LETRAS
EN DOBLE TIEMPO
Fascículo de la Asociación Escritores
de Huánuco
Año 2020 | N.° 2
Huánuco, Perú
©Asociación Escritores de Huánuco
©Autores, invitados y colaboradores
Junta Directiva 2020
— John Alex Cuellar Irribarren
Presidente
— Nancy Isabel Villaflor Lázaro
Vicepresidenta
— Élmer Rivera Godoy
Secretario
— Frank Yahir Mamani Barrantes
Tesorero
— Gladis Rosa Alcántara Rojas
Vocal 1
— Ángela Ivone Mavila Acho
Vocal 2
Contacto
[email protected]
–1–
–2–
Editorial……………………………….. 5
Narrativa:
Resaca…………………………………. 9
Poesía:
Morena mía..………………………….. 25
Vivo de ti................................................ 27
En el corazón de la casa………………. 29
Entrevista:
Frank Mamani Barrantes……………... 33
–3–
–4–
Letras en doble tiempo
Asociación
Escritores de Huánuco
Ricardo Ayllón Alex
Mejía Frank Mamani
Barrantes
–5–
–6–
NARRATIVA
–7–
–8–
Ricardo Ayllón
[email protected]
RESACA
Lo despertó el fuerte sol en la
cara. Puso los brazos sobre los ojos y,
poco a poco, conforme lograba que el
incómodo destello se disipara de su
vista, empezó a recordar cómo había
llegado allí. Era un hotel, el cuarto de
un hotel de medio pelo donde el sol
lograba colarse por culpa de una
hendidura en el techo.
Por fin se puso de pie y fue
entonces cuando sintió el dolor en el
estómago, las fuertes náuseas y unas
inevitables ganas de cagar. Todo a la
vez. Corrió al baño e hizo lo que tenía
que hacer. Temblores espantosos lo
–9–
doblaron en dos y, sin embargo, un
alivio gradual permitió que pudiera
avanzar arrastrando los pies hasta la
cama, se secara la boca con la sábana
y se limpiara el culo con las hojas de
un libro de cuentos que le habían
regalado la noche anterior.
Mientras lo hacía, su mente se
puso a trabajar: había llegado a ese
horrible cuartucho luego de la
borrachera con otros escritores
invitados a Huarmey, un pueblo a
cinco horas de Lima, cuyo único
poeta, Teodoro Villa, organizara un
congreso literario: ocho tipos leyendo
toda la tarde sus creaciones ante un
puñado de vejetes, y luego, aquella
farra iniciada… cómo, cuándo.
Intentó hacer memoria el instante
mismo en que lo asaltó un hecho más
urgente: no tenía un centavo en los
bolsillos. Teodoro Villa había ofrecido
– 10 –
dinero para gastos y un boleto de
retorno a Lima, pero a él no le había
dado nada. Recordó su llegada al
hotelucho con otro escritor, el
cajamarquino Víctor Álvarez, y
decidió buscarlo para saber si le
habían entregado algún billete.
El fuerte calor y la sed imperante
lo paralizaron. Y mientras se
enfundaba con gran esfuerzo aquella
ropa que apestaba a trago, las
imágenes le llegaron nuevamente: la
áspera voz de Teodoro Villa
anunciándoles en secreto, después de
la lectura de cuentos, que la plata que
el alcalde había entregado para la
cena alcanzaba para darse una vuelta
por el burdel. “¿Quieren comer o
prefieren tirar?”, preguntó con una
sonrisa cómplice, adivinando la
respuesta de la mayoría.
– 11 –
El burdel de Huarmey estaba a las
afueras del pueblo y de noche rutilaba
como una nave espacial. Entraron y se
acomodaron en la pequeña cantina
donde un puñado de borrachos se
aburría oyendo boleros. Juntaron dos
mesas y pidieron una caja de
cervezas mientras miraban de refilón
a las chicas exhibiéndose desde la
puerta de sus cuartos.
