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Published by kaomioverwatch, 2022-10-06 13:22:18

Antonio-Escudero

Antonio-Escudero

4 El crecimiento económico
durante la Revolución Industrial

Hasta la década de 1980, la Revolución Una de las causas que
Industrial fue generalmente interpretada como elevó la productividad
una rápida ruptura con el pasado. Se pensaba durante la Revolución
que, tras un período de unos 40 años en el que Industrialfue la
las nuevas tecnologías y las nuevas formas aplicación de nuevas
de organización del trabajo se fueron tecnologías. E l cambio
generalizando, surgió un intenso crecimiento de tecnológico continuó
unos veinte años que se denominó «despegue». después. En ¡a ilustración
de la página anterior, un
1. El crecimiento de la población convertidor Bessemer
para la producción de
El cuadro 7 muestra la evolución de la población britá­ acero, una tecnología que
nica, francesa, belga y alemana entre 1750 y 1870. La desde la década de 1860
causa fundamental de esa revolución demográfica fue el sustituyó a la de ¡a
descenso de la mortalidad. Como vimos en la primera pudelación.
parte del libro, en las economías preindustriales las tasas
de mortalidad infantil en esos países rondaban el 200- D urante la
250 por 1 000 y las de mortalidad se situaban entre el 35 Revolución Industrial,
y el 40 por 1 000, con lo que la esperanza de vida no la poblitción creció
porque disminuyó
la m ortalidad
y la n atalidad se
mantuvo alta.

t-,

e

"I S/olvción ds la población un Grtin Járs/añu, francia, oólyka y Alemania

u (1750-1870) [b it millones de habitantes)

Años Gran Bretaña Francia Bélgica Alemania
1750 7,4 21 2,2 -
1800 10,5 27,3 3,1 -
1820 19,8 31,2 3,4
1850 25,6 36,5 4,5 14,7
1870 29,3 38,4 5 19,9
23

Fuentes: 1750 y 1800: Mitcheil, B.R.: European Histórica! Slatistics. 1750-1970 Macmillan, 1978
1820-1870: Moddison, A,: La economía mundial, 1820-1992. Análisis y estadísticas. OCDE, 1997.

53

Los progresos de La superaba los 30 años. Las frecuentes hambrunas y epide­
medicina no pueden mias provocaban además mortandades del 200 por
explicar la caída de la 1 000. Hacia 1870, esos países habían reducido la mor­
m ortalidad durante talidad infantil al 150 por 1 000 y la general al 26 por
la Revolución In dustrial 1 000. Las mortandades catastróficas habían desapareci­
pero sí desde la segunda do y la esperanza de vida llegaba a los 42 años. Los de­
mógrafos han manejado tres hipótesis para explicar la
m itad del siglo XIX, reducción de la mortalidad: progresos de la medicina,
cuando comenzó a mayor salubridad y mejor alimentación.

desarrollarse la La primera de ellas es hoy insostenible. Las únicas in­
microbiología. En la novaciones destacables en medicina fueron entonces la
imagen, Louis Pasteur, inoculación contra la viruela, el diagnóstico de algunas
uno de losfundadores de enfermedades y el descubrimiento de la quinina para
combatir la fiebre. Estos pequeños progresos no pueden
esta ciencia. explicar el gran descenso de la mortalidad. El cuadro 2
(página 19) distingue las enfermedades que una perso­
l na contrae con facilidad cuando su nivel nutritivo es in­
tl\ suficiente y otras que se contraen mediante la ingestión
|l _ _ de agua y alimentos contaminados o la inhalación de
microorganismos infecciosos cuando existe insalubridad
54 pública o privada. Durante la Revolución Industrial, el
aumento de la producción agraria erradicó las antiguas
hambrunas y permitió una dieta más abundante, razón
por la que disminuyó la mortalidad provocada por la
desnutrición. Lo mismo ocurrió con la provocada por
la insalubridad gracias a medidas como el suministro de
agua más pura y la mejora de las condiciones ambien­
tales de los hogares, que pasaron a ser más cálidos, secos

y limpios al abaratarse el carbón y el jabón. Sin embar­ E l aumento de la
go, el descenso de la mortalidad durante la Revolución esperanza de vida en
Industrial oculta profundas diferencias entre el campo, Inglaterra y Gales
las ciudades pequeñas, los barrios burgueses de las gran­ durante la Revolución
des ciudades y los suburbios obreros de estas. Aquí, la Industrial oculta que en
mortalidad fue mucho mayor por tres razones: una die­ los suburbios obreros
ta de peor calidad; unos hogares con mayor hacina­ de las grandes ciudades
miento y menor higiene y, quizás más que lo anterior, ¡a m ortalidad fue muy
la falta de infraestructuras como conducción de aguas, elevada por tres razones:
alcantarillado y recogida de basuras. Prueba de ello es una dieta de baja
el cuadro 8, donde se observa que, mientras que la es­ calidad, unos hogares con
peranza de vida en Gran Bretaña pasó de 35 a 41 años hacinam iento y Ltfa lta
entre 1799 y 1850, la de los barrios populares de las de infraestructuras como
grandes ciudades descendió a 34 años, llegando a ser de conducción de agua,
solo 29 en Glasgow. alcantarilbido y recogida
de biisuras.
El comportamiento de la natalidad añadió más fuerza
al crecimiento de la población. Excepción hecha de
Francia, donde la natalidad descendió, los otros países
que se industrializaron mantuvieron tasas del 35 por
1 000 hasta el último tercio del siglo X IX , momento a
partir del que se inició el control de la fertilidad. Esa
elevada natalidad guarda relación con el crecimiento
económico, que creó una situación cercana al pleno
empleo haciendo que disminuyera la edad nupcial y

"UI lu esosrewmi de vida d nucir en Gran ¡Jrsfcifia

Años Media de Ciudades con más de Glasgow
Inglaterra-Gales 100 000 habitantes
1761-1799 ? ?
1800 35,5 ? ?
1810 40 30 ?
1820 41 35 35
1830 41 29 30,1
1840 41 30 27,3
1850 41 34 29,6
41

Fuente: Szreter, $., y Mooney, G. (1998): «Urbanization, Mortality, and the Standard of Living
Debate: New Estimates of the Expectation of Uve ¡n Nineteenth Century British Cities». Economic
History Review, 5 1.

que aumentara el número de matrimonios. Uno y otro
hecho desembocaron en mayores tasas de natalidad.

El retroceso de la mortalidad y la alta natalidad cam­
biaron el viejo sistema demográfico, en el que la po­
blación crecía poco, por otro caracterizado por un au­
mento constante del número de habitantes. Como
vimos, las sociedades preindustriales alcanzaban un
crecimiento vegetativo del 5-10 por 1 000 anual que,
sin embargo, era destruido en los períodos de mortali­
dad catastrófica. Desde mediados del siglo XVIII, el cre­
cimiento vegetativo osciló, según los países, entre el 8
y el 13 por 1 000 y fue acumulativo.

El crecimiento de la población fue acompañado de cam­
bios en su estructura por edades. Si se compara la pirá­
mide demográfica que originó la Revolución Industrial
con la de la página 50, se verá que el escalón entre la pri­
mera y la segunda cohorte es ahora menos pronuncia­
do al haber disminuido la mortalidad infantil, y tam­
bién que la pirámide es más ancha al haber aumentado
la esperanza de vida. También hubo cambios en la es­
tructura de la población activa, ya que disminuyó el nú­
mero de trabajadores agrícolas y aumentó el de los tra­
bajadores de la industria y los servicios (cuadro 6 de la

Esta pirám ide refleja la Población industrial
revolución dem ográfica y
Edad Hombres Mujeres
contrasta con la de las 90 y más
poblaciones _______________ i
85-89
preindustriales. L a base 80-84 ri
sigue siendo ancha 75-79 0 100 200 300
70-74
porque la n atalidad era 65-69
elevada, pero el escalón 60-64
55-59
de la prim era y Lt 50-54
segunda cohorte es menor 4549
4044
a l haber dism inuido Lt 35-39
m ortalidad in fan til 30-34
25-29
También la pirám ide es 20-24
más ancha en todos sus 15-19
escalones porque aumentó 10-14

la esperanza de vida. 5-9
04
i1 ■ -

í - r ■ -L ,—
300 200 100

página 50). Este cambio estructural originó un intenso A l aum entar la
proceso de urbanización. Tomaremos como ejemplo lo población activa de la
ocurrido en Gran Bretaña, el país que lideró la indus­ industria y de los
trialización. En 1750, la población que vivía en ciuda­ servicios, la Revolución
des de más de 10 000 habitantes suponía un 17,5 por Industrialprovocó un
100 de la total. En 1800, ese porcentaje alcanzó el 24 intenso proceso de
por 100 y en 1850 el 48 por 100. Manchcstcr, Liver­ urbanización. En Gran
pool, Birmingham, Sheffield, Cardiff y Newcastle, que Bretaña, Manchester,
hacia 1750 tenían como media 21 000 habitantes, al­ Liverpool, Birm ingham ,
canzaron en 1850 cifras entre los 230 000 y los 370 000. Sheffield, C ard iffy
Neu'castle, que hacia
Los historiadores han discutido si la revolución demo­ 1750 tenían como m edia
gráfica fue causa o consecuencia de la Revolución In­ 2 1 0 0 0 habitantes,
dustrial. Algunos han sostenido que el crecimiento de alcanzaron en 1850
la población durante la primera mitad del siglo XVIII cifras entre los 2 3 0 0 0 0
aumentó la demanda de bienes y de servicios estimu­ y los 3 7 0 0 0 0 .
lando los cambios tecnológicos que se produjeron en
la agricultura, la industria y los transportes. Otros his­ 57
toriadores consideran que fue el proceso de industria­
lización el responsable del crecimiento vegetativo. Re­
cientes investigaciones realizadas en Gran Bretaña
arrojan luz sobre la controversia. Entre 1700 y 1760,
la población inglesa creció poco. En cambio, entre
1770 y 1840, el crecimiento fue mucho mayor. Pare­
ce, pues, que la Revolución Industrial fue causa de la
revolución demográfica. Ahora bien, esta favoreció a
su vez el crecimiento económico porque incrementó la
demanda de bienes y servicios y el número de trabaja­
dores necesarios para aumentar la producción.

2. El crecimiento
de la producción agraria

Rotación cuatrienal Se recordará que, en las economías prcindustriales, la
de cultivos productividad agraria era pequeña al explotar los campe­
sinos pocas hectáreas y al ser escaso el rendimiento de ca­
& da una. Pues bien, la conocida como revolución agraria
de los siglos XVlll y XIX logró incrementar la productivi­
En la rotación dad y aumentar la producción de alimentos. El proceso
cuatrienal, la hoja A se se inició en la Inglaterra de fines del XVII, cuando losfar-
plan taba con trigo. L a B, mers, personas que tenían arrendadas tierras de la noble­
con tubérculos (patatasy za en forma de haciendas de mediana y gran superficie y
que empleaban mano de obra jornalera, introdujeron en
nabos). L a C, con ellas la rotación cuatrienal de cultivos descubierta por los
cereales de prim avera y agricultores holandeses. La innovación se generalizó en
leguminosas, y ta D , con Gran Bretaña a lo largo del siglo XVIII e inicios del XIX,
forrajeras (alfalfa, trébol, extendiéndose por Europa a través de la emigración de
colza, lúpulo). E l cultivo expertos y de revistas como Armáis ofAgriculture. Hasta
de tubérculos y forrajeras la década de 1830, la innovación fundamental fue la ci­
pudo hacerseporque estas tada rotación cuatrienal. Luego aparecieron los fertili­
zantes químicos y la maquinaria movida por vapor.
plan tas nitrogenan el
suelo. Esta innovación En la rotación cuatrienal, la primera hoja de la tierra se
fu e trascendental porque dedicaba al trigo. La segunda, a tubérculos (patatas, na­
desapareció el barbecho bos). En la tercera se plantaban cereales de primavera y le­
y se pudo estabular a l guminosas, y en la cuarta, forrajeras (alfalfa, trébol, colza
ganado alim entándolo y lúpulo). El cultivo de tubérculos y forrajeras fue posible
con las plantas forrajeras, porque estas plantas no desgastan el suelo, sino que lo ni­
trogenan, de manera que, al año siguiente, esas dos hojas
lo que aumentó la podían emplearse para trigo y cereal de primavera. Li in­
disponibilidad de abono. novación resultó trascendental por dos razones: el barbe­
58 cho desapareció y tubérculos y forrajeras posibilitaron ali­
mentar a más ganado, con lo que la cabaña aumenró y
también lo hizo la cantidad de abono de origen animal.
Se comprenderá que ambos hechos incrementaron la pro­
ductividad porque se cultivó más superficie y crecieron
los rendimientos por hectárea. Otras innovaciones que
elevaron la productividad fueron la selección de semillas,
la utilización de arados de hierro más perfeccionados ti­
rados por caballos y no por bueyes, las máquinas sem­
bradoras arrastradas también por caballos y las ya citadas
innovaciones en la división del trabajo, en su disciplina y

