www.elsoldecuernavaca.com.mx/www.elsoldecuautla.com.mx
tlacEulache Raúl Francisco González
QuezadaEnrique Méndez Torres
No. 840
29.07.2018 La palabra Atlatlauhcan proviene del náhuatl y se compone de las voces atl “agua”, tlatlauhqui
“rojo “ y can que es un sufijo locativo, lo cual se traduce como “donde hay agua roja”. Esta co-
munidad tiene hondas raíces históricas desde antes de la invasión española y entre las múlti-
ples constancias que existen de ello, aquí publicamos el hallazgo de una serie de petrograbados
arqueológicos ejecutados en una de las barrancas del pueblo.
Petrograbados
arqueológicos en Atlatlauhcan
Aspecto general del área de petrograbados arqueológicos en el cauce de la barranca de Atlatlauhcan.
32 El Tlacuache Domingo 29. 07. 2018 www.elsoldecuernavaca.com.mx/www.elsoldecuautla.com.mx
Aunque frecuentemente el nombre manera altamente fragmentaria, múltiples ves-
de esta comunidad se escribe Atla-
tlahucan, lo más atinado sería ce- tigios arqueológicos, principalmente fracciones
ñirnos a las voces originales en
náhuatl, y escribir Atlatlauhcan, de vasijas cerámicas desperdigadas en la super-
atendiendo a la forma en que se escribe y se de-
bería pronunciar el color rojo en este idioma. En ficie de algunos terrenos sin construir, así como
la voz tlatlauhqui o rojo en náhuatl, la letra “h”
debe pronunciarse con un saltillo parecido a la en algunas excavaciones que se efectúan para
forma en que suena la letra “j”, como una con-
sonante donde la glotis se cierra parcialmente, dotar de diversos servicios a la comunidad de
justo después de la “u”; si colocamos la letra “h”
antes de la “u”, el saltillo modifica la palabra rojo vez en vez.
al grado de no registrarla como tal (cfr. Romero
de Terreros 1964). Hace un par de años, fuimos conducidos por
Quizá el nombre de Atlatlauhcan del lugar, se un vecino de la localidad quien nos mostró el
pudiera deber al color del agua de lluvia que baja
por los escurrimientos que han formado diversos lugar donde había advertido unas figuras gra-
cauces temporales y enmarcan a la comunidad
con direcciones fundamentalmente de norte a badas en piedras, el lugar donde se localizan se
sur. El agua que correría en algunos momentos
por estos cauces podría haberse teñido de un trata del cauce de un escurrimiento de agua de
color bermejo, debido a la existencia de una ma-
leza de cuyas espigas rojas derivaría este color, temporal, una pequeña barranca al norte de la
al menos esta es la versión que hemos recogido
en la localidad, sin que al momento hayamos comuSnidad. El correr del agua durante las
podido investigar más sobre ello.
temporadas de lluvia ha drenado esta área por
Aún existe en la sección central de la comu-
nidad un antiguo jagüey al sureste del convento milenios donde la formación de manantiales
agustino de San Mateo en el que se almacenaba
parcialmente el agua que derivaba de los escu- relevantes y permanentes es escasa, al grado
rrimientos generales de la zona y que se con-
ducían por una bajante topográfica que aún se que en la actualidad son prácticamente nulos
percibe claramente en la comunidad hasta el
predio que todavía carga agua durante la época estos recursos hídricos en la cabecera de Atla-
de lluvia, pero no directamente derivada desde
los cauces de las barrancas. Hasta hace algunos tlauhcan. De hecho, el nivel estático subterrá-
años esta agua era cuidada, pues se aprovecha-
ba para consumo humano, por lo que no per- Sección de la barranca donde se localizan los petrograbados en vínculo directo con la poza. neo del agua en este municipio en general es
mitían que se hiciera mal uso de ésta.
de los más profundos de Morelos, en los pozos
El actual asentamiento de Atlatlauhcan es
el efecto de la congregación virreinal de los que se tienen para abastecer a la cabecera las
pueblos que formaban parte de un antiguo
En cuatro secciones planas de las piedras de la poza se plasmaron signos profundidades son superiores a los 120 metros
para alcanzar el agua, pudiendo alcanzar hasta
que fueron parte del sistema de valores de la comunidad que ocupaba este los 200 metros. El problema de abastecimiento
asentamiento antes de la invasión española. Para poder plasmar los signos se del vital líquido en el municipio y en la región
utilizó la técnica del petrograbado, empleando para ello herramientas pétreas en general, es un tema complicado y perma-
de mayor dureza que el basalto así como arenas y agua, para ejercer desgaste y nente origen de conflictos sociales.
lograr líneas y horadaciones que permitieron elaborar los diseños.
