto. Estamos en lo que es la calzada de la futura autovía, aunque sólo está en uso un sentido, fondo allá arriba vemos el Alcazar, que sigue sin rendirse, y así son las cosas y así se las hemos contado. Enlazaremos con la N-401 hacia Ciudad Real. El Tajo, aquí está el Tajo, un precioso molino junto a su cauce, un puente de mucho ringo-rango. Y no entramos, no entramos porque nos vamos a recorrer la Nacional 401. eso sí con su radar fijo (fijo que te caza si te descuidas). Hay que tener mala leche para poner un radar en zona de obras, pero ya sabemos cómo nos protege la DGT. Cuando todavía faltan 7 kilómetros para terminar esta N-403 aparece un cartel que nos da la bienvenida a Toledo. Empiezan a recortarse en el horizonte los campanarios eclesiales y resto de torres, incluso vemos los primeros aerogeneradores a un lado, allá lejos. Pasamos sobre un canal, sin nombre ni nada. Y tenemos el Observatorio Geofísico del Instituto Geográfico Nacional del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (así se llamó). Y ahora sí, ya pasamos el cartel oficial de Toledo, al


119 han preguntado a 453 mujeres sobre sus fingimientos sus mentiras sus jadeos de metrónomo sus éxtasis pensando en la quinta planta de el corte inglés pero a mi sólo me importan los fingimientos de la 454 de mi 454 pero por favor, no me digas la verdad o miénteme Se me deshace el alma enamorada mientras me terminas y mi sexo rebosa esclavitud desesperada cuando la espuma de tu boca me ahoga inerte y la luna alumbra tus senos, tus gemidos, tus besos torbellino. Se me rompen los dedos al mirarte y tu aliento cautiva mis caricias cuando yaces desnuda y medio rota yo no puedo escapar al cautiverio. Tus cabellos, tu sonrisa, tus malvadas ocurrencias y tu cúter, tu taladro y lijadora con tus hombros y tu culo me enamoran. Balances Parciales, 2011 454 y Excolma Salvaxe. 2014 o mejor aun olvida la pregunta olvídate y no recuerdes por qué a partir de hoy te voy a llamar 454.


120 Pasa Tiempos. Sí, es verdad que soy uno de los más famosos francotiradores que asediaron Sarajevo, aunque mi lugar de trabajo nunca fue la llamada avenida de los francotiradores. Yo no tenía nada contra aquellas personas, yo no odio a nadie y menos a mis hermanos de fe. Yo simplemente pasaba el tiempo. En mi puesto, cerca del aeropuerto siempre atento, me dediqué durante casi tres años a pasar el tiempo. Seguía un sistema matemático, para elegir a quienes disparaba; nunca disparé a niños, aunque si a mujeres. Contaba en base seis, dejaba pasar a seis personas, ya fuesen veloces de esquina a esquina, reptando tras los bordillos, o escondidos tras los automóviles rotos y varados. Así cada seis personas que vivían, al menos por esa vez, otra tenía que morir, y estoy casi seguro de que todas murieron ya que soy el mejor francotirador, y a cada disparo que hacía el cuerpo quedaba desmadejado y mudo, tendido y roto. Y no se movía en todo el proceso que utilizaban para retirar el cadáver, aunque yo nunca me aproveché de esa circunstancia, a no ser que apareciesen más de seis personas, porque entonces no podía dejar mi Pasa Tiempo y al séptimo le tenía que disparar; creo que esa circunstancia se dio en dos o tres ocasiones. De todo lo que ocurría llevé un censo, una cuenta, que casi, casi se convirtió en una fórmula matemática que me ayudó a pasar tantas noches, con la nieve cubriendo nuestras posiciones, con el temor a un ataque, pero yo pasé el tiempo, contando y contando, sumando de seis en seis más uno y vuelta a empezar. Incluso esta forma de pasar el tiempo tiene un nombre: suma que te pillo. Por todo lo expuesto anteriormente, creo que el Tribunal podrá apreciar que en ningún caso mi actuación haya supuesto ningún crimen contra la humanidad, ni nada por el estilo; como verán simplemente se trataba de pasar el tiempo. El Casco. Me llamo Drovan Patrovic y soy serbio, bueno serbio y musulmán, aunque lo de serbio no está tan claro, desde luego mis abuelos pertenecieron al glorioso Imperio Austrohúngaro, y después de las particiones, reparticiones y derrotas, se quedaron en Serbia. Y desde luego nos hicimos serbios, muy serbios, ultraserbios. Mi padre estuvo en las montañas con Tito, matando alemanes y ustachas y cimentando la gran Yugoeslavia. Yo fui un pionero del Partido de los Trabajadores y ahora que estoy detenido en Holanda, y el Tribunal Penal Internacional dice que soy un criminal de guerra, elevo a los magistrados el siguiente pliego de descargo: Suma que te pillo.


121 Gay Power. Chapas en Papalaguinda citas en el Sex-shop. Contactos guía del ocio, máxima discreción. El inspector de moral vigila tu cama con celo si tomas algo por vía oral se te va a caer el pelo. Por eso: ¡GAY POWER! ¡GAY POWER! Cariño hazme un francés ahora que ya es de noche espérate hasta después que nos vigilan desde ese coche. La felación es pecado un juez de Georgia ordenó. Tirarán a patadas tu puerta, en Sodoma no podrás gozar. El inspector de moral vigila tu cama con celo si tomas algo por vía oral se te va a caer el pelo. Por eso: ¡GAY POWER! ¡GAY POWER! Deicidas. Landrú Se Divierte. Pajares-Zapico. 1987.


122 Auditosobres Sobres, sobres, sobres, sobres, Sobres, Sobres Sobres Sobres Sobres, sobres, sobres, sobres. Audito Ría, Ría, Ría Inter Ná, ná, ná O Exter Ná, ná, ná. Sobres, sobres, sobres, sobres, Sobres, Sobres Sobres Sobres Sobres, sobres, sobres, sobres. Ría, ría, ría Ná, ná, ná, Ná, ná, ná. Auditosobres, auditosobres, auditosobres, Auditosobres, auditosobres, auditosobres, Ría, ría, ría Ná, ná, ná, Ná, ná, ná. Auditosobres, auditosobres, auditosobres, Auditosobres, auditosobres, auditosobres, Ría, ría, ría Ná, ná, ná, Ná, ná, ná. Auditosobres, Que sobran, Auditosobres, Que sobran Auditosobres, Que sobran, Auditosobres, Que sobran Audito, Ría Audito Ná, Ná Y Ná.


123 acabelos no es el Gólgota. Y volvieron a rasgarse las vestiduras. Después de conocer la Nueva Cocina Vasca, las Nuevas Tecnologías, El Nuevo Rock Americano, etc., nos encontramos con el Nuevo Fariseísmo, la Nueva Hipocresía, la ancestral intransigencia, el maniqueísmo hiriente, la demagogia más brutal. Lo peor de todo ello es que ya no procede exclusivamente de aquellos que siempre han enarbolado la bandera de la oscuridad y el recelo; ahora proviene de quienes dicen amar la libertad, la democracia y sobre todo la libre elección de cada cual. Y se sienten ofendidos, pero no sólo ellos –que es lo más grave– sino que de su actitud hacen bandera de toda una comunidad, de un colectivo, volvemos al resurgir de salva patrias, los ofendidos por todo, el corazón y la mente de un pueblo. ¿Y qué consiguen? Sembrar la discordia y sobre todo que observemos, caída su careta, su verdadero rostro y conseguir que no nos vuelvan a engañar. Ahora reflexionemos y digamos lo que realmente nos parece sangrante, hiriente y morboso: el incumplimiento de las promesas, el viraje derechoide, el pesebrismo, la falta de claridad ante el pueblo; y ahora que ya somos legalmente colonia, y siguiendo consignas de la nueva Madre Patria, vamos a perseguir al rock no entreguista, vamos a librar a una parte del pueblo de la lacra perniciosa, que no se acopla a nuestras ideas, y sobre todo del tremendo peligro que supone el que pueda despertar conciencias. Así pues Cacabelos no es el Gólgota, un concejal socialista (sic) no es el llorado Jesús de Nazaret y nadie está obligado a ir a vernos, pero si quieres pecar y divertirte, te esperamos. (Texto inédito, ante la dimisión de un concejal del PSOE en Cacabelos por la contratación de Deicidas para tocar en las fiestas del pueblo, un jueves santo de 1985). C Investigo el sentido de tus manos duplicadas… plegarias inmóviles antología de caricias remotas, cercenadas. Desayuno en la cama, buenos días, flores congeladas revoltijo de saleros sin agujero, pizca de engaño, idolatría de la mentira, un muñón, un mendrugo, y el cielo vira y mi cabeza estalla. Litro de versos. 2009


