The words you are searching are inside this book. To get more targeted content, please make full-text search by clicking here.

Hasta Lo Ultimo de la tierra - Ruth A. Tucker

Discover the best professional documents and content resources in AnyFlip Document Base.
Search
Published by Libros Cristianos, 2021-05-14 18:27:10

Hasta Lo Ultimo de la tierra - Ruth A. Tucker

Hasta Lo Ultimo de la tierra - Ruth A. Tucker

Capítulo 19 Hasta Lo Ultimo de la Tierra 22

serpientes mortíferas, sanguijuelas y cocodrilos. Causo la malaria, la disentería, la
filariosis y la hepatitis.' "38 Ese era un lugar terrible para llevar a una esposa y a un niño de
siete meses, pero Donaldo nunca dudó de su llamamiento.

Si el temor a la traición y la enfermedad estaban presentes en el subconsciente de
los Richardson, el temor a no poder aprender el idioma era una lucha bien consciente. Los
diecinueve tiempos de cada verbo y el complejo vocabulario eran un reto a su capacidad
mental. "En castellano decimos que abrimos los ojos, el corazón, una puerta una lata o el
entendimiento de alguien, todo con el verbo `abrir'. Pero en sawi fagadon los ojos,
anahagkon el corazón, tagavon la puerta, tarifan una lata y dargamon el entendimiento
del oyente."39 Aunque con frecuencia Donaldo sentía que iba a tener "un corto circuito en
los cables cerebrales", mantuvo un horario de estudio del idioma de ocho a diez horas
diarias. Muy pronto llegó a comunicarse muy bien en sawi. El consideraba esa tarea como
"una gran aventura": "A menudo sentía lo que debe sentir el matemático al resolver
problemas y obtener nuevas fórmulas que funcionan como por arte de magia."40

Cuanto más aprendía Donaldo el idioma y se familiarizaba con la gente, tanto más
estaba consciente de los obstáculos que afrontaba al tratar de hacerles entender el
cristianismo. El abismo que separaba su propio cristianismo bíblico del salvajismo de los
sawis parecía demasiado ancho para poder cruzarse. ¿Cómo podrían jamás comprender a
un Salvador amoroso que murió por ellos? "A los ojos de ellos Judas, no Jesús, era el
héroe del evangelio. Jesús era alguien motivo de risa."41 La barrera de la comunicación
parecía inmensa, hasta que Donaldo descubrió una "analogía redentora", la cual señalaba
al Cristo Encarnado con más claridad que cualquier pasaje bíblico aislado. Donaldo
descubrió el concepto sawi del Hijo de Paz.

La naturaleza guerrera de los sawis era un factor que había preocupado mucho a
Donaldo desde los primeros días de su residencia entre ellos. A pesar de sus esfuerzos, no
podía impedir que las tres aldeas tribales cercanas a su lugar de trabajo derramaran su
sangre entre sí. "Concluí — se echaba la culpa Donaldo — . . . que Carol y yo les
habíamos quitado, sin intención, a Haenam, Kamur y Yohwi [las tres aldeas] el
aislamiento mutuo que necesitaban para sobrevivir en una paz relativa, al hacer que se
acercaran para formar una sola comunidad. Por tanto, para el bien de la gente, debíamos
dejarlos. Sería algo muy difícil para nosotros, pero yo sabía que sin nosotros, ellos se
dispersarían a sus hogares de la espesura y estarían en paz."42

Quedaron tan preocupados los sawis con la noticia de la posible salida de Donaldo
que celebraron una reunión especial de la tribu. Entonces le dijeron que al día siguiente
harían la paz. Animado con este cambio de la situación, Donaldo esperó con ansiedad la
mañana siguiente. El rito de paz de los sawis comenzó poco después del amanecer. El
procedimiento diplomático, aunque rara vez ejercitado, fue una experiencia de profunda
emoción. Había un intercambio de niños de cada una de las aldeas beligerantes. La paz
continuaría mientras vivieran esos niños. La decisión sobre cuál niño se entregaría era
muy difícil. Las madres de niños pequeños se llenaron de temor cuando supieron lo que
pasaba. Al fin un joven tomó su único hijo, corrió hacia el campo enemigo y entregó a su
hijo a uno de sus enemigos. Le dieron un niño en cambio del suyo y así se estableció la
paz. Era una paz fundada en la confianza, la cual creía Donaldo que no existía entre los
sawis. Pero a su modo, los sawis "habían hallado una manera de probar la sinceridad y
establecer la paz.. . Entre los sawis toda muestra de amistad era sospechosa, excepto una;
si un hombre en realidad entregaba su propio hijo a sus enemigos, ¡en ese hombre se
podría confiar!"43 Fue esa analogía, entonces, la que Donaldo usó para indicar a los sawis

Capítulo 19 Hasta Lo Ultimo de la Tierra 23

el sacrificio que Dios el Padre hizo de su Hijo.
Con sólo el concepto del Hijo de Paz no se derribaron todas las barreras de

comunicación con el cristianismo. Había que descubrir otras analogías, y para Donaldo y
Carol había muchas otras pruebas por las que tendrían que pasar. Pero, gracias a su trabajo
paciente, los sawis fueron acercándose al cristianismo. Al mismo tiempo se iban
preparando también para sobrevivir la inevitable "desorientación cultural" que tendrían
por el influjo de las industrias del petróleo, la madera y la minería, además de la
inmigración de otras islas de Indonesia. Donaldo y Carol también ayudaron a los sawis de
otras maneras. En el consultorio de enfermería, Carol atendía a casi 2.500 pacientes al
mes; también enseñaba higiene básica y otros tipos de cuidados preventivos. Donaldo, con
la ayuda de Carol, tradujo el Nuevo Testamento y les enseñó a los sawis a leer. Pero se
empeñaron por evitar todo intento de cambiar la cultura de los sawis, excepto donde
resultaba evidente que ésta tendía a la autodestrucción.

En 1972, después de diez años de ministerio entre los sawis, había habido muchos
cambios. La casa de reuniones para los cultos cristianos se había ampliado dos veces. Por
instancias de Donaldo, los habitantes de las aldeas se comprometieron a construir un
edificio con capacidad para mil personas. Sería una "casa de paz en la cual los antiguos
enemigos" podrían "sentarse juntos a la mesa del Señor, así como también casa de oración
en la que se pediría por las tribus que todavía no tenían la Palabra de Dios". El edificio se
dedicó en el verano de 1972. Se cree que es el edificio circular más grande del mundo
construido con troncos sin cepillar.44

Después de completar la traducción del Nuevo Testamento, los Richardson
dejaron a los sawis bajo el cuidado de sus propios pastores y de Juan y Ester Mills, otra
pareja de misioneros. Ellos se fueron a otra tribu a ayudar a otra pareja de misioneros a
analizar un idioma llamado 'auyy'. En 1976, mientras seguía como socio activo de
UMRMA, Donaldo comenzó a enseñar en el Centro de Estados Unidos para las Misiones
Mundiales, en Pasadena, California. Allí fue el director de estudios de pueblos tribales. Su
énfasis sobre "analogías de redención" ha tenido mucha aceptación. Otros colaboran con
él en su mismo esfuerzo por desarrollar medios más eficaces para comunicar el evangelio
a los pueblos tribales.

En su segundo libro, Lords of the Earth [Amos de la tierra], Donaldo siguió
desarrollando el concepto de "analogías de redención", al presentar el servicio misionero
de Stan Dale entre la tribu yali de Irian Jaya: Stan y su colaborador, Felipe Masters,
trabajaron incansablemente para llegar con el evangelio a esa tribu caníbal y feroz. En
1966 unos veinte hombres yalis se habían convertido. Sin embargo, la mayoría de la tribu
consideraba el cristianismo como una amenaza. Casi de inmediato los sacerdotes de los
espíritus yalis(llamados kembu) mataron a dos nuevos creyentes. Dos años después, Stan
y Felipe perdieron la vida en un ataque inesperado de los guerreros yalis.