De la conversación allí no pudo
recordar nada, solo que recibió un par
de libros autografiados, y su deseo
apremiante de encerrarse con una de
las chicas. Una caja de cervezas entre
nueve personas no resiste gran cosa.
Se secaron las doce botellas en un
respiro, y de lo que único que tenían
ganas ahora era de beberse el jugo de
las muchachas. Esa parte tampoco la
evocaba bien, episodios fugaces
pasaron por su cabeza y trató de
– 12 –
armar el resto de la noche
apuradamente: su charla precaria con
la puta, los escasos minutos enredado
con ella, el retorno a la mesa y otras
doce cervezas que alguien invitó de
pura alegría. Luego, el regreso al
pueblo donde tropezaron con un
ruidoso baile de cumbia; entraron y
allí la borrachera fue feroz pese a que
él no invirtió un céntimo, pues, la
verdad sea dicha, a esas alturas de la
vida no tenía dónde caerse muerto.
Por eso era importante encontrar
a Teodoro Villa y exigirle la plata de
regreso a Lima. Llegó al cuarto de
Víctor Álvarez y supo que ya no
estaba allí tras golpearle la puerta
hasta que le ardieron las manos.
Empezó a sentir más sed y unas
ganas enormes de largarse de ese
lugar, distante de su cuarto en Lima
donde había dejado decenas de
– 13 –
exámenes por corregir. Era sábado,
consultó su reloj de plástico y notó
que era más del mediodía. Con suerte
encontraría a Villa en media hora y si
abordaba el bus de la una de la tarde
estaría en Lima como a las seis,
aunque sin mucho ánimo de revisar
los exámenes de sus alumnos buenos
para nada.
Salió del hotel aguantándose unas
nuevas ganas de vomitar, sintiendo
que el sol empezaba a desquiciarlo
como si se hubiera prendido de él, y
también la sed, una maldita necesidad
de líquido que no aminoraba siquiera
exprimiéndose la lengua dentro de la
boca, un viejo truco que aprendió
durante la instrucción premilitar en la
secundaria. Intentarlo ahora era inútil.
Lo que deseaba con locura era un
jarro de agua, una gaseosa helada,
algo parecido.
– 14 –
Recorrió las cuatro cuadras que
cercaban la plaza de armas, y
echando un vistazo a los rostros que
se le cruzaban descubrió que todos
los huarmeyanos se parecían a
Teodoro Villa. ¡Maldito lugar! Tomó
por azar una de las calles que salían
de la plaza y cruzó los dedos mientras
empezaba a sentirse un cactus, una
piedra reseca en ese pueblo yermo
donde no corría aire y la fuerza del sol
caía sobre su cabeza como una
hornilla caliente.
Se topó de golpe con el local
donde pasaron la noche, y el ver las
botellas rotas de cerveza y los puchos
de cigarros en el suelo hizo que se
sintiera peor. Las náuseas volvieron a
acometer, y, ahora, un repentino dolor
de cabeza.
Junto a ese inesperado hallazgo,
sin embargo, apareció Carlitos Rivera,
– 15 –
otro escritor invitado, solterón igual
que él aunque con más fortuna en la
vida: Carlitos tenía trabajo de
corrector y buena paga en una gran
editorial, la que empezaba a
publicarle sus novelas con gran
soporte publicitario. No lo envidiaba,
pero se moría de ganas por pedirle
una recomendación y mandar al
diablo su menesteroso trabajo de
profesor de secundaria.
Carlitos hojeaba ahora el
periódico del día y él corrió a su
encuentro:
–Cómo es que te veo fresco luego
de tremenda bomba.
–Un buen duchazo me basta.
Se sintió el más grande estúpido.
¿Por qué él no había pensado en una
ducha? Pero sintió más rabia aun al
saber que no lo había hecho por la
urgencia de hallar a Teodoro Villa.
