Mariana Hoyos Nanclares
Un día
casi nm
HIPERMEDIA
Fabio Andrés Dávila
Mariana Hoyos Nanclares
Un día
casi nm
HIPERMEDIA
© Mariana Hoyos Nanclares
© Institución Educativa Barrio Santander
NIT. 811.019.724-1
Código Dane 05001012092
colsantander.edu.co
© Editorial Soñar
NIT. 15372958-0
[email protected]
Nanclares Hoyos Mariana
Un Día Casi Normal/ Mariana Hoyos Nanclares
1. Ed. Medellín - Colombia, 2020
Dirección del Proyecto: Jefe de Área Tecnología, Informática y Emprendimiento IEBS - Biblioteca Escolar IEBS
Dirección Editorial: Editorial Soñar
Dirección Ejecutiva: Mónica María Gutiérrez - Liroy Amahí
Diseño & Diagramación: Mariana Hoyos Nanclares
Dirección de Arte y fotografía: Nodo Nodo / Liroy Amahí
Apoyan: I. E. Barrio Santander y Editorial Soñar
Toda parte de esta publicación, incluido el diseño de cubierta, puede ser reproducida, almacenada o
transmitida de manera alguna por cualquier medio, ya sea eléctrico, químico, mecánico, óptico, de
grabación o de copiado, con permiso previo del autor.
Esta edición ha sido creada en formato electrónico (PDF) para ser distribuida por la Editorial Soñar con la
autorización y supervisión del autor de la obra.
La maquetación y producción textual de este e-book, fue
desarrollada por los alumnos de la I. E. Barrio Santander como
parte de las actividades del Proyecto de Aula Hipermedia:
Gamicación Educativa en STEAM y el Proyecto Integral de
Lectura, Escritura y Oralidad Hipermedial: PILEO 2.0.
Presentación
Siempre está en mi ese horrible sentimiento de romper la rutina, esca-
par de mi realidad y darle más emoción a mi vida, pero con el tiem-
po me he dado cuenta que la vida simplemente no cambiará y que
seguirá siendo igual de rutinaria y aburrida. A pesar de que ya he
comprendido esto, aún queda una pequeña luz de esperanza en mí
que me dice que todo cambiara algún día, pero es obvio que nada
de esto sucederá. Solo estoy aquí, viviendo para simplemente un día
morir.
Una niña de 14 años simplemente no debería estar pensando de esa
manera tan plana y cruda, pero así soy yo. Cualquiera diría que sólo
estoy triste, pero no estoy triste, solo acepte la realidad que ni los adul-
tos quieren aceptar.
Mariana Hoyos Nanclares
Medellín, octubre de 2020
Mariana Hoyos Nanclares
Otro aburrido día, no quiero levantarme de la cama, sólo quiero
dormir para ver si en mis sueños al menos puedo tener esa vida llena
de aventuras que tanto deseo, pero ni siquiera en mis sueños puedo
tenerla. Me levanto de mi cama y me estiro un poco, no sé porque lo
hago, sólo lo hago porque en las películas lo hacen siempre que se
levantan de sus camas. Tiendo la cama y decido asomarme un rato
en la ventana, en eso, una fuerte ventisca llego a mis despeinados
cabellos trayendo consigo un olor a tierra mojada. Realmente amo
cuando esto sucede porque puedo sentir como si pudiera volar y me
hace sentir que soy libre y que todo el mundo es un lugar mejor, al
menos por unos segundos. Cuando esta ventisca desaparece des-
pierto de mis estúpidas fantasías y voy a prepararme para otro día en
el instituto.
Cuando ya estaba nalmente lista, tome mi maletín y mi teléfo-
no, en eso mi teléfono empieza a sonar, es mi madre, la cual decido
ignorar y sólo me voy de camino al instituto. Llegando al instituto me
encuentro con mi única amiga Karol y decido acercarme para salu-
darla.
—¡Hola Karol!
11
Un Día Casi Normal
—¡Jum! Hola, Yeon
—No quiero entrar hoy a clase, ¿vamos a otro lado?
