NEWSLETTERLAURA MINGUELL DEL LUNGODICIEMBRELa Navidad se acerca y muchos denosotros, en estas partes del mundo,estamos asaltados por la locura de losregalos y, al mismo tiempo, por una especiede melancolía. Una sensación más o menosdulce de pérdida, de cosas que se han ido,de historias pasadas de la infancia.Los recuerdos afloran: aquellos de eventosque ocurrieron y que no vuelven, y aquellosde lo que nunca ocurrió y que nos hubieragustado. No pretendo hablar por todos,pero parece que este trasfondo nostálgicoes un sentimiento bastante común en estaépoca del año. Incluso entre quienesafirman odiar la Navidad. Cómo por unatrampa psíquica.En cualquier caso, en el mundo cristiano,nadie parece permanecer indiferente a laNavidad, para bien o para mal.2025En la nostalgia de cosas que ya no existen, amenudo me encuentro sacando recuerdose imágenes de la infancia: la ilusión de lamagia, ese aire brillante y glamuroso de lastiendas decoradas, la época de abundanciaque fueron los 80, en la que parecía que elmundo iba a mejorar cada vez más. Másproductos, más comodidad, más comida,más tecnología, más paz para todos.\"¡El hambre mundial terminará,las enfermedades serán derrotadasy ya no habrá necesidadde hacer guerras!\"Entonces choco con la realidad actual, nomuy satinada a pesar de los vídeospatinados de TikTok.A pesar de los ejércitos de influencers quepromueven la imagen de mundosinexistentes.A pesar de que nuestras vidas fluyen comosi nada hubiera pasado.A pesar de la idea —que siguenvendiéndonos— de que el mundo está bienasí.Un mundo en el que el consumismodesenfrenado sea sostenible.Seguimos comprando la idea de que laexplotación sin escrúpulos de los recursoshumanos y naturales en otros lugares está1T I E M P O D E N A V I D A Dr e g a l a r , p e r d e r , r e c i b i r , d o n a r
NEWSLETTERLAURA MINGUELL DEL LUNGOque, finalmente, han afectado a mi vida.Perder forma parte del vivir y regenerarse,perdemos pelo, escamas de piel, fluidosbiológicos de varios tipos; perdemoscélulas de diferentes órganos, trozos deuñas y diversos metabolitos cada día.Incluso los objetos pueden insertarse enuna economía global, en el organismo denuestra vida. Pienso en los objetosperdidos que están esperando serencontrados.Y me doy cuenta de que desde hace añoshe dejado de buscarlos. Vuelven. Losobjetos perdidos a menudo vuelven a mí,en un círculo mágico que se cierra cada vezde forma sorprendente. Por eso ya nobusco lo que pierdo. Pienso: \"Va areaparecer.\"Recientemente encontré uno de los dientesde Irene en un cajón, perdido hace quizádos años después de que el Ratoncito Pérezpasara a buscarlo. Encontré un cable de larevista de un reproductor de DVD para mishijas, perdido durante al menos un año. Esedía nos volvimos locos buscándole. Hastaque dije: \"Reaparecerá.\" Encontré algunoslibros, que llevaban mucho tiempodesaparecidos, por casualidad, en el sótanode mi madre. Fue una gran alegría.Pierdes y luego mágicamente reencuentras,sin el problema de tener que buscar.bien para tener aquí y ahora la camiseta demoda barata, el móvil de última generación,la fruta exótica de la cesta y el cocheeléctrico aparcado en el jardín.Pero no: no está bien así. Perdimos el trenque nos llevaba en la dirección correcta.Nosotros, como Humanidad, lo hemosperdido. Tomamos una mala opción, quenos lleva a otro sitio.Y además de señalar con amargura y —nolo ocultaré— con cierto desánimo de quequizá ya no podamos coger ese trencorrecto, reflexiono sobre lasoportunidades perdidas. ¡Cuántas haya lo largo de toda una vida! Pero no solo sepierden oportunidades, a menudo somosnosotros mismos quienes nos perdemos enel mundo. O perdemos personas yobjetos que consideramos importantespara nuestras vidas,sin los que nos sentimos perdidos.Reflexiono sobre este sentimiento y me doycuenta de que, al final, basta conestar ahí para seguir viviendo. No importacuántas cosas, afectos, joyas,oportunidades y trenes perdamos, siseguimos ahí podemos seguir estando. Alfin y al cabo, el bien más valioso siempre esese, la vida. La nuestra y la de los demás.Pienso en cuántos objetos he perdido conel dolor o la tristeza y en lo poco2DICIEMBRE 2025T I E M P O D E N A V I D A Dr e g a l a r , p e r d e r , r e c i b i r , d o n a r