N-625. Mansilla de las Mulas-Arriondas. La mañana en que Manuel Rivas me ofreció bizcocho había comenzado como cualquier otra, después de un día entero en la calle, cervezas, literatura y rock. Acababa de tomarme una tostada con mermelada (cosas del norte, que no sólo no saD e - cir que esta nacional va contracorrien - te del Sella, casi desde su desembocadura en Ribadesella (cerca, cerca de Arriondas) hasta su nacimiento junto a la carretera en la Fuente del Infierno, y desde Riaño acompaña a la calzada el padre Esla, después de ser domeñado y remansado en la maldita presa. En los primeros kilómetros todo es caserío y centros y campamentos de aventura, con piraguas y salvavidas por doquier, coches en todos los arcenes y huecos, y pescadores con la caña a la espalda, esperando pillar cualquier pez desprevenido o pendiente de la convocab e n lo que es la cachuela, sino que ni siquiera te ofrecen un buen chorreón de aceite para regar sus exquisitos panes), sabe qué puedes encontrar allí. Y antes de darme cuenta estaba en Arriondas, en una glorieta con gasolinera, tirolina, pasarela de cuerdas, piraguas y lo más importante, pareja verde-amarilla de picoletos, que desde luego no estaban ordenando el tráfico caótico. En este momento decidí hacer la N-625 y llegar hasta Mansilla de las Mulas. Pero como no llevaba la grabadora a mano, el teléfono lo usaba para hablar y con tanta curva era imposible apuntar lo más mínimo, esta ruta será de memoria, y como se sabe la memoria es engañosa, mentireira y hasta embaucadora, así que no me responsabilizo de nada, ni siquiera de su existencia. En primer lugar que apenas hay zonas de concentración de accidentes señalados ya que prácticamente es una carretera diseñada para provocar accidentes, estrecha, sin arcén, a veces más estrecha y en una continua curva, contracurva y vuelta a curvar. Otras señalizaciones como vacas y ciervos al acecho no los voy a reseñar ya que es un sobresalto tras otro. Y aunque no tiene señal, hay que tener cuidado porque pueden saltar los salmones para cruzar la calzada. toria electoral, por ejemplo. Así llegamos y pasamos Cangas de Onís, donde el puente romano (ja) es de postal, y las casonas son de quitar el hipo, lo que quitarían los que las construyeron a sus semejantes.… Zigzaguea sin descanso la carretera atravesando pueblines y casas aisladas, el Sella siempre a la derecha marcando nuestro destino en cualquier curva. Mención especial merece Vega de Cien, más que nada porque un despistado, que venía en sentido contrario, debió de entender “Métele a Cien” pues así venía, y por mi carril… un susto, un cagamento y asunto resuelto. Así, con cuidado


y suerte, comenzamos el Desfiladero de los Beyos, que es precioso, espectacular, pero la carretera se estrecha más (sí, sí más) y las curvas forman un sacacorchos… en medio de esta belleza está la Cascada de Aguasaliu, en esta época con poco caudal, pero que en primavera es e s p e c t a c u l a r (digo yo). Siguiendo, siguiendo y sorteando guiris (nacionales o extranjeros) entramos en León, porque es donde se entra en León, a pesar de cierto cartelón administrativo que no sé qué dice. La carretera comienza a ponerse pindia, y subimos y subimos, y los robles empiezan a enseñorearse del zanos, que empiezan a estar apetecibles. Un desvío a la derecha nos llevaría a Sabero, por la N-621, pero no es esa nuestra ruta hoy, no es ese nuestro camino, ni el Museo de la Siderurgia, ni ver los primeros altos hornos, ni nada de eso, ni las escenas de cine mudo. En Cistierna se estrena una circunvalación que parece capitalina, saltando sobre el río y dejando a la gris población ladeada, sola a los pies de la peñas, las últimas peñas antes de entrar en la ribera, que se abre y expande, con sus sotos de chopos y algún rebollar descolocado, y el rastrojo del cereal que ya está a buen repaisaje y Sajambre manda y ordena el territorio. Pasamos junto a la Fuente del Infierno donde nace el Sella, que nos ha abrazado durante todo el camino. En el Pontón, alcanzamos la altitud máxima del viaje de ese día, no olvidar que habíamos partido del nivel del mar, esto es 0 metros. Hemos subido, como si nada, hasta 1.280 metros sobre ese 0 que dejamos atrás no hace ni una hora. Antes de darnos cuenta las colas del siniestro pantano aparecen, con la antigua carretera sumergiéndose directa en los prados inundados, arrebatados a punta de cetme y porra y tente-tieso. Cruce con la N-621, Unquera-León, que me mira golosita hacia Cantabria, y que comparte trazado hacia el sur durante bastantes kilómetros con mi N-625, y Nuevo Riaño, postizo y alpino, todo cartón piedra salvo la iglesia, que no era la suya, pero allí la montaron. Y el pantano rodeado del circo de picos pelados, calizos, formidables, y los recuerdos, el lastre del pasado, los tejados tan hundidos, como las almas de quienes mandaron el valle a la muerte. Dejamos atrás la presa, DEMOLICIÓN, pintó durante años, y ya seguimos al padre Esla que escapa tumultuoso abrazando la carretera, con los pueblos, las casas, los campos y los mancaudo. Y se entra ahora en la Comarca de Rueda y el adobe y el tapial se enseñorean en el caserío, y los pueblos se hacen pequeños y el Esla se acerca y se aleja, a su gusto de la carretera. Casi antes del morir en Mansilla de las Mulas dejamos una cárcel, si eso es lo que es, allí donde casi no se ve, allí donde no molesta a nadie, allí donde se encierra a personas, no sé por qué, pero se las encierra y mi amigo Jaime Torcida hace revistas y trabaja con ellos. Y en Mansilla de las Mulas muere este camino, muere tributando en la N-601, muere donde un gran soto de chopos recibe al Esla, que avanza raudo camino del Duero, pero esa es otra historia.


126 El cielo de Madrid está lleno de vencejos que vuelan entre a c r o b á tic o s y d a n z a rin e s. U n a p e q u e ñ a t e r r a z a, el r uid o d e la ciu d a d r sol , s aet oza y sodaj et sol , ort nec l ed s ar es art s al eds ed odaugitr o ma a s c a cielo s p o r a q u í y allá. Y u n b e s o, ¿ q u é m á s p u e d o p e dir ? Escuchando ayer Discópolis de Radio 3, apareció Carmen París presentando su último trabajo, InCubando, pensado y creado en Cuba como indica el título. Habló de uno de los temas, Distancia espeluznante, y contó que se le ocurrió leyendo un libro mientras sobrevolaba el Atlántico a medio camino entre Cuba y España, y que allí aparecía una de las teorías de Einstein llamada de la Distancia Espeluznante y me flechó, me dejó enamorado de las palabras, las ideas, en fin que me he puesto a buscar y resulta que un buen título es fruto de una mala traducción, ya que la cosa de Einstein es exactamente “espeluznante acción a distancia” sobre física quántica... Resumiendo que el título es precioso y como dijo el otro e si non è vero, è ben trovato. Un bote sin remos acostado entre la arena, los juncos, las hiervas. Un bote donde esconden los niños las sorpresas para cuando sean mayores y las necesiten para vivir. Fotomatón, 2013.