en la dirección de las haciendas. Al aumento de la pro­ A la izquierda, segadora
ducción agraria también coadyuvó la extensión de la su­ lirada por mulos. H asta
perficie cultivada con la nueva tecnología (sustitución de la década de 1830,
antiguos cultivos por los nuevos, desmonte de tierras y ¡as nuevas m áquinas
drenaje de zonas pantanosas). Las innovaciones introdu­ agrícolas (segadoras,
cidas después de 1830 continuaron elevando la produc­ trilladoras) utilizaron
tividad. El uso de fertilizantes químicos hizo posible cul­ tracción anim al.
tivar mucha más tierra y obtener mayores rendimientos A la derecha,
por cada hectárea, mientras que tractores, segadoras y tri­ m aquinaria agrícola
lladoras movidos con energía de vapor también contri­ movida por vapor.
buyeron a elevar considerablemente la productividad. Después de 1830,
¡a m aquinaria agrícola
Las innovaciones tecnológicas no hubieran sido posibles comenzó a ser movida
sin modificar la propiedad de la tierra. Tres ejemplos lo con energía de vapor,
ilustran. A principios del siglo XVIII, buena parte de las Io que dio otro tirón
tierras inglesas estaban divididas en forma de minifundios a la productividad.
trabajados por campesinos denominadosyeomen que las
cultivaban mediante la rotación trienal en campos abier­ 59
tos (openfield), utilizando, además, tierras comunales pa­
ra obtener leña, frutos, caza y pesca. Entre 1761 y 1815,
el Parlamento -donde los nobles (landlords) eran mayo­
ría al ser el sufragio censitario- dictó 1 085 Leyes de Cer-
camientos de tierras dcyeomen y comunales. Como la in­
mensa mayoría de los pequeños campesinos no tenían
dinero para cercar ni para pleitear, se vieron obligados a
vender sus minifundios a los landlords, que, de este mo­
do, concentraron en sus manos nuevas haciendas que
arrendaron a losfarmers, quienes, a su vez, introdujeron
en ellas las innovaciones tecnológicas anteriormente cita­
das. (Véanse, en la página 114, los documentos «Cerca-
mientos de tierras en Gran Bretaña»).

La agricultura norteamericana y la británica en 1785

«La agricultura norteamericana y la de Ingla­ días, etc. Luego se siembra la tierra con algún
terra hace cincuenta años eran imperfectas y tipo de grano o de trébol; este último continúa
quizás casi similares; aquí, en los Estados Uni­ a veces por dos o tres años en el mismo cam­
dos, ha permanecido prácticamente estan­ po hasta que, después de ararlo una vez, es
cada, mientras que allá ha avanzado conti­ sembrado de trigo. Este curso, o rotación de
nuamente. (...) En el método americano, los cultivos, se renueva sucesivamente en el mis­
barbechos improductivos preceden a las cose­ mo orden y la tierra nunca queda desocupada
chas; después de las cosechas se suele aban­ o descansando, como se suele decir.
donar la tierra a las malas hierbas y a la hier­ Es propósito de esta Sociedad de Promoción
ba natural de calidad pobre hasta que el suelo de la Agricultura seguir el camino inglés y tie­
recupera de nuevo su fertilidad (...) El método ne la esperanza de dirigirse a personas que
inglés, con variaciones debidas a la tierra y a no rechacen ningún método por el simple
las circunstancias, es este: cuando se rotura un hecho de ser contrario a los tradicionales».
campo, es abonado con toda la fuerza de que
dispone el labrador, y se le saca lo que se lla­ An address from the Philadelphia Society
ma cosecha de barbecho, o sea, una cosecha for Promoting Agriculture (1785).
que requiere el uso frecuente del arado o de la
azada, tal como los nabos, las patatas, las ju­ En Rasmussen, Wayne D. (1960): Readings in
the History oí American Agriculture, University

of Illinois Press, pp. 42-43.

En Prusia, los siervos fueron obligados a indemnizaren
metálico a sus señores feudales tras la abolición de la
servidumbre de la gleba. Ahora bien, como la gran ma­
yoría no disponía de dinero suficiente, recurrieron a
entregar sus parcelas, de manera que la nobleza pru­
siana —los Junkers- consolidó latifundios que cedió a
arrendatarios que introdujeron las nuevas tecnologías
y el trabajo asalariado. La Revolución Francesa trans­
formó la propiedad feudal y comunal de la tierra en
dos etapas. Entre 1789 y 1792, los girondinos supri­
mieron los derechos feudales, la nobleza perdió el pri­
vilegio de vincular la tierra y las propiedades de la Igle­
sia fueron vendidas en pública subasta pasando a
manos de comerciantes y campesinos acomodados.
Entre 1793 y 1794, las tierras comunales y las de la no­
bleza exiliada se repartieron entre el campesinado por­
que los jacobinos deseaban instaurar una sociedad de
pequeños productores iguales entre sí. Gran parte del
campo francés quedó de este modo repartido entre una
numerosa clase de pequeños y medianos propietarios.
Ello no constituyó, sin embargo, un obstáculo para el
aumento de la productividad porque, al convertirse en

propietarios y no pagar renta de la tierra, los campesi­
nos incrementaron su capacidad de ahorro introdu­
ciendo paulatinamente nuevas tecnologías.

La revolución agraria tuvo efectos cruciales para la in­
dustrialización. El primero fue la mayor producción
de alimentos. Com o se observa en el cuadro 9, a prin­
cipios del siglo XVIII, Gran Bretaña producía 27 m i­
llones de quintales de cereales y en 1845 produjo 64.
Durante el mismo período, Francia pasó de producir
59 millones a 146. Ello provocó la desaparición de las
hambrunas así como el abastecimiento de unas ciuda­
des cada vez más pobladas. El segundo efecto fue el
éxodo rural, consecuencia de la mayor productividad
de los campesinos, que creó una mano de obra dispo­
nible para trabajar en la industria y en los servicios. El
tercero fue que la agricultura incrementó la demanda
de bienes industriales (herraduras, utillaje, maquina­
ria de hierro, tejidos), beneficiando, pues, el desarrollo
de las industrias siderúrgica y textil. Finalmente, los
propietarios agrícolas financiaron en algunos casos la
construcción de carreteras y canales, lo que también
fue positivo para el crecimiento económico.



J Producción da canalón (1701-1804)
(millones da quíntalas medios en coda período)

Años Francia Gran Bretaña
1701 1710 59 27
1751-1760 61 29
1771-1780 75 33
1781-1790 85 35
1800-1813 94 43
1815-1824 104 49
1825-1834 1 16 -
1835-1844 131 -
1845-1854 146 64
1855-1864 158 68

Fuente: Milchell, B.R.: European HistóricaI Statistics, I /5 0 -1 9 7 0 . Macmillan, 1978.

Fábrica de hilatura del 3 £ J c r e c i m i e n t o

algodón durante la |t
Revolución industrial, de la producción industrial

La industria que más creció en los inicios de la Revo­
lución Industrial fue la del algodón. Ello se debió a
razones de demanda (crecimiento de la población,
aumento de la renta per cápita y mercados externos) y
de oferta (innovaciones tecnológicas y nuevas formas
de organización del trabajo). Com o veremos más ade­
lante, los salarios crecieron modestamente durante
la Revolución Industrial, de manera que las familias
trabajadoras aumentaron su demanda de tejidos, pero
poco. Ahora bien, como el número de trabajadores cre­
ció mucho, también lo hizo la demanda total de teji­
dos. A ese consumo interno se sumaron los mercados
exteriores, ya que Gran Bretaña, por ejemplo, exportó
entre 1820 y 1860 el 60 por 100 de sus telas de algo­
dón a Europa, América y Asia.

El impacto de las innovaciones tecnológicas y de organi­
zación del trabajo se entenderá mejor explicando
cómo se producían las telas antes de la Revolución In­
dustrial. La producción de tejidos requiere de estas ope­
raciones: hilar, tejer, lavar, blanquear y colorear. la s dos

primeras son mecánicas, y las otras, químicas. El hilado La spinning ¡enny,
se hacía con ruecas manuales o con tornos de pedales. m áquina de hilar
Los hilos se tejían en pequeños telares movidos manual­ patentada porJam es
mente. Las telas se lavaban y suavizaban mediante sus­ Hargreaves en 1768.
tancias orgánicas (suero de leche, álcali extraído de algas, Fue presentada a una
jabones elaborados con grasas animales...). Los tejidos se convocatoria de la Royal
blanqueaban exponiéndolos al sol durante días y, para Society ofA rts, que
tintarlos, se utilizaban sustancias animales o vegetales ofreció un premio a
(quermes, cochinilla, índigo, azafrán...). Todas estas ope­ quien inventara una
raciones se realizaban de forma dispersa en centenares de m áquina capaz de h ilar
hogares campesinos y talleres artesanales. Por lo general, varios busos a la vez.
el hilado y el tejido se efectuaban en el campo, y los otros
procesos, en las ciudades. La industria textil estaba orga­ La water frame era
nizada mediante el Verlagssystern o Putting out system. Se una m áquina de hilar
recordará que el sistema consistía en que comerciantes movida por energía
compraban la materia prima distribuyéndola entre los hidráulica. L a patentó
hogares campesinos y pagando a hiladores y a tejedores Richard Arkwright en
un tanto por pieza. Luego, pasaban los tejidos a artesa­ 1769.
nos a quienes adelantaban las sustancias orgánicas nece­
sarias para lavar, suavizar y colorear, pagándoles también 63
un tanto por pieza. Terminado el producto, los comer­
ciantes se hacían cargo de su transporte y venta.

Las principales innovaciones tecnológicas nacieron en
Inglaterra porque, como ya se dijo, allí se daban las
condiciones más favorables: un artesanado muy cuali­
ficado, un efectivo sistema de patentes y empresarios
emprendedores. La primera innovación fríe la lanzade­
ra volante de John Kay (1733). Este artesano inventó
un modo de tejer más rápidamente: una lanzadera vo­
lante provista de ruedecillas que, accionada por un úni­
co tejedor mediante un bramante, hacía que los hilos
discurrieran a través de la urdimbre a una mayor velo­
cidad. La incorporación de la nueva lanzadera a los te­
lares manuales elevó la productividad en la fase de te­
jer rompiendo su equilibrio con la de hilar (cada
tejedor necesitaba ahora de un mayor número de hila­
dores). El desafío generó incentivos para idear una má­
quina que hilara más rápidamente, hasta el punto de
que la Society o f Arts convocó un premio para quien
la descubriera. James Hargreaves patentó en 1768 la
spinningjenny, una máquina manual que permitía hi­
lar varios husos a la vez. Richard Arkwright descubrió

Edmund Cartwright un año más tarde la water fram e y, en 1779, Samuel
y el telar mecánico Crompton patentó la muléjetmy. Estas dos máquinas
El descubrimiento de se movían con energía hidráulica y eran capaces de hi­
las máquinas de hilar lar simultáneamente decenas de husos. La revolución
creó un desafío, ya que del hilado volvió a quebrar el equilibrio entre esta ope­
se necesitaban dema­ ración y la de tejer. El desafío consistía ahora en idear
siados tejedores ma­ telares que no fueran movidos por el hombre, lo que
nuales y esto podía fre­ logró en 1786 Edmund Cartwrigth al construir uno
nar la expansión de la accionado, primero, por caballos y, luego, mediante
industria textil. El pro­ energía hidráulica.
blema era tan grave que
la Society of Arts esta­ El progreso tecnológico no se detuvo aquí. Dio un
bleció en 1781 un pre­ gran salto adelante cuando, desde fines del XVIII, co­
mio para quien resolvie­ menzó a aplicarse a las máquinas de hilar y tejer una
ra el problema de la nueva fuente de energía inanimada mucho más eficaz
mecanización del tejido. y regular que la del agua. La máquina de vapor la ideó
El remedio llegó algunos en 1769 James Watt, un técnico de laboratorio de la
años más tarde de la Universidad de Glasgow, cuando reparaba una vieja
mano de Edmund Cart­ máquina atmosférica de las empleadas desde 1711 en
wright, un clérigo que la minería del carbón para bombear el agua de los po­
entre 1783 y 1786 me­ zos. Perfeccionada por él y por Matthew Boulton me­
joró el telar mecánico diante un regulador de velocidad y un sistema de do­
que había patentado en ble acción que permitía movimientos no solo verticales
el primer año. sino también rotatorios capaces de accionar árboles de
transmisión, la nueva máquina pudo acoplarse a hila­
64 turas y a telares. La mecanización y el vapor se aplica­
ron, primero, a la industria del algodón, y solo después
de 1840-1850 a la de la lana, el lino y la seda, porque
las primeras máquinas provocaban bruscos movimien­
tos que la fibra de algodón podía resistir por su dure­
za, pero no las otras, que son más quebradizas.

