Ignacio Blanco 51 Las posiciones de los discípulos recuerdan al misterio de Salzillo mencionado anteriormente. La policromía resulta de unos colores menos vivos que en las dos figuras originales. Puede que se realizase a propósito para dejar protagonismo a la escena principal. El estofado en este caso se limita a dibujar pequeñas líneas o círculos tanto en túnicas como en mantos. En las partes vueltas de los ropajes, el oro se ha dejado descubierto. Actualmente el Paso desfila sobre las andas realizadas en 1954 por el taller de Apolonio Pérez Llandres, adornadas con forja elaborada por Victoriano Carbonero Perpiñán en 1981. Se completa el grupo con un tronco de olivo al que se le añaden cientos de ramas traídas de “El quinto”, resultando más voluminoso y ganando peso. Es una maravilla para conquenses y foráneos ver desfilar al Huerto de San Esteban cada noche de Miércoles Santo, con el rítmico bamboleo que los banceros le transfieren al Paso y las ramas de olivo y escuchando el golpear de sus horquillas contra el suelo. Ignacio Blanco Romero Asociación cultural Jesús Orando en el Huerto (San Esteban)
52 Solidaridad significa unirse circunstancialmente a la causa de otro, es ayudar, colaborar o cooperar con las demás personas para conseguir un fin común, es un valor necesario para acondicionar la existencia humana. Todas las personas necesitan de los demás, por lo tanto es importante aplicar este valor para hacer del mundo un lugar más habitable y más digno, tomando como ejemplo a Jesucristo que hizo del amor el mandamiento que debemos promover los que nos consideramos sus seguidores. Dando demostración de su dogma y teniendo presentes principios básicos como la generosidad, la amistad, y la ecuanimidad en nuestras actuaciones cotidianas. Las hermandades y cofradías de Cuenca, forman parte de esta realidad y cumplen realmente con lo mencionado en la descripción preliminar, son en primer lugar asociaciones de fieles otorgadas como “religiosidad popular”, la expresión de un pueblo en la búsqueda de Dios. Conjuntamente, en el contexto de nuestra ciudad, las mismas son una de las principales estructuras asociativas y de coexistencia ciudadana y social. Hermandades y cofradías de Cuenca Casas de acción social Por Rafael Torres Muelas Uno de los propósitos que en sus orígenes tuvieron las hermandades y cofradías que muchas todavía explicitan en sus constituciones antiguas y renovadas, es la ayuda mutua entre cofrades, especialmente en casos de necesidad espiritual y material. Este propósito concuerda plenamente con la promoción y participación en las celebraciones del misterio de la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo, a las que se dedican fundamentalmente las hermandades de Semana Santa. Por otro lado, el contenido espiritual de correspondencia pide que los hermanoscofrades, se ayuden mutuamente y la hermandad esté atenta especialmente a los miembros que necesitan más atención. Ejemplo de estos principios sociales en nuestras hermandades los tenemos en los orígenes de las mismas. Así la Venerable Hermandad de Maria Santísima de la Esperanza, debe relacionarse directamente su advocación y devoción, con la existencia del Cabildo y Hospital de Peregrinos de Nuestra Señora de la Esperanza, que servía de cobijo a enfermos e Revista Getsemaní
Julio Palencia 53 impedidos en una época especialmente difícil. La Archicofradía de Paz y Caridad, que tenía como entidad principal el acompañar a los reos de muerte en sus últimos momentos. Según rezaban sus constituciones fundacionales establecían, con todo detalle, el desarrollo de las sucesivas ceremonias: “Cuando al presidente de la Archicofradía le sea cierto -decía el artículo primero- por el Tribunal de Justicia de ser colocado algún reo en capilla, avisará a los hermanos mayores de las seis hermandades, para que por cada una de ellas sean nombrados seis individuos que, puestos a la orden del presidente, alternen día y noche en la custodia y cuidado del reo”. Los condenados comían, por cuenta de la Archicofradía, ”cocido con gallina, teniendo a disposición inmediata chocolate y dos vinos generosos”, debiendo condimentarse el cocido en casa del presidente, a la muerte del procesado las cofradías que formaban la concordia se hacían cargo del cadáver para su entierro, pidiendo limosnas los hermanos para aplicarlas en beneficio del alma del ejecutado. Para ello colocaban tres mesas, cubiertas con paño negro con un crucifijo sobre ellas, con dos velas encendidas a sus lados, bandeja de limosnas y una campanilla que se tocaba con frecuencia. Además de las líneas generales de actuación por lo que se refiere a los condenados a muerte, las hermandades que componían esta sociedad, mantenían tradicionalmente una especial preocupación por el auxilio a los hermanos enfermos. La de Nuestro Padre Jesús Amarrado a la columna establecía en sus constituciones un cuidadoso sistema de auxilio a los enfermos, dejando claro que “todo hermano, si cayere enfermo con calentura, tendrá derecho a ser socorrido por la misma con una peseta diaria en metálico los primeros cuarenta días: de continuar la enfermedad, y después de transcurridos otros cuarenta días, o sea, a la tercera cuarentena, percibirá cincuenta céntimos durante cuarenta días”; tales beneficios se exceptuaban cuando las enfermedades fueran “sobrevenidas de mujeres, de armas de fuego, blancas o palos, a no ser que estas últimas hayan sido casuales o en justa defensa”. Por su parte, las mujeres no tenían derecho a socorro “cuando se hallen enfermas a consecuencia de embarazo o alumbramiento, hasta transcurridos cuarenta días desde este último”. Asociación cultural Jesús Orando en el Huerto (San Esteban)