127 Hace fresco esta mañana, llovizna y el viento despeina los matojos. A mi lado dos hombres en la pendie n t e v a r ean lo s olivo s para cosechar la aceituna. Es dom ni og h , eca oy , olam se ot y a al ni temperie por placer, ellos por trabajo. Oliv a r es que ascien den en las estribaciones de Sierra Morena, olivares antiguos, fastuosos, olivares c a r g a d os de vid a, d e futuro aceite, de co ol er a s . sodagap l O vi ra es, ol vi ares.


128 L ’âge des ténèbres Acabo de ver, por fin, la Edad de la ignorancia de mi admirado Denys Arcand. Uno de los graves problemas de vivir en las periferias, y digo periferias porque vivo en tres, es que el cine de verdad prácticamente no se proyecta en estos lugares. Acabo de ver la película, y desde su tratamiento del guion -qué magnífico guionista es Arcand- hasta la imagen, las actuaciones, todo es soberbio, la ópera, las alucinaciones, la soledad, la agonía de la moral de la ética, el cretinismo, lo políticamente correcto, los formalismos. El final es tranquilo, apaciguado, frente a un lienzo de agua, viento, cielos y montañas. Pelando manzanas. Otras tres películas me han encantado de Arcand, Jesús de Montreal, El declive del imperio americano (tan importante en mi vida, !!!cuánto me marcó¡¡¡), y la más reciente Las invasiones bárbaras. No conozco cronista, ya sea escrito, pintado o cantado, que nos muestre la sociedad que padecemos y de la que formamos parte, más aguda, certera, mordazmente. NSi no lo conoces, búscalo. o es lo mismo voluminosa que voluptuosa. rullas. Elevan sus cuerpos asustadizos graznando asustadas, huyen aunque ya nadie se las come ni las mata. Su ruido es magnífico en la madrugada helada. Las bandadas llegan en magnas formaciones en uve, atravesando toda la península y quedando acantonadas acá y allá. Unas más al norte, muchas en las dehesas del sur y el oes - te. Son grullas y me gusta verlas como las cigüeñas, los alcotanes, los buitres tan parsimoniosos y todos los patos en las tablas y humedades, y las garcillas. Y qué os voy a contar de las garzas reales, de las pocas cosas reales que me gustan. Y el milano, majestuoso en su territorio, mientras en aquella esquina jóvenes águilas dirimen sus diferencias con vuelos rasantes y zarpazos al aire de las plumas. Y los mirlos que miran en los jardines cómo llegan los flamencos, cada vez más arriba, cada vez más tiempo. Y aunque no los tenga a mano, quiero hablar de los frailecillos, que siempre aparecen con el pico lleno de peces… G


129 Piensas q u e me tienes rendido a tus pies esclavizado. Crees que sin ti estoy perdido, no sabes que te he engañado. Caminas de esquina en esquina, aspiras a mujer fatal. Imaginas que el cuero y la gomina te pueden hacer inmortal. Me gusta que me lo pongas difícil, y voy a seguir tu juego hasta el final. Que creas que sufro, que veas que lloro y poder pisar tu orgullo cuando más tranquila estés. Te lo haces siempre con otros, mi turno no llega jamás. Pero estate segura una noche, a ti te tocará llorar. Siempre conmigo altiva. tú sola te doblegarás. No quiero que estés de rodillas, no quiero v e r t e jamás . M e gusta que me lo pongas difícil, y voy a seguir tu juego hasta el final. Que creas que sufro, que veas que lloro y poder pisar tu orgullo cuando más tranquila estés. Circulas muy rápidamente, no es buena la velocidad. Te estrellas lo veo seguro, contra mí te vas a estrellar. Nunca quisiste creerme, ahora es muy tarde ya. Mira a ver si te comprende alguno que a tu lado esté. Me gusta que me lo pongas difícil, y voy a seguir tu juego hasta el final. Que creas que sufro, que veas que lloro y poder pisar tu orgullo cuando más tranquila estés. Deicidas. Landrú Se Divierte. Pajares-Zapico. 1987. Me gusta que me lo pongas difícil. (Nana para deseos imposibles).


130 umbina. Con unas gotas decían que la mujer más desinteresada se volvía un volcán, un Vesubio. Como tantas leyendas urbanas, para mí se quedó en eso, porque siempre había alguno que decía que tenía, que su primo, que su amigo, que alguien. Pero vamos, nada de nada ni de eso ni de lo otro, y además para ponerlo en la bebida tendría que haber habido alguna chica cerca de nosotros. Mucho más tarde hemos aprendido que las chicas vienen con todo incorporado… siempre y cuando ellas quieran, claro. (Nota. Veo que sigue la leyenda, Internet está llena de páginas y preguntas al respecto). A rrebato. Hoy la prensa toca a rebato, celebrando la recu - peración de Arreba - to. Ahora resulta que todo el mundo está fascinado por esa pe - lícula, que ha per - manecido en el olvido durante casi 30 años. A mí me encantó, aun - que no sé si seguirá ha - ciéndolo, tengo el DVD de El País y todavía no he decidido verlo. Definitivamente creo que es mejor dejar cada cosa en su cajita cerebral y no me - nearlo mucho. Vamos, que se - guro que la veo. Ya os contaré. Tuve un bar que se llamó Arre - bato, y afortunadamente lo ce - rró la policía en un concierto de Cardiacos, Flechazos y Deicidas. Y Neperiano. Acusación, junto al nepotismo, de favorecer a todo lo relacionado con la base e. Si no lo entiendes, que sepas que es fundamental para la arquitectura. ntre los polos opuestos y los polos expuestos me quedo con los polos de limón E


131 Marta El corazón de las mil Martas (Instrucciones de uso: leer, si se quiere, escuchando Land Of 1000 Dances, por ejemplo esta versión http://www.youtube.com/watch?v=7fa4BfPQiKs). Los corazones de Marta. Neurótica Books. 2014 Marta bombea corazones desde cada esquina de sus ventrículos regala su energía con luz o sin luz ella siempre está dispuesta a derramar su corazón sobre todos nosotros sus amigos sus corazonamigos esos a quienes nos quiere y la queremos y también se derrama ante esos otros peor para ellos. Marta nos regala corazones abrigados o desnudos con cuello vuelto o en tirantes corazones dilatados u obsesionados con ramajes cuerdas cables espumillón. Marta nos regala y nos tiene en cuenta y nos obsequia cada día cada tarde a veces ya de noche con la víscera el músculo el amor y el desgarro las canciones que tararea mientras busca corazones que nos envuelve para el sueño el delirio Marta nos quiere y por eso nos ruge c o r a z o n e s.


132 as paredes desconchadas sirven de refugio a ojos centelleantes que tras párpados arrugados y verdosos duermen el silencio. En el techo las goteras Apuntan directamente sobre botes de pintura y mermelada, dentro de los cuales estallan acompasadamente las gotas de barro. Observándolo todo una mecedora inmóvil barnizada de dolor y cubierta de olvido. En la cama, siempre deshecha, se acumulan los excrementos de los gatos L (A Juan Carlos Pajares). Revista Diente de León. 1981 que entran sigilosos por la desvencijada puerta del balcón. El espejo velado carrete mantiene fijas cuantas imágenes se han reflejado en él. ahora picado y sucio sólo se enfrenta a la desgarrada cortina de la ventana. Las botellas alfombran el suelo y en el rincón más oscuro se deshacen unos huesos amarillentos coronados por un largo mechón blanco.