"Si alguna vez una tribu necesitaba la fe cristiana que el misionero pudiera
presentarle — escribió Donaldo —, esa tribu era la de los yalis." Entonces, junto con otro
misionero, él "hizo un estudio muy profundo de la cultura de los yalis para aprender más
de sus costumbres y creencias". Así descubrió una analogía redentora relacionada con una
tradición de los yalis: lugares de refugio que consistían en paredes circulares de piedra,
donde los de la tribu podían hallar seguridad al huir, aun de los peores enemigos. Basados
en la tradición descubierta por Donaldo, los misioneros ya podían, mediante la estrategia
de "cumplimiento del concepto", trazar paralelos entre sus lugares de refugio y las
ciudades de refugio que había entre los israelitas. Entonces era sencillo comunicar la

Capítulo 19 Hasta Lo Ultimo de la Tierra 24

redención de Cristo como "el lugar de refugio perfecto". Millares de miembros de la tribu
yali se han convertido al cristianismo en años subsecuentes.45

La obra más brillante de valor académico de Donaldo hasta la fecha ha sido
Eternity in their Hearts [Eternidad en el corazón de ellos], obra histórica que trata de los
"movimientos de pueblos" hacia el cristianismo. Uno de los mayores descubrimientos de
sus estudios es que la gran mayoría (algunos dicen que 95%) de las religiones del mundo
reconocen "un gran espíritu" como creador. Al explicar este descubrimiento fenomenal,
Donaldo va directamente a Hechos 14:16, 17, que habla del Dios creador que "no se dejó
a sí mismo sin testimonio". Dios, de una forma general, se ha revelado aun a las tribus
más remotas y primitivas. Donaldo anima a otros misioneros a basarse en esta revelación
general. El ha visto, mediante sus estudios, que los misioneros que han relacionado el
cristianismo con el propio concepto de un Dios creador en la cultura de la tribu han tenido
más éxito. Los misioneros que no han querido reconocer el nombre tribal de Dios como
válido, por lo general, han hallado una aceptación menor al mensaje del evangelio.

Entonces, ¿Implica Richardson que el fin justifica los medios? Si una estrategia
produce buenos resultados, ¿podemos usarla sin probar primero su congruencia con los
precedentes de la Escritura? No. Ese no es el caso de los principios misionológicos de
Donaldo Richardson. En realidad, su gran confianza en los precedentes bíblicos es en
parte lo que lo hace sobresalir como misionólogo moderno. Sus principios tienen
fundamento bíblico. No son nada nuevo. Son tan antiguos como la propia Biblia.
Entonces su mayor contribución al campo de las misiones ha sido el redescubrimiento de
los mismos métodos y principios que el apóstol Pablo y otros usaron, y la aplicación de
estos a los descubrimientos de la antropología moderna. Por ejemplo, su creencia de que
los misioneros deben usar el nombre indígena de Dios tiene "el sello de aprobación
apostólico". Por lo visto, el apóstol Pablo no dudó en usar la palabra 'theos' para Dios,
aunque era la misma que usaban los paganos a quienes trataba de convertir. Entonces los
métodos y principios evangelísticos que eran pertinentes cuando empezó en Jerusalén la
empresa misionera mundial en el primer siglo después de Cristo todavía se pueden aplicar
hoy, pues la comisión de ir "hasta lo último de la tierra" todavía no se ha cumplido. Cabe
anotar que el redescubrimiento de estos métodos y principios eternos ocurrió en lo que
verdaderamente se puede considerar como la parte más recóndita del mundo: Irian Jaya.

Capítulo 19 Hasta Lo Ultimo de la Tierra 25

Epílogo

Al mirar el pasado, el aspecto más sobresaliente de la misión mundial cristiana ha
sido la multitud de hombres y mujeres que dejaron familia y patria para soportar las
privaciones y frustraciones de otras culturas en obediencia al llamado de Dios a la
evangelización. Lo que los impulsaba era ese "llamado misionero" indefinible y nebuloso.
Si se podía servir en otros ministerios en la tierra natal sin haber tenido un "llamamiento",
en el de las misiones no se podía. Los riesgos eran muchos. La seguridad del llamamiento
les daba fuerzas para permanecer en el campo misionero. Por supuesto, hubo quienes
fueron y no se quedaron; estos quedaron relegados al papel de ex misioneros solamente.
Pero, por lo menos, fueron y, en muchos casos, hicieron contribuciones importantes. Los
que permanecieron en el campo misionero pudieron haber sido mucho más felices en su
patria. No obstante, permanecieron allí año tras año, sostenidos por la fuerza del
llamamiento.

¿Quiénes fueron los impulsados por tan alto llamamiento? ¿Fueron hombres y
mujeres especialmente aptos para tal llamamiento? Tal vez no; al menos no mucho más
que los creyentes entusiastas de cualquier otro sector de la iglesia cristiana. La historia de
la humanidad y de las misiones está plagada de limitaciones humanas, fracasos e
impedimentos.

Después de siglos de crecimiento irregular, el "Gran Siglo" amaneció sólo para
producir al "padre de las misiones modernas" que tenía una esposa indispuesta a colaborar
y un socio de conducta dudosa. La infelicidad doméstica representada aun por ese
misionero famoso era un mal ejemplo de hogar cristiano. Después, los disgustos entre los
misioneros más antiguos y los más nuevos en la misión de Serampore, India, causaron aun
más daño al testimonio que se esperaba del cristianismo.

No sólo en la India se le dio mala fama al nombre de Cristo. En China se pensó
que el cristianismo estaba ligado al contrabando de opio. En Africa se lo asoció con el
racismo y con la hostilidad suscitada entre protestantes y católicos. En las islas del
Pacífico hubo campos misioneros del mundo hubo muchos actos vergonzosos debido a un
mal entendimiento de las tradiciones culturales. La iglesia de la cultura occidental,
institucionalizada, creía que era el único camino en que los nuevos creyentes debían
seguir al Señor.

Por supuesto, los académicos modernos al investigar las misiones, por lo general,
concluyen que muchos fracasos fueron incidentales y, en muchos casos, excusables. Eran
sólo pequeñas manifestaciones superficiales de una poderosa ola de gracia que inundaba
la tierra. Los críticos, sin embargo, se complacen en atacar las debilidades de los
misioneros cristianos. La propia naturaleza débil de los misioneros sirve de combustible
para el fuego de la crítica. ¿Por qué nos sorprendemos de que se hayan cometido todos los
errores imaginables? Los misioneros no eran ni los supersantos creados por sus
admiradores, ni los ignorantes y celosos ineptos que los detractores han descrito. Pero
habían sido llamados por Dios, de una manera u otra, y su porcentaje de éxito fue
fenomenal.

La expansión del cristianismo a culturas diferentes de la occidental, llevada a cabo
principalmente por medio de la acción misionera, es uno de los grandes éxitos de la
historia. Después de salir adelante con la reforma y de tomar impulso con el
despertamiento evangélico, después de escapar de las fuerzas contrarias del racionalismo
y el secularismo y sobrevivir a la Revolución Francesa y al militarismo napoleónico, el

Capítulo 19 Hasta Lo Ultimo de la Tierra 26

movimiento cristiano se fue propagando hasta convertirse en una vibrante religión
universal a la cual se adhieren con fervor personas de todos los rincones del mundo. Esta
gran extensión ha sido producto de una fe activa. Ninguna otra causa en la historia ha
producido tan trascendentes esfuerzos humanitarios de buena voluntad como el
cristianismo.

El hecho en sí de que esta increíble expansión mundial haya sido realizada por
seres humanos pecadores y frágiles, con el respaldo de solamente una minoría de los
santos de su patria, sólo realza de una forma muy patente la gloria que se le debe dar
únicamente a Dios. No obstante, es difícil, desde el punto de vista humano, dejar de
admirar e idealizar a los que estuvieron dispuestos a ir, los que sacrificaron sus propias
aspiraciones para contribuir lo que pudieran a una causa mayor. Hubo personas en todos
los campos como Henry Martin y Elena Roseveare, los cuales abandonaron brillantes
carreras en su patria y se abstuvieron de la felicidad del matrimonio y la familia, sólo para
sufrir dolor y humillaciones; todo ello en obediencia al llamado de Dios.

Muy poca atención se les ha dado a los que se quedaron en su patria, los cuales no
fueron menos obedientes a la visión celestial. Incontables individuos tuvieron el mismo
llamado y estuvieron dispuestos a realizar los mismos sacrificios, pero nunca llegaron a ir
al campo misionero. ¿Eran por eso menos espirituales? ¿Estaban menos consagrados a
Dios? En realidad, existe muy poca diferencia entre los que fueron y los que sirvieron en
su propia patria.

Se ha dicho que por cada misionero que va a su campo de trabajo, hay por lo
menos cincuenta individuos que, en alguna ocasión, consagraron su vida a las misiones,
pero nunca cumplieron su promesa. ¿No se llevó a cabo su llamado a las misiones? En
muchos casos así fue. Su promesa se echó al olvido. En otros casos, sin embargo,
desempeñaron un papel decisivo en su patria. ¿Dónde estarían las misiones ahora sin la
ayuda de los que se quedaron? De los 100.000 estudiantes voluntarios que firmaron la
"Promesa de Princeton" sólo 20.000 fueron al extranjero como misioneros, pero ¿cómo
pudo ese gran ejército del Señor resistir en la vanguardia sin el fuerte apoyo de los
creyentes de su patria? Durante esos años, los donativos en dinero para las misiones se
cuadruplicaron. Hubo un sistema de apoyo similar al de las mujeres que fueron al campo
misionero a fines del siglo diecinueve. Por cada mujer que fue había una docena o más de
mujeres consagradas a sustentarlas desde su patria; entre ellas, muchas que habían tenido
el llamado pero que nunca llegaron a ir.