Ignacio Blanco 54 La de San Pedro Apóstol, que se intitula como “religioso-benéfica”, en su artículo 10 reglamenta la concesión de becas para estudios de seminario y magisterio, siendo necesario para mantenerlas el acabar el curso con sobresaliente. La del Santísimo Ecce-Homo (de san Gil) como hermandad de socorro, reglamentaba perfectamente sus relaciones con los hermanos y así, cuando uno caía enfermo, debía presentar certificación del médico al hermano mayor y a partir del día siguiente, era socorrido con 6 reales diarios (si en ese momento se careciera de fondos, se recaudaría este auxilio entre todos los miembros). Así lo contemplaba el libro de acuerdos fechado en el año 1928. La de San Juan Apóstol Evangelista señala como uno de sus propósitos principales de su existencia en sus disposiciones fundacionales, la ayuda a los hermanos tanto espiritual (misas de salud, asistencia a entierros, presididos éstos por seis religiosos del convento que eran acompañados por doce hermanos portando sus correspondientes velas), como en existencias para poder atender a sus miembros víctimas de enfermedades y calamidades. Acorde con estas indicaciones, la entidad construye desde el año 2000, en colaboración con la Nunciatura Apostólica de Brasil, la Casa de San Juan Evangelista en los arrabales de Brasilia, para dar cobijo a jóvenes enfermos de cáncer. Al cuidado de éstos quedaría encargada la Congregación de las hijas de Jesucristo, comunidad de religiosas que ya tiene otros centros en ese país. Vistos estos antecedentes iniciales en nuestras hermandades, bien podemos afirmar que son el germen de la doctrina social, que debe guiar el sentimiento de las mismas antes y ahora, como una cualidad que debemos asumir en emergencias y desastres. Resaltando que la ayuda es una característica de la cordialidad que enseña al hombre a sentirse unido a sus semejantes y a la cooperación con ellos, las necesidades sociales de los hombres actualmente no son las mismas que cuando se constituyeron las referidas confraternidades. La de Nuestra Señora de la Soledad (del Puente) contempla entre sus fines principales la asistencia a enfermos, teniendo la obligación el hermano mayor de visitar a quienes se encontraran en esta situación, dando cuenta de su estado a la cofradía, auxiliando a los necesitados con dos onzas de chocolate, medio litro de leche y cinco monedas, mientras se mantuviera en su estado. Revista Getsemaní
Ignacio Blanco 55 Hoy por hoy, la aguda crisis que estamos padeciendo a nivel mundial y en concreto en nuestra ciudad, nos mueve y obliga a ello la gravedad del momento, el sufrimiento de muchas personas, especialmente los más desprotegidos hace que sean muy numerosas y significativas las labores de caridad y ayuda social, implicando a las cofradías a suscribir convenios de colaboración para estrechar sus relaciones, aunar esfuerzos y establecer líneas de actuación para ayudar a los más necesitados de su entorno, comenzando en los diferentes ámbitos benéficos, ya sea desde las Caritas parroquiales de nuestra ciudad, que más que una organización para solucionar algunas situaciones de pobreza, más o menos graves, ejemplifican una dimensión esencial de la comunidad cristiana y de todos sus miembros que tienen por símbolo los corazones, estableciendo un mismo móvil de acción: el amor al hermano; y un idéntico objetivo: servir a los más pobres o a través de distintas instituciones y organizaciones a modo de ONG católicas: la acción caritativa y de humanidad. Como Cáritas, que en su trayectoria asume un triple compromiso en su acción social: informar, denunciar y sensibilizar a la opinión pública sobre las situaciones de pobreza y vulnerabilidad; sus causas, consecuencias y la posibilidad de participación en el cambio. Como Manos Unidas, que lucha contra la pobreza, el hambre, la malnutrición, la enfermedad, el subdesarrollo y contra sus causas. Como Vivere, creada para colaborar con la acción evangelizadora y social de Don Andrés Carrascosa Coso, en ese momento arzobispo y Nuncio de su Santidad en el Congo. Como la Asociación Benéfico-Cultural Ayuda Cité-Soleil, que pretende procurar una alimentación adecuada y continuada a los niños que acuden regularmente al colegio en un suburbio de Puerto Príncipe (Haití), y que, dependiente de las religiosas del Hospital de Santiago, proporciona el apadrinamiento de los niños que atiende. O como Aldeas infantiles, de contorno no confesional, con carácter privado, y que desarrolla su labor en un ámbito mundial, ayudando a la infancia con representación en nuestra ciudad. Nuestra ocupación y tenacidad como hermandades es aprovechar todas las posibilidades que se ponen a nuestro alcance para convertir esa piedad popular de nuestra Semana Santa que se resume en unos claveles a los pies del Cristo de los Espejos, puesto por una abuela, desde que su nieta se “desenganchó” de una mala compañía. En un beso tembloroso de una madre a las manos de la Virgen de las Angustias solicitando una salida para sus hijos, o en el silencio de una oración rezada mientras se camina detrás de nuestros pasos bajo la advocación de “Jesús con” donde se va consumiendo la cera camino de una iglesia, en testimonio de Cristo, y el terreno para llevarlo a cabo es el ambiente cotidiano, Asociación cultural Jesús Orando en el Huerto (San Esteban)
Ignacio Blanco 56 la realidad social, con la que nos relacionamos y a la que no podemos ni debemos ignorar si queremos nuestro compromiso con el mandamiento nuevo que nos dio el Señor: que nos amemos todos como nos ama Dios, concibiendo que sea existente y cierto. Cuando el nudo en el vientre, que cada primavera nos produce sentir que ya llega la hora de estar en la calle, cuando la banda de cornetas y tambores de la Junta de Cofradías suene a lo lejos anunciado que el Nazareno ya porta su Cruz por la Vía Dolorosa de Cuenca, el olor a cera virgen nos absorba el alma, y advirtamos que al desfilar los pasos de misterio van reflejando claramente los rostros de la pobreza humana. Al igual que hicieran con “Jesús” nuestros prójimos también son negados, traicionados, abandonados, azotados, deshonrados, contrariados… Estos estremecimientos nos obligan a comprometernos todos, a tener siempre preparada nuestra túnica diaria y estar dispuestos para custodiar a este “Jesús” de todos los días tan desconsolado. Aprovechemos que Cuenca tiene 36 hermandades para “regalar” a través de sus hechos a Jesucristo a la sociedad, actuando en correspondencia entre todos y dando demostración de unidad y de asistencia a los demás. Rafael Torres Muelas, secretario Vble. Hdad. Jesús Orando en el Huerto. Revista Getsemaní
