Capítulo 57—La última gran lucha
Fui movida por el Espíritu de Dios a escribir ese libro (El con- [473]
flicto de los siglos)... Sabía que el tiempo era corto, y que las escenas
que pronto han de agolparse sobre nosotros por fin sucederán en
forma repentina y rápida, como se presentan en las palabras de la
Escritura. “El día del Señor vendrá así como ladrón en la noche”. 1
Tesalonicenses 5:2.
El Señor ha puesto delante de mí asuntos que son de urgente
importancia para el tiempo presente, y que se extienden hasta el
futuro... Se me aseguró que no había tiempo que perder. Los lla-
mados y amonestaciones deben darse. Nuestras iglesias deben ser
despertadas, deben ser instruidas, para que den la amonestación a
todos aquellos a quienes les sea posible alcanzar. Deben declarar
que viene la espada, que la ira del Señor no será postergada sobre el
mundo libertino. Se me mostró que muchos escucharían la amones-
tación. Sus mentes estarían preparadas para discernir precisamente
las cosas que se les señalen.
Se me mostró... que la amonestación debe llegar a donde el
predicador en persona no puede llegar, y que ella llamaría la atención
de muchos a los importantes sucesos que ocurren en las escenas
finales de la historia de este mundo.
Acontecimientos venideros le fueron mostrados a Elena de
White—Al presentarse delante de mí la condición de la iglesia y
del mundo, contemplé las terribles escenas que nos esperan en el
inmediato futuro, y fui alarmada por la perspectiva; y noche tras
noche, mientras todos en la casa dormían, yo redacté las cosas que
me fueron reveladas por Dios. Se me mostraron las herejías que
se levantarán, los engaños que prevalecerán, el poder milagroso de
Satanás—los falsos Cristos que aparecerán—, que engañarán a la
mayor parte, aun en el mundo religioso, y que, si fuera posible,
arrastrarán aun a los escogidos...
Las amonestaciones e instrucciones de este libro las necesitan
todos los que profesan creer la verdad presente, y el libro se adapta
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398 Mensajes Selectos Tomo 3
para ir también al mundo, para llamar la atención a las solemnes
escenas que son inminentes.—Carta 1, 1890.
La angustia que nos espera
[474] Se permitirá que los opresores triunfen por un tiempo—El
Señor está mirando con piedad, con compasión y con tierno anhelo
a sus hijos tentados y probados. Se permitirá por un tiempo que los
opresores triunfen sobre los que conocen los santos mandamientos
de Dios. A todos se les da la misma oportunidad que se le concedió
al primer gran rebelde para demostrar el espíritu que los mueve a
la acción. Es el propósito de Dios que cada uno sea probado, para
ver si será leal o desleal a las leyes que gobiernan el reino de Dios.
En estos últimos Dios le permitirá a Satanás que revele su carácter
como mentiroso, acusador y homicida. De esta manera el triunfo
final de su pueblo resulta más evidente, más glorioso, más pleno y
completo...
El pueblo de Dios debe estar bien despierto, no confiando en su
propia sabiduría, sino totalmente en la sabiduría de su Líder. Deben
apartar días para el ayuno y la oración...
Nos acercamos a la crisis—Nos acercamos a la crisis más im-
portante que jamás ha venido sobre el mundo. Si no estamos com-
pletamente despiertos y velando, ella aparecerá sigilosamente como
ladrón. Satanás se está preparando para trabajar en secreto mediante
sus agentes humanos...
Debemos conocer las razones de nuestra fe. La importancia y
la solemnidad de las escenas que se abren delante de nosotros lo
demanda, y por ninguna razón debe estimularse el espíritu de queja
y desaliento...
Tendremos que solicitar con todo fervor a los cuerpos legislativos
el derecho de ejercer un juicio independiente para adorar a Dios de
acuerdo con los dictados de nuestra conciencia. En esta manera,
Dios ha dispuesto en su providencia que las demandas de su santa
ley sean presentadas delante de los hombres que tienen la más
alta autoridad. Pero aunque hagamos todo lo que podamos como
hombres y mujeres que no ignoran las artimañas de Satanás, no
debemos manifestar ningún sentimiento de rencor. Debemos ofrecer
constantemente oraciones para solicitar la ayuda divina. Dios es el
La última gran lucha 399
único que puede sostener los cuatro vientos hasta que los ángeles [475]
sellen a los siervos de Dios en sus frentes.
Los esfuerzos determinados de Satanás—El Señor hará una
gran obra en la tierra. Satanás hace esfuerzos determinados para di-
vidir y esparcir al pueblo de Dios. El hace surgir asuntos secundarios
para distraer las mentes de los temas más importantes, que deben
ocupar nuestra atención...
Muchos sostienen la verdad sólo con la punta de los dedos. Han
tenido gran luz y muchos privilegios. En este respecto han sido
exaltados hasta los cielos como Capernaúm. En el tiempo de prueba
que se acerca, se convertirán en apóstatas a menos que desechen
su orgullo y confianza propia, a menos que pasen por una total
transformación de carácter.—Carta 5, 1883.
Una ley de las naciones que hará que los hombres violen la ley
de Dios
El Señor juzgará de acuerdo con sus obras a los que están tratan-
do de establecer una ley en las naciones, que hará que los hombres
violen la ley de Dios. En proporción a su culpa será su castigo.—
Carta 90, 1908.
El mundo en rebelión
Reproducidas la traición de Cristo y su crucifixión—Las es-
cenas de la traición, el rechazo y la crucifixión de Cristo han sido
reproducidas, y lo volverán a ser en una escala inmensa. Algunos
se llenarán de las características de Satanás. Los engaños del archi-
enemigo de Dios y del hombre tendrán gran poder. Los que hayan
dado sus afectos a cualquier líder que no sea Cristo se hallarán
dominados—en cuerpo, alma y espíritu—por una infatuación tan
fascinadora que, bajo su poder, las almas se apartan para no escuchar
la verdad y creer una mentira. Quedan entrampados y cautivos, y
mediante cada una de sus acciones claman: “Soltadnos a Barrabás,
y crucificad a Cristo”...
En las iglesias que se han apartado de la verdad y la justicia, se
revela lo que la naturaleza humana será y hará cuando el amor de
Dios no es un principio que vive en el alma. No necesitamos sor-
400 Mensajes Selectos Tomo 3
[476] prendernos de nada que ocurra ahora. No necesitamos maravillarnos
[477] de ningún suceso de horror. Los que pisotean bajo sus malvados pies
la ley de Dios tienen el mismo espíritu que poseyeron los hombres
que insultaron y traicionaron a Jesús. Sin ninguna contrición de
conciencia harán las obras de su padre el diablo...
Los que eligen a Satanás como su gobernante revelarán el espí-
ritu del señor que han elegido, quien produjo la caída de nuestros
primeros padres. Al rechazar al divino Hijo de Dios, la personifica-
ción del único verdadero Dios, que poseía bondad, misericordia y
amor incansable, cuyo corazón siempre fue tocado por la desgracia
humana, y al aceptar a un homicida en su lugar, el pueblo mostró
lo que la naturaleza humana puede hacer y hará, cuando el Espíritu
restrictivo de Dios sea quitado y los hombres queden sometidos al
gran apóstata. Precisamente, en el grado en que la luz sea rechazada
habrá engaños, confusión y mentira. Los que rechazan a Cristo y
eligen a Barrabás trabajarán guiados por un ruinoso engaño. Las
falsedades, y el escuchar testigos falsos, aumentarán bajo la abierta
rebelión.
Unidos en un temerario compañerismo—Cristo muestra que
sin el poder controlador del Espíritu de Dios, la humanidad es un
poder terrible para el mal. La incredulidad, el odio del reproche,
suscitarán influencias satánicas. Los principados y potestades, los
gobernantes de las tinieblas de este mundo, y las huestes espiritua-
les de maldad en las regiones celestes, se unirán en un temerario
compañerismo. Se aliarán contra Dios en la persona de sus santos.
Mediante falsedades y engaños desmoralizarán a hombres y mujeres
que, según todas las apariencias, parecen creer en la verdad. No
faltarán falsos testigos en esta obra terrible...
Después de hablar del fin del mundo, Jesús vuelve [se refiere] a
Jerusalén, la ciudad entonces sentada con orgullo y arrogancia, y que
dice: “Yo estoy sentada como reina... y no veré llanto”. Apocalipsis
18:7. Cuando el ojo profético de Jesús se detiene sobre Jerusalén, él
ve que así como ella fue entregada a la destrucción el mundo será
entregado a la ruina. Las escenas que ocurrieron en la destrucción
de Jerusalén se repetirán en el día grande y terrible del Señor, pero
de una manera más tremenda...
Cuando los hombres abandonan toda restricción e invalidan la
ley de Dios, cuando establecen su propia ley pervertida y tratan de
La última gran lucha 401
forzar las conciencias de los que honran a Dios y guardan sus man- [478]
damientos, para que pisoteen la ley divina, hallarán que la bondad
de la cual se han burlado se agotará...
Calamidades venideras—La destrucción de Jerusalén repre-
senta lo que sucederá al mundo, y la advertencia que entonces dio
Cristo continúa resonando a través de los siglos hasta nuestros días:
“Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en
la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del
mar y de las olas”. Lucas 21:25. Sí, ellos traspasarán sus límites,
y habrá destrucción en su camino. Harán naufragar los barcos que
navegan sobre sus aguas tranquilas, y con el peso de su propia carga
irán rápidamente a la eternidad sin tiempo de arrepentirse.
Habrá calamidades en tierra y mar, “desfalleciendo los hombres
por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la
tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces
verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube, con poder y gran
gloria”. vers. 26, 27. De la misma manera en que él ascendió, volverá
por segunda vez a nuestro mundo. “Cuando estas cosas comiencen a
suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención
está cerca”. vers. 28.—Manuscrito 40, 1897.
El derrumbamiento de la sociedad—Los que están en el mun-
do y han perdido su conexión con Dios, están haciendo esfuerzos
desesperados y enloquecidos para constituirse en el centro. Esto los
hace desconfiar el uno del otro, a lo cual sigue el crimen. Los reinos
del mundo se dividirán contra sí mismos. Irán escaseando poco a
poco quienes actúen como cuerdas de simpatía para vincular a los
hombres con lazos de hermandad. El egoísmo natural del corazón
humano será desarrollado por Satanás. El usará las voluntades in-
controladas y las pasiones violentas que nunca fueron puestas bajo
el dominio de la voluntad de Dios...
La mano de cada hombre se extenderá contra su semejante.
El hermano se levantará contra el hermano, la hermana contra la
hermana, los padres contra los hijos y los hijos contra los padres.
Todo estará en confusión. Parientes se traicionarán el uno al otro.
Habrá maquinaciones secretas para destruir la vida. Se verá por
todas partes destrucción, miseria y muerte. Los hombres seguirán las
inclinaciones no sometidas de su tendencia al mal, ya sea heredada
o cultivada...
402 Mensajes Selectos Tomo 3
[479] Los juicios retributivos de Dios vistos en visión—Dios tiene
un depósito de juicios retributivos, que él permite que caigan sobre
todos los que han continuado en el pecado a pesar de la gran luz. He
visto las más costosas estructuras de edificios construidos a prueba
de fuego, pero así como Sodoma pereció en las llamas de la venganza
divina, así estas orgullosas estructuras se convertirán en ceniza. He
visto barcos que cuestan inmensas sumas de dinero luchando contras
las aguas airadas, tratando de capear las olas poderosas. Pero con
todos sus tesoros de oro y plata, y con su carga humana, se hundirán
en la tumba líquida. El orgullo del hombre será sumergido con los
tesoros que ha acumulado mediante el fraude. Dios vengará a las
viudas y los huérfanos que en medio del hambre y la desnudez han
llorado, clamando delante de él por ayuda contra la opresión y el
abuso.
Ha llegado el tiempo cuando habrá en el mundo un dolor que
ningún bálsamo humano puede curar. Los deleitables monumentos
de la grandeza de los hombres se harán polvo aun antes que venga
la última gran destrucción sobre el mundo...
Podremos escapar de los juicios que vienen sobre la tierra, úni-
camente si estamos vestidos con el manto de la justicia de Cristo.—
Carta 20, 1901.
Muchos niños morirán
Antes de mucho nos encontraremos en situaciones estrechas y
difíciles, y muchos de los niños que han venido al mundo serán
tomados por misericordia antes que llegue el tiempo de angustia.—
Manuscrito 152, 1899; véase Conducción del niño, 535-536.
El conflicto final será corto pero terrible
Estamos al borde de acontecimientos grandiosos y solemnes.
Las profecías se están cumpliendo. El último gran conflicto será
corto, pero terrible. Antiguas controversias serán revividas. Surgirán
nuevas controversias. Tenemos una gran obra que hacer. Nuestra
obra ministerial no debe cesar. La última amonestación debe ser dada
al mundo. Hay un poder especial en la presentación de la verdad
La última gran lucha 403
en el tiempo presente. ¿Cuánto tiempo durará? Sólo por un corto [480]
período...
La pregunta de cada uno debe ser: ¿De quién soy yo? ¿A quién
debo lealtad? ¿Está renovado mi corazón? ¿Está reformada mi alma?