– 16 –
¡Qué hacía en ese pueblo desconocido,
sin un puto centavo con qué comprar
un refresco y largarse de una vez por
todas!
–¿Teodoro te entregó tu dinero?
–Ayer le anoté en un papel mi
número de cuenta. El lunes me hará
un depósito.
Condenada vida, ni siquiera tenía
eso, una simple cuenta de ahorros.
¿Para qué iba a servirle una cuenta
en el banco, sin embargo, si lo que
necesitaba ahora era efectivo, billetes
contantes y sonantes que lo libraran
de la abominable sed y lo sacaran de
ese lugar?
–¿Me invitas una gaseosa? –le
preguntó a Carlitos, sin rodeos.
–¡Por supuesto! –respondió este
con gentileza–, busquemos dónde
sentarnos.
– 17 –
Trató de explicarle que lo que
quería era mojar el gaznate, matar la
resaca, no buscar dónde sentarse para
beber una simple gaseosa. Pero no
quiso parecer descortés. Estaba muy
sediento, débil y adolorido de la
cabeza para exigir nada. Dejó que
Carlitos eligiera el rumbo, y lo siguió.
No caminaron más de veinte
metros cuando su acompañante
reconoció el rostro del alcalde del
pueblo entre el escaso gentío;
apresuró la marcha y le estiró la
mano con reverencia. El tipo le
devolvió el saludo y tras una
interrogante que él apenas oyó,
Carlitos se detuvo en una respuesta
que extendió con una serie de
explicaciones, intentando una versión
que pareciese convincente –nada
parecida– de lo que habían hecho la
noche anterior.
– 18 –
¿Qué pasaría ahora que Carlitos
estaba entretenido en esa plática?
¿Había olvidado la gaseosa? Sintió un
nuevo golpe de calor y creyó
desfallecer. La paciencia era una
virtud que no iba bien con él, así es
que abandonó a esos dos, cruzó la
calle y alcanzó la vera de enfrente
resuelto a no detenerse hasta hallar al
maldito de Villa: lo cogería del
pescuezo, lo pondría de cabeza y lo
sacudiría hasta que cayera el último
centavo de sus bolsillos.
Desembocó por una calleja nueva.
Lucía invadida de cabañas de carrizos
por cuyas rústicas puertas salía
música a todo volumen. A través de
ellas distinguió gente sentada ante
bandejas de ceviche, vasos de cerveza
helada, jarras de chicha de jora… ¡Y él
sin un puto sol!
– 19 –
Pateó un buzón de basura y lanzó
un seco escupitajo. Imaginó al desleal
de Teodoro Villa en una de esas
picanterías curando la resaca con
ceviche y cervezas, mientras que lo
único que él quería era una bebida
helada y el dinero que lo sacara de
ahí. Eligió por azar uno de los locales,
y en medio de él divisó al maldecido
cagándose de risa junto a dos escritores
y una mujer. Volvió a consultar su
reloj y supo que aún tenía tiempo
para alcanzar el bus de la una.
–¡Ricky Alvarado! –avanzó Villa
hacia él apenas lo vio–. ¡Siéntate,
hermano! –le extendió una jarra de
chicha de jora que ya iba por la mitad.
–Hola, Teodoro… –respondió
desconcertado, sin poder reaccionar.
–¡Señora! –pidió otro de los
escritores debajo de ese gran techo de
esteras por donde se colaba el sol en
– 20 –
decenas de rayos oblicuos–. ¡Traiga
una silla y otra jarra de chicha!
Entonces reaccionó y tomó la
jarra que Teodoro le ofrecía con una
sonrisa congelada. Se llevó el
recipiente a la boca con la
desesperación de un náufrago y secó
el líquido en un segundo.
Todos celebraron con aplausos
mientras uno de ellos lo obligaba a
sentarse, alcanzándole la segunda
jarra que llegó sin demora.
