51 Partir la baraja Guardo un mazo de cartas en un cajón. Las cartas están viejas. En mi familia nos gusta tener las cartas dentro de baúles. Yo no tengo baúles. Tengo cajones que están llenos de papeles, esferos y naipes. Muchas de las cartas están arrugadas, mal cortadas, pegadas con cinta scotch o con un dobladillo pequeño en la esquina. Esos son los naipes con los que mi abuelo hacía magia en los días lluviosos cuando no podíamos salir a jugar por miedo a que nos partiera un rayo. Yo había visto en la televisión a un mago que develaba los secretos de la magia con una
52 máscara horrible y varias asistentes. Pero la magia de los naipes jamás fue revelada. Cuando murió mi abuelo guardé toda su colección en un cajón. Las cartas se mancharon con tinta azul de esferos reventados. Mis naipes son exámenes de Rorschach involuntarios en los cuales en lugar de ver una mancha con forma de mariposa veo las manos de mi abuelo, barajando. Ya no creo en la magia de los naipes. Pero en días lluviosos salgo al patio para ver si, por acto de magia, hay algún rayo que se digne en partirme en dos.
53 De los quehaceres domésticos Cuidar la casa es necesario. Sería imposible vivir tranquilos sin tener la certeza de que algo o alguien está cuidándonos. Una casa no se cuida sola. Debe ser cuidada bien por los perros, o los guardias de seguridad, o los vecinos, o los fantasmas que a veces la habitan. Nadie se acuerda de los vidrios que están sobre el punto más alto del muro. Ellos, en realidad, son los más dignos cuidadores de nuestras moradas. Yo era una botella que vivía tranquila en una caja con más botellas que vivían tranquilas en la misma caja que yo.
54 Alguien decidió que sería una gran idea sacarme de mi casa, hacerme pedazos, y cambiar mi nombre: ahora soy vidrio. Mis compañeras de casa, mis roomies, también se convirtieron en vidrios. Siguen siendo mis compañeras, pero ahora todas buscamos nuestros pedazos. Quién sabe en qué parte del muro de la casa andarán desperdigadas, rotas, extraviadas. Veo los vidrios de las casas vecinas. Están en la misma situación que yo. Buscándose a sí mismos —o mismas, no sé cómo debería defnirme ahora—. Veo los vidrios de las casas vecinas. Me refejo en ellos. Los percibo como míos. Espero que ellos también estén desempeñando de buena manera su labor: cuidar la casa. Yo me sigo preguntando, ¿Qué pasó con la caja que era mi casa? ¿Qué hago yo aquí? ¿Era este mi destino? Si lo pensamos, ninguna pregunta tiene respuesta. ¿Cómo esperan que nos sintamos cómodas en este nuevo trabajo asignado?
55 ¿Cómo esperan que cuide bien de su casa si no sé dónde quedó mi cuerpo?
57 Schrödinger Cuando era un niño me gustaba jugar con las cajas, me gustaba jugar en las cajas. Las cajas donde jugaba eran un mini universo sin sentido que solo tenía sentido para mí. Eran trineos de alta tecnología con los que bajaba por las colinas. Eran aviones rusos que sobrevolaban ciudades que aún no puedo pronunciar. Eran las paredes de un castillo de cartón desde el que combatía a mi hermano.
58 Mis cajas eran todo aquello que podía y no podía imaginar. Mi cabeza era y es mi único límite. Miro a mis gatos y pienso en las cajas. Yo no veo nada más en esos pedazos de cartón, que son el mejor regalo para ellos. Mi casa está llena de cajas destinadas a la felicidad de mis gatos. Mi casa ha vuelto a ser una caja. Mi casa ha vuelto a ser el universo que puedo imaginar. Mi casa es la casa de mis gatos. O, más bien, mis gatos son mi casa. Mis cajas son su universo y ellos son, de alguna manera, una caja que contiene el mío.
