ARQUEOLOGÍA URBANA EN LA MANZANA DE LAS LUCES Lic. Sandra Guillermo Dirección Nacional de Gestión Patrimonial Ministerio de Cultura de la Nación
2 a existencia de túneles y otras construcciones subterráneas en el subsuelo de Buenos Aires ha fascinado, en todas las épocas, a quienes habitan y recorren la ciudad. Constituyen un fuerte componente del imaginario urbano debido, entre otras razones, a la falta de estudios y resultados concluyentes que expliquen fehacientemente, su ubicación, los motivos de su construcción y su uso. Estas incógnitas generan todo un misterio alrededor de los túneles que los hacen aún más atractivos y permiten que se generen tanto afirmaciones de diverso tipo, como las más espectaculares historias, gran parte de las cuales están basadas solo en conjeturas o en escasos datos concretos, no realmente relacionados con ellos. En este escrito presentamos los antecedentes de descubrimientos e intervenciones arqueológicas relacionadas con los túneles jesuíticos del actual COMPLEJO HISTÓRICO CULTURAL MANZANA DE LAS LUCES, uno de los Museos Nacionales del Ministerio de Cultura de la Nación. L
3 PRIMERAS NOTICIAS Hay una significativa ausencia en los siglos XVII, XVIII y XIX de publicaciones científicas o libros de investigación dedicados exclusivamente a este tema en Buenos Aires. Solo existen algunos registros documentales que, por ejemplo, manifiestan la presencia de dos túneles en la Manzana de las Luces construidos en el siglo XVIII cuyos trazados iban de sur a norte, y de este a oeste, los cuales fueron considerados como construcciones pertenecientes a los Jesuitas, debido a que su recorrido se encontraba señalado en un mapa de 1780, ordenado por el Virrey Juan del Pino, en donde se encuentra delimitada la Manzana de las Luces y la galería llamada “A”, que se prolonga hacia la entonces casa de Juan Manuel de Rosas hacía el sur (ubicada sobre la calle Moreno) y hacía el Cabildo en el norte1. Salvo este registro, las demás referencias pertenecen al siglo XIX en donde predominan las notas periodísticas que hacen referencia al hallazgo de túneles en general, tales como la información publicada en la Gaceta Mercantil del 17 de abril de 1848, donde se destaca la posible existencia de una galería subterránea que llegaba hasta el Hospital de Hombres, el cual estaba ubicado en lo que actualmente serían las calles Humberto I y Balcarce2. Los hallazgos de túneles o galerías subterráneas se producían, por lo general, de manera fortuita. Quedaban al descubierto debido al derrumbe o hundimientos de sectores de una construcción, al realizar demoliciones para nuevas edificaciones o a causa de la ejecución de obras de adecuación y mejoras sanitarias, tales como las que fueron realizadas por la Asistencia Pública (organismo municipal responsable de la salud popular) en distintos puntos de la ciudad3. Entre 1862 y 1892, el naturalista y paleontólogo Karl G. Burmeister siendo Director del Museo de Historia Natural, institución que funcionaba en el predio de la Manzana de las Luces, supo de la presencia de túneles ubicados en su subsuelo. Posiblemente haya recorrido varios tramos de él, pero de lo cual no ha quedado registro, ni ningún plano de referencia o investigación al respecto. Luego de su muerte, se produjo en 1893 un hundimiento en el interior del Museo, más precisamente en la esquina de las actuales calles Alsina y Perú, a partir de la remodelación que se hizo para la Universidad. Su hijo, Federico Burmeister, fue quien identificó estructuras que consideró compatibles con un recinto mediante el cual se ingresaba a un túnel que se observaba incipientemente. Efectuó dibujos con su ubicación, su forma y cortes transversales de las mismas. Si bien a esta información le faltaba cierta rigurosidad en cuanto a que carece de escalas y medidas exactas, constituye el único registro que se posee de la presencia de dicha evidencia. Estas estructuras subterráneas se recubrieron en 1991 y se destruyeron por construcciones posteriores. 1 http://origenes.online/la-manzana-de-las-luces-el-mundo-subterraneo-de-buenos-aires/ 2 Mayoti et al.1997. Manzana de las Luces. Túneles del siglo XVIII. Instituto de Investigaciones Históricas de la Manzana de las Luces, “Dr. Jorge E. Garrido”. Buenos Aires. P:11. 3 Schávelzon, D. 1991. Túneles y construcciones subterráneas de Buenos Aires en los siglos XVII, XVIII y XIX. Seminario de Crítica n° 18. Instituto de Arte Americano e Investigaciones estéticas. Buenos Aires. 2005. Túneles de Buenos Aires. Historias, mitos y verdades del subsuelo porteño. Editorial Sudamericana. Buenos Aires.