57 Para muchos de los conquenses, hablar de la Parroquia de San Esteban es hablar del edificio del arquitecto madrileño Antonio Camuñas que, a mediados de los 60 empezó a construirse; para otros, de edad más avanzada, hablar de San Francisco es hablar de San Esteban, puesto que a mediados del s.XIX el convento de los franciscanos que se localizada en la actual iglesia empezó a ser sede de la parroquia de San Esteban. Hasta 1864, la parroquia de San Esteban no se circunscribía a las delimitaciones actuales: intramuros, comprendía otros espacios diferentes a los actuales. Sirvan estas líneas como aproximación a su estudio. • La demarcación de la parroquia de San Esteban. La ciudad de Cuenca en la baja Edad Media podría dividirse socio-laboralmente en tres secciones1 , que nos permiten diferenciarlas estamentalmente: 1. Ciudad parasitaria: territorio del clero y la nobleza, correspondiente a las parroquias de San Pedro, San Nicolás, Santiago, San Andrés, San Gil y Santa Cruz. 2. Ciudad de transición: parroquias de San Miguel y de San Vicente. 3. Ciudad productiva: delimitada en la parte baja geográfica y socialmente; en especial, con clases de proletariado industrial, rural y terciario; pertenecían las parroquias de San Juan, Santo Domingo, San Salvador y San Esteban. La parroquia de San Esteban circunscribía un amplio suelo del municipio urbano de Cuenca, el más extenso junto con el de la parroquia de San Juan; abarcaba el territorio que actualmente recorren las calles de Santa Lucía, Matadero Viejo y Caballeros. A finales del siglo XV se produce el tránsito del territorio urbano tras la muralla, por lo que el espacio de habitabilidad intramuros se supone ocupado. En las parroquias citadas como ciudad productiva, están instalados los habitantes de clase social más baja: los trabajadores. En la demarcación de San Esteban, aparecen junto con el edificio parroquial dos hospitales (de Santa Lucía y de San Sebastián) y el convento de las Bernardas y las Concepcionistas como edificios religiosos; y el matadero municipal y el corral de comedias (desaparece en 1756) como edificios de uso público. La actividad textil y ganadera de la ciudad fue el sustento, en su mayoría, del desarrollo demográfico y económico de la ciudad hasta el siglo XVI; en el siglo XVII, la crisis productiva de estos sectores conlleva un retroceso importante para la ciudad. La antigua parroquia de San esteban Por Aurora Garrote Armero Asociación cultural Jesús Orando en el Huerto (San Esteban)
Vista de la ciudad de Cuenca. D.Juan Llanes y Massa (1773). Centro Parroquia de San Esteban 58 En el siglo XVIII, la parroquia de San Esteban contaba con el 20% de los habitantes de la ciudad2 : un espacio urbano marcadamente popular, dedicado a la agricultura y a la industria, explotado por los grupos dominantes. De esta forma, en el sector agrario trabajaba un grupo amplio de campesinado (jornaleros, pastores y leñadores) con condiciones de vida precarias por el salario mísero; un número amplio de hortelanos arrendados (motivado por la acumulación de la propiedad en pocas manos) y descenso de labradores y ganadores; miembros de esta comunidad también trabajaban en la rama textil, con sus cercanas calles industriales de los Tintes y Tiradores; en menor medida, pero con presencia habitual en la vida de una ciudad se encontrarán albañiles, mozos de molinos, zapateros, carpinteros…; destacamos la zona de las carnicerías en esta zona, por lo que la presencia de trabajadores de este gremio se supone activa. A finales del siglo XVIII se inician las primeras desamortizaciones, de carácter débil y con escasa supresión de la propiedad, por lo que no va a ser demasiado notoria su actuación en este barrio donde mantienen propiedades el convento de las Bernardas y el de las Concepcionistas. La desamortización de Juan Álvarez Mendizábal supuso el receso de la zona con la privatización del Convento de las Bernardas. Durante los últimos años del siglo XIX entran en notable deterioro los barrios populares de la ‘ciudad alta’, entre ellos, el territorio de la parroquia de San Esteban, quedando en ruinas su iglesia parroquial. El matadero municipal, colocado en la zona más cercana a San Gil, es traspasado a otras instalaciones en el Sargal; el mercado de la calle Solera desaparece en 1917. El barrio es olvidado por la ciudad. Revista Getsemaní
SAN ESTEBAN A. VAN WYNGAERDE Cuenca (Viena 2) • La Iglesia Parroquial de San Esteban. Van de Wyngaerde (1565) y Llanes y Massa (1773) realizaron respectivamente varias vistas panorámicas de la ciudad en su obra pictórica; ambos tuvieron numerosas dificultades para mostrar el complejo entramado urbano de la parroquia de San Esteban y de las contiguas de San Vicente y San Salvador3 . Primeramente, Wyngaerde en la vista desde el oeste confunde en su colocación nominal de su obra final la Iglesia de San Esteban con la de San Vicente4 (aunque no lo hace en el estudio preparatorio, que lo hace correctamente); en la vista desde occidente, vuelve a representar la iglesia, pero sin identificación. Encontramos5 , pues, un amplio volumen a su izquierda, probablemente la cabecera de la iglesia, a cierta distancia de la hoz y con algunas edificaciones en la parte trasera. La fachada meridional estaba orientada a la actual plaza de Santa Lucía. El problema mayor lo presenta el campanario de la iglesia, puesto que Wyngaerde y Llanes invierten su colocación dificultando mucho el conocimiento de su disposición. Se desconoce la fecha exacta de la construcción del edificio de la que fuera Iglesia de San Esteban, posiblemente fuera en la primera mitad del siglo XV6 . A principios del siglo XVIII, la Iglesia de S. Esteban es descrita por Mateo López7 como iglesia de dos naves irregulares; contaba con un mínimo de 18 capillas distribuidas a lo largo de sus naves, con diferentes propiedades civiles y religiosas. Destacamos que la parroquia disponía de un patronato de D. Miguel de Valdeolivas, del Cabildo del Stmo. Sacramento y de las hermandades de la Santa Cruz (las primeras noticias de la misma en la parroquia datan de 1698), de las Ánimas, de San Marcos y de Ntra. Sra. de la Cabeza; también se encuentra una talla muy devocional de San Isidro. 59 Asociación cultural Jesús Orando en el Huerto (San Esteban)