¿Están perdonados mis pecados? ¿Serán ellos borrados cuando venga
el tiempo del refrigerio?...
Los profetas escribieron para sus días y para los nuestros—
Los últimos libros del Antiguo Testamento nos muestran obreros
que fueron tomados de entre los trabajadores del campo. Otros eran
hombres de gran capacidad y extenso conocimiento, pero el Señor
les dio visiones y mensajes. Estos hombres del Antiguo Testamento
hablaron de cosas que ocurrían en sus días, y Daniel, Isaías y Eze-
quiel no solamente hablaron de cosas que concernían a ellos y que
entonces eran verdad presente, sino que su visión alcanzó al futuro,
a lo que debía ocurrir en estos últimos días.—Carta 132, 1898.
Cuando os persigan, huid a otro lugar
En algunos lugares donde la oposición es muy pronunciada, las
vidas de los mensajeros de Dios pueden estar en mucho peligro. Es
entonces el privilegio de ellos seguir el ejemplo de su Maestro, e
irse a otro lugar.—Carta 20, 1901.
Dios usa el martirio para traer a muchos a la verdad
Los hombres fieles que rehusaron doblegarse ante la estatua de
oro fueron echados en un horno de fuego, pero Cristo estaba con
ellos allí, y el fuego no los consumió...
Algunos de nosotros seremos puestos ahora en pruebas igual-
mente severas. ¿ Obedeceremos los mandamientos de los hombres
o los mandamientos de Dios? Esta es una pregunta que se les hará
a muchos. Lo mejor que podemos hacer es estar en estrecha comu-
nión con Dios, y si él quiere permitir que seamos mártires por causa
de la verdad, esto puede ser el medio de traer a muchos otros a la
verdad.—Manuscrito 83, 1886.
404 Mensajes Selectos Tomo 3
Cristo está al lado de los santos perseguidos
[481] El alma probada por la tempestad nunca es más afectuosamente
amada por su Salvador que cuando está sufriendo el reproche por
causa de la verdad. Cuando por causa de la verdad tiene que presen-
tarse ante los tribunales [de los] injustos, Cristo está a su lado. Todos
los reproches que caen sobre el creyente humano caen también sobre
Cristo en la persona de sus santos. “Yo le amaré, y me manifestaré a
él”. Juan 14:21. Cristo es condenado de nuevo en la persona de sus
discípulos que creen en él.
Cuando el creyente es encarcelado por causa de la verdad entre
los muros de la prisión, Cristo mismo se manifiesta a él y encanta su
corazón con su amor. Cuando sufre la muerte por causa de Cristo,
Cristo le dice: “Pueden matar el cuerpo, pero no pueden dañar el
alma. Ellos me crucificaron, y si te quitan la vida, me crucifican a
mí de nuevo en la persona de mis santos”.
La persecución no puede hacer más que causar la muerte, pero la
vida es preservada para la gloria y la vida eterna. El poder persegui-
dor puede asumir la autoridad, y ordenar al discípulo de Cristo que
niegue la fe para que preste oído a espíritus seductores y doctrinas
de demonios, invalidando la ley de Dios. Pero los discípulos [de
Jesús] pueden preguntar: “¿Por qué tengo que hacer esto? Yo amo a
Jesús, y nunca negaré su nombre”. Cuando el poder [del hombre]
dice: “Yo te calificaré como un perturbador de la paz”, ellos pueden
responder: “Así calificaron a Jesús, quien era la verdad, y era gracia
y paz”.—Carta 116, 1896.
Hombres de negocios y gobernantes tomarán posiciones
Algunos que pertenecen al grupo de hombres de negocio y los
gobernantes tomarán su posición para obedecer la verdad. El ojo
de Dios ha estado sobre los tales cuando han actuado de acuerdo
con la luz que han tenido, manteniendo su integridad. Cornelio,
un hombre de elevada posición, mantuvo su experiencia religiosa,
andando estrictamente de acuerdo con la luz que había recibido.
Dios tuvo su ojo sobre él, y le envió a su ángel con un mensaje. El
mensajero pasó por alto a los que estaban llenos de justicia propia,
pero llegó a Cornelio, y lo llamó por nombre...
La última gran lucha 405
Esto quedó registrado para beneficio especial de los que viven [482]
en estos últimos días. Muchos que han tenido gran luz no la han [483]
apreciado ni aprovechado como era su privilegio hacerlo. No han
practicado la verdad; y debido a esto, el Señor traerá al redil a los
que han vivido de acuerdo con toda la luz que han tenido. Y los
que han sido beneficiados con oportunidades de entender la verdad
y no han obedecido sus principios, serán vencidos por la tentación
de promoción o progreso propio que Satanás les presenta. Ellos
negarán los principios de la verdad en la práctica, y traerán reproche
sobre la causa de Dios.
Cristo declara que él los vomitará de su boca, y dejará que sigan
su propia forma de obrar con el afán de distinguirse. Este proceder
los hará ciertamente destacar como hombres que son mayordomos
infieles.
La forma en que Dios mide a los que andan en la luz que
tienen—El Señor dará su mensaje a los que han andado de acuerdo
con la luz que han tenido, y los reconocerá como leales y fieles de
acuerdo con la manera de medir de Dios. Estos hombres tomarán el
lugar de los que, teniendo luz y conocimiento, no han andado en el
camino del Señor, sino en la imaginación de sus propios corazones
no santificados.
Estamos viviendo en los últimos días, cuando la verdad debe ser
hablada, cuando debe ser dada al mundo en forma de reproche y
amonestaciones, cualesquiera sean las consecuencias. Si hay algunos
que se ofenden y abandonan la verdad, debemos tener en cuenta que
hubo personas tales que hicieron lo mismo en los días de Cristo...
Las filas no serán disminuidas—Pero hay hombres que reci-
birán la verdad, y éstos ocuparán los lugares que dejaron vacantes
los que se ofendieron y abandonaron la verdad... El Señor obrarâ de
tal manera que los disgustados y descontentos se separarán de los
fieles y leales... Las filas no serán disminuidas. Los que son firmes
y fieles llenarán los lugares dejados por los que se ofendieron y
apostataron...
Muchos valorarán la sabiduría de Dios por encima de toda venta-
ja terrenal, y obedecerán la Palabra de Dios como la norma suprema.
Estos serán guiados a una gran luz. Vendrán al conocimiento de la
verdad, y tratarán de llevar esta luz de la verdad a conocidos suyos
406 Mensajes Selectos Tomo 3
que, a semejanza de ellos, están ansiosos de conocerla.—Manuscrito
97, 1898.
Todos estarán o en el ejército de Cristo o en el de Satanás
[484] Estamos acercándonos a la finalización de la historia de esta
tierra, cuando podrá haber sólo dos bandos, y todo hombre, mujer
y niño estará en uno de estos dos ejércitos. Jesús será el General
de un ejército; Satanás será el dirigente del ejército opositor. Todos
los que están quebrantando y enseñando a otros a quebrantar la ley
de Dios, el fundamento de su gobierno en los cielos y en la tierra,
están comandados por un jefe superior, que los dirige en oposición al
gobierno de Dios. “Los ángeles que no guardaron su dignidad, sino
que abandonaron su propia morada” (Judas 6) son rebeldes contra
la ley de Dios, y enemigos de todos los que aman y obedecen sus
mandamientos. Estos súbditos, con Satanás su dirigente, reunirán
a otros en sus filas usando cualquier medio posible, para fortalecer
sus fuerzas e imponer el cumplimiento de sus demandas.
Por medio de sus engaños y falsedades, Satanás quiere arrastrar,
si fuera posible, a los propios escogidos. Su engaño no es minúsculo.
El tratará de presionar, fustigar, falsificar, acusar y engañar a todos
aquellos a quienes no pueda obligar a darle honor y ayudarlo en
su obra. Su gran éxito reside en mantener confundidas las mentes
de los hombres, conservándolos en la ignorancia respecto de sus
artimañas, porque entonces puede inducir a los desprevenidos, por
así decirlo, con los ojos vendados...
El sábado será el tema de discusión del conflicto final—El
sábado es el tema que probará a todos. Es la línea de demarcación
entre los leales y fieles y los desleales y transgresores. Este es
el sábado que Dios ordenó, y los que aseveran ser observadores
de los mandamientos, los que creen que ellos están ahora bajo la
proclamación del mensaje del tercer ángel, verán la parte importante
que el sábado del cuarto mandamiento tiene en ese mensaje. Es el
sello del Dios vivo. No disminuirán las demandas del sábado para
acomodarlo a sus negocios o conveniencias.—Manuscrito 34, 1897.
Juan describe en el Apocalipsis la unidad de los que viven en
la tierra y que invalidan la ley de Dios. “Estos tienen un mismo
propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia. Pelearán
La última gran lucha 407
contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor [485]
de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y
elegidos y fieles”. Apocalipsis 17:13-14. “Y vi salir de la boca del
dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres
espíritus inmundos a manera de ranas”. Cap. 16:13.
Todos los que exaltan y adoran el falso día de descanso, con-
vertido en ídolo, un día que Dios no bendijo, ayudan al diablo y a
sus ángeles con todo el poder de la habilidad que Dios les dio, el
cual han pervertido para usarlo mal. Inspirados por otro espíritu,
que cegará su discernimiento, no pueden ver que la exaltación del
domingo es totalmente una institución de la Iglesia Católica...
El sábado es el asunto que divide el mundo—El Señor del
cielo permite que el mundo elija a quién quiere tener como su go-
bernante. Lean todos cuidadosamente el capítulo 13 del Apocalipsis,
porque concierne a todo ser humano, grande o pequeño. Todo ser
humano debe decidirse, ora por el Dios verdadero y viviente, quien
ha dado al mundo el monumento conmemorativo de la creación, el
sábado o séptimo día, ora por un falso día de descanso, instituido
por los hombres que se han exaltado por encima de todo lo que se
llama Dios o que se adore, que han tomado sobre sí mismos los atri-
butos de Satanás para oprimir a los leales y fieles que observan los
mandamientos de Dios. Este poder perseguidor hará obligatorio el
culto de la bestia, insistiendo en la observancia del día de reposo que
él ha instituido. Así blasfema contra Dios, sentándose “en el templo
de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios”. 2 Tesalonicenses
2:4.
Los 144.000 libres de engaño—Uno de los rasgos notables en
la presentación de los 144.000 es que “en sus bocas no fue hallada
mentira”. Apocalipsis 14:5. El Señor ha dicho: “Bienaventurado
el hombre... en cuyo espíritu no hay engaño”. Salmos 32:2. Ellos
profesan ser hijos de Dios, y son presentados como siguiendo al
Cordero por dondequiera que va. Aparecen delante de nosotros
como estando en pie sobre el monte Sión, ceñidos para el servicio
santo, vestidos de un blanco manto de lino, que es la justicia de los
santos. Pero todos los que sigan al Cordero en el cielo lo habrán
seguido antes en la tierra, con una obediencia confiada, amante y
dispuesta; lo siguieron no en forma displicente y caprichosa, sino
con toda confianza, lealmente, como el rebaño sigue al pastor...
408 Mensajes Selectos Tomo 3
[486] Satanás hace su esfuerzo final por la supremacía—El mundo
está asociado con las llamadas iglesias cristianas para invalidar la ley
de Jehová. La ley de Dios es puesta a un lado, es pisoteada, y de parte
de todos los que componen el pueblo leal de Dios asciende al cielo
la oración: “Tiempo es de actuar, oh Jehová, porque han invalidado
tu ley”. Salmos 119:126. Satanás está haciendo su último y más
poderoso esfuerzo para conquistar la supremacía; está haciendo su
último gran ataque contra los principios de la ley de Dios. Abunda
una incredulidad desafiante.
Después de que Juan describe en Apocalipsis 16 ese poder obra-
dor de milagros que ha de reunir al mundo para el gran conflicto,
los símbolos son dejados y la trompeta produce una vez más un
sonido certero. “He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el
que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su
vergüenza”. Apocalipsis 16:15.—Manuscrito 7a, 1896.
Cristo se mezclará en las filas en el último conflicto
[487] La obra del Espíritu Santo debe combinarse con el esfuerzo
humano; todo el cielo está empeñado en la tarea de preparar a un
pueblo para estar en pie en estos días finales. El fin está cerca y
necesitamos mantener a la vista el mundo futuro...
En este conflicto final, el Capitán de las huestes del Señor (Josué
5:15) está conduciendo los ejércitos del cielo, mezclándose en las fi-
las y peleando nuestras batallas por nosotros. Tendremos apostasías,
las esperamos. “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros”.
1 Juan 2:19. “Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será
desarraigada”. Mateo 15:13.
El ángel, el poderoso ángel que baja del cielo, iluminará la tierra
con su gloria (Apocalipsis 18:1), mientras clama en forma poderosa
en alta voz: “Ha caído la gran Babilonia”. vers. 2... Perderíamos fe
y valor en el conflicto si no nos sostuviera el poder de Dios.
Toda forma de mal cobrará intensa actividad. Los ángeles malos
unirán sus poderes con los hombres inicuos, y como aquéllos han
estado en constante conflicto y han obtenido experiencia en los
métodos de engañar y batallar, y se han estado fortaleciendo durante
siglos, no se rendirán en el último gran conflicto sin una lucha
La última gran lucha 409
desesperada; y todo el mundo estará de un lado o del otro del asunto [488]
en litigio.
