Un Mundo sin
Basura
Había una vez, un pueblo muy pequeño
llamado “Los Palmares” dos niños que
eran hermanos. Uno de ellos se llamaba
Juanito y tenía 12 años, con su cabello
castaño le encantaba viajar y encontrar
campos de flores, siempre acompañado
de su hermana menor María que era
rubia como su abuela Clara, que les
contaba cuentos de cómo era el mundo
antes de ser contaminado. Los Palmares,
era un pequeño campo con un gran río
donde la abuela Clara podía ir a lavar la
ropa todos los días, y eran muy felices
porque todo era naturaleza y se
respiraba aire limpio.
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Un día, el papá de Juanito y María,
recibió una propuesta de trabajo y
decidieron viajar en carro a otra ciudad.
Esta ciudad era muy diferente a Los
Palmares, había basura por todos lados y
cada esquina olía muy mal, las personas
eran descuidadas y se olvidaban de
sacar la basura a sus horas y no había
muchos recolectores de basura.
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Allí conocieron a Laura porque vivía al lado de
su casa, ella era una niña tranquila y amable
igual que su mamá. Una mañana, Juanito y
María se dieron cuenta que el recolector de
basura había pasado y la mamá de Laura no
sacó la basura. Aunque les llamó la atención,
no le hicieron mucho caso pero después vieron
a Laura llorando en el patio. Juanito se acercó
a ella y le preguntó qué pasaba, así que ella
contestó llorando:
- Me da vergüenza botar la basura luego de
que el carro haya pasado, porque la mamá de
mi amiga Gabriela, se enoja mucho ya que ella
vive en la esquina donde se bota la basura.
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Juanito aunque quería ayudar, no
sabía qué hacer, así que fue a
contarle a su hermana. María, les dijo
que debían de ir a hablar con la mamá
de Laura para hacerle saber que tiene
que botar la basura todos los días
cuando el recolector pase. También
fueron a preguntarle a la mamá de
Gabriela qué podían hacer para que
las personas cuiden más el medio
ambiente. La mamá de Gabriela les
contestó que podían hacer un teatro
de títeres entre los cuatro amigos y a
ellos les pareció una grandiosa idea.
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Comenzaron a preparar todo, desde los cartones
para el escenario hasta la pintura y tela para los
muñecos. La historia era una que les había
contado su abuela Clara a María y a Juanito antes
de que se fueran a esta nueva ciudad, en ella
hablaban de lo feo que era el mundo lleno de
contaminación y lo increíble que era cuando
estaba limpio, donde los pájaros cantaban y los
niños podían ir a jugar en el río. La historia
también contaba cómo las personas que vivían en
el barrio contaminado podían dedicarse a
limpiarlo poniendo la basura en los tachos que
corresponde, reutilizando materiales como
botellas plásticas para crear macetas y hacer que
el barrio se vea más limpio o incluso utilizando
botellas como portajabones dentro de las casas.
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Muchos vecinos y niños llegaron a ver el
teatro y se sintieron muy emocionados
porque entendieron que los cuatro amigos
querían mejorar el barrio, limpiando todo y
poniendo la basura en su lugar. Al día
siguiente, todos los vecinos se reunieron y
comenzaron a limpiar el barrio, donde no
sólo recolectaron la basura que llevaba
días tirada sino que también, pusieron
tachos de colores para nunca más volver a
mezclar la basura. El barrio se llenó de
maceteros hechos de botellas plásticas
que esperaban florecer con el tiempo.
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