De cómo nuestro rostro es en realidad un edifcio en ruinas (pseudo elegías contra uno mismo)
Mejor no tener nada en el rostro, nada que nos haga reconocibles ante la marcha del soldado nazi sobre las avenidas del páramo. (Juan José Rodinás, HAPPINESS: FINALE) Toda época, en mayor o menor medida, genera sus ruinas. (Agustín Fernández Mallo, Teoría general de la basura)
63 Evolución del correo postal Todos los días me detengo frente a una casa en particular. Miro que está compuesta por los residuos de una familia. Debería declararme culpable pero es mejor no dar señales de vida. Mejor me acerco al buzón. Así me doy cuenta de que está lleno de cartas sin leer. Todas llevan la frma del mismo remitente. Busco espacio e introduzco una más. La acomodo como puedo. Se estruja un poco, como todas las demás. Terminada la faena, regreso a casa. Escribo la misma carta y la preparo para enviármela, como lo hago todos los días, para recordarme que sigo vivo.
65 Credo personal Me imagino siendo un globo blanco. No, mejor uno azul o quizás verde o morado. No, mejor aún, me imagino como un globo rojo. Ahora soy un globo rojo que se imagina siendo humano. Soy un humano. Soy un globo rojo. Quizás no sea nada. Quizás sea todo. En mi mente soy lo que me proponga porque el único límite que tengo soy yo mismo. Ser el dictador más horrendo que el mundo ha visto o ser el recuerdo, quizás, de una bella tarde de picnic. ¿Cuál de los dos sería más relevante? ¿Cuál de los dos sería más necesario? ¿Cuál de los dos sería más pertinente? ¿Cuál de los dos sería menos irreal?
66 Sé que soy un globo porque habito el cielo, y porque a nadie le importo. Sé que soy un globo rojo porque soy un motivo más para los fotógrafos y grafteros. Sé que soy un globo rojo porque mis manos no existen, y mi piel no es más que un plástico cruel. Vuelo alto. Vuelo bajo. Vuelo sin rumbo defnido, sin una voz que me dicte hacia dónde debería dirigirme. Vuelo en espiral, sin pensarlo. Presencio mi propia caída. Mi cuerpo quiere tomar forma real. Mi realidad quiere llegar a ser cuerpo. Caigo, rápidamente, como caen los globos que se dirigen al alambrado de púas. Caigo, lentamente, como caen los globos rojos que han perdido su helio. Voy cayendo, sin remedio, porque yo soy un globo rojo y no creo en los alambrados de púas.
67 Cartografía inexacta Ser un mapamundi. Ser un país que no exista en el mapamundi. Ser un país inventado. Ser algún mapa que exista en algún mundo. Soy un mapa que se cree país. Soy un país que no cabe en un mapa. Soy un dibujo dentro de un país. Soy un dibujo dentro de un mapa. Los mapas no son territorios habitables. Los países habitables no están en los mapas. El lugar donde habito no cabe en un mapa, ni en un país, ni en un territorio. Quiero habitar un mapa imaginario. Quiero imaginarme teniendo un mapa que me guíe en este momento, a mitad del camino de mi vida.
68 Reconozco mi cabeza y mis ojos gracias a mis manos. Mis ojos son mis manos. Mis manos quieren ser mi cabeza. Mis ojos recuerdan un mapa que tenía cuando era niño. Venía en el álbum del mundial 1994. Mis manos querían vivir en Yugoslavia. Mi cabeza quería ser los límites de Yugoslavia. Yugoslavia es un país que ya no existe, al igual que su selección de fútbol. Mi mapa se ha convertido en un territorio habitable obsoleto. Yugoslavia se partió, al igual que mis manos. El contorno al que llamé país es ahora un mapa mental, es ahora un dibujo donde ya no cabe más realidad. Mis manos son Yugoslavia. Yugoslavia es un papel que pensó que era un mapa. Mis manos arrugan ese papel y lo lanzan a la basura.
69 Quizá mis manos sean el único país que me queda. Quizá mis ojos sean el único mapa que existe. Quizá mi cabeza sea lo único que lo habita.
71 Cable a Tierra Cuando los astronautas vuelven a la Tierra deben ir a terapia para poder comprender que todo en su viaje fue mentira. Más bien, que fue demasiada realidad. No es fácil entender que nada fota, que todos caemos rápidamente, que nadie puede comer en el aire, que acá todo está por los suelos. Que la vida es aún más aburrida. Los soldados que vuelven de la guerra deben ir a terapia para poder comprender que todo en su misión no fue mentira. Más bien, que fue demasiada realidad.
