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Published by jfcabrerach, 2020-11-15 19:04:57

Cuentos+para+Publicación

EL ACCIDENTE





La ambulancia llegó unos quince minutos después de haber sido requerida, lo
pusieron en la camilla y partieron hacia el hospital. La sirena se Escuchaba a
varias cuadras del vehículo, qué se desplazaba a toda velocidad por las
casi vacías calles de Santiago de 1940.
Jorge era un niño de 6 años, que en esa época estaba entregado al cuidado
de María, aún no Iba al colegio y se entretenía y aprendía de los otros ami-

guitos que vivían en el pasaje.
María, muchacha de unos 25 años, baja, delgada, pelo negro, siempre son-
riente, vivía en la casa de Jorge y le cuidaba, además de levantarse tem-
prano para atender a los papás, barrer la casa, hacer el almuerzo, lavar la
ropa, planchar, seguir cuidando a Jorge, hacer la comida, servir la comida,
lavar la loza y acostarse tarde, cansada pero feliz, ya que se sentía parte
de la familia. Familia que ella nunca tuvo en su pueblo.
Los papás de Jorge trabajaban todo el día fuera de casa, por lo que estaba
permanentemente con su María a la que quería casi tanto como a su mamita.

Elia a su vez, adoraba a su niño.
Dentro de la ambulancia cundía la desesperación. Jorge afirmado a la cami-
lla, pero con una mano libre con la que tomaba el brazo de María. Su único
pensamiento era que mientras mantuviera el contacto directo con ella, nada
le sucedería. María estaba desesperada, se sentía culpable de lo sucedido,
pero a la vez también pensaba que su única misión era no soltar a Jorge. El
enfermero que iba con ellos observaba al niño que cada vez estaba más
pálido, pero consciente.

El pasaje en que vivía Jorge era una calle sin salida, rodeada de casas y
con una gran palmera al medio. En la esquina con la calle principal había un
almacén, propiedad de un matrimonio de la vecindad, don Primo y doña
Paola. En éste, que además era fuente de soda, pues tenía una vitrina con 4
pisos sitos y 4 mesas con sus respectivas sillas, se reunían las empleadas
del barrio a copuchear con doña Paola, quién finalmente era la fuente de
información que tenían las señoras del vecindario para enterarse de lo que

sucedía en sus casas mientras ellas estaban trabajando.
La ambulancia arribó al hospital. Bajaron la camilla con Jorge que no soltaba
a la María, así llegaron a la sala de urgencias. Ei enfermero trató de que ella
se quedara esperando afuera, pero Jorge, sin decir una palabra, no lo per-
mitió, aferrándose a ella con ambas manos. Lo cambiaron a una cama y per-
manecieron juntos esperando. Entró un hombre vestido de blanco, a Jorge le
pareció que era un gigante, quien luego de mirarlo y echarle un vistazo a la
herida en la pierna Izquierda exclamó: "Qué lástima!, se fregó el cabro" y
luego agregó: "veamos, trata de mover los dedos de los pies". En ese mo-
mento Jorge se desmayó.
La señora Paola, tenía los teléfonos de todos los vecinos, así que después de

llamar solicitando el envío de la ambulancia, llamó a la mamá de Jorge y le
informó sobre el accidente y el hospital adonde lo habían llevado.
Esa mañana, como siempre, había ido a\ almacén de don Primo con su
María, se Subió en uno de los pisos y se puso de rodillas, se afirmó en la
vitrina y comenzó a balancearse, su María, que estaba a su lado, se puso a
conversar con doña Paola. De improviso en una de los balanceos, el piso se
resbaló, sintió la quebrazón de vidrios, pero se sintió tomado en el aire por
su María. Esta, en el apuro de la situación, lo retiró hacia atrás y como
Jorge había metido su pierna izquierda en la vitrina, al ser retirado violenta-