–¡Bebe, hermano, bebe!... –volvió a
animarlo Teodoro.
Esta vez empuñó el vaso limpio
que había llegado con la nueva jarra y
sirvió la bebida hasta el borde. Bebió
con la misma avidez y cuando dejó el
vaso seco, no dudó en volver a
llenarlo. Era una chicha blanca y
helada que entraba en su cuerpo
como un milagro.
– 21 –
Consultó una vez más el reloj y,
mientras advertía la hora que era, oyó
el rugido del bus de la una partiendo
hacia Lima.
Aquella chicha deliciosa hizo que
le regalara la primera sonrisa de la
tarde al infeliz de Teodoro Villa.
Ricardo Ayllón
Ornitorrinco Editores
– 22 –
POESÍA
– 23 –
– 24 –
Alex Mejía León
[email protected]
Morena mía
Del libro: «Metamorfosis del amor»
¡Morena mía!
Piel tostada,
vestido de arena;
sobre la fiesta de tu cabellera
la noche luce sus aretes de perla.
Uvas en la mesa,
leche junto a las manzanas;
todo es azul en la ribera
si dejas en libertad una sonrisa de
/plata.
¡Morena mía!
Aroma de gitana,
guitarra de mil abejas,
– 25 –
donde galopan sigilosos
los caballos de mi establo.
Niños en la plaza,
palomas en el cielo;
mientras acrisolas el hechizo de tu
/cuerpo
en el trigo blanco.
¡Morena mía!
Monasterio de mis años
a donde voy a descansar
cuando se apaga el día
y deja de latir mi alma.
– 26 –
Vivo de ti
Del libro inédito: «Eva, el misterio del amor»
Vivo de ti,
como vive la ola del mar,
furioso como la ira del trueno,
como las manos del viento, suave;
vivo de ti, mar adentro.
Vivo de ti,
pajarito universal,
hija del fuego y la canela,
amante del arte del silencio.
Vivo de ti,
como sombra huérfana,
parte de tu sombra,
sangre de tu cuerpo.
Vivo de ti,
– 27 –
porque en tu hechizo inmortal
se construye la vida
y la nada se inventa.
– 28 –
En el corazón de la casa
Del libro inédito: «Poemas del hogar»
En el corazón de la casa
todos respiran vida.
El sol viste de seda
y camina sonriente
por todos los rincones de la sala.
Los niños,
como plantas florecen,
llenos de amor primaveral,
llenos de alegría sin fin.
A veces,
en la cabellera de la noche
se hace una inmensa fogata
con el recuerdo de los ojos ausentes.
– 29 –
Mamá Ana y papá Alejandro,
como cazadores de leones,
cuidan cada gota de su sangre.
En el corazón de la casa
todos respiran eternidad.
ALEX MEJÍA LEÓN
– 30 –
ENTREVISTA
– 31 –
– 32 –
Los escritores estamos en
cuarentena, al igual que todos,
sufriendo esta crisis mundial.
A pesar de ello, la comunicación
fluye como la el agua, la vida, el
tiempo…
En este segundo número, hemos
querido iniciar la sección
«Entrevistas», por donde pasarán
muchas figuras locales, nacionales y
de otras latitudes.
En esta ocasión, una conversación
online que hiciéramos con Frank
Mamani Barrantes, gerente del sello
Ediciones Condorpasa:
Buenas noches, maestro Frank.
Ahora que estamos en cuarentena, y
no sé hasta cuándo, podríamos
aprovechar para hablar de algunas
cosas que nunca hablamos. ¿Te
parece?
Hola. No hay problema, amigo.
– 33 –
Vamos al grano: ¿Desde cuándo
nació tu amor por la literatura?