133 1. Viaje y trama a la cementera abandonada, decepción ya que hay un nudo de carreteras sobre el lugar. 2. Vuelta a Madrid, decepcionada. 3. Con Gor a los aparatos, descubren en otra de las galerías de fotos un hotel del siglo XIX, en el que tras un viaje por todas las plantas, jardines, etc. descubren una silueta naif dibujada con cal sobre el suelo con una cesta en el lugar de la cabeza. La emoción se ceba en Alicia, que comienza a recopilar información sobre el lugar, prensa en Internet, desaparecidos, desaparecidas. Descubre que no hay nada de nada, pero confirma que el lugar continúa sin demoler (Normandía o Bretaña). 4. Movida familiar, situaciones de tensión y humor escéptico. 5. Acude a un concurso para conseguir dinero para viajar a Bretaña (Pensarlo muy bien). 6. Viaje a Bretaña. 7. Se ve que alguien está observando las direcciones de quienes entran en la página de las fotos y, claro, hay dos direcciones que destacan su atención, la de la tienda y la de la casa de GOR. 8. Aeropuerto, un piloto baja del avión, sube a la furgoneta con sus compañeros y desaparece. 9. El piloto (de civil) visita la tienda de Internet. Pero nadie acude a sus páginas. 10. Alicia consulta la pagina desde el hotel camino de Bretaña. 11. El piloto observa la consulta y sonrie. 12. Alicia llega al hotel. Es imposible entrar; todas las entradas están tapadas. Consigue entrar quitando unos ladrillos de una ventana trasera. 13. Recorrido por los pasillos del hotel. 14. Una presencia se cierne tras Alicia. 15. Alicia llega al sótano y ve la figura sobre el suelo de ladrillo. Busca a su alrededor y con un pequeño hierro comienza a intentar mover los ladrillos. Al cabo de un rato está despeinada, sudorosa, con la camisa fuera de los pantalones, etc… 16. La presencia se hace tenue, no hay respiraciones, ni cosas de esas de la pelis de miedo. 17. Alicia encuentra algo, se asusta, se detiene, coge impulso y continúa. Con la mano aparta la tierra y saca una muñeca hinchable, rompe a llorar y se da cuenta de que está sola en un lugar remoto, abandonado. 18. La presencia desaparece. 19. Alicia pasea por la playa meditando. 20. Sube al tren y se dirige a París. 21. En el andén de la estación baja del vagón y el piloto se tropieza con ella, se disculpa y sigue su camino. 22. Está en la cafetería de la estación leyendo, cansada, derrotada. 23. El piloto observa tras la cristalera superior. 24. Anuncian el tren para España. 25. Alicia se dirige con su maletita hacia las escaleras, sube al tren, busca su compartimento. 26. El piloto sube al tren. 27. Alicia en su compartimento dormita. 28. Sombra del piloto. 29. Compartimento vacío, la ventanilla abierta, las cortinas en negro. 30. Fundido en negro. Fin (Notas de trabajo de guión cinematográfico 2002) Pregúntale a Alicia. Notas para Pregúntale a Alicia


134 Prozac para vivir el día y orfidal para dormir la noche, sin sobresaltos nocturnos, sobresaltos, ahogos, angustia, ausencia. Tras varios meses de llantos y asfixia, había pensado en volverme loco o pedir pastillas. Tras varios meses de volverme loco pensé que el llanto no había hecho más que acentuar mi incipiente presbicia. Tras varios meses de asfixia y locura cotidiana y después de marchas solitarias de dos, tres o cuatro horas. Con los pies llenos de ampollas, sin amapolas ya en esta época del año, con los árboles tendiendo sus ramas a mi paso, y las latas de Acuarios, calientes y escasas, camino o reviento, y casi, casi me quedo con el reviento. Espero en el cine, con el móvil en la mano una llamada, un susurro, una señal del más acá, porque desde el más allá ya he tenido demasiadas, o demasiado pocas, en cualquier caso demasiadas. Sorprendo a la mente descuidada y rara, pasmosa y agitada mientras susurro desde mi cuarto, un lugar, una hora, un quizá podrá ser, un será tal vez, un yo qué sé, un no pudo ser. Y el tormento llega justo después de la comida, y me tiembla el alma hasta los labios, y me habita la desazón, la ignorancia más absoluta A xfisia mientras el calor me deshace, me desgrana, acaba conmigo, pero sólo virtualmente, por desgracia sigo respirando, después del temblor, después del miedo, después de El Tiempo y la telenovela, después del sudor, el calor, el horror. Y si camino por las aceras, desgastadas ya de gentes perdidas, gentes absurdas, gentes dopadas hasta la tranquilidad más absoluta, entonces ya no concibo una vereda, junto a un regato, donde depositar las balsas de juntos y espinos, y verlas alejarse hacia el canal. Arrugas en el alma al despertarme con miedo y asco a la vez, miedo a todo un nuevo día por delante, y asco por todo un nuevo día por delante. Y por detrás, se escurren las horas tan lentas, con una parsimonia tan desesperante que desearía no despertar, y quedar arrugado, acurrucado en un nido, aunque fuese un nido de víboras, por favor. No veo más horizonte que llegar a la noche, tomar mi pastilla y esperar a que rápidamente el libro caiga de mis manos, dándome directamente en la cara, una, dos, tres veces…ya está. Otra noche sin excursiones nocturnas, sin aspavientos al ahogarme, sin dolor al morderme la lengua, fuerte, cortante; tanto como para llenarme la boca de sangre, una sangre que no se derramará ni siquiera me servirá para terminar un poco.


135 Recorro los montes de mi infancia desde la memoria. Recorro los montes donde vine amatar la tosferina. Recorro los montes y el horror me asalta a cada curva del camino del sendero todo lleno de infiernos abiertos excavando y matando todo todo todo camino del averno sito en la oficina Infiernos abiertos A Juan Carlos Mestre por plantar cara al mafioso. Revista Ombligo. 2013 principal de ese grupo minero mafioso que ha destruido la memoria de mi infanciay lo que es peor el futurode los árbolesde las águilasde los jabalísde los corzos. Asesinato con alevosía premeditacióny con ánimo de lucro mucho lucro. Infiernos abierto s


136 ular. Un tal Jular. La primera noticia que tuve de la existencia de un tal Jular, fue que era comunista, muy malo por supuesto, que manipulaba a los estudiantes para que se manifestaran mientras él con su camarilla (mucho más tarde supe que era la célula de dirección) impartían consignas desde la segunda planta de una cafetería de la capital leonesa. Qué miedo me dio, la verdad. Algo más tarde, o antes, no lo sé muy bien, supe que era artista, pintor y esas cosas. Realizó un cartel de las fiestas pueblerinas de San Froilán, en el que simbolizó a la dictadura y sus m a n t e n e d o r e s , además de colocar u n a banda republicana al lobo. La carnicería del barrio lució el cartel incluso después de que se diese la orden de retirada. Después, mucho después conocí a Manolo y siempre nos hemos mirado con esa sorna que nos otorga el apreciarnos desde el extremo de nuestras miradas. Entre una cosa y otra muchos Julares han formado parte de mi vida, y bien contento que estoy. La exposición que se reúne aquí (y de la que la mayoría de obras no conocía, nunca he sido lector de la prensa comunista) es una magnífica retrospectiva. Desde Proa en la que el trazo se siente vigoroso, imagino que también cuidadoso. Hasta las caricaturas en las que siempre asocia el crimen al elemento, como los misiles al tal Serra (ahora tendrías que rodearlo de billetes de 500 euros). P e r o no crean ustedes que el incombustible Manolo Jular se ha apartado ahora de la crítica y el humor gráfico, sólo que ahora no le hace falta más que su ordenador y su amor vitriólico por todos estos gobernantes, banqueros y mandamases golfos, ladrones y sinvergüenzas que nos desgobiernan. Sólo es necesario asomarse a su muro de facebook, que desde luego no es de lamentaciones sino de denuncia, ataque, sosteniendo por siempre la antorcha de la crítica y la contracorriente. No quiero terminar sin advertir antes, que a mí lo que más me gusta de Manolo Jular son sus hijas. as malas compañías suelen tener momentos excitantes ni p u n t o d e c o m p a r a ció n c o n la s b u e n a s s ole d a d e s. L Texto para la Exposición. Manuel Jular. Humor gráfico en Tiempos revueltos. 2014. J


137 Fue un amor a primera prisa contra la puerta raudo Nadie mencionó yveloz. nombre alguno ni un teléfono ni un mísero papel arrugado nunca olvidaré aunque su sabor rotundo, atesoraba en sus labios todo el salitre de todos los mares y algún que otro océano. Cada día hay menos latas pidiendo un abrelatas, para qué hablar de abrirlas a cuchillo. Con lo fácil, el abre fácil, las latas nos entrenan para quitar el seguro a las granadas. Pero yo prefiero abrir a cuchillo para que duela para que sientan la culpa. Todos esos que son una lata que tanto nos molestan. Excolma Salvaxe. 2014 Excolma Salvaxe. 2014 Círculo polar π ártico π antártico π círculo católico π círculo de lectores π círculo de bellas artes π círculo de fuego π círculo de amor π círculo concéntrico π π pi piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii desconexión. Fotomatón, 2013.