El aumento de la productividad en las operaciones me­
cánicas de hilar y tejer generó otro desafío, ahora en las
operaciones químicas. Era preciso sustituir el uso de
sustancias orgánicas por otras inorgánicas más abun­
dantes y baratas. La respuesta consistió en transferir in­
novaciones de la industria química a la del algodón: so­
sa cáustica, ácido sulfúrico y cloro permitieron lavar,
suavizar y blanquear un número cada vez mayor de te­
jidos. Después de 1850, los tintes artificiales sacaron a
la industria textil del cuello de botella que originaba el
uso de colorantes animales y vegetales.

La máquina del vapor y la ubicación de las fábricas

«Este hecho capital, el advenimiento de la el país entero el que se convertía en una
máquina de vapor, abre la última fase, y la tierra privilegiada, la más adecuada entre to­
más decisiva, de la Revolución Industrial. Al li­ das para el desarrollo de las industrias. Las
berar a la gran industria de las trabas que pe­ fábricas pueden abandonar ahora los valles
saban todavía sobre ella, el vapor ha hecho en donde han crecido, solitarias, a la orilla de
posible su inmenso
y rápido desenvolvi­ los ríos; van a apro­
miento. El empleo ximarse a los merca­
del vapor, en efecto, dos donde compran
no está subordinado, sus materias primas
como el del agua, a y venden sus pro­
condiciones absolu­ ductos, a los centros
tas de situación y donde reclutan su
de recursos locales. personal; van a reu­
Donde quiera que es nirse, a agruparse, a
posible procurarse formar estas aglo­
hulla a un precio razonable se puede instalar meraciones enormes
una máquina de vapor. En Inglaterra, donde y negras por encima de las cuales la máqui­
abunda la hulla, donde una red de vías nave­ na de vapor hace planear eternas nubes de
gables creadas expresamente permitía trans­ humo».
portarla a todas partes con pocos gastos, era
Mantoux. R(1962): La Revolución Industrial en el
siglo m i. Madrid, pp. 326-327.

La nueva maquinaria obligó a pasar del Verlagssystem al L a m áquina de vapor,
sistema fabril. Durante algunas décadas, la lanzadera vo­ inventaday perfeccionada
lante y la spinningjenny reforzaron el trabajo doméstico porJam es Watt entre ¡7 6 9
y el Verlagssystem, puesta que funcionaban accionadas y 1775, transjbrmaba
por un único hilador o tejedor. En cambio, el tamaño de la energía térmica en
las waterframe, de las muléjenny y de los telares mecá­ energía mecánica.
nicos, así como su dependencia de fuentes de energía in­ E l vapor de agua generado
animada -agua y luego vapor-, resultaban incompatibles en una caldera cerrada
con el trabajo doméstico, de manera que hubo que crear pasaba por un cilindro
fábricas donde se ubicó la nueva maquinaria y donde empujando un pistón.
se procedió a una nueva organización del trabajo (divi­ M ediante una biela,
sión de las tareas por grupos de obreros y férrea discipli­ el movimiento lineal del
na laboral). El nuevo sistema fabril dio un gran impulso pistón se transjbrmaba en
>. la productividad haciendo que costes y precios descen­ movimiento de rotación
dieran. Un sencillo ejemplo aclarará esto último: imagi­ capaz de accionar árboles
nemos que el coste total de producir 100 telas de algo­ de transmisión y mover asi
dón es la suma de lo que ha costado la materia prima máquinas de hilar,
importada desde la India y de los salarios de los obreros. de tejer o bien ruedas.

65

E l tam año de ¡a nueva Supongamos, a continuación, que la materia prima ha
m aquinaría y su costado 200 chelines y que cada obrero ha recibido un
salario de 20 chelines, habiéndose necesitado 10 traba­
dependencia defuentes de jadores. El coste total de producir 100 telas habrá sido
energía inanim ada de 400 chelines [200 + (20 X 10) = 400]. El coste medio
de cada tela será, por consiguiente, de 4 chelines [400
-ag u a y luego vapor- chelines/100 telas). Para obtener beneficios, el empresa­
resultaban incompatibles rio tendrá que vender cada tela a un precio superior a 4
con el trabajo doméstico. chelines. Imaginemos ahora que, mediante el empleo de
nuevas máquinas, se triplica la productividad, al mismo
Hubo, pues, que crear tiempo que es posible comprar algodón más barato en
fáb ricas donde se ubicó Lt las plantaciones del sur de los Estados Unidos. Podemos
suponer, entonces, un coste doble de la materia prima
nueva m aquinaría y (400 chelines) para el triple de telas (300 telas) con el
donde se procedió a una mismo coste de los salarios de los obreros (200 chelines).
nueva organización del El coste medio de cada tela ha quedado así reducido a la
mitad: 2 chelines (400 + 200/300). Incluso aumentan­
trabajo (división de bis do el salario de los 10 obreros a 400 chelines podrá des­
tareas por grupos de cender el coste medio: 400 + 400/300 = 2,66 chelines.
En estos dos últimos casos, el empresario podrá vender
obrerosy férrea disciplina las telas de algodón a precios inferiores y, pese a ello, ob­
laboral). tener mayores beneficios. Este empresario imaginario
estará interesado en rebajar costes y precios para vender
más que sus competidores. Pues bien, el descenso de los

66

o

í Industria textil del algodón. hnporíüchn&i de algodón on roma (1751-1884)

® ¡miles de tm medidas en cada período)

Años Gran Bretaña Francia Alemania
1751-1760 1,3
1781-1790 4 3,9
1825-1834 8,1 134,3
1875-1884 3 3 .5
105,6 9 9 .5
605

Fuente: M itchell, B.R.: B u ro p e a n H is lo ric a l S tatistics, 1 7 5 0 -1 9 7 0 . M acm illan, 1978

costes y los precios de los tejidos de algodón producidos 67
en fábrica incrementó su demanda, provocando la crisis
del Verlagssystem en esta rama de la industria. Parte de los
trabajadores a domicilio y artesanos encontraron empleo
en las fábricas, pero otros se vieron abocados al paro, lo
que explica la aparición del ludismo, un movimiento
de destrucción de máquinas que se dio en varios países
y que se denomina así porque en Gran Bretaña lo lideró
un artesano llamado Ned Ludde. (Véase, en la pági­
na 115, el documento «Recuerdos de un hilador»).

Dado que no existen estadísticas sobre la producción
de tejidos de algodón durante la Revolución Indus­
trial, utilizaremos la evolución de las importaciones de
algodón en rama como indicador de aquella. En el
cuadro 10 se observa que las importaciones crecieron
muchísimo durante la industrialización de Gran Bre­
taña, Francia y Alemania. Durante el siglo XVIII, el al­
godón se importó desde la India, pero desde princi­
pios del X IX, el sur de los Estados Unidos se convirtió
en el primer proveedor después de que Eli Whitney
ideara una desmotadora mecánica de algodón que
permitió incrementar su producción al ritmo exigido
por la industria europea.

El crecimiento de la industria textil provocó economías
de aglomeración en las regiones donde se concentró y
también tuvo efectos de arrastre sobre industrias de otras
regiones. Tomaremos como ejemplo lo sucedido en las
regiones británicas que se especializaron en la producción

E l crecimiento de la de tejidos -véase el mapa de la página 73-. Las econo­
industria algodonera mías de aglomeración concentran en un espacio reduci­
tuvo efectos de arrastre do un gran número de actividades económicas y, en el
sobre otros sectores de caso que nos ocupa, actuaron de este modo: 1) en las re­
la economía británica y giones textiles, aparecieron industrias auxiliares que pro­
sobre las plantaciones de veían a la de tejidos de inputs y medios de producción
algodón del sur de los (carbón, productos químicos y máquinas de hilar y te­
Estados Unidos. En el jer); 2) la industria textil y sus auxiliares provocaron un
intenso proceso de urbanización que, a su vez, elevó la
esquema se señalan demanda de otros bienes industriales, lo que hizo que
algunos de esos efectos. también se desarrollaran en esas regiones sectores como
construcción, vidrio, velas, jabón, bebidas o papel; 3) fi­
nalmente, uno y otro hecho fomentaron el crecimiento
del transporte y de los demás servicios. En cuanto a los
efectos de arrastre de la industria del algodón sobre in­
dustrias de otras regiones británicas, los principales fue­
ron el aumento de la demanda de hierro dulce necesario
para construir maquinaria de hilar y tejer y para construir
buques con los que importar algodón y exportar tejidos.

Después de la del algodón, la industria que más creció
durante la Revolución Industrial fue la siderúrgica, su­
ministradora de bienes de capital -se denomina así a
los bienes con los que se producen y transportan los de
consumo; por ejemplo, fábricas, maquinaria, camio­
nes, ferrocarriles, carreteras...-. Un primer tirón de la
demanda de hierro provino de la revolución agraria,
del crecimiento de la industria textil y de la de la cons­
trucción urbana. Sin embargo, debieron transcurrir

Más y mejores transportes

Urbanización Mayor producción Más servicios
de tejidos de
Mayor producción de algodón algodón Mayor producción de ácido
bruto en los Estados Unidos sulfúrico, sosa, cloro y colorantes
)

Mayor producción
de maquinaria textil

Industria siderometalúrgica Industria química

varias décadas para que esa demanda se disparara. E l aumento de la
Desde 1840-1850, el ferrocarril, la mecanización de producción de barras
un mayor número de industrias, el mayor proceso de y planchas en lasfáb ricas
urbanización y los mercados externos elevaron espec­ siderúrgicas chocó con la
tacularmente el consumo de productos siderúrgicos. b aja productividad de los
Com o en el caso del algodón, la mayor demanda pu­ herreros que las
do ser abastecida gracias a innovaciones tecnológicas y transform aban en bienes
de organización del trabajo. fin ales (m artillos, clavos,
cuchillos, cerrojos, rejas,
A principios del siglo XVIII, la producción de hierro h erraduras...). Como
se efectuaba del modo siguiente. Mineral de hierro y car­ hasta la década de 1840
bón vegetal alimentaban un alto homo dotado de fuelles no se generalizaron las
movidos con energía hidráulica del que se obtenía hierro perforadoras, trefiladoras
colado, también llamado arrabio. Parte de este se utiliza­ y los tornos movidos a
ba para fabricar productos que no exigían plasticidad ni vapor, el número de
elasticidad, ya que era duro, pero quebradizo porque talleres ele herreros
contenía mucho carbono. El resto debía afinarse después aumentó durante la
para que perdiera esta impureza. El afino consistía en Revolución Industrial.
volver a calentar el arrabio con carbón vegetal en hornos
bajos de donde salía una masa maleable y plástica llama­ 69
da hierro dulce que era luego transformada en barras
mediante martillos hidráulicos o en planchas mediante
rodillos también movidos con agua. Por último, barras
y planchas eran forjadas en talleres de herreros que,
mediante martillos o tornos de pedales, las transforma­
ban en herramientas y utensilios (martillos, clavos, cu­
chillos, cerrojos, herraduras, rejas, arados, azadas...). La
organización de la industria siderúrgica era íabril en la