En el transcurso de la barranca en cuestión,
la topografía y la calidad del material basáltico
generó un pequeño salto, el cual ha erosionado
pueblo que sabemos por las fuentes históricas, aún existen una serie de zonas arqueológicas en una depresión inmediata en el correr del agua
formaba parte de una confederación denomi- peligro de destrucción total, que dan cuenta del de temporal, al grado que formó una poza en el
nada Cuauhtenco quizá entre los siglos X al XIV, denso patrimonio arqueológico que había y que sitio. La capa poco permeable sobre la que es-
la cual tenía como cabecera en el pueblo de poco a poco hemos ido perdiendo, fundamen- curre el agua, debido a su dureza, ha sido es-
Totolapan (cfr. Maldonado 1990:106). Todos talmente en las últimas décadas (Canto y Peña culpida por el agua dejando expuestas muchas
estos pueblos pasaron a formar parte de los 2006), sin que al momento ninguna de estas piedras suredondeadas, y algunas cuantas an-
tributarios de los mexicas, administrados desde zonas haya sido sujeta a algún proyecto de in- guladas y subanguladas, éstas dos últimas,
la provincia de Huaxtepetl, desde la primera vestigación arqueológica intensiva, por lo que no presentan algunos planos regulares casi de
mitad del siglo XV. conocemos claramente sus temporalidades y forma rectangular, en las cuales, se aprovecha-
En los alrededores del actual pueblo de Atla- funciones en el marco regional. ron algunas de ellas, orientadas hacia la poza,
tlauhcan,enmalascondicionesdeconservación, Aún así, en la cabecera se han encontrado de para ejecutar algunos signos petrograbados.
Disposición de los tres pá- Debido a que en la figura del panel A, aparecen dos conjuntos de tres
neles más relevantes de horadaciones, uno utilizado para lograr su rostro y otro más abajo que no
parece pertenecer como idea primera a la figura completa, hemos llegado
petrograbados en el lugar, a considerar que inicialmente se pudieron haber efectuado en el lugar las
marcados con las letras A, B horadaciones para esquematizar solamente los rostros, tanto en los dos
y C. Un cuarto petrograbado del panel A, en los dos del panel B y en el único del panel D. Y quizá de
esta manera, solamente con estos rostros marcados con horadaciones,
marcado con la letra D es funcionó por algún tiempo el espacio. Posteriormente se habría decidido
solamente una horadación a realizar un proyecto petrograbado mayor con el uso de una técnica homo-
génea para lograr trazos lineales, se logró así, la totalidad del signo del
manera de xicalli. La letra A panel A, los diseños extras para definir rostros del panel B, y la totalidad
es una representación an- del panel C.
tropomorfa de frente, quizá
de carácter femenino; la le- En el panel A, al igual que el B, se presentan dos rostros formados por
tres horadaciones, una debajo de otra, de ellas se aprovechó claramente
tra B son dos rostros; y la la superior para tallar en su proximidad un rostro, en cuya parte superior
letra C es aparentemente se observa una banda horizontal que remata en ambos costados en dos
otra figura antropomorfa de rectángulos que parecen enmarcan un pequeño diseño oval cada uno, al
perfil con los brazos en lo centro de la banda se observan unas líneas verticales. Sobre la banda al
centro se diseñó un triángulo y en los extremos rematan en lo alto algunas
alto, aunque el grado de líneas curvas hacia afuera.
conservación de éste último
Debajo de la cabeza se ve un rectángulo con un par de líneas cruzadas,
hace difícil su plena defini- el cual podría figurar un huipilli “huipil” o xicolli “chaleco”, o quizá un
ción, eventualmente no es quechquemitl con cueitl “falda”. No se le distinguen extremidades a la
persona salvo lo que sería una mano izquierda representada con un brazo
siquiera, de carácter pequeño y esquemático, así como una mano con sólo tres dedos. En la
antropomorfo. parte inferior de huipil se ve un elemento cuadrangular con un círculo en
su parte central. Del cuello y por arriba de la cabeza de esta figura, hay un
cuadrete que enmarca toda esa parte del diseño.
