Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 1X. ADIVINANZA¿QUIÉN ESTÁ BESÁNDOLA AHORA?NO ES ELLA. NO ES ÉL. NO SON ELLOS.ES EL VIENTO CON LA BANDERA.Pablo Neruda La Insepulta de PaitaUNA NOCHE PARA SIEMPRELas ManuelasPERSONAJESMANUELALA VERSIÓN DE MANUELA EN PAITAJONATÁSSU ESCLAVA, AMANTE, AMIGAMANUELITALA VERSIÓN DE MANUELA EN LA JUVENTUDLIDERESAINVITADA ESPECIAL DE ALGUNA REGIÓN DONDE SE LLEVE A CABO LA PRESENTACIÓN DE LA OBRALa acción principal transcurre en una casa sencilla en Paita que tiene un sector exterior desde donde puede verse no muy lejos el mar y la playa. Otras acciones de la historiaocurren en lugares diversos y forman parte de los recuerdos.El texto pensado para tres actrices, dos de ellas que interpretan un mismo personaje con edades distintas, presenta la opción de la participación ocasional de una lideresa social, según el lugar donde vaya a ocurrir la presentación de la obra.
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 2I. INTROEsta es la primera intervención del elenco en conjunto con la Lideresa Invitada a la sesión. Cada una se presenta, diciendo quién es, y dando una breve explicación de lo que ha hecho.MANUELA- Soy Manuela Sáenz, la de los últimos días en Paita. La que vende dulces y traduce a los extranjeros que llegan a este olvidado paraje con una playa lúgubre. La mujer que supo que desde que murió Bolívar y desde que fue exiliada nunca iba a tener un nuevo comienzo.MANUELITA- Soy Manuelita Sáenz, la de la juventud. La “libertadora del libertador”. La mujer que habla de política, la mujer que empuña un sable, un fusil, o una aguja para bordar. La que sabe que haber amado a Simón Bolívar fue grande, no por haber amado el cuerpo de un hombre, sino por amar sus pensamientos y sus luchas, amar al que ama la libertad y ama un sueño de patria. JONATÁS- Soy Jonatás, una de las primeras mujeres declaradas libres en Colombia. Una mujer que estuvo en la cocina, y que también combatió en los campos de batalla de tu a tu, con hombres. Que los auxilió y les dio de comer. La negra chistosa. La que inspiró a otras. La que vi por los ojos de mi ama porque no era su esclava, sino su fiel y total seguidora.LIDERESA- [ - - - ]II. DESVELOManuela está en una silla de ruedas, en la oscuridad, en el fin. Fuma un tabaco incandescente que dibuja el destino rojo de la gloria de una historia.No muy lejos, se escucha la melodía de un mar que ruge con voracidad. MANUELA- Quiero morir envuelta en hojas de tabaco. Con el humo como único vestido del cuerpo con el que una vez fui puro fuego Simón. Porque fui puro fuego.Pocas y sencillas posesiones se observan en el lugar. Un par de hamacas, un par de velas encendidas sobre candelabros, un sofá y un baúl. Ahí es donde se guardó cada paso de una fulgurante juventud y una fulgurante historia y donde se guardan los últimos, silenciosos y apartados pasos. Jonatás llega con un par de lámparas de combustible, para dar un poco de calidez y brillo al momento. El espacio se ilumina tenuemente. Esa bella y eterna amiga sigue ahí y al
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 3menos sigue ahí, cuidando a Manuela con la magia de su compañía y con la magia de sus yerbas. Quien sabe por cuánto tiempo más. Jonatás vuelve después con un par de bebidas calientes.JONATÁS- Toma esto Manuela. Te caerá bien. Es para el luto, los duelos, los dolores del alma. Está caliente, muy caliente como estamos todavía nosotras. Manuela recibe la bebida. Ambos mujerones se miran tiernamente mientras ambas toman sus bebidas.MANUELA- No estoy segura de estar muy caliente. Caliente, pero, no tan caliente. Bueno, no como antes.Jonatás y Manuela sonríen pícaramente.MANUELA- Más bien fría. Cada vez más fría. Silencio.JONATÁS- Natán me va a hacer muchísima falta. MANUELA- Nos va a hacer mucha falta. Aunque hace mucho ella hizo su familia, saber que en cualquier momento vendría de visita, o que en cualquier momento llegaría una carta o una encomienda suya era una ilusión. Definitivamente la muerte tiene lo mejor que yo he tenido. JONATÁS- No creo. No te tiene a ti todavía y aquí te queda una de tus sombras tiernas. MANUELA- ¿Por qué seguimos aquí? ¿Ya no hay nada más qué contar?JONATÁS- Algo seguirá. Algo nos debe retener aquí todavía. Tengo unos recuerdos de Natán que los voy a guardar en el baúl.Jonatás regresa por donde entró hace poco y trae algunas cosas. Va hacia el baúl para guardarlas.
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 4JONATÁS- Hoy el mar está muy alborotado. Rugen las olas. Aún así en medio de la borrasca te escuché llorar y me desperté. MANUELA- Hace tiempo no revisamos cómo están las cosas en el baúl. Con esta humedad debe estar deteriorándose todo. JONATÁS- Puse unas piedras que absorben humedad. Eso se conservará. MANUELA- No quisiera que lo abrieras. No esta noche.JONATÁS- Es mágico cuando abrimos este baúl siempre ¿no? Tantos recuerdos que nos transportan a otros tiempos y nos muestra lo grandes que hemos sido. Lo grandes que somos. Lo difícil que ha sido a momentos y lo fácil en otros. Lo dulce y lo apasionado. Lo amargo y lo seco. Pero no existe un solo destino que no tenga de todo eso.MANUELA- A veces es muy bueno recordar y otras veces no tanto.JONATÁS- Pero la última vez que lo abrimos nos pusimos de fiesta. MANUELA- ¿Estabas empacando por la tarde? Casi podría pensar que no querías que me diera cuenta. Tratabas de hacer el mínimo ruido.JONATÁS- Estaba empacando.MANUELA- ¿Empacando qué? ¿Para qué?JONATÁS- La muerte de Natán… me… me ha puesto en otro lugar el alma.MANUELA- Pero ¿qué empacabas?JONATÁS- (Apretando los labios y sin mirar a los ojos a Manuela) Mis cosas.El silencio es la pregunta de Manuela sobre qué cosas exactamente estaría empacando Jonatás.MANUELA- ¿Será que me piensas dejar?JONATÁS- Manuela fumas con tantas ganas, que cualquiera que te vea querrá ser o humo o tabaco o boca tuya.MANUELA- ¿Quién querría ser Manuela? Ni siquiera un pedazo de Manuela alguien querría ser.
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 5JONATÁS- La historia lo dirá. A lo mejor todas llevamos por dentro una Manuela. Jonatás abre el baúl, saca un cuaderno de estudiante de ahí. III. ESTE ES MI CUARTO Manuelita con un cuaderno y a la luz de una vela. MANUELITA- Rosita. Te escribo esta carta en silencio desde mi cuarto ya que nos prohibieron juntarnos. Otra vez las monjas revisaron mi cuarto. Hasta mis calzones. Se llevaron las novelas, los últimos discursos y manifiestos de Bolívar y los Derechos del Hombre. Menos mal alcancé a leer todo eso. Confiscados. Al menos no me pueden robar este impulso de escribir. Hace poco escuché los ruidos de siempre. Uno de los sacerdotes que a veces se hospeda, entró allí al sector donde están las habitaciones de las monjas. También entró el monaguillo que lo acompaña. El chico ese. Nadie creería lo que pasa aquí adentro. Veremos a otra monja ponerse gordita repentinamente, morirse repentinamente y ver después arder los hornos crematorios atrás con fetos y recién nacidos. Sin tu amistad no se qué sería de mi vida, olvidada en este colegio, así como tu, por familias que sienten asco de nosotras por haber nacido fuera de un matrimonio. Manuelita va a firmar la carta cuando escucha un ruido, se asusta, sopla la luz de la vela y rompe inmediatamente la carta y alcanza a comerse algunos pedacitos. Una puerta se entreabre, una sombra humana va deformada por el piso. Una luz de linterna ilumina a Manuelita. VOZ SOMBRA- ¿Qué haces?MANUELITA- Nada, nada…VOZ SOMBRA- ¿Qué es lo que haces? Manuelita no responde.VOZ SOMBRA- ¡Responde niña!MANUELITA- Me pone nerviosa hermana superiora, yo no estaba haciendo nada.VOZ SOMBRA- ¿Escribías?
