The words you are searching are inside this book. To get more targeted content, please make full-text search by clicking here.
Discover the best professional documents and content resources in AnyFlip Document Base.
Search
Published by odalis.rivas.pita, 2020-10-22 12:58:26

El sueño de celeste PRUEBA

PRUEBA SIN DIBUJOS

El sueño de celeste

Había una vez una niña llamada Celeste que le
gustaba jugar con sus vecinos y comer frutas.

Cada día saltaba la -cerca- de su casa para
jugar. Creaban recuerdos y anécdotas que los
hacía muy felices. Celeste era diferente a sus

amigos porque le gustaba treparse a los
árboles y comer frutas, sus árboles favoritos
eran los de ciruela y mango. Le gustaba jugar
mucho a la rayuela, a las escondidas y gritar

cuando jugaban al lobo.



Su papá la consentía mucho y cuando salían
a pasear, a Celeste no le gustaba ayudar a
las personas mayores.

Cuando veían una persona mayor cruzando
la calle, su papá le decía que los ayude de
corazón porque algún día iba a llegar a esa
edad.
Aunque Celeste quería mucho a sus padres

aún no entendía la importancia de ayudar a
los adultos mayores.



Cuando Celeste creció se mudó con sus
padres a otra ciudad. Ella viajaba en bus sola a
la escuela. Un día, al bajarse del bus un oficial
empujó a Celeste e hizo que se golpeara muy
duro en la cabeza. Este golpe causó que entre

en un coma profundo por lo que estuvo
internada en un hospital y perdió la visión
durante 6 meses. Sus padres se quedaron con
ella para cuidarla durante todo ese tiempo y se
sentían muy angustiados y preocupados.



Celeste, durante esos 6 meses soñaba y soñaba sin
parar. Un día soñó que era adulta y tenía un trabajo

como secretaria que la hacía muy muy feliz.



De pronto los años pasaron, el color de su cabello
negro cambió a un tono gris, su piel no se sentía
igual pues tenía unos pliegues que jamás había
visto, sus pasos eran más lentos, su voz era más
baja, su corazón al caminar se aceleraba mucho y
necesitaba ayuda para hacer casi todo. Celeste se
sentía muy triste porque ya no podía saltar, jugar o
cruzar la calle sola como cuando era niña. Lo más
difícil fue cuando intentó llegar a su trabajo que la
hacía feliz pero ya no podía ingresar porque su edad
y fuerza ya no se lo permitían. Sin embargo, aún se

reunía con sus amigos y familiares.



Así pasaban los días y todo parecía tranquilo
hasta que un gran Villano llegó a la ciudad.

Su nombre era Dr. Verde y su poder era
infectar a las personas sin saber cómo,
dónde o cuándo: ¡era invisible!. Por las calles
lo llamaban el Rey del Virus, como nadie lo
podía ver y Celeste tenía sus defensas muy

bajas tuvo que encerrarse en casa.



Celeste cantaba una canción todos los días para no
sentirse sola cuando realizaba las pocas tareas que

podía hacer en casa. De lo sola que estaba en su
reflejo veía su imagen de niña y recordaba las veces
que no ayudaba a las personas mayores. Ella sabía
que ya no podía salir con sus familiares ni amigos y
sentía que su familia desaparecía. Como estaba en

casa sabía que no le llegaría el virus, pero un día
tuvo que salir de casa para comprar los víveres para
su familia. Se subió a una tricimoto con un señor que
estaba infectado por el Rey del Virus y tosía y tosía.



Un niño que estaba cerca se dio cuenta de que
el señor no tenía mascarilla para prevenir el

contagio, se subió a su bicicleta y con todas las
medidas de bioseguridad fue persiguiendo la
tricimoto para salvar a Celeste. Este niño era
solidario y le gustaba ayudar a las personas

mayores porque eran más probables de
contraer el virus. Su nombre era Andrés.



-¡Señora Celeste, espere!.- dijo el niño.- ¡Ese señor está
infectado por el Rey del Virus!

-¿Estás seguro? ¿Cómo lo sabes niño? .- respondió
Celeste.

-Porque yo lo vi toser mucho y no está usando la
mascarilla. ¿Le puso alcohol cuando subió?

-No, nunca me dio alcohol.- respondió Celeste
asustada.- ¿Pero por qué esto es importante?-Es
importante porque el alcohol mata al Rey del Virus y
porque usted señora Celeste es más probable que se
contagie. Es responsabilidad de todos cuidarnos los
unos a los otros.- expresó el niño.



De pronto antes de que Andrés pudiera terminar
de hablar con Celeste, una nube verde empezó a

acercarse a ellos. ¡ERA EL REY DEL VIRUS! No
quería que Andrés divulgase el secreto para
cuidarse de su virus. Andrés tuvo que llevar a

Celeste a su casa antes de que el virus la
infectara, pero ella no podía correr por su edad.

Andrés tuvo que tener mucha paciencia para
poder salvarla y cuando finalmente estuvieron en

casa empezó una gran batalla entre los
superhéroes de la ciudad y el Dr. Verde.



Vestidos de blanco con una capa de color
azul los SuperDoctores volaban en jetpacks

con mascarillas, mangueras de alcohol, y
guantes. Tenían un súper poder que les

permitía ver al Rey del Virus.



Todos los ciudadanos estaban encerrados en sus
casas y en el cielo se veían los SuperDoctores
volando en jetpacks con sus mangueras de
alcohol y gel antibacterial. Comenzó la pelea y
los Superdoctores lanzaron una gran ola de

alcohol, pero un fuerte viento se lo llevó. Se veían
destellos y golpes de color verde y celeste.

Parecía que el Dr. Verde iba ganando la batalla.

Pero de pronto el Rey de los Doctores llegó con
un tanque de alcohol inmenso y activó su poder
secreto de teletransportación para acabar con

cada partícula del virus.



Celeste se sintió muy agradecida con
Andrés porque aunque era tan solo un

niño le pudo salvar la vida. Se dio
cuenta de que cuando ella era niña

nunca quiso ayudar a los adultos
mayores, pero Andrés hizo por ella lo

que nunca hubiera hecho. Entre
lágrimas se despidió de su amigo
Andrés, justo antes de que la batalla

terminara.



De pronto, Celeste a lo lejos empezó a
escuchar sonidos intermitentes, gotas
cayendo al ritmo de un “bip” y una voz

lejana que decía:
“¡Enfermeras, enfermeras, se está

levantando!”



La niña despertó con 10 años en medio de
la sala de un hospital, sus padres dormidos

junto a ella saltaron de alegría de poder
estar juntos otra vez. Celeste se quedó

sorprendida de que todo fue solo un
sueño, ¡No lo podía creer!



Decidió contarle de su sueño a sus padres
y se encontró con la sorpresa de que el
virus sí existe, se llama Covid19 y los más

vulnerables son los adultos mayores y los
niños. Por eso, desde ese día Celeste se
dedicó a contarle su sueño en modo de
cuento a todos los niños de su barrio para
que juntos puedan ayudar a los adultos

mayores.



FIN


Click to View FlipBook Version