Es probable que por estilo de la representación del tocado de la figura
femenina en el panel A, se hayan realizado estos petrograbados durante
el Posclásico (entre el año 900 y el 1521 de nuestra era).
www.elsoldecuernavaca.com.mx/www.elsoldecuautla.com.mx Domingo 29. 07. 2018 El Tlacuache 33
Panel A con Es probable que la figura antropomorfa feme- raciones de comida a sacerdotes y se cumplía
una represen- nina del panel A represente a Chalchiuhtlicue, con baños rituales en secciones relevantes vin-
tación de una diosa de ríos y lagos entre los pobladores del culadas al agua, entre otros muchos otros actos
figura antropo- centro de México antes de la invasión española. (Aguilera 1982:194-196).
morfa, quizá de Según Fray Bernardino de Sahagún, Chalchiu-
carácter htlicue “la falda de jade”, era la diosa del agua. Estas informaciones sobre los actos reali-
femenino. Se creía que esta deidad enviaba los ríos desde zados durante Etzalcualiztli las sabemos al
el tlalocan, desde los montes, y también al nacer menos, para los mexica y otros grupos que
los niños recibían un lavatorio propiciatorio en habitaban en la cuenca de México, pero es pro-
petición a esta diosa, con lo que quedaban libres bable que algunos actos rituales se hubieran
de “impurezas” (Máynez 2014). verificado de manera análoga en la periferia
como Atlatlauhcan, ya sea por la existencia de
Durante el curso del año y su sistema de un tradición previa regional generalizada, o por
festividades, en la veintena denominada Etzal- que posteriormente al sometimiento mexica
cualiztli, se realizaban una serie de rituales de todos estos pueblos durante la primera mi-
dedicados a Tláloc y a Chalchiuhtlicue. Lite- tad del siglo XV, estos hayan comenzado a rea-
ralmente traducido como “se come etzalli”, lizar actos semejantes a los vistos en la
durante Etzalcualiztli se comía un plato elabo- centralidad hegemónica de Tenochtitlan y sus
rado a base de maíz y frijoles. La veintena caía alrededores. De cualquier forma, muchas de
justamente durante el mes de junio, justo las deidades eran compartidas panregional-
cuando en un año normal las lluvias comien- mente en gran parte de América Media, con sus
zan a ser abundantes. Durante esta festividad manifestaciones locales, claro está, por lo que
les era detenida la vida a niños, hombres y la presencia de Chalchiuhtlicue en Atlatlauh-
mujeres, se realizaban reparticiones de can no debe resultar ajena.
Frente al panel A, un poco más abajo, hay radiales. Existe un fracturamiento natural
una perforación circular en una superficie de la roca que forma una línea en zigzag, la
plana, donde fue ejecutado el panel D con cual pareciera haber sido aprovechada para
solamente una horadación una pequeña simular los brazos. Debajo se advierte el
poza o xicalli. otro rostro indicado por dos horadaciones
para sus ojos y una boca lograda con una
En el panel B se ejecutaron dos rostros, línea horizontal, aparece también el límite
el de la sección superior solamente muestra superior de la cabeza y algunos cabellos
sus ojos, el límite superior de la cabeza y indicados.
algunas indicaciones de cabellos con líneas
Panel C que repre-
senta una figura an-
tropomorfa de perfil
con los brazos en lo
alto.
Panel B compuesto por dos rostros esquemáticos.
El panel C muestra un diseño complejo escasamente visible. Pare-
cería representar una figura antropomorfa con un rostro de perfil
donde se apreciaría el ojo izquierdo y la boca enmarcados por un
círculo simulando la cabeza, la cual está en el centro de otros ele-
mentos. Se consideraría que la figura mantiene los brazos alzados y
quizá también exista una especie de tocado, del que sólo se advierten
algunas líneas.
34 El Tlacuache Domingo 29.07. 2018 www.elsoldecuernavaca.com.mx/www.elsoldecuautla.com.mx
Chalchiuhtlicue representada en Los Primeros Memo- Los cauces de los escurrimientos de las lluvias en Atlatlauhcan son de Bibliografía
riales de Sahagún. (Tomado de http://www.fundacionar- carácter temporal, estas barrancas que se han generado en toda esta región
de los Altos de Morelos, se abarrotan de agua durante los chubascos y Aguilera, Carmen
mella.org) permanecen así por algunos días. Los signos efectuados en la barranca 1982 Xolpan y Tonalco. Una hipó-
están dirigidos hacia la poza que se llena de agua cada temporada de tesis acerca de la correlación astro-
lluvias, y entre las piedras petrograbadas, directamente en contacto con nómica del calendario mexica.
los signos, escurriría el agua fundamental para el ciclo agrícola y a la Estudios de Cultura Náhuatl. Vol.
subsistencia de la vida en la localidad. La poza sería un lugar perfecto XV:185-207.
para realizar baños rituales en presencia y vínculo con los signos ahí Canto Aguilar, Giselle y Ana Emma
ejecutados en las piedras. Es altamente posible que el único signo del que Peña Rodríguez
tenemos algunos elementos claramente inferibles como el presente en el 2006 Diagnóstico de las Zonas
panel A, sea en efecto, una representación de Chalchiuhtlicue, de la cual Arqueológicas del Municipio de Atla-
sabemos además que “Su tocado es de papel, con un penacho de plumas tlauhcan. Documento inédito. Archi-
de quetzal” (Tena 2012:101), parte de la descripción que es coincidente con vo del Área de Arqueología Centro
los pocos elementos que se pueden advertir en el signo petrograbado. INAH Morelos, Cuernavaca.