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 6MANUELITA- No, no.VOZ SOMBRA- Me pareció ver una luz.MANUELITA- No tengo ninguna luz hermana superiora. IV. NO TE VAYASJonatás recibe un papel de Manuelita.JONATÁS- Leo esta carta escrita por Mariano su marido, una y otra vez dándonos la noticia sobre la muerte de Natán y cada vez que la leo entiendo menos. MANUELA- El día que recibí la carta del médico De Lacroix que decía que el general Bolívar había muerto, fue igual. Leí tantas veces la carta y cada vez que la leía entendía menos lo que decía. Como si dejara de entender el español repentinamente, como si tratara de encontrar algo nuevo en esa carta cada vez y no pasaba. ¿Empacabas entonces? ¿Qué empacabas?JONATÁS- La poca vida que me queda Manuela. Voy a irme.MANUELA- ¿Irte? ¿A dónde te vas?JONATÁS- Por las distancias y tantas otras cosas, se que es muy probable que no volvamos a vernos. MANUELA- Si, pero a dónde. JONATÁS- A cumplir un sueño.MANUELA- Pero ¿a dónde?JONATÁS- Lejos. MANUELA- ¿No me ves como estoy postrada? Desde la caída no pude volver a ser la misma. No tengo quien me cuide. No puedo sostenerme en pie. Solo nos tenemos a nosotras.JONATÁS- Yo se. Pero la muerte de mi prima, de mi amiga, de mi todo, me puso a pensar. Mariano su marido va a ir a África, y yo quiero ir también. MANUELA- ¿A hacer qué?
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 7JONATÁS- Niña, siempre soñé desde niña volver a mi Palenque. Y los del Palenque siempre soñamos por al menos alguna vez en la vida volver a África a donde nuestros ancestros. Yo quiero al menos un sueño. Natán pudo irse con su Mariano, casarse, hacer una familia, inventar un camino nuevo. Yo no lo hice. No lo he hecho. Me quedé a tu lado y los años se me fueron.MANUELA- No entiendo a qué viene eso. Fueron libres mucho antes que cualquiera. ¿Te impedí que te hicieras una vida lejos de mi?JONATÁS- Si. Siempre.MANUELA- (Muy molesta) ¿De qué forma? Si lo hice apenas me estoy enterando. Es demasiado molesto a estas alturas de una vida, que me des a entender que no te dejé hacer algo. Cuando Natán me dijo mi negro Mariano es libre, déjame ir con él, le di su libertad sin pensarlo dos veces. Y siempre se los dije, apenas den algún edicto donde por fin eliminen esa estupidez de que unos seres humanos son dueños de otros, pueden irse y no las dejaré ir con las manos vacías. Agarré mis condecoraciones, mis joyas, le di vestidos, lo que pudejuntar lo junté para hacerle una dote a Natán y que empezara dignamente una nueva vida y decirle vete con tu Mariano, hazte un camino feliz, te lo mereces, eres una mujer libre. JONATÁS- No tenía yo un Mariano para irme. MANUELA- ¿Y es que había que tener la razón de un hombre para tomar una decisión?JONATÁS- No se trataba de un hombre Manuela. Pero al menos eso era una razón razonable. Siempre soñé volver a mi Palenque. Soñé con ir a donde mis verdaderos ancestros. Y eso no tenía que ver con ningún hombre. Me lo había guardado y no tenía que decir eso a los cuatro vientos. MANUELA- ¿Por qué a estas alturas de la vida?JONATÁS- ¿Cuando ya para qué? ¿Cuando ya estoy vieja y no puedo empezar nada en ningún lugar? ¿Cuando cualquiera se burlaría incluyéndote a ti, de que me quiera ir a cumplir un sueño así ya esté vieja?MANUELA- ¿A África? ¿Eso no es descabellado?JONATÁS- Esto es descabellado.Jonatás se revuelve su cabello chuto. Manuela no sabe si reírse o no.
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 8JONATÁS- Claro que es descabellado. No se cuántos barcos o cuántos desiertos hay que atravesar para llegar a ese inframundo. MANUELA- No entiendo por qué ahora y por qué no antes.JONATÁS- Por miedo. MANUELA- ¿Y ahora no te da miedo?JONATÁS- También me da miedo.MANUELA- De verdad Jonatás, no entiendo. ¿No fuiste libre entonces en todo lo que hiciste? ¿Estuviste estos años conmigo en contra de tu voluntad?JONATÁS- ¿Por qué te molesta tanto? ¿Crees que es fácil tomar una decisión? ¿Crees que es fácil salir de un lugar o de una situación que suma años? ¿Crees que todo lo que hiciste lo hiciste perfecto? A veces una vida entera no alcanza para tomar las fuerzas y hacer algo, lo que sea. MANUELA- Tu sabes que hace dos noches llegó aquí un barco con europeos y ahí venía un marinero infectado con una misteriosa gripa. Ya se han muerto varios y hay otra gente contagiada aquí en Paita. Este no es el mejor momento.JONATÁS- Nunca va a haber un mejor momento. MANUELA- ¿Te vas a ir sabiendo que está lo de la peste en Paita y que también dependo de ti?JONATÁS- Siempre quise irme y nunca fui capaz.MANUELA- Pero, ¿por qué? ¿Por qué no te fuiste antes? ¿Por qué ahora?Silencio.JONATÁS- (Mirando fijamente a Manuela) Porque estaba enamorada.Silencio entre el silencio de ellas.MANUELA- ¿Ya no lo estás?JONATÁS- Si lo estoy.
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 9MANUELA- ¿Entonces?JONATÁS- Esto no es fácil. Espero comprendas. No sabia, ni se cuál era la mejor manera de hacerlo. Solo ha ocurrido lo de Natán y ha sido determinante para mi.MANUELA- Yo no puedo crees esto pero, si es así, si es verdad que te vas a ir, ¿puedo pedirte cinco cosas antes de que te vayas?JONATÁS- Puedes pedirme cinco cosas, pero dentro de esas cinco cosas, no me pidas que no me vaya, porque no me voy a quedar. Pídeme las cinco cosas, pero con una condición.La número uno, no puede decir que me quede. La número dos, no puede decir que no me vaya. La número tres, no puede decir que decida no irme. La número cuatro, no puede decir que siga aquí contigo. Y la número cinco, no puede decir que me mantenga a tu lado.MANUELA- Jonatás siempre tan rebuscada. La número sin número que no dijiste que no pidiera, es que te mantengas cerca.JONATÁS- Es igual que me mantenga a tu lado y te dije que en ninguna de las cinco cosas podía pedirme eso.MANUELA- No Jonatás. Mantenerse al lado de alguien, no es igual que mantenerse cerca. Estar cerca de alguien va más allá de la distancia. Simón está cerca de mi. Y tu también lo estás. ¿Sabes a lo que me refiero? JONATÁS- Cerca Manuela, ¿cerca? ¿Cerca de ti? De tu corazón mi amor. Siempre voy a estar cerca y siempre me preguntaré quién fue más esclava. Si tu o yo. Silencio.JONATÁS- ¿Cuáles son las otras cuatro cosas?MANUELA- Son cinco. Solo dije una que forma parte de las cinco. (Contabilizando con los dedos) Recuérdame, recuérdame, recuérdame, recuérdame, recuérdame siempre.Manuela con dificultad se pone de pie, se acerca a Jonatás quien la observa estupefacta viendo como Manuela como puede se mueve y se le acerca.MANUELA- Te deseo la suerte más bonita del mundo.Silencio.
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 10V. PRIMERA INTERVENCIÓN, LAS SEMILLAS DE UNA LIDERESAJonatás trae al escenario a la Lideresa. Quizás enciendan un par de velas. La invita a sentarse en alguna de las hamacas o en el baúl. La Lideresa empieza a narrar algo sobresu historia, que en este punto de la obra, tendrá que ver con su infancia y adolescencia y con lo que proyectaba desde el lugar, como fantasías sueños y verdades.“EMPECEMOS POR PAPÁ…”Anécdotas referenciales que la hicieron en una etapa temprana la mujer que es. Sucesos en la vida tempranos en los que no haya tenido injerencia, es decir que hayan escapado de su control: el lugar donde nació, la familia con la que le tocó crecer, hermanos, sobretodo el papá. VI. FUGA Y MATRIMONIOEn una habitación de una casa. Manuelita va de un lado a otro furiosa. Jonatás trata de contener su furia y le impide el paso para salir de la habitación.MANUELITA- ¿Por qué mi papá no me lo dice a mi?JONATÁS- No se Manuela, no se. Cálmate.MANUELITA- Déjame salir del cuarto y le digo unas cuantas cosas a ese señor. ¿Por qué siempre eran razones con las monjas cuando estudiaba en el colegio, y ahora razones contigo? ¿No me lo puede decir de frente? ¡No puedo entenderlo!JONATÁS- No te voy a dejar salir del cuarto hasta que te calmes y me quedo aquí cual tapón en la puerta que no te sales. Tal vez es que estos días yo me he levantado demasiado temprano y me lo he encontrado en el desayuno y bueno, me ha dicho todo lo que me ha dicho.MANUELITA- ¡No inventes razones para justificar por qué no me lo dice a mi! ¿Vivimos bajo el mismo techo y no es capaz de buscarme para decírmelo? ¿Algo tan definitivo?JONATÁS- Tal vez te lo iba a decir él mismo, tal vez yo metí la pata y abrí la boca antes de tiempo.