Tendrá lugar la batalla del Armagedón, y ese día no debe encon-
trar a ninguno de nosotros durmiendo. Debiéramos estar completa-
mente despiertos, como vírgenes prudentes que tenemos aceite en
nuestras vasijas y en nuestra lámparas. El poder del Espíritu Santo
debe estar sobre nosotros, y el Capitán de las huestes del Señor estará
a la cabeza de los ángeles del cielo para dirigir la batalla. Solemnes
eventos ocurrirán en el futuro. Sonará una trompeta tras otra; una
copa tras otra serán volcadas en forma sucesiva sobre los habitantes
de la tierra. Escenas de enorme interés están casi sobre nosotros,
y estas cosas serán indicaciones seguras de la presencia de Aquel
que ha dirigido en todo movimiento agresivo, que ha acompañado
la marcha de su causa a través de todos los siglos, y que ha prome-
tido bondadosamente estar en persona con su pueblo en todos sus
conflictos hasta el fin del mundo. El defenderá su verdad. El hará
que ésta triunfe. El está listo para suplir a sus fieles de motivos y
poder de propósito, inspirándoles esperanza y valor en la creciente
actividad cuando el tiempo esté muy cercano.
Una fiera lucha final—Los engaños, las falsedades, las impos-
turas aumentarán. Desde todas partes llegarán clamores de: “Yo soy
el Cristo”, y: “El tiempo está cerca”; pero Cristo dijo: “No vayáis
en pos de ellos”. Lucas 21:8. Habrá una fiera lucha antes de que se
revele a este mundo el hombre de pecado, quién es y cuál ha sido su
obra.
Mientras que el mundo protestante se va haciendo más benigno
y afectuoso con el hombre de pecado (2 Tesalonicenses 2:3), ¿no
ocupará el pueblo de Dios su lugar como ejército aguerrido y valiente
de Jesucristo para hacer frente al conflicto que debe venir, mientras
los hijos del Todopoderoso escondan sus vidas con Cristo en Dios?
La Babilonia mística no se ha abstenido de la sangre de los santos,
¿y no estaremos completamente despiertos y alerta para atesorar los
rayos luminosos que han estado resplandeciendo de la luz del ángel
que ha de iluminar la tierra con su gloria?—Carta 112, 1890.
410 Mensajes Selectos Tomo 3
Nuestras vidas y la preparación final
[489] Dios nos probará—Nuestro Padre celestial nos probará antes
de darnos el bautismo del Espíritu Santo, para ver si podemos vivir
sin deshonrarlo.—Carta 22, 1902.
Todo lo imperfecto en nosotros será quitado—Cuando termi-
nen nuestras faenas terrenales, y Cristo venga por sus hijos fieles,
brillaremos como el sol en el reino de nuestro Padre. Pero antes
de que venga ese tiempo, todo lo que sea imperfecto en nosotros
será quitado. Toda envidia, y celos, y malas sospechas, y todo plan
egoísta, habrán sido eliminados de la vida.—Carta 416, 1907.
Cuando se alcance la perfección de carácter—¿Estamos lu-
chando con todas las facultades que Dios nos dio para alcanzar la
medida de la estatura de hombres y mujeres en Cristo? ¿Estamos
procurando su plenitud, conquistando una altura cada vez mayor,
en procura de la perfección de su carácter? Cuando los siervos de
Dios alcancen este punto, serán sellados en sus frentes. El ángel
registrador declarará: “Consumado es”. Serán completos en él los
que le pertenezcan por creación y por redención.—Manuscrito 148,
1899.
Se nos otorgará el don de una naturaleza más elevada—
Cuando venga Cristo, él tomará a los que han purificado sus almas
por medio de la obediencia a la verdad... Esto mortal será vestido
de inmortalidad, y estos cuerpos corruptibles, sujetos a la enfer-
medad, serán transformados de mortales en inmortales. Entonces
recibiremos el don de una naturaleza más elevada. Los cuerpos
de todos los que purifican sus almas obedeciendo la verdad, serán
glorificados. Ellos habrán recibido y creído plenamente en Cristo
Jesús.—Manuscrito 36, 1906.
Una visión vívida de sucesos futuros
El viernes (18 de enero de 1884) varios oyeron mi voz excla-
mando: “¡mirad, mirad!” Si yo estaba soñando o en visión, no lo
puedo decir. Yo dormía sola.
El tiempo de angustia estaba sobre nosotros. Vi a gente en gran
perplejidad, llorando y orando, rogando por el cumplimiento de las
seguras promesas de Dios, mientras los malos nos rodeaban por
La última gran lucha 411
todas partes, burlándose de nosotros y amenazando con destruirnos. [490]
Ridiculizaban nuestra debilidad, se mofaban de la pequeñez de nues-
tro número, y nos vilipendiaban con palabras calculadas para herir
profundamente. Nos acusaban de tomar una posición independiente
de todo el resto del mundo. Nos habían cortado nuestros recursos,
de manera que no podíamos ni comprar ni vender, y se referían a
nuestra desmedida pobreza y a nuestra condición desgraciada. No
podían ver cómo podríamos vivir sin el mundo. Dependíamos del
mundo, y debíamos ceder a las costumbres, prácticas y leyes del
mundo, o de otra manera salir de él. Si éramos el único pueblo del
mundo a quien el Señor favorecía, las apariencias eran terriblemente
contrarias a nosotros.
Declaraban que ellos tenían la verdad, que los milagros sucedían
entre ellos; que los ángeles del cielo hablaban y caminaban con
ellos; que entre ellos se hacían con gran poder señales y prodigios, y
que éste era el milenio temporal que habían estado esperando por
tanto tiempo. El mundo entero estaba convertido y en armonía con la
ley del domingo, pero este pueblo pequeño y débil estaba desafiando
las leyes de la nación y la ley de Dios, y afirmaban que eran los
únicos justos que había sobre la tierra...
“!Mirad hacia arriba! !Mirad hacia arriba!”—Pero mientras
la angustia dominaba a los leales y fieles que no querían adorar a
la bestia o a su imagen, ni aceptar o reverenciar el día de descanso
convertido en ídolo, Uno dijo: “¡Mirad hacia arriba! ¡Mirad hacia
arriba” Todas las miradas se alzaron, y los cielos parecieron apar-
tarse como un pergamino cuando es enrollado, y así como Esteban
miró los cielos, [así] nosotros miramos. Los burladores nos estaban
vilipendiando y denigrando, y jactándose de lo que harían con noso-
tros si continuábamos obstinados, firmes y leales a nuestra fe. Pero
ahora nosotros estábamos como si escucháramos; observábamos
una escena que sobrepuja cualquier otra cosa.
Allí se mostraba el trono de Dios. Alrededor de él había diez
mil veces diez mil y millares de millares, y junto al trono estaban
los mártires. Entre este número vi a aquellos que hacía tan poco se
hallaban en tan extrema miseria, a los cuales el mundo no conocía,
y odiaba y despreciaba.
La voz dijo: “Jesús, que está sentado sobre el trono, amó tanto al
hombre que dio su vida como sacrificio para redimirlo del poder de
412 Mensajes Selectos Tomo 3
[491] Satanás, y para exaltarlo a su trono. El que está sobre todo poder, el
que tiene la mayor influencia en el cielo y en la tierra, Aquel a quien
toda alma está en deuda por todos los favores que ha recibido, era
manso y humilde de corazón, santo, inocente y puro en vida.
“El fue obediente a todos los mandamientos de su Padre. La
maldad ha llenado la tierra; está contaminada bajo sus habitantes.
Las posiciones elevadas de los poderes de la tierra se han llenado
de corrupción y ruin idolatría, pero ha llegado el tiempo cuando
los justos recibirán la palma de la victoria y el triunfo. Los que
eran considerados por el mundo como débiles e indignos, los que
se hallaban sin defensa contra la crueldad de los hombres, serán
coronados como conquistadores y más que vencedores” se cita a.
Apocalipsis 7:9-17.
Ellos se hallan ante el trono disfrutando los brillantes esplendores
del día eterno, y no como un grupo esparcido y débil, para sufrir por
causa de las pasiones satánicas de un mundo rebelde, que expresa
los sentimientos, las doctrinas y los consejos de los demonios.
Ahora los santos no tienen nada que temer—Fuertes y terri-
bles han llegado a ser los señores de la iniquidad en el mundo bajo
el dominio de Satanás, pero fuerte es el Señor Dios que juzga a
Babilonia. Los justos ya no tienen nada que temer a causa de la
fuerza o el fraude mientras sigan siendo fieles y leales. Alguien más
poderoso que el hombre fuerte y armado actuará como su defensa.
Todo poder y grandeza y excelencia de carácter serán dados a los
que han creído y actuado con firmeza en defensa de las leyes de
Dios.
Otro ser celestial exclamó con una voz dulce y musical: “Ellos
han salido de grande tribulación. Han andado en el horno de fuego
del mundo, calentado intensamente por las pasiones y los caprichos
de los hombres que querían obligarlos a someterse al culto de la
bestia y su imagen, y a ser desleales al Dios del cielo.
“Han venido desde montañas, rocas, cavernas y cuevas de la
tierra; desde celdas, cárceles y secretos concilios; de cámaras de
tortura, de chozas y buhardillas. Han pasado por enconada aflic-
ción, profunda negación de sí mismos y agudos desalientos. No
han de seguir siendo el blanco del ridículo de los hombres malva-
dos. No seguirán siendo considerados viles y tristes por los que los
desprecian.
La última gran lucha 413
“Quitadles las vestimentas viles con que hombres malvados se [492]
han deleitado en vestirlos, dadles nuevos atavíos, mantos blancos de [493]
justicia, y poned una mitra limpia en sus cabezas”.
Aparecen victoriosos en el gran conflicto—Fueron [entonces]
vestidos con ropajes más ricos que los que hayan usado alguna vez
los seres terrenales. Fueron coronados con diademas de gloria como
ojos mortales nunca han contemplado. Han pasado los días de repro-
che, de necesidad, de hambre; las lágrimas quedaron atrás. Entonces
prorrumpen en cánticos, elevados, claros, musicales. Ondean las
palmas de victoria, y exclaman: “La salvación pertenece a nuestro
Dios que está sentado en el trono, y al Cordero”. Apocalipsis 7:10.
¡Ojalá que el Señor nos invista con su Espíritu Santo y nos haga
fuertes en su fuerza! En ese gran día de triunfo supremo y final se
verá que los justos eran fuertes, y que la maldad en todas sus formas
y con todo su orgullo era un fracaso y una derrota débil y miserable.
Nos aferramos entonces a Jesús, confiaremos en él, buscaremos su
gracia y su gran salvación. Debemos escondernos en Cristo, porque
él es escondedero en la tormenta y ayuda presente en el tiempo de la
angustia.—Carta 6, 1884.
Dos filas de ángeles escoltan a los santos en la ciudad de
Dios—El dador de la vida viene para quebrantar las cadenas de
la tumba. Traerá consigo a los cautivos y proclamará: “Yo soy la
resurrección y la vida”. Juan 11:25. Allí está en pie la hueste de
los resucitados. El último pensamiento fue el de la muerte y sus
agonías. Los últimos pensamientos que ellos tuvieron eran acerca
de la tumba, pero ahora proclaman: “¿Dónde está, oh muerte, tu
aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? 1 Corintios 15:55. Las
agonías de la muerte fueron las últimas cosas que sintieron...
Cuando ellos despierten, todos los dolores habrán pasado. “¿Don-
de [está] oh, sepulcro, tu victoria?” Aquí están en pie, se coloca sobre
ellos el toque final de la inmortalidad, y ascienden a encontrarse con
el Señor en el aire. Los portales de la ciudad de Dios giran sobre sus
goznes, y las naciones que han guardado la verdad entran.
Allí están las filas de ángeles a ambos lados, y los redimidos de
Dios caminan entre querubines y serafines. Cristo les da la bienveni-
da y pone sobre ellos su bendición: “Bien, buen siervo y fiel... entra
en el gozo de tu Señor”. Mateo 25:21. ¿Qué es ese gozo? El mira el
trabajo de su alma, y está satisfecho. Para eso trabajamos.
414 Mensajes Selectos Tomo 3
[494] Allí está aquel en cuyo favor intercedimos ante Dios en las horas
de la noche. Allí está aquel con el cual hablamos en su lecho de
muerte, y él aferró su alma indefensa a Jesús. Allí está el que fue un
pobre borracho. Tratamos de fijar sus ojos en aquel que es poderoso
para salvar, y le dijimos que Cristo podía darle la victoria. Aquí
están las coronas de gloria inmortal sobre sus cabezas, y entonces
los redimidos arrojan esas resplandecientes coronas a los pies de
Jesús; y luego, el coro angelical entona la nota de victoria, y los
ángeles, en dos filas, continúan el canto, y la hueste de redimidos se
une en él como si ellos hubieran estado cantando este himno en la
tierra; y en realidad lo han estado haciendo.