4 Según Burmeister hijo, se trataba de un recinto abovedado, de aproximadamente seis por quince metros4, el cual consideró que constituía un espacio hacía el cual llegaba alguno de los túneles que se habían identificado. Algunas revisiones posteriores de dicha documentación se referirán a esa estructura como una construcción conexa a la red de túneles que existen en esa manzana urbana. Otras, mucho más actuales, la vincularán con una clásica cisterna abovedada, típica de la época y de las utilizadas frecuentemente en la ciudad de Buenos Aires. Además se interpretarán a las restantes estructuras asociadas como un pozo ciego y lo que se consideró como la entrada o conexión del túnel, será relacionado con un albañal, conducto amplio vinculado con la cisterna5. SIGLO XX En 1904, un artículo de Blas Vidal, publicado en la revista Caras y Caretas, hace mención a este hundimiento y a la interpretación que en ese momento le da Burmeister como evidencia de un túnel y su espacio de conexión con otros. El análisis de esta información y de los recorridos de los túneles descubiertos en distintos puntos de la ciudad, hace que se considere a este hallazgo como evidencia de la existencia de un sistema de comunicación entre establecimientos eclesiásticos y otras instituciones. El artículo lo afirma de la siguiente manera: “Sucesivos hundimientos en el Mercado del Centro y en la esquina de Perú y Alsina, orienta la existencia de esa comunicación (...)”6. Por esas épocas, la idea predominante se basaba en considerar a estos túneles como formando parte de una red que unía diversos establecimientos, como las iglesias, los conventos7, diversos edificios públicos y el Fuerte, localizado sobre la costa del Río de la Plata. Más tarde a esta idea se le agregaron otras, vinculadas fundamentalmente con su uso, tales como aquellas que enfatizaban que fueron utilizados para efectuar el ingreso a la ciudad de esclavos, de productos provenientes del exterior mediante el contrabando, para escapar de actividades ilícitas, para la organización de revueltas, para la tortura o como sistema defensivo8. Para esos primeros años del siglo XX, diversas obras para la colocación en gran parte de la ciudad de instalaciones sanitarias, eléctricas o de gas en el subsuelo de Buenos Aires, la realización de grandes cimientos para la construcción de edificios y las excavaciones para la construcción de la red de subterráneos, produjeron un incremento en el descubrimiento de diversas secciones de túneles y de los hallazgos de objetos en el interior de los mismos, tales como por ejemplo, monedas9, los cuales evidenciaron el uso y la circulación que pudo desarrollarse por los mismos o por lo menos el desplazamiento estratigráfico de dichos objetos, a través de diferentes niveles de profundidad. 4 Schávelzon, D. 2005. Op. cit. 5 Schávelzon, D. 2005. Op. cit. 6 Schávelzon, D. 2005. Op. cit 7 Blas Vidal, “Una excursión por los subterráneos de Buenos Aires”. Caras y caretas 2S de marzo 1904, Buenos Aires. 8 Schávelzon, D. 1991. Op. cit 9 Mayoti et al 1997:14. Op. cit
