Las
DIEZ
habilidades del Instructor
Marcos Palafox Montiel
Ma. Eugenia Blanca Toxqui
INSTITUTO PARA EL ENRIQUECIMIENTO COGNITIVO
Derechos reservados © DR Universidad Madero
Universidad Madero
Job César Romero Reyes
Rector
Donaciano Alvarado hernández
Vicerrector de Desarrollo Institucional
EDUARDO LASTRA Y PÉREZ SALAZAR
Vicerrector Académico
EMMANUEL RIVERA LÓPEZ
Vicerrector de Servicios Académicos y Tecnología
WILLIAM JAVIER RUGAMA GARCÍA
Coordinador de Difusión Cultural y Fomento Editorial
Diseño editorial:
El Errante Editor
Primera edición: Octubre 2015
ISBN: 978-607-7543-30-5
DR © Universidad Madero
Camino Real a Cholula 4212
Col. Ex hacienda La Concepción Buenavista
CP 72150
Queda prohibida la reproducción total y/o parcial de este material, sin la previa
autorización de la Universidad Madero.
Impreso y encuadernado en México
Printed in México
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Contenido
Presentación
Primera habilidad
Reforzar comportamientos positivos
Segunda habilidad
Formular preguntas de aprendizaje
Tercera habilidad
Administrar los objetivos de aprendizaje
Cuarta habilidad
Gestionar la estructura de la sesión instruccional
Quinta habilidad
Interactuar verbalmente con los estudiantes
Sexta habilidad
Fomentar la interacción entre los estudiantes
Séptima habilidad
Ampliar la percepción lingüística
Octava habilidad
Aceptar el error como fuente de aprendizajes
Novena habilidad
Monitorear el proceso de aprendizaje
Décima habilidad
Promover metacognición entre los estudiantes
Anexo A
Lineamientos, sugerencias y recomendaciones para el modelado de las diez
habilidades del instructor
Anexo B
Guía para el taller de modelado de habilidades del instructor
Anexo C
Guía de observación y realimentación de modelado
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Presentación
La prueba de la capacidad es la acción.
A la fecha suman cientos de profesores de distintos niveles educativos dentro y
fuera del Sistema Educativo Madero que han cursado el taller Las Diez Habilidades del
Instructor. Los 20 años de experiencia acumulada y actualizada en la formación de
instructores se consolidan con la creación de un Instituto para el Enriquecimiento
Cognitivo que asume el compromiso de prestar con metodología cognoscitiva
servicios de asesoría y consultoría para ambientes escolares. En esta línea de trabajo
se presenta la primera edición del material de apoyo para el taller Las Diez
Habilidades del Instructor.
El taller ha cumplido fielmente las expectativas de profesores que esperaban
revitalizar su práctica docente. En la Universidad Madero, se estableció como base
para evaluar el desempeño docente. Los cientos de horas de capacitación y práctica
supervisada validaron la efectividad de la metodología de enfoque constructivista
para la promoción de aprendizajes movilizados por las interacciones generadas en el
aula.
La denominación instructor, aplicada al taller y a este material, corresponde al
de una persona que proporciona conocimientos. Un instructor es alguien que instruye.
Instruir es hacer lo necesario para que otro tenga algo que necesita, facilitándoselo o
dándoselo. Cuando hablamos del ámbito educativo, decimos que un instructor es
alguien que hace lo necesario para que otros, usualmente alumnos, tengan algo que
necesitan. No debe confundirse este nombre con la inapropiada designación de uno
que meramente transmite conocimientos. Un instructor, identifica más bien, a uno que
asume un rol activo de facilitador. En este sentido, un instructor-profesor recargado
con “las diez habilidades” cuenta con los recursos para que sus alumnos se
desenvuelvan con las condiciones óptimas de aprendizaje, desde el punto de vista
cognoscitivo.