Como ya hemos dicho, durante la segunda mitad del siglo XIX, se produce un abandono paulatino de la ciudad alta, quedando muchos de sus barrios con una población y situación social, política y económica marcadamente marginal. En 18558 , las hermandades del Cristo de la Salud (antes de la Santa Cruz), de San Isidro, del Cristo del Amparo y de San Antonio de Padua son las únicas que perviven en la parroquia de San Esteban; debido al deterioro de la Iglesia, son subidas en procesión a la Catedral ante el peligro que ocasionaba el estado de la misma y sus posibles daños a las tallas. El Archivo Parroquial indica en una anotación: “En el día 22 de noviembre de 1852, se celebró la primera misa en la Iglesia de San Francisco, como Parroquia de San Esteban, Se trasladó, por deterioro de la Iglesia anterior de San Esteban Protomártir, situada dentro de la muralla (frente a la Ermita del Stmo, Cristo del Amparo y de Sta. Catalina del Monte Sinaí), en la calle de Santa Lucía, y tuvo como motivo, el crecimiento de la ciudad y la belleza del Convento de los Franciscanos”.9 El 15 de septiembre de 186410, queda definida y delimitada la nueva organización parroquial de la ciudad de Cuenca, con disposición del obispo de Cuenca D. Miguel Payá y Rico, deslindado la nueva parroquia de San Esteban desde el antiguo convento de San Francisco, ocupando toda la parte de la ciudad situada a la izquierda del Huécar, desde el límite de la parroquia de Santiago hasta su confluencia con el Júcar; la parroquia se instala definitivamente en extramuros. Actualmente, la iglesia construida en el solar que ocuparon los franciscanos mantiene la advocación de San Esteban como parroquia y mantiene activa a alguna de las hermandades que se cobijaron en la antigua ubicación, y no pierde tampoco la relación franciscana, conservando la vinculación de la cripta con la Orden Tercera. Aurora Garrote Armero BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA: IBÁÑEZ MARTÍNEZ, P.M. La vista de Cuenca desde el Oeste (1565) de Van de Wyngaerde, Ed. Diputación Provincial de Cuenca, Cuenca, 2001 IBÁÑEZ MARTÍNEZ, P.M. La vista de Cuenca desde la hoz de Huécar (1565) de Van de Wyngaerde, Ed. Diputación Provincial de Cuenca, Cuenca, 2006 TROTIÑO VINUESA, M.A. Cuenca. Evolución y crisis de una vieja ciudad castellana. Ed. Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 1984 VILLALBA CRUZ, L. Historia de la Vble. Hdad. de del Stmo. Cristo de la Salud (El Descendimiento), Ed. Vble. Hdad. del Stmo. Cristo de la Cruz, Cuenca, 1995 60 1 TROITIÑO VINUESA, 1984, p.98 2 Íbidem, p.109 3 IBÁÑEZ MARTÍNEZ, P.M. 2001. p. 310 4 Ibídem, p.316 5 IBÁÑEZ MARTÍNEZ, P.M. 2006. p. 219 6 VILLALBA CRUZ, L. p. 9 7 VILLALBA CRUZ, L. p. 10-11 8 Ibídem, p.43 9 Libro XV de Bautismos, número 9. Parroquia de San Esteban 10 VILLALBA CRUZ, L. p.45-47 Revista Getsemaní
Ignacio Blanco 61 Mucho ha cambiado el mundo musical nazareno desde que nuestros pasos desfilaban con frecuencia al son de “Pobre Carmen”, “Mektub” o “Amarguras”, y apenas si el repertorio de marchas del que constaban nuestras bandas superaba unas veinte. Las antiguas marchas continúan sonando, muchas de ellas poniendo melodía al momento cumbre del desfile de muchas hermandades, simbolizando épocas y esencias, como en el caso de nuestra hermandad cuando suena “Nuestro Padre Jesús” en los Arcos, haciendo esta que el tiempo se pare por unos instantes ante el deleite más exquisito y los recuerdos más profundos; ya que lo que es bueno es bueno, dichos momentos se irán afianzando cada vez más como indiscutible tradición, y que así sea. Sin embargo silenciosamente asistimos a un sibilino pero notable fenómeno, la marcha procesional está cambiando. Entiéndase que el hecho de que apenas nadie repare en ello es que aún no había pasado, es decir, que dentro de lo que concebimos como marcha de procesión desde que podemos atisbar su origen o el germen de lo que es hoy en día, el cual cabe situarlo en la primera mitad del siglo XX, ésta apenas si ha sufrido cambios. La nueva tendencia en la música procesional Por Ignacio Domínguez Escutia Asociación cultural Jesús Orando en el Huerto (San Esteban)
62 Pongámonos en el caso; si examinamos “Mektub” de Mariano San Miguel Urcelay, aparte de poder escuchar una grandiosa obra, única e inconfundible, podemos apreciar o cuanto menos atisbar el patrón de marcha procesional que se ha seguido durante todo el pasado siglo en las composiciones procesionales. ¿Pero qué sucede si escuchamos “Jerusalén”? Sucede que las marchas procesionales gozan de tan buena salud y atención que el género está experimentando nuevas vertientes, y como todo lo bueno se regenera y evoluciona, crea nuevas formas, nuevas tendencias. Así es y no me cabe la menor duda, se podrá apreciar aún con más fuerza en los próximos años, cuando no solo podremos apreciarlo sino celebrarlo, puesto que además esto que yo he catalogado como “La Nueva Tendencia” parece está calando hondo en nuestros desfiles. José Vélez es un gran ejemplo de ello, compositor de “Jerusalén” y “El Evangelista”, su particular toque ha dado un soplo de aire fresco a la marcha que se estilaba en Cuenca, y por doquier ha sucedido de similar forma en otros muchos lugares, por esto también hay que resaltar que debido a ese aire fresco esta nueva ola tiene como fruto tanto éxito. En concreto tales marchas se han convertido en los hits más populares de los últimos años en nuestra Semana Santa, y aunque he de disculparme por la expresión, se adecua muy bien a la realidad. Aún recuerdo cuando se tocaron por primera vez estas marchas en nuestro concierto, 2007 si creo recordar bien, cuando apenas poco tiempo después podíamos asistir a escucharlas continuamente en nuestros desfiles, en diferentes bandas y en diferentes situaciones de la Pasión, porque cuando nos da por algo, nos da fuerte, también sea dicho. No es casualidad que “La nueva tendencia” se propague de manera tan intensa, aunque lo que si es curioso es que lo haga de forma tan sutil y nadie repare en el hecho. Se preguntarán en realidad que es esto de “La nueva tendencia”, que es en sí, en que consiste y a qué responde este cambio. Pues bien, “La nueva tendencia” responde a la composición de marchas bajo influencias diferentes a la de la música religiosa, clásica o militar, cuya sustancia es la que dominaba hasta ahora. Sin embargo la principal sustancia, o cuanto menos la más notable dentro de las que conforman esta nueva vertiente de composición surge de las bandas sonoras cinematográficas, del cine en definitiva, y de la evolución de las piezas clásicas dentro Revista Getsemaní