5 En este sentido, en 1912, en la Manzana de las Luces, en el sector donde funcionaba en ese momento, entre otras instituciones, la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires, se produjo otro hundimiento, similar al de fines del siglo XIX, mientras se llevaba a cabo la construcción de los cimientos para una sala de dibujo. A partir de ese hecho se generó un pozo en donde se pudo observar parte de un túnel, pudiéndose ingresar y constatar efectivamente su presencia. En 1915 el ingeniero E. Topelberg efectuó un relevamiento parcial de esas galerías descubiertas por el hundimiento, elaborando con esos datos un croquis (archivado bajo el N° 261 en la Dirección General de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas) que sirvió como base para el posterior inicio de la investigación de los mismos10 llevada a cabo por el arquitecto Héctor Greslebin a partir de 1917, primero como estudiante y luego como graduado de Arquitectura. En los estudios que efectúa, registró dos entradas a estas galerías: una por el sótano del Colegio Nacional Buenos Aires (ubicado en la misma Manzana, sobre la calle Bolívar) y la otra por el entonces Museo de Historia Natural cuyo ingreso se encontraba ubicado sobre la calle Perú n° 208. Localizó tres túneles principales y varios secundarios. Uno que corre de sur a norte (galería A) con entrada en el Colegio Nacional Buenos Aires, aproximadamente a 15 metros de la calle Moreno, dirigiéndose en forma recta, atravesando el edificio, y por debajo de los cimientos de la cúpula del templo de San Ignacio de Loyola, hasta la calle Alsina, al otro lado de la manzana. El otro túnel proveniente del sudoeste (galería B), se dirige sinuosamente hacia el norte, en paralelo a la calle Perú desde la intersección con la calle Moreno, hasta desembocar hacía el norte en otro túnel. El tercer túnel se inicia aproximadamente a 30 m de la calle Alsina, continuando hacía el este, es decir hacia la calle Bolívar11. Estos estaban conformados por galerías subterráneas excavadas directamente en la tosca (roca sedimentaria de tipo caliza, altamente porosa, dura y resistente, característica de la región pampeana12 que se encuentra conformando la meseta sobre la cual se asienta la ciudad de Buenos Aires). Habrían sido construidos tallando directamente la roca a golpes de pico, alcanzando con esta técnica los tres o cuatro metros de profundidad. Poseen además un piso nivelado, paredes verticales y un coronamiento abovedado. Sus dimensiones se encuentran entre los 0.90 m a 1.60 m de ancho y entre 2 m y 2.20 m de alto. En su investigación se pudo observar que existía una franca diferencia en la construcción de la galería A, la cual hacía el sur era de forma sinuosa y hacía el norte se transformaba en recta. A partir de esta observación se postuló que podría responder a un cambio de técnica o de la actividad de un nuevo constructor. También se pudo registrar otra diferencia en el interior de la galería B, que corre de este a oeste y que corta casi perpendicularmente a la parte recta de la galería A. En este caso cuando ambas galerías se encuentran, la B cambia sus dimensiones pasando de tener 2,26 m de altura en su recorrido a 2,16 m, disminuyendo también su ancho que cambia de 1,75 m a 1,57. Estos 10 https://www.barriada.com.ar/el-misterio-de-los-tuneles-coloniales-de-buenos-aires/ 11 Mayoti et al 1997:17. Op. cit 12 Casella Calderón, E. 1991. “Parque Colón, La Aduana Nueva”. Buenos Aires Nos Cuenta nº 9:4-53. Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires.