72 Deben entender que ya no hay bombas, que todos morimos rápidamente, que nadie puede comer del aire, que el mundo está por los suelos. Que la vida no vale nada. Quizás astronautas y soldados son personas normales hasta que cumplen su labor. Después de eso, ya no hay una respuesta ante la realidad. ¿Su realidad es menos real que la nuestra? ¿Explorar el espacio, comer mantequilla de maní sin gravedad o asesinar niños y violar mujeres, es menos real que escribir este poema? Quizá los astronautas y los soldados solo sean un absurdo y bien pagado cable a Tierra para nosotros, que solo somos obreros inacabados de la realidad, inútiles pasajeros del tiempo, que siempre llegan tarde a su destino.
73 Fake News Compro el periódico. Voy, como siempre, directo a la sección de crónica roja. Hay una noticia falsa sobre mí mismo. La nota dice que me han triturado y que mi carne es ahora una hamburguesa. Regreso a la tienda y le reclamo al vendedor que la noticia es falsa. No me responde. Simplemente, señala la foto del periódico, con su dedo: ahí está mi cara. Al siguiente día vuelvo a comprar el periódico. Empiezo por la sección de crónica roja. Hay una noticia falsa sobre mí mismo.
74 La nota indica que mi casa es un laboratorio donde unos ciudadanos chinos preparan / metanfetaminas y asesinan a los vendedores que les quedan mal. Vuelvo a la tienda. Le digo al vendedor que la noticia es falsa. El vendedor es el chino de la foto del periódico. Yo soy el periodista que frma la nota. Salgo de la tienda. Boto el periódico a la basura. Paso por el local de hamburguesas y compro un combo para llevar. Vuelvo a casa para comprobar la existencia de tal laboratorio asiático. Si es verdad, continuaré comprando el periódico. De todas formas, todos los días hay una noticia falsa sobre mí mismo. Yo no creo en noticias falsas. Mucho menos en las fotos del sospechoso que, aparentemente, tiene mi cara.
75 To Be or Not to Be La realidad está sobrevalorada. O más bien debería decir que esta realidad está sobrevalorada, o quizás sea más honesto decir que mi realidad está sobrevalorada. Levantarse temprano para ir a trabajar. Levantarse temprano para lavarse los dientes. Levantarse temprano para comer unas naranjas. Levantarse temprano para encender el cerebro. Levantarse para ser lo que se debe al levantarse. Brain On/Of. Brain Yes/No. Oh, Brain, my Brain! Prender el cerebro para poder ser algo más real. Prender la televisión, el celular, la computadora.
76 Prender el avatar que somos en una realidad más / bella. Ser la belleza que solo se consigue en esa realidad. Levantarse. Sí, levantarse. Ir a trabajar. Lavarse los dientes. Comer naranjas. Jugar un / videojuego. No encender ningún cerebro, porque ya viene / encendido. Encender el avatar, ser mi avatar, para reír, llorar, ganar, perder, sollozar, gritar, amar, odiar, gemir, sudar, correr, saltar, dormir, caminar, herir, sangrar. Pero también para ser un monstruo, un saiyajin, un director técnico de un equipo europeo, un mago adolescente, un mono que maneja un auto, un robot que mata personas, una persona que mata robots. Yo soy un avatar hermoso. Mi avatar soy yo, siendo hermoso. Soy hermoso solo porque soy un avatar, si no fuera un avatar no existiría. ¿Para qué existir en una realidad que no me permite ser algo mejor de lo que ya soy? ¿Para qué ser parte de una realidad que no es algo mejor de lo que puedo esperar?
77 ¿A quién podría importarle esta realidad si fuera de ella somos nuestros propios dioses? La realidad es corta. La vida es mierda. La realidad se ensucia. La vida se mancha. Mi avatar siempre muere. Siempre resucita. Ayer lo maté. Hoy cambiaré su vida. Le daré / otro nombre. Hoy será una hermosa domadora de dragones que serán más reales que las balas perdidas, allá, / afuera.
79 Objeto volador no identifcado Ser o no ser un objeto volador no identifcado. Elegir ser. Sí, claro que sí, se puede ser uno realmente identifcado: un cometa o una cometa. Cambios sutiles por una letrita. Cambiar el mundo por un error. Una cometa que se ha quedado atrapada en las ramas de un árbol. Un árbol que se ha quedado atrapado en los sigses de esta cometa que son mis manos. Mis manos no pueden volar, pero las cometas sí.
