04 de Febrero del 2024 Volumen 63 Numero 05 IGLESIA DE CRISTO Fco. I Madero 368 Nte. TORREON COAHUILA Oh Jehová, ¿no miran tus ojos a la verdad? Los azotaste, y no les dolió; los consumiste, y no quisieron recibir corrección; endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron convertirse. Jeremías 5:3 (RVR1960) LA CONVERSION SOLO ES CON CRISTO Nosotros “e ramos por naturaleza hijos de ira” (Efesios 2.3). Para volver a Dios es necesario que haya una transformacio n; un cambio en nuestra mentalidad, en los deseos de nuestro corazo n y en nuestra actitud hacia Dios y hacia el pecado. A nosotros nos es necesario experimentar un cambio completo en nuestras vidas de manera que agrademos a Dios al estar en armoní a con su palabra. Cuando un pecador se arrepiente, Dios hace la obra de convertirlo en un cristiano. Los pecados que el pecador una vez amo ahora los aborrece y las expresiones buenas de Dios que antes aborrecio ahora las ama. La conversio n es una transformacio n completa: un amor nuevo en el corazo n y una vida para el alma. Si no hay Cambio, no hay Conversión E sta es la conclusio n inevitable a la que arriba el que con diligencia estudia este tema en la Biblia. Para ilustrar esto de una manera diferente lo haremos de la siguiente forma: Un bosque pantanoso puede ser convertido en un terreno fe rtil para el cultivo; la arena silí cica se convierte en un vidrio claro con el cual se fabrican los parabrisas; el agua se convierte en vapor. En cada caso hay un cambio esencial que produce entonces la conversio n. Tambie n ocurre un cambio esencial que convierte al pecador en un hijo de Dios. Hay un cambio de mentalidad, de los deseos del corazo n y de vida en esa persona. Sin tal cambio, aunque el incre dulo se afile a una congregacio n de creyentes, no sera un hijo de Dios. Para estar en Cristo Jesu s nada sirve a menos que la persona llegue a ser “una nueva creacio n” (Ga latas 6.15). Y cuando esa “nueva creacio n” existe por dentro, la persona manifestara por fuera una “vida nueva” en Cristo Jesu s (Romanos 6.4). ). “Porque de la abundancia del corazo n habla la boca” (Mateo 12.34). ACTIVIDADES Domingo: Estudio Bíblico: 10:00 a.m. Adoración: 11:00 a.m. Adoración: 6:30 p.m. Jueves: Estudio Bíblico: 7:00 p.m. Viernes: Clase Mujeres: 7:00 p.m. Clase Varones: 7:00 p.m.
Fue la misma gracia la que envio la luz resplandeciente al enemigo de la fe cristiana en el camino a Damasco y la que envio el terremoto a la ca rcel en Filipo, haciendo posible la conversio n del carcelero vil. So lo la gracia de Dios puede convertir los corazones de los que tienen la voluntad de recibir el poder transformador del Sen or. Jesu s dice: “Ninguno puede venir a mí , si el Padre que me envio no le trajere” (Juan 6.44). 3. Las Personas “buenas” no Consiguen la Salvacio n sino por la Conversio n Pablo, como cualquier persona “buena”, necesitaba ser convertido por el Sen or Jesucristo para obtener la salvacio n. Sus actividades religiosas, su obediencia cuidadosa de la ley y el celo con que se entregaba al servicio religioso eran nada ma s que “trapo de inmundicia” (Isaí as 64.6) porque nacieron de la carne. Pablo tuvo que estimar todo lo que habí a logrado por motivos y esfuerzos personales como pe rdida para recibir a Cristo. E l tuvo que botar su propia justicia para recibir, por la fe, la justicia de Dios (Filipenses 3.1–9). Es decir, Pablo tuvo que convertirse para ser salvo. Es notable lo dan ino y pecaminoso que es el hombre “bueno” cuando se ve a la luz de la verdad. Pablo era un hombre muy bien educado e inteligente, tení a una personalidad dominante, poseí a una “buena conciencia” (Hechos 23.1) y era celoso de la ley. Sin embargo, cuando vemos todas estas buenas cualidades absorbidas en su furor contra la iglesia del Sen