En décadas recientes se puso en marcha otro movimiento estudiantil, en gran
parte, por amantes de las misiones que se quedaron en su patria. C. Stacey Woods tenía
planes preparados para marchar a la India en 1934, pero se quedó en Estados Unidos para
fundar y dirigir la Asociación Cristiana Inter-Varsity, organización de estudiantes que
promueve las misiones en las universidades. También se conoce esa organización por sus
conferencias misioneras en Urbana, Illinois, Estados Unidos, cada tres años; una
convención de cinco días que ha atraído hasta 17.000 estudiantes de las universidades de
Estados Unidos. El interés de Stacey era global, factor evidente en su Asociación
Internacional de Estudiantes Evangélicos.

Dawson Trotman nunca llegó a ser misionero, pero también desempeñó un
importante papel en la obra misionera con la creación de los Navegantes. Trotman tuvo su
visión misionera en París en 1948, y desde entonces los Navegantes se han propagado por
todo el mundo con un deseo inmenso de formar discípulos en la fe cristiana.

Guillermo Bright, como Dawson, tuvo también una visión por las misiones

Capítulo 19 Hasta Lo Ultimo de la Tierra 27

mundiales. La Cruzada Estudiantil para Cristo comenzó como un ministerio dirigido
principalmente a los estudiantes. En 1980 ya tenían 16.000 miembros evangelizando en
más de 150 países del mundo. Pocas zonas del mundo han escapado al impacto producido
por esa organización mediante sus campañas de "Aquí hay vida" y su película evangélica
"Jesús", que ha sido traducida a decenas de idiomas.

Entre los actuales líderes de misiones hay un parecer que aumenta en popularidad
de que debe haber menos distinción entre los misioneros que marchan al extranjero y "los
que se quedan en casa". También se están volviendo muy populares las misiones de breve
duración. Personas como Jorge Verwer de la Operación Movilización y Loren
Cunningham de Juventud con una Misión, han dedicado sus energías a animar a los
jóvenes de ambos sexos a que se consagren a las misiones, ya sea por un breve tiempo o
por toda la vida, ya sea en el extranjero o en su patria.

Entonces, ¿qué de los que no marchan al extranjero? ¿Cómo se debe evaluar la
vida de ellos? ¿Forman acaso menos parte de la Gran Comisión porque se quedaron en su
país? ¿Es menos válido su "llamamiento misionero"? Muchos jóvenes oyeron ese
"llamado", y prometieron ir, pero aparentemente algo los desvió de su meta.
¿Desobedecieron ese llamado de Dios? Cada uno debe responder esa pregunta delante de
Dios y tal vez volver a evaluar la naturaleza misma de ese "llamamiento" misionero. En
efecto, lo que a menudo parece un llamado a cierta zona geográfica del mundo, tal vez sea
un llamado a ayudar a terminar la obra misionera mediante una consagración de todo
corazón a servir al Señor lo mismo en su país que en el campo misionero. Para los que
piensan que han sido infieles al llamamiento, es hora de que dejen a un lado sus
sentimientos de culpa y se consagren con más fervor a la tarea misionera en su totalidad.

La historia de los que fueron es emocionante y dramática, sin duda mucho más que
la de aquellos que se quedaron en su patria. Pero éstos también tienen una historia que a
veces se asemeja a la historia de los que fueron al campo misionero.

Una de esas historias comenzó en 1950 en una comunidad agrícola del norte de
Wisconsin, Estados Unidos. Fue en un campamento bíblico de verano, en el cual el
misionero Delmer Smith, de la Alianza Cristiana y Misionera, era el conferencista. Allí en
el pabellón rústico, después de escuchar sus conmovedores mensajes, una campesina de
trece años de edad tuvo una vislumbre de lo que eran las misiones y al concluir el servicio
se puso en pie para consagrar su vida a Dios como misionera. Durante sus estudios de
bachillerato las misiones eran el objetivo de su vida. Se había prometido que nada le
impediría lograrlo.

Después de su graduación, su vida se vio ocupada y llena de acontecimientos:
instituto bíblico, universidad, matrimonio, familia, carrera de profesora. Una cosa después
de otra. Con el correr de los años, la posibilidad de ir a un campo misionero era cada vez
menor.

A sólo cinco kilómetros del hogar de su niñez, otra joven campesina, su prima
Valeria Stellrecht, también tenía ilusiones juveniles. Asistían a la misma escuela y a la
misma iglesita campesina. Valeria también se sintió llamada a ser misionera. Ella también
entró a la Universidad Bíblica de San Pablo a prepararse para el llamado de su vida. Ella
también quería casarse y tener una familia. Pero su llamado a las misiones tenía prioridad.
Valeria se graduó de la universidad y poco después, se despedía de su familia y sus seres
queridos y salía para el Ecuador, donde todavía sirve como misionera de la Alianza
Cristiana y Misionera.

Dos jóvenes cuyas vidas tenían muchos aspectos paralelos. Dos jóvenes que

Capítulo 19 Hasta Lo Ultimo de la Tierra 28

tuvieron el llamado a las misiones. Valeria fue y yo me quedé en mi país.

Capítulo 19 Hasta Lo Ultimo de la Tierra 29

Notas Parte I

Introducción

1 Ralph D. Winter, "The Kingdom Strikes Back: The Ten Epochs of Redemptive History",
en Perspectives on the World Christian Movement, ed. Ralph D. Winter y Steven C.
Hawthorne (Pasadena: William Carey, 1981), p. 150.
2 J. Herbert Kane, A Concise History of the Christian World Mission: A Panoramic View
of Missions from Pentecost to the Present (Grand Rapids: Baker, 1978), p. 43.
3 Winter, op. cit., p. 148.
4 Philip Schaff, The Middle Ages, vol. 5 de History of the Christian Church (Grand
Rapids: Eerdmans, 1979), pp. 588-589.

Capítulo 1

1 Kane, op. cit., p. 7.
2 Stephen Neill, A History of Christian Missions (New York: Penguin, 1964), p. 24.
3 Ibíd., pp. 39-40.
4 John Foxe, Foxe's Christian Martyrs of the World (Chicago: Moody, s.f.), p. 41.
5Neill, op. cit., p. 45.
6 Ibíd., p. 42.
7 Ibíd., p. 43.
8 Kenneth Scott Latourette, The First Five Centuries, vol 1 de A History of the Expansion
of Christianity (Grand Rapids: Zondervan, 1970), p. 80.
9 Roland Allen, Missionary Methods: St. Paul's or Ours? (Chicago: Moody, 1956)

pp. 3-4.
10 Ibíd., pp. 6-7.
11 F. F. Bruce, The Spreading Flame: The Rise and Progress of
Christianityfrom its First Beginnings to the Conversion of the English (Grand Rapids:
Eerdmans, 1979), p. 174.
12 W H. C. Frend, Martyrdom and Persecution in the Early Church (0)ford: Blackwell,
1965), pp. 241, 189.
13 Bruce, op. cit., p. 260.
14 Philip Schaff, Ante-Nicene Christianity, vol. 2 de History of the Christian Church, p.
666.
15 Elliot Wright, Holy Company: Christian Heroes and Heroines (New York: Macmillan,
1980), p. 80.
16 Schaff, op. cit., p. 667.
17 Bruce, op. cit., p. 174.
18 Eusebius, History of the Church en Eerdmans' Handbook to the History of Christianity
(Grand Rapids: Eerdmans, 1977), p. 81.
19 Edith Deen, Great Women of the Christian Faith (New York: Harper & Row, 1959), p.
3.
20 Wright, op. cit., p. 234.
21 Ibíd., p. 235.
22 Deen, op. cit., p. 5.

Capítulo 19 Hasta Lo Ultimo de la Tierra 30

23 Sherwood Wirt, "God's Darling", Moody Monthly (febrero 1977), p. 58.
24 Wright, op. cit., p. 236.
25 Deen, op. cit., p. 6.
26 Wirt, op. cit., p. 60.
27 Latourette, The First Five Centuries, vol. 1, 213.
28 Neill, op. cit., p. 55; V. Raymond Edman, The Light in Dark Ages (Wheaton: Van

Kampen, 1949), p. 91.
29 Neill, op. cit., p. 55.
30 Latourette, The First Five Centuries, vol. 1, 213.
31 Philostorgius, History of the Church en Eerdmans' Handbook, p. 180.
32 Edman, op. cit., p. 93.

as Bruce, op. cit., p. 373.
34 1bíd.
35 Ibíd., p. 374.
36lbíd., pp. 376-377.
37 J. Herbert Kane, "Saint Patrick: Evangelical Missionary to heland", Eternity, (julio

1972), p. 34.
38 Latourette, The First Five Centuries, vol. 1, p. 219.
39 Bruce, op. cit., p. 381.
40 Edman, op. cit., p. 145.
41 E. H. Broadbent, The Pilgrim Church (London: Pickering & Inglis, 1974), pp. 34-35.
42 Will Durant, The Age of Faith en The Story of CivilizationNewYork: Simon &

Schuster, 1950), p. 532.
43 Latourette, The Thousand Years of Uncertainty, vol. 2 de A History of the Expansion of

Christianity, p. 54.