Música celestial—¡Oh, qué música! No hay una nota fuera de
lugar. Todas las voces proclaman: “El Cordero que fue inmolado
es digno”. Apocalipsis 5:12. El mira el trabajo de su alma y está
satisfecho. ¿Creéis vosotros que alguien en ese lugar se tomará el
tiempo para contar las pruebas y las terribles dificultades que tuvo?
“De lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento”.
Isaías 65:17. “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos”.
Apocalipsis 21:4.—Manuscrito 18, 1894.
Apéndice A—El conflicto de los siglos edición de
1911
Declaración hecha por W. C. White ante el concilio de la
Asociación General el 30 de octubre de 1911
Dirigiéndose al Concilio, el Pastor W. C. White dijo: [495]
“Es con gran placer como os presento esta declaración con res-
pecto a la última edición inglesa de El conflicto de los siglos.
“Hace más o menos dos años se nos dijo que las planchas de
electrotipo de este libro, que han estado en uso en la Pacific Pres,
en la Review and Herald y en la Sociedad Internacional de Tratados
(Londres), estaban tan gastadas que el libro debía recomponerse y
que debían prepararse nuevas planchas. Esta obra se ha hecho en la
Pacific Press. Se prepararon cuatro series de planchas: una para cada
una de nuestras oficinas: la de Wáshington, la de Mountain View, la
de Nashville y la de Watford.
“En carta que envié a los gerentes de nuestras casas editoras,
escribí lo siguiente, el 24 de julio de 1911:1
“‘Después de pedir el consejo de los ministros, colportores y
otros amigos del libro, pensamos que era conveniente recomponer el
texto de tal manera que la nueva edición correspondiera tan exacta-
mente como fuera posible con la antigua. Y aunque no pudimos usar
exactamente el mismo tipo, el texto se distribuye casi igual página
por página, como los capítulos similares de la edición antigua.
“‘El cambio más notable hecho en la nueva edición es la mejora
en las ilustraciones. Cada uno de los cuarenta y dos capítulos, junto
con el prefacio, la introducción, el índice y la lista de ilustraciones,
tiene una hermosa ilustración como encabezamiento; y han sido
introducidas diez páginas de ilustraciones de página entera, para
tomar el lugar de las que resultaban menos atractivas.
“‘El apéndice de trece notas de la antigua edición, que ocupa-
ba trece páginas, ha sido reemplazado por treinta y una notas que
ocupan doce páginas. Casi todas éstas son notas de referencias, cal-
415
416 Mensajes Selectos Tomo 3
[496] culadas para ayudar al lector estudioso a hallar pruebas históricas de
las declaraciones hechas en el libro.
“‘Las notas biográficas han sido omitidas, y el índice general ha
sido ampliado de doce a veinticuatro páginas, lo cual facilita mucho
localizar los pasajes deseados.
“‘En el cuerpo del libro, la mejora más notable es la introducción
de referencias históricas. En la antigua edición se daban setecientas
referencias bíblicas, pero solamente en unos pocos casos se incluía
alguna referencia histórica a las autoridades mencionadas o referi-
das. En la nueva edición el lector encontrará más de cuatrocientas
referencias de ochenta y cuatro autores y autoridades.
“‘Cuando le presentamos a mi madre el pedido de algunos de los
colportores, en el sentido de que en la nueva edición debían darse no
solamente referencias bíblicas, sino también referencias de los histo-
riadores citados, ella nos instruyó a buscar e insertar las referencias
históricas. También nos instruyó para que verificáramos las refe-
rencias y corrigiéramos cualquier inexactitud que encontráramos; y
donde se hacían citas de pasajes que habían sido traducidos en forma
diferente por distintos traductores, que usáramos la traducción que
resultara más correcta y auténtica.
“‘La búsqueda de los diversos pasajes citados de historiadores ha
sido una tarea laboriosa, y la verificación de los pasajes citados nos
ha inducido a hacer algunos cambios en la fraseología del texto. Esto
se nota especialmente en las citas de History of the Reformation, por
J. Merle D’Aubigné. Se encontró que había seis o más traducciones
al inglés, norteamericanas y británicas, que diferían mucho en su
texto, aunque eran casi idénticas en pensamiento; y en la antigua
edición de El conflicto de los siglos se habían usado tres de las
mismas, de acuerdo con la claridad y la belleza del lenguaje. Pero
descubrimos que solamente una de estas muchas traducciones había
sido aprobada por el autor, y ésta es la que ha empleado la Sociedad
Americana de Tratados en sus últimas ediciones. Por lo tanto, las
citas de D’Aubigné en esta edición de El conflicto se han citado de
acuerdo con esta traducción aprobada.
“‘En unos pocos casos, se han usado algunas citas de historiado-
res, predicadores y escritores modernos en lugar de otros antiguos,
porque tienen más fuerza o porque no hemos podido encontrar el lu-
gar de las anteriores. En cada lugar en que hubo un cambio semejan-
Apéndice A—El conflicto de los siglos edición de 1911 417
te, mi madre ha examinado detenidamente la propuesta sustitución, [497]
y la ha aprobado. [498]
“‘Hallaréis que se han hecho cambios de esta naturaleza en las
pp. 273, 277, 306-308, 334-335, 387, 547, 580-581.
“‘Hay todavía una veintena o más de citas en el libro que hasta
aquí nos ha sido imposible encontrar. Afortunadamente, se relacio-
nan con asuntos acerca de los cuales no hay probabilidad de que
haya seria discusión.
“‘En materia de deletreo, puntuación y mayúsculas, se han intro-
ducido cambios para darle a este libro un estilo uniforme y acorde
con los otros volúmenes de esta serie.
“‘En ocho o diez lugares, se han cambiado referencias relativas
a tiempo por el lapso que ha transcurrido desde que el libro fuera
publicado por primera vez.
“‘En varios lugares, se han cambiado forma de expresión para
evitar que se produjeran ofensas innecesarias. Un ejemplo de esto
se hallará en el cambio de la palabra “Romish” por “Romano” o
“Católico romano”. En dos lugares la frase “divinidad de Cristo”
se cambió por la de “deidad de Cristo”. Y las palabras “tolerancia
religiosa” han sido cambiadas por las de “libertad religiosa”.
“‘Las declaraciones hechas en las páginas 285-287 con relación
al proceder de la Asamblea [Nacional Francesa], en sus decretos
blasfemos contra la religión y la Biblia, se han redactado de tal
manera que muestren que dicha Asamblea hizo a un lado o trató
de anular, y luego restauró, no solamente la Biblia sino también lo
relacionado a Dios y a su culto.
“‘En la nueva edición, el surgimiento del papado en 538, y su
caída en 1798, son mencionadas como su “supremacía” y su “caída”,
en lugar de su “establecimiento” y “abolición”, de la edición antigua.
“‘En cada uno de estos lugares la autora ha considerado y apro-
bado la forma más exacta de expresión.
“‘En las páginas 50, 563, 564, 580-581, y en unos pocos lugares
adicionales donde había declaraciones referentes al papado que los
católicos discuten fuertemente, y que son difíciles de probar por los
libros de historia accesibles, las palabras usadas en la nueva edición
han sido cambiadas, para que las declaraciones estén de acuerdo con
la evidencia que pueda obtenerse fácilmente.
418 Mensajes Selectos Tomo 3
[499] “‘Con respecto a estos pasajes y a otros similares, que pueden
despertar controversias agudas y no provechosas, mi madre a menu-
do ha dicho: “Lo que he escrito con respecto a la arrogancia y a las
pretensiones del papado es cierto. Muchas de las evidencias históri-
cas relativas a estos hechos han sido destruidas conscientemente; sin
embargo, para que el libro sea del mayor beneficio para católicos y
para otros, y para que puedan evitarse innecesarias controversias,
es mejor que todos los párrafos relativos a declaraciones del papa y
pretensiones del papado, se expresen en forma tan moderada que sea
fácil y claro poder probarlas por las historias aceptadas que están al
alcance de nuestros ministros y estudiosos”.
“‘Si oís informes de que alguno de los trabajos hechos sobre esta
última edición fue hecho en contra del deseo de mi madre o sin su
conocimiento, podéis estar seguros de que tales informes son falsos,
e indignos de alguna consideración’”.
Se leyeron y compararon pasajes de la edición antigua y la nueva
para ilustrar la declaración leída, tomándose estos pasajes de la carta
del 24 de julio escrita por el que habla. Entonces el Hno. White dijo:
“Desde que se publicó esta nueva edición, mi madre ha expresado
gran placer al reexaminar y leer todo el libro. Día tras día, al visitarla
por la mañana, ella hablaba de él, afirmando que le gustaba leer de
nuevo el libro, y que estaba contenta de que la tarea que se había
hecho para que esta edición fuera tan perfecta como era posible se
hubiera terminado mientras ella aún vivía y podía dirigir lo que se
hacía.
“Mi madre nunca pretendió ser una autoridad en historia. Las
cosas que ella ha escrito son descripciones instantáneas y otras
presentaciones que le fueron dadas con respecto a los hechos de estos
hombres y a la influencia de estas acciones sobre la obra de Dios para
la salvación de los hombres, con referencia al pasado, al presente
y a la historia futura en su relación con esta obra. En la redacción
de estas visiones ella ha hecho uso de buenas y claras declaraciones
históricas para hacer comprensible al lector las cosas que estaba
tratando de presentar. Cuando yo era apenas un muchacho, la oí que
le leía a mi padre la Historia de la reforma de D’Aubigné. Ella le
leyó a él una gran parte, si no la totalidad de los cinco volúmenes.
Leyó también otras historias de la Reforma. Esto la ayudó a localizar
y describir muchos de los acontecimientos y movimientos que le
Apéndice A—El conflicto de los siglos edición de 1911 419
fueron presentados en la visión. En cierta forma esto es parecido a la [500]
manera en que el estudio de la Biblia la ayuda a localizar y describir
las muchas presentaciones figuradas que le son dadas del desarrollo
del gran conflicto entre la verdad y el error en nuestros días.
“Mi madre nunca ha pretendido inspiración verbal, y no encuen-
tro que mi padre, o los pastores Bates, Andrews, Smith, o Waggoner,
hayan hecho esa declaración. Si hubo inspiración verbal al escribir
sus manuscritos, ¿por qué debía ella añadir o adaptar? Es un hecho
que mi madre a menudo toma uno de sus manuscritos, y lo revisa
cuidadosamente, haciendo adiciones y desarrollando aun más algún
pensamiento.
“La primera edición de este libro se publicó en California en
1884. Cuando se imprimió Spirit of Prophecy, t. 3, hubo algunos
asuntos que no fueron incluidos. Una porción de este material fue
impresa en forma de folleto y puesto en circulación; y se esperaba
que mi madre procediera inmediatamente a aumentar este material
y a publicarlo en forma del volumen 4. Antes de la muerte de mi
padre él había anunciado el libro: Spirit of Prophecy, t. 4.
“Cuando mi madre preparó el tomo 4, tanto ella como los que
habían de trabajar en su publicación tenían en mente el cumplimiento
del plan de mi padre. También creíamos que se había escrito para
el pueblo adventista de los Estados Unidos. Por lo tanto, el asunto
fue reducido con mucha dificultad, de manera que este volumen
apareciera aproximadamente del mismo tamaño que los otros tomos
de la serie.
“Más adelante cuando se halló que el libro podía venderse a
todo el pueblo, los editores tomaron las planchas y prepararon una
edición en papel de mayor tamaño. Se insertaron ilustraciones, y se
hizo el experimento de vender el libro a $ 1,50 (dólar).
“En 1885 mi madre y yo estábamos en Europa, y allí se nece-
sitó hacer la traducción al alemán, al francés, al danés y al sueco.
Cuando mi madre consideraba esta propuesta, decidió hacer algunas
adiciones al texto.
“El contacto que tuvo mi madre con el pueblo de Europa trajo
a su mente veintenas de cosas que había visto y que le habían sido
presentadas en visión durante los años anteriores, algunas de las
cuales le fueron mostradas dos o tres veces, y otras escenas, mayor
cantidad de veces. El que ella pudiera ver lugares históricos y su
420 Mensajes Selectos Tomo 3
[501] contacto con las personas refrescó su memoria con respecto a estas
[502] cosas, y por lo tanto deseó añadir mucho material al libro. Esto se
hizo, y el manuscrito estuvo listo para la traducción.
“Después de nuestro regreso a los Estados Unidos, se hizo otra
nueva edición muy ampliada. En dicha edición no se incluyeron
algunos de los puntos presentados en la primera edición inglesa. La
razón de estos cambios se halla en el hecho de que la nueva edición
tenía el propósito de ser mundialmente distribuida.
“En su ministerio público mi madre ha demostrado capacidad
para seleccionar material del almacén de la verdad, que está bien
adaptado a las necesidades de las congregaciones que estaban delante
de ella; y siempre pensó que, en la selección del material para la
publicación de sus libros, debía mostrarse el mejor juicio al escoger
lo que fuera más adecuado a las necesidades de los que los leyeran.
“Por lo tanto, cuando se presentó la nueva edición de El conflicto
de los siglos en 1888, no se incluyeron aproximadamente 20 páginas
de material—en cierto lugar cuatro o cinco—que resultaron muy
instructivas para los adventistas de los Estados Unidos, pero que no
eran apropiadas para lectores de otras partes del mundo.