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 11MANUELITA- ¿Cómo así? ¿Esto es un chisme tuyo o es una razón de parte de él? Te dijo o no te dijo, a ver…JONATÁS- A ver… Manuela… te mueves de un lado a otro amenazante y quieres salir a armar alboroto y ¡me pones nerviosa! No se ni qué responder. ¡Dice que ya tienes la edad!MANUELITA- ¿Tengo la edad? Maldita sea, ¿la edad? Habrase visto, ¿la edad? ¿Como si fuera un animal? ¿Me deja tirada en un convento y ahora me regala al primero que pudo? No me quiero casar, no de esta forma. ¿Obligada? ¿Sin amar? Si llegara a casarme alguna vez que sea por amor, que sea porque yo decido hacerlo, que sea porque tenga una fuerza increíble que me recorra entera el cuerpo y el alma, ¿pero así? ¿Así? ¡Así jamás! JONATÁS- ¡Manuela pero entiende que has hecho muy mal las cosas también! ¡Todo esto esta pasando es por haberte fugado con ese soldado, el teniente Fausto!MANUELITA- ¡Ay maldito Fausto! ¿me lo tenías que mencionar?JONATÁS- (Bastante alterada y como se diría salida de la ropa) Las cosas no estarían como están si no te hubieras ido a escondidas con ese tal Fausto, además que era el prometido de tu medio hermana Clemencia. O sea, una novela de las que tu te lees. Y tu contándome en secreto que Clemencia era una idiota que no más bordaba todo el día y que por eso no se fijaban en ella porque nada tenia de interesante, que hasta bien fea y bien bigotuda que si esy la idiota fuiste tu por fugarte con ese pendejo y no fuiste ni capaz de decirle a tus esclavas adoradas nada. Manuelita va a interrumpirle.JONATÁS- ¡Hágame el favor y me deja hablar! Casi nos morimos cuando te desapareciste,lloré lo indecible y casi nos matan a nosotras aquí porque eres nuestra responsabilidad. Al mes el soldado ese te mandó escoltada con empleados de él, ni siquiera él mismo vino a traerte y te dejó tirada en la puerta mandando a decir que algún día volvía y pasaron los meses y nunca volvió. Nos tocó dejar Quito y venirnos para Panamá a todas por ese escándalo que se armó. MANUELITA- ¡Yo conozco mi vida gracias, no necesito un diario parlante que me esté diciendo cuanta cosa!JONATÁS- Pues me tocó soltar la lengua porque es que parece que se te olvidara. ¿Dime quién querría casarse contigo? ¡Nadie! Tu papá te está haciendo un favor de recuperarte la dignidad. Ese señor James o Yeims, o Yames Thorne, es un médico inglés que va a volver a poner a todos en su sitio. Es que no tenemos vida desde que hiciste eso.
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 12MANUELITA- ¡Esta sociedad es una porquería llena de creencias estúpidas! Que la única manera de ser realmente una mujer es casándose. ¡Que no se lo des tan rápido porque lo espantas! Puse al bobo ese a sufrir un año completo, que no le daba ni la hora. Por lo menos trescientas cartas me mandó contigo, rogando y rogando y rogando casi de rodillas. Ahí está el “no se lo des tan rápido”. ¿Y ahora me tengo que casar así sin una gota de ganas, con el altísimo y paliducho viejo ese? ¡Está bien! Si no me queda más remedio voy a hacerlo, pero me va a oír. ¡Mi papá me va a oír!Jonatás ahora sí la deja salir. Empieza a reírse.JONATÁS- (Gritando hacia un largo pasillo) ¡Ya se fue, ya no está! ¡A ver con quién vas a pelear ahora!Manuelita se devuelve iracunda. Respira agitadamente pero poco a poco se le va pasando la rabieta y se contagia de la risa de Jonatás.JONATÁS- Pues un día te enseñé a besar a un soldado. ¡Y hoy te voy a enseñar a besar a un inglés!Jonatás besa a Manuelita. A Manuelita esto la toma por sorpresa y aunque pareciera que fuera a forcejearle el beso termina siguiéndoselo. Cuando se aleja del rostro de Jonatás ambas se echan a reír sin parar.VII. BESOSManuela está en la hamaca y Jonatás en la otra hamaca. Ambas se mecen sonriendo. Andan recordando. Cuando medio se detiene la hamaca de Manuela, Jonatás le pone impulso. El baúl abierto.MANUELA- ¿Puedo confesar algo? ¿Decir algo que no te haya dicho… nunca?JONATÁS- A estas alturas ¿puede haber algo que yo no sepa de ti? Estamos viejas nos conocemos de principio a fin.MANUELA- Algo que nunca te dije.JONATÁS- La verdad no creo que algo me pueda sorprender.
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 13MANUELA- Apuesto a que si.JONATÁS- A ver.MANUELA- Es que esa vez, que me enseñaste a besar como debe besarse a un hombre…JONATÁS- …¿cuándo? ¿La vez de ese Fausto?MANUELA- Si. Yo tenía mucha curiosidad de muchas cosas. JONATÁS- Eso era una preguntadera tuya y una preguntadera y una preguntadera. Jonatás qué es besar, Jonatás cómo se besa, Jonatás como así que la lengua pa un lado y pa otro… a eso qué gusto se le puede sacar… entonces me tocó hacerte la demostración. MANUELA- Lo que pasa es que cuando me diste ese beso de ejemplo, pasó algo. De esas cosas que uno no entiende.JONATÁS- ¿Qué pasó?MANUELA- Yo no te pude volver a mirar igual… nunca.Las hamacas se detienen.JONATÁS- Eso no lo sabía.MANUELA- ¿Ves? Manuela sonríe, Jonatás por un instante también pero después su semblante se vuelve sombrío.JONATÁS- Es bonito saberlo, pero no hagas eso.MANUELA- ¿Qué?JONATÁS- (Molesta) Para mi irme de tu lado no es fácil. Siento que no me estas tomando en serio. Que crees que no soy capaz. Que es un juego esto de que me voy.MANUELA- Te hablaba solo de un recuerdo.
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 14JONATÁS- (Con rabia, furia y dolor) Yo se de lo que me estas hablando con ese recuerdo, yo se que es para persuadirme y joderme el corazón. ¡Y crees que no soy capaz de dejarte! ¡Eso es lo que crees!MANUELA- ¡A mi no me hablas así! ¿Te pensabas ir a escondidas? ¡Esto es una traición!JONATÁS- ¡No es una traición! ¡Es mi decisión! ¡Me voy de tu lado! ¡Nosotras literalmente hemos superado muchas batallas! ¡Y esta también!VIII. PEGANDO PANFLETOSUnos instantes transcurren silenciosos mientras Jonatás yace tendida en el piso sobre una manta. Manuelita está muy nerviosa, alerta y atenta a la posible llegada de alguien. Jonatás se observa ensangrentada en miembros superiores. Una mujer llega presurosa y agitada con una maleta.MANUELITA- ¿Usted es quien envía Rosita Campusano?MÉDICA- Si. Soy yo. JONATÁS- Esperaba un médico.La mujer saca de la maleta una bata blanca y se la coloca.MÉDICA- Soy médico. MANUELITA- Quiero decir… ay, por Dios. ¿Está al tanto de lo que ocurrió?MÉDICA- Algo, no todo. Se que hay herida de pólvora de fusil y traigo todo para hacer una improvisada cirugía y espero que lo podamos hacer en este lugar como sea. No hay forma de salir.MANUELITA- Esto está muy mal. Ha perdido demasiada sangre.La médica se acerca presurosa a Jonatás. La conversación y la situación es afanosa yvertiginosa.MÉDICA- Hola, ¿puedes hablarme?
