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Published by Yesika Lizárraga, 2020-09-06 23:25:08

Una sirena en una taza de té

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Una sirena Libro original en inglés de nivel Q
en una taza de té
Libro de nivel • Q
Un libro de lectura de Reading A–Z, Nivel Q
Número de palabras: 1,336 Una sirena en
una taza de té

Visita www.readinga-z.com Escrito por Stephen Cosgrove
Ilustrado por Carolyn LaPorte
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www.readinga-z.com

Una sirena en
una taza de té

Un cuento del diario de Hattie MacGruder

Escrito por Stephen Cosgrove Una sirena en una taza de té
Ilustrado por Carolyn LaPorte Libro de lectura Nivel Q
Mermaid in a Teacup
www.readinga-z.com Libro original en inglés, Nivel Q
© Learning A–Z
Escrito por Stephen Cosgrove
Ilustrado por Carolyn LaPorte
Traducido por Lorena F. Di Bello

Todos los derechos reservados.

www.readinga-z.com

Hay otros que no dicen la verdad.

Sybil y Sarah son unas mentirosas y unas
embusteras, y dicen cosas que no son verdad.

Dijeron que la sirena no era más que un juguete
absurdo, que nunca tuvo vida. Dijeron que fue todo
un invento mío. Es por eso que son unas mentirosas
y unas embusteras, y que dicen cosas que
no son verdad.

Yo tengo pruebas de que encontré una sirena.

La prueba es mi diario íntimo, y voy a dejar
que lo lean tal cual lo que escribí hace tres semanas,
cuando encontré a la sirenita.

Mi nombre es Hattie MacGruder, ¡y encontré
una sirena!

Encontré una sirena de verdad, viva, de apenas
ocho centímetros de largo.

Lo que cuento es verdad.

Una sirena en una taza de té • Nivel Q 3 4

La prueba:
Diario, día 93
Sybil y Sarah van a venir hoy para nuestro tercer pícnic

anual de comienzo de clases.
¡Uy, llegaron! Sigo escribiendo más tarde.

Comentario especial:

Solo voy a mostrarles las partes del diario que
hablan de la sirena. No voy a dejarles leer que Sarah
en realidad no fue a ver la película Harry Potter con
Dany Burgos; fue con su mamá, que creía que
no era lo suficientemente grande para ir sola.
Y definitivamente no voy a permitirles leer sobre
la “superecuestre” Sybil, cuando se cayó del poni
de su hermana menor.

Así que no piensen que estoy omitiendo datos
sobre esas embusteras, Sybil y Sarah, cuando salto
algunas cosas.

Una sirena en una taza de té • Nivel Q 5 6

Diario, día 93 (continuación, más tarde) En este momento, está sentada en una taza de té llena
de agua en la mesita de luz, mirándome mientras escribo.
Nunca, ni en mil millones de años, adivinarán lo que
sucedió. ¡Encontré una sirena! Es la cosita más increíble que 8
jamás hayan visto. Mide apenas unos ocho centímetros de
largo, y es una sirena de verdad, de verdad. La vestí con
ropa de mi Barbie. Le quedó perfecta. No necesitó pantalones
vaqueros ni nada.

Una sirena en una taza de té • Nivel Q 7

¡Esperen un minuto! Me estoy adelantando mucho. Ninguna de nosotras quería hacer el pícnic ahí,
en el patio de mi casa; eso es para los de segundo grado.
Todo comenzó cuando Sybil y Sarah pasaron Ahora bien, lo bueno de mi patio es que da a la parte trasera
a buscarme para el pícnic. Desde primer grado, hacemos de la granja de lácteos de los Moreno. Tienen varias
un pícnic el primer fin de semana después de que empiezan hectáreas para que pastoreen las vacas.
las clases. Ahora estamos en tercer grado, y esta vez
por fin íbamos a ir a algún lugar que no fuera el patio En el borde del prado hay una roca enorme, llamada
de mi casa. Este año, se suponía que íbamos a ir al Roca Llorona. Le dicen Roca Llorona porque el agua baja
Parque del Río. Mi papá nos iba a llevar, pero se atrasó de la montaña y cae por encima de la roca. Hace que parezca
en una reunión o algo. que la roca está llorando.

Una sirena en una taza de té • Nivel Q 9 10

Sarah estaba preocupada porque nos metiéramos
en problemas. Quería comer e irse a su casa. Sybil siempre
hace lo que quiere Sarah, así que comimos los emparedados
muy, muy rápido.

Así que decidimos hacer el pícnic anual en el medio
del prado. Nadie dijo que no podíamos entrar, aunque
sí nos habían dicho que no cruzáramos la cerca cuando
las vacas estuvieran en el campo.

Hoy no había ninguna vaca, y nadie dijo
que no podíamos pasar la cerca por debajo.