W illiam Watsony John etapa de producción de hierro en barras y planchas. Sin
Wilkinson resolvieron dos embargo, la fase de transformación de estos dos insumos
en bienes finales por los herreros estaba organizada me­
problem as que se diante el Verlagssystem.
plantearon p ara
aum entar la producción Aumentar la producción siderúrgica presentaba dos pro­
siderúrgica. Watson, en blemas. El primero era la utilización de carbón vegetal,
1767. ante la escasez de de oferta limitada, ya que se obtenía talando los bosques.
carbón vegetal logró Una segunda remora procedía de la energía hidráulica to­
transform ar la bulla en da vez que fuelles, martillos y laminadoras se movían len­
coque. Wilkinson, que tamente y dejaban de funcionar en los períodos de estia­
aparece en la imagen je de los ríos. Ambos problemas generaron desafíos que
inferior, en 1776, hallaron respuestas tecnológicas que, a su vez, originaron
construyófuelles movidos nuevos retos e innovaciones. Veamos cómo se desarrolló
por vapor sustituyendo la ese proceso de cambio tecnológico «en cadena».
energía hidráulica que se
em pleaba en los altos El primer cuello de botella -la escasez relativa de car­
bón vegetal- terminó en 1767, cuando William Wat-
hornos. son logró transformar la hulla en coque (Abraham
Darby descubrió en 1709 que el carbón mineral era
utilizable en los altos hornos, pero la innovación no se
generalizó hasta que no pudo ser destilado). El segun­
do cuello de botella—la utilización de energía hidráuli­
ca en los altos hornos—se resolvió gracias a John Wil­
kinson, que en 1776 construyó fuelles movidos por
vapor. Estas dos innovaciones elevaron el rendimiento
de los altos hornos, surgiendo así otro desafío: hallar un
método más rápido de afinar el colado. El reto encon­
tró respuesta en 1784, cuando Henry Cort ideó la pu-
delación (el arrabio se introducía en hornos de rever­
bero y era removido manualmente con palas para
acelerar la descarburación). El nuevo sistema elevó la
productividad en la fase de obtención de hierro dulce,
por lo que apareció el desafío de aumentar los rendi­
mientos en la producción de barras y planchas, cosa
que se logró a fines del siglo XVIII al sustituir la energía
hidráulica por el vapor en martillos y laminadores.
Finalmente, el aumento de la producción de barras y
planchas chocó con la baja productividad de los herre­
ros. Este último reto no halló una respuesta definitiva
hasta la década de 1840, cuando se generalizaron las
perforadoras, las fresadoras, las trefiladoras y los tornos
movidos a vapor instalados en fábricas, de manera que,

Henry Cort y la pudelación

Nacido en Lancaster (Ingla­ hace perder algo de su carbo­ extrae sus escorias y final­
terra) en 1740, Henry Cort no. Luego se pone en un hor­ mente se lamina entre cilin­
trabajó durante años como no de reverbero con escorias dros. Tal es el procedimiento
maestro forjador de la Marina ricas en óxido de hierro. Des­ inventado por Henry Cort, de
Real. En 1775 creó su propio de el momento en que entra origen puramente empírico,
negocio, una pequeña fundi­ en fusión, el carbono que to­ de acuerdo con el cual se han
ción en el puerto de Ports- davía contiene se combina preparado desde 1784 cen­
mouth. Tras una década de con el oxígeno y, para acelerar tenares de millones de tone­
experimentos, logró transfor­ esa combinación, se remueve ladas de hierro dulce. Los
mar el hierro colado en hierro fuertemente el baño metálico descubrimientos posteriores,
dulce mediante un procedi­ por medio de ganchos o hur­ dieron una explicación cientí­
miento que se conoce como gones. En seguida se produce fica al método inventado por
pudelación y que Marcel una especie de ebullición, con Cort, pero lo modificaron bas­
Bonnard, un ingeniero fran­ una llama azul característica, tante poco».
cés, describía así en su libro debido a la combustión del
de 1860 Mémoire sur les óxido de carbono. Se continúa
moyens employés en Angle- agitando la masa incandes­
tenre pour le traitement du fer cente, haciendo variar por mo­
par le moyen de la houille: mentos la intensidad de fue­
«La fundición, cargada de im­ go: poco a poco el metal se
purezas, se parte en primer lu­ va reuniendo en una lente es­
gar en trozos y se refina sobre ponjosa. Se recoge esta lente,
un fuego de coque, lo que le se lleva bajo el martillo que

durante la Revolución Industrial, hubo que recurrir a 71
tres formas de organización de la producción de bie­
nes siderúrgicos finales. La primera fue la manufactura
(trabajo en cadena en un gran edificio donde distintos
grupos de obreros realizaban con sus propias manos
una sola fase de la producción -recuérdese el texto de
Adam Smith sobre la fabricación de alfileres-). La se­
gunda fue una forma particular de protofábrica: un
gran edificio dividido en talleres, donde, bajo la super­
visión de un patrón, los herreros trabajaban con pe­
queñas herramientas conectadas a una máquina de
vapor central. La tercera consistió en aumentar la pro­
ducción de bienes siderúrgicos finales de modo diga­
mos que extensivo, o sea, aumentando el número de ta­
lleres de herreros organizados mediante el Verlagssystern.

La mayor productividad de la industria siderúrgica redu­
jo costes y precios haciendo que crecieran la demanda y

Cuodro 11 Proéücóón da 'marro cokid© (1788-1370).
(Tin por J 000)

Años Gran Bretaña Francia Alemania Bélgica
- -
1788 69 - - -
- -
1797 127 - 85 -
110 80
1806 248 98 190
100
1820 374 185 210 145
529 320
1830 688 266 1 216 565

1840 1 419 348

1850 2 285 406

1860 3 888 898

1870 6059 1 178

Fuentes: Mitchell, B.R.: European Histórica! Statistics, 1750-1970. Macmillan, 1978.

Astilleros Puertos Ferrocarriles Metalurgia
Canales

Minería Canteras de caliza Minería Maquinaria. Altos hornos. Hornos de pudelado.
del carbón para altos hornos del hierro Trenes de laminación. Máquinas de vapor

la producción de hierro. Como puede observarse en el
cuadro 11, Gran Bretaña, Francia, Alemania o Bélgica au­
mentaron extraordinariamente su producción de hierro
colado, lo que, a su vez, provocó economías de aglome­
ración en las regiones siderúrgicas de estos países. Tome­
mos de nuevo como ejemplo el caso de Gran Bretaña. En
el mapa de la página siguiente aparecen señaladas las re­
giones inglesas, galesas y escocesas que se especializaron
en la producción siderúrgica. Al igual que sucediera en las
del algodón, desarrollaron importantes economías de
aglomeración: 1) crecimiento «hacia atrás» de industrias
proveedoras de insumos (carbón, mineral de hierro) y de
utillaje; 2) crecimiento «hacia delante» de la industria

72

de bienes intermedios (máquinas de vapor, hiladoras,
telares...) y de la de bienes finales producidos en proto-
fábricas o por herreros; 3) urbanización y aumento de la
demanda de otros bienes industriales de consumo que co­
menzaron a producirse en la región, y 4) crecimiento de
los transportes y de los demás servicios.

Merece la pena realizar una breve mención a la indus­
tria minera, que también incorporó nuevas tecnologías,
que aparecen en el cuadro 4 (páginas 42-43). Nótese
que fue pionera en tres innovaciones que terminaron
transfiriéndose a otras industrias y al transporte: la ener­
gía de vapor, los raíles de hierro y el ferrocarril —la pri­
mera locomotora, ideada por Richard Trevirhick en
1801, sirvió para acarrear mineral de hierro a la fábrica
siderúrgica de Penydaren, en Gales.

El aumento de la producción industrial no se limitó al
algodón y al hierro, ya que durante la Revolución
Industrial creció todo el sector secundario. En el cua-

t "fdimburgo *Befwiclc ^ qf La industria británica
hacia 1840
Norte
Industrias tradicionales
IRLANDA
Industria textil (lona)
J|>K
Pequeña motalurgia
con modero
1Cuencas hulleros

• Altos hornos do coque
(hacia 1800)

Nuevas industrias

i___J Industrias metalúrgicas
o mecánicas

I'. Industria textil con
predominio de la lana

Industria textil con
predominio del algodón

__JIndustrias diversas

.......' loicester Nottingham Norw• ich,

GALES W tm eÁ. ' ’ Coventry «Cambridge

M8rll' v' Glouce.le, Colcherter.

«m * *
i INGLATERRA

“ 3^ *‘BBaatlh

Bri,'° l .Sdi.be,y

E l aumento ele la dro 12 aparece el valor añadido de trece industrias bri­
producción industrial tánicas sobre las que los historiadores han encontrado
no se lim itó a los tejidos suficiente información. Antes de comentar el cuadro,
de algodón y a l hierro, es preciso destacar que, durante la Revolución Indus­
sino a toda la industria. trial, adoptaron la energía de vapor y el sistema fabril
D e las que aparecen en el muy pocas industrias: algodón, hierro, producción de
cuadro, solo el algodón, máquinas herramientas, minería, papel y alguna rama
el hierro y el carbón de la cerámica. Las demás continuaron produciendo
adoptaron I'a m áquina de mediante el Verlagssystem o la manufactura. Del cuadro
vapory el sistem a fab ril. se extraen tres conclusiones. La primera es que creció
L is demiis continuaron toda la industria ya que el valor producido por los tre­
produciendo mediante el ce sectores pasó de 22,8 millones de libras en 1770 a
Verlagssystem o la 113 millones en 1831. La segunda conclusión es que
m anufactura. el sector moderno (carbón, algodón, hierro y papel)
creció más que el tradicional: en 1770 suponía un 13,4
por 100 del valor añadido, y en 1831, un 36,6 por
100. La tercera es que, pese a lo anterior, el sector tra-

I'a Yj S tiñadido d=¡ la producción ¡ndusrri'jl ¡riçjlssa (1770 t 183 J)

1770 1831

Ramos de la industria Millones de libras % sobre total Millones de libras % sobre total

Algodón 0,6 2,6% 25,3 22,3%
Hierro
Carbón 1,5 6,5% 7,6 6,7%
Lana
Lino 0,9 3,9% 7,9 6,9%
Seda
Construcción 7 30,7% 15,9 14%
Cobre
Cerveza 1,9 8,3% 5 4,4%
Piel
Jabón 1 4,3% 5,8 5,1%
Velas
Papel 2,4 10,5% 26,5 23,4%
TOTAL
0,2 0,8% 0,8 0,7%

1-3 5,7% 5,2 4,6%

5,1 22,3% 9,8 8,6%

0.3 1,3% 1,2 1%

0,5 2,1% 1,2 1%

0,1 0,4% 0,8 0,7%

22,8 100% 113 100%

Fuentes: Berg, M .: La era de las manufacturas, 1700-1820. Grijalbo, 1987.
74

dicional continuaba siendo predominante en 1831 al
producir un 63,4 por 100 del valor añadido. Nos ha­
llamos, pues, ante un crecimiento de la industria de
naturaleza dual. En el caso del sector moderno, la pro­
ductividad aumentó mucho por las raz.ones ya señala­
das (maquinaria movida a vapor, división del trabajo y
mayor disciplina laboral). Poco sabemos, sin embargo,
sobre cómo aumentó la producción del sector tradi­
cional, ya que faltan estudios sobre él. Lo razonable es
suponer que lo hizo por dos vías. Primero, porque ca­
da artesano debió de elevar algo su productividad al es­
pecializar más su trabajo y utilizar nuevas herramien­
tas movidas con sus manos y, luego, porque aumentó
el número de artesanos en ese sector tradicional.

La demanda de productos industriales creció por tres cau­
sas que actuaron simultáneamente: más población, ma­
yor renta per cápita y mercados externos. Tomemos de
nuevo como ejemplo el caso británico. Aunque el au­
mento de los salarios fue modesto hasta la segunda mitad
del siglo XIX, permitió que los trabajadores incrementa­
ran un poco su consumo de bienes industriales de pri­
mera necesidad. Hacia 1840, el presupuesto de una fa­
milia trabajadora inglesa era este: un 65 por 100 de sus
ingresos se gastaban en alimentos; un 25 por 100 en
bienes industriales (tejidos, enseres domésticos, carbón,
velas, jabón...) y el otro 10 por 100 en servicios. La pro­
porción del gasto en alimentos era todavía grande, pero
ya había actuado la ley de Engel porque, en el siglo XVIII,
las familias trabajadoras gastaban en ello el 75 por 100 de
sus ingresos. Así pues, cada trabajador aumentó poco su
consumo de bienes industriales. Ahora bien, como el nú­
mero de trabajadores creció mucho porque la población
británica se multiplicó por 2,3 entre 1760 y 1840, la de­
manda total de esos bienes también aumentó mucho. A
esa demanda se añadió la de la burguesía y las clases me­
dias, que incrementaron su consumo de productos sun­
tuarios (licores, chocolate, tejidos caros, pieles, viviendas
y enseres de lujo, joyas, libros, juguetes...). Hubo, por úl­
timo, industrias cuyo crecimiento también se vio favore­
cido por ios mercados externos ya que, además de tejidos
de algodón y bienes siderúrgicos, Gran Bretaña exporta­
ba otros tejidos, carbón, papel y productos químicos.