Parece ser que sesudas inve s t i g a c i o n e s científicas explican por qué, casi siempre, el camino de vuelta se hace más corto a la compresión de nuestro cerebro, lo celebro. Casi nada más subir al coche rememoro la versión, infructuosa que intenté montar con unos buenos amigos, pero las distancias y los quehaceres no van con las canciones, al final he terminado la letra después de mucho divagar, la solución me la dio leer a mi querido Vicente Muñoz Álvarez, el tema es On the road again de Willi Nelson, y la tarareo de madrugada: On the road again/En ruta otra vez En Ruta otra vez es temprano y me voy hoy también no recuerdo hacia dónde conduciendo y silbando esta vez. Amigos los de ayer las canciones y las chicas ya veremos esta vez haz el equipaje otra vez Las maletas de zapatos de un solo pie y mañana ya veremos dónde, dónde, dónde venderé. En ruta otra vez por llanuras o montañas marcharé en los ríos y los lagos en los bares a tu lado cantaré. A las chicas las dejé en un valle algo lejano o tal vez ellas se quedaron, ellas me dejaron como ayer. Voy corriendo acelerado, alguna vez y los guardias acechando escondidos los malvados, otra vez. Recorriendo toda Iberia estaré encontrando a los amigos cantando en los caminos hoy y ayer. Y no puedo resistirme a marcharme hoy también Y no puedo resistirme a marcharme hoy también. una gran realización en mi vida durante años, he decidido recorrer las carreteras nacionales que yo elija, por supuesto, y vivir para contarlo. Desde luego eliminaremos todas las carreteras radiales que pasan por Madrid, las seis magníficas, las seis carreteras nacionales que se han duplicado y en algunos tramos hasta triplicado, incluso se han peajizado, eso ya me gusta menos, y encima los rodeos y vueltas que nos dan. Para llegar a nuestros puntos de salida, que desde luego podrán realizarse en cualquiera de las direcciones de estas rutas, deberemos recorrer distancias variables para ubicarnos en la posición de salida, pero ese relato lo dejaremos para otro día. Bueno, dejemos las canciones y volvamos a la ruta, al viaje, al ir y venir por este cúmulo de rutas, de carreteras nacionales, de caminos y sensaciones. Las canciones de viajes, los poemas de caminos, los relatos de ausencias y rutas, la memoria de un carretero, que no engrasa sus ejes...todo eso y mucho más acompaña e ilumina mi camino, el recuerdo de un trabajo en proceso sobre carreteras nacionales. ¿Qué tendrán que tanto me atraen? Desde hace años, cuando España comenzó el cambio, en el que no la iba a reconocer ni la madre que la parió, las carreteras nacionales eran aquellas vías que primero incorporaron el arcén, pintura en el centro y laterales de la calzada, y señales, muchas señales, en un país cuajado de herrumbrosas señales de cuidado con las vacas. Después de busc a r CORTO CAMINO DE VUELTA


Así pues un día cualquiera y tan i nsi g nificante como el resto de días doy comienzo a mi vuelta por las carreteras nacionales, sin orden y sin concierto, sin horarios y sin rutas, y sobre todo sin parar, o parando lo mínimo. Me interesa la carretera, los puentes, ríos, puertos, ventas, ramales, campos, montañas, paisajes, sobre todo paisajes; lo que se ve mientras conduces, mecido por la música o la voz de algún o alguna cantamañanas. Por favor, abróchense el cinturón, enciendan su navegador (e intenten hacerle el menor caso posible), conecten su móvil al manos libres, tal vez tengan cobertura y reciban alguna llamada de números privados, ofreciéndole la felicidad en nombre de todas las compañías de telecomunicaciones del mundo mundial. Partimos. Carretera Nacional N-401. Nos encontramos con esta carretera con un pequeño problema de identidad, mientras por un lado se dice que esta ruta enlaza Burguillos de Toledo con Ciudad Real, en el discurrir de sus puntos kilométricos tiene más kilómetros, muchos más y es que en principio enlazó Madrid con Ciudad Real, pero a fuerza de autopistas, se quedó corta, o coja y ya sólo se cuenta su conexión Toledo-Ciudad Real. Esta ruta, camino, vereda, se comienza rodeando Toledo. Y nos desviamos hacia Ciudad Real por la indicación de Nacional 401. Aunque estamos en la A-42, Ciudad Real, y no nos queda otra, p e r o prometemos que intentaremos ir a la N-401 lo antes que podamos. Poco a poco vamos dejando Toledo atrás, la estación del Ave, el Alcázar, y seguimos a la Nacional 401, dejando la Nacional 400 en dirección a Ocaña, y que en otra ocasión recorreremos. Esta ronda se hace eterna rotondeando y dando la vuelta. Nubes altas preciosas, blancas y cargadas de agua. Pinos junto a olivos, más allá encinas. Un camión lleva todo el producto de la poda. En el kilómetro 77 nos indica a Ciudad Real, pero no sabemos por dónde iremos. Seguimos con este intrépido reportaje, por Castilla-La Mansualización, brillo, contraste... Nada más ocupar la habitación se ponía manos a la obra, y después dejaba el aparato puesto durante la corta estancia, ya que mis estancias siempre son cortas por las propias características de mi recorrido. Y las pilas, aquella mujer de la mirada turbadora llevaba una gran bolsa de pilas desordenadas por colores y cambiaba las pilas de los mandos de unos hoteles en otros y así decía que las pilas que todo lo veían viajaban también y contaban a los aparatos lo que sucedía en otros cuartos, otras estancias, las soledades y las pasiones, todo lo que sucede en esas anodinas habitaciones que al apagar la luz parecen digerirte. cha. Salida a Sonseca, que será por donde nos dirigiremos a Ciudad Real, se ven al fondo aerogeneradores y montañas como conos perfectos. Abandonamos la autovía de los viñedos, y vamos por la N-401, en obras y tomamos la dirección a Ciudad Real, obras, impresionante, Ciudad Real a 110. Un área de servicio que nos da acceso a un polígono industrial, viendo la cantidad e importancia de los polígonos industriales estamos sopesando el hacer una serie de polígonos industriales, ya que los hay en casi todos los pueblos, de todos los tamaños y modalidades. Coincidí en un determinado número de hoteles de kilómetros con aquella mujer, que tanto me cautivó en aquella época, que dejaba siempre desintonizados los televisores de los cuartos, tanto de emisoras como los ajustes de v i -