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 15JONATÁS- Si.MÉDICA- No hagas mucho esfuerzo. Tengo que hacer esto muy rápido. Aquí todos corremos peligro. (A Manuela) ¿Hace cuánto ocurrió?MANUELITA- Eran aproximadamente las dos de la mañana.MÉDICA- ¿Por qué apenas me avisan?MANUELITA- Tuve que esperar a que amaneciera. No conozco ningún médico que estuviera unido a la causa y con quien pudiera contar si algo de emergencia pasaba. Además,esto pasó a pocas cuadras de aquí. Cualquier movimiento habría sido muy peligroso.MÉDICA- (A Jonatás) Voy a revisarte, es posible que te duela la revisión porque necesito encontrar el orificio de entrada y el orificio de salida y ver qué tan complicada está esta situación. Puede dolerte en la revisión. Necesito que te pongas esto en la boca y aprietes fuerte en tal caso.La médica le entrega un puñado de gasa. Jonatás la toma con una mano pero no se la pone en la boca.JONATÁS- No siento nada. No siento ni dolor, ni nada… nada… o más bien muy leve…Jonatás deja el puñado de gasa a un lado. Manuela esta muy nerviosa.MÉDICA- Mantente despierta y quieta. No cierres los ojos. Trata de respirar bien. Voy a revisarte y alistar todo lo necesario. Voy a canalizarte y debo ponerte sangre también.La médica se concentra en sus labores. De la maleta que lleva va sacando guantes, elementos… Manuela está muy nerviosa.MÉDICA- (A Manuela) Mientras hago la revisión y alisto todo, cuéntame rápidamente qué fue lo que pasó.MANUELITA- Salí con Natán y Jonatás mis esclavas vestidas de campesinos, con la goma y los panfletos para pegarlos en las casas que están en este sector. Esperamos a que dieran cerca de las dos de la mañana para salir. Pero cuando llevábamos poco tiempo en la labor, y en la calle del Carmen un guardián nocturno me vio y me iba a disparar con el fusil. Jonatás
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 16alcanzó a darse cuenta y al punto sacó el sable y se abalanzó contra el guardiánatravesándolo. Creemos que lo hirió de muerte, pero alcanzó a disparar y Jonatás recibió el disparo que iba para mi.MÉDICA- El guardián esta muerto. Hay un gran alboroto en el centro en este momento. Y hay orden de voltear al derecho y al revés las casas de por aquí porque hay serios indicios que los responsables se esconden por estos lados porque lograron desaparecer muy rápido.MANUELITA- Todo ocurrió en milésimas de segundos. Al instante este sector estaba lleno de ejércitos en caballos y voz de alarmas. ¿Es muy grave?MÉDICA- Estoy en eso. Debe haber perdido mucha sangre. Espero que podamos hacer aquí una curación y tener aquí todo lo necesario porque salir de aquí seria imposible.MANUELITA- Hablé con mi hermano Joche.MÉDICA- ¿José María? Pero el trabaja para el ejército español… ¿o esta con la causa?MANUELITA- No. No se ha dejado convencer.MÉDICA- Si el sabe de esto nos van a fusilar.MANUELITA- Le pedí un favor de hermana. Le rogué por nuestra sangre que diera la orden de no revisar esta casa. Está maldiciéndome por meterlo en esto.MÉDICA- A ti de pronto por estar casada con el inglés y por todos los contactos que él tiene con el gobierno español te perdonen la vida. Con nosotras no sería igual.JONATÁS- No quiero traerles problemas Manuela. Si esto se complica prefiero que me inyecte algo doctora para morirme más fácil o que simplemente me dejen morir desangrada, por favor.MANUELITA- Jonatás no gastes energía. Tu me salvaste la vida. No te voy a abandonar. Voy hasta el final contigo y diré que yo maté a ese hombre si nos descubren. Yo te llevé a ti y a Natán a esto y no tienen por qué responder por mis locuras.MÉDICA- ¿Estás al tanto que las tropas del General San Martín vienen en camino? MANUELITA- ¿Es un hecho?MÉDICA- Si. Aquí en Lima ya están varias mujeres atrincheradas desde las casas para vaciar ollas con agua hirviente encima de las tropas españolas desde los balcones. Hay una reunión ahora para definir otras acciones más. Es el último golpe que hace falta para la independencia de Perú.
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 17MANUELITA- ¡Mi hermano tiene que desertar hoy mismo como sea!MÉDICA- Jonatás querida, ahora si vas a necesitar que te pongas esto en la boca. (Le vuelve a entregar el montón de gasa). El impacto esta en el hombro. No atravesó nada vital pero necesitaré al menos un par de horas.JONATÁS- Pero no siento nada… o siento muy leve… me siento más bien sin fuerzas.MÉDICA- Te repito que ahora si vas a sentir de todo y no hay como anestesiarte. Manuela por favor ayúdame a sostenerla por si llega a moverse por el dolor, y no sea que secompliquen más las heridas mientras hago la intervención. Manuelita se sienta sobre las piernas de Jonatás y con las manos sostiene un brazo de Jonatás para evitar que vaya a moverse. La médica se sienta sobre el brazo herido. Jonatás se pone la gasa en la boca para no ser escuchada pues la médica empieza a maniobrar.JONATÁS- ¡Ay, ahora si hijueputa, ahora si siento! ¡Ay jueputa! ¡Ay por los mismísimos Yemayá, Shangó y Oshún! ¡Ahora si siento de toooodo! ¡Ahhhgggjjjj!Jonatás echa muchas madres y grita cualquier sandez que podría decirse en un dolor extremo, con la gaza puesta en la boca apretándola con fuerza.IX. LAS ESPÍAS DE LA INDEPENDENCIAMANUELITA- ¿Qué pasó?JONATÁS- ¡Era un sueño!MANUELITA- ¡Me asusté! ¡Pegaste un grito!JONATÁS- Si, pero fue solo un sueño. ¿Qué hora es?MANUELITA- ¡Se nos hizo tardísimo!JONATÁS- Si, si… es un gran día. ¡Hoy te condecora el General San Martín con la Orden de los Caballeros del Sol! ¡Tengo que ayudarte a alistar!Jonatás empieza a vestir a Manuela de fiesta, apretarle corsés, ponerla bella.
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 18MANUELITA- Si pudiera hablar frente a todos y decir algo Jonatás. ¡Sería fantástico! ¡Un discurso!JONATÁS- Ya era impensable que condecoren a una mujer, mucho menos un discurso.MANUELITA- Va a estar mi mejor amiga del colegio Rosita, y van a estar otras mujeres con las que tejíamos, esto es una historia de espías. Mujeres que se inventan que tienen que tomar el té y entre madejas de lana se mandan mensajes. Vender a escondidas mis joyas, mis regalos de boda y vajillas de plata todo para ayudar a la causa libertaria. He sido espía contra el gobierno español y hasta logré convencer a tantos como mi hermano José Maríapara que desertara del ejército español. ¡Mi sable, mi caballo, mis espadas! Todo ha valido la pena para no permitir más que nos gobiernen hombres ambiciosos, corruptos e ignorantes.JONATÁS- Si nos ponemos a ver, de verdad hemos hecho locuras. Nos enseñaste a leer y escribir a Natán y a mi y reclutábamos a otras esclavas en la plaza de mercado para tener información sobre sus amos.MANUELITA- ¡Conspiradoras! ¡Estoy tan emocionada! Yo tendría tanto qué decir… Esa condecoración es fruto de muchas mujeres libres y esclavas que unieron su inteligencia y su ternura para hacer equipo con los hombres.JONATÁS- ¡Estás lista!X. BAILAR CON BOLÍVAR, HABLAR CON BOLÍVAR, SOÑAR CON BOLÍVAR, SEGUIR A BOLÍVAR, ENLOQUECER CON BOLÍVARJonatás y Manuelita llegan al cuarto de Manuelita. Jonatás está como que la acabaron de despertar en mitad de la noche lleva puesta piyama y un simpático gorrito. Manuelita acaba de llegar de una fiesta, con ambiente de fiesta y ánimo de fiesta. Va descalza zapateando los zapatos para entrarlos al cuarto y lleva en las manos una botella y un par de copas. MANUELITA- (Riendo con risa de dicha) ¡No lo puedo creer! No puedo creer esto. Conocí a Bolívar. ¡Lo conocí!JONATÁS- Se suponía que allá iba a estar en su fiesta de celebración y bienvenida. ¿No es lógico?MANUELITA- Claro que si, pero podría no haber estado por cualquier razón de un hombre tan ocupado y con una campaña tan inmensa por delante. Mi negra, lo conocí. Nada va a ser
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 19igual nunca jamás. Nada, nada… ¿tu te imaginas, desde chiquita yo leyendo sus escritos políticos a escondidas en el colegio y que después de pasar los años ahora pueda trabajar con él? Es un hombre tan encantador como lo que escribe.JONATÁS- Dicen que es muy coqueto.MANUELITA- ¿Y yo no lo soy también? JONATÁS- ¿Y cómo fue ese encuentro? ¿Hablaron?MANUELITA- He decidido unirme directamente con su campaña libertadora, pase lo que pase. Iré por los campos, por las trochas, por donde sea que haya que ir para seguir con este trabajo hermoso. Iremos. Jonatás, iremos. Hay mucho trabajo en estos países y muchotrabajo en Colombia. JONATÁS- ¿Y tu marido? Se regresó como loco de Chile con estos acontecimientos políticos y descubre que su mujer trabajaba como espía secreta, que manejaba armas, que financiaba y que a la luz pública recibía una condecoración militar.MANUELITA- El va a tener que entender. Mi corazón desde niña ha latido por Bolívar que antes eran solo palabras en papeles. ¿Cómo podría vivir ahora sin esto? ¿Cómo podría seguir normal, como una mujer casada, adorno de un marido y de una sociedad como si fuera el botón de un vestido, cuando recibí una condecoración militar, cuando se que te veré libre algún día, cuando el corazón me palpita a millón? Encontré mi propósito, mi razón de estar aquí. JONATÁS- ¡Otro escándalo se avecina y este si que va a ser mayor!MANUELITA- Sirve un trago mi negra para ti y para mi porque esta celebración continúa. Manuelita con su ánimo totalmente exaltado y feliz, le pasa la botella y las copas a Jonatás para que destape y sirva. MANUELITA- ¿Recuerdas mientras Bolívar hacía su entrada triunfal a Lima con su bellísima casaca y su portentoso caballo? ¿Que le lancé del balcón la guirnalda de rosas que me ayudaste a prepararle y le di justo en el pecho? Sentí tanta vergüenza y te lo dije ¿no? ¡Cómo se me ocurrió lanzarle eso así desde el balcón! ¡Qué bruta! Quería que me tragara la tierra. Es que prácticamente le di un golpe con esa guirnalda y el simplemente sonrío y me miró y hasta ese momento era una total desconocida para él. ¿Sabes que me dijo sobre eso? Me dijo, señora: si mis soldados tuvieran su puntería, ya habríamos ganado la guerra a España.