4 . El crecimiento del comercio
y de otros servicios

E l crecimiento del El aumento de la producción agraria e industrial y de las
comercio exigió nuevos exportaciones e importaciones exigió nuevos medios de
medios de transporte que transporte, ya que los antiguos (carros que circulaban por
perm itieran un tráfico carreteras en mal estado y veleros pesados) imposibilita­
abultado, rápido y ban un tráfico abultado, rápido y barato. Hasta la déca­
barato. E l Clipper supuso da de 1830, hubo tres innovaciones. La primera fue la
la culm inación de la construcción de una densa red de carreteras que, además,
navegación a vela, y a que se construyeron mezclando piedra, chatarra y arcilla pa­
perm itía doblar la ra hacerlas más resistentes. La segunda innovación fue la
velocidad de los antiguos construcción de una red de canales. La tercera afectó al
veleros sin dism inuir comercio exterior, porque los viejos barcos fueron susti­
sustancialm ente la carga. tuidos por clippers, buques también de vela, pero con un
diseño que permitía doblar la velocidad sin disminuir
sustancialmente la carga.

Después de 1830, la aparición del ferrocarril supuso eco­
nomías de escala mucho mayores que las alcanzadas has­
ta entonces en el tráfico por carreteras y canales. La pri­
mera locomotora la ingenió en 1804 el británico
Richard Trevithick y se empleó para el acarreo de mine­
ral de hierro a la fábrica siderúrgica Penydaren, en Ga­
les. George Stephenson construyó entre 1814 y 1829
varios modelos de locomotoras, una de las cuales —la le­
gendaria Rocket- logró alcanzar los 47 kilómetros por

L o r tg itw i da la red farraviark)
(en km)

1840 1850 1860 1870
9 797 14603 21558
Gran Bretaña 2 390
903 1 730 2 897
Bélgica 334 2915 9167 15 544
5856 11098 18 876
Francia 497

Alemania 469

Fuentes: Mitchell, B.R.: European Historical Statistics, 1750-1970. Macmillan, 1978.

hora. En 1825, comenzó a funcionar el ferrocarril de 13 Los barcos de vapor con
kilómetros Darligton-Steckson y, cinco años más tarde, hélice, aunque datan de
se inauguró la línea Manchester-Liverpool. Como pue­ la década de 1830,
de observarse en el cuadro 13, el éxito de estas líneas tardaron en generalizarse
provocó inmediatamente un boom de la construcción y hasta 1880 no
ferroviaria en Gran Bretaña y después en Bélgica, Fran­ alcanzaron el 5 0 por 100
cia y Alemania. El montaje de las redes exigió grandes del tráfico marítimo.
inversiones de capital privadas y públicas. Las inglesas
Rieron financiadas por compañías privadas. La red prin­
cipal belga la construyó el Estado, y las secundarias, em­
presas privadas. En Francia y Alemania, la financiación
(ue mixta: el Estado proporcionó a las compañías terre­
nos gratuitos y subvenciones, garantizando también a los
accionistas una rentabilidad mínima.

George Stephenson y el ferrocarril necesidad de una fuerza superior; muchos hom­
bres indagaron en este problema, y George Ste­
Los inicios del ferrocarril se sitúan en las minas phenson fue quien logró los mayores éxitos.
alemanas del siglo xv, donde las vagonetas tiradas Nacido en Wylam (Northumberland, Gran Breta
por hombres o animales circulaban sobre raíles de ña) en 1871, era hijo de un mecánico de bom-
madera. Esta innovación llegó a las minas ingle­
sas poco después de 1600 y en el siglo xvm se
sustituyó el raíl de madera por el de hierro, mucho
más resistente. A comienzos del xix, este tipo de
ferrocarril se había convertido en algo corriente en
las minas e industrias inglesas. Tras el descubri­
miento de la máquina de vapor, surgió la idea de
sustituir la fuerza del hombre o de los animales en
la tracción. Richard Trevithick inventó en 1804 la
primera locomotora, que sirvió para transportar mi­
neral de hierro a la fábrica siderúrgica Penydaren,
en Gales. La nueva máquina era capaz de arras­
trar 10 toneladas de mineral a una velocidad de 8
kilómetros por hora. Poco a poco se fue viendo la

E1 uso de la energía de vapor en el transporte maríti­
mo tardó más en generalizarse. Durante la primera
mitad del siglo XIX, aparecieron barcos con ruedas de
palas movidas por vapor, pero resultaron eficaces en
los ríos y no en el mar. La construcción de buques de
hierro dulce y el descubrimiento de la hélice datan
de la década de 1830. Sin embargo, hasta después de
1880, la flota de vapor no logró alcanzar el 50 por 10L
del tráfico marítimo internacional porque, pese a dis­
poner de una capacidad de carga superior a los vele­
ros, los nuevos barcos tenían que sacrificar mucho es­
pacio para almacenar carbón, lo que les restaba
competitividad. Este problema desapareció cuando se
generalizó una red mundial de puertos carboneros
donde repostar.

Los nuevos medios de transporte contribuyeron de
modo muy relevante al crecimiento económico. Las
mayores economías de escala de los vagones de ferro­
carril y de los clippers y buques de vapor con respecto
a los carros y a los antiguos veleros así como su mayor
velocidad desplomaron los costes y los precios del

78

En los Estados Unidos, las costas
este y oeste quedaron unidas porferrocarril
en 1869.

bas de vapor tipo Newcomen con el que trabajó En 1814 construyó la locomotora Blucher, que
desde niño. En 1813 alcanzó el puesto de me­ fue perfeccionando sucesivamente, hasta que en
cánico jefe de la mina de Killingworth y comenzó 1821 convenció a los promotores del proyecto de
a .nteresarse por la aplicación de la máquina de ferrocarril de Stockton a Darllngton para que es­
vapor de Watt al arrastre de vagones sobre railes. te fuera tirado por una locomotora de vapor y no
por caballos. Surgió de este modo la primera lí­
nea ferroviaria moderna, construida por Ste-
phenson en 1825. Cuatro años más tarde, su
nueva locomotora Rocket (cohete) ganó a otras
una carrera para elegir la que se utilizaría en la lí­
nea de ferrocarril Liverpool-Manchester ya que
transportó más de setenta toneladas a una velo­
cidad máxima de 45 kilómetros por hora.

transporte. Ello fomentó el comercio interior y exte­ 79
rior, lo que, a su vez, incrementó la riqueza al originar
una mayor especialización de cada región y/o nación
en aquello en lo que poseía ventaja. Por otro lado, la
construcción de carreteras, redes ferroviarias, buques
y puertos tuvo notables efectos de arrastre sobre un
gran número de industrias -canteras, carbón, mineral
de hierro, madera, siderurgia, maquinaria, astille­
r o s...- , siendo el ferrocarril el que provocó mayores
efectos al «disparar» la producción de traviesas, raíles,
locomotoras y vagones. En Gran Bretaña, por ejemplo,
la construcción de ferrocarriles incrementó en un 40
por 100 el empleo en la minería, siderurgia e industria
mecánica y, además, creó 2 0 0000 puestos de trabajo
directos.

El comercio también se vio favorecido por la liberali-
zación de los intercambios a escala nacional e interna­
cional. En 1834, por ejemplo, 39 estados alemanes
separados hasta entonces por aduanas interiores pasa­
ron a integrarse en el Zollverein (unión aduanera) y, en­
tre mediados del XIX y 1880, el librecambio se genera-

R. DE DINAMARCA R. DE SUECIA

Mar del Schleswig
Norte Hobtein

GRAN REINO
BRETAÑA
DE LOS
P. BAJOS IMPERIO RUSO
Polonia

ir e in c t ^

DE
IÉIGICA

Luxemburgo ' IMPERIO La Unión Aduanera, 1828-1854
AUSTRIACO
FRANCIA H Unión Aduanera prusiana en 1827
^1 Nuevas incorporaciones en 1828
Ciudades libres:
Hamburgo I____1Unión Aduanera alemana en 1834
[___ ¡ Nuevos incorporaciones hacia 1838
I>.Lo<1 I___ Nuevas incorporaciones hacia 1842

H Nuevos incorporaciones hacia 1854

E l comercio no solo se vio lizó en Europa. Gran Bretaña adoptó esa política co­
favorecido por los nuevos mercial en la década de 1840. Desde 1820, grupos de
medios de transporte, presión de comerciantes de Londres y de empresarios
sino por la libcralización textiles de Manchester solicitaron a los poderes públi­
de los intercambios. cos la desaparición de los aranceles. La petición no
En 1834, por ejemplo, halló eco entonces por dos razones: la Hacienda se be­
3 9 estados alemanes neficiaba de los ingresos de aduanas, y los terratenien­
separados hasta entonces tes, que tenían mayoría en el Parlamento, se oponían
por aduanas interiores se a la derogación de las Corn Laws, leyes que gravaban
integraron en el fuertemente las importaciones de cereales. En 1839,
Zollvcrein o Unión los industriales de Manchester formaron la Liga con­
A d uan era. tra las Leyes de Granos, argumentando que los arance­
les encarecían el precio de los alimentos obligando a
80 subir los salarios así como que era conveniente que los
países productores de cereales exportaran más a Gran
Bretaña porque, de este modo, obtendrían ingresos pa­
ra importar una mayor cantidad de bienes industriales
ingleses. Las peticiones del grupo de presión se vieron
favorecidas por una reforma del sufragio censitario que
permitió una mayor representación de las clases medias
en el Parlamento y por el impacto que en 1843 causó
la hambruna irlandesa. En 1846, el Parlamento dero­
gó las Leyes de Granos. Francia, que había practicado

el proteccionismo desde los inicios de su industrializa­
ción, firmó en 1860 un tratado de librecambio con In­
glaterra. Dos años más tarde, la hasta entonces también
proteccionista Alemania hizo lo propio con Francia.
Ambos tratados bilaterales contenían cláusulas de na­
ción más favorecida por las que si uno de los dos fir­
mantes reducía aranceles con terceros países, su socio
también lo hacía. Esto permitió la generalización del
librecambio en Europa hasta 1880, momento en el
que, excepción hecha de Gran Bretaña, Bélgica, Países
Bajos y Dinamarca, los demás países del continente re­
tornaron al proteccionismo con el fin de defender sus
producciones agrarias de la competencia de las impor­
taciones ultramarinas y para evitar también la de la in­
dustria extranjera en sus mercados. No obstante, se tra­
tó de un proteccionismo moderado que no conllevó
una reducción sensible del comercio internacional, ya
que, como se observa en el cuadro 14 de la página
siguiente, la tasa de crecimiento del volumen de ex­
portaciones mundiales entre 1820 y 1870 fue del 4,2
por 100, y la del período 1870-1913, solo algo menor
(3,9 por 100).

Durante la Revolución Industrial no solo creció el co­
mercio, sino todos los servicios. Podemos dividir los
servicios así: 1) transporte y comunicaciones; 2) co­
mercio al por mayor y al por menor; 3) finanzas (ban­
cos, seguros...); 4) públicos (defensa, policía, educa­
ción, san idad ...); 5) doméstico; 6) profesionales
(abogados, ingenieros, contables...), y 7) de ocio o
cultura (espectáculos, turism o...). Aunque la deman­
da de todos ellos se incrementó, los que más crecieron
fueron transporte, comercio y servicio doméstico -en
la Inglaterra de 1850, por ejemplo, de los 3,3 millo­
nes de personas que trabajaban en el sector terciario,
2,5 lo hacían en estos tres subsectores.

El aumento de la demanda fue consecuencia de tres
factores: crecimiento demográfico, mayor renta per
cápita e incremento del comercio exterior, habiendo
jugado un papel mucho más importante los dos pri­
meros que el tercero. Se recordará que, en torno a
1840, las familias trabajadoras británicas gastaban

81

| Crasi/rós/iío tlsl amtisnáo ¡nternacki/iid ('1820-1913)

Tasas medias anuales acumulativas (%)

Países 1820-1870 1870-1913
Australia - 4,8
Austria 3,5
Bélgica 4,7 4,2
Canadá 5,4 4,1
Dinamarca 3,3
Finlandia - 3,9
Francia 1,9 2,8
Alemania - 4,1
Italia 4 2,2
Japón 4,8 8,5
Países Bajos 3,4 2,3
Noruega - 3,2
Suecia - 3,1
Suiza - 3,9
Reino Unido - 2,8
USA 4,1 4,9
Promedio aritmético 4,9 3,9
4,7
4,2

Fuente: Maddison, A.. Historia del desarrollo capitalista. Sus fuerzas
dinámicas. Ariel, 1991

solo un 10 por 100 de sus ingresos en servicios (8 por
100 en alquiler de vivienda y 2 por 100 en comadro­
nas, asistencia médica y escolarización de los niños).
El porcentaje era pequeño, pero había actuado la ley
de Engel, ya que en el siglo X V III era menor. Así pues,
cada trabajador aumentó poco su consumo de servi­
cios, pero como el número de trabajadores creció mu­
cho también lo hizo la demanda de los servicios cita­
dos. A esta demanda se añadió la de la burguesía y
clases medias, cuyos ingresos les permitieron consu­
mir más servicios de lujo (criados, educación, sani­
dad, asesoramiento jurídico, turismo, espectáculos de
élite...).