Burguillos de Toledo queda fuera de la ruta, a la derecha, vemos que se ha convertido en un gran centro residencial. Bordeamos Burguillos por la circunvalación. Continuamos y no sabemos hasta dónde nos llevarán nuestros pasos. Avanzamos viendo una increíble alineación de olivos, con pies centenarios, con sus almendros que apuran ya su floración. Olivos perfectos y al fondo, cerrando el paisaje, los montes. Comienza a haber alguna zona de cereal que apunta, pero muy pequeño. Ajofrín y Sonseca, una pasarela y una gasolinera de Repsol, pero de las desvaídas, con el gris azulado tan desgastad o del sol y la lluvia que casi parece borrado. Una imponente masa pétrea se sitúa al sur con un inmenso murallón que nos dificultará el paso. Habrá un túnel o algo para atravesarlo. A la derecha queda una población que es Sonseca. Una gran planta solar mira al sur en estos momentos, 11,43. Cargando sol. A la izquierda el cementerio con cientos de cipreses. A la izquierda, muy lejos, se ve un castillo, que incluso en la distancia se adivina majestuoso. Y más aerogeneradores enfrentados al castillo. Sonseca sur, acceso al polígono industrial. Recuerdo los tiempos en que usaba neumáticos de segunda mano, siempre importados de Alemania, y ese era el problema, el coche desde el primer momento cogía modos inadmisibles y pensaba que estaba permanent e - mente en las autopistas alemanas, tan limpias, tan anchas, tan regadas con otras sangres. Todo esto y mucho más que debo callar observo y anoto cuidadoso mientras se cumplen los más de dos millones de kilómetros recorridos en este deambular perpetuo sin destino pero siempre con dirección al más allá. Con lo magníficos que son los polígonos industriales me pregunto por qué no aparece junto a la señalización de su acceso el indicador de cámara de fotos, ya que son unos platós impresionantes y lugares para fotografiar muy interesantes. A la izquierda aparece una emsiguen contando desde Madrid. Comenzamos a ver esa construcción manchega de paredones rodeando la casa, encalados, un gran portalón, que presumimos que da paso a amplios corralones. Vemos una pintada, que dice No a la dictadura fiscal, creo que muchos podemos estar de acuerdo, aunque espero que sin llegar a los extremos de los “patriotas” n orteam e rican os que vuelan un edificio por eso y menos. Aunque desde luego No a la dictadura fiscal que nos aprieta a los mismos y deja de lado a los de siempre. Se nos ofrecen dos caminos para llegar a Los Yébenes, por la derecha por un puerto, como camino pintoresco con vistas o por el túnel, elegimos el túnel que es el de la presa cuya razón social es Carrocerías y Plazas de toros, así que aquellos que necesiten una plaza de toros ya saben dónde pueden comprarla. Sobre el kilómetro 101 de la N-401. Y ahora hacemos nuestra entrada triunfal en Orgaz, buscaremos el entierro del Conde de. Posada de la Cal, un sitio de postinete. Un silo enorme, gasolinera de Cepsa, fábrica de quesos, una iglesia llena de chapiteles, Arias la mantequilla, Cooperativa Vinícola Cristo del Olivo integrada en Caja Rural con sus depósitos para el vino, claro. Un castillo perfecto, con su torre del homenaje, y el Conde Orgaz debe reposar tranquilo en su cuadro. Dos surtidores de gasolina que fueron de Campsa en su momento, el pueblo requiebra, se dobla, una señal nos dice Los Yébenes 9, Ciudad Real 84. Como se ve, los kilómetros s e


actual Nacional 401 (unos meses después encontrándose los túneles cerrados, iremos por la ruta pintoresca, llegando a un crestería de molinos de viento y atravesando el pueblo por el centro). Mientras subimos vemos una masa de olivos impresionante y que sube por la ladera hasta la mitad. Qué belleza la de los olivares viejos. Antes de entrar en el túnel de 900 metros de longitud hemos encontrado varado un camión q u i t a n i e v e s , con su enorme pala, y los banderines rojos a ambos lados de la misma. Vamos casi en caravana desde que hemos salido de Toledo, pero no ten e m o s prisa y si pausa para poder contar todo lo que vemos. Las esporas de los cardos revolotean sobre la calzada, y haciendo uso de sus sistemas de vuelo y aterrizaje se esparcen y algunas, sin duda, terminarán germinando, pero ahora me embriaga la fragancia de las primeras brevas coloreadas por las picotas del Jerte, que degusto mientras pierdo la mirada al frente, siempre al frente. Se abre ante nosotros una enorme vega, donde al principio predominan los olivos pero donde se enseguida se hacen dueños del paisaje y del territorio los frutales, que rompen a florecer de forma espectacular. Increíble la enorme cantidad de frutales que escoltan a ambos lados de la carretera en perfecta e inmaculada formación. Una maravilla, recomendable 100% en esta época. Algunos antig u o s muestran un porte extraordinario. Este valle está rodeado por montañas, y repleto de olivares y frutales. Una peña con un san algo, San Pedro, San Juan… y debe ser realmente imponente. A la derecha la vía del Ave, con su catenaria especial, muy cercana a la carretera, en algún momento nos cruzaremos, por arriba, por abajo o por algún lado. Efe c t i va m e n t e la vía nos cruza por un puente, a la salida del mismo tenemos a la derecha un castillo bastante bien conservado con alguna demolición parcial. Tiene una torre del homenaje impresionante, la muralla es la que tiene algunos la carretera está Urda y al otro la Estación de Urda, es uno de esos sitios que tienen la estación separada del pueblo, unos pocos kilómetros, metros o hectómetros (por si hay que beber). En estos momentos pasado el punto kilométrico 132 volvemos a ser amenazados con que una vaca puede atacarnos, pondremos mucho cuidado en que la vaca no nos ataque. Aparece lo que parece un hotel de carretera, restaurante y camas, El Raso. Una gasolinera de Campsa, pero está cerrada. Los campos están empapados, encharcados, todo es agua. Cuatro meses lloviendo, nevando, granizando. El cereal todavía está muy pequeño. Vemos ahora las ruinas de dos derrumbes. En los pueblos diminutos y mesetarios la hora de cierre de la gasolinera indica que se abre el club, bueno el puticlub, y los colores parpadean sobre las fachadas, como cantos de sirenas postmodernos hacia los que navegar. En la nave de las gallinas la luz ilumina día y noche para que los animales sean productivos hasta la pronta muerte. Ahora se nos presenta una auténtica venta manchega, con su corralón, ladrillo encalado, teja roja, tejados tendidos. Seguida de una antigua casa de camineros, que ahora se llama centro de apoyo a no sé qué, completamente restaurada. Y aparece un caminero con la pala, usándola con mesura y sin gran ahínco. Cuando ya se nos aparece un silo, donde guardaban el grano y los trenes se lo llevaban. Estación de Urda, a un lado d e


grandes ventas, que merecerían una visita y unas fotos. Con un par, desvío a la población El Emperador y también el acceso a la Estación de El Emperador. Bosque cerrado de matorral bajo de encina, que empieza a formar el paisaje, aunque con grandes claros destinados al cultivo del cereal. Durante algo más de un kilómetro vemos una plantación de pinos, abetos y cipreses, no sabemos si pertenecerán a un antiguo vivero o será un parque forestal, esa es la imagen que nos da. En las mañanas festivas todos los lavaderos de coches de los extrarradios, políg o n o s y zonas aledañas se llenan de cientos de hombrecitos que pulen y abrillantan delicadamente sus automóviles durante mañanas enteras, mientras algunas de sus mujeres, compañeras, amigas ordenan la casa, abrillantan el aparador y ponen la tercera lavadora del fin de semana. Y las colas para lavar, abrillantar, pulir y repulir los autos ocupan toda la mañana de estos domingos sin dios, sin misa, sin esperanza siquiera. En el k. 145, tenemos la Venta Andaluza Serrana, blanca y azul, y entramos en una zona de bosque de encina que se cierra a medida que se encarama por las laderas. Por nuestra seguridad se nos informa de que la velocidad está controlada por radar, con lo cual iremos como hemos ido todo el camino, que en este tipo de vía y en este tramo es de 100 kilómetros por hora. En el kilóm et r o 148,5 está el radar y se nos avisa de que una vaca está al acecho, no sabemos si podremos lidiar con el radar, la vaca y el resto de vehículos; no le deseamos a nadie este trance. Provincia de Ciudad Real, y nada más entrar, tenemos control de velocidad por nuestra seguridad, una cruz en memoría de quienes ya no están y un disculpen las molestias que estamos obrando para mejorar y tal y tal. Las montañas empiezan a enseñar las afloraciones de roca. En el kilómetro 150 tenemos otro radar, sin cámara de seguridad… (ustedes ya me entienden). Cruzamos el arroyo Los Fresnos, muy pequeño voritas, mejor. La vegetación se hace más austera, romero, romero en flor (Lole y Manuel, qué gusto). Aunque en el kilómetro 156 explota de nuevo, prunos, palmeras, rosales, narcisos, y aparece el murete alto de piedra, de más de dos metros de altura, rematado con teja, que guarda muy bien lo que se tiene que guardar. En las afueras de tantas ciudades pequeñas o minúsculas aparecen formaciones de coches varados durante la mañana, después las maestras volverán a buscarlos y a la otra semana cambio de auto, ellas conducirán hasta el colegio rural, donde les han llegado los puntos que no crecen y casi nadie muere, para hacer un hueco. p e ro totalmente fuera de madre. A continuación el arroyo Cambrón, no confundir por favor, con m antes de b. Un pequeño merendero. Sin tiempo aparece el arroyo Cambrones. Y aparece una zona con mimosas florecidas y olivos. Un mesón de El Toro, más olivos, y en la loma de la derecha veo el primer molino de viento, la verdad es que me hace ilusión. Sobre el coche se acaba de abalanzar un buen número de pétalos blancos, hace viento, y se lleva las flores, el polen, la vida. Me gusta esta ruta, será el tiempo, la primavera húmeda. Otra cruz en memoria de familiares perdidos en accidentes. Fuente el Fresno, entramos en esta población con un recortable de Don Quijote al lado de la carretera, y piden atención por bandas sonoras, por lo que tendremos el oído presto a escuchar lo que pongan y si puede ser de nuestras f a -