Así que corrimos hasta llegar a la Roca Llorona, porque
no queríamos que el malhumorado Sr. Moreno nos viera.
Nos dio un ataque de risa, lo cual no ayudó para nada.

Una sirena en una taza de té • Nivel Q 11 12

Probablemente no hubiera encontrado la sirena si Sarah Subí y subí. Había casi como un camino que iba hacia
no hubiera tenido que ir al baño. Sybil siempre va adonde arriba por el costado de la parte de la roca donde corre
va Sarah. Las dos bajaron de las rocas y fueron corriendo el agua. Cuando llegué casi a la cima, me detuve y miré para
hasta un grupo de árboles. abajo. Muy lejos, hacia un lado, podía ver a Sarah
y a su sombra, Sybil, caminando hacia los árboles.
Mientras no estaban, decidí subir un poco más
por la roca, para ver si podía verlas. Estaba justo por empezar a bajar, cuando oí un sonido
que venía de mucho más arriba que donde estaba yo.
Una sirena en una taza de té • Nivel Q 13 Escuché con atención. No podía entender las palabras, pero
sonaba como si alguien estuviera cantando. Era muy bonito.

14

Había pequeñas muescas en la superficie de la roca, Trepé y, de un tirón, me subí a la parte de arriba.
y empecé a escalar. No fue fácil, pero subir siempre La saliente estaba cubierta de una alfombra de musgos.
es más fácil que bajar. El canto se oía más fuerte, y pude En el medio de la saliente, había un pequeño charco de agua
distinguir que venía de la saliente que estaba justo brillante y transparente. La escalada por la roca y las papitas
por encima de mi cabeza. saladas que había comido antes me dieron sed. Fui gateando
hasta el charco, me incliné y tomé un gran sorbo.

Justo me había inclinado para tomar otro trago, cuando
vi una imagen extraña en el agua. Primero pensé que
era una rana, y casi grité.

Una sirena en una taza de té • Nivel Q 15 16

Con el corazón en la boca, miré y volví a mirar. Tenía la nariz a no más de 30 centímetros de su espalda.
No sé por qué lo hice, pero simplemente me estiré y, con
No era una rana. cuidado, la tomé con la mano. Se movía y se retorcía como
un pez; lo que era esperable, dado que era mitad pez
Era una sirenita, que estaba sentada, con el agua hasta y mitad humana.
la cintura, y apoyada sobre una roca, dándome la espalda.
Tenía la cara apoyada entre las manos, y estaba cantando Me alejé del agua, me senté sobre los talones, y miré
con suavidad. lo que tenía en la mano. Ella me miraba a mí y yo la miraba
a ella.
No dije una palabra. Solo me quedé ahí, disfrutando
el rato cerca del agua. Luego, los ojos se le pusieron casi blancos. Los cerró,
y el cuerpo se le endureció en mi mano.
Una sirena en una taza de té • Nivel Q 17
18

Pensé que la había matado o algo. La apoyé sobre A lo lejos, podía oír que Sarah y Sybil me estaban
la saliente, y le pasé el dedo por la cola de pez. En ese llamando.
momento, parecía más una muñeca de juguete que
una sirena de verdad. “¡Estoy aquí arriba!”, grité entusiasmada. “Ahora bajo.
No van a creer lo que encontré”.
Me sentí muy mal por pensar que tal vez la había
matado, pero entonces abrió los ojos. Me miró y parpadeó Con la sirena bien apretada en la mano, bajé de la roca.
un par de veces. Miró hacia el agua y luego a mí otra vez. Estaba tan entusiasmada. No todos los días se encuentra
una sirena de ocho centímetros.
Después, cerró los ojos y se puso dura de nuevo.
Aquí es donde comenzó el problema Sybil y Sarah.
Me preguntaba qué estaba sucediendo.

Una sirena en una taza de té • Nivel Q 19 20

Les mostré lo que había encontrado, pero la sirena Y aquí la tienen: mi prueba. ¡Ahora ustedes también
no quería despertarse. Las dos mentirosas se rieron de mí. lo han leído! Pero ¿ahora qué hago? Tengo una sirena
Dijeron que la sirena no era más que una muñeca absurda. en una taza de té, pero cada vez que se la muestro a alguien,
Después, juntaron las mochilas y, riéndose, volvieron se pone dura como una muñeca.
corriendo a mi casa.
Creo que voy a usar la filmadora de mi papá, y voy a
Desde ese momento, les han contado a todos que yo llevé hacer una película. Todos creen en las películas casi tanto
una de mis “muñequitas” al pícnic. Dijeron que, cuando como creen en lo que leen en diarios íntimos.
me encontraron jugando con ella, inventé la historia
de la sirena. Con cariño,

Una sirena en una taza de té • Nivel Q 21 Hattie MacGruder

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