82

La mayor demanda de servicios incrementó su oferta,
algo que resultó posible porque el aumento de la pro­
ductividad en la agricultura y en la industria liberó ma­
no de obra para trabajar en los servicios y porque el cre­
cimiento de la renta nacional generó ahorro disponible
para invertir en ellos. Aunque surgieron grandes com­
pañías en determinadas actividades (ferrocarriles, co­
mercio internacional, seguros, banca, algunas navie­
ras...), la mayoría de las empresas del sector terciario
fueron de tamaño mediano y pequeño (bancos, navie­
ras, tiendas, hospitales, colegios, hoteles, restaurantes,
teatros, tabernas, lavanderías...). El Estado también
ofertó servicios públicos (defensa, policía, salubridad,
educación...). Sin embargo, los gastos estatales en salu­
bridad y educación fueron reducidos -volveremos sobre
este asunto en el apartado sobre el nivel de vida de los
trabajadores.

PnssMpwsste de- uno fomilio obrero británica hacia 18^0 H acia 1840, ¡asfam ilias

Alimentos 65% trabajadoras inglesas

gastaban un 6 5 por 100

Bienes industriales (tejidos, enseres domésticos, 25% de sus ingresos en
carbón, velas, jabón...)

Servicios (alquiler de vivienda, comadronas, alimentos; un 2 5 por 100,
asistencia medica, escolarización de los niños)
10% en bienes industriales, y el

TOTAL 100% otro 10por 100, en

servicios. L a proporción

delgasto en alimentos era

todavía grande, pero ya

babbi actuado la ley de

Engelporque, en el

siglo XVI11, lasfam ilias

obreras gastaban el 7 5 por

100 de sus ingresos en

alimentación. A sipues,

cada trabajador aumentó

poco su consumo de bienes

industrialesy de servicios

durante la Revolución

Industrial pero, como el

número de trabajadores

creció, también lo hizo la

demanda de los bieties

industrialesy servicios que

aparecen en el cuadro.

83

5. La financiación de la Revolución
Industrial

L a Revolución Industrial El origen de los capitales invertidos en las primeras fá­
exigió a l principio bricas fue objeto de debate durante las décadas de 1950
inversiones modestas, y 1960: algunos historiadores sostenían que fueron
pero, transcurridas grandes comerciantes quienes las crearon, y otros afir­
algunas décadas, maban que lo hicieron hombres con fortunas modes­
la construcción de una tas. La controversia quedó cerrada después de que his­
hilandería, de una toriadores ingleses y franceses demostraran que las
fáb rica siderúrgica primeras fábricas textiles y fundiciones de hierro fueron
y delferrocairil financiadas en la mayoría de los casos por artesanos,
requirieron grandes campesinos acomodados y pequeños comerciantes.
cantidades de dinero que Este hecho no debe extrañar, ya que los establecimien­
los empresarios pudieron tos industriales exigían entonces poco capital fijo al ser
conseguir pidiendo los edificios pequeños y la maquinaria sencilla y bara­
dinero prestado a los ta. A fines del XVIII, por ejemplo, instalar una fábrica
bancos o bien creando de hilados costaba unas 2 000 libras y un alto horno
sociedades anónimas. unas 800. Com o los grandes bancos comerciales se
mostraban reacios a conceder créditos a la industria,
84 los empresarios pioneros reunían esas cantidades re­
curriendo a mercados informales (parientes y amigos)
y, después, iban aumentando el capital fijo mediante
la reinversión de beneficios. N o obstante, pequeños
bancos rurales y comerciales que captaban ahorro de

Los orígenes de la burguesía industrial locales: Aaron Walker era fabricante de cla­
vos; William Hawks y John Parker dieron sus
«William Radcliffe, nacido en 1761, era des­ primeros pasos como herreros; Peter Stubs
cendiente de terratenientes ricos de su parro­ comenzó por ser posadero y luego fabrican­
quia que se habían arruinado después de la te de limas; Spencer, el dueño de los altos
guerra civil de 1642-1649. Para ganarse la vi­ hornos de Bamby, en Vorkshire, había sido fa­
da, los Radcliffe se hicieron tejedores. William, bricante de rastrillos, y George Newton, de
desde muy pequeño, aprendió a cardar e hi­ palas y palustres. Antes de estar al frente de
lar en el taller familiar donde tejían sus padres una fundición de acero, Benjamín Huntsman
y hermanos. Él mismo ha contado sus princi­ era relojero. Samuel Garbett había sido cal­
pios en la gran industria: Cuando tenía veinte derero; el padre de Roebuck era un peque­
años, poseía algunos ahorros y conocía por ño fabricante de artículos de mercería en
la práctica todos los detalles de la fabrica­ Sheffield, y el de Reynolds, comerciante de
ción, desde que la bala de algodón llega al al­ hierro en Bristol. Pero si nos remontamos aún
macén hasta aquel en el que se transforma más hacia los orígenes, tropezamos con la
en tejido; sabía cardar a mano y a máquina, tierra y con lo campesino, con la yeomanry.
hilar con la rueca y con la Jenny, encanillar, Isaac Wilkinson, padre de John Wilkinson, era
trenzar la urdimbre y prepararla, tejer tanto un cultivador del País de los Lagos que se hi­
con el telar ordinario como con la lanzadera zo capataz en una fragua vecina. Richard
volante. Estaba, pues, en condiciones de es­ Crawshay, a quien más tarde se llamó el rey
tablecerme p or mi cuenta, cosa que hice en del hierro, también había salido de una fa­
1789 poniéndome al frente de una casa don­ milia de yeomen».
de empleé a muchos obreros tanto para el hi­
lado como para el tejido». (...) Mantoux, R(1962): La Revolución Industrial
en el siglo m i. Madrid, pp. 362-363.
«Muchos de los fundadores de las primeras
fábricas metalúrgicas procedían de talleres

MI

•§ Inv&reíones en capital fijo en Gran Bretaña, 1760- J8 3 1
" (en % da la renta nacional)

1760 6 1801 7,9 1821 11,2
1780 7 1811 8,5 1831 11,7

Fuente: Crafts, N.F.R.(1985): Brilish Economic Growlh during the Industrial Revolution. Oxford
Oxford Universily Press.

En el cuadro aparece el campesinos acomodados y clases medias desempeñaron
porcentaje de la renta un papel decisivo en la industrialización al prestar di­
nacional británica nero a corto plazo a las nuevas empresas para que hi­
invertido en capitalfijo cieran frente a sus necesidades de capital circulante
durante la Revolución (materias primas y salarios). Estos créditos fueron cru­
Industrial. C ap italfijo ciales porque las primeras empresas industriales necesi­
son los bienes de taban más capital circulante que fijo.
producción (fábricas,
m aquinaria, carreteras, Por otro lado, es preciso tener en cuenta que los gran­
canales, ferrocarriles, des bancos comerciales británicos y franceses no se
puertos...). Este capital implicaron en negocios industriales durante las pri­
se denomina fijo para meras décadas de la Revolución Industrial y conti­
distinguirlo del circulante nuaron ocupándose de sus actividades tradicionales
(m aterias prim as, (descuento de letras de cambio, divisas y compra de
productos terminados, deuda pública).
créditos, acciones o
dinero). Este panorama fue cambiando a medida que el proce­
so industrializador exigió más capital fijo. Hacia 1820,
instalar una hilandería costaba 20 000 libras; una fá­
brica siderúrgica, 100000, y esta cantidad quedó pe­
queña al lado de la que exigía construir un ferrocarril.

-| Formación da capital fijo en Francia ('1781-3364)

u (millones de francos constantes de JV13)

1781-1790 1 172
1815-1824 1472
1835-1844 2 283
1855-1864 3681

Fuente: Markovitch. T.: L'lndustrie Française de 1789 á 1964. París, 1975.
86

La banca industrial

La Société Générale de Belgique fue un ban­ deciendo nuestras minas y fundiciones sin re­
co cuyo principal cometido consistió en favo­ sultados para quienes están invirtiendo en
recer la industrialización de Bélgica tras su in­ ellas sus fortunas y sin incrementar la riqueza
dependencia en 1830. Prueba de ello es esta de nuestra tierra? Cuando cada día las cien­
declaración de su Junta General (1831): cias aplicadas descubren nuevas técnicas que
transforman el sistema de fabricación e incre­
«La Junta conoce las inmensas riquezas con mentan y mejoran el producto, cuando desde
las que la naturaleza ha dotado a muchas el extranjero se nos ofrecen nuevas industrias,
partes de nuestro suelo. Pero, al propio tiem­ ¿vamos a tener que rehusarlas por falta de
po. ha observado que es frecuente el caso de capital? ¿Vamos a tener que exportar nues­
propietarios de las más ricas minas y de las tras materias primas solo para que se nos de­
más beneficiosas y rentables factorías que no vuelvan con un incremento de los costes por
disponen de medios suficientes para el de­ los beneficios de los fabricantes? La Junta ha
sarrollo de la producción. En un tiempo en considerado que esto no puede ser, y que, en
que el carbón se ha convertido en el principal estas circunstancias, debe cumplir su manda­
elemento de riqueza industrial, en el que el to prestando su apoyo y proporcionando, con
hierro es de tan capital utilidad y su empleo prudencia, capital para las industrias».
tan generalizado, ¿podrían continuar langui­

Esta mayor demanda de capital pudo cubrirse gracias
a que el aumento de la renta elevó el ahorro, llegando
este a los empresarios a través de las sociedades anó­
nimas y de la llamada banca industrial. Las socieda­
des anónimas emiten acciones remuneradas con divi­
dendos, lo que permite a los socios fundadores reunir
importantes sumas de dinero de múltiples ahorrado­
res.

Además, la solidez que adquirieron los negocios indus­
triales hizo que, desde la década de 1820, surgiera una
banca comprometida con la financiación de la indus­
tria (los Merchant Bankers ingleses, los Crédit Mobilier
y las Societés Générales francesas y belgas y los Kredi-
banken alemanes). Estos bancos dieron a la industria
préstamos elevados que, lógicamente, se devolvían a lar­
go plazo y también compraron acciones de empresas
textiles, siderúrgicas, mineras o de ferrocarriles. Como
puede observarse en los cuadros 15 y 16, sociedades
anónimas y banca industrial posibilitaron un rápido
crecimiento de las inversiones de capital en Gran Bre­
taña y Francia.