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 20Jonatás entrega la copa servida a Manuelita.JONATÁS- (Suspirando) Uaoh…MANUELITA- (Suspirando) Yo quería desmayarme cuando me dijo eso.Manuelita hace que se desmaya. Ambas se ríen.JONATÁS- Yo me habría desmayado.Jonatás bebe y observa a su ama con una cara de idiota total. Como si la enamorada fuera ella misma.MANUELITA- Recitamos tantas cosas…. en francés, en inglés, en latín… el empezaba y yo terminaba, yo decía “a” y el decía “b”, yo decía “uno” y el decía “dos”, cada poema, cada frase o pensamiento célebre, en un idioma o en otro. Sobretodo en latín que me suena tan bien. Al menos las malditas monjas me dejaron el latín: Carpe diem Tu ne quaesieris (scire nefas) quem mihi, quem tibifinem di dederint, Bolívar, nec Babyloniostemptaris numeros. Vt melius, quidquid erit, pati!seu pluris hiemes, seu tribuit Iuppiter ultimam,quae nunc oppositis debilitat pumicibus mareTyrrhenum: sapias, uina liques et spatio breuispem longam reseces. Dum loquimur, fugerit inuidaaetas: carpe diem, quam minimum credula postero.Jonatás traduce lo que acaba de decir Manuelita. JONATÁS- ¡Vive el momento!No pretendas saber, pues no está permitido,el fin que a ti y a mi, Bolívar,nos tienen asignados los dioses,ni consultes los números Babilónicos.Mejor será aceptar lo que venga,ya sean muchos los inviernos que Júpiter te conceda, o sea éste el último,el que ahora hace que el mar Tirreno rompa contra los opuestos escollos.Sé prudente, filtra el vino y adapta al breve espacio de tu vida una esperanza larga.
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 21Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso.Vive el día de hoy. Captúralo. No te fíes del incierto mañana.Jonatás tiene aún más rostro de idiota…MANUELITA- Deja esa cara de boba Jonatás. ¿Por qué me miras así?JONATÁS- El amor Manuela… el amor a veces nace ya con tantas raíces…XI. EL CÓNSUL DE TALDos mujeres toman el té en una de las salas de la Quinta en Bogotá. Están sentadas casi frente a frente. El silencio se ve acompasado por los sonidos de sorber té casi al unísono de las dos mujeres. Sostienen la tacita de té casi de manera igual con el dedo meñique extendido. Incluso cuando una cruza la pierna, la otra también lo hace casi con exactitud. Por lo que no puede saberse si es Manuelita que bastante rabona lo hace a propósito, o si simplemente la situación y la visita son tan aburridas y sin encontrar tema, que casi sin darse cuenta ambas mujeres hacen lo mismo cada tanto.SEÑORA DEL CÓNSUL- La he visto en varias oportunidades en las reuniones que a veces ofrecen aquí en la Quinta. La verdad me intrigaba conocerla, es decir, tratarla personalmente.MANUELITA- Y ya me ve. De carne y hueso como cualquiera. Hasta aburrida como puede ver. No se qué le podía intrigar.SEÑORA DEL CÓNSUL- Cualquiera podría sentirse intrigado. Se dicen muchas cosas. Que es diestra con el sable, que se viste de hombre en los campos de batalla, que baila muy bien también. Que es la mano derecha de Bolívar. MANUELITA- No soy la mano derecha de nadie, ni la pierna izquierda de nadie, ni ninguna parte de nadie. Soy simplemente yo. La Sáenz.SEÑORA DEL CÓNSUL- La siento un poco prevenida conmigo.MANUELITA- ¿Será? Bueno… es que no tengo claras las razones por las que quiso venir a verme. ¿Le provoca un tabaco?SEÑORA DEL CÓNSUL- No fumo, muy gentil, gracias.
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 22MANUELITA- Yo si. Me encanta. (A Jonatás que está fuera de la sala) ¡Jonatás mis tabacos!JONATÁS- (Desde adentro) Si, ama. SEÑORA DEL CÓNSUL- Como le digo primeramente una intriga humana de tratarla personalmente. Lo otro es por mi esposo que es el cónsul… Jonatás llega con los tabacos y le enciende a Manuelita uno. La Señora del Cónsul mira con desdén. Jonatás se retira.MANUELITA- …el señor Henderson.SEÑORA DEL CÓNSUL- …si, así es, y que representa a su majestad británica en Colombia y pone a disposición sus intereses británicos cuando ustedes necesitan ayuda señora de Thorne.MANUELITA- ¿Señora de Thorne? Ya le dije que no soy la mano derecha de nadie, ni la señora de nadie. No conozco a su esposo y creo que el general tampoco.SEÑORA DEL CÓNSUL- El cónsul está dispuesto a adelantar los trámites para que usted regrese a Lima con su esposo. El la ama. Le ha escrito en varias oportunidades.MANUELITA- Como está tan bien enterada seguro sabrá que yo también le he escrito en varias oportunidades. Entonces no necesitamos intermediarios. Su esposo el cónsul tal, debe estar desesperado porque usted no llega a la casa. No es que la esté echando.SEÑORA DEL CÓNSUL- Señora, su esposo la sacó de la cárcel a usted y a su esclava después que un destacamento de Bustamante las apresara. Iban a ahorcarlas. Y a pesar de todo lo que ha pasado, la espera, la perdona.MANUELITA- Si. Fue un gesto amoroso y valiente de una persona que me aprecia y me valora. Como muchos gestos amorosos que ha tenido él y le voy a estar muy agradecida siempre.SEÑORA DEL CÓNSUL- Es un agradecimiento que podría expresarse de alguna otra forma y no solo en palabras. Regrese a su lado que es a donde usted legítimamente pertenece y este tema de… bueno, usted sabe… este tema bochornoso de su relación con el General… quede atrás de una vez.Manuelita se pone súbitamente de pie, lanza su tabaco al piso y lo apaga con furia.
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 23MANUELITA- (A Jonatás que está fuera de la sala) ¡Jonatás! ¡Tráeme el revólver y el sable! ¡Están en el armario! ¡Jonatás!JONATÁS- (Desde adentro) ¡Voy ama! ¡Voy!SEÑORA DEL CÓNSUL- (Poniéndose de pie y retando a Manuela) ¿Cree que me va a asustar con eso? ¿Con que se fume su tabaco o con que haga un aspaviento como si fuera un macho mandando a traer un revolver para asustar a una simple señora? MANUELITA- (Poniéndose de pie y enfrentándola) ¿Qué quiere?SEÑORA DEL CÓNSUL- ¡Que reaccione! ¿Por qué esta tan convencida de que ese hombre no es igual a todos? ¿Que no la va a abandonar como lo hacen todos? ¿Que tiene por ahí otros amores como los tienen todos? Todo el mundo lo sabe. MANUELITA- ¿Saber qué?SEÑORA DEL CÓNSUL- Que tiene mujeres por ahí como todos. Que la puede dejar detrás de una maldita puerta llorando alguna vez cuando le haga un reclamo como todos. Los hombres son iguales.Manuela empieza a entrar en cólera. Camina de un lado a otro, una leona herida en su ego. SEÑORA DEL CÓNSUL- Dudo mucho que el General sea capaz de ponerse en peligro por usted, así como lo ha hecho su esposo y eso no me lo puede negar. A muchas mujeres nos ha salvado un hombre, del desprecio de otros, o de poder incluso tener un plato de comida, un techo. Dígame algo, ¿por qué se queda tan callada? De pronto ¿le estoy diciendo algo de lo que sabe que tengo la razón? MANUELITA- Si. Lo que son los hombres. De lo iguales que pueden llegar a ser todos. Que el General no se salva. Y es verdad que él, mi esposo, si, mi esposo. Él…. es… ha sido un buen hombre conmigo. ¡Excelente! Un amigo. Un apoyo incondicional. Eso es verdad. Me ha salvado, me ha permitido con amor un lugar en el mundo, en su mundo. Me ama y lo se.SEÑORA DEL CÓNSUL- Entonces ¿qué espera? Esta ciega de pasión por un hombre y va a pagar un costo muy alto por eso. Tiene la posibilidad de decidir. Aparece Jonatás presurosa y le entrega el revólver y el sable a Manuelita. Manuelita hace unos lances con el sable, luego se lo entrega a Jonatás y con el revolver apunta a la señora del Cónsul.