Mi amor a la literatura nació en la
primaria, con la lectura de “Paco
Yunque”. Recuerdo que mi madre me
entregó el cuento de Vallejo y me dijo
«si terminas de leerlo, te compro la
segunda parte». La lectura me atrapó
por completo. Posteriormente, fui a
pedirle la segunda parte y me di
cuenta que no había sido más que
una «argucia» para que leyera.
Desde ese momento comprendí
que los escritores podían jugar con los
finales, conmovernos e involúcranos
con sus historias.
Ahondando un poco más: ¿La
lectura de qué libro te fascinó tanto,
que sentiste el apego por la
literatura?
– 34 –
«La Ilíada» es sin duda alguna el
libro que me sumergió por completo
en el mundo de la literatura.
Considero que ese libro abre las
puertas al mundo de la Grecia antigua
y con ello a su tradición mitológica.
Conocer la lucha entre aqueos y
teucros fue tan fascinante, que le
debo muchísimo a ese libro.
Hablando de gustos literarios: Si
pediría que menciones siete autores
de tu preferencia, aquellos cuyas
obras te fascinan, estos serían:
Una lista muy difícil...
Los autores que más me fascinan
son: Raymond Carver, Truman
Capote, Philip Roth, Charles
Bukowski, Ítalo Calvino, Alessandro
Baricco y Julio Ramón Ribeyro.
– 35 –
Déjame problematizar un poco
más. Si tendrías que elegir tres libros
para llevarlo contigo en una isla, a fin
de pasar tranquilo tu cuarentena,
estos serían:
Uy. Me llevaría «Desayuno en
Tiffany's» de Truman Capote, «Todos
los cuentos» de Raymond Carver y
«El guardián entre el centeno» de
Salinger.
Cambiando un poco de tema, y
yendo a lo que tú haces: ¿Cómo nació
la idea de formar un sello editorial?
El sello Ediciones Condorpasa
nace por una necesidad. Durante el
2010 dirigía una revista literaria y no
había una empresa editora que nos
ayude con la producción de nuestros
trabajos literarios, y las que había no
eran muy amigables que digamos. Es
por eso que, con mucho estudio y
– 36 –
esfuerzo, salimos con nuestras
primeras producciones.
Recuerdo que Mirko Vilca, Jack
Flores y Samuel Cárdich fueron los
primeros autores que apostaron por el
sello. Hoy en día ya contamos con
más de 80 publicaciones. Muchas de
ellas se encuentran recorriendo el
mundo. Por ahí escuché decir que las
producciones de Huánuco solo se
distribuían en esta tierra, afirmación
falsa. Nuestros libros están en
bibliotecas de Norteamérica y algunos
países sudamericanos. Hemos
trabajado la primera traducción
literaria, el año pasado publicamos un
poemario íntegramente en lengua
originaria. Estamos en diversas ferias
a nivel nacional. Nosotros no posamos
para las cámaras, nuestro trabajo
habla por sí solo.
– 37 –
Desde tu experiencia como editor:
¿Qué errores comete un escritor
primerizo?
En su momento me atreví
descaradamente a publicar poesía. La
poesía es un terreno sagrado al que
muchos autores ingresan sin previas
lecturas. Para escribir poesía es muy
importante leer buena poesía y
corregir tus escritos.
Como editor: ¿Qué criterios debe
tener un libro publicable?
Muy buena pregunta. Para que un
libro sea publicable, el autor tiene que
tener claro a qué público va dedicado
su libro y el libro tiene que defenderse
solo, no ser defendido por el editor,
por el corrector o por los «amiguitos»
que se aplauden entre ellos. El libro
debe ser apreciado por el lector.
Conozco buenos libros que no han
– 38 –
merecido tan pompa rimbombante y
ya tienen varias reediciones. Por más
que el libro se promocione o el autor
y/o editor lo coloque a la fuerza,
finalmente será juzgado por sus
lectores.
¿Cuáles son los temas favoritos de
los escritores de hoy?