80 Por eso colorean el cielo, por eso especulan los mensajes perdidos entre las ramas. Mis manos son cometas, no cometas. Mis cometas son manos, no manos. Quiero ser un cometa que me queme las manos. Quiero ser una mano que pueda hacer una cometa. Quiero volar y escribir mensajes en el aire. Mensajes que no se puedan entender, mensajes que me dejen aún más perdido como las cometas extraviadas en los árboles de los parques donde los niños jugaban a ser pilotos de un objeto volador sí identifcado. Quiero ser un objeto volador no identifcado para no pensar en aquello que me rebasa. Quiero ser la mano que escribió esto sin percatarse de que la cometa que construyó hace más de quince años se ha perdido, para siempre, en algún lugar sin nombre. ¿Adónde van las cometas muertas de los niños? ¿Adónde van los niños muertos de las cometas? ¿Adónde van los muertos de los niños cometa? Se extravían en las líneas imaginarias. Son un mensaje desdibujado por el viento.
81 Veo una cometa atrapada entre las ramas un árbol. Veo mi infancia atrapada entre los dedos de mis / manos. Pasa un cometa, pasan los años, pero el mensaje seguirá siendo un objeto volador no identifcado.
83 El rey de los humanos sin rostro ¿Cómo ser una persona nueva? ¿cómo ser una persona? ¿cómo ser de nuevo? Hay que pensarlo como una salida: ir a un bar cualquiera de un día cualquiera, de una vida cualquiera. Ya sentados en la barra seremos otras personas, viviendo otras vidas, unas que quizás no quisimos. Veremos nuestros rostros en los vasos o en los hielos, y nos descubriremos en otras señas particulares,
84 en otras lenguas que creímos extintas, solo porque no las conocíamos. Así es la soledad. Así es la vida que no elegimos. Así son los parques sin fores. Así son los baños de los bares. Así somos los humanos sin rostro. Lo único que merecemos los humanos sin rostro es ser la mitad de ese limón que adorna los urinarios de los bares. Ese limón que es la vida que me falta. Ese limón que es la mitad que me sobra. Ese limón que podría ser yo. Poder ser el limón. No merecer ser el limón. La vida es sueño. No. La vida es juego. No. La vida es absurdo. A mí me tocó ser algo, aunque no lo merecía. Soy la vida que tengo aunque no entienda por qué. Iré al baño para poder bautizarme como el rey de los humanos sin rostro,
85 como el rey cualquiera que pudo ser una mitad de un limón de urinario. La gloria entera del mundo cabe en la mitad de ese limón. La gloria entera de mi mundo cabe en ese rostro que ya no me pertenece.
Índice De cómo las calles son en realidad un par de espejos rotos (pseudo epopeyas suburbanas) Arti cios........................................................ 13 Sin cobertura de los medios........................... 15 Conciencia de ornamentación ....................... 19 Parecidos razonables...................................... 21 Retrato de mecánica con perro ...................... 25 Boceto adánico suburbano............................. 29 Construcción de las ciudades......................... 31 Lo que es la caída .......................................... 33
De cómo nuestra casa es en realidad un sótano en llamas (pseudo épicas sin héroes) Estudio de bacteriología ................................ 39 Ceci n’est pas une eur................................... 43 Ceremonia funeraria...................................... 47 Partir la baraja................................................ 51 De los quehaceres domésticos........................ 53 Schrödinger................................................... 57 De cómo nuestro rostro es en realidad un edi cio en ruinas (pseudo elegías contra uno mismo) Evolución del correo postal............................ 63 Credo personal .............................................. 65 Cartografía inexacta....................................... 67 Cable a Tierra................................................ 71 Fake News..................................................... 73 To Be or Not to Be........................................ 75 Objeto volador no identi cado...................... 79 El rey de los humanos sin rostro.................... 83
Este libro —que terminó de imprimirse en abril de 2023, en Quito— también puede leerse en línea, gratuitamente, en el repositorio de la Biblioteca digital ecuatoriana (www.caracoladigital.com). Siguiendo el generoso ejemplo que nos dejó nuestro querido amigo César Chávez Aguilar, creemos que hay pocas labores tan signifcativas y necesarias como el acortar los caminos entre los textos y las personas que buscan la conmovedora potencia de la belleza.