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Published by Luciano Nieto, 2020-06-07 21:04:06

Antología Poética - vol 5

5

(Un puerto)

Embarcaciones, libertad, una remota lucidez abruma lejos
y achica todo hasta el tamaño de la pena:
no envidio ese destino, no hablo con esos hombres,

/no escapo de mi vida.

Pero igual vuelvo, distraído. Porque atrae
la señera cadencia de lo desconocido, la persuasión ajena
de que un día veré no barcos de juguete sino una costa informe

/desde la
nave verdadera.

Lo incomprensible es claro y transparente. Fue un aroma perdido,
las noticias de nadie, la risa de las jóvenes, la procesión sin pausa

de las
nubes,
esa impiedad que manifiesta la superficie gris del desamparo.

Hace ya mucho. Anudaba el puerto adioses, manos blancas y
/desoladas.

Otras manos rugosas soltaban las amarras entre ruidos y avisos
y el amor se vestía de penumbra, quizá celosos de la hamaca

/marinera.

Figura de lo vano y de lo inútil, el muelle con muchachas
/y con viejos

vierte impura certeza: ellas van a peinar cabellos canos,
ellos tienen en vista un viaje apenas suba la marea.

51

Así es la vida, su caución fondeada, la eterna decepción del
/viento.

Detrás el canto, su fragancia recurrente impregnada de asombro y
entusiasmo.
Verá otro ya la libertad: ya no más la distancia fabricará barquitos de
juguete… Los ojos de otro yo verán el agua sucia con briznas,
suciedades, maderos, podredumbres.

52

BEATRIZ
SCHAEFER

PEÑA

Nació en Capital Federal, Bs.As. Ha publicado en poesía: Mi jardín tiene estrellas (con
prólogo de Vicente Barbieri); De ángeles y designios; Revelaciones y artificios; El fuego y
los vestigios; En la Alta Noche; El que devora; Campo de Juego; Las Cícladas y La Acró-
polis; Dónde estás Walt Disney? En narrativa: El cielo prometido y otros cuentos.
En ensayo: Revelación de lo arcano en la obra de Luisa M. Levinson; Jorge Calvetti y la
sacralidad del paisaje. Participó de numerosas antologías.
Algunas distinciones: Premio salón Poesía Ilustrada Ateneo Popular de la Boca (ilustrador
Clorindo Testa, 1979); Primer Premio Poesía y Primer Premio obra compartida (Salón Na-
cional de Poema Ilustrado, Casa del Poeta, La Plata, Pcia. Bs.As., ilustrador Carlos Bian-
chi, 1982; Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), poesía, 1998;
Primer Premio Poesía representando Capital Federal en Primer Encuentro Binacional de
Poetas, Futrono, Chile-San Martín de los Andes, 1999; Premio “Puma de Plata”, Funda-
ción Argentina para la Poesía, 2008; Distinción “Juan Bosch”, 7° Encuentro Internacional
”Poetas de las Dos Orillas” y Embajada de la Rca. Dominicana en Uruguay-2009; Distin-
ción “Jorge Meretta, Uruguay, 2015; Gran Premio de Honor 2017, Fundación Argentina
para la Poesía.
Ha participado en varios encuentros literarios del país y del exterior. Fue declarada Hués-
ped distinguida en Santiago de Cuba, 2000 y Huésped de Honor en el Encuentro de
Arte de la Ciudad de Peñuelas, Puerto Rico (2000). Fue declarada Socia Honoraria de la
SADE (2007)
Parte de su poesía está traducida al italiano, portugués, catalán y alemán.
Actualmente integra la Comisión Directiva de la Fundación Argentina para la Poesía (FAP).