“Una gran parte de la investigación hecha para encontrar las
declaraciones históricas usadas en las nuevas ediciones norteameri-
canas y europeas del Conflicto, se hizo en Basilea, donde teníamos
acceso a la gran biblioteca del pastor Andrews, y donde los traduc-
tores tenían acceso a las bibliotecas de las universidades.
“Cuando empezamos con la tarea de revisar este material con
el propósito de dar las referencias históricas, hubo ciertas citas que
no pudimos encontrar. En algunos casos se encontraron otras de-
claraciones que hacían claro el mismo punto en otros historiadores.
Estas se hallaban en libros accesibles en muchas bibliotecas pú-
blicas. Cuando le llamamos la atención a mi madre a citas que no
podíamos encontrar, y le mostramos que había otros párrafos que
hallamos, que presentaban el mismo pensamiento, ella decía: ‘Usa
el material del cual pueda darse una referencia, de manera que el
lector de los libros, si desea hacerlo, pueda ir a la fuente y hallarlo’.
De esa manera algunos datos históricos han sido sustituidos.
“Ahora, con respecto a la declaración de que algunas personas
en Wáshington, u hombres de la Junta de la Asociación General,
han estado haciendo esto o lo otro, correcto o incorrecto, en relación
Apéndice A—El conflicto de los siglos edición de 1911 421
con este libro, es importante que tengáis una declaración clara de [503]
los hechos sobre este asunto.
“Nuestros hermanos de Wáshington y de Mountain View han
hecho solamente lo que les hemos pedido que hicieran. Como se
declaró al comienzo, pedimos consejo a los hombres del Departa-
mento de Publicaciones, a los agentes de colportaje del Estado y a
miembros de los comités de publicaciones, no solamente de Wás-
hington sino también de California, y les he pedido que tengan la
bondad de llamarnos la atención a cualquier pasaje que necesitara
ser considerado en relación con la recomposición del libro.
“Cuando se señaló el hecho de que algunas de las referencias
históricas eran puestas en tela de juicio y desafiadas, les pedimos
que nos dieran una declaración escrita que nos ayudara en nuestra
investigación. Hicieron lo que les hemos pedido y nada más. Todas
las decisiones en cuanto a lo que debía cambiarse, y a lo que debía
imprimirse, palabra por palabra, de la antigua edición, fueron hechas
en la oficina de mi madre, por personas empleadas por ella y que
trabajaban bajo su dirección. Por lo tanto, no hay motivo para que
alguno diga una palabra en contra de los hombres de la Junta de
la Asociación General o de los escritores de Wáshington, o con-
tra el libro, porque algo hubiera sido hecho por los hermanos de
Wáshington o de cualquier otra parte en relación con este libro.
“Estamos muy agradecidos a nuestros hermanos de Wáshington,
y a muchos otros, por los laboriosos y fieles trabajos que han hecho
en forma bondadosa para señalar los pasajes que se prestaran a
ser discutidos por católicos u otros críticos. También estábamos
profundamente agradecidos a nuestros hermanos de Inglaterra y
del continente, así como a los hermanos de Boston, Nueva York y
Chicago, por ayudarnos a encontrar en las grandes bibliotecas, y a
verificar, las citas que eran difíciles de localizar. Ellos han hecho
este trabajo por pedido nuestro, y para ayudarnos en lo que nosotros
pensábamos que debía hacerse. El uso hecho de los resultados de
esta investigación, se ve en las referencias históricas que figuran al
pie de la página y en el Apéndice.
“El Apéndice del libro anterior, como recordaréis, era en parte
explicativo, en parte argumentativo, y en parte apologético; pero no
nos pareció que tales notas seguían siendo necesarias, y las 31 de
la nueva edición son mayormente documentación de declaraciones
422 Mensajes Selectos Tomo 3
históricas que muestran lo correcto de lo que se dice en el libro.
Dejamos aquello que sería de valor para el lector estudioso, a fin de
que tuviera estas referencias para las declaraciones de historiadores
bien conocidos”.
Copia de una carta escrita por el pastor W. C. White:
sanatorio, California, 25 de julio de 1911.
A los Miembros de la
Comisión de Publicaciones
[504] Queridos hermanos:
En la carta que incluyo, escrita a nuestros agentes misioneros
del Estado, he hecho una breve declaración en cuanto a cambios que
aparecen en la nueva edición de El conflicto de los siglos.
Un estudio de estos cambios podría hacer surgir la siguiente
pregunta: “¿Tiene la Hna. White la autoridad y el derecho de hacer
cambios en los escritos que ella ha publicado, ora sea añadiendo u
omitiendo, ora haciendo cambios de cualquier naturaleza en la forma
de expresión, la manera de describir, o el plan del argumento?”
La simple explicación de algunos hechos relativos a la redacción
de sus libros, y a la ampliación y el desarrollo de la historia del gran
conflicto entre Cristo y Satanás, puede por sí misma constituir una
respuesta a esta pregunta.
Generalmente se admite que en los discursos de la Hna. Whi-
te, presentados al público, ella usa gran libertad y sabiduría en la
selección de pruebas e ilustraciones, para hacer que las verdades
reveladas en su visión resulten claras y evidentes en su presentación.
También, el hecho de que seleccione hechos y argumentos que se
adapten al auditorio a quien se dirige. Esto es esencial para lograr
los mejores resultados con su discurso.
Y ella siempre ha creído y enseñado que era su deber usar la
misma sabiduría que emplea en la selección de material para sus
discursos, cuando elige y prepara material para sus libros.
Cuando mi madre estaba escribiendo El conflicto de los siglos, t.
4, de 1882-1884, fue instruida con respecto al plan general del libro.
Se le reveló que podía presentar un bosquejo del conflicto entre
Apéndice A—El conflicto de los siglos edición de 1911 423
Cristo y Satanás como se desarrolló en los primeros siglos de la era [505]
cristiana, y en la gran Reforma del siglo XVI, de tal manera que
preparara la mente del lector para entender claramente el conflicto
que va a tener lugar en los últimos días.
Mientras mi madre estaba escribiendo este libro, muchas de las
escenas le eran presentadas una y otra vez en forma repetida en
visiones nocturnas. La visión de la liberación del pueblo de Dios,
como se presenta en el capítulo 40, se le repitió tres veces; y en
dos ocasiones, una vez en su casa en Healdsburg, [California] y una
vez en el Sanatorio de Santa Elena, los miembros de su familia,
que dormían en piezas vecinas, fueron despertados de su sueño por
su claro y musical clamor: “¡Helos aquí! ¡Helos aquí!” Véase El
Conflicto de los Siglos, 694.
Varias veces pensamos que el manuscrito del libro estaba ya listo
para que trabajara el impresor, y entonces una visión de algún detalle
importante del conflicto le era repetido, y mi madre solía escribir
de nuevo sobre el tema, presentando la descripción en forma más
completa y clara. Así, la publicación se demoró, y el libro aumentó
en tamaño.
Mi madre consideró este nuevo libro como una ampliación del
tema que anteriormente se había publicado bajo el título de Spiritual
Gifts, t. 1 (1858), y que ahora se encuentra en Early Writings, o
sea.—Primeros Escritos, 210-295.
Y a pesar de la instrucción divina con respecto al plan del li-
bro, que lo ha hecho tan útil para el público en general, mi madre
creía que estaba dirigido mayormente al pueblo adventista de los
Estados Unidos. Más tarde, al preparar el libro para una circulación
mayor, ella omitió unas pocas porciones que habían aparecido en
una edición anterior. Ejemplos de éstas pueden encontrarse en el ca-
pítulo titulado “Las asechanzas del enemigo”, páginas 518-530.—El
Conflicto de los Siglos, 572-585.
En sus visiones, las vidas de los patriarcas, la misión y las ense-
ñanzas de Cristo y sus discípulos, y cómo se desarrolló el conflicto
en la iglesia de Cristo, desde su ascensión hasta nuestros días, le
fueron presentados al principio en forma de bosquejo, y fueron re-
dactados en artículos breves y abarcantes como los hallamos en
Primeros escritos.
424 Mensajes Selectos Tomo 3
[506] En años posteriores, un grupo de temas tras otro le fueron mos-
[507] trados en visión repetidamente, y la revelación traía cada vez en
forma más clara los detalles de todo el tema o de algunos de sus
aspectos.
Consecuentemente mi madre escribió y publicó sus visiones del
gran conflicto varias veces, y cada vez en forma más completa.
Lo que se publicó con respecto a la caída de Satanás, la caída
del hombre, y el plan de salvación, en Primeros escritos, ocupó
ocho páginas. Los mismos temas, que se publicaron en Patriarcas y
profetas, ocuparon treinta páginas y de mayor tamaño.
Lo que se publicó en 1858 sobre la vida de Cristo, tal como se
encuentra en Primeros escritos, ocupó cuarenta páginas. Lo mismo,
que se publicó en 1878, llena más de seiscientas páginas de Spirit
of Prophecy, tomos 2 y 3. Y como se publica ahora en El Deseado
de todas las gentes, y en Palabras de vida del gran Maestro, ocupa
más de mil páginas.
En Great Controversy (La gran controversia), t. 4, publicado
en 1885, en el capítulo titulado “Las trampas de Satanás”, hay tres
páginas o más de material que no fueron incluidas en ediciones
posteriores, las cuales fueron preparadas para ser vendidas a las mul-
titudes por nuestros colportores. Es una lectura de las más excelentes
para los observadores del sábado, pues señala la obra que Satanás
hará en persuadir a los ministros populares y a los miembros de
iglesias a ensalzar el descanso del primer día, y a perseguir a los
observadores del sábado. [En forma concurrente se halla también en
Testimonios para los Ministros, 480-483 (1961).]
No se incluyó porque fuera menos verdadero en 1888 que en
1885, sino porque mi madre pensó que no era sabio decir estas
cosas a las multitudes a las cuales el libro sería vendido en los años
futuros...
Con referencia a esto, y a otros pasajes de sus escritos que han
sido admitidos en ediciones posteriores, a menudo ella dijo: “Estas
declaraciones son verdad, y son útiles para nuestro pueblo; pero
para el público en general, para quienes este libro se está ahora
preparando, están fuera de lugar. Cristo dijo a sus discípulos: ‘Tengo
muchas otras cosas que deciros, pero no las podéis soportar ahora’.
Y Cristo enseñó a sus discípulos a ser ‘prudentescomo serpientes y
sencillos como palomas’. Por lo tanto, como es más probable que
Apéndice A—El conflicto de los siglos edición de 1911 425
más almas sean ganadas para Cristo por el libro sin este pasaje que [508]
con él, debe ser omitido”.2]
Con respecto a cambios en formas de expresión, mi madre ha
dicho a menudo: “Las verdades esenciales deben ser presentadas
claramente; pero hasta donde sea posible deben ser dichas con len-
guaje que gane, más bien que con lenguaje ofensivo”.—Carta de W.
C. White, del 25 de julio de 1911.
1[Esta carta es la misma que, con la fecha anotada, fue dirigida a “Nuestros agentes
misioneros de la Asociación General”.]
2Una declaración de Marian Davis.—Los compiladores.
Apéndice B
Declaración de W. C. White hecha a W. W. Eastman,1el 4 de
noviembre de 1912
[509] Me parece, Hno. Eastman, que debemos mantener firme nuestra
confianza en el gran movimiento adventista de 1844, y no debemos
ser fácilmente movidos de las posiciones sostenidas por nuestros
dirigentes en ese movimiento y por los pioneros de nuestra propia
denominación.
Al mismo tiempo, creo que debemos animar a nuestros redacto-
res, a nuestros ministros y a los maestros de nuestras escuelas, y a la
generalidad de nuestros miembros, hasta donde tengan oportunidad
de hacerlo, que estudien cuidadosamente la Biblia y también la his-
toria, de manera que conozcan por sí mismos y puedan probarle a la
gente que no acepta nuestros libros denominacionales como autori-
dad, los puntos que sostenemos como pueblo. Tengo la convicción
de que los que escriben en nuestros periódicos denominacionales
con respecto a la profecía y su cumplimiento deben ser animados
a estudiar en forma profunda y fiel los temas acerca de los cua-
les escriben, y a usar en sus argumentos, referencias y citas de los
historiadores que serán aceptados por los lectores como autoridad.
Puede estar bien que un predicador, al hacer exposiciones bíbli-
cas a sus congregaciones, cite los libros de Daniel y Apocalipsis y
El conflicto de los siglos, y presente párrafos de los mismos como
declaraciones bien hechas de sus opiniones; pero difícilmente sería
sabio que él citara esos libros como historias autorizadas para pro-
bar sus puntos. Yo creo que Ud. discernirá el carácter razonable de
esta proposición. Un presbiteriano que estuviera tratando de probar
la solidez de sus teorías a una congregación de metodistas, no se
esperaría que dependiera mayormente de escritores presbiterianos
para probar sus argumentos, ni que un metodista que estuviera tra-
tando de convencer a bautistas acerca de la solidez de la religión
metodista, pudiera lograr gran éxito si usara escritores metodistas
426
Apéndice B 427
como autoridad. En toda nuestra obra debemos estudiar para seguir [510]
los métodos que sean más efectivos.