Un rasgo distintivo de esta primera versión del material es la sección
“Definición conceptual de la habilidad”. Uno de los incidentes que tuvimos que
atender con mayor frecuencia, en los talleres impartidos, ocurrió a nivel de
interpretación. Algunos participantes comprendieron pronto de qué se trataba, pero a
otros les costó un poco más de trabajo; nos dábamos cuenta de ello por el tipo de
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preguntas que hacían, pues referían y argumentaban asuntos distantes al tema; en
ocasiones su experiencia previa era tan fuerte que les impedía aceptar nuevas ideas.
Nos preocupó que algún participante dejara de potenciar sus habilidades docentes
debido a falta de claridad en la información del material. Tanto para el facilitador
como para el participante, la sección definición conceptual es la expresión esencial
para identificar la habilidad del instructor, particularmente en el momento en que se
traduce en acción de ensayo durante la práctica del modelado. Por eso, en breves
palabras se dice en qué consiste la habilidad; cómo se manifiesta en el momento en
que se está aplicando.
El taller enfatiza la acción como el criterio deseado. Considérese la siguiente
situación: Tres ranitas están sobre una gran hoja que flota con la corriente agitada de
un río. Una ranita decide tirarse al agua para salvarse. ¿Cuántas ranitas quedan en la
hoja? ¿Dos? ¡No! Quedan las mismas tres ranitas; porque no es lo mismo decidir hacer
algo, que hacerlo. Se puede reflexionar sobre las posibilidades de los cambios; incluso
llegar a decidir cambiar. Pero sin acción no hay cambios. La prueba de que somos
capaces de hacer algo es hacerlo.
El punto central del taller Las Diez Habilidades del Instructor radica en la
acción: aplicar las habilidades, más que hablar de las habilidades. Esta primera edición
persevera en el énfasis de la práctica deliberada, sistemática, gradual, consciente y
supervisada para el desarrollo de habilidades, por lo que no obstante, que el material
de apoyo pueda ser utilizado en otras modalidades formativas, es complemento de la
modalidad de un taller presencial, en el que las prácticas de ejercitación son
supervisadas bajo la conducción de un formador de instructores. Se concentran y se
reservan las comprensiones de la habilidad para el insustituible momento del
modelaje.
Metodología
El taller Las Diez Habilidades del Instructor se diseñó para administrar
cognitivamente variables esenciales en un óptimo ambiente psicopedagógico.
El taller integra práctica y teoría; se distribuye el tiempo total en una
proporción de 20% para teoría y 80% para práctica supervisada. Se conserva intacta
la recomendación original hacia el asistente de participar reflexivamente.
El taller acentúa el desarrollo docente del participante. Se provee el espacio
para ejercitar las habilidades. El modelado es la metodología de trabajo que se asume
en el taller consistente en reproducir las relaciones entre un instructor y sus alumnos.
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El participante en turno modela como un instructor y el resto de participantes
modelan también como alumnos que cooperan en el proceso de enseñanza. Es
importante que los participantes no alteren el rol que adoptan durante el modelado:
que los alumnos no cambien su rol a instructores ni el instructor que modela se
cambie a estudiante.
El facilitador de instructores proporciona la realimentación oportuna al
modelado de los participantes. Las instrucciones para la realización del modelado de
cada habilidad se describen en la guía para el taller de modelado de habilidades del
instructor, que aparece como material anexo al final de esta obra. Es el formador de
instructores el responsable de adaptar este material, teniendo siempre en cuenta que
con la metodología se pone de relieve, por el desempeño práctico, el grado de
comprensión del participante respecto de la habilidad que intente.
La evaluación del desarrollo de la habilidad recae en la siguiente relación:
comprensión de la habilidad–modelado. En ambos momentos, el formador de
instructores realiza de manera continua un monitoreo permanente para verificar que
el participante está desarrollando progresiva y consistentemente las Diez Habilidades
del Instructor. Se afirma el supuesto de que no se puede desarrollar algo que no se ha
comprendido explícitamente.
Los autores.
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