6 datos detallados permiten realizar un plano de dichos túneles con una descripción de los mismos, sus dimensiones y características constructivas. Greslebin vuelve a retomar las ideas anteriormente predominantes, planteando que los túneles identificados en el subsuelo de la Manzana habrían sido utilizados entre 1780 y 1800, sirviendo como un sistema mediante el cual se comunicaban los conventos, la Casa de la Virreina, la Casa de Expósitos y otros edificios oficiales del centro, tal como también lo había sostenido Burmeister y las concepciones generales de la época. De acuerdo a esta hipótesis los túneles se habrían realizado después de que la construcción de la iglesia de San Ignacio de Loyola habría sido finalizada, aproximadamente entre los años 1722 y 1734. Arqueólogos actuales que analizaron los objetos enumerados por Greslebin en sus escritos, postulan que éstos habrían sido introducidos, no en el momento de la construcción del túnel, sino en épocas posteriores, no anteriores a 182013. Después de las investigaciones y el registro realizado por Greslebin no se conoce ningún trabajo o escrito que mencione la continuación de estudios sistemáticos y en profundidad de dichas galerías presentes en el subsuelo de la Manzana de las Luces. Solo en 1974 existe la mención de otro hundimiento que se produce en la esquina de Alsina y Bolívar, que permite observar también un tramo de aproximadamente 70 m de un túnel por debajo de la Iglesia de San Ignacio. Luego de ello, hay un vacío nuevamente de información. LOS TÚNELES SE ABREN AL PÚBLICO En 1982 y 1983 se reanudaron las investigaciones. En esta oportunidad dirigidas por otro arquitecto, Jorge Gazaneo1414, quien junto con su equipo efectúa diversas intervenciones, con el objetivo de que los túneles que habían sido mencionados por Greslebin puedan ser directamente observados por todos los visitantes. Para ello, realiza inicialmente excavaciones exploratorias, con profundidades que oscilan entre 2.60 m y 5.60 m, para poder establecer fehacientemente la profundidad de los depósitos arqueológicos y el grado en que estos habrían sido afectados. De esta manera, pone de relieve las alteraciones que sufrieron estas galerías subterráneas a lo largo de su recorrido, en comparación con el estado que poseían en el registro efectuado a inicios del siglo XX. Se incorpora así la información sobre alteraciones efectuadas en momentos posteriores. En el tramo que se dirige hacia el sureste se observan tres inclusiones de mampostería y restos de zapatas (componentes de los cimientos) construidas en el siglo XIX que lo obturan. En cuanto al tramo que se dirige hacia el este, fue interceptado por las obras en el sector del polígono de tiro del Colegio Nacional Buenos Aires y por los semisótanos de la biblioteca de la Facultad de Ingeniería que funcionaba en aquel 13 M. Weissel ms. Comunicación personal 14 Gazaneo, J. O. 1984 Excavación, Consolidación y puesta en valor de los túneles de la Manzana de las luces En: Manzana de las Luces. Túneles del Siglo XVIII. Instituto de Investigaciones Históricas de la Manzana de las Luces “Dr. Jorge E. Garrido” Buenos Aires.
7 entonces. En cuanto al que posee escasos metros y se dirige hacia el oeste, es considerado como una obra inconclusa. Con este trabajo se corrobora que todos ellos fueron construidos mediante la misma modalidad de trabajo: cavado mediante golpes de pico, utilizando la zapa también para perfilar la sección de la obra. Se convoca además a especialistas en tareas de restauración para la puesta en valor de estos tramos, confirmando también la existencia de pisos y contrapisos superpuestos, pertenecientes a los siglos XIX y XX relevados durante dichos trabajos15. Otras intervenciones llevadas a cabo por el equipo a cargo del Arq. Jorge Gazzaneo y de la Arq. María de las Nieves Arias Incollá descubrieron además otros rasgos e ítems arqueológicos vinculados con el uso sanitario, como la cisterna de un aljibe en el centro de uno de los patios, varias cámaras y conductos subterráneos, entre otros. SIGLO XXI Las intervenciones realizadas en el predio de la Manzana (a pesar que incluían acciones sobre estructuras arqueológicas de diferente tipo) no fueron llevadas a cabo en ningún momento por arqueólogos profesionales. Es recién en el año 2010, cuando debido a la decisión de efectuar la apertura de una conexión entre el patio de la procuraduría (declarado Monumento Histórico Nacional en el año 1981) y la Iglesia de San Ignacio de Loyola (declarada Monumento Histórico Nacional en el año 194216) se contrata al arqueólogo Marcelo Weissel, para que lleve a cabo tareas de excavación, limpieza y consolidación, junto a la Arquitecta Bettina Kropf, y a un equipo conformado por alumnos