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Os enseño dos fotos que me mandó hace meses Gordon Mc Clelland, amigo de Rick Griffin. Mundaka, 1976. Se ve la Traveler y todo. De paso subo el texto del póster para el sifón de Librería Flappers sobre Griffin, el travieso dibujante californiano de la Surfer Magazine, todo un referente del arte del siglo XX que a veces me pregunto si no será todavía un tesoro escondido.

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Published by joseramondelamar, 2026-01-25 19:41:14

YANKEES DONT GO HOME - (MUNDAKA 1976 -GETXO 2026)

Os enseño dos fotos que me mandó hace meses Gordon Mc Clelland, amigo de Rick Griffin. Mundaka, 1976. Se ve la Traveler y todo. De paso subo el texto del póster para el sifón de Librería Flappers sobre Griffin, el travieso dibujante californiano de la Surfer Magazine, todo un referente del arte del siglo XX que a veces me pregunto si no será todavía un tesoro escondido.

Gordon mc clelland


GRIFFIN EN EUSKAL HERRIAJoserra de la Mar, Getxo, 26 de enero de 2026Desde el principio, desde que tuvimos la primera tabla de surf, supimos de la importancia de Griffin en la cultura surf porque su ojito estaba cerca del nosede aquella tabla que nos consiguió Edorta en Barrika y era del hijo skater y surfero de Kiko Ledgard, el presentador peruano del Un Dos Tres primero. Rick fue un maestro para Nito Biescas y cuando retomé el contacto con él quise enterarme bien por qué. Hay mucha información en la red. Leí que Gordon Mc Clelland, un galerista de Los Angeles y autor de un libro sobre el artista californiano, contaba un viaje a Mundaka. Se lo pregunté a Robert, el CM del Facebook principal sobre él cuando le enseñé un vídeo que hice hablando de ello y le entendí que le había alojado alguien aquí y que era necesario que le encontrara pero no di con ningún anfitrión de Rick, ni con Gordon. Al paso de unos años encontré un mail de la galería de Gordon en Los Angels, o en San Francisco, no me acuerdo. Le escribí contando mi interés y los trabajos que había desarrollado sobre su amigo. No sé si lo conservo pero el mail quizá me llevó dos días darle forma. El vídeo, radio (Itsas Tantak y La Casa de la Palabra). Y contestó. Y nos intercambiamos unos cuantos mails, que llegaban de California de madrugada, lo que me acababa de desvelar (felizmente). La comunicación se cortó, no sé si porque hablé a Gordon sobre las últimas historietas de su amigo, y su búsqueda esotérica y la relación con Szukalski.Hace poco, andaba yo por la ladera del Soluble, cuando me llegaron estas dos fotitos que no me acabaron de llegar entonces y son tan importantes para mí. Con esto se toparon nada más llegar. Rick y sus amigos procuraron no llamar la atención y parece que nadie se enteró. Este texto junto a Markelius es un póster que incluí en una reedición de Sifón III sobre los orígenes del surf cantábrico que apoyó la Librería Flappers de Las Arenas, justo al lado del antiguo Uhin Berri, un restaurante que puso un talJesús, uno de Morga que parece que sigue dando guerra.Ah, en este caso si nos hubiéramos enterado les hubiéramos suplicado a los tres californianos “yankees, don’t go home!”. No hubo ocasión.NOTA (para un surfer más de los que trincó).Sí, al final hice algo con aquellas entrevistas, Mr X, no te pasaron en el Surf Film Festibal? Tus vídeos aburren a los muertos.