—Paso, no quiero reprobar el año.
Lo que dijo Karol, me puso a pensar en algo… ¿Por qué le teme-
mos a algo como reprobar? No es eso lo que nos dene como perso-
na, además... ¿si odio tanto esta vida rutinaria porque sigo cumplien-
do con la puta rutina de todos los días?... Mi cuerpo se quedó en
pausa mientras me llenaba de estos pensamientos y preguntas, era
como si el mundo hubiera desaparecido en ese instante.
—Yeon, ¿qué te pasa?
La voz de Karol hizo que me despertara y volviera al mundo.
—Cierra la boca Karol.
Arrojé mi bolso al suelo y salí corriendo con todas mis fuerzas
hacia el bosque que quedaba al lado del instituto, corrí lo más lejos
que pude, estaba decidida a escapar de ese estilo de vida, de ese
mundo aburrido, estaba corriendo hacia mi libertad si así se le puede
llamar.
Por un momento me sentía libre, sentía que podía hacer cual-
quier cosa, que era fuerte y podía decidir por mí, por primera vez en
mucho tiempo me sentía feliz. Esto fue así hasta que me tropecé con
una roca y caí dando vueltas por ese bosque ensuciando mi unifor-
me con la tierra mojada por la lluvia del día anterior, intentaba dete-
nerme, pero era imposible ya que me deslizaba con la tierra. Fue una
lucha horrible hasta que sentí un golpe muy fuerte en mi cráneo que
me dejo inconsciente. Volví a estar consciente y abrí mis ojos lenta-
mente. Cuando desperté, estaba recostada en las piernas de un
chico, intenté levantarme rápidamente pero el volvió a recostarme
en sus piernas con mucho cuidado.
—No te levantes tan rápido.
Su voz era demasiado cálida y relajante, y admito que el chico
es demasiado guapo. Sin pensarlo, hice caso a lo que él me dijo y me
levanté con cuidado.
12
Mariana Hoyos Nanclares
—¿Quién eres? —El chico solo ignoro mi pregunta y se quedó
mirando hacia un lago que estaba cerca de nosotros—. No me
digas que vas a tirarme al lago.
—No es eso, sólo... ven conmigo.
Él fue hasta el lago y decidí seguirlo.
—Pronto aparecerán.
Cuando estaba a punto de preguntar quién, un montón de
luciérnagas empezaron a rodearnos, era realmente un gran espec-
táculo y una hermosa vista, no pude evitar sonreír… el chico se
quedó mirándome y este también sonrío.
—¿Nunca habías visto algo así?
—No.
—Yo lo he visto todos los días por años.
—¡Oye!… ¿estoy lejos del instituto?
—No hay institutos por aquí.
—Perfecto, ¿dónde está el pueblo más cercano?
—¡Oh!… eres del otro lado. —La expresión del chico cambio
mientras soltaba un largo suspiro.
—¿Otro lado?
—Pensé que habías vuelto para quedarte Yeon.
—¿De qué hablas?
—Ven conmigo, te ayudare a volver a tu mundo. —El chico
empezó a caminar y por alguna razón lo seguí.
—Oye… ¿cómo sabes mi nombre?
13
Un Día Casi Normal
—Al parecer me olvidaste, pero debo entenderlo ya que cuan-
do venias estabas muy pequeña.
—No me gusta que jueguen conmigo, esta broma no es gracio-
sa.
—No bromeo, nunca lo hago, además... no tengo con quien
hacerlo.
En eso, el chico me tomo en sus brazos y acerco su rostro al mío,
lo cual hizo que mi corazón latiera fuerte y cerrara mis ojos con fuer-
za.
—¡Aléjate de mí!
—¿Qué me harás si no lo hago?
—¡Eres un pervertido! —Antes que él pudiera responderme,
tomé fuerzas de donde no las tenía y lo golpeé en su rostro; él no se
alejó de mí, ni siquiera me soltó, solo cerro sus ojos aguantando el
dolor—. ¡Aléjate de mí, solo quiero irme lejos!
—¿Te quieres alejar de mi otra vez?