63 del género. Pero lo más relevante del hecho no es el resultado, que también, sino el detonante. La puesta en escena de nuestros desfiles cada vez es más portentosa y espectacular, cada vez más organizada, luego más grandiosa y espléndida; y no es sino producto de la dedicación del pueblo con su máxima expresión cultural, y también hemos de celebrarlo, pues así ha de ser y aún nos queda mucho por desarrollar. Los desfiles de Semana Santa son cada vez más, “de película”; asistir a un desfile procesional se traduce en presenciar un grandioso espectáculo, conmovedor por su espiritualidad y crudeza, magno por su esplendor cultural y estético. Podemos estar bien orgullosos de ello, puesto que no es para menos y no merece menos esfuerzos. La Semana Santa se adapta a los tiempos y a los factores antropológicos y sociales, aunque parezca que no; y la música es prueba de ello, pues aunque en el fondo sabemos que lo importante es Cristo y su mensaje en sí, gustamos y acertamos de engrandecer la escena a través de ella, nos dejamos llevar por su mano, hasta que nos lleva a momentos de verdadera elevación divina, de verdadero estacismo, llegamos a comprender la grandeza del hecho mejor. La escena toda cobra vida y se hace “película”, se hace sobrehumana, ensalza el arte, luego ensalza el alma, conmueve hasta un punto inimaginable, consigue más fuerza la función para la cual los desfiles procesionales están concebidos, difundir el mensaje de Jesucristo al pueblo, de forma que sienta con sus ojos lo que él sintió en su carne. “La nueva tendencia” cumple esta función, lleva la música procesional un punto más allá, convierte el momento, la escena, en algo aún más espectacular y divino si cabe, consigue estremecernos en desmesura. No es casual que la influencia cinematográfica, musicalmente hablando, haya sido utilizada por los compositores para lograr piezas que susciten este efecto tanto en el espectador como en el nazareno, y está bien aplicado, pues bien sabemos del poder que posee el séptimo arte; ya que esta nueva tendencia no solo cumple con solvencia la función de la que hemos hablado, es más, también consigue que la música vaya más lejos de ser concebida como acompañamiento para ser concebida como leitmotiv de la escena, para darle vida. Así pues la influencia del cine es tan poderosa en el arte y en la sociedad actual que ha llegado a nuestros desfiles a través de la música; y no es que hayamos introducido el cine en la Semana Santa, que también, pues los medios audiovisuales cada vez tienen más importancia, sino que hemos engrandecido a través de este camino un poco más nuestra puesta en escena, lo cual nos conduce a múltiples beneficios en todos los aspectos. Por eso, marchas como “Jerusalén” y “El Evangelista” de José Vélez, “Bautizando a Jesús” de Fernando Ugeda, “Hossana in Excelsis” de Oscar Navarro o la obra de Manuel Alejandro González Cruz vienen a dar un paso Asociación cultural Jesús Orando en el Huerto (San Esteban)
64 más allá en la música procesional, ocasionando el germen de algo que puede ser grandioso e imparable, como es la incorporación de influencias propias de la música popular, del clasicismo o del mundo cinematográfico principalmente en la obra musical nazarena, que bajo estas influencias se ve idealizada, pletórica y fuerte ante los nuevos tiempos. Se preguntarán cual fue el primer paso de esta nueva vertiente, pues bien, aunque no haya sido por necesidad influencia para el resto de compositores antes citados, si que probablemente fue la primera obra que podemos considerar dentro de “La nueva tendencia”, y creo no equivocarme cuando digo que fue “La Madrugá” de Abel Moreno, la cual no solo pudiéramos afirmar que es “de película”, sino que además se ha convertido recientemente en banda sonora a través de la película “Alatriste”. En cuanto a lo que concierne a Cuenca, si bien ya hemos citado anteriormente las incorporaciones del murciano José Vélez como principal baluarte de la nueva ola, destaca la obra de Fernando Ugeda, que parece haberse sumado a esta nueva vertiente, pues diversos matices de su obra inclinan a pensar que así es, e inclusive podemos observar que el repertorio de la Banda de Las Mesas es cuanto menos peculiar. Además podemos celebrar la futura aportación del sevillano Manuel Alejandro González Cruz a nuestra Semana Santa, con su marcha dedicada al Huerto de San Esteban titulada “Orfebres de la Ribera”, la cual siguiendo la trayectoria del autor es más que probable podamos incluir dentro de este movimiento. Pero si queremos ser concretos a la hora de establecer el origen de esta tendencia en nuestra Semana Santa no podemos eludir que fue nuestra querida Banda de Música de Cuenca, con su director Don Juan Carlos Aguilar al frente, quién seleccionó varias de las obras antes citadas de cara a los desfiles procesionales con gran acierto y no menor éxito. Así pues solo nos queda celebrar y procurar ser partícipes de que “La nueva tendencia” tenga un hueco preferente en la Semana Santa de Cuenca, ayudar a su desarrollo y consagración que será a su vez el de nuestra Semana Santa, y hacerlo especialmente desde nuestra hermandad, la cual y demos gracias posee medios para hacerlo, y como no, disfrutar de ella, pues pienso nos va a dar mucha alegrías. Ignacio Domínguez Escutia, Febrero 2012. Revista Getsemaní
Julio Palencia
Ignacio Blanco 66 Corría el año 1936, cuando las revueltas sociales previas a la guerra civil inundaban la ciudad de Cuenca y las hordas anticlericales perseguían el catolicismo. La Semana Santa peligraba por momentos y la incertidumbre acechaba la Cuenca Nazarena. Esteban Guerrero era vecino del barrio de los Moralejos, trabajaba como encargado de la plaza del mercado, aunque antes trabajó como peón caminero. Imperio Escutia Guerrero, nieta de Esteban, cuenta que él era todo un amante de la Semana Santa, nazareno del Huerto, del Jesús del Puente y del Cristo de la Agonía. Cuenta su nieta entre otras anécdotas que el año que Esteban fué hermano mayor del Huerto marchó hasta Rubielos Bajos, donde él tenía muy buenas amistades, y allí le dieron la mejor oliva que disponían, la cual transportó hasta Cuenca montada en un carro. Debió ser la tarde anterior al Jueves Santo de 1936, cuando se calculaban los preparativos para la procesión de Paz y Caridad durante una reunión; Tal era el miedo que corría en la ciudad que ninguna autoridad se atrevía a presidir la procesión cuando entonces, según contaban Don Amadeo, párroco por aquel entonces de San Antón, e Isabel Guerrero, hija de Esteban, irrumpió Esteban Guerrero diciendo que si no había ninguna autoridad pertinente que se atreviese a presidir la procesión él mismo lo haría. Tal que así sucedió; la tarde del Jueves Santo de 1936 Esteban Guerrero se vistió con un modesto traje y una gabardina, en la cual ocultó antes de salir de su casa un cuchillo de cocina para poder defenderse en caso de que le atacaran, cosa que, dadas las circunstancias el temía enormemente. La historia de Esteban Guerrero Por Ignacio Domínguez Escutia Revista Getsemaní