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 24MANUELITA- Esta es la decisión que yo tomé señora. No solo se trata de pasión por un hombre. Es mucho más que eso. Querida, tienes cinco segundos para dejar inmediatamente este sitio, tu verás si te sales por esa ventanita de metal, o por esa ventanota de madera, por la chimenea de mármol o por la puerta tallada que está detrás de mi. Muévase pues, 5, 4, 3, 2…La señora del Cónsul muy asustada y confundida, ubica con la mirada las salidas que le indicaron para huir y termina metiéndose torpemente por debajo de las piernas de Manuelita y saliendo por la puerta enloquecida. Jonatás observa con muchos nervios este cuadro.MANUELITA- No me mires así, qué daño iría yo a hacerle a esa pobre señora. ¡Era una broma! JONATÁS- ¡Bromas diplomáticas!XII. SUEÑOS DE LIBERTADORASTienda de Campaña militar en montaña. Manuela y Manuelita limpian y arman fusiles a toda prisa. MANUELA- Soñé que armaba el fusil. ¡Que estaba joven otra vez!MANUELITA- Soñé que estaba vieja pero que armaba un fusil.MANUELA- Soñé que nos preparábamos para el campo de batalla cerca de Cuzco. Todo empezó a ponerse tenso. (Dando una orden a Natán que está en una tienda de campaña contigua) ¡Natán!, ¡mira a ver qué mujeres pueden quedarse tratando los heridos y cuáles están disponibles para salir al campo de batalla, quienes saben usar un arma y abandonar el campamento a galope! MANUELITA- Soñaba y me veía mayor. Bella, fuerte. Con la fortuna de la hacienda de mi madre por fin. Me veía alistando el fusil para llevarlo como un trofeo a Europa como lo soñaba con Natán y Jonatás. Ella era la voz que siempre he escuchado. Como mi propia voz que siempre he tenido en el corazón y siempre la he escuchado. Una mujer madura que siempre me dice cómo hacer cada cosa.
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 25MANUELA- No pienses tanto Manuelita. ¡No te quedes en las nubes! ¡Vete ya mismo con tus esclavas! ¡El General Bolívar está en peligro!Jonatás aparece agitada a dar noticias del campo de batalla. Esta vestida con traje militar de la época.MANUELITA- ¿Jonatás qué ha pasado? ¿por qué estás tan agitada? ¡no me des malas noticias! JONATÁS- Bolívar y su ejército están acorralados al borde de un precipicio. Al llegar el amanecer seguro no va a quedar nada. Están cavando trincheras para protegerse. Pero hay algo más que tienes que saber. Traje una mujer indígena herida que combatía con el ejército español y que rogaba que no la mataran. Hay muchos indígenas luchando contra nosotros con los dientes porque tienen miedo. Ella me contó que cuando estaban en la aldea y se negaban a darles de comer a los españoles, los quemaban vivos en las chozas y que eso era lo mejor que podía pasarles. Los demás eran arrastrados por caballos en fuerzas opuestas, hasta que quedaban descuartizados. Los cuerpos de los hombres desmembrados, los colgaban en los árboles con los intestinos colgando, las otras partes de los cuerpos eran cortados en pequeños cubos y los cocinaban en sopas que los españoles obligaban a tomar a los demás indios. Las mujeres embarazadas eran obligadas a reunirse en un lugar de la aldea donde los soldados españoles les abrían la barriga con un sable y les sacaban los fetos para ponérselos en la cara a los papás. Después de eso los hombres eran desollados vivos y sus penes y testículos eran cortados e introducidos en las vaginas de sus hijas y sus esposas. Las demás mujeres eran violadas. Y a muchos les perdonaban la vida después de ver estos horrores solamente para que les contaran a sus hijos y a todo el mundo lo que le podía pasar a cualquiera que se rebelara contra los españoles. Por eso están contra nosotros. Porque están muertos de miedo… y yo… y yo también… Jonatás se desvanece y llora.MANUELA- Soñé que era joven otra vez y que seguía armando mi fusil pero que tuve que soltarlo para abrazarte.Manuela y Manuelita abrazan a Jonatás.MANUELA- Por eso es que estamos aquí mi valiente Jonatás. Si derrotan al Libertador vamos a perder todo y vamos a tener que seguir viviendo en medio de estas monstruosidades. No lo dejemos solo. Tenemos que defender a nuestros hombres.
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 26Manuela y Manuelita se visten con trajes militares de la época. MANUELA- (A Manuelita) ¡No podemos esperar!MANUELITA- Y una voz me dijo eso enfáticamente eso: ¡no podemos esperar! Haz un mapa de la zona, dile al coronel Alcántara Herrán que la única posibilidad es escalar por la parte de atrás de la montaña donde acampan los realistas. Cogerlos por la retaguardia.MANUELA- (Épica) Soñé nuevamente con esa carrera suicida. Esto no es un juego a ser soldado. ¡Esto es la vida! Nos podemos partir el cuello en un terreno tan difícil, antes que los españoles nos den un solo tiro. Pero si el milagro ocurre, vamos a armar mucha confusión y eso le dará oportunidad y fuerzas para que las tropas del general se reagrupen y contraataquen.MANUELITA- (Épica) Soñaba que siendo ya vieja empuñaba la bandera. ¡Jonatás, alista la bandera! ¡Voy a bajar por la ladera sosteniendo la bandera y galopando al tope, para que Bolívar sepa que estamos ahí! (A Manuela) ¡Soñé que a ti te iban a llamar la Coronela desde ese histórico día!Las tres mujeres vestidas con traje militar, se prueban bigotes de diferentes grosores y formas y se observan en un espejo imaginario. Jonatás invita a la lideresa nuevamente al escenario y le pone un bigote.XIII. SEGUNDA INTERVENCIÓN – “LA NOCHE MÁS OSCURA” DECISIONES Y ACCIONESLa lideresa cuenta qué decisiones ha tomado en su vida para estar donde está y qué acciones supusieron esas decisiones. Es la parte donde ella toma el control de su vida y aborda el tema de lo importante que es la toma de decisiones. En esta franja hace ver lo que ha construido de si misma con sus decisiones y acciones con total control, así haya tenido que vivir las noches más oscuras.XIV. AQUELLAS FRASES DE CAJÓNJonatás se acerca a Manuela que está en su silla de ruedas. Le acaricia la frente y la cabeza.
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 27JONATÁS- Ese día me quedé en silencio cuando me dijiste que por qué te miraba así. Nunca aclaré para mi si era envidia lo que sentía o celos. O ambas. MANUELA- Ese día. Tantos días. ¿A quién se le puede ocurrir después de haber vivido una vida entera con otra persona dejarla? ¿Eso es todo lo que me has amado?JONATÁS- Ahora dirás. “¿Así me pagas todo lo que te he dado?”MANUELA- (Con humor) Si, justamente venía esa. (Dramáticamente) ¿Así me pagas todo lo que te he dado? (Con humor) Pero ¡cómo suenan de rico a veces las frases de cajón!Jonatás va trayendo unos paquetes con sus pertenencias envueltas y las pone en el lugar.XV. UNA NOCHE PARA SIEMPRE, UNA NOCHE DE SEPTIEMBREManuelita ante el portón de una habitación.MANUELITA- ¡Ábreme la puerta!Manuelita permanece ante el portón. MANUELITA- Se que no debí decir lo que dije, pero hablemos.Manuelita espera ante el portón, pero cada vez pierde más la compostura y el desespero se apodera de ella. MANUELITA- Que me abras te digo. ¡Ábreme la puerta! ¡Abre, abre, abre! ¡O me agarro a los gritos y no me va a parar nadie en toda la noche!Jonatás aparece con implementos para hacerle una curación a Manuela.MANUELITA- Déjame sola. JONATÁS- Tengo que hacerte las curaciones.