Capítulo 2

1 Norman F. Cantor, Medieval History: The Life and Death of a Civilization (London:

Macmillan, 1969), p. 130.
2 Bruce L. Shelley, Church History in Plain language (Waco: Word, 1982), p. 176.
3 Neill, op. cit., p. 67.
4 Ibíd., pp. 68-69.
5 John Stewart, The Nestorian Missionary Enterprise: A Church on Fire (Edinburgh:

Clarke, 1923), pp. 198, 29, 18.
6 Neill, op. cit., p. 74; Latourette, The Thousand Years of Uncertainty, vol. 2, p. 85.
7 Edman, op. cit., p. 192.
8 George William Greenaway, Saint Boniface (London: Adam & Charles Block, 1955), p.

28.
9 Philip Schaff, Medieval Christianity, vol. 4 de History of the Christian Church , p. 94.
l0 C. H. Talbot, "St. Boniface and the German Mission", en The

Mission of the Church and the Propagation of the Faith, ed. G. J.

Cuming (Cambridge: The University Press, 1970), p. 49.
11 Latourette, Thousand Years of Uncertainty, vol. 2, 95.
12 Cantor, op. cit., p..186.
13 Ibíd., p. 187.
14 Schaff, Medieval Christianity, vol. 4, 98.

Capítulo 19 Hasta Lo Ultimo de la Tierra 31

15 Neill, op. cit., p. 76.
16 Latourette, Thousand Years of Uncertainty, vol. 2, 117.
17 Schaff, Medieval Christianity, vol. 4, 114.
18 Samuel M. Zwemer, Raymond Lull: First Missionary to the Moslems (New York: Funk

& Wagnalls, 1902), p. 26.
19 Ibíd., p. 34, 36.
20 Ibíd., pp. 52-52.
21 Ibíd., p. 64.
22 Ibíd., pp. 63-64.
23 Ibíd., pp. 81-82.
24 Ibíd., p. 83.
25 Ibíd., pp. 89-90.
26 Ibíd., p. 94.
27 Ibíd., p. 108.
28 Ibíd., pp. 110-111.
29 Ibíd., p. 141.
30 Ibíd., p. 135.
31 Ibíd., pp. 142-143.
32 Neill, op. cit., p. 169.
33 Ibíd., p. 171.
34 Kenneth Scott Latourette, Three Centuries of Advance, vol. 3 de Expansion of

Christianity, p. 96.
35 Neill, op. cit., p. 148.
36 Will Durant, The Reformation, vol. 6 de The Story of Civilization (New York: Simon

& Schuster, 1957), p. 914.
37 James Brodrick, Saint Francis Xavier (New York: Wicklow, 1952), p. 204.
38 Ibíd., p. 174.
39 Ibíd., p. 145.
40 Ibíd., p. 144.
41 Neill, op. cit., p. 150.
42 Ibíd., p. 154.
43 Ibíd., p. 156.
44 F. A. Rouleau, "Matteo Ricci," en The New Catholic Encyclopedia, ed. William J.

McDonald (New York: McGraw-Hill, 1967), p. 12:472.
45 Vincent Cronin, The Wise Man from the West (New York: Dutton, 1955), p. 31.
46 A. J. Broomhall, Hudson Taylor & China's Open Century (London: Hodder &

Stoughton, 1981), p. 74.
47 Ibíd., p. 64.
48 Rouleau, op. cit., p. 471.
49 Matthew Ricci, "The Journal of Matthew Ricci", en Classics of Christian Missions, ed.

Francis M. DuBose (Nashville: Broadman, 1979), pp. 172-173.
50 Broomhall, op. cit., p. 75.

Capítulo 19 Hasta Lo Ultimo de la Tierra 32

Capitulo 3

1 William J. Danker, Profit for the Lord (Grand Rapids: Eerdmans, 1971), p. 73.
2 A. Skevington Wood, "Count von Zinzendorf", en Eerdmans' Handbook , p. 477.
3 John R. Weinlick, Count Zinzendorf (Nashville: Abingdon, 1956), p. 225.
4 Ibíd., p. 200.
5 Ibíd., p. 205.
6 Louis Bobé, Hans Egede: Colonizer and Missionary to Greenland Copenhagen:

Rosenkilde & Bagger, 1952), p. 22.
7 Ibíd., p. 23.
8 Ibíd., p. 29.
9 Ibíd., p. 82.
10 Neill, op. cit., p. 237.
11 Bobé, op. cit., p. 155.
12 Bernard Kruger, The Peor Tree Blossoms: A History of the Moravian Mission Stations

in South Africa, 1737-1869 (South Africa: Genedendal Printing Works, 1967), p. 31.

Capítulo 4

1 Ola Elisabeth Winslow, John Eliot: Apostle to the Indians (Boston: Houghton Mifflin,

1968), p. 96.
2 IbId., p. 110.
3 Ibíd., p. 113.
4 Neville B. Cryer, "John Eliot", en Five Pioneer Missionaries (London: Banner of Truth,

1965), p. 212.
5 Winslow, op. cit., p. 179.
6 Elisabeth D. Dodds, Marriage to a Difficult Man: The "Uncommon Union" of Jonathan

and Sarah Edwards (Philadelphia: Westminster, 1971), p. 118.
7 David Wynbeek, David Brainerd: Beloved Yankee (Grand Rapids: Eerdmans, 1961), pp.

60-61.
8 Ibid., p. 79.
9 Ibíd., p. 113.
10 Jonathan Edwards, ed., The Life and Diary of David Brainerd (Chicago: Moody, 1949),

pp. 141, 146.
11 R. Pierce Beaver, Pioneers in Mission: The Early Missionary Ordination Sermons,

Charges, and Instructions (Grand Rapids: Eerdmans, 1966), pp. 211-212.
12 Nard Jones, The Great Command: The Story of Marcus and Narcissa Whitman and the

Oregon Country Pioneers (Boston: Little, Brown, and Company, 1959), p. 125.
13 Ibíd., pp. 202, 229.
14 Ibíd., pp. 219-220.

Capítulo 19 Hasta Lo Ultimo de la Tierra 33

Parte II

Introducción

1 Neill, op. cit., p. 243.
2 Martin Marty, A Short History of Christianity, (New York: Meridian, 1959), p. 318.
3 Ibíd
4Ibíd., p. 273.
5 Harold Cook, Highlights of Christian Missions: A History and Survey (Chicago:

Moody), p. 54.
6 Kenneth Scott Latourette, The Great Century: North Africa and Asia, vol. 6 de

Expansion of Christianity, p. 443.
7 Neill, op. cit., p. 252.
8 Robert Hall Glover and J. Herbert Kane, The Progress of WorldWide Missions (New

York: Harper & Brothers, 1960), p. 58.
9 A. F. Walls, "Outposts of Empire", en Eerdmans' Handbook, p. 556.
10 Winter, op. cit., p. 154.
12 Neill, op. cit., p. 259.

Capítulo 5

1 Mary Drewery, William Carey: A Biography (Grand Rapids: Zondervan, 1979), p. 25.
2 Kane, A Concise History , p. 85.
3 Drewery, op. cit., p. 70.
4 Ibíd., p. 89.
5 Ibíd., pp. 69, 111.
6 lbid., p. 102.
7 Ibíd., p. 115.
8 Ibíd., p. 146.
9Ibíd., pp. 183, 185.
10 Ibíd., p. 173.
11 Ibíd., p. 166.
12 Courtney Anderson, To the Golden Shore: The Life of Adoniram Judson (Grand

Rapids: Zondervan, 1972), p. 84.
13 Ibíd., p. 181.
14 Ibíd., p. 362.
15 Ibíd., p. 391.
16 Ibíd., p. 398.
17lbíd., p. 478.
18 Ibíd., p. 416.
19 David Bentley-Taylor, My Love Must Wait: The Story of Henry

Martyn (Downers Grove, Illinois: InterVarsity, 1975), p. 26,
20 Richard T. France, "Henry Martyn" en Five Pioneer Missionaries (London: Banner of

Truth, 1965), pp. 255-256.
21 Bentley-Taylor, op. cit., p. 35.

Capítulo 19 Hasta Lo Ultimo de la Tierra 34

22 William Paton, Alexander Duff: Pioneer of Missionary Education (New York: Doran,

1922), p. 150.
23 A. T. Pierson en Glover and Kane, op. cit., p. 72.