La otra mirada

Ella está contemplando otro Universo.
No sabe de domingos hincados y plegarias
que reclaman ese rostro escondido.
Su cara no es redonda, como la dibujan
los artesanos del cielo.
Es esquiva y breve, igual a la hermosura.
La necesito en mi corazón, fría como los encierros,
para que allí se conserven todos los sueños
y no desaparezcan los nombres habitados con su luz.
Sin embargo, vuelve la mirada dejándome
al borde de la oscuridad, tanteando la noche
apoyada en la fugacidad de las estrellas.
Yo sé que alguna vez me entregará
su piel de piedra blanca
con la caricia intacta.
Yo sé que alguna vez su maravilla
se llevará mi asombro.
Mientras tanto le rezo y la convoco:
Luna arrorró. Conjunción del silencio.
Beso espejado.

del libro De Ángeles y Designios

54

Antes de esparcirnos

(Génesis-Cap. XI)

No teníamos alas, solo la desmesura
y quisimos llegar hasta el Azul.
¿Qué hacer para alcanzar el sitio

donde la Majestad
hizo posible al hombre?
No existía en la tierra

más que un solo lenguaje,
unos pocos vocablos
y con ellos construimos los peldaños

para subir los sueños.
Abajo quedó la ciudadela,
el soberbio herraje que se abría

a la fiesta de las bocas.
El beso anunciador

del fuego de otros besos.
Los muros del silencio.

El placer del olvido.
Y mientras descubríamos

la distancia infinita
en procura del Nombre,
nuestra voz perdió su melodía.

del libro El fuego y los vestigios, Faja de Honor SADE 1998

55

Ese temido atardecer
No solo son las sombras
o el color de la sombra.
Hay un río de aromas

que me conduce al sitio de la sangre,
a esa vena propicia,
–el manantial oculto que me urge–.
Hay un jardín escondido
en los crepúsculos.
Allí crece la rosa,
la suave mordedura.

del libro En la Alta Noche

56

El lobo feroz

Juguemos en el medio del día

el resto de la luz.

Juguemos:

bajo este cielo oculto

ya nadie podrá reconocernos,

ni siquiera en la voz que anuncia

lo imprevisto.

Juguemos porque no está.

No hay huellas de su paso

en esta cercanía

ni olores marcando su comarca.

Entonces juguemos, sin piedad,

a ser manada,

afilando las garras y los dientes,

a dejar caer las babas

en toda la inocencia.

Que no haya resto de verdor

sobre la estepa

ni asomo de remordimiento;

ninguna redención

para la especie.

Y cuando vuelva del viaje solitario

y su olfato perciba esta presencia,

Juguemos a que somos

nuestro propia emboscada.

del libro El que devora

57

The Godfather

“I work my whole life. I don´t apologize
to take care of my family”.
El Padrino I, M. Puzo

Todo comenzó por el gobierno de las cosas.
Fui un aldeano que no sabía

el orden de las letras
pero sí lo dispuesto en la devoción del miedo.
Así comenzó todo.
Primero, cruzando el desarraigo
con la desolación de la ignorancia,
el pasto seco de la mendicidad,
para llegar al mundo prometido

donde los dioses de la tierra
levantaron su imperio.
Después, la vida fue un río solitario
que vadeaba el peligro.

Y navegué ese cauce,
ese remanso oculto donde la paz se hundía.
La venganza era tierra de nadie
y caían los muertos

junto las hojas del atardecer.
Nada podía cambiar este destino,
esta luna creciente en la noche impiadosa.
Solamente la casa se levantaba incólume
frente a todos los crímenes.

58

Allí se atesoraba el cuño del poder,

el único legado a mi familia.

Ya de regreso, bajo el filo del día sin retorno,

miro el jardín con los naranjos

que nunca cultivé.

La patria es una bruma,

un árbol desgajado en la memoria.

del libro El que devora
Este poema fue elegido para integrar la antología

El cine y la Poesía Argentina

59

Los fantasmas

Acuden a la convocatoria
de las ansias.

Extienden sus manos invisibles
y me toman el corazón, el pulso,

la memoria.
Viajeros de esa región

ya intransitable,
se detienen en mi desolación
y como hostiles guardianes
se levantan para espantar

el prodigio de los sueños.
Debo aprender a convivir
con la extraña presencia;
besar sus labios débiles,
cerrar los ojos ciegos que guardan
tanto instante de amor, ya sin mirada.
Pero a mi lado
nada ha de ser como fue.
Ellos lo saben y sin embargo
se yerguen como espejos sin luz
y recomienzan la visita implacable
cada día que resta de mis días.

del libro ¿Dónde estás Walt Disney?

60

El Cocodrilo Al recuerdo de
Ernesto Costa Perazzo.

A Lidia Vinciguerra.