143 Por la tarde la formación cambia y dejan el coche los amantes para transportarse a minutos de fugacidad, tras el cortejo llegan dos coches y marcha uno, vuelve uno y marchan dos. Aparece una indicación al Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, y no podemos evitar hacer una excursión para verla por primera vez com pl etam e nte inundada. Volvemos a la N-401, y ya nos encontramos a la altura de Malagón, una crestería bastante importante, un gran silo, y un sistema de acceso repleto de rotondas y pasos elevados y con los depósitos para la sal, o fundentes de cara a la viab i l i d a d invernal. Dejamos un bonito polígono industrial, con pena de parar y olisquear, pero el deber nos llama. Mientras circunvalamos Malagón, entre sus olivares, vemos un gran centro de reciclaje Los estados del Duque, esto es un Duque que tenía estados, y suponemos que aquí traen a reciclar al Duque. Una gasolinera de Petronor en azul cobalto, o vaya usted a saber, a la entrada de Fernán Caballero, con las viviendas protegidas por una maraña de vegetación. Y tenemos la obra, no de cada día, que ya llevamos unas cuantas hoy, sino de cada hora. Pero al ser la hora de la comida, las señales están un tanto escoradas, sin saber si valen o no, si imprimen carácter o todo lo contrario. Una gran inundación se ve en la parte derecha de la calzada, mientras intentamos sort e a r falta de mantenimiento, las señales defectuosas, las señales abusivas, la señales excesivas, los radares, los picoletos, mossos y ertxainas, todos iguales en su sadismo y aumentar su nómina a final de mes, en detrimento de la mía. Y los túneles sin luz, y los viaductos de longitudes variables, y todos y cada uno de ellos producto de una mordida, un soborno, y pellizco a nuestros dineros. Y algunas obras faraónicas que se veían en los márgenes de nuestro camino. Planta potabilizadora de Ciudad Real está aquí. Campo con barbecho y cereal apuntando. Vemos las señales que nos indican que el gas o algo pasa bajo la carretera, con su tubito y su color amarillo de aviso, de aviso a tractores con sus correspondientes remolques, y nos ponen a 70, 50… parados casi. El campo aparece completamente inundado, pensamos que puede ser el Guadiana que venga fuera de madre o serán ojos, u ojuelos, o algo, pero tanta agua da alegría. Una bandada de pájaros ha cruzado la carretera. 374, 375 aparece un cartel que dice término municipal de Ciudad Real, zona peligrosa por riesgo de autocombustión Cruzamos el Guadiana y pensamos que las autocombustiones están todas apagadas ya. Pasan las curvas, las inmensas rectas, los cambios de rasante, los peraltes a contrapelo, los baches y rodadas de camiones, los puentes que se desmenuzan a cada pasada, los paletadas de gravilla con alquitrán que trata de remediar en tiempos de crisis la Que del irio que é de l it io y as i í h asta el infin ito o el fin del bote . ' ' '


las excavadoras sobre todo. Una azucarera, como casi todas abandonada y derruida en buena parte. Una pena, la remolacha habrá que llevarla a otro sitio. En un monte cercano más de 10 antenas de telefonía y todo lo que se pueda, como una atalaya. Ahora ya nos aparece la limitación de velocidad a 80 kilómetros por hora (el que pueda claro). Gasolinera de Repsol con su negro intenso y un indicador nos señala que Ciudad Real se encuentra a 4 kilómetros. Entramos en Ciudad Real, y entramos en una rotonda en la que se nos avisa de que no tenemos la preferencia, a pesar d e h a b e r venido por una carretera nacional. Supermercados, hipermercados, urbanizaciones por aquí, urbanizaciones por allá, un gran paseo muy arbolado nos recibe y nos encamina al centro de Ciudad Real, un semáforo nos obliga a detenernos y finalizamos este viaje en el kilómetro 187, junto a la puerta de reminiscencias árabes que reparte al viajero diferentes opciones de carreteras nacionales por las que continuar la N-420 y la N-430. Pero eso será otro día. Talleres, siempre es necesario recalar en algún taller para asuntos menores, un pinchazo, una bombilla que se cerró para siempre o otros asuntos de mayor calado en la cartera, reparaciones lentas y sin piezas, las piezas tardan en llegar de uno a tres días en cualquier lugar del mundo, l a s autoservicio. Otro adelanto capitalista para ganar más, ellos claro. En contadas y gozosas ocasiones el camino aturde, aturde de tal forma que las formas se hacen colores y estos se diluyen, siempre en dirección al sol poniente, aun cuando esté amaneciendo. Es en esas horas inciertas en las que no se sabe qué parte del día o la noche vencerá, cuando más favorables son las condiciones para sentirte aturdido y lleno de bonanza y delirio tempestuoso. Ocasos, primaveras, sucesión de líneas discontinuas, bordando la vida, siempre en movimiento perpetuo buscando el fin, al menos un final sobrevenido. Nómadas. Playa de Ákaba. 2013 t o s estam - pados sobre la plaza de la matrícula, con el fondo tan blanco y lustroso. Si las avispas acuden en tropel, seguramente el invierno siguiente será largo y nevado, pero esa es otra historia. Y las gasolineras y surtidores de esos que quedan en zonas remotas o en medio de una ciudad, casi siempre cerrados por las deshoras, casi siempre con un operario tan desvencijado como la propia realidad que le circunda. Y las gasolineras que te ofrecen loterías, jamones, aceites, almendras, películas XXX, naranjas (nunca peras), y toda clase de cosas y objetos canjeables por acumulación de puntos acumulados por la propia esencia del viaje, por el repostado eterno del depósito que siempre, siempre quiere más, se vacía sin compasión a cada cambio de sentido. Y el piezas están en un lugar desconocido del que tienen también que autotransportarse hasta nuestro vehículo. Pues en estos talleres suelo deleitarme con los olores a toda clase de grasas y aceites, los calendarios que cuelgan de las paredes, los comentarios procaces de los mecánicos y con las avispas, sí, sí con las avispas. Las avispas acuden raudas ante la llegada de todo nuevo coche, quieren comer fresco, se abalanzan sobre la el morro del coche y rebañan hasta el último resto de los insectos atropellados en el viaje. Se suelen dedicar con especial delectación a los insec-


145 Me diga, ya veremos Ya veremos, que esta triste canción Ya veremos, y no puede ser Ya veremos, eso dije para empezar Ya veremos, eso dije al final Infinito en tu cabeza es Ya veremos, ya veremos Infinito en tu cabeza es Ya veremos, ya veremos Ya veremos Ya veremos, fue en el recital Ya veremos, me dices al cambiar Ya veremos, no te quieres mojar Ya veremos, ya veremos Ya veremos, ya veremos Ya veremos, si no quieres quedar mal Ya veremos, me dices por no saber Ya veremos, me dices cuando es verdad Y la cosa es siempre al revés No me digas que esto puede ser Ya veremos, ya veremos Ya veremos, ya veremos Ya veremos que todo puede ser Ya veremos, ya veremos Si quieres quedar antes de acabar Ya veremos, ya veremos No me digas más que vas a empezar No me digas que puedes empezar Ya veremos, ya veremos Esto es ahora ya el final Ya veremos, ya lo vimos Ya lo vimos, ya veremos.