Capítulo 6

1 Cecil Northcott, Robert Moffat: Pioneer in Africa, 1817-1870 (London: Lutterworth,

1961), p. 22.
2 Ibíd., p. 34.
3 Deen, op. cit., p. 187.
4 J. H. Morrison, The Missionary Heroes of Africa (New York: Doran, 1922), p. 38.
5 Deen, op. cit., p. 188.
6 Northcott, op. cit., p. 129.
7 Geoffrey Moorhouse, The Missionaries (New York: Lippincott, 1973), p. 111.
8 Oliver Ransford, David Livingstone: The Dark Interior (New York: St. Martin's, 1978)

14.
9Ibíd., p. 38.

10 Deen, op. cit., p. 192.
11 Northcott, op. cit., p. 189.
12 Ransford, op. cit., p. 39.
13 Deen, Ibíd., pp.193-194.
14 Ibíd.
15 Moorhouse, op. cit., p. 256.
16 James and Marti Hefley, By Their Blood: Christian Martyrs of the 20th Century

(Milford, Michigan: Mott, 1979), p. 343.
17 Ibíd., p. 426.
18 Neill, op. cit., p. 378.
19 Morrison, op. cit., p. 201.
20 Ibíd., p. 206.
21 Ibíd., p. 208.
22 Ibíd., p. 215.
23 Ibíd., p. 216.
24 Glover y Kane, op. cit., p. 329.
25 Edwin Bliss, ed., Encyclopedia of Missions (New York: Funk & Wagnalls, 1891), p. 2.
26 Carol Christian y Gladys Plummer, God and One Red Head: Mary Slessor of Calabar

(Grand Rapids, Michigan: Zondervan, 1970), p. 34.
27 W. P. Livingstone, Mary Slessor of Calabar: Pioneer Missionary (London: Hodder &

Stoughton, 1915), p. 51.
28 Christian y Plummer, op. cit., p. 177.

Capítulo 7

1 A. J. Broomhall, Hudson Taylor & China's Open Century, Tomo uno: Barbarians at the

Gates (London: Hodder & Stoughton, 1981), p. 267.
2 Sherwood Eddy, Pathfinders of the World Missionary Crusade (New York: Abingdon-

Cokesbury, 1945), p. 34.
3Ibíd.

Capítulo 19 Hasta Lo Ultimo de la Tierra 35

4 Marshall Broomhall, Robert Morrison: A Master-builder New York: Doran, 1924), p.

59.
5 Ibíd., pp. 61, 131.
6 Ibíd., p. 72.
7 Neill, op. cit., p. 285.
8 J. C. Pollock, Hudson Taylor and Mario: Pioneers in China (Grand Rapids: Zondervan,

1976), p. 17.

9 Ibid, p. 20.
10 Ibíd., p. 19.
11 Ibíd. p. 29.
12 Dr. and Mrs. Howard Taylor, J. Hudson Taylor: God's Man in China (Chicago: Moody,

1978), p. 76.
13Ibfd., p. 70.
14 Pollock, op. cit., pp. 31-32.
15 Taylor, op. cit., p. 100.
16 Pollock, op. cit., pp. 49-50.
17Ibfd., p. 33.
18Ibid., pp. 81-82.
19 Ibíd., pp. 84-85.
20 Raid., pp. 89-91.
21Ibíd.
22lbfd., pp. 97-98.
23lbíd., p. 140.
24lbíd., p. 147.
25 Ibíd., p. 189.
26lbíd., p. 193.
27 Ibíd., pp. 196-197.
28 Taylor, op. cit., p. 208.
29lbid., p. 272.
30 Kenneth Scott Latourette, The Great Century: North Africa and Asia, vol. 6 de

Expansion of Christianity , p. 329.
31 Winter y Hawthorne, op. cit., p. 172.
32 Rosalind Goforth, Goforth of China (Grand Rapids: Zondervan, 1937), p. 29.
33 Ibíd., p. 48.
34 Ibíd., pp. 54-55.
35 Ibíd., p. 119.
36 Ibíd., pp. 157-158.
37 Ibíd., p. 189.
38 Ibíd., p. 187.
39 Ibíd., pp. 114-115.
40 Ibíd., p. 162.
41 Ibíd., p. 214.

Capítulo 19 Hasta Lo Ultimo de la Tierra 36

Capítulo 8

1 Glover y Kane, op. cit., p. 433.
2 Niel Gunson, Messengers of Grace: Evangelical Missionaries in the South Seas, 1797-

1860 (New York: Oxford,1978), p. 178.
3 Graeme Kent, Company of Heaven: Early Missionaries in the South Seas (New York:

Nelson, 1972), p. 83.
4 Glover y Kane, op. cit., p. 436.
5 Neill, 297.
6 Kent, op. cit., p. 33.
7 Ibíd., p. 45.
8Ibíd., p. 57.
9 Bradford Smith, Yankees in Paradise: The New England Impact

on Hawaii (New York: Lippincott, 1956), p. 10.
10 Ibíd., p. 190.
11 Ibíd., p. 205.
12 Ibíd., p. 234.
13 John Gutch, Beyond the Reefs: The Life of John Williams, Mis-

sionary (London: McDonald, 1974), p. 18.
14 Ibíd., p. 20.
15 Ibíd., pp. 33-34.
16 Ibíd., p. 46.
17 Ibíd., p. 47.
18 Neill, op. cit., pp. 298-299.
19 Ralph Bell, John G. Paton: Apostle to the New Hebrides (Butler, Indiana: Higley,

1957), pp. 42-43.
20 John G. Paton, The Story of Dr. John G. Paton's Thirty Years with South Sea Cannibals

(New York: Doran, 1923), p. 33.
21 Ibíd., p. 36.
22 Bell, op. cit., p. 157.
23 Paton, op. cit., p. 180.
24 Bell, op. cit., pp. 237-238.
25 James y Marti Hefley, op. cit., p. 169.
26 Kent, op. cit., pp. 159, 178.
27 Neill, op. cit., p. 354.
28 Cuthbert Lennox, james Chalmers of New guinea (London: Andrew Melrose, 1902), pp.

147-148.
29 Delavan L. Pierson, The Pacific Islanders: From Savages to Saints (Nueva York: Funk

& Wagnalls, 1906), p. 173.
30 Kent, op. cit., p. 147.

Capítulo 19 Hasta Lo Ultimo de la Tierra 37

Parte III

Introducción

1 Neill, op. cit., p. 243.

2 Ibíd., p. 451.
3 Robert D. Linder, "Introduction: The Christian Centuries", en Eerdmans' Handbook p.

xxii.
4 Ibíd.

Capítulo 9

1 R. Pierce Beaver, American Protestant Women in World Mission (Grand Rapids:

Eerdmans, 1969), p. 59.
2 Helen Barnett Montgomery, Western Women in Eastern Lands (New York: Macmillan,

1910), pp. 243-244.
3 Nancy Hardesty, Great Women of Faith (Grand Rapids: Baker, 1980), p. 104; Marlys

Taege, And God Gave Women Talents! (St. Louis: Concordia, 1978), p. 90.
4 Catherine Allen, The New Lottie Moon Story (Nashville: Broadman, 1980), pp. 136,

140-142.
5 J. Herbert Kane, Life and Work on the Mission Field (Grand Rapids: Baker, 1980), p.

143.
6 Irwin Hyatt, Our Ordered Lives Confess: Three Nineteenth-Century American

Missionaries in East Shantung Cambridge, Massachusetts: Harvard University, 1976), p.

96.
7 Ibíd., p. 98.
8 Ibíd., p. 99.
9 Ibíd., pp. 104-105.
10 Ibid
11 Ibíd., p. 106.
12 Ibíd., pp. 115, 117.
13 Ibíd., p. 113; Allen, op. cit., pp. 212-213.
14 Hyatt, op. cit., p. 114.
15 Allen, op. cit., p. 288.
16 Sherwood Eddy, Pathfinders of the World Missionary Crusade New York: Abingdon-

Cokesbury, 1945), p. 125.
17 Frank Houghton, Amy Carmichael of Dohnavur (London: Society for the Propagation

of Christian Knowledge, 1954), p. 61, 73.
18 Ibíd., p. 78.
19 raid., p. 213.

zo Ibíd., p. 62.
21 Evelyn Stenbock, "Miss Terri": The Story of Maude Cary, Pioneer cMU Missionary in

Morocco (Lincoln, Nebraska: Good News Broadcasting, 1970), p. 30.
22 Ibíd., pp. 35-36.
23 Ibíd., p. 46.