Aunque Rick Griffin ya era una figura en el mundo contracultural de los sesenta, quizá su influencia no nos llegara hasta los setenta. Oyes a Edorta Gironi, Jon Susaeta y sobre todo a Nito Biescas, y es fácil comprobar que Griffin fue un dibujante muy admirado por nuestros pioneros del surf. La Guía del Surf en Europa, cuando menciona a esa generación,destaca cómo adquirieron con gran entusiasmo los modos y modas del surf de la época. Edorta nos contaba que hacia 1973 daban películas de surf en la iglesia de Plencia, en Sopelana o en Algorta. Seguramente, Pacific Vibrations entre ellas. Recuerda que llevaban todos pelos largos, sus tablas de una quilla, cortas de repente. Sin embargo, era muy difícil que en 1970 aquelloschavales conocieran de verdad lo que Griffin estaba creando. Él sostenía que en su actividad artística procuraba no ponerse límites, ni autocontrol porque si no, no se llegaba a nuevos territorios. También que sin el surf, las olas, no hubiera hecho nada de lo que había hecho. Relacionaba el surf con la diosa Shiva, le parecía que era una danza generadora de energía o de cosas nuevas. En su turbina, mejor en su atanor,introducía grafías indescifrables, palabras extrañas, símbolos de culturas indígenas o antiguas, con referencias al arte de siglos anteriores, pero también al cómic de su niñez o el de sus compañeros de generación, como esperando su opus nigrum, el resultado de un proceso alquímico que trajera nuevos significados. Nació en 1944 en Palos Verdes, pero vivió en el valle hasta los 14 cuando se trasladó con su familia de nuevo a esa península. Pronto se hizo amigo de Randy Nauert, de los Challengers, grupo de música surf, la moda del momento para la juventud del boom, cuando los grandes tablones de madera de secuoya se sustituyeron por tablas de foam y polyester. Desde niño el dibujo le volvía loco. Sus influencias fueron Humbug, Mad y Tales from the crypt. Como Crumb en ese momento, lo primero que hace es copiar las viñetas de Mad. También le influyó Von Dutch, un tunero primigenio, con sus llamas. Y sus ojos.En el instituto no paraba de dibujar cosas de surfpara los amigos. Trabajó con el diseñador John Van Hammersveld (que haría el cartel de The Endless Summer) y Randy Nauert le acabó presentando a John Severson en la proyección de Surf Fever. Había hecho algo también para Greg Noll.Tras su encuentro con Severson, sale Murphy en Surfer magazine nada menos que en 1960, en el número dos. En 1962 el monicaco fueportada. En 1964, Rick se cansó de la rutina y decidió marchar a Australia. El coche que le llevaba al aeropuerto volcó y quedó malherido y con secuelas en un ojo. Dejó Murphy hasta 1969. Antes, en 1965, apareció en la revista la serieGriffin y Stoner con sus viajes por peculiares mundos. En la Escuela de arte Chouniard conoció a su mujer Ida. Acudían a todo tipo de conciertos. Iba a nacer su hija mayor. En febrero de 1966, su grupo Jook Savages fue invitado a tocar en una fiesta de los Merry Pranksters y Ken Kesey. Eran los acid tests cerca de Watts. Él se encargó del seminal póster. Flaven Griffin (tiene Instagram) nació en julio de 1966. El pánico ante la paternidad llevó a Rick a escapar a la aldea mexicana de San Blas. Por fin,se le unió su mujer con el bebé. Pasaron meses en la playa. Conocieron en la Sierra a los Huichol. Los mezcaleros.De vuelta a California se encargó del cartel de Human Be In, el evento del Golden Gate Park de San Fancisco en 1967. Eso le trajo encargos para el Avalon Ballroom (Family Dog) y el Fillmore Auditorium, incluyendo conciertos de Jimi Hendrix y Jefferson Airplane.Es muy comentado que creó, esperando a que le atendieran, el logo original de la revista Rolling Stone e hizo la portada de Aoxomoxoa de Grateful Dead, On The Boarder (The Eagles), Late for the Sky (Jackson Browne) y Sons of Mercury (del grupo Quicksilver Messenger Service).Fue uno de los Big Five, los “cinco grandes”dibujantes de la sicodelia que llenaron San Francisco de posters llenos de nuevas propuestas. En 1968 huyó a las montañas temiendo un cataclismo. Cuando olvidó el miedo viajó a El Paso. En 1969, esperaba su segunda hija, Adelia. Se sumergió en el negocio de los cómics underground y dibujó viñetas para Snatch, Zap Comix y Tales From The Tube. Fue entonces cuando empezó a vivir como un nómada, dejando atrás el bullicio de San Francisco y pasando largas