Cuando llegamos al asunto de redactar nuestras exposiciones
sobre doctrina o profecía, el escritor debe ejercer aún más cuidado
que el predicador al elegir autoridades que sean aceptadas como
tales por los críticos y por el lector estudioso.
Si es que entendemos bien el asunto, el Hno. ______ ha esta-
do escribiendo artículos sobre profecía y su cumplimiento, en los
cuales utiliza Daniel y Apocalipsis y El conflicto de los siglos co-
mo autoridad para probar sus puntos. Yo considero que esto es un
procedimiento muy pobre. Algunos lectores las considerarán como
verdades establecidas. Otros lectores las aceptarán como verdad,
aunque pongan en tela de juicio la autoridad. Para otros, el uso de
estos libros denominacionales, hecho de esa manera, constituiría
un desafío que se les hace para tratar de probar que hay errores
en los libros así empleados como autoridad. ¿No sería mejor pa-
ra todas las clases si en nuestros sermones y artículos probáramos
nuestros puntos con referencias a autoridades que son generalmente
aceptadas?
Los escritos de Elena G. de White sobre historia
Con respecto a los escritos de mi madre y al empleo que se
hace de ellos como autoridad sobre puntos de historia y cronología,
mi madre nunca ha deseado que nuestros hermanos trataran esos
escritos como una autoridad con respecto a detalles de historia, o
datos históricos. Las grandes verdades reveladas a mi madre con
respecto al conflicto entre el bien y el mal, la luz y las tinieblas, le
han sido dadas de varias maneras, pero mayormente como vistazos
instantáneos de grandes acontecimientos ocurridos en la vida de
los individuos y en la experiencia de las iglesias, en los grupos
de reformadores y en la historia de las naciones. Lo que se le ha
revelado de esta manera lo ha redactado primeramente en forma
breve en el libro Primeros escritos, y luego en forma más amplia en
Spiritual Gifts y en Spirit of Prophecy, y finalmente en los libros de
la serie Conflicto de los siglos.
Cuando mi madre escribió acerca de las experiencias de los
reformadores del tiempo de la Reforma, y del gran movimiento de
428 Mensajes Selectos Tomo 3
[511] 1844, a menudo dio al principio una descripción parcial de algunas
escenas que le fueron presentadas. Más tarde redactó lo mismo
en forma más completa, y de nuevo en forma aún más completa.
He sabido que ella ha escrito sobre un tema cuatro o cinco veces,
y entonces se ha lamentado de no poder disponer de un lenguaje
suficientemente vigoroso para describir el asunto de una manera más
perfecta.
Al escribir los capítulos del conflicto, a veces dio una descripción
parcial de un suceso histórico importante, y cuando su copista, que
estaba preparando los manuscritos para el impresor, averiguó con
respecto al tiempo y al lugar, mi madre le decía que esas cosas
estaban registradas por historiadores competentes, y pedía que se
insertaran las fechas empleadas por esos historiadores. En otras
ocasiones, al escribir lo que se le había presentado, mi madre hallaba
declaraciones tan perfectas de sucesos y presentaciones de hechos
y doctrinas usadas en nuestros libros denominacionales, que ella
copiaba las palabras de estas autoridades.
Cuando se terminó de escribir El conflicto, mi madre nunca pensó
que los lectores lo usarían como autoridad sobre datos históricos
o para empeñarse en una controversia con respecto a detalles de
historia, y ahora cree que no debe ser usado de esa manera. Mi
madre considera con gran respeto la obra de los fieles historiadores
que dedicaron años para estudiar el gran plan de Dios como se lo
presenta en la profecía, y el desarrollo de ese plan como se lo registra
en la historia.
En años pasados, siempre que se encontraron pruebas definidas
de que los escritores de nuestro material adventista no habían logrado
encontrar las pruebas exactas con respecto a detalles, mi madre
decidió corregir aquellas cosas que claramente se descubría que
estaban en error. Cuando era consultada acerca de los esfuerzos que
se hacían para revisar y corregir el buen libro Daniel y Apocalipsis,
ella se ha opuesto a hacer muchos cambios, y ha favorecido siempre
la corrección de las cosas que claramente resultaban ser incorrectas.
Cronología
Me parece que hay peligro en colocar demasiado énfasis en la
cronología. Si hubiera sido necesario para la salvación del hombre
Apéndice B 429
que la cronología del mundo fuera comprendida en forma clara y [512]
armoniosa, el Señor no habría permitido los desacuerdos y las dis-
crepancias que hallamos en los escritos de historiadores bíblicos, y
me parece que en estos últimos días no debe haber tanta controversia
con respecto a fechas.
En cuanto a mí, diré esto: cuanto más estudio la experiencia del
pueblo adventista, tanto más siento que debo honrar y alabar y mag-
nificar la sabiduría del Dios del cielo, que dio a un hombre sencillo
como Guillermo Miller una comprensión de las grandes verdades
de las profecías. Es evidente para todos los que estudien su explica-
ción de la profecía, que aunque él tenía la verdad con respecto a los
aspectos principales, adoptó al principio muchas interpretaciones
inexactas e incorrectas referentes a detalles. Al principio éstas eran
aceptadas por sus asociados; pero Dios levantó a hombres eruditos
que habían tenido mayores oportunidades de estudio que Miller,
y estos hombres, por su estudio de las profecías y de la historia,
encontraron la verdad con respecto a muchos puntos en los cuales la
exposición de Miller era incorrecta.
Uno que estudie esta experiencia desde el punto de vista de la fe
en ese gran movimiento adventista, como se lo presenta en Daniel y
Apocalipsis, y en El conflicto de los siglos, no puede dejar de rego-
cijarse en la bondad de Dios cuando ve cómo él trajo luz y verdad
por medio del estudio de muchos hombres, y me parece que noso-
tros, que amamos la obra que fue edificada sobre ese fundamento,
debemos tratar en forma muy bondadosa, muy considerada y muy
reverente la obra que Dios ayudó a Miller a llevar a cabo.
Haced sólo declaraciones modestas
Pero si pretendemos que Miller y sus asociados tuvieron un [513]
conocimiento perfecto y completo de la verdad en cuanto a la co-
rrespondencia de la historia con la profecía, o si aseveramos que
los pioneros del mensaje del tercer ángel tenían un conocimiento
completo e infalible, y decimos: “Nunca en la historia de esta causa
nos hemos visto obligados a confesar que estábamos en un error”,
en forma innecesaria y poco sabia incitamos la crítica que desple-
gará ante el mundo, de una manera exagerada, la imperfección y
430 Mensajes Selectos Tomo 3
[514] las inexactitudes de algunas de nuestras exposiciones que han sido
[515] corregidas por los resultados de un estudio fiel en años más recientes.
Me parece Hno. Eastman, que hay una gran posibilidad de que
debilitemos nuestra influencia cerrando nuestros ojos al hecho de
que somos todos como niños pequeños que aprendemos día tras
día del gran Maestro, y que tenemos el privilegio de avanzar en
conocimiento y comprensión. Me parece que es mucho más sabio
que convenzamos al mundo de que Dios ha estado dirigiéndonos, y
de que nos está dirigiendo al presentar de vez en cuando evidencias
irrebatibles de la solidez de nuestra posición, por medio de una clara
presentación de la correspondencia de la profecía con la historia,
y por el uso de una información histórica que el mundo no podría
cuestionar, en vez de hacer esfuerzos para probar que las posiciones
que hemos sostenido el año pasado o hace diez o veinte o treinta
años eran infalibles e incambiables.
Con respecto a los escritos de mi madre, tengo una evidencia
abrumadora y una gran convicción de que son descripciones y una
delineación de lo que Dios le ha revelado en visión; y donde ella ha
seguido la descripción de los historiadores o la exposición de escri-
tores adventistas, creo que Dios le ha dado discernimiento para usar
lo que es correcto y lo que está en armonía con la verdad referente
a todos los asuntos esenciales para la salvación. Si se encontrara
mediante un estudio fiel, que ella siguió algunas exposiciones de la
profecía que en algunos detalles de fechas no podemos armonizar
con nuestra comprensión de la historia secular, esto no disminuiría
mi confianza en sus escritos como un todo, más de lo que mi confian-
za en la Biblia resultaría disminuida por el hecho de que no pueda
armonizar muchas de las declaraciones referentes a cronología.
1[Secretario (Director) del Departamento de Publicaciones de la Unión del Sudoeste
(EE. UU.).]
Apéndice C
W. C. White escribe a L. E. Froom,1el 8 de enero de 1928.
Querido Hno. Froom: [516]
El correo me trajo ayer su carta del 3 de enero. En ella Ud. hace
algunas preguntas que requieren una respuesta de mi parte.
Ud. se refiere al recuerdo de una conversación que tuvo conmigo
en la cual cree que yo hice la observación de que mi madre dijo con
referencia a algunos de sus escritos: “Mi obra será una preparación;
y la obra suya será darle los últimos retoques”.
No recuerdo haber oído jamás a mi madre hacer una declaración
semejante, y no creo que ninguno de sus ayudantes nunca la oyera
hacerla. El pensamiento de hacer surgir una declaración similar no
está en armonía con sus ideas en cuanto a su obra y a la de sus
copistas y secretarias.
Hay una declaración que yo he hecho a varios de nuestros obre-
ros dirigentes, de la cual podría haberse derivado el pensamiento
expresado por Ud. Les he dicho que en los primeros días de nuestra
obra, mi madre había escrito un testimonio dirigido a un individuo
o a un grupo, que contenía información y consejo que sería valioso
para otros, y los hermanos le estaban preguntando cómo debía usarse
ese escrito. Ella le dijo a mi padre a menudo, y a veces a él y a sus
asociados: “Yo he hecho mi parte. He redactado lo que el Señor me
ha revelado. Ahora os toca a vosotros decir cómo debe ser usado”.
Ud. verá fácilmente que semejante declaración era muy razo-
nable. Mi padre y sus asociados estaban en contacto con todos los
problemas que pertenecían a la causa de la verdad presente, que des-
de entonces se ha desarrollado en la obra de la Asociación General;
y era una provisión sabia del cielo que ellos compartieran la respon-
sabilidad de decir cómo y de qué manera los mensajes debían ser
usados, y a quiénes debían entregarse para beneficio de las personas.
Ud. parece pensar que si hubiera una declaración semejante a la
cual se refirió en su carta, sería de beneficio para algunos de nuestros
431
432 Mensajes Selectos Tomo 3
[517] hermanos. Yo no comprendo cómo los beneficiaría. Posiblemente
Ud. me lo pueda aclarar.
En cuanto a los dos párrafos que se encuentran en Spiritual Gifts
y también en Spirit of Prophecy con respecto a la amalgamación2
y a la razón por la cual no fueron incluidos en libros posteriores, y
la cuestión relativa a quién asumió la responsabilidad de sacarlos,
yo puedo hablar con perfecta claridad y seguridad: fueron sacados
por Elena G. de White. Nadie que estuviera relacionado con su obra
tenía autoridad alguna sobre tales cuestiones, y yo nunca escuché
que alguien le ofreciera consejo en cuanto a este asunto.
En todas las cuestiones de esta naturaleza, Ud. puede establecer
como algo seguro, que la Hna. White era la responsable de sacar o
agregar asuntos de esta índole en ediciones posteriores de sus libros.
La Hna. White no solamente tenía un buen juicio basado en
una comprensión abarcante y clara de las condiciones y de las con-
secuencias naturales de publicar lo que ella escribió, sino que a
menudo tenía directa instrucción del ángel del Señor con respecto a
lo que debía omitirse y lo que debía añadirse a nuevas ediciones...
Considere por unos pocos momentos el capítulo de la primera
edición de El conflicto de los siglos, t. 4, publicado por la Pacific
Press en 1884. En el capítulo 27 (33), “Las asechanzas del enemigo”,
Ud. halla que se omitieron cuatro páginas de la última parte de ese
capítulo en las ediciones posteriores de El conflicto. Estas cuatro
páginas se encuentran en Testimonios para los Ministros, 472-475.
La información contenida en estas cuatro páginas es muy valiosa
para los adventistas del séptimo día, y era muy apropiado incluirla
en la primera edición de El conflicto, t. 4, libro que cuando fue
publicado era igual que los demás tomos, considerados como un
mensaje especialmente para los adventistas del séptimo día, y para
[todo] el pueblo cristiano que simpatizaba con ellos en creencias y
propósitos.
Pero cuando se decidió que Great Controversy (La gran con-
troversia), t. 4, se publicara de nuevo en forma apropiada para la
circulación general como libro de colportaje, Elena G. de White
sugirió que esas páginas fueran dejadas a un lado, pues era probable
que los pastores de iglesias populares que leyeran tales declaraciones
se enfadaran y lucharan en contra de la circulación del libro.
Apéndice C 433
¿Por qué nuestros hermanos no estudian el misericordioso trato [518]
de Dios con nosotros al impartirnos información destinada a nuestro
pueblo por medio del espíritu de profecía en sus aspectos hermosos,
armónicos e instructivos, en lugar de escoger, y criticar, y disecar,
tratando de dividirlo en pequeños bloques de concreto para ensam-
blar, como los que compramos para nuestros niños como juego,
[rompecabezas], y entonces pedimos que algún otro los acomode de
tal manera que forme una figura que les agrade, y que dejen afuera
pequeñas partes de la figura total que a ellos no les gustan? Oro al
Señor que nos dé paciencia y dirección para hacer lo que podemos
hacer para ayudar a los tales a ver la hermosura de la obra de Dios.