Maldonado Jiménez, Druzo
El cauce de la barranca sería pues, el espacio por donde era enviada 1990 Cuauhnáhuac y Huaxtepec
el agua por la diosa Chalchiuhtlicue desde el tlalocan, desde los cerros al (Tlahuicas y Xochimilcas en el More-
norte de la localidad. Su presencia física en un punto donde se acumula los Prehispánico). UNAM, CRIM,
el agua en una poza y la multitud de chorros que saltarían entre las piedras, Cuernavaca.
sería un contexto casi epifánico, para la ejecución de rituales durante el Máynez, Pilar
temporal. Los petrograbados, debido a su larga durabilidad a la intemperie, 2014 El calepino de Sahagún: Un
serían el marco que perduraría largos períodos para prácticas rituales por acercamiento. Fondo de Cultura
muchos años. Económica, México.
Romero de Terreros, Manuel
Años más tarde, al consolidarse la invasión española en Nueva España, 1964 Atlatlauhcan. INAH, México.
se generó un mapa de la localidad, en éste se puede apreciar como uno Tena, Rafael
de los elementos más fundamentales a representar en el espacio de la 2012 La religión mexica. INAH,
comunidad de Atlatlauhcan fueron precisamente algunos cauces que México.
como sabemos, son solamente de temporal, y sin embargo, en el mapa
aparecen con agua, como si fueran permanentes. Se representan además,
ahora ya con una técnica hidráulica virreinal, un par de jagüeyes, uno de
ellos seguramente el que aún se conserva en el centro de la población,
muy cerca del dibujo que representa el convento de San Mateo Apóstol.
Las condiciones de conservación de los petrograbados son Mapa de Atlatlauhcan, Morelos, 1560. AGN, Tierras, vol. 11, primera parte, exp. 2, f. 30. Mapoteca núm. 546 25 x
regulares, las rocas se han visto afectadas tanto por el in- 34 cm; papel europeo. Copia hecha por Antonio de Turcios (ca. 1560) de un mapa realizado originalmente hacia
temperismo como por las crecidas anuales, además de que
una vialidad fue construida a pocos metros del lugar en las 1538 (Tomado de www.bdmx.mx). Se puede advertir los cauces y los jagüeyes de la comunidad de Atlatlauh-
últimas décadas. Algunas personas incluso remarcan en
ocasiones con gis los diseños para poder verlas mejor, prác- can, uno de ellos vinculado directamente al convento agustino indicado al centro del mapa.
tica que resulta adversa para la conservación de estos
elementos.
La presencia de representaciones pictóricas, en petro-
grabados o pinturas de sacerdotes o deidades cerca de
cauces de río y barrancas alusivos al agua o la fertilidad,
no son extrañas para la sección noreste del actual estado
de Morelos. Estos espacios eran propicios para la ejecución
de rituales diversos para propiciar buenas lluvias, el logro
de las cosechas y de la vida misma.
La disposición de estos signos petrograbados, tan ocul-
tos como expuestos a la vista de cualquiera, en un punto
regularmente transitado por los vecinos de la localidad, es
parte de nuestra herencia arqueológica. Es una pequeña
porción casualmente conservada del sistema de valores
previo a la invasión española, perteneciente a una comu-
nidad que para esos momentos llegó a ser un sujeto político
y económico de una gran fuerza beligerante como lo eran
los mexica, sus expresiones culturales arqueológicas son
formas que nos invitan a inferir elementos de vida de los
grupos subalternos de los cuales aún está casi todo por
escribirse.
Órgano de difusión de la comunidad del INAH Morelos.
Consejo Editorial
Eduardo Corona Martínez Giselle Canto Aguilar
Luis Miguel Morayta Mendoza Raúl Francisco González Quezada
Matamoros 14, Acapantzingo. 62440 Cuernavaca, Morelos El contenido de los artículos es responsabilidad de sus autores.
Para consultar números anteriores: http://hool.inah.gob.mx:1127/jspui/ Coordinación de Difusión: Karina Morales Loza
Apoyo operativo y tecnológico: Centro de Información y Documentación (CID)
Sugerencias y comentarios: el [email protected]