67 Así pues al final la procesión de Paz y Caridad desfiló sin ningún sobresalto bajo la presidencia de Esteban Guerrero, al que según contaba su hija Isabel seguramente no atacaron por ser considerado persona honrada y trabajadora entre los vecinos de su barrio, Los Moralejos, donde habitaban gran parte de las gentes que amenazaban la integridad del desfile. Esteban Guerrero fue homenajeado por la hermandad del Huerto a título póstumo como hermano primitivo de la misma, así como por su labor junto a otros hermanos en bien de la entidad durante la época previa al 36. Pero como le sucede a tantos otros nazarenos su historia está perdida en recuerdos o en leyendas incluso, que guardan sus descendientes con amor y orgullo. Esteban fue uno de tantos nazarenos conquenses que estuvieron dispuestos a jugarse incluso la vida por sus creencias, por su tradición, por la Semana Santa de Cuenca. No dejemos que la historia de tan valientes y honorables personas caiga en el olvido o en la ignorancia del tiempo, ya que la historia de nuestra Semana Santa durante aquellos oscuros tiempos estuvo repleta de valientes nazarenos como Esteban, que dieron lo poco que tenían, por su Semana Santa. Desde este humilde espacio quiero agradecerle a Esteban Guerrero lo que hizo en aquel momento. Sepas Esteban allá donde estés, que tus descendientes siguen sintiéndose orgullosos de tu valentía, y que tras tu fé, ya son cinco generaciones las que siguiendo tus pasos acompañan al Huerto el Miércoles Santo. Gracias Esteban. Ignacio Domínguez Escutia, tataranieto de Esteban Guerrero. Asociación cultural Jesús Orando en el Huerto (San Esteban)
Enrique Martínez Gil 68 La flamante Asociación Cultural Huerto de San Esteban me pide una colaboración en su primera revista digital: “Getsemaní”. Es todo un honor y una muestra de afecto a los que en esta ocasión, y por circunstancias que ahora no vienen al caso, no podré corresponder como se merece y me hubiera gustado. Sólo por esta vez –y así lo prometo- echaré mano de un texto ya elaborado. Se trata de una retahíla de anécdotas ya publicadas pero que siempre se nos hacen entrañables y nos recuerdan que, en el Huerto todo es oración: tanto la vocal que se hace en el templo, como la que se hace en la calle, acompañando a nuestras imágenes en entrañable ambiente de hermandad o dándoles un buen baile en las curvas de la Audiencia y el Escardillo como nuestros mayores nos enseñaron a hacer. Algunos ya conoceréis el anecdotario; otros, no. A ambos las dedico con la misma ilusión: la de aportar un granito de arena más a la asociación cultural del Huerto en sus prometedores inicios, sirviendo al tiempo para expresar, una vez mas, el apoyo incondicional a los jóvenes que la componen y a su contagioso entusiasmo que a todos envuelve y que los veteranos envidiamos de manera tan sana como patente. No otra cosa cabría esperar de quienes ya nos encontramos entrados en años: transmitir, renovándolo, el mismo apoyo incondicional que, a su momento, los mayores nos dispensaron. Que “Getsemaní” constituya todo un éxito en el afán que a todos nos mueve: el culto a Jesús en su misterio de la oración del huerto a través de su hermandad, para lo que resultará imprescindible mantener encendida la llama de amistad, camaradería y afecto entre todos sus miembros. Muchos éxitos, bien de veras. ¿Sabíais que...? Anecdotario jugoso del Huerto de San Esteban Por Pedro Romero Sequí Revista Getsemaní
69 ¿Sabíais que... ...El origen de esta cofradía se encuentra íntimamente ligado a las del huerto de san Antón y el beso de Judas? Fue esta última la que, en 1905, instauró la procesión del Silencio y para ello, además de su paso titular, invitó a participar en la misma al huerto del jueves santo, así como el Eccehomo de san Miguel y una talla de san Juan evangelista –primer antecedente del paso de la Virgen con este apóstol- “para dar una mayor relevancia al cortejo”. La iniciativa cuajaría y daría lugar con el tiempo a una procesión mas o menos similar a la que ahora conocemos. ...La primera talla del huerto del miércoles santo fue encargada por la del beso de Judas? Fue al año siguiente, 1906, cuando su hermano don Mariano Catalina costeó un grupo de la oración en Getsemaní, obra del imaginero Joaquín Moreno Sastre, que se integraría en la hermandad del Prendimiento hasta 1923. ...Los primeros hermanos del huerto de san Esteban lo eran también del de san Antón? El 2 de diciembre de 1923, noventa y dos conquenses, en su mayoría labradores miembros de ésta, crearon aquélla en la parroquia de san Esteban. Durante décadas, y aun hoy mismo, ambas cofradías compartieron hermanos, si bien la primera terminó siendo integrada en su mayoría por hortelanos de las hoces y la segunda por labradores de las vegas del Júcar y el Moscas. En la actualidad, ambas se encuentran hermanadas y celebran una convivencia anual en fechas cercanas a la festividad de san Isidro, patrón de los agricultores. ...Sus primeras constituciones fueron aprobadas por un beato? Fue en 1924 cuando, constituida la hermandad, fue erigida canónicamente por don Cruz Laplana Laguna, obispo mártir que resultó beatificado junto a su secretario Fernando Español en la mayor ceremonia al efecto registrada en la historia de la iglesia, el 28 de octubre de 2007, en san Pedro del Vaticano. Y hablando del Vaticano, ¿sabíais que el actual papa tiene un capuz del huerto? Así es, y no tiene uno, tiene dos. Me explico: en marzo de 2009, aprovechando el recibimiento del santo padre a un grupo de conquenses, uno de ellos le hizo entrega de dos capuces en miniatura , correspondientes a los huertos de san Antón y san Esteban-, confeccionados expresamente por la camarera y una hermana de este último, Gloria de los Santos y Montse Taravillas. Su santidad, curiosamente, sabía perfectamente lo que recibía y no necesitó de explicación alguna al respecto: -“¡Aaah, capuchinos de la setimana santa spagnola”!- vino a decir agradecido en el instante de recibirlos. ...Esta hermandad fue la primera en instalar luz eléctrica en un paso? Fue en 1927, y la incorporación de bujías eléctricas causó enorme expectación en su momento. Debido a su enorme precio, se hubo de establecer la desorbitada cuota para esos tiempos de ¡cinco pesetas anuales por hermano! ...Las “botas negras” forman parte del uniforme de esta cofradía? Así aparecía prescrito en las primeras constituciones, y así figura todavía en el reglamento de régimen interno de las actuales, en simpático y entrañable arcaísmo de tan peculiar e insólita obligatoriedad indumentaria. Asociación cultural Jesús Orando en el Huerto (San Esteban)