Ud. se refiere a otras cartas que contienen preguntas que yo no
he contestado. Espero entrar en ellas pronto, pero no esta mañana.
Fraternalmente,
W. C. White
Carta de W. C. White a L. E. Froom, del 9 de enero de 1928
Querido Hno. Froom,
Después de que le escribí ayer, encontré su carta del 22 de di-
ciembre. En ella Ud. me dice que durante dos años enteros ha estado
animando al pastor Daniells a preparar un libro sobre el espíritu de
profecía, pero no me ha dicho qué respuesta le ha dado él a esta
sugestión.
Con respecto a las declaraciones que han sido publicadas por el
pastor Loughborough, Ud. habla de la impresión ejercida sobre él
por las manifestaciones físicas e íntimas, y dice que estas cosas no
lo convencen a Ud.
Estoy plenamente con Ud. en que la gran prueba de la mano
divina en el don que Dios ha dado a la iglesia remanente está en
la evidencia interna de los escritos mismos. Sin embargo, debo
creer que en las manifestaciones físicas que han acompañado la
concesión de luz y revelación, hay algún verdadero valor, de otra
manera Dios no las habría dado. Por otra parte, me relaciono con
una gran cantidad de personas fervientes, sinceras y preciosas a la
vista del Señor, que consideran estas manifestaciones como algo
de seria importancia, y testifican de que su fe ha sido grandemente
434 Mensajes Selectos Tomo 3
[519] fortalecida por un conocimiento claro de los métodos adoptados por
[520] nuestro Padre celestial para la confirmación de los que habrían de
recibir la luz que él les ha dado.
Ud. se refiere a la pequeña declaración que yo le envié en cuanto
a la inspiración verbal. Esta declaración, hecha por el congreso
de la Asociación General de 1883, está en perfecta armonía con
las creencias y las posiciones de los pioneros de esta causa, y era,
yo creo, la única posición tomada por todos nuestros ministros y
maestros hasta que el profesor [W. W.] Prescott, director del colegio
de Battle Creek, presentó de una manera muy enfática otro punto de
vista: la opinión sostenida y presentada por el profesor Gausen.3 La
aceptación de esa opinión por parte de los estudiantes del colegio de
Battle Creek y muchos otros, incluyendo al pastor Haskell, ha hecho
surgir en nuestra obra innumerables preguntas y perplejidades, y van
en aumento.
La Hna. White nunca aceptó la teoría de Gausen con respecto a
la inspiración verbal [o sea palabra por palabra], ora sea aplicada a
su propia obra, ora fuera aplicada a la Biblia.
Ud. dice que en su esfuerzo por tener una comprensión leal y
racional del trasfondo de este don maravilloso, ha estado tratando de
obtener la información con respecto a varias personas que ayudaron
a la Hna. White en la fase literaria de su obra.
Tengo la convicción, Hno. Froom, de que nunca obtendrá luz con
respecto al trasfondo del don del espíritu de profecía estudiando las
características y las calificaciones de los fieles copistas y correctores,
a los cuales la Hna. White llamó para que la ayudaran a preparar
para la publicación, artículos que aparecerían en nuestros periódicos
y capítulos de sus libros.
El fundamento para establecer la fe en los mensajes que Dios
ha enviado a su pueblo, se encontrará en forma mucho más fácil
en el estudio de la manera en que Dios trató con sus profetas en
siglos pasados. Me parece que el estudio de la vida y las labores y
los escritos de San Pablo ayudan más, y son más iluminadores, que
ninguna otra clase de estudio que podamos sugerir; y yo no creo
que podríamos obtener gran ayuda al establecer confianza en los
escritos de Pablo estudiando una lista de sus ayudadores y la historia
y las experiencias de ellos. Es fácil para mí creer que Jeremías fue
dirigido por Dios en la selección que hizo de Baruc como copista;
Apéndice C 435
también Pablo tuvo sabiduría divina al elegir a los que iban a ser sus [521]
amanuenses de vez en cuando, de acuerdo con sus necesidades.
Yo creo que la Hna. Elena G. de White tuvo la dirección divina
para elegir a las personas que actuarían como copistas y las que
ayudarían a preparar artículos para nuestros periódicos y capítulos
para nuestros libros.
Estoy bien relacionado con las circunstancias que la indujeron a
seleccionar a algunos de estos obreros, y sé del ánimo directo que
ella recibió con respecto a sus calificaciones y su confiabilidad para
tal obra. También sé de casos en que ella fue inducida a instruir
y decir palabras de cautela, y a veces a despedir a algunos de sus
empleados que carecían de espiritualidad, y por lo tanto estaban
descalificados para un servicio satisfactorio. En cuanto a esto el
pastor Starr podría darle a Ud. un capítulo interesante referente a la
experiencia de la Hna. White con la Srta. Fanny Bolton; y yo podría
hablarle de una circunstancia por la cual ella se separó de su propia
sobrina, Mary Clough, a quien apreciaba mucho.
En la primera parte de la década de 1860, la Hna. White no tenía
ayuda, con excepción de su esposo, quien solía escucharla mientras
leía capítulos de manuscritos, y le sugería correcciones gramaticales.
Como niño pequeño recuerdo que presencié circunstancias como
ésta: el pastor White, cansado, estaba recostado en el sofá, y la Hna.
White traía un capítulo escrito para Spiritual Gifts y se lo leía; y él le
sugería, como dije antes, correcciones gramaticales. Artículos para
los Testimonies eran tratados de una manera similar.
Además de unos pocos testimonios que fueron impresos, muchos
testimonios personales eran enviados a individuos, y a menudo la
Hna. White les escribía diciendo: “No tengo a nadie para que me co-
pie este testimonio. Por favor haga una copia para Ud. y devuélvame
el original”. Como resultado de este método de trabajo, tenemos en
nuestro archivo de manuscritos muchos de los primeros testimonios
escritos con la propia letra de la Hna. White.
En la primera parte de la década de 1860, la Hna. Lucinda
M. Hall actuó como ama de llaves de la Hna. White, y también
como secretaria, y a veces como compañera de viaje. Era tímida,
pero metódica, y solamente corregía los errores gramaticales más
evidentes. En 1862, la Hna. Adelia Patten se relacionó con la familia
436 Mensajes Selectos Tomo 3
[522] White, y hacía copias para la Hna. White. Más tarde ella trabajó en
la Review and Herald.
En el otoño de 1872 la Hna. White visitó Colorado y llegó
a conocer a su sobrina Mary C. Clough, y durante los años 74,
75 y 76, la Srta. Clough la ayudó a preparar copias para Spirit of
Prophecy, t. 2 y 3. También acompañó al pastor White y señora en
los trabajos de los congresos campestres, y actuó como reportera
para la prensa pública. Tal ocupación hizo que fuera la primera
agente de publicidad regularmente empleada por la denominación, y
puede ser considerada como la abuela de nuestro Departamento de
Publicidad.
Su experiencia como periodista, la confianza [presunción] que
obtuvo de esta manera, y el encomio que se hacía de su trabajo, la
descalificaron para la tarea delicada y santa de ser una correctora de
artículos para la Review y de capítulos para el Great Controversy (El
gran conflicto). En una visión que se le presentó a la Hna. White, ella
y Mary estaban observando maravillosos desarrollos que ocurrían
en el cielo. Estos significaban mucho para la Hna. White, pero para
Mary parecían no significar nada; y el ángel dijo: “Las cosas espiri-
tuales deben ser discernidas espiritualmente”; y entonces instruyó a
la Hna. White a que despidiera a su sobrina como su correctora.
Durante los años 68, 69 y 70, varias personas fueron empleadas
por la Hna. White para hacer copias de sus testimonios. Entre éstas
se hallaban la Srta. Emma Sturgess, que más tarde llegó a ser la
señora de Amos Prescott; la Srta. Anna Hale, que más tarde fue la
esposa de Irwin Royce, y otras, cuyos nombres no recuerdo ahora.
Después de la muerte del pastor [Jaime] White en 1881, la Hna.
White empleó a la Hna. Marian Davis. Ella había sido por algunos
años una correctora de pruebas en la Review and Herald, y la Hna.
White recibió la seguridad, por medio de una revelación de que la
Hna. Davis sería una ayudante exacta y fiel. Más tarde la Hna. Elisa
Burnham fue empleada por la Hna. White, y en una ocasión la Sra.
B. L. Whitney y Fanny Bolton fueron empleadas en Battle Creek
como ayudantes, cuando había mucho trabajo para hacer. La Hna.
Davis estuvo con la Hna. White en Europa en 1886 y 1887. Fue
también la principal ayudante de la Hna. White en Australia.
Apéndice C 437
Cuando la obra en Australia creció, la Hna. Burnham fue llamada [523]
para asistir en la corrección de los libros, y Maggie Hare y Minnie [524]
Hawkins fueron empleadas como copistas.
Me olvidé de mencionar que durante los años en que la Hna.
White estaba en Healdsburg (California), la Hna. J. I. Ings hizo
muchas copias de testimonios y de manuscritos.
En una ocasión, mientras estábamos en Australia, se propuso
que Special Testimonies to Ministers (Special Testimonies, Serie A),
publicado y distribuido por medio del pastor [O. A.] Olson4 en la
primera parte de la década del 90, fuera reimpreso, y el material se
clasificara por temas. Mientras esto estaba en consideración, ocurrió
que el pastor W. A. Colcord, que una vez había sido secretario de
la Asociación General y por muchos años un escritor importante
sobre tópicos de libertad religiosa, no tenía empleo, y por pedido
mío la Hna. White lo ocupó para tomar los testimonios especiales
y clasificarlos por temas para su nueva publicación. Pasó varias
semanas en este trabajo, y recibía su salario de la Hna. White; pero
la obra nunca lo empleó. Si bien recuerdo, esta fue toda su relación
con el trabajo literario de ella.
La última obra hecha por la Hna. Davis fue la selección y el
arreglo del material usado en el Ministerio de curación.
El pastor C. C. Crisler ayudó a la Hna. White a seleccionar y
arreglar el material que aparece en Hechos de los apóstoles y en
Profetas y reyes.
Este bosquejo de la obra y los obreros empleados no pretende
ser completo. Ni yo ni ninguno de los ayudantes de la Hna. White
consideramos jamás que el personal que la ayudaba tenía un interés
básico para los lectores de sus obras. Ella era la que escribía los
libros. Escribió en forma completa. Siempre había dificultades entre
ella y los que publicaban los libros en cuanto a la cantidad de material
que debía utilizarse. La Hna. White estaba más contenta cuando
un tema era presentado en forma bien amplia, y los impresores
siempre ejercían presión para que ella condensara el material o lo
abreviara, de tal manera que el libro no fuera demasiado grande.
Consecuentemente, después que se prepararon importantes capítulos
para el impresor, y a veces después que estos fueron mandados a la
imprenta, una nueva presentación del tema solía ser recibida por la
Hna. White, y entonces escribía material adicional e insistía en que
438 Mensajes Selectos Tomo 3
[525] éste fuera incorporado. Esta experiencia se aplicó mayormente al
libro Great Controversy (La gran controversia), t. 4.
Una dificultad similar en cuanto a la cantidad de material prepa-
rado para El Deseado de todas las gentes fue solucionada, en parte,
al eliminar algunas porciones que fueron usadas en Palabras de vida
del gran Maestro y en el Discurso maestro de Jesucristo.
En cuanto a la lectura de las obras de autores contemporáneos
durante el tiempo de la preparación de estos libros, hay muy poco que
decir, porque cuando la Hna. White se hallaba totalmente empeñada
en escribir, tenía muy poco tiempo para leer. Antes de escribir su
obra sobre la vida de Cristo, y durante el tiempo en que lo hizo,
hasta cierto punto, leyó de las obras de Hanna, Fleetwood, Farrar y
Geikie. Nunca supe que leyera de Edersheim.5 De vez en cuando se
refería a Andrews, en forma particular con referencia a cronología.
¿Por qué leía ella algunos de estos libros? Los grandes aconte-
cimientos del conflicto de los siglos, como se presentan en la serie
Conflicto, le fueron presentados en parte, en muchas diferentes opor-
tunidades. En la primera presentación le fue dado un breve bosquejo,
como se presenta en la tercera sección del libro que ahora se llama
Primeros escritos.
Más tarde, los grandes acontecimientos de la época patriarcal
y la experiencia de los profetas le fueron revelados en la forma en
que aparecen en sus artículos en Testimonies for the Church, y en
su serie de artículos publicados en años posteriores en la Review,
Signs of the Times y en el Southern Watchman. Estas series, como
Ud. recordará, tratan en forma plena de la obra de Esdras, Nehemías,
Jeremías y otros profetas.