Es el amo implacable de ese territorio
donde los recuerdos se hunden

en la memoria barrosa de la tierra.
Llega veloz al lugar de la desdicha,

se vuelca hacia la turbulencia
y en ese giro de la muerte recuerda

que fue el dios más venerado
por los faraones.
Alguna vez, en sueños,
acaricié esa fría fortaleza y me perdí
en la pupila vertical del ojo
que se ofrecía como una llave de oro.
Hoy, lejos del pantanal sagrado,
mientras sacude a su cautivo,
él también llora por la divinidad perdida.

del libro ¿Dónde estás Walt Disney?

61

LIDIA VINCIGUERRA

Lidia Vinciguerra, nace en la ciudad de Buenos Aires. En 1986, funda la casa editora
que lleva su nombre, Vinciguerra Hechos de Cultura.
Es autora de libros de poesía, prosa poética y nouvelle.
En 2017, la Prosecretaría de Coordinación Operativa del Honorable Senado de la Na-
ción le otorga un reconocimiento en el Día Internacional de la Poesía por su destacada
trayectoria y valioso aporte a la cultura.
Participó como conductora, productora ejecutiva y comercial de diversos programas
radiofónicos. Por su actividad radial, recibió en varias oportunidades el premio Raíces
y el premio Rosa de Plata.
Actualmente, tiene a su cargo la Vicepresidencia de la Fundación Argentina para la
Poesía.
En colaboración con dicha entidad produce Art7tv, plataforma digital dedicada a las
artes.
En 2019, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires le otorgó la distinción
“Personalidad Destacada en el ámbito de la Cultura”.

Autorretrato

Como en un álbum de fotos
veo pasar los días que vendrán
persuasivos de fe, los miro
hilvanar un registro del tiempo
y un ensayo de años larguísimos
de tristeza y resistencia a la vez.

Balanceándome entre anécdotas y leyendas
las fotografías son de escritura confiable
hablan por lo vivido:
bendiciones
de tristes noches y claros días
del corazón al milagro.

Hoy el recuerdo son imágenes
vivencias ante adversidades
cantan la vida real, entera, sin cortes,
perdurarán, incluso,
en las redes virtuales:
un escarabajo en las arenas de Marruecos,
el primer jazmín, las virtudes del gingko biloba,
las fiestas de las colectividades
la plaza de Mayo, siempre,
la noche de las librerías y museos
su gente, siempre su gente.

Cierro el álbum de fotos, la tablet, el móvil
y me entrego, amorosamente,
a los intervalos, a los intersticios,
insistentes, misteriosos, de la Fe.

63

A lágrima seca a mi sombra
I

Cada uno hace de su duelo
una poción de savia
o de cicuta
y la bebe a sorbos con los ojos
calladamente,
la empuja
la mastica
y hasta la devora con una sonrisa.

Cada una entona su canción triste
algunos
con cuerdas de guitarra
otros
con retumbe de cuchillos mientras la sangre cae
gota a gota en melódica cascada.

Lo cierto es que cada uno hace su duelo
con dientes gastados
y cuando se mira al espejo
es capaz de llorar
irónico,
a lágrima seca.

64

II

He pasado tantas veces por mi propia sombra

y sin embargo una elegía de silueta desafinada
se posa en aleteos donde definitivamente
el espacio parece no pertenecer a la derrota
del sueño.

Mi sombra acontece todo mi ser.
Se rehúsa concéntrica,
resulta amenazante en su verticalidad
cuando evade la sinuosa luz y danza
danza entre pasos que asientan suelo firme,
gira en apariencia cansina de cuerpo fantástico,
baila en ecos de infancia,
esboza carbones en espejos aparentemente nítidos.

Mi sombra acontece en hojas de acacia;
de Oriente a Occidente mi sombra se inclina,
sucede en luz a espaldas del horizonte
y en minúscula silueta, no puede más que acontecer,
sucediendo.

Y resulta curioso, pero he pasado tantas veces sin verme.
Ha pasado tanta vida por mi nombre,
con mi sombra.