La narrativa de hoy muestra una
variedad interesante. Uno de los
temas que se ha abordado
recientemente son las relaciones
familiares como lo hizo Renato
Cisneros, entre otros. Otro tema muy
usual es la violencia política en el
Perú, podemos mencionar a autores
como Harold Gastelú, Sócrates
Zuzunaga, Julián Pérez, Carlos
Rengifo y más autores. Lo fantástico
no es ajeno a la narrativa peruana,
puedo mencionar tres autores
– 39 –
peruanos que me fascinaron José
Güich, Pedro Novoa, Alexis
Iparraguirre. Por último, una temática
constante es la intimista y la lista de
autores es interminable.
Hablando de buenos escritores:
Tres autores que quisieras publicar
bajo tu sello editorial.
Creo que todo editor desea
publicar a autores consagrados. El
año pasado tuve la fortuna de
publicar a dos grandes: Cronwell Jara
y Marco Martos. Este año me gustaría
publicar a Sócrates Zuzunaga, Óscar
Araujo y a Domingo de Ramos.
Yendo a la parte álgida del mundo
editorial: ¿Cuán rentable o perjudicial
resulta manejar un sello editorial?
Es «rentable» si es que se le
dedica tiempo completo y nuestra
– 40 –
sociedad fuese lectora. Sin embargo,
nuestra realidad es distinta a la de
otros países donde la compra y la
lectura de libros es superior a la
nuestra.
Manejar un sello editorial
independiente no nos deja fuertes
ganancias, pero sí muchísimas
satisfacciones. Por ejemplo, ver cómo
un niño compra un libro y lo lee
gratamente. Saber que el libro que
produjiste está en sus bibliotecas
como tesoros. Ir a festivales y hablar
con tus lectores. Eso vale muchísimo.
Según tu percepción de la
actualidad: ¿Qué tipo de lectura
prefiere el adolescente y joven de
hoy?
La sociedad ha cambiado
muchísimo. Hoy en día el joven
prefiere una lectura más rápida con
– 41 –
un lenguaje más ágil y fresco. En las
ferias he observado que los temas que
más les agrada son el terror, el amor y
el misterio.
Y hablando de lectores: ¿Quiénes
leen más, los niños, adolescentes,
jóvenes o adultos?
Definitivamente, los niños.
Observo que deseosos van a los
festivales de lectura a adquirir un
libro para luego leerlo. Quiero añadir
que gracias a las bibliotecas
familiares y al impulso de algunos
padres por fomentar la lectura en sus
hijos es que el índice de lectores va a
aumentar considerablemente.
Ahora vamos al asunto más
crucial de la coyuntura: ¿Cuánto ha
afectado el mundo editorial, esta
crisis generada por el coronavirus?
– 42 –
Esta crisis ha sido devastadora y
por lo que se ve no es muy
esperanzadora. Este año íbamos a
estar en la Feria del libro de Bogotá,
la cual se canceló por esta pandemia.
Las ferias de libros en nuestro país
han sido canceladas. Esto nos afecta
directamente con un 40 a 50% en la
venta anual. Sin embargo, hemos
venido trabajando bien durante el
primer trimestre, ya que hemos
publicado 10 libros que acabando esta
cuarentena los daremos a conocer. En
exclusiva comento que el más
reciente libro de poesía de Samuel
Cárdich sale con nuestro sello
editorial.
Y para finalizar esta breve pero
interesante entrevista: ¿Qué necesita
hacer o saber una persona que desea
publicar bajo tu sello editorial?
– 43 –
Que nos mande su texto y le
brindaremos todas las facilidades
para publicar su libro. Claro, previa
coordinación por el celular
(992699390). Gracias
Gracias a ti, amigo, Dios mediante.
LETRAS EN DOBLE TIEMPO
Fascículo de la Asociación Escritores de Huánuco
Año 2020 | N.° 2
Se editó en el mes de abril de 2020, para su libre
difusión en el mundo digital.
– 44 –