mente hacia atrás y arriba se hizo un corte profundo en la parte delantera
de la pierna, la sangre lo cubrió todo y el dolor que sintió fue intenso, se
puso a llorar y lo último que recordaba claramente era la voz del gigante
vestido de blanco: "¡qué lástima!, se fregó el cabro".
Cuando recobró completamente el conocimiento, tuvo la alegría de escuchar
a su lado, la voz de su querida mamita, que le decía a María:
—No te sientas culpable de lo sucedido, demos gracias a Dios que no fue
algo más serio.
Sí, pero yo estaba a su lado y de repente sentí la quebrazón de vidrios y
sólo atiné a tomarlo para que no cayera.
—La señora Paola me contó cómo sucedió, por suerte la ambulancia llegó

rápido, de todas maneras perdió mucha sangre.
—Lo llevaremos a casa, pero tendrá que permanecer mucho tiempo en cama.
Jorge abrió sus ojos y los fijó en los de su mamita, los tres se pusieron a
llorar, él, aún tenía en su mente la voz del gigante de blanco: "¡qué lástima!,
fregó el cabro".

EL CRIMEN DE LA INFLUENZA


































Había una vez un pueblo lejano a la ciudad en donde habitaba una familia

conformada por el papá llamado Edgar, la mama llamada Mariela, y tres hijos,
él mayor llamado Gabriel, la de en medio Joseline, el menor Ulises, un día a
la mamá Mariela se le ocurrió ir a visitar a su hermana llamada Jazmín a la
ciudad donde había mucha contaminación las personas tenían una enferme-
dad contagiosa llamada influenza la señora en los días de estancia en la
casa de su hermana comió tacos comprados en la calle de la ciudad estando
contaminados la señora regreso a su casa después de su estancia en la
ciudad. Al llegar a su casa se sentía con cuerpo cortado, muy cansada y
débil, su marido le pregunto qué porque se sentía así y ella le dijo que no
sabía. Su marido le dijo que él tampoco sabía porque a ellos nunca les había
pasado eso porque ellos siempre comían sano, frutas y verduras. Los seño-
res no sabían qué hacer porque sus hijos tenían los mismos síntomas y ellos

no sabían a donde informarse sobre la enfermedad que atacaba a la señora
y a los hijos, entonces el señor se tuvo que trasladar a la ciudad a la casa
de la hermana de Mariela al llegar ahí el señor le pregunto a Jazmín si sabía
sobre la enfermedad de Mariela. Porque después de que viajo a la ciudad
empezó con esos síntomas, Jazmín le dijo que no sabía porque ella no había
pasado por eso ni mucho menos había tenido esos síntomas en todo ese
tiempo que ella tiene viviendo en la ciudad. El señor después de varios días
de no saber nada sobre de lo que andaba informándose salió a buscar en

toda la ciudad, pregunto con doctores y no supieron decirle nada, después
de varios días de andar buscando llego a una tienda donde vendían revistas,
periódicos y muchas cosas más. En esa tienda el señor encontró un periódico
donde decía
“CAMPAÑA DE PREVENCION DE ACCIDENTES Y ENFERMEDADES”

Entonces el señor recordó que en su pueblo había muchos accidentes con los
niños de tres años de edad en adelante porque algunos sufrían quemaduras
en el cuerpo, después el señor siguió leyendo y encontró una parte donde
decía que en las ciudades donde no existe la higiene y hay mucha contami-
nación las personas sufren de una enfermedad llamada influenza, esta ataca

a nuestros pulmones, da fiebre y pueden llegar a no poder curarse y morir-
se, el señor se asustó mucho y se preocupó por su esposa e hijos, pero en
el periódico decía que debían asistir a distintas pláticas para poder infor-
marse y evitar los accidentes y las enfermedades, el joven que los atendió
les dijo que tenían que cumplir correctamente las instrucciones que venían en
el periódico él tenía que acudir a la dirección correcta que venía escrita en
el periódico. El señor pregunto a varias personas a donde quedaba esta
dicha dirección y le dijeron. Él se tuvo que dirigir rumbo a su pueblo para
traer a toda su familia, al llegar a su pueblo se llevó la gran sorpresa de