Capítulo 19 Hasta Lo Ultimo de la Tierra 38

24 Isobel Kuhn, By Searching (Chicago: Moody, 1959), p. 120; He-len Roseveare, Give

Me This Mountain (London: InterVarsity, 1966), p. 67.
25 Stenbock, op. cit., p. 60.
26 Ibíd., p. 71.
27 Ibíd., p. 103.
28 Ibíd., p. 139.
29 Henry Beets, Johanna of Nigeria: Life and Labors of Johanna Veenstra (Grand Rapids:

Grand Rapids Printing Company, 1937), pp. 90, 129.
30 Johanna Veenstra, Pioneering for Christ in the Sudan (Grand Rapids: Smitter Book,

1926), p. 165.
31 Beets, op. cit., p.205.
32 Phyllis Thompson, A Transparent Woman: The Compelling Story of Gladys Aylward

(Grand Rapids: Zondervan, 1971), p. 20.
33 Alan Burgess, The Small Woman (New York: Dutton, 1957), p. 29.
34 Ibíd., p. 166.
35 Thompson, op. cit., p. 183.
36 Valentin H. Rabe, "Evangelical Logistics: Mission Support and Resources to 1920" en

The Missionary Enterprise in China and Ame-rica, ed. John K. Fairbank (Cambridge,

Mass: Harvard University, 1974), p. 72.
37 Alan Burgess, Daylight Must Come: The Story of a Courageous Woman Doctor in the

Congo (New York: Dell, 1975), p. 135.
38 Ibíd., p. 149.
39 Ibíd., p. 45.
40 "A HIS Interview with Helen Roseveare", HIS (enero 1977), p. 19.

Capítulo 10

1 Harold Cook, Highlights of Christian Missions: A History and Survey (Chicago: Moody,

1967), p. 69.
2 James y Marti Hefley, op. cit., p. 76.
3 Eddy, op. cit., pp. 5-6.
4 Norman P. Grubb, C. T. Studd: Cricketer & Pioneer (Fort Washington, Pensilvania:

Christian Literature Crusade, 1969), p. 17.
5 J. Herbert Kane, "C. T. Studd: A Gambler for God", Eternity (diciembre de 1972), p. 39.
6 Grubb, op. cit., p. 87.
7 Kane, op. cit., p. 40.
8 Grubb, op. cit., p. 121.
9 Norman P. Grubb, Once Caught, No Escape: My Life Story (Fort Washington: Christian

Literature Crusade, 1969), p. 78.
10 John R. Mott, The Largor Evangelism (Nashville: Abingdon-Cokesbury, 1944), p. 11.
11 C. Howard Hopkins, John R. Mott, 1865-1955: A Biography (Grand Rapids: Eerdmans,

1979), p. 19.
12 Mott, op. cit., p. 36.
13 Hopkins, op. cit., p. 568.
14lbíd., p. 276.
15 Terry Hurlbert, World Mission Today (Wheaton: Evangelical Teachér Training

Association, s.f.), p. 29.

Capítulo 19 Hasta Lo Ultimo de la Tierra 39

16 W. Reginald Wheeler, A Man Sent From God: A Biography of Robert E. Speer

(London: Revell, 1956), p. 53.
17 Eddy, op. cit., p. 263.
18 Arthur P. Johnston, The Battle for World Evangelism (Wheaton: Tyndale, 1978), p. 32.
19 Wheeler, op. cit., p. 219.
20 Ibíd., p. 163.
21 Ibíd., p. 166.
22 Ibíd., p. 15.
23 Neill, op. cit., p. 366.
24 J. Christy Wilson, The Apostle to Islam: A Biography of Samuel M. Zwemer (Grand

Rapids: Baker, 1952), p. 23.
25 Ibíd., p. 47.
26 Ibíd., p. 43.
27 Ibíd., p. 234.
28 Ibíd., p. 81.
29 E. Stanley Jones, Along the Indian Road (New York: Abingdon, 1939), pp. 19-20.
30 Ibíd.
31 Ibid, p. 8.
32 Ibíd., p. 49.
33 John W. R. Stott, Christian Mission in the Modern World (Downers Grove, Illinois:

InterVarsity, 1975), p. 76.
34 Jones, Along the Indian Road, pp. 183-184.
35 Eddy, op. cit., p. 270; Glover y Kane, op. cit., p. 185.
36 Jones, Ibíd, p. 166.
37 Jones, The Christ, pp. 212-213.

Capítulo 11

1 Kane, A Conciso History (op. cit., p. 102.
2 Elisabeth Elliot, Through Gatos of Splendor (New York: Harper & Row, 1958), p. 176.
3 Kane, loc. cit.
4 A. E. Thompson, The Life of A. B. Simpson (New York: Christian Alliance Publishing,

1920), p. 65.
5 Ibíd., p. 120.
6 Ibíd., p. 121.
7 Ibíd., p. 120.
8 A. W. Tozer, Wingspread: A. B. Simpson: A Study in Spiritual

Altitude (Harrisburg, Pensilvania: Christian Publications,1943), p. 87.
9 Thompson, op. cit., p. 227.
10 J H. Hunter, A Flame of Fire: The Life and Work of R. V. Bingham (Scarborough,

Ontario: Sudan Interior Mission, 1961), p. 56.
11 Ibíd., p. 50.
12 Ibíd., p. 65.
13 Ibíd., p. 67.
14 Ibíd., p. 78.
15 Ibíd., p. 79.
16 Ibid., p. 111.

Capítulo 19 Hasta Lo Ultimo de la Tierra 40

17 Ibíd., pp. 149-151.
18 Ibíd., p. 211.
19 Raymond Davis, Fire on the Mountains: The Story of a Mimcle

—The Church in Ethiopia Grand Rapids: Zondervan, 1975), p. 88.
20 Ibíd., p. 107.
21 Ibíd.
22 Ibíd., pp. 115, 246-247.
23 Kenneth Richardson, Garden of Miracles: The Story of the Africa Inland Mission

(London: Africa Inland Mission, 1976), p. 33.
24 Ibíd., p. 70.
25 James y Marti Hefley, op. cit., pp. 422-423.
26 Mildred W. Spain, "And in Samaria": A Story of More than Sixty Years' Missionary

Witness in Central America, 1890-1954 (Dallas: The Central American Mission, 1954), p.

8.
27 "A Chain Divinely Forged", CAM Bulletin (otoño de 1980), p. 5.
28 Glover y Kane, op. cit., p. 356.
29 Cook, op. cit., pp. 211-212.
30 Jean Dye Johnson, God Planted Five Seeds (Woodworth, Wisconsin: New Tribes

Mission, 1966), pp. 12, 23, 26.
31 Ibid., pp. 21-22.
32 Ibid, p. 43.
33 Ibíd., pp. 84, 73.
34 Ibid., pp. 107-108.
35 Elliot, op. cit., pp. 152-153.
36 Russell T. Hitt, Jungle Pilot: The Life and Witness of Note Saint (Grand Rapids:

Zondervan, 1973), p. 244.
37 Diario de Pedro Fleming, 6 de diciembre de 1953.
38 Elliot, op. cit., pp. 146, 159; Hitt, op. cit., p. 241.
39 Hitt, op. cit., p. 252.
40 Elliot, op. cit., p. 104.
41 Ibíd., pp. 172, 176.
42 Diario de Pedro Fleming, 27 de diciembre de 1955.
43 Elliot, op. cit., p. 180.
44lbíd., pp. 196-197.
45 James C. Hefley, "The Auca Massacre & Beyond", Power for Living ((19 de abril de

1981), p. 5.
46 Hitt, op. cit., p. 258.

Capítulo 12

1 Gordon Atter. The Third Force. (Petersborough, Ontario: The College Press, 1962), pp.

6.
2 Stanley H. Frodsham. With Signs Following. (Springfield, MO: Gospel Publishing

House, 1941), pp. 253-262.
3 Bresson. Studies in Ecstasy. (Nueva York: Vantage Press), pp. 20-122.
4 C. Pedro Wagner. Avance del pentecostalismo en latinoamérica (Miami, FL: Editorial

Vida, 1986), pp. 5.

Capítulo 19 Hasta Lo Ultimo de la Tierra 41

5 Gary B. McGee. This Gospel Shall Be Preached, (Springfield, MO: Gospel Publishing

House, 1986), pp. 46.
6 Gary McGee, "The Azusa Street Revival and 20th Century Missions: An Assessment

After 80 Years", en International Bulletin of Missionary Research.
7 Frodsham, op. cit., p. 105.
8 Ibid., p. 108.
9 Pedro Wagner, El poder espiritual y el crecimiento de la iglesia(Altamonte Springs,

Florida: Strang Communications Company,

1986).
10 Frodsham, op. cit., p. 177.
11 Wagner, op. cit., p. 62.
12 Atter, op. cit., p. 219.
13 Wagner, op. cit., p. 20.
14 Ibíd., p. 96-97.
15 Ibíd., p. 25.