70 ...Fue en 1936 cuando se incorporaron por primera vez los apóstoles al grupo escultórico? Bueno, o eso se pretendió, porque lo cierto es que ese año solo se añadiría a san Pedro con la intención de incorporar a Juan y Santiago al año siguiente. El estallido de la guerra civil lo hizo imposible y no sería hasta 1953 cuando definitivamente se viera cumplido el deseo de la hermandad. ...El retablo “de gran belleza” que encargó fue destruido a los pocos meses? En mayo de 1936, la hermandad consagró un altar con un retablo “de gran belleza y valor artístico con el fondo pintado de paisaje de olivos”, que semanas mas tarde sería incendiado junto con las andas, enseres y demás retablos de la iglesia de san Francisco. ...A pesar de todo, algunos objetos se libraron de esta destrucción? Así ocurrió con unos grupos de bronce que se usaron en los años de posguerra, así como la diadema, el cáliz y los cetros de plata que han llegado a nuestros días y se siguen usando en la procesión de miércoles santo. ...1941 fue el año en que primeramente desfiló el actual conjunto escultórico? Eso se deduce del contrato firmado con el escultor Luis Marco Pérez, y por un montante de ¡cuarenta mil pesetas!, pero lo cierto y verdad es que solo tuvo acabadas la imágenes de Jesús y el ángel que desfilaron en unas andas que se usaban para el corazón de Jesús. ...Las imágenes fueron expuestas al público en un escaparate de la capital? Fue en ese año, cuando las esculturas de Jesús y el ángel se expusieron a la pública admiración de los conquenses en la “casa-comercio” de don Federico Sáiz, establecimiento situado en la esquina entre el parque de san Julián y la actual calle de san Esteban, alguno de cuyos descendientes sigue siendo hermano, por cierto. ...Se conserva la lista de los primeros banceros tras la contienda civil? Resultaron designados mediante sorteo, pagaron cinco pesetas cada uno y su número fue de ¡dieciséis! ...Para ingresar en la misma se era muy estricto? O al menos eso es lo que se desprende de las primeras actas, en que se sometía a los solicitantes a estudio “teniendo en cuenta el modo de vivir y las circunstancias que concurrieran... así como los buenos antecedentes y dotes religiosas” del aspirante. ...A pesar de ello, desde los primeros tiempos contaba con banceros de alegre comportamiento? Ya desde 1944 se suceden las amonestaciones. La primera, por “beber zurra en unas botellas en el momento de salir el paso del Palacio Episcopal” –suponemos que durante el descanso-, y las siguientes por “falta de obediencia al acuerdo de no volver el paso salvo cuando previamente hubiera sido autorizado.” Las subsiguientes, claro está, lo serían durante décadas y hasta hoy en día por “bailar” el paso más o menos en exceso. ...Las primeras reuniones tenían lugar en las sedes sindicales agrarias de la ciudad? Primeramente en la casa Nº 9 de la Puerta de Valencia, y después en la Nº 7 de la plaza del Generalísimo, para terminar en el primer piso del Nº 1 de la calle José Cobo, todas ellas sedes de la “Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos.” Revista Getsemaní
71 ...El poeta Federico Muelas era hermano del huerto de san Esteban? El gran poeta conquense solicitó su admisión, siendo dado de alta el 30 de mayo de 1948. En 1963 le correspondería ser hermano mayor y, con este motivo, obsequiaría a la hermandad con su más bella composición dedicada a la semana santa de cuenca: “La santa oliva del Huerto cierne luz de luna llena... Sois vosotros hortelanos orfebres de la ribera...” ...El escultor Luis Marco Pérez también lo era? Se le designó tras la restauración de las imágenes y tras un grave percance que ahora veremos: en 1953 se incorporan al paso las imágenes de los apóstoles, cambiándose las andas por otras mayores que sufrieron varias reformas, añadiéndose complementos cada vez más pesados. Desde 1954, los 32 banceros advertían del gran peso que está adquiriendo la mole y en años sucesivos no es posible encontrar a quien pague por llevarla a hombros como hasta el momento... Finalmente, en la procesión de 1966, el paso cae al suelo estrepitosamente, sufriendo graves desperfectos de los que resultó testigo el propio escultor, que, gratuitamente, se brindó a su restauración en pago de la cual se le designó hermano de honor. Curiosamente, ya desde diez años antes, se acuerda “prohibir terminantemente volver el paso a nadie, por el excesivo peso que tiene el paso y en evitación de que ocurra algo desagradable.” Estos presagios, como hemos visto, se hicieron realidad. …Los “banceros de la oración” son los que más peso soportan de la semana santa conquense? O al menos eso es lo que vino a convenir el más de medio centenar de conquenses de diversas hermandades que se encargó de transportar la casi totalidad de imágenes de Marco Pérez a la catedral con ocasión de su funeral ante sus restos mortales recién trasladados a Cuenca. “El huerto es el que más pesa, con diferencia” era la frase que repetían los voluntarios que participaron en la tarea. ...Se conoce más o menos fielmente el peso del conjunto que desfila? Con motivo de la restauración de 1995, y tras pasar por la báscula industrial correspondiente, se echaron cuentas de su peso de la siguiente manera: esculturas, andas, forja y tronco del olivo: 1.400 Kg; banzos laterales: 50 Kg, cada uno; banzo central: 25 Kg; baterías y generadores eléctricos: 150 Kg. Total: 1.675 Kg. Si a ello añadimos las ramas frescas de oliva natural y los complementos, los banceros podrían soportar alrededor de 2.000 Kg en cada procesión. O lo que es lo mismo: 42 Kg por bancero, que no está nada mal. …La envergadura del paso obliga a girar las imágenes en la calle del Peso? La curva entre las calles Solera y Peso obliga a girar la imagen del ángel, y para ello dispone de un ingenioso mecanismo, con volante incluido, bajo las andas. Al llegar a la calle Andrés de Cabrera, el ángel recupera su posición original. ...Hasta 1950 se pagaba a los hermanos de fila? Tan escasa era la participación, que se gratificaba con unos boletos canjeables por unas pesetas a los nueve o diez acompañantes que asistieran al desfile con tulipa. Este dato resulta todavía mucho mas relevante si se tiene en cuenta la afluencia registrada en las filas de los últimos años, y que ronda muy de cerca el millar de participantes. Asociación cultural Jesús Orando en el Huerto (San Esteban)