—¡Oye, estas bien mal de la cabeza, maldito enfermo!
—¡Desearía que nunca hubieras crecido, ni te hubieras olvidado
de mí!
—¿¡De dónde me conoces!?
—Solías venir mucho a jugar conmigo cuando tenías 5 años.
Solías venir todos los días y te gustaba que te llevara en mi espalda
para arrancar las hojas de los árboles. Eras muy feliz y siempre esta-
bas llena de energía, éramos inseparables, hasta que dejaste de
venir y me quede sólo, esperándote, pero nunca regresaste y ahora
que volviste, no te dejaré ir nunca más.
—Admito que me cuesta creerte, pero, si es verdad lo que dices,
pues déjame decirte que la supuesta “felicidad” desaparece con el
tiempo, porque nos damos cuenta de que el mundo es un lugar horri-
14
Mariana Hoyos Nanclares
ble y deprimente, lleno de personas falsas y promesas rotas. El
mundo real te reprime ya que a la mayoría de las personas les impor-
ta demasiado la opinión de los demás, entonces te ves obligado a
crear un ser de plástico, a ngir ser alguien que no eres sólo por acep-
tación social y si muestras tu verdadero yo, solo te verán como un
fenómeno. Y esto es sólo un muy pequeño porcentaje de lo horrible
que es el mundo real y su asquerosa sociedad. Viviendo en un
mundo así, ¿quién no estaría triste?... El chico se queda mirándome
jamente a los ojos. Su expresión transmitía decepción y tristeza.
—¡Qué demonios le hiciste a mi Yeon!
Quede en shock al verlo tan enojado y desesperado, este chico
realmente está mal de la cabeza.
—¡Estás loco! —Antes de que pudiera responderme, el chico
decide soltarme y alejarse de mí, mirando al suelo.
—Tú no eres Yeon. Por favor... aléjate de mí y lárgate de una vez.
El chico se va corriendo antes de que pudiera responderle o
decirle algo.
—¡Pff!, ni que necesitara la ayuda de este loco. Buscaré un pue-
blo y comenzaré una nueva vida.
Estuve caminando por un largo tiempo, realmente no encontré
nada, es como si fuera un bosque innito. Este denitivamente no es
el pequeño bosque que está al lado del instituto, estoy completa-
mente perdida, pero, esto es mejor que estar otro día más en mi horri-
ble pueblo.
Seguía caminando, y descansando cada vez que lo necesita-
ba, nunca me había sentido tan perdida hasta que vi el lago en
dónde vimos las luciérnagas. No sabía si sentirme aliviada o decep-
cionada por no haber encontrado nada. Literalmente, caminé en
círculos. Me acerqué al lago y me acosté en el césped mientras mira-
ba las nubes.
—Te dije que te largaras.
Me estremecí al sentir la voz del chico de hace rato y me levanté
15
Un Día Casi Normal
a buscarlo, pero no pude verlo.
—Aquí arriba.
Mire hacia un árbol que estaba cerca y efectivamente estaba
el.
—No me hables, tu dijiste que me alejara de ti.
—¿Y porque aún no te has ido?
—No sé el camino.
—No puedes salir de aquí sólo así. No importa cuánto camines,
siempre volverás al lago, no importa que dirección tomes. Ya lo he
intentado y todo es igual.
—Sé que hay una forma, tú lo dijiste.
—La hay, pero no funciona con todos, no sé si sea lo mismo para
ti.
—¿Y porque no puedes salir de aquí y estas solo? —Me costaba
creerle, pero... realmente quería saber que tenis para decir.
—Yo... estoy atrapado, una vez crucé y no pude volver jamás a
mi hogar, han pasado años, estoy seguro porque llevo la cuenta en
mi mente a cada rato.
—¿Desde hace cuánto pasó eso?
—Hace mucho, demasiado en realidad, pero... por alguna
razón mi cuerpo sigue exactamente igual a cuando llegué aquí.
Lo miré alzando mi ceja. Nunca había escuchado algo tan tonto
en mi vida.