de la carrera de Ciencias Antropológicas y alumnos de la Escuela Taller de Casco Histórico. Dichas acciones redescubrieron la base de una columna del período jesuítico, cimientos de muros y un conjunto formado por una batea de absorción, pileta y albañal de desagote, realizados con ladrillos y cerámicas de confección local y francesas, provenientes de la ciudad de Le Havre. Las cerámicas locales fueron identificadas como pertenecientes a intervenciones constructivas de la época de la Universidad, su museo y la Facultad de Ingeniería. Esta intervención permitió iniciar una investigación para reconocer las materialidades allí presentes en mayor profundidad, permitiendo observar e identificar diferentes estructuras superpuestas, correspondiendo a diferentes momentos de ocupación del espacio, entre los siglos XVII y XIX. De esta manera se pudo evidenciar una parte de la conformación de la historia edilicia de la Manzana de las Luces. También en el año 2011, como parte de un estudio previo a un proyecto futuro de obra de remodelación y construcción nueva en el predio, para la edificación de un complejo centro de Patrimonio, proyectado por el estudio Aisenson + SMF17, el arqueólogo Weissel18 realiza una cuadrícula de excavación de 1 m cuadrado en un sector del actual 15 Mayoti et al 1997:21 y 32-35. Op. cit 16 https://es.wikipedia.org/wiki/Manzana_de_las_Luces 17 https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/02-109048/1er-lugar-concurso-nacional-manzana-de-las-luces-y-su-entorno-estudio-aisenson-smf 18 Weissel, M. Comunicación personal.
8 estacionamiento de la Manzana de las Luces, en donde hacía 1860 habría existido un patio. Durante estas acciones registra la presencia de un proceso de depositación de evidencia arqueológica vinculada a momentos coloniales y la presencia de componentes orgánicos, compatibles con los que pueden ser generados por la existencia de una huerta. Así como también, efectuó la identificación de dos grandes ciclos de construcción-demolición y nivelación. Uno ocurrido durante la segunda mitad del siglo XIX y otro en el último cuarto del siglo XX, posiblemente correspondiente al momento de demolición de la Facultad de Ingeniería, realizada hacia 1973. La mayor cantidad de restos recuperados (casi el 89 %) pertenecen a este nivel estratigráfico. La evidencia arqueológica vinculada al momento colonial se registró en un nivel anterior, en donde inicialmente se identificó una matriz sedimentaria de alto contenido orgánico, asociado visiblemente con el humus, similarmente hallado en jardines o huertas. Entre los restos arqueológicos que fueron recuperados se puede mencionar: tejas, fragmento de adobe, fragmentos de baldosa colonial, de baldosa francesa, fragmentos de cerámicas locales, utilitarias con hollín exterior, lozas de origen inglés del tipo Creamware y Pearlware con decoración impresa. Fragmentos de vidrios y de cerámicas vidriadas (de tipo el Morro en verde y también amarilla) con evidencias de uso, fragmentos de azulejos pisano, fragmentos de mayólicas y de tinajas. También se identificaron especímenes óseos correspondientes a aves y a mamíferos (pequeños y medianos) entre ellos restos vacunos19. En el año 2013, Weissel efectúa también un monitoreo arqueológico sobre la calle Perú, por fuera del perímetro de la Manzana, con el objetivo de poder identificar el túnel que se dirige desde el sur. En el año 2020 realiza observaciones y estudios en la esquina de Perú y Alsina, donde habría funcionado la entrada de carretas, mientras se llevan a cabo sondeos como parte de una obra civil en la Manzana de las Luces, registrando la base de un muro del siglo XIX y el recalce de un muro del año 1938, sobre la calle Alsina20. Asimismo, cabe resaltar que en la Manzana de las Luces han sido hallados también otros restos arqueológicos de diferentes características, no vinculados a los túneles, sino a otros momentos específicos de su larga historia de ocupación. Como ejemplo de estos pueden ser mencionados: los cimientos y parte de un albañal, ubicados próximos a donde hoy se ubica la entrada de la calle Perú n° 294 y cuya observación es posible, dado que se encuentran expuestos utilizando estructuras acondicionadas para tal fin. De los mismos no se conocen las condiciones de hallazgo, quienes lo llevaron a cabo o alguna información acerca de datos que se hubiesen obtenido al momento del descubrimiento o en relación a su contexto temporal. También se han hallado evidencias de pisos de otras épocas, como el que conforma la escalera que desciende hacia la Sala de Representantes o los fragmentos que conformaban parte del piso de uno de sus balcones o palcos. 19 Weissel, M. Comunicación personal. 20 Weissel, M. Comunicación personal.