65

Me siento tan solitariamente sola sin la voz de mis hijos.
Si acaso esa soledad me atravesara,
sería capaz de perderme en el mundo.
Y hasta en las cocinas que nutren panes y cebollas.
Vagaría la soledad también en el cuarto de los recuerdos
y si en el día de los credos aún no han cantado,
si no han dejado su murmullo en mi frente
y si todavía no he notado
ese ir y volver de convincente andar por los clubes
y teclados y búsquedas en Internet
amaría, como amo, los mensajes de sms y los email
la música alta y sus miradas de ojos a ojos.
Claro que el siglo contrae el tiempo de padres e hijos.
Este escrito fechado en la segunda década de un siglo
en donde el mundo pronuncia su destino
de horizonte y vaga dudoso,
entonces será también incierto que alcancen a leer, mis hijos,
este boceto de melancolía.
Pero con diez minutos de sus voces que amparan
una soledad poblada de panes con verdines
y cebollas con raíces tardías,
se volvería menos austral.
Esta madre, se quitaría entonces los trajes
que alivian del frío,
con sólo diez minutos de sus voces.

66

Esta madre, se apagará algún día
trasvasada por canciones
de un coro de voces de hijos en la cocina,
amasando panes en diez minutos,
entre abrazos de diez minutos
y cortando cebollas que atraen lágrimas, porque sí.
Y pensar que esta imagen de soledad,
finalmente, canta en diez minutos
una mitología de saudades.

A mis hijos, por supuesto

67

Ya es hora de desarmar la casa.
Las agujas perdidas pueden dañar la orilla del cuerpo.
También las maderas arrumbadas
con puntas de acero a la vista
y los espejos astillados.
Las cortezas en paredes,
los relojes con minuteros detenidos
y las aureolas de humedad en lugares imprecisos
pueden empequeñecer la risa de los niños.

Los niños comienzan a poblar la casa.

Por eso es hora de abrir cajones,
desasirse de lo superfluo:
zapatos con tacos altos, talles para la cintura anterior
(con el paso de los años el cuerpo elige
con insolente bienestar).
Pregunto para qué guardar los telares
atraídos por alguna polilla en actividad bichera,
para qué los recibos de compras,
las postales navideñas que causan pena
porque sus firmas
han sido borradas de la agenda.

Me pregunto para qué retener recuerdos
en un contraluz de palabras solapadas
si es necesario olvidar para desarmar la casa
y ya es imperioso hacerlo.

68

Imperioso es iluminar la sonrisa de los niños
es urgente que nos encuentren francos y sensitivos
para atestiguar la alegría.
Las mudanzas, los calendarios y, por sobre todo
la esperanza de atenuar el temblor
que aloja soledades
cuando las puertas se cierran
y se apagan las luces al anochecer.
Ya es día.
Abrimos las ventanas.
Y un nuevo combate
un nuevo alumbramiento ocurre.
Ya hemos vencido el caos.

A mis nietos

69





CRUZ INVERTIDA
Capillas pobladas
de cristos colgantes,
los días pasan faltos de afecto.
Enmarañado en antiguas calles
vive en un circo de muñecas,
carente de magia y protección
mientras recita bajo la lluvia.
Extrañas voces intentan acallarlo.
Sus manos no reposan.

72

DESCALZA CAYÓ LA SOMBRA
En mitad de la palabra desde la niebla
dentro de un pavoroso silencio
escondo,
simulo en multitudes.
Recostada en camastro roto
vientos de piedad y alabanza
renuevan
este pacto de vivir en extraño vaivén.
Como si fuera trigo y consuelo
muerdo sobre una hoja seca
la larga despedida de lo ausente.
Aletargada en pena, la sombra
cayo descalza y fue noticia.

73

HIJA PRÓDIGA

Historias tempranas
en infancia bordada de oro y espanto,
deliraron toda razón.

Intenté a tumbos
aromar la vida.
Desconcertada
abandone cosecha de ayer.
Solo buscaba
una ración de afecto.

Soñé araucarias, magnolias y olivares.

Trituré mis dedos
hasta las yemas.
Las bellotas fueron
mi manjar cotidiano.

Sumando semanas
de lujuria y tiempo,
recogí encono.
Rumiando siglos pasados
hilvané el presente.
Mi vida cambió de vereda.

74

Liberada de viejos mandatos
en un verano eterno,
ahogada y solitaria,
prodiga de huertos escondidos
con un decir apenas
retorné
a los conocidos brazos que
me esperaban con ternura.
Ella, mi madre, mi espejo,
me miró a los ojos.

75


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