6. El papel del Estado

Aclam Srnith (1723- La idea de que el Estado no debe intervenir en los asun­
1790). L a idea de que el tos económicos tiene su origen en la fisiocracia francesa
y en Adam Smith y se conoce como laissezfaire (dejad
Estado no debe actuar al mercado). Estos economistas liberales pensaban
intervenir en los asuntos que la única función del Estado era crear un marco ins­
titucional que permitiera progresar a los individuos, ya
económicos se conoce que cuando esto ocurría actuaba una ley llamada por
como laissez faire (dejad Adam Smith de la «mano invisible» que beneficiaba al
conjunto de la sociedad. Pondremos un ejemplo que ilus­
actuar a l mercado). tra esta ley. Haciendo uso de su derecho a prosperar, al­
Adam Sm ith y los guien crea una imprenta. Esta decisión nacida de su pro­
pio interés tendrá consecuencias positivas para el interés
economistas liberales colectivo: el empresario generará empleo; también com­
pensaban que la única prará maquinaria y papel, lo que beneficiará a la indus­
Junción del Estado era tria metalúrgica y papelera; editará libros que darán uti­
lidad a quienes deseen leerlos; finalmente, cuando otros
crear un marco empresarios observen que la imprenta es un buen nego­
institucional que cio, crearán otras y esa competencia hará que baje el pre­
perm itiera progresar a los cio de los libros, lo que beneficiará a qtúenes gusten de la
individuos, ya que. lectura. La metáfora de la «mano invisible» se refiere,
cuando esto ocurría, pues, a las virtudes de la libre empresa y de la competen­
actuaba una ley llam ada cia, o sea, a las virtudes del mercado para promover el
por Adam Sm ith de la crecimiento económico. (Véase, en la página 113, el do­
«mano invisible» que cumento «El liberalismo económico»).
beneficiaba a l conjunto
Algunos historiadores han sostenido que el Estado britá­
de la sociedad. nico desempeñó un papel mínimo durante la Revo­
88 lución Industrial porque cumplió con el laissez faire.
Esta tesis se apoya en dos hechos: la revolución de 1688
(La Gloriosa) creó un marco institucional de naturaleza
liberal y, al contrario que el Estado alemán o el japonés,
el inglés no subvencionó la construcción de ferrocarriles
o la creación de industrias. Por el contrario, otros histo­
riadores han hecho hincapié en que el Estado británico
fomentó el crecimiento económico mediante políticas co­
merciales proteccionistas e incluso mercantilistas, ya que
hasta la década de 1840 -cuando la Revolución Indus­
trial había finalizado—Inglaterra fue un país liberal pero
no librecambista. Citaremos algunas de estas medidas
dictadas por el Parlamento entre comienzos del siglo XVIII
y 1840: 1) La Calicó Act de 1701, que prohibió la im-

MadSfe i^oteeetoflistos y meosníilistas virantes an Es cierto que la
Gran [irtínñn durante 1« (kvoltjr.ícn btduslrioi revolución de 1688
(L a Gloriosa) creó un
1) M ercados cautivos en colonias británicas. marco institucional de
naturaleza liberal, pero
2) Leyes de N aveg ació n (derogadas en 1849). el Estado británico no
desempeñó un papel
3) Leyes de G ranos (derogadas en 1846). mínimo durante la
Revolución Industrial, ya
4) Subsidios a la exportación a determinados bienes quefom entó el
industriales. crecimiento económico
mediante medidas
5) Prohibición de exportar maquinaria (derogada en 1842). proteccionistas y
m ercantilistas como las
6) Prohibición de que los trabajadores especializados pu­ que aparecen el cuadro.
dieran trabajar en el extranjero (derogada en 1830).

portación de tejidos de algodón indios, estimulando de
este modo el desarrollo de una industria textil que, a la
postre, fue pionera de la industrialización. 2) Las colonias
británicas se convirtieron en mercados cautivos de los
bienes manufacturados en la metrópoli. 3) Otra medida
mercantilista favoreció considerablemente a la economía
inglesa. Se trata de las Leyes de Navegación, promulga­
das en 1651 y derogadas en 1849. Estas leyes ordenaron
que todo el comercio exterior desde y hacia Inglaterra se
realizara en buques británicos y prohibieron que los bar­
cos efectuaran escalas en puertos europeos. Su finalidad
era, pues, doble: estimular el desarrollo de la flota nacio­
nal y convertir los puertos ingleses en redistribuidores de
mercancías hacia el resto del continente. Además de co­
adyuvar a que Gran Bretaña se convirtiera en la primera
potencia comercial, las Leyes de Navegación tuvieron
efectos positivos sobre la industria. Fomentaron la cons­
trucción de barcos y la producción de inputs para los as­
tilleros (madera, hierro, cuerdas...) y también permitie­
ron el desarrollo de otras industrias que transformaban y
acababan productos coloniales redistribuidos luego por el
país y por Europa (refinado de azúcar, manufactura del
tabaco y estampado de telas). 4) La agricultura británica
estuvo protegida mediante las Leyes de Granos, que fue­
ron derogadas en 1846. 5) Hubo subsidios a la exporta­
ción de algunos bienes industriales. 6) Se prohibió ex­
portar maquinaria hasta 1830. 7) También se prohibió
que los trabajadores cualificados británicos pudieran ser
contratados en el extranjero hasta 1842.

El Estado francés y el alemán también intervinieron en
asuntos económicos durante la Revolución Industrial.
Primero, con una política comercial proteccionista que
economistas de estos dos países justificaron mediante un
argumento conocido como el de la protección transitoria
a industrias infantiles. Pondremos un ejemplo para que se
enrienda la argumentación. Imaginemos que, hacia 1830,
un empresario alemán desea instalar en su país una fábri­
ca textil. Esta tendrá al principio altos costes porque cues­
ta tiempo formar a la mano de obra para que alcance la
máxima productividad, porque cuesta tiempo obtener el
máximo rendimiento de las nuevas tecnologías y también
porque, para disminuir costes, es preciso producir gran­
des cantidades. Si el Estado no impide mediante elevados
aranceles la entrada de tejidos de una industria extran­
jera ya madura -la inglesa en este caso—, es probable que
nunca se desarrolle la nacional porque los consumidores
alemanes comprarán tejidos ingleses baratos antes que
tejidos caros de una industria infantil por muy alemana
que sea. El Estado debe, por tanto, proteger transito­
riamente a sus industrias infantiles para que, teniendo a
su disposición el mercado nacional, puedan desarrollarse
y convertirse en maduras. Alcanzada la madurez, debe res­
tablecerse el librecambio porque, en su defecto, las in­
dustrias protegidas corren el riesgo de no innovar ante la
falta de competencia extranjera. Este argumento que jus­
tificaba el proteccionismo halló eco en Francia y Alema­
nia, que establecieron durante su industrialización eleva­
dos aranceles a la importación de bienes industriales.

La intervención del Estado francés y el alemán en asun­
tos económicos no se limitó a la política comercial y de
ahí que esa intervención fuera mayor que en el caso bri­
tánico. Como vimos a propósito de la construcción de
ferrocarriles, los gobiernos de estos dos países propor­
cionaron a las empresas ferroviarias terrenos gratuitos y
subvenciones, garantizando también a sus accionistas
una rentabilidad mínima. El Estado alemán también fue
propietario de algunas empresas de altos hornos y mine­
ras, pero no llegó al límite de Japón, un país que se in­
dustrializó gracias a que los gobiernos de la dinastía Mei-
ji construyeron fábricas textiles, siderúrgicas y astilleros
que después de 1882 vendieron a empresas privadas.

90

7. El crecimiento de la renta per cápita:

una revisión de la Revolución Industrial

Varios libros publicados en la década de 1960 explica­
ron la Revolución Industrial como un proceso de cre­
cimiento rápido provocado por la aparición de nuevas
tecnologías y nuevas formas de organización del traba­
jo. Por otro lado, el economista norteamericano W.W.
Rostow propuso una teoría general de la Revolución In­
dustrial con tres etapas. La primera era la del acondi­
cionamiento, período durante el que varias industrias
fueron adoptando el sistema fabril. La segunda era la
del «despegue», fase de aceleración del crecimiento gra­
cias a los efectos de arrastre provocados por esas indus­
trias sobre otras, y la tercera, el crecimiento sostenido.
Esta visión de la Revolución Industrial ha sido modifi­
cada desde la década de 1980 por un grupo de histo­
riadores británicos y franceses que se ha dado en llamar
revisionistas. Estos historiadores han realizado nuevas
estimaciones de la renta nacional añadiendo a esta va­
lores de sectores que no fueron contabilizados en la dé­
cada de 1960 al carecer de información sobre ellos. Más
en concreto, valores de industrias que no adoptaron ni
las nuevas tecnologías ni el sistema fabril así como de
servicios en los que no hubo incremento de la produc­
tividad. Sus investigaciones arrojan tres conclusiones.
La primera es que el crecimiento económico fue lento.

Friedrich List y el proteccionismo

En su libro Sistema nacional de economía "Llegó a ser evidente para mí que, entre dos
países muy adelantados, la libre competen­
política, el economista alemán Friedrich cia no puede reportar sino ventajas a uno y
a otro si ambos se encuentran en el mismo
List (1789-1846) sostuvo que, para alcan­ grado de desarrollo industrial, (...) pero tam­
bién llegó a ser evidente que toda nación re­
zar el progreso económico que había lo­ trasada por destino adverso, con relación a
la industria debe, ante todo, proteger sus
grado Gran Bretaña, las otras naciones de­ nuevas industrias de la competencia de la
nación más avanzada hasta que alcancen la
bían proteger sus industrias nacientes de etapa final de su desarrollo».

la competencia inglesa mediante arance­

les hasta que esas industrias alcanzaran

un nivel de eficiencia que les permitiera

competir. \

List escribió en este sentido:

Cuodro 17 Orjn Lifbiana. Evolución Ja rwira nucbnd j de Ja rsnia p&r cápria
(tiCu/jeros í/icJicü)

Deane-Cole (1962) Crafts (1983)
Renta nacional Renta per cápita
Renta nacional Renta per cápita
100 100
1760 100 100 150 107,5
1800 270 125
1830 168,4 124

426 200

Fuentes: Harley, C.K. (1993): «Una nueva evaluación macroeconómica de la Revolución Industrial».
Revista de Historia Económica. Primavera-verano, n.° 2.

La segunda es que tampoco hubo despegue, sino evo­
lución gradual de la renta per cápita, y la tercera, que
todo ello se debió a que, durante la Revolución Indus­
trial, la economía tuvo todavía una estructura dual
(convivencia de sectores modernos y tradicionales, en­
tendiendo por modernos aquellos que adoptaron la
nueva maquinaria y el sistema fabril y por tradicionales
a los que continuaron produciendo de modo artesanal).

El cuadro 17 muestra la evolución de la renta nacional
y de la renta per cápita británicas según la estimación de
la década de 1960 de los profesores Deane y Colé y se­
gún un historiador revisionista (Crafts). En el primer ca­
so, la renta nacional se multiplica por 4,2 y la renta per
cápita por dos, ya que, al no haber contabilizado Deane
y Colé gran parte de los sectores tradicionales, su esti­
mación queda sobrevalorada por el excesivo peso de los
sectores modernos. En el segundo caso, la renta nacio­
nal se multiplica por 2,7 y la renta per cápita crece solo
un 25 por 100, porque Crafts añadió a la renta nacional
los valores de industrias y servicios tradicionales. La nue­
va estimación evidencia que el crecimiento económico
fue, en efecto, lento y que tampoco hubo «despegue», si­
no evolución gradual de la renta por persona y todo ello,
volvemos a resaltarlo, por la dualidad de la economía
británica. Merece la pena mencionar en este senddo una
estimación estadística realizada por otro historiador re­
visionista. Harley ha dividido la economía inglesa en tres
sectores. El primero es el moderno, integrado por algo­
dón, hierro y transportes. El segundo es la agricultura,
que también adoptó innovaciones tecnológicas. El ter­
cero es el tradicional y en él apenas hubo cambio tecno-

92

lógico (toda la industria -salvo algodón y hierro—y gran Las estimaciones de la
parte de los servicios). Pues bien, entre 1780 y 1850, la renta per cápita
tasa de crecimiento del primer sector superó el 1 por realizadas en ¡a década de
100; la de la agricultura fue del 0,7 por 100 y la del sec­ 1960 hicieron que se
tor tradicional solo del 0,02 por 100. Además, y aunque pensara que la Revolución
el primer sector ganó peso en la renta nacional, no llegó Industrialfue un proceso
a superar el 20 por 100 de esta. Por consiguiente, la ba­ de crecimiento económico
ja productividad del sector tradicional y el hecho de que rápido promovido por la
su peso en la economía no bajara del 55-60 por 100 du­ generalización de las
rante la Revolución Industrial explican que el creci­ nuevas tecnologíasy del
miento fuera lento. Lo mismo sucedió en Francia, cuyo sistemafa b ril En cambio,
crecimiento fue todavía más gradual que el inglés por el las estimaciones más
predominio de la pequeña propiedad en la agricultura y recientes reducen
por un sector industrial con mayor peso de la artesanía. sensiblemente el
crecimiento económico, ya
A tenor de los nuevos datos, algunos historiadores han que la economíafite
propuesto sustituir el término Revolución Industrial por todavía d m l durante la
industrialización. Parece, sin embargo, razonable conti­ Revolución Industrial
nuar hablando de Revolución Industrial, porque el pro­ (convivencia de sectores
ceso tuvo caracteres a la larga revolucionarios; cambio tec­ que adoptaron el vapory
nológico, nuevas formas de organización del trabajo y el sistemafa b ril con otros
aumento de capital fijo por trabajador. Se trata de tres que continuaron
condiciones necesarias para el crecimiento económico sos­ produciendo de modo
tenido, un proceso que inauguró la Revolución Industrial. artesanal).

Evolución de la renta per cápita en Gran Bretaña durante la Revolución Industrial

— Estimación de DeoneOoie (1962| — ■ — Estimación de Ciafts (1983)

1760 1800 1830

O

1

5 El crecimiento económico
sostenido

Los cambios que en el largo plazo originó la
Revolución Industrial constituyeron, ¡unto con el
Neolítico, la más importante mutación de la
Historia. La población creció y también lo hizo
su esperanza de vida. La mayor productividad
desembocó en un aumento de la producción y
del consumo por habitante y el crecimiento
económico se convirtió en sostenido.