que la señora y sus hijos tenían fiebre, el señor platica informándole a su
esposa e hijos sobre la información que había obtenido, la esposa del señor
e dijo que se llevara lo más pronto posible a sus hijos y que a ella la dejara
el señor no hizo caso y se los llevo a todos incluyéndola a ella. Al llegar a la
ciudad encargo a sus hijos con la hermana de Mariela llamada jazmín, y el y
su esposa acudieron a sus pláticas, el encargado les platico sobre lo impor-
tante de lo que es la higiene en el hogar, después de haber recibido las plá-
ticas se fue a la casa de Jazmín su cuñada en donde se encontraban sus
hijos y al llegar uno de ellos ya no aguantaba la fiebre y en esos instantes
falleció toda la familia se puso muy triste. Pasaron los días y la enfermedad
llamada influenza, se trasladaron a su pueblo triste pero a la vez contentos

por haberse sanado, desde entonces aprendieron y fueron higiénicos, desde
entonces comieron sano y dieron gracias a dios por la “CAMPAÑA DE PRE-
VENCON DE ACCIDENTES Y ENFERMEDADES“


Desde entonces las personas de los pueblos marginadas tienen a dónde
acudir y ahora pueden evitar accidentes y enfermedades.

UNA FAMILIA FELIZ











































Érase una vez en lejano pueblecillo, una pequeña y humilde familia que vivía
a orillas de una gran cascada seguido de un inmenso pero muy bonito río.


María y Luciano eran hijos de Juana y Francisco esta era una pequeña pero
muy hermosa familia, todo los días los niños tenían que atravesar un inmenso
puente que los conducía hasta su escuela, el puente estaba deteriorado, en
mal estado y además de él estaba es rio, por lo tanto los niños eran muy

cuidadosos al pasar por él, pero las autoridades aun viendo la magnitud del
problema no hacían nada para mejorar aquel puente.


Aquella mañana María y Luciano se dirigían muy contentos hacia su casa
después de haber terminado las clases, iban muy felices pues habían apren-
dido mucho sobre la historia de México, caminaba un poco apresurados para
llegar a ayudar a las labores del hogar, Luciano iba cargando la despensa
para sus padres porque no tenían tiempo para ir a comprar pues trabajaban
de sol a sol para obtener un poco de recursos para que sus hijos terminaran
de estudiar. María iba corriendo muy feliz siguiendo el camino y Luciano la
seguía muy de cerca pero al llegar al puente los dos disminuyeron su paso

primero paso la niña y ya del otro lado esperaba a su hermanito, Luciano
caminaba cuidadosamente pero entonces el puente no soporto más el peso y
se rompió dejando caer al pobre niño que muy desesperado gritaba que lo
ayudaran pero la pequeña María no podía hacer nada para ayudarlo porque
el puente estaba demasiado alto y abajo el rio era muy caudaloso.

María muy asustada no sabía qué hacer así que decidió ir corriendo hasta
donde estaban sus padres, cuando llego con ellos le dijo muy asustada todo
lo que había sucedido y que Luciano estaba en peligro, Juana y francisco
que en ese momento estaban dando de comer a sus animales dejaron sus
actividades y en seguida se fueron al lugar de los hechos. Al llegar a donde

estaba el rio vieron a Luciano intentando nadar para poder salvar su vida
pero cada vez se le complicaba más por que la corriente era muy fuerte,
Juana comenzó a gritar muy asustada por qué no sabía que es lo que debía
hacer, francisco le dijo que fuera a conseguir un mecate para poder lanzarlo
al pequeño niño, pronto Juana encontró uno y muy apresurados lo lanzaron
al niño, María miraba de lejos.


Ya había pasado una hora y los angustiados padre no podían recatar a su
hijo.



De pronto un humilde campesino que pasaba con su burro vio la que sucedía
y de inmediato fue a socorrerlos, Benito que así se llamaba el campesino dijo
que él podía meterse a nadar y rescatar a Luciano y sin más pensarlo se
adentró en el caudaloso rio, Luciano se tomó fuertemente de Benito y este
del mecate, en la orilla del rio don pancho y Juana tiraban muy fuerte de
mecate, y así juntos pronto pudieron rescatar al niño, pero nada terminaba
ahí, a Luciano lo sacaron del rio casi moribundo y ayudados por Benito y por
su burro se trasladaron al centro de salud más cercano, ahí pronto Luciano
se recuperó y pudo regresar muy feliz con su familia.
Benito a pesar de ser campesino tenía muchos conocimientos y ayudo a don