Los grandes acontecimientos ocurridos en la vida de nuestro
Señor le fueron presentados en escenas panorámicas, así como tam-
bién las otras porciones de El gran conflicto. En unas pocas de estas
escenas se le presentó claramente la cronología y la geografía; pero
en la mayor parte de la revelación, las escenas instantáneas, que eran
excesivamente vívidas, y las conversaciones y controversias que ella
escuchó y que le fue posible narrar, no estaban dentro del punto de
vista geográfico o cronológico, y fue dejada para que estudiara la
Biblia, la historia y los escritos de hombres que habían presentado
la vida de nuestro Señor, para que obtuviera la conexión cronológica
y geográfica.
Apéndice C 439
Otro propósito perseguido por la lectura de la historia y el libro [526]
titulado Life of Our Lord,6 y Life of St. Paul, fue que al hacerlo recor-
dó vívidamente escenas presentadas claramente en visión, pero que
durante el transcurso de los años, a través de su laborioso ministerio,
palidecieron en su memoria.
Muchas veces en la lectura de Hanna, Farrar, o Fleetwood, trope-
zaba con una descripción o una escena que le había sido vívidamente
presentada, que había olvidado, pero que ahora podía describirla
detalladamente en forma más abarcante de lo que había leído.
A pesar de todo el poder que Dios le había dado para presentar
las escenas de la vida de Cristo y de los apóstoles, así como de
sus profetas y reformadores, de una manera más poderosa y más
significativa que otros historiadores, no obstante ella sentía más
agudamente los resultados de su falta de preparación escolar. Se
admiraba del lenguaje en que otros escritores habían expuesto a sus
lectores las escenas que Dios le había presentado a ella en visión, y
encontró que era tanto un placer como una conveniencia y economía
de tiempo utilizar el lenguaje de ellos, en forma total o parcial,
para presentar las cosas que sabía por revelación, y que anhelaba
transmitir a sus lectores.
En muchos de los manuscritos que provenían de sus manos
se usaban comillas. En otros casos, éstas no se empleaban; y su
hábito de usar partes de sentencias halladas en escritos ajenos, y
de completar una parte con su propia redacción, no se basaba en
ningún plan definido, ni fue cuestionado por sus copistas o ayudantes
literarios hasta más o menos 1885, y en lo sucesivo.
Cuando algunos críticos señalaron este detalle de sus obras co-
mo una razón para dudar del don que le había permitido escribir,
ella les prestaba poca atención. Más tarde, cuando se presentó la
queja de que esto era una injusticia para otros publicadores y escri-
tores, ella hizo un cambio decidido: un cambio con el cual Ud. está
familiarizado.
Yo creo, Hno. Froom, que no puedo declarar con suficiente fre-
cuencia el hecho de que la mente de la Hna. White era agudamente
activa con referencia al contenido de los artículos publicados en
nuestros periódicos y a los capítulos de sus libros, y que ella tenía la
ayuda del cielo, y era notablemente aguda para descubrir cualquier
error hecho por los copistas o por los correctores. Esta condición
440 Mensajes Selectos Tomo 3
[527] prevaleció durante todos sus años activos, antes de la muerte de su
esposo y después de esto, durante su ministerio en Europa y Austra-
lia, y en la mayor parte de sus años pasados en los Estados Unidos
después de que regresó de Australia.
En los años finales su supervisión no era tan abarcante, pero fue
maravillosamente bendecida con su inteligencia para dirigir en algún
asunto previamente escrito que estaba siendo utilizado en sus últimos
años, y en señalar los temas que necesitaban ser destacados y los
que podían pasarse por alto, mientras nosotros continuábamos con
la tarea de hacer las abreviaciones de sus libros grandes, preparando
manuscritos para que fueran traducidos a idiomas extranjeros.
Léale por favor esta declaración al pastor Daniells, y si Ud. ob-
serva que en mi apresuramiento he pasado por alto algunos puntos
en que podría ser mal entendido, por favor señálemelo, y deme la
oportunidad de fortalecer el tema antes de que sea puesto por Ud.
ante otros hermanos.
Con saludos cristianos,
W. C. White
Carta de W. C. White a L. E. Froom,7del 13 de diciembre de
1934
[528] Querido Hno. Froom,
Tengo en mis manos su carta de diciembre 3. Las preguntas que
Ud. hace son muy abarcantes y más bien difíciles de contestar.
Es un hecho que durante mis treinta o más años de asociación
con Elena de White he tenido la más completa confianza en su
ministerio. Yo sé que ella recibió revelaciones de Dios que fueron
de un valor incalculable para la iglesia y para el mundo. No entré
tan plenamente, como algunos hermanos quisieran, en un análisis
de las fuentes de información que le permitieron escribir sus libros.
La estructura del gran templo de la verdad, sostenida por sus
escritos, le fue presentada claramente en visión. En algunos aspectos
de esta obra se le dio información detallada. En cuanto a algunos
aspectos de la revelación, tales como rasgos de cronología profética,
los relacionados con el ministerio en el santuario y los cambios que
ocurrieron en 1844, el asunto le fue presentado muchas veces y en
Apéndice C 441
detalle, y esto le permitió hablar muy claramente y en forma muy [529]
positiva con respecto a los pilares fundamentales de nuestra fe.
En algunos de los asuntos históricos que fueron desarrollados
en Patriarcas y profetas y en Hechos de los apóstoles, así como
en El conflicto de los siglos, los grandes bosquejos le fueron dados
en forma muy clara y sencilla; y cuando ella comenzó a escribir
acerca de estos tópicos, tuvo que estudiar la Biblia y la historia para
conseguir fechas y relaciones geográficas, y para perfeccionar su
descripción de los detalles.
Elena de White era una lectora rápida, y tenía muy buena memo-
ria. Las revelaciones que había recibido le permitían abarcar temas
con respecto a los cuales ella había leído de una manera amplia.
Esto la capacitaba para seleccionar y apropiarse de lo que era cierto,
y descartar lo que era falso o dudoso.
Ella leyó en forma diligente el libro History of the Reformation
of the Sixteenth Century (Historia de la Reforma del siglo XVI).
Una gran parte de la historia de D’Aubigné se la leyó en voz alta
a mi padre. Era una lectora interesada en las revistas religiosas, y
durante los muchos años que Uriah Smith fue redactor de la Review,
era su costumbre pedirle que después de que hubiera hecho uso
de las publicaciones religiosas se las enviara; gastaba una porción
de su tiempo en repasarlas y en seleccionar cosas preciosas que a
veces aparecían en la Review. De este material ella también reunía
información referente a lo que pasaba en el mundo religioso.
Con respecto al estudio de libros, después de que se concluyó la
construcción del edificio de ladrillo para la Review and Herald, la
gran sala que daba frente al norte, en el segundo piso, le fue asignada
al pastor White y a su señora como su oficina editorial y lugar para
escribir. En esta sala estaba la biblioteca de la Review and Herald. El
pastor White hizo referencia a esto en sus escritos. Elena de White
seleccionaba de esta biblioteca los libros que consideraba útiles para
leer.
Era notable cómo en sus lecturas y en el examen de los libros
su mente era dirigida a los volúmenes más útiles y a los pasajes que
eran de mayor ayuda. De vez en cuando le mencionaba a mi padre,
y en mi presencia, su experiencia al ser guiada en el examen de un
libro que nunca había visto antes, y abrirlo en ciertos pasajes que la
ayudaban a describir lo que ella ya había visto y deseaba presentar.
442 Mensajes Selectos Tomo 3
[530] Supongo que el libro Memoirs (Memorias) de Bliss estaba en
esta biblioteca, pero no tengo conocimiento de si ella lo leyó o no.
Nunca la oí mencionar ese libro en relación con su obra.
Las notas explicativas que se hallan en los libros grandes de
colportaje, fueron escritas por ella misma en algunos casos, pero la
mayor parte fueron redactadas por J. H. Waggoner, Uriah Smith y
M. C. Wilcox, junto con Marian Davis.
Ud. pregunta si Jaime White le traía a Elena de White libros,
cuya lectura la ayudaría en sus escritos. No recuerdo ninguna cosa
semejante. Me acuerdo que de vez en cuando ella traía pasajes
interesantes que había estado leyendo, y se los presentaba a su
esposo.
Ud. pregunta si los ayudantes le traían declaraciones para que
ella las considerara, pasajes que ellos pensaban que la auxiliarían en
sus escritos. Nada de esto ocurrió antes de la composición de Great
Controversy, t. 4, en Healdsburg, en 1883 y 1884. Después ocurrió
esto de vez en cuando, pero en relación con detalles menores.
Cuando estábamos en Basilea, en 1886, tuvimos un incidente
muy interesante con un grupo de traductores. Nos dimos cuenta
que nuestros hermanos de Europa tenían muchos deseos de que se
tradujera Great Controversy, t. 4, al francés y al alemán...
Para proporcionar este libro al público francés, el pastor Au
Franc fue empleado como traductor y preparó veinte o más capítulos
con lo que él consideraba la mejor clase de francés. Pero no todos
estaban satisfechos con su traducción, y el pastor Jean Vuilleumier
fue empleado para traducir y tradujo una media docena de capítulos
adicionales.
Con respecto al alemán, se hicieron tres tentativas de traducción.
El profesor Kuhns, Madam Bach y Henry Fry eran los traductores.
¿Qué debíamos hacer? Varias personas se unieron para desapro-
bar cada una de estas traducciones, y fue difícil encontrar más de
dos personas que dieran un buen informe de cada una de ellas.
El pastor Whitney, gerente de la oficina de Basilea, reconoció el
hecho de que los escritos de la Hna. White eran difíciles. Las figuras
de lenguaje eran en algunos casos imperfectamente comprendidas
por los traductores, y en algunos casos, donde eran comprendidas,
los traductores no conocían la fraseología religiosa de su propio
idioma suficientemente bien como para traducir correctamente.
Apéndice C 443
Finalmente se arregló un procedimiento. Cada mañana a las nue- [531]
ve, dos de los traductores alemanes, dos de los traductores franceses,
el pastor Whitney, la Hna. Davis y yo mismo nos reuníamos en la
sala editorial, y leíamos y comentábamos un capítulo tras otro del
libro en inglés. Los traductores, al reconocer un pasaje difícil, deja-
ban de leer y discutían entre ellos mismos las palabras que usarían
en francés y en alemán. Frecuentemente el pastor Whitney detenía
la lectura, y decía: “Juan, ¿cómo traduciría Ud. esto?” Entonces se
dirigía al pastor Au Franc, y le decía: “¿Está Ud. de acuerdo con
esto?” Si se daba cuenta de que no entendía en forma completa
el texto en inglés, la Hna. Davis y el Hno. Whitney discutían su
significado, y entonces los traductores proponían otra traducción.
Cuando llegamos a los capítulos que se relacionan con la Re-
forma en Alemania y en Francia, los traductores comentaban sobre
la forma apropiada de elegir los acontecimientos históricos que la
Hna. White había seleccionado, y en dos casos yo recuerdo, ocurría
que había otros sucesos de una importancia similar que ella no había
mencionado. Cuando esto se presentaba a su atención, ella solicitaba
que el asunto le fuera presentado para que pudiera considerar la
importancia de los sucesos que habían sido mencionados. La lectura
de historia refrescaba en su mente lo que ella había visto, después
de lo cual redactaba una descripción del acontecimiento.
Cuando visitamos a Zurich con mi madre, su mente despertó al
ver la vieja catedral y la plaza del mercado, y habló de estos lugares
como eran en los días de Zwinglio.
Durante sus dos años de residencia en Basilea, ella visitó muchos
lugares donde ocurrieron acontecimientos de especial importancia
en los días de la Reforma. Esto refrescaba su memoria en cuanto a las
cosas que había visto, y la inducía a hacer importantes ampliaciones
en esas porciones del libro que trataban de los días de la Reforma...
Con amables saludos cristianos, me despido,
Sinceramente su hermano en Cristo,
W. C. White
[532]
444 Mensajes Selectos Tomo 3
1[En ese tiempo el Pastor Froom era Secretario Asociado de la Asociación Ministerial
de la Asociación General.]
2[Se refiere a los siguientes párrafos de Elena G. de White, los cuales aparecieron en
1864:
“Pero si hubo un pecado, más que otro, que hizo necesaria la destrucción de la raza
humana por medio del diluvio, fue el vil crimen de la amalgamación del hombre y la
bestia, lo cual deformó la imagen de Dios y causó la confusión en todas partes. Dios
decidió destruir esa raza poderosa y longeva que había corrompido sus caminos delante
de él...
“Todas las especies de animales que Dios había creado fueron preservadas en el arca.
Las especies mezcladas que Dios no creó, y que fueron el resultado de la amalgamación,
fueron destruidas por el diluvio. Desde el diluvio ha habido amalgamación de hombres
y bestias, como puede verse en las casi innumerables especies de animales y en ciertas
razas de hombres”.—Spiritual Gifts 3:64, 75.]
3[Probablemente François Gaussen, clérico suizo (1790-1863) que sostuvo la posi-
ción de que la Biblia era verbalmente inspirada. Véase Mensajes Selectos 1:21-26.]
4[Presidente de la Asociación General.]
5[Véase E. G. White: Inspiración e Historia, 23-32.—Nota de la Redacción.]
6[Puede referirse al libro Life of Our Lord (Vida de nuestro Señor) de Guillermo
Hanna, publicado en 1863.]
7[En esa época, Secretario de la Asociación Ministerial de la Asociación General.]