1. Algunas cifras sobre el crecimiento
económico

El logro más trascendental de la Revolución Industrial
fue que originó por primera vez en la Historia un cre­
cimiento económico sostenido. Prueba de ello es el
cuadro 18, en la página siguiente, donde se observa
que, entre 1820 y 1989, la renta per cápita media de
los dieciséis países que aparecen se ha multiplicado por
catorce pese a que las horas trabajadas por año se han
reducido a la mitad. Cabe asimismo destacar que ese
intenso crecimiento económico ha creado una brecha
entre los países que se han industrializado y los que no
lo han hecho. La diferencia de renta por persona entre
Inglaterra y lo que hoy llamamos Tercer Mundo se si­
tuaba en torno al 30 por 100 a mediados del siglo XVII.
Pues bien, hacia 1860 alcanzó el 330 por 100 y en
2000 la renta per cápita de los Estados Unidos superó
a la de los países pobres en un 1 000 por 100.

En la ilustración de la págin a anterior se puede observar un
conjunto defábricas defundición de cobre en elp aís de Gales
(siglo XIX). Lasfin dicion es se incrementaron durante la Revolución
Industrialgracias a l empleo del carbón de coque en los altos hornos.

Evolución cfel P1S par cápita (1820-1989)
(dólara® a prscioc efe 1985)

Australia 1820 1870 1913 1950 1973 1989
Austria 1242 3 123 4523 5 931 10331 13584
Bélgica 1 041 1433 2 667 2 852 8664 12 585
Canadá 1024 2087 3 266 4 228 9416 12 876
Dinamarca 1 347 3 560 6113 11806 17576
Finlandia - 1555 3037 5 224 10527 13514
Francia 988 933 1727 3 480 9072 13934
Alemania 639 1571 2734 4 149 10 323 13 837
Italia 1052 1 300 2 606 3 339 10110 13 989
Japón 937 1 211 2 087 2819 8 568 12 955
Países Bajos 960 618 1 114 1 563 9237 15 101
Noruega 588 2 064 3178 4 706 10267 12737
Suecia 1 307 1 190 2079 4541 9 346 16 500
Suiza 856 1316 2450 5331 11 292 14912
Reino Unido 947 1 848 3086 6556 13 167 15406
USA 2610 4024 5651 10063 13 468
Promedio aritmético - 2 247 4 854 8611 14 103 18317
1405 1 653 2 937 4 693 10 396 14 456
1048
1002

Fuente: Maddison, A.: Historia del desarrollo capitalista. Sus fuerzas dinámicas. Ariel, 1991.

2. Factores del crecimiento

Aunque son muchos los factores que explican el creci­
miento económico sostenido, economistas e historia­
dores coinciden en que los fundamentales han sido seis:

Primero. El ya citado marco institucional creado por las
revoluciones liberales (asignación de recursos por el mer­
cado e incentivos para el progreso individual). Desde en­
tonces, nuevos cambios institucionales y sociales han fa­
vorecido el crecimiento. Por ejemplo, las mayores
inversiones del Estado en bienes preferentes que crean
condiciones favorables para el aumento de la riqueza
(construcción de infraestructuras, sanidad y educación

gratuitas), la progresiva incorporación de la mujer al tra­ Entre los cambios sociales
bajo y el descenso de la fertilidad. quefavorecieron el
crecimiento económico
Segundo. También ha coadyuvado al crecimiento la ade­ sostenido, se encuentra la
cuada dotación de recursos de los países desarrollados progresiva incorporación
(tierra fértil, materias primas y población abundantes). de bi m ujer a l trabajo.
Cabe destacar en este sentido que el progresivo agota­
miento de algunos recursos ha sido paliado con el uso 97
de otros sustitutivos gracias al progreso tecnológico (cul­
tivos intensivos, electricidad y petróleo, materias primas
sintéticas...).

Tercero. El crecimiento requiere que una parte de la
renta nacional se ahorre para ser reinvertida en nuevo
capital. Este factor ha sido destacado como motor de la
riqueza por todas las escuelas de la economía —véase en
la página 98 el texto «Modelo de crecimiento econó­
mico de Harrod-Domar», una explicación de las razo­
nes por las que el ahorro invertido en nuevo capital au­
menta la renta por persona.

Cuarto. La incorporación de nuevas tecnologías con­
tribuye de modo decisivo al crecimiento, ya que eleva
la productividad. Después de 1850, la universidad y los
departamentos de investigación y desarrollo creados por
grandes empresas han gestado las llamadas Segunda y
Tercera Revoluciones Industriales (véase el cuadro 19,
en la página 99).

Quinto. Otro factor decisivo ha sido lo que los eco­
nomistas denominan cantidad y calidad del capital
humano, o sea, el nivel medio educativo alcanzado
por un país. Cuanto mayor sea este, más fácil resulta
a la población activa comprender y aplicar los frutos
del progreso tecnológico. Com o antes se dijo, la ense­
ñanza pública ha sido crucial en este sentido, porque
ha puesto a disposición de las empresas unos trabaja­
dores cada vez más cualificados.

Sexto. Aunque durante los años 1913-1950 las dos
guerras mundiales y la política proteccionista provo­
cada por la gran depresión del 29 desembocaron en
una reducción del comercio internacional, este volvió
a liberalizarse luego, circunstancia que también ha
favorecido el crecimiento de la productividad.

Modelo de crecimiento económico de Harrod-Domar

El crecimiento económico es consecuencia cuestión siempre ahorrará el 20 por ciento
de muchos factores, entre los que los eco­ de su renta nacional y consumirá el 80 por
nomistas destacan que una parte de la ren­ ciento de ella. 3.°)Todo el ahorro será siem­
ta nacional se ahorre para ser reinvertida en pre reinvertido en nuevo capital. 4.°) El cre­
nuevo capital. cimiento de la población siempre será del

El modelo opera con una sola causa del cre­ 2 por ciento.

cimiento, la reinversión de ahorro en nuevo En el segundo año, el capital ha aumentado

capital. Sus supuestos son estos (véase el de 300 a 320 dólares, ya que el ahorro del

cuadro). En un primer año, un país posee un primer año se ha reinvertido en nuevo capi­

capital empleado en la producción de 300 tal. Como la relación capital-renta es de 3-1,

unidades monetarias; dólares, por ejemplo. la renta nacional ha crecido a 106,6 dólares
Con ese capital se han producido bienes y y la renta per cápita pasa de 1 a 1045. El
servicios por valor de 100 dólares. Esta es su aumento de la renta nacional y de la renta
renta nacional. La población de ese país es per cápita continúa luego a condición de
de 100 habitantes, con lo que su renta per cumplir los supuestos citados. El modelo ex­

cápita asciende a 1 dólar. Partiendo de esta plica asimismo cómo crece la demanda agre­

situación, los supuestos son estos; l.°)Tres gada de bienes y servicios (véase la evolu­
unidades de capital siempre producirán una ción del consumo) y también su oferta (renta
unidad de renta. Por consiguiente, aumen­ nacional). La productividad aumenta (véase
tando la inversión en capital, la producción la renta per cápita) al incrementarse la can­
crecerá según la relación 3-1.2.°) El país en tidad de capital por trabajador.

Tiempo Capital Renta Ahorro Consumo Población Renta
nacional reinvertido en per cápita
1 300 nuevo capital 80 100
2 320 100 85,3 102 1
3 341,3 106,6 20 91 104,04 1,0450
4 364 113,7 97,1 106,08 1,0890
5 388,2 121,3 21,3 103,6 108,16 1,1434
129,4 1,19626
22,7

24,2

25,8

-| Luí iré: RavotudOnes industríeles

Cronología Primera Revolución Segunda Revolución Tercero Revolución
Países pioneros Industrial Industrial Industrial
Sectores pioneros
Energía 1750-60 • 1850 1880-90 -> 1970 1970-80 - *
Población activa
Empresas Gran Bretaña Estados Unidos Estados Unidos
Algodón, hierro dulce y Alemania y Japón
Transportes
Hidráulica y carbón Acero, metalurgia, Electrónica, informática,
O rg a n iz a c ió n (máquina de vapor) química, bienes de telemática, robótica
del trabajo consumo
Electricidad, petróleo,
Electricidad, petróleo nuclear

Transferencia primario «Estabilidad» Predominio sector
a secundario y terciario secundario y terciario terciario

Primeras fábricas y Sistema fabril, Sistema fabril con
putting out system concentraciones procesos robotizados
verticales y horizontales y concentraciones,
pero también aumento
de pequeñas y
medianas empresas

Diligencias, carros, Automóvil, camión, Perfeccionamiento
navegación a velo ferrocarril eléctrico y de los de la Segunda
y ferrocarril diésel, buques de vapor Revolución Industrial
y diésel, avión

Pulting out system Taylorismo, fordismo, Perfeccionamiento de la
y división del trabajo revolución gerencia! y organización del
en fábricas. División estructura multidivisional trabajo de la Segunda
funciones dirección de las grandes Revolución Industrial
empresas empresas con mayor cualificación
de trabajadores
y directivos

1:.¿Scfiff vj; p T S L ' 11

^,j Sh ShkSS 1

'iV'
•i

6 El debate sobre el nivel de vida
de la clase obrera

Ningún historiador niega que el capitalismo L a ilustración de la
haya elevado a la larga el nivel de vida págin a anterior muestra
de los trabajadores. Sin embargo, un barrio obrero de
el debate sobre lo que ocurrió con el Londres, luis duras
bienestar de la clase obrera durante condiciones de vida de la
la Revolución Industrial ha persistido desde clase obrera durante la
la época de Marx y Engels hasta nuestros Revolución Industrial
días, dividiendo a los historiadores en provocaron protestas
pesimistas y optimistas. populares, como se puede
observar en la ilustración
inferior.

1. Pesimistas y optimistas 101

A fines del siglo XIX, los salarios de los trabajadores de
los países que se habían industrializado eran mucho
más elevados que un siglo antes debido al aumento de
la productividad y al poder sindical. La esperanza de
vida en los barrios obreros superaba los 40 años por la
mejor alimentación y por los mayores gastos públicos
en salubridad. La jornada laboral había bajado de 12 a
9 horas. El trabajo de los niños estaba prohibido y de­
bían asistir a la escuela para alfabetizarse y poder así
prosperar con más facilidad. Los obreros disponían de
derechos sindicales y la distribución de la riqueza era
más equitativa. Nadie niega, pues, que el capitalismo
elevara a la larga el bienestar de los trabajadores. Sin
embargo, lo que ocurrió durante la Revolución Indus­
trial ha dividido a los historiadores entre pesimistas y
optimistas.

Marx y Engels fueron los primeros pesimistas porque
sostuvieron que el nivel de vida de la clase obrera bri­
tánica se había deteriorado durante la Revolución In-

E l entonces llamado dustrial. En cambio, economistas liberales como John
problema obrero (bajos Stuart Mili fueron los primeros optimistas al afirmar
que había sucedido lo contrario.
saLirios, trabajo de
mujeresy niños,jom adas A esta primera fase de la polémica (segunda mitad
del siglo XIX), sucedió otra a principios del siglo XX,
Uborales de 12 a 14 defendiendo el pesimismo los socialistas ingleses
horas, hacinamiento y y el optim ism o economistas liberales como Alfred
fa lta de salubridad en los Marshall.
barrios proletarios) hizo
La rercera fase de la controversia se abrió en las déca­
surgir movimientos das de 1950 y 1960, coincidiendo con la Guerra Fría
políticos que propugnaron y el debate entró entonces en los medios académicos,
ya que dos profesores marxistas (Hobsbawm y Thomp­
chivar el nivel de vida de son) aportaron datos pesimistas, mientras que otros de
la clase obrera ideología liberal (Ashton y Hartwell) ofrecieron datos
optimistas.
sustituyendo el capitalismo
por otro sistema En la década de 1980, aparecieron pruebas que pare­
cían dar la razón definitiva a los optimistas. Sin em­
económico. En bisfotos, bargo, las investigaciones de la década de 1990 y las
cuatro líderes de esos más recientes apoyan el pesimismo por razones que ve­
remos más adelante, ya que, antes, explicaremos por
movimientos: 1. Roben qué la polémica ha durado tanto tiempo.
Otven, un socialista

utópico inglés; 2 . y 3.
M arxy Engels, padres

del comunismo,
y 4. Bakunin, uno de los
ideólogos del anarquismo.


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