NEWSLETTERLAURA MINGUELL DEL LUNGOA menudo nos damos cuenta de lo ciertoque es esto cuando nos falla un objeto tanindispensable como el teléfono: pensamosque de repente no somos nadie pero, pormuy incómodo que sea estar sinsmartphone, al fin y al cabo seguimosviviendo.El miedo al vacío que dejan las cosasperdidas depende de nuestra sociedadmaterialista; en estas horas todos estamosocupados con las compras (en la medida delo posible, de manera ética, sostenible yprudente). Incluyéndome a mí, porque meencanta el árbol lleno de regalos y las carasasombradas de mis hijas en la mañana deNavidad.No pensamos, tan absortos, que tengamosun pie en las trincheras, con implicacionesfuturas impredecibles para todo el mundo.Y sobre todo para nuestro mundo,el llamado rico.Nuestras vidas y nuestro estatus estánrealmente en peligro. Pero además de vivirsin ser conscientes del riesgo quecorremos, también somos inconscientes oinsensibles a las necesidades de los demás,con gran pesar por la Humanidadabandonada.Pienso en quienes no tienen refugio niprotección, en quienes no tienen calidezY luego, sin embargo, están las cosas quenunca encuentras. A menudo los olvidas, aveces lo lamentas, pero solo tienes queaceptar. Simplemente pasó. Está bien.También pasa con la gente. Aquella quepierdes y encuentras cíclicamente, aquellaque nunca quisiste perder, aquella que:haberla perdido es lo mejor que podríahaberte pasado. Es dinámico, no haynecesidad de detenerse, todo fluye, pasa,vuelve y desaparece.Hace un tiempo era más exigente,perfeccionista, quería tenerlo todo bajocontrol. Pero la vida, con las cuatro chicas ytodo lo demás, me ha enseñado a hacer lavista gorda, y a veces incluso gordísima.Aunque creo que soy una madresuficientemente buena (y quizá incluso unpoco por encima de la suficiencia), no estoydetrás de todo. Es imposible. Pierdomuchas cosas. Citas, objetos,pensamientos, ideas, ocasiones, tiempo ydinero. Pero confío en que los volveré aencontrar.Y si no lo encuentro, las cosas encajaránigualmente. Sin embargo, el Universoseguirá girando con sus planetas y sistemassolares; pero hasta mi pequeña einsignificante vida, dentro de estemacrosistema, seguirá funcionando igual,incluso después de la pérdida.3DICIEMBRE 2025T I E M P O D E N A V I D A Dr e g a l a r , p e r d e r , r e c i b i r , d o n a r
NEWSLETTERLAURA MINGUELL DEL LUNGOtodas partes. Seáis amables, sonreíd, seáisgenerosos. Contagiareis al mundo entero.Y si esta Navidad estáis dispuestos a gastarcientos o miles de euros en regalos queprobablemente ninguno de vosotros ni devuestra familia realmente necesita, poneduna mano en vuestra conciencia y pensadtambién en quienes no tienen nuestrafortuna.Concretamente, siempre intento hacerlo.Y ahora mismo estoy preparando un eventobenéfico, con otros amigos artistas, enSitges (capital de la inclusión). Será el 24 deenero, a las 18:00, en El Retiro. Encontrareisel enlace a la iniciativa a continuación.Será un espectáculo de música y palabras,danza e imágenes. Pero sobre todo deamor y solidaridad. Los beneficios sedestinarán íntegramente al proyectoMédicos Sin Fronteras para Gaza.Quienes no quieran o no puedan participaren persona, pueden contribuir a través deesta plataforma web desde España con unadonación:https://iniciativassolidarias.msf.es/fundraisers/artistes-per-palestina-accio-solidariaamb-metges-sense-fronteresni amor, en quienes solo conocen el frío y elhambre, el odio y la violencia. Pienso enquienes lo han perdido todo y en quienesnunca han tenido nada. Pienso enquienes son invisibles, en quienes notienen voz, en quienes han sido mutilados,en extremidades y almas.De Ucrania a Sudán, de Palestina aColombia, de México a Yemen, del Magreba Birmania, de Afganistán a Etiopía, de Siriaa Nigeria, de Kurdistán a Congo.Para acabar en las calles de nuestro ricoOeste.No es cierto que en Navidad todos somosmás buenos. Así como no era cierto quetodos saldríamos mejor del Covid. No escierto que la guerra sea algo hermoso. Laguerra siempre apesta, quien la haga y porla razón que sea. Sean hombres o mujeresquienes empuñen las armas, es lo mismo:la guerra, simplemente, debería abolirse.Así como erradicamos la viruela del planeta,deberíamos usar una vacuna antibélicapara debelarla (nunca hubo una palabramás apropiada) de la Tierra. La mejorvacuna, para mí, es sembrar y cultivar unacultura de paz. Entre la gente, en los niños,en nuestros hijos, en el trabajo, en la calle,en el colegio, en los gimnasios, en elbosque, en los medios de transporte,dentro de los muros de los hogares. Por4DICIEMBRE 2025T I E M P O D E N A V I D A Dr e g a l a r , p e r d e r , r e c i b i r , d o n a r
NEWSLETTERLAURA MINGUELL DEL LUNGOy pasar a otra actividad. Pensad en esastiendas inundadas, con personas, adultosy niños, sumergidos en agua hasta lacintura, en el frío, sufriendo hambre, sed,enfermedades. Lo han perdido todo, notienen perspectivas, solo más muerte,violencia, pérdida y odio. Haced unpequeño esfuerzo, renunciad al traponavideño para la tía Pina y ayudadnos areconstruir la paz en esa tierraatormentada.El Universo estará agradecido.Feliz Navidad a quienes puedan.Quienes, por otro lado, estén en Italiapueden donar por transferencia bancaria alnúmero de cuenta: IBAN ES57 2100 3063 992200110010, SWIFT: CAIXESBBXXX, y luegoenviar el recibo al correo electró[email protected], especificandoque la donación está dirigida a estainiciativa concreta. ¡Ya hemos recogido unacierta cantidad, incluso antes de empezar elevento!No paséis página.Deteneros un momento antes de deciros avosotros mismos: \"¡Qué gran iniciativa!\"5DICIEMBRE 2025T I E M P O D E N A V I D A Dr e g a l a r , p e r d e r , r e c i b i r , d o n a r