or notamos cua n lejos de Dios andaba. A e l le hací a falta una conversio n cabal. Aquel fariseo que oro en el templo y relato una lista de buenas obras que e l hací a no fue justificado como lo fue el pobre publicano a su lado. . LA CONVERSION SOLO ES CON CRISTO Porque de la abundancia del corazo n habla la boca” (Mateo 12.34). “La fe sin obras esta muerta” (Santiago 2.26). “Porque los que hemos muerto al pecado, ¿co mo viviremos au n en e l?” (Romanos 6.2). Cuando uno se convierte al Sen or cambia sus caminos, desecha todos los ha bitos pecaminosos y manifiesta los frutos de una vida justa en su andar diario. Hay personas que dicen que se han convertido al Sen or, pero con sus hechos lo niegan. Su lengua no ha sido limpiada de inmundicia y blasfemia, su orgullo sigue siendo parte de su vida diaria, su conducta es la misma de todos los dí as, sus negocios son tan fraudulentos como antes, su forma de vestir es tan mundana como las modas del mundo y siguen viviendo en los placeres pecaminosos que antes viví an. Concluimos, pues, que como no hay un cambio por fuera, tampoco ha habido un cambio por dentro. Donde hay vida adentro hay luz afuera (Mateo 5.14–16). Verdades acerca de la Conversión 1. La conversio n consiste en un cambio de vida y de servicio en lugar de ser un cambio de rasgos personales. Por ejemplo, piense en Saulo de Tarso. Aun despue s de convertirse se ve su entusiasmo, energí a, valor y celo que tení a antes de su conversio n. Su cambio consistio en pasar su fe del fariseí smo a Cristo, su lealtad del judaí smo a Cristo y cambiar su propia justicia por la justicia de Dios. Moralmente, la conversio n significa un cambio de las normas del mundo a las del evangelio; es un cambio de las normas de Satana s a las de Dios. 2. La Conversio n viene al Hombre por la Gracia de Dios. Fue la gracia de Dios la que alcanzo a cambiar el corazo n de la vil pecadora en la casa de Simo n,
La expresio n de la vida nos sigue permitiendo ser parte del inicio del segundo mes de an o, reconocer que todas las Bendiciones que recibimos hasta ahora reafirman nuestra Fe, dan valor a nuestra vida Espiritual como secular, al reconocer que en toda obra Dios nos muestra Su Amor, sera ideal que cada en Oracio n nos mostremos agradecidos por vivir en la riqueza de Su Presencia, recordemos al Orar dar las Gracias a Cristo por aceptar su llamado, creer en la Ley de Nuestro Pare, de otorgarnos la Gracia para manifestarnos por EL, por la vida como salud Espiritual que le otorga a nuestros Hermanos en Cristo de la Congregacio n de la Madero como todos los que habitan este mundo, por cada Hermano que esta semana recibio un An o ma s de vida, igual sea por cada familiar o pro jimos cercano a cada uno de nosotros, al Orar recordemos dar la Gracias a Cristo que su Congregacio n de la Madero tiene Bendiciones que nos permiten Honrar como Glorificar a Nuestro Padre, de igual forma agradezcamos a Dios las Bendiciones de servirle en esta ciudad, por el clima de la regio n, nuestro inmueble que sustenta nuestro hogar, por el agua en nuestra vida, los alimentos, las fuentes de trabajo, la fortaleza para enfrentar los procesos de la vida tanto en la Espiritual como en lo secular, por cada Hermano o, familiar o pro jimo que ha salido como regresado de su viaje con bien, por el Amor para servir demos Gracias a Dios por los Lí deres Espirituales de la Congregacio n que junto a su familia sirven a Cristo, por los lí deres del mundo demos Gracia al Orar y recordemos en cada Oracio n agradecer a Cristo por las peticiones que por Fe el entregamos y que al estar en Su Poder como Amor su solucio n siempre sera lo ideal para satisfaccio n de nuestra vida, Las Oraciones a Cristo son obras que nos fortalecen como guí a para nuestro crecimiento, por eso