temporadas en Texas, San Pedro y San Clemente, donde encontró la inspiración para terminar una obra titulada Man From Utopia.El derrame de crudo de Santa Barbara de 1969 animó a Severson, el de la Surfer, a filmar su canto del cisne: Pacific Vibrations. La excursión de aquellos chiflados geniales al Rancho, con Rick al mando de un autobús pintarrajeado, todavía está presente en la imaginación de mucha gente. Pese a su tirantez por la aproximación del arte de Rick a las drogas, le instalóen Capistrano Beach durante un año para que se encargara del grafismo de la peli. En 1976 expuso en Europa y recorrió en una furgo con su galerista la costa francesa hasta Mundaka. Murphy apareció por última vez en 1987, en un escenario de ruinas druidas. En 1988 viajó con otros artistas a la Isla de Pascua a esparcir las cenizas de Szukalski, como se cuenta en Struggle, en Netflix.En la calurosa tarde del 15 de agosto de 1991, Rick Griffin entró en un supermercado de Petaluma, en Myklos, al Norte de San Francisco, donde vivía. Llamó a su agente quien le dio buenas noticias. Cogió la moto y tuvo un accidente, esta vez fatal.***Queda dicho que Griffin hizo portadas para muchos artistas icónicos. La sombra en la cultura popular de la segunda mitad del siglo XX de sus trabajos para los Dead es más larga de lo que quizá por cantidad le debería corresponder, puesto que, de portadas realmente sólo les hizo Aoxomoxoa (1969) y ademáslos icónicos esqueletos que lucen en los carteles,camisetas y demás parafernalia que hacen las delicias de la legión de Deadheads que pululaba y todavía pulula por EEUU se corresponden más con la época post 71 skull & roses de los diseñadores Alton Kellyy Stanley Mouse, cuando ya los Dead iban realmente más pasados (si cabe). Sin embargo, Aoxomoxoa es singular por varias razones que la hicieron un hito en su discografía (composiciones, proceso de grabación, éxito de crítica y público…). ¿Se reflejó ello aquí? Los Grateful Dead eran relativamente poco conocidos en la península. De hecho, su primer y único concierto lo dieron en Barcelona en 1981 (por ejemplo, en Francia eran bastante más conocidos, habiendo tocado allí ya en 1971), aunque algunos de sus discos, como el Europe 72, empezaron a editarse en España ya a mediados de los 70.Por tanto, puede decirse que, salvo para unos pocos iniciados, su primera trayectoria (a cuyo final podemos adscribir Aoxomoxoa) era casi desconocida aquí en su época y llegó, como casi todo lo exótico que llegaba de fuera, con cierto retraso. De hecho, para los surfer-porrers locales, los Grateful Dead nunca llegaron al status de otros artistas como Jimi Hendrix, Pink Floyd, Santana o los Rolling Stones, que eran los preferidos. Puede que algunos llegaran a conocerlos indirectamente por su relación con losdiseños de Griffin, o por estar al tanto de la escena del rock a través de la prensa y radio especializadas. Otra de las razones para ello, aparte de la dificultad de hacerse con su material o su relativamente oscurafama, era que era música realmente radical para la época, a la altura de un Frank Zappa, por ejemplo,para el oyente medio. Así como los arriba mencionados entraban de rechupete acompañados de un buen porrito, los Dead podían resultar difíciles a ratos. De hecho, ellos mismos remezclaron Aoxomoxoa en 1971 para hacerlo más digerible. Eran psicodelia californiana en estado puro. De hecho, eran la psicodelia californiana hecha carne y su digestión necesitaba un proceso. A los iniciados les podía atraer su imagen o su oscura fama, pero su escucha era tan complicada como encontrarle el punto de marea a Laida. Requería paciencia y atención y con una pléyade de artistas como la que había en aquellos años, elegirlos a ellos resultaba difícil. De hecho, no puede decirse que crearan escuela, ni aquí ni en el mundo, siendo tan únicos e irrepetibles como el propio Rick Griffin. Al contrario de su música, lo que sí creo tendencia fue su estética personal, que compartían con otros muchos grupos de la era. Esta estética, en cuanto a pintas (melenas, barbas, ropa…), no era exclusiva de ellos, pero prendió fuerte en la escena underground local de principios y mediados de los setenta, de la que la movida surfera formaba parte. La contracultura, que empezó a pegar fuerte en EE.UU. a partir de 1967, sobre todo en California, y sobre todo en la bahía de San Francisco y su entorno, fue llegando poco a poco al resto del planeta. En nuestras playas, la música entraba por Madrid y Barcelona y la cultura surfera, a través de Europa, principalmente Francia, como una levadura que prendió en las clases medias a este lado de la muga, dando lugar, con toda su grandeza y épica, al tipo enrollado que surfeaba y buscaba su pedazo de libertad en los estertores de la dictadura.


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