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 28MANUELITA- Yo se, pero ahora no.JONATÁS- Déjate hacer las curaciones.MANUELITA- Que te digo que ahora no.JONATÁS- Ven a descansar a otra habitación. Si el general no te abre la puerta ¿no crees que tiene suficientes cosas en qué pensar después del atentado? Los escuché discutir.MANUELITA- ¡Y qué pasa con eso Jonatás! ¡Todas las parejas discuten! JONATÁS- Que es mejor dar un tiempo. Reposar los ánimos. Si son cosas de celos…MANUELITA- ¿Celos? ¿De qué estás hablando Jonatás? ¿Te mandaron de ahí abajo el resto de la servidumbre a chismosear qué esta pasando o qué?JONATÁS- Cálmate. Pensé, me equivoqué. MANUELITA- ¿Hay algo más ofensivo que te cierren una puerta?JONATÁS- Tu también le has cerrado la puerta al General otras veces.MANUELITA- Pero porque se lo ha buscado.JONATÁS- ¿Y quien dice que tu también no te has buscado algo? MANUELITA- ¿Y ahora qué vas a hacer? ¿Lo vas a defender?JONATÁS- Nada, nada, cuando te pones así de alterada con el General es cuando te has puesto celosa por eso dije el disparate y no estoy defendiendo a nadie.MANUELITA- (Furiosa) ¡Pues si, me pongo así cuando estoy celosa y cuando no me escuchan y me dejan con las palabras en la boca! ¿Te parece justo esto? Le salvé la vida. Le avisé que huyera mientras yo lo hacia ganar tiempo. Salí corriendo y le puse la cara a esos asesinos en el pasillo y les impedí entrar a la habitación. ¿Me agarraron a golpes que todavía me tienen el cuerpo mal y adolorido y pudieron haberme matado para que éste ahora no me quiera abrir la puerta? Maldita sea, déjame sola. No tengo una puerta para cerrarte en la cara,pero también tengo derecho ¿no? Déjame sola. No me cures nada.Jonatás sale vencida.MANUELITA- ¡Ábreme la puerta Simón! ¡No me dejes con las palabras en la boca! ¡Necesito hablar! ¡No me quiero quedar con tantas cosas atascadas en la garganta! ¡Y si no
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 29abres aquí mismo delante de todos voy a hablar! ¡Sabes la mujer que soy! Simón, me has investido de muchos poderes para solucionar todos los problemas para ejecutar las batallas,Boyacá, Pichincha, Ayacucho, tomar decisiones, avituallamiento, pagos de soldados, permisos, reclutamientos. Juntos hemos movilizado pueblos enteros a favor de la revolución de la Patria. Mujeres cosiendo uniformes, otras tiñendo lienzos de paños para confeccionarlos, lonas para morrales, consiguiendo hierros viejos, hojalatas, para fundir y hacer escopetas o cañones, clavos, herraduras, como sea, he sido desde antes de conocerte y ahora una comisaria de guerra que no ha descansado nunca hasta ver el final de todo. Me has llamado públicamente “la libertadora del libertador” y ya ha pasado una semana de esa maldita noche de septiembre en que quisieron asesinarte y yo tan solo también tengo derecho a sentirme cansada, ¡estoy cansada! ¡y así sea que me escuches solo para quejarme y decir cosas impropias pues escúchame y ya!Manuelita se sienta frente al portón agotada.MANUELITA- Y si me tengo que dormir aquí, aquí me duermo. Tengo a la mano todas las pistas que me han guiado a serias conclusiones de todas las bajezas en las que ha incurrido Santander hasta la villanía de querer asesinarte. Te lo pido, se que suena cruel esta peticióncomo las otras peticiones que te ponen tenso, pero insisto, no le perdones la vida a ese miserable, ¡no lo hagas! En el exilio o en cualquier otro castigo, tarde o temprano volverá a hacerlo porque te odia, porque te envidia. ¡Horror de los hororres! Ábreme la puerta y hablemos. Manuelita se recuesta frente al portón. Como si decididamente fuera a dormir ahí mismo.MANUELITA- (Exhausta) Si… lo sé… lo sé… ¡Usted a veces, no me escucha, piensa que sólo soy mujer! …que tan solo soy una mujer…Manuelita cierra los ojos. Está rendida. Jonatás entra y pone una mantita sobre Manuelita.XVI. EL PERRO SANTANDER Y JONATÁS LA COMEDIANTA INÉDITA A lo lejos el murmullo de los olas del mar y un perro que no deja de ladrar.MANUELA- ¿Qué es esa ladradera de Santander?JONATÁS- Ni idea.
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 30MANUELA- Me tiene muy nerviosa.JONATÁS- Santander… qué perro más garrapatoso. Es dulce para la sarna, para las costras rancias, las pulgas y las garrapatas. Por más que lo aseamos y lo curamos, vuelve y se vuelve mierda ese perro.MANUELA- ¡Santander! ¡Cállate ya!JONATÁS- En un principio se me hacia gracioso ponerles a nuestros perros los nombres de los que fueron nuestros enemigos, pero con el paso del tiempo pienso que es más una tortura que se llame así. Manuela se ríe.MANUELA- ¡Santander, deje la ladradera!JONATÁS- Ese nombre me sabe a comer platos quebrados Manuela.MANUELA- Maldito Santander. A mi ¿sabes? Recordar lo mal no me hace sentir mal. Me da coraje, me da risa, si… cariño, me da risa. Si la vida es un tejido de traiciones ¿qué puede sacarse con sentirse mal?JONATÁS- A ti la cabeza te funciona bien distinto.MANUELA- ¿Por qué no sales ya a averiguar a qué horas sale el primer barco?JONATÁS- Voy a esperar a que amanezca un poco. No falta mucho. MANUELA- Revisa bien si hay algo más del baúl que quisieras llevar contigo.Jonatás se pone en los temas del baúl. Esculca con cuidado las cosas. Toma un adorno gracioso para la cabeza y lo revisa. Después lee un papel que encuentra en medio de papeles ahí guardados.JONATÁS- “…por el carácter, talentos, vicios, ambición y prostitución de Manuela Sáenz, debe hacérsele salir del territorio ecuatoriano, para evitar que reanime la llama revolucionaria”. En lo último estoy completamente de acuerdo. ¿Para qué guardas esto? Esto hay que quemarlo. La mujer que sacrificó su vida por la libertad de los dos países, no encontró acogida en ninguno y le tocó el exilio y el olvido.
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 31Jonatás deja el papel entre papeles al interior del baúl. Contempla el gracioso tocado.JONATÁS- Este sí creo que voy a llevármelo. Me trae recuerdos.Jonatás se coloca el adorno en la cabeza. Se dirige a la cocina y luego regresa con un totumo y una tira de papas pastusas unidas por un cordel. Va a actuarle algo a Manuela como en los viejos tiempos lo hacía ante comensales. Se dispone entonces al acto solemne del teatro.JONATÁS- Señoras y señores luego de haberles deleitado con la súper comedia, “los enredos ministeriales del obispo con sus erectas hostias”, y luego de haber recibido buenas críticas por parte tanto de servidumbres como de altos miembros de la alcurnia, a quienes en general les robé un momento de tener los cachetes bien cachetirosados incluso a algunos rubicundos europeos, tengo el agrado de llevar a cabo otro pequeño cuadro teatral, esta vez en solitario y representar a la agraciada señora del presidente Simón Bolívar, Manuela Sáenz, en una interpretación fantástica. Deben imaginar ustedes parte de las acciones, el decorado y el vestuario e imaginar también el color de la piel del personaje a interpretar por falta de actual presupuesto. Aquí y allá cuadros fastuosos y costosos. Enseres bordados en hilos de oro y plata, muebles finísimos tallados en las más finas maderas. Viandas y postres suculentos preparados para exigentes paladares servidos en bandejas de oro con manijas de diamante. Aquí y acullá, damas emperifoyadas hasta la chocha, con el perfume “elegance du parís”, y copas de champán derramándose en tintineos de brindis que retumban en todo el gran salón. Gente que habla, gente que ríe, a carcajadas. Pero no de estas carcajadas ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja (Jonatás hace carcajadas exageradas de una persona sencilla). Sino de estas carcajadas, ji, ji, ji, ji, ji, ji (Jonatás hace carcajadas con la boca entrecerrada, riéndose de una manera hipócrita). Señoras y señores sin más dilación que empiece la función de una pequeña obra de teatro llevada a cabo por la comedianta inédita de la historia del teatro Jonatás.Jonatás se cuelga las papas pastusas en el pescuezo y eleva el totumo con elegancia como si fuera la más fina copa de champán y va brindando con diferentes personalidades. Hace como si recorriera el más amplio y distinguido salón de su improvisada puesta en escena.JONATÁS- Buenas noches, salud, salud aquí, salud allá, salud y salud. Muchas gracias, tiene toda la razón, el tesoro nacional me lo gasto en estas frondosas joyas, en los diamantes y esmeraldas que usted misma está viendo tengo aquí colgados. Jonatás exhibe con orgullo frondosas joyas.
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 32JONATÁS- Si, son diamantes y esmeraldas legítimos, yo no me voy a poner otra cosa encima, todo con los impuestos fíjese, eso dicen. Buenas noches señora, salud. Claro que si. Incluso soy más puta de lo que dicen. Jonatás enseña la entrepierna con fina coquetería y pelando diente.JONATÁS- A mi me encanta poder hacer en público lo que a usted le encanta hacer en privado. Le aseguro que es menos desgastante y más digno. Dirigiéndose a alguna señora de alcurnia presente un poco lejos en el gran salón. Se dirige a ella un poco a los gritos presentándola ante todos.JONATÁS- Señora, hace años que no gozaba de su adorada presencia. ¡Bienvenida sea usted! ¿Mi marido? Ah, ¿yo tengo un marido? Jonatás lanza carcajadas sencillas y peludas. Quizás las axilas sean de mucho pelo y también las enseñe.JONATÁS- Gracias por recordármelo. No, es que se me había olvidado, no más un poquito. Pues muy raro. Si viera que sigo siendo una persona en todo caso sin marido. Puedo hablar y caminar míreme…Jonatás hace suculentas demostraciones de lo bien que camina.JONATÁS- …quien lo creyera ¿no? Cualquiera pensaría que me quedé cuadripléjica sin un macho al lado moral y socialmente aceptado. Además, no se preocupe tanto por mi marido que el no está solito. Tiene su amante y dos hijos con su amante. Pues mientras vivía a su lado, se ocupaba de tantos asuntos el pobre… Jonatás se arregla el cabello y se compone las patas de gallina de los ojos y las comisuras de los labios para proseguir entre alborozantes saludos.