poner a su disposicio n nuestras cargas nos ayuda a sentirnos en libertad para servirle en humildad, sigamos Orando para que ningu n Hermano en Cristo, familiar o pro jimo exprese su vida lejos de Dios, Oremos para que todos sigamos recibiendo vida como Salud Espiritual, tambie n al Orar pidamos para que cada Congregacio n de Cristo en el mundo se mantenga sana Espiritualmente, recordemos seguir Orando unos por otros para que las Bendiciones que necesitamos para desarrollarnos sigan siendo nuestra prosperidad, Oremos pidiendo Sabidurí a Espiritual como amor por nuestros Lí deres Espirituales, unos por otros como Hermanos en Cristo, gobiernos de mundo y conforme se hagan peticiones de necesidad Oremos ya que nuestra unio n en Cristo es nuestro poder para hacer que las Bendiciones sucedan. O R A C I O N E S
LA CONVERSION SOLO ES CON CRISTO Ni las buenas obras, ni los logros, ni la fama mundana, ni la grandeza pueden traernos nada bueno delante de nuestro Dios santo. (Mateo 18.3). Tenemos que convertirnos. 4. El Arrepentimiento es Parte de la Conversio n. La experiencia de cada converso prueba esta verdad. “Así que, arrepentí os y convertí os, para que sean borrados vuestros pecados” (Hechos 3.19). En otras palabras, uno sera convertido so lo si se arrepiente verdaderamente. Las personas que piensan que no necesitan arrepentirse pueden tener la voluntad de afilarse a una iglesia, pero con tal pensamiento y corazo n nunca sera n convertidas a Dios. 5. La Palabra de Dios es un Elemento Esencial en la Conversio n. Pedro dice: “Y cuando comence a hablar [la palabra de Dios], cayo el Espí ritu Santo sobre ellos” (Hechos 11.15). Pablo dice que el evangelio de Cristo es “poder de Dios para salvacio n” (Romanos 1.16) y que “en Cristo Jesu s yo os engendre por medio del evangelio” (1 Corintios 4.15). ¿Que fue lo que primeramente dirigio hacia Cristo las mentes de las tres mil personas en el dí a de Pentecoste s, al eunuco etí ope, a Cornelio, a Lidia y al carcelero? Fue el mensaje de Dios lo que les hizo oí r. “La ley de Jehova es perfecta, que convierte el alma” (Salmo 19.7). 6. Dios usa a personas para mostrar a otros acerca de la conversio n. En el dí a de Pentecoste s los discí pulos, llenos del Espí ritu Santo, fueron usados por Dios en la conversio n de tres mil personas. Toda conversio n mencionada en las epí stolas habla tambie n de un siervo de Dios que ayudo en ello. “El que haga volver al pecador del error de su camino, salvara de muerte un alma, y cubrira multitud de pecados” (Santiago 5.20). 7. El momento oportuno para convertirse al Sen or es cuando uno es Joven Convertirse cuando es joven tiene muchas ventajas: Hay un corazo n ma s tierno, menos pecado de que arrepentirse, menos ofensas para corregir, menos nivel de influencia en extraviar a otras personas y, por lo general, una vida ma s larga de servicio cristiano. Hay muchas personas que escucharon el llamado de Dios en su juventud, pero rehusaron rendirse a e l. Despue s llegaron a estar tan enredados en sus pecados que nunca rindieron sus corazones a Dios y murieron en sus pecados. “Acue rdate de tu Creador en los dí as de tu juventud, antes que vengan los dí as malos” (Eclesiaste s 12.1). 8. Es Dios quien hace la obra de conversio n El hombre hace su papel, pero es Dios quien efectu a el milagro de la gracia en el corazo n del mismo. E l hace el cambio maravilloso. “Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer” (Filipenses 2.13). “Ninguno puede venir a mí , si el Padre que me envio no le trajere” (Juan 6.44). Nuestra parte es someternos a e l y obedecerlo; Dios hace lo dema s. Dios hace el llamado, el hombre se rinde y Dios acaba la obra. “El que comenzo en vosotros la buena obra, la perfeccionara hasta el dí a de Jesucristo” (Filipenses 1.6).