—¡Qué tontería, me voy!
—¡Que, espera!
16
Mariana Hoyos Nanclares
Empecé a caminar rápido, no podía seguir perdiendo mi tiempo
con un lunático como él. Seguí caminando por horas, mis piernas no
podían más, pero esta vez no descansaba para nada, sólo camina-
ba en línea recta, así tal vez era más fácil regresar al lago si me sentía
perdida. En eso, siento como si golpearan fuerte mi pecho, como si
me hubieran golpeado contra la pared. Este golpe hizo que retroce-
diera algunos pasos hasta caerme.
—¡Uh, duele!
No quise darle tanta importancia al golpe, ya que seguramente
le heredé los problemas del corazón de mi madre, lo cual es muy
lógico ya que ella los tiene desde los 13 años. Me levanté como
pude y puse mis manos en mi pecho y seguí caminando lento hasta
que volví a impactar con la nada, pero está ves no me dolió en abso-
luto.
—¿Tal vez... sea la salida de la que me habló?
Me sentía un poco tonta al creerle a ese completo lunático,
pero... ¿si es verdad todo lo que me dijo? Tragué saliva, luego cerré
mis ojos con fuerza y seguí cruzando lentamente aquella fuerza mag-
nética que parecía que me quería llevar de vuelta hacia atrás, pero
por suerte, mis piernas fueron más fuertes y pude cruzar.
Cuando dejé de sentir aquella fuerza magnética en todo mi
cuerpo, decidí abrir mis ojos y sin darme cuenta, noté como justo
enfrente de mi estaba el horrible instituto. Me quedé completamen-
te en shock mientras jadeaba rápido. Esto signica que él tenía
razón, dije, y me di vuelta mirando aquél bosque que se hacía cada
vez más oscuro y tenebroso, haciendo que me estremeciera por
completo. Sólo salí corriendo hacia mi casa con todas mis fuerzas.
Tiempo después, al llegar a casa, respiré de alivio al ver la luz de
la sala encendida, lo que signicaba que mamá ya había llegado
de su trabajo (ella es policía detective). Entro rápidamente a casa y
toco la puerta con fuerza. Mi madre abre la puerta y cuando ve que
soy yo me toma del brazo y me jala hacia adentro.
—¡Donde carajos estaban Yeon! ¡Crees que llegar a las 12:00 de
la noche es de una niña decente como tú!
—¿Y tú crees que llegar a las 3:00 a.m. completamente borra-
17
Un Día Casi Normal
cha es de una madre decente?
Mi madre me miró frunciendo el ceño y decido ignorarla y me
voy corriendo a mi cuarto. Al llegar, cierro con seguro y me pongo mi
pijama de koalas, luego me acuesto en mi cama haciéndome bolita
pensando en aquel chico. Al poco tiempo me quedé dormida, pero
a pesar de tener un día bastante agotador, no podía descansar
como se debía, esto porque no paraba de pensar en aquél chico…
ahora estaba empezando a creer todo lo que me había dicho.
Estaba completamente harta de no poder dormir y decidí bajar
a la cocina por un poco de chocolate caliente. Al llegar a la cocina
encontré una carpeta con los archivos del trabajo de mi madre y
empecé a mirarla sólo por pura curiosidad. Al pasar una hoja tras
otra encontré con algo que me dejó en shock… Era una foto del
chico de la otra dimensión, decía que estaba desaparecido hace
15 años, lo que signica que quedó atrapado en ese lugar por 15
años. Sin duda mi deber es salvarlo, no puedo dejar que se quede en
ese lugar, debe volver con su familia y sólo yo puedo ayudarlo…
18
Nos gusta escribir por el placer de leer
@editorialsonar
MÓNICA MARÍA GUTIÉRREZ BIBLIOTECA
wwwmgutierrez.blogspot.com biblioiebs.blogspot.com
© IEBS Producción Textual Hipermedia. All Rights Reserved. Unauthorised Copying. Reproduction, Hiring, Lending, Public Performance and Broadcasting Prohibited. Made in Medellin - Colombia. PTH06-2020