francisco para que hiciera un oficio hacia las autoridades para que compu-
sieran el puente de madera y de ser posible que lo hicieran de cemento
sólido, don francisco llevo aquel oficio al presidente de su comunidad, este
tomo muy en cuenta la solicitud y también era necesario componerlo para
evitar más accidentes. Después de algunos meses al fin el puente estuvo
restaurado, Luciano y María al igual que sus padres fueron los invitados de
honor, después de aquel día lo niños ya pasaban con mayor seguridad hacia
su escuela y todos vivieron, felices porque a partir de entonces ya no ocu-
rrieron más accidentes.

EL NOBLE REY JULIADR



Cuando el rey Julián y la reina Elisa se enteraron que iban a ser padres se
pusieron muy felices; todo el reino se llenó de alegría al saber que ya habría
un heredero al trono.








































Lamentablemente los reyes les tenía muy preocupados la situación que se
estaba presentando en el reino, todo estaba saliéndose de control debido a
que la tecnología, nuevas ideologías y costumbres llegaron al reino y absolu-
tamente todo estaba cambiando para mal. En vez de usar carrosas elegan-
tes ahora eran modernos y lujosos carros; en vez de tomar vino puro ahora

era alcohol degradado: en vez de que los jóvenes acudieran a reuniones
sociales como lo acostumbraban optaban por irse a los llamados centros
de relajación juvenil o antros. La situación se salía de control todo estaba
cambiando y no era para bien, sé estaba perdiendo los valores y lejos que
los jóvenes fueran nobles y corteses, ahora eran irrespetuosos y degenera-
dos; lo esperaban que la nacer su hijo no se fuera por el mal camino imitan-
do a los demás jóvenes.


Por fin llego el día tan esperado, la reina daría a luz, todo estaba preparado
para recibir al pequeño rey; de pronto el primer llanto de bebé, todos se
llenaron de júbilo .los reyes no cabina de felicidad y ante su hijo juraron que

lo cuidarían y amarían. Al mismo tiempo que veían ver a su hijo crecer
notaban que la prosperidad se venía abajo, y la decadencia moral se encon-
traba por doquier.

El niño por fin cumple 15 años a esta edad se ganó el título de “EL NOBLE
REY JULIARD”, todo mundo lo amaba pues era amigable y bondadoso a
pesar de tener una posición encumbrada. Ahora Juliard ya no era un niño,
ya se daba cuenta de cómo iban empeorando las cosas en su reino y sin
poder hacer nada al respecto. El al igual que sus padres se sentía afligido
pues pronto seria el, que reinara.
Una tarde le llego una carta en la que un jefe de seguridad le informa que 3
jóvenes había muerto en un accidente automovilístico y por si fuera poco uno

de sus más entrañables amigos había muerto en el accidente, todo esto
alteró al rey y toda la noche se pasó maldiciendo a la tecnología; maldecía el
día en que llego al reino. No pudo contener su llanto, con todo quedó dormi-
do.


Al levantarse escucho que sus padres estaban hablando con el medico del
reino, la conversación se notaba tensa pues el doctor mencionaba que
muchos estaban muriendo a causa del alcohol y que si no se hacía nada el
índice seguiría creciendo.


Los reyes estaban consternados y hablaron con el rey Juliard.



El joven rey se le ocurrió ideas magnificas .Convocar a los plebeyos e infor-
marles de los peligros y riesgos que tenía consumir alcohol de una manera
inmoderada y conducir automóviles después de esto .También fomentar
mucho más los deportes ,1a danza, el canto y hacía los jóvenes no se vieran
tentados a acudir a lugares inapropiados. A sus padres les pareció una mag-
nifica propuesta y pusieron manos a la obra.


Los jóvenes hicieron conciencia y actuaron respecto a lo que les había dicho

el rey.


Todo iba prosperando bien gracias al noble rey Juliard, cuya frase fue.


NO MAS ALCOHOL PARA UN MUNDO MEJOR.


Todos le agradecían al joven rey haberles salvado la vida.


Tomen conciencia todos queremos un mundo mejor y eso tú lo eliges.





Evelin Margarita Velasco Gutiérrez


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