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 33JONATÁS- Hola preciosa, estos días me paso por allá a bordar claro que si, con lo que me encanta bordar si vieras. Estoy convencida que para eso nacimos. Sobretodo si es para vestir santos claro que si. Tenemos muchos soldados heridos deambulando en harapos por las calles de Bogotá, ¿deberíamos bordarles más bien a ellos, o a los pobres, o a los mendigos, o para los hijos de nuestros soldados muertos no le parece? Porque eso de vestir estatuas a las que no les importa si están vestidas o no ¿no es como raro? ¿Será que les da mucho frio a los muñecos esos en las procesiones? ¿Aunque sabes qué preciosa? Las iglesias en general son lugares tan fríos, de pronto tiene hasta lógica tener que vestir esas estatuas porque hasta los santos se congelan en ese lugar. Jonatás contonea las caderas rápidamente y con los pies levanta polvo como cuando los perros hacen popó y pretenden taparlo. Eso sí, siempre con una empinadísima sonrisa dibujada en el rostro.JONATÁS- Señora de los doscientos mil apellidos, Holguín de Holguín de los Holguines Holguinudos, si, es verdad lo que dicen, duermo con mis dos esclavas. Si, a veces nos emborrachamos hablando de cosas y cantamos y nos quedamos dormidas. ¿Indignas ellas? Claro que lo son, son indignas de nosotros que no vemos en los esclavos a unos amigos. Y se duerme rico y calentito porque no son mis esclavas. Son mis hermanas. Además, usted también duerme con sus esclavos cuando su marido esta de viaje, hasta se ha dicho que se embarazó de uno de ellos y que en el convento le ayudaron con ese problemita. Jonatás mucho más festivalera de lo que ha sido hasta el momento y ya para el cierre de su espeluznante muestra. JONATÁS- Yo soy La Sáenz, ¡queridas!, si lo he escuchado, ¡que soy una bruja y que soy novia del mismo Satanás, si claro, me fugué con un soldado, dejé al marido inglés y ahora soy la puta del general! Hola Hermosa, si, si vieras que se escandalizan por eso. Pero yo no le veo ninguna razón. Mira el mundo como está. ¿En qué parte del universo cabe Dios?Jonatás termina su sarcástica obra con una mirada al cielo. Se retira su tocado y lo expone a público.JONATÁS- Muchas gracias señoras y señores, pueden poner aquí su contribución. Manuela con dificultad se pone de pie y aplaude. Jonatás hace las venias y saca una mugrienta bolsa de tela para recoger la contribución que al sacudirla levanta polvo.
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 34MANUELA- (En el ánimo festivalero de la representación de Jonatás) Yo le quería decir a todas esas viejas: despierten mujeres, despierten. ¡Óiganse lo bobas que se oyen usando la inteligencia y la lengua solo para chismosear y criticar al vecino! Vean lo bobas que se ven. Que las mujeres también podemos opinar, hablar de política, pensar. ¡Que la cabeza no solo la tenemos para peinados y tocados y trenzas, ni las manos para bordar y sostener pepas de rosarios, ni las piernas sirven solo para abrírselas y cerrárselas a un hombre! ¡Mi negra chistosa! Tus comedias en las reuniones políticas y cenas estratégicas se volvieron famosas. JONATÁS- Tu me dabas todas las ideas. Yo ponía el pecho y te seguía la corriente de tal o cual tema, arriesgándome sin duda a que, en una tarde de copas, arzobispos y dediparada gentuza me ahorcaran en la plaza por decir cosas de esas que no se pueden decir por ahí.MANUELA- ¿Te imaginas que nos hubiéramos dedicado al teatro Jonatás? ¿Te imaginas?Ambas ríen.MANUELA- Y ahora, volvamos a este drama, el de que te vas. Sabes que te necesito, pero te vas. ¿Nada qué hacer? ¿Ni siquiera por esa misteriosa infección que anda matando a la gente en todo Paita?Jonatás niega con la cabeza.JONATÁS- Pero no te va a faltar nada. En este miserable puerto te adoran. La Morito, tu ahijada te puede ayudar. Y todas esas niñitas que tienes de ahijadas, y la gente, a muchos les has enseñado a hacer flores de trapo, dulces, a muchos ni les has cobrado tus traducciones, no va a faltarte quien te saque un ratico al sol. Es que no estamos tan viejas.MANUELA- Si lo estamos.JONATÁS- No tanto.MANUELA- No se como no he estallado de verme aquí, sin comer bien a veces, vistiendo ropas raídas, yo que era una pequeña espía y traficante entre fusiles y pólvora. Tantas personas que amenazaban mi vida y desde hace varios años mi única amenaza es el silencio y las horas.Jonatás se le acerca a Manuela cariñosa.
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 35JONATÁS- Solo contigo viví en la seguridad de que no me venderías, que ningún hombre blanco me violaría, que ningún amo me iba a marcar el rostro con hierro hirviente como muchas amigas que tenía y habían quedado deformadas. Te doy las gracias con mi almaeternamente. Esto es solo otra batalla más. Adiós amiga.MANUELA- Nunca voy a ser capaz de decirte adiós.JONATÁS- No lo digas entonces. Jonatás se va.XVII. INTERVENCIÓN FINAL DE LA LIDERESA - LAS COSAS QUE NOS UNEN La lideresa agrega algunas palabras más expresando qué conexión siente con la historia de Manuela Sáenz y expresando también las razones de sus luchas en una reflexión íntima y personal.XVIII. ¿A QUÉ HORAS SALE EL BARCO?Manuela solitaria en su silla de ruedas rememora.MANUELA- Yo levantaba la copa y un tabaco y le decía a Simón: así como en esta noche, para siempre. Y me lanzaba a la eternidad de amarnos. Bolívar me hacia el amor de la misma forma que hacia la guerra, con tanta intensidad y energía que en muchas noches creí que iba a morir desencajada en sus brazos de pura pasión. Porque dime mi negra hermosa, ¿hay algo que se sienta con más fuerza en la vida? ¿Hay una experiencia más grande que amar? Lo más grande que un ser humano pueda experimentar es eso: amar. Y amar te lleva a soñar. Soñar Simón, soñar esta tierra tan nuestra y tan libre, soñar que la bandera nos besa, dejar libres los territorios santos de los indígenas, y poner también una bandera de África por todos esos hijos adorados que le regaló a nuestra patria para colorearla con sonrisas puras, dormir con mis esclavas, aquí en la libertad que me diste, y la libertad que te di de hacerme tuya y la libertad que me diste de ser mía. Porque soy mía y cuánto quisiera, que todas las mujeres supieran que son de ellas mismas y de nadie más. Y que cualquier indio es de él y cualquier negro es de él mismo, así como todo hombre es de él. Aquí en este pecho donde no se sabe cómo me cabe un universo entero y que cierro los ojos y estas ahí mirándome y que cierro los oídos y estas ahí susurrándome y que cierro la piel y la estas recorriendo. Cualquier sentido tan pequeño que es comparado con todo lo que yo siento. Simón fuego,
Una noche para Siempre – Escrito por Martha Isabel Márquez Quintero – D.R.A. - Registro 10-853-273 36Jonatás fuego, amor fuego. Solamente las horas me acompañaron escribiéndote cartas en todos estos años porque amándote derroté cada día a la muerte.Manuela continua pensativa. Jonatás se acerca con su equipaje. Manuela se queda mirándola perpleja.JONATÁS- No debería estar acá yo se. No se me quedó nada, ni tampoco me dejó el barco. Estoy dando todas las respuestas posibles a lo que me preguntarías con esa cara de pregunta. Te escuché, lo que decías ahora. Desde hace rato me devolví. Hay toda una refriega en Paita con todo este asunto de la pandemia y la cantidad de gente y amigos que se están muriendo. Que van a encerrarnos, que hay que guardar provisiones, que la peste se contagia en el aire, esas cosas. Dejé que el barco se fuera. Lo vi irse como si yo ya no estuviera ahí. Como si yo fuera una sombra. Como si estuviera dejando este cuerpo lleno de deseos, habiendo hecho todo lo que yo quería hacer con mi vida. Haberte amado, haberte servido, luego regresar al Palenque y después a África, eso que puedes preguntarles a muchos de nosotros, mis negros y es lo que queremos hacer. Yo también tengo mucho por decir en mi soledad de mujer, así como ahora en tu soledad lo dijiste. Pensabas, que no era capaz de irme. Y a la final si lo hice. Yo vi que ese barco se alejaba conmigo. Y me vi ahí, yéndome para siempre. ¿Cuál es el final para un par de heroínas que decidieron apostarle la una a la otra? No lo se. Pero en ese barco no estaba ese final. Y lo sentí, y me detuve y le di paso a la gente y dejé que se fuera. Me suena más un final aquí, al lado tuyo, me suena más así y que la historia cuente después lo que nosotras nunca sabremos de nosotras, en ese después. Porque como dices, no hay una experiencia más grande que amar. No la hay. FIN