Parte IV:

Introducción

1 Winthrop S. Hudson, Religion in America: An Historical Account of the Development
of American Religious Life (New York; Scribner, 1956), pp. 371-371.
2 Ibíd., p. 382.
3 Ibíd., p. 383.
4 Kane, A Concise History, p. 186.
5 Arthur J. Brown, The Why and How of Foreign Missions (New York: Missionary
Education Movement, 1921), p. 127.

Capítulo 13

1 Eddy, op. cit., p. 225.
2 J. Lennox Kerr, Wilfred Grenfell: His Life and Work (New York:
Dodd, 1959), p. 85.
3 Ibid, p. 95.
4 Ibid., p. 181.
5 Ibíd., p. 166.
6 Ibíd., p. 165.
7 Ibíd., p. 204.
8 Ibíd., p. 166.
9 Dorothy Clarke Wilson, Dr. Ida: The Story of Dr. Ida Scudder of
Vellore (New York: McGraw-Hill, 1959), p. 5.
10 Ibíd., p. 22.
11 Eddy, op. cit., p. 131.
12 Wilson, op. cit., p. 273.
13 Ibíd., p. 297.

Capítulo 19 Hasta Lo Ultimo de la Tierra 42

14 Ibíd., p. 321.
15 Ibíd., p. 243.
16 Clarence W. Hall, "Medicine Man on the Amazon", en Adven-

tures for God (New York: Harper & Brothers, 1959), p. 183.
17 William J. Peterson, Another Hand on Mine: The Story of Dr. Carl K. Becker of Africa

Inland Mission (New York: McGraw-Hill, 1967), p. 40.
18 Ibíd., p. 89.
19 Ibíd., p. 127.
20 Ibíd., p. 154.
21 Ibíd., p. 227.
22 Ibíd., p. 144.
23 Ibíd., p. 127.
24 Viggo Olsen, Daktar: Diplomat in Bangladesh (Chicago: Moody,

1973), p. 32.
25 Ibíd.
26 Ibíd., pp. 65-66.
27 Ibid., pp. 67-69.
28 Ibíd., p.' 89. " .
29 Ibíd., pp: 79-80.
30 Ibíd., p. 88.
31 Ibíd, p. 350.
32 Ibíd., p. 81.
33 Ibíd, p. 162.
34 Ibíd. p. 257.
35 Ibíd., p. 12.

Capitulo 14

1 Harold K. Moulton, "Translation Work", en Stephen Neill, et al., A Concise Dictionary

of the Christian World Mission (New York: Abingdon, 1971), p. 604.
2 Boletín de abril de 1982 de Wycliffe Bible Translators.
3 James y Martí Hefley, Uncle Cam (Maco, Texas: Word, 1974), p. 26.
4 Ibíd., p. 27.
5 Jamie Buckingham, Into the Glory (Plainfield, Nueva Jersey: Lo-

gos, 1974), p. 21.
6 Hefley, op. cit., p. 51.
7 Ibíd., p. 200.
8 Ibíd., p. 243.
9 Ibid., p. 173.
10 Clarence W. Hall, "Two Thousand Tongues to Go", en Adven-

tures for God (New York: Harper & Brothers, 1959), pp. 119-120.
11 Ibíd., p. 119.
12 Hefley, op. cit., p. 96.
13 Ibíd., p. 244.
14 Ibíd., p. 259.
15 Ibíd., p. 182.
16 Boletín de abril de 1982 de Wycliffe Bible Translators.

Capítulo 19 Hasta Lo Ultimo de la Tierra 43

17 Ethel E. Wallis y Mary A. Bennett, Two Thousand Tongues to Go (New York: Harper

& Brothers, 1959), p. 51.
18 Eunice V. Pike, Ken Pike: Scholar and Christian (Dallas: Summer Institute of

Linguistics, 1981), p. 48.
19 Wallis y Bennett, op. cit., p. 108.
20 Pike, op. cit., p. 131.
21 Ibíd, p. 179.
22 Ethel E. Wallis, The Dayuma Story: Life Under Auca Spears (New York: Harper &

Row, 1960), 25.
23 Hitt, op. cit., p. 120.
24 Wallis, op. cit., p. 28.
25 Ibíd., p. 29.
26 Ibíd, p. 19.
27 Ibíd., p. 92.
28 J. H. Hunter, Beside All Waters: The Story of Seventy-Five Years

of World-Wide Ministry, The Christian and Missionary Alliance (Ha-

rrisburg, Pensilvania: Christian Publications, 1965), p. 195.
29 Russell T. Hitt, Cannibal Valley: The Heroic Struggle for Christ

in Savage New Guinea (New York: Harper & Row, 1962), p. 87.
30 Ibíd., p. 109.
31 Ibíd, p. 111.
32 Ibíd.
33 Ibíd.
34 Ibíd.
35 Ibíd., p. 112.
36 Shirley Horne, An Hour to the Stone Age (Chicago: Moody,

1973), p. 95.
37 Hitt, op. cit., p. 119.

Capítulo 15

1 Barry Siedell, Gospel Radio: A 20th Century Tool for a 20th Century Challenge

(Lincoln, Nebraska: Good News Broadcasting,

1971), p. 132.
2lbíd., p. 134.
3 Ibíd., p. 145.
4 Lois Neely, Come Up to This Mountain: The Mimcle of Clarence W. Jones and HCJB

(Wheaton: Tyndale, 1980), p. 53.
5 Ibíd., p. 54.
6 Ibíd., p. 56.
7 Ibíd., p. 67.
8 Ibíd., p. 73.
9 Ibíd., p. 108.
10 Ibíd., p. 111.
11 Ibíd., p. 140.
12 Gleason H. Ledyard, Sky Waves: The Incredible Far East Broadcasting Company Story

(Chicago: Moody, 1968), p. 38.

Capítulo 19 Hasta Lo Ultimo de la Tierra 44

13lbíd., p. 107.
14 Paul E. Freed, Towers to Eternity (Nashville: Sceptre Books, 1979), p. 38.
15 Ibíd., p. 58.
16 Ibíd., pp. 63-64.
17 Ibíd., p. 65.
18 Ibíd., p. 69.
19 Ibíd., p. 90.
20 Ibíd., p. 169.
21 Ibíd., p. 173.
22 Norman B. Rohrer y Peter Deyneka, Jr., Peter Dynamite: The Story of Peter Deyneka

— Missionary to the Russian World (Grand Rapids: Baker, 1975), p. 81.
23 Phyllis Thompson, Faith By Hearing: The Story of Gospel Recordings (Hong Kong:

Rainbow, 1960), p. 41.
24 Ibíd., p. 45.
25 Phyllis Thompson, Count It All Joy: The Story of Joy Ridderhof & Gospel Recordings

(Wheaton: Shaw, 1978), pp. 143-144.

Capitulo 16

1 Lee Roddy, On Wings of Love: Stories From Mission Aviation Fellowship (Nashville:

Nelson, 1981), p. 17.
2 Mary Wade, "On a Wing and a Prayer", The Saturday Evening Post (abril de 1980), p.

105.
3 "Miss Betty Greene: First Lady of MAF", Christian Times (15 de enero de 1967), p. 3.,
4 Hitt, op. cit., p. 99.
5 Ibíd., p. 54.
6 Ibíd., pp. 100, 107.
7 Ibíd., p. 130.
8 Ibíd., p. 133.
9 Ibíd., p. 143.
10 Ibíd., p. 144.
11 Ibíd., p. 145.
12 Ibid
13 Ibíd., p. 203.
14 Ibíd., p. 226.
15 Ibíd., p. 206.
16 Ibíd., pp. 226-227.
17 Jamie Buckingham, Into the Glory: The Mimcle-Filled Story of the Jungle Aviation and

Radio Service (Plainfield, Nueva jersey: Logos International, 1974), p. 37.
18 Ibíd., pp. 152-153.
19lbíd., p. 153.
20 Ibíd., p. 51.
21 Craig Nimmo, "Seven Graves to Freedom", Power for Living (4

de mayo de 1980), p. 2.
22 Ibíd., p. 3.
23 Gleason H. Ledyard, And to the Eskimos (Chicago: Moody, 1958), p. 87.
24 Ibíd., p. 91.

Capítulo 19 Hasta Lo Ultimo de la Tierra 45

25 Ibíd., p. 172.
26 Ibíd., p. 162.
27 Ibíd., p. 205.
28 Ibíd., p. 237.
29 George Kent, "Flying Doctor of the Congo", Presbyterian Life (9

de junio de 1956), p. 20.
30 Ibíd., p. 21.
31 Ibíd., p. 36.