72 ...Durante cerca de veinte años no recibió el paso culto alguno? Con motivo de la demolición de la antigua iglesia de san Francisco en 1962, el paso y los enseres pasaron a guardarse en unos locales de la calle Yesares, en el barrio Pozo de las Nieves, y posteriormente en la antigua iglesia de san Andrés habilitada como almacén de pasos procesionales. No fue hasta 1972 cuando se volvió a instalar al culto en el nuevo templo de san Esteban, saliendo ya ese año desde éste, siendo “bancero mayor” –que así se denominaba al capataz- el entrañable Julián Sáiz Peñalver, ya fallecido. ...Tuvo un secretario vitalicio? Se trató de Francisco Jiménez. Se hizo cargo de la secretaría tras la contienda civil y se mantuvo en el puesto hasta 1971 en que, alegando motivos de edad, dejó el mismo. La asamblea, reacia a su marcha, lo aclamó al instante “secretario de honor perpetuo”, garantizándose así que, siquiera honoríficamente, siguiera en su puesto hasta su muerte unos años más tarde. Paco Jiménez constituía toda una institución en la sociedad conquense de por aquel entonces: a su relevante puesto profesional –secretario de la audiencia provincial- , unía la tarea menos prosaica de recorrerse casas y establecimientos en busca de banceros para el año en curso, debiendo acudir las más de las veces a puros y otras dádivas no menos atractivas a costa de su propio bolsillo: dos pesetas o un duro, según los casos. Le sucedió en la secretaría el inolvidable Luis Villanueva, que ejerció el puesto durante veinte años con no menor brillantez y dedicación que su antecesor. ...Los banceros del huerto “se amotinaron” un miércoles santo”? Antes de narrarlo conviene trasladarse al aquellos años en que la organización de los desfiles contaba de una frescura y espontaneidad desconocidas ahora. Fue en 1973, cuando, a la llegada a la plaza mayor, la procesión se suspendió por lluvia. Los banceros, con su capataz al frente, decidieron acometer la bajada, desafiando la advertencia en contra de ayuntamiento y junta de cofradías. Fue el único paso que desfiló a la bajada, sin música ni presidencia ni más acompañamiento que el guión y las filas de los hermanos más incondicionales. También desde las aceras por un nutrido grupo de espontáneos que se permitía jalear a los banceros continuamente, dando ánimos y provocando pasajes más o menos bullangueros. En la plaza de Canovas, la policía local obligó, amenazando con la fuerza, a los banceros a desviarse por las calles adyacentes de manera que no desfilara por Carretería, que, por entonces era la calle de más alcurnia para todo desfile que se preciase. ...Fue este el motivo del enorme crecimiento de la hermandad? O así lo hace pensar el acta de la siguiente junta general, en que reconoce que “acudió gran número de hermanos y jóvenes” dispuestos a inscribirse y subastar por el banzo –hasta entonces había de irse por las casas buscándolos voluntarios tal y como ya hemos visto-, registrándose pujas de hasta cuatrocientas cincuenta pesetas, muy respetables para la época. A partir de esa fecha, el crecimiento resultó imparable hasta nuestros días en que las subastas del huerto son las más concurridas de todas las de semana santa conquense. Revista Getsemaní
Ignacio Blanco 73 ...Era un almendro, y no un olivo, lo que figuró durante tiempo en el paso? Hasta bien entrada la década de los setenta del pasado siglo, el tronco que permanecía en el paso era de un almendro. A éste se le insertaban luego las acostumbradas ramas de oliva. Primeramente se traían ¡desde Buenache de Alarcón!, costeando el transporte el recordado don Juan Pedro Machetti López. En la actualidad se traen desde la cercana finca de El Quinto, situada en la falda meridional del cerro del Socorro. ...La hermandad dispone, asimismo, de un olivo original de Getsemaní? Se trata de un brote traído expresamente desde Tierra santa por fray Teodoro López, OFM, en 2007. A su momento no levantaba medio palmo del suelo y en la actualidad se alza por encima del metro y medio de altura, y se encuentra en el claustro de las MM. Concepcionistas de la Puerta de Valencia. No sabemos si un día –todo apunta a que sí- sus ramas servirán para poblar la oliva de nuestro paso. Las herederas de aquellas otras que presenciaron la agonía de Jesús en el huerto que un día lo fue de Getsemaní y ahora también lo es, con todo derecho, de san Esteban, de aquí. …La banda de música de Cuenca es hermana del huerto? Como consecuencia de los vínculos surgidos con motivo de la celebración del tradicional concierto de marchas procesionales a cargo de esta agrupación musical, se decidió el hermanamiento entre ambas entidades. Era director de la banda el maestro Aurelio Fernández-Cabrera y, por una de esas casualidades de la vida, resultaría su sucesor Juan Carlos Aguilar, un hermano del huerto de hondas raíces familiares en la cofradía. El primer concierto se organizó con motivo del L aniversario de la reinstauración de nuestros desfiles de semana santa, y sin ningún ánimo de continuidad, pero fue tal el éxito alcanzado y tan calurosa la acogida que, cuando estas líneas vean la luz, estará a punto de celebrarse su XXI edición. ... Bien, y hasta aquí, y por el momento, desgranamos esta breve retahíla de anécdotas -jugosas unas veces, curiosas otras, entrañables siempre- de una de las hermandades de nuestra semana santa. Muchas otras, y bien suculentas, se habrán sucedido a lo largo de los años en esta y en el resto cofradías. Sirvan estas pocas de muestrario en homenaje de todas ellas y de los protagonistas que las hicieron posible: todos los conquenses que por su semana santa, la nuestra, se desvivieron. Pedro Romero Sequí Asociación cultural Jesús Orando en el Huerto (San Esteban)
Enrique Martínez Gil
Manuel Martínez Gascueña
Ignacio Blanco