146 toño amarillo. Está siendo un otoño entre amarillo y gualda. El rojo lo ponen los saharauis una vez más. Como todos aquellos que han dejado las metralletas (tantos y tantos en América Latina) y se fían de las convenciones, las naciones desunidas o incluso las unidas, van poco a poco quedándose sin fuerza, aunque sean muchos sus argumentos, y al final lo más que logran -con los años- es colocar a un exguerrillero como alcalde, incluso de presidente de algún país desapercibido (con todos mis respetos y admiración). El hecho de vivir a diario en el hipertexto y en sus enlaces me hace irme por los Cerros de Úbeda, que la verdad no me quedan tan lejos. Si decía al principio que este otoño es amarillo, no sólo lo digo por la mirada biliar del tal Bene Dicto (del que he conseguido no hablar en todo el tiempo, antes y durante) y sus acólitos, todos de mirada amarilla, falsa, impía. Pero si estamos ante un otoño amarillo algo tendrán que ver la hojas de los árboles, sobre todo de los chopos, que han amarilleado muy pronto y se han resistido -impertinentesa caer al suelo, a la hojarasca, para convertirse en humus, o tierno lecho de amantes desesperados. Esta mañana he visto grullas volando, iba en el coche y no pude escuchar el estruendo que las acompaña, pero me ha enternecido la cosa, mientras la tarde ya es noche y escucho a BB King en sus blues más honky town, y el sol se perdió (amarillo) tras las colinas ya hace mucho tiempo. O intada. Eso que se pone en las paredes. Existe desde la antigüedad. Cuando tiene varios siglos se le denomina arte rupestre, parietal o así así. Cuando el bisonte no tenía nombre, se pintaba uno. Con la evolución ahora se pone bisonte y ya está. Tampoco hay que mezclar grasas, pigmentos ni carbones. Los sprays se mangan e incluso se compran y en un momento se aplican sobre la pared. Durante muchos años la gente se entrenó en las puertas de los wc. Así es como vi la primera pintada de mi vida, que me dejó marcado: “aquí se caga, aquí se mea y si se tiene tiempo se la menea”. Ahora se hacen plantillas, se pegan fotocopias, se hace arte como hace siglos, pero algunos no dan la cara y otros tienen mucha cara. Algunas nos dejan sonrisas y otras lágrimas. P


147 Siempre supe que el lado más salvaje de la vida y de la muerte también estaba en lugares muy cercanos a las minas y sus entornos de vicio y perdición. Hoy el grisú de una sociedad anónima ha matado a seis mineros de repente sin alarmas sin canarios en el pozo bautizado con el nombre de un patriarca de la explotación del hombre por otros pocos hombres y mujeres desde sus despachos sus consejos de administración sus ministerios. Aunque estos mineros hayan muerto en acto de servicio nadie impondrá medallas sobre sus féretros abrazarán presurosos y como sin querer a las viudas a los huérfanos a las madres y mañana nadie lamentará tanta muerte tanta desolación tanto abandono allá abajo donde todo está oscuro y vacío donde han quedado los sueños las ilusiones el jornal de seis mineros seis trabajadores seis paisanos. Roberto José Luis Carlos Manuel Antonio Orlando no los olvides no los olvides nunca los olvides. Grisú S.A. Historia de mayúsculos nombres comunes (Hay miles de nombres que hacen historia, aquí tenemos tres casos de nombres para no olvidar) Revista Excodra XX. 2014


148 No habéis tenido derecho a iniciales sólo los ricos delincuentes gozan de ese derecho. Todos sabemos vuestros nombres y apellidos incluso los de las menores vuestro buzón sale en todos los sitios la puerta precintada de vuestro hogar que dicen que es del banco, maldito banco. No habéis tenido derecho a iniciales y se cuenta lo que se quiere lo que se inventa cada cual la vecina el de la esquina el periodista sin escrúpulos. Sólo sé que la muerte os ha sorprendido en vuestra dignidad en mi indignidad y no puedo perdonarme que no supiera vuestros nombres de vivos y los haya tenido que aprender de muertos Enrique, Concepción y Tamara. Sin iniciales Revista Excodra XX. 2014


149 Que nadie quede sin nombrar Todos tenemos un nombre el que nos ponen nuestros padres un nombre por el que nos llaman un nombre por el que atendemos los hermanos africanos dejan su nombre junto a sus padres sus hermanos sus amigos sus amores dejan su nombre y ya no lo recuperarán ni siquiera con la muerte verde y de charol en la playa de Tarajal sólo sé que algunos se llamaban Larios, Blasie. Armand o Yves que con esa extraña sensación entre desesperados e ilusionados querían una vida. Les hemos regalado una muerte la más indigna de las muertes la muerte de los inocentes mientras muchos miran para otro lado se ponen de lado algunos incluso con desprecio. Revista Excodra XX. 2014


Vida al margen E l d í a que decidí escribir el cuento con el que gané el concurso de relatos del instituto de la Palomera, creo que aposté por mucho más, entre otras cosas no volver a participar en concursos literarios, aunque aquel lo gané y me llevé las 2.500 pesetas de premio, compartidas con los colegas en las bodegas. No sabía que aquello quedaría latente en mi interior, que publicaría un poema en la revista Diente de León y después nada durante más de 25 años. Aunque escribir si hacía, pero para mí, para mi salvación, para mi vida, para sobrevivir. Desde entonces he intentado ganarme la vida como he podido en las más diversas y en ocasiones absurdas ocupaciones, como estas; limpia cristales, jefe de sala de bingo, montador de plazas de toros portátiles, estanquero, camarero, mozo de espadas, manager de grupos musicales, gestor cultural, actor entre secundario y terciario, fotógrafo, bloguero y profesor universitario que es de lo que pago las facturas en la actualidad. Mención aparte merece mi relación con la música, en la formación de Deicidas, grupo de punk rock o rock en el que cabalgué junto a mis compañeros los años 80, siempre desde el otro lado, lejos de listas, gla - mour y mamarrachadas varias. En esta época es cuando conocí a varios de los elementos fundamentales posteriormente, a Vicente Muñoz por aquel entonces batería de Veredicto Final y a Xen Rabanal por entonces Bufa y que además de terminar las reservas de alcohol de los garitos ya se le veía escritor, no me preguntes por qué. Después llegaron los vaivenes, el “asegurar” el puto porvenir, que no sólo no existe sino que no hay dios que lo asegure, es más lo único cierto es que las hostias de la vida van cayendo unas sobre otras y la presión de las mismas hace que no puedas ni sentir dolor. Renunciando a cualquier clase de ánimo creativo, salvo en la más absoluta intimidad. Después de la catástrofe al intentar salir a la superficie a conseguir alguna partícula de aire, retomo los cuadernos, las libretas y me encuentro con una obra acumulada de la que me proponen que se dé a conocer. Ha sido con una cronología saltimbanqui en diversas editoriales finalizando en la autoedición, aunque no descarto participar en cuanto proyecto editorial interesante y decente se me proponga. Como llego tarde me muevo sin cesar por toda la Península, pero no por todos los ambientes l i t e r a r i o s por supues


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