9 A pesar de la existencia de toda esta evidencia, la carencia de estudios profundos de ellos, de su contexto y la ausencia o posibilidad de acceso a su registro y/o informes, han imposibilitado la exposición y divulgación de la evidencia que ha sido recuperada y conservada. El plano que se presenta a continuación permite visualizar donde se han llevado a cabo intervenciones y en donde se localizan algunos de los hallazgos arqueológicos que se han producido en la Manzana de las Luces a lo largo del tiempo21. 21 Cortesía de M. Weissel Plano de la Manzana de las Luces con los hallazgos arqueológicos efectuados hasta el momento: 1 / Muro del siglo XIX y recalce muro 1938 2 / Túnel consolidado con hormigón en 1916 3 / Pisos y cimientos patio de la procuraduría / acceso a iglesia de San Ignacio de Loyola 4 / Nodo en donde convergen los tres ramales de túneles 5 / Piso palco de Sala de Representantes 6 / Cisterna de aljibe y albañales en patio 7 / Patio 8 / Cimientos y albañal sobre entrada Perú n° 294 9 / Posible sótano perteneciente a la Facultad de Ingeniería 10 / Túnel ramal sur 11 / Túnel ramal este
10 BIBLIOGRAFÍA Casella Calderón, E. 1991. “Parque Colón, La Aduana Nueva”. Buenos Aires Nos Cuenta nº 9:4-53. Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires. Gazaneo, J. O. 1984. Excavación, Consolidación y puesta en valor de los túneles de la Manzana de las luces. En Manzana de las Luces. Túneles del Siglo XVIII. Instituto de Investigaciones Históricas de la Manzana de las Luces “Dr. Jorge E. Garrido” Buenos Aires. Greslebin, H.1966/1967. Los subterráneos secretos de la “Manzana de las Luces” en el viejo Buenos Aires. En Cuadernos del Instituto Nacional de Antropología: N 6. Mayochi, E. M., N. E. Poitevin y J. O. Gazaneo. 2008. Manzana de las Luces. Túneles del Siglo XVIII. Instituto de Investigaciones Históricas de la Manzana de las Luces “ Dr. Jorge E. Garrido” Buenos Aires. Schávelzon, D.1991. Túneles y construcciones subterráneas de Buenos Aires en los siglos XVII, XVIII y XIX. Seminario de Crítica n° 18. Instituto de Arte Americano e Investigaciones estéticas. Buenos Aires. Vidal, Blas. 1904. “Una excursión por los subterráneos de Buenos Aires”. Caras y caretas. 28 de marzo. Buenos Aires. 2005. Túneles de Buenos Aires. Historias, mitos y verdades del subsuelo porteño. Editorial Sudamericana. Buenos Aires. Weissel, M. Comunicaciones personales y Ms. Páginas de internet consultadas: Manzana de las Luces. 2021. https://es.wikipedia.org/wiki/Manzana_de_las_Luces Acceso 20 de marzo de 2021. https://es.wikipedia.org/wiki/Manzana_de_las_Luces https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/02-109048/1er-lugar-concurso-nacio nal-manzana-de-las-luces-y-su-entorno-estudio-aisenson-smf http://origenes.online/la-manzana-de-las-luces-el-mundo-subterraneo-de-buenos-aires/ https://www.barriada.com.ar/el-misterio-de-los-tuneles-coloniales-de-buenos-aires/