Parte V

Introducción

1 Ralph Winter, The Twenty-five Unbelievable Years, 1945-1969 (Pasadena: William
Carey, 1970), p. 13.
2 John R. W. Stott, "The Bible in World Evangelism", en Perspectives on the World
Christian Movement (Pasadena: William Carey, 1981), p. 7.
3 "Born Again", Newsweek (25 de octubre de 1976), pp. 6869.
4 Robert Clouse, Pentecostal Churches", en The New International Dictionary of the
Christian Church, ed. J. D. Douglas (Grand Rapids: Zondervan,1978), p. 764.
5 Robert T. Coote, "The Uneven Growth of Conservative Evangelical Missions",
International Bulletin of Missionary Research (julio de 1982), p. 118.
6 J. Herbert Kane, "The Saints Keep Marching On", Wherever (otoño de 1979), p. 2.

Capitulo 17

1 Hugh Steven, "Who was Chet Bitterman?" In Other Words (abril de 1981), p. 5.
2 Nelson, "El asunto más peligroso del mundo", en Happenings, Vol. 2, N° 4 (Springfield,
MO: División de Misiones).
3 Hefley, By Their Blood , op. cit., p. 46.
4 Leslie Lyall, A Passion for the Impossible: The China Inland Mission, 1865-1965
(Chicago: Moody, 1965), pp. 108-109.
5 Mrs. Howard Taylor, The Triumph of john and Betty Stam (Philadelphia: China Inland
Mission, 1960), pp. 51-52.
6 Ibíd., pp. 54-55.
7 Ibíd., p. 92.
8 Ibíd., p. 102.
9 Hefley, op. cit., p. 66.
10 Lois Carlson, Monganga Paul: The Congo Ministry and Martyrdom of Paul Carlson, M.D.
(New York: Harper & Row, 1966), p. 34.
11 IbId., p. 50.
12lbíd., p. 53.
13 Homer E. Dowdy, Out of the jaws of the Lion: Christian Martyrdom in the Congo (New
York: Harper & Row, 1965), pp. 186-187.
14 Ibíd., p. 193.

Capítulo 19 Hasta Lo Ultimo de la Tierra 46

15 Juan 15:13.
16 Hefley, op. cit., p. 126.
17 Hefley, No Time, p. 87.
181bfd., p. 91.
19 Hefley, By Their Blood, pp. 95, 131.
20 Betty Blair y Phil Landrum, "Chet Bitterman — Kidnappers' Choice", en In Other

Words (abril de 1981), p. 2.
21 Ibíd.
22 Ibíd., p. 3.
23 Molly Ekstrom, "Chet Bitterman: God's Special Envoy to Colombia", en In Other

Words (verano de 1981), p. 19.
24 Blair y Landrum, op. cit., p. 2.
25 Jeanne Pugh, "Death of Bible Translators Sparks Expansion of Work", St. Petersburg

Times (4 de abril de 1981).
26 Harry Waterhouse, "We Gave Our Son to God", en In Other Words (abril de 1981), p.

4.

Capítulo 18

1 Neill, op. cit., p. 329.
2 Ibíd., p. 330.
3 "Obed Alvarez: Peruvian Mission Leader", Mission Frontiers (enero 1983), pp. 8-9.
4 Joseph Spinella, "Theology with a New Twist", Wherever (primavera de 1982), p. 13.
5 James y Marti Hefley, God's Tribesman: The Rochunga Pudaite Story (New York:

Holman, 1974), p. 51.
6 Ibíd., p. 52.
7 Ibíd., p. 96.
8Ibíd., pp. 136-137.
9 "The Revival That Was and Is: An Interview with Festo Kivengere", Christianity Today

(21 de mayo de 1976), p. 11.
10 Ibíd.
11 Ibíd.
12 Ibíd., p. 12.
13 Ibíd.
14 Ibíd.
15 Ibíd., p. 11.
16 Ibíd., p. 12.
17 Festo Kivengere, I Love Idi Amin (Old Tappan, Nueva Jersey: Revell, 1977), p. 18.
18 Ibíd.
19 Ibid., pp. 23-24.
20 Ibíd., pp. 37-38.
21 Ibíd., p. 44.
22 Ibíd., p. 60.
23 "Africa's Great Awakening: An Interview with Michael Cas-
sidy", Eternity (junio de 1981), p. 23.
24 Mili Bryan, "The Luis Palau Story", Evangelizing Today's Child (noviembre-diciembre

de 1976), p. 11.

Capítulo 19 Hasta Lo Ultimo de la Tierra 47

25 Ibíd.
26 Ibid., p. 12.
27 Luis Palau y Jerry B. jenkins, The Luis Palau Story (O1d Tappan, Nueva Jersey: Revell,

1980), p. 77.
28 Ibíd., p. 79.
29 Ibid., p. 82.
30 Ibíd., p. 85.
31 Ibíd., p. 87.
32 Ibíd., p. 88.
33 Ibíd., p. 89.
34 Ibid., p. 135.
35 Ibíd., p. 151.
36 Ibíd., p. 161.
37 "An Interview with Dr. Philip Teng", Alliance Witness (7 de enero de 1981), pp. 19-20.
38 Don Richardson, Eternity in Their Hearts (Ventura, California: Regal, 1981), p. 69.
39 Ibíd., p. 68.
40 Maynard Ketcham, Tigres que hablan (Charlotte, NC: PTL Cadena de Televisión,

1979), p. 103.
41 "Célula de Interés de la Asociación Misionera Asiática de las Asambleas de Dios", en

AGAMA News and Notes, enero-abril 1986, p. 12.

Capítulo 19

1 W. Dayton Roberts, Revolution in Evangelism: The Story of Evangelism-in-Depth in

Latin America (Chicago: Moody, 1976), p. 6.
2 Ibíd., pp. 17-18.
3 Ibíd., p. 18.
4 Elisabeth Elliot, Who Shall Ascend: The Life of R. Kenneth Strachan of Costa Rica

(New York: Harper & Row, 1968), p. 73.
5 W. Dayton Roberts, Strachan of Costa Rica: Missionary Insights and Strategies (Grand

Rapids: Eerdmans, 1971), p. 63.
6 Ibíd., p. 108.
7 Ibíd., p. 68.
8 Ibíd., pp. 129-130.
9 Ibíd., p. 83.
10 Ibíd., p. 95.
11 Ibíd., p. 96.
12 Ibíd.
13 Roberts, Revolution in Evangelism,, p. 60.
14 Ibíd., p. 60, 64.
15 Charles Troutman, Everything You Want to Know About the Mission Field, but are

Afraid You Won't Learn until You Get There (Downers Grove, Illinois: Inter-Varsity,

1976), p. 26.
16 Marilee Pierce Dunker, Man of Vision, Woman of Prayer (Nashville: Nelson, 1980),

pp. 29-35.
17 Ibíd., pp. 34-35.
18 Ibíd., pp. 87-88.

Capítulo 19 Hasta Lo Ultimo de la Tierra 48

191bíd., pp. 106-107.
20 Richard C. Halverson, "A History of Service", World Vision (diciembre de 1975), p. 7.
21 Arthur Glasser, "Introducing Donald McGavran", HIS (diciembre de 1973), p. 19.
22 A. R. Tippet, ed. God, Man, and Church Growth (Grand Rapids: Eerdmans, 1973), p.

ix.
23 Ibíd., p. 18.
24 Ibid.
25 C. Peter Wagner, "Concepts of Evangelism Have Changed Over the Years",

Evangelical Missions Quarterly (enero de 1974), p. 43.
26 Ibíd., p. 44.

27 Donald A. McGavran, "The Bridge of God", en Perspectives, 282.
28 Ibid., pp. 288-289.
29 C. Peter Wagner, Our Kind of People: The Ethical Dimensions of Church Growth in

America (Atlanta: Knox,1979), pp. 21, 100.
30 Ibid., pp. 100-101.
31 Ibíd., p. 23.
32 Tippet, op. cit., p. 35.
33 Glasser, op. cit., p. 18.
34 Gordon Aeschliman, "United States Center for World Mission", World Christian

(marzo-abril de 1983), p. 20.
35 John Maust, "Ralph Winter's Mission Center Forges Ahead;

Money Still Tight", Christianity Today (21 de enero de 1983), p. 34.
36 David Bryant, "Concepts of Prayer: Waking Up for a New Mis-

sions Thrust", Mission Frontiers (marzo-abril de 1983), p. 8.
37 Doris Haley, "Ralph and Roberta Winter: A Wartime Life-Style",

Family Life Today (marzo de 1983), p. 31.
38 Don Richardson, Peace Child (Glendale, California: Regal, 1974), p. 96.
39 Ibid., p. 172.
40 Ibid.
41 "How to Reach the Hidden People: An Interview with Don Richardson by Robert

Walker", Christian Life (julio de 1981), p. 52.
42 Richardson, op. cit., p. 191.
43 Ibid., p. 206.
44 Ibid., pp. 277, 283.
45 Don Richardson, "Concept Fulfillment", en Perspectives, pp. 419-420.


Click to View FlipBook Version